Ningún club más apropiado que el Real Madrid para inaugurar el palmarés de la recién creada Supercopa europea. Fue nuestro Madrid quien impulsó de forma definitiva la Copa de Europa. Primero desde los despachos —pues fue un proyecto de Raimundo Saporta—; en seguida, en las canchas revistiendo con su prestigio la competición y derribando la hegemonía de los equipos del Telón de Acero.
Y llama la atención que se tomara cumplida venganza de la derrota en la final de la pasada Euroliga, perpetrada por un “Olympiatraco”, una tradición que subsiste con el paso de los siglos.
La columna vertebral de la plantilla permanece, un cuerpo de jugadores bragados en cualquier tipo de circunstancia y batallar, irreductibles, que van cumpliendo años y hazañas con la camiseta blanca y el escudo en el corazón.
Ayer, coriáceos y despiertos a partes iguales, aplicando la receta apropiada en cada lance. Con los errores propios de su humanidad y del momento de la temporada, pero siempre volviendo a lo exigido por el partido y por su nuevo estratega, Pedro Martínez.
No es un entrenador cualquiera, pues si algo distinguió siempre a sus equipos fue la solidez derivada del rigor. Martínez es un feroz creyente de su baloncesto con la pretensión de que su tropa practique sus ideas o claudique. Dicho de otra forma, quiere jugadores entregados, porque él también se entrega y de qué manera. Exigente y pertinaz, su éxito deriva de la práctica intensa y extensa, de las horas que se precisen para que los mecanismos se ajusten como un reloj, y no vamos a decir suizo, para variar, sino de la Puerta del Sol, madrileño y exacto en las Nocheviejas españolas.
si algo distinguió siempre a sus equipos fue la solidez derivada del rigor. Martínez es un feroz creyente de su baloncesto con la pretensión de que su tropa practique sus ideas o claudique
Ayer vimos la excelencia de su fórmula, aplicada a unos jugadores propicios para defender, correr y tirar, que es lo que predica el recién entrenador. Con algún matiz, porque el correr es ordenado y previo al tirar se exige la selección correcta. Estas fueron algunas de las claves de ayer, lanzarse al contrataque respetando y abriendo espacios para repartir una cifra inusitada de asistencias, ¡31!, que tuve que repasar las estadísticas individuales, pues pensé que se trataba de un error.
Conforme al vademécum del profesor Martínez, el Real Madrid atosigó al Olympiakos de manera progresiva, hasta maniatarlo, y ¡qué bien se ajusta este verbo al baloncesto! Y como nota muy destacada, la pronta adaptación de los noveles en el club. Pradilla, Jantunen, Luwawu-Cabarrot y Jones cumplieron con exactitud lo que esperamos de ellos. Pareció que llevaban años en el club, Pradilla con la ventaja de llevar algún tiempo con el entrenador.
En definitiva, gran victoria, buenos presagios. Esta temporada nos vamos a divertir.
Fotografías realmadrid.com












Enhorabuena al Madrid pero éste entrenador nunca tenía que haber sido fichado, por muchos títulos que pueda ganar, que ojalá, pero no el club ni él han tenido la suficiente personalidad para no juntar sus destinos.
Tavares fue sancionado con cuatro personales de las que tres no eran. Parece que el entrenador de Olympiacos le 'recomendó' al árbitro que lo quitara de en medio y el trencilla le hizo caso