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Un gratuito e insidioso acto de madridismo

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Un gratuito e insidioso acto de madridismo

Escrito por: La Galerna15 junio, 2018
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Buenos días. Ayer intuíamos que el protagonista del día iba a ser, una vez más, Lopetegui, pero nos equivocamos. Efectivamente, el nuevo entrenador del Real Madrid fue uno de los nombres propios de la jornada, aunque no el único. Griezmann, que decidió quedarse en el Atlético de Madrid para ridículo mundial del Barcelona y la prensa cataculé, haciéndolo además en el transcurso de un documental facturado por una empresa de Piqué (!), hicieron sombra a Lopetegui en el día de su presentación.

En su alocución preliminar, Florentino recordó que Lopetegui no ha perdido ningún partido con la Selección, un detalle que parecía ir dirigido a Luis Rubiales, recordándole que se ha cargado a un entrenador cuya labor ha sido extraordinaria. "Tus sueños eran perfectamente compatibles: hacer a España campeona del mundo y entrenar a tu Real Madrid", lanzó Florentino.

"Quienes mezclan este acuerdo con supuestos actos de falta de lealtad tienen un sentido patrimonial de las personas y de las instituciones felizmente superado en la España moderna del Siglo XXI", espetó. En todo momento, Florentino quiso dejar claro que el Real Madrid nunca tuvo la intención de perjudicar a la Selección: "Lo que debería ser un acto de normalidad se fue transformando en lo que parece una absurda reacción de orgullo mal entendido y alimentada por aquellos para los que cualquier motivo es bueno con tal de intentar desprestigiar al Real Madrid".

Como apelación a la necesidad de que el madridismo se una ante los ataques de sus enemigos, las palabras de Florentino Pérez estuvieron muy bien. Como defensa de Lopetegui tras su incalificable cese, aún mejor. Como defensa de las acusaciones  de Rubiales (según el cual no hubo notificación alguna de la intención del Real Madrid de contratar a Lopetegui tras el Mundial hasta “cinco minutos antes” del comunicado del propio Madrid), la intervención del presidente se nos antojó en cambio algo débil. Existen pruebas sobradas (entre ellas, el comunicado inicial de la RFEF posteriormente editado) para verificar que el Madrid informó de la operación a Rubiales desde el comienzo hasta el término del proceso (véase al respecto el brillante artículo de Jorgeneo en La Galerna). Por alguna razón, el presidente no pudo o no quiso rebatir con evidencias la falsa acusación del dirigente. Quienes están convencidos de que el Madrid no tuvo la suficiente delicadeza al enfrentar la contratación del seleccionador nacional no tienen, tras el discurso leído por Florentino, más razones para creer lo contrario.

Otra cosa es si esto último nos importa o no, o si corresponde al presidente hacer eso. Si no le corresponde, que es posible, créese ya la figura de quien lo haga. El honor del Real Madrid ha sido vilipendiado de un modo ominoso en los últimos días, durante los cuales se ha declarado al club  poco menos que enemigo de la nación. Florentino Pérez recalcó que no lo piensa consentir, pero sus intentos por descalificar las insidias de Rubiales, fácilmente desmontables, sonaron imprecisos. Se defendió bien la impresentabilidad de la destitución de Lopetegui, pero no fue convincente el intento (¿hubo intento?) de borrar de la mente de muchos españoles bienintencionados la falacia de los famosos "cinco minutos" de Rubiales.

Aún así, hoy se habla de "declaración de guerra a la RFEF", y en su siempre inconcebible editorial Relaño llama al acto de ayer en el Bernabéu "un gratuito e insidioso acto de desestabilización en vísperas del primer partido del Mundial". Lo que fue es un un gratuito e insidioso acto de madridismo, estimado Alfredo.

Un gratuito e insidioso acto de madridismo en el cual refulgió con luz propia la estrella del día: Julen Lopetegui. Conquistó a todos. Se emocionó y emocionó ("Ayer fue el día más triste desde la muerte de mi madre y hoy es el más feliz"). Respondió con caballerosidad a las preguntas que se le hicieron sobre la felonía contra él cometida ("Dice Rubiales que está seguro de que habrías querido hacer las cosas de otra forma". "A mí me gustaría que Rubiales hubiera hecho las cosas de otra forma") y volvió a demostrar su carisma al explicar la alegría que le desbordaba.

Horas después de ese acto, las miradas se dirigieron a Antoine Griezmann, que preparó una especie de documental un tanto bochornoso (auspiciado, sí, por el mismísimo Gerard Piqué) para anunciar que finalmente se queda en el Atlético de Madrid. Convirtió el culebrón sobre su futuro en una especie de circo en el que el peor parado fue un Fútbol Club Barcelona, que llevaba meses dando por hecha la llegada del atacante francés. Nadie desmintió lo que durante mucho tiempo fueron publicando 'Sport' y 'Mundo Deportivo'. Un ridículo mundial.

Ved, ved.