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En defensa de la planificación del Real Madrid

En defensa de la planificación del Real Madrid

Escrito por: Ryan C.5 septiembre, 2019
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Con la ventana de transferencia cerrada, es el momento de valorar el verano del Real Madrid. En mi opinión, un buen mercado que corrige algunos de los problemas que han aparecido durante los últimos dos o tres años pero que todavía deja algunas dudas.

Desde finales de 2016 hasta principios de 2017, el Real Madrid tiene dos problemas principales: el equipo carece de desborde y desequilibrio individual, especialmente en el sector ofensivo, y también de profundidad (con y sin balón). Lo comenzamos a ver regularmente desde el final de la temporada 2016-2017. La introducción de Isco y el cambio de sistema (4-3-3 a 4-2-1-3) fue una forma de compensar este problema. Zizou aumentó el control del balón para atacar más cerca de la meta.

Por otro lado, el problema del desequilibrio es lo más difícil de compensar. Lo vimos especialmente desde el comienzo de la temporada 2017-2018. El equipo podía hacer circular la pelota rápidamente y encadenando pases con fluidez, pero casi siempre faltaba algo de calidad individual para superar las defensas de los adversarios.

El equipo podía hacer circular la pelota rápidamente y encadenando pases con fluidez, pero casi siempre faltaba algo de calidad individual para superar las defensas

La partida de Cristiano Ronaldo, en verano de 2018, puso definitivamente fin a esta superioridad. A partir de ahí, el club apostó por confiar en sus activos y por poner a prueba los límites de sus jóvenes apuestas, en ocasiones estirando demasiado la cuerda y en otras no concediendo las suficientes oportunidades.

En términos absolutos, la posición del club en el verano de 2018 es fácil de entender. En ese momento el Real Madrid tenía un par de delanteros (Benzema-Ronaldo) que compartían demasiadas limitaciones. El club necesitaba fichar a un jugador autosuficiente. Ronaldo era el más veterano y el de mayor cotización y coste. Lo vendieron.

En teoría, el Real Madrid tenía a un jugador en plantilla capaz de aportar profundidad, algo de desequilibrio y gol: Gareth Bale. Al vender a Ronaldo, podían intentar reconstruir su línea ofensiva alrededor de dos futbolistas de los que ya disponía y buscar completarla con un jugador desequilibrante del estilo de Neymar o Hazard (que ya fue el objetivo principal el verano pasado).

Sin embargo, si el club optaba por vender a Benzema, debía buscar un nueve que se adaptase a las peculiaridades de Ronaldo y que también compensase sus nuevas deficiencias. Algo que, en ese momento, era mucho más complicado de encontrar.

Por lo tanto, el club tomó la decisión más racional. Construir alrededor de lo que ya tenía y complementarlo con lo que ofrecía el mercado o cuando menos, con aquellas opciones que sí existían y podían estar al alcance. Pero a partir de ahí, todo se complicó.

Por lo tanto, el club tomó la decisión más racional. Construir alrededor de lo que ya tenía y complementarlo con lo que ofrecía el mercado

Ni Neymar ni Hazard llegan y pasamos de una reconstrucción ofensiva arriesgada, pero a priori factible, a un año de transición, durante el cual la directiva decide esperar un mejor momento para invertir. Lo que prosiguió fue la peor temporada de la reciente historia del club.

En la temporada 2018-2019, el Real Madrid acumuló demasiados problemas. Carecía de desequilibrio, profundidad, gol y un fondo de armario capaz de alternar o al menos presionar el núcleo duro.

Solo cuando Solari integró a Vinicius, que aportó desequilibrio, profundidad y velocidad al juego ofensivo, el equipo levantó cabeza. Prueba de que el problema no era de los jugadores que se tenía sino de los que carecía.

Y así llegamos al verano de 2019. Para mí, el Real tenía entonces dos necesidades prioritarias:

1) Corregir sus deficiencias fichando a uno o más jugadores que constituyesen una garantía para solucionarlas.

2) Reducir la distancia entre los 11 primeros jugadores y los jugadores 12 13 14 15 etc.

Podemos convenir que la llegada de Hazard debería resolver uno de los principales problemas de juego. El belga es uno de los tres mejores regateadores del mundo, una fuente constante de desequilibrio y muy profundo con el balón.

La integración de Hazard también permite reemplazar a jugadores como Lucas Vázquez y Vinicius en roles secundarios, en los que encajarán mejor. Y para completar Zizou también dispone del recurso de Brahim (8 regates intentados cada 90 minutos con un 50% de éxito, en la segunda vuelta). Con respecto al segundo punto, la profundidad de banquillo, el club ha avanzado considerablemente, aunque todavía parece un poco corto, especialmente en el centro del campo.

Podemos convenir que la llegada de Hazard debería resolver uno de los principales problemas de juego.

El curso anterior, los jugadores 12 13 14 15 16 17 18 y 19 fueron Navas, Nacho, Reguilón, Odriozola, Llorente, Ceballos, Isco y Mariano. De ahora en adelante, tenemos a Militao, Mendy, Odriozola, Valverde, James, Isco, Vinicius y Jovic. Hay más opciones de calidad y especialmente más ofensivas.

Por lo tanto, tras este mercado, el Real Madrid cuenta con un mejor once y una plantilla significativamente mejorada, aunque un poco corta en el medio. Zidane lamentará, obviamente, no tener a Pogba a su disposición para llevar a cabo su nuevo plan, pero a diferencia del verano pasado, dispone de una base más sólida.

La temporada pasada, el Real Madrid dependía de demasiadas circunstancias para conseguir sumar puntos: tener a Bale sano y activado, que algunos jóvenes como Asensio dieran un gran paso adelante, entrar lo más rápido posible en una buena dinámica, etc. Esta temporada no. Ahora, Zidane tiene a jugadores suficientes para liderar un plan de juego viable y recrear un contexto competitivo. Lo único necesario es la incorporación de Hazard, quien debería ser el jugador más importante de su proyecto.

Ryan C.
Twitter: @Chase_Ryan