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La decisión de Mbappé

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

La decisión de Mbappé

Escrito por: La Galerna11 agosto, 2017
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Buenos días. Con independencia de que lo que reza la portada de Marca sea definitivo o no, el mero hecho de que pueda serlo, el mero hecho de que (de hecho) esté cerca de serlo, demuestra que vivimos bajo un nuevo paradigma. El Madrid es un club muy rico pero no es ni de lejos, ni de lejísimos, el club más rico de todos. Es el mejor manejado financieramente y en términos de marketing, pero de inmediato hay que hacer la salvedad de que otros no necesitan ni siquiera manejarse bien en lo financiero porque tienen el dinero por castigo, como uno de esos herederos que despilfarran pasta a raudales pero ni por esas dejan de ser los más forrados del vecindario. El Madrid, la mejor marca del mundo, es "sólo" un inagotable generador de ingresos. Otros (el Paris Saint Germain en particular) no necesitan generar dinero porque son el dinero, pura y simplemente.

El PSG es propiedad de QIA, el fondo de inversión de Qatar, una empresa pública fundada en 2005 para gestionar los excedentes financieros procedentes del petróleo. Es tanto como decir que el PSG es propiedad del gobierno de Qatar. Podemos criticar a Javier Tebas todo lo que queramos, pero hay que reconocer que estuvo atinado definiendo al nuevo equipo de Neymar (y, ay, parece que de Mbappé) como "club-Estado". El nuevo paradigma consiste no sólo en que el Madrid debe combatir contra grandes fortunas procedentes de Rusia o China, sino también contra este gigante propiedad de uno de las naciones más ricas del planeta. El estado de Qatar puede seguir diseñando fórmulas para inyectar liquidez a espuertas sin saltarse las normativas UEFA. Potencialmente, mientras no se le paren los pies, puede seguir haciendo eso a voluntad. En cambio, el Madrid está obligado a generar sus propios ingresos para crecer, dado que su peculiar estructura de club de fútbol (no SAD) le impide siquiera acudir a una ampliación de capital en caso de apremio de fondos.

El emir de Qatar ha sido hasta la fecha relativamente discreto en esa inyección de liquidez a su club. Sucede que el Barça, vía Aytekin, le metió un 6-1 que dolió mucho, y la decisión es ahora no escatimar lo más mínimo para poder fichar las mejores figuras del planeta. UEFA y FIFA investigan este doping financiero y podrían adoptar sanciones, pero de momento poco más puede hacerse.

La decisión de Mbappé se enmarca en este nuevo contexto, en este nuevo paradigma. Como acertadamente señaló Jorgeneo hace ya tiempo en estas mismas páginas, a partir de ahora los futbolistas ya no irán al Madrid por la gloria y por el dinero, sino que deberán elegir si prefieren una cosa o la otra. Deberán elegir entre jugar en el Madrid (y estar muy bien pagados) o ser los mejor pagados. Naturalmente, nos referimos estrictamente a la ficha que el Madrid o el eventual competidor puedan ofrecerles. Los ingresos por derechos de imagen a los que pueden optar por jugar en el Madrid no tienen comparación, pero parece que esta variable no ha sido tenida en cuenta por Mbappé o por su entorno. Porque la cosa parece clara: apalabrado hace tiempo un principio de acuerdo con el Mónaco, lo que ha faltado es un acuerdo con el jugador o con su gente (léase padre) que parece haber optado por el equipo del jeque.

¿Podría haber optado o ha optado, definitivamente? Marca se la juega y dice que lo segundo. Hace poco tiempo se la jugó diciendo que Mbappé quería venir al Madrid.

"Mbappé ha dado el sí". Está claro. El error de Marca no consistió en informar del principio de acuerdo entre Madrid y Mónaco, sino en dar a entender que el jugador quería venir a Concha Espina. Lo cierto es que no quería, o no quería con la suficiente determinación como para no cambiar después de opinión. Asumió Marca un riesgo en esta portada de mayo, como lo asume en la primera plana de hoy dando por hecho (a diferencia de las cautelas de otros) que el fichaje será finalmente por el PSG. Falta dilucidar si al final Marca se habrá equivocado dos veces o tan solo una.

En cualquiera de los dos casos, el madridismo debe hacerse a la idea del nuevo paradigma. Solamente habrá cristianos y bales y mbappés en tanto en cuanto estén obsesionados con la gloria de jugar en el Madrid y estén dispuestos a jugar con sueldos inferiores a los que pueda pagar Qatar u otras fortunas procedentes de países exóticos. La ficha que aspiran a cobrar las grandes estrellas se ha convertido en el gran obstáculo para fichar, por encima de los acuerdos económicos con los clubes.

Os dejamos las ciertamente insulsas portadas restantes. Demeblé por cierto, a qué negarlo, es un buen jugador.

Pasad un buen día.