Hasta nueva orden, La Galerna suspende la posibilidad de dejar comentarios en la página.
La gestión de los mismos se había hecho incompatible con el mantenimiento de las líneas más básicas de respeto y buen gusto. Los culpables son ustedes, por supuesto. No todos ustedes, lamentablemente, pues eso haría más fácil la decisión. Pero sí los suficientes de ustedes, y lo suficientemente insistentes en el ataque a los valores que, junto con el madridismo y la buena escritura, conforman nuestro credo.
Solo ocasionalmente, cuando lo consideremos oportuno, abriremos alguna entrada a la posibilidad de dejar nuevos comentarios.
Lo haremos saber si cambiamos nuestra política. O no. Quien desee comunicarse con nosotros puede hacerlo a través de nuestras redes sociales, o bien escribiéndonos a madridaxis@gmail.com
Pedimos disculpas por la toma de esta decisión a los muchos lectores que nos hacen llegar habitualmente comentarios interesantes y respetuosos. Entre los comentaristas han surgido colaboradores del portal, hasta tal punto ha sido una cantera valiosísima para nosotros. Pero no compensa ni siquiera considerando ese punto.
Esta entrada será la última abierta a comentarios en un largo tiempo, quizá en un tiempo eterno. Los lectores más desconsiderados pueden tomarla como la campana que anuncia la última ronda en los pubs británicos más poblados de borrachos. No censuraremos ningún comentario.
Atentamente
La Galerna
Ha dicho Iker Casillas en twitter que tenía ganas de pegarse siete tiros en los testículos, y se ha ganado 34.000 retuits y pico. Yo creía que esas cosas (lo de manifestar tener ganas de pegarse tiros en la bolsa escrotal, pero también lo de cosechar gran éxito en las redes sociales a consecuencia de ello) ya solo le pasaban a Ibai, a quien leí alguna vez algo parecido con similar resultado apabullante. Petarlo como lo peta el ilustre YouTuber (o twitcher, ya no sé) no es cosa al alcance de cualquiera, y tiene tanto mérito cómo sacarle una pierna milagrosa a Robben en los últimos estertores de un Mundial.
Lo de los siete tiros lo pone Iker entre comillas, lo que nos hace pensar que está citando alguna película o serie, tal vez algo que estaba viendo en ese preciso momento y tuvo la urgencia de tuitear. Muchos habrían agradecido un poco de contexto, pero yo vengo aquí a decir que mejor así, es más, que la gran noticia es precisamente que a Iker le resbalan los contextos ya por cuanto le resbala ser o no ser entendido, ser o no ser aprobado. Al actual Iker se la trae completamente floja que le amen o le pongan a parir, y a mí eso me parece un notición para todos los que le queremos. Básicamente, por contraste con el Iker que conocimos antes. Algo está cambiando en este hombre, y es para bien.
Muchos se llevarán las manos a la cabeza al leerme. Aducirán que alguien ligado al Real Madrid no puede expresarse en esos términos, como tampoco debería haber hecho, hace muy pocos días, una torpe broma sobre homosexualidad como respuesta sarcástica a la cantidad de novias que le inventan los medios del corazón. Luego dijo que le habían hackeado la cuenta, aunque esto de ahora, lo de los siete disparos en los huevos, permite albergar algún escepticismo sobre esta posible explicación. O bien el hackeo no fue tal, o bien la contraseña de Iker es algo así como Casillas01, tal como genialmente apuntaba Alejandro de León.
La gente está con ganas de meterse con el legendario portero a cuenta de estos trinos extemporáneos. Son chocantes, pero a mí me parecen una buena señal, como trato de explicar. Algunos consideran que, ya que no siete tiros en los dídimos, Iker merece al menos un buen pellizco en los mismos. No es mi caso.
No es mi caso porque, desde la distancia, he asistido durante lustros al espectáculo público de un hombre cuya preocupación por lo que decían sobre él rozaba lo patológico. Tanto antes como después de su retirada, el de Móstoles era capaz de llamar en directo a un programa de televisión para enfrentarse a quienes criticaban su juego aéreo, e incluso de contestar por Twitter al primer pocosfollowers que emitiese la primera impertinencia contra él.
La sensación, también desde fuera, es que Iker está cambiando radicalmente, y que lo está haciendo en completo beneficio de su salud mental. A veces, lo primero que distingue a una persona que deja atrás una mente torturada es su deseo de inducir en los demás la misma confusión que él ha sufrido antes de modo prolongado.
La forma más sana de lidiar con la popularidad es ignorar la opinión de cuantos escrutan tu vida. Iker ha pasado de un extremo al otro. Te tiene que dar todo muy igual para emitir esa salida del armario 2.0, o ese destello de autoviolencia gonadal. Solo los verdaderos sudapollistas, como refrendará Pepe Herrero, pueden alcanzar esa cúspide de indiferencia por las opiniones del prójimo.
No descarto, de hecho, que estos últimos y desconcertantes trinos formen parte de una terapia personal. “Iker, como prueba de que pasas de lo que diga todo el mundo debes emitir en el transcurso de los mismos siete días, para tus casi diez millones de seguidores, los dos tuits más extravagantes que hayas parido jamás. Debes así demostrarte a ti mismo, y contigo al mundo, que ya no eres prisionero de lo que los demás piensen de ti”.
Si es una terapia, todo va bien y nos alegramos por él. Está en el otro lado del espectro, pero poco a poco la ley del péndulo lo depositará en el punto medio donde se halla la virtud.
Bravo por el nuevo Iker. Empezar el viaje es la mitad de concluirlo.
Cuando los galos del Leipzig metieron el segundo gol, debieron de pensar: ¡vaya faena! Aún le quedan a estos romanos 70 minutos y 5 cambios.
Y eso pasó, qué os puedo decir con la diferencia del resultado, no del guión, porque el Madrid mereció más y los cambios, salvo el de Hazard, tuvieron el efecto deseado en todo salvo en lo nuclear: el gol. También es verdad que no es lo mismo perder por uno que por dos, como ha quedado evidenciado y como todo el mundo entiende.
La primera parte mereció el Madrid el gol que se llevó, de la misma manera que Vinicius se merecía algún gol más en el último mes. Justicia poética a partes iguales. Dicho esto, la entrada del equipo fue imperdonable, con solo Camavinga queriendo coger la pelota y acercar a su equipo a meter gol. Y cuando se estaban activando ya iban 2-0. A partir del minuto 25 y hasta el 45, estuvieron los romanos avasallando las puertas galas. Y cuando pasan de las cinco ocasiones en el mismo periodo, todo madridista que se precie debe acordarse de aquello de Di Stéfano, cuando hablaba de que “la pelotita tiene que entrar, si no el resto da igual”. Y, claro, nos acordamos.
Me gustó más el equipo en el segundo tiempo, en el cual la superioridad física permitió que jugadores como Camavinga o Tchouameni destacaran más. Incluso ese Kroos destaca en las segundas partes, con ese baño en la piscina de Cocoon que se debió pegar este verano. Así que, pasados esos 30 primeros minutos de control y ocasiones claras, empezamos otra vez a pensar en la teoría de la pelotita. Y mientras recordábamos a la Saeta, Alaba la perdió y colorín colorado. Podría escribir los versos más tristes esta noche, como diría aquel, pero si me preguntan qué partido quiero perder, elijo este, de aquí a mayo y de aquí a Lima.
Xavi diría que el fútbol fue injusto con su equipo; Ancelotti, afortunadamente, dijo justo lo contrario.
Buenos días. Después de diecisiete partidos invicto, y con solo dos empates separándolo del pleno de victorias, el Real Madrid perdió ante el Leipzig por razones que cabrá analizar y criticar, pero sobre todo porque en la vida de vez en cuando se pierde, incluso si eres el Real Madrid. La derrota es dolorosa por el mero hecho de serlo (el verbo perder se conjuga mal por fuerza en los aledaños de Concha Espina), pero dista mucho de ser una tragedia ni un trauma (un tragitrauma, se nos ha ocurrido como apócope) sí consideramos que una muy accesible victoria ante el Celtic en la última jornada, en feudo blanco, representará el pasaporte a Octavos (ya garantizado) como primeros de grupo.
La relativa importancia de este fracaso puntual no impide, por supuesto, que tanto Twitter Madrid como los medios afines (¿?) hayan puesto el grito en el cielo, lamentando el cataclismo. Para ellos sí hay tragitrauma. Debemos decir que en este caso ha sido las redes sociales vikingas las que han superado con mucho en ofuscado dramatismo a los medios tradicionales.
“El Madrid se duerme (y ahora se jugará el liderato en la última jornada)”. Bien. Se jugará el liderato en la última jornada con su público y ante el voluntarioso (como mucho) Celtic. No es del fin del mundo, y aunque Marca aluda a Morfeo nosotros lo vimos más como un lamentable lapsus de atención o contundencia, o dos mejor dicho, porque cuando nos dimos cuenta ya nos habían clavado un par de ellos. Después se intentó, y no sin buen juego, pero el rival era de entidad y los dos tantos encajados pesaron cual sendas losas. En algún momento tenía que pasar, y mejor en este punto que en otro momento. Defensivamente estuvimos mal. Podéis leer la crónica de Andrés Torres para más detalles.
Marca tiene cabida también para lo que se juega hoy el Atleti, el triunfo balsámico del Sevilla de Isco -que se garantiza la Europa League- y, en un detalle insignificante, en una mosca revoloteante, el desmantelamiento del ridículo órdago de la Liga a la Superliga. Habrá fútbol sin que la nueva Ley del Deporte prohíba afanes superligueros de los dos grandes, lo que constituye una derrota de Tebas por mucho que trate de venderlo como un triunfo. La centralización de la venta de los derechos no estaba en tela de juicio.
En definitiva, habrá fútbol este fin de semana. Era la amenaza de cierre patronal más absurda de todos los tiempos, un ataque frontal a los dos principales generadores de dinero, con enorme diferencia sobre el resto, que participan en el campeonato del dúo Tebas-Roures. En parte es una pena que no haya parón. Nos han dejado sin el que habría sido uno de los mejores títulos de portanálisis ever, el que ya nos había sugerido José María Faerna: “La Liga se castiga sin respirar”.
As se adelanta a la temida crisis energética que vendrá del frío y habla de “apagón”, calificando con manifiesta exageración de “desastroso” el primer tiempo. Hace referencia también al afán didáctico de Ancelotti: “Se aprende más de esto que de diez victorias”. Fred Gwynne le corrigió en Twitter: si las derrotas enseñaran tanto, el Atleti tendría varias Champions.
Los medios culés, como no podía ser de otro modo, se centran en esta tarde noche, el doble duelo Inter-Pilzen y Barça-Bayern que puede dejar, salvo milagro, al Barça fuera de la Champions y abocado a la Europa League (en el mejor de los casos) por segundo año consecutivo. Esa palabra, milagro, es la que más se repite en los mentideros mediáticos culés, y no es para menos. Sport habla de soñar, pero el fondo negro sobre el que sueñan en portada hace intuir unos sueños más cercanos a la pesadilla que a otra cosa. Mundo Deportivo trae a Schuster embutido en lo que suponemos en su viejo uniforme culé. Si el sueño de la razón produce monstruos, conforme al viejo aserto goyesco, imaginad los engendros que producirá la pesadilla de la razón.
Antes incluso de que comience el Barça-Bayern, la pesadilla puede estar confirmada.
No queremos concluir sin felicitarnos por el buen resultado de la operación a la que fue sometido ayer el presidente Florentino Pérez, así como también desearle una rápida recuperación.
Pasad un buen día.
Arbitró el italiano Daniele Orsato. En el VAR estuvo su compatriota Paolo Valeri.
Primera mitad bastante tranquila, de mucho juego y pocas interrupciones. Una falta sobre Forsberg en la que no había nada y una amarilla ya solo por el gesto del codo de André Silva sobre Rüdiger, lo único digno de mención.
En la segunda parte mostró su cara más casera el italiano. En el 48' Lucas se ganó una amarilla por entrada dura a Gvardiol. Sin embargo, Schlager no la vio en el 64' por una patada sin balón a Camavinga. Además, en la frontal del área no pitó una falta sobre Hazard pero sí un piscinazo de Simakan cerca del córner. Acertó en el penalti a Rodrygo en el 92' al trabarlo Nkunku.
Orsato, DISCRETO.
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Courtois (6)
Cogiendo el tono. Buenas intervenciones, pero sin milagros. Sin responsabilidad en los goles.
Lucas Vázquez (5,5)
Batallador y voluntarioso, incisivo en banda pero ofuscado.
Militao (5)
Se sobrepuso al despiste inicial.
Nacho (5)
Descolocado por los cambios de posición de Carlo, aprueba como siempre.
Rüdiger (6,5)
Contundente. Mejor como central y creciendo a lo largo del encuentro. El más destacado de la zaga.
Tchouaméni (5)
Menos de lo que suele dar. Despistado en el segundo gol del Leipzig. Nkunku, más listo.
Camavinga (4)
Dormido todo el primer tiempo.
Kroos (6)
El faro mientras le acompañaron las fuerzas.
Asensio (6)
Pudo hacer poco, pero siempre con criterio. Asistencia a Vini. Aporta. Buena actitud.
Rodrygo (5,5)
Peleó y provocó el penalti final, pero estuvo bien marcado.
Vinicius (6)
Es el asidero del Madrid. Marcó y peleó contra todos, pero sin brillo.
Carvajal (5)
No mejoró a Lucas.
Alaba (4)
Dejó una autopista en la izquierda para que sentenciara el Leipzig.
Hazard (5)
Sería injusto responsabilizarle de nada. Dejó un buen pase clave en lo que pudo ser el empate a dos del Madrid.
Ancelotti (4)
Lo de Rüdiger en el lateral izquierdo no le salió bien a Carlo, que vio a su equipo zarandeado por el Leipzig en los minutos iniciales. Hazard sigue pareciendo desahuciado, pero por el contrario Asensio puede gozar de bola extra.
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No parece casualidad que este Madrid napoleónico, que marchaba con ritmo imperial por Europa y la piel de toro, fuera a sufrir su primera derrota aquí, en Leipzig, donde el General Bonaparte iniciara su gran caída militar.
Acuciado por las lesiones y para evitar el infausto destino del marido de Josefina, Carletto diseñó una revolución a su manera. Sin Modric, sin Karim y sin el Pterodáctilo Valverde, malherido por un navajero que responde en el barrio al nombre de Papu, los Ancelotti introdujeron hasta cinco cambios en el once. Oportunidad (merecida) para Asensio, también para Camavinga, descanso para Carvajal propiciado por Lucas, Nacho en el eje de la defensa y Rüdiger en el lateral izquierdo. No tardarían por cierto y ante el inminente desastre en intercambiar sus posiciones berlinés y madrileño.
Arrancó el partido con una ovación de un minuto a Dietrich Mateschitz, dueño de Red Bull, que, nunca mejor dicho, dio alas a un ciudad de escasa tradición balompédica, un club y un equipo que ya se ha codeado en fiestas de alto copete con lo más granado del fútbol europeo, una suerte de Mercadonos de Sajonia. Así las cosas, enardecidos por los decibelios germanos del estadio, no tardó ni sesenta segundos Courtois, de nuevo bajo el arco, en desbaratar una peligrosa internada de Forsberg. Brava puesta en escena de los del Toro Rojo, que tan buena imagen dieron en el Santiago Bernabéu, y aún pendientes de certificar su pase a los octavos de final ante el aguerrido Shakhtar. El Madrid, por el contrario, con aíre de turista confundido, perdido dentro de un folleto de un museo bizarro de Centroeuropa.
Aunque por un momento los once de Carletto amenazaron con espantar a manotazos ese aire de indolencia, el Leipzig, verdugo del Atleti en cuartos de final de la Champions 2019-2020, golpearía primero a los doce minutos a la salida de un córner botado por el exmadridista magiar Szoboszlai. André Silva remató a gol de violento testarazo, pero se topó con la manopla imposible de Courtois. Gvardiol, que no es el primo croata de Pep —que sepamos— aprovechó el rechace también con la cabeza para anotar el primero.
En el lapso entre ambos goles el Leipzig podría haber añadido incluso algún tanto más a su cuenta
Un 1-0 antes del cuarto de hora que pudo ser peor y peor fue. En el 18´, un balón extraño, rebotado entre las piernas de Tchouaméni, acabó por caer cerca de Nkunku que marcó con zurda furiosa tras astillar el larguero de Thibaut. En el lapso entre ambos goles el Leipzig podría haber añadido incluso algún tanto más a su cuenta.
Se le atragantaba el chicle a Ancelotti.
El Madrid trató de serenarse a partir de amasar el balón, aunque fuera sin superar líneas, y así fue como encontró por primera vez a Vinicius que disparó fuera. Sintomático que la perla brasileira apareciera por primera vez a los 24 minutos. Camavinga, lejos de su vigorizante efecto como revulsivo, trotaba somnoliento sobre el verde mientras el equipo de la bebida energética lucía por el contrario plenamente hiperactivo. El Real, demasiado estático, pastoso.
O el Madrid entendió que su mejor baza para ganar el punto que certificara su primer puesto de grupo era marcar antes del descanso o el Leipzig acabó por bajar tan frenético ritmo. Probablemente, ambas cosas. Fueron los mejores minutos de los merengues, agitados, cómo no, por sus jóvenes puñales brazucas. Fue primero Rodrygo quien malogró un contraataque con un disparo algo escorado, después Vini con un latigazo seco a la salida de un córner que despejó con apuros Blaswich. También pudo sentenciar el Leipzig después de un error en la salida de balón —ahí hay noticia— del jerarca Toni Kroos.
Y precisamente cuando el primer tiempo agonizaba, Asensio, combativo y con criterio, rompió a su par y sirvió desde la derecha un centro tenso y precisó que Vini envió tenso y preciso con la testa al fondo de la red para hacer el 2-1 y clavar una banderilla merengue al toro rojo.
El Leipzig al diván y espadas en todo lo alto, máxime cuando Rüdiger metabolizó un codazo del exsevillista André Silva con sus tiernos ojos de demente. No me gustaría tenérmela con Antonio que aguantó como un jabato los jaramagos de Nkunku dentro del área a los cinco minutos de reanudarse el encuentro. Despejó por encima del larguero un instante antes de el línea levantara el banderín. Los tiempos modernos.
Fue un hecho aislado. El Madrid abandonó la actitud contemplativa del primer tiempo y toque a toque comenzó a erosionar al Leipzig, aún sin ocasiones claras, hasta que en el 52´ Tchouaméni estuvo a punto de castigar una imprudente pérdida de los sajones. El austriaco Schlager despejó su franco remate en el área tras pase de Vini.
A lomos de Lucas Vázquez, con una autopista en la derecha propiciado por un Asensio empotrado en la medular, el Madrid encadenó varios soponcios infructuosos para los locales. A falta de media hora para el final el campeón de Europa albergaba aún motivos para la esperanza; esa que dicen que es la última que se pierde pero que jamás abandona al madridismo. Incluso con Hazard calentando en la banda.
Allí seguiría por el momento el bueno de Eden mientras Alaba y Carvajal entraban en el campo en detrimento de un esforzado, pero poco lucido Nacho, y un voluntarioso pero desacertado Lucas. El español Dani Olmo, cual yanqui perdido en la Corte del Rey Arturo, hacía lo propio en las filas del Leipzig.
Un buen pase interior de Eden para el centro de Asensio acabó con el disparo de Vini desde cerca fuera por centímetros. El Madrid se fue decididamente a por el partido y lo pagó caro. Ése fue su canto del cisne
Los minutos transcurrían, la primera derrota blanca de la temporada se adivinaba en el horizonte. Pudo anticipar su llegada Werner en el primer balón que tocó saliendo también desde el banquillo. Su disparo cruzado se marchó fuera por poco. Por algo se llama Timo.
El partido se convirtió en aquello que se ha dado a llamar correcalles. Un atropellado Vinicius, si bien rodeado cual enemigo público número uno, acabó convirtiéndose en el asidero del Real al partido. Mientras tanto, ahora sí, entraba Hazard por Kroos para la recta final del choque. Medidas desesperadas.
Precisamente un buen pase interior de Eden para el centro, esta vez raso, pero de nuevo tenso, de Asensio acabó con el disparo de Vini desde cerca fuera por centímetros. El Madrid se fue decididamente a por el partido y lo pagó caro. Ése fue su canto del cisne.
Con Alaba demasiado en vanguardia, una galopada por la izquierda de un incansable Simankan acabó con un pase de la muerte para Werner que sentenciaba el partido en el 80´. Eso me pasa por llamarle Timo. De un presumible empate al gol decisivo del encuentro, en tanto que el penalti sobre Rodrygo en tiempo de descuento, y que convirtió el propio paulista, apenas sirvió para maquillar la derrota.
Un Madrid de retazos, premundialista catarí, incluso, cae por primera vez esta temporada. Aunque lo de esta noche en Sajonia tendrá arreglo ante el Celtic en el Bernabéu, el campeón pagó cara una indolencia inicial y demasiado habitual de la que debiera tomar buena nota y que en otras latitudes de la competición es eminentemente letal.
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¡Hola, Galernautas!
Después de la enésima exhibición del equipo contra el Sevilla, vuelve el Real Madrid a la Copa de Europa, en esta ocasión con la obligación de certificar el pase a los octavos de final como primeros de grupo, cosa que se conseguiría con un empate en Alemania, en el campo del RB Leipzig, que necesita la victoria para asegurar el segundo puesto antes de la última jornada. Carlo Ancelotti deja entrever con la convocatoria que va a tirar de segunda unidad y de alanos elementos de la cantera, por lo que podríamos ver algún debut con el primer equipo, cosa que el aficionado madridista suele agradecer. Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!
Y lo es porque nos encontramos con el, hasta ahora, quinto mejor comienzo de una temporada del Real Madrid en orden a partidos consecutivos sin perder. De hecho, los mejores arranques de la historia blanca son:
2016/17: 29 (21V 8E)
1996/97: 25 (18V 7E)
2010/11: 19 (15V 4E)
1982/83: 17 (12V 5E)
1974/75: 17 (11V 6E)
1928/29: 16 (15V 1E)
2022/23: 16 (14V 2E)
El Real Madrid no pierde en la máxima competición continental desde la ida de las semifinales de la temporada pasada en Manchester. A partir de ahí encadena 5 victorias y un solo empate, el cosechado en Varsovia la anterior jornada.
Curiosamente jugamos el 25 de octubre, día en que se cumplen 61 años de la mayor goleada del Real Madrid en Copa de Europa. Efectivamente, en ese día de 1961 nos enfrentamos en el estadio Santiago Bernabéu al equipo danés del Boldkluben 1913, al que se le endosó un 9-0, con goles de Di Stéfano (3) Del Sol (2) Gento (2) Puskas e Isidro (sí, el padre de Quique Sánchez Flores).
Si el portero belga juega en Alemania, cumplirá 200 partidos totales con la camiseta del Real Madrid, esto es, sumando amistosos y oficiales.
Parece que nuestras plegarias se han escuchado en las plantas nobles del “Ceferin Building” y han dejado de enviarnos novatos con pito. Nos arbitra el conocido italiano Daniele Orsato, que ya nos ha dirigido en 6 ocasiones, todas en Copa de Europa, con un balance de 3 victorias y 3 derrotas, con 13 goles a favor y 6 en contra. No debemos olvidar que Orsato fue el trencilla que dirigió la vuelta de las semifinales de la última edición de la Copa de Europa contra el Manchester City y que debió de pensar algo raro cuando se anunciaron los famosos seis minutos de descuento.
7 victorias, 1 empate y 2 derrotas, 23 goles a favor (2,3 goles por partido) y 12 en contra.
Goleadores: Benzema (7) Vinicius (6) Rodrygo (4) Kroos, Modric, Hazard, Fede Valverde, Rüdiger (1).
Asistentes: Modric, Vinicius (3) Carvajal, Fede Valverde, Kroos (2) Rodrygo, Mendy, Benzema, Hazard (1).
Tarjetas: Carvajal (4) Militao (3) Nacho, Modric (2) Mendy, Vinicius, Lucas Vázquez, Camavinga, Benzema, Fede Valverde, Kroos (1).
Expulsados: Ninguno.
Primer tiempo: 5 goles; Segundo tiempo: 16 goles, Prórroga: 2.
Gol más tempranero: Rodrygo (minuto 13).
Gol postrero: Benzema (minuto 96).
El R. Madrid ha remontado 2 veces para ganar el partido y no le han remontado.
Mayor goleada: 6 de septiembre de 2022, Celtic Glasgow-R. Madrid, 0-3, goles de Vinicius, Modric y Hazard.
3 goles marcados de penalti y ninguno recibido.
2 hat tricks (Benzema)
4 dobletes o más (Rodrygo, Benzema —3—)
El R. Madrid ha marcado en los 10 últimos partidos jugados de Copa de Europa.
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Buenos días, amigos. El ritmo desquiciado de partidos al que obliga ese mundial que cercena a partes iguales los derechos y la vida de las personas es frenético y absurdo, un sprint ahora para después detenerse durante dos meses, para truncar el momento de forma de un Madrid que da alas y la ilusión de los aficionados al fútbol para regocijo de quienes sí sacan provecho del vergonzante campeonato de Catar.
Apenas estamos haciendo la digestión del partido del Sevilla, de la nueva exhibición de Federico Valverde —a quien Antonio Valderrama ve jugar y le recuerda a aquellos titanes uruguayos de los libros—, del postre amargo con el que un mediocre Papu Gómez quiso envenenar el final de la cena, del regusto de este Madrid de Ancelotti que ha devenido en fuente inopinada de placer, decíamos que apenas estábamos haciendo la digestión de todo esto cuando ya tenemos en la puntera de nuestros zapatos otro partido, de Champions, contra un RasenBallsport que en realidad se llama Red Bull y juega en Leipzig, Alemania, no en Legazpi, de modo que no vayan a coger la línea 3 de Metro para acudir al estadio.
En el choque frente a los alemanes no estarán Valverde, Benzema y Modric, que se cayó de la convocatoria ayer, lo que aumenta las posibilidades de titularidad para Asensio.
Ante esta perspectiva, As titula: “Por fin Asensio”. Ese “por fin” parece traslucir malestar porque no haya participado más, pero realmente ¿por fin qué, As? Ya nos hemos dado cuenta de que As es el principio de Asensio, pero si el balear no juega más es responsabilidad única y exclusivamente suya, lleva años dilapidando oportunidades para afianzarse en el equipo, ora con Zidane, ora con Ancelotti. Regala momentos sublimes con periodos de apatía que provocan en el aficionado pereza. Los últimos partidos en los que ha participado ha jugado bien, pero mucho nos tenemos que es lo de siempre: juega bien, se gana una oportunidad y cuando la tiene defrauda. La historia de su vida en el Madrid. Dicho lo cual, ojalá nos equivoquemos y rompa en aquello que llevamos años esperando. Tal vez el problema sea nuestro y de nuestras elevadas expectativas, como todo en la vida.
Marca también opta por Asensio para su portada, a quien el choque contra el Red Bull parece darle alas. El Madrid con un punto se aseguraría el primer puesto del grupo, no hay mucha más historia, y se ve que hoy no han estimado oportuno hacer el caldo gordo en su primera plana a Tebas, como ayer, pero a no mucho tardar reincidirán, el capo de La Liga utiliza todo lo que tiene a su disposición para sacar beneficio propio. Si el Madrid te da alas, Tebas pretende cercenárselas a quien intente volar de su jaula. Y parece que no le va mal, si tenemos en cuenta que ha pasado de un sueldo de 360.000 euros anuales a más de 3,6 millones. No dudamos que todos los clubes que participan en su competición habrán experimentado una mejora semejante de su situación económica, ¿verdad?
El diario de Gallardo también destaca otra frase lapidaria de Ancelotti: “El que no quiera lesionarse que se quede en casa”. Nos recuerda a aquel chiste de Chiquito en el que un hijo le pedía a su padre que le llevara al circo y este le respondía que quien quisiera verle que viniese a casa.
Si gana el Madrid, Carlo batirá el récord de victorias en Champions, actualmente se halla empatado a 102 con Alex Ferguson. El entrenador del Everton le decían con retintín.
Tiene un hueco Marca para la marcha de Emery al Aston Villa. A tenor del aumento de salario de Tebas durante estos años pensábamos que La Liga habría recortado la distancia que le separa de la Premier, pero este movimiento parece indicar lo contrario. Para que se comprenda mejor, que el Aston Villa se lleve a Emery del Villarreal es equivalente a que el Almería le birlase el entrenador al United, por ejemplo, en caso de que la liga española fuese una competición fuerte.
La posible buena noticia de la salida de Emery del conjunto amarillo sería que se concretase el supuesto interés del club por contratar a Quique Setién. Más que por el técnico vasco, nos alegraríamos por sus vacas, sobre todo por Rubia y por Centella. Si las vacas de Setién no han cobrado del Barça, al menos que lo hagan del Villarreal.
En Barcelona siguen con sus cosas, ahora están con el estado de forma de Dembélé como un niño con un juguete nuevo, a pesar de que ese niño quiso romper el juguete valiéndose de prácticas arteras solo meses atrás. Pero son sus costumbres.
La portada de Sport llegó a inquietarnos por unos brevísimos instantes, junto al sello de “Sport confidencial” leímos: “Dembélé explota” y temimos por la integridad del francés. Afortunadamente es en sentido figurado y con cierto retraso en el tiempo.
Pasad un buen día.
El Real Madrid visita la ciudad alemana de Leipzig para enfrentarse en Champions al gran equipo de la ciudad, el Red Bull. Sin embargo, no se trata de su primera vez, sino que hay que remontarse a 1931, cuando jugó un amistoso en dicha localidad germana.
El equipo blanco, llamado entonces Madrid FC con la declaración pocos meses antes de la República, realizó una gira por pretemporada que le llevó por Centroeuropa. La expedición pisó diferentes países como Hungría, Checoslovaquia, Alemania, Yugoslavia e Italia, y el 30 de agosto concertó un partido en Leipzig.
Aquel verano, el club realizó una de las más fuertes apuestas de su historia en materia de fichajes. El mercado, como se comprobó con los éxitos que vinieron, fue majestuoso. Se incorporaron el dúo defensivo célebre de Ciriaco y Quincoces, además de Olivares, Bestit, Ateca, Hilario y el artista del balón Luis Regueiro. La gira era una magnífica forma para evaluar a los nuevos jugadores (sobre todo Regueiro, que firmó al regresar a España) en lo deportivo y humano por parte del secretario técnico Hernández Coronado y del técnico que llevaba las riendas en el banquillo, el magiar Lippo Hertzka.
Leipzig fue la cuarta parada tras Budapest, Praga y Berlín y los jugadores comenzaban a notar la fatiga. Viajes largos por entonces y un cuarto partido en apenas ocho días. El bagaje era de una victoria en el Mommsenstadion ante el Tennis Borussia Berlin, un empate frente a la selección de Praga y una derrota contra la selección de Budapest.
La comitiva merengue llegó de Berlín (donde jugó el día anterior) por la mañana en tren y fueron recibidos en el estadio por representaciones de todas las sociedades deportivas de la ciudad y miembros de la colonia española. El rival por la tarde iba a ser una selección con jugadores de diferentes equipos locales. Este partido formaba parte de una serie de actos de propaganda española relacionados con la inauguración de la feria de otoño en esta ciudad alemana. En dicha feria se encontraba una sección española con instalaciones de sus productos agrícolas y diversas manufacturas.
El Real Madrid visita Leipzig para enfrentarse en Champions al gran equipo de la ciudad, el Red Bull. Sin embargo, no se trata de su primera vez, sino que hay que remontarse a 1931, cuando jugó un amistoso en dicha localidad germana
La sede del encuentro fue el Probstheidaer Stadion, pero que la mayoría llamaba VfB-Stadion porque allí disputaba sus encuentros el VfB Leipzig. Algunas crónicas explicaron que la asistencia fue de 8.000 espectadores, mientras que otras hablaban de 12.000, pero el gran interés y expectación de todos ellos era ver a Ricardo Zamora en la portería. Junto al 'Divino' se alinearon en el equipo blanco Ciriaco y Quincoces en defensa, Prats, Esparza y Leoncito en la media y Eugenio, Bestit, Olivares, Luís Regueiro y Luís Olaso en la delantera. En la segunda mitad, además, saltó al campo Hilario sustituyendo a Eugenio que se lesionó.
El encuentro se jugó de poder a poder con una selección de Leipzig muy dura y con un Madrid FC de juego rápido y animado. Sin embargo, la energía duró una parte, ya que los madridistas acusaron el viaje y el desgaste del partido del día anterior y exhibieron profundas señales de agotamiento en la segunda mitad. Al descanso los alemanes vencían por 1-0 y al término de los 90 minutos el resultado fue de 3-2, con goles de Feneraun, Krausz y Nöckel por la selección de Leipzig y de Luis Olaso y Luis Regueiro por el cuadro blanco. La crónica de ‘El Sol’ formada por el extremo izquierda Olaso habla de un “balón grande que excedía las medidas reglamentarias (Hernández Coronado lo comparó con una sandía), un campo enorme y una manifiesta parcialidad por parte del árbitro a favor de los locales”. El trencilla tuvo mucha permisividad a los defensas a los que permitió toda clase de brusquedades, anuló un tercer tanto a los merengues, expulsó a Bestit a falta de diez minutos y sobre todo concedió el tanto de la victoria a Nöckel, que marcó después de un descarado empujón a Zamora. En el Madrid FC el jugador que más destacó para los cronistas fue Quincoces, seguido de Esparza y Leoncito para unos medios y Prats y Bestit para otros. Ricardo Zamora estuvo brillante realizando varias paradas de mérito y se llevó calurosas ovaciones por sus intervenciones.
En ‘ABC’, Hernández Coronado escribió sobre el amistoso que “el equipo ha sido muy obsequiado y la prensa dedica largos comentarios a la actuación individual y general”. Mientras que unos días más tarde, concluida la gira y ya con los expedicionarios en España, ‘El Divino’ declaró sobre aquel partido que fue “el más difícil porque nos echaron un verdadero equipo nacional con la consigna de ganar a toda costa”. También fue entrevistado el técnico Hertzka en ‘El Heraldo de Madrid’, aunque quiso comentar poco del choque en Leipzig limitándose a decir que el árbitro “era un pobre diablo, del que echaron mano a última hora y carecía de categoría para juzgar el partido. Nos venció él, no el equipo adversario”.
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