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Cartas de un madridista millennial

 

 

Hola de nuevo:

 Hace casi dos años, cuando la crisis deportiva del Madrid aún no se había llevado por delante al triunvirato de entrenadores cuyas cabezas acabaría segando, te hablé aquí ( https://www.lagalerna.com/del-imperio-romano-y-de-fantasmas-del-pasado/ ) acerca de la solución que algunos senadores de la República romana encontraban cuando venían horas bajas.

La medida no era otra que la de echarse en brazos de un militar que, con su puño de hierro, pusiese orden en medio del caos y el libertinaje. Quizá recuerdes que en aquel artículo salió a la palestra el nombre de Mourinho. No me escondo: un servidor desconfiaba entonces del retorno del portugués, pues siempre me ha parecido que en el Madrid suele funcionar mejor, antes que un Lucio Cornelio Sila, la acumulación, incluso desordenada, de futbolistas talentosos vinculados en torno a su superioridad técnica y a una grandeza de carácter. Es decir, confiaba más en la reunión de un nuevo puñado de jerarcas que en el látigo de un procónsul del banquillo. Y, como consecuencia, invitaba al club a continuar profundizando en esa estrategia, frente a alternativas más castrenses.

Mourinho

He de reconocer, sin embargo, que las circunstancias posteriores exigen alguna matización a mi postura de 2024. En primer lugar, los últimos dos años aciagos han demostrado que a la inmensa mayoría de nuestra plantilla el apelativo de jerarca le queda grande; no tanto por una cuestión exclusivamente futbolística -si bien más de uno posee bastante menos calidad de la que se le autoatribuye- como por un tema de temperamento. Confieso que, a lo largo de este bienio negro, he ido cogiendo algo de manía a algunos de nuestros muchachos. Uno preferiría mantener intacta esa mirada indulgente y un punto infantil del hincha, pero cuesta demasiado tolerar a quien, despreciando el esfuerzo y colocando su interés por encima del colectivo, luego no es capaz de responder como debe el día D a la hora H. Estarás conmigo en que hemos visto demasiados gestos de desgana, demasiadas carreras ahorradas, demasiadas guerritas internas y demasiadas declaraciones de adolescente enfadado. En definitiva, demasiado ego y a cambio escasa responsabilidad, la cualidad por antonomasia del jerarca.

Yo no sé si la opción Mourinho es la mejor solución para el Madrid pero, dado que está visto que vamos a intentarla, he decidido buscarle una virtud inesperada: salga mejor o peor, ¡me rejuvenece dieciséis años!

De manera que puedo entender, aunque no lo comparta del todo, el movimiento de Florentino con la contratación de Mourinho. Ignoro si se trata de una decisión correcta, pero comprendo la lógica que la impulsa. Por primera vez no me atrevo a torcer el gesto del todo cuando los senadores romanos, tras constatar la ingobernabilidad de la república, acaban mirando a los cuarteles. No sé si esto quiere decir que me hago mayor. Al fin y al cabo, también es la primera ocasión en que la edad de todos los integrantes de la plantilla del Madrid es menor que la mía. Acaso mi irritación no sea más que una pequeña venganza histórica de los intensos millennials frente a los distraídos y frívolos zetas. Puedo ver la sonrisa de boomer que se te ha dibujado al leer estas líneas, y casi puedo oír tu mortificante sermón: “todas las generaciones primero desafían a sus mayores y después descubren, horrorizadas, que empiezan a parecerse a ellos”. Puede ser. En ocasiones me sorprendo cabreado con algún pasmao de mirada huidiza, incapaz de sostener una conversación durante cinco minutos sin consultar el móvil, del mismo modo que me exaspera ver a algunos delanteros del Madrid haciendo el payaso en Instagram para después fallar un mano a mano que cuesta una liga o una eliminatoria. Quién sabe, tal vez la edad no consista tanto en acumular años como en empezar a exigir profesionalidad.

Pep Guardiola: el último Mourinhista

En cualquier caso, existe otro aspecto rotunda y genuinamente millennial en este asunto. Verás, si hay una característica que define, por encima de todas, a mi atribulada generación, sin duda se trata de una desmesurada propensión a la nostalgia. No hay más que asomarse a cualquier industria del entretenimiento: estamos desbordados de secuelas, de reboots y de resurrecciones. Los productores de todo tipo saben perfectamente que cuentan con un filón que parece inagotable. Yo no sé si la opción Mourinho es la mejor solución para el Madrid pero, dado que está visto que vamos a intentarla, he decidido buscarle una virtud inesperada: salga mejor o peor, ¡me rejuvenece dieciséis años!

Mourinho

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, he vuelto a la universidad. Han regresado las tardes larguísimas, las amistades compartidas para una diversidad inabarcable de planes, las conversaciones eternas en bares y cafeterías que ya no existen y, sobre todo, una rutina no colonizada por las facturas, las reuniones y las horas extra. He ahí mi gozosa postal particular del mourinhismo. Recordarás una frase de Jabois según la cual al Madrid había que venir a entrenarlo soltero y sin hijos, una observación que describió mejor que ninguna otra la intensidad enfermiza de aquellos años. Las únicas preocupaciones auténticas oscilaban entre los exámenes finales y las eliminatorias contra el Barcelona o cualquier otra organización disfrazada de institución deportiva.

En este año en que han vuelto la Oreja de Van Gogh y Scrubs, personalísimas magdalenas de Prousts desprovistas de cualquier solemnidad, la vida me regala también el regreso del líder que consiguió aglutinar y galvanizar a una afición que llevaba demasiado tiempo torturada y acomplejada. No pretendo engañarme: mis dudas ante la opción marcial para el Madrid continúan ahí y no se han disipado. No obstante, la nostalgia juega con cierta ventaja, en la medida en que nunca compite contra la realidad: lo hace contra el recuerdo, a menudo embellecido y maquillado. Quizá la vuelta de Mourinho sea, después de todo, una noticia menos futbolística de lo que parece, y tenga que ver más con nosotros que con él. No en vano llega un momento en la vida en que se deja de esperar el futuro y uno empieza a reencontrarse con el pasado.

 Quizá la vuelta de Mourinho, después de todo, tenga que ver más con nosotros que con él. No en vano llega un momento en la vida en que se deja de esperar el futuro y uno empieza a reencontrarse con el pasado

Hubo un general romano que, al asumir el mando por encima de los senadores, cruzó el Rubicón. El gesto tenía algo de desafío y algo de renuncia: quien atravesaba aquel río aceptaba que ya no podía volver atrás. Tú y yo no pertenecemos a la misma generación, pero creo que, de algún modo, podemos considerar la vuelta de Mourinho como un Rubicón compartido. No porque vaya a garantizar, ay, ninguna conquista. Al otro lado del río no nos espera necesariamente la gloria; solo el reconocimiento de que el tiempo ha pasado. Y, sin embargo, mientras observamos al viejo general acercarse desde el horizonte, una parte de nosotros sonríe. No porque crea que volveremos a ser quienes fuimos, sino porque, durante un tiempo, consigue olvidarse de que ya no lo somos.

 Cuídate. Volveré a escribirte pronto.

 Pablo.

 

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Salvo sorpresa morrocotuda, Cucurella será titular esta tarde en el Mundial a pesar de haber fichado por el Real Madrid.

¿Que por qué?

Porque, ocho años después, se ha credo un consenso respecto a la cacicada y la torpeza que fue echar a Lopetegui por lo mismo en vísperas de aquella otra Copa del Mundo, y aunque haya ganas nadie se atreverá a ir contra Marc.

¿Que por qué se ha creado ese consenso?

Porque el impresentable de Rubiales le soltó un pico a Jenny, y eso convierte en perverso todo lo que hizo.

En otras palabras, sin el grosero incidente del pico de por medio, a lo mejor Cucurella no jugaba hoy ni jugaba más en todo el Mundial. Rubiales seguiría en su puesto y se seguiría opinando que el despido de Lopetegui fue correcto, por lo que hoy la prensa exigiría seguir la misma política con Cucurella.

Es lo del aleteo de la mariposa y el terremoto. De manera indirecta, hoy jugará el mejor lateral izquierdo de España gracias a aquel frenesí venéreo de Rubiales.

 

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Buenos días, amigos. Así, como quien no quiere la cosa, el Real Madrid está reforzando su plantilla con jugadores de élite. Konaté, Dumfries, Bernardo Silva y Cucurella estarán a las órdenes de Mourinho a partir del 13 de julio.

Son nombres de entidad, hombres con vitola de jerarcas allá de donde vienen y que arriban en un equipo necesitado de importar eso, jerarcas. Los que estaban dentro y estaban llamados a serlo, es decir, a tomar el testigo de los Ramos, Benzema, Modric o Kroos, no parecen por la labor. Importemos, pues, líderes ya formados, tipos con personalidad y carácter para quienes no ganar sea tan inaceptable como lo es para vosotros.

El último en llegar (hoy será oficial) es Marc Cucurella, fichaje que —como los anteriores, pero este más aún— ha agarrado a todo el mundo desprevenido. Los mexicanos dicen que, si quieres hacer reír a Dios, puedes contarle tus planes. Si quieres hacer reír a Florentino, cuéntale sus próximos fichajes. O los del Atleti y Barcelona. Sobre todo estos últimos.

El lateral izquierdo del Chelsea y de la selección española, que esta tarde debutará en el Mundial quizá ya oficialmente como nueva adquisición blanca, supone un nuevo acierto. El Madrid se está moviendo rápido y bien en un mercado impulsado por José Mourinho y Jorge Mendes, verdaderos catalizadores de esta ola de refuerzos. El madridismo se regocija ante la llegada de uno de los mejores especialistas en su puesto, pero el resto del mundo, como era previsible, lo ve fatal.

Muy mal el Madrid fichando a Cucurella.

¿Cómo os quedáis? Prodigioso, ¿a que sí? Muy mal el Madrid por hacer lo que (aún) no ha hecho, es decir, anunciar el fichaje de Cucurella restando así brillo a la selección, que juega hoy.

Estamos a un telediario y medio de que alguien acuse a Florentino de desestabilizar al equipo nacional. Precisamente, anteayer se cumplieron ocho años del día en que Rubiales, azuzado por la prensa, destituyó a Lopetegui como seleccionador, en vísperas de otro Mundial, por haber cometido el delito nefando de anunciar su compromiso con el Madrid a partir del fin de dicho Mundial. Esperemos que el bueno de Cucu no pague con la suplencia, o hasta con el apartamiento, la increíble afrenta a la paz y la concordia nacional que implica siempre el tener cualquier relación contractual con el 15 veces campeón de Europa.

Y ya imagináis los análisis. Si la Roja triunfa, será gracias a la Masía y sus abundantes frutos. Si fracasa, será porque el Real Madrid perturbó el buen ambiente fichando a Marc.

Por cierto, no solo el Madrid lo ha hecho muy mal. También el propio Cucurella pecó de desconsideración al no informar a sus compañeros de vestuario en el equipo nacional de sus próximos pasos contractuales. Que sí, que sí, que hay quien ha dicho eso. Nos referimos a un vomitivo YouTuber culé, homologado ya como si fuese un medio de comunicación normal, que además tiene la asquerosa costumbre de llamar “ratas” a los futbolistas blancos.

Es una cosa muy loca, amigos. Como lo es el hecho de que el Madrid se haya adjudicado uno a uno todos los fichajes que tenía cerrados el club cliente de Negreira, en un boicoteo gozoso y fulminante cada vez. Ahora solo falta fichar a Diomande para colocar este trino de José Álvarez en los anales de la historia. Aunque tres de cuatro ya está bastante bien.

Y poco más, amigos. Aunque el Madrid he hecho (por supuesto) muy mal fichando a Cucurella, a nosotros nos parece que ha hecho muy bien ejecutando esa operación, y lo mismo puede decirse de Konaté, Dumfries y Bernardo Silva. Ese tal Mourinho y ese tal Florentino parece que saben lo que se hace.

Os dejamos con el resto de primeras planas. Pasad un buen día.

 

Sí señoras, señores, niños, militares con o sin graduación. El dúo Floren-Mou está animando el Mundial, muchas gracias. Sí, cuando lleguen los cruces será otra cosa. ‘De mientras’, están ellos.

Dudo que los partidos mejoren salvajemente pero llegará la emoción del mata-mata, que dicen los brasileños. El que pierde, fuera. Y el Madrid podrá descansar. Y será una alegría ver desfilar a tantísima gente absurda que habrá conseguido el pase y será fulminada.

Para ser una pareja de señores mayorcitos (es verdad que suman cerca de los 150 años, me llaman a mí y pasamos de 200), Floren y Mou se mueven cual hinchas veinteañeros del Tai Chi. Ya van cuatro fichajes, la mitad encabritando al personal, lo cual es maravilloso.

Bernardo Silva y Camavinga

Bernardo Silva estaba colocado, Barça o Atleti, y con Cucurella había menos ruido, pero también de color rojiblanco. Pues ná. Lo de Silva al Camp Nou lo daba por hecho, pues todos los futbolistas del mundo quieren jugar en el Barça. Como lo leo y escucho cada día me he convencido. Quieren incluso pagando ellos su ficha y un par de facturas de la constructora turca.

Pues no. Le llamó el Madrid y casi monta un lío en la americana concentración portuguesa, pues amenazó con irse a firmar aquella misma tarde, y buscar piso en Madrid, y Bob Martínez había programado un amistoso decisivo en la preparación de su equipo.

Total, que se quedó. Eso sí, por lo visto puso un telegrama a Valdebebas dando las gracias. Decía así. “He palmado tanto contra ustedes que me siento liberado. Muchas gracias”.

Van cuatro fichajes, está bien. Tres defensas eran cosa imprescindible, si llegara otro central o parecido sería bienvenido, hablan de Gvardiol, pero con Rüdiger, Militao y Huijsen no es mal plan, y habrá que saber por fin si Joan Martínez es lo que parece. U otro chaval de la cantera, claro.

El Madrid va firmando lo que necesita. Si además acierta, si el equipo vuelve a ser el Madrid, será la caraba

Queda pues por ver si llega otro volante tocón y/o un delantero. Por cierto, del Mundial una de las cosas que espero con interés es ver a Endrick.

El advenimiento de Endrick

Carletto no le puso ante Marruecos, y eso que nunca estuvo por delante. En Marruecos está haciendo ruido el joven volante Bouaddi. Sí creo que un jugador así le iría bien al Madrid. Pero yo no pago, claro. Total, veremos.

Y lo de Cucurella. Leo con sorpresa que en Barcelona acusan al Barça de dormirse con él y encontrarse con que lo ha fichado el Madrid. La locura de costumbre, y es curioso: cuando se fue al Brighton desde el Getafe no rugió nadie. Y cuando se salió allí y le reclutó el Chelsea, tampoco. Entonces, la Masía era superior. Es ahora y claro, verlo de blanco los descompone.

El Madrid va firmando lo que necesita. Si además acierta, si el equipo vuelve a ser el Madrid, será la caraba. Lo que necesita, pues, para afrontar el reto de devolverle a su lugar.

Ese es uno de los retos de la próxima temporada. Hay dos, éste y si el PSG será capaz de ganar su tercera consecutiva. Lo demás, a distancia.

Los que siguen saben que la limpieza no empezó, saben que tienen deberes pendientes. Los que vienen saben que pueden vivir lo más mágico: ser campeones de Europa con el Madrid. Eso es la gloria. Eso no está ‘pagao’.

Ah, dicen que viene Khedira de segundo. Un hombre de la Décima entre otras frivolités. El Imperio Contraataca, sí.

 

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Dos Copas y magisterio en el banquillo

 

La etapa de Robert Firth en el Madrid F.C. finalizó apenas unos meses después de conquistar los blancos la segunda Liga de su historia en 1933. El inglés inició el curso siguiente, pero justo antes de Navidad se produjo un cambio en el banquillo madridista al no existir demasiado feeling entre el entrenador y la directiva presidida por Luis Usera. El elegido para sustituir al británico fue Paco Bru, uno de los técnicos españoles más importantes, experimentados y valorados de la época. El madrileño viviría un periodo de cinco temporadas en la casa blanca con una guerra civil de por medio.

Francisco Bru nació el 12 de abril de 1885 en Madrid y antes de ser entrenador fue un destacado futbolista en los albores del fútbol nacional. Además, lo compatibilizó con el atletismo, logrando importantes resultados. Pese a su procedencia, Bru se hizo jugador en Cataluña, al vivir allí desde niño tras llegar de Filipinas, y fue en esa tierra donde desarrolló su trayectoria.

Aunque empezó como mediocentro, se acabó reconvirtiendo a defensa (también se puso bajo palos en alguna ocasión). Según las crónicas, era un zaguero diestro poderoso, aguerrido, intimidante, muy veloz y con un potente golpeo de balón.

Comenzó jugando en el F.C. Internacional, siendo uno de los fundadores, y luego fichó por el Barça en el que ganó, entre otros títulos, una Copa del Rey y dos Copas de los Pirineos. Tras cinco campañas, cruzó de acera y vistió los colores del R.C.D. Español, levantando varios Campeonatos de Cataluña. Antes de retirarse, regresó al cuadro culé en 1915-1916 para jugar varios partidos amistosos.

Su paso a los banquillos se demoró un tiempo porque primero se dedicó al arbitraje, llegando a dirigir dos finales de Copa del Rey y ejercer de línea el torneo olímpico. Fue en 1920 cuando la selección española participó en su primera gran competición, los Juegos Olímpicos de Amberes, el momento en el que comenzó su vida como entrenador. El gran éxito de la medalla de plata de la ‘furia española’ disparó su popularidad.

Bru con España en Amberes'20 y Perú en Uruguay'30

Bru con España en Amberes'20 y Perú en Uruguay'30

Luego fundó el Colegio Catalán de Árbitros y a mediados de la década de los 20, después de trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona, retornó como técnico al R.C.D. Español, con el que hizo una famosa gira por Sudamérica. Más tarde, tuvo otra breve etapa entre 1924 y 1925 en la selección española. De ahí se marchó a Cuba para entrenar al Club Juventud Asturiana y a la selección, sentar las bases del fútbol en el país y colaborar en su adhesión a la FIFA.

Su siguiente destino fue el Racing de Madrid, con el que disputó la primera Liga de Segunda División. No fue la mejor campaña de los chamberileros, puesto que descendieron de categoría. Allí se mantuvo tres temporadas y, en mitad de su periplo, recibió un encargo único y especial: acudir con Perú al primer Mundial de la historia. Bru aceptó el reto y dirigió a la blanquirroja en Uruguay 1930. Los peruanos compartieron grupo con uruguayos y rumanos, pero no sumaron ningún punto. Por último, en 1933 estuvo al frente unos meses del Nacional de Madrid.

El Madrid FC de la temporada 1933-34 comenzó ganando con más apuros de los previstos el Mancomunado. En Liga, el inicio fue bueno, pero la goleada sufrida en San Mamés por 5-1 dejó muy tocado a Firth. Una semana después al perder en casa ante el Betis, se tomó la decisión del cambio de entrenador.

El primer nombre que surgió para ser el nuevo técnico del Madrid fue Pepe Samitier, que militaba en la plantilla blanca. Podría ejercer la doble función de entrenador y jugador o adelantar su retirada de los terrenos de juego. Sin embargo, el 19 de diciembre ya apareció en la prensa el nombre de Paco Bru.

Un par de días más tarde se dio por hecha su llegada. En el conjunto blanco se encontraría con caras conocidas como Samitier o Zamora, a los que convocó siendo muy jóvenes para los Juegos Olímpicos de Amberes. El madrileño estaba considerado entre aficionados y prensa como un entrenador reputado, influyente y muy respetado. Según el periódico Marte, firmaba hasta final de temporada.

Bru habló para varios medios madrileños y se mostró “satisfechísimo. Ya pueden figurarse que no he tenido de algún tiempo a esta parte mucha suerte que digamos. Ir de entrenador al Madrid es bastante halagüeño”. Respecto a un cambio en los entrenos o la preparación comentó que “realmente no sé qué táctica habrán llevado en el equipo. Las últimas veces que le he visto estaba efectivamente falto de algo. Era todo un buen equipo, todo un cuadro de jugadores buenos de verdad, que, sin embargo, pasaban durante un partido muchos minutos sin conseguir acoplarse. Mi obligación ahora es tratar de arreglar esto”.

Unos días después, ya aterrizó en la capital y manifestó a El Heraldo de Madrid que “creo sinceramente que el equipo pasa por una aguda crisis; pero que aun siendo una crisis pasajera creo que el Madrid tiene suficientes soluciones para salir airoso del momento y para no perder la ocasión de renovar su título de campeón liguero”. Parecía tener las ideas claras y se centraba en la parte física: “La mayoría de jugadores están faltos de entrenamientos o ‘pasados’. Esto es lo que hay que estudiar. El problema se resuelve fácilmente. Es cuestión de un plan riguroso y de llevarlos por un camino seguro y eficaz”.

Se incorporó al equipo antes de final de año y ya dirigió a los blancos en el partido el día de Nochevieja contra el Español en Chamartín. Ante su exequipo consiguió la victoria gracias a un triplete de Eugenio. El club tenía depositadas grandes esperanzas en aquel curso para alzar la tercera Liga y conseguir el trofeo en propiedad. Pero ni con Bru el equipo alcanzó cotas de temporadas pasadas. El Madrid FC en casa era un rodillo, pero fuera sufría una barbaridad. No sumó los dos puntos ni en Mestalla ni en el Sardinero ni en el Patronato Obrero de Sevilla ni en Sarriá, y eso le costó el título. Fueron subcampeones a dos puntos del Athletic.

Bru con el equipo, años 30

Bru con el equipo, años 30

La Copa, tras la Liga, era la oportunidad de salvar el curso y romper una maldición que duraba diecisiete años. La plantilla se conjuró y la mano de Bru comenzaba a notarse. El equipo era más competitivo, estaba más conjuntado en sus líneas y la entrada habitual de Samitier en el once dio un plus de calidad y experiencia.

La primera eliminatoria fue sencilla ante Osasuna, al que se ganó por un global de 8-1. Fue en cuartos cuando llegó una de las grandes eliminatorias de la historia de la Copa. Se enfrentaban el rey de Copas y actual campeón de Liga, el Athletic, contra el cuadro madrileño. Una dura lucha que se fue hasta los cuatro partidos.

En los dos de rigor, empataron a uno en cada feudo. En el primer desempate en Sarriá igualaron a dos tras una prórroga. Antes del segundo replay, Bru habló en Ahora: “Con entera franqueza… Usted sabe que yo llevo muchos años ya de fútbol. Pues bien; no he visto nunca un caso de entusiasmo y de espíritu deportivo como el que ahora ofrecen todos los jugadores del Madrid, sin excepción. ¡Algo admirable!”.

La confianza y la moral de los madridistas también se notaron en el campo barcelonés y con un juego soberbio y dos goles de Hilario y uno de Samitier se hicieron con la victoria ante los vascos. En semifinales, la victoria en Sevilla ante el Betis encarriló la eliminatoria que luego se cerró en Chamartín gracias al notable partido de Samitier. El Madrid volvía a una final con el Valencia como rival en Montjuic.

La expedición llegó a Barcelona tres días antes del encuentro y se concentró en el hotel del Tibidabo. Bru, por teléfono, dio el parte del equipo a varios periodistas: “No hay novedad. Todos los jugadores están en excelente moral y en excelente salud. No habrá grandes variaciones en la alineación”.

Con un casi lleno en las gradas dio comienzo la final el 6 de mayo. El primer tiempo tuvo dominio alterno. Todo cambió con el gol valencianista de Vilanova al comenzar el segundo acto. Los blancos reaccionaron con los dos interiores Hilario y Luis Regueiro creando juego y cohesionando al equipo. Así llegaron los tantos de la victoria madridista. El primero de Hilario, tras un disparo que se coló por un ángulo lejos del arquero Cano. El segundo de Lazcano, de disparo cruzado con la diestra tras aprovechar una formidable asistencia de Luis Regueiro.

campeon de copa 1934

Campeón de Copa 1934

El Madrid conquistaba la Copa diecisiete años después. El técnico, pese al triunfo, no quedó nada contento con la actuación arbitral: “Hemos ganado a pesar de Vilalta”. Las críticas a su labor fueron positivas como se reflejó en el periódico Ahora: “Los jugadores del Madrid están ahora entrenados. Sería curioso conocer cuántos kilos han perdido los jugadores del Madrid desde que vino Paco Bru. ¡Ah! Y cuántos kilos ha aumentado Paco Bru en estos últimos tiempos”. El entrenador madrileño, en una carta a Campeón, reconoció que su secreto desde que llegó al Madrid era haber recuperado “físicamente al equipo” puesto que le faltaba “resistencia en todas sus líneas”.

En verano el club organizó una gira por Europa que le llevó a Alemania y Suecia con gran éxito de popularidad y dinero para las arcas del club. La plantilla descansó un mes y retomó los entrenamientos para la temporada en agosto. Paco Bru había renovado su contrato, según el Liberal, “porque así conviene a las partes interesadas y porque la experiencia del año pasado fue muy satisfactoria”.

Su trabajo, su disciplina estricta, su habilidad y su maestría para recuperar en tan poco tiempo a un equipo que estaba en un momento complicado fueron muy apreciadas. En cuanto a los refuerzos, llegaron, entre otros, el extremo izquierdo Diz y el goleador Sañudo. Más adelante, durante el curso, se firmó al portero húngaro Alberty como futuro sucesor de Ricardo Zamora.

Bru en 1934

El primer objetivo fue el Campeonato Mancomunado, que volvió a teñirse de blanco con más superioridad que el año anterior. La Liga había crecido en número de equipos, pero el desempeño de los madridistas estaba por debajo de lo esperado. Durante todo el curso persiguieron a un sorprendente Betis, que fue el que se hizo con el título.

A mitad de temporada, además, Bru fue requerido por Perú al igual que en 1930 para preparar a la selección de cara al Campeonato Sudamericano, pero el madrileño rechazó la propuesta, no pidió ni siquiera permiso al club y se quedó en Madrid. Para concluir la temporada, la Copa tampoco fue un salvavidas y a las primeras de cambio, en octavos, el Sevilla, que sería futuro campeón, echó a los blancos. Como epílogo de la campaña futbolística, se decidió hacer otra gira, aunque esta vez por las islas Canarias, que recibieron con mucha expectación y entusiasmo al Madrid tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en Tenerife.

En agosto de 1935, el presidente Sánchez Guerra confirmó en las páginas de Crónica la continuidad de Bru: “Estamos contentos con él. Por eso seguimos utilizando sus servicios. Y sin variarle sus condiciones económicas. Actuará libremente en unas cosas y tendrá la intervención de la Junta en otras”. En el Heraldo de Madrid ya deslizaban que “Bru no está dispuesto a que este año se esfumen los mejores títulos. Hay que recuperar lo perdido la temporada anterior. Y dadas las mejoras que presentará el equipo, hay que creer que la hinchada madridista quedará satisfecha”. Respecto a esas mejoras, en lo deportivo se hizo un gran desembolso por el fichaje de Lecue del Betis. También se incorporaron los húngaros Kellemen y Buzassy, el cubano Ferrer o el defensa Mardones. Además, se fichó al brasileño Giudicelli con un paso efímero por la capital.

Bru con Buzassy, Luis Regueiro, Quincoces, Zamora y Chus Alonso

Bru con Buzassy, Luis Regueiro, Quincoces, Zamora y Chus Alonso

Como era habitual, el curso dio el pistoletazo de salida con los campeonatos regionales. El conjunto de Bru disputó el Mancomunado (Castilla, Aragón y Cantabria) y el Zaragoza le hizo frente hasta los últimos partidos, en los que el Madrid consiguió con el título un buen aval para la Liga. Una competición en la que lucharía en una gran batalla contra el Athletic, que se acabó haciendo con el título por solo dos puntos de ventaja. Los blancos con un juego sólido y eficiente dominaron parte del curso, pero los tropiezos en Santander, Oviedo y en casa contra el Athletic decantaron el ganador final.

El éxito de la temporada tuvo lugar en la Copa, y eso que el camino empezó con muchas curvas en el equipo madridista. En octavos, el Arenas forzó el desempate al ganar la vuelta en Ibaiondo. Los pupilos de Bru ajustaron cuentas en Chamartín con un 6-1, gracias a los dobletes de Lecue, Emilín Alonso y Sañudo. Luego, llegó el Athletic en un duelo en toda la cumbre. Pocos daban como favoritos a los merengues, pero el equipo estaba en un camino ascendente y venció tanto en su casa como en San Mamés. El último paso antes de la final fue ante un Hércules que sucumbió por 7-0 en Chamartín, quedando resuelta la eliminatoria.

Entrenamientos años 30

El partido por el título sería el último encuentro de fútbol oficial en varios años. Ninguno de los protagonistas lo sabía, aunque el clima en el país era ya muy tenso. FC Barcelona y Madrid FC se midieron en Valencia por el Campeonato de España. Miles de espectadores se desplazaron desde ambas ciudades a Mestalla y el ambiente antes del partido era espectacular.

La expedición merengue quedó concentrada en el hotel Angles y pasó un día en El Saler. Bru, después de pasar en la previa una última revista a sus hombres, dijo que “están todos a punto”. En lo que concierne al juego el partido no tuvo la brillantez esperada. El Madrid jugó con coraje y eficacia y la defensa Ciriaco-Quincoces con Zamora en el marco fue inexpugnable en buena parte del choque.

Se adelantó el Madrid por medio de Eugenio con un tiro colocado que rozó el larguero y poco después Lecue, a centro de Eugenio, hizo el segundo con un imponente chut. Escolá recortó distancias y el Madrid sufrió la baja por lesión de Sauto, lo que obligó a bajar a la media a Lecue.

El segundo tiempo fue de acoso barcelonista al marco culé sin éxito. En ello tuvo mucho que ver ‘El Divino’, que acariciaba su retirada pero que dejó como legado una de las mejores paradas de su carrera a disparo de Escolá.

El póster de Zamora

El Madrid ganó la Copa, la segunda para el palmarés de Bru, que declaró que “esperábamos ganar por mayor margen de tantos, pero la lesión de Sauto nos ha perjudicado. Hay que reconocer que a Zamora debemos en buena parte el título que nos cabe la satisfacción de haber alcanzado”. Precisamente el portero catalán, en el diario Crónica, proclamó tras el triunfo la necesidad de un homenaje a Bru “por sus éxitos, por cómo trabaja, con qué acierto trabaja” y lo que influyó en él para “recuperar la forma física”.

Copa del 36

Copa del 36

Con la final copera se cerraba así una etapa del fútbol español. Pocas semanas después estalló la Guerra Civil. El club quedó incautado por el Frente Popular, pero intentó mantenerse activo gracias a las gestiones de Hernández Coronado con la ayuda técnica de Bru. En septiembre se volvió a los entrenamientos con más amateurs que profesionales y con ausencias importantes como la de Ciriaco, Quincoces, Sañudo y Valle y la retirada de Zamora.

Se concertaron encuentros amistosos para pagar las nóminas y se buscó jugar un Campeonato Superregional con los clubes valencianos que no salió adelante por las dificultades de desplazamiento. A continuación, se pretendió disputar el Campeonato Catalán y Bru convenció a buena parte de los clubes catalanes, pero el Barça terminó impidiendo su participación. Coronado y Bru confeccionaron una lista de convocados para el torneo e incluso el entrenador madrileño llegó a alquilar un chalet en El Masnou como lugar de alojamiento para los jugadores.

Al no poder continuar las actividades deportivas, el Madrid FC quedó en suspenso y dio libertad a sus jugadores para actuar en los equipos que considerasen oportunos mientras no pertenecieran a la Federación Catalana. Bru dejó la capital y, tras marcharse a Barcelona, se instaló en Gerona. Allí, su estrecha relación con José Luis Zabala, antiguo entrenador del Girona, le llevó a tomar las riendas del cuadro gironí en el otoño de 1937. Programó entrenamientos a diario, a pesar de los problemas para reunir futbolistas, y el equipo jugó el Campeonato de Cataluña terminando en cuarto lugar.

Tras concluir el conflicto bélico, Bru volvió a su cargo como entrenador merengue, renovando el contrato en el mes de junio de 1939. El club estaba en problemas financieros, el estadio de Chamartín necesitó algo más que pintura y puertas nuevas y, en cuanto a la plantilla, continuaban algunos de los que ganaron la Copa en 1936, como Quincoces, Lecue, Bonet, Leoncito y Sauto.

En septiembre, la plantilla se reunió para entrenar y Bru en el Semanario Marca se mostró contento de tener un buen equipo: “Cuento con muchos de los antiguos: solo han sido bajas los Regueiros, Emilín y Ciriaco; este último por retirarse del fútbol. Claro que, de momento, ha descendido su nivel de juego, pero, en comparación con los demás Clubs, estamos bien provistos”. La lista de refuerzos fue larga con nombres como Esquiva, Alday, Chus Alonso, Tamayo, Dindurra, Villita o el veteranísimo Luis Marín.

El primero de octubre, el Madrid comenzó su participación en el Regional Mancomunado, que tuvo encarrilado con el liderato hasta la jornada 8. Un empate en casa contra la Ferroviaria le habría dado el título, pero el cuadro blanco cayó por 1-2 en una tarde aciaga y, en la última jornada, al perder también con el Athletic Aviación, quedó en segundo lugar. Un duro golpe en el inicio de campaña a días de empezar la Liga. Una competición en la que los pupilos de Bru se mostraron muy irregulares.

Se empezó mal, con dos derrotas, aunque se encauzó y se peleó por el título. Los partidos lejos de Chamartín costaron en campos como Torrero, Nervión, Sarriá y Mestalla. A falta de tres jornadas para el final, el Madrid era tercero, pero no volvió a sumar ningún triunfo. En Les Corts se igualó sin goles, y es en Chamartín cuando llegó el golpe inesperado de perder por la mínima contra el Hércules en un partido en el que la lesión de Sauto fue vital. En la última jornada, en la visita a San Mamés, se perdió una plaza y el equipo acabó cuarto con malas sensaciones.

Real Madrid a principios de los 40

Real Madrid a principios de los 40

Bru había demostrado sobradamente que preparaba muy bien al equipo para la Copa, y los blancos eran un rival muy rocoso y complicado en eliminatorias. En la Copa 1939-40 se volvió a demostrar. El club retocó la plantilla e incorporó al joven Barinaga, que dio muestras de su finura y gran toque de balón. Los blancos avanzaron rondas con solvencia, dejando en el camino al Murcia, Osasuna, Racing. En semis, vencieron por la mínima al Zaragoza y, en la vuelta, sufrieron en Torrero, pero pasaron, demostrando buen juego, coraje y valentía.

Bru con Zamora en un derbi de los años 40

La final fue contra el RCD Español y cerca de casa, al disputarse en el estadio de Vallecas. Bru no estaba demasiado convencido con algunos jóvenes, porque les pudiese pesar la responsabilidad, por lo que optó por un equipo más experimentado. No concentró al equipo en los días previos y los entrenamientos no fueron muy distintos. Solo dio algunos consejos convenientes. Además, confirmó que “la alineación será la mismos que en Torrero y las lesiones de Leoncito y Sauto no permiten pensar en ellos para la final. Espero un partido muy reñido, con juego limpio y correcto”.

Bru junto a Hernández Coronado, años 40

El ambiente en Vallecas era espectacular y el lleno, de categoría. La gente tenía ganas de fútbol tras la guerra. El Madrid, sin embargo, volvió a experimentar lo mismo contra los periquitos que en la final del agua del año 1929: una derrota. Y eso que los merengues empezaron ganando con un gol de Alonso y tuvieron oportunidades para aumentar distancias. Pero Jorge empató y en la segunda parte el calor y el cansancio hicieron más mella en los blancos. Jorge marcó su segundo gol a cinco minutos del final y Alday empató in extremis con un disparo con la izquierda. Hubo prórroga con los dos equipos agotados y fue el extremo izquierdo Mas quien la decidió en el 110’. La Copa voló a Barcelona.

final de copa 1940

Final de Copa 1940

La última campaña de Bru como entrenador en el cuadro madridista fue la de 1940-41. Se había acordado suprimir los torneos regionales porque cada vez congregaban menos interés entre los aficionados. La pretemporada comenzó en septiembre y Bru concedió una entrevista unos días antes en El Mundo Deportivo. En ella afirmó que “vamos a presentar un equipo que causará sensación y que puede dar un gran resultado en las competiciones nacionales a base de veteranos. A otra temporada, será cosa de sacar las glándulas de juventud y efectuar el injerto”.

Como fichajes, se incorporaron al club Bracero, Pitus Prat u Olivares. En la Liga, la primera vuelta blanca fue positiva, con una lucha por el liderato con Sevilla y con el vecino y vigente campeón, el Atlético Aviación. Pero en la segunda parte del Campeonato se torcieron las cosas. El equipo se cayó con el paso de las jornadas y la irregularidad final llevó a los blancos a quedar en una discreta sexta posición de la clasificación.

Bru junto al presidente Meléndez en 1940

Bru junto al presidente Meléndez en 1940

Las mayores críticas se ciñeron a que había buenos jugadores, pero no equipo, faltaban acierto y suerte, y el juego no era veloz ni eficaz. Todavía restaba la Copa, que evidenció todos estos problemas y los madridistas terminaron completando una temporada mediocre.

En la ida de octavos contra el Celta debutaron fichajes como Inchausti, Alsúa y Arbiza, que no dieron el salto de calidad esperado y el equipo solo empató. En la vuelta, en Vigo, la derrota por 4-2 dejó fuera a los merengues. Antes de terminar la campaña, se disputó la Copa Federación contra el Atlético Aviación y tampoco se consiguió el título. Se acabó la temporada de forma muy triste.

Bru en un entrenamiento de los años 40

A mediados de junio, según publicó el periódico La Prensa, Paco Bru estaba pensando marcharse porque “es un hombre sincero y cree que si la temporada aciaga del Madrid es por culpa suya y debe irse sin que le digan nada. Su lealtad al club la pone de manifiesto diciendo que ha rechazado numerosas ofertas durante la temporada que finaliza”. Unos días después se confirmó que el madrileño dimitió de su cargo.

Al medio deportivo Gol le manifestó no haber tenido “ninguna discrepancia con la Directiva del Club. Ahora bien, estimo, que el Real Madrid necesita un reajuste serio. Empezando por mí. Me agrada que la Directiva tomara en consideración esta opinión mía, que están desinteresada como justa. Me cuesta trabajo abandonar el equipo, al que presto mis servicios durante tantos años. Tan larga permanencia deja huellas de cariño que no se pueden olvidar. Pero, repito, que es necesario. Honradamente, creo que, si alguien estima que puedo ser la causa del actual estado de cosas, debo irme”. Además, también se mostró satisfecho porque “durante mi mandato como jefe técnico del equipo, nunca expulsaron del terreno de juego a alguno de mis jugadores”.

Su bagaje de títulos total fue de dos Copas y dos Campeonatos Regionales Mancomunados. También, en su labor como técnico madridista tantos años, acabó dejando en la capital un gran poso, un estupendo recuerdo y muchas enseñanzas. Bru, según se podía leer en la prensa, era “un hombre bueno, ejemplarmente cordial y contagiosamente simpático”.

Después de su periplo madridista, continuó entrenando, y el siguiente curso firmó como técnico del Granada. En la ciudad andaluza pasó dos años para mudarse a la vecina Málaga y dirigir al cuadro malacitano. A continuación, retornó a Barcelona en 1945 para ser el secretario técnico periquito. Su última experiencia en los banquillos fue en el Real Zaragoza a finales de los años 40, cuando militaba en Tercera división. Luego, comenzada la década de los 50, fue representante del RCD Español en Madrid y ejerció como secretario técnico del Real Club Deportivo Córdoba durante temporada y media.

Entre otros trabajos, también fue periodista en Los Deportes, Foot-Ball, El Mundo Deportivo, Artes y Sports y La Jornada Deportiva, directivo, delegado federativo y entrenador en 1914 del Spanish Girl's Club, el primer intento de club femenino que hubo en España. Además, practicó el jiu-jitsu y fue uno de los fundadores del Club Español de jiu-jitsu.

En 1960 se le rindió un homenaje en el estadio Santiago Bernabéu. Dos selecciones de viejas-jóvenes glorias se enfrentaron en un encuentro marcado por la lluvia, la nieve y el intenso frío, con 30.000 espectadores en las gradas. Los equipos estuvieron formados uno por futbolistas del Norte de España y el otro por el de otras latitudes. El resultado fue de empate a tres.

Homenaje a Bru 1960

Homenaje a Bru 1960

Cuando ocupaba el cargo de secretario técnico en el Plus Ultra, enfermó de cáncer y falleció a los 77 años en Málaga el 10 de junio de 1962. Se había mudado a la ciudad andaluza, donde residía su hija en busca de descanso y tranquilidad.

Fotografías: archivo de Alberto Cosín

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces

5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante

6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández

8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer

9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich

10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña

11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas

12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone

13.- Entrenadores del Real Madrid (XIII): Villalonga

14.- Entrenadores del Real Madrid (XIV): Mr. Keeping

15.- Entrenadores del Real Madrid (XV): Hertzka

16.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (I)

17.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (II)

Buenos días, amigos. Bienvenidos a una entrega más del portanálisis, sección única —y gratuita— en el panorama español que echaréis de menos cuando termine.

Tras este modesto inicio, comenzamos a hacer una autopsia de las portadas del día. La primera, Sport.

«Pedri vuela» es el titular. Desde que vio la luz este frontispicio, las autoridades han reportado casos de panenkitas cantando Vuela, vuela —versión gasolinera de Voyage, voyage— con entusiasmo en sus sofás, en sus gastrobares, en sus tardeos, en sus consolas. Onanismo aeropanenkita.

En La Galerna adoramos Voyage, Voyage, lo tenemos muy hablado, y esta adaptación al español de Magneto —estilo Lleno, por favor— nos solaza en extremo, en interior y en mediocentro. También profesamos especial aprecio por el panenkismo, por lo que si una cabecera evoca estas dos pasiones galérnicas, entramos en éxtasis. Solo nos faltan los náuticos para derramar en tierra.

Cantemos un momento:

¡Vuela, vuela!

No te hace falta equipaje (vuela, vuela)

¡Vuela! (Vuela)

Nadie controla tu imagen

¡Vuela, vuela!

Verás que todo es posible…

Con este «todo es posible» avanzamos a la siguiente portada.

Un forzudo Cubarsí acapara la tapa. ¡Gñeeee! El intimidante defensor de la sucursal federativa del FC Barcelona afirma que «Somos favoritos». No especifica quiénes, pero por su camiseta se deduce que se refiere a la selección de Lluís de la Font.

La verborrea de Pau no queda ahí, prosigue: «No me “achanto” ante nada, parezco tranquilo pero cuando me pongo las botas y estoy en el campo me transformo». Fuentes hídricas nos confirman que apostilló: «¡Que estoy mu loco, eh!»

Entendemos lo de la transformación, nosotros también nos transformamos cuando nos ponemos las botas: en unas cosas o en otras, dependiendo si nos hemos atiborrado a jamón ibérico o a vino, por ejemplo.

Pero lo mejor, lo que hace de Cubarsí una persona —humana— de su tiempo es ese «Me he visualizado con el trofeo».

Cubarsí visualiza, ojo. No dudamos de que también verbaliza, pone en valor y se empodera. Palabras del lenguaje, lenguaja o lenguajo cursi de hoy.

De hoy y de ayer, pues «Me he visualizado con el trofeo» tiene claras reminiscencias del Imagine all the people winning the Mundial, yuhuuuuuu.

La portada de As es para otro culé: Lamine Yamal. El exintegrante de las categorías inferiores de la selección marroquí también vuela, como su compi Pedri. Cantamos de nuevo ¡Vuela, vuela!, versión Magneto. Quizá por ello el diario de PRISA titula «Capitán América» en una conjunción marveliana que ríanse de aquella planetaria de hace unos lustros. Metáfora del mundo naif, moñas y hortera que vivimos.

Si As coloca a Lamine en un hotel de Atlanta, Marca lo sitúa en Times Square.

Lamine Yamal se timesquariza. No es raro, Laporta ya se lonizó cerca del Bernabéu.

Tiene bemoles que tenga que ser Gallardo quien dedique su primera plana a algo relacionado con el Madrid (en positivo). Los veteranos blancos disputaron el Corazón Classic Match 2026 junto al Inter. Imagen para Pepe.

Pepe no vuela, Pepe no visualiza y Pepe no se timesquariza. Pero Pepe es la po..., es un tótem, queremos decir.

Aprovechando el GP de Barcelona de F1, nos despedimos con un consejo: si yaces, Móntmeló, Móntselo. Toda precaución es poca.

Pasad un buen día.

Lisboa. Puente de diciembre de 1994. Fue en ese momento cuando quien esto escribe vio por primera vez un cartel de cine anunciando una película peculiar. La estética era como de libro de tebeos estilo años 50, con una atractiva mujer fumando mientras ojeaba revistas o cómics. Pulp Fiction parecía llamarse el filme, y reunía un reparto coral compuesto por actores que ya habían dejado atrás sus momentos de mayor fama y relevancia, junto a ilustres desconocidos. El director era un tal Quentin Tarantino, un tipo de Tennessee con apellido de pizzería presuntamente italiana de La Manga del Mar Menor.

John Travolta, actor célebre por sus actuaciones en Fiebre del sábado noche (1977) y Grease (1978), atravesaba horas bajas. Las últimas noticias que el gran público había tenido de él databan de Mira quién habla (1989) y sus secuelas de 1990 y 1993. Definitivamente, nada comparable a sus éxitos setenteros, pero entonces aparecieron Tarantino y su obra coral. El personaje era un matón de mediana monta y capacidades cuestionables. Vincent Vega era su nombre. Por si fuera poco, la escena más recordada del film es un baile de cadencia plantígrada con Uma Thurman al son de You Never Can Tell, de Chuck Berry, que culmina con la sobredosis de esta última y el pobre Vincent teniendo que clavarle una jeringa de adrenalina en el pecho para evitar su óbito. Qué cosas. Un actor ya de vuelta retorna al estrellato por echar un baile y devolver a la vida a una moribunda sucumbida a sus propios malos hábitos.

 

José Mourinho ha sido tachado de acabado, crepuscular, trasnochado y vetusto. Ha encadenado experiencias en clubes de cada vez menor categoría, con éxitos cada vez más intermitentes. Roma, Tottenham, Fenerbahçe y Benfica no parecen pertenecer al currículum de un tipo apodado The Special One y coronado como el entrenador más relevante del mundo. ¿Nadie ve el paralelismo con la estrella menguante de Travolta? ¿Acaso el retorno del hombre de Setúbal al Real Madrid no parece consagrado a inyectar adrenalina en el corazón de un club víctima de sus propios vicios? ¿No encarna acaso el Real Madrid la belleza atemporal de Uma Thurman, esa que claudica ante sus vicios?

Incluso el propio ciclo de Mourinho en cada club sigue una estructura tarantiniana: comienzo desconcertante, escalada épica con tensión creciente y apoteosis final excesiva, normalmente en forma de ensalada de tiros, espadazos o peleas. La receta la conocemos, y no por ello dejamos de acudir a las salas con devoción ante un nuevo tour de force cinéfago firmado por el director oriundo de Knoxville, siempre precedido por la expectación que solo provoca quien sabe ofrecer algo único.

Acompáñenme a la temporada 2026/2027, written and directed by Quentin Tarantinho.

 

Imágenes generadas por IA

Mi padre Paco falleció el pasado 7 de junio después de padecer los últimos años una enfermedad neurodegenerativa. La familia lo acompañamos hasta su último suspiro, para que sintiera el amor que le tenemos, y lo digo en presente porque este perdurará aunque él ya no esté.

Ante un momento tan duro, sobre todo por la forma tan terrible y dolorosa en la que ha sucedido, tienes un auténtico torbellino de sensaciones en las siguientes horas y días. Y no sólo se mezcla el dolor por la pérdida y los recuerdos que ha dejado la enfermedad, sino que también recuerdas los buenos momentos y las enseñanzas que te ha dejado, y me di cuenta de que todos los valores que me ha transmitido a lo largo de la vida han sido los mismos que tiene el madridismo.

Nació en un pequeño pueblo del Bierzo, Villadepalos, cerca de Ponferrada. Desde pequeño jugaba con la pelota, le gustaba mucho y se le daba bien. Estaba muy interesado en el fútbol, pero como muchos niños de esa época (él era del 49) no tenía televisión en casa, y en nuestro pueblo ni tan siquiera había luz cuando él era pequeño.

Villadepalos

Me comentaba que entró una vez de niño a un bar en Ponferrada con mi abuelo y estaba jugando el Real Madrid contra el Barcelona. Era la famosa eliminatoria de Copa de Europa en la que se hizo popular Mr. Ellis y que perdió el Madrid con polémica en la ida y en la vuelta. Él no era de ningún equipo, porque no veía fútbol en la tele. Si acaso era del equipo del pueblo y de la Ponferradina, poco más, por lo cual era totalmente neutro en aquel partido.

La gente de aquel bar era culé. Me contaba que no paraban de insultar al Madrid, llamándoles ladrones, sinvergüenzas, franquistas y mil barbaridades más, y que decían que tenían que aprender a jugar como hacían ellos. Le llamó la atención porque, según él, el Madrid estaba dando un baño al Barça, y el árbitro les perjudicó terriblemente. No era capaz de entender, con 11 años, cómo era posible que la gente lo viera al revés, pues no comprendía la visceralidad con la que el rival veía el fútbol. Siempre contaba lo mismo: “me hice inmediatamente seguidor del Real Madrid, pues me parecía injusta la forma en la que se referían a él aquellas personas viendo lo que veían mis ojos. Era una aberración”.

Además, sabía que, en esos años, el Madrid había ganado Copas de Europa y Ligas, aunque no tenía televisión, y que jugaba Di Stéfano. No entendía que los culés fanfarronearan tanto diciendo que tenían que aprender a jugar, porque él lo que veía era muy claro: el Madrid era mucho mejor equipo, y aquella gente sabía lo justito de fútbol. Él era un chaval alto y fuerte, y con 12 años ya jugaba con gente mayor de edad en el campo, así que entendía demasiado de aquel deporte pese a su corta edad.

Con el tiempo, vino a vivir a Madrid, e iba al campo bastantes veces a ver partidos del Madrid, porque en aquella época el fútbol, a diferencia de ahora, era mucho más barato, hasta el punto de que me contaba que le salía más barato ver al Madrid que a la Ponferradina. Siempre me transmitió lo mismo: “desde que tengo uso de razón, el Barça siempre ha sido favorecido y ha llorado. Es su forma de ser, exactamente igual que la de Cataluña. Son su arma perfecta”.

Él llegó a jugar en el Atlético Leonesa, en la 3ª División de entonces, en el puesto de central, pero con un toque excelente de balón. Lanzaba las faltas y era capaz de embocar a puerta un córner lanzado con el exterior del pie. Yo jugué alguna vez con él en el campo de fútbol que tenemos en el pueblo, y era una maravilla verle jugar.

Por su forma de ser, jamás fue anti de ningún equipo. De hecho, contaba que en el 74 estaba viendo con mi madre, su hermano (culé) y su cuñada la final de la Copa de Europa del Atleti contra el Bayern e iban con los colchoneros. Y en el 92, cuando vimos la final de Wembley del Barça, íbamos con los culés, porque él decía que iba siempre con los equipos españoles, aunque a su pesar ellos pensaran que no lo eran. Dos años después, yo muté mi forma de ser, pasé de celebrar el gol de Koeman en Wembley a los 4 del Milán en Atenas contra el Barça en la final de la Champions del 94.

Papá, estaba escrito en las estrellas que serías madridista, porque siempre habéis defendido lo mismo

Él no tenía ningún tipo de maldad ni doble intención, le gustaba el fútbol como pocas cosas en este mundo y era capaz de ver cualquier partido que echaran por la televisión, aunque fuera de 1ª Federación. Y me decía: a mí no me produce placer que le vaya mal a otro equipo. Sí es cierto que con el escándalo Negreira ya decía que había algo, porque era muy descarado todo. Terminó hasta las narices del Barça y del antimadridismo.

Cuando yo era pequeño y empezaba a ver fútbol por la tele, no sabía de qué equipo era él, porque no veía partidos como loco. Teníamos un vecino, que ya falleció también (Celso), que ha sido parte de nuestra familia por el trato que tuvimos siempre, y sus hijos (mayores que yo) lo siguen siendo a día de hoy. Este vecino era culé y, teniendo yo en torno a 5 años, decidió bajar a una tienda del barrio con mi hermano y conmigo, y nos dijo que nos compraba una equipación de fútbol. Mi hermano pidió la de Santillana, ya que él es mayor que yo y, por entonces, ya le gustaba más el fútbol y hablaba con mi padre de ello. Nuestro amigo le dijo que sí, pero le compró la equipación de la selección española, no la del Madrid. Yo no tenía ni idea y no pedí nada, y él me compró la del Atlético de Madrid y me dijo: “estos tienen a un jugador que se llama Rubio, y tú eres rubio, así que te compro su equipación”. Y me hizo del Atleti.

Gracias, Carlos

Mi padre no dijo ni mu, y yo siendo mayor le pregunté que cómo pudo quedarse callado viendo que me habían comprado la equipación del Atlético de Madrid. Me dijo que era muy pequeño y se me veía avispado, que no dudaba que cuando entrara en razón las cosas volverían a su sitio. Y así sucedió finalmente. Si algún amigo mío hubiera regalado a mi hijo la equipación del Atleti o del Barça…

Durante toda su vida mi padre me ha transmitido grandes valores innegociables. Uno es la honestidad, rasgo que definió siempre su vida. Era una persona que, dado su puesto de trabajo, podría haberse aprovechado de muchas cosas para él mismo, pero jamás lo hizo porque se lo impedía su honestidad y sentido del deber, y era incapaz de hacer nada ilegal, inmoral o injusto.

También me enseñó que en la vida había que luchar, que nada viene dado de antemano, y que uno no puede esperar a que caigan las cosas del cielo. No entendía quedarse sentado y quejarse de las cosas, siempre entendió que había que luchar para conseguir los objetivos. Además, durante el franquismo, cuando vivías en un pueblo y venías a la capital, veías la vida de otra forma muy distinta, y él nunca se amedrentó a la hora de luchar por sus derechos.

Asimismo, me enseñó que las cosas bien hechas lo están las haga quien las haga, y las mal hechas también, independientemente de ideologías políticas o amiguismos. Uno tiene que ser capaz de diferenciar siempre, no guiarse por las vísceras. Decía que el voto de una persona sólo le pertenece a él, que no hay por qué darlo a ningún partido si no cumple con lo que tú consideras correcto. De hecho, igual que corrió delante de los grises por reuniones con la CNT en pleno franquismo, le rompió el carnet de CC.OO en la cara de los responsables de la sección donde trabajaba, en RENFE, al sentirse profundamente decepcionado por su forma de actuar. No se casaba con nadie, y le gustaban las cosas bien hechas y justas.

Me enseñó perfectamente lo que era la valentía y cómo enfrentarse a los miedos. Cuando yo era pequeño, me contaba ciertas historias en las que yo le veía como un héroe, cosa natural en todos los niños con sus padres. Siendo un adolescente, me dijo que es normal tener miedo y que si no lo tienes eres un inconsciente. Me explicó que se puede tener miedo a infinidad de cosas, que algunos miedos son infundados, a lo que no existe, pero que los que tenemos a lo que existe, es lo que nos hace tener cuidado y actuar como debemos con los pies en el suelo. Nos enseña a ser realistas.

Tener miedo es humano y lógico, pero hay que tener valor para enfrentarse a ello y saber levantarte todas las veces necesarias cuando vienen mal dadas para poder hacer frente a ello.

Me enseñó que hay que tener humildad y no falsa modestia, que cuando no sabes hacer algo o no tienes información de un tema es mejor admitirlo que hacer ver que sabes, que la única forma de madurar es equivocarte y aprender, pero, sobre todo, a no mentir ni ser pretencioso, y admitir hasta donde puedes llegar para poder aprender lo máximo posible y seguir creciendo.

Vuela alto, papá. Te he querido, te quiero y te querré siempre

No sólo me lo enseñó con palabras, sino con hechos. A lo largo de toda mi vida, he ido viviendo situaciones con él en las que he visto cómo se comportaba y encaraba los problemas, y la prueba más grande de todo fue la asunción de su enfermedad, que sabía que terminaría acabando con él. Nunca le vimos desfallecer ante nosotros ni llorar siquiera por ello. Simplemente siguió intentando cada día superarlo, aun cuando su mente seguía lúcida y era esclavo de un cuerpo que no respondía.

Era una persona muy generosa, que siempre que podía y estaba en su mano te hacía un favor. Le molestaban mucho las injusticias y hacía lo imposible por ayudar, por eso siempre ha sido muy querido en todos los sitios que ha estado.

Analizando todas y cada una de las experiencias vitales que he tenido con él, lo único que veo es que su forma de entender la vida es madridismo en estado puro. Su forma de ser es exactamente la que tiene el Real Madrid.

Papá, estaba escrito en las estrellas que serías madridista, porque siempre habéis defendido lo mismo.

En su duro final, igual que él me ayudó a dar mis primeros pasos y me sostuvo para ayudarme a iniciar la vida, yo le sostuve a él junto a mis hermanos y mi madre, para que pudiera irse de este mundo en paz, sosteniendo su mano, acariciando su cara, hablándole cariñosamente y besándole hasta que el último suspiro nos indicó que su vida se había ido, que se había ganado el descanso eterno.

Vuela alto, papá. Te he querido, te quiero y te querré siempre. Te voy a echar de menos hasta que yo abandone este mundo y pueda abrazarte de nuevo en el otro pero, tal y como enseñaste, jamás bajaré los brazos y lucharé hasta el final. Tú me inspiraste siempre para ser mejor y ayudar a todos, y seguiré celebrando cada triunfo madridista contigo como si estuvieras aquí conmigo.

 

Getty Images y archivo Sergio Yebra

El FC Barcelona ha dicho basta. Ya era hora. Una cosa es pagar millones de euros durante una pila de años a Negreira, el número dos de los árbitros españoles, y otra muy distinta, intolerable, es mencionarlo en público. Habrase visto.

Es inadmisible que Florentino tenga el desahogo de citar palabras textuales del juez que apreció «corrupción sistémica» en la instrucción del caso Barça-Negreira. Tendría que haber tergiversado la verdad, como hace todo el mundo. ¿Acaso se cree especial?

Es intolerable que el presidente del Real Madrid repase los hechos y concluya que no hay precedentes de un escándalo de esta magnitud en la historia del fútbol mundial. Lo normal habría sido restarle importancia, tildar esos 17 años de pagos como algo medio puntual o abogar por olvidar lo sucedido y mirar hacia adelante, como han declarado quienes encabezan organismos, instituciones y estamentos de este país llamado España.

Florentino actúa como si pretendiese enfrentar los problemas y resolverlos para lograr un fútbol más limpio, honesto, mejor. ¿Acaso es consciente de la cantidad de personas que se ganan la vida con el statu quo actual? ¿No querrá que comiencen a trabajar con honestidad?

Una cosa es pagar millones de euros durante una pila de años a Negreira, el número dos de los árbitros españoles, y otra muy distinta, intolerable, es mencionarlo en público

Mucho ha tardado el FC Barcelona en emitir un comunicado anunciando la presentación de una demanda previa a una querella por un delito de calumnias contra Florentino Pérez. El máximo mandatario se niega a seguir la senda marcada por nuestros gobernantes desde hace muchas décadas y osa establecer una relación unívoca entre lo ocurrido y la verdad.

Lo habitual siempre ha sido crear un relato posterior para justificar lo injustificable, utilizar el aparato de las instituciones —e incluso del Estado— para allanar cualquier problema legal que pueda acarrear un comportamiento ilícito. ¿Acaso Florentino sabe lo difícil que resulta ganar respetando las normas? Ha de mostrar empatía con quienes están adornados por otras capacidades y valores.

Dice el comunicado del Barça que el objetivo de «esta demanda es que el Sr. Pérez se retracte de determinadas manifestaciones que realizó con conocimiento de su falsedad y que resultan calumniosas y ofensivas para la imagen y reputación del Club».

Nadie sabe en qué estaba pensando Florentino cuando tomó por cierta la existencia —ratificada por el fisco— de montones de facturas en las cuales el FC Barcelona abonó cuantiosos emolumentos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Que las facturas sean reales y se pagasen no le da derecho a suponer que existen ni, por supuesto, que suponga ningún problema que un club pague a uno de los jefes de los jueces que dirigen las competiciones en las cuales participa.

Que las facturas sean reales no le da derecho a Florentino a suponer que existen

Como muy bien apunta la nota de prensa culé, la descripción de los hechos llevada a cabo por Florentino el pasado 12 de mayo resulta calumniosa y ofensiva para la imagen y reputación del Club.

Una imagen y reputación impecables tras ser condenado por dos delitos fiscales, el Barçagate, haber contratado de nuevo a Benaiges, no verse afectado por las misma normativa que el resto de clubes, no presentarse a partidos, no respetar la bobería esa de que dos amarillas conllevan expulsión, arrojar cabezas de cochinillos y botellas de cristal al campo, incumplir con el fair play financiero y una larga serie de comportamientos que suponen un directo al hígado del juego limpio.

Lo adecuado es el comportamiento de, por ejemplo, la RFEF, que según The Objetive ya sabía en octubre de 2021 que Hacienda investigaba los pagos del Barça a uno de los jefes de los colegiados. La Federación optó por «lo que tocaba»: mantener la boca cerrada y maniobrar para que ese pequeño descuido de al menos 17 años no acarreara consecuencia alguna. Como debe ser.

La Federación ya sabía en 2021 que Hacienda investigaba al innombrable y tuvo el detalle de no decir ni mu. Caballerosidad

Para evitar problemas, malentendidos, sofocos en el futuro, lo apropiado es proponer que se prohíba la palabra Negreira. Cansa seguir recordando que la etapa con más títulos de la historia del FC Barcelona corresponde con los años durante los cuales abonó millones de Euros a Negr… perdón, al señor ese reloj que fuma y hace parkour a la entrada de los juzgados.

¿Podemos permitirnos seguir deduciendo que Km significa kilómetro o que las iniciales J. F.  K. se refieren a John Fitzgerald Kennedy? Acabáramos.

Ya es hora de que se aplique una damnatio memoriae a ese hombre del que usted me habla. Ya es hora de dejar de nombrar al innombrable.

¿Qué se cree Florentino, que es lícito decir la verdad?

 

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Decía Carl Jung que aquel que mira hacia afuera, sueña; pero el que se atreve a mirar hacia adentro, despierta. Entre la vigilia y el sueño estamos todos los madridistas. Estos últimos días están siendo muy agitados, pero también se parecen a esos días soñados que venimos persiguiendo desde hace años. Junto a Florentino Pérez, la inmensa mayoría de la afición ha rejuvenecido de un día para otro.

Tras su victoria clara en las elecciones del pasado domingo, el presidente ha continuado su gestión justo donde la había dejado. En materia de fichajes, Konaté y Dumfries figuran como las primeras llegadas para la temporada 2026/2027. Habrá que ver si el canterano Nico Paz vuelve a Valdebebas tras su fogueo en el Como de Cesc Fàbregas.

Junto a Florentino Pérez, la inmensa mayoría de la afición ha rejuvenecido de un día para otro

Como nota simpática, la liada alrededor de Julián Álvarez reúne todo lo que se necesita en verano: supuestas negociaciones a tres bandas, jugador convencido de irse, un entrenador que no le da su cariño, ofertas truchas y, finalmente, el comunicado del Real Madrid. Tal y como comentó Florentino a Iker Jiménez, la oferta estratosférica sería comunicada al club del jugador y se seguirán los protocolos que marca la FIFA. Mucho se ha escrito sobre si este movimiento es realmente un acto estratégico o si el Madrid va en serio. Sea como fuere, el delantero argentino es un grandísimo jugador y en el pasado estuvo en el punto de mira del club de Concha Espina.

Como podemos observar, en los últimos días el Madrid ha ido directo al grano. El jueves 11 fue el paradigma del Madrid en los últimos días: lo mismo te confirma un secreto a voces, como es el regreso de José Mourinho, que te revoluciona el mercado de los fichajes con un más que presumible principio de acuerdo con Bernardo Silva.

Todo lo expuesto anteriormente toca la clave exacta para robar la atención del aficionado. Sin embargo, en estos últimos días nos encontramos con hechos concretos más trascendentes. En un protocolo por goteo, la directiva, con Florentino Pérez a la cabeza, anunciaba la prolongación contractual con las grandes marcas que patrocinan y asientan el proyecto del Real Madrid.

En primer lugar, la aerolínea Emirates, que une su nombre a nuestro club desde 2011, seguirá siendo hasta 2031 el patrocinador principal y la aerolínea oficial de los equipos masculino y femenino. Todo un hito, pues se convertirá así en el patrocinio de camiseta más longevo de la historia de nuestro fútbol.

Si esto se oficializaba el día 9, el miércoles Adidas ampliaba por 8 años más su vínculo. La marca de ropa deportiva más prestigiosa del mundo continúa ligada al club más laureado del planeta. Para marca, seguir unida al Real Madrid es una manera de asegurar su prestigio en tiempos inciertos, no en vano, el de este verano será la última cita mundialista en la que vista a la selección alemana.

Estos últimos días están siendo muy agitados, pero también se parecen a esos días soñados que venimos persiguiendo desde hace años

Todas estas noticias que han acontecido en los últimos días nos sitúan como aficionados y como club. La continuidad de Florentino Pérez al frente de la entidad nos da tranquilidad. Su trabajo y su experiencia garantizan la estabilidad de un club que se maneja en la máxima excelencia. Dudar por un momento de la importancia del legado de esta Junta Directiva es no haber entendido nada.

En el fútbol se puede perder y atravesar por momentos complicados, pero lo que nunca debemos hacer es ceder a la presión externa de un grupúsculo filiforme que busca erosionar nuestra identidad y quebrar el trabajo bien hecho durante décadas. Una gestión responsable es nuestro cable a tierra, nuestra brújula en momentos atribulados. La continuidad de este exitoso proyecto pasa por recordar a las generaciones futuras que el legado del madridismo es el orgullo de jamás dar la espalda a nuestros padres fundadores. Florentino Pérez es el continuador natural de esos prohombres.

 

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