Las mejores firmas madridistas del planeta

El año ha empezado y este domingo termina la breve tregua navideña en esta sobredosis de fútbol en la que vivimos atrapados de agosto a junio. Este curso, además, la FIFA decidió añadir un nuevo invento al calendario: un Mundial de Clubes disputado en junio y julio que no ha hecho sino agravar el desgaste. Ese fue, precisamente, el primer obstáculo (ese “sí, pero no”, ese pellizco de monja) en el nacimiento del proyecto de Xabi Alonso.

La temporada anterior fue mediocre. No tanto por los resultados (segundos en Liga, finalistas de Copa y cuartos de final en la Champions) como por la imagen ofrecida: triste, agotada, sin pulso. La necesidad de infundir ilusión, unida a la extraña situación creada por el nuevo torneo de la FIFA y a la presión creciente sobre Ancelotti, con su anunciadísima llegada a la Canarinha, precipitó la llegada del nuevo entrenador.

Lo lógico, lo deseable, habría sido empezar en julio, como mandan los cánones. Hacer una pretemporada medio normal (si es que hoy eso todavía existe entre giras y compromisos comerciales) y disponer al menos de un par de semanas para trabajar sin la urgencia inmediata de competir por un título oficial, por nuevo y carente de prestigio que fuera. Pero no fue así. Y, por más que se intente disfrazar, esta no es la mejor forma de empezar un proyecto.

Han pasado ya seis meses. Y aquella ilusión inicial se ha diluido hasta desaparecer. En su lugar queda un ambiente tóxico: miradas de soslayo, desconfianza, ruido y, lo peor de todo, esa sensación tan conocida en el madridismo de sentencia firmada. Da igual que sea ahora, en febrero, o al final de la temporada. Salvo giro absolutamente inverosímil del fútbol, Xabi Alonso parece un cadáver deportivo en diferido. Y cada día huele un poco más. Y ante eso no puedo hacer otra cosa que rebelarme. Enfadarme. Indignarme. Esta historia ya la he visto. Y no sólo una vez.

Me parece inconcebible que un club con el poder, la historia y la fortaleza reciente del Real Madrid no sea capaz de marcar el paso, de proteger a su entrenador y de asumir una mala coyuntura deportiva sin esperar, una vez más, a la próxima ilusión. A ese nuevo nombre que lo arregle todo cuando ya sí se hagan los deberes que no se han hecho hasta ahora. Porque responsabilidades hay muchas y repartidas. Pero la dirección deportiva ha incurrido en una mala praxis evidente, pese a todas las luces rojas encendidas la temporada pasada. Construir sobre arena y no sobre roca tiene estas consecuencias: cuando llega la tempestad, todo se viene abajo.

Empecemos por Xabi Alonso. Nadie puede negar que el consenso ante su fichaje era mayoritario entre afición y prensa. Leyenda total como jugador, con una personalidad y trayectoria fuera de toda duda. Las cosas podrían salir mal, pero nunca por falta de personalidad y pusilanimidad en un vestuario siempre complicado como el blanco. Su trabajo como primer entrenador en la élite se ceñía a sus extraordinarias dos temporadas y media en el Bayer Leverkusen. Entrenador joven, moderno, del tipo que tanto se estila entre los grandes de Europa como PSG, Arsenal o Bayern, de los que envidiamos sobre todo la intensidad y la claridad de ideas sobre el terreno de juego.

Kroos

A mí, personalmente, lo que me generaba duda no es Xabi Alonso, sino la confección de la plantilla. Desde la marcha de Kroos es evidente, palmario, de cajón, obvio, que se necesita un centrocampista organizador, que sepa controlar el ritmo del juego. Los nombres, muchos; uno por encima de todos, Zubimendi (rompiéndola en el Arsenal). Este ya lo tenía hecho con el Arsenal y entiendo que, para afrontar su fichaje, el precio se habría disparado escandalosamente por la probable cláusula de penalización a favor del Arsenal si se rompía el acuerdo que ya tendrían. Esto lo entiende hasta un ornitorrinco almizclado.

Lo que no tiene perdón es qué se hizo desde el final de la 2023/24 hasta el trato entre el vasco y el Arsenal. ¿Dónde tenía la cabeza la dirección deportiva? ¿Qué dudas tenían? ¿Pensaban que alguno de los centrocampistas que tenemos en plantilla tiene las cualidades que debe tener el tipo de jugador que se necesita? ¿ Beckham de mediocentro haciendo Makelele?

Algunos sacan a colación el tiro al aire que supuso Illarramendi hace más de una década para justificar el no lanzarse a por Zubimendi después de la Euro 2024, pero ¿y? Si el fichaje sale rana, eso ya es algo que no se puede predecir, pero lo que sí sabíamos todos es que el chaval demostró poso, calidad y claridad en la Real. Y, para rematarlo, el día de la final ante Inglaterra tuvo que salir en sustitución del pilar de la selección, Rodri, un marrón de considerables dimensiones ante el que quien no tiene carácter se diluye como un azucarillo. Y pasó la prueba.

Una vez que se confirmó que el fichaje no podía acometerse, no se entiende la cerrazón del club a fichar otro mediocentro, ni se entiende que Xabi Alonso dijese que no era necesario. Más plausible es que, tras los fichajes de Huijsen y Carreras, el club transmitiese al entrenador que esto es lo que había y que se apañe con lo que ya se tenía en plantilla. Viendo el modo de jugar del Leverkusen de Xabi y los sistemas que aplicó en la Real B, cuesta creer que él tomase la decisión. Probablemente pensaría que ya conseguiría, de algún modo, adaptarse (como debe ser) a lo que tenía, pero para empezar ya se empezaba mal. Y aquí el debe es de la dirección deportiva, del club. Ver a Modric rompiéndola en el Milan (jugador de campo con más partidos) es muy doloroso. Que grandioso habría sido verle esta temporada retirándose del Madrid y jugando con su selección el Mundial, habría sido una retirada legendariamente épica. Algunos pensaban que renovarle para jugar muy poco no tenía sentido pero no estoy de acuerdo. Jugando poco o mucho su presencia en el Mundial está fuera de toda duda. Otros que su presencia podía opacar a Guler. Pues esto es el Madrid y si quieres triunfar tienes que arremangarte de verdad. Si un compañero de cuarenta años te gana la partida en el once hay que aceptarlo. Cómo se le echa de menos ,y más viendo la situación actual...

Durante el Mundial de Clubes y el comienzo de la temporada sí se vio la presión alta que todos esperábamos: intensidad, transiciones rápidas y todos arrimando el hombro. Quizás no era el juego ideal o el que la mayoría querríamos y, desde luego, tampoco el que Xabi querría si de él dependiese, pero con esos ingredientes y tanta calidad y dinamita sí se podía pensar en grandes cotas.

Estas sensaciones se vieron refrendadas las primeras semanas de la temporada oficial. Pero aquí entra en juego algo que conviene ponderar. La presión que ejercía el equipo era muy fuerte, y sostenerla todo el partido es impensable: acabas reventado, necesitas tener el balón durante algunos ratos, aunque sea para descansar y recuperar, y para eso es necesario tener la pelota con criterio. De ahí el intento de hacer de Güler un Pirlo II, cuando este fue reconvertido a centrocampista organizador por Carletto en el Milan allá por el año 2002.

Arda Güler

La idea no era mala, pero para eso el compromiso en la defensa, en mantener las posiciones, debía ser máximo. Y es aquí donde, por el motivo que sea, Xabi Alonso no ha conseguido convencer a los jugadores o mantenerlo en el tiempo. Pareciera que cuando llegó la primera prueba con fuego pesado, como fue la visita al Wanda y la inapelable derrota, algo se rompió. Una sensación, un pulso invisible que hasta entonces el equipo sí había mantenido, pero contra equipos menores; esto es así. Aquel día hubo cambios discutibles: la entrada de Bellingham en el once apenas recuperado de su lesión, los cambios y su orden durante el partido... Aún así lo bueno que se había visto hasta entonces  no podía borrarse de un plumazo. Sea por lo que sea, pienso que un entrenador con el apoyo absoluto del club lo habría tenido más fácil que Alonso en esos momentos. A las primeras de cambio, volvieron las sensaciones de la pasada temporada. De hecho, un Liverpool en horas muy bajas nos atropelló en Anfield. La sensación de lánguida melancolía del equipo volvía a golpearnos en la cara.

Y es aquí donde insisto: el apoyo del club es clave. Fichas a un técnico que hace unos meses te parecía el idóneo, representante de ese entrenador joven, moderno, a lo Arteta o Kompany, o de un Luis Enrique ya no tan joven, pero máximo exponente del fútbol que se estila en estos días, pero el apoyo que ellos siempre tuvieron no se lo das. Solo hay que revisar cómo fueron sus primeras temporadas en los equipos donde ahora triunfan. Y esto un vestuario lo detecta. Da igual que Xabi Alonso sea campeón del mundo, de Eurocopa dos veces, de Europa, leyenda, megacrack con más calidad en una pierna que todo el medio campo del Madrid actual: los jugadores se acaban subiendo a la chepa. Es lamentable.

El colmo, la guinda, el petardazo final fue la pataleta de diva que protagonizó Vinícius el día del Barcelona. Aquel día el club ese que pagó veinte años al que decidía ascensos y descensos de los árbitros no se encontraba en un buen momento. No hay que olvidarlo. Y sí, entonces el equipo sí apretó desde el pitido inicial y no bajaron la intensidad. Aun así, si hacemos memoria, aquel día un Barcelona que estaba para reventarlo pudo empatar. Apretamos y presionamos como debe ser, pero no hubo un solo momento en que hubiese una pausa en nuestro juego, convirtiendo aquello en un correcalles en el que bien podrían haber empatado un partido que era para meterles cinco.

Y fue en esos momentos en los que, a pesar de que sin duda estaba siendo el mejor en el ataque, Xabi tomó la decisión de sentar a Vinícius. Este no seguía a Balde nunca y dejaba a Camavinga dos contra uno cada vez que llegaban por su zona. Aquí podemos debatir si fue acertado o no; a mí me parece que, tal y como estaba el partido, era más probable el tercer gol blanco que el empate, así que no lo habría quitado, pero si el entrenador decide hacerlo es intolerable que Vinícius haga lo que hizo. De una forma tan escandalosa, pueril, ridícula, con esa actitud de llorica que tan nervioso pone al personal. ¿Y qué hizo el club? ¿No decide el club los fichajes y no ficha a Zubimendi por no sé qué motivo? Entonces, ¿cómo es posible que no interviniese inmediatamente, el mismo domingo tras el partido, en esta situación?

El club dejó vendido al entrenador dentro del vestuario. Dirán que ellos no dijeron nada a Xabi, que él tenía manos libres para actuar, pero esto es de una hipocresía tan tóxica y deleznable que me rebelo contra ello. No. Se llama al entrenador y se le comunica que Vinícius va a ser castigado con una multa y que no será convocado para uno, dos o los partidos que ahí sí considere el entrenador. Y se le comunica al jugador con toda la contundencia y se explica a la afición y prensa con total naturalidad y normalidad. “Vinícius ha sido sancionado por su comportamiento fuera de lugar durante el partido contra el FC Barcelona cuando fue sustituido. Su reacción es una falta de respeto al club, afición, a su entrenador y compañeros. Por supuesto, sigue siendo un jugador importantísimo y queridísimo para nosotros, pero tanto él como el resto de jugadores deben entender que comportamientos así no caben en el Real Madrid”. Algo así, como les diera la gana hacerlo, pero no se hizo. El comunicado de Vinícius dos días después, pidiendo perdón pero sin nombrar al entrenador, es indignante.

Y es aquí que Xabi Alonso me decepcionó. Aun sin el apoyo del club, no le convoques, castígalo, qué más da, muere con tus ideas. ¿Qué no habría hecho Camacho en esta situación? Ponerle de titular el día del Valencia, primer partido después del incidente, fue un mensaje horrible a jugadores como Brahim. Como aficionado me sentí frustrado. El club debe respaldar al entrenador y, si no cree en él, también. Hay muchos antecedentes. En la temporada 99/00 el club no dudó en vender a Clarence Seedorf al Inter durante el mercado de invierno. Del Bosque detectó que su presencia intoxicaba el vestuario. Por entonces era un jugador de apenas 21 años; la madurez que demostró en toda su espectacular carrera estuvo ausente desde que ganamos la Séptima hasta que se marchó a Italia. Aquella victoria hizo perder el norte a varios jugadores, dando lugar a una vergonzosa temporada 98/99, marcando la salida de varios de los héroes de Ámsterdam (Mijatovic, Panucci, Suker). El Madrid no se casa con nadie. Seedorf, por edad y potencial (en conjunto creo que está entre los diez mejores jugadores que yo he visto en mi vida), continuó, pero su comportamiento dejó mucho que desear. No quería jugar de interior derecho y lo manifestaba creando mal ambiente. Lamentablemente, no se pudo reconducir y Del Bosque, con el apoyo del club, decidió cortar por lo sano. Por cierto, por increíble que parezca, Clarence terminó jugando de interior derecho en el Inter.

El caso de Anelka aquella misma temporada también fue clave. Además de estar realizando una temporada nefasta tras pagar cinco mil millones de las antiguas pesetas, al menda no se le ocurrió otra cosa que ir a Del Bosque con un vídeo del Mundial de Clubes, jugado en Brasil en diciembre, en el que al menos jugó decentemente, con la intención de enseñarle a don Vicente cómo debía jugar el equipo. Resultado: apartado del equipo y sanción económica del copón. Aquella temporada se ganó la Octava.

Otro caso fue el de Beckham el año de la Liga de las remontadas 06/07, con Fabio Capello a los mandos. Cuando el inglés anunció su marcha a Los Ángeles Galaxy a final de temporada, el italiano no dudó en apartarlo. En este caso, la conveniencia de la decisión era discutible, dado el siempre total y absoluto compromiso en el campo del 23. En todas estas ocasiones, el club apoyó al míster cien por cien, en público y en privado, con o sin confianza en su labor (Capello se llevaba ya a matar con Calderón cuando el incidente). En aquellas ocasiones, la dirección del club era otra. Conviene recordarlo.

Vinícius era merecedor de algún tipo de acción, por su bien, por el del vestuario y por el del entrenador. Un chaval que vino al Madrid con dieciocho años, que ha demostrado tesón, carácter ganador, capacidad de pasar por encima de las críticas, madridismo, clave en la consecución de las dos últimas Champions… Claro que merece aún tener la oportunidad de redimirse, pero nunca de la forma en que lo está manejando el club. Pasó la línea hace mucho.

Como indicaba al comienzo, la historia de esta temporada me trae a la memoria  mucho a otros momentos ya vividos. Toda esta atmósfera alrededor de Xabi Alonso recuerda a la vivida hace ya quince años con Manuel Pellegrini. La vuelta de Florentino Pérez a la presidencia, junto con los fichajes de Cristiano, Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Granero y De la Red, fue el marco en el que el chileno arribó con el mayoritario consenso del madridismo, avalado por su extraordinario desempeño en el Villarreal. Claramente, la recomendación de su fichaje fue de Jorge Valdano más que del presidente. El desembolso fue tremendo, casi trescientos millones de euros del año 2009, una locura. Pero algo empezaba torcido. Kaká, un jugador maravilloso, de época, pero con unas características que no eran indispensables. Recordemos que Pellegrini aconsejó que no se vendiese a Sneijder y Robben. Tampoco insistió y se adaptó a lo que el club decidió, pero estaba claro que, si por él hubiera sido, Kaká se habría quedado en Milán y los dos holandeses se habrían quedado en Madrid. Aquello no gustó en el club. El tiempo repartió razones. Tanto Sneijder como Robben se presentaron diez meses después liderando a Bayern e Inter en la final de la Champions 2010 en el Bernabéu (primera que se jugó en sábado). La campaña mediática sufrida por Pellegrini fue infame, incluso antes del desastre de Alcorcón, especialmente desde uno de los medios deportivos más importantes de este país, en el que, rozando el absurdo, usaban el término “ingeniero” como algo despectivo. Lamentable.

El equipo ganaba, pero no daba sensación de seguridad y empaque. Xabi Alonso era (ironías del destino, es el tipo de jugador que necesitamos ahora) formidable, pero el acompañamiento no estaba a la altura para competir contra aquel Barcelona y para dar forma a un nuevo conjunto. Gago, un Guti en el ocaso, Diarra y Granero. Lamentablemente, De la Red sufrió el percance de Mendizorroza y nunca sabremos hasta dónde habría llegado un jugador de la casa con pinta de larga carrera en el centro del campo blanco.

Pellegrini se adaptó y pasó la temporada. El día de Lyon, la mala suerte en el remate y el cambio de posición de Toulalan al medio del campo, junto a un excelso Pjanic, dieron combustible a la Inquisición que perseguía al entrenador sin piedad. Lo de Alcorcón es algo de lo que Pellegrini tuvo mucha responsabilidad, sobre todo en la vuelta, pero estaba sentenciado desde antes.

En todo ese tiempo, al igual que Xabi ahora, ni una mala palabra, ni una salida del tiesto, la entereza, educación y señorío que se espera de un entrenador del Real Madrid. Recordar la lesión de Cristiano durante dos meses y la de Pepe toda la temporada; otros habrían estado llorando desde el minuto cero. Lo que sucedió después ya lo sabemos. Se decidió fichar al artista de moda y a este sí se le dio todo el poder, absoluto, pasando por encima de la imagen del club si era necesario y agregando a la plantilla, ahora sí, a jugadores de un perfil que quizás habrían cambiado algo las tornas: Di María, Özil, Khedira, Pedro León, Canales. ¿Qué habría pasado si a Pellegrini se le hubiese tratado igual? Su trayectoria desde su salida del Madrid habla por sí sola.

Podríamos también hablar de lo que se vivió al comienzo de la 04/05 con Camacho. Otra situación, sí, pero el necesario apoyo sin miramientos por parte del club al entrenador brillaron por su ausencia. La leyenda madridista no se lo pensó dos veces y dimitió.

Y ahora, con Xabi Alonso, hay elementos muy similares, y esto a mí me subleva, me indigna. El club, tras seis Champions en diez años y con una estabilidad social y económica amplísimas, ¿no puede apostar por un proyecto aunque el resultado deportivo diste mucho de lo esperado? Me resulta inconcebible la situación actual.

Todavía se está a tiempo de cambiar la dinámica y, aunque esto es fútbol y no se puede asegurar lo que va a ocurrir, sería deseable que se intentase. Pensar en que el entrenador termine la temporada capeando el temporal, a trancas y barrancas, y que un “Klopp” empiece a sonar por aquí y por allá y venga con todo el poder y con fichajes de relumbrón en el centro del campo me parece terrible.

En fin, esta película ya la hemos visto. Ojalá el final sea diferente y el club decida no huir del conflicto, sino afrontarlo. Ahí es donde siempre fue invencible.

 

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Voy a detallar, de forma resumida, las declaraciones que han hecho los investigados del Caso Barcelona-Negreira hasta la fecha, y ya veremos las de testigos. Destacaremos la importancia de todas las declaraciones, y las mentiras (contrastadas) que han dicho, en base a los hechos conocidos más adelante. Veremos entonces que los indicios se refuerzan, lejos de ser minusvalorados, como pretenden hacernos ver desde el entorno culé.

Me gustaría aclarar algo que algunos no entienden. Me dicen muchos que da igual lo que diga el entorno del Barça, que serán los jueces los que determinen un veredicto y no los altavoces mediáticos del club. No, no da lo mismo, el Barça está utilizando lo que tan bien les ha funcionado hasta ahora: el relato. Si se lleva a Juicio Oral después de la instrucción, que parece que así será,  sea cual sea la sentencia se va a recurrir, por lo que nos quedan aún unos cuatro años de juicio en total.

Todo lo que siempre quiso saber sobre el Caso Negreira y la prensa deportiva no se molestó en informarle (II)

Ahora están agitando a más no poder el espantajo de que no hay nada, que se sobreseerá la causa. Si la jueza instructora dicta auto de juicio oral al acabar la instrucción, agitarán más y, si hay condena por corrupción deportiva, más aún. ¿Con qué objeto? Con el objetivo de que valga más su relato que la realidad. A base de repetir sus mentiras e intoxicaciones las convierten en verdad y, muchas veces, cuenta más su relato que la verdad, hasta para algunos madridistas. Y lleva siendo así desde los años 50.

Antes de analizar las declaraciones, dejaremos claro para el que no lo sepa que el investigado (que es lo que antes se conocía como imputado) es el acusado de haber cometido, presuntamente, alguno de los delitos que se han dictaminado en la causa, y tiene derecho a contestar sólo a las preguntas de su abogado y no a las del resto, y tiene derecho a mentir. En cambio, los testigos tienen que contestar a las preguntas que quieran formular todos: su abogado, pero también el Fiscal, y los abogados de la acusación, y tiene obligación de decir la verdad, porque si miente está cometiendo un delito.

A base de repetir sus mentiras e intoxicaciones las convierten en verdad y, muchas veces, cuenta más su relato que la verdad, hasta para algunos madridistas. Y lleva siendo así desde los años 50

¿Por qué Laporta, habiendo actuado igual que Rosell y Bartomeu, no está investigado? Rosell y Bartomeu están acusados de administración desleal, corrupción deportiva y falsedad en documento mercantil.

La prescripción del de corrupción deportiva genera controversia, porque es de tres años en el ámbito deportivo, motivo por el cual no se actuó al conocerse públicamente todo, ya que el último pago se produjo el 18 de julio de 2018, y la causa se abrió en 2023, aunque la inspección de la AET ya empezó en 2021. Pero en el código penal se computa de otra forma, y aunque la investigación se centra en los pagos entre 2016 y 2018, todos bajo la presidencia de Bartomeu, se recogen todos los delitos que ha habido desde 2010. Los anteriores años no, y Laporta fue presidente hasta 2010, por lo que lo de Laporta, aunque fuera delito, ha prescrito ya. Eso no quiere decir que sea inocente, como sostienen los altavoces mediáticos culés. Prescribió su crimen, pero el crimen está ahí.

Ya expliqué en el anterior artículo lo que dijo el juez Aguirre en su auto: no se necesita que haya habido ningún árbitro comprado amañando resultados, que es lo que mantiene el entorno culé para desviar la atención. Se juzga la corrupción del sistema en su conjunto.

Si queréis ver las testificales completas, las ha ido publicado Ramón Álvarez de Mon en su canal de YouTube. Hasta la fecha sólo faltan las de Luis Enrique y Valverde, que fueron online, no de forma presencial en el Tribunal.

Todos los investigados contestaron sólo a preguntas de sus abogados.

INVESTIGADOS

Javier Enríquez Romero

Enríquez hijo

Cpmo todos sabemos, es el hijo de José María Enríquez Negreira. Durante años fue Administrador Único de la empresa Dasnil 95 S.L., que era una de las empresas con las que su padre facturaba al F.C. Barcelona, y tenía su propia empresa Soccercam, con la que cobraba sus trabajos de informes arbitrales al F.C. Barcelona a través de la empresa Tresep 2014 S.L., de Josep Contreras, ex directivo del Barça que era quien contactaba con Javier para recibir los informes arbitrales y dárselos al Barça, y le pagaba por ello a través de dicha empresa.

Declaró que los únicos informes arbitrales que recibió el Barça fueron los suyos, que su padre jamás hizo alguno, y que lo suyos son del periodo especificado. Que cobró 70.000 euros al año

Javier declaró ante el juez que él jamás vio entradas de dinero de Dasnil 95 S.L., aunque fuera Administrador Único, que eso son maniobras que hacen en muchas empresas para poderse crear, pero que ni vio movimientos bancarios ni facturas, ni tenía acceso a las cuentas de la empresa, ni tarjetas de crédito vinculadas a las cuentas.

Sobre sus informes arbitrales, dijo que los realizó entre 2014 y 2018, y que fue Josep Contreras quien se puso en contacto con él para encargarle los trabajos. Que siempre se hacía todo a través de la empresa que éste tenía, Tresep 2014 S.L., y que él tenía una empresa para poder cobrar por sus trabajos, que era Soccercam, que había creado en 2003 por consejo de su padre. Indicó que Contreras se reunía con él para cada informe, que le daba a él siempre informes de los árbitros designados para el primer y segundo equipo de fútbol masculino del F.C. Barcelona, y que éste tenía interés en conocer en detalle todo para pasar luego la información al Barça.

Declaró que los únicos informes arbitrales que recibió el Barça fueron los suyos, que su padre jamás hizo alguno, y que lo suyos son del periodo especificado. Que cobró 70.000 euros al año, aproximadamente por su trabajo, y que desconocía la cantidad que cobraba Contreras a través de Tresep al F.C. Barcelona. Que cuando le dijo que finalizaba la relación se vio liberado, porque él quería tratar directamente con el Barça, no a través de otra empresa.

Declaró que jamás supo de la relación laboral de su padre con el Barça, y que de hecho nunca lo hubiera imaginado, porque su padre siempre le había dejado claro que él no podía trabajar para ningún club por ser el Vicepresidente del CTA, que eso era ilegal.

Que se enteró de todo cuando le llamó la Agencia Tributaria al investigar a su padre, y por la prensa al publicarlo. Que habló con su padre para requerir información al respecto, y que este le dijo (sic) “a ti que cojones te importa” y que fue agresivo con él. Además, dijo que le parecía incorrecto lo que había hecho, y que el Barça estaba utilizando su nombre para desviar la atención del trabajo que había hecho su padre. Que nunca estuvo al tanto, y que quien recibió el dinero por los trabajos de Dasnil 95 S.L. y Nisdal SCP fue su padre y no él, y que el Barça declaraba que le pagaban a él por desviar la atención, que imagina que todo lo hacen para desviar que trataban directamente con el Vicepresidente del CTA.

Declaró también que él llevaba a los árbitros al Nou Camp, y otros campos de Cataluña, así como alguna vez en Valencia, sin cobrar por ello, que eso era por la confianza que tenía con los árbitros por haberlos asesorado en cursos de Coaching que impartía a muchos de ellos, y que simplemente le gustaba verlos, charlar y darles confianza para los partidos.

 

Sandro Rosell

Fue Presidente del Barça entre 2010 y 2014, además de Vicepresidente Deportivo entre 2003 y 2005 con Laporta.

Declaró que sí conocía personalmente a José María Enríquez Negreira. Que cuando llegó en 2003 a la vicepresidencia del Barça fue cuando lo conoció, y que los informes arbitrales los hacía él ("históricamente", precisó). Que luego no tuvo ninguna relación con él cuando se marchó de la directiva, y que cuando llegó a la presidencia en 2010 Negreria seguía haciendo los informes.

Declaró que jamás se intentó obtener ventaja en la competición con los pagos a Negreira. Su abogado, sorprendido ante la declaración de su cliente de que los informes los hacía Negreira (se oye en el vídeo su sorpresa cuando Rosell lo dice), le preguntó si él solo o si contaba con la ayuda de alguien más, esperando claramente que hablara de su hijo, pero Rosell, superado por los nervios, dijo que no sabía cómo los hacía internamente y se contaba con ayuda o no, pero que los informes arbitrales los hacía José María Enríquez Negreira. Osea, el padre. No el hijo como el entorno culé pretende hacer creer para acrecentar la confusión.

rosell Declaró que sí conocía personalmente a José María Enríquez Negreira. Que cuando llegó en 2003 a la vicepresidencia del Barça fue cuando lo conoció, y que los informes arbitrales los hacía él ("históricamente", precisó)

Luego hizo declaraciones completamente infantiles sobre que tuvieron el mejor equipo que ha existido, que tenían a Messi, y que no necesitaban favores, e intentó desviar la atención en lo que respecta a pagar a árbitros, haciendo unas cuentas ridículas en las que como mucho cada árbitro habría recibido 250 euros para ser comprado en un partido. Como sabemos por el auto del juez Aguirre y la corrupción sistémica que denunció en el mismo del CTA, la corrupción deportiva que intenta acreditarse en este juicio no funciona de esa forma.

Albert Soler

Albert Soler y la Inteligencia Artificial

Fue el Director de Deportes Profesionales del F.C. Barcelona (2014-2021). Abandonó el Barça en marzo de 2021, unas semanas antes de que llegara Laporta por segunda vez y, después, fue nombrado Director General del Consejo Superior de Deportes,el 6 mayo de 2021, cargo que ostentó hasta el 11 de enero de 2023.

Hay una cosa necesaria de explicar antes de proceder a la declaración de Albert Soler, que es la siguiente:

La Agencia Tributaria inicia su investigación sobre el caso Negreira en septiembre de 2019, más de un año después de haber cesado los pagos del Barça.

La alarma salta en la AET porque el Barça se quiere deducir el IVA de los recibos que hace, y Negreira presenta los pagos recibidos sin el IVA, y cuando en la AET cruzan los datos les sale que les están queriendo evadir impuestos. Entonces la AET llama a José María Enríquez Negreira, por parte de Nilsad SCP y Dasnil 95 S.L., y llama al F.C. Barcelona, que era quien hacía los pagos para aclarar todo.

Si él hubiera dado al CSD dicha información, se hubiera actuado antes de que prescribiera el caso, y el F.C. Barcelona hubiera sido descendido automática a 1ª REF por haber pagado a un cargo federativo, fuera cuál fuera el motivo. Recordad esto cuando un culé os diga que no han cometido ningún delito y que no se puede demostrar: lo dejaron prescribir, pero ya lo habían cometido

El Barça envía para dicha inspección a Albert Soler, y a Óscar Grau, y ésta se alarga durante más de un año y medio. En dicha investigación, en ningún momento Albert Soler habla de los informes que reciben de Javier Enríquez, a través de Tresep 2014 S.L., porque esto hubiera implicado que fuera a la inspección Javier Enríquez, y Josep Contreras, y se hubiera destapado que los informes iban por otro lado y hubiera sido peor, descubriéndose todo. Así que Albert Soler, cuando está en la AET para resolver este problema, sabe que están hablando de los pagos hechos por el club a las empresas de Enríquez Negreira. Conoce perfectamente el dinero que se le ha pagado, la situación, y también conoce lo que se paga a su hijo por los informes. Cuando Albert Soler se va del club en marzo de 2021, la investigación no ha finalizado todavía, y eso sigue abierto en la AET. Recordemos que, a nivel deportivo, como los pagos se hicieron hasta julio de 2018, el delito de corrupción deportiva prescribía el 17 de julio de 2021. Es Laporta quien firma el acta de finalización de dicha inspección el 20 de julio de 2021, tres días después de que hubiera prescrito el delito cometido a nivel deportivo. Ya retomaremos este tema en las conclusiones.

Cuando Albert Soler llega al CSD el 6 de mayo de 2021, no dice absolutamente nada de dicho caso. Ostentando el cargo que ostenta en ese momento, es un delito ocultarlo. Si él hubiera dado al CSD dicha información, se hubiera actuado antes de que prescribiera el caso, y el F.C. Barcelona hubiera sido descendido automática a 1ª REF por haber pagado a un cargo federativo, fuera cuál fuera el motivo. Recordad esto cuando un culé os diga que no han cometido ningún delito y que no se puede demostrar: lo dejaron prescribir, pero ya lo habían cometido.

Retomando la declaración, y recordando que puede mentir al ser investigado y no un simple testigo, y que está contestando sólo a su abogado, Albert Soler dijo ante la jueza que cuando llegó al club los informes ya se estaban recibiendo, que eran de Javier Enríquez, y que él lo único que hacía era enviarlo a la ciudad deportiva en Sant Joan Despi, y que cuando el área de finanzas le preguntaban, les confirmaba haber recibido los informes para que quedara verificado. Que ni sabía la cuantía que se pagaba.

También dijo que conocía a Javier Enríquez, y que le parecía pefecto que fuera él quien hacía los informes, porque lo conocía de la RFEF y los trabajos de coaching que hacía, y lo consideraba un profesional, y que algún día se lo había encontrado en la ciudad deportiva y le había dicho que él hacía los informes que recibía.

Declaró que sabía quien era, evidentemente, José María Enríquez Negreira, pero que jamás supo de ninguna relación contractual entre éste y el F.C. Barcelona.

Creo que, sin necesidad de explicar nada más, es entendible que el abogado de Albert Soler intentara impugnar por todos los medios la última ampliación de instrucción que hizo la jueza, Dª Alejandra León, alegando que era fuera de plazo, ya que Soler es una pieza clave de todo este puzle complicado que se ha formado y el más interesado en que se sobreseyera la causa. Más adelante, en las conclusiones, hilaremos todo como es debido.

Josep María Bartomeu

Formó parte de la directiva de Laporta entre 2003 y 2005 como vocal y responsable de las secciones de baloncesto, balonmano y hockey. Después fue presidente del F.C. Barcelona, entre 2014 y 2020, motivo por el cual es imputado en este caso.

Declaró que sí que conocía al señor Enríquez Negreira, y que, a diferencia de lo que dijo en la declaración ante la Guardia Civil, quería matizar que sí se reunió una vez con él en el despacho del propio Negreira, a petición suya, y que por deferencia a su edad fue a verlo. Éste se ofreció a presentarle a la gente de la RFEF ya que era nuevo en el cargo de Presidente del Barça, y él le dijo que no era necesario. Esto lo ha matizado porque conoce la declaración de la secretaria del Señor Negreira diciendo que por su despacho había pasado Bartomeu, cosa que él había negado.

Declaró que los informes los hacía Javier Enríquez. Primero dijo que se enteró que los hacía desde 2011, y luego ante una repregunta de su abogado dijo que desde 2013.

Habló del Burofax que le envío José María Enríquez Negreira en Febrero de 2019, en el que sabemos que amenazó al Barça con sacar a la luz la verdad de su relación contractual, y explicó que le lanzaba una serie de amenazas por haber despedido a su hijo y que se lo pasó al área jurídica, que no le dieron ni tan siquiera importancia y ni le contestaron.

Otros investigados

Ana Paula Rufas, pareja sentimental de José María Enríquez Negreira, también está investigada por blanqueo de capitales, ya que aparecieron 3 millones de euros en sus cuentas bancarias. Óscar Grau, CEO del Barça entre septiembre de 2016 y abril de 2021, está igualmente imputado.

Supuestamente, ambos estaban citados a declarar el 18 de septiembre, igual que el resto de investigados, pero no he encontrado constancia de que lo hicieran, y si fue así no debe haber nada relevante, porque no ha sido publicado en ningún medio.

Para no hacer más denso este artículo, dejo las declaraciones de los testigos y las conclusiones al respecto de todas las testificales (testigos e investigados) para más adelante.

 

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La melancolía y el fútbol siempre han ido de la mano. Los futbolistas con los que ha crecido una generación siempre serán, a sus ojos, mejores que los de la generación posterior. Que si el Madrid de Di Stéfano era mejor que el Yé-Yé, estos mejor que la Quinta del Buitre, el Buitre y Cía mejor que los Galácticos, y nada comparable al Madrid de Cristiano Ronaldo. Es tan inevitable como natural. Esos grandes equipos en los que destacaban figuras únicas se quedan en la retina de los que crecieron con ellos en su etapa vital más forofa.

Dicho esto, tratando de abstraernos dentro de la obligatoria subjetividad, es cierto que en los últimos años el fútbol carece de los maestros de antes. De esos jugadores diferenciales que sostenían a un equipo o hacían que solo por ellos se llenasen los campos. Me temo que es un síntoma general en el fútbol de hoy en día. Nuestro amado deporte ha llegado a un nivel de profesionalización tal que lo colectivo ha evolucionado a costa de lo individual. El futbolista promedio responde a un arquetipo físico, técnico y táctico, que no revela las carencias de antaño, pero tampoco las virtudes. Digamos que los equipos se han igualado por lo alto, estandarizando un futbolista notable, pero no diferenciador.

La tesis se ve evidenciada con los últimos balones de oro. No son jugadores generacionales, iconos del fútbol que sean sujetos de la frase “yo vi jugar a …”, pero son parte de esos colectivos magníficos que, seguramente, ganarían a aquellos equipos que tenían la suerte de tener uno, dos o tres maestros. Como prueba de ello, les invito a que piensen en los equipos más en forma del momento: Bayern de Múnich, PSG o Arsenal. Por supuesto, tiene algún jugador más destacable que otro, pero no nos vienen a la cabeza, como antaño lo haría con facilidad, tantos nombres propios. Hay excepciones, sí, como Mbappé en nuestro querido Real Madrid, y las habrá, espero, pero puede que sean excepciones que confirmen la regla.

los equipos se han igualado por lo alto, estandarizando un futbolista notable, pero no diferenciador

No estoy seguro si esto es bueno o malo para el deporte y su afición. Simplemente es. Entretanto, creo que el crepúsculo de ese fútbol de maestros se dio cita en Alemania 2006, y revisitando esos partidos a uno se le remueve algo por dentro, pero tal vez sea víctima de la mencionada melancolía futbolera, a la que las fechas tampoco ayudan.

Que vuelva ya el fútbol y nuestro Madrid.

 

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Buenos días, amigos.

Arranca un nuevo año, y casi todos nos hacemos propósitos para mejorar aquello en lo que creemos que pudimos errar en el año que concluye. El Real Madrid podría proponerse mejorar la plantilla y la preparación física, por ejemplo. Enrique Cerezo podría plantearse echar al Frente Atlético del estadio o hablar con transparencia de la especulación inmobiliaria que le ha convertido en el “apoyo del Apollo”, o simplemente, en el millonario “pollo de Apollo”. Joan Laporta podría escribir en su libro de propósitos sobre sus intentos de no delinquir en el año que ahora comienza, pero sabemos que en menos de cinco minutos habría arrancado esa página de su diario.

En la redacción de La Galerna nos gustaría proponernos hablar de las cosas hermosas de la vida, ya fueran los saltos de esquí en Garmisch-Partenkirchen, una dejada de Alcaraz, la nueva remontada del Madrid de los canastos, las dunas del desierto que van a atravesar los coches del Dakar o las melodías de la Filarmónica de Viena en el concierto de Año Nuevo.

Pero no será así, por desgracia. La actualidad manda y no nos toca hablar de belleza, sino del retorno de la MLN, la vuelta a una competición que lleva décadas impregnada de una pátina de mugre muy superior a la del reparto de Sirat.
El diario As regala una portada entera a Henry Cherry, quien parece mirar al horizonte con esperanza. Sabemos que está oteando su saneada cuenta corriente tras la venta del club, pero prefiere mandar el típico y tópico mensaje populista de siempre para su parroquia:

No me digan que no habría sido graciosa esta portada con Florentino Pérez y esa misma frase: “El Cholo nos dará una Champions”. Y en pequeño: “De hecho, su cobardía ya nos dio dos”. Populismo que le sirve para aguantar mientras se forra deshaciéndose del club que se quedó por dos duros, y ya estamos exagerando. En La Galerna siempre hemos destacado la habilidad de Henry Cherry para escapar de las críticas, y hoy no íbamos a ser menos. Sabe dar a los suyos el alpiste que necesitan para no piar.

“Nuestra confianza en Julián Álvarez es absoluta”. La confianza en que acabará negociando irse al Barça a cambio de un central cojo y un delantero veterano.

“La marcha de Agüero es la que más me dolió”… después de la de Courtois. De hecho, el primero puede volver de visita. El segundo no, y menos si “provoca” al celebrar un gol.

“Griezmann haría un gran papel en una película”. Sí, Doble juego, El intruso o La infiltrada en versión masculina podrían ser las opciones.

“Apollo viene a hacer un Atlético campeón”. Noooo, Henry, sabemos que el fondo americano no viene a eso, sino que firmó el acuerdo tras la operación inmobiliaria que permitirá al club forrarse al disponer de los terrenos públicos aledaños al estadio para operaciones comerciales particulares. A los aficionados se les podrá engañar un tiempo más, convencerlos de que el entrenador que tienen es el adecuado para campeonar, aunque no lo haya demostrado en las quince temporadas anteriores, que habrá fichajes en forma de argentinos o uruguayos semidesconocidos. Pero difícilmente se puede engañar a un fondo de inversión norteamericano que ha metido mucha pasta para un proyecto concreto.

El resto de las portadas están dedicadas al derbi barcelonés y se centran de manera poco afortunada en destacar la alta temperatura que se espera para el encuentro.

El diario Marca dibuja incluso unas llamas cutrosas sobre la palabra “Arde”, todo un despropósito en estos días en los que estamos sobrecogidos por las imágenes del incendio de Crans-Montana. Y en letra pequeña añade otra de sus desafortunadas frases habituales sobre apuntar a alguien como si se hiciera con un rifle: “Joan García, en el punto de mira”.

El mismo topicazo en el Mundo Deportivo, “Derbi caliente”, a cuenta de la vuelta de Joan García a Cornellá, a la que fue su casa. Entre los aficionados del Espanyol no gustó la salida del guardameta y entre los aficionados culés y numerosos periodistas, valga la redundancia, no han gustado las palabras del técnico local, Manolo González, sobre quiénes no están capacitados para dar lecciones, sus vecinos culés: “Recuerdo lo que pasó cuando volvió Figo. No quiero lecciones de comportamiento”.

Por sorprendente que pueda parecer, estas palabras han sentado mal. No ha gustado que alguien no admita una lección de comportamiento del Barça, del club que se ha saltado todo el Código Penal y todos los reglamentos deportivos, miren ustedes qué cosas. El club que enseñaba valors mientras sobornaba al vicepresidente de los árbitros. El club que comete varias irregularidades cada vez que ficha y tiene que inscribir a un jugador.

El mismo club que se negó a cerrar el estadio pesa a la sanción de dos partidos por el lanzamiento de objetos peligrosos de todo tipo a un ex del club, botella de JB y cabeza de cochinillo. El club cuyo presidente, Joan Gaspart, quien compatibilizaba ese cargo con el de vice en la Federación, afirmó tras aquel bochornoso partido que “Figo había ido a provocar” al lanzar los saques de esquina. Ese mismo club es el que nos recuerda Manolo González que no está capacitado para dar lecciones, y creemos que tiene razón, aunque a alguno de piel fina le haya sentado mal. Amigos, un consejo para el año que comienza: no seáis como ellos, no seáis como el culé promedio. Ese sentimiento tan culé de ofenderse cuando alguien puede cometer una tropelía que consideran atribuida en exclusiva. Ellos siempre son más.

Más que un derbi, més que un club. Més golfos. No seáis como ellos, amics.

Pasad un buen día, y que reine la concordia en este desconcierto de año nuevo. Os dejamos con Sport.

 

A Xabi Alonso se le está poniendo cara de italiano. Pareciera estar tratando de adoptar el estilo de Carlo, de baja fricción con el vestuario. Pero no podemos confirmar ni desmentir, porque el control de la información que sale del club sólo nos permite especular. Algunos se aventuran a opinar como insiders porque todos los días hay que llenar las páginas de los periódicos y hacer vídeos que la gente quiera ver. Lo cierto es que ni siquiera tenemos certeza sobre si los métodos de Alonso molestan al vestuario, si los jugadores no quieren drones en Valdebebas o si realmente les obliga a tragarse plomizas sesiones tácticas de dos horas de duración.

Xabi, vuelve a ser tú

El club tiene por fin una férrea política de comunicación. Ya no tenemos a un topo en el vestuario susurrando al oído de un Fernando Burgos cualquiera a cambio de una campaña para airear demandas o desavenencias con el club, echando mierda sobre entrenador o compañeros. Ya no. Ni Ramos lo consiguió con su desesperado arrepentimiento cuando se vio fuera del club por confiar en una estrategia equivocada de renovación. Usar periodistas para torcer la voluntad del club ya forma parte de la historia y no se repetirá en el Real Madrid. La lección debería formar parte del programa oficial de la habilitación de agentes FIFA.

más de la mitad del equipo está compuesto por futbolistas Top3 del mundo. No es una opinión personal. Estos tipos tienen un potencial de juego que ya hemos visto, muy por encima de lo que presenciamos atónitos cada fin de semana. La máquina no funciona

Alonso ha dado un giro, ha abandonado sus primeras intenciones y está tomando decisiones ancelottianas: confianza ciega en su capacidad de rescatar a Rodrygo, que se ha vuelto a ganar la titularidad en la derecha; falta de minutos y de confianza en canteranos, salvo urgencias imposibles como quedarte sin los tres laterales izquierdos de la plantilla; esquema 4-3-3 clásico. A diferencia de Carlo, él sí ve en Güler la capacidad de manejar los partidos. No está resultando. Para más inri, se acerca el primer título de la temporada y parece que no contaremos con Mbappé para tratar de conquistarlo. Ojo: el francés está siendo el deus ex macchina que sostiene al equipo en la liga junto con los milagros cotidianos (es muy mala señal habernos acostumbrado a ellos como algo natural)  del mejor portero del mundo.

Ya lo he dicho antes en estas páginas: es una amarga realidad no saber aprovechar la fortuna de tener a los tres o cuatro mejores jugadores del mundo en varias posiciones. No se despachan delanteros con la efectividad cristianesca de Kylian, ni extremos con el desborde y tenacidad de Vini, ni porteros como Thibaut, ni todocampistas como Jude. De Dani Carvajal o de Eder Militao no hablaré por su falta de continuidad, pero reconozcan conmigo que más de la mitad del equipo está compuesto por futbolistas Top3 del mundo. No es una opinión personal. Estos tipos tienen un potencial de juego que ya hemos visto, muy por encima de lo que presenciamos atónitos cada fin de semana. La máquina no funciona. Añadan a Tchouameni, Valverde, Camavinga. No es una colección de cromos. Los hemos visto competir y los hemos visto brillar. Nos hace más falta un investigador de fenómenos paranormales que un entrenador.

La lógica antimadridista dice que Mbappé ha destrozado la química del equipo, ignorando las salidas de Kroos, Modric, Benzema, Casemiro, Nacho, Joselu… Todos ellos daban soluciones y alternativas de juego que no tenemos hoy. Casemiro y Nacho sí tienen repuestos de nivel. A Tchouameni le falta tal vez el grado supremo de inteligencia posicional de Case, y a Asensio la experiencia de Nacho. Ambas carencias se pueden tolerar. De Kroos y Modric sólo hay que decir que son irreemplazables. Nos faltan y los echamos muchísimo de menos. El Benzema Balón de Oro es un fenómeno sólo al alcance de un Harry Kane en versión estelar: un nueve con alma de diez, capaz de iniciar jugada en la frontal de su área para llegar al remate haciendo jugar a todos sus compañeros. La marcha de Joselu nos dejó sin un nueve canónico, desaparecido del Bernabéu desde tiempos de Morientes. Llegó, triunfó y se fue.

Feos, fuertes y formales

He vuelto a ver estos días (bendita RMTV que sabe lo que nos gusta en Navidad) las semifinales de 2022 y de 2024 contra City y Bayern. Apenas había apreciado los detalles finos en directo, saturado emocionalmente por la magnitud de los choques. Levantamos las eliminatorias por una voluntad invencible y por la fe en la victoria. Es el destino reservado para esta camiseta, los jugadores lo sabían. El Vini de 2022 ya era un futbolista descomunal: talentoso, insistente, agotador para su marca. Acabó con Walker tirado en el césped pidiendo clemencia y el cambio, reventado. En la primera parte de aquel partido el equipo tuvo una intensidad que lleva un año y medio desaparecida. Ver a todos correr con la brújula en la mano es como sentarse a mirar el reloj astronómico de la plaza de San Marcos en Venecia. Armonía y precisión.

Ancelotti asoma en alineaciones y disposición en el campo: “Salgan ahí y jueguen”, pero Alonso no es como un padre cariñoso de pocas palabras, sino como el jefe exigente que pide cosas complicadas, como escuchar

Es difícil entender lo que puede estar pasando al equipo. Alonso ha intentado casi todo, pero lo que vemos es que los futbolistas no quieren o no pueden. Entender, entienden, pero no vemos rastro de inteligencia táctica. Presionan mal y no ocupan los espacios con sentido. Mbappé no defiende ni va a defender nunca. Vini probablemente no quiere; a veces pareciera que le cuesta presionar o correr para atrás por su estatus de estrella y por las dos Champions de su palmarés, pero cuando sucede, deja al equipo con dos menos en los repliegues. Inviable.

Ante el dilema de insistir en sus métodos con futbolistas que parecen no querer seguir al entrenador o italianizarse, creo apreciar que Alonso está refugiándose en lo conocido por la memoria muscular del equipo. Ancelotti asoma en alineaciones y disposición en el campo: “Salgan ahí y jueguen”, pero Alonso no es como un padre cariñoso de pocas palabras, sino como el jefe exigente que pide cosas complicadas, como escuchar. Está luchando contra su naturaleza, sacrificándose para que el colectivo reaccione.

Madridistas vs. “jugadoristas”

Tengo mucha curiosidad por ver el once frente al Betis. No voy a especular con lo que hará Alonso. Descarto sorpresas, me ha decepcionado demasiadas veces ya. Pero les voy a decir qué creo yo que funcionaría para ganar. Porque solo nos sirve ganar. Como sea. Incluso CTA mediante, que está listo para darnos la última estocada y robarnos la esperanza un año más: Valverde al lateral, le guste o no. Si no está sano: David Jiménez. Carreras al otro lateral. Rüdiger-Asencio en la zaga. Tchouameni en el eje. Camavinga y Güler de interiores; Vini y Rodrygo intercambiando posiciones y buscándose por cualquier zona del ataque y Bellingham de falso nueve. Creo que funcionaría en ataque hasta con balones al área. Jude es más delantero centro que Kylian, en mi poco cualificada opinión. En defensa tendríamos a Jude y Rodrygo como primera línea de presión.

El Betis juega muy bien al fútbol y saca el balón desde atrás con ortodoxia. Un once conservador con un juego posicional en ataque nos puede deparar un serio repaso si no terminamos las jugadas. Es preciso cambiar cosas, obligar a pensar a los jugadores, exigirles concentración sobre el césped. Los mismos, en la misma posición, con el mismo plan de juego, obtendrán el mismo resultado partido tras partido. Pero el domingo hay que ganar a cualquier precio. Es el partido clave de la temporada, créanme. El rival se paseará en su derbi con vendaval CTA a favor, machacando al Espanyol de todas las formas posibles: amarillas, rojas, penaltis, jugadas VAR…  para dar la bienvenida al nuevo año con la confirmación de que nada ha cambiado.

 

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Buenos días, galernautas. Antes de nada, os deseamos un muy feliz año 2026 lleno de dicha y de victorias, valga la redundancia. Solamente queda un repecho y podremos volver a comer y beber como solíamos, y no de la gargantuesca manera propia de estas fechas. Tenemos el cuerpo ahíto, y no precisamente García Reneses.

Como sabréis, el día 1 de enero es muy poco hábil, igual que ocurre con los diarios deportivos, solo que, en estos últimos, la estacionalidad dura 365 días. Sumad a esta circunstancia el vacío informativo en todos los ámbitos de la vida y tendréis una idea del yermo que transitamos, de lo que da testimonio el nivel de las portadas de la prensa presuntamente deportiva patria. El nivel es sobrecogedor incluso conociendo sus estándares, pero, como hemos dicho en alguna ocasión anterior, el oficio del portanalista es un sacerdocio.

Marca, diario gallardero, nos muestra a don Antonio Rüdiger y nos relata la visita que ha realizado a Sierra Leona, país natal de su madre. Qué importante es que personalidades tan notables se vuelquen con naciones tan castigadas y contribuyan a ayudar a sus compatriotas (ironía off). En un ejercicio de misericordia, nos ahorramos nuestra opinión sobre el juego de palabras elegido como titular. Baste decir que encaja perfectamente con el tenor del diario en cuestión.

En un recuadro superior, se nos recuerda (a estas alturas lo sabéis todos, por cuanto la noticia de su lesión os amargó las uvas) que Kylian Mbappé no podrá jugar el domingo ante el Betis. El contratiempo es desolador, por ser quien es (59 goles, récord histórico junto a Cristiano, en 2025), y porque vuelve a señalar al asunto de las lesiones como la gran plaga del Real Madrid en el año ya cumplido, amenazando además con continuar. Aunque las lesiones tienen un componente de aleatoriedad inabordable, lor registros de las mismas son tan devastadores que es posible concluir que algo no está haciéndose bien. Estúdiese, y refórmese con decisión lo que corresponda. La ilusión de la afición está bajo mínimos, no solo por el deficiente juego, sino por la sensación de que da igual a quién fiches: al cabo de tres partidos, se va a romper.

Así es imposible contruir un proyecto.

As, diario que in illo tempore fue dirigido por Relaño, lleva a su cabecera a don Carlos Sainz. Íbamos a decir senior, pero, además de una cursilada, eso sería envejecer en exceso al mejor piloto de rally de la historia de nuestro país y padre de un colosal piloto de Fórmula 1. Ambos, eximios madridistas.

Que en pleno yermo informativo un diario deportivo recurra a una figura ajena al fútbol dice más del estado de la industria que de la jornada propiamente dicha. No hay partido, no hay debate, no hay análisis: hay relleno. Como diría Metallica, Sad but true.

Aún conmovidos por la profundidad de lo recién leído, saltamos con la alegría de un caganer a las portadas cataculés. El diario del Conde de Godó, Grande de España, nombra personaje del año a Marc Márquez. Nada que objetar. Es un piloto fantástico. Lo preocupante es el indicio de delito de acoso del faldón: el Barça sigue de cerca a Ryerson. No podemos mostrar sorpresa por el comportamiento de ese club y nos permitimos recomendar al jugador que valore, si acaso, la solicitud de una orden de alejamiento.

Lo verdaderamente preocupante nos lo muestra el diario Sport. “Susto Lamine” titulan, mientras relatan con congoja que el jugador tenía malestar el primer día del año y no pudo entrenar. Consultados algunos expertos en la materia, nos indican que, con 18 años, esas cosas suelen mitigarse —por contraintuitivo que parezca— con café, ibuprofeno, dos cañas, un pincho de tortilla y una siesta reparadora.

Pasad un excelente día. Quienes hayáis superado la treintena, cuidado con las resacas: ya duran más de 24 horas. E hidrataos bien, malditos cierrabares.

Buenos días, y bienvenidos al último portanálisis del año. La ocasión incita a algo especial, y hemos buceado en los contenidos de 2025 para seleccionar los 26 portanálisis del año 25 que más cerca llevamos en el corazón. O algunos de ellos. (2026 es el año que recibiremos esta noche y 2025 el que quedará atrás, por si no habíais captado la genial razón para elegir ese número).

Esperamos que funcionen los enlaces, pero al ser cuasifestivo me han dejado a mí, que soy el portanalista becario, a cargo del tema, de manera que no lo tengo claro. Si no se puede pinchar directamente sobre algún enlace, confiamos en vuestra muy acreditada pero nunca suficientemente ponderada capacidad para el copy/paste.

Esperamos que tengáis un 2026 excelente, que también lo tenga el Real Madrid, que lo comparta (ya puestos) La Galerna y que sea el año en que se haga de una vez justicia en el Caso Negreira.

Al final encontraréis las portadas del día de hoy.

Feliz Año.

 

La costumbre del oprobio: https://www.lagalerna.com/la-costumbre-del-oprobio/

El segundo cumpleaños del Caso Barcelona-Negreirahttps://www.lagalerna.com/el-segundo-cumpleanos-del-caso-barca-negreira/

Negreira no existehttps://www.lagalerna.com/negreira-no-existe/

7: https://www.lagalerna.com/7-2/

De Esperma y aluminosishttps://www.lagalerna.com/de-esperma-y-aluminosis/

León XIV, Papa por no haber pagado durante 17 anos al vicepresidente del CTAttps://www.lagalerna.com/leon-xiv-papa-por-no-haber-pagado-durante-17-anos-al-vicepresidente-del-cta/

Hustle Hardhttps://www.lagalerna.com/hustle-hard-193/

Se declara desierto el título de liga 24-25https://www.lagalerna.com/se-declara-desierto-liga-24-25/

Latracament: https://www.lagalerna.com/latracament/

Lo bello, lo edificantehttps://www.lagalerna.com/lo-bello-lo-edificante/

Acta de desolación: https://www.lagalerna.com/acta-de-desolacion/

La gran palanca del Congohttps://www.lagalerna.com/la-gran-palanca-congolena/

Tatto youhttps://www.lagalerna.com/tattoo-you/

El FC Barcelona desea a Ter Stegen una lenta recuperación: https://www.lagalerna.com/el-fc-barcelona-desea-a-ter-stegen-una-lenta-recuperacion/

La verdadera razón por la que no dimite Sánchez: https://www.lagalerna.com/la-verdadera-razon-por-la-que-no-dimite-sanchez/

El ceferitmohttps://www.lagalerna.com/el-ceferitmo/

Por fin se regenera el CTAhttps://www.lagalerna.com/por-fin-se-regenera-el-cta/

Iturralde-Tebas: duelo al solhttps://www.lagalerna.com/iturralde-tebas-duelo-al-sol/

Sé fuerte, Marc-André: https://www.lagalerna.com/se-fuerte-marc-andre/

Ni chica-de-imagen ideahttps://www.lagalerna.com/ni-chica-de-imagen-idea/

Catorce versoshttps://www.lagalerna.com/catorce-versos/

Si solo se lo hacen al Cholo, por algo será:  https://www.lagalerna.com/si-solo-se-lo-hacen-al-cholo-por-algo-sera/

 Generalísimo Tebashttps://www.lagalerna.com/generalisimo-tebas/

Limak, de "escándalo" a "enigma" en diez minutos: https://www.lagalerna.com/limak-de-escandalo-a-enigma-en-diez-minutos/

Miedo y asco en Las Rozashttps://www.lagalerna.com/miedo-y-asco-en-las-rozas/

Un jurista eminente escribe el portanálisis: https://www.lagalerna.com/un-jurista-eminente-escribe-el-portanalisis/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre las cosas que hace Florentino están:

1.- los aciertos (gran mayoría).

2.- las cosas que no sabemos si son aciertos o errores porque no nos explica nada.

3.- las decisiones que, a fuerza quizá también de no explicar (porque lo dicho: no nos explica nada), solo podemos identificar como errores.

En el punto 3 nos referimos a cosas que nos parecen incomprensibles y que, a falta de argumentos florentinistas con los que contrarrestar los nuestros, nos dejan con el culo torcido y el ansia desesperada de querer entender. A Florentino le queremos entender todo de tanto como le queremos, de tan inmensa como es nuestra gratitud. Sucede que a veces el esfuerzo de querer interpretar la borra de su café no nos llega, y nos sentimos legitimados para abrazar un no entender inquietantemente limítrofe con el cabreo, cuando no instalado en él.

La pregunta es la siguiente: ¿qué hace Endrick en Lyon? Es la cesión más incomprensible que se recuerda. Justo cuando la afición anda mustia, se da de baja en la plantilla a un futbolista espectacular, de los que enganchan con el público, de los que transmiten, y el único serio postulante a acompañar dignamente a Mbappé en la relación de goleadores del equipo tras cumplirse un año natural en el cual Kylian, con 59 goles, cuadruplica al segundo en la tabla, que es Vinícius, con 13. En los pocos ratos que le fueron dados, Endrick marcó 5, lo que arroja un ratio de gol por minuto espectacular. Lo dicho, o lo preguntado: ¿qué hace Endrick en Lyon?

Sí, ya sé. Ya sé que hay sobreabundancia de delanteros, pero ¿de verdad tiene que ser Endrick el sacrificado? Hay otros futbolistas cuya carrera agradecería una cesión, en particular Mastantuono y Gonzalo. Entiendo que este último (un jugador estimable, no en vano fue máximo goleador del Mundial de Clubes) es visto como una solución específica para el remate y la ocupación del área que no aportan otros futbolistas, y que tal vez se acomoda mejor que Endrick a un papel secundario ligado a irrupciones concretas desde el banquillo.

Ya sé que hay sobreabundancia de delanteros, pero ¿de verdad tiene que ser Endrick el sacrificado? Hay otros futbolistas cuya carrera agradecería una cesión, en particular Mastantuono y Gonzalo

Sin embargo, este argumento palidece ante el análisis comparativo de ambos futbolistas. Gonzalo es un proyecto de magnífico delantero de relleno en el Madrid, o de estrella de un Valencia o un Atleti. Endrick es un proyecto de crack mundial. El proyecto que hay que cuidar a todas luces —poniéndolo a jugar lo más posible, no sometiéndolo a las casuísticas impredecibles de una cesión— es el segundo.

Mastantuono era otra opción para salir cedido, y una que también se antojaba mejor. Mientras Endrick es un nueve puro, perfil que no abunda en la plantilla, Mastantuono tiene competencia hasta en no menos de cuatro compañeros de la misma (sí, cuatro: Rodrygo, Brahim, Güler, Valverde). Este sí que de verdad lo tiene en chino mandarín para jugar, lo que amerita una cesión en mucha mayor medida que el brasileño, cuya presencia en un once sería a priori compatible casi con la de cualquier otro delantero de la escuadra.

¿Es Xabi el “culpable” de la cesión? Si es así, un eventual despido del tolosarra, posibilidad que se viene manejando desde hace mes y medio, colocaría la operación de esta cesión en el ámbito de lo ridículo. Así que esperamos que no sea cosa de Xabi. Si a todo esto añadimos que este “destierro” temporal (?) en Francia entorpece el proceso burocrático de la obtención de la nacionalidad española para el jugador, con la consiguiente adquisición de la condición de comunitario puesta ahora en peligro, la cosa se entiende menos todavía.

Lo dicho. Explíquenlo. De lo contrario, la dolorosa obligación de archivar esta operación en el grupo 3 de decisiones se impondrá con lógica aplastante.

 

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Como corresponde a cada final de año, hay que empezar a hacer la lista de buenos propósitos. Apuntarse al gimnasio, preparar el maratón de abril, no cabrearte más con tu jefe y, como dice TelecoCalvo: no comer nada a partir de las doce de la noche ni jugar al póquer con personas cuyo apellido sea el nombre de una ciudad. Qué grande...

Al Real Madrid ya sólo le pido una cosa: ganar. Miren, puedo vivir con este fútbol raquítico, con el desorden en la presión, con Vini o Mbappé caminando cuando pierden la pelota. Cristiano hacía lo mismo, quedándose tranquilamente en fuera de juego mientras el equipo recuperaba la posesión y él seguía caminando por detrás de los defensas. Me ponía malo. Puedo soportar a un Valverde en slow motion, a Carreras y a Trent regalando balones, a los centrales liándose dentro del área y a Güler perdido mientras Bellingham hace kilómetros en todas las direcciones. Puedo con todo. Ya he visto casi todo.

Vendrán tiempos mejores, venderemos y ficharemos, recuperaremos a talentos cedidos. Tal vez surja algún crack de la cantera en el mediocentro que vuelva a manejar los partidos, que sepa qué hacer con el balón, que juegue en corto tocando y moviéndose o que le ponga al balón un flight by wire para el juego largo como hacía Kroos, antes Ramos, antes Alonso, antes Beckham.

A estas alturas sólo quiero volver a ganar. Me da igual qué sea de Rodrygo, Camavinga, Brahim, Fran, Mendy, Alaba, Rüdiger y, si me apuran, de Trent y de Huijsen la siguiente temporada. En esta, lo que quiero es ganar como sea, empezando por la Supercopa. Con dos empates y penaltis; o uno a cero cada partido con goles en propia meta de Koke y de Cubarsí. Me sirve cualquier cosa, un gol con el culo, con la mano en un improbabilísimo despiste de González Fuertes en el VAR.

Al Real Madrid ya sólo le pido una cosa: ganar

Sólo eso nos hará volver a competir en liga. Hace falta un shock, una coña, una victoria inesperada. No tenemos un problema de juego, de sistema, de entrenador. Hemos perdido la competitividad. Las ganas. El fútbol. Que Vini esté indolente lo puedo entender: el Vini infantil y confiado que hablaba con devoción filial del "presi" ha desaparecido. El atraco del Balón de Oro de 2024 le ha catapultado a la edad adulta, a la malicia y al lado oscuro del deporte: al egoísmo de la estrella. Nos ha quedado un futbolista diferente, profesional y metódico. Ya no se cabrea. Sólo ríe amargamente. Ahora ve a Florentino como a un jefe y quiere un megacontrato aquí o donde se lo den. El agravio le dejó como a Carrie cuando le arrojaron un cubo de sangre de cerdo sobre el pelo y su vestido azul de princesa en el baile de final de curso. A diferencia de ella, ni Vini, ni nosotros, lamentablemente, tenemos superpoderes para hacer pagar a los culpables de la misma forma que lo hizo Carrie. A mí, ganas no me faltan, ni imaginación.

Desde entonces, ese virus está contaminando el vestuario. Puedo estar equivocado, por supuesto, pero creo que tanto los más jóvenes como los nuevos no pueden con la tensión. No es normal ver al melancólico Trent, un campeón de Europa, con esas miradas silenciosas con los ojos como platos, que muestran que tiene más miedo que siete viejas. Está flipando, si me permiten una palabra ochentera. Todos han perdido algo en los últimos seis meses. Huijsen está hecho un flan, después de demostrar una frialdad que nos heló la sangre en sus primeros partidos. Brahim está intrascendente y sin chispa en sus minutos. Rüdiger y Asencio raspando el aprobado, despistados. Parecen otros futbolistas. Están tocados. Huelen lío gordo en el horizonte como las golondrinas anticipan el frío a finales de septiembre.

Alonso contribuyó al desorden desatando el fuego del infierno. Sentar a Vini en el minuto 72 del partido contra los corruptos fue como lanzarle plumas de ganso a Carrie después del baño de sangre. Fue enseñarle la puerta de la calle a un hijo después de una bronca familiar. Sabes que si llega a cruzar el umbral algo se habrá roto para siempre. Aún no sabemos si lo ha cruzado ya o no, ni de qué depende. Vini tiene muchas, muchísimas bocas que alimentar, muchos dedos que llenar de sortijones, muchas muñecas que adornar con fantásticos Audemars Piguet con bisel de diamantes y muchos hombros que cargar con bolsos de Louis Vuitton. Y todos los dedos, muñecas y hombros tienen una boca que le susurra que el madridismo quiere más a otro.

Sólo resisten los dos verdaderos pesos pesados del equipo: Courtois y Mbappé

Sólo resisten los dos verdaderos pesos pesados del equipo, a falta de Dani Carvajal. El que para y el que golea. Courtois y Mbappé ven el panorama con distancia. El belga hizo la mili en el Atlético, eso curte a cualquiera, y el francés se pudo escapar del manicomio de París a tiempo, justo cuando el doctor Luis Enrique empezaba a poner orden. Es lo único sano del equipo ahora mismo.

Le intuyo personalidad y determinación a Asencio, a Mastantuono, ambos quieren el puesto y se van a agarrar a él con uñas y dientes. Veo algo parecido en Endrick. Tiene fuego. No le van los lloriqueos. Incomprensible su cesión. Rodrygo tal vez esté barruntando que se puede echar el equipo a la espalda en estas horas bajas y redimirse con la afición, que no olvidará fácilmente los últimos meses de la temporada pasada.  Falta sólo un poco más para ganar partidos, no mucho: Bellingham en su sitio, llegando al área; un Mastantuono peleón, Tchouaméni centrado en lo suyo, Valverde despejando lo que sea que le esté nublando la mente, y un par de canteranos donde hagan falta. Eso debería ser más que suficiente para cortar la hemorragia. Con dos o tres exhibiciones de coraje (no de juego) consecutivas en el Bernabéu, volveremos a pelear la liga.

Lo hemos visto muchas veces. Los neomadridistas no lo entienden, pero esto también es el Real Madrid. El de los galácticos no está lejos de lo que nos está desesperando. Aquí se ha silbado a Beckham, a Zidane, a los dos Ronaldos. A Míchel. Y las cosas no mejoraron con silbidos, como creen algunos sabios que dictan sentencias semanalmente. Las cosas sólo mejoraron con grandes cambios. La salida de Florentino en 2006 terminó en un seísmo que deshizo el equipo. Lo volveremos a ver en 2026 (el seísmo, no la marcha de Florentino, Dios mediante).

Dos ligas y dos años en blanco después emergió un joven Cristiano que empezó a poner las cosas en su sitio. Tras algún experimento fallido en el banquillo, la reconstrucción quedó en manos de un sargento de hierro que cambió la historia del club. No estamos aún en eso, pero andamos cerca. Alonso está en el Coliseo, bajo el sol, esperando los leones. Ojalá sea diestro con la espada, porque este equipo no funcionará. Puede ganar, pero no funcionará. Los vicios ya duran demasiado. Va a costar, porque lo que pudo ser, lo que imaginamos que sería, ya no será. Pero será otra cosa y esa cosa nos llevará, de nuevo, a los títulos. Es el destino. Tal vez, hasta tengamos suerte y nos toque medirnos solamente a los rivales del césped. Ya queda menos para todo.

Feliz Nochevieja, madridistas.

 

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Visto cómo está el panorama respecto al caso Negreira, y cómo todas las partes que reciben dinero del Barça, LaLiga, RFEF están usando sus recursos y fuentes mediáticas, tanto de prensa, radio, como redes sociales para agitar y hacer el máximo ruido posible para decir que se ha demostrado en el Juzgado que el Barça, como mucho, puede ser acusado de Administración desleal y nada más, es necesario actualizar la situación del caso Barça-Negreira para no dejarnos engañar por todos estos fanáticos del relato.

Primero voy a analizar la versión culé y de su entorno, en el que incluyo, por más que él quiera salirse de él, a Miguel Galán, del que no pienso decir nada más que es patético leer sus razonamientos y textos sacados con IA. Alguien con primero de Derecho aprobado ya puede discutirle las aberraciones que escribe.

Según la versión culé: después de las declaraciones de los testigos e imputados, y de que la Guardia Civil lleva más de dos años investigando y no tiene nada, se ha demostrado que lo único que hay es un delito de administración desleal y que no hay corrupción deportiva, que no se sostiene.

Bien, si esto fuera cierto, quiere decir que con cinco directivas diferentes (las de Núñez, Gaspart, Laporta, Rosell y Bartomeu) se usó al vicepresidente del CTA para robar dinero al club. Es decir, a cada una de estas directivas —que cuando llegan al Barça se llevan muy mal con la que abandona y se dedican a criticarlas y a buscar cualquier fallo con auditorías que encargan a empresas auditoras prestigiosas— les llega la información de que están robando dinero al club a través del vicepresidente del CTA y, lejos de denunciar a la anterior directiva, aceptan hacer lo mismo y seguir con el expolio.

Cuando menos, esto sería bastante raro, pero lo gracioso es que, además, toda la gente que lo sostiene admira con locura a Laporta, quieren que siga siendo su presidente y les da igual que le robara dinero al Barça. Claro, te dicen que él no lo sabía, que eran otros. Es increíble los razonamientos de niño pequeño que hacen. Nadie sospecha del hecho de que se terminaran los pagos en el momento que Negreira dejó de tener el cargo en el CTA. Eso es algo anecdótico, según ellos.

Negreira ya sale sin calentar

Vamos a ver ahora qué tiene la Jueza gracias al informe de la UCO y el trabajo del Juez Aguirre, instructor de la causa hasta que se jubiló. La presunta finalidad corruptora de los pagos realizados por el F.C. Barcelona a las sociedades vinculadas a José María Enríquez Negreira (DASNIL y NILSAD) se infiere de un conjunto de indicios que la investigación judicial considera suficientemente fuertes y que cumplen con el criterio de la prueba indiciaria. Veremos luego cómo las declaraciones contribuyen a que dichos indicios ganen fuerza.

Estos son los indicios:

1.- Confesión de la finalidad por el beneficiario: José María Enríquez Negreira declaró ante la Agencia Tributaria (AEAT) que el FCB le pagaba para asegurarse que no se tomaban decisiones arbitrales en su contra, es decir, que todo fuera neutral.

2.- El FC Barcelona cesó abruptamente la totalidad de los pagos a las empresas de Negreira en mayo de 2018, coincidiendo exactamente con el mes en que Negreira dejó su cargo de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).

3.- Negación de informes por el propio Negreira y ausencia documental. Negreira manifestó a la AEAT que no existe ningún documento, informe o similar que incluyera las conclusiones del supuesto asesoramiento. Además, no existe ningún contrato escrito entre Negreira y el Barça. Se ha solicitado desde el Juzgado y no se ha entregado nada por parte del F.C. Barcelona, alegando que no lo tienen.

4.- Aceptación fiscal de ilicitud. El propio F.C. Barcelona aceptó la calificación fiscal de los pagos a DASNIL y NILSAD como mera liberalidad (gasto no deducible) ante la AEAT. Esta conformidad, que supuso el pago de multas e intereses, implicó el reconocimiento indiciario de que la justificación de servicios reales era falsa.

5.- Actitud coercitiva posterior al cese. Tras la finalización de la relación en 2018, Negreira envió un burofax amenazante al presidente Bartomeu en 2019, recriminando el cese y advirtiendo que podría revelar irregularidades si no se llegaba a un acuerdo. Este burofax parece poner de manifiesto, supuestamente, que la relación contractual ocultaba algún tipo de acuerdo ilícito entre las partes.

6.- Conocimiento y temor institucional. Exdirectivos del F.C. Barcelona, como Albert Perrín y Toni Freixa, declararon que la decisión de mantener los pagos desde el inicio (en 2003) se tomó por el "temor de que, si no lo hacían, el F.C. Barcelona pudiera resultar perjudicado arbitralmente". Perrín sugirió que ante este tipo de "mafias" era mejor "callar y pagar". Este vídeo está aportado a la causa por parte del equipo que forma Ricardo Ramos Neira con los abogados Juan Luis Martín de Pozuelo y César Lage (ha ido creciendo el equipo y ahora hay más gente como Tomás Rubio y Javier Alberdi) y la Fiscalía y abogados de la acusación pueden hacer uso de ello al estar aportado ya.

7.- Uso de sociedades interpuestas para ocultamiento: La utilización de sociedades instrumentales (como DASNIL 95 SL y NILSAD SCP de Negreira y TRESEP 2014 SL de Contreras, que facturaba a Javier Enríquez) para recibir los pagos es una forma de ocultar la identidad de quien hacía los trabajos por los que se pagaba, y que no se supiera que estaba involucrado el vicepresidente del CTA.

8.- Patrón de retiradas de dinero en efectivo: La trazabilidad bancaria reveló la extracción de grandes sumas en efectivo (más de 400.000 € en el periodo 2016-2019, y aproximadamente 3,3 millones de euros de talones sin trazabilidad del total) mediante cheques al portador. Este mecanismo es una forma habitual de dificultar la trazabilidad del dinero y ocultar los pagos opacos a terceros. Además, en el informe de la UCO se aportan varias cuentas de Negreira, la mujer, y la trazabilidad del dinero es difusa, como si tuvieran algo que ocultar.

9.- Utilidad nula o incierta del servicio: con el informe de la UCO se sabía ya que entrenadores como Valverde y Luis Enrique habían declarado no haber visto jamás un informe, ni tan siquiera conocían la existencia de ellos.

10.- Posición de influencia en la evaluación arbitral: Negreira, como vicepresidente del CTA, ejercía funciones relevantes, incluyendo la revisión de actas arbitrales y la puntuación de los árbitros para sus ascensos o descensos de categoría. Esta posición le confería un poder de influencia objetivo sobre el estamento arbitral, lo cual es el factor que el F.C. Barcelona presuntamente buscaba pagar.

Por todos estos indicios (salvo alguno de ellos aportados desde que se jubiló), más las declaraciones recabadas por la UCO, ya escribió un informe el juez Aguirre donde indicaba que apreciaba corrupción sistémica en el arbitraje. Por eso cuando se dice desde el entorno culé que en dos años no han encontrado nada es para echarse a reír.

En el próximo artículo, analizaré las declaraciones de imputados y testigos, y cómo refuerzan a estos indicios, y explicaré si puede haber sentencia condenatoria con indicios pero sin pruebas, y todas las conclusiones.

 

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