Vinicíus Júnior está siendo una de las sensaciones en la presente Copa del Mundo. El brasileño acumula cuatro goles en los primeros tres partidos, siendo la punta de lanza de la canarinha y reencontrándose con su mejor versión, aquella que le llevó a ganar su segunda Champions League y a pelear por el Balón de Oro.
El juego de Vinícius ha cambiado radicalmente en estos dos últimos años. Ya no es ese jugador de banda capaz de repetir esfuerzos durante los noventa minutos y de machacar al lateral rival a base de encararle y buscarle lagunas defensivas. El mejor Vini del Mundial es el que ha jugado partiendo de la posición del nueve, pisando zonas interiores, y llegando al gol sin tener que hacer ningún regate.
Este gran momento del atacante madridista surge en mitad de su disputa contractual con el Real Madrid. A Vinícius le resta un año de vinculación al equipo merengue, y ambas partes deberán tomar una decisión. Esa decisión no llegará este verano porque, aunque al Real Madrid le interesara vender a Vinícius para evitar su salida como agente libre en 2027, al futbolista le interesa precisamente llegar a junio del año que viene y poder negociar una prima de fichaje o de renovación más favorable para él.
Esto no debe verse de manera negativa por ninguna de las dos partes. Es una negociación, y todo es legítimo desde ambos lados. Tanto el Real Madrid como Vini deben conseguir las condiciones más favorables para cada uno. Como en toda negociación, siempre hay un bando que tiene ventaja sobre el contrario. En este caso, es el 7 quien ocupa esa posición más ventajosa.
Esta situación la han provocado indirectamente el Real Madrid y Kylian Mbappé. El jugador francés fue la primera estrella dentro del mundo del futbol en hacerse la pregunta clave tras el verano de 2021, en el que el Real Madrid intentó ficharle por segunda vez: si un club está dispuesto a ofrecer 180-200M de euros a otro club por un jugador, ¿por qué no iba a pagárselos directamente al propio jugador a cambio de que este agotara su contrato con el club al que pertenecía?
Como en toda negociación, siempre hay un bando que tiene ventaja sobre el contrario. En este caso, es el 7 quien ocupa esa posición más ventajosa
Anteriormente ya habían sucedido otros casos de jugadores que dejaron expirar su contrato con el fin de fichar por otro club como agentes libres, y recibir una prima de fichaje cuantiosa y directa para su bolsillo. En el propio Real Madrid hay ejemplos como David Alaba y Antonio Rüdiger en 2021 y 2022, respectivamente. Y más recientemente con las incorporaciones de Ibrahima Konatéy Bernardo Silva.
Esta nueva forma de proceder indica que los jugadores se han dado cuenta de que pueden maximizar todavía más si cabe sus ingresos, y de manera exponencial en algunos casos. Vinícius sabe que su estatus es el de una estrella mundial y que, por tanto, puede conseguir una suma de dinero importante, tanto si renueva como si decide fichar por otro club.
en Champions League, y con el propio Real Madrid, vini ha demostrado un rendimiento netamente superior al del jugador francés
Según distintas informaciones que han ido saliendo durante el último año y medio, el brasileño estaría solicitando un salario alrededor de los treinta millones de euros netos por temporada, incluyendo la cifra prorrateada de una prima de renovación o de fichaje. El Real Madrid, por su parte, está en todo su derecho de discutir esa cifra por la exigencia económica que supondría, y por el rendimiento que viene enseñando Vinicius desde junio de 2024, pasando por tramos muy buenos y mostrando el techo que tiene un jugador de su nivel, pero también momentos de un suelo muy bajo y que le ha llevado a tener rachas preocupantes en lo que a producir goles se refiere.
Vinicius, desde su perspectiva, también tiene argumentos para exigir el salario que está pidiendo. A pesar de estar atravesando una época de mucha irregularidad durante las dos últimas temporadas, lo cierto es que a final de cada una de ellas presenta unas cifras de goles y asistencias considerable.
Además, la llegada de Mbappé al equipo le supone otro aliciente desde el punto de vista económico. El jugador francés, según la base de datos Capology, está percibiendo unos 34 millones de euros netos, de los cuales 15 componen su salario base, y los 19 restantes como parte del prorrateo de su prima de fichaje al llegar como agente libre en junio de 2024. Vinicius podrá ser mejor o peor futbolista, pero lo cierto es que, en Champions League, y con el propio Real Madrid, ha demostrado un rendimiento netamente superior al del jugador francés y, por tanto, en su cabeza existirá la certeza de que, como mínimo, merece un salario parecido al suyo.
El Real Madrid no debe tomar ninguna decisión precipitada, debido a que ahora mismo no dispone de una posición ventajosa en esta negociación. Lo mejor que puede hacer es esperar a ver el transcurso de la temporada 2026/2027, y valorar si realmente quiere o no apostar por Vinicius. Lo que debe tener claro, en cualquier caso, es que la renovación ha de hacerse por lo que el jugador te pueda dar en un futuro, y no por lo que ya te ha dado.
Getty Images
Buenos días. Nada nos incomoda más que hablar de política. La Galerna ha sido siempre ajena a estas cuestiones. Sucede que, en ocasiones, la política se inmiscuye en el fútbol. Sí se demuestra que un gobierno (y un gobierno es política) ha medrado de manera clara y meridiana para impedir que se haga justicia en el mayor fraude de la historia del fútbol español (y del fútbol en general, acaso quizá de toda la historia del deporte si atendemos a la duración del fraude), entonces solo queda señalar a ese gobierno como encubridor de un delito, lo cual equivale a acusar a dicho gobierno, con pruebas en la mano, de la comisión de otro. Encubrir es ser cómplice, y ser cómplice te convierte en partícipe del crimen.
Casi podemos escuchar lo que el lector políticamente afín a esta administración (o sea, al PSOE) estará diciendo al leernos:
—¿Y qué pensáis que habría hecho un gobierno del PP? Salvaguardar al Barça de todo mal es cuestión esencial en los pactos de gobernabilidad del país, pactos que por obligación han de contentar al catalanismo político y sociológico. Y estos pactos se dan históricamente con gobiernos de ambos signos.
No lo negamos. Puede ser. Es posible que el que ahora es el principal partido de la oposición hubiera obrado de igual modo. El hecho es que esta historia la escribió el otro partido, con el presidente Pedro Sánchez, el exministro de Cultura y Deportes Miquel Iceta como principales orquestadores del mecanismo a través del cual, y de manera denodada, se procuró el nombramiento de un hombre del Barça como director general del CSD. El objetivo último era que, desde esa posición, ese hombre, llamado Albert Soler, imputado ahora en el caso, dejase prescribir el delito del Barça en la redacción de la nueva Ley del Deporte, como en efecto hizo. De no haber sido así, al descubrirse el pastel del Caso Negreira, y como reconoció el propio Javier Tebas, el club cliente de Negreira habría sido automáticamente descendido de categoría y desposeído de los títulos ganados durante los 17 años de pagos al vicepresidente arbitral.
Como demuestra la investigación de The Objective que os dejamos a continuación, Soler era plenamente consciente de las investigaciones que se cernían sobre el Barça cuando abandona el propio Barça para ingresar (de nuevo) en el CSD, donde dolosamente calla esa información y se convierte en muñidor de una ley que salva a su club de una sanción durísima.
Es una verdadera vergüenza nacional.
No es el caso Barça-Negreira. Es el caso Barça-Negreira-Tebas-Soler-Sánchez-Iceta-Gobierno-medios.
Os dejamos con la investigación de The Objective.
Tras ella, podéis ver las portadas del día. España ganó a Uruguay y Francia a noruega, entre otros resultados. Se van perfilando los cruces de dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. No caeremos en el pan y circo.
Lo importante es lo de The Objective.
Pasad un buen día.
El Consejo de Ministros renombró con urgencia a Albert Soler director general del Consejo Superior de Deportes (CSD) en junio de 2022, un trámite que se efectuó —en términos temporales— entre los dos requerimientos clave que la Fiscalía emitió a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y al Fútbol Club Barcelona una vez inició su investigación. Estos reclamaban información sobre José María Enríquez Negreira, vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de 1994 a 2018 y que recibió 8,4 millones de euros del Fútbol Club Barcelona por hacer informes sobre árbitros de 2001 a 2018. Entre otras, la obligación del CSD es velar por la integridad de las competiciones deportivas. Soler trabajó en la directiva del club catalán entre 2014 y 2021 como director de Deportes Profesionales y de Relaciones Institucionales. Su etapa coincide plenamente con los años en los que el club efectuó pagos a las empresas del exvicepresidente del CTA.
Soler ya fue nombrado director general del CSD un año antes, concretamente el 4 de mayo de 2021, tras la modificación en pocos días de dos reales decretos que permitían su desembarco en el organismo.
Tras su salida del FC Barcelona el 29 de marzo de 2021, el Gobierno modificó en escasos cinco días hábiles (entre el 27 de abril y el 4 de mayo) el requisito obligatorio que establecía que el director general de Deportes fuera un funcionario de carrera —Soler lo era en la administración local, en el Ayuntamiento de Barcelona— y cambiaba las exigencias de responsabilidad pública para que pudiese ocupar el cargo. El mismo 4 de mayo que Soler fue nombrado director del CSD se aprobó dicho Real Decreto. Sin embargo, el Tribunal Supremo tumbó este primer nombramiento y su decreto regulador justo un año después, el 5 de mayo de 2022, por no soportar suficientemente la modificación realizada en tan escasos días para nombrar a Soler.
Si se cruzan los datos de la instrucción penal con la agenda del Consejo de Ministros, afloran fechas relevantes a partir de ese momento: en ese mismo mes de mayo de 2022, mientras el Supremo apartaba a Soler, la Fiscalía ya investigaba activamente la maraña de pagos del club azulgrana a las empresas de Negreira tras la alerta previa de la Inspección de Hacienda. Esto provocó que su posterior renombramiento de urgencia en junio de 2022 quedara bajo el foco público.
La secuencia temporal es clarificadora. La Fiscalía emitió un primer requerimiento de información de máxima gravedad el 9 de junio de 2022 dirigido a la RFEF y otro al FC Barcelona el 15 de junio de 2022 para recabar los contratos oficiales, copia de contratos y motivos de contratación. Apenas unos días después de la primera actuación de la Fiscalía, concretamente el 14 de junio y con el auto de nulidad del Supremo sobre la mesa, el Consejo de Ministros aprobó por la vía de urgencia un nuevo Real Decreto. El objetivo era subsanar el defecto formal señalado por los jueces para Soler, un perfil con experiencia política dentro del PSC y en sintonía con el entonces ministro Miquel Iceta, y devolverle su silla en el CSD. Todo ello se hizo un día antes de que la Fiscalía enviara su segundo requerimiento de documentación, el cual terminaría por apuntalar los cimientos de la querella criminal por corrupción deportiva.
Estos detalles se encuentran en el informe Pelícano 2.0, al que ha tenido acceso este diario, y que ya investigan los departamentos de integridad de FIFA y UEFA, una información adelantada por THE OBJECTIVE. El documento pretende revelar las irregularidades y contradicciones de la Real Federación Española de Fútbol en el caso Negreira. Solo tres meses después su vuelta al CSD, Soler fue interrogado por la Policía Judicial, entre sospechas sobre su actuación y responsabilidad en el caso Negreira. Posteriormente, fue imputado ya con la instrucción iniciada.
El primer uruguayo acreditado de la historia madridista es el defensa Edmundo Novoa en los albores del club tras su fundación. La mayor leyenda charrúa que ha vestido la casaca blanca es el inolvidable Pepe Santamaría. Y, en la actualidad, el cuadro merengue cuenta con la presencia del capitán de La Celeste Fede Valverde. Fue en el gran mercado de fichajes del conjunto blanco en 1953 con Gento y Di Stéfano como protagonistas cuando llegaron también dos jugadores charrúas: Julio César Britos y Sergio Rodríguez. Ninguno de los dos tuvo excesiva suerte ni protagonismo en su etapa en la capital.
Britos aterrizó como un refuerzo de campanillas tras ser uno de los campeones del mundo uruguayos del 50 como suplente de Ghiggia. Figura en la historia del equipo madridista como el primer campeón del mundo que jugó con los blancos. Mientras que Rodríguez tenía un historial menos rutilante pero ya conocía el Campeonato español al militar en el Málaga.
Nacido el 18 de mayo de 1926 en Montevideo, Britos se desempeñaba como extremo derecho. Entre sus características destacaban una gran agilidad, finura, inteligencia, exquisita técnica, el dominio de ambas piernas que le permitía desenvolverse por las dos bandas y sobre todo su golpeo. En el diario Pueblo su compañero Mateos dijo de él que “no pega a la pelota, la acaricia” y el periodista Gilera lo definió como “un excepcional tocador de pelota. Su pie derecho es de museo. Se le podría poner un cartelito que dijera: Pie que ha tocado el balón como no lo ha tocado nadie desde el extremo derecha. Los únicos que podrían reclamar serían Piera y Pagaza. Los demás tendrían que adorar al santo por la peana”. Destacó en Peñarol en una gran delantera con Míguez, Schiaffino y Vidal hasta su fichaje por el Real Madrid.
Rodríguez nació el 4 de abril de 1928 en Colonia del Sacramento y su puesto era el de interior. Un jugador cerebral, sereno, preciso en el pase, de trato pulcro de la pelota y con capacidad de desmarque cerca del área o dentro de ella. Comenzó su carrera en el Rampla Juniors de su país y después pasó por la liga francesa en las filas del Stade Français Football. Tres años antes de fichar por los blancos lo hizo por el CD Málaga jugando tanto en Primera como en Segunda división.
En el mes de mayo de 1953 la prensa adelantó el fichaje de Britos. El uruguayo había salido del aeropuerto de Montevideo con destino la capital de España para firmar un contrato de dos temporadas con el conjunto blanco. A finales del mismo mes se unió a la disciplina blanca Rodríguez. En un pack junto a Becerril, los dos fueron fichados desde el Málaga gracias a las gestiones del famoso agente Luis Guijarro. Rodríguez concedió una entrevista en Marca nada más confirmarse su incorporación al cuadro madridista afirmando que “yo quería marchar a un Club potente, porque conozco la Segunda división. Se juega muy duro y arrean…Hasta hoy, después de llegar aquí no supe que venía al Madrid. Salí de Málaga sin conocer el Club al que iba destinado. Espero ganarme el puesto”. También confirmó que ya estaba adaptado “al sistema español porque tiene bastante similitud con el francés. Aunque es superior, en cuanto a calidad técnica, el de aquí”. Por último, respecto a su juego indicó que “me entusiasma marcar y el jugar. Lo más práctico es el gol, pero hacer un fútbol brillante es también bonito. El marcaje que se practica en España es duro. Por ello se precisan muchas facultades si se quiere triunfar”.

La presencia del entrenador uruguayo Enrique Fernández facilitó los primeros días de los dos jugadores, a los que se veía hacer pareja en los ejercicios de entrenamiento. En la pretemporada en partidos como el Racing, UD Lérida o Toulose se les dio minutos para probar su valía. Fue Britos el que mejor los aprovechó, y contra los franceses en el Trofeo Teresa Herrera marcó dos tantos en la goleada por 8-1. El primero con un tiro cruzadísimo y el segundo chutando por bajo tras un pase de Joseíto. En el diario Pueblo el enviado especial J. Eugenio escribió que “Britos, pese a su aspecto de hombre de poco peso, a quien puede arrastrar el viento de un domingo invernal, demostró ser un temible extremo, con velocidad y disparos duros”.
Una semana más tarde el extremo fue titular en el estreno liguero en el nuevo Chamartín frente al CA Osasuna. Britos formó ataque con Joseíto, Pérez Paya, Olsen y Gento. Los merengues vencieron por 2-0, y el segundo gol fue obra del charrúa. Así lo contó Antonio Valencia en Marca: “En pleno dominio madridista, la media bombeaba una pelota sobre la izquierda, que Gento cruza de cabeza, entrando con valentía a la demarcación de Britos, que un poco internado, remata rápidamente por bajo”. Luego ante los medios se mostró “contento por haber debutado. Y mucho más después de lograr el segundo gol que vino a compensarme otras cosas”. El puntero continuó una jornada más como titular marcando también en el triunfo en San Mamés. El infortunio se cruzó en su trayectoria en forma de lesión en un entrenamiento tras un choque con Oliva. Sufrió una rotura de menisco que le obligó a pasar por el quirófano. Solo jugaría un choque más liguero en la jornada 24 visitando al Racing en El Sardinero. Las crónicas hablan de que su frialdad, apatía y escaso nervio tampoco le ayudaron a integrarse totalmente en el equipo.
Rodríguez tuvo un papel protagonista sobre todo en encuentros amistosos. Fue un habitual durante toda la temporada en esta clase de choques incluido el día del debut de Di Stéfano ante el Nancy, pero en encuentros oficiales la gran competencia existente con Olsen y Luis Mowlony en la zona interior le dejó sin mucho hueco. En Liga, en el ecuador del campeonato, encadenó en pocas semanas cinco partidos ante el Valencia, RCD Español, Deportivo de la Coruña, Sevilla y Barcelona. En la Ciudad Condal los blancos perdieron de forma aplastante por 5-1, y Rodríguez fue uno de los que pagó las consecuencias. Según se pudo leer en las crónicas de Marca su actuación más destacada fue contra el cuadro hispalense cuando “realizó una muy efectiva labor de enlace con sus medios, con buen sentido y fino temple”. El resumen y la conclusión de su periodo como madridista es que tenía un bajo nivel que le impedía gozar de demasiados minutos.
El Real Madrid terminó conquistando la Liga, la primera después de la Guerra Civil, y los dos sumaron a su palmarés el título y también el honor de ser los dos primeros uruguayos campeones liguero de la historia del club. En verano, el Real Madrid buscó un destino para Rodríguez, que acabó fichando por el Hércules, compatibilizando el césped y el banquillo.

El extremo Britos se quedó un curso más en la capital. Durante la temporada 1954-55 continuó en la plantilla, aunque solo jugando amistosos. En la pretemporada Fernández le dio minutos contra el Real Murcia y el Sabadell anotando un tanto frente a los catalanes. Su última presencia fue en un homenaje a A. Amorós ante el CD Villena en el mes de diciembre. El RCD Español estuvo muy interesado en su contratación, pero finalmente se confirmó el regreso a su país para vestir los colores de Nacional en el mes de mayo de 1955 cuando finalizaba su contrato.
En una entrevista años después en el diario AS Britos de su etapa madridista dijo que “estuve un par de años. Y la verdad es que futbolísticamente he mostrado muy poco. No tuve la oportunidad de dejar constancia de mis condiciones”. Sobre su lesión recordó que “yo quería triunfar, pero me perjudicó una lesión que tuve. Afortunadamente me cogió un médico fabuloso. El doctor José María Neira, y me dejó como nuevo. Me rehabilité y seguí jugando al fútbol”. Acerca de su marcha explicó que el Madrid “ya tenía la cuota de extranjeros cubierta. Estaba Di Stéfano y Olsen. Y después llegaría el ‘Nene’ Rial. Tenía que nacionalizarme y preferí marcharme. Para jugar al fútbol no es necesario cambiar de nacionalidad. No lo veía lógico. Nunca lo vi lógico”. También recordó su gran partido en el Teresa Herrera: “Debuté allí con la camisola merengue. El Real se enfrentó al Toulouse francés y le ganamos por 8-1. Yo marqué dos goles. Y en uno de los goles se me pusieron los pelos de punta. No solo por la emoción que significaba, sino porque desde la tribuna un gallego gritó ¡Vamos arriba, Poroto! Poroto era el apodo con que me llamaban en Montevideo”. Por último, de su debut oficial contra Osasuna manifestó que “marqué el gol de la tranquilidad a los 87 minutos porque el rival era muy pegajoso y se cerraba muy bien atrás”.
Ambos charrúas continuaron ligados al fútbol como técnicos. Rodríguez se quedó en España y dirigió a multitud de equipos, entre ellos el Hércules, Alicante, Orihuela y RCD Mallorca. Falleció a los 58 años el 6 de abril de 1986 en Alicante. Britos vivió varias experiencias como entrenador en Venezuela, Paraguay y Uruguay. Murió a los 71 años a consecuencia de un cáncer el 28 de marzo de 1998 en Montevideo.
Fotos: colección Alberto Cosín
Buenos días. No queremos comenzar con un pliego de descargos, pero no es fácil la tarea del portanalista. Menos fácil aún lo es en temporada de canícula, cuando la prensa viene corta de contenidos relativos al Real Madrid, que es lo que nos levanta cada día de la cama. Ahora no hay Madrid, hay Mundial, y la cosa no nos inspira en exceso. La cosa es así hasta tal extremo que ayer mismo, sin ir más lejos, no hubo portanálisis. Salvo error u omisión, y con la excepción de fechas como Navidad y Año Nuevo, fue la primera vez que faltamos a nuestro deber matutino en 11 años, 1 mes y 4 días. Literalmente, no teníamos nada que decir.
Nos disculpamos por esta lamentable excepción, y hacemos un propósito de enmienda gigantesco, como Courtois cuando se le acerca un rival en un uno contra uno. Como dijo el Emérito, no volverá a pasar. Tampoco vamos a ser tan duros con nosotros mismos. Sí un club de fútbol puede pagar al vicepresidente de los árbitros durante 17 años y salir impune de la fechoría, tampoco vamos a ser más papistas que el Papa y abrirnos brechas en la cabeza a autopedradas por este pecadillo de omisión.
As no ha encontrado una foto más chocante para la portada de hoy. Rodri (es presumible que durante el entrenamiento de la selección ayer) sostiene en sus manos lo que parece ser una mopa u otro utensilio de limpieza. La presencia de un uniforme de la propia selección por debajo nos alerta de que tal vez no sea una mopa, sino las célebres y celebradas guedejas de Cucurella, a las cuales los madridistas debemos ir acostumbrándonos en el supuesto de que sea necesario hacerlo por existir alguna resistencia de entrada.
No es nuestro caso, no hay resistencia. Las guedejas de Cucurella son ya nuestras. En su espesura se perderán (y, en última estancia, ahogarán) las viles ambiciones de los malos. En el laberinto umbrío e inhóspito que las guedejas albergan puede perderse para siempre el mismísimo Jan Laporta, tal es el volumen que pueden llegar a adquirir tras el uso del acondicionador adecuado. Cuando Cucurella, tras años y años de gloria, finalice su relación contractual con el Real Madrid, y a modo de despedida lacrimógena, el bueno de Marc se someterá a una sesión de rapado. A medida que los rizos vayan cayendo al suelo, aparecerán adheridos al cráneo, trémulos y famélicos, cegados después de lustros de oscuridad, Laporta y probablemente Tebas también. No se descarta que aparezca incluso la barbacoa que ambos utilizan para preparar esos huevos con chistorra y longaniza que tanto les han unido. Del interior de esa jungla impenetrable emergerán también Negreira, Villar, Louzán, Fran Soto y un señor de Motilla del Palancar que nada tiene que ver con esta historia pero a veces pagan justos por pecadores, aunque incluso esto último habría que ponerlo en solfa porque se trata de un señor del Atleti con relación familiar y etílica con el CM de dicho club.
“Liderato o Messi”, titula As. Suena raro, pero no es ningún disparate si se tiene en cuenta que todo lo que no sea una victoria ante Uruguay conminará a la selección a verse las caras con el rosarino en dieciseisavos.
La razón por la que Rodri y Cucurella ocupan la portada de As es la misma por la cual Valverde y Lamine Yamal hacen lo propio con la de Mundo Deportivo. Esta madrugada, a las dos, las selecciones que estos dos últimos jugadores representan se verán las caras en el último partido de la fase de grupos. A propósito de Lamine, Luis Suárez nos dice en el faldoncillo que “Ojalá Lamine llegue al nivel de Messi, pero son distintos”. Distintos, cuidado. No es que Messi sea mejor. El relato es el que es, y un esbirro del mismo como Mordisquitos no iba a estropear la fantasía oficial según la cual el hispano-marroquí es el nuevo Messi. Así indica la narrativa que debe ser, y así será de acuerdo al plan colectivo perfectamente definido. Se atreve a decir que es “distinto”, todo lo más, eufemismo cobardica para indicar que siempre será sustancialmente peor.
En esta sección procuramos que las críticas no sean ad hominem ni acarreen enmiendas a la totalidad. O sea, si un reloj parado accidenta dos veces al día, y nos encontramos justo a la hora que marca, lo reconocemos. Así, hoy no hay más remedio que confesar que la portada de Marca nos gusta, si bien no tenemos más remedio, hecho este reconocimiento, que acompañarlo de una confesión desgarradora. Ese punto negro en medio de tanta luz, al noroeste de Madrid, entre Moncloa y Argüelles, que veis sin iluminar, no es otro que el domicilio de este humilde portanalista, que esta madrugada, a las dos, estará durmiendo plácidamente, transgrediendo el mandato que en primera plana expresa el rotativo de Gallardo.
Os dejamos con Sport. Pasad un buen día.
Para la entradilla de este texto no ha quedado más remedio que adaptar el clásico «¿Es un pájaro? ¿Es un avión?» a algo como: ¿Es un descalabro? «¿Es un golpe sobre la mesa?». ¿Qué está siendo el verano del Real Madrid femenino? A la mente vienen diferentes respuestas descriptivas: incierto, sorprendente, desconcertante, curioso… Lo que hasta el momento no ha despertado, para bien y para mal, es indiferencia, la principal reacción a evitar tras la temporada 2025/2026.
Y es que, seis cursos después, nada peor para un proyecto necesitado de altas dosis de ilusión que terminar de facto el curso competitivo en el mes de marzo. Ante ese panorama, el trasiego veraniego de altas y bajas que viene sucediéndose durante las últimas semanas quizás podría entenderse como la única salida posible, aunque el hecho no diga nada bueno de la trayectoria gris del vestuario femenino del Real. Si a estas alturas la plantilla sigue necesitando una revolución con más de seis salidas/llegadas, algo no funciona. Así que, asumido el punto de partida, ¿cómo interpretar y qué esperar del carrusel de altas y bajas?
La primera consecuencia es inevitable: el peso y simbolismo de salidas como la de Misa Rodríguez y Caroline Weir provocará un cambio de ciclo –de signo aún por determinar–. Con Misa se pierde una parte importante de la identificación sentimental proyectada por el club, mientras que con Weir sale la mejor jugadora de la breve historia de la sección. Palabras mayores, a lo que se une la despedida de futbolistas como Teresa Abelleira, Rocío Gálvez o Naomie Feller, que formaban parte del paisaje habitual. El equipo, pues, será otro. Si el volantazo era necesario, como parece, es evidente que obligatoriamente se producirían despedidas dolorosas. Que los nombres apuntados sean o no la salida correcta al entuerto solo lo dirá el futuro próximo.
¿Un futuro mejor?
felicia ha visto en Madrid lo necesario para firmar. Aunque la operación entraña riesgos –es un talento por pulir y que necesitará caer de pie–, es exactamente el tipo de fichaje que reclama la afición ya que, en esencia, reúne lo que el aficionado espera del Real: un futuro mejor
¿Y qué podemos atisbar más allá? Por ahora y por lo pronto, una tormenta eléctrica difícil de interpretar. Empecemos por lo sencillo: el muy buen trabajo en las categorías inferiores empieza a dar frutos y el club puede foguear a jugadoras en primera división e incluso completar la primera plantilla con piezas como Laia López o Noe Bejarano, como ya ocurriera con Pau Comendador e Irune Dorado. Su progresión será compleja porque va vinculada a disponer de minutos, algo nunca fácil para un canterano, pero la calidad está; el quebradero de cabeza recaerá en Pau Quesada.
De acuerdo, pero ¿cómo sustituir a la genial centrocampista escocesa? ¿Cómo arañar terreno a los mejores equipos europeos? Por un lado, el perfil de los dos primeros fichajes anunciados va en línea con la política de progresión sostenida buscada en los últimos años –y que ha sido más lenta de lo esperado–. Andreia Jacinto (24 años) y Elisa Senß (28 años) deben aportar fiabilidad y experiencia al centro del campo, al tiempo que, por edad y condiciones, tienen margen para dar un paso adelante que marque la diferencia a nivel de plantilla. Hasta aquí, sin sorpresas: son dos incorporaciones que entran dentro de la lógica del equipo y encajan en lo que se entiende es el Real Madrid femenino de 2026. Y ahora, entremos en el terreno de lo desconcertante, para bien y para mal.
Primero el trago difícil: Lineth Beerensteyn vestida de blanco. A los lectores les ruego acepten una pequeña licencia personal y algo de compresión con el que escribe. Seguro que, como yo, también tienen un ramillete de futbolistas cruzados entre ceja y ceja, por lo que entenderán el sentido de desdicha. La holandesa es rápida, está acostumbrada a jugar en competición europea y es una veterana de su selección, por lo que sobre el papel podría ocupar un rol útil en el ataque blanco. Pero, ¿qué ha visto la dirección deportiva para pensar que este nombre era lo que el Madrid necesita a estas alturas?
un frente de ataque con Linda Caicedo, Lotte Keukelaar y Schröder es, por primera vez, una combinación que en no mucho tiempo debería no tener nada que envidiar a cualquier otra que pueda ofrecer el mejor equipo de Europa
Lo anterior es cierto, he intentado ser objetivo, pero no es menos cierto que hablamos de una jugadora en clara tendencia descendente, que bordea los 30 años y, sobre todo, que tiene una muy difícil relación con la toma de decisiones positivas con el balón en los pies. Ojalá don fútbol me obligue a tragar estas palabras, pero me temo lo peor.
Y todo lo dicho en el párrafo anterior resulta aún más incomprensible cuando, apenas días después, esa misma dirección deportiva consigue cerrar el fichaje de Felicia Schröder, la gran sensación sueca de 19 años. ¿Cómo casa la visión entre el movimiento de Beerensteyn –propio del AC Milan en fase reumática– y el fichaje de uno de los grandes talentos emergentes que obliga a realizar el mayor desembolso por traspaso en el contexto del fútbol femenino? Quizás sea esta disonancia la que, en el fondo, explique por qué está siendo tan difícil entender a este Real Madrid.
Pero lo cierto es que, con equipos como el Chelsea tras sus pasos, la sueca ha visto en Madrid lo necesario para firmar. Aunque la operación entraña riesgos –es un talento por pulir y que necesitará caer de pie–, es exactamente el tipo de fichaje que reclama la afición ya que, en esencia, reúne lo que el aficionado espera del Real: un futuro mejor. Y, Beerensteyn aparte, un frente de ataque con Linda Caicedo, Lotte Keukelaar y Schröder es, por primera vez, una combinación que en no mucho tiempo debería no tener nada que envidiar a cualquier otra que pueda ofrecer el mejor equipo de Europa.
El tiempo dirá si las lágrimas de las despedidas, en el fondo, sólo marcaban el inicio del primer y anhelado ciclo ganador del Real Madrid femenino.
Getty Images
Parece ser, y digo parece porque tampoco termino de creerme que el Real Madrid vaya a lanzarse de la nada a por una operación de semejante calibre sin una venta importante de por medio, que el club se está replanteando fichar a un centrocampista de los de verdad, de los que cuestan más de 100 millones de euros.
Son ya dos años de dudas, de no terminar de dar el paso, bien porque el club propietario no estaba dispuesto a negociar (Vitinha) o porque en el Bernabéu no se terminaba de ver claro cuál era el nombre adecuado para asumir semejante responsabilidad. Han salido y seguirán saliendo multitud de nombres, perfiles e ideas. Futbolistas más jóvenes, otros más hechos, algunos con más potencial y otros con más presente. Pero si me preguntas a mí, no tengo ninguna duda. Si el Real Madrid va a hacer una inversión de ese tamaño, mi apuesta sería Enzo Fernández.
Enzo tiene 25 años, una etapa ideal para un futbolista de élite. No es un talento por explotar, como puede ser el caso de jugadores mucho más jóvenes, ni tampoco un veterano que esté entrando en la cuesta abajo. Está en ese punto perfecto entre experiencia y plenitud. Ya sabe lo que es ganar un Mundial con Argentina, ya conoce la Champions League desde su etapa en el Benfica y posteriormente con el Chelsea, y también ha levantado el primer Mundial de Clubes de la historia.
Es un futbolista que entiende perfectamente cuándo acelerar y cuándo pausar, con una capacidad extraordinaria para interpretar los tiempos del partido. Tiene un golpeo en largo sencillamente espectacular. Es capaz de cambiar la orientación de una jugada con un envío de cuarenta metros con una naturalidad impropia
Pero, más allá del palmarés, hay algo que me parece todavía más importante: ha asumido responsabilidades muy grandes desde muy joven. Tanto en sus clubes como en la selección argentina, se ha convertido en la referencia absoluta del centro del campo. Porque al final, más allá de títulos y estadísticas, lo que realmente quiere saber el aficionado del Real Madrid es a qué juega Enzo Fernández. Y ahí es donde empieza lo interesante. Para mí, Enzo es el prototipo de centrocampista moderno. Un futbolista total, un box to box que combina calidad técnica con el ritmo y la intensidad que requiere el fútbol de élite hoy en día. No es un pivote puro ni tampoco un mediapunta. Es un organizador con llegada, un jugador capaz de influir en todas las fases del juego y cuya mayor virtud es hacer que el equipo funcione.
Su posición ideal está muy definida. Donde mejor rinde es como interior en un centro del campo de tres hombres o formando parte de un doble pivote en el que tenga libertad para aparecer por diferentes zonas. Ahí es donde realmente se siente cómodo. En cambio, no creo que sea un futbolista diseñado para ser el mediocentro único del equipo. No tiene ese perfil posicional y estático que obliga a sostener por sí solo todas las transiciones defensivas. Necesita un jugador más defensivo a su lado o por detrás, alguien que le permita soltarse y ser protagonista con balón. Cuando dispone de esa libertad, su fútbol cambia por completo.
Su mayor virtud es, sin ninguna duda, la fase ofensiva. Enzo no es un jugador que destaque por acumular veinte goles por temporada, pero sí por algo mucho más valioso para un centrocampista: hace jugar a los demás. Es un futbolista que entiende perfectamente cuándo acelerar y cuándo pausar, con una capacidad extraordinaria para interpretar los tiempos del partido. Tiene un golpeo en largo sencillamente espectacular. Es capaz de cambiar la orientación de una jugada con un envío de cuarenta metros con una naturalidad impropia. En una época en la que muchas veces los equipos se atascan ante defensas cerradas, tener un jugador capaz de encontrar al extremo contrario con un solo toque es un arma diferencial. Pero no es solo un especialista en cambios de juego, Enzo tiene una obsesión muy valiosa: siempre busca avanzar. No es un centrocampista que se conforme con asegurar la posesión. Su primera intención es romper líneas, filtrar pases y encontrar ventajas para sus compañeros.
También destaca por su capacidad para jugar bajo presión. Sabe esconder el balón, girar sobre sí mismo y salir limpio de situaciones complicadas. No se pone nervioso cuando le aprietan y tiene esa personalidad tan necesaria en los grandes escenarios a los que se enfrenta el Real Madrid. Pide la pelota constantemente y no se esconde, algo que en partidos importantes vale oro.
Enzo es el prototipo de centrocampista moderno. Un futbolista total, un box to box que combina calidad técnica con el ritmo y la intensidad que requiere el fútbol de élite hoy en día
Y luego está la llegada, porque Enzo tampoco es un organizador estático. Tiene un gran disparo desde media distancia y una excelente lectura para incorporarse desde segunda línea. Detecta muy bien los espacios y aparece cuando menos se le espera. No necesita tocar veinte veces el balón para ser decisivo, muchas veces un solo pase o una sola incorporación bastan para cambiar un partido.
Defensivamente también ofrece muchas cosas. Tiene una mentalidad competitiva tremenda (es argentino) y una agresividad positiva que le convierte en un jugador muy útil para equipos que quieran presionar arriba. Es muy reactivo tras pérdida y suele ser de los primeros en ir a encimar al rival. Además, posee una buena lectura de las jugadas. Le gusta anticiparse y cortar líneas de pase antes que lanzarse al suelo o entrar en duelos innecesarios.
Evidentemente, tampoco es perfecto. Si el equipo queda partido y tiene que correr cuarenta metros hacia atrás, sufre más. Ahora bien, cuando llega la pregunta definitiva, la de si realmente Enzo Fernández vale 150 millones de euros, mi respuesta es sencilla: sí. Rotundamente sí. Los grandes centrocampistas no abundan y cuando aparece uno capaz de dominar el ritmo de los partidos, jugar bajo presión, romper líneas, presionar hacia delante y asumir galones, el precio deja de ser una sorpresa. Además, el club parece dispuesto a sentarse a negociar, que suele ser lo más complicado.
Eso sí, hay una condición que pienso mantener durante toda la etapa de Jose Mourinho al frente del Real Madrid. Todo queda supeditado a que sea un jugador que él quiera. Si Mourinho no lo considera necesario, yo tampoco. Pero si lo quiere, aquí quedan escritos todos los motivos por los que respaldaría completamente su fichaje. Ahora bien, conviene recordar una realidad que muchos parecen olvidar entre tanto rumor: el Real Madrid no tiene fichas disponibles en estos momentos. Para que llegue alguien, primero tendrá que salir otro, así funciona esto. Y, si finalmente se abre una puerta para incorporar un centrocampista diferencial, mi elección está clara. Si llega uno, por favor, que sea Enzo Fernández.
Getty Images
Con motivo del 40 aniversario del partido del todos los Mundiales, el Argentina-Inglaterra del 86, Jorge Valdano escribe un texto en El País que lo resume de manera precisa y redonda, como la pelota: ‘El día que Maradona explicó un país’ (léanlo y ya me lo agradecen en comentarios, si gustan).
Asiéndonos de su hilo, y mientras el Madrid aprovecha estas semanas para recomponerse cerrando heridas, resulta interesante señalar encuentros de la historia del club que por sí solos explican su peso, memoria y leyenda.
Son varios los que no tardan en agolparse en la memoria. Podemos empezar con la final de Copa previa a que todo se rompiera en España, la del 21 de junio de 1936 ante el Barcelona. Aquella de la mágica parada de Zamora que más tarde él mismo reflejó en sus Memorias: «Absoluta posesión de lo que me pertenece, de lo que nadie debe disputarme: el balón. ¡No ha sido gol! ¡No ha sido gol! Óyese a mi alrededor. Es el título, es la Copa […] Veinte años de fútbol están ahí, en ese instante».
Debemos continuar con la mayor goleada ante el equipo culé, el inefable 11-1 de semifinales del torneo copero del 43, o detenernos en la primera gran remontada de tronío, la de la final de la Copa de Europa del 56, conseguida por el Madrid de Di Stéfano (al que «todo el campo le cabía en sus zapatos», según Galeano) frente a un Stade de Reims que en el minuto 10 ya mandaba con dos goles de ventaja.

No podemos dejar al margen el primer fogonazo de Butragueño, en Cádiz, preludio del imperio de la mejor generación que ha dado nunca un club de fútbol. Y tampoco al 5-0 contra el Barça de la 94/95 que terminó de enterrar al equipo de Cruyff y mitigó algunos fantasmas tinerfeños. Qué decir del partido que regresó al Madrid a su hábitat, la cima de Europa, 32 años después. O de la conquista de la Novena y el símbolo de la hermosa excelencia que dibujó Zidane para los restos. Olvidarnos de la siguiente, la del minuto 93 ante el Atlético casi sería el mismo delito que hacerlo de las remontadas de la Champions de los imposibles del 22, con el partido del City como guinda insuperable.

Sin embargo, si hay un momento que encierra la esencia del Real Madrid en todas sus aristas es sin duda el disputado el 11 de diciembre de 1985. Ya conocen la historia, de ficción si no pudiéramos recuperar la hemeroteca: el 4-0 después de encajar un 5-1 contra el Borussia Monchengladbach. Un partido que lo tiene todo. La victoria ante un equipo alemán, indomable Goliat por entonces para los españoles. El último servicio de los eternos veteranos, Juanito y Santillana, en plena ebullición de La Quinta. La comunión con la grada, sumida en un éxtasis de los que combustionan el Bernabéu. La locura, esa que invadió hasta al más racional de los futbolistas, Valdano, que confesaría haber perdido la noción del tiempo y el espacio durante varios segundos después del cuarto gol.
Y, por supuesto, la imagen y el mito, los saltos de Juanito al ser sustituido. «Hay personas que, a pesar de tener una vida apasionante, parecen haber nacido para un día determinado», dice el argentino de Maradona y aquel partido en México. Y lo mismo se podría apuntar sobre el malagueño y el del Borussia.
Y tú, ¿con cuál te quedas?
Getty Images
Buenos días. Mundo Deportivo miente. “No importa cuando lo leas”, podríais decir. Puede ser que no importe, pero el aquí y el ahora no dejan de tener su gracia.
El rotativo cataculé, santo y seña (o saña) de la prensa deportiva afín al club que se compró el estamento arbitral durante un mínimo de 17 años, publicó una patraña descomunal, fruto de su calenturienta imaginación, y la hizo viral gracias al eco de infinidad de medios deportivos del planeta.
Según dicha invención, Ronaldo Nazário habría proclamado a Messi mejor jugador de la historia. No solo eso: habría prácticamente regañado a todo aquel que piense de diferente manera, pues es de niños malos el revirarse contra los dogmas de fe.
Da la sensación de que, avergonzado, el medio en cuestión ha retirado la noticia de su web, pero el reguero de desvergüenza es infinito y la ficticia entrevista con Ronaldo está diseminada por doquier.

Todo era una invención de la incansable maquinaria propagandística culé y messiánica, como el propio Ronaldo se ha encargado de señalar en una entrevista con otro mito del fútbol brasileño, Romario.

¿Es la trola más grave que a lo largo de su centenaria historia ha tratado de colarnos el diario de Godó, Grande de España? Probablemente no, pero es una de las que más asombran por lo extremo del grado de invención y por lo gratuito de la misma. ¿Qué necesidad había de mentir así? Quizá sea solo que no somos capaces de entender la pulsión irrefrenable, nacida de sus complejos atávicos, de contar una y otra vez que son los mejores que tiene esta gente. ¿Quién será el próximo en “declarar” a Lionel mejor jugador de la historia?
Ofrecemos a continuación algunas ideas para próximos titulares de Mundo Deportivo.
Donald Trump: “Por este despacho ha pasado Cristiano, no es mal chico, pero no puede disimular un notable aire de perdedor ante la alargada (?) sombra de Messi”
León XIV: “Es cierto que confesé mi madridismo, pero el mejor futbolista de todos los tiempos, y el que lo seguirá siendo más allá del apocalipsis, es Lionel Messi Cuccitini”.
Florentino Pérez: “Lionel Messi ha nacido para jugar en el Madrid, y si no lo ha hecho es solo porque el Barça es mejor. Hora es ya de confesar mis verdaderos sentimientos. Soy culé, sufro en secreto los constantes fracasos europeos de mi Barçita y Messi es mi absoluto ídolo”.
La prensa deportiva capitalina, por cierto, trae a sus portadas a quien sería el principal rival del rosarino para el cargo honorífico de mejor jugador de la historia de no ser porque, como decimos, es dogma de fe que el mejor es Messi. Cristiano, al segundo partido de Portugal, irrumpió con fuerza en el Mundial con un doblete que contribuyó a golear a Irak. “Eu sempre chego”, espetó de manera bastante genial a los periodistas que de manera impertinente le atosigaban al término del partido, interesándose por la tardanza en presentar sus credenciales.
La prensa cataculé, por su parte, versa en sus primeras planas del otro nombre propio del día, que sigue siendo el de Julián Álvarez. Sport dice que el club cliente de Negreira subirá su oferta por el delantero argentino “a 130 millones”. Posiblemente ignoran que el Real Madrid ofreció 150 y el Atleti los rechazó. Sería un poco extraño que aceptarán menos, ¿no? ¿En base a qué? ¿A que la primera oferta venía de un club que nos caía peor que el que hace la oferta ahora, aunque dicha oferta fuese superior? No parece un criterio muy orientado a un manejo profesional del negocio, ni uno que vaya a entusiasmar a los nuevos propietarios del Atleti, el fondo de inversión Apollo.
¿Mentirá también hoy Mundo Deportivo en portada, como hizo con lo de Ronaldo Nazário y Messi? Pues se diría que sí, que sigue abonado a la senda del embuste. Que se sepa, Julián habló de un sueño, pero no mencionó públicamente que este fuese el de jugar para el club cliente de Negreira. Más bien parece una extrapolación interesada por parte del diario catalán. Como lo de Ronaldo y Messi, solo que tal vez un poco menos aventurada.
Seguiremos informando. Pasad un buen día.
Buenos días. El Mundial sigue su curso, y dentro de los nombres propios de la jornada destacan los de dos futbolistas argentinos de los que hoy todo el mundo hablará. A veces los argentinos no se limitan a hablar, sino que también se habla de ellos. No solo saben ser autores de largas peroratas. También pueden ser el objeto de las mismas.
Se nos disculpará esta pequeña broma inicial, que no molestará a nadie. En La Galerna admiramos profundamente a los argentinos, en especial la creatividad, inteligencia e ironía del porteño. Hablamos de un país que ha dado al mundo mentes tan brillantes y sofisticadas como las de Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Roberto Arlt, Quino, Les Luthiers y un largo y admirable etcétera. No son eminencias aisladas. Salir de paseo en Buenos Aires implica interactuar con tipos anónimos que serían capaces de revelarse como genios con una sola frase si supieran decir solo una frase.
En cuanto al fútbol, qué decir de Argentina. Sin salir de la esfera madridista, donde históricamente tampoco han jugado tantos argentinos, nos encontramos con tótems como Fernando Redondo, Héctor Rial o el mismísimo D. Alfredo, probablemente, a decir de quienes lo vieron jugar, el mejor futbolista de todos los tiempos.
Sin embargo, desde hace tiempo existe la corriente de opinión según la cual el mejor (de la historia de Argentina y de la historia del planeta) ha sido Messi, y esta percepción parece estar reforzándose durante la presente Copa del Mundo, donde el rosarino lleva 5 goles en apenas dos partidos y ello pese a su edad, que en un futbolista puede considerarse provecta. Mucha gente, pero en especial la prensa cataculé, trata hoy de imponer el dogma de fe según el cual ni Di Stéfano ni Maradona ni Pelé ni leches. Leo es el mejor, así, por definición, porque lo decimos nosotros y nosotros lo valemos.
“El mejor de la historia”, titula como veis, desacomplejadamente Sport. En letra pequeña nos dice que es el máximo goleador de los Mundiales, dato objetivo que hay que distinguir del de “el mejor”, cuestión esta enteramente subjetiva en cambio.
¿Messi el mejor de la historia? Está quizá feo que nos citemos a nosotros mismos, los que hacemos La Galerna, en nuestras opiniones en redes sociales, pero pensamos que Jesús Bengoechea dejó ayer bien clara, en X, la razón por la que nunca debería afirmarse semejante cosa. Y no es que nos neguemos a hacerlo por restar méritos gratuitamente a la Pulga. No. No es eso.

La idea del post de nuestro editor se explica por sí sola. Si además hay alguien que quiera discutir la supremacía histórica de Messi por razones estrictamente deportivas, puede apuntar también a la serie de catastróficas goleadas europeas encajadas por su equipo, con Lionel haciendo el Don Tancredo, a partir del año 2015. Roma, Juventus, Bayern, PSG, Liverpool y otros que nos dejamos en el tintero humillaron al club cliente de Negreira mientras Messi silbaba la melodía de “El puente sobre el río Kwai” mirando para otro lado.
El otro argentino del día es, por supuesto, Julián Álvarez.
Álvarez ha anunciado que se quiere ir del Atleti. “Quiero cumplir mi sueño”, agregó. ¿Es su sueño irse del Atleti?, se preguntaban afanosas las redes. “Lo mejor es una transferencia”, agregó. Matizando al bueno de Julián en lo relativo a transferencias, toca parafrasear a Mourinho, de quien se recuerda mucho la frase “lo glorioso no es jugar en el Madrid sino ganar en el Madrid”. Lo bueno, Julián, no es una transferencia. Lo bueno es RECIBIR una transferencia, con preferencia por las bancarias.
El club cliente de Negreira quiere al futbolista, pero tendrá que ofrecer por él un dinero que no tiene (ni tal vez podría conseguir) para poder llevárselo. ¿La razón? Muy sencillo. El Real Madrid ofreció por Julián, con luz y taquígrafos, 150 millones de euros hace unos días, planteamiento rechazado por el Atleti. El Atleti pertenece ahora a Apollo, un potentísimo fondo de inversión sito en 9 West 57th Street, 41st Floor, Manhattan, lugar donde no gusta mucho que una empresa invertida rechace sumas de dinero superiores a otras que sí acepta, siendo la única razón para discriminar de este modo el que los del primer ofrecimiento nos caigan peor. Servidumbres del mundo moderno, donde las mentalidades frenteatléticas no mandan y los negocios se analizan desde otros prismas, verbigracia la cuantía de los dineros a percibir. O el club cliente de Negreira ofrece 150 millones + 1 euro, o mucho nos tememos que al Atleti le tirarán de las orejas desde el otro lado del charco.
Y qué más contaros. Que Francia ganó, tormenta mediante, a Irak con doblete de a Mbappé, y que Bellingham juega esta noche contra los Black Stars.
Para todo lo demás, el resto de portadas y (siempre) La Galerna.
Pasad un buen día.
La españolización del Madrid que prometía el candidato Riquelme la ha empezado Florentino. Y comienza con Cucurella. El lateral izquierdo de la selección española fue fichado en un visto y no visto, sin que nadie en la famélica legión de periodistas deportivos se coscase. Fue todo un golpe de efecto, sobre todo porque a Cucurella lo pretendían Barcelona y Atlético de Madrid.
Objetivamente, el fichaje es muy bueno. Ahora mismo hay tres laterales izquierdos en la nómina de la primera plantilla del Real Madrid y, sin embargo, la posición no estaba cubierta: Mendy está inválido y prejubilado, y entre Fran García y Carreras no se hace un pan ni con unas tortas. No es que el fichaje de Carreras haya resultado fallido. Considerando su primera temporada como de cortesía y más en un contexto general de caos, cachondeo y derrumbe, sigue siendo un melón por abrir. Desde luego, Carreras no ofrece el rendimiento inmediato en la alta competición que sí asegura Cucurella. Con 27 años, es campeón de Europa con España, asentado en la titularidad. Se fajó, camino de la élite, en el Éibar de Mendilíbar y en el Getafe de Bordalás, dos auténticas escuelas de instrucción militar. Tiene, además, experiencia contrastada en la aristocracia del fútbol tras cuatro temporadas en el Chelsea, con el que ganó la primera Copa del Mundo de Clubes.
La españolización del Madrid que prometía el candidato Riquelme la ha empezado Florentino. Y comienza con Cucurella
Cucurella es producto nacional, catalanísimo del Maresme. Su fichaje es un buen golpe contracultural: aunque canterano del Real Club Deportivo Español de Barcelona, pasó por La Masía y debutó, con Valverde, en el primer equipo del Barcelona, quien lo liquidó de saldo al Getafe. Es decir, CuCu pertenece a esa categoría de futbolistas que siempre están orbitando en torno al sistema solar del Fútbol Club Barcelona, que parece que tiene sobre todos los jugadores oriundos de Cataluña una especie de derecho de pernada.
Cucurella, desde ya mismo, pasa a estar bajo sospecha: con suerte no le cargarán las culpas si España se la pega en la Copa del Mundo
El Madrid, de buenas a primeras, ha llegado y lo ha alienado de algo más que L´Entorn. Tras la victoria de la selección en la última Eurocopa, Cucurella se ganó la fama de tío simpático. Cae bien, es verdad, porque es sencillo. Se le pudo ver celebrando ser convocado por España con su familia, sin las ya habituales alharacas de los futbolistas de la generación TikTok. Era la cara alegre, casi un sustituto de Reina, de un equipo «diverso», de la «España plurinacional» y «heteronormativa» que excluía a los madridistas y que abrazaron con fervor los tradicionalmente antiespañoles (en la victoria, éstos siempre abrazan las causas que ganan). Era la cara amable, un poco como Capdevila en el Mundial de Sudáfrica: el tipo con el que nadie contaba y que de repente no sólo es bueno sino que además tiene carisma, un carisma espontáneo y producto de su aparente normalidad.
Cucurella tiene un pelazo a lo Krusty el Payaso que recuerda a Breitner y a Marcelo, y que es su seña de distinción. En Inglaterra, hasta la afición del Chelsea le dedicó un cántico. Cucurella / he eats paella / he drinks Estrella / his hair is fucking massive. Sólo con aquel plácet pudo incluso aparecer en La Revuelta, el programa que sirve ahora mismo en la España oficial como ritual de humillación imprescindible, permitiéndose bromear con la farisaica política deportiva del Bilbao. ¡Sin que el PNV no le reprendiera públicamente en el Senado!
Todo eso se ha acabado. Charnego no le pueden decir, pero seguramente que veremos cómo alguno le llama botifler. Cucurella ha fichado por el Madrid y encima, en pleno Mundial. Hubo ecos de la operación Lopetegui, con los sospechosos habituales, empezando por la Marchante, rasgándose las vestiduras. Cucurella, desde ya mismo, pasa a estar bajo sospecha: con suerte no le cargarán las culpas si España se la pega en la Copa del Mundo.
Cucurella es la señal de que los tiempos, en la dirección deportiva del Madrid, han cambiado. El entrenador vuelve a tener mando en plaza. Es la clase de jugador que normalmente acaba fichando por alguno de los otros dos grandes rivales del Madrid en la competición doméstica. No se trata de superestrellas sino de grandes futbolistas que potencian una plantilla competitiva, que es lo que no ha sido la del Madrid en los últimos dos años. Lo que en el lenguaje de ahora se dice tier 2. Si no saliera Fran García incluso cabría la posibilidad de que Carreras pudiera fungir como alternativa para el puesto de central izquierdo. En todo caso, CuCu me recuerda a Marco Asensio, otro prometedor miembro de la escuela mediterránea que parecía abocado sí o sí a ser barcelonista, y no obstante cumplió como buen secundario durante los años dorados del threepeat.
Cucurella no es sólo un gran nombre emergente en el panorama europeo. Su fichaje se puede entender como un compromiso por recuperar la hegemonía nacional. El Madrid necesita afianzarse de nuevo en el palmarés español como paso previo al regreso estelar en la Copa de Europa. El Madrid debe reconquistar España, en un sentido deportivo y estético. Mourinho, no hay que olvidarlo, reintrodujo en la psique madridista la ambición por volver a ganar la Copa del Rey. Zidane continuó con esa escuela: para el entrenador de las tres Copas de Europa seguidas, la liga era innegociable. Cucurella es un buen primer paso para volver a esta gran senda.
Getty Images