Las mejores firmas madridistas del planeta

Hastiado de la desproporción del ruido que acompaña a cada mínimo traspiés del Madrid, uno ha aprendido que lo mejor es armarse de paciencia y evitar las páginas deportivas como si de la peste se tratase. De manera que, tras el desagradable incidente balear, mi semana está consistiendo en evitar fijar la vista en los televisores de mi alrededor —propósito relativamente sencillo—, en esquivar los whatsapps sin gracia de algún pesado amigote —aspiración incluso reconfortante— y en desconectarme de las redes sociales; desafío que, con no poca vergüenza, he de reconocer como el más difícil. En mi búsqueda afanosa de un refugio a pruebas de bombas, finalmente se me encendió la bombilla y el otro día recurrí a la inmersión en varios suplementos culturales. Aquí estoy a salvo, me dije de inmediato. Al fin y al cabo, por más que algunos quieran llenarse la boca, la realidad es que, si exceptuamos a La Galerna y a cuatro locos más, lo de mezclar cultura y fútbol no se estila demasiado en España. Como si el destino quisiera darme la razón, la contemplación del primer artículo de literatura, una semblanza de Franz Kafka aprovechando el centenario de su fallecimiento, dibujó una tranquilizadora sonrisa en mi rostro.

Kafka

Sin embargo, a medida que engullía la sarta de tópicos predecibles, mi alivio inicial se vio terriblemente menoscabado. No solo debido a que leer un listado de clichés estúpidos enfurece a cualquiera, sino porque la puerilidad de las reflexiones me empujaba a mezclarlas con mis inquietudes previas, acaso para tratar de convertir en mínimamente interesante aquel pastiche. Pensaba, por ejemplo, en el adjetivo kafkiano, manoseado hasta la extenuación, al punto de perder a menudo su significado auténtico. Puestos a emplearlo a capricho, ¿por qué no atribuirlo a la atmósfera insoportable tras un empate del Madrid, que combina la angustia con el absurdo? Convencido del acierto de mi soberbio hallazgo, en ese instante abandoné mis intenciones originales y me ocupé en pasar a Kafka por el tamiz del Real Madrid, o al Real Madrid por el tamiz de Kafka.

El Madrid y Kafka llevan un siglo “sin jugar a nada”

Antes de que los lectores me lancen sus reproches y comiencen las acusaciones de obsesión, les advierto que no estoy dispuesto a claudicar. Al contrario, aun a riesgo de ser considerado un valentón, he de afirmar que, cuantos más rasgos analizaba de lo que conozco de la obra del escritor centroeuropeo, más genuinamente persuadido me hallaba de lo apropiado de mi descubrimiento. Con qué equipo iban si no a identificar a Kafka, pregunto. El individualismo que caracteriza a sus creaciones las convierten en incompatibles con instituciones intrínsecamente tendentes al gregarismo, como el Atlético. ¿Con el Barcelona, quizá? No me hagan reír. Si Joseph K. hubiera sido culé, el Proceso habría acabado en el primer capítulo. Los vigilantes, los jueces y los funcionarios sin rostro que llevan al protagonista a las más profundas cotas de desesperanza y a la muerte —mantengo el spoiler porque, si no habían leído la novela a estas alturas, los juzgados deberían ser ustedes— no se hubieran atrevido a acusarle de nada injusto: al revés, se habría tratado de un Proceso inverso, con el sistema empeñado en salvarlo a cualquier precio.

El Proceso

Portada primera edición de El Proceso

Por el contrario, el Madrid de Ancelotti se encuentra en mitad de su particular metamorfosis; la cual, por cierto, también incluye la llegada e integración de un bicho nuevo. En todo caso, las similitudes entre Kafka y el club blanco no se quedan en estas literalidades más o menos cómicamente forzadas. Si hablamos del carácter literario del bohemio —gentilicio, no apelativo—, el vínculo con el Madrid resulta aún más evidente. No solo porque su gusto por el cuento breve pueda identificarse con el nuevo estilo directo al que los merengues parecen condenados en el tiempo d. K. —después de Kroos—. Hay más: la obra póstuma de Kafka tuvo que enfrentar las venenosas acusaciones de algunos críticos que atacaban la sobriedad de su prosa, recriminándole una cierta pobreza léxica. Hombre, hombre. ¿No nos suena esto al sempiterno latiguillo que acompaña al Madrid desde tiempos inmemoriales, sentencia celebérrima ante la que no cabe absolución posible? No faltará quien se atreva con que, después de todo, el Madrid y Kafka llevan un siglo “sin jugar a nada”.

El individualismo que caracteriza las creaciones de Kafka las convierten en incompatibles con instituciones intrínsecamente tendentes al gregarismo, como el Atlético. ¿Con el Barcelona, quizá? No me hagan reír. Si Joseph K. hubiera sido culé, el Proceso habría acabado en el primer capítulo

Confío en que, a estas alturas, los lectores se encuentran ya totalmente entregados a mi causa. Les cuento que, en mi estado de efervescencia, ayer terminé de subrayar el suplemento cultural, tan mediocre como a la postre sugerente, plenamente consciente de que habría tantas semejanzas como para llenar un ensayo entero. Ahí va una más: el desprecio por su uso del alemán por encima de la lengua de su patria chica, ¿no lo hermana con las pesadeces que muchos hemos de soportar por parte de aquellos inquisidores que levantan el dedito alegando que si naces en Sabiñánigo o en Andújar estás inevitablemente condenado a alentar de forma exclusiva al equipo local? En fin, para qué seguir. La semana del ruido casi ha finalizado, y servidor, henchido de satisfacción, se halla convencido de que, si bien el Madrid perdió dos puntos en Mallorca, ha ganado para siempre un adjetivo y un escritor. El Valladolid espera el domingo, casualmente el día del cumpleaños de Martin Amis. Espero que los muchachos no lo conviertan en necesario, pero yo ya he ido desempolvando mi ejemplar de Koba el temible. Por si acaso.

 

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El rendimiento de un equipo, entendido como el conjunto de títulos y victorias, pero también como el desempeño colectivo e individual dentro del campo, es una característica compleja que, si bien depende en gran medida del talento y la preparación de los jugadores, así como de la estrategia del entrenador, no puede ser completamente comprendido sin considerar los factores externos que influyen en él. Estos factores, que en ocasiones pueden parecer minúsculos o secundarios, tienen la capacidad de moldear, para bien o para mal, el desempeño de un equipo a lo largo de una temporada o de un ciclo de temporadas. Es fácil caer en la tentación de juzgar el rendimiento sólo en función de los factores internos, obviando los externos.

El rendimiento del Real Madrid es un fenómeno objeto de innumerables análisis y debates. Pero más allá de las tácticas de Ancelotti, las galopadas de Vinícius y los milagros de Courtois, hay factores externos que parecen jugar en contra del equipo blanco con una constancia digna de la burocracia opresiva de una novela de Kafka. Hablamos de los errores arbitrales y del tratamiento que el Real Madrid recibe por parte de la prensa, esos dos grandes villanos en esta tragicomedia futbolística que parece desarrollarse cada semana en los estadios de España. Estos factores destacan como fuerzas sutiles, pero poderosas, que pueden inclinar la balanza en momentos cruciales.

Soto Grado en el Mallorca, 1 - Real Madrid, 1

Para abordar este tema, nos vendría bien desempolvar algunas ideas filosóficas que, sorprendentemente, parecen haberse escrito con el fútbol español en mente. El determinismo, asociado a la idea de que todo evento, incluidas las acciones humanas, está condicionado por factores previos, podría sugerir que los errores arbitrales y el trato mediático están predestinados a ocurrir, con causas profundas y antecedentes que los hacen inevitables. Frente a Demócrito, la noción de azar, defendida por pensadores como Epicuro, introduce el "clinamen" o la incertidumbre en el panorama, ya que estos elementos externos pueden ser simplemente eventos fortuitos que escapan a cualquier forma de control racional. Pero, si uno de los rivales más poderosos del Madrid en España decide que es buena idea pagar al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros durante al menos 17 años (aunque dicen que desde mucho antes), aumenta radicalmente la probabilidad de que la causa de ciertos comportamientos arbitrales no sea precisamente azarosa. Y, si en las facturas del club aparecen pagos a medios y periodistas, podemos afirmar, sin temor a ser tratados como locos, que, quizás, el tratamiento mediático no es ecuánime ni casual.

Si uno de los rivales más poderosos del Madrid en España decide que es buena idea pagar al vicepresidente del CTA durante al menos 17 años (aunque dicen que desde mucho antes), aumenta radicalmente la probabilidad de que la causa de ciertos comportamientos arbitrales no sea precisamente azarosa

Tomemos el caso de los errores arbitrales, esos momentos en los que una decisión, por mínima que parezca, puede alterar el curso de un partido y, por ende, el destino de un equipo en una competición. La filosofía existencialista, esa que Sartre y compañía popularizaron para explicarnos cómo enfrentarnos al absurdo de la existencia, también encuentra su lugar aquí. Según esta perspectiva, la vida está llena de situaciones ridículas, sin sentido, que debemos aceptar y enfrentar con dignidad. Apliquemos esto al Real Madrid: un penalti que no se pita, un fuera de juego milimétrico que se sanciona sólo a ellos, o un pisotón alevoso en el gemelo de Vinícius que pasa casi desapercibido para el árbitro. Cada uno de estos momentos parece extraído del manual del absurdo futbolístico. Y ahí es donde el Madrid ha aprendido a resistir, enfrentándose al absurdo con la cabeza bien alta y el ceño fruncido, como quien se enfrenta a la eternidad sabiendo que, al final, el árbitro seguramente la determine. El Madrid intenta sobreponerse con el estoicismo como respuesta emocional, a lo Casemiro, a lo Raúl, a lo Cristiano, predicando la serenidad y el control de las emociones frente a los eventos externos, aunque no siempre lo consigue.

Plancha de Maffeo a Vinícius

En la práctica, el dominio completamente estoico es difícil de alcanzar, y el impacto de un error arbitral puede desmoronar la concentración y el espíritu de lucha de un equipo, mostrando cómo los factores externos pueden desestabilizar incluso al grupo más preparado. Y es que la influencia de un error arbitral no solo se manifiesta en el marcador final de un partido, sino que también puede impactar en la moral y la psicología del equipo. Cuando un grupo se siente víctima de una injusticia, puede caer en un estado de frustración y desmotivación que afecta su rendimiento. Que se lo digan a los chicos del baloncesto en la final de la Euroliga.

El impacto de un error arbitral puede desmoronar la concentración y el espíritu de lucha de un equipo, mostrando cómo los factores externos pueden desestabilizar incluso al grupo más preparado

Por otro lado, el papel de la prensa en la dinámica del fútbol es otro factor externo que merece una reflexión. La prensa deportiva no solo informa, sino que también construye narrativas que influyen en la percepción pública de los equipos y, por ende, en la autopercepción de los jugadores y entrenadores. Wittgenstein sostenía que el lenguaje no solo describe la realidad, sino que también la configura. La forma en que los medios de comunicación presentan las actuaciones de un equipo puede influir en cómo ese equipo es percibido y, eventualmente, en cómo se comporta. Una narrativa mediática que enfatice las debilidades de un equipo puede generar un ambiente de duda y presión interna, mientras que una cobertura positiva puede reforzar la confianza y el espíritu colectivo. Además, un equipo favorecido mediáticamente puede disfrutar de una ventaja psicológica sobre sus rivales, no por su mérito deportivo, sino por la construcción discursiva que lo rodea. Esta situación revela una dimensión ética en la influencia mediática: los medios no solo reflejan la realidad deportiva, sino que también pueden distorsionarla, favoreciendo a ciertos equipos sobre otros, lo cual, a su vez, puede alterar la dinámica competitiva.

Pagos del Barça a los medios de comunicación

Si el lenguaje configura la realidad, entonces las crónicas deportivas y los editoriales en la prensa española han hecho más magia negra que el mismísimo Merlín. Se podría pensar que, tras una década completa de éxitos merengues en Europa, la prensa sería más benevolente. Pero no. La narrativa que se construye alrededor del Madrid a menudo tiene más curvas que la Trollstigen, y más trampas que una película de Indiana Jones. ¿Será que algunos periodistas, además de opinar, han recibido un empujoncito para que sus opiniones suenen más convincentes? Si un club, llamémosle Barcelona, decide que la mejor estrategia para ganar títulos es, además de pagar a un jefe de los árbitros, invertir en periodistas para que su narrativa domine las portadas, el resultado es un desequilibrio en la competición que haría sonreír al mismísimo Maquiavelo. En este caso, la prensa no está simplemente informando sobre fútbol; está escribiendo una novela por entregas donde los villanos y los héroes ya están decididos antes de que empiece la temporada.

Si un club, llamémosle Barcelona, decide que la mejor estrategia para ganar títulos es, además de pagar a un jefe de los árbitros, invertir en periodistas para que su narrativa domine las portadas, el resultado es un desequilibrio en la competición que haría sonreír al mismísimo Maquiavelo

Es imposible explicar sólo a través de motivos internos que el Real Madrid, en los últimos 35 años, sólo haya revalidado el título de Liga en una ocasión (y gracias al Tamudazo, ya que uno de esos errores arbitrales estuvo a punto de hacer desaparecer la "Liga de Capello"). Sus principales rivales en España lo han conseguido en nada menos que nueve ocasiones. Y mientras, en Europa, el primero casi gana hasta sin querer y el segundo ni por casualidad. Es evidente que hay algo más que la calidad, la táctica y la suerte.

La primera jornada de la Liga es un buen ejemplo de esto. Sólo con ligerísimas (e imperceptibles a efectos mediáticos) modificaciones en el comportamiento arbitral, e incluso con pequeños cambios en la retransmisión del partido que ven en la sala VOR, es altamente probable que los resultados de los dos grandes clubes aquí retratados hubieran sido opuestos. Y, con ello, los análisis. Claro, los factores internos son cruciales. De hecho, son los que se pueden controlar. Pero emitir un juicio sin considerar todas las aristas es una forma de simplificación que puede llevar a conclusiones erróneas e injustas. Así llevamos 35 años y una jornada.

 

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Muy buenos días, amigos galernautas. Ilkay Gündogan, el excelente centrocampista alemán del FC Barcelona, abandona las filas del club cliente de Negreira precipitadamente, y esta vez no es por la escasez de rinocerontes, como sucedía en el legendario número de Les Luthiers, sino porque dicho club, el Barcelona, al cual en La Galerna preferimos llamar el club cliente de Negreira, no puede inscribir a su flamante fichaje Dani Olmo si no le vende.

Esta última y verdadera razón de la operación aparece contada como si tal cosa, con completa naturalidad, en la portada de Sport, que es de los cuatro diarios deportivos el único que otorga la condición de noticia principal del día a este nuevo cataclismo del club a quien el karma (ya que no la justicia deportiva, veremos la ordinaria) está haciendo pagar sus fechorías.

Portada Sport

Aparte de la ausencia de coma del vocativo en el adiós (se ve que no se la merece quien  tal vez fue el mejor jugador blaugrana el año pasado), Sport da cuenta casi rutinaria del abracadabrante meollo del asunto, es decir, que la por lo visto magnífica gestión de Laporta les obliga a vender al mejor para poder inscribir a Olmo, que es un buen jugador pero no mejor que el propio Gündogan y posiblemente no mucho mejor que el mismísimo Fermín, volante ofensivo de gran calidad y poder goleador que ya estaba en plantilla.

Vamos a reformularlo: el Barça vende a (tal vez) su mejor futbolista para hacer hueco a otro futbolista que muy posiblemente no hacía falta. ¿Cabe un síntoma más cruel de la comatosa situación en la que se encuentra el club cliente de Negreira? Ni ética, ni decencia, ni futuro. Ayer corría por la Ciudad Condal el rumor de que Gündogan, que al parecer volverá pasmosamente al City de Guardiola, se va a ir rajando por todo lo alto del més que un club, y conociendo el carácter del futbolista no nos extrañaría lo más mínimo.

En paralelo, se decía ayer en los mentideros barceloneses que Flick está flipando lo más grande, como se diría en el slang que nos rodea, ante lo que le está tocando vivir en Can Barça. ¿Y qué esperabas, alma de cántaro? Al pobre le han quitado hasta el traductor porque no hay guita para pagarlo, y aunque ha acelerado sus cursos de catalán a duras penas sabe decir "valors", en parte por su marcado acento alemán, en parte porque le da la risa al intentar pronunciar palabra tan ajena a la real realidad culé en la actualidad.

Pero esto, con serlo, no es lo más divertido. Lo más divertido es que, en la misma primera plana donde te cuentan que el Barça tiene que vender a su mejor jugador para poder inscribir un fichaje innecesario, te dicen que dicho club... ¡va a fichar a Chiesa! Y ¿a quién venderán para poder inscribirlo? ¿A Ter Stegen? (Por cierto, muy a tener en cuenta son las conexiones personales entre Laporta y la agencia que lleva las cosas de Chiesa).

Al tiempo que Sport habla estupefacientemente de fichar a Chiesa cuando no pueden inscribir sin vender a sus estrellas, Mundo Deportivo dice que van a fichar a Leao, reservando un espacio mínimo a la venta de Gündogan.

Portada Mundo Deportivo

Sí, sí, sí, sí. Chiesa, Leao, el batería manco de Def Lepard y dos huevos duros. No se descarta que a cambio tengan que vender a Lamine Yamal, cosa que con suerte ocupará un faldoncillo en la prensa deportiva cataculé, siempre tan insobornable y proclive a la crítica con la directiva azulgrana.

Como dice ese célebre sticker de Florentino que circula por WhatsApp, "es una cosa acojonante".

Os dejamos con las insustanciales portadas de la prensa deportiva madrileña.

Pasad un día inmejorable.

Portada As Portada Marca

El Real Madrid sacó de Palma de Mallorca un empate con sabor a derrota. Rápidamente los pájaros de mal agüero salieron a disfrutar de su minuto de gloria. Con la temporada en pañales y ya con un título en la buchaca no parece prudente sumergirse en un pesimismo asfixiante. Lejos de mí asumir el papel de plañidera ni querer echar leña al fuego. Por el contrario, tampoco quisiera restar importancia a los errores que todos vimos. Un partido que en la primera parte podría haberse ganado por cuatro goles y que en la segunda mitad se te atasca tras un golazo de cabeza del Mallorca. Decisiones cuestionables de Carlo Ancelotti y actuaciones poco afortunadas de nuestros jugadores terminaron por gripar el motor del equipo. Mala suerte o mal planteamiento final pero toca resetear sin buscar excusas.

El fútbol no es justo como tampoco lo es la vida. Muchas situaciones en la misma no son claras ni obedecen a una lógica cartesiana. Por eso, muchos aprendimos en aquella vieja canción de Andrés Calamaro que la suerte juega con cartas sin marcar y así, claro está, es imposible ganar. Sin embargo, no podemos permitirnos caer en el más absoluto desánimo infecundo como el protagonista de aquella canción. El desánimo o la melancolía no conducen a nada. Máxime cuando aún tenemos arena de la playa en los pies y el otoño todavía se antoja lejos en el horizonte. Un empate hoy puede ser un drama pero en dos meses quedará en anécdota.

Rüdiger, Bellingham y Rodrygo en Mallorca

Lo bueno del fútbol es que es una máquina que no para nunca de girar. Rápidamente te puedes desquitar de una mala actuación ganando bien el siguiente encuentro. El próximo domingo frente al Real Valladolid en casa tenemos una nueva oportunidad. El Santiago Bernabéu se vestirá con sus mejores galas para dar el pistoletazo de salida a una temporada larga y llena de promesas. Será un partido especial pues será el debut de Kylian Mbappé en casa como jugador del Real Madrid. Para muchos, un sueño hecho realidad tras siete años de vigilia. A buen seguro que el internacional francés tendrá todas las ganas del mundo de que llegue el domingo.

Un empate hoy puede ser un drama pero en dos meses quedará en anécdota

Ahora quisiera detenerme un poco en la naturaleza de esta competición doméstica. Queramos o no, es bastante desagradable comprobar que el Fútbol Club Barcelona la vuelve a comenzar sin aún sufrir castigo alguno por el Caso Negreira. Asquea admitir que es así. Si bien es cierto que la Justicia todavía ha de dirimir el litigio, deportivamente muchos tenemos la sensación que le está saliendo gratis. Mediáticamente, también. El antimadridismo hace extraños compañeros de cama. Decía Fray Luis de León que para hacer el mal cualquiera es poderoso. Debe de ser así.

Laporta y Ceferin

La Liga arranca con muchos equipos con problemas para inscribir jugadores. Este hecho es preocupante, sí. Pero aún más preocupante es que en los últimos años se venga repitiendo. Que cada verano se reitere esta dinámica negativa no deja en muy buen lugar al fútbol español. Antaño los mercaderes poblaban el templo. A finales de siglo se hablaba del campeonato doméstico como la «liga de las estrellas». Perdida la hegemonía italiana de contratar a los mejores, España vivía una etapa dorada. En parte apoyada por el auge económico que atravesaba el país, muchos acaudalados se acercaban al fútbol pues veían este deporte como una forma glamurosa de ascender socialmente.

es bastante desagradable comprobar que el Barça vuelve a comenzar la competición sin sufrir castigo alguno por el Caso Negreira. Asquea admitir que es así. Si bien es cierto que la Justicia todavía ha de dirimir el litigio, deportivamente muchos tenemos la sensación que le está saliendo gratis. Mediáticamente, también

Pero como todo, el músculo económico sostuvo la fiesta hasta que la misma acabó. También existía una relación directa con la burbuja inmobiliaria y con el deceso de esta en la crisis económica de 2008 el poder económico de nuestro fútbol bajó varios peldaños. En los últimos años, históricos como el Real Zaragoza o el Deportivo de la Coruña no atraviesan su mejor momento. Que esta clase media de clubes haya menguado es sintomático de que algo no funciona. Ni el dinero de las televisiones es el chocolate del loro ni acuerdos con fondos como CVC te resucitan de la noche a la mañana. Más bien al contrario.

Tebas

Nos guste o no, esta es la competición que nos toca en suerte disputar. A pesar de ser tan poco atractiva y cainita, cada año volvemos a sentarnos a verla. El amor por el Real Madrid salva cualquier barrera ética o estética en la que nuestro fútbol doméstico se ve envuelto. Admito algo de masoquismo en aceptar degustar un gazpacho hecho de clubes de dudosa moralidad, dirigentes incapaces y unos árbitros sedientos de protagonismo para mal. En definitiva, este campeonato no es plato de buen gusto en absoluto pero en él juega el Real Madrid.

Que Dios me perdone, pero quiero ver jugar a mi equipo cada fin de semana. Sé que es contradictorio, pero aún más fuerte es el sentimiento madridista que el de rechazo a una competición viciada. El amor al Madrid y al propio fútbol es suficiente alimento para el alma. Quiero gozar con un Jude Bellingham en modo todocampista o, como diría nuestro editor Jesús Bengoechea, emulando un Zidane distefanizado. Quiero ver crecer a Endrick o a Arda Güler, o perder la cuenta de los goles de Mbappé con la camiseta blanca. Tenemos suficientes razones para hacer que valga la pena. Nos sobran los motivos.

 

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Uno de los momentos legendarios de aquel Real Madrid pentacampeón de Europa a finales de los años 50 tuvo lugar en Belgrado. En la I Copa de Europa, los blancos se enfrentaron al Partizan en cuartos de final. La eliminatoria parecía decidida, pero en la vuelta sufrieron de lo lindo ante una sucesión de desdichas. Fue el partido que encumbró a José Becerril.

Nacido el 21 de agosto de 1926 en Madrid, José Becerril fichó por el conjunto merengue en 1953. No era una estrella ni un jugador indiscutible, sino un futbolista de equipo, cumplidor y que siempre estaba cuando se le necesitaba. En la capital yugoslava entró a formar parte de la historia del club con una actuación muy recordada.

Alineación Real Madrid frente al Partizán en Belgrado

A lo largo de sus cinco temporadas en el Real Madrid disputó un total de 36 encuentros oficiales. En la Copa de Europa actuó en cinco oportunidades: la eliminatoria completa contra el Partizan, dos encuentros de la II Copa de Europa ante Niza y Manchester United y uno en la ‘Tercera’ frente al Amberes. Becerril era un defensa lateral diestro que por su versatilidad también podía ocupar el puesto de central, mediocentro y volante en ambos perfiles. Se trataba de un jugador en sus propias palabras “brioso, viril, pero ni mucho menos sucio ni malintencionado”. Fuerte físicamente, entraba duro en la disputa del balón, era valiente y tenía temple y precisión en la entrega del balón.

Becerril

En aquel curso 1955-56 la zaga titular estaba formada por Atienza II, Marquitos y Lesmes II. Sin embargo, el lateral diestro Atienza estaba lesionado desde hacía varios meses por un problema en una costilla. La ida contra el Partizan en Madrid la resolvió el cuadro capitalino de forma contundente por 4-0. No especularon ante un rival del que conocían su fortaleza por futbolistas de la talla de Milutinovic, Bobek, Zebec y Herceg. Fue la tarde del día de Navidad de 1955 con Castaño de estrella, un extremo derecho de Alcazarquivir que consiguió un doblete. Los otros dos goles los firmaron Gento y Di Stéfano.

Becerril no era una estrella ni un jugador indiscutible, sino un futbolista de equipo, cumplidor y que siempre estaba cuando se le necesitaba. En la capital yugoslava entró a formar parte de la historia del club con una actuación muy recordada

La vuelta se celebró en el Jugoslavenska Narodna Armija de Belgrado el 29 de enero de 1956. Los merengues viajaron el día 26 y en declaraciones del capitán Miguel Muñoz eran “optimistas, pero estaban en alerta”. El Partizan era un equipo muy distinto en su feudo y el madrileño avisaba dos días antes de que el campo estaba duro y resbaladizo. Finalmente, las condiciones empeoraron con una gran nevada la siguiente madrugada que dejó el terreno de juego con 40 cm de espesor. En el momento del saque inicial los jugadores estaban sobre como una verdadera pista de hielo y a una temperatura de cuatro grados bajo cero.

Real Madrid-Partizan

El Partizan, más acostumbrado a tan duras condiciones, se adaptó mucho mejor que los madridistas al estado del campo. Aguantaban de pie, no resbalaban y tenían la capacidad de practicar el fútbol en esas condiciones. Se lanzaron al ataque desde el primer minuto buscando igualar la eliminatoria. Al filo de los 25 minutos lograron el primer tanto y antes del descanso Rial falló un penalti en una de las pocas jugadas elaboradas por los delanteros madridistas. Otro golpe llegó a los pocos segundos de la segunda mitad con el segundo de los yugoslavos desde el punto de penalti. El arquero merengue Juanito Alonso estaba lesionado de un tobillo y al no haber cambios aguantó con la cojera.

Becerril

El siguiente en caer lesionado fue Becerril a falta de media hora. Una plancha de Herceg le fracturó el peroné. El lateral siguió jugando con el dolor, pero el frío reinante le hizo pensar que no era una lesión tan grave como realmente era. En esos momentos se creció y se convirtió en el líder de la defensa. Un auténtico valladar a la hora de despejar los balones, porfiar con los atacantes yugoslavos y mostrarse contundente y expeditivo en cada duelo. A su lado Alfredo di Stéfano bajó a la zaga para achicar balones. El Partizan consiguió el 3-0 en el 87’ pero se quedó sin tiempo para el cuarto gol.

Becerril

Al término del encuentro Becerril declaró: “Hemos luchado muchísimo. Los primeros momentos de cada tiempo fueron los más difíciles, pero hemos salido adelante”. El lateral salió de los vestuarios apoyado en los hombros de sus compañeros y de la misma forma tuvo que ser ayudado para subir al avión de regreso. Tenía una fractura en el tobillo que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante dos meses y medio. En las crónicas de los periódicos españoles y europeos fue uno de elogiados por su inconmensurable actuación.

Lesión de Becerril

En Pueblo, destacaron su “extraordinario segundo tiempo”.  En La Hoja de Los Lunes, se escribió sobre él, que “hizo un estupendo encuentro, pese a las dificultades del terreno para hombre de algún peso como es el defensa madridista que despejó muchas situaciones de auténtico compromiso en la meta del campeón español”. En Arriba, el cronista Cronos lo calificó como el mejor del partido junto a Lesmes por la seguridad que dieron los laterales. En el diario MARCA, apuntaron que “se crecía por momentos” y tuvo “gran eficacia en el segundo tiempo”. En ABC, catalogaron su actuación como “realmente sensacional”. Y en el Semanario Gráfico de MARCA hicieron hincapié en que estuvo “magnífico en el corte” y “anuló los centros de Herceg, el peligroso extremo”. También L’Equipe le dedicó una parte de la crónica siendo el mejor considerado individualmente: “El Madrid demostró en Belgrado valentía y buena organización defensiva. Becerril, en unión de Marquitos, demostró una gran flexibilidad y habilidad en aquel campo de juego”.

Extraordinaria actuación de Becerril

Aquella lesión le repercutió en el resto de su carrera y no logró alcanzar el nivel anterior. En su vida posterior al fútbol concedió varias entrevistas y siempre le preguntaban por aquel partido. Respecto al apodo del ‘héroe de Belgrado’ dijo que “fue cosa de la prensa” y en lo referente a su lesión “seguí como si tal cosa, pensando que sería algún golpe sin importancia. Había tanto ardor en la lucha, ya que nos jugábamos el pasar a la siguiente eliminatoria, que solo pensábamos en ganador o al menos mantener nuestra renta”.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

La vida de vacaciones es distinta, sol, playa, literatura, algo de trabajo estadístico y, cómo no, el Real Madrid y mi cita con La Galerna. En vacaciones todo se ve de otra forma, incluso los reveses futbolísticos, como el del domingo en tierras baleares. Día de homenaje a Rudy Fernández, mallorquín y madridista, pasillo al Supercampeón de Europa que honra al club balear y Rafa Nadal en la grada pidiendo como un aficionado más la camiseta a Mbappé. Todo muy veraniego.

Comienzo del encuentro sin novedad, gol del Real Madrid y augurio de partido tranquilo. Rodrygo hizo dos cosas en una. Marcó el gol oficial nº 700 con Carlo Ancelotti en el banquillo blanco y, además, anotó el primer gol en liga de la temporada, repitiendo lo conseguido la anterior. Si tomamos como cábala esto último, podemos estar tranquilos, ganaremos mucho este curso. Si tomamos lo sucedido con el señor del silbato, otro día más en la oficina, dos penaltis escamoteados al Madrid en la misma jugada, una tarjeta/puedequepenalti a Mbappé en una de sus grandes arrancadas que le segaron de raíz, y Maffeo… ese jugador de fútbol que cada vez que se enfrenta al club de Concha Espina se convierte en estilete del antijuego, que pudo lesionar de gravedad a Vinícius y al que sólo le sacaron tarjeta cuando tenían que haberle mandado a su Sant Joan Despí natal o a la Argentina de sus ancestros.

Entrada de Maffeo a Vinícius

Y si tomamos el segundo tiempo del equipo, debemos estar mosqueadamente intranquilos. No es el fin del mundo, estamos en casi pretemporada y el equipo viene de ganar un título el miércoles pasado, pero ese jugar tan lento, tan pausado, tan creyendo que todo se va a arreglar con una genialidad, ese intentar meterse con el balón en la portería cuando lo que hay que hacer es facturar para estar tranquilos, esa suficiencia de la gente de delante y esa parsimonia de los de detrás no es para alarmarse pero, al menos, si para dar un toque de atención a la plantilla, desde mi humilde opinión. Otra cosa es el vinagrismo, en el que me voy a detener.

Vinagre: 1.-Dícese del madridista que nunca está contento con nada del equipo. 2.- madridista que pide cabezas en cada empate o derrota. 3.- Madridista que no ve más allá del último partido. 4.- Madridista que siempre quiere fichajes se gane lo que se gane (madridista cromista).

Efectivamente, amigos y doctos lectores, el vinagrismo sociológico universal saltó a la palestra desde el empate de Muriqi y entró en éxtasis al acabar el partido. Saltaron todas las alarmas y aparecieron en todas sus variantes, que si de Módena, que si de Jerez, que si de manzana, que si de vino… vinagre en todas sus acepciones. Fue glorioso. Desde que marcó el kosovo/albanés/turco (madre mía, tiene más nacionalidades que la ONU) enfundado con la elástica bermellona, todos aquellos que la temporada pasada clamaron por el fichaje de un nueve “porque con Joselu no nos da”, los que al ver la marcha de Kroos “hay que fichar un medio centro que lo sustituya” (a ver, Kroos sólo hay uno y se ha marchado, no va a volver jamás salvo en el Corazon Classic Match, y si eso), los que están hiperventilando por un central porque (otra vez) “no nos da”, los que se acuerdan del Castilla como redentor de todos los males, los que piensan que Ancelotti es un señor que come chicles y levanta una ceja, pero que de esto del balompié no tiene ni idea, explotaron en redes sociales aclamando el más viejo que el TBO (chicos, leed y aprenderéis) “ya lo decía yo”.

Héroes de la 15: Carlo Ancelotti

Fue tremendo, desde el silbido final del trencilla. Ya no existe la Copa de Europa de hace cuatro días, la Liga (truchera, pero liga) ni la Supercopa de Europa del ¡miércoles! Ya todo es ultratumba, ruina absoluta y peligro de descenso a segunda.

Uno, que, como ya saben ustedes, tiene más años que el hilo negro y ha vivido muchas épocas del Real Madrid, tiene una teoría sobre estos especímenes del madridismo que no son de ahora, ya D. Santiago se cabreaba como un mono cuando el público pitaba al equipo que lo había ganado todo. Estos madridistas no están contentos con su vida, son tristes de manual, ya no es que vean el vaso medio vacío, es que no ven ni vaso. No han vivido los años de plomo del Madrid que fueron desde 1966 a 1998 y no se dan cuenta de la dimensión de este equipo, de este cuerpo técnico y de este club. No se dan cuenta de que estamos viviendo la mejor época de la historia del Real Madrid y que, como no la disfruten, se les va a pasar el arroz, porque no la volverán a ver. Entonces suspirarán por los Cristiano, Benzema, Vinícius o Mbappé, entre otros, presumiendo de que lo vivieron. Eso sí, sin decir que estaban todo el rato dando la lata con sus paranoias.

Luego están los que yo llamo madridistas antimadridistas, que son, desde mi, repito,  humilde opinión, esas personas que parece (y cada vez estoy más seguro de que es así) que se alegran de los tropiezos del Real Madrid para, simplemente, tener razón. A estos ya no los considero madridistas, a estos ya los califico de antimadridistas. Me explico una vez más.

En un artículo que escribí en este prestigioso medio, dije que el antimadridista es aquella persona, animal o cosa que se alegra más de los fracasos del Real Madrid que de los éxitos de su propio equipo. Reformulo mi teoría y la definición pasa a ser la siguiente:

Antimadiridista: 1.- Persona, animal o cosa que se alegra más de los fracasos del Real Madrid que de los éxitos de su propio equipo. 2.- Persona, animal o cosa que se dice ser madridista pero que está deseando que el equipo empate o pierda para salir a la palestra mediática y/o de redes sociales a decir a los cuatro vientos que tenía razón.

Ya me he hartado. Estos que van con la bandera blanca por ahí siempre callados, pero que cuando pasa algo malo salen como cucarachas nocturnas en basurero a decir que tenían razón y a pedir la dimisión de Florentino Pérez (que lo han leído estos ojitos desde el domingo), la destitución de Ancelotti y que abjuran del fichaje de Mbappé porque es mejor uno de la cantera no son madridistas.

Estos son infiltrados de otros equipos cuya única misión es desestabilizar al madridismo de corazón y dar carnaza a los medios de comunicación que se nutren y se forran de nuestras desventuras. Ya no me quita nadie la idea de la cabeza. Pues que sepan una cosa, voy a ser tan inflexible y tan beligerante con estos personajes desde ahora como lo soy con el FC Negreilona. Hasta el final. No se puede estar con esta gente ni en la cola del autobús.

Bueno, después de la perorata de turno, le dejo unos cuantos datos generados por el partido del domingo y, sabiendo que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida…, ¡Hala Madrid!

Madrid y Mallorca han jugado 65 partidos de liga, con un balance de 42 partidos ganados, 12 empatados y 11 perdidos, con 138 goles a favor y 57 en contra.

En total, R. Madrid y Mallorca han jugado 73 partidos oficiales, con un balance de 44 partidos ganados, 13 empatados y 16 perdidos, con 147 goles a favor y 69 en contra.

En Mallorca se han jugado 33 partidos de liga, en los que el R. Madrid ha ganado 17, empatado 9 y perdido 7, con 56 goles a favor y 26 en contra.

En total, ambos equipos han jugado 37 partidos oficiales en campo del Mallorca, con un balance de 17 victorias blancas, 9 empates y 11 victorias del Mallorca, con 58 goles a favor y 36 en contra.

El R. Madrid HA GANADO 11 de los últimos 14 partidos de liga jugados frente al Mallorca.

Las mayores goleadas al Mallorca en liga son: a) 28 de octubre de 2012, en el Ono Stadium, que acabó con el resultado de 0-5, con goles de Higuaín (2), Cristiano Ronaldo (2), Callejón; b) 22 de septiembre de 2021, que acabó 6-1, goles de Marco Asensio (3), Benzema (2) e Isco. Estos partidos también son las mayores goleadas del Real Madrid al Mallorca en partido oficial.

La mayor racha de victorias frente al Mallorca en liga va desde el 23 de enero de 2011 al 19 de octubre de 2019 (5 partidos).

La mayor racha de partidos sin perder frente al Mallorca en liga fue desde el 3 de mayo de 1987 al 28 de septiembre de 1998 (12 partidos).

Los mayores goleadores ante el Mallorca en liga son RAÚL e HIGUAÍN, con 8 goles, seguidos de Cristiano Ronaldo, Benzema (7), Ronaldo Nazario (6), Hugo Sánchez (5), Puskas, Amancio, Martín Vázquez, Butragueño y Roberto Carlos (4), Del Sol, Grosso, Sanchís, Gordillo, Morientes, Figo, Reyes, Marco Asensio y Vinícius (3).

Gol de Higuaín al Mallorca

De la actual plantilla, los goleadores del R. Madrid que han marcado al Mallorca en liga son: Vinícius (3) Rüdiger, Rodrygo (2), Fede Valverde, Tchouaméni (1).

Mayores asistentes al Mallorca en liga: Higuaín (9), Hugo Sánchez, Beckham (5), Gento, Raúl, Ozil, Marcelo (4), Puskas, Guti, Benzema (3), Serena, Grosso, Butragueño, Michel, Morientes, McManaman, Zidane, Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo, Benzema, Modric y Vinícius (2).

Asistentes al Mallorca de la actual plantilla: Vinícius (2), Alaba, Rodrygo (1).

CRISTIANO RONALDO y MARCO ASENSIO han marcado un hat trick al Mallorca en liga.

Los jugadores del Real Madrid han marcado 22 dobletes o más al Mallorca en liga.

Los jugadores del Real Madrid han marcado 23 dobletes o más al Mallorca en partido oficial.

En total, 59 jugadores del R. Madrid han marcado gol al Mallorca en liga.

En total, 61 jugadores han marcado al Mallorca en partido oficial.

Soto Grado en el Mallorca, 1 - Real Madrid, 1

Los jugadores del Real Madrid han recibido 107 tarjetas contra el Mallorca en liga, frente a las 125 recibidas por los baleares.

El Real Madrid ha sufrido 6 expulsiones frente al Mallorca en liga, frente a las 7 recibidas por los jugadores bermellones.

El riojano Soto Grado ha arbitrado 19 partidos oficiales al Real Madrid, saldados con 12 victorias, 5 empates y 2 derrotas, con 33 goles a favor y 14 en contra.

Como visitante, Soto Grado ha arbitrado 10 partidos oficiales al Real Madrid (todos en liga) con un balance de 4 victorias, 4 empates, y 2 derrotas, con 13 goles a favor y 9 en contra.

Soto Grado ha arbitrado 16 partidos de liga al Real Madrid, con un balance de 9 victorias, 5 empates y 2 derrotas, con 26 goles a favor y 11 en contra.

Con Soto Grado el Real Madrid ha marcado 5 goles de penalti y ha recibido 3 (uno fallado).

Soto Grado ha sacado 38 tarjetas a jugadores del Real Madrid y 44 a jugadores contrarios.

Soto Grado ha expulsado a 2 jugadores del Real Madrid (Militao, Mendy) y a dos de los equipos contrarios.

El Real Madrid sólo ha jugado 2 partidos oficiales en 18 de agosto, el primero fue en el estreno de la liga 2013/14, en Chamartín ante el Betis, con victoria 2-1, goles de Benzema, Isco; el segundo en 2024, en el estreno de la liga, en Mallorca, resultado de 1-1, gol de Rodrygo.

El R. Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente al Mallorca en liga.

FEDE VALVERDE ha jugado su partido oficial nº 260.

TCHOUAMÉNI ha jugado su partido oficial nº 90.

COURTOIS ha jugado su partido total nº 250.

MENDY ha jugado su partido total nº 180.

MODRIC ha jugado su partido de liga nº 360.

 

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Florentino Pérez es el mejor presidente de la historia del Real Madrid y, muy probablemente, de la historia del deporte mundial. Queda escrito y no pienso salirme de esa linde. Su gestión ha hecho que las marcas más prestigiosas de los sectores más dispares quieran verse asociadas por el club, desde HP o Microsoft hasta Emirates o Nivea. Se preguntará usted, lector, qué tendrán que ver equipos informáticos y software o líneas aéreas y cosméticos con el nobilísimo arte de ganar Copas de Europa, y no sin razón.

Absolutamente todo el mundo en su sano juicio quiere acercarse al Real Madrid y ser relacionado con él, por muy peregrina o improbable que sea esa relación. Así, una de las marcas referidas, la cosmética Nivea, patrocina a nuestro club, y eso, por mucho que pregonen lo contrario nuestros jugadores en los anuncios, me irrita. Pertenezco a una generación cuya máxima concesión a los potingues se reduce a la espuma de afeitar, a la colonia y al desodorante. Punto. Cuando veo que Carvajal anuncia una cosa que proporciona hidratación a la piel no puedo sino acordarme del anuncio del sireno en Zoolander, llámenme antiguo.

Zoolander

De manera adicional, teniendo prueba palmaria en el partido contra el Mallorca, el Madrid ha demostrado tener una carencia en su, por otra parte, colosal plantilla. Faltan mala leche y tipos imponentes. Rüdiger es perfecto para el rol, pero le hemos visto sonreír demasiado, cosa por otra parte perfectamente comprensible. Militão no es sino la cara amable de la mara Salvatrucha, así que, pese a contar con todos los mimbres, no puede desarrollar el rol de dar miedo. Tchouaméni tiene también una materia prima inmejorable para instar a tener la fiesta en paz a toda la línea medular del contrario, pero no, es pianista, educado y sonriente. También es un tipo amable el gran Fede Valverde, que, además, cuenta con el plus de su nacionalidad, sinónimo de garra, pero se me queda corto.

Quiero dejar constancia de mi anhelo de fichajes con un perfil abiertamente atrabiliario. Casemiro, Sergio Ramos o Pepe fueron los últimos tíos en saber dar miedo al rival

En épocas muy oscuras, hace casi 20 años, el Real Madrid llegó a formar un centro del campo en el que aparecía Thomas Gravesen, el danés pelado más ancho que largo y que era un verdadero ogro. Pena que también lo fuese para sus compañeros y para el fútbol en general. Junto al nórdico alopécico aparecía el uruguayo Pablo García. Aparte de su nacionalidad y personalidad, el tipo venía del Osasuna, lo cual otorga un plus de reciedumbre. Sí, aquel Osasuna de Puñal o Cruchaga que podría ganar la Champions si jugara todo el año como lo hacía contra el Real Madrid y que se podía ir a cerca de 40 faltas por partido, alguna de ellas digna no ya de tarjeta, sino de pena privativa de libertad.  El tercero en discordia era otro charrúa, Carlos Diogo, que no demostró nada en España hasta que, traspasado al Zaragoza, decidió alardear de habilidades presuntamente pugilísticas, aunque más cercanas a la danza ritual, en un hilarante enfrentamiento con el sevillista Luis Fabiano.

Gravesen

Con lo anterior no quiero sino dejar constancia de mi anhelo de fichajes con un perfil abiertamente atrabiliario. Casemiro, Sergio Ramos o Pepe fueron los últimos tíos en saber dar miedo al rival, porque, si había que repartir, repartían maravillosamente. Walter Samuel, que vino apodado “il muro” y no llegó siquiera a biombo, era lentote y fracasó sin ambages, pero si el partido se ponía “intenso”, él sabía ser más intenso que nadie. No hablo ya de Ricardo Rocha, el central brasileño de calidad indiscutible, titánico salto, bigote de sargento de la Guardia Civil y voz atiplada, recordado injustamente por dos goles en propia puerta y no por sus prestaciones técnicas y físicas.

Sabemos que tenemos que competir en esta liga corrupta, que vamos a padecer arbitrajes como el del pasado domingo en el mejor de los casos, pues ya no se molestan en taparse, así que compitamos en el fútbol subterráneo. En el preciosismo nos movemos mejor que nadie, pero no es de recibo arredrarse porque haya barra libre de “contacto físico”. Completemos la plantilla con un par de jugadores de esos cuya función es acumular amarillas y dejar claro que competimos mejor que nadie en absolutamente todos los órdenes del fútbol, que somos el Real Madrid.

 

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Buenos días. En el portanálisis de ayer comentábamos que Soto Grado había vuelto en plena forma. El botarate integral —como lo definió Alberto Cosín en su crónica arbitral— dotado de pito y expresión bovina ofreció un recital negreiro que le servirá para mantener su estatus en el escalafón del pútrido arbitraje español. En competiciones más serias una actuación así sería motivo de apartamiento. Por mucho menos mandaron para casa a la representación colegial española en la pasada Eurocopa. La diferencia estriba en si el objetivo del arbitraje es arbitrar o contentar al cliente pagador durante décadas. Recordemos las palabras de Negreira ante Hacienda sobre el fin de los emolumentos que recibía del club azulgrana: «El Barça quería que todo fuera neutral».

Al igual que Soto Grado, la prensa también ha vuelto en plena forma, aunque realmente nunca se ha ido y, cual gota de estalactita o estalagmita, moldea la acrítica masa encefálica del aficionado medio. Si ayer las portadas se centraron en el mal juego del Madrid sin mención alguna al partidazo realizado por el Tinglao, hoy señalan —fotográficamente— a Ancelotti como responsable del desaguisado. Menos Sport, que responsabiliza a Mbappé. Pero Sport es Sport y bastante tiene con ser Sport.

Portada Marca

Nos parece estupendo criticar la dirección técnica de Ancelotti durante el partido de Mallorca. Nosotros fuimos los primeros en hacerlo en la crónica. También el mal partido del Madrid en su conjunto. Pero ocultar a los lectores la importancia en el resultado de las decisiones del colegiado, el VAR y los socios tecnológicos del Barça responsables de la realización y suministro de imágenes es prevaricación mediática.

Esta prevaricación mediática es uno de los motivos para EL enfado, no para UN enfado, como titula Marca. Toda referencia marquista al escándalo arbitral de Son Moix se reduce a una línea: «Y el club (toma nota) del arbitraje de Soto Grado: “Un claro caso de prevaricación”».

Una prensa deportiva seria no debería dejar de informar sobre lo ocurrido en el rectángulo de juego mallorquín. Que el colegiado no viese o no quisiese ver la plancha de Maffeo sobre el gemelo de Vinícius y que el VAR no lo avisase es motivo de portada. Si no, imaginad que el agresor hubiese sido del Madrid y la víctima del Mallorca.

Que Soto Grado no viese o no quisiese ver el penalti a Militao, que el VAR no lo avisase después de que el CTA anunciase que iban a ser estrictos con los agarrones en el área también merece ser destacado. Así como el hecho de que no se ofreciese ninguna repetición. De nuevo prevaricación mediática.

Aplica lo mismo al derribo de Maffeo sobre Mbappé cuando se plantaba solo frente al guardameta y al resto de jugadas del encuentro que, curiosamente, siempre cayeron del lado bermellón.

Marca dedica la azotea al 2-2 del Atleti en Villarreal: «Para empezar, un empate y un adiós». Es ligero equipaje para tan largo viaje.

Portada As

Dice As que toca ponerse las pilas. Se refiere a Ancelotti y al Madrid, claro, no vayáis a pensar que apunta al pobre (condicionado) nivel arbitral o las carencias mediáticas propias debidas al silenciamiento de la realidad (ni una palabra sobre la actuación de Soto Grado y adláteres). Pero claro, quién va a querer ponerse las pilas cuando tienen una batería de alta capacidad que es recargada continuamente por los patrones del cotarro.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo dedica su espacio principal a la previsible salida del Barça —por empujón— de Gündogan. Hay que reconocerle que afirme que el alemán quería seguir y no insista en la milonga culé de que había solicitado su marcha. El ex del City llegó a Can Barça ilusionado, pero las vicisitudes sufridas en la caricatura de club que es ahora la institución presidida por Laporta lo han defraudado profundamente, hasta el punto de aceptar la amable invitación a marcharse para destinar el dinero ahorrado en su ficha a pagar la de otro futbolista que en breve también será invitado a irse. El ciclo de la vida blaugrana.

Pasad un buen día.

Portada Sport

Vayan pinchando en Youtube el tema de “Se ha escrito un crimen”. Desde su pueblecito de Cabot Cove (Maine, USA) vuelve Jessica Fletcher para responder a aquellas cuestiones sobre el Madrid, el fútbol y la vida en general que usted nunca se atrevió a preguntar.

 

Querida Sra. Fletcher: hay quien es madridista de los pies a la cabeza, pues bien: yo lo soy de los pies hasta los pelos. Al comienzo de cada temporada me hago un peinado igual que al de algún jugador del Real Madrid. En esta todavía no me he decidido por ninguno, ¿algún consejo?

Fdo: Leoncio Melanio Peleteiro, “Leni”.

Querido Leni: mi consejo es que a la hora de imitar los peinados de los jugadores del Madrid hagas como la almeja cabotiana, que es la única que camina con pies de plomo. Ten en cuenta, querido Leni, que los miembros de la primera plantilla suelen volver de las vacaciones igual que los hijos cuando regresan del campamento de verano, que te los devuelven con unas pintas que dan un susto al miedo. Fíjate por ejemplo en Fede Valverde, que por lo general es un padre de familia serio y responsable salvo entre agosto y octubre, cuando su pelo adquiere un extraño tinte como de replicante de Blade Runner o de peluquero de Marco Aldany. Luego, cuando se le va ese color plateado verbenero, vuelve a ser una persona normal. Ahora, es cierto que existe una extraña relación simbiótica entre su coloración capilar y su calidad de juego, aumentando esta última en proporción a la rareza de la primera. En cualquier caso, no te recomiendo imitarla.

Tampoco te aconsejo seguir la senda de Endrick, que luce un desconcertante peinado que de completarse con un bigote, unas gafas y un puro desvelarían la cuestión sobre qué aspecto habría tenido Groucho Marx de haber nacido en São Paulo. Por otro lado, querido Leni, evita copiar el peinado de Camavinga. No molas lo suficiente. Nadie mola lo suficiente. Esas rastas necesitan como mínimo 1,80 de estatura, piel de ébano y dos copas de Europa para ser respetables. Si te las pones sin cumplir esos requisitos (y encima siendo blanco como la leche), tus amigos y parientes tendrán dificultades para diferenciarte de una fregona Vileda y probablemente acabes guardado en el armario de la limpieza junto con la mopa, el mocho y el plumero. Otra opción son los degradados tipo Lunin, Brahim o similares; que tampoco te recomiendo ya que requieren una especial estructura craneal para que tu cabeza no parezca un pollo a medio desplumar… En resumen, querido Leni, me resulta difícil aconsejarte en este asunto en particular. Ten en cuenta que yo no he cambiado de peinado desde 1984 y me ha ido bien en la vida. Igual que Ancelotti. Tal vez podrías imitar su estilo.

Jessica Fletcher

Querida señora Fletcher: he leído recientemente al jugador Arturo Vidal decir que “Kroos conmigo aprendió mucho (…). En Alemania se topó conmigo y Renato Augusto y allí le enseñamos harto”. Estoy confuso, ¿qué fue exactamente lo que le enseñó Vidal a Kroos? ¿Y Renato Augusto?

Fdo: Madridista Inquisitivo.

Querido Madridista Inquisitivo: la respuesta es evidente. Arturo Vidal enseñó a Kroos a tatuarse sin el menor sentido de la mesura. En cuanto a Renato Augusto, no se me ocurre que sabiduría pudo transmitirle a Kroos salvo la receta de la feijoada y a pronunciar correctamente la palabra “lagartixa”, que para un alemán debe ser complicado.

Querida Jessica: yo creo que Ancelotti va a tener un problema gordo con la plantilla esta temporada cuando tenga que decidir a quién sacar en cada partido, ¿no te parece?

Fdo: Juan Manolo Lamastaño.

Querido Juan Manolo: me intriga grandemente tu concepto de “problema gordo”, y no sé en qué medida aplicarlo cuando tus dudas están entre Mbappé, Rodrygo, Vinícius, Brahim y Endrick en la delantera. Me parecería un “problema gordo”, por ejemplo, tener una delantera compuesta por Lewandowski, que tiene edad para haber visto mi serie en directo, y otras seis plazas que no estás seguro de quien las ocupa hasta que no consultas cada mañana la web de La Liga para ver a los que ha podido inscribir Laporta. Que lo mismo esperas ver a Yamal y te encuentras con Dani Alves, que es al único que han podido fichar porque en vez de dinero te acepta como pago una rebaja de la condicional.

“Problema gordo” es también el de los White Sharks de Amity, nuestros acérrimos rivales en la liga de Maine (donde nuestro pueblo juega con los White Lobsters de Cabot Cove, como expliqué en un consultorio anterior). Esta temporada el entrenador de los White Sharks de Amity tiene que organizar la delantera entre su sobrino Ted, que pesa 126 kilos, un cubano llamado Lenin Usnavi Gutiérrez, que no tiene papeles y que igual se lo lleva el Servicio de Inmigración en medio de un partido, su cuñado que perdió un ojo en Afganistán, un barril de Gatorade y Ronaldinho. A mí eso sí que me parece tener problemas a la hora de elaborar una plantilla. Lo de Ancelotti es como salir a dar un paseo y dudar entre el llevarte el Bentley o el Aston Martin.

Jessica Fletcher

Querida frau Fletcher: hace poco he dejado el fútbol profesional de primer nivel y ahora no sé muy bien a qué dedicar mi tiempo libre. Un antiguo compañero del trabajo me recomienda el golf, pero eso no me va mucho. Mi mujer dice que como soy muy avispado y en el campo siempre encontraba hueco para dar pases de imposible solución, igual podría hacerme detective aficionado, como usted. La verdad es que suena bien, ¿qué debería hacer para dedicarme a resolver misterios? ¿Tiene algún consejo que darme?

Fdo: Toni Kroos.

Querido Toni: me parece una excelente idea. Resolver crímenes es una actividad perfecta para la jubilación o el retiro voluntario; y mucho más sana que el yoga, el crossfit y ese tipo de cosas. En primer lugar, debes empezar por inscribirte en nuestro sindicato de detectives televisivos. Allí estamos todos, incluyendo una servidora. También están el teniente Colombo, Magnum, Remington Steele, Perry Mason, el inspector Morse, Scooby Doo, un tipo de CSI con gafas de sol que no se las quita ni para ducharse… En fin, toda la pandilla. Te los tengo que presentar porque son majísimos. Es más, tal vez incluso tú y yo podríamos protagonizar nuestra propia serie de televisión. Hace tiempo que le estoy dando vueltas a un regreso por todo lo alto aprovechando el auge de Netflix y Disney +. Creo que tú y yo podríamos reventar las audiencias con algo tipo “Jessica & Kroos, un misterio para dos”. Piénsatelo.

En cuanto a consejos concretos, aquí tienes uno muy básico: cuando alguna vez te sientas perdido durante la investigación hay una regla que casi nunca falla: si hay un delito, el culpable es el Barça. Si no es el Barça, entonces es el mayordomo, que muy probablemente será del Barça. Y si no es ninguno de los dos, entonces será la primera persona a la que interrogaste al principio del capítulo y que parecía inocente, la cual también será del Barça. En fin, querido Toni, que si de verdad te interesa el tema puedo mandarte unos folletos. O te vienes un día a Cabot Cove y lo hablamos con calma frente a una rica sopa de almejas. Yo invito.

 

Hasta aquí el consultorio madridista de la Señora Fletcher de esta semana. Queridos lectores: no dejen de enviar sus preguntas, dudas y comentarios merengues. La detective novelista más famosa de Cabot Cove estará encantada de responderles. Este verano “Just ask Jessica”.

 

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Con la Guardia Civil instruyendo el peor y más grande caso de corrupción deportiva del fútbol mundial, el Fútbol Club Barcelona-Negreira, dio comienzo una temporada más de la charca tebana que lleva por nombre LaLiga EASports: buen nombre, porque cada vez más se parece un videojuego, en el caso del partido de Son Moix del domingo, a aquel mítico Street Fighter con el que de chavales nos echábamos gloriosas partidas. El Madrid de Vinícius, Bellingham y Mbappé halló en Palma de Mallorca la prueba manifiesta de lo que le espera hasta finales del próximo mes de mayo: patadas, puñetazos, penaltis no pitados, acoso atmosférico aberchale, una realización televisiva del partido flagrantemente sesgada, rivales en ebullición espasmódica con permiso para pisotear el reglamento, así como los gemelos y los tobillos de Vinícius… En general, el partido fue un aquelarre, pero nada que no esperásemos. Es lo mismo de siempre, multiplicado por siete veces siete. Con Mbappé, todo va a adquirir una dimensión desmesurada, insoportable.

La plantilla, esa es la verdad, es demasiado corta para plantar cara con dignidad a tantos partidos así. En la primera parte, el Madrid pudo golear de puro aplastamiento. Tanta era la superioridad de los cuatro de arriba, sujetos por Valverde, Tchouaméni y los centrales, que no cayeron más goles porque los delanteros se engolosinaron en un street soccer de fantasía por completo ineficiente. En la segunda parte, con la caraja, el cansancio y el navajeo local amparado por el hampa arbitral, el equipo de Ancelotti pudo hasta perder. Tal fue el disparate, que no desastre, como he leído por ahí. Porque, por supuesto, el empate final y la sensación de hastío y frustración que quedó como poso disparó las tonterías, de las que en Twitter se dijeron millones.

Mallorca. 1 - Real Madrid, 1

Pinchazo en Mallorca, tituló el lunes el AS, con la gracia prisaica de costumbre. Pinchazo el que le dio Maffeo a Vinícius con total impunidad, sin que pasara absolutamente nada. Se vio desde la primera jugada que el zascandil catalán, héroe popular por aclamación del antimadridismo, estaba sobreexcitado cual groupie de Puigdemont en su furtivo advenimiento a Barcelona el otro día. Era, qué duda cabe, su día. Su agresión a Vinícius, por detrás, con alevosía, cobarde y rastrera, fue la guinda a un partido sucio y feo en el que el Madrid, a pesar de esperarlo, no supo imponerse y debió hacerlo. Al fin y al cabo, esto es lo que se va a encontrar en cada salida a domicilio.

La agresión de Maffeo a Vinícius, por detrás, con alevosía, cobarde y rastrera, fue la guinda a un partido sucio y feo en el que el Madrid, a pesar de esperarlo, no supo imponerse y debió hacerlo. Al fin y al cabo, esto es lo que se va a encontrar en cada salida a domicilio

La plantilla es cortísima. Faltan un central y un mediocentro de repuesto, qué menos que uno de los dos. Hay Liga, Copa, Supercopa feminista en Arabia, Intercontinental antes de Navidad y Supermundialito fifo después de Reyes, por no mentar la Copa de Europa, que si no se llega a semifinales, como poco, arderá naturalmente Troya. ¿Qué cuerpo aguanta todo esto? Irán entrando, por pura necesidad, Vallejo, Fran García, Ceballos, Güler y Brahim, pero otra cosa es que sean suficiente en las noches con ene mayúscula, en los meses de enero y febrero, cuando la ascensión al Tourmalet es una rampa diabólica, y en los tres o cuatro momentos trascendentales de cada temporada en los que las lesiones, sanciones y picos de rendimiento determinen el resultado de toda la campaña.

Güler contra el Mallorca

Bien es verdad que, ¿a quién fichar? No es que haya en el mercado algo parecido a un Kroos, es que no hay nada que mejore lo que ya se tiene. Si acaso, la cosa estaría en encontrar reemplazos de garantías, a ser posibles buenos, bonitos y baratos, dada la política florentinista con respecto a la famosa, antaño, “clase media”. También convendría hablar de un jugador como Tchouaméni, al que se trajo poniendo ochenta millones encima de la mesa, como si no costaran, bajo el cartel pomposo de “talento generacional”. Cada partido que pasa Tchouaméni se hace más invisible. Si de central dio una versión razonable, en el centro del campo es más poroso que el sistema FRONTEX. Ni compacta la “transición defensiva” del equipo, ni influye para que la zona de máquinas gobierne sin fisuras el tempo de los encuentros, ni su presencia es incontestable como era la de Casemiro.

Tchouaméni es un magnífico frontón ideal para el juego en horizontal, aunque a veces, es verdad, se despliega en el pase en largo con magníficos envíos de treinta o cuarenta metros. Pero se despliega demasiado poco y, pese a su envergadura, tampoco domina el espacio aéreo en ataque o en defensa. Las coberturas laterales también dejan que desear, aunque eso es un mal endémico en el Madrid desde que yo lo conozco, o sea, los tiempos de Roberto Carlos y Salgado. Como el jugar con dos pretorianos que abarcan hectáreas desde su posición es una tradición ya en el Madrid, la de los centrales omnímodos, es inevitable que a sus espaldas, a poco que desafinen, surjan grandes llanuras. Tchouaméni es un futbolista ecosostenible ideal para estos tiempos de suma igualdad física y técnica entre todos los grandes equipos, pero en él hay poco de diferencial, al menos en lo que hemos visto hasta ahora.

Todo en la liga española está concebido para penalizar al máximo cada error propio del Madrid, sin contar con el fraude sistémico, que va desde la permisividad arbitral y la trampa del videoarbitraje hasta las decisiones sobre el calendario o la propaganda servil y enconada de la prensa

Huelga decir que este nuevo Madrid de Ancelotti está en proceso de reajuste. Debe aprender a jugar de otra manera y acabará haciéndolo, bien con una versión actualizada del Di María interior de 2014 en la figura de Arda o bien de cualquier otra manera. Entre medias, hay que ganar los partidos. Todo en la liga española contemporánea está concebido para penalizar al máximo cada error propio del Madrid, sin contar con el fraude sistémico, que va desde la permisividad arbitral y la trampa del videoarbitraje hasta las decisiones sobre el calendario o la propaganda servil y enconada de la prensa de provincias. Más que dura, la temporada será un coñazo. Las defensas cerradas serán lo de menos. Habrá que tener paciencia, pues al fin y al cabo ya estamos en el momento histórico del postfútbol, y todo lo que pudo ser hecho fue hecho. Por el Madrid. En esta nueva fase nos adentramos en lo desconocido, que es la lucha contra uno mismo. Y contra el aburrimiento.

 

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