Las mejores firmas madridistas del planeta

Lunin: APROBADO. Falló claramente en el primer gol, pero un paradón suyo estuvo a punto de evitar el de Fermín.

Lucas Vázquez: SOBRESALIENTE. Tal vez el mejor partido de su ya larga carrera en el Madrid. Golazo de empalme, penalti forzado y asistencia en el tanto decisivo de Bellingham. Cubrió además su banda implacablemente.

Camavinga: APROBADO. Sufrió muchísimo ante Lamine Yamal. No es culpa suya, no era el hombre para esa misión. Por contra, contribuyó mucho en el juego colectivo desde la posición de lateral.

Tchouaméni: NOTABLE. Muy concentrado. Brilló especialmente en la salida de balón.

Rüdiger: NOTABLE. En diez días se ha comido dos veces a Haaland y una a Lewandowski.

Kroos: APROBADO. Sobrio.

Modric: NOTABLE. Como en sus mejores noches.

Valverde: NOTABLE. Se desfondó como siempre.

Bellingham: SOBRESALIENTE. Gol histórico y gran manejo de partido. Otro que se desfondó.

Vinícius: APROBADO. Se equivocó bastante, pero es decisivo hasta en sus partidos más flojos.

Rodrygo: APROBADO. Poco atinado en general.

Brahim: NOTABLE. Una de sus eléctricas galopadas propició el gol decisivo.

Fran García: APROBADO. Fue útil.

Militão: SIN CALIFICAR.

Joselu: SIN CALIFICAR.

Ancelotti: SUSPENSO. El Madrid sobrevivió a sus excéntricas decisiones.

 

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Arbitró César Soto Grado, del comité riojano. En el VAR estuvo Sánchez Martínez.

Buenísimo arbitraje. Acertó en líneas generales durante todo el encuentro.

El penalti de Cubarsí a Lucas fue claro, al dejar la pierna y golpear la pierna del gallego. La otra jugada polémica del choque fue el gol fantasma de Lamine, pero tras una imagen que ha salido en Twitter se ve que no entra totalmente. En su descargo, no sería jugada del árbitro, sino de un ojo de halcón que Tebas dice que no hace falta porque falla. Dos caídas en el área de jugadores culés no fueron nada. La primera de Lamine ante Camavinga, donde el azulgrana se tira, y la segunda de Fermín con Rüdiger en una acción de fútbol que no era punible. También se reclamó una mano de Koundé al que el balón le tocó en el pecho.

En el plano disciplinario hubo cinco tarjetas. La primera amarilla fue a Camavinga por derribar a Lamine en el 30', las dos siguientes a Koundé y Vinícius por un rifirrafe en el 74', la cuarta fue a Modric por zancadillear a João en el 82' y la última a Cubarsí por parar una contra de Bellingham en el 89'.

Soto Grado, MUY BIEN.

 

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En un partido vibrante, en el que también brilló Lamine Yamal y destacó Lucas Vázquez, el jugador más importante del campeonato, Jude Bellingham, lo rubricó para su equipo.

"Hay que inventar una palabra que no sea clásico para llamar al clásico", sentenciaba Fred Gwynne en el chat de La Galerna, y no puedo estar más de acuerdo. La palabra clásico apareja una igualdad deportiva y, sobre todo, moral que no puede existir entre el catorce veces campeón de Europa y el club que sólo a través de la prescripción ha sorteado la Segunda División a la que le habrían conducido sus corruptelas negreiriles. Esta desigualdad, válida para cualquier mal llamado clásico, se antojaba especialmente notoria para este mal llamado clásico, con el Madrid épicamente clasificado para semifinales de Champions y con ocho puntos de ventaja sobre su contendiente en el (otra vez) mal llamado clásico.

Sorprendió Ancelotti juntando a Kroos y Modric en la alineación, banqueando a Mendy y situando en su lugar a Camavinga. Las redes sociales temían que el talentoso Lamine Yamal hiciera un destrozo por su lado, encontrando la opinión de un sensacional futbolista no experto, empero, en defender a extremos de su capacidad. Se demostraría que no les faltaba razón. Tchouaméni volvía al puesto de central en el puesto de Nacho. Por lo demás, el nuevo Bernabéu estrenaba ante los ojos del mundo el videomarcador 360. Habrá que ver si se puede usar a voluntad o si hay que pedir permiso a Mónica Marchante, como sucede con la cubierta retráctil. Luce impresionante.

Gol Christensen

Los primeros minutos mostraron a un Barça ambicioso cuya presión alta ponía en apuros la salida de balón de los madridistas. Como resultado de uno de esos robos arriba, Lewandowski forzó un córner ante Kroos. Lunin falló claramente en la defensa del saque de esquina con una salida en falso y Christensen marcó de cabeza.

Respondió el Madrid con una inmejorable ocasión de Vinícius tras un centro de Tchouaméni que peinó Modric y el brasileño, algo forzado, mandó por encima del larguero. No fue algo aislado, sino el síntoma de que no se descomponía el cuadro vikingo. El propio Vinícius remató de cabeza fuera el saque de una falta cuyo remate correspondía a Rüdiger. A continuación hubo de emplearse Lunin tras una gran incursión de Lamine. Los primeros quince minutos presagiaban pues un choque vibrante, y la jugada prácticamente siguiente lo confirmó.

Un incisivo Lucas Vázquez ganó un balón sobre la linea de fondo que se convirtió en un claro penalti. Ter Stegen adivinó la trayectoria del lanzamiento de Vinícius, pero no lo suficiente para atajarlo. A la hora de cierre de esta crónica, Xavi Hernández seguía protestando con visados y aspavientos propios de un bailarín de Grease.

Penalti Vini Barcelona

El gol contribuyó a asentar el dominio blanco. Una porra prodigiosa de Camavinga a Koundé encendió los ánimos de la parroquia. Se animó al Madrid a lo de presionar arriba, pero el Barça no se amilanó. En otro córner, Lewandowski remató fuera por poco, ante la indecision de Lunin. Parecía que el ucraniano había perdido confianza. En un nuevo córner mortífero, se produjo un gol fantasma tras taconazo de Lamine. Sánchez Martínez se tomó su tiempo en el VAR, decretando finalmente que no había entrado del todo. Encolerizado con las dudas que ofrecía la jugada, el Barça respondió con una nueva pantomima de Xavi a piscinazo de Lamine. Poco después no se tiró, sino que mostró su inmensa calidad desbordando a Camavinga y forzando su tarjeta. Tiene el joven crack culé la entidad futbolística suficiente como para ameritar sobre el campo un marcador experto, léase Mendy. En la construcción del juego, no obstante, Camavinga brillaba.

Jugaba muy bien el Barça. Cada saque de esquina que sacaban los otrora odiadores del balón parado sembraba el pánico. Comentaba con criterio Áxel Torres la paradoja de que el equipo que con tanta eficiencia había defendido tropecientos córners en el Etihad sufriera hoy tanto con ellos. En todo caso, se asentaba la tendencia de dominio culé y contragolpe blanco. Pero nunca se sabe con el Madrid, porque una larga posesión concluyó con un encaje de bolillos de Rodrygo y Valverde en la frontal que obligó a Ter Stegen a emplearse ante Modric. En una intercepción sensacional de Bellingham en campo culé, Vinícius gozó de una gran ocasion, pero pecó quizá de exceso de generosidad, dando tiempo a que Christensen abortase su intento de asistencia a Rodrygo. El primer tiempo concluyó con la lesión de De Jong, que se marchó aplaudido del Bernabéu. "Whatever happened to class?", se preguntaba Catherine Zeta Jones en Chicago. En el templo blanco queda de eso.

Se inició el segundo tiempo con una nueva internada terrorífica de Lamine, que volvía a poner en jaque a Camavinga. No se entendía que no entrara en el campo Mendy, sobre todo considerando que el empate era positivo para los blancos, incorporándose Camavinga al mediocampo y retirándose Kroos o Modric.

Un gran caracoleo de Bellingham en la frontal acabó con un tiro algo inocente con la izquierda, tras una gran evolución del propio Modric. No se ponían nerviosos los de Carlo ante la presión blaugrana, sacando al balón desde atrás con solvencia, pero arriba se mostraban desacertados los dos brasileños, quizá cansados tras la epopeya del miércoles. Para dejar mal al cronista, un pase de treinta metros de Bellingham lo acompañó Vini en una carrera fulgurante que por poco acaba en gol. Estaba el partido como para rematar al Barça a poco que Ancelotti quisiera meter en el campo piernas frescas, pero no parecía por la labor el italiano, genio propenso al conservadurismo. Demasiado respeto le tiene el italiano al máximo oponente. Como rivalizando en extravagancia con su colega, pero aquí por activa en vez de por pasiva, Xavi cambió a dos de sus delanteros, metiendo a João y Ferran por Lewandowski y Rafinha.La tragedia tenía que llegar por la incomprensible gestión del encuentro por parte del entrenador blanco, y Fermín remachó un gran balón de Lamine Yamal.

Menos mal que el Madrid tiene mucha calidad. Vinícius se internó, y su gran centro lo empalmó Lucas Vázquez, el hombre de moda. Vinícius había fallado mucho en la elección de sus opciones ofensivas, pero nunca se le puede descartar para ayudar a definir un partido. Poco después, fallaría sonoramente, solo ante Ter Stegen.

Bellingham gana la liga

La seguía liando, sin embargo, Lamine Yamal, máxime desde que Ancelotti había quitado a Camavinga pero no para dar entrada a Mendy, sino... ¡¡a Fran García!! Justo es reconocer que poco después el lateral español rebañaría a Fermín un balón que era gol. El Madrid se abonaba cada vez más al contragolpe, justo cuando la situación más recomendaba mantener la posesión. La liga estaba a tiro y el banquillo del Madrid parecía no quererla.

Asentó su juego el Madrid, y en una galopada prodigiosa de Brahim cedió el balón a Lucas Vázquez (quién si no) para que su centro lo rematase Bellingham, y con él, oficiosamente, la liga. Tenía todo el sentido que el jugador emblema del mejor club del mundo certificara una liga ganada a enemigos muy poderosos y enconados. Fastídiese quien proceda.

 

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El CIS de Tezanos debería contemplar una nueva opción al sondear cual es el club con más partidarios de España. De incluirse, el antimadridismo ocuparía la segunda posición después del Real Madrid. Está siendo una semana especialmente cruel para los detractores del equipo blanco, que necesitan alguna excusa para canalizar su ira. La modificación de los horarios de la 33ª jornada de La Liga es su particular terapia colectiva ante la pesadilla de que Lunin siga parando penaltis en el Etihad. Una sucesión de falacias alimentadas por una prensa que demuestra su incapacidad para informar de forma objetiva. La Liga aceptó la solicitud del Real Madrid para que su partido con la Real Sociedad pasase del sábado 27 al viernes 26, para poder tener un día más de descanso antes de viajar a Munich para medirse con el Bayern en las semifinales de la Champions League.

Insisten los tertulianos habituales en que este «favor» está motivado por «el poder» de Florentino Pérez. Una acusación que se produce en la misma semana en la que se ha conocido que el Tribunal Administrativo del Deporte estudia expedientar a Javier Tebas, a causa de una denuncia presentada por el Real Madrid. Las mismas voces que critican al madridismo, por no apoyar lo suficiente al fútbol español cada vez que juega la Selección, pero que no parecen interesadas en que el único representante que ha alcanzado las semifinales de la Champions League pueda competir en igualdad de condiciones. Fue la propia Liga quien comunicó que los horarios quedaban sujetos a cambios según los resultados de Atlético, Barcelona y Real Madrid en la máxima competición europea, pero los dos primeros no precisan de modificación al haber sido eliminados.

El Madrid gana a Hacienda 90 millones de euros

Es evidente que no molesta el qué, sino el quién. En las cinco ocasiones que el horario de un partido del Atlético de Madrid ha sido alterado en los últimos diez años por este motivo, nadie cuestionó la decisión de la patronal. A pesar de haber alcanzado cinco finales de la Champions desde 2014, La Liga no movía un partido del Real Madrid por su participación en el torneo continental ¡desde 2002! Las aficiones enfadas por este cambio deben saber que la responsabilidad recae en Javier Tebas, que ha variado la jornada por sus compromisos televisivos con Movistar y DAZN.

las mismas voces que critican al madridismo, por no apoyar lo suficiente al fútbol español cada vez que juega la Selección, pero que no parecen interesadas en que el único representante que ha alcanzado las semifinales de la Champions League pueda competir en igualdad de condiciones. Fue la propia Liga quien comunicó que los horarios quedaban sujetos a cambios según los resultados de Atlético, Barcelona y Real Madrid en la máxima competición europea, pero los dos primeros no precisan de modificación al haber sido eliminados

No ha sido esta la única polémica relacionada con los horarios que se ha intentado agitar en los últimos días. David Menayo publicó el miércoles un artículo en el que se llevaba las manos a la cabeza porque el Barça-Chelsea de la Womens Champions League coincidiría durante unos minutos con el Levante-Real Madrid de La Liga F. El periodista de Marca obvió que el conjunto azulgrana jugó a esa hora para evitar que se produjeran aglomeraciones en Montjuic, ya que a las 21:00 comenzó un concierto de Nil Moliner. El artista catalán confirmó su actuación en el Palau Sant Jordi meses antes, y el Barça declinó solicitar un cambio de día para evitar comprimir su calendario.

 

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El Barça - Real Madrid disputado el 9 de abril de 1968 es uno de los enfrentamientos que peor recuerdo dejó en la carrera de Paco Gento. O también sería correcto decir que casi ninguno, ya que un fuerte golpe en la cabeza le hizo perder la estabilidad, la orientación y la memoria de forma pasajera.

La previa del choque estuvo marcada por la terrible e inesperada noticia del fallecimiento el día 6 del jugador blaugrana Julio César Benítez, por lo que el partido se tuvo que aplazar para dos días después de lo programado. El uruguayo era un espléndido lateral derecho y precisamente el secante de Gento en la época. ‘La Galerna del Cantábrico’ en más de una entrevista elogió al charrúa y lo catalogó como uno de los futbolistas que mejor le marcó. La causa oficial fue una intoxicación alimentaria, aunque siempre quedaron sombras y dudas de qué ocurrió realmente.

Gento, como capitán blanco, y el entrenador Miguel Muñoz, acudieron como representantes del Real Madrid a dar el último adiós al jugador en los actos del sepelio el día 8 en Barcelona. El fútbol español se volcó apoyando al club blaugrana y a la familia del jugador en la capilla ardiente que fue instalada en el Camp Nou. El delegado nacional de Educación Física y Deportes del Movimiento, José Antonio Samaranch, colocó sobre el féretro la medalla de plata al Mérito Deportivo y sus compañeros culés condujeron el ataúd al coche mortuorio. Una multitud de aficionados se concentró en torno al estadio azulgrana, en la parroquia de San Odón donde se celebró una misa de ‘corpore insepulto’ y en el cementerio de Las Corts.

El presidente barcelonista, Narciso de Carreras, agradeció las muestras de condolencia de todo el balompié nacional e hizo hincapié en el Real Madrid por su disposición y facilidades para el aplazamiento del partido. Al diario Pueblo le concedió las siguientes declaraciones: “Creo que todos los barcelonistas tenemos ahora un deber de gratitud para con el Madrid. Y como los catalanes sabemos ser agradecidos, yo pido a los socios del Barcelona que reciban al Madrid con una ovación y le traten durante el partido con todo afecto y elegancia. A un gesto señor hay que corresponder con señorío. Ojalá que a dentro de la tristeza que a todos nos embarga, sintamos la satisfacción de que el doloroso acontecimiento sirva para que se olviden resquemores y tiranteces. Y que, manteniendo una noble rivalidad, se estimen sinceramente las aficiones del Barcelona y el Real Madrid”.

Antes del pitido inicial del encuentro se rindió un homenaje al jugador uruguayo, los futbolistas de ambos equipos saltaron al césped juntos portando brazaletes negros y a continuación se guardó un sentido minuto de silencio en su memoria. A Gento se le pudo ver muy compungido y apesadumbrado durante el doloroso recuerdo. El encuentro resultaba prácticamente una finalísima por la Liga 1967-1968, a falta de cuatro jornadas para la finalización del Campeonato. El Real Madrid llegaba líder y el Barça, que era su perseguidor, se encontraba a tres puntos de distancia. Finalizada la contienda con empate a uno con dianas de Zaldúa de cabeza y Velázquez a puerta vacía el cuadro merengue empezaba a acariciar el título porque nadie imaginaba que perdiese una distancia de tres puntos en los tres choques ligueros que restaban.

En su crónica en MARCA Antonio Valencia destacó que fue un “encuentro limitado” en el que el “Madrid ha hecho su partido para lograr este resultado y ha acertado a devolverle al Barcelona, que le empató en Chamartín por el mismo tanteo hace quince jornadas”. Añadió que “el Madrid es un equipo que sabe lo que hace, tácticamente. Y, por ello, ha planteado su partido de hoy como le convenía. No ha hecho un gran encuentro, no un juego vistoso, sino un partido útil, como suele hacer en la mayoría de los que juega fuera de sus bases”. Respecto al Barça explicó que su juego “fue cada momento más primerio y quedó reducido a empujar balones y a colgarlos sobre el área defendida por los blancos”.

Gento es atendido por Legido

Los últimos 20 minutos fueron de agonía para el equipo blanco que tuvo que jugar con uno menos por el percance de Gento. Alrededor del minuto 70, el extremo cántabro chocó fuertemente en un duelo aéreo con Torres y cayó de forma muy aparatosa al suelo. De inmediato trató de levantarse, pero rápidamente se vio que no se tenía en pie y estaba muy conmocionado. Las asistencias merengues saltaron al terreno de juego y directamente se lo llevaron a los vestuarios para no volver a aparecer lo que restaba de partido. Cuando se cruzó con Miguel Muñoz que se acercó para ver su estado le espetó: “Me voy…. ¿qué hacemos aquí?”

El periodista de Mundo Deportivo, José M. Miedes, entró en la caseta blanca tras el partido para interesarse por la salud de Gento que estaba siendo examinado por el médico del Barcelona, Antonio Altisench. El galeno explicó que Gento tenía “un trauma a causa de un golpe o caída que le ha provocado una ‘ausencia’ total”. Con toallas húmedas en la nunca el cántabro se encontraba desorientado y preguntando “¿Dónde estoy? ¿qué hago aquí?”. En plena auscultación y con la mirada extraña el extremo continuaba haciendo preguntas: “¿Pero, cómo he venido aquí? ¿Quién me ha traído? ¿Había partido?”. Alguien le respondió que el encuentro ha terminado en empate y comenzó a reaccionar: “¿Hemos quedado 1-1? ¡Qué dolor siento en la nuca!”

Más tarde también habló el masajista merengue Legido, que con sus palabras intentó tranquilizar a la familia y a la afición blanca comentando que “Gento está bien, y únicamente como precaución nos quedamos hasta mañana. En cuanto a lo del viaje en tren, es otra medida para templar más los ánimos de nuestro capitán, pues las molestias de la presión de la altura podrían perjudicarle”. El plan inicial fue que se quedase en Barcelona para pasar un reconocimiento médico por parte del doctor Cabot en la Mutual Deportiva. Y el viaje de regreso a Madrid hacerlo en tren-cama en lugar del avión con el resto de la expedición madridista.

Su sobrino José Luis Llorente (autor del libro ‘Gento Real’, colaborador y socio de La Galerna)tenía nueve años por entonces y cuenta que fue “un gran susto” y que hubo “preocupación en la familia” durante toda la noche esperando las noticias que llegaban desde la Ciudad Condal.

“¿Dónde estoy? ¿qué hago aquí?”. En plena auscultación y con la mirada extraña el extremo continuaba haciendo preguntas: “¿Pero, cómo he venido aquí? ¿Quién me ha traído? ¿Había partido?”

A la mañana siguiente regresó a la capital sano y contento y finalmente en avión, con lo que calmó totalmente los temores. Acompañado por Legido, allí fue recibido por muchos hinchas madridistas, por Raimundo Saporta y Antonio Calderón y por su hermana y su padre. El doctor Pruden atendió a la prensa detallando que iba a ser “sometido a un reconocimiento meticuloso, pero que, al parecer, no tiene ninguna importancia”. Gento tras encontrarse con su familia y fundirse en un abrazo también se paró ante los medios: “Te contaré lo que me han dicho, pues yo no recuerdo nada. Debí de caer de mala manera, al disputar un balón a Torres, que me había pasado Velázquez; me fui instintivamente a la banda y me marché, no sabía dónde estaba ni qué hacía, luego empecé a recobrar el conocimiento y a orientarme”.  Confesó que “han sido los peores momentos de mi vida” y que durmió “muy poco”, aunque no perdió el sentido del humor al añadir que “además, este, señalando a Legido, tiene una música roncando, que lo llevamos al Festival de Eurovisión y lo gana”.

 Junto a su padre y a Raimundo Saporta se marchó a casa donde unas horas más tarde fue entrevistado por Manuel Castillo y Luis Prados de la Plaza de MARCA. Con buen humor y recibiendo la vista del doctor Neira, contó que “durante la noche de vela, solo cerré un ojo; pensaba que, de cerrar los dos, me quedaba y ya no los abriría más. Ahora me río; pero, francamente he pasado un susto. ¡A mí, que no me había pasado esto nunca…!”. De su situación tras el partido y en los vestuarios del Camp Nou, confirmó que lo que recordaba era al señor Lusarreta preguntando: “¿Cuántos dedos tengo aquí, Gento? Y yo le contestaba ¡dos! Al instante era Legido quien me preguntaba: A ver, Paco; ¿sabes quién soy? Y yo le decía que sí… En fin, que lo pasé un poco apuradillo; pero ahora me encuentro ya fenomenal”. Por último, agradeció la visita a la Mutual Deportiva del seleccionador Balmanya y del culé Zaldúa, la intervención del doctor Cabot y demás médicos que le atendieron y el acompañamiento del vicepresidente del Barcelona al aeropuerto.

La normalidad llegó el día 11 de abril cuando volvió a Chamartín y se le vio en perfectas condiciones. Presenció el entrenamiento desde fuera junto a Santamaría, entrenador de los aficionados y a Miguel Muñoz. En un principio se esperaba que tuviera descanso la siguiente jornada contra el Pontevedra y actuase su eterno suplente Manolín Bueno. Sin embargo, el sevillano volvió a quedarse fuera del once y Gento capitaneó el equipo. El Real Madrid venció por la mínima con un tanto de Grosso y se quedaba así a un solo punto del alirón liguero, que acabaron cantando una semana más tarde contra la UD Las Palmas.

 

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Hermoso día tengan ustedes, amigos, compañeros de batallas.

Éramos conocedores de numerosas virtudes y habilidades de nuestro míster, Carlo Ancelotti, pero ignorábamos que entre todas ellas estuviera el conocimiento de la poesía de Rafael Alberti, un entendimiento tan profundo que le permite contestar en rueda de prensa a los periodistas empeñados en dejar caer alguna crítica al fenomenal planteamiento que el equipo hizo para la batalla de Manchester del miércoles pasado.

“Háblame del mar, marinero”, contestó Carletto al periodista. Sin despeinarse, con media sonrisa y la ceja enhiesta. Fue el colofón a su rutinaria vacilada a los medios: “A día de hoy no he encontrado ningún aficionado nuestro triste. Todavía (risas). No sé si van a salir en los próximos días, están todos muy contentos y yo estoy de acuerdo”.

Háblame del mar, marinero

No es un refrán, señores de Marca, sino un verso de Alberti. El Real Madrid navega en Champions y está feliz, del mismo modo que lo está el marinero en su barca mientras surca los océanos. El poema entero es una oda a la nostalgia, al sentimiento de pérdida del que está lejos del mar, no lo conoce y no puede verlo. Alberti fue trasladado desde El Puerto de Santa María a Madrid, lejos de su amada mar, y allí escribió el famoso Marinero en tierra. Y si el mar es la Champions, el protagonista de Háblame del mar, marinero es el antimadridismo, que querría surcar esos mares y lo contempla ahora con envidia y añoranza:

Háblame del mar, marinero.

Dime si es verdad

lo que dicen de él.

Desde mi ventana

no puedo yo verlo.

Desde mi ventana

la Champions no se ve

En esa ventana imaginamos a todos esos aficionados del Barça y el Atleti que se las prometían tan felices, que preparaban ya el estado del barco para salir a la mar y se han quedado varados en puerto. El periodista antimadridista (perdón por la redundancia) pregunta cómo se hace para salir a navegar con esa sonrisa en el rostro, cómo es posible alcanzar 12 semifinales de Champions en 14 años con la misma facilidad con la que el marinero se hace a la mar.

Háblame del mar, madridista

Cuéntame qué sientes

allí, junto a él.

Desde mi ventana (de resquemor)

no puedo saberlo

Desde mi ventana

la Champions no se ve

Ancelotti no eligió este poema al azar, y cuanto más lo leemos, más convencidos estamos de que Carletto es un profundo conocedor de la obra de Alberti, no nos cabe ninguna duda. No hay más que leer los dos primeros versos:

Dicen que hay toros azules

en la primavera del mar.

Los de azul embestían como toros, señor periodista, pero ha dado usted con el marinero que mejor conoce los secretos del mar, y cuando llega la primavera y suena el himno de la Champions, este marinero se enfunda su traje de faena y sale a navegar. El oleaje es fuerte, pero el capitán conoce todos sus secretos y el navío aguanta los embates del mar, los zarandeos constantes y los momentos de duda de la tripulación, porque ya ha estado allí y sabe que saldrá victorioso. Con una sonrisa.

Dicen que el barco navega

enamorado del mar.

Buscando sirenas va,

Buscando sirenas nuevas

Que le canten al pasar

Ancelotti es ese capitán experto que logra que todos colaboren en la búsqueda de sirenas y nuevos territorios que conquistar, desde el grumete recién llegado hasta el marinero de vuelta de todo con el cuerpo repleto de costurones. Me vas tú a decir que el madridismo es crítico con volver a semifinales y seguir surcando la Champions: “Háblame del mar, marinero”.

Las portadas de hoy se centran en exclusiva en el mal llamado Clásico de esta noche. Y todas ellas, menos las de Sport, contraponen a los principales jugadores de uno y otro equipo.

Portada As 21-04-24Portada Marca 21-04-24Portada Mundo Deportivo 21-04-24

Nada podrá borrar la sonrisa de nuestras caras. Ni siquiera el resultado del partido de esta noche, ese “primer match-ball” “crucial” que “puede valer una Liga”, según las portadas. El Real Madrid es experto en insuflar oxígeno a nuestro máximo rival, en especial cuando más de cara parece tenerlo todo. El abatimiento culé frente a la pujanza madridista. Hace apenas dos años, Ancelotti fracasó de manera estrepitosa en el planteamiento ante el equipo de Xavi: derrota por 0-4. Apenas dos meses después, el equipo se hacía con la Liga y la Champions. Hasta en eso creemos en la sabiduría de Carletto: Xavi se mantuvo en el cargo mucho tiempo amparado por esa victoria.

Portada Sport 21-04-24

Y Carletto no quiere que esto sea “la final de Xavi" y mucho menos “el final de Xavi”. Carletto, como buena parte del madridismo, quiere que Xavi siga como entrenador para continuar viendo desde su ventana cómo navega el Madrid por la Champions. Háblame del mar, marinero. Zapatero, a tus zapatos. Y Jardiner, a tu céspet.

Pasad un buen día.

El Real Madrid femenino goleó (2-4) al Levante UD en su visita a Buñol de la jornada 24 de Liga F para certificar su tercer subcampeonato en cuatro años de existencia. Los goles de Claudia Zornoza, Linda Caicedo (doblete) y Maite Oroz permitieron a las blancas dar la vuelta en la segunda parte al tanto inicial de Gabi Nunes. Leyre Baños maquilló el resultado para las locales con un golazo en el descuento.

¿Puede un equipo dar la sensación de vivir en tierra de nadie cuando aventaja en catorce puntos al tercer clasificado de la competición? ¿Es justo calificar de gris una temporada en la que has conseguido sentenciar el principal objetivo del año –asegurar el billete a Champions evitando una ronda previa extra– con dos meses de margen? ¿Es lícito fruncir el ceño ante el juego de un equipo que en un abrir y cerrar de ojos tiene la capacidad de clavarle cuatro goles a uno de sus rivales más sólidos?

El Real Madrid femenino de la temporada 2023-2024 ha conseguido que cualquiera de estos interrogantes abra la puerta a mil y una respuestas cargadas de matices a los que no les falte razón. El proyecto del club blanco ha avanzado lo suficiente como para convertirse en la principal referencia en España si se saca al Barcelona de la ecuación y, al mismo tiempo, parece condenado a seguir escalando una montaña sin visos de coronar. En su visita liguera al campo del Levante UD, el dispar desempeño madridista entre la segunda y la primera parte se asemejó a decidir acampar en la cara norte o la cara sur: fue un miniexperimento de laboratorio sobre los grandes debates que deja esta temporada, los buenos y los malos.

Femenino Levante

De inicio, el equipo de Alberto Toril volvió a regalar sin inmutarse la placidez del empate en cuanto las granotas pisaron el área de Misa Rodríguez. En una acción iniciada en saque de banda y que solo necesitó de un centro, Gabi Nunes entró desde el segundo palo para ganar fácilmente el duelo a Sofie Svava. Mientras la brasileña saltaba para colocar su cabezazo cerca del poste, Svava se conformó con agacharse de manera inexplicable. El 1-0 fue un nuevo y machacón recordatorio de los problemas de contundencia del Madrid, que semana tras semana se ha visto forzado a remar contracorriente en situaciones a priori manejables.

Sin embargo, y a pesar de los problemas para construir jugadas desde la zaga –todo lo contrario a lo demostrado por un Levante casi siempre imaginativo en la salida–, las madridistas consiguieron crear peligro y rozar el gol una y otra vez durante toda la primera mitad. En unas salvó la guardameta Andrea Tarazona, en otras erraron sin necesidad las atacantes y, por último, al borde del descanso, fue la colegiada la que decidió hacerse la ciega para no pitar un claro penalti cometido sobre Olga Carmona. Como suele ocurrir en estos casos, el desacierto arbitral fue agravado por la tarjeta amarilla de rigor mostrada ante las lógicas protestas de la sevillana.

Femenino Levante 2

Si los primeros 45 minutos dieron la razón a la mitad de aficionados que ve sombras en el desempeño del Real Madrid, la segunda parte permitió hacer lo propio a aquellos que prefieren destacar los aspectos positivos de este equipo. En el intermedio Maite Oroz sustituyó a Caroline Møller y el equipo ganó en fluidez por el carril central, pero la principal diferencia estuvo en el acierto de cara a gol y en la profundidad de banquillo del Real. Superado el minuto 65, una gran combinación dentro del área entre Oroz y Naomie Feller, que descargó hacia atrás, dejó todo de cara a Claudia Zornoza para poner el empate con su pierna zurda.

El 1-1 pareció desencajar en lo moral al Levante, y el triple cambio que instantes después dio entrada a Linda Caicedo, Signe Bruun y Hayley Raso lo descompuso en el plano físico. Al instante, y ya con el Madrid pisando área sin cesar, Caicedo firmó la primera de sus obras de arte. En primer lugar, tirando de calidad: balón de nadie interceptado en la frontal, recorte en un palmo y disparo colocado a la escuadra sin apenas espacio ni tiempo para cargar la pierna. Diez minutos después, eligió el recurso de la potencia para conducir en carrera y plantarse en uno contra uno ante Tarazona, a la que superó con facilidad. La zancada de la colombiana es algo excepcional en el fútbol femenino y este Real Madrid debería edificarse sobre ello como piedra angular.

Caicedo

Con el partido resuelto y la batalla por la segunda plaza decidida en favor de las blancas llegaron los tantos finales. Maite Oroz volvió a recordar su calidad innata al aprovechar un regalo impropio de la central María Méndez, y Leyre Baños hizo retumbar la portería de Misa con un golazo excepcional. Además de servir para amarrar el subcampeonato del Real Madrid, el partido mostró lo cristalino que ha sido durante todo el año el conjunto de Alberto Toril. Sus virtudes y sus defectos son siempre visibles, por lo que en verano todas las miradas volverán a estar puestas en las notas que el club haya tomado. Y en el esfuerzo que ponga para seguir creciendo.

 

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Buenos días, amigos. Mientras el Manchester City saca otro córner, la prensa deportiva pretende devolvernos a su realidad más prosaica, esa desprovista de gloria y épica, esa que olvida tan pronto la enésima hazaña de un Madrid disfrazado de David para vencer a un Goliat que agrandan aún más los que miran con desdén la honda en la mano blanca.

Nosotros, que no olvidamos, que ni podemos ni queremos hacerlo, nos vemos obligados, sin embargo, a pasar por las portadas de hoy porque nobleza obliga y a duras y maduras hay que estar, pero no lo haremos cayendo en sus redes, no lo haremos más que sobrevolándolas, como quien sabe que de eso no va la cosa, que sus mensajes ni nos rozan, que jamás opacarán lo que hemos visto, amigos, los extraordinarios acontecimientos que hemos vuelto a ver.

Portada Marca 20-04-24Portada As 20-04-24

La prensa madrileña apunta alguna cosa sobre el Clásico de mañana, pero centra su mayor interés en lo que hoy por hoy no logra suscitar el nuestro, de tan gloriosa resaca que aún gozamos. Dice Marca que Nacho podría irse la temporada que viene, pero no conseguirán que ello, sea verdad o no, sea exclusiva o no, nos haga dejar de insistir en el estupendo partido que hizo en el Etihad el central madrileño, sobre todo porque lo hizo contando con las dudas que había generado su concurso y sobre todo porque lo hizo en la plaza más exigente, cuando -recordemos porque tantos parecen haberlo olvidado- ni Militão ni Alaba estaban a disposición del entrenador. Es eso lo que hoy nos importa de Nacho y lo que más nos importará si acaba yéndose. Eso y nada más. Real Madrid y nada más.

Si Marca nos ofrece una posibilidad de pasado, As se decide por una posibilidad de futuro. Nuestra posición al respecto es la misma, inamovible. Sabemos que Xabi Alonso puede estar en la senda de conseguir regentar el banquillo blanco. Lo sabemos y hasta lo vemos deseable de tanta virtud que está demostrando el de Tolosa en el Leverkusen. No nos pasa inadvertida su impecable trayectoria como jugador madridista, ni tampoco sus maneras de gentleman ni sus virtudes como míster, refrendadas con el título de la Bundesliga, casi patrimonio del Bayern. Pero, sabiendo todo esto, hoy no toca, estos días no toca. Hace unos diez minutos que hemos pasado a semifinales de la Champions (sí, otra vez) y dentro de otros diez minutos nos jugamos (casi) ganar la liga contra el Barcelona, que no ha pasado a las semifinales de la Champions (sí, otra vez). En ese ínterin estamos, en ese entretanto, entre tanto que nos sigue dando el Real Madrid. Xabi Alonso lo sabe bien.

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En la prensa culé se oyen crujidos que pretenden atenuar con el buen andar de su equipo femenino, mientras que los varones se pelean, se reúnen, se dicen cosas, se lamentan y se lamen las heridas. Ellos, que son més que un club. Ellos, que nacieron de pie. Ellos, que han venido a quedarse con el fútbol, no soportan que un jugador que sabe lo que es ganar la Copa de Europa justo la temporada pasada reconozca los errores cometidos. ¿Errores nosotros? Eso nunca. A nosotros los errores nos los cometen, nos los hacen cometer, nos los inoculan, vienen de fuera los errores siempre, porque fuera de aquí no hay más que vicio y deshonra, no vaya a ser que uno de estos días sean nuestros vicios y nuestras deshonras las que salgan a la palestra y entonces no sea solo Gündogan quien tenga más razón que un santo.

Entretanto, en este ínterin en el que estamos, mientras Xavi se piensa si continúa después de haber dicho que se iba, porque otra cosa no, pero la palabra de Xavi vale lo que parece que vale, hagan el favor de pasar ustedes un feliz sábado, pues cabe aventurar que el domingo podría ser aún mejor.

La del miércoles en el Etihad constituyó una de las exhibiciones tácticas defensivas más impresionantes que he visto jamás, y quien la impartió fue Carlo Ancelotti.

Curiosamente, se está vendiendo que lo que se dio fue un paseo de Guardiola sobre Carlo que no fructificó en el pase a la siguiente ronda por mala suerte, cuando lo que hay (como confiesa el propio Guardiola) es una absoluta impotencia del City para ganar ventajas sobre el Madrid. A pesar de su asfixiante dominio, el City tuvo tres ocasiones claras, sólo tres, en 120 minutos: el gol, un remate de Haaland al palo y el ensayo de De Bruyne. Dispararon mucho, porque son buenísimos, pero en su mayoría lo que vimos fueron ataques estériles que no provocaron ni una sola parada de valor gol de Lunin. Ataques que morían en nuestra defensa, la cual tuvo una respuesta magnífica para cada momento, preparada (entrenada) para cada variante que planteó Pep.

El Madrid empezó en bloque medio, alejado de su área y sacando en largo para evitar unos primeros minutos de asedio bajo presión, como sucedió la temporada pasada. Precisamente porque comenzó alejado del área, las mejores aproximaciones del City en la primera mitad fueron atacando ese espacio, primero con una carrera de Grealish a la espalda de Carvajal, luego con otra de De Bruyne a la de Kroos.

Serían las únicas veces en todo el partido en que ganaron la espalda de nuestros centrocampistas, que es la estrategia principal de Guardiola cada vez que se ha enfrentado a nosotros. Fue admirable lo que hicieron Camavinga y Kroos, no concedieron ni un metro, parecían casi pegados a la defensa, al punto que, en un intento infructuoso de ganarle la espalda, De Bruyne acabó empujando al alemán de pura impotencia.

Kroos De Bruyne

Si los medios del Barcelona hubieran hecho lo que hicieron los nuestros, no habrían encajado el gol de Vitinha, porque, al estrechar tanto el espacio entre defensa y medio campo, el City no logró disparar desde la frontal, que es otro de sus principales recursos y la manera con la que nos han metido más goles estos últimos años.

Anuladas las opciones por detrás de nuestros centrocampistas, intentaron generar ventajas por banda. Tampoco pudieron. Primero porque nuestros laterales estuvieron espectaculares cuando el City consiguió generar 1x1 de Grealish y Foden contra Carvajal y Mendy. Pero luego con la defensa de cinco que también tenían preparada los de Ancelotti. En el momento en que Carvajal recibe la amarilla, tras sacar la falta el City, a los cinco segundos, Valverde ya era el lateral derecho. Fascinó ver cómo tenían organizado hasta el último detalle.

En esa fase del partido, el City, por pura desesperación, comenzó a jugar directo a Haaland, que consiguió rematar una vez e intentar descargar al otro palo en otra, pero de manera poco eficaz porque Nacho le incomodó.

Valverde City

En esa primera parte, el City y el Madrid dispararon las mismas veces a puerta. El City no pudo volcarse tanto sobre nuestra portería porque en toda la primera parte tuvo la amenaza de nuestro atacantes, que consiguieron desplegar el contraataque, con un Vinícius maravilloso benzemeando y un gran Bellingham jugando de espaldas, descargando a banda (como en el gol, tras atraer a Días, gracias a lo cual consigue la ventaja Vinícius), o girándose.

Disparos a puerta al descanso:

Disparos a puerta City

Y así llegamos a la segunda parte, que comienza como la primera, con esa amenaza de contraataque latente que impedía al City echarse sobre nuestra área hasta que nuestros atacantes se hundieron físicamente.

Hay dos inicios de contraataques que abortamos porque nuestros puntas no tuvieron fuelle para consumar la carrera. Anulada esa amenaza, es ahí cuando el City sube su defensa de forma exagerada y nos encima. Pero seguimos resistiendo. Y Guardiola termina con el último cartucho que le quedaba: intentar el desborde 1x1 por banda izquierda con Doku, recurrir a la individualidad de un extremo fresco y con desborde frente a un lateral de 32 años con 100 minutos a sus espaldas. Un responso por lo coral.

Y es cierto que Doku consigue superar a Carvajal dos o tres veces, pero siempre se encontró con Valverde cerrándole el paso. Un Fede que terminó jugando lesionado. Y durante diez minutos lo pasamos mal, con esas ocasiones de Haaland, al palo, y de De Bruyne. Tras esta última el City se terminó. Ya no volvieron a inquietar.

Doku Carvajal

Se les anuló por banda, individualmente y con un defensa de refuerzo en nuestra derecha, se anuló el espacio a la espalda de los mediocentros y los disparos en la frontal, cada vez que remataron por alto lo hicieron incomodados por nuestros centrales, y terminaron jugándosela a lo individual. Es legítimo decir que Ancelotti anuló a Guardiola tácticamente. Y nos están vendiendo algo que no sucedió, como si Lunin hubiera sido acribillado o hubiera realizado cuatro o cinco paradas milagrosas a lo Courtois en Kiev.

Insisto: el City sólo tuvo tres ocasiones (incluido el gol) en 120 minutos.

Estadísticas City Madrid

Hasta en el xG (estadística de goles esperados) sólo nos superan por un gol. Hubo un lección táctica magistral, y su autor fue un italiano.

Defensivamente, por parte del Madrid, el partido está a la altura de la final de Copa del 2011, que para algunos es el mejor partido de la historia del fútbol español (Pep vs Mou), o del mitiquísimo Barça vs Inter, la noche de los aspersores, en la que también los de Mou hicieron un partido defensivo memorable. El del miércoles es un partido para enseñar en las academias de entrenadores.

No quiero concluir sin destacar la caballerosidad de Guardiola, alguien a quien ya terminamos por no creer, pero lo que dice Pep es esto: "Si creéis que ha sido suerte, estáis muy equivocados. Lo hemos intentado de todas las formas posibles, pero no hemos podido". Xavi no le llega ni a la suela de los zapatos a Pep, que es, sin lugar a dudas, un villano a la altura del Real Madrid.

 

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—No podemos cambiar lo que somos.

—Sí que puedes.

—Es imposible cambiar nada, sólo podemos cargar con lo que somos.

—No debes cargar con lo que eres. Has leído la prensa, ¿no sabes lo que dicen todos? Es un suicidio. Tú le has visto y sabes lo fuerte que es. ¡No puedes ganar!

—Adrian, siempre dices la verdad. Quizás no pueda ganar. Quizás lo único que puedo hacer es aguantar todos sus golpes, pero para vencerme tendrá que matarme y para matarme necesitará coraje para ponerse delante de mí y para hacerlo. También deberá estar dispuesto a morir. No sé si será capaz de hacerlo. No lo sé, no lo sé.

Rocky y Adrian

Y allí que se fue nuestro Real Madrid, el viejo y eterno campeón, al lugar que todos señalaban como su inevitable matadero. Como Rocky contra Iván Drago, en la cuarta entrega de la saga Rocky, la más exitosa en lo comercial y probablemente una de las peores a nivel cinematográfico, mezcla casi al cincuenta por ciento entre videoclip musical casposo y comedia involuntaria.

En el fútbol, aunque parezca mentira por lo que nos cuentan, se ataca y se defiende

Los nuestros acudieron a pegarse con el City, el ruso que es más alto, más fuerte y cuenta con la más avanzada tecnología. Fueron a morir, a encajar lo que hiciera falta, a mantenerse en pie a toda costa, con la fe del que espera una mínima oportunidad de soltar una mano ganadora. Ese gancho al principio no lo vio venir Drago. El combate se había preparado bien, especialmente desde el aspecto defensivo. Así que, tras ese primer golpe, se volvió a ofrecer al mundo la enésima exhibición de ductilidad y supervivencia. En el fútbol, aunque parezca mentira por lo que nos cuentan, se ataca y se defiende.

Carvajal

El Madrid se atrincheró contra las cuerdas, mantuvo su guardia contra viento y marea y, a pesar de la golpiza, en su mentón solo impactó un directo y apenas hubo un par de amagos más. Transcurrieron los asaltos, y la pétrea fortaleza soviética empezó a mostrar titubeos, grietas. Se llegó a los penaltis, lance que se decide no por cuestiones relacionadas con la fortuna y sí por trabajo, carácter y preparación. Y el más longevo de los campeones, el que ha sido capaz de ganar pegando, controlando al rival, contraatacando y de muchas otras maneras, volvió a hacer lo que le define, ganar. Como sea, donde sea, cuando sea, con el único límite de respetar las reglas. Es una frontera importante, que aquellos que pagaron para declinar la balanza de quien tiene que impartir justicia rebasaron sin sonrojarse ni sufrir más castigo que el reputacional (de momento).

el más longevo de los campeones, el que ha sido capaz de ganar pegando, controlando al rival, contraatacando y de muchas otras maneras, volvió a hacer lo que le define, ganar. Como sea, donde sea, cuando sea, con el único límite de respetar las reglas

Los rivales siguen sin explicarse cómo pudo ocurrir otra vez, volviendo a coger un juego que vive en buena medida de lo emocional, para intentar reducirlo a un pomposo y poco representativo análisis de datos, abstrayéndose de los únicos que importan, los que refleja el marcador al final. El Madrid ganó, como suele hacer, y no fue una cuestión de suerte. Es curioso que los que más detestan al catorce veces campeón de Europa, empleando buena parte de su vida en descalificarle, sigan sin conocer al objeto de su obsesión. Al Madrid no se le puede matar porque es eterno y no hace falta que vuelva, porque nunca se va. Pronosticar su fracaso y hacerlo de forma unánime es el habitual preludio de la siguiente gesta. Ahora estamos en pleno y previsible debate estilístico (que al madridismo en general le es indiferente) o viviendo un ejercicio de ‘zorrauvismo’. Lo habitual para intentar desmeritar al mejor sin discusión.

¿El Real Madrid está hecho de un material desconocido?

Al Madrid no se le puede matar porque es eterno y no hace falta que vuelva, porque nunca se va

Incluso entre el madridismo existe esa facción derrotista que no conoce bien el verdadero espíritu del equipo al que sigue y mira con incomprensible envidia al que pasea por la otra acera, cuando debería llevar la cabeza tan alta que sus rivales no entrarían en su campo visual. Es aquel que cada año denuncia la desastrosa planificación deportiva, vaticina todo tipo de catástrofes y convierte cada victoria en un ejercicio de alivio en lugar de uno de pura felicidad. Nunca podré entender ese madridista, perfectamente respetable por otra parte, porque creo que no es consciente de las inmensas virtudes del Real Madrid, el viejo boxeador que siempre ha sabido encontrar la manera de levantar el cinturón de campeón, reinventándose una y mil veces.

 

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