Las mejores firmas madridistas del planeta

Una vez certificada la conquista de un nuevo campeonato liguero por parte del Real Madrid, ha comenzado la carrera por demeritarlo en la medida de lo posible. Estamos descubriendo ahora, justo ahora, el escaso nivel de un torneo en el que prácticamente solo un equipo concentra y atrae la mayor parte del talento de elite. La incomparecencia de rivales de entidad, lejos de suponer una crítica a estos clubes, se usa como atenuante del éxito del Madrid. Los denodados esfuerzos por aguar el vino de la celebración recuerdan a aquellos que se hacían por depreciar una Champions que eran solo siete partidos, una pizca de suerte y una tarea bastante sencilla si se optaba por ‘tirar la liga’ para centrar en ella el punto de mira. No descartemos que en unas semanas, si todo sale como deseamos, volvamos a escuchar un remix de esta vieja e hipócrita cantinela.

Militao y Courtois, el regreso de los reyes

A pesar del extraordinario porcentaje de puntos cosechados por los pupilos de Carlo Ancelotti, la Liga número 36 del Real Madrid no ha sido un camino de rosas, o al menos estas no han estado exentas de espinas. Primero, por los tres devastadores mazazos que sufrió el equipo en forma de graves lesiones, que golpearon con saña ese triángulo de seguridad que forman el portero y los centrales. El Madrid perdió antes de comenzar a rodar a su portero, Courtois, probablemente el mejor del planeta, en la primera jornada a Eder Militao, su puntal defensivo, y unos meses más tarde a David Alaba, que si bien no estaba a su nivel habitual cuando cayó, siempre aporta esos imprescindibles intangibles como oficio y liderazgo. El club no se dejó llevar por la histeria que encuentra un apocalipsis tras cada esquina, valoró la profundidad de la mejor plantilla de la Liga y conjuró al resto para suplir a los ausentes.

El sistema, podrido por los herederos del negreirato, no soporta a quien gira el foco para que todos vean sus miserias. Con ahínco se ha intentado que el Madrid no se paseara por la Liga. De hecho, la única derrota del curso de este campeonato, en el barrio de Vicálvaro, fue provocada en buena medida por un arbitraje desvergonzadamente adverso. Como también lo fue, por cierto, el del partido que descabalgó al Madrid de la Copa en el mismo estadio

Esta es una de las razones para denominar este éxito como la Liga de la resiliencia, considerando esta cualidad la de un metal que se endurece a medida que se le golpea. Hubo un primer momento en el que muchos temimos que la obvia diferencia de calidad madridista con respecto al resto generara un pernicioso pero complicado de evitar exceso de confianza. Las ausencias provocaron precisamente el efecto contrario; una conjura para que el esfuerzo colectivo y la concentración fueran exigencias ineludibles. Un Real Madrid que concede poco atrás y donde todos se sacrifican por el colectivo es siempre muy complicado de doblegar. Se han ganado muchos partidos por la mínima, volteando resultados y marcando en los últimos instantes. Incluso ante rivales muy encerrados, asignatura de las que cuestan normalmente. Todos ellos síntomas de que el equipo se ha tomado muy en serio esta competición.

Además, se ha recrudecido como nunca el acoso institucional. Empezando por un CTA que sigue intentando hacernos creer que vídeos de análisis arbitral de RMTV les influyen y perjudican más su imagen que el pago de un equipo a su vicepresidente durante dos décadas. Las consecuencias del caso Barça-Negreira las sufre hasta ahora quien está defendiendo que se investigue todo a fondo ante los tribunales y no el corruptor que se sentará en el banquillo de los acusados. El sistema, podrido por los herederos del negreirato, no soporta a quien gira el foco para que todos vean sus miserias. Con ahínco se ha intentado que el Madrid no se paseara por la Liga. De hecho, la única derrota del curso de este campeonato, en el barrio de Vicálvaro, fue provocada en buena medida por un arbitraje desvergonzadamente adverso. Como también lo fue, por cierto, el del partido que descabalgó al Madrid de la Copa en el mismo estadio. Fue el segundo y último encuentro perdido por el equipo esta temporada hasta la fecha. Los dos empates en Sevilla y, sobre todo, el escándalo de Mestalla, también se debieron en buena medida a decisiones arbitrales erróneas en contra del equipo que ha osado plantarse ante la corrupción sistémica.

Gil Manzano y Jude Bellingham

Tampoco encuentra el 14 veces campeón de Europa una mano amiga en una patronal liguera empeñada en flexibilizar a la carta el reglamento financiero que debía velar por la sostenibilidad de los clubes solo para beneficiar a los rivales del Madrid. Además, su presidente dedica buena parte de su jornada laboral a criticar al equipo que mantiene su competición en la elite europea y que sigue atrayendo a estrellas mundiales. Los constructores del relato también han trabajado con dedicación por revestir de optimismo las paupérrimas temporadas de los grandes enemigos nacionales, e intentar eclipsar con todo tipo de problemas ficticios la excelente campaña madridista.

Esta ha sido también la Liga del racismo, de la asquerosa persecución a un Vinicius que, a diferencia de otros mártires del Madrid, se ha plantado y ha desnudado a un fútbol español enfermo de antimadridismo. Por supuesto, aquejado también de otros muchos males, a pesar de esa pátina angelical aplicada desde los medios. El mundo ya sabe lo que ocurre en muchos campos de España, felices hasta ahora en su impunidad ante repetidos actos de odio que, curiosamente, se suelen concentrar en los jugadores de un equipo muy concreto. La alfombra se ha levantado, y hemos encontrado allí mierda acumulada desde hace generaciones. Sigue oliendo fatal, pero al menos ahora está a la vista.

Vinícius, no cambies nunca

Si lo juntamos todo, dan ganas de recibir el trofeo de campeones y levantarlo, para inmediatamente después tirarlo al suelo y pisotearlo. Lo que nos rodea merecería el mayor de los desprecios. En todo caso, entiendo y comparto la celebración y la alegría. Los nuestros se lo han ganado, lo han sudado, sufrido y se han impuesto a todo tipo de adversidades e injusticias. Así que es de recibo alegrarse, brindar y abrazarse por un nuevo éxito. Al fin y al cabo, ya sabemos que nos han privado inmerecidamente en multitud de ocasiones de este júbilo. Y, como lo que nos robaron nunca volverá, nos conformaremos con disfrutar de los triunfos actuales.

 

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La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército, se funda en la lealtad de sus miembros.”

(Mario Puzo)

 

Ya está en el zurrón la liga número 36 de las que ha conquistado el Real Madrid. Número que se queda corto, sobre todo sabiendo las fechorías que ha cometido el Barcelona durante 17 temporadas (fechorías documentadas), además de en 10 ó 12 anteriores, no documentadas, pero con claros indicios de corrupción. Es decir, que lo lógico sería que, a estas alturas del siglo, el Real Madrid superara con creces los 40 títulos. Para que se hagan una ligera idea de estas aberraciones estadísticas, ésta es, por ejemplo, tan solo la 4ª liga lograda por Luka Modric, que desde hace ya dos años tiene en su palmarés 5 Copas de Europa.

Ya comentó en este blog nuestro editor, Jesús Bengoechea, el enorme mérito de conquistar precisamente la liga de esta temporada. Ha habido una auténtica cacería antimadridista, orquestada por una gran parte de los medios periodísticos, que se cebaron contra el club merengue, por no hablar de los miembros ejecutivos del CTA, herederos todos de los Arminios y los Negreiras, en el poder arbitral desde los primeros años de la presidencia de Ángel María Villar como presidente de la denostada RFEF.

Capítulo 4: Ángel María Villar

El grupo de Ancelotti no va a poder batir el récord de los 100 puntos de la temporada 2011-12, la de los 121 goles, aquella en la cual Mourinho tumbó definitivamente a Guardiola y le obligó a abandonar al FC Barcelona por el desgaste sufrido, un KO inapelable por abandono, en términos pugilísticos.

Aun así, a no ser que en estas últimas jornadas el equipo se “deje llevar”, superará con creces los 90 puntos. No olvidemos que, de no haber tenido arbitrajes ultrajantes como en ambos duelos ante el Atlético de Madrid (Alberola Rojas en el Wanda y Cuadra Fernández en el Bernabéu), el de Ricardo De Burgos en Nervión, y el de Soto Grado en el Villamarín, más el expolio de Gil Manzano en Mestalla, con la no concesión del “fucking goal” de Jude Bellingham, el Real Madrid debería de haber sumado 6 o 7 puntos más, con los cuales el récord de Mourinho habría estado en serio peligro de ser batido.

Con todo y con ellos, la superioridad merengue ha sido insultante. Prueba de ellos son los plenos que logró ante los rivales que más cerca han estado – es un decir lo de cerca – es decir, un 5-3 al Barcelona, jugando a medio gas en ambas ocasiones, y un 7-0 al Girona, el equipo revelación de la temporada.

Kroos Girona

Todo ello tras un inicio de campeonato más que preocupante, con la baja de Courtois por un periodo de más de 8 meses – no llegó a comenzar la liga – y la de Militao a los pocos minutos de empezar el primer partido en San Mamés. El mejor portero del planeta, nada menos, y el mejor central de la liga y uno de los tres mejores de Europa, sin duda alguna. Así empezaba la competición, allá por el mes de agosto, a lo que había que añadir la dolorosa despedida de Karim Benzema, el capitán y el faro de los últimas temporadas, elegido unos meses antes como mejor jugador del mundo al lograr a finales de 2022 el codiciado Balón de Oro.

un Real Madrid solvente como pocos, dificilísimo de batir y con unas cifras goleadoras aceptables pese a no contar con un ariete top, y con Bellingham, Vinicius, Rodrygo, Joselu y Brahim anotando entre los 5 casi 60 goles

Cuando todo parecía oscuro y la depresión más absoluta se cernía sobre Chamartín, apareció Jude Bellingham, 20 años recién cumplidos en verano, y que ya desde el primer partido asumió un liderazgo impropio de su edad, marcando goles decisivos en casi todos los encuentros, y abanderando a un equipo que, como bien saben los rivales, jamás se rinde. Con Jude ejerciendo de director de orquesta, ni las sucesivas lesiones de Vinicius o de Camavinga, por ejemplo, hicieron mella en el equipo que, exceptuando la encerrona a mediados de septiembre en el Metropolitano, empezó a sacar los puntos de 3 en 3, tanto en la liga como en la Copa de Europa. Alternando a Kepa Arrizabalaga y a Andriy Lunin en la portería, Ancelotti logró por fin que viéramos a un auténtico defensa central de leyenda, Antonio Rüdiger, que se autoproclamó jefe supremo de la defensa blanca. Junto a él, un inmenso Dani Carvajal, y, poco a poco, empezaron a funcionar como relojes suizos las piezas del centro del campo, con Fede Valverde, Kroos y Tchouaméni, más buenas apariciones de los atacantes brasileños, además de los buenos número de un “outsider” como Brahim y de un profesional experimentado como el ariete Joselu.

Carvajal Brahim Valverder

El equipo se sobrepuso a finales de diciembre a una nueva desgracia, con la lesión de larga duración de David Alaba ante el Villarreal. Durante todo el mercado invernal de fichajes, no paraban de oírse voces exigiendo fichar otro central, ya que para todos los madridistas nos parecía una osadía no exenta de riesgo afrontar la etapa más dura de la temporada con tan solo dos. De esta forma, entre las lesiones y algunas sanciones, se llegó por ejemplo a afrontar el derbi capitalino en casa con Carvajal y Nacho como dupla en el eje central, lo cual costó el verse empatados en el último minuto en un partido que tenía que haber sido ganado con claridad, pese a las carencias defensivas. El colchonero Cuadra Fernández ayudó aquella noche a los suyos como nunca.

Pero el Madrid – que mientras tanto había conquistado con mucha superioridad la Supercopa ante colchoneros y culés en Arabia – no cejaba en su dominio liguero. Tchouaméni se convirtió en un defensa central de garantías, alternando actuaciones con Nacho, mientras que ya se veía al mejor Vinicius, que tomaba el testigo de Bellingham, agotado por su principio de temporada, con molestias en su hombro y con su tobillo maltrecho. Camavinga, Valverde y Kroos dieron lecciones en el centro del campo, Carvajal y Rüdiger seguían en una forma imperial, y Mendy ponía el cerrojo por su lateral, haciendo imposible la penetración de cualquier rival. Además, Carlo Ancelotti por fin se decidió por dar la titularidad al ucraniano Lunin, que respondió soberbiamente a esta confianza tanto en la liga como en la Champions, con exhibición incluida en el estadio del Leipzig.

Carlo Ancelotti, a quien le cuelga un injusto sambenito de ser tan sólo un gran gestor de egos, ha aportado muchas variantes tácticas de enorme nivel, como colocar a Bellingham de medio punta e incluso de falso ariete, convirtiéndole casi en el Pichichi de la temporada (aún puede serlo), o el haber acomodado a Vinicius también como delantero centro en muchos momentos

Aportaban por supuesto también Rodrygo, intermitente pero muchas veces genial, Lucas Vázquez y, cómo no, Luka Modric: éste último, por ejemplo, fue capaz de abrir la lata prácticamente al final del partido con un soberbio derechazo desde fuera del área al Sevilla de Sergio Ramos. Incluso pudimos ver chispazos maravillosos en los pocos minutos que pudo jugar la joven perla turca, Arda Güler.

La puntilla de la liga, que estaba ya más que encaminada, fue en el partido ante el Barcelona, con una victoria in extremis más que merecida, con gol de Jude Bellingham, que encontró premio a su abnegada labor, y con una exhibición de un buen actor secundario como Lucas Vázquez.

A destacar este año las cifras de récord en defensa, con muchos partidos sin ser batidos, con menciones especialísimas para los ya nombrados Carvajal y Rüdiger, este último posiblemente el mejor defensa europeo del año, que, además de su enorme liga, pudo también destacar en marcajes en la Champions como el ejecutado al noruego Haaland, incapaz de marcar un gol al Madrid en 4 partidos jugados en los 2 últimos años. La lección más asombrosa jamás recordada por una defensa del Real Madrid tuvo un reflejo inmejorable e impoluto en la batalla de Etihad Stadium, siendo la continuación de una labor impecable durante el resto del año – las mejores cifras defensivas desde hace 60 años.

Carlo Ancelotti, a quien le cuelga un injusto sambenito de ser tan sólo un gran gestor de egos, ha aportado muchas variantes tácticas de enorme nivel, como colocar a Bellingham de medio punta e incluso de falso ariete, convirtiéndole casi en el Pichichi de la temporada (aún puede serlo), o el haber acomodado a Vinicius también como delantero centro en muchos momentos, alternando su querida banda izquierda con su compatriota Rodrygo. Además de sacar de su chistera a un Aurélien Tchouaméni como defensor central de garantías.

La liga de Bellingham, la de Lunin, la de Rüdiger, la de Vinicius, la de Kroos … muchos nombres propios para, en definitiva, la conquista de un título coral, demostrando una vez más la importancia del grupo por encima de las individualidades, siendo éstas absolutamente excelentes

En definitiva, un Real Madrid solvente como pocos, dificilísimo de batir y con unas cifras goleadoras aceptables pese a no contar con un ariete top, y con Bellingham, Vinicius, Rodrygo, Joselu y Brahim anotando entre los 5 casi 60 goles. Liga más que merecida, como lo son todas las que conquista el Madrid, al cual nunca se le regala absolutamente nada – ver el célebre saldo de penaltis y de tarjetas elaborado por Maketo Lari y Juanpa Frutos -, siendo, por ejemplo, el único equipo de los 20 de la liga que no ha sido favorecido ninguna tarjeta roja para sus rivales, una estadística que demuestra, por si aun hubiera dudas, que el Negreirato sigue vivo y muy vivo, 6 años después de la jubilación de Enríquez Negreira, pero cuyos herederos siguen haciendo una labor impagable para perjudicar en todo lo posible al único club que les ha plantado cara en los juzgados.

La liga de Bellingham, la de Lunin, la de Rüdiger, la de Vinicius, la de Kroos … muchos nombres propios para, en definitiva, la conquista de un título coral, demostrando una vez más la importancia del grupo por encima de las individualidades, siendo éstas absolutamente excelentes.

Un EQUIPO, en definitiva, haciendo honor a lo que es un deporte asociativo y colectivo, en el que cada aportación de cada uno de los miembros es sumamente importante. Recordando a William Shakespeare, en la célebre arenga del rey Enrique V de Inglaterra la víspera de la batalla de Azincourt ante el ejército francés, en el día de San Crispín:

 

“Nosotros pocos, nosotros felizmente pocos, nosotros, una banda de hermanos;

porque el que hoy derrame su sangre conmigo

será mi hermano; por vil que sea,

este día ennoblecerá su condición:

y los gentileshombres que están ahora en la cama en Inglaterra

se considerarán malditos por no haber estado aquí,

y tendrán su virilidad en poco cuando hable alguno

que luchara con nosotros el día de San Crispín.”

 

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Antaño los médicos, antes de auscultar a los pacientes, les decían “diga treinta y tres”. Mi gran amigo Roberto, médico de prestigio internacional, me explicó que esto se hacía para crear una caja de resonancia en el cuerpo y que los antiguos fonendoscopios, no tan precisos como los de ahora, pudieran captar con mayor nitidez los sonidos de las cavidades pulmonares y abdominales del cuerpo.

No voy a pedirles que digan treinta y tres, primero porque no soy médico, y segundo porque la cifra de hoy es treinta y seis, treinta y seis entorchados ligueros ha conseguido el Real Madrid en toda su historia, treinta y seis veces la afición, el equipo y la directiva hemos celebrado la consecución del título que premia la regularidad de una temporada el día justo en que BRAHÍM DÍAZ ha marcado el gol en liga nº 4000 de la historia del Real Madrid jugando como local.

Brahim Cádiz

Este título ha sido más especial, si cabe, que los últimos conseguidos. Esta temporada la comenzábamos con las peores noticias, lesiones gravísimas del portero, dos de los centrales y uno de los flamantes fichajes, la polémica alimentada por los vinagres de turno en las redes sociales y en la prensa porque “no hay nueve” (para no tener nueve, 112 goles a falta de, esperemos, seis partidos oficiales, no está de todo mal), el negreirato, que ha actuado con impunidad y descaro descomunal hasta el mismo partido del Cádiz, la prensa atizando de lo lindo a jugadores, técnico y presidente.

En una palabra, un título que se ha conseguido contra todo y contra todos, contra unos y contra otros, contra los del madridismo sociológico (manda bemoles), contra el racismo impune en los campos de fútbol contra nuestro Vinicius, contra los de las ayudas (manda más bemoles), contra los de los comunicados de prensa, contra los que encumbran a Cubarsí para denostar a Bellingham, contra, en una palabra, el antimadridismo, que es, como dijo Don Santiago Bernabéu, el precio que hay que pagar por tener más Copas de Europa que nadie y más ligas que nadie. Pues se paga con gusto, mire usted.

Disfruten de este equipo y de esta época, señoras y señores, disfruten de esto porque durará lo que dure (que esperemos que sea mucho) pero,  cuando lamentablemente se acabe, no lo volveremos a ver

Una liga, digo, especial. Nadie daba un euro por el Real Madrid cuando la plantilla tenía nueve lesionados, cuando se tuvo que convocar a chavales de la cantera para poder cubrir puestos en el banquillo, cuando la columna vertebral del equipo está en la enfermería, cuando el estamento arbitral está más negreirizado que nunca, cuando los descaros del VAR son cada día más abismales. En una palabra, nadie esperaba que el equipo renaciera de sus cenizas cual Ave Fénix y consiguiera campeonar con cuatro jornadas de antelación y con proyección de poder acabar el curso con la mayor ventaja de un campeón sobre el segundo clasificado.

Pues el Real Madrid, como de costumbre, ha callado las bocas, las plumas y las teclas de todos los que no daban ese euro por él durante la campaña. El Real Madrid, amigos míos, lo ha vuelto a hacer, el Real Madrid ha vuelto a sorprender a propios y extraños alcanzando el título en la máxima dificultad, en la mayor adversidad. Disfruten de este equipo y de esta época, señoras y señores, disfruten de esto porque durará lo que dure (que esperemos que sea mucho) pero,  cuando lamentablemente se acabe, no lo volveremos a ver. Disfruten, por favor, disfruten y recuérdenlo.

A mi señal, sangre y fuego: la busiana

El miércoles, día grande. El miércoles, la vuelta de las semifinales de Copa de Europa. Ojalá nuestro equipo supere la eliminatoria. Hay que hacer una busiana espectacular, hay que reventar Chamartín y aprovechar la acústica que ofrece el techo del estadio para demostrar al Bayern Munich quién es el Real Madrid. Pero esto, el miércoles, amigos lectores. Hoy toca disfrutar, celebrar y gozar.

Y todo esto teniendo en cuenta que el equipo de baloncesto se ha clasificado brillantemente para la Final Four de la Euroliga ganando la serie de cuartos de final por 3-0, cuando en las otras tres eliminatorias están pendientes del quinto partido. La duodécima Copa de Europa de los de los canastos está más cerca. Lo dicho, amigos, disfruten.

No me puedo resistir, ya se que soy incorregible, pero voy a dar un par de capítulos más de la afamada serie “El delito nuestro de cada día del FC Negreilona”. El primero es la última boutade del periodismo culé desquiciado. Hace unos días, un famosete periodista negreiril, tertuliano de un programa deportivo nocturno por todos conocido, se descolgó con que “Todo seguidor del Barcelona que ponga 5 euros, de todo el mundo. Podremos fichar a quién queramos”. Sí, lo han leído bien, no se me han ido las teclas del ordenador por peteneras ni se me ha subido la liga a la cabeza. Ha dicho esto el personaje. Pero es que lo más grave del asunto es que, en esa tertulia, estaba nada más y nada menos que el que fue vicepresidente del FC Negreilona y uno de las personas que más han influido para que el negreirato alcanzara las cotas que está alcanzando. Sí, amigos, allí estaba Joan Gaspart… ¡Poniendo dinero! Se sacó un billete de la cartera y lo puso encima de la mesa. No me quiero imaginar lo que hubiera pasado si, en vez del chico este rubio y Gaspart, hubieran sido un periodista de Real Madrid Televisión y un ex directivo blanco…

En otro orden de cosas, la Euroliga ha reconocido “un error arbitral decisivo para que el FC Negreiloina ganara a Olympiakos” en los cuartos de final de la competición europea. Que ya tendrían que estar eliminados, vaya. Es que no paran, de verdad, no paran…

Ahora les muestro los datos del encuentro referidos al Real Madrid y, como siempre, recuerden, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

Jugadores con más títulos oficiales de la historia del Real Madrid

 Marcelo, Benzema, Modric, Nacho: 25

Carvajal: 24

Gento: 23

Sergio Ramos, Kroos: 22

Chendo, Sanchís Hontiyuelo: 20

 

Partidos redondos

 MILITAO puede jugar su partido oficial nº 150

VINICIUS ha jugado su partido oficial nº 260

FRAN GARCÍA ha jugado su partido oficial nº 30

CAMAVINGA ha jugado su partido de liga nº 90

 

Victorias redondas

 CARVAJAL alcanza las 279 victorias oficiales

COURTOIS llega a las 150 victorias totales (amistosos incluidos)

BELLINGHAM consigue 20 victorias en liga

FEDE VALVERDE alcanza las 120 victorias en liga

JOSELU consigue las 30 victorias en competición española

 

Clasificaciones

 CARVAJAL se ha convertido en el jugador nº 19 de la historia del club con 280 victorias oficiales

FEDE VALVERDE ha igualado a XABI ALONSO en la 50ª posición histórica del club con 171 victorias oficiales

FEDE VALVERDE ha igualado a ULI STIELIKE y XABI ALONSO en la 51ª posición histórica del club con 120 victorias en liga.

 

BRAHIM DÍAZ HA MARCADO:

 El gol en liga nº 4000 jugando como local

El gol total (amistoso incluidos) nº 8370 jugando como local

El gol oficial nº 6060 jugando como local

El gol oficial nº 110 esta temporada

Su primer gol en liga al Cádiz

Su segundo gol a equipos andaluces en liga

Su gol oficial nº 12, el 10º esta temporada

Su gol en liga nº 7, el 5º esta temporada

Es la 6ª vez que abre el marcador en partido oficial, la 5ª esta temporada

 

BELLINGHAM HA MARCADO:

 El gol oficial nº 9980 de la historia del Real Madrid

El gol total (amistosos incluidos) nº 15290

El gol nº 690 goles a equipos andaluces en liga jugando como local

Su 2º gol al Cádiz

Su 5º gol a equipos andaluces en liga

Su gol oficial nº 22 con el Real Madrid

Su gol en liga nº 18 con el Real Madrid

 

 

JOSELU HA MARCADO:

 El gol nº 5290 en competición española jugando como local

El gol nº 6470 en liga

Su 1º gol al Cádiz y a equipos andaluces en liga

Su 17º gol oficial, 15º esta temporada

Su 9º gol en liga

 

Y además…

 El encuentro contra el Cádiz ha sido el partido de liga contra equipos andaluces nº 490

El Real Madrid alcanza las 370 victorias oficiales contra equipos andaluces

 

Oscilante entre la ambición europea y la regularidad nacional, la pauta blanca ha sostenido durante decenios una continuidad memorable, con lagunas propias de la actividad deportiva y otras ajenas, como el desgraciado asunto negreroide. El Real Madrid de estos lustros vuelve a canalizar su impecable energía hacia rendimientos sobresalientes, y allá por donde pisa no crece la hierba rival.

Y he aquí que nos han regalado una magnífica liga, competición de la que soy fanático, epítome de la excelencia continua, de esfuerzos casi permanente, que obliga a dar el callo como un currante, acercando así este deporte a la actividad vital de cada vecino. Y es de agradecer que aquellos que son favorecidos por la fortuna cumplan a diario con su obligación, alegrándonos de esta forma las nuestras, con frecuencia más rutinarias, qué quieren ustedes que les cuente, tanto añoro estar más bajo que la primera fila, pisando la arena del circo.

Brahim Cádiz

No deja de sorprenderme el club de mi corazón, capaz de regenerarse sin pausa, casi de forma exagerada de tan desmedida. Un día el equipo de baloncesto, hoy el de fútbol que se ha llevado esta competición con facilidad aparente, demostrando una superioridad infinita. Lo más sorprendente de este gran equipo de Ancellotti radica en la vuelta de tuerca que han dado a la pauta tradicional: ganar a cualquier precio.

Pues bien, el precio lo han elevado hasta la abundancia extrema, pues este equipo veterojoven puede defender con pocos o muchos y atacar en iguales números y con diferentes formaciones, dejando en el tintero la remontada para cuando fuera preciso. Una temporada de conciertos continuos, pasando del barroco al clasicismo, sin olvidar el mundo contemporáneo, pues la mayoría de sus jugadores apuntan al futuro con descaro dominante.

Senhor Vinícius y Herr Kroos

Y así, es un disfrute permanente, un placer sentarse en el nuevo Coliseo o frente a la pantalla, pues nunca sabes lo que te espera y cada noche es un estreno fantástico, que la palabra se une con fantasía, con lo que es difícil o imposible de imaginar. Y qué quieren que les diga, pues vivimos un momento más dulce que un dátil de Mazafati o de Medjool, así que paladeemos sin despreciar un instante, sin perder la conciencia de estar viviendo momentos casi mágicos.

Porque magia parece lo que ejecutan estos jugadores, como un bloque de hormigón, como un junco elástico. Donde reina la amistad, las sonrisas y la generosidad, en la que los egoísmos no llegan a brotar porque el ambiente y el entrenador los pulveriza. Así que vaya mi enhorabuena más sincera a todos por esta Liga, por hacernos felices, por regalarnos una época histórica. Y enhorabuena al Bernabéu, a los aficionados que han apoyado cada jornada con el aliento constante y severo de quien aspira a ganar todo aunque se conforme con el esfuerzo máximo. Un título más, que el ¡Hala Madrid! se incruste esta noche entre las estrellas de la capital.

El Madrid ha ganado esta liga A un frente común de enemigos, ninguno de los cuales se vale ya por sí mismo para ofrecerle una resistencia digna. El Barça está a años luz de poder plantarle cara sobre el césped, como lo está el Atlético con sus raros ramalazos ocasionales de regularidad en la liga, hasta el punto en que ambos han pensado que haciendo una pinza en la cual se incluyera también el negreirismo aún prevalente en el CTA, el antiflorentinismo sarnoso de Tebas y un Roures que controla tanto el relato televisivo como las imágenes del VAR, podrían entre todos frenar a los blancos. Pero ni todos juntos han podido con la infrecuente alquimia de talento y compromiso que aúnan los de Ancelotti.

Ancelotti, Bellingham, Vinícius

El Madrid ha ganado esta liga ANTE los ojos (por aquí maravillados, por allá rabiosos) de aficionados incrédulos. Incrédulos ante su brutal resistencia a la derrota y la sabiduría táctica puesta en juego para hacer llegar la 36.

El Madrid ha ganado la liga BAJO la sabia batuta de Ancelotti, que se las ha arreglado para sustituir con éxito a piezas tan esenciales como Courtois, Militao y Alaba, con lesiones de larga duración que les han dejado básicamente inéditos esta temporada. Además, el veterano técnico italiano ha dado con el hallazgo táctico clave del campeonato, situando al Madrid sobre la pizarra en una formación de rombo que, a despecho de ser inusual en la tradición del club, ha logrado sacar el máximo partido de la figura de Bellingham, obteniendo de él, desde el vértice superior de dicho rombo, un rendimiento superlativo en juego (previsto) y en goles (sorpresivo).

El Real Madrid o la suerte de carecer de estilo

El Madrid ha ganado la liga CON virtuosismo, alma, orden, solvencia, espectáculo, deportividad, equilibrio, entusiasmo, abnegación, alegría, profesionalidad, brillo y cojones. Por mor de la acción ominosa de los discípulos de Negreira, bastantes partidos ha tenido que ganarlos dos o tres veces para poder decir que los había ganado una vez. Algunas veces no pudo con los árbitros, como cuando Gil Manzano (¡que se supone que es el bueno!) pitó el final en el mismo momento en que Bellingham remataba en Mestalla, o como cuando otros trencillas perjudicaron al equipo en Sevilla o el Metropolitano, llevados por el odio que el estamento profesa al único club que batalla contra su corrupción.

El Madrid ha ganado la liga CONTRA los poderes fácticos más oscuros y desatados.  La ha ganado contra la Federación de Rubi y Geri, contra el CTA de Cantalejo y Clos, contra el VAR perpetrado por un avalista del Barça y su lugarteniente (miembro del consejo de administración de Barça Studios, filial del Barça), contra medios controlados por el avalista de Laporta que han desatado incluso una dialéctica complaciente con el racismo sufrido por Vinícius. Contra toda esa caspa ha ganado la liga el Real Madrid.

El Madrid ha ganado la liga DE Bellingham. Todos han contribuido, pero el que llegó en verano como el jugador bandera de Florentino ha sido el jugador bandera del campeonato, conquistando el corazón de la afición no bien puso el pie en el nuevo y deslumbrante Bernabéu.

Bellingham enseña español a Bale

El Madrid ha ganado la liga DESDE la más granítica fortaleza defensiva. Cuando el equipo más goleador es también el menos goleado, no hay forma de discutir la justicia del desenlace. La coincidencia de ambos logros habla libros de la grandeza del campeón. Primero, en abstracto: cuando marcas muchos goles suele ser porque ataca mucho, y si atacas mucho sueles dejar huecos que potencialmente aprovechará el rival. Segundo, en concreto: ser el menos goleado con Courtois, Militao y Alaba fuera de la ecuación, suena a milagro, y lo es. El crédito corresponde a Lunin, impertérritamente perfecto; a Rüdiger, titánico y coñón; a Nacho, pura pulcritud en su veteranía; a Tchouaméni, que se ha insertado allí a veces con alguna renuencia y mucho aplomo; a Mendy, que a nadie gusta pero sobre todo no gusta al rival.

El Madrid ha ganado la liga EN el Bernabéu y fuera. La victoria en Montjuic, con doblete de Bellingham y mal juego del equipo, simbolizó la gran superioridad sobre el resto. El mensaje que te autoenvías ganando en el estadio del gran rival, sin necesidad de hacer un buen partido, es muy explícito.

El Madrid ha ganado la liga ENTRE gritos racistas, dedicados a uno de sus jugadores más emblemáticos, sin que nadie, desde la fiscalía a los medios, hayan reaccionado ante esa vergüenza con un ápice de la contundencia que la situación requería. Los hijos putativos de Negreira se han abstenido de aplicar los protocolos antirracismo, Tebas ha regañado a Vinicius ante sus quejas y la prensa ha presentado a la víctima como el villano, poniéndolo " en el foco". El madridismo no olvidará jamás el légamo de putrefacción en el que ha tenido que ganar esta liga. El bloque anti del que antes hablamos ha batido todos los records históricos de inmundicia, aunque seguro que se supera en el futuro. Prensa vendida a Tebas, clubes rivales, Liga y Federación han cruzado todas las lineas rojas éticas para frenar al Madrid, infructuosamente. Para muchos madridistas, esto no es un alirón, es un "que os den". Y no se les puede culpar.

Vinícius, Rodrygo y Militao

El Madrid ha ganado la liga empujando HACIA la Superliga, competición encabezada por Florentino Pérez cuya puesta en funcionamiento es sólo cuestión de tiempo. Los enemigos ruines que hemos descrito se oponen a ella, con una sola excepción. La única entidad española que apoya el plan no merece formar parte de él, como principal instigadora histórica de la corrupción denunciada.

El madridismo no olvidará jamás el légamo de putrefacción en el que ha tenido que ganar esta liga. El bloque anti del que antes hablamos ha batido todos los records históricos de inmundicia, aunque seguro que se supera en el futuro

El Madrid ha ganado la liga PARA todos los madridistas, pero también para todas las personas de bien (madridistas o no) que consideren cosas que creíamos tan evidentes como que la rivalidad deportiva no justifica la xenofobia, que el que se compra el sistema arbitral debe pagar por ello, que dicho sistema (y el fútbol español en su conjunto) debe ser purgado hasta el tuétano porque el deporte debe ser limpio, que el mérito y la búsqueda de la excelencia deberían contar con la admiración del propio país en lugar de desatar su cainismo más feroz.

Fede Valverde y Luka Modric

Hay más preposiciones pero quiero irme a celebrar. El Madrid, en fin, ha ganado la liga POR la pujanza inmortal de Carvajal; por la eficiencia de secundarios de lujo como Lucas y Nacho; por la exuberancia irresistible de Camavinga y Valverde; por la precisión inmarcesible de Kroos; por la leyenda centelleante de Modric; por Brahim; por Joselu; por el porvenir filigránico de Güler; por el talento de sus brasileños; por D. Carlo; y por todos los que en mi euforia me dejo.

Y por todos nosotros.

Hala Madrid.

 

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A falta de Cibeles, pues la 36 ha resultado algo anticlimática en su resolución final por el calendario de Tebas, os dejamos las impresiones frescas sobre este gran nuevo éxito del Real Madrid de varios madridistas ilustres, incluyendo nuestros colaboradores. 

Miguel Ángel Portugal (Exjugador del Real Madrid y entrenador): "Una liga donde el fin importó más que el camino"

A falta de cuatro jornadas, el Real Madrid cantó el alirón al perder el Barça con el Girona. Quizás no ha sido el campeonato más espectacularmente ganado ni el más brillante, pero indudablemente ha sido el éxito del valor  de una plantilla que tuvo que apoyarse en los jugadores menos habituales durante muchas jornadas. Sin Courtois y Militâo casi desde el inicio, sin Alaba más tarde, sin Bellingham o Vinicius por períodos más cortos… Ancelotti tuvo que gestionar la plantilla para optimizar los recursos que le quedaban. Y los viejos rockeros como Lucas Vazquez o Nacho y los experimentados recursos de última hora, como Joselu, o los jóvenes como Lunin o Brahim, respondieron con creces. Ha sido el éxito de un entrenador que supo gestionar a su plantilla , supo implicarla y comprometerla y sobre todo supo siempre hacer que sus jugadores jueguen como saben, convencidos de que mejor que cualquier anquilosamiento en modelos de juego su filosofía fundamental es jugar para ganar, importando más el fin que el camino. Y ganó más que nadie, tan solo un partido perdido hasta hoy. ¡¡¡Enhorabuena al Campeón !!!

El alzamiento de Luka Modric

Juanjo Maqueda (Exjugador del Real Madrid y entrenador): "Una liga ganada con puño de hierro"

Sin ninguna duda, es una liga ganada con una autoridad tremenda. El Madrid sólo ha perdido un partido hasta la fecha, lo que habla claramente de la solvencia, solidez, eficacia y calidad de esta plantilla. A pesar de las dificultades, sobre todo con las lesiones de jugadores tan importantes como Courtois, Militao y Alaba, y siendo además lesiones tan largas, el colectivo y el manejo del mismo por parte de Ancelotti ha sido magistral, y la implicación de los jugadores fue magnífica. A lo largo de la temporada, había que sustituir a estos jugadores lesionados, y la verdad es que nadie los echó de menos, algo dificilísimo, especialmente porque algunos futbolistas tuvieron que jugar en otras posiciones y dieron un nivel fantástico.

Es difícil hablar de algún jugador en particular. Es verdad que, en el primer tramo, la irrupción de Bellingham, sobre todo en el apartado goleador y de liderazgo, ha sido clave, pero no podemos olvidarnos de Vinicíus, jugador determinante a lo largo de todo el campeonato. Me gustaría recalcar el papel tanto a Lunin como a Rüdiguer y Nacho que han sido “sustitutos”de Courtouis,Militao y Alaba, y han ofrecido un nivel espectacular para conservar y preservar ese columna defensiva que es tan importante en equipos campeones, junto a Tchouameni, que también ha brillado.

Sería injusto olvidarme de Carvajal, Kross,Valverde, Modric o Camavinga, o de los jugadores que tuvieron menos minutos pero aportaron muchísimo. En ese apartado destacaría a Lucas,Brahim o Joselu. Ha sido una liga donde se ha demostrado la importancia del COLECTIVO, se ha pasado por encima también de arbitrajes terribles, algunos no los quiero ni recordar. De no ser por esos arbitrajes, la distancia con el resto habría sido sido HUMILLANTE, si es que no lo es ya.

Enhorabuena a todos, jugadores y cuerpo técnico.

LA LEYENDA CONTINÚA……….

5-3: La épica gana al karaoke

 

Andrés Amorós (Premio Nacional de Ensayo, Premio Nacional de Crítica Literaria): "Pocos equipos se acercarán a este nuevo Real Madrid"

Naturalmente, me alegro mucho de que el Madrid gane la Liga. Pero no me sorprende: esta temporada, sus posibles rivales han estado muy por debajo. Valoro mucho la regularidad que supone ganar la Liga. Esta vez, el gran mérito del Madrid ha sido sobreponerse a la racha increíble de lesiones. Eso merece pasar a la historia.

Lo que más me ilusiona es ver cómo se va realizando con éxito esa transición de los veteranos a los jóvenes que el Madrid necesitaba. El grupo de jóvenes y grandes jugadores que ahora tiene es la mejor promesa de que los próximos años pueden ser gloriosos, en el nuevo estadio; sobre todo, claro está, si se producen las incorporaciones que esperamos. Florentino ha guiado todo el proceso con maestría y espero que lo remate triunfalmente.

Mi único temor es el de siempre: que los jugadores, a veces, se confíen, por creerse superiores. Si luchan de verdad, con humildad, unidos, muy pocos equipos van a poder acercarse a este nuevo Real Madrid. Me gustaría tener salud para poder disfrutarlo.

 

Luis Alberto de Cuenca (Premio Nacional de Poesía y exsecretario de Estado de Cultura): "Modric ha hecho una temporada ejemplar"

Estoy muy feliz por este nuevo éxito de nuestros colores. Muy feliz y emocionado. Ha sido una temporada completísima, aunque aún nos falta la Copa de Europa, que a buen seguro lograremos también. Me gustaría destacar a Modric. Creo que ha hecho un curso ejemplar, aunque todos han colaborado maravillosamente en la tarea colectiva de ganar una nueva liga".

 

En buena lid: Modric hizo justicia

Lorenzo Sanz (exjugador, exdirectivo sección de baloncesto, RMTV): "La liga de Bellingham y Vinicius"

Enhorabuena a todo el madridismo y en especial a esta plantilla y cuerpo técnico que, sin ser los favoritos, y más después de las lesiones desafortunadas del eje principal de la defensa, no solo ha ganado el trigésimo sexto título liguero, sino que lo ha hecho a falta de cuatro jornadas desplegando un fútbol espectacular y manteniendo un equilibrio defensivo magnífico. Habría que destacar la irrupción en escena de la nueva joya madridista que es Jude Bellingham, pero sería injusto no mencionar también el año de la consagración de Vinicius. Por supuesto, sin el empaque del resto de actores sería imposible este triunfo, y esto hace vislumbrar un futuro esperanzador. Disfrutemos ahora del éxito de esta liga. Hala Madrid

Alberto Cubero (La Galerna): "Sometiendo a la España antimadridista"

La Liga es como una bajamar que muestra barcos hundidos. Como un Jasón reinventado, el Real Madrid, un año más, ha enfrentado su propio reto: automotivarse frente a la desgana que provoca un torneo viciado. No se trata tan solo de un desafío deportivo, superado con éxito este año como la mayoría de las veces (el Real Madrid es, también, el Rey de la Liga).  Ha supuesto convencerse de competir en un torneo pretendidamente limpio aunque, a todos los efectos, institucionalmente hostil para el club.
Nuestro equipo ha conseguido bajar la ladera esquivando cada hito a su paso como un esquiador de fondo. El premio, merecido a todas luces, ha sido no solo poder arrancar otra copa de las manos de un cariacontecido enemigo, sino sobre todo someter a la España que se declara antimadridista. Esa que tiende a victimizarse a la vez que no se sonroja ante un saldo arbitral obsceno y las hojas parroquiales de los medios, puntuales cada lunes.

Lunin

 

Jesús Alcaide (RMTV): "La ganamos por..."

Como dijo el añorado Van Palomaain, el Real Madrid es una camiseta blanca, un escudo redondo y muchas Copas de Europa. Hasta 25 entre fútbol y baloncesto ha ganado la sociedad deportiva más ganadora y competitiva del mundo. Y pueden caer dos más este año . El equipo de Ancelotti está a un triunfo en casa de jugar la final, y el de Chus Mateo ya se ha plantado en la Final Four. En 2018 se compuso la mágica foto de los dos campeones continentales en la misma temporada. Una sociedad en crisis, como denuncian los cada vez más desesperados antimadridistas que abundan en los medios.

Y, en medio de estos retos descomunales, el Madrid acaba de ganar su Liga 36. El prestigio lo otorga la Champions, el torneo más complicado en el que te enfrentas a los más grandes sin margen de error, pero siempre he pensado que ir sumando ligas equivale a convertirte en el capitán Willard  tras haber sorteado todos los obstáculos en la conradiana Apocalypse Now, y llegar hasta el reino de Marlon Brando-Coronel Kurtz. Willard cumple su misión, acaba con Kurtz, pero no siente especial alegría. Le ha marcado el tortuoso camino por los ríos y la jungla vietnamita, plagada de Medinas Cantalejos, Clos Gómez, Tebas, Roures, Tatxos Benet, Negreiras , Mediapros,, Bengoetxeas (no nuestro Jesus) , líneas de VAR creadas por Pepe Gotera y Otilio, prensa manifiestamente antimadridista. Decididamente, para mí , desde los atracos de Tenerife, sólo hay una gran razón para conquistar la Liga antes del asalto al Santo Grial de la Champions.

La ganamos por joder.

Hala Madrid.

Carvajal y Rodrygo

Paco Sánchez Palomares (La Galerna): "El Madrid ha ganado la Liga del Salmón"

El Real Madrid ha ganado su trigésimo sexta liga como un salmón, a contracorriente. Comenzó con la enésima confección desastrosa de plantilla, lo habitual para sus propios aficionados, aunque este año el desacierto era directamente negligencia según los expertos al no contar con un nueve titular. De hecho, nadie ha lucido ese número en su camiseta.

Prosiguió con una plaga bíblica de lesiones de larga duración de varios puntales del equipo, salpimentada durante la temporada con bajas no cortas de jugadores diferenciales como Vinícius y Bellingham, entre otros. Tampoco se fichó a nadie. Más negligencia. Con esos mimbres era imposible competir frente los grandes de Europa, y mucho menos contra el mejor, el City.

Convivió toda la campaña, como es norma desde hace décadas, contra el sistema, pero esta temporada, si cabe, el matonismo al que tuvo que hacer frente el Madrid se incrementó debido a que es el único equipo que aboga por la limpieza de la competición, para cuya consecución es indispensable que los estamentos del fútbol español sufran una desinfección integral, lo cual implicaría que quienes lo dirigen dejasen de embolsarse sus estratosféricos sueldos. Normal que se resistan y orienten todas sus armas contra los blancos.

El matón principal del fútbol español comenzó siendo el Barça, décadas ha, pero la bestia se ha ido retroalimentando y el CTA, en principio parásito necesario para el funcionamiento de la estructura futbolística, se ha independizado de su huésped cual alien —gracias al dinero cobrado del FC Barcelona y al poder otorgado por la RFEF— y se defiende con uñas y dientes de las acusaciones de corrupción pese a la tozudez de los hechos. Ayudado también por los tentáculos que lo unen con La Liga, medios de comunicación, operador de VAR e incluso con el Gobierno. Todo cohesionado mediante engrudo blaugrana.

Río arriba, sobreponiéndose a la corriente de vinagrismo, lesiones y corrupción (deportiva, económica, arbitral, tecnológica), el Madrid ha llegado a lo más alto el primero. Y con la capota por montera. Chapeau.

Hay que tener en cuenta además que el Madrid no contaba ni con el entrenador mejor pagado, Simeone; ni con el súmmum de los banquillos, Guardiola; ni con el deseado Klopp; ni con el añorado Mourinho; ni con el exigido Xabi Alonso —ninguno de los cuales se encuentra clasificado para semifinales de Champions, por cierto—, sino con un mero gestor que sin duda ha sabido convertir a Jude en uno de los mejores del mundo, ha lidiado con las lesiones sin quejarse, ha vuelto a pasar eliminatorias imposibles y ha conseguido otra liga por pura y dura suerte. ¿Cómo va a tener algún mérito uno de los entrenadores más laureados de la historia? ¿En qué cabeza cabe?

El equipo únicamente tenía una cosa a favor, la más importante, la cual olvida casi todo el mundo —incluido un sector de su propia afición—: es el Real Madrid.

Solo cabe felicitar al club en su conjunto por la gesta de ganar esta inmundicia de liga contra todo y contra todos, y pedir que sigan las críticas y el pesimismo, señal de que continuamos ganando.

Próxima parada, la Quince.

Vini Brahim

Rafael Gómez de Parada (La Galerna): Nuevo título, nuevo palo

Me imagino una pantalla gigante separada en dos partes por una raya horizontal en la mitad exacta.

En la mitad superior, los jugadores del Real Madrid celebran un nuevo título de Liga, el 36º en su palmarés, primero en el campo, y después en el vestuario.

En la mitad inferior, los rostros de desolación en la sala de control de El Tinglao, en un búnker oculto en la planta -9 de algún lugar perdido en Los Monegros. Me imagino dicha sala de control como algo parecido a la de la plana mayor del gobierno y el ejército de Estados Unidos en Teléfono rojo: ¿volamos hacia Moscú?

En la celebración del título aparecen imágenes de Jude Bellingham con su icónico gesto de celebración, mezcladas con la sonrisa de Rodrygo, los bailes de Vini, los guantazos de Rüdiger y los gestos de complicidad de los Ancelotti con Kroos, Modric, Carvajal, Lucas y Fede Valverde.

Estas imágenes se emiten al mismo tiempo en la sala de control, donde reina la preocupación entre sus miembros.

- ¿Y el año que viene qué hacemos?

- Hasta ahora hemos sido capaces de evitar que ganasen dos títulos seguidos, pero, ¿ahora?

- Nos pillaron con Negreira, con los rescoldos de un contaminado CTA, con la podredumbre de la Federación, permitimos que su máximo rival se saltara todas las normas de control económico, manipulamos las imágenes del VAR…

- Les anulamos un gol en el último segundo, les tangamos en el Metropolitano y en los dos partidos en Sevilla…

- Se les lesionaron Courtois, Militao y Alaba toda la temporada, y Vini y Bellingham otra buena parte del año…

- Y aun así, vuelven a ganar de calle.

- No sé si tendremos el valor de pegarles otro mangazo como en la 2020-21. Aquello fue desde la primera a la última jornada. Fue agotador.

- O el año pasado, cuando había que empujar al Barça de Xavi casi cada semana porque el fútbol no les daba. Había que hacerlo, si no, llevarían cinco seguidas y yo ya me tendría que ir de este país.

- Si es que el Atleti se emperra en conformarse con el Cholo y en Barcelona se empeñan en vender que Ansu Fati es el nuevo Messi, Riqui Puig, la reencarnación de Iniesta, y Pedri y Gavi son una versión muy superior de Kroos-Modric. Y la broma puede valer un tiempo, sobre todo por la prensa a la que tan bien cuidamos, y puede que nos dé para quitarles un título, en especial si el Madrid desiste de luchar por el título pronto, desesperado por las trabas que le ponemos, pero es que los rivales no dan para más.

- No, y van para menos, año tras año, el declive es evidente. Y estos cabrones del Madrid mejorarán aún más. Ahora con Endrick y Mbappé, ¿qué vamos a hacer?

- Las campañas de desprestigio de Vinícius y Jude Bellingham han funcionado a nivel mediático, pero los tipos siguen rindiendo como cracks en el terreno de juego.

Mientras el buen rollo en el vestuario del Madrid se emite en pequeños vídeos en los que se aprecian las habilidades para la danza “eléctrica” de un Antonio semidesnudo, me imagino un enorme silencio en esa sala de luz tenue, repleta de tipos siniestros que contemplan impávidos la escena.

Los jugadores del Madrid muestran júbilo y algún que otro brindis, pero es una celebración contenida. Esperan objetivos mayores.

 

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Arbitró Javier Iglesias Villanueva, del colegio gallego. En el VAR estuvo De Burgos Bengoetxea.

No empezó bien el colegiado. La clara muestra de lo que padecemos en la Liga se vio en los primeros 5 minutos. La misma falta dentro del área y en tres cuartos tuvo distinto peritaje. Iglesias Villanueva no señaló penalti de Fali a Joselu en el 3', pero sí la falta de Alcaraz a Joselu.

En la segunda mitad se reclamaron tres penaltis en acciones que no daban para ello. Ni cuando Alcaraz cogió del brazo a Brahim en el 51', ni la disputa de Fran con Escalante en el 70', ni tampoco la entrada de Fali a Bellingham unos segundos más tarde.

Solo hubo un amonestado en un partido bastante limpio en el que Iglesias Villanueva dejó jugar bastante. Fue una amarilla a Zaldua, que entró al bulto ante Brahim en el 37'.

Iglesias Villanueva, REGULAR.

 

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Courtois (10). Poco trabajo, pero dos manos a mano. El primero lo salvó Nacho, el segundo, como si no se hubiera lesionado nunca, fue cosa suya. Lo de siempre. Se hizo gigante cual habichuela mágica.

Carvajal (7). Listo para el Bayern.

Nacho (7). Salvó un mano a mano, pero provocó otro con un error en el que, astuto, evitó la expulsión. Que se lo mire Araujo comiendo unas Lays con Gündogan. Vaya pase de la muerte en el descuento para Joselu.

Militão (6). Cada vez mejor. Perder un duelo en porfía con Sobrino demuestra que Éder aún no ha regresado del todo. En buen camino.

Fran García (7). Percutir sin descanso. Sin Vini, el Madrid cabalgó a lomos de García por la izquierda.

Camavinga (7). Intenso, dinámico e incisivo. ¿Titular o revulsivo ante el Bayern?

Ceballos (6). Inteligente.

Modric (7). Sabio.

Arda Güler (7). De Aladin Güler siempre se espera algo mágico de su lámpara maravillosa

Brahim (8). Picado en destellos con Güler nos dejó un golazo para abrir el marcador con el sello de calidad Abdelkader Diaz

Joselu (6). Trabajo y golito para cerrar el encuentro.

Bellingham (7). Dos toques y un gol para su lucha por el pichichi.

Vinicius (7). La rabona que hizo en el ratito que estuvo ya vale un 7.

Valverde (-). Sin tiempo.

Ancelotti (8). Valiente once, animando a suplentes y afición… y esperando al Bayern.

 

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Con la Cibeles presta a recibir una nueva Liga, la 36, y nuestro Bayern porfiando y esperando en el horizonte, no parecía el de esta sobremesa sabatina en un soleado Bernabéu el típico partido no apto para cardíacos. Enfrente, el Cádiz, algunas cuentas pendientes con los chunguitos Fali y Alejo, Chéryshev siempre en nuestro recuerdo y su tacita, salvo noventoide milagro amarillo, camino de la categoría de plata.

Celebraba no obstante el Bernabéu el regreso a la meta de Courtois, titán de la Decimocuarta, el tallo valón que, por fin, parece romper el maleficio sobre sus rodillas, dentro de un once revolucionario, de Thibaut a Joselu, pasando por Ceballos, Lukita, Brahim y Arda Güler, listo para frotar su lámpara maravillosa. El respetuoso minuto de silencio por nuestro expreparador físico Pepe Portolés, descanse en paz, dio paso a la que pudiera ser la antesala del alirón, puigdemoniaco Montilivi mediante.

Courtois regreso

Una sonora ovación del Nuevo Bernabéu ante el primer balón que tocó Courtois bajo la portería del fondo norte precedió a la primera filigrana de Aladin Güler en la medular, recortando contrarios como un niño haciendo manualidades en clase de plástica. Poco después, otra de las novedades, Militão, probó a Conan -Ledesma, no el bárbaro, el portero del Cádiz- con un zapatazo desde Alcobendas. Éder parece confiante, en busca de su mejor forma. Bueno para el Madrid. Quiso Brahim asimismo responder a Güler con sendas frivolités dentro del área cadista, cuyos defensores, hartos de sombreritos, despejaron con apuros. Sin embargo, el fútbol no acababa de fluir; el Madrid percutía, hoy sin Vini, a lomos de un incisivo Fran García; ante un abnegado Cádiz que no es precisamente el Limón Mecánico. Aún así, una cabalgada de Zaldua, que evoca a caballo -zaldia- en euskera, pudo costar un disgusto a los de Carletto. Lo compensaba después Ceballos con una excelente maniobra para descargar de tacón sobre Modric en una suerte de campeonato de detalles técnicos entre los merengues.

El Cádiz, sin embargo, coleccionaba sustos para Courtois. A pesar de lo apuntado en líneas precedentes, Militão demostró que aún no está del todo al ser derrotado hombro con hombro en un choque con Sobrino, que se plantó mano a mano en la portería blanca. Nacho llegó a tiempo. Y Luka nos regalaba un caño. Partido extraño.

Así, entre achuchones y centros venenosos de nuestra perla angorina, llegamos al túnel de vestuarios. La Vieja Guardia, lista para recibir al Bayern, esperaba su oportunidad. El Cádiz, con 0-0, encantado de haberse conocido.

Brahim Cádiz

Con Vini y Bellingham calentando en la banda iniciado el segundo tiempo, los menos habituales subieron las revoluciones. En apenas tres minutos recolectaron una falta peligrosa en el balcón del área, malograda por Güler, un córner endiablado y un disparo lejano de Carvajal. No obstante, fiel al pintoresco estilo de este partido, hibrido entre exhibición y competición, un error defensivo permitió a Chris Ramos plantarse solo ante Courtois. Ni menisco, ni cruzado, ni gaitas; sucedió lo de siempre: Thibaut se hizo gigante hasta el total eclipse del ariete del Cádiz.

Momentos después, Modric encontraba en la frontal a Brahim entre cuatro malditos charlies (por aquello de amarillos) y el internacional marroquí encontraba su espacio para disparar inapelable a la portería de Conan; una barbaridad de gol para hacer el 1-0 en el Bernabéu.

Beso al escudo y el alirón más y más cerca.

El Madrid, revitalizado por el gol, lucía más dinámico y confiado, sabedor de que ya es el campeón en España y listo para serlo por decimoquinta vez en Europa. De un torpedeado submarino amarillo -el auténtico, no el Villarreal- ya no cabía esperar gran cosa.

Belligham Cádiz

Aunque comprensible, la verdadera mala noticia para el Madrid llegó a falta de poco más de media hora para el final con la sustitución del ilusionante ilusionista Güler. Le sustituyó Bellingham. Menuda mala noticia. Un par de balones tardó el bueno de Jude en quitarnos el disgusto. Combinaron Modric, Brahim y el propio Bellingham dentro del área cadista para que el británico, a placer, hiciera el segundo y reafirmara su candidatura al pichichi en su primera temporada en España. Astonishing.

2-0, partido finiquitado y Vini listo para entrar en el campo en lugar de un Brahim incontenible. Danos más mala noticias así, Carlo. Para una felicidad completa, sólo nos faltaba nuestro Alejo de pasado colchonero; unos embellecen la Liga y otros sacan brillo al banquillo. A falta de siete minutos, Pellegrino nos regaló a Alejo.

Sin mayores algaradas, más allá de una rabona de Vini, un testarazo que salvó Ledesma y un furioso cabezazo de nuestro delantero centro al palo en el descuento, se llegó a las postrimerías del partido donde Nacho se plantó solo en área para dar un pase de la muerte a Joselu para hacer el tercero.

Joselu Nacho Cádiz

Fue no obstante, un partido siestero, sin demasiadas emociones, teniendo en cuenta lo que nos cae encima el miércoles. Habrá seguro más en juego en Montilivi, pero no creo que haya mucho madridista -más allá de nuestro Alberto Cosín- que prefiera tan puigdemoniaco partido a darse un garbeo por Madrid, que hace bueno.

Sea como fuere, no sabemos siquiera si será hoy, pero la Cibeles ya tiene otra Liga.

Enhorabuena, campeones. Así lo cantó el Bernabéu a las seis de la tarde.

A por el Bayern.

 

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Se ha extendido entre un sector del madridismo la idea de que, tras lo de Mánchester -no hace falta dar más explicaciones: lo ocurrido hace unas semanas ha convertido la industrial ciudad británica en uno de esos sitios sellados a un acontecimiento más relevante que el propio lugar, como las Termópilas o Palomares-, el corazón blanco de los muchachos de Ancelotti ha necesitado de un respiro. Agotados por el inmenso esfuerzo y concentración requeridos, y acaso también un punto ahítos, supuestamente se habrían dejado llevar en los siguientes encuentros. De ahí que se venciera al Barcelona con un punto de condescendencia, con el pie ligeramente levantado del acelerador -pese a que, homenajeando aquella campaña de los ochenta contra el abandono animal, semejante actitud jamás hubiera sido recíproca: ¡ellos nunca lo harían!-, que se acudiese a San Sebastián sin apenas disimular los bostezos y, lo que quizá resulte más discutible, se contemporizase en algunos momentos del partido de Múnich.

Bellingham Barcelona

Más allá del grado de verosimilitud de la teoría, sorprende un poco la vehemencia de algunos reproches. Llegados a este punto, incluso un servidor, que se pasa la vida subrayando el carácter inconformista del Madrid como su principal seña de identidad -aquello del inconformismo como zona de confort, un Sísifo que amase la piedra, etcétera, etcétera-, se ve obligado a poner las cosas en contexto. Al fin y al cabo, en la vida conviene no confundir las causas con sus efectos. Una cosa es valorar la voracidad como el mejor propulsor para la consecución de los objetivos y otra muy distinta convertir la voracidad en un fin en sí mismo. Un madridista se caracteriza por la avidez en el día a día, por supuesto, pero solo en la medida en que esa avidez lo acerca a los altos estándares de exigencia establecidos. Es decir, a los títulos, cuyo logro constituye el auténtico propósito. A ver si ahora, después de hacer tantas chanzas con todos aquellos fundamentalistas que colocan otros parámetros por encima de la victoria, vamos a caer nosotros en la misma tentación. El ansia como combustible está muy bien; pero ansia para qué, que diría un tal Ilich Uliánov.

Vini, Rodry. Camavinga Mánchester

En cualquier caso, no se trata de una cuestión del todo novedosa. No en vano, en la otra sección con solera del club se ha vivido un debate similar durante los últimos meses. Tras un arranque fulgurante, el nivel del juego del equipo de baloncesto descendió con el inicio del 2024, si exceptuamos el solvente paréntesis de la Copa del Rey, conquistada de forma incontestable. A lo largo de la infinidad de partidos que abarrota los disparatados calendarios de las ligas regulares nacional y europea, el Madrid ha ido con el freno de mano puesto jornada sí y jornada también. Como era esperable, se especuló profusamente con las causas: si se debía a un excesivo envejecimiento de la plantilla, si a un listado demasiado extenso de jugadores sin renovar y por tanto distraídos, si a un entrenador poco dotado para una cohorte de estrellas -no podía faltar el argumento estrella-… Hasta que ha llegado el momento crucial y el equipo ha aplastado al Baskonia en el play-off para colarse en su décima Final Four de las últimas trece. El ejercicio de calculada contención ha quedado personificado especialmente en la figura del Chacho: aparentemente sin piernas durante más de medio año, ha vuelto a renacer en primavera para regalarnos los mejores minutos de la temporada. Como ya hiciera en la Euroliga pasada, de la que fue uno de los principales artífices gracias a una serie de legendarias actuaciones contra el Partizán, el Barcelona y el Olympiacos.

Chacho

En definitiva, llega mayo y solo dos partidos separan a nuestros equipos de sendas finales continentales. De nuevo es la hora de la voracidad. En realidad nunca se fue; únicamente ahora toca otra vez demostrarla de manera explícita. Cantaba Bruce Springsteen en Dancing in the dark que, a punto de morir de hambre esa noche (Hey, baby, I’m just about starving tonight), se moría por algo de acción (I’m dying for some action) y necesitaba una reacción de amor. Y no hay mayor historia de amor que la existente entre el Madrid y la Copa de Europa. Un amor insaciable, ávido, ansioso. Un amor voraz.

 

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