Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. No sabemos si sabréis que en la liga de Tebas hay lo que llaman el “fuera de juego semiautomático”. Si no lo sabéis lo entenderemos, porque lo cierto es que no lo han comentado mucho. También es verdad que, si el fuera de juego semiautomático es lo que por el momento parece ser, entendemos también, perfectamente, que apenas se haya publicitado la (supuesta) mejora.

Por el momento, parece que este fuera de juego semiautomático tiene más de semi que de automático. El hallazgo es de José María Faerna en el chat del consejo de redacción de La Galerna. Es un poco como el célebre “todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros” orwelliano. Se suponía que llegaba a la liga de Tebas una herramienta de primer nivel para acabar con las chapuzas discrecionales de las líneas del VAR, trazadas por la empresa cuyo gestor es miembro del consejo de administración de una filial culé, pero parece que aquí, por lo que sea, la herramienta no funciona exactamente igual que en la Champions, por ejemplo.

—Pues claro que no funciona igual. ¿Qué esperaba usted? ¿Que convirtiéramos en objetiva la medición del fuera de juego, como sucede en campeonatos serios? ¿Y entonces cómo trazo yo mis líneas de Pepe Gotera y Otilio, alma de cántaro? ¿Es que quiere usted quitar el pan de la boca de mis hijos? ¿Con qué cara me presento yo el lunes en la reunión del consejo de Barça Studios si durante el fin de semana, bajo mi otro sombrero de proveedor del VAR para todos los partidos de la liga, no he beneficiado al Barça?

Hombre, D. Tatxo, se trata de evitar la discrecionalidad en todo lo posible y de hacer un campeonato limpio.

-Se tratará para usted. No pluralice. ¿No será usted de los que me acusan de conflicto de intereses por una cosa tan sencilla como ser a la vez un hombre Barça y servir de imágenes al vídeoarbitraje? ¿Dónde está el conflicto de intereses? No hay conflicto alguno. Las dos cosas me interesan por igual.

Pero…

—Además, ¿a qué viene esto en cualquier caso? ¿Pasó algo raro con algún fuera de juego en la jornada de ayer? Lo dudo muchísimo, porque estoy leyendo la prensa deportiva del día y no encuentro nada de nada. Vamos, por no encontrarlo no lo encuentro ni en la portada de Marca, el máximo representante de la Central Lechera.

Portada Marca

Verá, D. Tatxo, de Marca no cabe esperarse el menor atisbo de libertad informativa, por cuanto sus finanzas dependen en gran medida de las dádivas de su socio Tebas (socio de ustedes, no de ellos, aunque también), y no van por tanto a estropear la imagen de la impoluta Liga Negreira que gozamos todos. Por eso nos cuenta lo que pasó en la Cerámica: primero, que Ter Stegen se lesionó de gravedad (cosa que lamentamos), y segundo que el Barça ganó 1-5. Lo que nos oculta Marca en esta portada centralecheiril es que el Villarreal llegó a empatar a dos, pero su gol fue anulado por el fuera de juego semiautomático que es (volvemos al principio) más semi que automático.

—¿Y puede usted asegurar que no era fuera de juego?

La sensación es que no lo era, pero quién puede asegurar nada cuando están ustedes por medio, D. Tatxo. El semiautomatismo, estando ustedes por medio, es un simple sinónimo del oscurantismo y la discrecionalidad. Volvieron ustedes a pasar una toma con las líneas trazadas como le brotó a usted del níspero, D. Tatxo, con escuadra y cartabón, Pepe-Gotera-y-Otilio-style.

—Haga el favor de no citar a Jesús Alcaide. Me pone nervioso ese señor.

Citaremos a Jesús Alcaide o a quien estimemos oportuno para recalcar que esta es una competición de chichinabo al servicio de uno de los contendientes, que curiosamente coincide con aquel en el consejo de administración de una de cuyas filiales se sienta usted. Usted, que se sienta en ese asiento mientras con la otra mano pasa a los árbitros del VAR las imágenes que usted mismo filtra, haciendo lo propio con los espectadores, a los que invariablemente toma usted por gilipollas. Ayer ventiló la jugada como suele: con una toma que no se corresponde con el momento en que el balón sale de la bota del jugador del Villarreal que da el último pase.

Ya no es que dudemos que la toma sea correcta, D. Tatxo. Es que sabemos que no lo es. Es que sabemos que precisamente nos ofrece esa toma para engañarnos. ¿Es además la toma que recibe el VAR? Como lo que manda es la opacidad, nuevamente no lo sabemos, pero nos tememos que sí. El club cliente de Negreira lo sigue teniendo todo atado y bien atado. Corrupción tecnológica a través de su VAR, D. Tatxo; corrupción arbitral con la sala B del VAR donde decide el siniestro Clos Gómez; y corrupción mediática para que nadie hable de todo esto. Negreira sigue vivo, aunque tenga otras caras.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

El resto es la consabida sesión de baño y masaje para el equipo cliente de Negreira, con especial hincapié en las caricias a Lamine Yamal, que es sin duda un precoz genio del fútbol favorecido por jugar en el equipo del régimen. Lamine dio a Raphinha lo que Alfredo Relaño ha llamado en As “la asistencia del siglo”. No, Alfredo. La asistencia del siglo consiste en tener controlado un régimen a cuyo lado palidece el maquiavelismo del villarato que tú mismo retrataste. Lamine Yamal puede dar cien asistencias del siglo, pero ninguna de ellas es del todo auténtica. En el mundo virtual que debería ser el real, Lamine Yamal las ejecuta en Segunda División B y el Barça tiene decenas de títulos menos en su palmarés.

Precisamente con As nos despedimos, uniéndonos por supuesto a las felicitaciones para Carlos Alcaraz.

Pasad un buen día.

Portada As

Por mucho que se quiera disfrazar de homenaje en el centenario de la muerte de Joseph Conrad, parece un cliché demasiado obvio el empleo de la metáfora del naufragio en una crónica deportiva. Bien, reconozcamos que se trata de un recurso facilón, pero el cronista debe entregar su página a tiempo y ¿se les ocurre a ustedes una imagen más gráfica que la del barco que hace aguas para describir el primer cuarto madridista? Hay que tener una templanza enorme para resistirse a comparar esas embestidas violentas del Unicaja que hacían zarandearse, casi de manera literal, a los defensores blancos, con las olas de una tormenta destinada a hundir el transatlántico merengue. Al fin y al cabo, la propia afición malagueña acepta de buen grado el apodo de marea verde. Cómo rehusarnos a estirar el concepto para abarcar lo que se veía en la pista.

Si las excusas aportadas por el columnista para justificar sus limitaciones son difícilmente asumibles, al Madrid inicial directamente no le quedó ninguna convincente que alegar. La zozobra del equipo fue absoluta en el primer período: por mar, por tierra y por aire. La diferencia física que ya se preveía como consecuencia de la preparación andaluza para la Intercontinental se vio agravada por una actitud indolente que permitió al Unicaja arrancar con un indecoroso parcial de 21-5. Las recuperaciones se encadenaban, fruto de una presión instigada por un Ibón Navarro con sangre en el ojo, y la defensa verde dificultaba cualquier recepción en la pintura. Los intentos madridistas de penetración resultaban estériles, mientras que en su propio aro los balones entraban como en una piscina.

Llull y Garuba

La diferencia de agresividad fue subsanada en el segundo cuarto, después de algún tiempo muerto de Chus Mateo en el que no repartió excesivos elogios a sus pupilos. El Madrid comprendió que, neutralizado su faro caboverdiano a lo largo de todo este torneo, la única opción de conseguir puntos era cerrar los ojos y aguantar los palos, confiados a su acierto desde el 4,60, aunque fuera con las manos doloridas. Ayudó mucho la obstinación con la que empezaron a luchar por el rebote ofensivo, con Deck, Ndiaye y Garuba entregados a la causa. A los mandos estaba el de siempre, Campazzo, con su acostumbrada disposición estoica para gobernar la nave en la peor de las tempestades. El conjunto de Mateo fue horadando poco a poco la defensa malagueña, llegando al muelle del descanso con una distancia muy asumible. 45-49.

Esta Supercopa ha puesto de manifiesto que quedan bastantes tareas pendientes, tanto en el ajuste de los roles como en la confección de la plantilla. Necesarias de subsanar para competir con auténticas garantías

La segunda mitad comenzó con una nueva aceleración por parte del Unicaja. Perry, Carter y Taylor convertían las posesiones en un suspiro, convencidos de que más vale intentar un tiro veloz heterodoxo que mascar en exceso la jugada. Tavares completó una actuación más que discreta —su más/menos en pista no estuvo a la altura de su jerarquía—, y a Ibaka se le vieron costuras hasta ahora ocultadas en su recién estrenada segunda etapa madridista. Mientras tanto, en la pintura contraria se erguía la figura de un excepcional Yankuba Sima, quien parecía haber acumulado toda la capacidad de intimidación de los pívots madridistas. De nuevo contra las cuerdas, el Real se aferró a la tabla salvadora del rebote. La remontada estuvo a punto de consumarse mediado el último cuarto, pero tras el 73-74 alcanzado a lomos de Llull vinieron varios fallos por parte del menorquín. A continuación, varias canastas quirúrgicas de un hasta entonces desaparecido Kalinoski reabrieron una brecha que ya no se pudo cerrar. Los esfuerzos finales de Campazzo y Garuba resultaron emotivos, mas una falta final del argentino sobre Alberto Díaz, discutiblemente señalada en ataque, dejó sin tiempo a los madridistas.

Campazzo

La marea verde se salió con la suya y alcanzó un triunfo merecido. Es cierto que el meritorio ahínco del Madrid consiguió evitar que el término naufragio pueda ser usado en puridad. Quede reservado, pues, únicamente para la crónica del columnista, incapaz de hallar alegorías a la altura. Aunque conviene recordar que el blanco no es un club habituado a las coartadas y a la indulgencia. Esta Supercopa ha puesto de manifiesto que quedan bastantes tareas pendientes, tanto en el ajuste de los roles como en la confección de la plantilla. Necesarias de subsanar para competir con auténticas garantías y para alejar de nuevo la tentación recurrente de la iconografía de los naufragios de la mente de los agoreros. Hágase, por respeto a Conrad y a los anhelos de los aficionados.

 

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Buenos días, amigos. El Real Madrid solventó con una abultada victoria su partido de ayer noche ante el Espanyol. La mayoría de cronistas resaltan una mejoría clara en el juego, coincidiendo con la opinión de Ancelotti, pero esto va por barrios, claro. ¿Os habéis fijado en que la disparidad de criterios en torno a esa pregunta universal y recurrente (¨¿Y qué tal jugó el Madrid?") cada día varía más entre vuestros amigos y redes sociales? Una de las explicaciones para el fenómeno se nos antoja clara: la creciente fortaleza de los prejuicios, tanto en fútbol como en tantos otros órdenes de la vida. Es un asunto sociológico, y no solo propio del madridismo. La gente ve el partido con ojos de tener razón pase lo que pase en el mismo, asegurándose de que los apriorismos se refuerzan en lugar de quedar abiertos al matiz o incluso a la refutación.

Nuestro cronista Andrés Torres vio el partido así, Fue un encuentro anómalo, al cual arribaba el equipo después de una extraña semana discutiendo sobre el estilo, polémica (pero menos) encendida por el propio Carletto en rueda de prensa. Se abrió una controversia sobre si al Madrid le interesaba el rock and roll, que en el código balompédico-musical de estos días era el 433, o bien un estilo más tranquilo, digamos de crooner, caracterizado por el control y el dominio y no tanto por el zafarrancho, a través del cual la gente se refería sin nombrarlo al 442.

El partido de ayer no ofrece una respuesta clara al dilema, dado que jugó visiblemente mejor cuando quiso ser crooner, pero no consiguió remontar hasta que sacó la stratocaster y la enchufó al amplificador. En otras palabras, el 442 le sirvió para jugar de manera más plausible, pero ganar, lo que se dice ganar, no lo consiguió hasta que volvió a adaptarse al 433, movimiento que coincidió con la salida al campo de Vinícius.

Sí, amigos. El rock es el 433 y su vicario en la tierra es Vinícius jr., que descansó al comienzo para armar el imprescindible taco en cuanto puso el pie en el césped. Es el "rey del rock", como sentencia As. ¿Nos aferramos entonces al heavy metal? Es difícil de decir. Lo normal ayer habría sido que no hubiera hecho falta recurrir al 433 ni turbar el descanso del brasileño. Por juego, el Madrid merecía ir ganando, pero el fútbol es así, por si aún hoy no habíais tenido que leer el topicazo, y el mismo portero (Courtois) que nos acostumbra a resolver favorablemente torrentes de ocasiones del rival, convirtió ayer en gol del oponente algo que no era ni ocasión. Tiene crédito para varios cientos de cagadas como esa. El hecho es que este accidente desvirtuó cualquier análisis táctico (bueno, eso y la pólvora mojada de un Mbappé muy activo pero poco entonado ante el gol), y que Carlo volvió al 433 porque a la fuerza ahorcan. Falta por saber si la jugada habría salido igual de bien de haber optado inicialmente por el 433.

La encrucijada táctica, por tanto, sigue a nuestro juicio sin resolverse, y tal vez no haya ninguna necesidad de resolverla. A este portanalista le parece que el 442 derivó en la mejor primera media hora de lo que va de curso (con un inspirado Güler y un Valverde inconmensurable), pero también entiende el lío mayúsculo que supone tener que optar por solamente dos componentes de un ramillete en el que están Vinícius, Mbappé, Rodrygo (estupendo ayer), Endrick y Brahim (cuando se recupere). Como siempre en el Madrid, ante la duda hay que optar por la falta de dogmatismos. Que las circunstancias concretas de cada partido nos ayuden a decidir. En este sentido, contar con el técnico más acomodaticio (lo decimos con admiración) del mundo solo puede resultar una ventaja.

Marca no destaca un "rey del rock", pero sí vuelve sobre la parábola musical con lo del "ritmo". El partido lo ganó el rock and roll aunque el crooner también cantara bien. Lo cierto es que en el equipo hay mayor profusión de rockeros que de amantes de la música ligera. El viejo axioma nos recuerda que los viejos rockeros nunca mueren. En el Madrid hay abundancia de jóvenes rockeros y, si los viejos rockeros no tienen sitio reservado en el camposanto, imaginad el horizonte de gloria de los nuevos. (Campazzo, por cierto, no es ni joven ni viejo, pero es un rockero que ni Lemmy y ayer transportó al Madrid a una nueva final de la Supercopa de baloncesto al vencer al Barça. Leed a Pablo Rivas).

Os dejamos con la prensa cataculé. Hoy tiene un compromiso serio el equipo cliente de Negreira ante el Villarreal. Veremos cómo se resuelve.

Pasad un buen día.

Resultaba imposible desprenderse de la sensación de déjà vu en este inicio del curso baloncestístico español. Justo un año después, la Supercopa, ese torneo inaugural que algunos aún consideran como el último de la pretemporada, volvía a Murcia en una decisión logística a priori bastante inesperada. Aunque la sorpresa se reduce cuando uno se percata de que la repetición de la sede constituía una de las escasas posibilidades de colar al Barça -cuarto clasificado en la liga ACB 2023-24- en el trofeo, al desplazar al UCAM al hueco de participante anfitrión. Sea como fuere, ningún madridista inteligente pondrá pegas a jugar una competición en Murcia. No solo porque la ciudad se trata de una de las más infravaloradas de España -diana de chistes por parte de ignaros y xenófobos-, sino porque, al contrario de lo que se suele pensar, el Madrid es a menudo más querido en provincias que en la propia capital. O que, visto lo visto en este final de verano, en su propio vecindario.

El inicio del partido nos permitió comenzar a familiarizarnos con las nuevas caras de la plantilla. El  nuevo integrante más exótico es sin duda el canadiense Xavier Rathan-Mayes, nómada por esas ligas del mundo y bautizado por un sector de aficionados merengues como Este Señor, tratando de hacer chanza ante el profundo desconocimiento que se tiene sobre su figura. Hay un punto de ironía en que Este Señor debute en Murcia, pero acaso el homenaje a Miguel Mihura no ande del todo desencaminado: como el protagonista de la célebre obra de teatro, XRM ha llegado a una capital europea repleto de entusiasmo -se nota en el denodado esfuerzo que muestra al defender a los rivales-; si bien parece que su Ninette particular, antes que ninguna fémina concreta, es la zamarra blanca del Madrid. Otro debutante que también quiso demostrar ahínco y concentración fue Andrés Feliz, tratando de acumular méritos atrás que compensen su actual timidez a la hora de atacar el aro. Por su parte, el esperado retorno de Ibaka se caracterizó por un previsible derroche de solvencia y por un reparto de tapones desolador para cualquier adversario.

Tácticamente el Barcelona intentó que el encuentro no se decidiese en la pintura y, de modo general, con la excepción de algunos parciales, lo consiguió. Un Madrid poco atinado en el perímetro -y muy irregular en el tiro libre- permitió que el Barça, equipo lógicamente aún en construcción, minimizase sus inconsistencias. Musa y Campazzo mostraban solidez y compensaron el apagón inicial de ideas de un ensimismado Hezonja. En clave madridista también conviene destacar el aumento de confianza de Alberto Abalde, a veces considerado el Rodrygo de la sección por sus instantes de ciclotimia. En el bando culé, la bisoñez de Núñez quedó disimulada por los fogonazos de Brizuela y por el histrionismo de Anderson, cuya sonrisa acompañante a su constante  trash talking lo asemeja más a un Chiquito de la Calzada antes que a alguien auténticamente intimidante.

Un tercer cuarto apabullante por momentos hizo creer que el Madrid se llevaría silbando la semifinal, mas cierta indolencia dio alas a un FCB que acarició la remontada. En el último cuarto Hezonja se redimió con alguna canasta de mérito -desde otra demarcación, comparte maneras con Petrovic; le falta su constancia-, y Campazzo ahogó las esperanzas blaugranas con un robo en la jugada crucial. El posterior carrusel de lanzamientos desde el 6,75 solo sirvió para alargar la agonía y mejorar los guarismos del argentino, coronado con justicia como el mejor del encuentro. La distancia entre ambos conjuntos probablemente sea menor que la de la temporada pasada, pero Peñarroya aún tiene mucho trabajo. Mientras tanto, Chus Mateo querrá continuar a salvo de los murmullos que siempre acechan el banquillo más peligroso de la liga, de modo que mañana pondrá toda la carne en el asador para alzarse con la séptima Supercopa consecutiva. Lo que incluye, desde luego y por encima de todos, a Campazzo, pero también a Este Señor. En Murcia.

 

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Arbitró José Luis Munuera Montero del colegio andaluz. En el VAR estuvo De Burgos Bengoetxea.

Se pasó de gallito con las tarjetas por protestar y pudo haber medido mejor esta situación. Estuvo acertado en el penalti a Endrick, pero se inhibió en el recibido por Fran.

La primera mitad comenzó con tarjeta a Pol Lozano por agarrar a Bellingham en el 10'. A la media hora llegó la amarilla por protestar a Mbappé, que hizo un gesto de desaprobación a una decisión. Antes del descanso Cabrera impactó con su mano en la cara de Fran García. Una acción que se pita como falta habitualmente fuera del área y que debe ser igual dentro de ella.

En la segunda parte mostró otras dos tarjetas por protestar. A Bellingham en el 80' por reclamar una falta y a Vini segundos después por lo mismo. Demasiado riguroso Munuera. También vieron cartulina Valverde por agarrar a Puado en el 60' y Joan Martínez al perder tiempo en un saque de meta en el 73'. Otro que debió verla fue Veliz por una dura entrada a Carvajal. La última acción a peritar fue el penalti de Romero a Endrick en el 88'. El balón no sale, el agarrón empieza fuera del área pero finaliza en el área por lo que el reglamento es claro y eso significa penalti.

Munuera Montero, REGULAR.

Courtois (6)

Serio… pero es humano. Falló en el gol.

Carvajal (6)

Despistado en el gol del Espanyol, atento en el empate merengue.

Militao (6)

Veloz. Infranqueable en carrera.

Tchouameni (6)

Contundente

Fran García (7)

Incisivo

Modric (6)

Noventa minutos de criterio

Valverde (8)

El factor corrector. Está en todas partes.

Güler (6)

Cada vez va dejando más y mejores cosas. Todo lo hace con criterio. Sustituido por Vini como consecuencia del sorprendente gol del Espanyol.

Bellingham (7)

Clase a raudales, el más listo de la clase en el gol del empate. Menos mal.

Mbappe (6)

Peleón y fallón, pero deja un gol y una asistencia

Rodrygo (7)

Buenos movimientos. Se sabe bajo los focos.

Vini (9)

Revolucionó el partido para ganar.

Lucas Vázquez (6)

Sin problemas

Rüdiger (-)

Sin tiempo, pero mandó una pelota a Horcasitas.

Endrick (8)

¿Quién hubiera ido a pelear ese balón junto al banderín de córner?

Ancelotti (6)

Mejor hoy el Madrid. Sensata política de rotaciones.

De un tiempo a esta parte, da gusto recibir a un club amigo en el Bernabéu. Será que, antimadridismo de provincias mediante, cada vez nos quedan menos, será también que en las filas del Espanyol no apreciamos Alejos ni Maffeos de turno. Malas noticias para el bueno de Vini en este regreso liguero, hoy velando armas en el banquillo al principio, héroe de la noche al final, pensando lo a gusto que podría descansar en cualquier campo de España. No será en el Metropolitano la próxima semana, no caerá esa breva. No fue el único titular habitual fuera del verde en esta noche de septiembre; junto a Vini, Mendy y Rüdiger aposentaron sus posaderas; en su lugar, sobre el verde, Fran García en el lateral izquierdo y Tchouameni como central. Aladino Güler, dicho sea de paso, con el encargo de frotar la lámpara maravillosa de Vinicius Junior. Poco tardaría en hacerlo.

Comentaba Carletto en la previa acerca del gusto del Bernabéu por el rock&roll. y resulta que el Madrid nos deleitaba con un fútbol asociativo de violines y excelsas partituras

Melancólico, cual si se hubiera contagiado del emotivo minuto de silencio del coliseo merengue a Salvatore “Toto” Schilacci, héroe azzurro en el Mundial de Italia 90 -descanse en paz-, el Espanyol no opuso ninguna resistencia en estos primeros compases que tanto se le indigestan al Madrid últimamente. El único susto entonces, el revolcón de Bellingham sobre su hombro sufriente. Duró poco. Lo que tardó el inglés en deleitar a la parroquia con un taconazo de altura para sacar el balón jugado en defensa. Antes, Güler ya había dejado un par de requiebros taurinos en el área y Goes, de nuevo bajo los focos, alguno de sus malintencionados caracoleos. Del Espanyol, res; el mismo protagonismo del que acostumbran detentar los pericos en las páginas de la prensa deportiva catalana.

El Madrid acumulaba ocasiones, frecuentemente a partir de las botas de Mbappé previo paso por el fútbol de seda de Arda, primero lo hizo tras un buen centro de un incisivo García, que Güler depositó con inteligencia de cabeza en el área para remate de Kylian que desbarató otro García, Joan, el buen portero blanquiazul. Poco después atraparía con firmeza un disparo seco y duro desde la frontal de nuestra Tortuga Ninja, pendiente aún de ajustar el antifaz de su punto de mira. Entre medias, aventuras locas de Militao, testarazo en un córner incluido, y un manotazo en la jeta de Fran, penal potencial, con el VAR haciendo mutis merengue por el foro. Comentaba Carletto en la previa acerca del gusto del Bernabéu por el rock&roll. y resulta que hasta el momento el Madrid nos deleitaba con un fútbol asociativo de violines y excelsas partituras. Se puede, claro, si consideramos que nuestro halcón charrúa, corrector impenitente, ya acumulaba seis recuperaciones en menos de media hora.

Todo pintaba bien.

Pero poco a poco, tras recibir Mbappé su primera amarilla incomprensible del Far West de la Liga por un aspaviento a 40 metros del árbitro -ni mi señora, oigan- el Madrid se fue espesando hasta caer en su atonía habitual. Al menos, ante la incapacidad del Espanyol en provocarnos algún sobresalto, llegamos a los vestuarios sin sofocones. Hasta el descanso, no obstante, lo único reseñable un audaz intento de gol desde el centro del campo de Javi Puado que estuvo relativamente cerca. Nada más del Espanyol y cada vez menos del Real. Tocaba remar de nuevo, nada nuevo bajo el sol, la luna madrileña en este caso.

No tardó ni un minuto el Madrid en volver a disparar sobre la meta blanquiazul, de nuevo, Mbappé, de nuevo Joan García. Esta vez el Espanyol si contestó, lo hizo desde la Avinguda del Baix Llobregat, pero contestó. Fueron dos obuses lejanos, el segundo especialmente que, pasaron, ambos, muy cerca del larguero. El partido, sorprendentemente, en el alambre.

Oh shit here we go again del que se lamentaba CJ al regresar a Los Santos tras salir de la cárcel en Grand Theft Auto San Andreas, la misma sensación de este inicio de temporada. Vinicius, entre aplausos, salía a calentar en banda. En el minuto 52 podíamos corroborar que la ansiedad se apoderaba del coliseo blanco: contra todo pronóstico -y lógica- el Espanyol se adelantaba en el Bernabéu. Un fenomenal pase en largo de Joan García -otro portero al que hacemos leyenda por un día- permitió a Jofre centrar raso ante el carajal de Carvajal. También contra todo pronóstico -y lógica- Courtois se le metió p´adentro con su propio talón. 0-1 y a remar más todavía. Vinicius, al campo, Güler, fuera.

Qué cosas tiene el fútbol. Tras 52 minutos de agonía, el Madrid sólo precisó seis, y algo de fortuna, para empatar el partido. Valverde lanzaba un misil tierra-aire al que respondía, otra vez, eficaz, Joan García. Sin embargo, Bellingham, cual carterista navideño en Preciados, birló el balón al defensor periquito que había recogido el rechace; templó y centró; raso, firme, duro, tanto que por una vez se le escurrió la pelota al portero. Carvajal, atento, remachaba el balón en la línea. 120 segundo después, aparentemente tocado, era sustituido por Lucas Vázquez.

1-1, más de media hora por delante, los deberes sin hacer y las prisas del mal estudiante.

Esas que parece tener siempre Mbappé que, tras fenomenal eslalon, dejo a Rodrygo de tacón para un disparo franco desde la frontal que se marchó fuera. Endrick ya calentaba, el Madrid iniciaba el sitio a lomos de la frescura de Vini y la aristocrática excelencia de Jude. El Espanyol, con oficio, se afanaba en rebajar el ritmo de un partido abocado, una vez más, al enésimo atasco vikingo digno de la M30 los viernes de sobremesa. No sería para tanto.

Nueva oleada blanca. Vinicius, con un excelso centro de exterior digno de Lukita, sirvió un auténtico pase de la muerte para que Goes remontara el partido a poco más de un cuarto de hora para el final.

2-1 a los 74 minutos… y 3-1 a los 76 cuando Vini robó en la medular, y corrió a la contra con Mbappé que, en el momento preciso, devolvió al carioca para cruzar el tercero ante ya un más transparente Joan García. Con el partido sentenciado regresamos de nuevo al salvaje Oeste arbitral donde Munuera Muntero volvió a desenfundar dos amarillas por protestar a Vinicius y Bellingham. Precisamente, Jude, agotado, dejaba su sitio a Endrick. Gracias, Carlo, porque lo de este chaval es impresionante le des uno, dos o tres ratitos para jugar.

Nada más ingresar en el campo, guerrero Endrick rebañó un balón imposible ¡junto al banderín de córner! para lanzarse cual Mihura al área. Tanto, que lo tuvieron que sujetar, si bien el enganchón comenzó fuera del área, la fuerza de la naturaleza de este mozalbete fue tal que acabó por arrastrar al defensa allá donde se pitan los penaltis. Mbappé desde los once metros hacia el cuarto en el noventa.

Fiel a la temporada 2024-2025 el Madrid volvió a deleitarnos con más de una hora de angustias ante un recién ascendido. La buena noticia es que acumulamos una Liga entera sin que nadie nos haya obligado a doblar la rodilla.

Justo hace un año, en el Metropolitano, donde jugamos el próximo domingo. Hala Madrid.

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Sexta jornada de Liga del Campeonato y visita el Santiago Bernabéu un RCD Espanyol recién ascendido que camina por mitad de la tabla. Los periquitos viajan con poco que perder y con un plantel con varios conocidos de la casa blanca como Tejero, Pacheco y Cabrera, que militaron en el Castilla. Su única baja confirmada es Edu Expósito, por lo que Manolo González podrá alinear prácticamente su once de gala. El once esperado en su habitual formación de 1-4-4-2 estaría integrado por Joan García en portería; El Hilali como lateral derecho; Romero en el izquierdo, Cabrera y Kumbulla centrales; el doble pivote, formado por Kral y Gragera; Jofre a la izquierda; Tejero a la derecha; en punta, la pareja Puado y el argentino Véliz.

 

2- Presión

 

No se espera una presión intensa ni agobiante de los blanquiazules y menos fuera de casa y en un coliseo como el madridista. Se intuye un equipo replegado, bien armado, junto, con poco espacio entre líneas y muchas ayudas. Tampoco buscarán meterse en un bloque bajo, aunque si el Real Madrid aprieta se verán obligados a defender cerca de su portería. La intención de Manolo González es un bloque medio que pueda aguantar las acometidas blancas y solo lanzarse arriba cuando se vea abajo en el marcador y si quedan pocos minutos para la finalización del partido.

Manolo González

3- Salida de balón

 

La duda de Calero afecta en este apartado, porque es el jugador con mejor pie de la plantilla perica para sacar el cuero. Cabrera tampoco desentona, pero es mejor su golpeo para jugar en largo o realizar cambios de orientación. En la media, sin Edu Expósito que es el encargado de la transición defensa-ataque, sufrirán y para solventarlo se deberán turnar Gragera y Kral, aunque el checo es un jugador más de corte y robo con recorrido y un gran campo de acción. Otra alternativa muy válida y eficiente será enviar balones largos a Véliz, que se desenvuelve bien por arriba, lucha y pelea con los centrales, los fijas y, además, libera a Puado, que puede estar atento a sus dejadas y prolongaciones.

 

4- Aspecto defensivo

 

Para ser un equipo ascendido, está limitando los goles recibidos en este comienzo de campaña, comparado a otros equipos cuya meta también es la salvación. En total tiene una media de un gol por choque al haber recibido cinco en estas primeras cinco jornadas de Liga. Ha tenido momentos de poca solidez y errores individuales, pero en general se ha visto una defensa con mejor tono del esperado. Los dos centrales son rocosos y expeditivos y por las bandas también están cumpliendo a la hora de cerrar. Se espera a Tejero, que es lateral, como centrocampista por la derecha para ayudar en la banda de Vinícius, que puede ser la que más quebraderos de cabeza cree en los visitantes. El checo Kral, uno de los fichajes veraniegos destacados de los periquitos, garantiza fuerza, quite, trabajo defensivo y contención. Un jugador que es una bendición para los centrales por sus ayudas y coberturas. También a destacar que son un conjunto fiable por arriba con varios jugadores que en el juego aéreo son magníficos.

5- Aspecto ofensivo

 

Un equipo rápido, vertical y directo es lo que se va a encontrar el Real Madrid. Robar y salir en transiciones defensa-ataque muy dinámicas, ágiles y de pocos toques es el plan. Velocidad por las bandas y pocos toques arriba para exprimir los espacios que pueda dejar el Real Madrid a la espalda del pivote y los centrales. Jofre y Gragera serán los lanzadores tanto en corto como en largo para que Puado y Véliz peleen arriba con la zaga blanca. Los laterales también pueden desdoblar con velocidad, aunque en muchos momentos guardarán la posición y no se espera tanta valentía para evitar que el Real Madrid a la contra con su potencia devastadora pueda decidir el partido en pocas acciones. Los periquitos acumulan cinco goles, aunque lo cierto es que tres de ellos fueron en la última jornada cuando lograron la victoria ante el Alavés.

 

6- Estilo de juego

 

Manolo González tiene al equipo trabajado tácticamente, con mucho rigor y disciplina durante los 90 minutos. Se muestran solidarios, compacto y junta mucho las líneas para achicar los espacios. Dispone de una gran capacidad de adaptación a cada circunstancia para optimizar sus recursos al máximo. González se adapta a lo que propone el rival y les intenta incomodar lo máximo posible. El Real Madrid está avisado del partido que el RCD Espanyol realizó hace unas semanas en el Metropolitano, donde consiguió sacar un sorprendente empate a cero, y también con oportunidades importantes para haber marcado algún tanto. En lo que se refiere a las estadísticas ligueras, los blanquiazules tienen en su debe ser el tercer equipo que más disparos ha recibido hasta ahora. No es un equipo que corte demasiado el juego ni lo interrumpa con faltas, ocupando el 11º puesto del ranking, y tampoco avasallan con su posesión de balón, siendo el peor tercer conjunto en este apartado con apenas un 42% por encuentro.

Puado

7- Hombre clave

 

El canterano Javi Puado fue uno de los referentes del ascenso y también lo está siendo en este inicio de curso. Llega motivado y en buen estado de forma, como demuestra el hat-trick que anotó contra el Alavés la pasada jornada. Es un delantero dinámico, móvil, rápido, intuitivo y que se piensa poco el disparar a puerta. Se mueve bien en las inmediaciones del área y también dispone de calidad para filtrar pases, combinar y tirar paredes. Chuta muy bien con la derecha y se coloca con astucia en el área. Puede formar una interesante pareja con Véliz y si ambos funcionan el objetivo de mantenerse para los periquitos estará mucho más cerca.

 

Getty Images.

Buenos días, bienvenidos, hijos del rock and roll,

os saludan los aliados de La Galerna.

Bienvenidos al Portanálisis,

gracias por estar aquí,

vuestro impulso nos hará seres sarcásticos.

Como habréis podido apreciar, nos hemos levantado rocanroleros, con ganas de ritmo, marcha y caña, todo sea por dar la razón a nuestro Carletto: “La afición del Real Madrid está acostumbrada a ver un fútbol rock and roll”. Carlo Ancelotti, de profesión domador de periodistas en ruedas de prensa, no dijo exactamente I can’t get no satisfaction si el Madrid no gana, pero vino a decir lo mismo ante las (normalmente) ridículas preguntas de los periodistas: “Hacer con nuestras características feliz a la afición del Madrid, que creo le gusta mucho más ganar que jugar bien”.

No son esas palabras las que recogen los medios madrileños, acostumbrados a recortar o manipular las palabras, cuando no a tergiversar directamente, como se vio recientemente durante el terrible parón de selecciones. En esta ocasión no se aprecia mala fe, sino la simpleza propia de las redacciones:

 

Carlo Ancelotti dejó tres acordes de guitarra a lo Jimi Hendrix para explicar el ritmo que desea para el equipo: “entretenido, vertical, con intensidad”. Justo lo que los aficionados echamos en falta en este arranque de temporada: un Born to run que no llega, o no llega a todos los jugadores a estas alturas del calendario, un Hurricane (que no Harry Kane) que todos anhelamos ver, en definitiva, convertir el Bernabéu en un Highway to hell para los visitantes. El visitante de esta noche no es otro que el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona, que llegará a un estadio en el que, paradójicamente, desaparecerán el rock, el pop y el reguetón (¡gracias!) durante una temporada, por obra y gracia de una normativa que no cumple prácticamente ningún recinto de la capital.

El diario Marca también simplifica el titular escogido hasta la mínima expresión, pero lo lleva por otros derroteros:

Lo cual nos lleva a preguntarnos: si Ancelotti no dijo lo que As y Marca titulan, cada uno en lo suyo y a su bola, ¿es lícito entrecomillar unas palabras que no son las pronunciadas? ¿La ética periodística lo permite, siempre y cuando se entienda la idea general? Porque se comienza cambiando algo inofensivo y se termina recortando lo que no interesa para generar polémica, como vimos recientemente con el corta-pega de Rodrygo y Vinícius.

I can’t get no

When I’m drivin’ in my car

and that man comes on the radio

He’s tellin’ me more and more

about some useless information.

Ahora caemos en que los Rolling Stones hablaban en su canción de esos tipos de la radio que nos sueltan información absurda e inútil para que la escuchemos en el coche de vuelta a casa. O los tipos de la tele, que tampoco se libran de la voz de Mick Jagger:

When I’m watching my TV and that man comes on to tell me how white my shirts can be.

Tipos que se limitan a soltar sus chorradas solo por el repelús que les causa el color blanco de las camisetas del Real Madrid. Mas no nos desviemos del asunto, que esta noche hay partido en el Bernabéu y, esperemos, rock and roll del bueno, “no ver un fútbol de muchos toques”, “sin perder demasiado tiempo en llegar a la portería rival”.  De un plumazo, de un golpe seco a la batería, Carletto desdeñó el tikitaka en el que se ha convertido el fútbol moderno. A buen seguro que a algún panenkita se le saltaron los empastes con la frase.

Las portadas dejan un hueco menor para el primer Real Madrid-Barça de la temporada de baloncesto, una semifinal de la Supercopa en la que los azulgranas no deberían haber estado, dada su clasificación en la Liga y la Copa pasadas, pero, oh, amigos, casualmente se designó Murcia como sede de la competición y el finalista de la pasada ACB pasó milagrosamente a ser también el anfitrión y permitió liberar una plaza para que los culés pudieran entrar. En cualquier caso, será un partido muy entretenido en el que nos costará ver a un Real Madrid renovado, pero sin Rudy ni el Chacho, frente a un Barcelona que ha vuelto a tirar la casa por la ventana para reforzar el equipo. El Real Madrid ha ganado las últimas seis Supercopas de España y la que hoy comienza será una magnífica piedra de toque para comprobar el encaje de los nuevos fichajes, Feliz, Rathan-Mayes, y el retorno de Ibaka y Garuba. Stairway to heaven una temporada más.

Os dejamos con la prensa cataculé, que sigue a lo suyo, tratando de desentrañar los misterios de su nueva derrota en Champions.

Era el mes de julio de 2020. Loquillo se arriesgaba y ofrecía un primer concierto en el Wizink después de la pandemia. Público sentado y mascarillas obligatorias. Quedaba aún mucho camino por recorrer, pero Jose María Sanz “El loco” abría su actuación anunciando que, tras 4 meses durísimos, “… ha muerto el silencio en las Calles de Madrid”. No podía hacerlo con otra canción que no fuera esa: En las calles de Madrid.

Sin embargo, el pasado fin de semana, ese silencio se volvió a apoderar un poco de la ciudad. El Real Madrid anunciaba que se suspendían temporalmente los conciertos del Bernabéu. Importantes citas como la de Aitana o Lola Índigo deberán esperar al menos seis meses. Y mucha gente lo celebró.

Es curioso, justo unos días antes me crucé con una chica que llevaba la camiseta de un grupo de música internacional que lleva en la carretera ya muchos años. No diré cuál para no alimentar las filias y las fobias de los lectores. El caso es que en su espalda aparecían todas las ciudades por la que ese grupo paró durante el año 2017. Roma, Milán, París, Londres, Edimburgo, Zurich, Budapest… No estaba Madrid. Ni siquiera Barcelona. En ese momento pensé que por fin Madrid tenía un recinto que pusiera el nombre de la ciudad en las camisetas de las grandes giras. Simplemente el recinto que Madrid se merece. A las pocas horas, como quien dice, me topé con la noticia de que los conciertos en el Santiago Bernabéu debían suspenderse.

Wizink Center

Vivo relativamente cerca del Wizink Center. Un pabellón espectacular al que antes se le conocía como “Palacio de los Deportes”; aunque hoy alberga más conciertos que eventos deportivos. Está situado frente a la Avenida de Felipe II o Plaza de Dalí. Porque, a pesar de una cuestionable reforma acometida hace años, sigue conservando una estructura artística diseñada por el propio genio del surrealismo nacido en Figueras. Es muy amplia y tiene zonas infantiles, además de albergar el mencionado dolmen con su bonita estatua. Sin embargo, muy a menudo se llena de jóvenes haciendo fila para acceder a los eventos que en el Wizink Center se celebran, incluso algunos acampan en las proximidades. El pequeño comercio cercano solo consiste ya en locales de hostelería. Hasta el vecino barrio de Fuente del Berro ha visto desaparecer casi todos sus bajos comerciales para dar cabida a viviendas de alquiler vacacional, orientadas sobre todo a la gente que viene a los conciertos. En las horas previas a los eventos hay cortes de calle y caos de tráfico generalizado en el eje de Doctor Esquerdo y O’Donnell. En definitiva, hay trastorno para los vecinos. Aun así, pocos dudan de que es una instalación buena para la ciudad y para el barrio.

Entiendo las molestias que pueden originar los conciertos en el Bernabéu. Aparentemente el problema principal es el ruido, si bien, en las redes sociales de las cuentas que más oposición presentan a dichos conciertos, parece que celebran más las pérdidas económicas que sufrirá el Real Madrid que una eventual mejora en la calidad de vida de los vecinos

No muy lejos está también la Plaza de Toros de Las Ventas. Un edificio casi centenario que durante el mes de mayo y junio celebra la feria taurina más importante del mundo. Ni que decir tiene el bullicio que congrega en esa zona desde las seis de la tarde. Son calles a evitar si circulas en coche. Olvídate de aparcar si eres residente del barrio y no dispones de plaza privada. A un kilómetro a la redonda no suelen escucharse los “olés”, salvo tardes muy especiales. Pero sí se oye la música de las noches de discoteca post corrida y sus conciertos (míticos) cuando allí se celebran. Una vez un político sugirió la abolición de los festejos taurinos en esa plaza y la reacción de los hosteleros y empresarios de la zona no se hizo esperar. En ese mes de feria de San Isidro, se factura lo mismo que durante el resto del año. Son muchas familias las que dependen de esa plaza, no es solo cuestión de que te gusten los toros más o menos.

Plaza de toros de Las Ventas

En definitiva, entiendo las molestias que pueden originar los conciertos en el Bernabéu. Aparentemente el problema principal es el ruido, si bien, en las redes sociales de las cuentas que más oposición presentan a dichos conciertos, parece que celebran más las pérdidas económicas que sufrirá el Real Madrid que una eventual mejora en la calidad de vida de los vecinos. Algo muy significativo y que indica que quizá el problema no esté en la música alta que se produce de nueve a once de la noche. El tema es más profundo. Es imposible no pensar que se trata del antimadridismo, decidido a atacar por todos los flancos, harto ya de ver al Real Madrid levantar trofeos del máximo prestigio y coronarse ahora, encima, centro neurálgico de la ciudad a través de su fabuloso recinto.

Quizá el problema no esté en la música alta que se produce de nueve a once de la noche. Es imposible no pensar que se trata del antimadridismo, decidido a atacar por todos los flancos, harto ya de ver al Real Madrid levantar trofeos del máximo prestigio y coronarse ahora, encima, centro neurálgico de la ciudad a través de su fabuloso recinto

Les da igual que Madrid pueda convertirse en la capital europea de la música. Aunque no me encante, pienso sobre todo en la música latina, para la que sería la puerta de entrada perfecta a Europa para todas las bandas y cantantes que ya brillan a nivel mundial. Por eso no entiendo el silencio del alcalde, Jose Luis Martínez-Almeida. Al igual que se apresuró a reclamar a Vinícius que se desdijera de lo que en realidad no había dicho, me habría gustado escuchar al ilustrísimo, poco después del anuncio del club, decir que era una mala noticia, que estaba seguro de que todo se arreglaría y que el Ayuntamiento quedaba a disposición del club para ayudarle a subsanar los problemas técnicos que hoy pudieran existir, porque Madrid necesita una instalación como este moderno Bernabéu. Así hubiera demostrado que realmente es el alcalde de todos los madrileños y busca lo mejor para la ciudad, y que no condiciona sus decisiones a lo que un grupo minoritario pueda opinar sobre sus actuaciones.  Un grupo que, por cierto, tuvo durante muchos años un estadio con una grada construida sobre la principal circunvalación de la ciudad y a la que obligaba a cortar una de sus salidas cuando se celebraba un partido. O un concierto, que también hubo muchos y muy buenos.

Deseo firmemente que este parón en las actividades no futbolísticas del Bernabéu sean solamente seis meses. Que en este tiempo el club lleve a cabo todas las medidas necesarias para poner fin a esta polémica. Entre otras cosas porque el Real Madrid tiene la extraña costumbre de tratar de cumplir siempre con lo que dice la ley. Y que, de una vez por todas, todos los ámbitos sociales y políticos de la ciudad valoren lo que significa tener un estadio como el que tienen en el mismísimo Paseo de la Castellana, más allá de los colores futbolísticos.

 

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