Las mejores firmas madridistas del planeta

El entusiasmo, alegría y apoyo incondicional a nuestro equipo jamás deberían hacernos acríticos para con él, pues la mesura ática es una virtud en sí misma, y su abandono nos dejaría en terrenos más propios de la ceguera y, en última instancia, del fanatismo, más propio de otras latitudes, incluso dentro de nuestro país. Esto incluye el enjuiciamiento a Vinícius, al que me referiré después.

Somos madridistas. Ello implica de manera intrínseca excelencia, profesionalidad que nos llevarán al gozo y solaz, especialmente en primavera. El reverso a ello, tenebroso o no, es la exigencia en la búsqueda de la excelencia para con todos los que componen nuestro club, ya sean directivos, jugadores o técnicos. Es perfectamente lícito y sano ser conscientes de los errores que cometemos nosotros mismos y la gente que compone nuestro club.

La perfección es inalcanzable, sí, pero en el Real Madrid sabemos mucho de eso de vencer imposibles. Es ese espíritu, y no otro, el que lo ha convertido en el mejor club deportivo de la Historia.

El actual Real Madrid tiene mucho, muchísimo de bueno, sin duda, y no hay espacio en esta Galerna para glosar todas sus virtudes, pero también tiene defectos. Institucionalmente, sigue una política de comunicación en la que resulta muy sencillo confundir el virtuoso término medio platónico con la blandura. A nivel deportivo, hay individuos que, en opinión de quien esto escribe, no están actuando de manera correcta, si bien es muy probable que los resultados lo refuten y demuestren que no tengo ni idea de fútbol, y seré el primero en alegrarme de mi error. No me gusta, es más, me produce pereza la alineación que sacó ayer Ancelotti. Pertenezco a esa clase de aficionados con ansia por caras nuevas, y deseando estoy en cada momento ver en el once titular al mago turco Arda Güler y al Orzowei brasileño Endrick, pues son el futuro del club. No estoy conforme con la gestión de Carletto de las “ierarquías”, que, en mi simpleza, confundo con hipotecas morales, en Román paladino, con ese tan dañino “con todo lo que nos ha dado”.

Tampoco estoy de acuerdo con la decisión de sacar a Vallejo por aclamación cuando se trata de un jugador que no tiene nivel físico ni técnico para jugar en el Real Madrid por muy buen profesional que sea y muy buen ambiente que cree en el vestuario.

No me gusta la actitud de Vinícius Junior con los árbitros. Los árbitros prevarican y hay barra libre de patadas y provocaciones contra él, de eso no parece que haya duda. Vini cobra por jugar al fútbol, y parte del juego es saber gestionar la provocación, adquiriendo la fuerza mental necesaria para no caer en ella, máxime cuando en esta temporada las protestas realizadas por jugadores del Real Madrid están siendo sancionadas con (aún más) saña en las corruptas competiciones españolas por los corruptos árbitros españoles, dependientes del corrupto CTA y sus corruptos dirigentes. Mi sensación es que Vinícius empezó la temporada con la cabeza en Arabia, ofreciendo un nivel de juego de todo punto inaceptable. Quién no lo haría si son ciertas siquiera la mitad de las cantidades que se dice que le ofrecieron. Como no tengo ni idea de fútbol, yo, en el lugar de los directivos madridistas, habría aceptado la oferta, habría cogido una cantidad de dinero mareante y la habría empleado para fichar un delantero centro de nivel mundial y restar saturación a la nómina de atacantes con querencia por la banda izquierda. Sí, me refiero a ese delantero, a ése, al de la motosierra.

Muñiz Ruiz en el Real Madrid, 3 - Alavés, 2

Aún ahora, habiéndose entonado el bueno de Vini, sigue manteniendo actitudes de todo punto perjudiciales para él y para el equipo. Comprendo su indignación con los corruptos colegiados y su, en el mejor de los casos, sibilina forma de arbitrar contra el Madrid, pero cobra, y no poco, también por mantener la cabeza fría. La vehemencia y, no podemos negarlo, histrionismo con que se maneja sólo van a redundar en su perjuicio y en el del equipo, pues le granjearán amonestaciones que amenazan su presencia en el campo.

Vini cobra por jugar al fútbol, y parte del juego es saber gestionar la provocación, adquiriendo la fuerza mental necesaria para no caer en ella, máxime cuando en esta temporada las protestas realizadas por jugadores del Real Madrid están siendo sancionadas con (aún más) saña en las corruptas competiciones españolas por los corruptos árbitros españoles, dependientes del corrupto CTA y sus corruptos dirigentes

La inteligencia se demuestra peleando las batallas que podemos ganar y no luchando en causas que, aunque justas, nos asemejan más a Quijotes lanzándose contra molinos que al mejor club de la historia. Antes de que nadie diga nada, no me estoy refiriendo en absoluto en la lucha contra el racismo que Vini abandera, causa ésta tan justa como necesaria.

La corrupción la combatiremos desde los despachos si Florentino Pérez así lo estima, pero, en el campo, lo que toca es, salga quien salga, jugar y, como casi siempre, ganar.

Hala Madrid.

 

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Buenos días, amigos, y bienvenidos a esta mañana madridistamente agridulce. Las victorias de nuestro equipo en La Galerna se celebran, pero no podemos negar un cierto sinsabor por el final del partido. Lo que estaba destinado a ser una goleada gozosa se convirtió en un ligero suplicio, con el Alavés cerca de remontar tres goles y el Madrid pidiendo la hora.

El 3-2 final nos sirve para sumar tres puntos y llegar bien posicionados al derbi del próximo domingo. Sin embargo, la descarada reserva de fuerzas del final (otros lo llamarían siesta) añade un filtro de insatisfacción. La guinda del pastel de amargura lo trajo el colegiado, CTA de pura casta, que sancionó con tarjeta amarilla cualquier muestra de desaprobación de sus (excéntricas) decisiones por parte de los jugadores blancos, perdonando en cambio tarjetas claras por juego brusco a los futbolistas del Alavés. Siete faltas del Madrid, cuatro tarjetas; diez faltas del Alavés, cero tarjetas. Podéis leer aquí la desabrida crítica a la labor arbitral por parte de nuestro experto Alberto Cosín.

As habla de “sinfonía incompleta”, y nos parece hasta generoso. El hombre que trae a portada el diario madrileño es Mbappé, cuyo gol fue acaso el primer golazo kyliano como tal que ha facturado en la liga española. La jugada que tejió con Bellingham es un lujo al alcance de pocos, y el regate final en el área define a un extraterrestre, un monumento al fútbol sobre dos piernas. Le falta aún para ser el Mbappé que deslumbró al planeta, pues está recobrando su mejor forma tras una temporada extenuante. Pero ahí anda.

Antes de ese gol, de hecho antes de casi todo, se había registrado el tanto de Lucas Vázquez tras formidable jugada de Vinícius. El brasileño volvió a ser determinante, y dejó para el recuerdo gambeteos y carreras que solo pueden salir de su cosecha. También brilló Rodrygo, cuyo tercer gol, al comienzo del segundo tiempo, hizo albergar la esperanza de una goleada que después, como ha sido dicho, se quedó por el camino.

Dice Marca que el Madrid “jugó con fuego” y no se equivoca, pero sí actúa con astuto sectarismo cuando agrega que Luis García reclamó la expulsión de Endrick, por todo apunte relativo a la cuestión arbitral. ¿Nada que decir sobre la fijación utilitaria de Muñiz Ruiz con los futbolistas blancos, a quienes no les permitía ni levantar el brazo, mientras no sancionó con una sola tarjeta amarilla las entradas peligrosas de tipos como Mouriño? Lo sintetizó perfectamente el genio Marselle en su viñeta, que reproducimos. El Madrid se reserva, el CTA no.

Se supone que el nuevo reglamento auspicia el tarjetear sin ton ni son por meros gestos de desaprobación hacia el árbitro, pero ni en la fantasía más negreiril y tebista del mundo se concibe que Vinícius pueda ver tarjeta por instar a su propio público a animar mientras le pueden romper el tobillo sin ver tarjeta. Se supone que el capitán es ahora el único que tiene derecho a dirigirse al colegiado, pero entonces ¿por qué amonestó a Modric, que SÍ es el capitán?

Por otro lado, ¿nada que decir, Marca, sobre el grosero agarrón a Mbappé?

Los medios no escritos tampoco tienen hoy nada que decir sobre la nueva manifestación de negreirismo vivida ayer en el Bernabéu. Al contrario: ponen el foco en la jugada de Endrick (muy al final del partido) y una supuesta expulsión perdonada a Vinícius por reírse al ver el descuento aplicado por Muñiz. Es el relato nuestro de cada día, amigos. Nada podemos hacer nosotros, salvo denunciarlo un día sí y al otro también.

Así vivimos, queridos galernautas. Así nos manejamos en el fango permanente que es el fútbol español, por utilizar la terminología al uso. Os dejamos con la prensa cataculé.

Pasad un buen día.

 

Courtois (5)

Sin mucho trabajo hasta que le enchufaron por sorpresa dos chicharros en un minuto.

Lucas Vázquez (7)

El gallego infalible.

Militao (6)

Sin sobresaltos… hasta que se fue.

Rüdiger (6)

Contuvo las acometidas al final.

Mendy (5)

Insustancial.

Tchouaméni (6)

Buen partido.

Valverde (8)

A los motes animalescos de Pajarito o Halcón habría que añadir el de Pulpo, por la pila de balones que roba. Qué despliegue.

Bellingham (8)

Con él, el Madrid juega a otro deporte, Pepe Kollins dixit.

Mbappé (7)

La manera de la que se deshizo de su marcador en el gol es ballet.

Vinícius Jr (7)

Incisivo y mortal en el primer minuto… pero se va a liar y aún no sabemos por qué.

Rodrygo (8)

Velocidad, desborde… y gol. Con noches como esta se reivindica Goes.

Modric (6)

Proporcionó temple en los momentos de zozobra.

Vallejo (5)

Proporcionó zozobra en los momentos de temple.

Endrick (6)

Incontenible. Es una furia. Va con todo contra todos.

Güler (5)

Irrelevante.

Fran García (-)

Sin tiempo.

Ancelotti (6)

La merengada tiende a reprochar a Ancelotti lo tardío de sus cambios.

 

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Júbilo, regocijo. Albricias. Acostumbrados al eterno baldío que constituyen los primeros tiempos en Liga para nuestro Madrid, esta vez los de Carletto sólo tardaron 54 segundos en abrir el marcador ante el Deportivo Alavés en el Bernabéu. Un excelso y kilométrico cambio de juego de Fede Valverde —¡ay, madre, como añada la precisión tierra-aire de Alonso o Becks a su repertorio!— y un demarraje supersónico de Vini ante un defensor babazorro que aún estaba ajustándose la espinillera fueron suficiente para que Lucas Vázquez apareciera por sorpresa para hacer el 1-0, el segundo de los goles anotados en el primer tiempo por el Real Madrid en lo que llevamos de temporada. El último, Goes en Mallorca en la jornada inaugural de los blancos, informa la central de datos del chat de La Galerna.

Tuvo que ser Lucas Vázquez, el gallego infalible, para desesperación de Luis García Plaza en recuerdo de aquellos memorables e iracundos espasmos incontenibles que le provocó un gol noventoide del Madrid en Mendizorroza la temporada pasada. También fue entonces obra de Lucas Vázquez, la única novedad de un once tradizzionale de Carlo, en el que esperábamos más cambios, máxime considerando lo maltrecho del hombro de Jude y que en cuatro días viajamos a territorio comanche donde nos esperan con el Tomahawk entre los dientes. No obstante, ya sabemos que Ancelotti con esto de las rotaciones es como el legendario Rotato Potato de la teletienda de madrugada.

Adelantarse tan pronto en el marcador sentó bien al Madrid, que acogotó a su rival sin mayores complicaciones por más que la infografía en televisión informara del empate a una ocasión de gol para ambos equipos. Debió ser por un despeje peculiar de Rüdiger o un tiro raso que detuvo Courtois sin mayores complicaciones. En cualquier caso, un Alavés timorato poco a poco se fue sumiendo en la indiferencia, siendo lo más reseñable una carrera perdida del trompetero Villalibre ante las extravagantes rodillas levantadas de Rüdiger.

Entretanto, el colegiado anulaba por claro fuera de juego una pieza de la Filarmónica de Chamartín con Bellingham como director de orquesta. El Rock&Roll se lo reservaba Vini, que dejó un roto impresionante sobre Mouriño —con “ñ”— que castigó con una falta intempestiva al carioca. Fue entonces cuando Muñiz Ruiz, así se llama el susodicho del pito, amonestó a Vinícius por encorajinar al público con un vamos carallho. Mbappé, flipando, aunque, claro, más fliparía su marcador pocos minutos después.

Al filo del descanso, Kylian descargó de tacón sobre Bellingham que, sutil como acostumbra, filtró un medido pase interior al 9 merengue. Fue entonces cuando Mbappé, para anotar el segundo, en único, fino y veloz movimiento, se deshizo no sólo de este Diarrá del Alavés, sino de todos los Diarrás balompédicos del mundo. 2-0, golazo, no hay quinto malo.

Con el partido prácticamente resuelto compareció el Real Madrid en el segundo tiempo para a los tres minutos de la reanudación resolverlo del todo. O eso parecía. El caso es que Rodrygo, reivindicativo esta noche, aprovechó el ensimismamiento babazorro para avanzar, avanzar, avanzar y hacer el tercero entre las piernas de Sivera. Dada la situación —y sin tener que jugar en el Metropolitano el domingo— el Alavés comenzó a mover el banquillo mientras Ancelotti seguía mascando chicle.

Con el partido prácticamente resuelto compareció el Real Madrid en el segundo tiempo para a los tres minutos de la reanudación resolverlo del todo. O eso parecía

Los primeros cambios llegaron, fiel al estilo Carletto, en torno al 70´. Un ovacionado Valverde y un muy buen Rodrygo Goes esta noche dejaban su lugar a Modric y a Endrick, con veinte minutos por delante, ante una especial expectación del Bernabéu.

Poco tardó nuestro joven James Brown brasileiro en abrir el tarro de las esencias con un disparó seco desde la esquina del área que astilló la cruceta del arco del Alavés. Poco después dejaba un recadito en una tarascada con Mouriño, un tipo especialmente indigesto. Mucho de Endrick en poco tiempo. No obstante, la felicidad era incompleta. Nos faltaba Aladin Güler. Incluso Vallejo, que contemplaba el partido en la banda con el chaleco de los suplentes, en espera de una oportunidad que llegó en el 78 entre la aclamación de un estadio que aún recuerda los críticos minutos que disputó con solvencia en aquella memorable eliminatoria contra el City. Ambos entraban en liza en sustitución de Militao y Mbappé.

En aquel momento, todo parecía plácido y feliz .

Entre tanto cambio, Protesoni, que es un futbolista del Alavés, no un medicamento, recortó distancias en el 85´con un fenomenal disparo desde la frontal que provocó el cabreo de Ancelotti, molesto por cierta relajación merengue, dejadez que desataría su cólera apenas un minuto después cuando Kike García, que siempre nos moja, puso un sorprendente 3-2 en el marcador tras una pérdida madridista.

Que inesperadamente el partido recobrara toda su emoción, el precio de la falta de concentración de un Madrid que se despistó en los cambios que tanto reprochamos tardar hacer al bueno de Carlo. Y nosotros, incautos forofos, que esperábamos una noche tranquila y nos enchufan seis minutos de descuento. Para jugarlos entraba Fran García en lugar de Vinícius, que se fue despotricando con no se quién en la banda. Se viene lío portanalítico. Endrick, muy activo, pudo sentenciar tras un buen pase de Modric mientras el Alavés balón largo a balón largo y córner a córner llevaba la zozobra a las gradas.  Afortunadamente no hubo tiempo para más, salvo la discusión que, concluido el partido, mantuvieron García Plaza y Ancelotti ¿a propósito de Vinícius?

Que inesperadamente el partido recobrara toda su emoción fue el precio de la falta de concentración de un Madrid que se despistó en los cambios que tanto reprochamos tardar hacer al bueno de Carlo

En cualquier caso, maquillajes del marcador y lapsus de concentración —que en otras latitudes futbolísticas pueden ser mortales— al margen, —si es que tal cosa es posible— el hecho es que el Madrid acumula toda una Liga sin perder, con el Metropolitano en el horizonte, allá donde sufrimos nuestra última derrota para deleite indio.

El domingo llega la hora de la venganza.

 

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Arbitró Alejandro Muñiz Ruiz del colegio gallego. En el VAR estuvo Figueroa Vázquez.

Un disparate. Acertó bastante poco en un partido sencillo. No daba una ni por cuestión estadística. Un visitante se resbalaba, pues falta de Tchouaméni. Falta clara a Vinícius al que arrastran la pierna, no pita nada, pero segundos después roba limpio Militao y pita. Pisotón a Vinícius y marca córner cuando era falta o saque de puerta. ¿La amarilla por entradas reiterativas de algún defensor babazorro? Agua.

Lo de las amarillas por protestar en esta Liga ya es de juzgado de guardia. En tres días han masacrado a los jugadores blancos. Árbitros chulos y muy valientes en el campo pero cobardes y serviles con sus jefes desde tiempos inmemoriales. Por eso es un gremio deprimente con el que no hay ganas de empatizar por ningún lado.

Valverde vio la amarilla en el 3' por un gesto con el brazo sin mirar ni al árbitro. La de Vinícius fue por hablar al aire y al gallego le dio por sacar la cartulina para mejorar su ya poderoso ego. La última fue a Modric en el 95' porque sí.

Por lo demás, se anuló un tanto Mbappé por claro orsay en el 21' y también mostró amarilla a Endrick por una patada de naranja oscuro donde duele a Mouriño. Los vitorianos se fueron de vacío de manera injusta.

Muñiz Ruiz, DEFICIENTE, HORRIBLE y DEPRIMENTE.

 

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Está el Madrid en el candelabro en este inicio de temporada. Y es que ya lo dijo Lukas Podolski: el fútbol es como el ajedrez, pero sin dados. Anda nuestro Kaspárov italiano, por mejor nombre Ancelotti, tratando de armar el juego en estas primeras jornadas, pero parece que al final siempre acaba sobrándole un alfil, uno de los caballos se le encabrita y las torres juegan a banda cambiada, y así no hay forma de que acaben de. La afición se impacienta, claro. La afición querría jaque en tres desde la primera jornada, pero la partida es larga y Ancelotti es paciente. Además —ya se ha dicho— le faltan los dados.

Acaso sea que a los nuestros les ocurre como al incansable centrocampista del River Mostaza Merlo, a quien una vez le preguntaron cuántos pulmones tenía. “¿Que cuántos pulmones tengo? ¡Pues uno, como todo el mundo!”. Bueno, como casi todo el mundo, que ya se sabe que cierto club del país de la esquinita de los campanarios juega con el pulmón artificial del CTA, lo cual no deja de ser justo porque para eso lo han comprado, y no precisamente barato. Pero en ese caso sería injusto tomarla con el entrenador o con los jugadores, porque salvo al Barcelona, al resto de los mortales quod natura non dat, el CTA non praestat, y tener que correr y pelear durante 90 minutos con economía de guerra pulmonar no es tarea sencilla. Al fin y al cabo, el fútbol está hecho de esfuerzo y de lucha, no siempre se pueden resolver los partidos con un gol de odontología, como los que marcaba el uruguayo Pedetti. No obstante, nadie sabe mejor que el Madrid lo que es pelear y ganar contra toda lógica y contra toda esperanza. Señorío es morir en el campo, Mourinho dixit, y este Real Madrid ha demostrado tenerlo por arrobas.

Kroos se abalanza sobre Rüdiger

O a lo peor es que a esta plantilla le pasa lo que denunciaba Carlitos Tévez del City: que a medida que ha ido ganando cosas, se ha hamburguesado. Yo, ciertamente, veo a nuestros futbolistas poco hamburguesados. El perfil afilado de Modric a sus treinta y todos, y el correr incansable de Valverde son escasamente compatibles con la doble whopper con queso, y lo mismo puede decirse del resto de jugadores. Yo los veo correr y porfiar, por más que todavía falte el flow, bro. Y si llegaran o llegasen a hamburguesarse, siempre podríamos contratar al nutricionista a quien el también uruguayo Biscaycazú agradecía su buena forma física por dictarle una dieta a base de hidrocarburos. Y si esa dieta no resulta, nos pasamos al eléctrico. Quiere decirse que todo tiene solución, o sea.

A mí, qué quieren que les diga, me cuesta sumirme en el pesimismo cuando se trata del Madrid. De hecho, el madridismo como yo lo entiendo no es otra cosa que optimismo, alegría y celebración

A mí, qué quieren que les diga, me cuesta sumirme en el pesimismo cuando se trata del Madrid. De hecho, el madridismo como yo lo entiendo no es otra cosa que optimismo, alegría y celebración. Decía Altobelli que agradecía ser futbolista a sus padres, especialmente a su padre y a su madre, y yo me sumo entusiasta a la fórmula altobelliana para agradecer a mis padres —especialmente a mi padre y a mi madre— mi madridismo, que es hijo del suyo aunque no lo conocieran. Así que ya ven, no me sumo en el pesimismo pero me sumo al agradecimiento, y no sólo a mis padres. También a los jugadores, especialmente a… Bueno, dejémoslo ahí, que la plantilla la conocen ustedes tan bien como yo.

En fin, que yo quería pedirles que tengamos un poco de paciencia. Y si queremos enfadarnos, hagámoslo con los que lo merecen. Nuestros rivales saben que, si no fuera por esa podredumbre que ustedes conocen y de la que ni quiero acordarme ni puedo olvidarme, es imposible adivinar quién ganará la Liga, pero se puede adelantar que será un equipo de Madrid que viste de blanco. O sea, lo del chileno Rojas cuando dijo aquello de que “del país al que iré no puedo decir nada… sólo puedo adelantar que se trata de un equipo brasileño”.

Ya lo ven, tenía razón Podolski: no hace falta tirar los dados.

 

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Toda una liga

me estaría contigo,

no me importa en qué forma

ni dónde ni cómo,

pero junto a ti.

 

Así ha sido, Real Madrid. Toda una liga contigo sin sucumbir. 38 jornadas sin derrotas, las transcurridas desde que perdiste el 24 de septiembre de 2023 frente a Alberola Rojas y a las rayas blancas y rojas del Atlético de Madrid en el Metropolitano.

No me importa en qué forma. Quiero estar contigo incluso en esta competición macilenta tutelada por un señor que se jacta de mentir para contrarrestar a la Superliga, que le parece jocoso que un presidente actual comprara la permanencia en primera de su club hace varios años, que reconoce que el Barça no cumplió los requisitos económicos para inscribir a futbolistas que a la postre le permitieron conseguir un campeonato y, sobre todo, que, aunque pide una sanción para el City por saltarse el fair play financiero, no ve tan grave que el FC Barcelona pagase durante décadas al vicepresidente de los árbitros por influir.

Ni dónde ni cómo, ya sea apoyándote en el campo, desde la tele de un bar en Callao, por aquello del ruido, o en el sillón orejero, pero junto a ti.

 

Toda una liga

te estaría mimando,

te estaría cuidando,

como cuido a mi vida,

que la vivo por ti.

 

De acuerdo, me deslizo hacia la hipérbole, pero el amor ha de ser mayúsculo para aguantar toda una liga como la que hemos padecido. Me comprometí no sé ni cuando y he de mantener aquellos votos que no hizo falta ni verbalizarte: te recibo a ti, Real Madrid, para ser tu seguidor, para gozar tus champions, para amarte, honrarte, consolarte y cuidarte, en la salud y en la liga, guardándote fidelidad, durante el tiempo que duren nuestras vidas.

 

No me cansaría

de decirte siempre,

pero siempre, siempre,

que eres en la liga

ansiedad, angustia,

desesperación.

 

Más allá del juego, mejor o peor, de la táctica y los cambios de Ancelotti, en la liga se apodera de mí la ansiedad ante las encerronas racistas, neonazis o violentas que te preparan algunos sectores de aficiones rivales como las de Valencia, Atleti o Mallorca. Me angustia ver cómo cazan a Vinícius y lo acosan, esto último también desde nuestra afición. La desesperación es inevitable al asistir, jornada tras jornada, a la prevaricación arbitral consecuencia de un sistema corrupto en manos de los pupilos de Negreira y de un VAR alimentado por los avalistas del Barça.

Toda una liga no, toda una vida estaría contigo.

 

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Buenos días, amigos. Por las mañanas no solemos devanarnos los sesos a la hora de romper el ayuno. Como es práctica habitual en un gran número de personas, hoy nos hemos levantado y hemos cargado y puesto al fuego la cafetera italiana —a casa de este portanalista las cápsulas solo llegan recetadas por el médico—. Mientras tanto, hemos preparado unas rebanadas de sesos. Rico, rico y con fundamento.

Si bien no son del gusto de todo el mundo —la casquería es controvertida—, los sesos aportan hierro, fósforo, vitamina B12, refuerzan el sistema inmunológico y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Eso sí, hay que tener una precaución muy importante a la hora de comer sesos: es importante que no sean los de uno mismo. Por poder, pueden comerse, ya lo demostró Ray Liotta en Hannibal, pero solo una vez, ya que tal acción tiene como secuela principal la anulación de la función cerebral de manera irreversible.

Rebanarse los sesos

Sport afirma que el bueno de Ter Stegen, a quien deseamos sinceramente una pronta y satisfactoria recuperación, hace rebanarse los sesos al Barça, y que su grave lesión provoca una toma de decisiones repentina en el club.

Normalmente, rebanarse los propios sesos tiene consecuencias fatales, aunque en el caso del FC Barcelona las consecuencias serían menos perceptibles si tenemos en cuenta su trayectoria habitual. Por lo que la decisión que tomen, ya sin sesos, para suplir la baja de su guardameta titular no distará mucho de la que habrían tomado con el cerebro entero, sin rebanar.

Portada Mundo Deportivo

No obstante, y para curarse en salud por si, por lo que sea, cortarse el cerebro en rodajas sale mal, Mundo Deportivo afirma que el Barça pone en marcha un casting para buscar un sustituto a Ter Stegen. Hasta enero solo pueden fichar porteros libres, no es posible contratar guardametas que se encuentren en prisión o con contrato, y suenan nombres, según el diario de Godó, como Keylor Navas, Claudio Bravo, Masip y Edgar Badía.

Portada Sport

Sport manda ánimos sin coma del vocativo a Ter Stegen. Los hacemos extensivos a Rodri, quien desgraciadamente también se ha fastidiado la rodilla. Cada vez hay más partidos y cada vez hay más lesiones graves. Lo que demuestra que para los gerifaltes del fútbol lo único importante es el beneficio económico.

Una vez terminadas nuestras rebanadas de sesos, nos servimos un segundo café y nos disponemos a echar un vistazo a la prensa madrileña.

Portada Marca

Del mismo modo que todos los caminos llevan a Roma y que todos los cominos llevan aroma, Marca afirma que «Todos los caminos conducen al oro». No sabemos si en el diario de Gallardo han rebanado los sesos a quienes habitualmente perpetran las portadas contra Vinícius, pero hoy ni lo ponen en el foco ni le adjudican declaraciones que no ha dicho ni promueven el acoso contra él. Se limitan a resaltar lo obvio: que es el principal candidato a ganar el Balón de Oro. Huele a portada patrocinada por UEFA, France Football o algún otro estamento o empresa relacionada con la gala.

Portada As

«Endrick pide paso» es el titular de As. Antonio Valderrama ha escrito hoy en La Galerna sobre este fenómeno que nos tiene a los madridistas ilusionadísimos. El diario de PRISA especula con que Ancelotti le dé la primera titularidad esta noche frente al Alavés, una se las sorpresas del campeonato. Alberto Cosín ha diseccionado, sin llegar a rebanarle los sesos, al rival blanco de esta noche para que sepamos a qué nos vamos a enfrentar. El Madrid buscará aumentar la racha de jornadas ligueras sin perder. Van 38.

Nos despedimos con un sujeto que si se rebanase los sesos no sufriría merma alguna, sino una mejoría notable. Se trata de Paco Roig. Si queréis saber por qué, leed la entrevista concedida a Relevo. Tomaos un primperan antes.

Pasad un buen día.

Mañana se cumple un año de la última vez que el Real Madrid cayó derrotado en Liga. Fue ante el Atleti 3-1 en el Metropolitano. Desde entonces, el conjunto de Ancelotti suma 38 partidos seguidos invicto, lo que equivale a una liga completa.

El récord está en 43, actualmente en manos del Barça de Luis Enrique y Valverde. En rueda de prensa, a Ancelotti le preguntaron por esta hazaña y la comparaban con aquellas 22 victorias consecutivas que consiguió su equipo en la temporada 2014-2015. ¨Si comparas los dos récords, son bastante distintos porque uno está focalizado en la victoria y el otro en no perder. Esto ha significado mucho éxito porque a veces hacen falta estos empates. El año pasado hemos demostrado solidez y continuidad compitiendo siempre, aunque este año todavía no hayamos encontrado esa solidez¨. Dijo Ancelotti.

Más allá de la solidez y el nivel futbolístico que haga falta para conseguir este récord, lo que más destaca es el aspecto mental. El Madrid nunca se sale de los partidos, y eso los rivales lo notan. Ponerse por delante en el marcador no suele ser una ventaja porque el Madrid sabe cómo darles vuelta a los partidos.

Además de remontadas, si algo caracteriza al equipo en esta racha de partidos invictos es la variedad de estilos que puede aplicar dentro de un mismo encuentro. Ya sea la posesión y la paciencia cuando el rival se encierra atrás, el bloque bajo y el contragolpe cuando el equipo contrario te somete, o utilizar la calidad individual de sus futbolistas cuando se atasca un partido.

Además de remontadas, si algo caracteriza al equipo en esta racha de partidos invictos es la variedad de estilos que puede aplicar dentro de un mismo encuentro

Para mantener esta racha, el Madrid tiene que mejorar su nivel en las primeras partes. Que 17 de los 18 goles del equipo hayan llegado en los segundos tiempos de los partidos es un dato bastante llamativo. Quizás se necesita esa urgencia desde el principio o generar más ocasiones con disparos de fuera del área. Ante el Espanyol se vio eso, fluidez en el juego y más recursos a la hora de finalizar las jugadas. El centro de Fran García a Arda Güler donde el turco le dejo el balón de cabeza a Mbappé, el pase de Rodrygo al hueco para que Mbappé finalizara en la media luna, o algún que otro disparo de Bellingham son ejemplos de que el equipo estuvo mejor.

El madridismo está disfrutando. Con el regreso de Bellingham, el equipo empieza a brillar. Para ser más efectivos, la presencia de un pivote para liberar a Valverde de tareas defensivas ante equipos inferiores es fundamental. Hay que aprovechar su disparo y su presencia en ataque. Hoy, el equipo tiene una nueva oportunidad de ampliar su racha ante el Alavés. Será importante ganar en casa antes del derbi, el partido donde empezó todo.

 

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Con un mes ya que llevamos de temporada, van quedando algunas impresiones, sensaciones más o menos claras. No es posible sacar conclusiones pero, al menos, nos queda una fotografía ligeramente desenfocada, como el libro de Robert Capa, de la situación. A estas alturas ya está claro que Vinícius es el mejor futbolista del mundo ahora mismo, a larga distancia del segundo, y que Mbappé es un jugador netamente inferior al fenómeno que irrumpió con luz cegadora entre el mes de abril de 2017 y el Mundial de Rusia de 2018.

También, que Endrick es lo más estimulante que tiene este Madrid de Ancelotti post-Wembley. La última jugada del choque frente al Real Club Deportivo Español de Barcelona, al que siempre es hermoso recibir de nuevo en Primera, resume lo que está siendo la aparición de este chaval en el universo madridista, su epifanía como estrella del equipo con más estrellas que el firmamento: no da nada ni por hecho, ni por sentado, ni por perdido; pelea como un jabato hasta cogerle las vueltas a su defensor y lleva a este al límite con su obsesión por perforar la portería contraria, hasta el punto de provocar un penalti.

Ese negro es una mole, me dijo ayer mi panadera por la mañana, cuando como cada día después de que juegue el Madrid, comentamos los pormenores del partido mientras compro el pan para desayunar. El madridismo tuitero, siempre tan cachondo, lo ha comparado con Drenthe, pero lo cierto es que en la primera pelota que tocó en el Bernabéu, recortó hacia fuera y chutó con su pierna mala desde la esquina del área, metiendo un golazo en plan folha seca, disparo durísimo a la cepa del poste que delataba un instinto asesino muy desarrollado. La segunda vez que saltó al césped del valle de Josafat casi vuelve a marcar gol al primer toque de balón, aprovechando un bote pronto y encimado por los defensas, al más puro estilo Eto’o, Drogba, ya saben, ese tipo de delantero centro caníbal. En su tercer partido, en fin, ya lo vimos, volvió loco a su marcador inventándose una jugada de gol de la nada, poniéndole un recurso de casación a una pelota perdida entre el murmullo de indiferencia con el que terminaba un partido muerto. Endrick tira a puerta como Bale y avanza por el campo como si pilotara un tanque. Es una apisonadora, su campo gravitatorio es el de Júpiter, desprende energía y voluntad por cada poro de su piel.

Endrick tira a puerta como Bale y avanza por el campo como si pilotara un tanque. Es una apisonadora, su campo gravitatorio es el de Júpiter, desprende energía y voluntad por cada poro de su piel

Para que luego digan los boomers de los jóvenes de hoy en día, Endrick, que aún no ha cumplido los 18, hasta se ha casado con su novia nada más llegar a Madrid, algo que seguramente no habrá hecho mucha gracia a su madre, la matriarca que gobierna con mano firme su carrera profesional. Sin embargo, lo que esto revela es una sana rebeldía, fe en las propias convicciones, seguridad en sí mismo. Si el chico ni siquiera le tiene miedo a su propia madre y mucho menos al compromiso matrimonial, ¿cómo se va a sentir impresionado por el Bernabéu? Es posible que estemos ante un patriarca, un hombre antiguo, de otra generación, en el cuerpo de un gladiador romano. ¿Hasta dónde puede llegar quien no conoce el miedo?

Endrick

El Madrid, en este inicio de Liga, sigue desmintiendo la falacia de la pegada. Es el tercer equipo más goleador tras los primeros seis partidos, detrás del Celta y con casi diez tantos menos que el Barcelona, lo que no es precisamente para presumir. Los chirlos de Endrick y, más aún, su capacidad de generar peligro y situaciones de gol, ¡los expected goals!, pueden resultar determinantes a largo plazo, así las cosas. Si Endrick supera el rol que tenía Joselu el año pasado, de matador puro, y todo parece indicar que lo va a superar ampliamente, puede, por sí mismo, multiplicar los registros de Vinícius, Mbappé, Rodrygo y Bellingham. Por lo pronto ya propició un penalti que se anotó el francés. Habrá que ver en qué queda todo esto y aún es pronto, pero las sensaciones son de estar ante un volcán en erupción del que se van a aprovechar todos sus compañeros.

Es posible que estemos ante un patriarca, un hombre antiguo, de otra generación, en el cuerpo de un gladiador romano. ¿Hasta dónde puede llegar quien no conoce el miedo?

Carletto, de momento, está gestionando al muchacho con su maestría habitual y promete que lo veremos más, incluso de titular. Endrick parece insensible a la presión ambiental. Muestra el mismo ímpetu que Vinícius cuando empezó, pero a diferencia del 7, y de casi todas las leyendas del Madrid contemporáneo, que pasaron lo suyo al principio de sus carreras de blanco por el miedo escénico del Bernabéu, da la sensación de ser inmune al público. Le da igual. Recuerdo que hasta Vini salió llorando al año de debutar, tras marcar un gol y quitarse de encima el runrún de su propia gente. No me imagino, en cambio, a Endrick llorando. Es un Terminator, no tiene sentimientos. Endrick parece poseído por la determinación de arrasar con toda la inmundicia del fútbol español, de volarla a cañonazos de su pierna izquierda, como si en ese gemelo hercúleo tuviera una hoz justiciera o la espada del Ángel Exterminador.

Las notas del Real Madrid, 3 - Stuttgart, 1

Es un Terminator, no tiene sentimientos. Endrick parece poseído por la determinación de arrasar con toda la inmundicia del fútbol español, de volarla a cañonazos de su pierna izquierda, como si en ese gemelo hercúleo tuviera una hoz justiciera o la espada del Ángel Exterminador

Endrick tiene el cuerpo de los atletas de los mosaicos de las Termas de Caracalla y la altura y complexión de un boxeador. Se le nota al cuerpear. Los rivales, todavía, no lo conocen mucho y se confían. Al choque es Roberto Carlos, un muro de hormigón. El balón flota en torno a su bota, igual que los satélites alrededor de los planetas. No sé decir si tiene o no un buen toque. Da exactamente lo mismo. Cuando él interviene, la jugada se afila, como si el campo se inclinara en pendiente hacia el portero adversario. Es la definición del rock ’n’ roll al que aludió el otro día Ancelotti. Aunque está en agraz todavía, su irrupción retrotrae a la de Vinícius, y Vinícius va a ganar su primer Balón de Oro. Sólo hace cinco años que vimos algo parecido, pero tal y como van las cosas de rápido, parecen siglos.

 

Getty Images.

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