Las mejores firmas madridistas del planeta

Dado que los Reyes Magos no suelen conformarse con dejar caer los regalos y volver a Oriente, sino que la jornada del día después trasciende la mera resaca y se llena de celebraciones, tuve que ver en diferido el partido de Cartagena. Todo el mundo, desde Relaño en As hasta mi querido Manuel en el chat de La Galerna, había dicho que Endrick había jugado mal. No pude discrepar más.

Aunque es cierto que el partido no da para emitir demasiados juicios, me gustó bastante Endrick. No marcó, pero colocar esa espada de Damocles sobre la cocorota de un chico que no juega prácticamente nunca me parece de una crueldad intolerable, como dirían los Coen. A cambio, se fajó continuamente, se esmeró en desmarcarse, combinó bien en los aledaños de la frontal con Brahim y Güler, mostró su incontenible ansia y potencia. Cuando agarra el balón en carrera es imparable, y de espaldas a portería luce movimientos muy interesantes, principalmente controles orientados hacia atrás con los que luego recibe merced a su tremenda arrancada dando la vuelta como un ciclón, o buscando la pared con sus compañeros.

Si no hizo gol fue solo porque enfrente surgió uno de esos porteros que el Madrid consagra efímeramente, porque luego, por lo general, no volvemos a saber más de él. Parece mentira decir esto de un tipo que ha encajado cinco goles, pero Fran Martínez hizo un partido como para entrar en una posible lista de futuribles. Habrá que averiguar si siempre para así o si fue eso, flor de un día ante el mejor equipo del mundo y máximo encumbrador de guardametas de la historia. Ahora se hacen las cosas de otra manera, probablemente para bien, pero Bernabéu ya lo tendría fichado tras la agradable sorpresa.

Pero estábamos con Endrick. Lo tiene imposible y a la vez lo tiene muy fácil. Lo tiene imposible porque hay muchísima gente por delante de él, en una fila de meritorios que en cualquier otro equipo del mundo serían titularísimos. Mbappé y Vini son intocables, y por la otra plaza de delantero (¡suponiendo que alineemos tres!) luchan Rodrygo, Brahim y Güler (suponiendo que Güler sea delantero, como yo creo). Para Carletto el escalafón es sagrado, y ahí es difícil meter cabeza. No es solo Carletto: todos ellos son excepcionales futbolistas. Lo normal sería en este caso un drama: ver marchar a Endrick tarde o temprano, en busca de minutos que su calidad pide a gritos.

Nadie en la plantilla tiene la voracidad de Endrick, esa cualidad rotunda de nueve puro. Si apareciera por allí para marcar algún gol salvador viniendo del banquilllo, y la hazaña se viera recompensada con más minutos, no habría ninguna razón para que no se hiciera un hueco junto a Mbappé y Vini

Al mismo tiempo, Endrick lo tiene sencillísimo para triunfar en el Madrid, porque posee características únicas en un perfil intransferible. Nadie en la plantilla tiene esa voracidad, esa cualidad rotunda de nueve puro. Si apareciera por allí para marcar algún gol salvador viniendo del banquilllo, y la hazaña se viera recompensada con más minutos, no habría ninguna razón para que no se hiciera un hueco junto a Mbappé y Vini. Ese tridente ofensivo puede ser demasiado arriesgado para partidos europeos de alto voltaje, pero no se adivinan impedimentos para que pueda empezar los partidos contra Leganés u Osasuna, con todos los respetos, si de repente entra en racha. Tiene pinta de pertenecer, en cuanto la ocasión se presenta y respecto a la misma, a la estirpe de los agarrapescuezos. El Madrid debe cuidar muy bien a esta joya, porque de no mediar lesión grave o mala digestión de fama (tipo Adriano, futbolista al que por cierto recuerda algo), estamos ante una absoluta estrella en ciernes del planeta balompédico.

Las notas del Real Madrid, 3 - Stuttgart, 1

Por lo demás, el partido dio para el debut de los no-hermanos Aguado. Diego no tuvo mucha ocasión de lucimiento, mientras Lorenzo dejó trazas de buen lateral, e incluso estuvo a punto de marcar tras una centelleante incursión del propio Endrick. ¿Suficiente para el Madrid? Es difícil decirlo sin verle más, pero (en la eventualidad no deseable de que en este mes no llegue ni Alexander-Arnold ni ningún otro especialista) puede valer para dar descanso a Vázquez ante Leganés u Osasuna, otra vez con todos los respetos.

 

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A estas alturas de la película tenemos todos claro que el videoarbitraje, en España, es la herramienta definitiva que ha encontrado El Sistema para legitimar el fraude. Tomemos como ejemplo la supuesta agresión de Vinícius a Dimitrievski. El frame ofrecido tanto al árbitro como a los espectadores no puede ser más tramposo: el brasileño del Madrid se levanta como una furia y le mete un buco, como se dice ahora, al portero macedonio, además en toda la mandíbula. Está claro que algo así sólo puede ser roja directa.

Pero había que ver la secuencia completa y no para disculpar a Vinícius, que ya es hora de que se temple, sino para señalar la alevosía del estamento videoarbitral. Resultó que Dimitrievski, avieso, le tiró de la trenza a Vinícius. De lo que se infiere (y ya sé que es mucho inferir) que si el árbitro lo hubiera visto todo habría resuelto con una tarjeta roja para cada uno.

A estas alturas de la película tenemos todos claro que el videoarbitraje, en España, es la herramienta definitiva que ha encontrado El Sistema para legitimar el fraude

Dimitrievski, a todo esto, ya es reincidente. Si los árbitros le tienen tomada la matrícula a Vinícius, debían también mirarse los partidos de ciertos rivales que con recurrente perversidad le buscan las vueltas año tras año. El trash talk y el cancherismo están muy bien siempre y cuando no te vean. Y que los árbitros acaben viendo siempre las mismas cosas y obviando otras es otro indicio claro de predisposición corruptora.

Pero en España se traga con todo. El VAR, al fin y al cabo, no es más que una anécdota, como el fútbol. Solamente un botón de muestra de la corrupción y de la podredumbre general. La discusión, al día siguiente, no era la evidente manipulación de las imágenes, que condujo a una decisión arbitral a todas luces injusta, sino que ya verás cómo a Vinícius no le meten cuatro partidos porque ya lo impedirá el Madrid.

Contra un estado de cosas así, ¿qué se puede hacer sino enloquecer? Si toda esta cosa paracientífica y grotesca que supone el videoarbitraje en España fuera nueva, uno podría, con justicia, llamarse a engaño. Pero llevamos así más de un lustro. La única vez en la que el VAR funcionó bien en la Liga fue durante aquellos extraordinarios once partidos en los que el Madrid de Zidane se hizo con la Coronaliga del año 2020. Las decisiones, pulcras e incontestables, que se tomaron en aquellos partidos a favor del Real levantaron tanta polvareda que, en cuanto comenzó la siguiente temporada, todo volvió a la normalidad. Y el Atlético de Madrid, el equipo del régimen publicitario y mediático que controla el relato del fútbol español, ganó una liga abyecta gracias a aquella mano de Militao que todavía se me aparece en los peores sueños.

Que los árbitros acaben viendo siempre las mismas cosas y obviando otras es otro indicio claro de predisposición corruptora

Desde el club, ¿se hace algo? El mito del poder omnímodo del Real Madrid en los despachos es tan persistente como el de ser el equipo de Franco. Y sin embargo, a la vista de los hechos, fácticamente hablando, ¿manda algo el Madrid entre bambalinas? No parece que mucho, por más que la turba grite. Por ejemplo, en la penúltima visita del Madrid a Mestalla, de la que no hace ni un año porque fue en marzo de 2024, ¡apenas diez meses!, le anularon un gol al Madrid en la última jugada al pitar Gil Manzano el final del partido de manera surrealista cuando la pelota, centrada por Lucas Vázquez, volaba hacia la cabeza de Bellingham.

¿Le harían una trastada así al capo de una competición, a un club que la controlara mafiosamente en las sombras?

En fin. La culpa, en el fondo, es del Madrid. Como dice el dicho popular, si me la haces una vez, la culpa es tuya. Si me la haces dos veces, el tonto soy yo. El Madrid sigue empeñado en saltar a los campos de España a competir en una buena lid que no es más que papel mojado, una farsa. La maledicencia y el encono general contra una organización que con su mera presencia sublima y expía los innúmeros pecados de un fútbol tan podrido como el español son, a veces, insoportables. Al aficionado no le queda sino el desfogarse y la pataleta. Uno se pone delante del televisor, en ocasiones, movido por un afán puramente sadomasoquista.

Me pone triste leer que son el Bilbao, el Atlético o el Sevilla quienes están empeñados en que, por una vez en la vida, el Fútbol Club Barcelona no cometa una de sus habituales tropelías. El sentido de hidalguía, probablemente demasiado quijotesco, que yo le atribuyo al Madrid como equipo y como institución, debería interpelar a los interesados para que el Real también estuviera en ese frente. Apelando a la justicia más esencial. Pero esto, como lo del VAR, no le importa más que a cuatro gatos. Ya voy leyendo cómo se intenta conformar el argumento de que el rechazo a la inscripción fuera de plazo de Dani Olmo es el enésimo ataque a la dignidad del pueblo catalán. No conviene tomarse esto a broma: el Procés lo comenzó Guardiola.

 

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Buenos días, amigos. El ritmo de la competición es tal que no descansa ni en Reyes. Ayer, el Madrid nos obsequió con un partido serio y profesional ante un rival, la Deportiva Minera, muy digno y también serio y profesional, que compitió con deportividad. Los de Carletto vencieron por 0-5 y consiguieron el billete a octavos de Copa del Rey mientras echaban mano al bolsillo para buscar el billete de avión con destino a Arabia.

Marca

Estos partidos tienen el riesgo de que le equipo de categoría superior se relaje en exceso y el rival le haga un roto. Los blancos no lo permitieron y pronto Valverde se encargo de alejar el peligro de una patada al más puro estilo Daniel LaRusso en Karate Kid.

A partir de ese momento fueron cayendo los goles, aunque de no ser por el guardameta local, Fran, el resultado podría haber sido realmente escandaloso. Pero quien es un escándalo es Güler. «Epifanía turca en Cartagena» tituló Ramón Álvarez de Mon la crónica del encuentro. Arda anotó un doblete y volvió a deleitarnos.

Mención especial para los jóvenes debutantes y para el mayor de todos, Luka Modric, que también marcó y superó el récord que ostentaba él mismo de jugador más veterano en anotar con el Real Madrid. Fue aplaudido y ovacionado en Cartagena del mismo modo que lo es en el resto del mundo. Todos felices y a por la Supercopa.

As

¿Y qué club también va a por la Supercopa? Exacto, el club cliente de Negreira.

Sport

Antes de entrar en detalles del asunto de Olmo y Pau Víctor, que los árboles no nos impidan ver el bosque, porque en el faldón del diario culé observamos un titular muy preocupante: «¡Hoy, moción de censura contra Laporta!».

Aguanta, Laporta, mantente firme. Solo nos gustaría verte fuera de la presidencia del FC Barcelona para rendir cuentas por tus posibles responsabilidades en los presuntos delitos cometidos por el club.

Mundo Deportivo

Para Mundo Deportivo, el Barça no va a por la Supercopa, sino a por la cautelarísima. Para ello presenta hoy ante el CSD un recurso para poder reinscribir a Dani Olmo y a Pau Víctor. Y de paso se los lleva en el avión a Arabia para jugar. Hecho lógico porque están acostumbrado a saltarse la ley sin consecuencias.

Para ilustraros sobre este asunto de la medida cautelar, os recomendamos que atendáis a las explicaciones de Álvaro Mendiola, abogado de Cuatrecasas experto en derecho deportivo, en el canal de YouTube de Ramón Álvarez de Mon.

El Barcelona presenta este recurso de alzada frente al CSD porque no se salió con la suya en la vía judicial. Cabe subrayar que las cautelares son muy difíciles de conseguir porque ha de demostrarse que se trata de un caso flagrante, muy evidente, donde el perjudicado no tiene culpa del perjuicio irreparable que va a suceder. Y en este caso no ocurre.

Es necesario recordar que la propia defensa jurídica del club cliente de Negreira, cuando acudió al juzgado mercantil para solicitar que no caducasen las licencias temporales de Olmo y Víctor, admitió expresamente que si decaían esas licencias no podrían reinscribirlos durante el resto de la temporada. Y lo reconoció así para presentarlo como argumento de daño irreparable si no le concedía el juez lo solicitado. Fuerza mayor. Es decir, primero asumieron ante el juez que no podrían reinscribirlos si no cumplían las reglas y ahora solicitan la reinscripción al CSD después de no haberlas cumplido.

Pero es que la propia inscripción temporal fue una excepción, porque se llevó a cabo para sustituir a un lesionado y, según la norma, no se puede sustituir a un jugador por otro cuando el sustituto tiene un contrato de mayor duración de la temporada en curso. Y el de Olmo es de seis años.

Por tanto, el FC Barcelona, cuando inscribió a ambos jugadores, consintió la situación transitoria y excepcional que ahora quiere combatir. Asumió que las condiciones eran las que eran y ahora las quiere cambiar. Sabía que si llegado el 31 de diciembre no había hecho hueco salarial las licencias decaerían. Que se permitiese la participación de Olmo y Víctor era una situación excepcional que ahora quiere elevar a excepcionalísima.

El CSD ha de interpretar un reglamente que él mismo ya había ratificado. Tiene que interpretarlo después de la interpretación de la Liga y la RFEF, que no es vinculante, pero sí precedente. Para obtener la excepción, el Barça pide al CSD que interprete la regla en contra de lo interpretado por quienes la tienen que interpretar (Liga y Federación) y que ya ha sido interpretada por ellos. Suena a Groucho, pero es así.

El Barça esgrime que los plazos son muy estrictos cuando son los mismos plazos para todos. El Barça arguye que la norma es obsoleta e injusta cuando aplica a todos los clubes por igual. Bueno, por igual… quizá no ha sido nuestro párrafo más acertado.

El Consejo Superior de Deportes es un órgano administrativo, no un juez, y lo dirige una persona designada por el Gobierno, por tanto, del ámbito político. Ahora, el CSD debe ponderar el interés público general frente al interés particular de un club de fútbol. Ha de dirimir si prevalece el interés del club cliente de Negreira en contar con ambos jugadores, o el de la competición, en tanto en cuanto se respeten sus normas, y el del resto de clubes.

Interés general frente a interés particular en manos de la política. ¿Qué podría salir mal?

Pasad un buen día, en general.

Arbitró Javier Alberola Rojas del Comité castellano-manchego.

Simple trámite para el colegiado el partido en Cartagonova. Apenas hubo jugadas que peritar y el cuadro local no hizo demasiadas faltas ni ninguna entrada dura.

Solo hubo un amonestado: Heredero. El jugador de la Deportiva Minera agarró al lateral madridista Lorenzo en el 9' cuando se escapaba por banda.

En el 85' el linier sí se equivocó al señalar fuera de juego de Sheffield en una acción en la que podía entrar en el área con peligro de batir a Lunin.

Alberola Rojas, BIEN.

El Real Madrid goleó con suma facilidad al Deportiva en un partido que no tuvo más emoción que asistir al espectáculo de Arda Guler.

La alineación del Real Madrid presentaba lógicamente muchas sorpresas, pero quizás la mayor era la titularidad de Valverde en lo que se presumía una magnífica oportunidad de dar descanso al uruguayo, tan sobreutilizado por Ancelotti. Debutaban Loren Aguado y Diego Aguado en la defensa, y veíamos a Endrick con la segunda titularidad de la temporada.

Estos partidos se suelen complicar cuando el equipo grande sale relajado y el campo está en mal estado. Ninguna de las dos cosas ocurrió y el Madrid mostró desde el primer momento que resolvería el trámite con diligencia. A las ocasiones de Guler y Endrick, ambos se buscaron, siguieron los goles de Valverde, aprovechando un balón rechazado por un defensa, Camavinga de cabeza a centro de Fran y Guler tras asistencia de Brahim.

Entraron los goles, y tras ellos muchas ocasiones y superioridad. De hecho, con un porcentaje de acierto normal, al descanso se hubiese llegado con no menos de cinco goles de diferencia. La actitud era la correcta y el atrevimiento del Deportiva Minera propiciaba que aparecieran los huecos.

Tras el descanso entró Ceballos por Valverde.

Después de varias ocasiones falladas, algunas por complicar en exceso lo que parecía fácil, llegó la enésima combinación entre Brahim y Modric. El croata esta vez no perdonó e hizo el cuarto. Brahim estaba muy acertado en la combinación con sus compañeros, pero negado ante el gol. También había que reconocer el mérito del portero local, que se lució numerosas veces en las ocasiones marradas por el Madrid.

En el minuto 61 entraron Mbappé, Vinicius, Lucas y Chema por Modric, Brahim, Loren Aguado y Camavinga.

El partido perdió algo de ritmo dado lo desnivelado que estaba todo, pero en el 88 Mbappé galopó, buscó a Fran, quien asistió a Guler para que marcase su segundo gol. Deslumbrante el turco a lo largo de todo el encuentro.

Buenos días, amigos, y Feliz Día de Reyes. ¿Cómo se portaron sus Santas Majestades? Esperamos que bien pero, si no os dejaron nada, no descartéis que pusierais el zapato dudosamente alineado respecto al aparador y os anulara la jugada el VAR de Tatxo Benet, mano derecha de Roures y miembro del consejo de administración de una filial del Barça.

Os apuntamos esta posibilidad porque ya sabéis que ayer se filtró una toma de la jugada del gol anulado a Mbappé en Mestalla que demuestra que el bueno de Muñiz Ruiz eligió el frame del pase que precede al gol como buenamente quiso, o sea, como quería su cliente, pero el gol debió ser válido.

Contra el frame. Y los penaltis: ¿por qué no Lucas?

Así que ya tenemos una jugada más que prueba el intento de robo -por fortuna infructuoso- que sufrió el Madrid en Valencia. Unid esta cafrada a la falta en ataque no señalada en el tanto valencianista, la nueva inhibición de Muñoz Ruiz en el penalti sobre Vini y la injusta expulsión del propio Vini (prevaricación mediante como muestran los audios del VAR), y tendréis una actuación arbitral históricamente hostil e injusta con el Madrid.

Los de Ancelotti ganaron, en gran medida gracias a un sobrenatural Jude Bellingham, pero no por ello vamos a dejar de insistir una y otra vez en el lodazal inmundo en que tiene que jugar cada semana el mejor equipo de fútbol de la historia, con una liga y una federación (ya ambas en manos de Tebas) que actúan a calzón quitado contra el club, y con un CTA encarnizadamente abyecto contra los intereses blancos.

Pero vamos con las portadas del día, que se dividen entre el enfrentamiento copero de esta tarde entre los de Carletto y la Deportiva Minera, por un lado, y el oprobio intragable del caso Olmos. Mundo Deportivo, por ejemplo, abre con un primer plano de Laporta en el que, francamente, se le ve demacrado. ¿Qué fue de aquel bon vivant que cerraba Luz de Gas y usaba sus aires de donjuán empedernido para apretarse a las más rutilantes estrellas del cine para adultos? Para lo que hemos quedado, Jan.

Dice Mundo Deportivo que el máximo mandatario culé está bajo mucha “presión”, pero nos parece que se preocupan innecesariamente. Aquí llevamos días insistiendo en que Dani Olmo (y Pau Víctor) van a ser inscritos sin problema alguno. Como sugiere esta primera plana al hablar del “dictamen del CSD”, dicha inscripción está ya en manos del gobierno, al haberla declarado fuera de plazo tanto RFEF como LFP (o sea, Tebas, que es quien manda en ambas instancias, pero a demanda en este caso de varios clubes indignados, entre ellos Sevilla, Athletic Club y Atlético de Madrid).

¿Cómo no tener clarísimo que el CSD va a conceder esa cautelar, cuando dicha institución es el pseudoministerio de deporte de un gobierno aliado con el independentismo catalán, cuyo máximo exponente de propaganda internacional es el club cliente de Negreira? Va a ser un mal trago para Rodríguez Urbides, madridista reconocido, pero nadie con un mínimo conocimiento de cómo funciona España duda de que el dictamen del CSD será favorable a la inscripción. Lo vestirán de lealtad a la selección, dado que Olmo no puede jugar en la misma si no tiene ficha… en algún club, no necesariamente en el Barça, lo que demuestra que el argumento de la solución es absurdo en este caso al ser libre Olmo de fichar por cualquier otro equipo.

O aunque no fuera el caso: ni la selección ni ninguna otra cosa están por encima de las normas, y el plazo para inscribir a estos futbolistas murió el 31 de diciembre del año pasado. Preparaos, sin embargo, para una nueva alfombra verde para la infamia culé, quizá la más vistosa de las incontables que hemos visto hasta la fecha.

Sport también trata de hacernos creer que nos encontramos ante una “situación límite”. Pero vamos a ver. De sobra sabemos que el gobierno va a intervenir para que Olmo y Víctor puedan jugar con normalidad. ¿No intervino ya para, a través de Albert Soler, dejar que prescribiera para la justicia deportiva el delito del negreirato? Nos indica el excelso rotativo catalán que ambos futbolistas podrían viajar a Arabia para la Supercopa “aunque no puedan jugar”. Ahora mismo, ambos jugadores no forman parte de la plantilla culé, están sin ficha, es como si viajáramos usted y yo y fuéramos jugando al tres en raya en la fila 18. Y sin embargo bien sabemos que el gobierno hará su trabajo a tiempo para que tal vez no la semifinal, pero sí la final la alcance a disputar Olmo, quien sin duda marcará gol a Courtois.

Estas cosas son así. Si tal cosa sucediera, invitamos a nuestro club a impugnar el encuentro por alineación indebida, cosa que por desgracia no entra en el catálogo de cosas que haría Florentino.

En el faldón de Sport vemos a Ancelotti diciendo: “Es difícil tener que aguantar lo de Vinícius”. Es un titular deliberadamente ambiguo para que el lector pueda interpretar que el italiano encuentra difícil aguantar a Vini. Lo que en realidad dijo Carlo es que, poniéndose uno en lugar del brasileño, se estremece al ver lo que tiene que aguantar cada jornada por esos campos de España, o sea, insultos de toda índole. Qué fino Sport. Qué lecciones diarias de periodismo nos deparan, plenos siempre de la máxima deontología profesional.

Marca y As se centran en la cita cartagenera de la Copa que espera esta tarde al Madrid. Habrá rotaciones y novedades, entre ellas varios jugadores del Castilla. Y sí, hay ganas de ver a Endrick, y a otros como Güler.

“Todos contra Laporta”, dice As. Nah, tras la gubernativa participación para que inscriban a Olmo y Víctor todo volverá a la normalidad para Jan. “Flick decide hoy si lleva a Olmo y Víctor a Arabia”, rematan. Prepárese, querido lector, usted está tan inscrito como esos dos peloteros, de manera que es muy posible que tenga que embarcar en dirección al Golfo junto al Barcelona, valga la redundancia. Usted no jugará, pero Olmo sí. Esa es la predicción de La Galerna.

Y poco más. Felices Reyes y feliz inscripción a nuestros absolutamente sinvergüenzas amigos culés. Si no es hoy, será mañana o pasado.

Pasad un buen día.

Contra el frame. Y los penaltis: ¿por qué no Lucas?

 

Bueno, pues resulta que el gol anulado a Kylian en Mestalla fue legal, limpio cual patena. Hace tiempo que espero un par de días para manifestarme en ciertas jugadas, la mayoría en el ataque del Madrid. No en vano es el equipo con más goles anulados por el VAR. Calma, pues la imagen no vista acaba saliendo y se joroba el invento. El de los inventores.

Pregunta: ¿por qué la toma D no sale al instante, cuando se chequea la validez del gol? El frame. Es cosa del frame. O sea, el momento en que paras la jugada. Ya les comenté mi recelo: estos tíos meten mano en el semiautomático, lo dijo el mandamás Clos: luego miau.

¿Por qué la toma D no sale al instante, cuando se chequea la validez del gol? El frame. Es cosa del frame. Si quieres, anulas todos los goles que se deciden por el pelo de una gamba, diría Luis Aragonés

No fue la primera vez. Tienen ustedes claro que, si buscamos, encontramos. Si quieres, anulas todos los goles que se deciden por el pelo de una gamba, diría Luis Aragonés. Veamos este: el plano fetén es el que recoge el pase de Bellingham, cuando sale la pelota de su pie. En ese momento, el compañero al que la dirige está habilitado para arrancar y lo hace: si no lo hiciera estaríamos ante un fenomenal gilipollas.

Entonces, justo entonces, el momento clave, Kylian no estaba adelantado pues NO se había movido. Y como es más rápido que su defensor, cuando lo hace le supera, se planta ante el portero y ñaka. Y, encima, golazo: el pase, el desmarque, la carrera, el control, la finta y el remate.

Si usted prefiere el frame posterior —Mbappé ha superado al defensa en pos del pase de Jude— le habilita su jefe, no la razón. Clos le habilita y usted prevarica, pues dicta a sabiendas una resolución injusta. Cuatro minutos se tiró el VAR en dar con la imagen, luego las vio todas. Y eligió la que eligió: la que anulaba la jugada.

¿Manipula el VAR? Fíjense en la expulsión de Vinícius, lo que le llega al árbitro. ¡Jaaaaaja!

En el 1-1 les debió dar corte usar el frame con Modric-Bellighmam y el 1-2 sólo pudo anularse para expulsar a la defensa del Valencia por sus errores. O a Jude por aprovecharlos. Ya, mejor no doy ideas...

Si usted prefiere el frame posterior, le habilita su jefe, no la razón. Clos le habilita y usted prevarica, pues dicta a sabiendas una resolución injusta. Cuatro minutos se tiró el VAR en dar con la imagen, luego las vio todas. Y eligió la que eligió: la que anulaba la jugada

Por entonces, el Madrid volvió a fallar un penalti. ¿Por qué? Porque los tira mal. Un penalti bien tirado es gol. Medio bien, las más de las veces. Gente de toque exquisito, Jude, Rodrygo, Kylian, Vinícius, ¡Modric! ¿Y si los tira Vázquez?

Lucas Vázquez icono

El de los jueguecitos con la pelota en una final de Copa de Europa y la eliminatoria aquella con el City. Un tío que se cachondea incluso de sí mismo en ambientes inenarrables. Aquella niña en Milán que lloraba, cruzaba los dedos y rezaba, todo a un tiempo mientas el gallego avanzaba. La imagen la repiten de vez en cuando, deberían informar que la muchacha crece y progresa adecuadamente como le deseo. Lucas en Mestalla lo tira tomándose una horchata.

¿Por qué no prueba? Nada ni nadie te asegura el acierto y es curioso que el equipo cuya última tanda gloriosa la ganó con lanzamientos del propio Vázquez, Nacho y Rüdiger vea ahora la portería como si fuera la de hockey con tres porteros. Sí, yo, Lucas.

Plazos: ¡17 años pagando al número 2 de los árbitros y van a venir ustedes con plazos! ¡Jaaaaja!

A todo esto, es de bien nacidos agradecer al Barça este tiempo tan cachondo que nos regaló. Es fantástico lo que entretiene. Ahora va a contarle al CSD, y si no al juez, que a ellos lo de los plazos, pues mire ‘usté’. Que cumplirlos es una ordinariez. ¿Qué más da el 31 de diciembre que el 14 de marzo? Eso es para los demás, eso, la gente ordinaria.

Oiga, que somos el Barça. Los mejores. Si a Cruyff le hicimos el equipo con dinero público, si lo de Negreira fue en defensa propia, si nos retiramos de la Copa y no nos pasó nada, ni cuando el cochinillo, si las palancas… Plazos: ¡17 años pagando al número 2 de los árbitros y van a venir ustedes con plazos! ¡Jaaaaja!

El CSD dirá primero. Si no traga será un juez. ¿Y? No descarten que el próximo partido de Liga allá en el Coliseum lo jueguen Olmo, Víctor y el Getafe sin portero. O, si espabilan, el Athletic en Arabia.

 

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El Real Madrid femenino derrotó (1-2) al Atlético de Madrid en el derbi de Liga F disputado en Alcalá de Henares para romper la mala racha que venía arrastrando frente a las rojiblancas. Al gol inicial de Linda Caicedo, la mejor del partido, le siguieron dos tantos trastabillados, uno en cada área. Primero Gaby García en propia para dar el 0-2 al Real y, finalmente, un chutazo de Silvia Lloris con infortunio de Misa Rodríguez que mantuvo la tensión hasta el último momento.

¿Por qué los partidos con equipos de nivel desigual no siempre siguen la lógica que marca el papel? ¿Debe atribuirse al mérito del inferior o al demérito del superior? ¿Es inevitable el sufrimiento en el fútbol? Son interrogantes universales e inmanentes al deporte, una de las claves que evitan el aburrimiento de lo previsible y, al mismo tiempo, conducen a la desesperación de quien espera que el curso de los acontecimientos fluya como el agua del río cuesta abajo. Cualquier aficionado del Real Madrid femenino pudo verse lidiando con esas preguntas durante los noventa minutos de juego en los que el equipo de Alberto Toril se enfrentó a su perseguidor en la tabla.

Y es que las posiciones son sucesivas, segundo contra tercero, pero ni la (virtual) diferencia de puntos ni su nivel de fútbol esperado denotan igualdad. Para alcanzar el punto de equilibrio con el Real, este Atlético de Madrid necesita intensidad, precisión y acierto en ambas áreas, además de todo lo contrario del lado merengue. Un cóctel difícil de conseguir que, sin embargo, suele darse una y otra vez en cada uno de estos enfrentamientos en el fútbol femenino.

Ante un Atleti necesitado de puntos y con defensa de cinco, Toril volvió a optar por su plan de refuerzo del centro del campo (Melanie Leupolz, Sandie Toletti y Filippa Angeldahl, más Caroline Weir), a costa de decantar todo el ataque por el flanco de Linda Caicedo. Las locales dejaron el balón al Madrid y buscaron el fallo blanco fruto de su intensa presión o el juego directo al espacio con Rash Ajibade. Ninguna de las dos cosas sucedió, puesto que este año las centrales madridistas se llaman María Méndez y Maëlle Lakrar, hecho que redujo en buena medida la tendencia al caos vista en otras citas.

El Real Madrid dominaba sin excesos, el Atlético se conformaba con intentar emboscadas y, en lo relativo al fútbol ofensivo, todo lo canalizaron las piernas de dibujos animados de Linda Caicedo. Proyectada una y otra vez por Olga Carmona, Caroline Weir o Signe Bruun, la colombiana fue un martillo pilón que atemorizó a Ainhoa Moraza y a Xènia Pérez. Durante 44 minutos le siguió faltando la clarividencia dentro del área que la separa de confirmarse como la superclase que fichó el club, pero su insistencia tuvo el premio de conseguir hacer recular a sus rivales como mera estrategia de supervivencia. Al borde del descanso, tras una gran recuperación de María Méndez y el enésimo pase en profundidad de Weir, Caicedo avanzó hacia la portería y, esta vez por un carril más centrado, pudo abrirse hueco con más comodidad y disparar seco al palo corto de una Lola Gallardo que hizo la estatua.

El 0-1 conseguido dentro de un minuto psicológico hizo daño al Atlético, que volvió destemplado y desorientado del vestuario. En los diez minutos posteriores, fase del partido en la que el cuadro colchonero bajó su excitación, el Real dobló su ventaja y pudo matar el partido sin apenas despeinarse. Primero, en el 53, las blancas encajonaron al Atleti dentro de área hasta que en una segunda jugada Linda Caicedo volvió a romper a Moraza en un quiebro hacia la línea de fondo. Su centro iba dirigido a Weir, que no llegó pero sí peleó el balón para forzar el gol en propia puerta de Gaby García. Inmediatamente después, la veinteañera colombiana corría de nuevo como un misil a campo abierto ante la desaparición de la resistencia rival. Asistió a Bruun, que prolongó en semifallo a Weir y, con todo a su favor, la ’10’ erró el claro 0-3 como sólo saben hacerlo los zurdos geniales: de manera cómica por lo inexplicable de tener un pie derecho inservible.

¿Por qué permitió el Real Madrid resucitar a uno de sus máximos rivales, en un partido clave, cuando bastaba con mantener un nivel de funcionamiento normalito para doblegar al Atlético? La respuesta no puede contestarse desde la ciencia, pues entra en la misma categoría que la magia de la noche de Reyes. Dentro del espectro visible, ocurrió que el Madrid respiró y dejó respirar, que un disparo solitario y lejano de Silvia Lloris dio en el poste, chocó con el guante de Misa Rodríguez, volvió hacia la portería y pareció superar la línea de gol, y que el estrambótico 1-2 permitió al Atlético de Madrid soñar con el empate hasta el pitido final.

Si bien poco habría importado el empate en lo numérico, pues el Real sigue contando con dos partidos pendientes para alejar al rival de la ciudad en más de diez puntos, lo importante del partido, como casi siempre en el fútbol, estaba en las implicaciones no tangibles del resultado. Para el Atlético habría supuesto arrebatar la sonrisa al Madrid una vez más desde la inferioridad; para las madridistas, revelar una fragilidad mental que este Real Madrid no puede permitirse. Una vez recuperado el color blanco en el derbi, las de Alberto Toril pueden centrarse en cosas más importantes. Y más exigentes.

 

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El partido aplazado entre el Real Madrid y el Valencia, debido a la DANA, no pudo tener más acción y polémica.

Antes de analizar el encuentro, me gustaría enviar un mensaje de ánimo a todos los afectados por esta catástrofe. Espero y deseo que la situación mejore, que los daños sufridos sean reparados, y que puedan recuperar cuanto antes la normalidad en sus vidas.

Respecto al partido, ambos equipos llegaban con dinámicas muy diferentes. El Real Madrid, con la oportunidad de ampliar a cinco puntos la diferencia con respecto al Barcelona, y meter presión al Atlético de Madrid, quien cuenta con un partido menos, y que asaltó el liderato tras aquella inesperada victoria en Montjuic. Por otra parte, el Valencia está inmerso en una de las mayores crisis de la historia del club. Por primera vez en mucho tiempo, el descenso de categoría está llamando insistentemente a su puerta.

Durante los primeros 20 minutos, el partido consistió en un ida y vuelta nada beneficioso para el Real Madrid, ya que el flanco izquierdo compuesto por Mendy y Ceballos se vio completamente superado, y de no ser por dos grandes intervenciones de Courtois, el Valencia se podría haber adelantado antes. Pero en el minuto 27, el Valencia terminaría tomando ventaja tras un mal despeje del belga, que fue aprovechado por Hugo Duro.

En la segunda parte, Bellingham desaprovechó un penalti provocado por Mbappé, y Vinícius fue expulsado debido a un empujón propinado a Dimitrievski en la nuca, quien empezó provocando al brasileño mientras este estaba en el suelo. La expulsión es justa, y en condiciones normales no debería invitar a dudar acerca de la limpieza del colegiado. Pero esto es LaLiga. Una competición que estuvo corrompida durante 17 años (que se sepa) por un club que estuvo pagando al vicepresidente del comité técnico arbitral: el señor Enríquez Negreira.

Durante la revisión de esta jugada, volvimos a asistir a un acto de prevaricación y manipulación calcado a lo acontecido en Mestalla en mayo de 2023, debido a que las imágenes mostradas a Soto Grado reflejaban únicamente la parte en la que Vinícius agrede a Dimitrievski, pero obviando de una manera intencionada lo que ocurre antes, como sucedió en aquella ocasión.

Si estás dispuesto a dar, debes estar dispuesto a recibir. El problema del antimadridismo es que solo quiere dar. Pretenden que el jugador al que insultan sea un saco de boxeo

Respecto a la actitud de Vinícius, su reacción en esta jugada deja bastante que desear, por mucho que sea el rival quien busca dicha reacción. No tanto por deportividad o respeto hacia el contario, quien no merece ninguno en este caso, sino por la desventaja que supone quedarse con un jugador menos y perder al futbolista más desequilibrante del equipo.

En cuanto a su disputa con la grada, estoy de acuerdo con él. Antes de que incluso entrara en contacto con el balón, ya estaba recibiendo insultos y cánticos. No me parece algo negativo. Tal y como yo concibo el fútbol, forma parte de la rivalidad entre la grada y un jugador. Pero, si estás dispuesto a dar, debes estar dispuesto a recibir. El problema del antimadridismo es que solo quiere dar. Pretenden que el jugador al que insultan sea un saco de boxeo.

Tras estos cánticos, Vinícius respondió recordándoles que deberían centrarse en asuntos supuestamente más importantes para el valencianismo, como, por ejemplo, salvar la categoría.

A fin de cuentas, ambos tienen razón. Vinícius quedó segundo en el Balón de Oro y el Valencia es un equipo de segunda.

Tras esta polémica, y con la entrada de Camavinga y Modric al campo, el Real Madrid comenzó a jugar con más fluidez. A pesar de estar con uno menos, el equipo de Ancelotti fue capaz de desmantelar al Valencia, cuya línea defensiva destaca por su escaso talento individual y su desastrosa organización colectiva.

Jude tiene una grandeza y una mentalidad que casan a la perfección con lo que es el club merengue. Bellingham es el Real Madrid hecho futbolista

En una triangulación entre Camavinga, Brahim y Bellingham, el inglés filtró un pase a Modric, quien definió con el exterior de su bota izquierda para equilibrar el marcador. Tras el empate, el partido se descontroló hasta el punto de convertirse en un caos, sin orden y sin criterio. Y en mitad de esta anarquía, apareció el mejor de los 21 futbolistas que quedaban en el campo. El único capaz de pensar con claridad en mitad de toda esta vorágine. Aprovechando un error garrafal de Guillamón, Bellingham devolvió a Mestalla el gol que le birlaron descaradamente la temporada pasada en este mismo escenario, silenciando el feudo valencianista y facturando los tres puntos rumbo a la capital.

Los primeros 50 minutos del inglés fueron ciertamente discretos, fallando incluso un penalti. Sin embargo, este tipo de jugadores aparecen cuando más se les necesita. Con el resultado en contra, con un compañero menos, y con el penalti fallado en mente, Bellingham se echó el equipo a la espalda y lo dirigió hacia la victoria. A partir de su error, el británico dio una exhibición. Asistió a Mbappé en un gran gol en el que el francés sorteó al portero, pero que finalmente fue anulado por fuera de juego, a Modric en el gol del empate, y anotando el gol de la victoria sobre la bocina.

Supongo que, a estas alturas, a nadie le sorprende la clase de futbolista que es Jude Bellingham. Pero no por ello deja de ser espectacular. Sus dos últimos meses son sencillamente formidables. Ha sido y está siendo el mejor en este tramo de la temporada. Se le ha visto ágil, físicamente recuperado, y volviendo a ser decisivo en el marcador. Es un jugador que dispone de una fuente inagotable de recursos técnicos, añadiendo últimamente un desplazamiento en largo que parecía una de sus debilidades la temporada pasada. Es una máquina diseñada para dominar cualquier contexto que se le presente. Y, por si fuera poco, tiene una grandeza y una mentalidad que casan a la perfección con lo que es el club merengue. Bellingham es el Real Madrid hecho futbolista.

Si Bellingham está conmigo, ¿quién, contra mí?

Getty Images.

Buenos y reales saludos. Lo cierto es que tenemos muchas ganas de abrazar esta noche a los amigos galernautas que, año tras año, solo nos piden una Copa tras otra —Intercontinental, saudita, española, europea—. Incluso a aquellos madridistas que muestran un comportamiento pendenciero frente a los clientes de Negreira o una sibilina condescendencia hacia un sentimiento colchonero que suspira —“Hacha” Uría dixit— por borrarnos de la faz de la tierra como propósito de Año Nuevo.

Será que visten de blanco, refulgentes por fuera, puros por dentro, y que, así las cosas, los buenos madridistas jamás esperan carbón bajo su árbol de Navidad. Los Reyes Magos sabemos qué es lo que le gusta al madridismo. No en vano, nos vamos de Cabalgata por la Castellana temporada a temporada. Como vosotros.

Venimos cargados de regalos para todos aquellos que se han portado bien este año, pero traemos tanto carbón que parece que vengamos de la mina del Soplao y nosotros seamos los tres deshollinadores que cantan sobre los tejados cual negruzco Dick Van Dyck. Claro, que si repasas las cartas y compruebas con estupor lo que se pide desde los kioscos de la meseta o lo que solicita a Sus Majestades el pequeño Jordi de 45 años desde Castelldefels, no queda otra que persignarse. Somos magos, sí, pero no tanto.

Fíjense en los nens del pequeño país azulgrana de allí arriba a la derecha. La pandilla de Laportín se ha portada fatal este año, ellos lo saben, y siguen y siguen pidiendo juguetes fuera de plazo. Como ustedes comprenderán, a horas de la cabalgata no tenemos pajes para pajas (mentales) ni trucos de magia para esperar palancas psicodélicas y/o leer cartas fraudulentas que ya deberían haber llegado a nuestro adosado en Tierra Santa. Somos Reyes, sí, somos magos, también, pero lo que no se puede hacer es pedir peras al Olmo. Ese muñeco además se nos ha agotado, lo piden mucho en Manchester y Baviera, y el otro con el que nos dais tanto la vara —¿Pau Víctor se llama?—, hemos consultado con los elfos de Santa Klaus y nos dicen que esta descatalogado. Fuera de stock, nos confirmó el Olentzero.

Aunque no lo merezcáis del todo, culés, pudimos anoche regalaros una goleada reponedora —como las gallinas— en la Copa de nuestro colega Felipe VI. Destacó un yogurín fichado del Racing pero made in la Masía, que llegará tan lejos como Eric García, debutó un portero polaco y Lewy engordó su cuenta de goles ante un rival de tercera. Creemos que es un buen regalo de Reyes, dado vuestro comportamiento criminal, mafioso y torticero de este año.

Las reclamaciones, en la ventanilla del Tió de Nadal.

Fíjense, amigos galernautas, que siempre comento con mis coronados compis que si hay algo que nos repatea es cuando nos dicen desde los kioscos qué tenemos que regalar a cada quien. Oigan, que llevamos unos cuantos siglos en esto. Y manteniendo la figura, el estilo y la forma, no como otros que andan repartiendo regalos en trineos.

¿Qué nos quiere decir AS con esta primera plana de la lamentable carantoña de Vinícius de la que vamos camino de las 72 horas? Porque si queréis un Vini sin regalos, decidlo claramente. Sinceramente, creemos que le da igual. Tiene un The Best apoyado en el inodoro.

Como no nos ha escrito, nosotros habíamos pensado en regalarle un clásico, “El Set de Peluquería de la Señorita Pepis”, y evitarle así el bochorno estético capilar con el que nos deleita de tanto en cuanto con esas trenzas estilo Predator. Sin olvidarnos tampoco de su amigo Dimitrievski, a quien pensamos regalarle las obras completas de su primo Konstantín Stanislavski para que profundice en aquello del Método, que falta le hace.

Ahora… lo que nos resulta intolerable es que Marca ya nos diga cuál es el mejor regalo. Jude Bellingham, de hecho, no es ningún presente. Es fruto de años de estudio, análisis, espera, paciencia, buena forma financiera, sesudos estudios económicos, unos cuantos milloncejos de euros, entrenamiento, esfuerzo, trabajo y mucho fútbol.

Regalo es otra cosa. Un regalo sería inscribir a Olmo.

Regalo son palancas que no existen, regalo es Koundé, regalo es Lewy, regalo es una Liga adulterada. Regalo es comprarse el Atleti por un euro.

Todo eso son regalos…. Que, ojo, nada tienen que ver con nosotros.

No tenemos el monopolio más allá de esta noche que os deseamos disfrutéis y paséis con mucha ilusión, amigos galernautas.

Felices Reyes.

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