El Real Madrid se encaramó al liderato liguero tras su victoria frente a la UD Las Palmas.
Los amigos de fcQuiz han preparado una serie de preguntas sobre el equipo blanco que a buen seguro no seréis capaces de responder correctamente en su totalidad.
¿O sí?
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Esta noche frente al RB Salzburgo cerramos una semana importantísima, teníamos por delante tres encuentros vitales que debíamos zanjar de la mejor manera posible. Si con el Celta aún transmitimos síntomas de aturdimiento, con Las Palmas el Madrid mostró su mejor cara. A pesar del gol recibido antes del primer minuto, el equipo se mostró solvente detrás e imaginativo del centro del campo hacia delante. Con un Kylian Mbappé imperial y asistido por Rodrygo y Brahim, el héroe del encuentro fue Ceballos. El de Utrera hizo un partido sobresaliente y el respetable así se lo reconoció con una ovación de las de época. Cabe recordar que Ancelotti siempre ha creído en Ceballos. Por lo que sea, el italiano ha sido su primer defensor y le ha insistido siempre al andaluz para que permaneciese en la plantilla.
Esta semana de recuperación se puede saldar de la mejor manera con una victoria frente al RB Salzburgo. El Madrid está casi seguro ya en la siguiente ronda de la Champions, pero sería recomendable ganar los dos partidos restantes y rezar para poder aspirar a entrar directamente a octavos. Ahorrarnos la ronda previa es importante. A estas alturas del calendario, dos partidos menos en las piernas pueden marcar la diferencia. Esta noche volverá Vinícius y a buen seguro que el brasileño jugará con hambre. Todos esperamos disfrutar de una noche europea y refrendar con un buen resultado la imagen del equipo. Por todo ello era fundamental ganar esta semana.
Esta semana de recuperación se puede saldar de la mejor manera con una victoria frente al RB Salzburgo. Esta noche volverá Vinícius y a buen seguro que el brasileño jugará con hambre
Por otra parte, la semana ha tenido bastante de chusca. Los magos del relato nos han vuelto a recordar por qué son los más grandes. En el terreno de las declaraciones, un personaje se ha llevado todos los focos. Don Diego Pablo Simeone, alias el Cholo, se ha descolgado con unas suculentas declaraciones. A cuento de no se sabe muy bien la razón de fondo, Simeone vino a decir que no le sorprende nada de lo que le contaban sobre la supuesta polémica acaecida en el partido de Copa del Real Madrid con el Celta porque él ya sabe lo que viene sucediendo en los últimos cien años.
En su estilo, entre críptico y macarra, el Cholo vino a repetir su célebre frase sobre la Liga “peligrosamente preparada” que soltó por 2015. Diez años más tarde, el argentino quiso forzar un nuevo hit. Para ser de un país tan próspero en lo musical, el Cholo es un cantante solista de un único éxito. Vive de él y cada tanto necesita recordarnos por qué un día fue el número uno. Lo que me sorprende, por decirlo de algún modo, es que al ciudadano periodista le llame la atención que a su intocable se le responda desde el Madrid. ¡Qué menos! Tanto Ancelotti como Ceballos le respondieron con educación pero con contundencia. Porque sí, al bueno del Cholo se le notan las espinas. ¡Cómo no!
Otra “sorpresa” del roble rasero de nuestra prensa de cada día lo tuvimos en la jornada con Antoine Griezmann y Gavi. Si el francés se descolgaba pegándole palos a un pobre jugador del Leganés, el azulgrana se quedaba a gusto insultando a sus rivales del Getafe. Si con el primero hay un silencio absoluto, con el segundo tenemos leves reproches. Pero por su bien, que Gavi es de la Roja y todos queremos muchos a la Selección de Luis de la Fuente. Una vez más tenemos ejemplos suficientes de que si alguno lleva la camiseta del Madrid ya no son tan permisivos como con otros que caen en gracia. Porque es más importante caer en gracia que ser gracioso, Vinícius debe corregir su comportamiento y tener ayuda psicológica, pero Gavi es un muchacho impetuoso. Así es muy difícil, la verdad.
¿Compensa tan poca honestidad? No lo sé, pero a ellos les va bien. Y a nosotros nos funciona que nos den por muertos y ser líderes
Por su parte, este lunes Joan Laporta acudió a la Ciudad de la Justicia en Barcelona para declarar en un proceso en el que está investigado por una supuesta estafa. Sí, han leído bien, el celebrado Laporta está siendo investigado por una presunta estafa, nada más y nada menos. A su salida, la prensa afecta al régimen culé obvió lo más importante y le preguntó al bueno de Laporta por el arbitraje sufrido el sábado en Getafe. "Lo del arbitraje en Getafe fue una vergüenza. Que no se pitara el penalti a Koundé es un escándalo. Y creo que lo tendríais que repetir más veces porque es un escándalo lo del penalti a Koundé", soltó a bocajarro el presidente azulgrana.
Sinceramente, qué quieren les diga, me quito el cráneo ante esta nueva clase magistral de la infamia. Ofenden al decoro y a la verdad pero ahí están. ¿Compensa tan poca honestidad? No lo sé, pero a ellos les va bien. Y a nosotros nos funciona que nos den por muertos y ser líderes. No es baladí sacarle dos puntos de ventaja al segundo y siete al tercero. Cuando el pasado domingo 12 de enero muchos tramitaron con regocijo el acta de defunción del Real Madrid, una semana más tarde se encontraron de bruces con la realidad. Es muy duro ser antimadridista. Tuvieron un siglo muy malo. Les espera uno peor.
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Vuelve la Champions League tras el parón navideño y en unas fechas inusuales, porque en el anterior formato regresaba en el mes de febrero. Es la penúltima jornada de esta primera fase y visita por primera vez en su historia el Santiago Bernabéu el conjunto austriaco del RB Salzburgo. El cuadro centroeuropeo cuenta solo con 3 puntos y apura sus opciones de clasificarse para el playoff. No le vale otra cosa que una victoria y ni con ella tendría muchas opciones de conseguir eludir la eliminación. Hay que tener en cuenta que la Bundesliga de su país está parada por el periodo invernal (no regresa hasta el 07/02) y viene de jugar dos amistosos con derrota contundente ante el Bayern por 6-0 y frente a los daneses del Midtjylland por 3-2. El recién llegado técnico alemán Thomas Letsch cuenta con las bajas del danés Kjaergaaard y el costamarfileño Konaté. Por tanto, y en una formación de 1-4-3-3, la alineación probable será la formada por Schlager; Capaldo, Dedić, Baidoo, Guindo; Gourna-Douath, Bajcetic, Bidstrup; Yeo, Ratkov y Nene.
Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por las bandas, lo lógico será ver a un equipo en bloque medio o bajo en ciertos momentos. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzar a las balas que tienen arriba, que pueden correr al espacio para transitar con velocidad y hacer daño al rival. Así es como se espera que sea el planteamiento de Thomas Letsch en uno de los grandes escenarios europeos. Con jugadores como el español Bajcetic y el danés Bidstrup, intentará descansar un poco más con balón para coger oxígeno, pero si el Real Madrid consigue anularlos se verá un monopolio blanco del cuero.
El equipo austriaco no se rasga las vestiduras si hay que sacar el balón en largo o con pelotazo si se ve muy presionado por el rival. Si pueden conectar con sus medios creativos, buscará una salida limpia, pero si no lo logra se verá practicidad y sencillez en el inicio de la jugada. El mediocampo es clave para poder conectar con sus hombres de arriba, aunque también cuentan con la opción de los envíos para que el gigante serbio Ratkov baje el cuero y lo pelee con los centrales merengues. De todas formas, si el cuadro de Ancelotti ejecuta bien la presión, algo que ya hizo bien ante la UD Las Palmas, los visitantes sufrirán para salir de su terreno de juego.
En ningún momento de la Champions actual han conseguido mostrar un sistema defensivo fuerte, sólido y firme. Es el tercer equipo más goleado de la competición con 18 dianas encajadas en seis encuentros, a una media de tres por choque. Un equipo lejos de ser compacto y consistente, pese a los cambios de sistema o de la pareja de centrales. Tienen debilidad atrás y no son fiables ni en ambas bandas ni en la parte central. Si el Real Madrid mueve mucho y rápido el balón encontrará huecos y grietas en la zaga rival y se acercará a una goleada como las que ya consiguieron ante los austriacos el Bayer Leverkusen y el Brest.
Un equipo con poca pólvora arriba y al que le cuesta crear situaciones de gol. Con espacios, aprovechando la velocidad de sus hombres de banda, pueden conseguir oportunidades en contextos muy determinados. Su eficacia arriba es pobre y en los seis encuentros hasta ahora de la competición solo han conseguido tres tantos, y fueron en el mismo partido, el de la victoria a domicilio contra el Feyenoord. El Real Madrid deberá vigilar al tridente de ataque y a los balones filtrados que pueda meter Bajcetic, un futbolista con visión y buena llegada arriba en las inmediaciones del área. También deberá prestar una especial atención a las jugadas a balón parado, donde todo se iguala, porque el RB Salzburgo dispone de jugadores altos como Baidoo y Ratkov.
El entrenador teutón dirigirá su primer encuentro en Champions a los austriacos tras haber aterrizado justo antes de Navidad en sustitución de Lijnders. No tiene una gran experiencia en competiciones internacionales, al haber dirigido previamente a Bochum, Vitesse, Austria Viena o Erzgebirge Aue, entre otros conjuntos. En su estilo pide a los jugadores que sean valientes, atrevidos y jueguen sin complejos. También le gusta la presión, pero ante equipos de mucha entidad es probable que rebaje sus pretensiones, y más justo ahora, que todavía sus pupilos están aprendiendo el sistema y cogiendo los nuevos automatismos en los amistosos previos.
Con la presumible suplencia de su jugador más goleador, el israelí Oscar Glouth, la mayor amenaza madridista será el malí Nene Dorgeles. Un extremo que juega por la izquierda a pierna cambiada, con un buen uno para uno, rapidez, gran habilidad, magnífico golpeo de la pelota y efectividad de cara a gol. El jugador a vigilar porque puede desequilibrar por el costado, aunque con la baja de Lucas Vázquez por sanción se verá las caras con un miura como Fede Valverde, al que es sumamente complejo desbordar.
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No faltará quien interprete de manera torticera el espíritu de este escrito y lo achaque a la envidia, pues, sirva como introito para quien no lo sepa ya, pertenezco al grupo de lo que un argentino enfurecido llamaría flequillo de carne, cabeza de rodilla o tobogán de piojos. Sí, querido amigo, soy cabrio, soy aerodinámico por la parte de la cabeza, la frente me llega hasta la nuca, me hago las sienes brasileñas. En una palabra, soy calvo profesional. Subrayo la condición de profesional, pues no es de vocación, no en vano, en mí mora un espíritu metalero más heavy que una lluvia de hachas. Reivindico desde esta tribuna, que tan graciosamente me brinda la Galerna, la figura del jebi calvo, encarnado en prominentes figuras como Carlos de Castro de Barón Rojo o, sobre todo, del Marqués de Sade del Metal, don Rob Halford, líder de Judas Priest. Insisto en la mala intención de quienes consideren estas líneas como hijas de la envidia, pues nada, absolutamente nada tiene que ver con ella.
Una vez aclarado este aspecto, no por preliminar menos importante, entremos en materia: Vinícius debe abandonar las veleidades capilares de manera inmediata. No perdamos de vista que estamos en 2025 y que los jugadores de fútbol son personas jóvenes y permeables a las modas. Las tendencias estéticas más vanguardistas son abrazadas por aquellos que, gracias a su poderío económico y a la natural donosura de un deportista de élite, pueden permitírselo, así como por el hecho contar con no más de un par de décadas de existencia. Así, últimamente hemos visto que prevalece el peinado que mi padre, certero como casi siempre, catalogó como “corte de pelo de culo de centolla”. Quien haya visto tan delicioso crustáceo en decúbito supino sabe perfectamente de qué se trata y cuán lamentablemente atinado es el símil. En épocas pretéritas triunfaba el pelo de punta o pelo cenicero, teniendo su máximo exponente en Javier García Portillo, el delantero canterano del Real Madrid al que, otra vez, mi padre definió como “el chico ese con cara de lancha rápida”.
Ningún espíritu razonablemente observador puede obtener una conclusión diferente a que Vini debe tender al conservadurismo en su peinado para poder dar lo mejor de sí mismo sobre el campo
Vinícius Junior, el mejor jugador del mundo según la FIFA, es un hombre extremo, tanto en su posición sobre el campo como en su manera de gobernarse dentro y fuera del mismo. Cuenta con un carácter volcánico e indomable que, sin duda, le ha llevado a lo más alto, pero que también le juega algunas malas pasadas, hallándose entre estas la de la elección pilífera.
Sansón, el héroe bíblico, perdió su fuerza sobrehumana cuando la taimada Dalila lo rapó mientras dormía. Vinícius constituye su trasunto inverso de tiempos actuales, no en vano baja su rendimiento de manera alarmante en cuanto opta por unas extensiones comparables a grandes macarrones polícromos o elige unas trencitas que parecen un homenaje al monstruo de la película Depredador, sólo que perpetrados por un infante de cuestionable constancia, pues salta a la vista que dejó la obra a medias. Tanto en un caso como el otro, las prestaciones futbolísticas de Vini se vieron sustancialmente mermadas, si bien carezco de elementos para establecer una relación entre excentricidades de peluquería y control del esférico, tema este que daría para un tractatus de varios tomos. Además, el hecho de llevar cosas que sobresalgan en la cabeza es una tentación para determinados elementos de los equipos rivales, que no pueden resistir la pueril tentación de pegar un tirón a ver qué pasa.
Ningún espíritu razonablemente observador puede obtener una conclusión diferente a que Vini debe tender al conservadurismo en su peinado para poder dar lo mejor de sí mismo sobre el campo. Tampoco estaría de más que alguien que le quiera bien, como puede ser usted, querido lector, le explique que la diferencia entre una excentricidad y una mamarrachada se reduce al número de ceros de la cuenta corriente del sujeto sobre el que se efectúa el análisis, y que la mesura ática va a ser siempre garantía de acierto, llámese uno Ataúlfo, David Beckham o Vinícius Junior, sea o no el mejor jugador del mundo.
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Buenos días, amigos. Andábamos apalancados ayer en la silla de trabajo cuando entró en nuestro cerebro, vía nervios óptico y auditivo, un vídeo en el cual Laporta salía de los juzgados tras declarar como investigado por un presunto delito de estafa. Una familia a la que le había tocado la lotería denunció que depositó su dinero y su confianza en él y volaron casi 5 millones de euros.
Llamadnos locos, pero esperábamos que, ante una acusación tan grave al presidente de un club como el Barça, la prensa hiciese su trabajo y le cuestionase sobre el asunto. Pues no, un estofado de alcachofas decidió preguntarle por el arbitraje del Getafe-Barça. Es como si tuviesen delante al presunto autor del robo del siglo y se interesasen por si quien le vendió la pistola con la que atracó el banco le trató bien o mal. No es nada nuevo, la prensa, que al igual que las plantas necesita ser regada para sobrevivir, es uno de los actores necesarios de esta película.
Para rematar la faena, Laporta calificó de vergüenza el arbitraje del Coliseum y tildó de escándalo que no se pitase penalti sobre Koundé. La verdad es que tiene su lógica, cuando uno se ha pasado décadas pagando millones de euros al CTA espera un servicio completo con final feliz, y que a las dos expulsiones perdonadas a jugadores del Barça y a la falta previa omitida en el gol culé se le sume la señalización de la pena máxima sobre Koundé.
Después de asistir al show del señor de las palancas, asistimos al de Simeone, quien, tras recibir sus choladas sendas respuestas contundentes de Ancelotti y Ceballos, contraatacó con la bondad que lo caracteriza. Nuestro cerebro relacionó conceptos y envió las señales nerviosas necesarias para poner en marcha los dedos y reproducir la canción Me llaman mala persona de Académica Palanca:
Solo porque perforé el muslo de un compañero de profesión provocándole una erupción de sangre y dejándole la pierna con más agujeros que el acetato sobre el que filma una película…
Me llaman mala persona,
me llaman mala persona,
me llaman mala persona.
Solo porque utilizo recursos antirreglamentarios para obtener ventajas deportivas desde el banquillo, hago gestos obscenos a los aficionados rivales y me lanzo a buscar pelea contra jugadores, a poder ser jóvenes como Varane, tras perder finales de Champions para justificar mi sueldo ante la afición…
Me llaman mala persona,
me llaman mala persona,
me llaman mala persona.
Solo porque compadreo con un grupo neonazi que tiene sometido al club que me paga, el cual se apropiaron indebidamente mis jefes, aunque de manera debidamente prescrita, como es habitual en este país…
Me llaman mala persona,
me llaman mala persona,
me llaman mala persona.
Solo porque albergo rencor y frustración a raudales y no dudo en liberarlos contra el Madrid cuando necesito desviar la atención de un problema o echar un capote al Barça…
Me llaman mala persona,
me llaman mala persona,
me llaman mala persona.
Y es que no hay
no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay,
no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay,
no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay.
Ni lo ha habido ni lo habrá.
Simeone es uno de los protagonistas de la portada de Marca. El otro es Xabi Alonso, que ayer declaró lo que ya sabemos, que «el lazo con el Madrid es muy fuerte». Ambos estaban fuera del terreno de juego en aquella noche de Lisboa. Y ambos saltaron al mismo por motivos diferentes: uno para buscar bronca, otro para celebrar y dar abrazos. Los actos definen a las personas.
Una de las personas más definidas por sus actos es Baena. Tras provocar episodios de una bajeza repugnante, ayer envió a un compañero de profesión al hospital tras propinarle un violento golpe desentendiéndose del balón. El marcador reflejaba un 4-0.
Luego alguien le llamará mala persona y se molestará.
Pasad un buen día.
Al Cholo Simeone le gusta hablar. Es normal, es argentino. Siempre está diciendo cosas. Cuando jugaba en el Sevilla dijo, por ejemplo, que sólo se iría de allí para fichar por el Madrid. Pero el Madrid, en aquella época, prefirió a otro centrocampista argentino, Fernando Redondo, que jugaba entonces en el Tenerife, y Simeone acabó fichando por el Atlético de Madrid. Son decisiones, sin duda, que determinan trayectorias, elecciones trascendentes y trascendentales. Redondo fue el regista de la Séptima y de la Octava mientras que Simeone ejerció de rottweiler de Radomir Antic y ganó un doblete. Si dentro de quinientos años sigue existiendo Internet y alguien pone en el Google de entonces Redondo, probablemente le salga como primer resultado el taconazo en Manchester. La misma búsqueda, con Simeone jugador, llenará la pantalla de imágenes del muslo de Julen Guerrero perforado con sus tacos y sangrando.
Si dentro de 500 años alguien pone en Google Redondo, probablemente le salga como primer resultado el taconazo en Manchester. La misma búsqueda, con Simeone jugador, llenará la pantalla de imágenes del muslo de Julen Guerrero perforado con sus tacos y sangrando
Son maneras de vivir, como les gusta decir a los atléticos. Cuando habla de fútbol, Simeone demuestra que es un hombre inteligente y un gran entrenador. Sin embargo, casi siempre prefiere hablar del Madrid, quizá para justificar con ello la millonada que cobra de su club desde hace casi quince años: tres lustros de grandes inversiones en fichajes y un control absoluto de la dirección técnica del tercer equipo de España y en los que sólo ha ganado ocho títulos. Por ponerlo en perspectiva, Ancelotti, del que se habla como si fuera un piernas, ha ganado quince con el Madrid, o sea, más o menos el doble, en la mitad de tiempo y cobrando, seguramente, menos de la mitad de lo que le pagan a Simeone cada año. No obstante, tampoco se debe juzgar con dureza al Cholo. Hay que tener en cuenta que en el Atlético de Madrid la opinión de los ultras influye mucho. No hay más que acordarse de lo que pasó en el último derby. Si la demagogia va de suyo en el fútbol y más con las eternas rivalidades, cuando se trata de encapuchados con libre acceso a las instalaciones del club la retórica chocarrera, más que un recurso folclórico, debe ser una cuestión de supervivencia.
Como la abrumadora mayoría de los periodistas deportivos son abiertamente atléticos, el Cholo Simeone goza de un estatus privilegiado en la opinión pública. El ser atlético debe ser un estado mental incapacitante, a juzgar por numerosos ejemplos de fanatismo en individuos aparentemente racionales que pierden la compostura y la dignidad en cuanto se les cruza el gran tiburón blanco. De otro modo no se explica la iniquidad frecuente con la que se juzga cualquier cosa que tenga que ver con el Madrid ni la sonrojante omisión de crítica o juicio desfavorable sobre el Atleti, protegido a menudo como si fuera un niño tonto.
No obstante, tampoco se debe juzgar con dureza al Cholo. Hay que tener en cuenta que en el Atlético de Madrid la opinión de los ultras influye mucho. No hay más que acordarse de lo que pasó en el último derby
El Atleti, con su entrenador a la cabeza, resulta fundamental para que el actual statu quo del fútbol español se mantenga. Es el colaboracionista por antonomasia. Simeone no es el ídolo de las masas atléticas por algo. Es verdad que bajo su mando han vuelto a ganar cosas, a llegar a finales y a ser importantes. Pero su influencia en la tribu del Manzanares va más allá, precisamente porque la encarna. Simeone conoce el percal y sabe lo que tiene que decir, y cómo, para que el foco esté siempre en el dedo y no en la Luna.
Como es canchero, conoce el lenguaje del fútbol. Los códigos. Sólo en un país como el nuestro, donde lo único que importa es la apariencia de las cosas, Simeone puede decir lo que dice. Dice, así a la manera guardiolista, o sea, veladamente, sugiriendo, a media tinta, cobardonamente, que el Madrid lleva cien años robando y no hay un periodista deportivo que le contradiga. Ni siquiera acudiendo a los factos, por eso tiene que ser Dani Ceballos el que se atreva a torearlo por chicuelinas, que para algo es de Utrera y tiene arte. Las retransmisiones deportivas y la cobertura de las ruedas de prensa son tan acríticas, tan blancas, que los plumillas más parecen a sueldo de la patronal liguera que profesionales de la pregunta, que es lo que debieran ser. Si no supiéramos que casi todos son del Atleti pensaríamos que tienen prohibido poner en tela de juicio alguna de las cosas que escuchan a diario en las zonas mixtas. Nadie cuestiona nada y el relato oficial, desde arriba del todo, baja como un torrente por los canales de comunicación hasta el aficionado, que tampoco se quiebra la cabeza.
Representa maravillosamente a un club, el de las élites de Madrid, que siempre ha estado al cobijo del poder y que sin embargo ha logrado venderse como del pueblo haciendo gala de un casticismo cutre bajo el que sólo hay rencor
A Simeone hay que recordarlo siempre lanzándose al pescuezo de un chaval de veinte años, con la final de Lisboa perdida, a que lo viera su grada haciendo muchos aspavientos, en el descuento de la prórroga, pues en ese paripé está todo lo que hay que saber del personaje. Representa maravillosamente a un club, el de las élites de Madrid, que siempre ha estado al cobijo del poder y que sin embargo ha logrado venderse como del pueblo haciendo gala de un casticismo cutre bajo el que sólo hay rencor: en los grandes temas, como la violencia en los estadios o la adulteración de la competición durante décadas, Simeone es un maestro del perfil, como El Atleti, y la idea que los mueve es que el Madrid siempre sea el culpable perfecto de los males inventados. De esa manera, los males de fondo, reales como la vida misma, permanecen a la sombra de invenciones propagandísticas de enorme éxito con la que la plebe se entretiene. De esos cien años de los que hablaba Simeone el otro día, alguien tendría que preguntarle por el proyecto teledirigido desde el Palacio Real de unir a todos los clubes de Madrid bajo el paraguas del Stadium Metropolitano, del que el Real se desmarcó, o el patronazgo del Ejército del Aire durante la postguerra, que el Madrid pagó con veinte años de sequía. Por decir un par de cosas.
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Hoy he imaginado una historia curiosa, totalmente inventada. La voy a contar.
Juan Lawindow es el presidente de una grande y lejana corporación denominada Far S.A. El señor Lawindow acostumbra a rodearse de tipos relacionados con mafias de otros países que han pasado años en la cárcel por delitos como el narcotráfico. O de magnates del porno caídos en desgracia, con problemas judiciales en EEUU, que además de junto a él hacen negocios con otros narcotraficantes que también terminaron en prisión y que presumen de dar consejos a los capos de la delincuencia europea.
La relación de Juan Lawindow con el porno es jugosa, pues además de dirigir Far S.A., regenta un bufete cuyos principales clientes forman parte de esta industria, tan digna como cualquier otra, por otra parte. Se comenta que él mismo tiene relaciones sentimentales con varias mujeres que trabajan en este mundillo. Incluso el despacho de su bufete es sede social de varias empresas dedicadas a la pornografía en internet.
Al parecer, no es extraño que contrate a alguna de sus parejas para ejercer labores administrativas en Far S.A., aunque en ocasiones varias de ellas coincidan y protagonicen episodios poco gratificantes en las oficinas de la corporación. También asalaria a la esposa de uno de los tipos condenado por narcotráfico con quien se relaciona. Algunas malas lenguas aseguran que entre ambos la relación va más allá de lo laboral, cuestión que solo es de la incumbencia de los involucrados, si bien estas situaciones ayudan poco a la salud del matrimonio de Juan.
Lawindow, cuando es nombrado presidente de Far S.A., observa que el mecanismo mediante el cual la corporación consigue sustanciosos contratos está engrasado. La empresa abona una cantidad económica no desdeñable al vicepresidente del órgano de contratación. En la entidad hay facturas emitidas durante el mandato del anterior presidente, aunque, según los más viejos del lugar, se trata de una práctica habitual desde hace varios lustros.
Juan Lawindow fomenta esta colaboración y parece estar muy satisfecho con ella, porque cuatriplica los emolumentos abonados por Far S.A. al vicepresidente del órgano de contratación, quien emite facturas a la corporación con conceptos como «Asesoramiento informes adjudicaciones correspondiente al mes de…», si bien nadie tiene conocimiento de la existencia de dichos informes. Pero lo que es innegable es que una y otra vez la empresa es agraciada con la concesión de contratos muy rentables.
Cuando Far S.A. atraviesa momentos convulsos y el futuro del presidente depende, en cierto modo, de la justicia, se contrata una empresa de detectives para que realice seguimientos e indague en la vida personal y en el patrimonio del juez asignado al caso. También se espía a ejecutivos y otros trabajadores de la propia corporación.
Aunque supera numerosos escollos, el mandato de Juan llega a su fin y el ya expresidente sigue dedicándose a sus negocios, entre los que se encuentran los financieros, a través de empresas como CBS S.L., cuyo consejero delegado, John Oil, es quien fuera director general de Far S.A. durante la presidencia de Lawindow. Entre otras cosas, se dedican a gestionar fortunas en busca de un buen rendimiento económico.
Once años después de su salida de Far S.A., Juan Lawindow vuelve a ser nombrado presidente de la corporación. Un mes antes, el fisco informa a Far S.A. que le está investigando y solicita al vicepresidente del órgano de contratación las facturas abonadas por la empresa para estudiar si han incurrido en delito de corrupción o de otro tipo. Un mes después de alcanzar por segunda vez la presidencia, Lawindow entra a formar parte del organismo de control del órgano de contratación. Tres meses después, ese organismo de control modifica su código ético y elimina las sanciones por corrupción.
Cuando Lawindow accede a su segundo mandato, uno de los principales ejecutivos de Far S.A., Robert Lunar, quien también estaba al tanto de los mencionados pagos, abandona la empresa con destino a un puesto en el Gobierno de la nación, donde impulsa una ley que permite la prescripción de los presuntos delitos en los que habría incurrido Far S.A. por haber pagado al número dos del órgano de contratación.
Dos años después, sale a la luz el escándalo: Far S.A. pagó durante como mínimo 17 años al menos 8,4 millones de euros al vicepresidente del órgano de contratación. Todos los responsables de organismos e instituciones implicados se apresuran a declarar que, aunque éticamente es reprobable, los presuntos delitos están prescritos. El vicepresidente del órgano de contratación afirma que le pagaban para asegurar que todo fuera neutral. El presidente de la entidad se demora varios meses en ofrecer explicaciones públicas y cuando lo hace no convence a nadie. Sin embargo, pasa el tiempo y ni Far S.A. ni ninguno de los implicados en el caso reciben sanción alguna.
El vicepresidente del órgano de contratación ya no emite facturas a Far S.A., sin embargo, se le siguen adjudicando contratos con una condiciones más ventajosas que al resto de empresas participantes. Los medios de comunicación no ven problema alguno y cargan las tintas contra la principal empresa rival de Far S.A., a pesar de que no encuentran en su funcionamiento ningún indicio de mala praxis.
Con Lawindow en la presidencia, las comisiones sustanciosas a intermediarios son habituales en cada contrato que se rubrica o renueva. No pocas firmas de prestigio rechazan colaborar con Far S.A. debido a estas condiciones. Los ejecutivos más importantes de la entidad dimiten de manera recurrente, dejando a Juan y a varios colaboradores comisionistas al frente de la corporación. Desde su llegada a la presidencia de Far S.A., Lawindow experimenta un incremento patrimonial considerable.
El comportamiento y el aspecto de Juan Lawindow no dejan de empeorar y las cámaras lo graban protagonizando episodios bochornosos que él mismo desmiente pese a la existencia de imágenes y testigos. En esa etapa de su vida es llamado a declarar a un juzgado en condición de investigado. Una familia que ganó el pleno al 15 de una quiniela acusa a CBS S.L., vinculada con Lawindow, de estafarles varios millones de euros. Es la cuarta querella presentada contra la empresa por este motivo.
El consejero delegado de CBS S.L., como se ha dicho antes, es John Oil, director general de Far S.A. en la primera etapa de Lawindow al frente de la entidad. Juan es tanto socio de CBS S.L. como administrador solidario de Tienda Principal S.L., sociedad que controla a su vez a la compañía acusada de estafa.
A pesar de su condición societaria y de su vínculo con la empresa denunciada, ante el juez, Lawindow se desmarca de la estafa, afirma que habla muy poco con John Oil y que no ha tenido prácticamente contacto con él desde la denuncia que inició el proceso.
Al salir de los juzgados, los periodistas no preguntan a Lawindow por lo ocurrido en sede judicial, por la presunta estafa, sino por la última decisión del órgano de contratación. Juan aprovecha la ocasión para tildar de vergüenza el proceso de arbitraje mediante el cual fue adjudicado el último contrato a Far S.A. y considera un escándalo que no recoja todas y cada una de las exigencias de la corporación, a pesar de que el órgano de contratación —donde siguen los herederos del vicepresidente a quien él había cuadruplicado el sueldo— pasó por alto condiciones que lo beneficiaron frente a sus competidores.
Y esta es la historia de Juan Lawindow, presidente de Far S.A. No sé por qué, pero se me ha ocurrido al ver hoy a Laporta salir de los juzgados.
Ha acudido allí acusado de estafar millones de euros a una familia que, tras ganar la lotería, había depositado su confianza y confiando su dinero a una de las empresas vinculadas con él.
Al salir de los juzgados, los periodistas no preguntan a Laporta por lo ocurrido en sede judicial, por la presunta estafa, sino por el arbitraje. Jan aprovecha la ocasión para tildar de vergüenza lo del arbitraje en Getafe, y considera un escándalo que no se pitara el penalti a Koundé, a pesar de que el árbitro —subordinado de un CTA donde siguen los herederos del vicepresidente a quien él había cuadruplicado el sueldo— pasó por alto varias acciones que beneficiaron al Barça frente a su rival.
Imágenes: Grok
Me ha costado recuperarme del sorteo de Copa, ese gran impacto: decididamente, las bolas son bobas. La venganza es difícil, pero estaría muy bien una semifinales con Valencia, Leganés, Getafe y a quien Dios se la dé entre Real y Osasuna.
Punto y aparte: de las mujeres de Mallorca, las vejadas en Arabia, ni mú.
Sigamos. ¿En este acto no tocaba? Ya. Tocarlas, las tocaron a ellas. Si no era el momento se busca uno. Sabemos que presidencia y alrededores de la RFEF es gente ocupadísima. Lo comprendemos, valdría un día cualquiera que le sobren un par de horas en su vocacional y abnegada tarea de velar por nuestro fútbol. No sé, mismamente en julio.
Una pena la ausencia del Mallorca en el sorteo, a alguno quizá se le hubiera caído la cara de vergüenza. O no. Busquen una entrevista a su jugador Dani Rodríguez en ABC. El titular es antológico: “Lo de Yeda fue peor que lo de Rubiales”. De las reflexiones más grandes en lo que va de año.
Total, que no escribí antes del sorteo por si pasaba algo raro y nos salía un emparejamiento supercurioso. El que más resultó, el Lega-Real Madrid. Los blancos visitarán a su ángel de la guarda en la Liga y bueno, si esto acaba con el Madrid campeón de Copa me callo. Pero si no, que caigan en Butarque, ¿verdad?
Serían sensaciones varias: el pepino aumentaría su leyenda, el Madrid se habría quitado de encima otro torneo coñazo y reducido además la posibilidad de que el rival se presente en Chamartín y haga lo que en otras partes. Que le gane una vez al Real es perfectamente posible. Dos, magia negra. Vamos, normalmente.
¿En el sorteo de Copa no tocaba hablar de las mujeres de Mallorca vejadas en Arabia? Si no era el momento se busca uno
Dicho lo cual me meto en lo que quería decirles. Sabrán que Haaland ha renovado por el City hasta 2034. 3.500 pavos por minuto cobrará la criatura: felicidades. Esta noticia anima a pensar que la Premier no sancionará a su club y superará con éxito su pleito con la ejemplar organización futbolística de su país. En asuntos así o parecidos, nos van a venir los ingleses a contar… Veremos. Igual con una multita van tirando.
Lo sabido es que 115 casos por malas prácticas económicas cercan al club de Manchester. A mí me excitan los denunciantes: si palman se habrán equivocado 115 veces. ¿Cien, cuarenta? Será menester hacerles entonces un homenaje mundial. Jamás se habría abierto Wembley con un motivo más razonable.
Deberían rescatarse aquellos partidos Inglaterra-Resto del Mundo. Inglaterra alinearía a un jugador por equipo rival del City, 11 una parte, otros 11 la siguiente. Todos con espantasuegras y pompones. El portero sería el Dibu Martínez, le vendría al pelo. Un tipo con presencia en la Premier me aseguró que el club investigado ha pecado gravemente. Ya.
El Madrid prefirió a Mbappé. Y su Haaland debe ser Endrick
Por cierto: como perdieron una serie de partidos —diciembre, enero— el pecador se ha lanzado a fichar y hablan también de inversiones —árabes, sus dueños— por valor de 3.500 millones de euros, infraestructura y demás. Y lo de Haaland. Mil kilillos mal contados. Son mis ídolos.
El rubio pues difícilmente jugará en el Madrid. Ni en el Barcelona, pues seguro vieron como yo portadas con el chico de azulgrana y este mensaje: Laporta, a por él. Bueno, tampoco lo descarten. El Barça de por medio, todo es posible.
Lo del Madrid está claro, como siempre. Prefirió a Kylian. Y su Haaland debe ser Endrick. Su 9. Uno buscaba, uno se trajo. Pensando en adelante. El 9 de ahora lo tenía fichado. El fútbol es apuesta y uno de sus retos, acertar en la elección de los futbolistas. Y el chico es una buena apuesta.
Influye también que el Madrid no tiene árabes y debe medir lo que gasta. Si los tuviera haría lo que el City: fichar si pierde, y si gana, más. Ese Madrid sería muy capaz de fichar incluso al fiscal general del Estado como ayudante de Porlán Chendo. Pues eso.
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Siempre habrá un pero para el madridismo vinagre. Últimamente he reflexionado sobre lo enorme, inabarcable, diverso y universal que es el madridismo. Tan universal que incluso caben antimadridistas en él. Florentino Pérez lo clavó en 2017: “Casi todo el mundo es del Madrid, solo que algunos aún no lo saben”.
Las reacciones de las redes sociales después de la (inexplicable) derrota en la Supercopa, corregidas y aumentadas después del agónico pase a cuartos en Copa del Rey frente al Celta dejan muestras de lo cerca que está un madridista vinagre de un antimadridista. Indistinguible desde media distancia.
En la distancia corta ya se hace más evidente: los vinagres (créditos para @pepegh7) inciden en Florentino y su tacañería con los fichajes y en la total ausencia de criterio de Ancelotti, su ignorancia absoluta sobre fútbol y la obsolescencia de sus planteamientos, incluso en días de victoria por aplastamiento como la del domingo frente a Las Palmas. Esto último es más acusado en quienes generacionalmente le miran como mirarían a su abuelo, sin entender del todo que la sabiduría se va licuando con la edad y con la experiencia.
A diferencia del madridista vinagre, el antimadridista pata negra, para sorpresa de cualquier persona con un IQ promedio, incide en los arbitrajes, en lo favorecido que está siendo el club al que el VAR le ha anulado 32 goles (el segundo es el vecino rojiblanco, con 17) y que ha vivido en estado de perplejidad desde la liga perdida en Tenerife en 1991, transido de un asombro inexplicable ante ligas perdidas a causa de sutiles criterios arbitrales sobre las manos en el área a favor y en contra, asistiendo a espectáculos inenarrables de cambio de criterio en función del rival y del escenario. Hay decenas de ejemplos que sería prolijo y doloroso recordar, muchos de ellos en el marco incomparable del viejo Camp Nou, hoy derruido para enterrar con él tanta ignominia.
Pero eso no desalienta al antimadridista.
El relato es que el Real Madrid es un club estado (por favor, véase el esclarecedor video de RMTV sobre el franquismo y el FCB: ¿Cuál es el equipo del régimen?).
El madridismo es tan universal que incluso caben antimadridistas en él
El antimadridismo atribuye al Real Madrid el control de los medios de comunicación. Sin embargo, los diarios deportivos de Madrid no pierden ocasión de ejercer una crítica negativa y editorializante sobre asuntos tan delicados como el racismo o sobre el carácter de un jugador (normalmente, señalando siempre al mismo jugador) y escatiman el elogio cuando no hay más que fútbol. De Sport y de Mundo Deportivo, panfletos delirantes y antiperiodísticos subvencionados por el FCB, no hablaré.
También se acusa al Real Madrid de la manipulación de las imágenes y de la influencia de la televisión del club. Aquí es mandatorio señalar que el propietario de Mediapro, a la sazón EDITOR (la palabra no es trivial) de las imágenes de LaLiga y del VAR, es también accionista de Orpheus Media, empresa fantasma cuyo único fin fue “comprar” activos de Barca Studios por 100 millones de dinero del Monopoly que ha servido para que el FCB pueda tener una plantilla competitiva pese a estar arruinado. No hay palabras para tratar de explicar qué puede tener en la mente una persona que ante semejantes evidencias insiste en que la televisión del Real Madrid influye en un trato arbitral favorable, cuando sus aguerridos profesionales evidencian semanal, y casi científicamente, la manipulación de las imágenes VAR (los frames) y exponen la torticera realización de las imágenes de Mediapro en las que sistemáticamente se ignoran lances relevantes para el resultado de los partidos.
También se le atribuye al Real Madrid el control del estamento arbitral. Durante los últimos días se ha señalado el vínculo familiar Carlos Megía Dávila, delegado del club, con la responsable del CTA femenino (su esposa) como pintoresca justificación de influencia. Qué decir, amigos: teorías conspiranoicas comparadas con facturas registradas en Hacienda por 8,4 millones de euros por “asesoría” al FCB y cobradas por el vicepresidente arbitral, “recomendaciones” a los árbitros por su jefe de contratar sesiones de coaching con Negreira Jr, numerosas declaraciones de directivos del FCB en la que presumen de su influencia en la RFEF, responsable del arbitraje; manifestaciones públicas del vicepresidente de la RFEF Joan Gaspart (siendo vicepresidente del FCB) en las que dijo que “perjudicaré deportivamente al Real Madrid hasta que me muera”; la implicación en la corrupción del arbitraje de todos los presidentes del FCB desde 2003…
Por último, se señala el madridismo de Javier Tebas, presidente de LaLiga y vicepresidente de la RFEF, como evidencia del favoritismo hacia el club blanco, obviando que el Real Madrid es el único club que ha denunciado, incluso judicialmente, todas las arbitrariedades cometidas por LaLiga, en especial las maniobras para vender décadas de derechos audiovisuales de los clubes a cambio de dinero rápido. Por cierto, eso mismo es lo que ha venido haciendo el FCB con ayuda de Tebas para no reconocer su catastrófica situación económica. El patrón es reconocible: pedirle dinero al futuro.
Lo he intentado, palabra, soy un usuario reciente de X, pero el pique sano con compañeros de trabajo, con amigos muy hooligans de equipos rivales, es incomparable con lo que se ve en las redes. He tratado de explicar, razonar, argumentar… he pasado por muchos estados de ánimo, desde la frustración a la perplejidad, pasando por la confusión. Tengo que confesar que en ocasiones me viene a la mente “La invasión de los ultracuerpos”, con un joven Donald Sutherland de protagonista. Están poseídos: siguen pareciendo personas normales, pero realmente están controlados por una inteligencia alienígena, que, en el caso de la película, es claramente superior a la humana.
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“Paris bien vale una misa”, dicen que afirmó Enrique de Navarra, pretendiente hugonote al trono francés, cuando se vio en la posibilidad de convertirse al catolicismo para reinar al pueblo galo. Ayer, en Chamartín, vimos el arbitraje de Alejandro Quintero González, andaluz de Huelva (buen jamón), medio paisano mío, recién ascendido a la máxima categoría del trencillismo patrio y que esta temporada se va a embolsar, euro arriba, euro abajo, unos 300.000 de vellón en su buchaca.
Pues sí, el bueno de Alejandro debe estar muy agradecido al jeferío arbitral por su ascenso, por salir en la tele cada domingo, por pitar en los mejores campos de España y, cómo no, por conseguir esa cantidad de dinero al año para dar de comer a sus churumbeles, en el caso de que los tenga, o para disfrutar de la vida, que son cuatro días.
Todo lo que haga en el campo de juego va a ser escrutado con la lupa de nuestro paisano Medina Cantalejo y por el catalejo de Clos Gómez, para ver si este curso pasa de meritorio a fijo o, sin embargo, vuelve a las procelosas simas de la Segunda División, donde solamente se llevaría a su casa unos 100.000 machacantes entre chapa y pintura. Porque hay que entender que pasar de ganar 100.000 a 300.000 es un salto de calidad en la vida de cualquiera, un salto que te permite acabar con la hipoteca, cambiar de coche y contratar unas buenas vacaciones casi donde quieras, amén de que no falte el surtido de ibéricos en la mesa familiar y un buen cordero lechal los domingos que no curres.
Sólo así, entendiendo el lado humano del asunto, se puede entender que anulara el gol que marcó Mbappé ayer en el Bernabéu. Sólo haciendo un ejercicio de empatía con Alejandro se puede entender que, una vez llamado por el VAR, apreciara que el francés quisiera intervenir en la jugada. Ya no entro en que si era o no fuera de juego su posición, que si el frame este o el frame aquel. Simplemente digo que, si le llamaron, era para que lo anulara, que no se podía consentir un hat-trick del astro galo en el primer tiempo y con proyección de meter seis, porque el chico estaba en vena.
Pues nada, miro la pantalla, miro otra vez la pantalla, vuelvo a mirar y ¡ea!, que influyó en la acción. Hala, asunto liquidado, problema terminado, contentos los de arriba y sigo con el camino de la consolidación de los 300.000. Porque, amigos, uno que siempre ha querido comprobar si el dinero verdaderamente da la felicidad, cosa que aún no ha podido hacer con todo el dolor de mi corazón, entiende que, si te pagan 300.000 al año por hacer lo que te gusta, cómo gaitas pretende nadie que hagas alguna acción u omisión que ponga en peligro tamaño emolumento. Imposible. Pero imposible de toda imposibilidad.
Quintero, Alejandro, supongo que Álex para los amigos, ayer estaba cuidando su cuenta corriente en vez de arbitrar un partido de fútbol. Toda acción dudosa, tiraba para el lado canario, su actuación fue, como siempre, tendenciosamente preparada para perjudicar a los de blanco. Hasta le tuvieron que llamar desde el VAR para que sancionara con tarjeta roja la patada de kung-fu que recibió Lucas Vázquez, comparable con aquella que sufrió Xabi Alonso en la final de nuestro mundial por aquel holandés volador. Te entiendo, Alejandro, entiendo que anularas el gol, entiendo que anularas tres goles al Real Madrid ayer, entiendo que, supongo, tendrás familia a la que mantener bien y niños a los que llevar a un buen colegio de pago. Te entiendo, Alejandro, de verdad. 300.000 bien valen una misa, desde luego…
Quintero González ayer estaba cuidando su cuenta corriente en vez de arbitrar un partido de fútbol
Pero antes de todo esto, nuestro querido Cholo. He dudado en titular el artículo con la referencia al árbitro o con un “suave, que me estás matando”, en referencia al gran bolero del grupo Los Panchos cuando dicen que “eres como una espinita que se me ha clavado en el corazón”. Sí, el Real Madrid es una espinita, bueno, una corona de espinas para el Cholo Simeone, que, en parte para contentar a sus pacíficos amigos del FA, en parte para intentar sacarse sus propias espinas, aprovecha cualquier ocasión para esparcir el relato de que el Real Madrid es el gran beneficiado por el arbitraje español. Hasta en una emisora de ámbito nacional, el propio sábado por la noche, abrió el programa diciéndole que ya huele tanta tontería y tanto complejo. Pero, queridos galernautas, voy a hacer un pequeño relato fáctico de por dónde van los tiros del amigo contra nuestro glorioso club.
Allá por los años noventa del siglo pasado, el Real Madrid estaba queriendo fichar a un medio centro para llevar la nave blanca. El caso es que empezó a sonar el nombre de Simeone, centrocampista de brega que, entonces, estaba jugando y despuntando en el Sevilla. Pues nada, aprovechando la clarita, el bueno del Cholo se descolgó con unas declaraciones en las que decía claramente que prefería el blanco madridista a cualquier otro club.
Lo malo para él y lo bueno para el Madrid es que el club blanco se decantó por Fernando Redondo, estrella de aquel infausto Tenerife de las dos ligas robadas por el incipiente negireirismo. Efectivamente, Redondo nos dio noches de gloria, dos Copas de Europa y se fue por la puerta grande dejando el poso de haber sido uno de los mejores centrocampistas de la historia blanca. El Cholo, mientras tanto, fichaba por el At. Madrid, pasaba sin pena ni gloria (salvo la pierna del pobre Julen Guerrero) por el fútbol nacional para terminar sus días en el Nápoles, haciendo gala de su exquisita educación cuando enseñó ostentóreamente (Jesús Gil dixit) sus atributos masculinos al equipo contrario en un partido.
Después de esa espina, llegó la espina de Lisboa, donde, en un partido en el que el Real Madrid pudo y debió finiquitar en el tiempo reglamentario, llegó el famoso 92’48, donde la cabeza de Sergio Ramos mandó el partido la prórroga, donde el Madrid fue un vendaval y los del río se llevaron cuatro, pasando por un episodio de deportividad extrema del amigo Simeone con un bisoño Varane, que estaba hasta las narices de las pérdidas de tiempo del ”canchero” argentino (porque lo que es una trampa cuando lo hacen algunos, es un ejemplo de “cancherismo” cuando lo hace el Cholo).
Y, para terminar el espinismo del bonaerense, llegó Milán, partido en el que, si hubiera tenido un mínimo de ambición, nos hubieran pasado por encima en la prórroga porque estábamos muertos y con medio equipo lesionado pero, como el chico es como es, lo dejó todo a la suerte de los penaltis, donde se llevó el “palo” más grande de su carrera, para nuestra felicidad en aquella noche lluviosa madrileña de San Siro (sí, porque aquí cayó la mundial, que conste). Pues eso, queridos amigos lectores, como dijo Carlo Ancelotti, el Cholo tiene muchas espinas que sacarse con el Real Madrid pero, la primera, la que más le duele, es que el club no quiso colmar su verdadero sueño, que era vestir de blanco. Pena.
El partido de ayer, donde Dani Ceballos alcanzó su victoria nº 100 en competición española con el Real Madrid y Rüdiger jugó su partido también nº 100 de competición española de blanco, fue, salvo la carajal inicial, un bálsamo de juego, ocasiones y goles que le venía muy bien all equipo y a la afición después del desastre arábigo y que ha servido para ponernos en lo más alto de la tabla. Qué cosas, con el equipo destruido, el cuerpo técnico caduco que ni entrena ni trabaja, con alineaciones arbitrarias y nada meritocráticas, con una directiva caduca y sin planificación deportiva, tiene a dos puntos al mejor At. Madrid de la historia, que ha encadenado 15 victorias seguidas, y a 7 al Código Penal andante del bueno de Flick, que sigue protestando por los arbitrajes. Normal, después de lo que le han debido contar, no entiende que esto no sea un paseo militar para ellos.
Ahora llega la Copa de Europa, el miércoles en casa hay que ganar y, a ser posible, ganar bien, que hace falta para ver si suena la flauta de entrar entre los ocho primeros de la tabla. Como dice mi amigo Javi, les dejo con su frase. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
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