Esta noche el Real Madrid cierra su participación en la primera fase de Champions frente al Stade Brestois, el actual octavo de la Ligue 1 y equipo francés sorpresa de la temporada pasada. De hecho, en la clasificación de la Liga de la Champions, el equipo de Brest tiene un punto más que nosotros y se sitúa el 13º en la tabla, empatado pues con el octavo, que es el Bayer Leverkusen, y marca la clasificación directa para octavos. El Madrid aún tiene posibilidades reales de entrar entre estos 8 primeros. Según todos los expertos, tenemos un 2,9% de probabilidades para lograr acceder directamente a octavos. Esta escuálida posibilidad es suficiente para un equipo acostumbrado a hacer de lo imposible rutina en su competición fetiche.
El Madrid llega a esta última jornada europea con los deberes hechos en el escenario doméstico. El pasado fin de semana se afianzó en lo más alto de la tabla. Victoria en Valladolid y a mantener el liderato. Al final se dio lo que veníamos diciendo: encadenar victorias serviría de bálsamo tras la pésima imagen dejada en Arabia. Desde entonces sumamos cuatro victorias consecutivas, pasamos a cuartos de Copa del Rey y clasificamos para la siguiente ronda de la Champions, a falta de conocer si accedemos directamente a octavos o tenemos que ir a dieciseisavos. Nada mal.
No obstante, para la prensa todo esto es anecdótico y no merece ser reseñable. Dicen que el Madrid gana pero no convence, golea pero no propone. Al parecer sumamos de tres en tres puntos por inercia pero sin enamorar al respetable. Es decir, volvemos a encarrilar victorias de forma vergonzante, como diría Alfredo Relaño. La huestes de las redes sociales le hacen el caldo gordo y salen con eso de que en realidad no le ganamos a nadie. Pero de a poco, que diría un argentino, estamos más vivos que nunca y eso se celebra.
A falta de lo que pase en el partido de esta noche frente al Stade Brestois, creo sinceramente que este equipo encara el segundo tramo de la temporada con suficientes garantías como para estar tranquilos
Febrero será un mes clave para afianzar el margen que hemos sabido ganar en Liga e incluso poder ampliarlo. El partido contra el Atlético de Madrid en casa se presenta como una final y ciertamente lo puede ser. En el buen sentido, es una moneda al aire que si cae cara prácticamente liquidas deportivamente al Atlético del juego por el campeonato. Sin embargo, yo no descartaría que tanto Atlético como Barça se dejen puntos en febrero. Es decir, si el Madrid mantiene el pulso dentro de esta dinámica positiva, los enfrentamientos directos con nuestros rivales por el título pueden ser un mero trámite. Hasta ahora lo han sido, ¿verdad?
Así que el Madrid marcha por el camino correcto. A falta de lo que pase en el partido de esta noche frente al Stade Brestois, creo sinceramente que este equipo encara el segundo tramo de la temporada con suficientes garantías como para estar tranquilos. Entre febrero y marzo se dirimen bastante cosas, pero tenemos que afrontar estas citas con la suficiente frialdad como para saber que todo es un simple trámite en el fondo. Hasta la primavera vivimos una larga introducción. De las musas al teatro, el Madrid ha de fortalecerse e ir recuperando efectivos con tranquilidad.
Hasta ahora el viaje está siendo movidito. No obstante, y sin dramatizar, creo firmemente que afrontaremos el tramo final de la temporada de forma solvente. Sin ir más lejos, y por ver el lado positivo a algo negativo e injusto, la sanción estrafalaria que le impusieron a Vinícius en Liga, a la larga es buena para él. El brasileño ha descontado minutos a sus piernas y eso siempre es postivo. Esta noche tampoco podemos contar con él por sanción pero llegará limpio a la siguiente fase. Y esto es capital. Porque, digan lo que digan, Vinícius sigue siendo para mí el jugador franquicia de este proyecto. Así que a frotarnos las manos porque las cosas se ponen interesantes. Pues como todo el mundo sabe, la distancia más corta entre dos puntos no es siempre una línea recta, y el camino correcto no siempre es el más fácil, sino el más bello.
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Última jornada de la primera fase de la Champions League y el Real Madrid visita Guingamp, donde juega sus partidos como local el Brest. Los franceses irán con todo a un choque en el que tienen opciones de entrar en el top 8 si ganan a los blancos. Un encuentro histórico en el que reciben al rey de la competición. El técnico Eric Roy no dispone de Jonas Martin, Massadio Haidara, Jordan Amavi, Julien Le Cardinal y Bradley Locko por problemas físicos para el partido. En su habitual formación de 1-4-3-3 el once probable es el formado por Bizet en portería; Lala, lateral derecho, Pereira Lage en el izquierdo; Ndiaye y Chardonnet como centrales; en el medio, Magnetti, Fernandes y Favre; por la derecha, del Castillo, por la izquierda Sima; en punta, Ajorque.
Equipo correoso y complicado de vencer en su feudo en esta Champions. Se puede adaptar a distintas ideas, pero es probable que en los primeros minutos salga con fuerza, realice una presión alta e intente dificultar la salida de balón blanca. La línea defensiva se colocará muy alta mientras que los medios apurarán en zona de tres cuartos y los jugadores de banda ahogarán por los carriles. Con el paso de los minutos, y en función del resultado, lo normal será ver a un equipo que replegará en bloque bajo siendo compactos y buscará reducir los huecos entre líneas, dejando más libres las bandas para que a los madridistas le cueste atacar y se atasquen ante una defensa cerrada.
Pueden buscar una salida pausada y a ras de césped o directamente un balón largo para ganar las segundas jugadas. Por tanto, se saltan en muchas ocasiones la línea del centro del campo y la conexión es zaguero-punta. En el caso de recibir una presión intensa de los adversarios utilizan el recurso de los balones largos, normalmente con los dos centrales como ejecutores. El plan es que Ajorque, que es un jugador que trabaja bien de espaldas y que domina el juego aéreo, se pelee con los centrales, baje el cuero y descarguen a los centrocampistas que vienen de cara o prolongue para la velocidad de los futbolistas de bandas. Una premisa de Roy es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su marco.
En el último partido contra el Shakthar, su habitual solidez defensiva se vio resquebrajada y los ucranianos le generaron muchas ocasiones de gol. No ha sido la tónica de la competición en la que se han mostrado duros, fuertes y expeditivos atrás, a diferencia de su rendimiento en la Ligue 1. Es un equipo con un sistema defensivo eficiente, con una defensa contundente, que no se complica y que recibe ayudas contantes. Además, en las transiciones repliegan bien, fundamentalmente por las bandas. Por último, en el juego aéreo tienen potencia en ambos centrales, pese a no ser excesivamente altos, y en el medio, Camara, como stopper, suele incrustarse entre ellos para ayudar en esta faceta.
El acierto de cara a gol es uno los éxitos europeos del Brest. Ante un equipo como el blanco buscará mucha contención y contragolpes rápidos. Explotar los espacios que pueda dejar el Real Madrid cuando pisa el campo contrario con muchos hombres y los laterales abiertos. El objetivo será encontrar a jugadores de calidad, como Sima y Ajorque, con la posibilidad de correr. El Brest ha demostrado ser un equipo que puede sorprender y que ante su gente se crece y no ve nada imposible. El Real Madrid debe conceder pocas opciones para ello, porque entonces se convierten en todavía más peligrosos. Especial atención también en la zona ofensiva y de construcción a futbolistas como Del Castillo y Faivre.
Equipo pragmático, disciplinado y efectivo el que ha construido Roy. Un conjunto adaptable a distintos planes de juego según en función del rival y también si juega en casa o a domicilio. El juego directo forma parte de su ADN y lo dominan a las mil maravillas, pero también son capaces de construir y jugar con la pelota y de buscar la contra en velocidad y aprovechando los espacios. Frente al Real Madrid, si no dispone del balón, se espera que el Brest juegue mucho de forma directa, con pases largos y aéreos, basando mucho de su éxito en Ajorque, y también robando y saliendo rápido, principalmente por las bandas en pocos toques y muy directo.
Ajorque es un delantero gigante, inconmensurable por arriba y que es complicado de defender gracias a su 1,96 m. El francés, cedido por el Mainz, es el máximo realizador de equipo en lo que va de temporada, aunque curiosamente no ha marcado todavía en la Champions, pese a realizar más de una notable actuación personal. A pesar de su estatura, engaña porque tiene un notable nivel técnico y un toque sutil. No es demasiado rápido, pero sabe utilizar su cuerpo, aguanta el balón, descarga muy bien de cara, y su mayor peligro es el juego aéreo al ser un excepcional cabeceador. Mucho trabajo para Rüdiger y Asencio o Tchouaméni.
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Buenos días. Nos vais a permitir que, antes de mostraros las portadas del día, insistamos sobre un tema que ya marcó (no pun intended, o sí) el portanálisis de ayer. Hablamos de la escandalosa doble vara de medir de la prensa deportiva patria, y más en concreto del diario Marca, el más leído de todos, en relación a la actitud de determinados jugadores sobre el campo.
Esta inenarrable pieza apareció ayer en el autocatalogado como “diario de todas las aficiones”. El título ya lo dice todo. Se trata de una hagiografía que pinta al jugador Gavi, que forma tanto en el equipo cliente de Negreira como en la selección española, como el epítome de todas las virtudes posibles. Cualquier aficionado medianamente neutral se rascará la cabeza ante pieza semejante. Gavi es un futbolista de agresividad descontrolada. Cuando está en el campo, es un riego por aspersión de patadas, codazos, cuerpadas y remoquetes que él cree solapados. Solo acaba la mayoría de los partidos por la bula papal que disfruta el equipo cliente de Negreira desde tiempos inmemoriales. Esto lo sabe cualquiera que vea los partidos de su equipo. Además, se pasa los partidos en actitudes de desconsideración al rival y chulería espídica.
Pero hay que blanquear, con perdón, la marca Gavi. Es jugador del equipo cliente de Negreira que, a través de su conexión con la selección española (a la que nutre de abundantes jugadores), quieren convertir en el equipo de todos. La alianza propagandística RFEF-liga-Barça-medios se ha propuesto firmemente triunfar en esta batalla cultural.
Obviamente, el artículo en cuestión resulta especialmente sangrante en un contexto de acoso mediático a Vinícius, futbolista que no es siempre “ejemplar” como Gavi (pocos futbolistas lo son), pero que soporta ataques —a veces de carácter racista— sin ningún tipo de proporcionalidad con respecto a sus faltas. ¿Hace falta recordar la infame portada marquista que situaba al brasileño “en el foco” justo cuando más parecía imperioso defenderlo de los ataques xenófobos?
El contraste entre ambas actitudes es lacerante. Es un relato premeditado, no puede ser de otro modo. No se explica de otra manera, y además no es nuevo. El procedimiento es exactamente el mismo que en 2010/11/12. Ya entonces, la alianza RFEF-liga-medios-Barça se propuso pintar a los jugadores culés como el máximo dechado de virtudes y a los del Madrid como esbirros de Satán, poco más o menos. El triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica, protagonizado en su mayoría por jugadores culés, abonó la narrativa.
Ahora va a ser mucho más difícil que cuele, porque distan todavía más que entonces de ser así las cosas. Sin embargo, con todas las terminales mediáticas dependientes de Tebas (es decir, casi todas las existentes, Marca incluida) empeñadas en que el mensaje cale, hay posibilidades de éxito.
En este momento, amigos, es más fácil ser madridista en cualquier país del mundo antes que en España, país al que, paradójicamente, tanta gloria ha dado el Real Madrid. Los medios han creado un ambiente hostil al club que es absolutamente insoportable, en el cual cuando no se habla de la presunta mala calidad humana de Vinícius se le trata de colocar en Arabia, a fin de desestabilizar. Claro que Vini tiene ofertas de Arabia. ¿Alguien se puede creer que no las tenga Lamine Yamal, estrella emergente que encima está a poco tiempo de la disyuntiva de renovar? Por supuesto que las tiene. ¿Por qué nadie habla de ellas?
Lo dicho: es inaguantable.
Os dejamos con las primeras planas del día. No traen nada que no sepáis ya. A las nueve de esta noche se juegan su destino europeo todos los equipos en la Champions League. Lo hacen el mismo día y a la misma hora para evitar potenciales biscotos, a pesar de que hay equipos (el Madrid incluido) que no saben si les interesa ganar o no, porque no saben si escalar en la tabla puede conllevar afrontar después cruces menos ventajosos, paradójicamente. El sistema es un descalzaperros, aunque observaréis que la prensa lo vende como una maravilla. No en vano también existe la conexión prensa-UEFA, especialmente en el caso de Marca, compañero de pádel de Al Khelaifi como es público y notorio.
El Atleti está casi en octavos. El club cliente de Negreira ya lo está. El Madrid lo tiene en chino cantonés para estarlo, pero en cambio tiene asegurados los dieciseisavos. Retrospectivamente, duelen infinito las derrotas contra Liverpool y Milan, pero sobre todo la cosechada ante el Lille. Nunca debió tener lugar, y por culpa de aquel impresentable partido tiene toda la pinta de que vamos a tener que jugar una ronda más.
En fin. Pasad un buen día y sed felices.
Buenos días, amigos. El mundo tiende a la polarización, y no lo decimos por las gafas de sol que luce Vini en la portada de As, sino a las cada vez mayores diferencias entre las diferentes regiones del planeta y entre estratos sociales de la misma región. Mientras aquí muchos hacen más malabares de los habituales para librar el final de enero, en Arabia están planteándose desembolsar 1000 millones de euros en una operación con el objetivo de fichar a Vinícius. O al menos eso afirma el mencionado diario.
Hace tiempo que ricos y poco escrupulosos países de oriente medio tienen agarrados por las gónadas a estados enteros, véase el ejemplo de Catar con Francia, o se sirven de clubes como el City para múltiples propósitos en Europa. Tienen el dinero por castigo y se ven legitimados y libres para hacer, o intentar hacer, lo que les venga en gana. Desde algo legítimo con tratar de fichar a un jugador hasta algo ilegítimo como tocarles el culo a las mujeres de los mallorquinistas. Saben que en occidente no nos vamos a quejar mucho porque dependemos de su grifo económico (y de otros grifos).
Ahora bien, Vini hasta el momento no ha mostrado un ápice de duda en seguir triunfando en el Real Madrid, porque eso es lo que ha hecho y sigue haciendo, triunfar, pese a quien pese de fuera y de dentro. De ser cierta la oferta de la portada de As, para concretarse primero tendría que vencer el primer escollo, el jugador, que ha rechazado todos los ofrecimientos.
Cierto es que tampoco sería raro que un día el hastío llenara el vaso del hartazgo y ante la continua cacería sufrida el siete dijese: aquí os quedáis, me he cansado de faltas de respeto, del acoso, del racismo, etc. Lo cual supondría un serio contratiempo para muchos, ¿a quién iban a culpar entonces de sus propias frustraciones? ¿Quién sería el nuevo objeto de linchamiento para la prensa? Bueno, la respuesta a esta última pregunta parece clara, Alberto Cubero apunta a ella en esta excelente pieza publicada hoy en La Galerna. ¿Escuchasteis la retransmisión de Movistar LaLiga del último Valladolid-Real Madrid? También hay pruebas gráficas.
Respecto a este asunto del trato que dispensa la prensa a los jugadores según sus intereses, Marca se vuelve a llevar la palma.
El periódico que puso a Vini Jr. en el foco y que hizo gala del buen gusto que lo caracteriza alumbrando chistes con la previsión de la AEMET en la goleada de su Barça al equipo de la zona más afectada por la DANA, ahora tilda a Gavi de ejemplar. Si nos encontráramos en tiempos pretéritos, no dudarían en afirmar que Gavi es el yerno ideal. Añada un cacito de Marca Ultra y adiós a las manchas. Nadie lava más blanco que Marca. Y no es un blanco precisamente madridista.
Esta pieza de blanqueamiento gavial contiene trazas hipocresía indigesta que pueden afectar a la digestión de la última comida realizada. Afirma que «El centrocampista andaluz no deja de sorprender a sus compañeros, rivales y técnicos», pero la verdad es que a los rivales ya no les sorprenden comportamientos ejemplares como los exhibidos en Getafe, donde la humildad y deportividad que adornan a este angelical blaugrana se hicieron verbo en ese «¡Eh!, ¿quién eres tú? ¿Quién eres tú?».
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas tus tacos en mi tibia azul, Gavi. Podría componer la víctima de una de sus entradas ejemplares después de que el querubín de los medios le desease que su equipo bajara a Segunda.
La portada del diario detergente parece realizada por la RFEF, que hay que ganarse las habichuelas y la cosa está mu apretá. La Federación es otra institución ejemplar, como Gavi. Y la selección, una excusa para justificar los desmanes de los de siempre.
La prensa cataculé, como de costumbre, a sus cosas cataculés. A pesar de que han necesitado casi una dispensa papal para poder realizar las últimas inscripciones, según Sport, el Barça ha llegado a un acuerdo para renovar a otros dos futbolistas: Pedri y Gavi.
Los chicos de Gallardo estarán celebrando (recordad que Marca ya es Sport) ambas renovaciones, quizá una de ellas con mayor entusiasmo.
Gavi es ejemplar, siempre saludaba.
Pasad un buen día.
Hay un lugar en el Olimpo del fútbol donde dormitan lo héroes que fueron. Un Aleph que concentra tiempo y espacio en el que las voces que jalean las arrancadas de Gento recorren corredores y las arengas de Juanito recubren paredes húmedas sustentadas por arcos de medio punto. Un lugar donde los goles no paridos de copas que no se elevaron reposan en lechos de tumbas cubiertas de moho y lágrimas. Hay estancias con olor a almizcle e incienso, a linimento y sudor donde George Best toma otra copa con Garrincha mientras Zidane y Enzo Francescoli ensayan una filigrana. Un lugar al margen del tiempo en el que Puskas bromea con Bobby Charlton bajo la mirada atenta de un aún joven Eusebio.
En ese templo de emoción una enorme sala vacía y soleada luce un sofá de madera que aguarda. Una inscripción tallada por unas manos cuidadosas muestra un nombre. Porque la columnata que sostiene ese templo mira hacia una llanura que una verja y un camino empedrado separan del promontorio. Enormes ventanales de ese edificio se derraman ofrecidos hacia una llanura desde la que Pelé, don Alfredo y Maradona ven el amanecer de estrellas que serán. Esas estrellas, aun no dioses, aguardan en una llanura rectangular circundada por cipreses que se balancean al compás de una brisa suave y queda.
En esa llanura, de una soledad abrumadora, un joven de piel marrón, sentado sobre una columna vencida, amasa un balón entre las manos y aguarda su momento.
Si una marca personal es lo que transmite de forma integral quiénes somos y cómo somos ante el resto, la marca personal de Jude ha nacido para la eternidad
El dirigible Graf Zeppelin tenía sala de fumadores. Y es que nada es perfecto, salvo la imagen de Jude: visibilidad, reputación, logo e himno. Si una marca personal es lo que transmite de forma integral quiénes somos y cómo somos ante el resto, la marca personal de Jude ha nacido para la eternidad. Cuando Paul McCartney escribió “Hey Jude” para consolar a Julian Lennon por el divorcio de sus padres, Jude Bellingham aún no había nacido. Y sin embargo esa canción, como un himno emocional que nos oprime el pecho y se pega a la dermis como un adhesivo, nació para él. Y cuando suena, las baldas metálicas del Bernabéu reverberan como las tablas de un anfiteatro. Un instante de miradas líquidas en el que sabemos que Jude está llamado a ese Olimpo.
Hay fantasmas que amenazan nuestros sueños. Más abajo, donde habita la masa, hay una Hidra de Lerna de mil cabezas. David Ogilvy, uno de los padres putativos del marketing moderno e inspirador del personaje protagónico de “Mad Men”, nos recuerda que no se pueden salvar almas en una iglesia vacía. Y esa iglesia vacía que odia lo que la grandeza representa, es la amenaza creciente sociológica y mediática de la que cabe decir que no basta combatir por omisión. Porque, como apunta Seth Godin, otro referente del marketing actual, el marketing cambia a la gente a través de historias, relaciones y experiencias y en ese campo de batalla nuestro hombre de Vitruvio se antoja como el rompeolas perfecto.
Cuando el Rey de Roma Lucio Tarquinio Prisco mandó construir la Cloaca Maxima en Roma no sabía, como apunta el gran Manuel Vicent, que el arte y la cultura florecerían sobre ella, sobre heces y aguas putrefactas. Un símil de la realidad de este Real Madrid por extensión y de sus estrellas individualmente consideradas, que gravitan sobre arroyos de efluvios abrasivos. Por eso la grandeza de los grandes del club, más allá de los vastos límites del madridismo, nunca será tan grande para el ojo público como la de algunos héroes de barrio que reman a favor de corriente. Por ese motivo, por ejemplo, los devotos de Lamine no entienden que la medida de su éxito es, hoy por hoy y aún, Rodrygo y no tanto otras piezas de caza mayor.
Vinícius, para la Cloaca Maxima, está cerca de ser un caso amortizado. Esas aguas cenagosas parecen ahora centrar su microscopio en Jude, a la busca de cualquier poro que pueda dañar su incipiente marca personal
Antes de que nuestro mundo se hiciera más pequeño y cupiese en un coche de cinco plazas, todo era obvio. Hoy, en esta nueva realidad que lo toca todo, es necesario advertir en las botellas de lejía, en letras grandes, “No ingerir”, hoy todo se equipara a la baja. La cultura como hija de la lectura y la erudición se devaluó desde que alguien decidió inventar los buscadores de internet. De aquel mundo antiguo tan solo queda una pistola humeante.
Ahora que hemos vendido nuestro alma a un diablo llamado "teléfono móvil", un titular pesa más que un historial y la Cloaca Maxima drena indecente su vómito contra quien nació a contracorriente. Vinícius, para ella, está cerca de ser un caso amortizado. Esas aguas cenagosas parecen ahora centrar su microscopio en Jude, a la busca de cualquier poro que pueda dañar su incipiente marca personal. Porque esa Cloaca Maxima siempre busca una veta, cualquier grieta a través de la que alcanzar la superficie; ya ha engullido a otros y ahora es un eco, aún lejano, que se extiende amenazante, metro a metro, apuntando a Jude e infectando los estertores de la llanura a su paso con nuevas cabeceras y tertulias incendiarias renovadas.
Sería temerario olvidar que fluye bajo sus pies en busca, una vez más, de la superficie. Jude solo puede reinar desde el clima bonancible y el ruido ciego de los medios, nunca contra ellos. Como Artabán o Billy Preston, ha irrumpido como un nuevo actor de pleno derecho. Debe cuidarse, eso sí, de dar pábulo a campañas que prendan por una simple chispa: tienen una cloaca y saben cómo usarla.
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Confieso que me fascina Eduardo Camavinga. Es el futbolista con mayor potencial de crecimiento que tiene el Madrid, a mi juicio, pero también es el que más me irrita últimamente. Buena parte de las posibilidades del equipo en esta temporada descansan en que espabile, en que se haga de una vez con las claves del centro del campo, en que se convierta en dominante. Siendo, como es, una estatua de bronce, su cuerpo no para de jugarle malas pasadas: acostumbra a ir al límite en cada acción y desde hace meses pasa más tiempo en el hule, que decían los taurinos antes, que disponible para Ancelotti. Pero ese no es el mayor de sus problemas.
La cualidad más importante de un centrocampista es su comprensión del juego. Esto da una medida de su inteligencia. Existe la creencia de que el baloncesto se juega con la cabeza, pero el fútbol también. Kroos es el ejemplo ideal: era un tirillas sin aceleración ni explosividad ni fuerza para ir al choque, pero dentro de la sesera tenía un metrónomo. Otro tanto se puede decir de Luka Modric, que es el jugador más inteligente que yo he visto nunca en un campo de fútbol, aunque sus condiciones físicas, a pesar de su tamaño, sean bastante superiores a las del alemán.
En el fútbol hiperacelerado de hoy, del gegenpressing kloppiano y de la igualdad absoluta físico-táctica, la inteligencia de los centrocampistas es la llave del triunfo. De hecho estamos viendo este año cómo el éxito de la Selección Española en la última Eurocopa marca un cambio de tendencia en este sentido, a nivel global, que por otra parte el Madrid, desde 2014, atestigua: el modelo de energía sucumbe, en último término, al modelo de los creadores.
Lo que pasa es que, claro está, creadores hay muy pocos. Camavinga puede ser uno de ellos, al menos por lo mejor de lo que le hemos visto, que no ha sido este año, precisamente. Cumple ya cuatro temporadas en el Madrid y tiene dos Copas de Europa a sus espaldas. Sin embargo, no se nota. El poso, el aplomo y la sabiduría competitiva que se le presuponen a alguien que ha cuajado en la cumbre junto a Kroos y Modric (¡y Casemiro!) de momento brillan por su ausencia. Atolondrado, disoluto y hasta desnortado espacialmente a veces cuando entra al campo, el Camavinga de este año me recuerda al Marcelo de los meses tardomourinhistas, un futbolista de talento ilimitado y poca conciencia de su lugar en el mundo.
El Camavinga de este año me recuerda al Marcelo de los meses tardomourinhistas, un futbolista de talento ilimitado y poca conciencia de su lugar en el mundo
Camavinga posee todas las condiciones de un superclase. Además, tiene aura, como dicen los chavales ahora. En su mejor versión fluye como una canción de Otis Redding y hasta levita por el campo, como si surfeara las piernas de los contrarios. El balón, entonces, recuerda la cresta espumosa de una ola. Él lo lleva pegado a la bota, con velcro. Bate líneas con una facilidad inconcebible, puramente atlética. Quizá su esplendor muscular sea una de las razones por las que su proceso de aprendizaje parezca haberse interrumpido: confía tanto en sus propias capacidades naturales que desconecta del ritmo interno del juego y lee mal situaciones de genuino peligro, donde salen a la luz sus defectos de interpretación, los peores para un centrocampista, y más del Real Madrid Club de Fútbol.
Su problema es de ubicación. Eso no tiene nada que ver con la posición que ocupe en el campo. El ejemplo es Valverde, al que le falta solamente jugar de portero. Sin embargo, el uruguayo ejerce de lateral derecho, central, pivote, interior y volante mejor o peor, pero siempre con autoridad, como si jugara montado a caballo, en plan general. Su actitud es inequívocamente la de un jerarca. Camavinga comete errores de principiante en momentos de máxima tensión por, precisamente, desconocer la magnitud de los partidos: no se puede saltar con muelles y sin medir en un balón largo, siendo el cierre del carril izquierdo, en la última jugada de un partido agónico que tu equipo ha conseguido remontar con diez jugadores.
La competitividad es un valor intangible de consecuencias muy reales: los centrocampistas del Madrid, a lo largo de la última década, han destacado por ser extremadamente competitivos en los momentos trascendentales y ahí está la vitrina, llena de títulos. La competitividad es saber elegir y saber cómo respira un partido, conocer las limitaciones de tus compañeros y, sobre todo, las de uno mismo, y entender, emocionalmente hablando, qué es lo que se necesita para ganar un partido.
En su mejor versión fluye como una canción de Otis Redding y hasta levita por el campo, como si surfeara las piernas de los contrarios. El balón, entonces, recuerda la cresta espumosa de una ola. Él lo lleva pegado a la bota, con velcro. Bate líneas con una facilidad inconcebible, puramente atlética
En este sentido, hasta ahora, hemos visto un Camavinga anticompetitivo. En su primer año tenía a Casemiro, a Kroos y a Modric junto a él, de los que aprender, es decir, a la Escuela de Bagdad. En los dos cursos siguientes Valverde relevó a Casemiro y Camavinga pudo disfrutar, en primera fila del patio de butacas, del espectáculo de Kroos exprimiendo las últimas gotas de su talento. Este año le toca a él y ya no hay paraguas. Con su edad un gran futbolista puede perderse en la indefinición. Lleva dentro un Seedorf y sería una lástima que se acabara en Lassana Diarra.
En términos de recursos, como club, el Madrid no puede permitirse derrochar semejante mina de talento en un tiempo en el que este cotiza tan bajo que han regresado al alza las acciones incluso de los minions de La Masía. Su rostro de veinteañero parece tallado en el zinc medieval de los Yoruba, tiene esa expresión hierática y misteriosa de los chamanes y de los emperadores, como si guardara dentro de sí algo que no se pudiera poner en palabras. Pero como dijo una vez el mismo Zidane, magic is sometimes very close to nothing at all.
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Confieso que nunca me han entusiasmado las fallas. Mientras no se demuestre lo contrario, esto se puede decir. Por el momento, vivimos en un país relativamente libre. En general, no soy muy de las pirotecnias que tanto se usan en Levante. Los detractores de los cohetes suelen poner el grito en el cielo (tras resonar en el mismo el petardazo) por su efecto nocivo sobre la salud mental de los perros. De la salud mental de las personas ya hablaremos otro día.
Las fallas en concreto me producen algún rechazo, que no es ni más ni menos que las reticencias que alarmistas como yo sentimos ante el fuego. En este caso no se trata solo de que este queme, sino de lo que se quema. Prefiero la sátira fina a la farsa de brocha gorda. Los ninots, discúlpenme, tienen un punto grotesco que no me convence, dicho sea con todo el respeto para los artistas implicados. Parecen salidos de alguna pesadilla infantil. Son caricaturas de El Jueves ardiendo de manera siniestra, como el ama de llaves de Rebeca, consumiéndose como los nazis de cartón piedra de Indiana Jones.
Queda claro que tampoco soy un acérrimo seguidor de El Jueves, optando por una sátira más sutil allá donde sea posible. Dicha sutileza brilla por su ausencia en los ninots, que suelen estar concebidos de manera chabacana y ejecutados con trazo propio de Kim, el autor de Martínez el Facha. Son personajes de caricatura procaz en tres dimensiones. “Historias de las putas fallas” podría muy bien haber sido el título de una sección en la mentada revista, dicho sea con todo el respeto y solo para subrayar las semejanzas de estilo con aquellas otras tiras de cómics juevescas.
Hay que tener mucha pero que mucha gracia para tratar de mofarse de quien, junto a sus compañeros, ha mostrado la máxima solidaridad pública y privada con los damnificados de la DANA que ha asolado tu —fallas aparte— bellísima y muy querida tierra valenciana
De manera que, como madridista, pero sobre todo como amigo de lo bello, celebro que un artista fallero, de nombre Víctor Navarro, haya decidido aniquilar cualquier posibilidad de que yo me acerque a las fallas para darles una segunda oportunidad. Vivimos tiempos de permisividad y bajos estándares estéticos. El riesgo de verme influido por este derrumbe de toda vara de medir estaba ahí. Ya no. Gracias, Víctor Navarro, por haber confeccionado un ninot de Vinícius que me garantiza un futuro donde lo más parecido a una mascletá que se me ofrezca sean los disparos de John Wayne en la enésima revisión de El Dorado. Merced al trabajo de Víctor, ya sé que no hay acercamiento posible entre las fallas y yo, posiblemente en beneficio de ambas partes.
El ninot en cuestión retrata a Vinícius portando en sus manos lo que el autor de la obra define como “cagalló d’or”, es decir, la boñiga de oro, a manera de mofa del Balón de Oro que el brasileño no pudo conquistar en la última gala de dicho premio. En el texto que acompaña a la obra se lee: “Vinícius Jr. está regando el jardín con sus lloros, el Madrid le quiere animar y le otorga el moñigo de oro”. Hay que tener mucha pero que mucha gracia para tratar de mofarse de quien, junto a sus compañeros, ha mostrado la máxima solidaridad pública y privada (esta última a través de donaciones) con los damnificados de la DANA que ha asolado tu —fallas aparte— bellísima y muy querida tierra valenciana. Aparte de los jugadores, recordemos también que la entidad para la que juega Vinícius ha donado un millón de euros para la misma causa. Dice el refrán que de bien nacidos es ser agradecidos. Nos absuelve el refrán de ser puestos al corriente de qué atributo corresponde a quienes no lo son, aunque una sencilla regla de tres resuelve de inmediato el arcano.
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Hay muchos factores que influyen a la hora de triunfar. El éxito no es solo hijo del talento, el trabajo y el esfuerzo (solo hay que echar un vistazo a la política y sus tentáculos), en él juega un papel determinante la suerte. Así lo defendieron en su día figuras como Paul Newman y Woody Allen, recuerden aquella escena de la pelota de tenis golpeando la red al comienzo de Matchpoint. Sin embargo, hay otros elementos clave aunque a priori puedan parecer absurdos. Los hechos lo confirman.
Hace un tiempo les conté en estas mismas páginas que un detalle, en principio sin mayor relevancia, como es la elección de la altura de la cinturilla de los pantalones de Mbappé, tuvo como consecuencia una esperanzadora actuación del francés frente al Girona. La postura de Kylian en aquella imagen hacía sospechar lo que les vengo a exponer en esta pieza.
¿Qué relación hay entre una cosa y la otra? En términos deportivos, ninguna, pero funciona. La prueba está en que desde entonces el juego y los goles de Kylian no han dejado de mejorar y crecer, respectivamente.
En la actualidad, Mbappé es uno de los futbolistas más en forma del planeta. Como ocurría con Cristiano, el Madrid comienza los partidos con (al menos) un gol a favor. Puede concluir la campaña superando los números de Ronaldo, lo cual es decir mucho.
Dado el momento de Kylian, cabe preguntarse: ¿además de lucir pantalones de cuello vuelto y trabajar con denuedo, qué ha hecho Mbappé para alcanzar este envidiable estado de forma? La respuesta es muy sencilla de responder para cualquier observador: Mbappé ha aprendido a bailar sevillanas.
La realidad, de nuevo, es irrefutable. Apréciese en la imagen de arriba la postura de los brazos del astro galo, típica de este baile donde han de estar bien estirados, así como la espalda. Y la cabeza, erguida.
Frente al Valladolid, Mbappé puso en práctica las habilidades flamencas aprendidas y adoptó la postura necesaria para embocar de primeras a gol tras una pared con su pareja de baile del primero de la noche: Bellingham.
Hay más pruebas de que Kylian está aprendiendo a bailar sevillanas, fíjense en la mano derecha del 9 vikingo en el momento del lanzamiento del penalti con el lacraba su primer triplete con el Real Madrid.
No admite dudas, ¿verdad? Pues la cosa viene de antes. Observen, por ejemplo, otro penalti, el que lanzó contra la UD Las Palmas. Las manos. Cojo la manzana, me la como y la tiro. Cojo la manzana, me la como y la tiro. Con esta técnica, Mbappé dejó de tirar los penaltis malamente. Tra, tra.
El genio de Bondy es muy celoso de su intimidad y no ha dado detalles sobre este tema, pero en la deep web pueden encontrarse imágenes de Kylian practicando su arte con la Giralda de fondo.
Investigando por foros encriptados y bares de mala muerte he averiguado la identidad de quien con casi total seguridad está enseñando a Mbappé a bailar sevillanas después de comer un arroz con bacalao en lo alto del puerto, aunque mañana sea martes.
Me ha llegado algo más, aunque debo calificarlo solo como rumor dado que únicamente hay un documento gráfico que lo avale y este no pertenece a una jugada de gol, por lo que su influencia en la buena forma del francés no parece decisiva: hay quien afirma que Mbappé también está estudiando los ademanes y palabras propias del lenguaje de Chiquito.
Hay sevillanas de Feria, sevillanas rocieras, sevillanas corraleras, sevillanas boleras y, a partir de Kylian, sevillanas futboleras. Después de subirse los pantalones hasta el ombligo, el 9 ha decidido mejorar su duende futbolístico con este arte.
Propongo que la afición le cante en el Bernabéu: «Mírala cara a cara que es la de Kylian». La primera, la segunda y la tercera, como en Pucela. Su primer hat-trick. Cada vez parece más obvio que el fichaje de Mbappé venía preñado de goles.
Getty Images y Grok
El finde madridista empezó con lo de Pucela y acabó con el baloncesto líder y lo femenino como de costumbre. No sé si se lo comenté en alguna ocasión, por si no, repito: no se valora lo suficiente la entrega del Madrid a este fútbol.
Ahí es ‘na’ mantener un equipo cuya habilidad más comentada es salir a goleada por partido con el Barcelona. Y una vez que por alineación indebida las azulgrana no llegaron a la final de Copa, el Madrid iba ganando al Atleti por 2-0 en el 88 y acabó palmando en los penaltis. Cosas.
Puesto que al club no le dan el Princesa de Asturias —normal, es indudable que le faltan méritos—, Igualdad podría mandarle una medallita, una placa: un cariño. Ya lo pedí, deben estar en ello.
También está la cosa social, la cantidad de jovencitas que se entrenan en Valdebebas y sienten la impagable sensación de vestirse de blanco. No está ‘pagao’. ¿Que otro habría bajado la persiana? El Madrid, no. No parece.
¿Si algún día cambiará la cosa? Puede. Como también puede que un día el Barça masculino atrape primero y supere después al del Madrid en Copas de Europa. La cosa viene desde 1956 y no se le ha ocurrido al club azulgrana cerrar la sección.
O como la Damm, dedicarse sólo al fútbol base. Hombre, si se decidiera por eso no le iría mal: lo de la Masía tiene su aquel. Total, que el Madrid insistirá, lo cual habla muy bien de su conocida grandeza y vocación de servicio.
¿Algún día cambiará lo del Madrid femenino? Puede. Como también puede que un día cambie lo del Barça masculino. La cosa viene desde 1956 y no se le ha ocurrido al club azulgrana cerrar la sección
Otra cosa es la realidad de la llamada Liga F. Recuerdo cuando aterrizaron las blancas y nos contaron que era lo que le faltaba para su gran explosión. También pasó tras el Mundial, pero la explosión femenil entonces fue por otras cosillas. Eso de saber de antemano quién va a ganar y sólo preguntarse por cuántos corre el riesgo que acabe cansando hasta a los culés más cafeteros.
Tiene mal arreglo, claro. El Barça aterrizó hace años, invirtió un buen dinero, trabajó muy bien y, como decía Núñez, si eso se hace llegan los resultados. Y sigue a lo suyo, como es natural. No le vamos a pedir que salga con ocho jugadoras.
El problema es global, también del propio Barcelona. Muchas de sus jugadoras han lamentado ya que ‘esto’ no tiene recorrido. Oigan, que el Madrid es el segundo… ¿Su gestión y tal? Pues mejorable será, imagino. El caso es que el bucle es el conocido y, lo dicho, la solución, complicada.
En el baloncesto sí se recuperó la normalidad y el Madrid se situó primero. Ha fichado un par de prometedores elementos pensando en lo que viene, empezando por la Copa. El Chacho, Rudy, Causeur, Yabusele, Poirier… Fueron muchas ilustres bajas y de golpe. Los nuevos atienden por Bruno Fernando —no cambien de acera si se lo cruzan de noche, es buena gente— y Dennis Smith, que es Jr. como Vinícius.
En el fútbol, refuerzos no vendrán y se consolida lo que venimos comentando: se ponía a tiro un indiscutible o nada. El Madrid no es el City. Ni falta que hace, vamos. Y eso, puesto que el refuerzo indiscutible es imposible, el fichaje es Nada, Peter Nada.
Alaba puede considerarse como tal, en mis rezos he incorporado hace tiempo su rodilla. Será una magnífica ayuda para el equipo, como lo es Asencio donde le pongan. Cuentan que David puede ser titular ya en Brest. Estaría bien.
¿Que no hablo de Mbappé? Prefiero ser prudente. Parece que el tío tiene cosas y parece también que mete goles
La jornada de Liga acabó con dos resultados normales, los triunfos de Real y Barcelona y el pinchazo inesperado del Atleti. Un punto de los últimos seis ha sumado el equipo de Simeone, Leganés y Villarreal, lo que sumado a los que se fue dejando el equipo de Flick sí le puede servir de lección al Madrid: como decía Maguregui, camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
Mucho partido, mucho cansancio, mucho misil contra la regularidad que sí parece haber encontrado el Madrid entre sombras y bajas. Las de Carvajal y Militao, terribles. Mi última pedrada, por cierto, es que Carvajal es Kroos. El adiós del alemán fue duro, la ausencia de Dani, igual o peor. Regularidad imprescindible pensando en Europa, lo serio. La Liga es una trampa: siete puntos de ventaja, ¿cómo te vas a escaquear? En fin...
¿Que no hablo de Mbappé? Prefiero ser prudente. Parece que el tío tiene cosas y parece también que mete goles. No quiero precipitarme en el juicio: esperemos tres, cuatro partidos. Quizá cinco y hablamos. El muchacho pinta bien, pero no nos precipitemos.
Getty Images.
Buenos días. Las portadas de hoy vienen plagadas de noticias buenas, malas y neutras, todo ello desde el punto de vista madridista. ¿Preferís antes las buenas, las malas o las neutras?
Nosotros, a estas horas de la mañana, preferiríamos antes las neutras, por aquello de que no estamos para emociones fuertes aún, ni de un lado ni del otro. Con el primer café de la mañana empezamos a abrir los ojos, pero no a cualquier cosa. No a noticias, desde luego, y si no hay más remedio que sean de las que no nos hacen arquear ni una ceja. Hacer de Ancelotti a estas horas es agotador.
Vamos a hacer lo que podamos, pero os advertimos que en las primeras planas de este día desapacible noticias de diversa categoría se agolpan insensiblemente.
En Sport, por ejemplo, y en una portada que si fuese musical llevaría fanfarrias, se celebra hoy el Día del Júbilo Culer. Por una parte, se felicitan por la severa goleada (7-1) inflingida ayer al Valencia (noticia digamos neutra, por cuanto no afecta al sólido liderazgo del Madrid, que saca 4 puntos al Atleti y 7 al equipo que constantemente inventa el fútbol aunque haga una década que no se acerque ni por asomo a una final de Champions); por la otra, se emiten vítores en honor a la sección femenina del club cliente de Negreira, que se adjudicó la Supercopa de España al arrasar en la final al Real Madrid de mujeres. Esta última noticia sí que es radicalmente mala para los intereses blancos, evidentemente.
Hemos perdido la cuenta de las goleadas que las azulgrana han endosado a las merengues desde que existe la sección. Es evidente que esta realidad, durísima, supone una merma en el prestigio de la institución, cuya cultura intrínseca no tolera el recibir palizas consuetudinarias ante el eterno rival en sección alguna, tampoco en la de tiro con arco si existiese.
El equipo ha mejorado lo suficiente como para vencer con alguna comodidad a la mayor parte de equipos de la tabla en España (otra cosa puede ser Europa, donde iremos viendo), pero no parece haber mejorado un ápice en el duelo frontal con las blaugrana, que nos zarandean sin piedad en cuanto tienen ocasión. Sucede además que el aficionado medio solo presta atención cuando llegan estos duelos directos, permaneciendo ajeno al devenir —en general positivo— del equipo durante el resto de la temporada. Solo estos batacazos se instalan en el pensamiento colectivo, y lo empiezan a hacer con una suerte de resignación, figura incompatible con el código genético vikingo. El haber ganado cero títulos en cinco años de existencia de la sección tampoco ayuda, evidentemente.
Parece que la directiva tiene claro que el esfuerzo financiero que acarrearía armar una plantilla que estuviera en condiciones de competir con las culés no interesa. No hay fe en que, a largo plazo, pueda ser una sección rentable. Al no haberla, se parte de la base de que será eternamente un centro de costes, y no se puede hipotecar más aún el presupuesto con cargo a una sección deficitaria. Por tanto, se reforzará el equipo (ya lo ha hecho), pero nunca más allá de las líneas rojas que marca esta restricción.
La aproximación al asunto parece sensata, pero empieza a pesar más de lo debido en el aficionado. Los inevitables tintes políticos que por desgracia trae consigo el asunto enfangan aún más el panorama, lanzando a un sector de la afición —el que se identifica con posiciones políticas más derechistas, aunque no solo ellos— a preconizar el cierre del capítulo.
En La Galerna somos partidarios de la continuidad. El camino va a ser duro, pero la demanda social que motivó la apertura de la sección sigue presente, y el club tiene un deber moral con la comunidad en la que vive, un deber al que siempre ha respondido de manera intachable a través sobre todo de la Fundación, pero también en otros ámbitos. No hay marcha atrás en la ambición de proporcionar un aterrizaje al sueño de miles y miles de niñas madridistas, que aspiran a vestir los colores por los que suspiran. Sin embargo, si esas niñas son verdaderas madridistas, no solo querrán jugar en el Madrid, sino también GANAR en el Madrid. El equipo necesita una vuelta, cuanto menos psicológica, para poder no ya ganar, sino al menos competir con las culés. Y un esfuerzo en términos de plantilla que sea compatible con un presupuesto razonable.
Mundo Deportivo también divide en dos su portada, solo que en este caso otorga más espacio a la goleada al equipo che. “Aplastante”, titula, ante una foto de Fermín, jugador más que estimable cuando no se dedica a insultar a la afición del Real Madrid. Todo respetable desde los puntos de vista partidistas de esta publicación. Lo que no es tan respetable es el enfoque de otros medios respecto a esta goleada. Ved sin ir más lejos cómo la presenta la edición digital de Marca.
Qué sutileza, amigos. Qué consideración. Juega el equipo cliente de Negreira contra el Valencia, equipo bandera de la comunidad autónoma más trágicamente castigada por la DANA, y Marca se lanza con titulares “ingeniosos” sobre la AEMET y sus predicciones meteorológicas. Si esa es su idea de lo chispeante, más vale que sigan siendo aburridos. (Aporte de @maketolari).
Por lo demás, los medios publicados en Madrid se centran en la buena marcha del equipo de Ancelotti. Mbappé, pese a un inicio titubeante, que llevó a muchos a emitir juicios de valor tan precipitados como irrisorios, está ya en camino de batir los registros cristianistas en el primer año vikingo del de Madeira, mientras As resalta los excelentes números del cuarteto atacante de los blancos.
Con esas portadas os dejamos.
Pasad un buen día.