Buenos días.
«Sistema arbitral completamente desacreditado», «las decisiones en contra del Real Madrid han alcanzado un nivel de manipulación y adulteración de la competición que ya no puede ser ignorado», «escándalo mundial», «la prensa internacional denunciando el uso sesgado del VAR en España y la falta de credibilidad del arbitraje español», «lo que realmente se necesita es una reforma estructural que impida que estos hechos se reproduzcan una y otra vez, como viene ocurriendo reiteradamente en perjuicio del Real Madrid y de la integridad del campeonato».
«El sistema arbitral español está completamente viciado y estructuralmente diseñado para protegerse a sí mismo, con el respaldo de los Comités Disciplinarios dependientes de la propia RFEF, (…) y mantener un sistema que ya ha sido calificado de fraudulento por la justicia ordinaria».
«Un sistema mantenido y protegido desde la propia federación, a través de sus sucesivos presidentes, por un entramado de intereses cruzados en el que el colectivo arbitral, lejos de ser un órgano estrictamente técnico sometido a criterios de neutralidad y excelencia, se ha convertido en un actor político con un peso determinante en los procesos electorales federativos».
«Las irregularidades en la utilización del VAR en contra de nuestra entidad han sido acreditadas por resoluciones judiciales, que han evidenciado cómo las imágenes mostradas a los árbitros han sido incluso manipuladas para introducir decisiones erróneas en contra del Real Madrid (…) evidenciando una actuación que transciende de los errores humanos a la intencionalidad».
«Y mientras tanto, la realidad es que la estructura arbitral y disciplinaria sigue funcionando sin cambios, perpetuando un sistema que ha demostrado estar corrompido desde dentro ».
«No basta con cambios superficiales ni con el relevo de algunos directivos; la única vía para restaurar la credibilidad del arbitraje español exige una reforma integral que incluya, como elemento esencial, la sustitución de aquellos árbitros cuya vinculación con etapas bajo sospecha compromete la legitimidad del sistema y perpetúa su falta de transparencia».
«No basta con ajustes superficiales (…) que en realidad tienen la única intención de perpetuar un sistema que en términos judiciales ha sido calificado “como sistemáticamente corrupto”».
Sí, amigos, el Madrid se planta ante la corrupción del CTA. El Madrid ha dicho basta. Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva simplemente fueron los kamikazes que atacaron el Pearl Harbor blanco en Cornellá, el detonante de la respuesta del club: la protesta formal por el sistema arbitral instaurado, la reclamación formal ante la RFEF con copia al CSD. Pero los autores intelectuales, los responsables de la corrupción se encuentran varios órdenes jerárquicos más arriba. Y llegan quizá hasta lo más alto.
Estos son los cuatro folios del escrito.
Con la magnífica carta hecha pública ayer, de la cual hemos extraído los pasajes más destacados en el introito de este portanálisis, la guerra larvada pasa a guerra abierta. Una guerra entre quienes quieren sanear organismos e instituciones, especialmente el CTA, y quienes abogan por cambios cosméticos para, de facto, dejar todo como está. Con este movimiento, el Madrid obliga a posicionarse a los actores principales del fútbol español, lo que irremediablemente les llevará a salir retratados en la foto.
Los hechos están ahí: un CTA comprado por el FC Barcelona durante años y cuyos dirigentes actuales son los mismos que estaban cuando sucedieron los hechos, sin que nadie —ni corruptor ni corrompido— haya pagado consecuencia alguna por ello. Una RFEF, de la cual depende el CTA, presidida consecutivamente por cuatro personas encausadas por la justicia, que junto a la liga y CSD, ha maniobrado para que el FC Barcelona no sufra sanción alguna y actúa para perpetuar el actual sistema porque les resulta rentable.
Hay quien prefiere alzar la voz para reclamar una competición limpia y hay quien prefiere pagar durante, al menos, 17 años al vicepresidente del CTA. Es cuestión de principios.
Hay quien ve mal la corrupción y hay quien ve mal denunciar la corrupción.
Hay quien afirma que el CTA beneficia al Madrid. Estupendo, del mismo modo que se nace alto o bajo, con los ojos azules o marrones, también se viene al mundo con mayor o menor inteligencia, o con mayor o menor jeta, y todo el mundo ha de disfrutar de los mismos derechos y obligaciones. Quienes aseguran esto, que al Madrid le ayudan los árbitros, tienen la oportunidad pintiparada para unirse a esta petición de cambio del estamento arbitral de arriba abajo con el objetivo de acabar con la corrupción sistémica.
Si no se suman, ¿por qué será?
La respuesta de la RFEF no se hizo esperar. En la misma, lamentan «profundamente el tono y la gravedad de las acusaciones que cuestionan la honorabilidad de los estamentos arbitrales y el funcionamiento de la competición en su conjunto. Entendemos que, en el desarrollo del fútbol profesional, puedan existir discrepancias sobre determinadas decisiones, pero confiamos en que todas las partes actúen con la responsabilidad y el respeto que exige el máximo nivel de nuestro deporte». Las discrepancias:
Asimismo, reiteran su compromiso con la transparencia y la mejora constante de las competiciones. Aquí, el documento:
Hablando de transparencia, en su escrito, el Real Madrid exige a la RFEF la entrega inmediata de los audios del VAR relativos a las dos jugadas claves del partido contra el Espanyol: la roja catedralicia no mostrada a Romero por la entrada criminal sobre Mbappé y la del gol anulado a Vinícius. Se piden las comunicaciones tanto entre Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva como las conversaciones producidas entre los integrantes del VAR.
Resulta llamativo que el Real Madrid deba reclamar por escrito, a riesgo de que no se los entreguen, los audios del VAR, y que Gerard Romero, uno de los validos de Laporta en el mundo de la comunicación, disponga de ellos siempre y los utilicen cuando cree que puede sacar rédito. Transparencia, pero solo para uno. Curiosamente quien pagó al CTA y quien controla las imágenes del VAR.
Si la RFEF aboga por la transparencia, no tendrá problema en entregar dichos audios, ¿verdad? Si no los entrega, iría en contra de su propio discurso y reforzaría la imagen corrupta de la propia institución, abonada por los comportamientos de sus sucesivos presidentes.
Tampoco podía faltar la reacción de Tebas, presidente de la Liga, vicepresidente de la RFEF y uno de los actores principales de esta trama.
No me ha sorprendido en absoluto la carta del Real Madrid, ya que no dice nada diferente de lo que su televisión lleva tiempo repitiendo.
Muchos defendemos un cambio radical en el sistema arbitral, acercándonos al modelo inglés o al alemán, con una organización completamente…— Javier Tebas Medrano (@Tebasjavier) February 3, 2025
Tebas dice que en 2023 se votó el cambio arbitral que propone el Madrid y el propio club blanco se negó. No, Javier, no se proponía una regeneración del arbitraje para acabar con la corrupción, sino un modelo que aumentaba tu control sobre el arbitraje. Querías una fuerza nueva para utilizar en tu beneficio. Por cierto, la Liga tampoco permite que el asunto del límite salarial lo controle un ente independiente.
Tebas termina su reacción con: «Por cierto, en lo que respecta a “sistemas corruptos”, pocas lecciones pueden dar. Y no me refiero al Real Madrid como institución». Su odio sarraceno a Florentino —el presidente blanco es un escollo en sus ambiciones personales— le lleva a acusarlo lanzando la piedra y escondiendo la mano porque no tiene pruebas de nada, ya que todo parte de esa inquina que lo corroe.
Tebas, por cierto, no está para dar lecciones a nadie de nada.
Fouto también habló, claro. El Monchito del sistema movió la boca accionada desde dentro por sus amos y subió un vídeo grotesco desmontable por cualquier ser vivo con más capacidad cerebral que una rana.
La carta del Real Madrid no es contra los árbitros, ni siquiera contra el CTA, ni contra la RFEF ni la Liga ni el CSD. La carta del Real Madrid es contra la corrupción. Y toca posicionarse y dejar claro de qué lado está cada uno.
Os dejamos con las portadas.
Pasad un buen día.
El Madrid, este año, ha optado por jugarse la temporada a la ruleta rusa. No cabe interpretar de otra manera la actitud impasible de la dirigencia ante la plaga de lesiones y los agujeros en la planificación de la plantilla. Se ha lesionado Rüdiger, como era de esperar vista la carga de partidos que llevaban sus maltrechas rodillas, y se rehúsa ir al mercado invernal siquiera por un mísero parche. De modo que la Liga, la Copa y la Copa de Europa se la van a jugar, en poco más de dos semanas, varios centrocampistas reubicados en la zaga, un canterano que acaba de empezar y un señor de treinta y dos años que ha regresado al tajo después de trece meses recuperándose de una grave lesión.
La Línea Maginot fue una fortificación defensiva carísima en la que Francia, en el período de entreguerras, fio su seguridad de cara a una nueva contienda con Alemania. Iba del Mar del Norte al Mediterráneo, más o menos, y duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio en cuanto los panzers de Hitler se pusieron en acción. La blitzkrieg la hendió como cuchillo en mantequilla. Desde el sábado, al imaginar una teórica línea defensiva del Madrid en el Etihad formada por Valverde, Asencio, Tchouaméni y Mendy, se me viene recurrentemente la Línea Maginot a la cabeza.
Es más que probable que el campeón defienda el título frente al otro gran equipo europeo del último lustro con una zaga tan cara como floja y, sobre todo, ineficiente. El City está hecho unos zorros pero sigue teniendo un frente de ataque que mete miedo al miedo. De un febrero horribilis está claro que Ancelotti saldría sentenciado; dudo, no obstante, que el italiano no lo esté ya. La impaciencia de la afición más exigente del mundo no conoce ni de palmarés ni de cariño: lo hecho hace tan solo unos meses es un recuerdo diluido en la crueldad del presentismo absoluto con el que el madridismo lo despacha todo. Sin embargo, ¿cuánta culpa tendría Ancelotti de una debacle deportiva semejante?
La impaciencia de la afición más exigente del mundo no conoce ni de palmarés ni de cariño: lo hecho hace tan solo unos meses es un recuerdo diluido en la crueldad del presentismo absoluto con el que el madridismo lo despacha todo
Yo, la verdad, no lo tengo tan claro. La principal característica de Carletto no como entrenador, sino como mánager, es la de ser un “hombre de club”. Que en cristiano significa que tiene la mano izquierda, la inteligencia natural y la flexibilidad suficientes como para saber para quién trabaja y cómo se respira en el Madrid. La “cultura de club” del Madrid florentinista siempre ha sido la de que el entrenador no pinta nada más que cuando pierde. Entonces, es el único culpable. Como buen hombre de club, que además se las sabe todas en este negocio, Carletto se juega los cuartos con lo que considera lo mejor de lo que dispone, según los criterios de talento, experiencia y jerarquía dentro del vestuario.
Cada vez que algún exaltado le pide a Ancelotti que confíe más en “los jóvenes” recuerdo a Solari, que jugó su mano como entrenador del Madrid dándole cancha a los de abajo, y de un par de semanas como las que ahora se vienen, hace ya seis febreros, salió achicharrado de Valdebebas, finiquitado en marzo por la mano sin indulgencia del faraón.
El Madrid no tiene defensas y eso es un hecho. Tampoco, me parece, tiene equipo, este año, para ganar la Copa de Europa, ni siquiera para llegar hasta las rondas finales. No porque el tío del banquillo, como se refieren a Ancelotti reputados plumillas de la prensa tradicional, sea un piernas, sino porque no hay más cera que la que arde.
Sin embargo, el Madrid sigue siendo el Madrid. Eso implica que nada es descartable, sobre todo los milagros. El territorio emocional del Madrid es la magia y lo sobrenatural y esa es una cualidad que va del aficionado hacia el futbolista que está en el campo. Pero si el madridismo jamás estuvo preparado para los “años de transición”, eufemismos que sirven para consolarse tras reveses anímicamente intolerables, después del ciclo triunfal más importante de su historia, todavía menos. Eso, por supuesto, digo yo que lo sabrá Carletto, que aunque le parezca mentira a los tuiteros, es cualquier cosa menos tonto.
Sin embargo, el Madrid sigue siendo el Madrid. Eso implica que nada es descartable, sobre todo los milagros. El territorio emocional del Madrid es la magia y lo sobrenatural y esa es una cualidad que va del aficionado hacia el futbolista que está en el campo
A Rafael Gómez Ortega, El Divino Calvo, le recriminaban sus famosas espantás en las que le daba la espalda al toro y saltaba al callejón para ponerse a salvo si el bicho le miraba mal. Entonces, como correspondía al primer torero de arte, él contestaba que los pitos se los lleva el viento, pero las cornás se las lleva uno. Ancelotti debe pensar lo mismo.
El Madrid no ficha a nadie en invierno y menos a cualquier defensa. Va contra la política del club, que, lo cortés no quita lo valiente, está en la raíz de los grandes éxitos de la última década. Lo que pasa es que si una manzana podrida estropea todo el cesto, estos años de vaivenes oscurecen en parte lo que es la gran obra del presidente Pérez, que ya lo ha puesto al nivel de Bernabéu. Es como si Florentino, encarnando el ethos más puro del club que preside, no conciba más política deportiva que la de o César, o nada.
O puerta grande, o enfermería.
Pues, bien. El Madrid se encierra en febrero con seis pablorromeros en puntas y pretende torearlos sólo con una mano.
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En la vida, hay asociaciones indisolubles: verano-calor, invierno-frío, vino-felicidad, CTA-dinero, Real Madrid-Champions, Barça-corrupción y Atleti-Cuadra Fernández. Este colegiado madrileño del barrio de Hortaleza, cuna del ídolo rojiblanco Luis Aragonés, es el árbitro de referencia del club que da cobijo a neonazis en su estadio. Cuando los del Cholo juegan, es probable que la contienda la dirija él. No es así desde hace cien años, pero sí bastante tiempo.
Se da la circunstancia, además, de que Cuadra Fernández es seguidor del club colchonero, así como sus familiares. Como estando adscrito al comité madrileño no podía arbitrar a su equipo, se empadronó en Mallorca para así pertenecer al balear. Es vox populi. Lo confirma su excompañero de profesión Estrada Fernández.
Es obvio que uno no es responsable de su lugar de nacimiento y, casi nunca, elige su club favorito, sino que se aficiona por influencia familiar, del entorno o por pequeños detalles, que normalmente son los culpables de las grandes decisiones de la vida. Lo que ocurre es que cuando uno es árbitro hay que tener especial cuidado con según qué cosas para evitar suspicacias.
Hay otro problema: con Cuadra Fernández no es que haya suspicacias, es que hay datos que demuestran una anomalía estadística cuya explicación huele mal. El pito de Cuadra es para el Atleti como la poción mágica de Panoramix para los galos. Con él al mando, los rojiblancos tienen un récord de partidos ganados o empatados inusualmente alto, casi del 90 %, que llega al 100 % en liga. Invicto. Raro.
Tampoco es habitual que las tres primeras eliminatorias de Copa en una temporada de un equipo las dirija el mismo árbitro. Sumado a lo anterior y como diría el padre de Julio Iglesias, es raro, raro raro. Vic, Elche y ahora Getafe. En los tres partidos, Cuadra Fernández. En el primero de ellos, recuerden, dio un empujoncito a su equipo con la señalización de un penalti tan inexistente como la efectividad de la homeopatía.
El pito de Cuadra es para el Atleti como la poción mágica de Panoramix para los galos. Con él al mando, los rojiblancos tienen un récord de partidos ganados o empatados inusualmente alto, casi del 90 %, que llega al 100 % en liga
La temporada pasada, el CTA ya colocó a Cuadra para dirigir a su Atleti con el Madrid en la Copa del Rey. Ya saben lo que ocurrió. Cuadra, entre otras cosas como evitar una contra blanca pitando el final, perdonar la expulsión a De Paul o amonestar a Bellingham por pasar un balón, incumplió el reglamento al no activar el protocolo antirracismo cuando Vinícius le notificó que estaba recibiendo insultos racistas desde la grada del Metropolitano. No contento con eso, advirtió al 7 madridista de que si seguía denunciando ese delito le mostraría tarjeta amarilla. Y así lo hizo.
Aquel encuentro acabó con la clasificación atlética. Después, en el acta, no reflejó el comportamiento racista del público de su equipo. Misión cumplida.
El Real Madrid no tiene tanta fortuna cuando le arbitra Cuadra Fernández y pierde casi uno de cada cuatro partidos que le pita. Además del escándalo de la temporada pasada, el trencilla hincha del Atlético ha tenido actuaciones estelares contra los blancos, como aquella en el Bernabéu contra el Villarreal, cuando se echó la mano al bolsillo para amonestar a Femenía pero al darse cuenta de que ya tenía tarjeta reculó. O esa otra en Sevilla, donde anuló un gol a Vini tras comprobar en el VAR que el brasileño había controlado el balón con el pecho-hombro.
El CTA debe de pensar que lo que funciona no toca, por lo que sigue designando a Cuadra Fernández para arbitrar a su equipo. Por el mismo motivo, ha elegido a Alberola Rojas, cliente del hijo de Negreira, para dirigir el Leganés-Real Madrid.
¿Por qué se repiten estos comportamientos anómalos de quienes deberían velar por el cumplimiento del reglamento de este deporte, de los jueces del mismo? La respuesta la sabemos todos. William Pogue la expresó de maravilla en este reciente artículo de La Galerna: «El fútbol es dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo».
Dijo Bernard Shaw, según algunos, o Mark Twain, según otros, que «Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia. Ambos por la misma razón». Con el arbitraje del fútbol español sucede lo mismo. El CTA huele a cuadra.
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Señor Juez:
Es difícil meterse en la mente de un criminal. Lo hemos visto en cientos de novelas y películas. A veces en entrevistas a jueces o a psicólogos. La mente humana y sus oscuras circunvoluciones, sus zonas prohibidas bajo las siete llaves de la consciencia. Rascar en el subconsciente de un delincuente es como tratar de abrir un coco con una cucharilla. El crimen está enterrado en lo más profundo de su condición humana, interiorizado de una manera que es indistinguible de su personalidad.
Todos sabemos que un adicto siempre piensa que "puede dejarlo cuando quiera", que en lo más profundo de su adicción está convencido de que tiene la capacidad y la voluntad intactas.
Si pensamos en esos entramados delictivos donde aparecen cárteles del narcotráfico, la DEA, la CIA, los gobiernos... Para llegar a ser un líder de un cártel de la droga no solo hay que ser cruel y despótico. Hay que tener liderazgo, jerarquía y cualidades empresariales notables. Sin organización, sin un cuadro de ejecutivos de confianza, no podrían retornar y disolver en la economía formal las (inconcebibles) cantidades de dinero que mueven; sin una logística semejante a la de un ejército (barcos, aviones, submarinos) no conseguirían que su negocio prosperase. Hay muchas bocas que tapar. Funcionarios de aduanas de los dos lados de las fronteras, agentes de aduanas, empresas de transporte, sicarios (por supuesto), pero también abogados, políticos, contables, financieros... La podredumbre puede afectar a sectores muy significativos de un país, que puede llegar a estar tan penetrado por las mafias que lo que llamamos "el sistema" es indistinguible de ellas.
Y llegamos al CTA. Para no caer en el verbo fácil y sucumbir a la indignación que estos días masticamos tortuosamente los madridistas, he recurrido a hacer unas cuantas preguntas a una de las Inteligencias Artificiales disponibles en la red.
He preguntado si existe un nombre para un trastorno psicológico de un delincuente, que, aun sabiendo que está bajo sospecha, no puede evitar seguir delinquiendo.
Sorpresa: el trastorno existe. Específicamente, uno de los diagnósticos más comunes en este contexto (el de la psicología, no el del CTA) es el "trastorno de control de los impulsos" o también la psicopatía.
La podredumbre puede afectar a sectores muy significativos de un país, que puede llegar a estar tan penetrado por las mafias que lo que llamamos "el sistema" es indistinguible de ellas
En el primero, el individuo tiene dificultad para resistir impulsos, deseos o tentaciones que pueden ser perjudiciales para sí mismos o para los demás. Estoy seguro de que a nadie le gustaría estar a diario bajo el escrutinio de RMTV por el resultado de su trabajo, o que supone un stress casi insoportable estar a cargo de las realizaciones televisivas editorializantes, siendo empleado más o menos importante de la empresa que cobra por editar las imágenes del VAR o de las retransmisiones de los partidos.
El criminal es optimista por naturaleza. Siempre piensa que otros se han librado de la cárcel o del escarnio público y que él puede ser uno más de los que salen indemnes cuando el castillo de naipes se derrumbe, particularmente si tiene vínculos con la política (sinónimo de corrupción en nuestros días) o con el poder. Nadie se visualiza entre rejas. Los más aguerridos guardan en un rincón de su mente una inscripción en piedra ("no me cogeréis vivo", pero eso sólo aplica a los criminales del inframundo, el de la violencia. Los de cuello blanco, o para el caso, los de camisa negra y corbata color berenjena o bien jersey de cuello de cisne debajo de una chaqueta (automáticamente me viene la imagen de Ray Liotta en "Goodfellas"), siempre se libraron de las consecuencias de sus desmanes. ¿Porqué iba a ser diferente en 2025?
Regreso al diálogo con la IA. La psicopatía se reconoce por el comportamiento de los individuos que, aun siendo conscientes de las consecuencias de sus actos, no sienten remordimiento o miedo a ser detenidos. Carecen de empatía (con aquellos a los que están causando un daño), tienden a ser manipuladores y suelen tener un patrón de comportamiento antisocial, caracterizado por el desprecio y violación de los derechos de los demás, ignorando las normas, actuando de forma impulsiva sin pensar en las consecuencias legales o sociales.
Estos trastornos pueden coexistir o manifestarse de formas complejas. El comportamiento delictivo puede ser un síntoma de una combinación de factores psicológicos, ambientales e incluso genéticos.
La insistencia o reiteración de estos comportamientos indican trastornos en la personalidad, adicciones a sustancias o a comportamientos que causan una recompensa inmediata en forma de dopamina ante un logro conseguido de manera fraudulenta, que si no tiene consecuencias generará un efecto incontrolable de repetición, ignorando las consecuencias. Esta conducta repetida puede ser vista como una incapacidad de controlar impulsos, falta de consideración y respeto a la autoridad o la ley.
El criminal es optimista por naturaleza. Los de cuello blanco, o para el caso, los de camisa negra y corbata color berenjena o bien jersey de cuello de cisne debajo de una chaqueta, siempre se libraron de las consecuencias de sus desmanes. ¿Porqué iba a ser diferente en 2025?
Recordemos: cuando alguien utiliza su posición de poder o autoridad para cometer delitos o corromper a otros, estamos hablando de corrupción, de abuso de poder (utilizar la autoridad de manera ilegítima para propósitos personales o contrarios a la legalidad), tráfico de influencias (obtener ilegalmente beneficios personales o de terceros usando la influencia en virtud del cargo), cohecho (dar o recibir algo valioso para influir en la acción de un tercero para conseguir un objetivo ilícito) y por último, de Crimen Organizado (si existe una estructura amplia involucrada en lo anterior la persona que dirige parte o la organización en la que hace uso de su cargo para perpetrar o facilitar la comisión de ilícitos penales).
Todo lo anterior suena bastante solemne y tendemos a justificar que el fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes de nuestra vida si aplicásemos la lógica de la pirámide de Maslow, y que por tanto, semejantes palabras sólo aplican a otros órdenes de la vida más serios. Sin embargo, el fútbol es un negocio planetario. Un negocio en el que, ante la perspectiva del ocaso de los combustibles fósiles y la agenda 2030, las astronómicas fortunas de Oriente Medio han puesto interés y manejan cifras mareantes en sus planes de negocio de corto plazo. No es sólo un espectáculo, una afición atávica. Es el negocio del siglo XXI y siguientes, en la era de la información y del entretenimiento.
Dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo.
El fútbol es dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo
Pero hay un miembro del selecto club del fútbol profesional muy molesto, y es el miembro que más aporta a la caja común del fútbol. Molesto porque ha descubierto que las ligas perdidas en Tenerife no lo fueron en buena lid. Molesto porque los errores en los clásicos que siempre favorecían al eterno rival no eran fortuitos. Molesto porque en diez años un equipo legendario ha ganado más Champions Leagues que Ligas españolas. Molesto porque han pasado 718 días (and counting) desde que se destapó el caso Negreira y no ha habido consecuencias para un club y para una institución que adulteraron la competición durante casi dos décadas. Molesto porque se adjudicaron a dedo los contratos del VAR y de las retransmisiones televisivas a empresas con claros conflictos de intereses por su relación con el FCB. Molesto porque las mismas personas que alimentaron el antimadridismo, acusándonos de paranoia cuando todo eso estaba sucediendo bajo su vigilancia, son los mismos que siguen designando y pagando salarios de ejecutivo a los jueces de la competición. Tenemos todo el derecho a estar molestos.
Señor Juez, se siguen produciendo situaciones inexplicables con premeditada reiteración, conductas delirantes e irracionales que confirman que algo putrefacto impregna de un hedor insoportable cada jornada de fútbol. Campañas mediáticas siempre orquestadas contra el mismo club, ese que se siente molesto, en las que se señala a jóvenes deportistas como provocadores, inventando todo tipo de historias denigrantes sobre ellos, imputándoles horribles delitos sin materialidad, pero que van minando el ánimo y polarizando la opinión pública.
El sistema, Señor Juez, está ignorando que personas relacionadas en primer grado de parentesco profesional con Negreira siguen manejando presupuestos enormes, designando árbitros, manipulando imágenes a la vista de todo el mundo. Y sí, sólo es el fútbol. Casi todo es más importante que el fútbol, pero las motivaciones para cometer delitos son las mismas que en cualquier otro negocio: el dinero. Esto no va de emociones o forofismo. Es el dinero. Todo es por dinero. ¿Por qué no es público el patrimonio de los dirigentes del fútbol o de los árbitros? Son funcionarios públicos por delegación, ¿no deberían estar sujetos a una ley de transparencia? Queremos saber.
El caso Negreira es la punta del iceberg y todo el mundo lo intuye. Negreira nunca estuvo solo. Negreira es la pieza más débil, una pieza más de una organización diseñada y perfeccionada durante décadas para manipular la competición en beneficio de quien pueda o quiera pagarla
El caso Negreira es la punta del iceberg y todo el mundo lo intuye. Al igual que en los cárteles, un chiringuito de influencias y corrupción en el fútbol no es el malvado Negreira engañando (pobres) a los ejecutivos del FCB. Hay más. Hay mucho más. Se necesita una organización donde cooperan: el que paga y exige resultados, el que designa al autor material y tiene plena potestad sobre su futuro y sobre sus ingresos (el dinero, una vez más), el autor con sus colaboradores, el que los lleva en coche y se asegura de que han entendido el mensaje, el que manipula los medios empleados a conveniencia (VAR, Retransmisión, FDJ automático) desde la ficción de la neutralidad de la tecnología, los que influyen en la opinión pública para blanquear el bochorno y construir un relato donde los perjudicados son los culpables (narradores, periodistas, tertulianos, personajes de redes sociales, todos ellos también obtienen beneficios económicos más o menos directos). Seguro que si pensamos un poco podemos añadir más cooperadores necesarios, como el que se asegura de que el delito prescriba modificando las leyes. No es difícil reconocerlos, Señor Juez. Negreira nunca estuvo solo. Negreira es la pieza más débil, un personaje de opereta, un abuelete al que el Alzheimer librará de la cárcel, una pieza más de una organización diseñada y perfeccionada durante décadas para manipular la competición en beneficio de quien pueda o quiera pagarla.
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Buenos días. Hoy se cierra la ventana del mercado de invierno. Florentino Pérez le tiene más alergia a ese mercado que Donald Trump a la ideología woke, y no le negaremos que no le faltan motivos para tenérsela.
Sin embargo, toda regla debe conocer alguna excepción y, cuando la nómina de jugadores en el dique seco por lesiones habla por sí misma, sin que prácticamente haya efectivos sanos para la defensa con un calendario endiablado en el corto plazo, la realidad te está diciendo a gritos que te encuentras precisamente ante el momento de hacer la excepción.
As lo tiene claro: estamos ante una situación de la máxima alarma en la zaga, en particular para el puesto de central, y esta emergencia coincide con un partido de Copa a cara o cruz, un derbi trascendental para la clasificación liguera y, sobre todo, una eliminatoria de repesca ante nada menos que el City. Sí, ya sabemos que ayer los hombres de Guardiola fueron apalizados por el Arsenal, pero el City es el City.
Repasemos la situación en el eje de la defensa. Militao está fuera para el resto del año. Rüdiger está fuera para estos partidos trascendentales. Alaba ya está de vuelta pero no se sabe si se puede confiar en su rendimiento tras haber superado una lesión gravísima. Hay dos promesas del filial, pero tampoco se antojan opciones viables ahora mismo: Joan Martínez se recupera de otro cruzado, y el prometedor Jacobo Ramón está muy verde aún para estas lides. Tchouaméni está siendo utilizado en ese puesto, pero hay consenso respecto a la endeblez de su rendimiento.
Alguien tiene que acompañar a Asencio en esa posición (suponiendo que Carletto confíe plenamente en él, lo que no tenemos tan claro). No se adivina una solución interna medianamente satisfactoria.
Es por ello que, con todo el afecto y la admiración que le profesamos, solicitamos al presidente Florentino Pérez que aproveche estas últimas horas del mercado para activar alguna de las opciones de centrales a corto plazo que sin duda maneja la dirección deportiva. Casi seguro que no nos va a hacer caso, y él sabe más que nosotros. Pero reivindicamos nuestro derecho a temblar. El desafío sin un efectivo extra en la línea de atrás es muy grande, puede que incluso demasiado grande para el Madrid.
Por otra parte, sigue coleando el monumental escándalo de Cornellá, no solo en Marca, que por lo menos tiene la decencia de participar en la denuncia de la no-expulsión de Romero tras su escalofriante entrada a Mbappé, sino en la prensa internacional. Por ahí fuera están viendo las imágenes y no se creen que eso no fuera tarjeta roja, y eso que seguramente no habrán visto la mano de Jofre en área españolista ni el gol anulado a Vini porque antes le hicieron al propio Kylian un penalti no pitado. De risa, por decir algo.
Siendo importante que la prensa del mundo libre se haga eco del latrocinio, lo es aún más que el propio Real Madrid use todos los medios a su alcance para amplificar la denuncia. Nos felicitamos y les felicitamos porque hayan tomado la decisión de usar sus redes sociales para proyectar el mensaje de Real Madrid TV, cosa que no suelen hacer.
💬 ”Un escándalo mundial”
📺 Realmadrid TV pic.twitter.com/TZE1AO3Pui— Real Madrid C.F. (@realmadrid) February 2, 2025
Este post en X ha llegado a millones de personas. Ya no es solo una pieza emitida por la televisión del club, sino un mensaje aireado a los cuatro vientos a los millones y millones de seguidores que tiene el mejor equipo del mundo en el propio X, Facebook… Los que se quejaban de que RMTV haga vídeos sobre los árbitros entenderán ahora que deberían haber dado las gracias de que el Madrid optara por no difundirlos en sus plataformas. Ahora las cosas han cambiado.
Es evidente que Comunicación ha decidido sacar los cañones para que el mundo entero conozca la magnitud del fango en el cual trata de remar el Real Madrid semana tras semana, con una organización arbitral descaradamente hostil a sus intereses y comandada por la misma caterva de desahogados que obedecían a Negreira y lo siguen haciendo “post-mortem”, desde los gerifaltes Medina Cantalejo, Clos Gómez o Undiano Mallenco (que aún en activo perpetraron arbitrajes sangrantes contra el Madrid) hasta los esbirros negreiros en plenas funciones, desde Hernández Hernández a De Burgos, pasando por la nueva hornada de trencillas antimadridistas representada en Muñiz Ruiz. ¿Sigue el Barça pagando a Negreira, siendo ahora Negreira el sucesor del viejo Negreira? Puede ser, aunque más probable aún es que no le haga ni falta. El CTA odia suficientemente al Real Madrid por ser el único club personado como acusación en el proceso judicial del BarçaGate.
Precisamente con la prensa afín al club cliente de Negreira concluiremos por hoy. Están eufóricos porque ganaron malamente al Alavés y recortan distancias gracias al asalto a mano armada que sufrió su rival. El “ejemplar” Gavi mandó al hospital a un compañero de profesión, pero va siempre tan torpemente acelerado y violento que casi tiene que ir al hospital él también, del cabezazo que arreó. Este chico es el que quieren convertir en el yerno ideal, distinción que deberá compartir con Lamine Yamal.
A Lamine también quieren canonizarlo por el método express, sin reparar en que tapa el escudo de la camiseta de los niños cuando se hacen una foto con él, o en que cuelga en Instagram fotos denigrantes contra el rival tras los partidos. Ya nos explicaréis qué demonios pretende decirnos con esto.
Para elegir esta foto humillante con el rival, a modo de ilustración del partido recién jugado, hay que tener algo muy chungo en la cabeza. Lamine es un joven genio, pero apunta tantas maneras en el espectro de la toxicidad que no nos extrañaría que acabara dando un disgusto a la entidad que le paga (?). De momento, ya tienen que renovarlo, y la gestión se antoja tan dificultosa e improbable como el fichaje de un defensa por parte del Madrid hoy, cuando el mercado está próximo a expirar.
Sea como sea, pasad un buen día.
Andaba dándole vueltas al Espanyol-Real Madrid cuando descubrí en el bonaerense diario Olé esta maravilla del colega Jorge Mario Trasmonte, el Pato en los ambientes. Un talento que, entre otras virtudes, la mayor que escribe como los ángeles, es considerado entre los suyos como la mayor autoridad periodística en el Reglamento del Fútbol y sus recovecos.
Bajo el título "¡Qué bajo cayó el arbitraje", escribe Trasmonte: "En esto convirtió la conducción de Federico Beligoy (el Medina Cantalejo de allí) al arbitraje argentino. En un plantel de sumisos, chupamedias, especuladores, acomodaticios, temerosos, sin credibilidad en el mundo del fútbol (buenos y malos los hubo siempre, pero de lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones)".
Tomó aire y remató: "Acaso pase mucho tiempo antes de que los árbitros puedan recuperar la imagen de honorabilidad que arrastran por el piso en este ciclo".
Trasmonte: "Buenos y malos los hubo siempre, pero de lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones"
El artículo venía a cuento tras la labor del arbitral en el partido Barracas Central-Banfield de la Primera División de allá que terminó con triunfo local por 1-0. "La lamentable actuación de Luis Lobo Medina (el trencilla) en el triunfo de Barracas Central es un síntoma de la descomposición".
No fue Trasmonte el único en entrar en el asunto. Clarín habla de "triste postal del fútbol argentino" y destaca que "un gol en offside y un penal no cobrado a favor del conjunto presidido por el hijo de Chiqui Tapia (Matías) que llamaron la atención de todos". Chiqui es Claudio Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, la famosa AFA.
Arbitraje y descomposición, falta de credibilidad, honorabilidad en entredicho... De lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones es antológico y muy compartido por aquí. Esos son términos que podrían aplicarse a nuestro fútbol con poca posibilidad de enmienda, por no decir nula. ¡Qué bajo cayó el arbitraje! es un titular que cabría aquí, la mar de exportable. Y triste postal del fútbol argentino, acabar en fútbol español sin ningún esfuerzo.
Como ningún esfuerzo por remediarlo ponen los fenómenos que van turnándose por la Federación y alrededores, el CTA, por supuesto. Pertenecen a la misma fauna milenaria y si alguno llega de fuera, escasísimos ejemplares, acaba convirtiéndose en el mayor hincha de todos. Hay mucho que mantener. Y quien manda, manda.
La buena fe y sus intenciones. Llegados a este punto que se dude de ellas el Madrid mediante, juegue él o los equipos que pueden discutirle un título, parece legítimo. El sábado, el penalti no pitado, el gol anulado, toda la voluntad de comprensión hacia la "difícil labor arbitral" queda arruinada ante la no tarjeta roja a Romero, asombro del fin de semana en toda Europa. A quienes sostienen que todo forma parte de un plan anti Real Madrid es difícil replicarles.
El problema del sábado, y es absurdo comentarlo, no fue el Espanyol, ni se trató de echarle una mano: el problema fue el de tantas veces el Madrid mediante
¡Oiga, que el Celta en la Copa...! Efectivamente, aquello pareció penalti. Para mí lo fue y no se pitó. Es que resulta imposible no equivocarte una vez, incluso tres o cuatro, a favor de uno u otro en cuarenta y pico partidos de competición nacional. Y lo sucedido en Cornellá abona esa teoría: ningún españolista recuerda la última vez que su equipo fue beneficiado por el árbitro y asociados.
Fíjense que mucho amigo me fue comentando su pena entre risas: ¡debieron guardarse algo para el día del Barça! Se lo quité de la cabeza: ya sabes que eso no ha pasado nunca. Recuerden, mano de Messi, desmayo de Xavi ante Baena, todo eso. Cobra y p'a casa. Tres veces en un mismo partido, probablemente jamás a lo largo de su historia, que es la de la Liga, pues su primer gol lo metió Prat, delantero periquito.
Famoso fue aquel gol que le dieron a Griezmann en Cornellá sin que nadie en este mundo y el otro supiera si la pelota había o no traspasado la línea de gol en el último Espanyol-Atleti. El gol anulado a Montes, legal, limpio, legítimo, en Mestalla que firmó su último descenso. El problema del sábado, y es absurdo comentarlo, no fue el Espanyol, ni se trató de echarle una mano: el problema fue el de tantas veces el Madrid mediante.
Lo cual lleva a otra postal del fútbol español: el Madrid sólo ganará la Liga si es el equipo incontenible de la pasada temporada, una derrota en 38 partidos. Si vacila, y ciertamente eso le ha venido pasando esta temporada, lo tiene imposible. Ha sucedido estos últimos muchos años. Lo borda o miau. Ah, la última es que los videos de Realmadrid TV encabritan al personal arbitral y le pasan factura. ¿Sin vídeos cambiaría la cosa? Déjenme un minuto, me ha entrado pis de la risa.
La última es que los videos de Realmadrid TV encabritan al personal arbitral y le pasan factura. ¿Sin vídeos cambiaría la cosa? Déjenme un minuto, me ha entrado pis de la risa
Ya estoy de vuelta, ¡jaaaaaaaja, qué alivio! Y bueno, Rüdiger, 20 días. Hay eso, días, en que mejor no levantarse. Pero no hay más remedio que hacerlo. Y el Madrid se levantó hoy mismo en un ambiente adverso entre lesiones, mangazos, partido día sí y al otro casi, todo eso. Ayer le cascaron cinco al City, por cierto. No, bien no están pero tienen una ventaja: sólo se enfrentan al rival de turno, no se ven obligados a gastar energías contra otros entornos... En eso, tampoco el City es el Madrid. En fin y adiós: sumisos, chupamedias, especuladores, acomodaticios, temerosos. El periodismo argentino, ¡qué seríamos sin él!
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El partido de ayer de Cornellá es el típico de la liga española cuando el Real Madrid se acerca peligrosamente al título, sobre todo cuando ha ganado el anterior. En una palabra, intolerable. Es intolerable que el Real Madrid vuelva a ganar la liga, porque, entre otras cosas, no ha pagado religiosamente al vicepresidente de los árbitros durante décadas, porque denuncia los desmanes de los que cobraban esas cantidades en la época de Negreira y porque no está dispuesto a tragar con la aberraciones económicas, sociales y deportivas del tinglado montado alrededor de la Liga, la RFEF y la UEFA. Pues eso, montan una competición preparada para que no la gane el Madrid (palabras de Buffon, que no son mías), y cuando eres líder destacado, se produce un atraco a mano armada como el de anoche en Barcelona.
Ya no es una cuestión de un penalti o de otro, de una expulsión o de otra, de un gol anulado u otro. Es una cuestión de Estado. El Real Madrid no puede repetir título y, además, muchos de los madridistas compran el relato de que la culpa está dentro del club, cuando la verdad, la única verdad, es que el único responsable de que esto ocurra es el sistema montado para que estos desalmados sigan cobrando los 300.000 euros de turno al año.
Lo de ayer fue una prevaricación en toda regla, el cuerpo arbitral tomó decisiones injustas a sabiendas de que lo eran, condicionaron el resultado y, por ende, parte de la competición. No sabemos, pero lo intuyo, que estos tres puntos, pueden ser determinantes para el devenir del título, porque, no lo olvidemos, el sábado en Chamartín, contra el At. Madrid, el atraco va a ser de órdago a la grande. El escándalo será mayúsculo. Vamos a ir preparándonos de antemano porque es lo que va a pasar. Luego, le echarán la culpa a Ancelotti y a Florentino, pero que nos van a hacer no ganar el partido ni cotiza en ninguna bolsa de valores que se precie.
Brahim cumplió 100 partidos totales (amistosos incluidos) en el Real Madrid, no hubo para más. Hoy ni siquiera acudiré a Miguel Gila para que haga su llamada. Hoy no hay chistes, hoy no hay chanzas, hoy no me meto con el Código Penal andante ni con nadie, hoy no culpo a los jugadores ni al cuerpo técnico, hoy sólo hay resignación. No nos van a dejar ganar el campeonato. Igual que no nos van a dejar ganar la Copa de Europa esta temporada.
Es intolerable que el Real Madrid vuelva a ganar la liga, porque, entre otras cosas, no ha pagado religiosamente al vicepresidente de los árbitros durante décadas
Esto es como en 1961, con los dos árbitros ingleses que nos echaron de Europa porque no se podía consentir que ganáramos 6 seguidas. Esto es como en la temporada 1965/66 o en la 1990/91, que no se podía consentir que levantáramos 6 ligas consecutivas. Es igual, no lo van a consentir y lo están consiguiendo. Da igual lo que haga el equipo, siempre saldrá algo o alguien que obstaculice el normal devenir de los hechos. Da igual. Eso sí, mientras parte del madridismo compre el relato de que la culpa está dentro y no fuera, en el sistema, no habrá solución. Sólo con la unión de todos contra los estamentos, se podrá hacer algo.
Si seguimos insultando a Ancelotti, a tal o cual jugador, si en nuestro inmenso conocimiento de la gestión deportiva y empresarial, seguimos diciendo que no ha habido buena planificación o que se lesiona fulano o mengano por culpa del entrenador y de la mala planificación (reitero), sólo conseguiremos seguir haciendo el caldo gordo a los que nos odian, que son muchos; la prensa (la primera que cobra, no lo olvidéis), los árbitros (los que siguen cobrando de una u otra forma), la Federación (que sigue viviendo como curas a costa de nuestras audiencias), la Liga (que se forra a costa de arruinar al resto de clubes y de tirar contra el nuestro), y las aficiones contrarias, que están encantadas viendo cómo nos damos bofetadas entre nosotros. Si es que somos peor que Abundio, vaya… vosotros veréis, yo no pienso hacerlo.
Os dejo. Ya sabéis, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡HALA MADRID!
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Hoy es el aniversario del nacimiento de José Samitier, el primer caso Figo de la historia. De Les Corts a Chamartín en mitad del debate sobre la identidad de Cataluña y su encaje con el resto de España durante periodo republicano. En La pelota sí se mancha, enmarcado en el capítulo dedicado al Madrid, la II República y la Guerra Civil, se pormenorizan todos los detalles de su fichaje y la venganza contra sus ex.
“Llegó la primera bomba mediática entre Madrid y Barcelona. José Samitier, después de 14 años liderando a los culés, se pasaba al enemigo. Sentimentalmente, el shock resultó más profundo que el caso Figo, pues el jugador había nacido nada menos que en el barrio de Les Corts, donde estaba el estadio culé, y había sido catapultado como símbolo del orgullo catalán desde los años 20.
¿Qué pasó para que todo se rompiera? Lo primero y más crucial de todo, su buena relación con Santiago Bernabéu, por aquel entonces secretario del club, y con Ricardo Zamora, compañero en la Selección y «hermano», como ellos se llamaban. Lo segundo, la decisión del F.C. Barcelona de prescindir de un ya maduro Samitier (a punto de cumplir los 31) debido al proceso de renovación en el que se encontraba inmerso por los malos resultados del equipo. No habría otra ocasión mejor para asestar un doble golpe, moral y deportivo a los culés. Y don Santiago no era muy de dejar escapar las oportunidades.
La cosa fue así. El 1 de enero de 1933 el Madrid visitaba Les Corts en la sexta jornada de Liga. Unos días antes, el 28 de diciembre, Samitier había recibido la comunicación por parte del club de que prescindiría de sus servicios. De indiscutible entre 1919 y 1932 a desdeñado. Demasiada injusticia para un mito. Entonces Bernabéu, ladino como pocos, aprovechó para hablar con él tras el partido y, sin recurrir a servilletas ni remiendos, le preguntó directamente si le gustaría jugar en el Madrid. La respuesta fue clara y las consecuencias inmediatas: el 7 de enero se produjo la firma del jugador en las oficinas del club blanco ante el estupor de la afición blaugrana y el regusto de la madrileña. 7.000 pesetas como prima de fichaje y 15.000 de sueldo anual pusieron las matemáticas al acuerdo.
«En la soleada mañana de Castilla, Getafe se envuelve en un polvo de oro». Tan elegante como el inicio de la crónica del AS sobre su llegada a Madrid, aterrizó el jugador. Ataviado con sombrero, traje y abrigo, y acompañado de Zamora, el reportero disfrutó de un periplo con ambos que hoy suena a ciencia ficción. Compartió su coche, fue testigo de sus conversaciones, de los primeros encuentros con otros compañeros blancos e, incluso, presenció la instalación de Samitier en la casa del portero, su primer hogar hasta que encontró uno propio. Otros tiempos. En la entrevista, intenciones claras: «No hubiera salido del Barcelona de no haber sido para venir a Madrid».
La frase —pero sobre todo el fichaje— enalteció el orgullo madridista al tiempo que hirió como un cuchillo los ánimos de toda Cataluña. Fue un ingrediente más en la candente porfía sobre el encaje catalán, que por aquellos años ya provocaba movilizaciones y refriegas. El Estatuto de Cataluña, que llevaba sólo cuatro meses vigente, se aprobó tras un debate de altura entre Azaña y Ortega y Gasset. «Nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que además de patriótica sea acertada», advirtió el primero. «Un Estado en decadencia, fomenta los nacionalismos; un Estado en buena ventura, los desnutre y reabsorbe», sentenció el filósofo y escritor.
Samitier estaba en su declive, pero todavía le quedaban dosis de esa tremenda calidad que lo habían convertido en el futbolista más célebre de nuestro país (después del inalcanzable Zamora, por supuesto). Jugaba de medio o en cualquier posición del ataque, y era tan ágil y técnico que lo apodaron El Mago. Su último truco sería en Chamartín.
La vendetta contra el Barça llegó el 5 de marzo, en la jornada 15. Los catalanes comparecían sin opciones al título, pero el traspaso de Samitier convirtió el partido en cuestión de Estado. El catalán, titular junto a Olivares, Luis Regueiro, Lazcano e Hilario, anotó un doblete que le dio la victoria al conjunto entrenado por el inglés Robert Firth por 2-1”.
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Era el minuto 81. Ancelotti decidió finalmente obedecer a la voz de la lógica, encarnada en el coro cósmico de millones de madridistas delante de las pantallas de sus casas o de los bares, desde Bangladesh a Colombia, pasando por Lesoto o Budapest. Sí, había hecho un cambio antes, pero había sido forzado por la lesión de Rüdiger. No sabemos si se ha enterado de que puede hacer hasta cinco, y que en este nuevo fútbol no señalas ni marcas a nadie por sustituirle porque con este calendario la cosa ya no va de quién está jugando mal para mandarlo al banquillo, sino de meter en el césped sangre nueva, energía, mentes despejadas, piernas frescas. El Madrid pierde ayer por una nueva actuación arbitral sesgada y calamitosa, pero también por la falta absoluta de reflejos de un entrenador que por palmarés es el mejor del mundo, sí, y que sin embargo esta temporada está incurriendo sistemáticamente en el grave pecado de omisión de no utilizar los recursos de los que dispone, entendiendo el equipo como un ministerio donde los reglamentos (?) impiden dar descanso a los que acumulan más trienios, o algo así.
Aparte como decimos de la de Asencio, hubo que esperar hasta el 81 para ver una sustitución. Entró Modric, gloria del fútbol mundial a quien brindar nueve minutos resulta casi ofensivo, y siguieron sentados en el banquillo Güler, Endrick… El partido acabó y no tuvieron la menor oportunidad de echar una mano. Hay abundancia (alguno dirá sobreabundancia) de talento ofensivo, pero Ancelotti solo saca a la calle los mismos rolls-royces, dejando otros cuantos languidecer en el garaje.
En defensa, en cambio, ya prácticamente ha agotado su capacidad de rotar, máxime con la lesión de Rüdiger anoche. El central tiene afectado el bíceps femoral de la pierna derecha y se estima una baja aproximada de 20 días que deja al alemán fuera de la eliminatoria copera, el importante derbi y la eliminatoria ante el City. Ya no hay a quien poner a jugar, casi literalmente. Alaba está demasiado verde tras su lesión. Militao está fuera. Tchouaméni está fracasando en ese puesto. Jacobo Ramón es demasiado inexperto. Asencio necesita un compañero. Dénselo, por favor. Tiene que haber en algún confín de este planeta (y el Madrid debería llegar a todos los confines) un defensa solvente a quien le siente razonablemente bien la camiseta blanca. Una cesión por unos meses. Un fichaje express. Lo que sea. Queda día y medio. Denle un defensa a Carletto…
… o a otro.
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Buenos días. PreVARicación, prevaricación y postvaricación. En el campo, en la sala VOR, en la otra sala VOR de Clos Gómez, en la realización, en la narración, en los medios, en el CTA, en la Federación y en la Liga. Y el día que falla, ahí está el Gobierno para echar una mano. Prevaricación. En prosa, en verso y cantada a ritmo de Ska-P, a gusto del consumidor. Pero prevaricación pura y dura. Con premeditación y alevosía, agravantes de un delito eternamente impune por el cual el único castigo lo sufre la víctima. Desde hace cien años.
A pesar de la «negligencia» de Ancelotti y del club, el Madrid se estaba escapando peligrosamente en el estercolero doméstico, hecho que encendió todas las luces rojas del sistema. El último apaño hecho con el Barça había sido demasiado evidente y no pueden permitir que a las pocas semanas carezca de utilidad. Tampoco pueden dejar caer al colaborador necesario que viste a rayas rojas y blancas.
Precisamente con el Atleti comenzó la faena ayer. Gallagher le clavó los tacos a Jan Salas casi a la altura de la rodilla cuando el mallorquinista se encontraba con la pierna apoyada.
¿Le expulsó? No, amarilla. Podemos pensar: el trencilla estaría lejos de la jugada, no lo vio, y los del VAR quizá estaban filtrando audios a Gerard Romero y se les pasó revisarlo. Pues García Verdura estaba exactamente donde veis:
Verdura tenía la mirada clavada (como los tacos) en la jugada. La vio y no expulsó al jugador atlético. ¿Qué palabra define el comportamiento arbitral? Prevaricación. Verdura sabía que el Atleti juega contra el Madrid el sábado y no quería que le pusieran las peras al cuarto por haber expulsado a un colchonero y que de este modo no pudiese ser de la partida contra los blancos.
Después, a las 21, comenzó en Cornellá la clase maestra impartida por Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva de cómo roVAR.
Cómo sería el atraco de descarado que hasta Marca —diario cuyos intereses lo mueven a ser hostil contra el Madrid— no ha tenido más remedio que rendirse a la evidencia. As también dedica su portada a una de las VARbaridades de la noche.
Mirad dónde está el árbitro:
Observad la cara de Romero cuando está a punto de dar caza a Mbappé:
El gesto:
Fijaos en la secuencia de vídeo y en cómo Romero se impulsa para lazar los tacos de su bota contra Kylian y cómo hace ese último esfuerzo para derribarlo.
La entrada de Romero sobre Mbappé 💥
Los jugadores del Real Madrid reclamaron su expulsión, pero el árbitro no acudió al VAR 🖥️#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/bGiOdtioWH
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Es una agresión terrorífica que bien podría haberle costado la carrera profesional a Mbappé. Sin embargo, Iglesias Villanueva no estimó necesario avisar a Muñiz Ruiz de que era expulsión. Pero es imposible que un adulto funcional no vea ahí roja. Prevaricación.
Tras poder haber arruinado la vida deportiva de un compañero, estas son las explicaciones y la manera de hablar del agresor:
🗣️ Carlos Romero, sobre su entrada a Mbappé
"Intenté frenarlo como pude, fue un poco fea"#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/2hRUmLRfWN
— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) February 1, 2025
Aunque al menos calificó su entrada como «un poco fea», porque según Manolo Gómez —es el entrenador del Espanyol— Romero «realmente ni lo toca».
🗣️ Manolo González, sobre la entrada de Carlos Romero a Mbappé
"Es una entrada dura, pero es de amarilla. Si lo veis, realmente ni lo toca. Si lo engancha, quizá sí sería roja"#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/8LrTaZkYgL
— DAZN España (@DAZN_ES) February 1, 2025
Afirma que no cree que sea «para hacer daño, sí para parar la contra». A ver, Manolo, emites frases contradictorias, no puede ser verdad simultáneamente que no lo toque y que sea para parar la contra. De todos modos, te dejamos gentilmente aquí de nuevo la imagen para que aprecies el plantillazo. Una pista: fíjate en la media de Kylian.
La consecuencia de la no expulsión de Romero fue que el perico anotó después el gol de la victoria local. Por lo tanto, la actuación arbitral decidió de facto el partido. Romero empujó la pelota a la red, pero los autores intelectuales del gol fueron Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva. Perdón por utilizar el término «intelectuales» para hablar de ambos sujetos. Aunque realmente ellos tampoco fueron los máximos responsables, sino sus jefes, los mismos que estaban cuando el FC Barcelona compró al CTA durante al menos 17 años.
Pero luego lo grave es que Florentino pida que se regenere el organismo después de décadas de corrupción. Lo grave es pedir limpieza en la competición.
Esta jugada no fue la única. Antes, habían anulado un golazo a Vini porque un defensor blanquiazul decidió agarrar por el cuello a Mbappé. Ese es el inicio de la jugada. Pero el francés tuvo la mala idea de quitárselo de encima en lugar de tirarse en el área. Y le señalaron falta. Es decir, a Kylian le hicieron penalti y, por tanto, gol anulado a Vinícius. Prevaricación.
No fue el único penalti no pitado. Estas manos extendidas en posición no natural tampoco fueran merecedoras de la pena máxima:
Tampoco fue penalti un abrazo del oso que sufrió Bellingham en el área. Evidente, cristalino. Ni otra patada de Paul Lozano sobre Kylian tan obvia cono esta:
En el apartado disciplinario, Muñiz Ruiz decidió —como señala Alberto Cosín en su crónica— que valen lo mismo las protestas que las entradas criminales, porque mostró amarilla tanto a Romero por cazar a Mbappé como a Kumbulla por protestarle.
Sin embargo, tampoco aplicó el reglamento, concretamente cuando habla de reiteración, para amonestar a Pol Lozano después de cometer cuatro faltas. La acción de la imagen siguiente no es que no fuese amarilla, es que no fue ni falta.
Muñiz Ruiz es el mismo árbitro que anuló desde el VAR sendos goles al Madrid en el Sánchez Pizjuán y en Mestalla por fuera de juego que se demostró después inexistente gracias a las imágenes grabadas por aficionados desde la grada. Como realizó bien su trabajo, le premiaron con el partido de ayer, para poder seguir con su labor. ¿Cómo es posible que anulara los goles si luego se demostró que eran legales? Recordemos que el suministrador de imágenes al VAR es Tatxo Benet. Además de ser avalista del club, ya sabéis lo que piensa de que el FC Barcelona se comprara al estamento arbitral durante décadas.
¿La prensa catalana qué dice de toda esta prevaricación?
Sacad la lupa y buscad. No vais a encontrar nada. Es parte de la trama, negar la evidencia.
Y después de todo esto, la culpa es de Ancelotti y del Madrid. Pues qué queréis que os digamos, que hoy, precisamente hoy, no nos sale ensañarnos con los nuestros. Es prácticamente imposible no desquiciarse en un partido en el que desde el minuto uno se vio que se trataba de un atraco premeditado.
Además, Rüdiger cayó lesionado. Hecho que sorprende a un total de cero personas después de que juegue sin descanso absolutamente todo. Decíamos antes que hoy no es el día para cebarse con los nuestros, pero es imposible negar lo evidente, la gestión de Ancelotti de los recursos disponibles apuntaba claramente a que Antonio caería tarde o temprano.
Es una noticia nefasta porque debido a la alergia a alinear a Asencio y al empeño de Carlo en utilizar jugadores que o bien no son defensas o bien no tienen nivel para ser titulares del Madrid, hace que la mayoría de los partidos el equipo juegue con un solo defensa de verdad: Rüdiger. Y ya no lo tenemos. Además, como fichar en el mercado invernal es pecado, no se espera a nadie.
El asunto de los cambios y de conformar un equipo más fresco que pueda abordar estos partidos con hambre y fondo físico va también en el debe de Ancelotti, cuya inacción desespera cada vez a más aficionados.
Sin embargo, por mucho que haya errores propios de bulto y el Madrid jugase el partido a un nivel bajísimo, no hay que perder de vista que el encuentro de ayer lo decidió el CTA presidido por Medina Cantalejo, discípulo de Negreira, sirviéndose de Muñiz Ruiz en el terreno de juego y del VAR de Clos Gómez, vía Iglesias Villanueva. Culpar de todo al Madrid es caer en el juego de los corruptos que han construido todo este entramado putrefacto.
Pasad un buen día. Dentro de lo posible.