Las mejores firmas madridistas del planeta

Mi amigo Javi, nuestro Javidatos, el de todos, @RMadriddatos, el jefe de la estadística blanca (y por lo que me dice, amenaza con ampliar su espectro al resto de clubes), el que todos conocemos y deseamos que se recupere pronto, me enseñó en el servicio militar, en la mili, a jugar al mus. Como sevillano que soy, lo del mus me sonaba más a chocolate o a limón que a juego de cartas pero, evidentemente, las tardes cuarteleras eran tediosas y, cuando no había obligaciones o hacíamos deporte, jugábamos al noble deporte del envite a grande. Gracias a sus enseñanzas y a perder multitud de botellines de cerveza, me hice un buen jugador. Aquí, en Sevilla, poco se puede practicar, pero cuando subo a Madrid, siempre montamos alguna que otra partida con madridistas ilustres en las que explayo mi calidad musística. Cuando una pareja juega muy bien (normalmente la de uno) y otra muy mal (lógicamente, la del otro), los que ganan suelen decir una frase lapidaria que joroba mucho al contrario: “Esta partida es de corderos contra pajaritos”. Recordemos que en el mus, más que ganar, importa la “humillación” del contrario, siempre en buena lid, siempre con buena amistad, pero la chanza y el regodeo no pueden faltar en una partida que se precie. Pues algo así pasó ayer en el Mercedes Benz Stadium, donde los corderos (el PSG), ha pintado la cara por 4-0 (y gracias) a los pajaritos (el Inter de Miami).

Lo del partido de octavos de final del Mundial de Clubes no fue un partido de fútbol. Fue un espectáculo folclórico. Una zarzuela mal afinada. Una exhibición coreográfica de geriatría aplicada. O, si prefieren ustedes la versión breve: jugó el Inter de Miami.

Y no solo jugó: hizo el ridículo. Otra vez. Cuatro goles le ha endosado el PSG (con medio equipo suplente y Luis Enrique bostezando en cinco idiomas) a la tropa de jubilados en chancletas que dirige Mascherano, el jefecito, el que no sufrió la sanción máxima en encuentro alguno cuando jugaba en ese equipo del que usted me habla, ese croupier del caos que ha conseguido reunir en un solo vestuario más artritis que talento, más recuerdos que piernas y más egos que pulmones. Y al frente de todo, por supuesto, el gran ilusionista del fútbol mundial: Lionel Messi.

Messi. Ah, Messi. ¡Qué paseo! ¡Qué clase! ¡Qué caminata! Nuestro Javi me ha contado que, de niño, en el famoso Parque de Atracciones de Madrid, existían entradas de paseo, pagabas menos y no te montabas en nada, porque, bien estabas acompañando a tu hijo Romualdito a que se montara en los siete picos, el barco del Mississipi o en los coches de choque, o ibas al concierto del teatro. Pues eso, ayer, en Atlanta, Leo hormonas Messi compró entrada de paseo en el partido. El argentino volvió a firmar otro de esos encuentros en los que da la sensación de estar oliendo las margaritas del césped mientras decide si le apetece o no implicarse.

Lo del partido de octavos de final del Mundial de Clubes no fue un partido de fútbol. Fue un espectáculo folclórico. Una zarzuela mal afinada. Una exhibición coreográfica de geriatría aplicada. O, si prefieren ustedes la versión breve: jugó el Inter de Miami

En la primera parte no ha rascado bola, salvo en los saques de centro tras cada gol encajado. Eso sí, en la segunda (con el 4-0 en el marcador y el PSG ya con la toalla puesta) ha querido hacer "algo bonito". Algún regate inofensivo, algún pase para la galería, alguna jugadita vintage, un par de tiros a puerta… Qué tierno. Como cuando los Beatles rescataron “Free as a Bird” con la voz de Lennon sonando desde otra dimensión, mágica y lejana. Solo que Messi no es Lennon, y esto no es una joya rescatada, sino un fraude con peineta incluida ¿Que si marcó? No. ¿Que si asistió? Tampoco. ¿Que si engañó a alguien? Como siempre… al menos, lo intentó, como lleva los últimos 10 años, de ridículo en ridículo en campeonatos internacionales, porque en los domésticos, entre que su club de ese país pequeñito pagó millones de euros al vicepresidente de los árbitros para comprarse el sistema arbitral al completo Y AÚN NO HA PASADO NADA, que no se olvide, y en el PSG, la liga francesa se la regalan con el cartón de leche, ha ganado lo que quiera haber ganado, total…

Porque lo de Messi no es nuevo. Es la misma estafa emocional de siempre. El fraude mejor envuelto del siglo XXI. Un futbolista al que los organismos internacionales le han fabricado una leyenda con la misma destreza con la que un gobierno dictatorial infla estadísticas de crecimiento. Pero claro, lleva la camiseta rosa del Inter de Miami (más propia de una despedida de soltero que de un club profesional) y hay que rendirle pleitesía. No sea que se enfade la FIFA, se ofendan en ESPN y se desate el apocalipsis del marketing.

Y mientras Messi pasea, su íntimo amigo Luis Suárez se dedica a repartir bofetadas. Literal. El uruguayo ha estado más cerca del octógono de la UFC que del área rival. Codazos, empujones, pisotones. El tipo parecía un vigilante de discoteca moldavo en plena jornada laboral. Y lo más gracioso: el árbitro, bien, gracias. El VAR, ausente. No se sabe si estaban dormidos, distraídos o simplemente atemorizados de que una expulsión tempranera empañase el reality show que la FIFA ha montado para que los abuelos de Miami se luzcan. Qué miedo da Messi, hasta cuando no hace nada. Especialmente cuando no hace nada.

Y qué decir del resto del cuarteto geriátrico: Busquets, caminando con la elegancia de un ministro jubilado en una romería. Jordi Alba, persiguiendo sombras como si jugase con gafas de sol en una cueva. La nostalgia vestida de short. Verlos a todos juntos (en el mismo césped, al mismo tiempo) arrastrándose como un comando de la tercera edad en maniobras tácticas, ha sido una delicia. Una gozada. Un masaje para el alma. Especialmente para aquellos que llevamos años denunciando el tinglado, el relato, la mentira.

Y mientras Messi pasea, su íntimo amigo Luis Suárez se dedica a repartir bofetadas. Literal. El uruguayo ha estado más cerca del octógono de la UFC que del área rival. Codazos, empujones, pisotones. El tipo parecía un vigilante de discoteca moldavo en plena jornada laboral

Porque si algo quedó claro ayer es que el Inter de Miami no debería estar en este torneo. No por calidad, no por méritos, no por historia. Están aquí por invitación. Por decreto FIFA. Por exigencias del guion y del patrocinador. Y eso ya es vergonzoso. Pero lo que roza el delito es que, después del esperpento de ayer, dos de sus actores principales (Messi y Suárez) figuren en el once ideal de la fase de grupos del Mundial de Clubes. ¿Perdón? ¿Ideal para qué? ¿Para un geriátrico con campo de golf? ¿Para un spa con rampa de acceso y dispensador de colágeno?

Lo de ayer fue un baño de realidad. Y de ridículo. Y si alguien en Suiza todavía tiene dignidad, debería retirar ese once ideal, pedir perdón y prometer que jamás volverá a montar una pantomima como esta. Porque no todo vale por el show. Porque el fútbol no es un parque temático de leyendas en prejubilación. Y porque el PSG (ese equipo francés que juega por obligación y gana por tener el dinero por castigo) ha desnudado al Inter de Miami como lo que es: una atracción de feria, un equipo de exhibición, una tournée geriátrica con forma de club.

Y aún hay quien aplaude. Y aún hay quien compra camisetas.

Pues nada, que siga la fiesta. Que sigan los paseítos, las sonrisas, los toques de cara a la galería. Que siga el fraude. Que siga la broma. Nosotros, mientras tanto, seguiremos aquí, riendo. Porque si esto no es una comedia, no sé lo que es.

Les dejo con la frase de mi amigo, que juega mucho peor que yo al mus, faltaría… Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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Hay que proponerse la misión gigantesca cada día. No dejar hacer, no permitir una infamia sin respuesta. Hay que vencer la indescriptible e insoportable pereza mientras llegamos a la sima más profunda de este tórrido verano transcontinental del Mundial de Clubes, en el que en medio de un diluvio, un colegiado de Zambia o de Antigua y Barbuda decreta la pausa de hidratación.

Tenemos que recuperar recuerdos y sensaciones dando testimonio de los brotes verdes de este nuevo Real Madrid y aguantar la náusea, para hablar del corrupto Laporta, del rancio Barcelona, de la acomplejada secta de sus seguidores; de la élite de influencers y periodistas zombificadores que cobran por sentir y por propagar la falsedad de una grandeza que nunca tuvieron y que ya será para siempre inalcanzable.

Entre visita y visita a los juzgados, el inefable Jan mantiene a sus borregos con la dosis de relato que les conecta a esa realidad paralela que compran sin el menor atisbo de crítica. No tiene rival, no tiene oposición. El macho alfa del barcelonismo es un vendedor de crecepelo de mercadillo ambulante, especie muy anterior a la aparición del minoxidil; es el Saul Goodman del fútbol, el golfo que cae bien en su huida hacia un final trágico que no veremos en esta España distópica, con un CTA corrompido hasta el hueso y con un Tebas cinematográfico, a medio camino entre Fétido y Vladimir Harkonnen.

Y ahí está Jan, colocando trolas y soflamas patrióticas a sus parroquianos cada vez que se acerca a un micrófono. Trolas infantiles, intragables, diríanse generadas por un cerebro disfuncional, por una inteligencia artificial iraní o por una natural degenerada durante décadas. Trolas dirigidas principalmente a los individuos Épsilon del universo de Huxley. Mientras Jan les proporcione "soma", los culés seguirán viviendo en su Mundo feliz.

Dice Laporta que el modelo del Barcelona es (nada menos) que “crear talento en La Masía que luego llega al primer equipo”. Veamos. El talento no se crea ni se siembra en una maceta. El talento existe o no y se lleva en el ADN. El concepto es plausible, sin embargo: abres tus puertas a miles de niños, les pones tu camiseta e inviertes tiempo y recursos mientras esperas pacientemente un destello que aparezca en el proceso de cribado. Entonces, detectas un Lamine Yamal, por ejemplo. Después lo puedes pulir, educar, completar. Decir que se crea en La Masía es como decir que el oro se crea en las joyerías. Pero al culé le sirve. A un Épsilon le sirve casi todo.

En contraposición, mientras el Barça “crea” talento en La Masía (no sabemos si antes, después o incluso durante la era Benaiges), "el Real Madrid es más de ir al mercado a fichar". Permítanme unos numeritos ilustrativos: gasto en sus 171 fichajes del Barcelona en los últimos 10 años, 1.430 millones de euros. Gasto del Real Madrid, por 128 fichajes, 1.000 millones. Si detraemos los ingresos por ventas, resulta un balance de -349 millones para el Barcelona por -232 millones para el Real Madrid. No necesitamos hablar de la rentabilidad deportiva de ese gasto para un club y para el otro, ¿verdad?

Laporta miente como quien respira. Probablemente es la primera actividad de su sistema simpático. Su cerebro está perfectamente adaptado a la mentira, el engaño, la manipulación

Resumen: Laporta miente como quien respira. Probablemente es la primera actividad de su sistema simpático. Su cerebro está perfectamente adaptado a la mentira, el engaño, la manipulación. Inconcebiblemente, semejante sujeto tiene predicamento y crédito para cientos de miles de personas. Afortunadamente para ellos, el seguidor internacional del Barça ignora la descarga diaria de la prensa deportiva de Cataluña y de “Madrit”, subvencionada por el club, que sigue considerando a Laporta (previa facturación de su importe) un personaje público digno de atención.

El hecho es que el Barcelona es quien más ha ido al mercado a fichar durante la época más dorada del Real Madrid, paradojas de la vida. Sin embargo, en el mundo imaginario culé Laporta sólo se dedica a crear talento en La Masía como quien va podando y guiando las ramitas de un bonsái. Relatos.

El bueno de Jan es famoso entre otras cosas por su incontinencia verbal. Una vez que pilla la linde es imparable. Su performance de hace unos días continuó con otra frase psicotrópica: "en el Barça somos más de libertad y de democracia (sólo faltaría), contra el poder del Real Madrid". Os aseguro que lo ha dicho tal cual. Los buenos y los malos. Los “valors” del Barça contra las poderosas fuerzas del mal. Ni Xabi Alonso se libró de la diarrea mental del periodista subvencionado que le metió los dedos en la boca durante la rueda de prensa del Mundial, reproduciendo la ida de olla de Jan. Todo para visibilizar a un Barça invisible este verano.

Laporta no tiene una pizca de vergüenza y no le importa ni a él, ni a los Épsilon, ni a su ejército mediático a sueldo del propio Barça los días pares y de LaLiga los impares, en un mecanismo indistinguible del soborno.

Mentira tras mentira, hígado tras hígado, corruptela impune tras corruptela, innumerables favores políticos y económicos con el efecto de una amnistía interminable que borra cada abuso. Nada es suficiente para Jan, él quiere, como un RocknRolla de pueblo, el pack completo. Lo quiere todo y además lo quiere gratis. Y por supuesto, quiere y necesita uno o varios archienemigos superpoderosos para agitarlos delante del belfo babeante del culé. Recuerden el merecidísimo trofeo MVC (Most Valuable Caradura) que se ganó a distancia sideral del segundo y rojiblanco clasificado tras terminar la liga 2024/25, ganada "contra todo y contra todos".

Mentira tras mentira, hígado tras hígado, corruptela impune tras corruptela, innumerables favores políticos y económicos con el efecto de una amnistía interminable que borra cada abuso. Laporta lo quiere todo y además lo quiere gratis

Decir que el Barça es libertad y democracia es como decir que Corea del Norte también lo es. Libertad, querrá decir, para incumplir las normas sistemáticamente pública y orgullosamente, sin temer las consecuencias, o para amagar con el pago de cláusulas de futbolistas que ya verá cómo inscribir sin poner un céntimo.

No sé a qué puede referirse diciendo que el Barça es democracia. Tal vez es una metáfora. No hay duda de que Laporta es un demócrata de manual. Es un presidente que escucha a todos y que toma decisiones de consenso. Delibera especialmente con los familiares y amigos que ha mantenido o colocado en su directiva mientras ha puesto en la calle a todos los profesionales del club que trataron de maquillar (por vergüenza) su creativa gestión económica. A quien más escucha, realmente, es a su excuñado (no es broma) y mano derecha, Alejandro Echevarría. Alejandro es el hombre que susurra a Laporta, cargo que compatibiliza con su actividad como patrono de la Fundación Francisco Franco, otro famoso demócrata. Francisco digo, no Echevarría.

A esto es a lo que llama democracia Laporta, probablemente. También a homenajear en su 95 cumpleaños a uno de los mayores saqueadores de dinero público de la historia de España, a inscribir jugadores sin fair play mediante engaños y tráfico de influencias, a falsear las cuentas del club hasta el punto de que ningún auditor de prestigio las quiera firmar, a inventar patrimonio que vende a testaferros (en realidad, que se autovende Roures, el verdadero CEO del Barça, ventrílocuo detrás del muñeco Tebas y muñidor político) y que nunca nadie compró; a involucrar al Barcelona con empresarios de pésima reputación, haciendo negocios con empresas fantasma... a eso llama Laporta democracia. El polvo de lo que quede de Cleístenes o Heródoto a estas alturas debe estar convulsionando en el cuerpo de todas sus reencarnaciones.

 

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Buenos días, amigos. Ayer se disputó un combate múltiple de Ultimate Fighting Championship (UFC) en los Estados Unidos de América. A un lado del ring de césped, un puñado de grandes deportistas en activo. Al otro, una selección de viejas glorias ataviadas con uniforme color subrayador Stabilo Boss.

La lucha —sin cuartel, por hallarse en un terreno de juego— fue desigual. No hubo color salvo el rosa chillón. El conjunto francés de profesionales del deporte conocido como PSG recibió una variada colección de mamporros y empujones por parte del rival americano, el Inter de Miami.

Dos integrantes rositas brillaron especialmente: Messi y Luis Suárez. Los que fueran grandes futbolistas en el pasado ofrecieron un show de golpes y empellones de altura.

El nueve uruguayo demostró su mordiente habitual e inteligencia para aprovechar sus puntos fuertes, como el peso, abalanzándose sobre el rival para derribarlo con mayor facilidad en una suerte de abrazo de oso.

Aunque el protagonista, y héroe, del choque fue Lionel Messi Cuccitinni. La acción estelar fue su serie de acoso y golpeo sobre Vitinha.

pic.twitter.com/JJhdx37LB2

— fan (@noodleball1) June 29, 2025

Merece la pena recrearse en esta exhibición de UFC. Messi va a por el portugués, lo agarra por el cuello pero el pérfido rival se resiste a «entregar la cuchara» y el astro de la lucha argentino lanza su puño derecho contra el pecho enemigo. A pesar de ello, Vitinha aguanta, aunque no tiene más remedio que realizar aspavientos. Entonces Leo le acosa con la pierna y la cadera, le da un meneíto que no es sino una mera distracción para el golpe final: un apoteósico overhand contra la cabeza del deportista del PSG.

Todo ello, ambientado con los halagos merecidísimos de los comentaristas habituales de los medios españoles. No nos extraña que Messi sea portada hoy del diario As.

Imagen generada con IA

Vaya, hemos vuelto a ser víctimas de nuestro editor bromista, que ha generado la portada con IA (nos hemos dado cuenta por el error del titular, somos muy avispados). La anterior no es la portada real de As. Repetimos, no es la portada real de As. Messi no ha ganado ningún campeonato de la UFC (aún). Aunque si no logra que le regalen otro Balón de Oro no es descartable que le consigan uno. Pedimos sinceras disculpas.

Esta es la primera plana verdadera del diario de PRISA.

Quien se proclamó campeón del peso ligero de Ultimate Fighting Championship fue Topuria, no Messi. Y el choque entre PSG e Inter de Miami no fue un combate —a pesar de las agresiones rositas—, sino un encuentro del Mundial de Clubes en el que los futbolistas se impusieron por 4-0 a los otros.

Lo que sí afirman en As es que «Messi no merece esto».

¿Qué es «esto»? ¿Qué es «merece»? ¿En el fútbol se merecen las victorias o se logran? ¿Se juega en el presente o en el pasado? Sin embargo, es cierto que Messi no merecía esto, porque su equipo, atendiendo al rendimiento deportivo, no debería haber estado presente en esta competición. La verdad es que Aritz Gabilando está firmando un Mundial de 10, casi a la altura del de Messi.

En Marca no se quedan atrás y publican otra pieza con titular casi calcado:

Lo que no es casi calcado, sino directamente calcado es el titular: «Invencible». Aunque la foto es otra, una más desagradable que incluye a una persona sangrando por la cabeza.

El tratamiento bochornoso dispensado a Messi y compañía no es exclusivo de As y Marca, ya sabéis. DAZN publica sin sonrojo alguno el siguiente tuit:

¡Llegaron los destellos de Messi y se iluminó Inter Miami! ✨✨✨✨@FIFACWC | Todos los partidos gratis en https://t.co/yWCWbevPop | #FIFACWC #TakeItToTheWorld pic.twitter.com/wWrwnoYFSI

— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) June 29, 2025

Alipori máximo. Los mismos destellos que una cortina de pana.

La prensa culé también se hace eco de la victoria de Topuria y trufa sus portadas con asuntos de consumo interno. Que si la «Semana Nico» en El Corte Inglés, perdón, en Mundo deportivo; que si «Araujo en el escaparate» (sin la coma que debería sustituir al verbo omitido) en Sport, que una vez más sirve de tablón de anuncios del Barça.

Pasad un buen día.

¡Ay, doña Yolanda!  Debió usted casarse con Negreira

 

Oséase que la guillotina en el Comité Técnico Arbitral se produjo porque lo mandó el Madrid… que es el que manda también en eso.

Es la última. Y extraordinaria. El gag del día supera al anterior y hasta mañana. El Madrid manda en la cosa arbitral y de ahí el hachazo: ¡jaaaaja! No saben lo que dicen quienes lo dicen. Eso supondría echarle flores al Madrid, no se han ‘percatao’. Deberían confesarse. Mandar sin pagar el número 2 de la organización que se sepa. Ni al 1, el 3 o el 77. ¡Mandar gratis! Mucho arte.

Una maravilla con añadido, pues se comenta que entre los posibles candidatos a la sucesión cantalejiana estarían don Fernández Borbalán, un gran amigo del Madrid, siempre eso, y doña Yolanda Parga, lo que supondría que por primera vez en la historia una mujer estaría al frente de la cosa. Si eso sucediera, la toma de posesión debería organizarse en el Ministerio de Igualdad. O el de Defensa.

Oséase que la guillotina en el Comité Técnico Arbitral se produjo porque lo mandó el Madrid…  que es el que manda también en eso. ¡jaaaaja! Mandar sin pagar el número 2 de la organización. ¡Mandar gratis! Mucho arte

Parga es la responsable del arbitraje femenino en la Federación. No se trata pues de una farmacéutica bien relacionada, una astronauta con tiempo libre entre misión y misión. Pero, oh, además, tela, sapristi, horror, es la esposa del exárbitro Carlos Mejía Dávila, delegado arbitral del Madrid. Acabáramos.

Una casualidad seguramente fatal ese parentesco para la candidatura de Parga. Un error del amor. Si fuera la esposa de Negreira, su nuera, pues bien pudo enamorarse de Negreirita, quizá una destacada vecina, sus posibilidades para ocupar el cargo sin duda se multiplicarían. Cupido y sus cosas.

Y tiene mal remedio: ¿Qué pedimos, que se divorcien? De ninguna manera y es más: el Madrid no toleraría eso. Ni que el favorito para el cargo fuera Toñín el Torero. Lo cual sí aseguraría que el rival no pasaba de medio campo.

No tengo idea de cómo acabará la cosa, pero conociendo el favorito es sin duda Borbalán, el típico cambio para que nada cambie. No corramos, claro. Desde la Federación dicen que están cocinando un tiempo la mar de nuevo, imagino que con el OK de Tebas, y nada perdemos por esperar. Personalmente me recuerda cuando compro lotería: espero el cambio, pero no acaba de producirse.

Sí tengo confirmado que estos días por América los enviados de RealMadrid TV les están poniendo unos vídeos a Xabi y su equipo, a Trent y Huijsen para que se vayan haciendo idea de lo que (probablemente)  les espera. Por lo visto, el lateral inglés sufrió ya un par de ataques de risa en pleno visionado y llegó a decir que “eso le pasa a Salah y Egipto ataca Inglaterra”. Normal.

Los hay que nos han hecho ver, muchas gracias, que los árbitros seguirán equivocándose por mucho cambio que llegue. Ya. Y el portero y el delantero centro. De lo que se trata es de ser creíbles, casi ‘ná’

Esperemos sin chuparnos el dedo: sigue habiendo mucho negreírico suelto y el cambio sólo sería creíble si desaparecieran todos. Imposible, me temo. Los hay que nos han hecho ver, muchas gracias, que los árbitros seguirán equivocándose por mucho cambio que llegue. Ya. Y el portero y el delantero centro. Sería insoportable un fútbol, una vida, de perfectos. De lo que se trata es de ser creíbles, casi ‘ná’.

Fíjense en el Mundial. Lío ha habido de momento uno, con el Atleti, lamentablemente. Pero eso acostumbra a pasar y, bueno, uno después de la fase de grupos y metidos ya en los octavos, resulta de lo más firmable. Eso sí: le hubiera podido pasar a otro.

Puede haber más, claro. Pero no he visto a nadie poner en tela de juicio lo que estamos viendo, atletistas al margen. He leído, quizá ustedes también, que la FIFA no quiere al Atleti en el Mundial y ahí puede estar la clave. Sí, puede ser.

Al Madrid, en tres partidos, le han pitado un penalti en contra en el debut —le costó el empate— y se quedó con diez en el minuto siete del segundo. No hubo quejas. Ni vídeos: quizá la calor.

Total, que a la espera del cambio quedamos muy seguros de que no será el que le conviene a nuestro fútbol y a nuestros árbitros aunque ellos no lo sepan. O sí. El primer Mundial de Clubes pasará a la historia también porque no participó un árbitro español. Ni uno. Y eso mal casa con la tan cacareada mejor Liga del mundo. Queridos y queridas: o recupera lo vuestro la credibilidad, el prestigio, o vais a ver los grandes torneos por televisión.

Y eso, esperando la tele en el Madrid-Juventus, primer evite serio de la etapa Alonso. De momento va evolucionando bien. El equipo parece ligar con el nuevo entrenador y es legítima la ilusión del madridismo. En el torneo y en lo que vendrá después.

Poner a Xabi al frente de este ‘fregao’ buscaba eso, meterse en harina lo antes posible, hacer los primeros deberes: enhebrar. Y no está mal la cosa. Volverá Mbappé, apareció Gonzalo, confirmó Huijsen, está el nuevo Güler, los lesionados van acortando plazos, excepción hecha de Alaba… Vinícius se aleja de Arabia. Sigamos. Si encima ganan, ni les cuento.

 

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El 30 de junio de 2025, en medio de un calor pegajoso, viendo el mundial de clubes al fresquito del aire acondicionado de casa y tras otra temporada haciendo el ridículo en Copa de Europa, ese club del que usted me habla abonará a Lionel Andrés Messi Cuccittini, El Mesías, el mago del balón, el múltiple Balón de Oro, la quintaesencia del balompié, la módica cantidad de 5,95 millones de euros. No es una prima por haber ganado algo, ni por marcar un gol en una final, ni por salvar a un gato de un árbol en la Ciutat Esportiva. Es, atención, el último pago de su finiquito. Una deuda arrastrada desde 2021, cuando el supuesto mejor jugador de todos los tiempos hizo mutis por el foro, dejando tras de sí un club en ruinas, una economía desahuciada y un relato agotado.

Pagarse a sí mismo con 5,95 millones en 2025 por servicios prestados hasta 2021 sería ya escandaloso en cualquier empresa normal. Pero en el club cliente de Negreira, ese club-estado que mezcla la contabilidad creativa con el victimismo estructural, es simplemente otro martes.

Por situarnos: Messi no gana una Copa de Europa desde 2015, cuando todavía llevaba Cristiano Ronaldo el pelo con gomina y la palabra "VAR" no existía más allá de las novelas de George R. R. Martin. Y su último gol en una final de la máxima competición continental data de 2011, en aquel partido contra el Manchester United en Wembley, que desde entonces se menciona en la capital de ese pequeño país con la reverencia de los milagros eucarísticos. Desde entonces, nada. O mejor dicho, menos que nada: goleadas históricas, debacles en Roma, en Anfield, en Lisboa… y un club arrastrando la losa de su propio tótem.

Pero Messi, ese mismo que lloró con cara de resignación calculada en su rueda de prensa de despedida, sigue cobrando. El Mesías se fue, pero la factura permanece. Como las plagas en el Antiguo Testamento. Como el "Espai Barça". Como los tuits de Piqué.

El contrato que firmó Messi en 2017, revelado por El Mundo en 2021, contemplaba una cifra cercana a los 555 millones de euros brutos en cuatro temporadas. Para ponerlo en contexto: eso es más de lo que algunos países dedican a su sanidad pública. Fue la obra magna de Bartomeu, ese visionario sin presupuesto, ese encantador de serpientes que vendía la sostenibilidad financiera del club mientras quemaba la caja como Nerón el Foro Romano

Durante ese contrato, el Barça no ganó ni una sola Copa de Europa, fue humillado por el Liverpool, el Bayern, la Roma y hasta el PSG. Messi metía goles, sí, pero ninguno decisivo en Europa desde hacía años. Ganaba títulos nacionales porque durante décadas pagaron al vicepresidente del CTA millones de euros Y AÚN NO HA PASADO NADA, que no se olvide, mientras la deuda se inflaba como una burbuja de chicle. Y encima, para rematar la ópera bufa, cuando el argentino se marchó, no fue con la gratitud serena del que ha cobrado bien por lo que dio. No. Se marchó con una deuda pendiente y un club que, para poder pagarle, ahora tiene que vender el alma al fondo de inversión que pase por la puerta.

Messi, ese mismo que lloró con cara de resignación calculada en su rueda de prensa de despedida, sigue cobrando. El Mesías se fue, pero la factura permanece. Como las plagas en el Antiguo Testamento. Como el "Espai Barça". Como los tuits de Piqué

Lo de Messi no fue un fichaje. Fue una hipoteca a tipo variable en una economía temblorosa, fue el símbolo de una gestión basada en la nostalgia, el cortoplacismo y la idolatría. Un club que le construyó un altar mientras se hundía el suelo, que le renovaba contratos galácticos mientras los ingresos caían y el gasto se disparaba, que le pedía sacrificios económicos al vestuario mientras a él le garantizaban variables por respirar.

Y ahora, cuando el Camp Nou ni siquiera existe como estadio funcional y el amante de la Fuente de Canaletas juega como okupa en Montjuïc, siguen pagándole casi seis millones de euros. En 2025. Cuando Messi ya ha jugado en el PSG, en el Inter Miami, ha ganado un Mundial (ejem…), ha dejado de competir en Europa y es el niño bonito de la liga estadounidense haciendo el ridículo partido tras partido con sus salidas de pata de banco contra árbitros y rivales.

El problema no es sólo económico. Es también moral. Porque el mismo club que defeca continuamente en el fair play financiero, que amenaza con retirarse de la Liga, que acusa a la UEFA, a Tebas, a Florentino, a los árbitros, a los jeques y a las galaxias de su desgracia sigue honrando religiosamente la deuda con su icono, sin pedirle jamás que renuncie, que perdone, que alivie a la entidad que le dio todo.

Cualquier otro futbolista que realmente “ama al club”, como tantas veces se repite en las misas culés, habría dicho: “Gracias, pero no hace falta, ya he cobrado bastante”. Pero no. El Messi de 2025 cobra hasta el último euro con puntualidad suiza mientras el club suda para inscribir a Fermín López. ¿Legítimo? Sí, ¿legal? También. ¿Está en su derecho? Por supuesto. Pero ¿moralmente criticable? Desde luego.

Y que nadie se engañe: Messi no es víctima del Barcelona. Es su coautor. El símbolo de un sistema que se devoró a sí mismo. La gallina de los huevos de oro que exigió tantas pepitas que acabó con la granja hipotecada. Si el club cliente de Negreira es ahora un club de saldo, un gigante endeudado, Messi es parte central de la trama. No por maldad, sino por omisión. Porque nunca dijo “basta”.

Lo de Messi no fue un fichaje. Fue una hipoteca a tipo variable en una economía temblorosa, fue el símbolo de una gestión basada en la nostalgia, el cortoplacismo y la idolatría

Cuando dentro de veinte años se estudie en las escuelas de economía el caso del més que un club, se hablará del “efecto Messi” como un fenómeno singular: cómo un jugador lo ganó todo y a la vez dejó al club como un erial financiero. Se hablará de cómo un amor mal gestionado puede arruinar no solo las cuentas, sino el relato. Porque ni siquiera el relato ya sostiene. Ni el ADN, ni la Masía, ni la esquinita del campo.

Solo queda la deuda.

Y, por supuesto, el pago del 30 de junio de 2025: 5,95 millones de euros.

Me despido con la esperanza de ver ganar el martes a nuestro equipo a la Juventus y pasar a cuartos de final del Mundial, repito, esa competición que el club ese del que usted me habla, el club que se ha arruinado hasta la extenuación por tener en sus filas al rosarino de la hormona del crecimiento, mira con envidia desde el sofá de su casa. Y con la frase de mi amigo Javi, que está deseando ser él el que escriba estas líneas. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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Buenos días, amigos. El calor nos tiene frito el poco cerebro que nos quedaba, de modo que no tenemos más remedio que pergeñar este portanálisis con otro órgano: el esófago, por ejemplo.

Comprobamos que las altas temperaturas no nos afectan solo a nosotros. Al bueno de Lamine Yamal le han debido de trastocar los chacras, los ciclos circadianos o cualquier otra cosa inexistente, porque aparece fotografiado en portada de Mundo Deportivo subido a una tabla de planchar.

La tabla de planchar de Lamine es gris tiburón y cuenta con una quilla larga y blanca. Aclaramos que con quilla no nos referimos al diminutivo coloquial andaluz de chiquilla, sino a la pieza que va de la tabla al agua. Bueno, quizá no sea una quilla y se llame fuselaje. O mástil, quién sabe. Ya os hemos indicado antes que el calor nos tiene atontados.

Lamine Yamal también sabe montar en tabla de planchar a las mil maravillas, por supuesto. Porque Lamine no tiene mácula. No se recuerda jaboneo más lacayo desde el del NO-DO a Franco, el dictador multicondecorado por el FC Barcelona, club del planchador Yamal.

Desde luego que a Lamine se le ve más ducho que a Busquets padre, ilustre piloto de tablas de planchar de las que cuentan con acelerador en el puño derecho.

El porterete afirmó que se quemó las manos al tocar la plancha. Los malpensados aseguraron que se trató de un accidente de moto. Pero lo que sucedió realmente es que el padre del actor que profería insultos racistas a Marcelo puso la mano en el fuego por un político.

La imagen de Lamine sobre la tabla de alisado es ideal porque él mismo es utilizado por el sistema para planchar las arrugas del Barça, club corrupto por antonomasia del deporte mundial. Yamal es usado para blanquear. No para blanquear el orificio exterior del recto, sino la imagen del corruptor del fútbol patrio.

Lamine ya era el mejor del mundo antes de serlo. Incluso lo es sin conseguir todo aquello indispensable para ser considerado como tal. Es lo de menos. Yamal es necesario no solo por ser un excelente pelotero, sino porque el sistema lo necesita para justificar su perpetua huida hacia adelante. Cuando lo agoten, elegirán a otro. Blaugrana, eso sí.

Al último predecesor de Lamine que funcionó terminan de pagarle mañana. Imposible saldar las deudas más rápido que el Barça. Apenas hace 4 años que se fue y están a puntito de liquidarle todo lo que le debían. Ejemplo de prontitud.

Messi As

Aprovechamos para dejaros por aquí la portada de Sport y seguimos con las demás.

En un análisis de arriba a abajo de Marca vemos que Etienne Etoó —la verdad es que nos parece muy arriesgado afirmar que lo tiene todo— dice tener el hambre que tenia su padre. La verdad es que nos da igual el apetito de Etienne. Con que no escupa a los rivales, como su progenitor, nos conformamos.

Al bajar la mirada vemos a Güler, según Marca uno de los grandes beneficiados con la llegada de Xabi. Pero ya sabemos que el diario de Gallardo es genéticamente incapaz de dar una información amable del Madrid sin propinar, a la vez, un palo: «La irrupción de Gonzalo pone nervioso a Endrick».

Todos sabéis que en el Barça nunca sucede nada similar. En el Barcelona existiría sana competencia. O proliferaría el talento. O la Masía habría producido otro crack.

En la parte inferior derecha del diario dicen que Riquelme se va al Betis, pero nosotros juraríamos que Riquelme lleva lustros retirado. Quizá desde que el próximamente pagado Messi ganó su última Champions. O tal vez se deba a que, como hemos indicado al principio, el calor haya derretido los pocos sesos que nos quedaban.

As dedica su portada a Gonzalo. Dice que el 9 estaba en casa. No indica a qué hora ni que día. Pero es habitual estar en casa cuando no se está fuera. Nada llamativo.

Os dejamos, hemos de planchar. Pero nosotros no lo hacemos en el agua porque si la plancha se moja nos podemos electrocutar.

Pasad un buen día.

Mundial de Clubes (III)

 

El 4 de julio se celebra en Estados Unidos el Día de la Independencia. El país se llena de fiestas, júbilo y de banderas azules, rojas y blancas; como la equipación del Atleti. A cualquier madridista siempre le da algo de susto moverse por Estados Unidos en la víspera del 4 Julio, pues la toda la nación parece el lugar donde tiende la colada Marcos Llorente.

En estas fechas es costumbre lanzar fuegos artificiales mientras se hacen grandes picnics y barbacoas al aire libre. Se calcula que cada 4 de Julio los estadounidenses consumen alrededor de 150 millones de perritos calientes, que es lo que Ronaldo Nazario llama “cena de picoteo”. En cuanto a los fuegos artificiales, solo en Nueva York se lanzaron cerca de 70.000 cohetes de pirotecnia el año pasado: unos 1.000 kilos de pólvora. O lo que Ronaldo Nazario llama “cena de picoteo”.

Este fin de semana también comienzan los octavos de final del Mundial de Clubes, pero los John y Jane Doe de esta bendita Tierra de Libertad están más bien a sus cosas del 4 de Julio que a los partidos del Mundial. En los encuentros se siguen viendo bastantes calvas entre las gradas porque la realidad es que es más fácil llevar el fútbol a América que llevar a los americanos al fútbol.

Pero no se engañen: este invento de Infantino está siendo un éxito. Aquellos que miden el impacto de este Mundial en base a las personas de carne y hueso que se sientan en las gradas caen en un vicio muy americano, que es el de creer que todo lo que ocurre aquí sirve como unidad de medida para el resto del mundo. Gran error. Las audiencias del Mundial están siendo estratosféricas y los artífices del torneo dan palmas con las orejas cada vez que les llegan números. Los equipos, además, están ganando dinero y proyección. Les digo yo que el Mundial ha venido para quedarse, por mucho que le moleste a don Javier Tebas.

La prueba es que ya hay varias candidatas para organizar el próximo torneo. Entre ellas España, quien me dicen mis fuentes que ya ha presentado a la FIFA, en plan informal, un presupuesto. Es similar al que la actriz Zsa Zsa Gabor le presentó a uno de sus múltiples maridos cuanto este le solicitó poner un poco de orden en su balance de gastos:

. Propina para el peluquero: 10 dólares.

. Mijo para el pájaro: 1 dólar y 40 centavos.

. Gastos varios: 32.000 dólares.

Les digo yo que el Mundial ha venido para quedarse, por mucho que le moleste a don Javier Tebas

Imagino que lo que le presente Louzán a la FIFA irá en la misma línea. Claro que primero habrá que ver si Tebas, su vicepresidente, le deja celebrar el Mundial Innombrable en sus dominios.

Se habla también de la candidatura de Brasil y de algún emirato del petróleo. Yo sugiero que, por el amor de Dios, el próximo mundial se lo lleven a un lugar donde haga fresquito. Groenlandia estaría bien, o las gélidas llanuras de Neptuno. Porque el calor que está haciendo en USA es inhumano, oigan.

Me admira enormemente ver correr por el campo a los jugadores del Madrid en cada partido. Me fascina que en plena solana de la costa Oeste, con una humedad del 80 % (que es como jugar al fútbol en una lavadora) no acaben convertidos en charcos caldosos y burbujeantes.

La próxima tanda de encuentros se traslada un poco más al norte, concretamente a Nueva York, New Jersey y Atlanta. En verano, a Atlanta se la conoce como “Hotlanta” porque es como el infierno con la calefacción puesta. Temo por Huijsen, queridos amigos. Estos calores nos lo van a desgraciar. A un tipo de pigmentación holandesa como la suya no lo puedes alinear en un partido en Hotlanta. Huijsen es blanquito de piel y cuando juega con el uniforme del Madrid parece que par de botas corren solas por el campo. Si yo fuera Xabi Alonso, para ese partido solo sacaba a los nacidos lo más cerca posible de la línea del Ecuador.

En fin, los octavos de final prometen unos partidos con muchos grados de emoción. A partir de ahora es todo o nada. Como comprometido corresponsal de La Galerna que soy, voy a ofrecerles una valoración de las posibilidades que tienen los equipos que han caído del lado del Madrid en esta fase. Les advierto que mis criterios son un tanto peculiares, de la escuela Fred Gwynne, nuestro Analista Internacional Calvo, que mide la calidad de los fichajes en base al aspecto que tendrían vistiendo un mono de fontanero.

Temo por Huijsen, queridos amigos. Estos calores nos lo van a desgraciar. Huijsen es blanquito de piel y cuando juega con el uniforme del Madrid parece que par de botas corren solas por el campo

En los octavos de final se enfrentarán el PSG contra el Inter de Miami. Mis colegas corresponsales me preguntan si apuesto por la victoria de los de Luis Enrique o los de Mascherano. Pienso que el mejor resultado para ese partido sería que la tierra se abriera y se tragara a ambos equipos. Aquí todos esperan que los del PSG manden a Mascherano y sus Chicas de Oro de vuelta a los Everglades. Por algún motivo, Luis Enrique es un técnico que cuenta con muchas simpatías: “es un tipo que siempre dice las cosas claras, siempre va de frente”, dicen sus turiferarios. También van de frente los autobuses y por eso precisamente prefiero no cruzarme con ninguno.

En verdad me es igual quien gane ese partido, si el Miami o el PSG. Pero dada la querencia que Infantino siente por Leo Messi y que el PSG ha sido campeón de una Champions cuyo nivel de este año ha sido tan paupérrimo que incluso el Barça se plantó en semifinales, no descarten sorpresas de última hora. Lo mismo las Chicas de Oro dan la campanada. Avisados quedan.

El siguiente partido enfrenta al Flamengo contra el Bayern. Vi al Flamengo jugar contra mi querido Los Angeles FC hace unos días. Sentí una gran emoción al volver a encontrarme con mis amados “black & gold”, otrora equipo de Gareth Bale. Siguen teniendo la misma disciplina en ataque que los galos de Astérix contra los romanos. Qué recuerdos. El LAFC juega un fútbol hollywoodiense: es como una película de los Hermanos Marx. Más aún desde que les faltan Chiellini y Bale. Aun así, el Flamengo solo logró sacar un empate de aquel encuentro, de modo que profetizo que su partido contra el Bayern se lo van a llevar los alemanes sin sudar demasiado.

En la jornada siguiente juega el Borussia Dortmund contra los mexicanos de Monterrey. No sé muy bien cómo describir este partido porque ignoro por completo las debilidades y fortalezas de cada equipo, cuyos nombres apenas puedo pronunciar del tirón. A la periodista Sophie Massieu, ciega de nacimiento, le preguntaron una vez qué idea tenía del color rojo: “debe ser como el sonido de una trompeta”, respondió. A mí el resultado del Dortmund vs. Monterrey me suena como la Novena de Beethoven interpretada por Eydie Gorme y los Panchos: no sé muy bien qué puede salir de ahí. Cualquier cosa puede pasar; como dice la “Biblia en Verso” de José María Carulla: “nuestro Señor Jesucristo nació en un pesebre: donde menos se espera salta la liebre”. O, por expresarlo de manera que hasta David Bernabéu pueda entender:

¿El Borussia o Monterrey?

¿Quién a la final llega?

Cualquiera menos el Barça

porque el Mundial no lo juega.

Finalmente, el mismo día se enfrentarán el Real Madrid contra la Juventus de Turín. Aquí influyen muchos factores y el clima no es el menos importante: el partido se juega en Miami a las 3 de la tarde (hora local), por lo que se prevén unos dos millones de grados a la sombra. En Miami a esa clase de jornadas las llaman “cocodrilos al vapor”. Ganará el partido el que mejor se desenvuelva en el inferno. A priori el Madrid parte con ventaja porque viene de jugar la Liga de Tebas, pero no olviden que con “infierno” me refiero a “calor”, no al dominio del Mal y la Desesperación.

Hay no obstante una norma deportiva que en estos casos se suele aplicar: cualquier competición suele ganarla el que más se parezca al Real Madrid. Y en eso los de Xabi Alonso parten con una ventaja evidente.

Devolvemos la conexión.

 

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Capítulos anteriores:

 

  1. Inter Miami CF, 0 - Al Ahly, 0: Las Chicas de Oro y el delfín más triste del mundo
  2. Ulsan Huyndai, 0 - Mamelodi Sundowns, 1: The sky is the limit

 

 

Como anuncié ayer en X, y según me informan mis fuentes, Fernández Borbalán será el nuevo dirigente deportivo del CTA, entidad que además pasará a estar bajo las órdenes de un CEO nombrado cosméticamente por Louzán. Digo que cosméticamente porque quien realmente nombrará dicho CEO es Javier Tebas, quien ya controla la Federación como siempre soñó.

Según mis informaciones, y por desgracia, los cambios en el CTA van a ser puramente cosméticos.

Borbalán será el nuevo responsable directo, con un CEO nombrado por Louzán con la anuencia de Tebas, que controlará el cotarro.

De ahí para abajo, los mismos discípulos de Negreira

— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) June 27, 2025

Nos gustaría decir que el movimiento es lampedusiano, porque siempre queda muy culto decirlo, pero en este caso ni siquiera se han tomado la molestia de cambiarlo todo para que todo siga igual. Va a cambiar bien poco, y lo que cambie será a peor.

La figura del CEO estará controlada por el archienemigo de Florentino, y confiar en que Tebas abanderará una monitorización seria de los discípulos de Negreira (que de Borbalán para abajo seguirán dirigiendo los partidos de liga semana tras semana) es como confiar en que Pedro Sánchez puede liderar una cruzada contra la rampante corrupción en la política española. El único agente real de anticorrupción en el fútbol español es el Real Madrid. A duras penas puede confiarse en que la némesis del presidente blanco se alinee en su bando. Hablamos del hombre que se apresuró a salir a la palestra para aclarar que lo de Negreira había nacido muerto como caso objeto de justicia deportiva, en tanto en cuanto entre todos (¿incluido el propio D. Javier?) lo habían dejado prescribir.

Nos gustaría decir que el movimiento es lampedusiano, pero en este caso ni siquiera se han tomado la molestia de cambiarlo todo para que todo siga igual. Va a cambiar bien poco, y lo que cambie será a peor

Lo de Borbalán es una broma de mal gusto. Hablamos de un profesional del arbitraje que, mientras estuvo en activo, trituró cualquier registro de favoritismo proculé. Su carrera coincide casi al milímetro con el negreirato, cronológicamente hablando, y el inefable diario de adscripción blaugrana Sport (no se sabe si en una muestra de torpeza ingenua o de desfachatez máxima) se animó a llamarlo “árbitro talismán” del equipo cliente de Negreira.

Aquí queda la captura de aquella ignominia que, como suele suceder con este rotativo, se pasea con seguridad por la delgada línea que separa lo ridículo de lo indignante.

Quince triunfos consecutivos de los culés en el mismo número de partidos dirigidos por el trencilla almeriense. Conociendo el cuajo de esta gente, lo único que sorprende es que no le pusieran una insignia, como al Tenerife o a Franco. Se puede acusar de muchas cosas al club cliente de Negreira, pero no haber observado siempre la más estricta reciprocidad en el trato no es una de ellas. Agradecidos son.

Todo se aclara. Louzán solo quería quitarse de en medio a Cantalejo y Clos, sin que ello implicase el menor afán de regeneración real en una institución putrefacta. Se los cepilla por rencillas personales, no por vocación de limpieza. “Florentino me ha dicho que tengo que hacer algo con el tema Negreira, pero es un caso que está en los tribunales. No creo que lo de Negreira influyera en la labor de los colegiados”. En otras palabras, al dirigente federativo, marioneta ahora de Tebas para hacer la cosa más sangrante, se la trae floja y pendulona la imprescindible labor higiénica que demanda el gremio tras décadas de pringue de su cúpula, y aboga por barrer el detritus bajo la alfombra, como la práctica totalidad de los participantes en el cotarro excepto el Real Madrid, que sigue personado en la causa judicial y dando la batalla en su televisión. Un tipo que suelta que “no cree que lo de Negreira influyera en los colegiados” o bien desconoce el concepto de delito de mera actividad —no hacía falta que la tentativa de comprarse el sistema arbitral fuera fructífera para que el crimen sea punible— o bien ignora las escandalosas estadísticas arbitrales durante el vicemandato de Negreira, sin que A y B sean excluyentes. Seamos sinceros: ¿qué puede esperarse de un tipo así?

Louzán solo quería quitarse de en medio a Cantalejo y Clos, sin que ello implicase el menor afán de regeneración real en una institución putrefacta. Se los cepilla por rencillas personales, no por vocación de limpieza

Pues precisamente lo que está sucediendo: que se cepille a los discípulos de Negreira que le caen mal para poner en su lugar a los discípulos de Negreira que le caen bien. Aún no sabemos qué sucederá con el estremecedor Undiano Mallenco, actual número tres (¿nuevo responsable del VAR?), pero sí sabemos que seguirá pitando cada domingo la misma ristra terrorífica de nombres que hacen relinchar los caballos: De Burgos, Alberola, Soto Grado, Sánchez Martínez… Hombres formados en el negreirismo que odian al Madrid por ser el único club que lleva a los tribunales su corrupción y la expone en su medio audiovisual, todo ello en el supuesto de que este odio no se vea además engrasado por el club corruptor de siempre, beneficiario del fraude, con pingües desembolsos Negreira-style. Quien se sabe impune no tiene ninguna razón para dejar de delinquir.

Club, decimos, beneficiario del fraude y creador del relato futbolístico patrio a través de los medios que controla, que por vía directa o indirecta son la mayoría. Esos mismos medios nos recordarán sin tregua que Louzán y Tebas son madridistas confesos. De igual manera que el principal interés del Diablo es, según San Ignacio, que no creas en su existencia, así la gran treta de los enemigos del Madrid es declararse más vikingos que el mismo D. Santiago.

 

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"La Venerable Señora" podría ser una traducción adecuada para la Juventus, fundada en 1897, y apodada por todos en Italia como "la Vecchia Signora".

Tras una temporada semicatastrófica logró clasificarse in extremis para la próxima Champions, muy lejos de su archienemigo, el Internazionale de Milán y del campeón, el sorprendente SC Napoli de Antonio Conte.

Merced a los resultados del último cuatrienio en Europa, la Juve consiguió en 2024 el pase a este Mundial de Clubs, segundo equipo italiano tras un Inter que logró, en ese periodo, llegar a dos finales de Champions y perder en ambas ocasiones.

En un grupo muy sencillo, con dos de las peores comparsas del torneo (el Al-Ain de EAU y el Wydad de Casablanca), se jugó la primera plaza del grupo ante el City de Guardiola, sobre todo estando en juego evitar al Real Madrid en octavos de final. Y la Juve fracasó de forma estrepitosa. Severo correctivo, 5-2, con la más que apreciable colaboración de su lateral/central francés,  Pierre Kalulu, autor de un autogol propio de los films mudos de las "Comedy Capers" de hace más de un siglo, y de una pasividad absoluta ante Haaland. De un empate a uno, gracias a las prestaciones de Kalulu, un encuentro equilibrado dio paso a un desfile militar de los Sky Blues.

En Miami, el próximo martes día 1 de julio, la Juve se las verá pues con el Real Madrid, a los mandos de un Igor Tudor que fue renovado precisamente al lograr colarse en la próxima Champions.

No se puede decir que la Juve traiga malos recuerdos a los madridistas, que borraron frente a ellos el purgatorio de 32 años sin ganar Copa de Europa, y que también fueron actores de reparto en la Duodécima,  considerada por muchos la mejor exhibición de un campeón en las finales disputadas en el siglo presente.

Sin duda, la Juventus pasará unos días muy afectada por el repaso "Citizen", y además todo hace pensar que Savona no llegará a tiempo para jugar el martes ya que acabó con un esguince de tobillo.

En cualquier caso, el favoritismo es de los blancos, cosa que nos pone particularmente nerviosos a los madridistas, ya que más de uno recordará lo mal que lo pasó ante los bianconeri en 2018, pese a traer un 0-3 logrado en la ida en Turín.

el Madrid es favorito frente a la Juventus, pero los de Xabi no deben confiarse

Además de su buen portero, a la sombra de Donnarumma en su selección, Di Gregorio, destacaremos a su centrocampista McKennie y a una de las revelaciones de la fase de grupos, el turco Yildiz, contemporáneo de nuestro Arda Güler, las dos máximas figuras de la selección otomana. Uno de sus fichajes estrella en invierno fue el "parisino" Kolo Muani,  que acabó el scudetto con buenas cifras, pero al que, curiosamente, Tudor no le dio ni un solo minuto ante el City.

Por lo tanto, pronóstico favorable al Madrid, aunque el peso del escudo juventino, en un año mediocre, no debe hacer confiarse al grupo de Xabi, que viene de dar una gran imagen imponiéndose con comodidad en su grupo de clasificación.

Y es que en cuartos espera el Borussia de Jobe Bellingham o el Monterrey de Ramos. Y, a estas alturas de la temporada, no merece la pena caer en octavos en un estadio Hard Rock convertido en un segundo Bernabéu.

Respetemos a la entrañable Juventus, y logremos el pase a cuartos de este Mundial de Clubs.

 

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Hace 20 años estaba en Jordania, de luna de miel… El elemento central del viaje fue la visita a Petra, la impresionante y enigmática ciudad nabatea, inmortalizada en múltiples películas. ¿Quién no recuerda a “Indiana Jones” galopando a todo trapo por el desfiladero?

Bueno, pues al mismo tiempo en el Buesa Arena de Vitoria se decidía la liga de baloncesto en un quinto partido de infarto. Las lunas de miel están fenomenal, pero la cita con ese último partido era ineludible para un buen madridista.

Pese a la diferencia horaria y las dificultades de conexión conseguí un canal de televisión donde poder seguir el partido en árabe…

La eliminatoria había sido igualadísima hasta ese último minuto donde el Tau parecía tomar la ventaja definitiva.

A falta de 39 segundos, el Real Madrid iba abajo 69-61. El comentarista afirma “la liga, prácticamente finiquitada”. Lo normal, vamos… Pero entonces, Michael Gelabale, un francés-caribeño espigado y atlético, decide no rendirse, agita los brazos pidiendo el balón y mete un triple a la desesperada. A partir de ahí se desata la locura. Dos pérdidas absurdas del rival intercaladas con una canasta de Hamilton y un tiro libre de Sonko. Ivanovic se tira de los pelos en el banquillo rival (luego le pasó factura…) y Javier Imbroda no sale de su asombro en la retransmisión. Ese quinteto del TAU estaba integrado prácticamente todos por futuros NBAs (Splitter, Calderón, Luis Scola) rodeados de veteranos incontestables (Pablo Prigioni o Macijauskas). Un equipazo que se deshizo como un azucarillo en apenas un minuto.

Quedan 13 segundos. El Madrid abajo por dos puntos, 69-67. Nuestra estrella de entonces, el dulce Sweet Bullock, en el banquillo por faltas. Saque de fondo. Hamilton detecta a Herreros más o menos liberado y a falta de 8 segundos clava un triple que nos coloca uno por delante. 69-70. Incredulidad en las gradas.

El jolgorio se ha marchitado. El Madrid ha culminado una remontada alucinante, lisérgica… Quedan 6 segundos. Fotsis bloquea a Calderón. Pitido final. En el banquillo del Madrid se desata la locura. Felipe Reyes abraza con tanta fuerza a Alberto Herreros que casi le rompe una costilla…

Y mientras, en un hotel de Jordania también se escuchan gritos de felicidad… Herreros, como Indi, ha ganado la partida con un golpe de mano en el último segundo… su primer tiro en el partido y el último de su carrera para darnos una victoria de esas absolutamente imposibles a las que estamos tan felizmente acostumbrados.

¡Qué gran recuerdo!

 

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