Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. En un giro inesperado de los acontecimientos, Nico Williams y el Athletic Club han anunciado la renovación del contrato del delantero hasta 2035.

La noticia ha dejado al club cliente de Negreira y sus satélites mediáticos completamente estupefactos. Abatidos. Picuetos. Iracundos. Cualquier adjetivo que retrate una ignominiosa amalgama de cólera, pasmo, frustración y constancia de la propia podredumbre es aplicable a esta inesperada pero gozosa situación.

Gozosa al menos para todo aquel a quien reste un resquicio de fe en el ser humano. Resulta que las malas artes no siempre salen bien. Resulta que la grosería no siempre obra el efecto deseado, que no siempre lo hace la desfachatez. Resulta que hay un rayo de esperanza para quienes esperen que el hacer las cosas bien (o sea, precisa y exactamente como las hace ese club llamado Athletic) en ocasiones trae fruto.

Si tú quieres a un futbolista, pagas su precio y te callas. No enredas en los medios, tratando de socavar la dignidad y la resistencia del otro club, mientras te rascas la sien pensando en cómo vas a pagar esa cláusula.

As lo explica muy bien en su primera plana de hoy. Las calabazas son de época. Ya hay quien las compara con las que Mbappé dio al Madrid durante siete años. Claro, ya sabemos que el club cliente de Negreira no ha parado de ganar Champions mientras aguantaba las continuas calabazas con trenzas del extremo español. Jejeje.

El club cliente de Negreira pretendía llevarse al futbolista sin pagar la cláusula por la sencilla razón de que no tiene cómo pagarla. Para ello, ejerciendo el dominio de los medios que los propios medios atribuyen en cambio a Florentino, ha creado un caldo de cultivo ambiental que favoreciera el que al final la operación se diera a cabo por lo civil o por lo criminal (esta última vía no tiene secretos para los culés).

No contaban con la dignidad y la resistencia de un club, el Athletic, que primero les ha plantado cara a base de indagar sobre las fraudulentas inscripciones de sus jugadores y que luego ha aprovechado las legítimas dudas de Nico (¿quién no tendría dudas de firmar un contrato con una entidad tan intrínsecamente chunga como el més que un club?) para poner el lazo de una renovación histórica, como histórico es el ridiculé cosechado por Laporta y sus compinches.

La portada de As da en la diana al hablar de las garantías de inscripción (o de la falta de las mismas) para explicar la decisión final del excelente punta vasco. Vistas las angustias de jugadores como Olmo el verano pasado, Nico y su representante exigían unas mínimas garantías de que el fichaje no comportaría ese suspense. La respuesta de la envilecida entidad catalana ha sido patética y mezquina, como la práctica totalidad de lo que hacen.

—No solo no te damos esas garantías, sino que ¿quién te has creído tú para pedirlas? Mira que azuzo a mis medios afines, que son los míos propios y los de Roures, para presentar semejante exigencia como una excentricidad y una canallada.

El club cliente de Negreira confiaba en que, en el peor de los casos, el CSD terminaría presentando la inscripción de Nico como de interés general para todos los españoles, como hicieron con Olmo (no en vano Laporta apunta primordialmente a componentes del equipo nacional, sabedor de que el Gobierno jugará esa carta para protegerles por enésima vez). Resulta que Nico, por lo que sea, no ha querido esperar al in extremis. Por lo que sea, no ha querido ponerse en las manos de las maniobras de última hora de Jan, en connivencia con Uribes, Sánchez y los políticos catalanes que les sostienen.

Sí: resulta que Nico Williams tiene mucho más honor que todo eso, como lo tiene el respetabilísimo club con el que ha cerrado su futuro para los próximos diez años.

As refleja también la otra caída en desgracia de los negreiros en un viernes verdaderamente negro. “Caído el 4 de julio”, podría llamarse la película. 15 millones de euros de multa de la UEFA por saltarse el Fair Play financiero, que es justo de lo que hablamos aquí. Sus trampas han hecho que Williams no confíe en ellos, y sus trampas han desencadenado esa sanción. La reflejan también, pero tan pequeñito como pueden, las portadas de la prensa cataculé.

Lo que decíamos: estupefactos, abatidos, picuetos, frustrados, iracundos.

—Niño, no me pongas solo el chasco del Williams, cojons. Véndeme en portada algo que dé esperanza también, para compensar, ya sabes. Ponerme un Luis Díaz ahí. Ponme un Rashford. Que Jan está que trina y ya solo falta que nos cierre el grifo.

Por su parte Marca, hoja parroquial del Padre Tebas, evita la tentación, pues quien lo hace evita el pecado, queridos niños, y prefiere a Topuria como elemento central de su primera plana. Tebas quería que Nico Williams fichara por el culerío, y lo de la sanción por el Fair Play no le interesa que se sepa, de manera que para encontrar lo primero en la portada marquista hay que usar una lupa como la de Peter Cushing en Top Secret, y para hallar alguna referencia a lo segundo hay que valerse de un microscopio preparado para desagregar átomos como quien prepara unos huevos con chorizo junto a Jan.

¿Importa todo esto que os hemos contado? Importa hasta un punto. Lo verdaderamente fundamental ya sabéis lo que es. Lo verdaderamente fundamental es que el Real Madrid de Xabi Alonso se juega esta noche a las diez, frente al Dortmund, la posibilidad de plantarse en la semifinal de este exitoso Mundial de Clubes de la FIFA, que aspira a ganar de manera pionera.

Sobre el muy respetable y peligroso rival de esta noche os han contado cosas en los últimos días/horas, en esta página, Athos Dumas y Gonzalo Páramo.

Hala Madrid.

Pasad un buen día.

El Real Madrid se mide mañana con el Borussia Dortmund por una plaza en las semifinales del Mundial de Clubes: un viejo conocido.

En los últimos trece meses, el Real Madrid se ha enfrentado al conjunto alemán en dos ocasiones: la primera, en aquella final de la Champions a principios de junio de 2024 que supuso la consecución de la decimoquinta en Wembley; y la segunda y más reciente, en aquel 5-2 de octubre de 2024 con remontada incluida en el Bernabéu, en uno de los mejores partidos de Vinícius Júnior con la camiseta blanca.

5-2: Dios ama a Vinícius

En ambas ocasiones se enfrentó al mismo rival, pero a dos equipos completamente diferentes. El finalista de la Champions 23-24 era un equipo coral. Ordenado. Un bloque prácticamente impenetrable que consiguió dejar a cero su portería ante el París Saint-Germain en las semifinales, y que supuso un hueso duro de roer para el propio Real Madrid en aquella final. Edin Terzic construyó una defensa ordenada y sin fisuras a partir de las figuras de Gregor Kobel y Mats Hummels: un auténtico “Muro Amarillo”.

Sin embargo, la salida del entrenador alemán, sumada a la baja de Hummels, debilitó mucho al Dortmund. El equipo que jugó en octubre de 2024 en el Santiago Bernabéu nada tenía que ver con el de unos meses antes. Tenía capacidad de amenazar al contragolpe (no en vano se adelantó con un 0-2) gracias a jugadores como Malen, Gittens o Guirassy. Pero demasiado frágil en defensa. Y esa desorganización, ante un jugador como aquella versión de Vinícius, se paga muy cara. El muro que tan bien funcionó la temporada anterior ahora tenía fisuras y era fácil de resquebrajar.

La principal debilidad del Dortmund reside en su defensa. Es un equipo que se parte con mucha facilidad en transiciones, que no cierra bien los pasillos interiores, y que en la defensa del área a menudo comete errores de marcaje

El Borussia Dortmund que se va a encontrar el Real Madrid se acerca más a esta segunda versión que a la primera. Cuenta con jugadores de gran calidad ofensiva, como el mencionado Guirassy, quien será un rival duro para los centrales, y con atacantes muy veloces con capacidad de romper al espacio y amenazar al contragolpe, como Karim Adeyemi.

Su centro del campo, compuesto por tres jugadores de gran nivel como Felix Nmecha, Pascal Groß y Jobe Bellingham, va a sufrir una baja muy importante. El jugador inglés, recién llegado al conjunto bávaro para este Mundial de clubes, vio una tarjeta amarilla en los octavos de final ante Rayados de Monterrey, por lo que cumple ciclo de sanción de cara a los cuartos y, por lo tanto, no estará disponible para Niko Kovac, además de no poder reencontrarse con su hermano mayor Jude.

Se trata de una baja sensible para los alemanes, ya que Bellingham estaba siendo uno de sus mejores futbolistas y había supuesto un soplo de aire fresco en un equipo bastante irregular.

Pero la principal debilidad del Dortmund reside en su defensa. Como he comentado antes, es un equipo que no ha conseguido rehacer una estructura defensiva sólida tras la marcha de Hummels, a lo que se suma una caída de rendimiento de Gregor Kobel. Es un equipo que se parte con mucha facilidad en transiciones, que no cierra bien los pasillos interiores, y que en la defensa del área a menudo comete errores de marcaje.

Son debilidades muy explotables para un Real Madrid que cuenta con los jugadores y los perfiles necesarios para aprovechar estas carencias.

Estoy realmente ilusionado con este Real Madrid de Xabi Alonso. Este tipo de ajustes reflejan el trabajo del entrenador, al igual que la organización colectiva en la presión tras pérdida

Huijsen nos ha enseñado su gran capacidad para encontrar a compañeros entre líneas y filtrar pases que rompen líneas de presión. Cuenta con un dato completamente anómalo y extraordinario para ser defensa central: en los cuatro partidos que ha disputado, ha completado un total de 55 pases en el tercio final. Algo que, sin lugar a duda, será muy útil para romper la defensa del Borussia con Vinícius o Bellingham incrustándose en esas zonas entre defensa y centro del campo.

Gonzalo García es una de las revelaciones del torneo y, junto a Huijsen, el mejor jugador del Real Madrid en lo que llevamos de Mundial. Ya no es solamente su producción (tres goles en cuatro partidos), es el resto de las cosas que aporta: una presión agresiva, a la que se suma el efecto colmena que contagia a sus compañeros; presencia en área rival; y capacidad de remate. Todo ello, sumado a un gran centrador como es Trent Alexander-Arnold, convierte al canterano madridista en un arma realmente interesante no solo de cara al resto del Mundial, en el que debe seguir siendo titular, sino también de cara a la siguiente temporada. Puede cumplir el rol que tuvo Joselu, aunque con bastantes más recursos técnicos que el exjugador merengue.

Estoy realmente ilusionado con este Real Madrid de Xabi Alonso. Veo un equipo comprometido, organizado y muy equilibrado gracias al rol de Tchouaméni como tercer central o pivote, según el momento del partido. Este tipo de ajustes reflejan el trabajo del entrenador, al igual que la organización colectiva en la presión tras pérdida. Una presión estudiada al detalle y con jugadores dispuestos a ejercerla.

Una presión que será clave para derrumbar el “Muro Amarillo”.

 

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Buenos días, amigos. Ayer vivimos una jornada trágica. Diogo Jota falleció junto a su hermano André Silva en un accidente de tráfico ocurrido en Zamora. El terrible suceso nos conmocionó a todos. Aún lo estamos.

Por la tarde conocimos el deceso de Peter Rufai, exguardameta nigeriano que militó, entre otros clubes, en el Hércules y en el Deportivo de la Coruña.

“El mundo del fútbol os llora”, titular Marca.

También falleció el piloto de motos Borja Gómez, de 20 años, tras un accidente en Magny-Cours.

Fuera del mundo del fútbol, otra noticia luctuosa: la muerte de Michael Madsen, actorazo y uno de los intérpretes fetiche de Tarantino. El cuerpo de Mr. Blonde fue encontrado sin vida en su casa de Malibú.

Cuesta hablar de temas deportivos, pero es nuestra labor y procedemos a ello una vez tratadas con respeto las tristísimas noticias anteriores.

Imaginad un mundo en el cual el sindicato del crimen se organizara de manera oficial y sopesase presentarse en el Juicio de la Comisión de la Mafia. Pero sopese presentarse contra las víctimas, no contra las Cinco Familias de Nueva York acusadas de extorsión, asesinato, etc. Ojo.

No hace falta que imaginéis más, porque en España, conceptualmente hablando y salvando las distancias entre los presuntos delitos, ha ocurrido algo similar. Ocho de los árbitros de la era Negreira que se mantienen en activo han constituido un sindicato. No el del crimen, sino arbitral: la AESAF (Asociación Española de Árbitros de Fútbol). Aparece en el BOE, aunque no especifica si para pertenecer a este sindicato es necesario ser un llorón público o no.

Los promotores de esta asociación son: Del Cerro Grande, González Fuertes, Hernández Hernández, Soto Grado, Cuadra Fernández, Sánchez Martínez, Gil Manzano y Martínez Munuera.

The Hateful Eight —por cierto, película de Tarantino también protagonizada por Madsen— son los mismos odiosos ocho que eran conducidos y tutelados por Javier Enríquez desde el hotel de concentración al Camp Nou hasta el día que se hizo público que el Barça llevaba lustros pagando millones de euros a Negreira, vicepresidente del CTA y papá del chófer y coach.

Así comunicó el Partidazo de COPE las intenciones del sindicato de los Hateful Eight:

🚨 ÚLTIMA HORA | La Asociación Española de Árbitros de Fútbol se presenta como acusación particular en el ‘Caso Negreira’ y en la causa abierta contra Real Madrid TV por los vídeos contra los árbitros

📻 #PartidazoCOPE pic.twitter.com/pmws2nLiU1

— El Partidazo de COPE (@partidazocope) July 3, 2025

Merece varias puntualizaciones. Los odiosos ocho no se presentan como acusación particular en el “Caso Negreira” (sic), ya que, según reza su propio comunicado, están evaluando los casos antes de actuar. Y mucho menos se presenta en la causa (sic) abierta contra Real Madrid TV por los vídeos contra (sic) los árbitros. Confundir un expediente sancionador administrativo con un proceso criminal supone una anencefalia que es imposible de creer, ni siquiera en estos sujetos. Por lo que solo queda la explicación de la mala fe. Ni es causa ni los vídeos son contra los árbitros. Si a los Hateful Eight les encrespa que se realicen piezas audiovisuales que muestren, sin manipular, cómo realizan un trabajo por el cual cobran más de 300.000 € al año, y les afecta tanto como para organizar un sindicato y plantearse tomar medidas legales, probablemente tengan un grave problema con la libertad de expresión y el estado de derecho en general.

El asunto es que las estructuras del sistema están podridas y lo que suceda obedecerá más a los intereses crematísticos del sindicato y demás mafia que a la verdad y la justicia, por lo que ningún escenario es descartable. Tiene más probabilidades el Madrid de descender a Segunda por que el Barça se hubiera comprado al estamento arbitral durante décadas que el propio Barça en recibir siquiera una multa de aparcamiento.

Abandonamos el tema mafioso y hablamos de baloncesto. En el faldón de As leemos la noticia de la firma de Scariolo por el Madrid hasta 2028. El italiano releva a un Chus Mateo que se despidió como lo que es: un tipazo y un gran madridista, valga la redundancia.

Dicen que la aflicción es el precio que se paga por perder aquello a lo que se ama bien.
Esa es ahora mi sensación y no quiero que sea otra. Ya se pasará…

Se mezcla esta, con el orgullo que siento de haberlo dado todo por mi club, al que siempre he tratado de representar

— Chus Mateo (@MateoChus) July 3, 2025


Es necesario ponderar la quizá infravalorada trayectoria de Chus en el Madrid, singladura cuyos trofeos fueron una Euroliga, dos Ligas, una Copa de Rey y dos Supercopas de España en tres años.

También llegó el Chacho y se marchó Herreros. Qué decir de Alberto, 30 títulos en 20 años en el cargo, incluidas tres Euroligas.

Gracias por todo, gracias por tanto a ambos y los mejores deseos en sus nuevas etapas.

Hemos comenzado este portanálisis de la peor de las maneras, con el corazón encogido por tantas muertes. Queremos terminarlo con algo menos feo.

Lo que más pesa es el corazón ❤️#AthleticWIN #AthleticClub 🦁 pic.twitter.com/do1QvtqYbP

— Athletic Club (@AthleticClub) July 4, 2025

Nico ha decidido quedarse en un club de fútbol y no ir al Barça. Prefiere el deporte a las triquiñuelas. Los aficionados al fútbol estarán contentos. Laporta, el youtuber adulto con gorra y demás mamporreros y rebaño se habrán llevado otro chasco.

“Si se inclina por ser blaugrana deberá dejar de lado la cláusula liberatoria que quería en su contrato”. Os ha durado la portada, Mundo Deportivo, el mismo tiempo que vuestro amado Barça está sin quebrantar ninguna norma. Porque estamos curados de espantos, si no en una sociedad sana sería un escándalo que se le recrimine a un profesional que exija garantías para poder desempeñar el trabajo para el cual se le pretende contratar, que exija, en definitiva, que se cumpla ley.

Pero vivimos en un mundo donde el sindicato del crimen acusa a las víctimas.

Pasad un buen día.

No habrá duelo fratricida en Nueva York. Jobe Bellingham vio una tarjeta ante Rayados de Monterrey y nos perderemos un cara a cara más que atractivo entre Jude y Jobe. Un duelo al sol, a las 3 de la tarde hora de la Costa Este norteamericana. Habrá que esperar para ver en acción contra los blancos a la que fue hasta hace un mes la joya de los Black Cats del Sunderland.

Pero hay muchos más atractivos este próximo sábado. El Borussia, club amigo, como diría nuestro presidente,  es un habitual competidor de los nuestros en Champions League, con grandes recuerdos para el Madrid (Wembley 2024 en la memoria de todos, la semifinal de la portería en 1998 y algunos más), y algún lejano nubarrón en semifinales en 2013, con el célebre póker de Lewandowski en Dortmund.

El Borussia, tras la llegada de Niko Kovać —que llegó a entrenar, entre otros muchos, al Bayern de Múnich— en febrero, efectuó un sprint final descomunal en la Bundesliga, pasando de un undécimo puesto a falta de diez jornadas hasta conquistar el cuarto lugar en la última jornada, logrando un año más colarse en la mejor competición mundial para la temporada que viene.

Pese a contar con la baja de su mejor defensor,  el central internacional Schlotterbeck, se ha plantado con justicia en cuartos de final de este Mundial siendo primero de su grupo por delante de la revelación carioca, el Fluminense, y dando buena cuenta en un partido equilibrado del Rayados de Monterrey en octavos de final, pese a un "momento Ramos" en el minuto 91 que no culminó en las mallas del meta Kobel.

El equipo renano echará de menos a Jobe Bellingham, sin duda, pero tiene buenos sustitutos en Brandt y en Gross en el centro del campo teutón.

El veterano Süle será el encargado de liderar la defensa, posiblemente de tres centrales, y, como es costumbre en el Dortmund, tratará de equilibrar líneas, con un centro del campo muy poblado; de defender seguramente en bloque bajo ante el Madrid, y lanzar a correr a sus dos componentes más peligrosos, el extremo Adeyemi, que ya hizo diabluras en la primera mitad de la final de Wembley, y su goleador Guirassy, en plena forma y héroe ante los mexicanos de Monterrey.

forman un bloque compacto, muy solidario y poseen su gen competitivo de siempre, aderezado con el liderazgo de Kovać: indudablemente van a querer vender cara su derrota

Quizás no tengan las figuras de antaño, véase Sahin, Lewandowski, Reus y los más recientes Dembélé, Hummels, Haaland Sancho y el propio Jude Bellingham, ni cuenten con un entrenador top como Jürgen Klopp, pero forman un bloque compacto, muy solidario y poseen su gen competitivo de siempre, aderezado con el liderazgo de Kovać: indudablemente van a querer vender cara su derrota.

Tienen para ello una triple motivación,  el Real Madrid enfrente, por supuesto, la posibilidad de colarse en semifinales de un Mundial, cuando hace unos meses nadie apostaba un euro por ellos, y una gran bolsa de dinero, que les permitiría reforzarse de cara a la Bundesliga y al resto de competiciones, para no volver a ser sobrepasados por su rival regional, el Bayer de Leverkusen.

Xabi Alonso conoce bien a este contrincante y procurará aminorar sus virtudes, en particular a las dos flechas amarillas, Adeyemi y Guirassy, capaces de perforar líneas a base de talento y de velocidad.

El Metlife Stadium de Nueva Jersey, morada de los dos equipos neoyorquinos de la NFL, los Jets y los Giants, acogerá este atractivo partido entre dos grandes de Europa —mejor dicho, entre el más grande del mundo y un grande de Europa—, como también será la sede de la final de este Mundial y de la final de la Copa del Mundo de selecciones en julio del año próximo.

Al ganador de esta eliminatoria le esperará,  también en el Metlife, o bien el PSG de Luis Enrique o bien el Bayern de Vincent Kompany el próximo miércoles 9 de julio. Pero esa será otra historia que esperemos narrar en este blog galernauta.

Mientras tanto, los nuestros abandonan ya la cálida Florida para —confiemos— pasar muchos días cerca de la Gran Manzana, donde tantas historias inolvidables han transcurrido y nos han sido narradas en centenares de cintas cinematográficas.

Equipo tipo del Borussia Dortmund (3-5-2):

 

Kobel

Süle, Anton, Bensebaini

Ryerson, Gross, Nmecha, Brandt, Svensson

Adeyemi, Guirassy

 

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Sábado, 28 de junio

 

Los enemigos del fútbol —sobre todo si poseen alta estima por sí mismos e ínfulas intelectuales— suelen caer en el lugar común de emparentarlo con la violencia. Se trata de una de esas medias verdades de las que abominaba ese Machado cuyos aforismos gustan de citar: sin duda el deporte depende del contexto social en el que se inserta, y resulta innegable que las lealtades profundas generadas y el sentido de identidad colectiva a veces desencadenan conductas denunciables que no pueden cobijarse bajo el eufemismo de apasionadas; ahora bien, atribuir una tendencia obscena de disfrute contemplativo de la violencia al grueso de los aficionados, como si el fútbol fuese intrínsecamente perverso, tal cual decía Franco —Mastantuono no, el otro— de los rojos, supone un exceso intolerable, y por desgracia no del todo infrecuente.

Reflexiono sobre este cliché injusto mientras tengo puesto el Palmeiras-Botafogo, y los lectores de esta página que hayan visto el encuentro comprenderán por qué. Las faltas constantes no solo rompen el ritmo que todo partido necesita para enganchar al espectador neutral: por momentos, la dureza de algún indisimulado ajuste de cuentas me hace apartar la mirada del televisor. La violencia, incluso en una expresión atenuada, no solo no seduce al actual futbolero medio, sino que lo espanta. Por la noche, el noticiario me informa de que el Palmeiras ganó en los últimos instantes, para enseguida dar paso a los prolegómenos del combate de Ilia Topuria. El torrente de elogios con que se promociona la velada me saca una sonrisa de ironía.

El fútbol, ese muñeco del pimpampum de una cofradía peor que la de los tontos: la de los semicultos.

 

Domingo, 29 de junio

 

Primer día de piscina del verano, obtenido gracias a la gentileza de unos amigos de una urbanización de las afueras. La estampa costumbrista es perfecta, de una vulgaridad absoluta y, precisamente por ello, reconfortante. El sol cae a plomo sobre el mosaico azul, que chispea como un espejo roto en las lentes polarizadas de varios adolescentes que se pavonean por los bordes. Los chapoteos de los niños ahogan las conversaciones de los mayores, a menudo más centrados en una novela negra o en el tupper de tortilla que en el cuidado de su incansable prole. El césped se halla salpicado de tumbonas y toallas en las que los vecinos disfrutan de esa cálida complicidad que solo aparece en sitios donde la rutina compartida convierte a todos en parte del mismo cuento. El tiempo se disuelve aquí entre crema solar, risas y el rumor del transistor de un señor de cabellos blancos, único hilo conector con ese inhóspito lugar que es el mundo de afuera.

En otro momento, la ruptura del blindaje del refugio me hubiese resultado irritante, pero esa radio, que parece querer compensarnos, va narrando, inmisericorde, todos y cada uno de los goles con que el PSG sepulta al fatigoso y almibarado Inter de Miami. La paliza es de tal envergadura que ni el más cafetero de los messistas va a encontrar ningún asidero retórico al que agarrarse: con toda probabilidad el Inter pasará mañana de ser “el equipo de Leo” al “equipo de Luis Suárez”, o de algún otro cabeza de turco. A partir del tercer tanto me recoloco, sin disimulo, para poder escuchar mejor. El dueño del aparato se percata, se mesa complacido la rotunda papada y se toca el ala del sombrero de paja con el estilo de un caballero antiguo. A continuación, cae el cuarto. Me digo entonces que toda la felicidad del mundo está concentrada en este instante exacto: en la camaradería silenciosa, en el olor a cloro, en este rincón donde todo sigue su curso sin prisa. Como un verano bien vivido, o como una siesta que no se programa, pero llega.

Lunes, 30 de junio

 

Corre como la pólvora por las redes una predicción de los periodistas de la COPE de los resultados de la eliminatoria de octavos de final del Mundial. Los expertos habituales efectúan un pronóstico rutinario, cuasi funcionarial, mientras que Tomás Guasch, colaborador de este diario, obsequia a los oyentes con lo que a priori se trata de otra de sus disparatadas boutades. Las risitas en el estudio certifican el carácter irónico y bromista de la apuesta, que nadie se toma en serio.

Sin embargo, la victoria del Fluminense frente al Inter de Milán permite a don Tomás anotarse un valioso tanto en su credibilidad; algo que de inmediato quedará empequeñecido por la campanada de la madrugada posterior, digna de un texto de Hemingway y directa a la historia del torneo: los árabes se cargan al supuestamente renovado Manchester City, segundo máximo favorito para campeonar. Etimológicamente, Al-Hilal significa “luna creciente”, acaso una improvisada alegoría del desarrollo fulgurante de los equipos saudíes. Un amigo me escribe lamentándose por las consecuencias para el deporte europeo de un hipotético predominio árabe, a lo que le respondo con el emoji del encogimiento de hombros. Como si el dinero del Golfo —importante la mayúscula— no hubiera tenido repercusión ya, con ejemplos tan palmarios como el propio Manchester City de Guardiola. Alguien al que seguramente la derrota le conceda una nueva lluvia de millones para comprar, qué sé yo, un cuarto mediocentro o un séptimo central.

 

Martes, 1 de julio

 

El Madrid vence a la Juventus, y el escaso aforo del bar, donde solo el acostumbrado antimadridista, ataviado con la camiseta de la Juve, rompe el silencio al escupir maldiciones contra la pantalla, me hace perderme en mis habituales soliloquios veraniegos. El campeonato del canterano Gonzalo me recuerda que, en otra ocasión estival, se me ocurrió relacionar al Madrid con Kafka, y vuelvo a merodear la idea.

En uno de los principales relatos cortos del escritor checo, Ante la ley, un campesino se presenta ante la gigantesca puerta de la ley, buscando el acceso a una justicia que nunca se le concede. Un guardián le dice que no puede entrar por ahora, aunque quizá podrá más tarde. El campesino espera, paciente y resignado, toda su vida. Muere sin haber entrado y, en el último instante, el guardián le revela que esa puerta era sólo para él, y que ahora va a cerrarla. La parábola trata de la arbitrariedad del poder, de la crueldad de las estructuras jerárquicas, de la ausencia de sentido —y por ende, de justicia—, y de la espera sin final. Algún cínico chistoso dirá que también describe la cantera de muchos equipos, y singularmente la del Madrid. Es posible. Lo que me queda claro es que Gonzalo constituye la osada antítesis de ese campesino, dispuesto a cruzar todas las puertas que se tercien. Ojalá lo consiga.

 

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Entregas anteriores:

1.- Dietario millennial de un Mundial de Clubes (I)

2.- Dietario millennial de un Mundial de Clubes (II)

“Hoy juega el Madrid”, pienso al despertar. Es una emoción extraordinaria, reconocible y gozosa hasta la más recóndita médula de mis huesos. Lo he sentido siempre: algo que no se puede nombrar con palabras humanas va a pasar en alguna cruz marcada puntualmente sobre la geografía del planeta. Esa mañana es diferente, ese día señalado es fundamentalmente distinto a todos los demás porque sé que a una hora determinada el Real Madrid —que no es una entelequia inasible sino una masa viva de gente, ideas y sentimientos concretos— se volverá fiesta, combate y agonía sobre el rectángulo verde.

Los días en que esos once jugadores de blanco persiguen un balón (porque la victoria, lo sabemos todos, es redonda) me levanto de la cama, camino a la ventana, recorro la cortina un poco para inspeccionar el mundo y me doy cuenta de que la luz es buena y que haber nacido fue lo mejor que me pudo haber pasado. Luego suspiro y pienso que un día ya no estaré aquí para verlo, aunque para mi fortuna y la tuya, ese día, bendito sea Dios, no es hoy. No te conozco pero sé bien, sin estar al tanto siquiera de tu nombre, que a ti te pasa exactamente lo mismo. Amanece siempre distinto entre quienes han comulgado con la gloria.

Así fue, pues, el otro día (1 de julio de 2025) cuando en Miami el Real Madrid C.F. se enfrentó a la Juventus F.C. La experiencia de alivio derivada del partido anterior me hizo anticipar una jornada placentera o por lo menos una en la que la victoria volviera con nosotros a casa; claramente sucedió más lo segundo que lo primero. El partido fue de menos a más y subrayo más la porfía que la funcionalidad. No me importa. Es más fácil perfeccionar los algoritmos tácticos cuando se van acumulando victorias. “Lo importante es volver a ganar”, recuerdo que decía Zidane tras un tropiezo: no se equivocaba.

“Hay brotes verdes”, dicen algunos, y yo también lo creo; rodeado de tantos desencantados del fútbol y de la vida, me es imperativo imponer las voces de la esperanza, de una esperanza afincada en hechos y no en deseos: Gonzalo García es una realidad de tres goles en cuatro partidos, lo mismo que Güler con más de cien intervenciones con noventa y dos por ciento de efectividad en pases. Valverde sigue siendo fiel a su vocación de guerrero total: seis remates, cuatro entre los tres palos; cinco ocasiones creadas; veintinueve transiciones en el último tercio del campo; seis recuperaciones y noventa y tres por ciento de precisión en los pases. Don Federico es un marine que no entiende la vida como mero capricho de la voluntad sino como una serie de misiones que cumplir exitosamente. El uruguayo se va llenando el pecho de medallas asaltando trincheras enemigas.

Los días en que esos once jugadores de blanco persiguen un balón (porque la victoria, lo sabemos todos, es redonda) me levanto de la cama, camino a la ventana, recorro la cortina un poco para inspeccionar el mundo y me doy cuenta de que la luz es buena y que haber nacido fue lo mejor que me pudo haber pasado

Tal es lo que veo ahora mismo, sobre todo teniendo en cuenta el contexto en el que el nuevo entrenador ha debido asumir el reto enorme de esta competencia. Aunque acaso sea necesario aclarar que no me son ajenas las irrupciones recurrentes de antiguos vicios del equipo: los comienzos flojos (salvo en el caso del partido contra el F.C. Red Bull Salzburg), las ocasiones concedidas como consecuencia de una falta de concentración endémica, los laterales —vacilantes en defensa y tímidos al abordaje—, el medio campo propenso al desorden…

Pensemos ahora en términos dramáticos, es decir, teatrales. El montaje de una obra supone más que la memorización del guion. En un momento resulta necesario implementar algo denominado el “marcaje” o puesta en escena corporal; se trata de la intervención del director para que sus actores se desplacen por el escenario e interactúen entre ellos —y con los objetos— tal como él lo desea. Es un proceso cansino y que supone memorización mecánica. Toma tiempo, sí, pero da sus frutos: sin el marcaje cada uno va a su aire, produciendo el efecto ridículo de actores que chocan entre sí, que no saben qué hacer con las manos, que se ponen nerviosos y esto, como es evidente, afecta su desempeño histriónico. No importa lo talentoso que sea un actor o actriz, si no sabe dónde debe estar parado, el resultado de su esfuerzo interpretativo será siempre mediocre. Pues bien, en esas estamos todavía.

En el Madrid no hay paciencia, dicen muchos. Pues debe haberla y la hay, digo yo; si no lo cree, recuerde la temporada anterior. No se puede intervenir a saco a las primeras de cambio con tal de arrojar carne cruda a la charca de caimanes hambrientos alentados con sevicia desde la prensa. Gestionar el talento, por grande que este sea, supone incluir al tiempo en la ecuación y, más concretamente, pensar a largo plazo, algo que prácticamente ha desaparecido en este nuestro mundo tiktokizado. Los que hemos vivido en el campo entendemos que no se puede segar mañana lo que hemos sembrado hoy; los demagogos populistas de la acera de enfrente hacen todo lo contrario porque son un fraude piramidal, un engaño festivo apalancado en complicidades políticas, propaganda vomitiva y una grey infantilizada.

Solo hay dos clases de personas que quieren imponerle al Madrid sus ritmos vitales: los perversos y los mentecatos. Paciencia crítica es lo que pido yo, una paciencia que no sea ciega ante los hechos, pero que permanezca sorda ante los ruidos del exterior, que terminan siempre por inocular su veneno a grandes sectores del madridismo pusilánime. Vendrán victorias y derrotas, vendrán títulos, vendrá un equipo bien fraguado y la gloria continuará quemando sus inciensos en avenida Concha Espina y Paseo de la Castellana porque tal es, amigos míos, la hermosa y dulce fatalidad blanca: la épica se encuentra a sus anchas en nuestra casa.

Solo hay dos clases de personas que quieren imponerle al Madrid sus ritmos vitales: los perversos y los mentecatos. Paciencia crítica es lo que pido yo, una paciencia que no sea ciega ante los hechos, pero que permanezca sorda ante los ruidos del exterior, que terminan siempre por inocular su veneno a grandes sectores del madridismo pusilánime

Nota Bene: Con la goleada anecdótica que le propinó el F.C. Bayern Munich al Auckland City F.C., los detractores del Mundial de Clubes de la FIFA 2025 se desgarraron las vestiduras asegurando que el asunto era un “coñazo”, es decir, una competición condenada a producir entre la audiencia un tedio infinito. Al parecer no habría sorpresas, todo era previsible y las gallinas de arriba terminarían cagándose en las de abajo, tal como solía decir con vulgar precisión un amigo mío. Pues bien, la otra noche (30 de junio de 2025) el Al-Hilal S.F.C. derrotó al Manchester City F.C. de Pep Guardiola. Fue un partido trepidante que disfruté como un niño viendo el número de los payasos en el circo. Sin embargo, me confundí un poco a la mañana siguiente al ver que los mismos apóstoles de la sorpresa y la espontaneidad se quejaban porque aquello “no era posible” y el asunto solo revelaba lo que “ya se sabía desde el comienzo”, esto es, que los equipos de Europa no se estaban tomando el asunto en serio. Afirman impúdicamente una cosa y la contraria con tal de atizar los fuegos de su incurable rabia. Ahora más que nunca quiero que el Madrid gane esta copa del mundo. Anticipo ya —con morbosa satisfacción— sus aullidos de lobas desesperadas. Sería, además de justo, tan bello.

 

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Fran Soto, nuevo presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), ha inaugurado su mandato con una joya dialéctica que será recordada por lo que es: la declaración más clara de que el sistema arbitral español seguirá podrido y blindado, con los mismos vicios que han causado el mayor escándalo de su historia. “Hay que mirar hacia adelante sin mirar atrás”, dijo el hombre que se supone debe restaurar la credibilidad perdida en el estamento arbitral. Tradúzcase: “Olvidemos Negreira, que ya está judicializado, y centrémonos en que el circo siga rodando sin molestias”.

No hay mayor muestra de irresponsabilidad y desvergüenza. ¿Cómo se puede pedir a una afición hastiada y a unos clubes agraviados que confíen en un árbitro o en un sistema que ni siquiera es capaz de enfrentar su pasado? Negreira no es un error menor, ni una mala racha, ni una polémica cualquiera. Es el escándalo que destapó la red de favores, pagos opacos y manejos sucios que han manipulado el fútbol español desde sus entrañas.

Y ante esto, Fran Soto, abogado de prestigio y nuevo hombre fuerte del arbitraje, decide hacer el papel de la oveja ciega, la voz del “pasemos página” sin más. ¿A quién quiere engañar? ¿Cree que con esa frase inocua va a lograr que olvidemos que el dinero sucio llegó hasta el mismísimo corazón del CTA, esa institución que debe garantizar la justicia deportiva?

Es un insulto a la inteligencia del aficionado y un desprecio a la memoria histórica del fútbol. Mientras Soto se dedica a vender humo con la promesa de inteligencia artificial y modernización tecnológica, se niega a enfrentar la verdad más cruda: el arbitraje español está contaminado, y no se limpia con un plumazo de “mirar hacia adelante”.

Porque hay que recordar a diario que ese club del que usted me habla pagó, que se sepa, 8,4 millones de euros durante, al menos y de momento, 17 años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para tejer una red de corrupción sistémica (palabras del Juez Instructor) que hizo que ese club del país pequeñito de ahí arriba obtuviera pingües beneficios deportivos en las competiciones españolas Y AÚN NO HA PASADO NADA. Que no se olvide. Y hay que seguir recordando que hasta que no les desposean de todos los títulos obtenidos fraudulentamente en esos períodos, no se expulse del arbitraje a todos los que tuvieron un mínimo contacto con Negreira y su trama, no sean lanzados fuera del fútbol profesional y no pidan perdón de rodillas, no se habrá purgado su culpa.

Fran Sotoha inaugurado su mandato con una joya dialéctica, “Hay que mirar hacia adelante sin mirar atrás”, que será recordada por lo que es: la declaración más clara de que el sistema arbitral español seguirá podrido y blindado, con los mismos vicios que han causado el mayor escándalo de su historia

La justicia, dicen, está en marcha. Como si eso fuera una excusa para el silencio y la inacción. Que el asunto esté judicializado no significa que no haya que rendir cuentas, que no haya que hacer autocrítica, que no haya que aclarar cómo se llegó a ese estado de corrupción profunda. La justicia es lenta, pero la gestión de un organismo público que debería inspirar confianza no puede ser una espera pasiva y muda.

Es más: esa frase de Soto es la mejor prueba de que no hay voluntad real de cambio, sino un continuismo disfrazado de renovación. Porque “no mirar atrás” es precisamente lo que permitió que Negreira y su entramado actuaran impunemente durante años. Es la fórmula para que todo siga igual, para que la podredumbre se instale como norma y para que los árbitros sigan siendo vistos como actores secundarios en un vodevil de intereses y favoritismos.

Además, esta actitud pone en cuestión la independencia y la transparencia que tanto pregona la RFEF. ¿Cómo puede hablarse de “nueva etapa” y “reforma” cuando se evade el debate principal? ¿Cómo se pretende recuperar la confianza cuando ni siquiera se quiere reconocer el problema?

El Real Madrid y otros clubes se mantienen escépticos, y con razón. No es cuestión de preferencias o simpatías, es cuestión de justicia y limpieza. El fútbol no puede seguir siendo un patio de recreo para intereses oscuros ni un terreno abonado para la sospecha constante. Y el primer paso es encarar la verdad con valentía, no con frases hechas y silencios cómplices.

Fran Soto debería entender que el arbitraje y el VAR no son varitas mágicas. No arreglan un sistema que está podrido en lo humano, en lo institucional, en lo ético. Se necesita un compromiso real, un plan transparente y la valentía de hacer limpieza profunda, empezando por las sombras que proyecta Negreira y todo lo que representa.

Lo que Fran Soto ha puesto sobre la mesa no es un proyecto de cambio, sino una invitación a la resignación. El fútbol español merece más que eso. Merece árbitros limpios, un estamento transparente y un compromiso firme con la justicia deportiva

El “mirar hacia adelante sin mirar atrás” no es solo una frase vacía, es un acto de cobardía política que solo beneficia a quienes tienen interés en mantener las cosas como están. Y lo peor es que esta actitud podría arrastrar al arbitraje español a una crisis aún más profunda, con la afición desconfiada, los clubes divididos y el espectáculo en peligro.

En definitiva, lo que Fran Soto ha puesto sobre la mesa no es un proyecto de cambio, sino una invitación a la resignación. El fútbol español merece más que eso. Merece árbitros limpios, un estamento transparente y un compromiso firme con la justicia deportiva.

Porque, al final, la verdad no se puede enterrar bajo alfombra. Y el que pretenda hacerlo, como Fran Soto, acabará enterrando también la dignidad del fútbol que tanto decimos amar.

Me despido con la esperanza de que algún día se haga justicia y podamos decir alto y claro que los buenos ganan, que hemos derrotado al mal. Y ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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En mi último artículo expresé cierta decepción con Xabi Alonso en el primer partido del Mundial de Clubes. Sentí que había renunciado a su estilo para dar continuidad a un modelo agotado que dio muestras de no funcionar la última temporada. Sin desmerecer lo conseguido durante la etapa anterior —dos dobletes (Liga y Champions) en 4 años—, era el momento de un cambio.

Es justo recordar que el equipo llegaba a esa primera prueba de fuego con muchos jugadores lesionados, con tres entrenamientos (literalmente), y que el rival, como ya dijimos, tenía futbolistas y entrenador de nivel, por mucho que no jugase en una de las principales ligas mundiales. Hemos podido comprobarlo tras haber eliminado al todopoderoso Manchester City.

Pero lo que me inquietó fue no ver al mismo entrenador que había triunfado en Leverkusen. Me decepcionó que no confiase en su estilo de juego. Tenía los mimbres para hacerlo: los tres centrales (Asencio, Tchouaméni y Huijsen), los dos carrileros (Trent Alexander-Arnold y Fran García), los dos mediocentros bajos (Fede y Güler), un mediapunta como Jude Bellingham y dos delanteros, Vinícius y un acompañante a elegir de entre el resto de los delanteros disponibles (Brahim, Rodry o Gonzalo).

Podría haber elegido su esquema de juego desde el primer momento, pero optó por dar continuidad al modelo anterior por la urgencia del debut, y aunque el resultado no fue malo, el juego no fue el esperado.

Tres días después, en el segundo partido de la fase de grupos, pudimos ver cambios  (puede que forzados por la expulsión de Asencio). Y en el tercer partido dichos cambios se vieron ya desde el principio, con Rüdiger, Tchouaméni y Huijsen en línea de tres defensas.

no importa cómo empezó el Mundial. Solo importa que el entrenador está encontrando soluciones a los problemas que van surgiendo durante el campeonato y el equipo está mejorando partido a partido

Se podía ver que la intención era buscar en todo momento el control de la pelota para llegar al área rival. Pasar la mayor parte del partido en campo contrario, alejado del área propia para no recibir ocasiones de peligro, priorizando siempre el ataque.

Se notaba mayor fluidez en el juego, automatismos trabajados, claridad en los roles y un plan bien definido. Todo ello en solo dos partidos. Un logro del entrenador.

Contra la Juventus se mantuvieron los cambios, aunque con algunos ajustes puntuales. Permutó sobre la marcha las posiciones de Rudiger y Tchouaméni para frenar a la pareja Yildiz-Cambiasso. Lo que funcionó, ya que detuvo la sangría de llegadas por esa zona.

En definitiva, un despliegue táctico en tres partidos digno de un entrenador moderno, atrevido, reactivo, pero, sobre todo, intervencionista, al que le gusta controlar los detalles del juego sin dejar nada al azar. Un cambio de modelo con respecto al antiguo encargado del vestuario.

Para eso le fichó el club, y para eso fichó jugadores con buen pie. Para que pudiera poner en práctica su estilo de juego. Eso era lo que yo demandaba.

Tengo que admitir que, visto lo visto, quizá me precipité en mi análisis. Pero ya no importa cómo empezó el Mundial. Solo importa que el entrenador está encontrando soluciones a los problemas que van surgiendo durante el campeonato y el equipo está mejorando partido a partido. Este es el camino.

 

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Buenos días, amigos. Negreira es medio puntual. No significa que Negreira acuda a las 9:15 a una cita agendada a las 9:00. Aunque, si nos desviamos del tema, realmente no se puede ser medio puntual, o se llega en hora o no se llega en hora. Volvemos al asunto: no estamos hablado de la puntualidad del individuo que recibió millones de euros del Barça durante los años que desempeñó el cargo de vicepresidente de los colegiados. Nos referimos a las palabras de Fran Soto, nuevo presidente del CTA

Las palabras de Fran Soto son una joya del absurdo. Realmente, toda su comparecencia lo fue. Empleamos joya del absurdo como eufemismo de milonga. Según el señor Soto, el hecho demostrado documentalmente —hay facturas— de que el FC Barcelona abonara como mínimo 8,4 millones de euros durante al menos 17 años fue una situación, bajo el punto de vista del interfecto, «medio puntual». Bien.

Sobre un espacio de tiempo continuado de, mínimo, 17 años, el nuevo jefe de los árbitros españoles espetó: «No diría que fue un periodo». No hase falta desir nada más.

Sobre el caso Barça-Negreira en sí, respondió esta maravilla:

❌"NO merece la PENA que hable de NEGREIRA".

👉Las palabras de Francisco Soto en su presentación como presidente del CTA. pic.twitter.com/yCM4DnyKq9

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) July 2, 2025


«Permitidme que no hable de Negreira porque creo que no tiene sentido. Entrar a valorar cuestiones que vienen de atrás justo cuando lo que se está presentando es una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire, unas nuevas personas que van a dirigir y a comandar este nuevo equipo de trabajo, pues, repito, permitidme que creo que no, que no merece mucho la pena entrar en ese debate».

Hablar de Negreira no tiene sentido. Ajá. Según el nuevo jefe de los árbitros, no tiene sentido hablar del caso de corrupción deportiva más grave de la historia cuando el presunto delincuente aún no ha recibido ningún tipo de sanción. ¿Qué tiene sentido para ti, Fran?

«No merece la pena entrar en ese debate». Aquí sí llevas razón, Fran. Pero no merece la pena para ti, porque sabes que si entras te vas. O, mejor dicho, te largan. El fútbol español es un entramado corrupto muy lucrativo para quienes lo integran, y quien osa modificarlo es descabezado. Seguro que sabes el infierno que tuvo que pasar Víctor Francos por pretender cambiar el sistema. Con el pan no se juega, Fran. Todo irá mejor si eres obediente. Y, de momento, estás siendo un niño muy bueno.

El motivo que arguye Fran Soto para no hablar de Negreira es de una elevación intelectual que nos deja con la boca abierta: son «cuestiones que vienen de atrás justo cuando lo que se está presentando es una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire unas nuevas personas que van a dirigir y a comandar este nuevo equipo de trabajo».

Imagina, Fran, que heredas un inmueble cargado con una hipoteca de 300.000, de las que cuesta una vida entera pagar a una familia media, el sueldo anual de un árbitro, vaya. Y cuando la recibes le dices al banco que no tiene sentido pagar la deuda porque se trata de una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire, unas nuevas personas que van a habitar la vivienda. Que no merece la pena entrar en ese debate.

Siguiendo tu razonamiento con el caso Barça-Negreira, entendemos que actuarías como hemos supuesto en el párrafo anterior. Aunque no sabemos si es lo más apropiado para un socio de Garrigues-Walker como tú.

Continuamos con más alhajas del nuevo presidente del CTA

🔝"El NIVEL del ARBITRAJE ESPAÑOL es ESTRATOSFÉRICO".

🇪🇸 "Son de los mejores a nivel mundial".

👉Las primeras palabras de Francisco Soto, nuevo presidente del CTA. pic.twitter.com/WiJKf6x5WX

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) July 2, 2025

«El equipo arbitral que existe es de lo mejorcito que hay a nivel mundial. Lo digo con convicción. El nivel del arbitraje es brutal. Estratosférico». Comprendemos perfectamente que no puedes llegar a un cargo y defenestrar a los profesionales que vas a dirigir, pero existe un largo trecho entre la cruda descripción de la realidad, no hay un solo árbitro de campo en el Mundial de Clubes, y la hipérbole, «nivel estratosférico».

Nadie preguntó a Fran Soto, sin embargo, cómo es posible que el VAR siga en manos de Mediapro, cuyos dos últimos CEO guardan relación financiera con el FC Barcelona, bien como avalistas, bien como miembros del consejo de administración de filiales del Barça. Es un conflicto de intereses ciclópeo que no parece importarle a (casi) nadie. Entendemos que para Fran el VAR patrio tiene un nivel estratosférico y no tiene sentido hablar de un conflicto de intereses tan grande. Quizá por lo obvio que es.

Según fuentes, Fran Soto es culé. Es lo de menos, lo importante es que regenere el arbitraje, que ampute la gangrena, que limpie y dote de transparencia al organismo. Es justo otorgarle tiempo, pero sus primeras palabras son desoladoras. Da la sensación de que se trata de un cambio meramente estético.

Precisamente las filias y fobias del socio de honor del bufete de Fran llevan a algunos cerebros pintorescos a extraer conclusiones peculiares:

Ya veis, amigos, hay quien piensa que todo Garrigues es madridista porque el propio Garrigues compartió militancia política con Florentino Pérez hace décadas. Deducciones propias de un genio.

Todos los trabajadores de Garrigues además han de ser blancos porque tanto el Madrid como ACS han contratado sus servicios alguna vez. Algo así como que cualquiera que haya tenido una línea de, por ejemplo, Vodafone deba ser obligatoriamente de la Ponferradina, en el caso de que el CEO de Vodafone sea aficionado de dicho club.

La cosa, repetimos, pinta mal. Deseamos equivocarnos. Ojalá dentro de unos meses debamos reconocer nuestro error. Lo que sucede es que todo lo que ocurre en el fútbol español apesta: «Tebas avala que el Barça podrá fichar», leemos en Sport

¿A alguien le sorprende? Era lo esperado. El Barça juega con red. Realmente con varias redes. Y si fallan todas queda la última red: el comodín del Gobierno.

Sport, de nuevo, actúa como Wallapop del Barça: hoy toca exponer a Casadó. Ya no recordamos si este era el nuevo Xabi, el nuevo Iniesta, el nuevo Busquets o un compendio de los tres.

No dejan pasar la ocasión de dar el palito del día al Madrid: «Gonzalo pone a Xabi Alonso en un aprieto». Según deyectó Laporta hace unos días, el Barça se nutre de la cantera y el Madrid construye su equipo gastando más dinero que ellos en fichajes. Cosa que ya sabemos que es mentira. Sin embargo, cuando un jugador de la Fábrica deslumbra en el primer equipo, se convierte en un problema. La coherencia y la verdad brillan por su ausencia en el universo culé, que es el mismo que el del fútbol español.

Otro ejemplo: multitud de medios y ofendidos varios han considerado una provocación que el Athletic Club haya utilizado la imagen de un futbolista con contrato en vigor, Nico Williams, para promocionar en su web la nueva camiseta del equipo. Intolerable. ¿Qué será lo propio, celebrar un gol propio?

La noticia terrible del día ha sido el fallecimiento de Diogo Jota, futbolista del Livepool, junto a su Hermano André, jugador del Penafiel, en un accidente de tráfico en Zamora. Diogo acaba de casarse hace unos días. Un verdadero horror que nos deja a todos abatidos. Enviamos nuestras condolencias y todo el cariño y apoyo a sus familiares y seres queridos. Descansen en paz.

Pasad un buen día.

Con el Madrid pisando los cuartos del Mundial de Clubes, es momento de actualizar este texto en el que analizamos lo que cabía esperar del nuevo equipo de Xabi Alonso. Toda vez que el tolosarra parece estar pasando sus primeros apuntes a limpio, consolidando un esquema y apostando por varias ideas clave, ya tenemos las primeras certezas. A saber:

El sistema. Después de comenzar con el dibujo heredado, Alonso persiste en su idea de implantar el esquema que le condujo al éxito en el Leverkusen: dos carrileros, tres centrales (con uno de ellos incorporado al centro del campo en fase ofensiva), tres medios volátiles y dos puntas. Una alineación, dicho sea de paso, en la que Asencio ha perdido sitio preferencial. Aunque la temporada es muy larga y las lesiones, nos tememos, muy recurrentes debido a la sobrecarga del calendario. No sobrará nadie.

El organizador. La apuesta por una defensa móvil, con cambio a dos centrales sin necesidad de modificar piezas, otorga el papel de pieza angular a Tchouaméni, para disgusto de los silbadores ociosos del Bernabéu. Si él es la primera palanca (como tapón y salida), a Güler le ha tocado demostrar que puede ser el faro del equipo, nada menos. No le falta visión ni toque, aunque sí arrestos defensivos y conceptos tácticos. La apuesta está ahí. Veremos cómo sale.

La banda derecha. La noticia en este sentido es que no hay debate porque con el sistema de carrileros desaparece el puesto específico de atacante por la derecha, reservado para Rodrygo en los últimos tiempos. Su continuidad, después de que el entrenador elogiara su importancia, vuelve a estar en duda. Y más si se quiere acometer alguna operación adicional más allá del lateral izquierdo. Lo comprobaremos tras el Mundial.

La presión. O “disfrutar sin la pelota”, en palabras de Alonso. Hasta el partido de la Juve este punto ha ido en progresión, con cada vez más ratos de intentos de robo en la zona alta, como dicen ahora los modernos. La filosofía está clara, el primer defensa para el tolosarra será el delantero. El esfuerzo es innegociable. Del afianzamiento de esta idea en la plantilla y su convicción real dependerá buena dosis del éxito del equipo.

Los cambios. Ya no se espera a los minutos de la basura. Y en parte es lógico por la carga de encuentros y la temperatura del inclemente verano estadounidense. Más allá del momento, Xabi lo tiene claro: cuando desea amansar el partido, Modric y Ceballos son sus reclutas favoritos.

A todo ello, podemos añadir varios temas clave. Veamos:

El primero es el caso Gonzalo, que ha decidido no derribar la puerta, sino volar el edificio y convertirse en una realidad. Ante la falta de Mbappé, el canterano ha respondido a la apuesta de Alonso, que desecha la idea de los falsos nueves —a veces la excusa perfecta para recolocar una estrella y no mirar hacia abajo— y apuesta por un punta clásico, de los que fija, limpia y da esplendor. Su gol ante la Juventus, con aires de Santillana, afianza la idea de que sólo con un tipo como Gonzalo merodeando el área se le puede sacar todo el rédito a los centros medidos de Trent. ¿Quién los rematará cuando no haya un delantero puro? “Este Mundial es la oportunidad de mi vida”, ha declarado la sensación madridista del torneo (con permiso de Huijsen). Y la está explotando. Veremos su papel en la temporada.

El segundo son las grietas. De acuerdo con lo visto, existe un Triángulo de las Bermudas peligrosísimo para el Madrid, el conformado por el central diestro, Trent y Güler. Así lo vio la Juve y a punto estuvo de explotarlo hasta que el técnico blanco ajustó las posiciones y funciones del turco y Valverde. Apostar por el joven jugador como estratega suena maravillosamente, sobre todo en la planta noble del Bernabéu, pero es obvio que sus características de base no son aportar el corte y rasga necesario en el escalón donde está operando, el centro de la creación. Es pronto para condenar, pero intuimos que rivales con más poderío ofensivo no dejarán escapar este punto de fuga.

Y el tercero, las dudas sobre si la nueva responsabilidad presionante de Vinícius no apaga su chispa o mengua una de sus principales virtudes, la insistencia. Cae por lógica que recorrer más kilómetros tiene su repercusión en el cansancio del jugador, por lo que Alonso tiene trabajo ahí para estudiar el equilibrio perfecto que no cercene las alas del brasileño, uno de los principales argumentos ofensivos del equipo.

 

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