Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Hoy es un día durísimo para el madridismo. Lo que había en juego en Estados Unidos no era un torneo veraniego a partir del cual sacar conclusiones de cara a la confección de la plantilla en la 25/26 (aunque también). Lo que había en juego era la posibilidad de hacer historia convirtiéndonos en el primer equipo que gana un Mundial de Clubes, torneo destinado a convertirse en algo tan importante como los Mundiales de selecciones nacionales.

No ha podido ser. Se ha caído en semifinales, de manera estrepitosa, ante un rival imponente. Ahora corresponde sacar las oportunas conclusiones. Vosotros podéis sacar las vuestras propias, y quien lo desee puede apoyarse tanto en la crónica de Genaro Desailly como en las reflexiones de Jesús Bengoechea en apoyo de Xabi Alonso. Nuevos análisis seguirán sin duda en los próximos días en este vuestro portal madridista.

Alegra ver cómo la prensa cataculé se da por enterada por fin, llegados a la final , de que había un Mundial de Clubes en juego. Hasta este momento, lo habían ignorado, motejando la competición poco menos que de simple torneo de verano. La directiva culé pugnaba en secreto por ser invitados a la competición, aunque fuera de tapadillo, mientras su prensa afín lo desacreditaba evitando darle espacios reseñables en crónicas o portadas.

De repente, ha sucedido algo que les ha permitido dar acuse de recibo, finalmente, de que estaba en curso una competición importante, la misma a la que no prestaron ninguna atención antes. ¿Qué será eso que ha sucedido? ¿No será por ventura una derrota del Madrid?

El madridismo tiene por delante días aciagos. Los partidarios del club cliente de Negreira, tienen por delante y por detrás vidas aciagas, porque el éxito de las mismas se cifra en el fracaso de otros, de manera casi exclusiva. Pobres gentes de pobre espíritu y firme tendencia a justificar la compra de sistemas arbitrales.

La prensa madrileña señala de manera inevitable el fracaso, y a nuestro juicio, aunque suene duro, Marca acierta hoy al indicar que “dos errores groseros de Asencio y Rüdiger revientan el partido”. Cualquier otro análisis que se haga queda debilitado ante la contundencia irrefutable de ese. Son dos futbolistas a los que, por diferentes razones, tenemos en especial estima, y consideramos que pueden seguir siendo muy importantes en el devenir futuro del club. Pero hay conclusiones que solo cabe exponer de manera descarnada.

Poco más de momento. Las conclusiones por parte de nuestros colaboradores no se harán esperar en los próximos días.

Lo primero: esto es muy duro. El golpe, al menos para mí, es mayúsculo. Esto no era un torneo de verano para calibrar “qué tal”. Lo dije mientras íbamos ganando (y convenciendo) y había quien parecía fijarse solo en la buena pinta a medio plazo, en lugar de ilusionarse con la posibilidad de alzar un título importante. Por coherencia, esa ilusión que yo tenía solo puede quedar ahora traducida en frustración.

Quería ganar el Mundial de Clubes, cumpliendo con la veta pionera del Madrid en los nuevos torneos, con reminiscencias del triunfo en la primera Copa de Europa. Era un título importante, no ha podido ser y eso a un madridista le tiene que doler, sobre todo si se pierde por un marcador tan lacerante ante un adversario filosóficamente antipático, a despecho de su indudable excelencia futbolística.

Dicho esto, me parece que se pueden sacar muchas más conclusiones de la marcha triunfal del equipo hasta esta malhadada semifinal que del truculento desarrollo de la semifinal en sí. De este partido, pocas conclusiones tácticas se pueden obtener, porque pocos partidos que yo haya visto han podido estar marcados de manera más clara por dos errores individuales precoces por parte de sendos defensas.

Sí, ya lo sé. Ya sé que antes de esos dos errores, que se tradujeron en los primeros dos goles, ya había tenido que intervenir Courtois, milagrosamente, en una doble ocasión. Pero tanto eso como los dos tantos sucedieron de una manera demasiado temprana como para concluir que el partido estaba mal planteado. Tal vez lo estaba. Tal vez no. Nunca lo sabremos. Un error de As atribuyó a Xabi, en la rueda de prensa posterior, el reconocimiento de un fallo en la alineación de tres delanteros. Cuando Xabi contestó “sin duda”, estaba respondiendo a otra pregunta. Quizá piensa que se confundió. Quizá lo hizo, de hecho. Pero todo sucedió tan endiabladamente rápido que no se pueden extraer conclusiones taxativas, más allá de dos cagadas, impropias de defensas de élite, que te marcaron para los restos. Contra el mejor equipo del mundo (el PSG lo es ahora mismo), esos errores te dejan sin opciones, y ello con el partido recién comenzado.

No es mi intención descalificar a Rüdiger ni a Asencio. Rüdiger es un líder del vestuario, un defensa soberbio, y no hay ninguna razón para que no lo siga siendo. En cuanto a Asencio, se convirtió en la gran revelación del equipo la temporada pasada. Es posible que esté afectado por su situación judicial -cualquiera lo estaría- y ello explique su catastrófico Mundial. En todo caso, merece todo el apoyo y la comprensión porque es un defensa y un hombre de una pieza. No pretendo por tanto condenar ni al alemán ni al canario, sino señalar las inequívocas causas del desastre. Sí, ya sé que a partir de sus fallos seguimos estando muy mal. Pero nunca sabremos qué habría pasado sin esas dos garrafales intervenciones.

Nunca sabremos qué habría pasado sin esos dos instantes fatídicos, pero sí sabemos lo bien que lo estaba haciendo el equipo hasta ese momento, en todas las rondas anteriores. El tolosarra ha transformado el estilo del equipo de manera radical y para bien. Ha ensamblado con tino las nuevas piezas y ha impuesto un nuevo paradigma, todo ello en tiempo récord. Por mi parte, a muerte con él, sobre todo porque va a necesitar todo el respaldo para lo que se viene en la 25/26, donde los desafíos son ingentes.

A la vuelta de la esquina, que es como decir a la vuelta de un verano raquítico, asoma un  equipo cliente de Negreira hipermotivado y con mayor frescura por haber disfrutado de un descanso mucho mayor. Asoma un CTA falsamente renovado donde seguirán campando por sus respetos exponentes del negreirismo más descarado, con Fernández Borbalán al frente y Undiano Mallenco ascendido, quedando el despido de Cantalejo y Clos en mera anécdota cosmética. En Europa, el PSG amenaza con una hegemonía de años que solo el propio Madrid puede frenar, de igual manera que ya desbarató una potencial hegemonía del City. Petroclubes, Flick, negreirismo y vendas en las muñecas. Todo eso aguarda. Habrá que reforzarse y dar salida a algunos en la segunda ventana de fichajes de verano que se viene ahora. El madridista que, ante este panorama, quiera poner desde ya palitos en las ruedas de la bici del técnico es muy dueño de hacerlo. Yo creo que toca estar con un entrenador que, hasta ayer mismo, había ofrecido excelentes razones para apreciar su valor e ilusionarse.

 

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Arbitró el polaco Szymon Marciniak. En el VAR estuvo su compatriota Tomasz Kwiatkowski.

Unas semifinales de un Mundial de clubes que fueron un trámite. Sin polémicas ni jugadas dudosas.

Amonestó en tres ocasiones en acciones merecedoras de amarilla. La primera de Tchouaméni por una entrada a Achraf en el 28' la segunda a Neves por agarrar a Arda en el 46' y la tercera a Carvajal por una patada a media altura a Barcola en el 73'.

En el 38', Mbappé cayó en el área pero no hubo nada en su pugna con Neves. Por último, se anuló un tanto a los parisinos por fuera de juego claro previo de Dembelé.

Marciniak, BIEN.

Queríamos este Mundial, pero las posibilidades de llegar a su final murieron en los primeros compases de un partido radicalmente definido por sendos estropicios indignos de los dos centrales del equipo.

A los cuatro minutos, Courtois ya se había visto obligado a protagonizar dos milagros a pies de Fabián, y aunque el Madrid se echó adelante con un contragolpe mal resuelto no tardó en marcar el PSG. El error de Asencio fue grosero, no alcanzando a despejar un balón fácil ante Dembélé. Si bien Thibaut pudo salvar en primera instancia ante el francés, el rechace lo envió a la red el propio Fabián. Poco se puede decir contra el planteamiento del equipo (tampoco a favor, claro) cuando un error individual tan ridículo te penaliza de esa manera.

Con todo, la magnitud del fallo del canterano palidecería ante el que se venía. De la nada, sin apenas presión, en un balón franco, a Rüdiger se le escapaba la pelota absurdamente en la salida. Fue como si se le escurriera entre las piernas en un ejercicio de flojera suprema. Dembélé se plantó solo ante Courtois y no perdonó. 0-2 en menos de 10 minutos.

Los análisis se quedan romos ante el peso devastador de cagadas personales de esta índole. El Madrid quedó moral y psicológicamente noqueado bajo la solana yanqui, achicharrado de piel y expectativas. Vini se internó con peligro tras un pase largo, pero la jugada se resolvió con una amalgama de pifia y quite imperioso de Neves. Mbappé se internó en un buen esfuerzo individual tras robar en campo propio, pero se obstinó en tirar en lugar de buscar a un desmarcado Gonzalo.

¿Se puede sentenciar un partido en el minuto 24? Ante un equipo roto, y si tienes calidad, puedes. El PSG la tiene en cantidades industriales. Combinaron Dembélé, Hakimi y Fabián en un contragolpe modélico. Ante la incredulidad de los cientos de miles de apasionados madridistas de allende los mares, el de Los Palacios volvió a marcar.

A partir de ahí, ¿qué hacer? ¿Mantener el sistema, condenados a aguantar la amenaza de sus contragolpes? ¿Retocarlo de manera conservadora, para evitar una sangría todavía mayor? Durísima disyuntiva para todo un Real Madrid. Xabi no reaccionó, y junto al argumento lacerante del resultado se vivió una posesión abrumadora del PSG y un espectacular, monstruoso silencio en las gradas. Es difícil decir si la formación inicial estaba destinada a fracasar (o no) sin los errores individuales del comienzo, pero no hay argumentos para defender que era un acierto. Al borde del descanso, Courtois debió emplearse de nuevo ante Neves, y también para despejar un centro chut envenenado de Dembélé. La goleada pudo ser de escándalo.

Durante el descanso, nos preguntábamos si Xabi trataría de buscar algo bueno en medio del desastre y plantear un partido nuevo de 45 minutos, tratando al menos de ganar ese miniencuentro, pero el técnico vasco no introdujo ningún cambio y las sensaciones seguían siendo nefastas. Mbappé tiró a las nubes y le hizo gracia. No debió hacérsela. No estaba en condiciones el madridismo de aceptar ese tipo de detalles. Si estás haciendo el ridículo, deberías al menos cuidarlos.

Luis Enrique se sentía tan seguro que hasta se permitía reservar para la final. Quitó a Dembélé y al georgiano e introdujo a Barcala y Gonçalo Ramos. Xabi, entretanto, decidía dar a Modric la posibilidad de despedirse con sus últimos minutos con la camiseta del Madrid. Una tragedia sentida dentro de una farsa triste.

Que se acabe ya, implorábamos. Pero faltaba media hora aún.

Entraron Modric, Militao (que volvía tras su larga lesión) y Brahim por Vini, Bellingham y Asencio. El Madrid se vino un poco arriba, acaso animados ante la perspectiva de darle un último buen rato al ídolo croata. También retornó Carvajal después de su larga ausencia. El PSG bajó el pistón y el Madrid se vino algo arriba, pero fueron fuegos de artificio, laxitudes de un trámite aciagamente concluido en lo esencial. Xabi introdujo a Lucas Vázquez para que tuviera también su despedida, tan merecida como más triste aún de lo esperado: Gonçalo Ramos se revolvía en el área tras una buena maniobra de Barcola y anotaba un 0-4 que escuece como una herida al sol de Nueva Jersey.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos días, amigos. Estamos en la mañana del día del mejor partido que puede verse en el planeta, un Real Madrid-PSG, en el cual además está en juego nada menos que el pase a la gran final del Mundial de Clubes.

Estas son las dos portadas de la prensa deportiva catalana.

Al hilo de este inefable par de primeras planas, hemos de hacer una confesión: tenemos un topo en la redacción de Sportivo.

-¿Cómo que “de Sportivo”? Será de Sport o de Mundo Deportivo. De uno de los dos.

Está bien. Haremos dos confesiones por el precio de una, o mejor, una confesión y una revelación. Sport y Mundo Deportivo son en realidad el mismo rotativo. Es como Marty, el casero de El Gran Lebowski, que por la mañana iba de azul en pantalón corto y por la tarde se ponía unas plumas y ejecutaba (él solo) un quinteto de danza cerca del In and Out Burger, pero se trataba en todo momento de la misma persona.

El topo que tenemos en la redacción de Sportivo se infiltró en la reunión del consejo en la que se decidió la primera plana. Nos ha traído los detalles.

-A ver- abrió el fuego tanto Joan Vehills como Santi Nolla, pues en realidad se trata del mismo ser humano y redactor jefe de Sportivo-. Sabéis que el Madrit juega la semifinal del puto Mundial de Clubes. ¿Qué podemos poner en portada para hacer caso omiso a tan lacerante cuestión? ¿Con qué otra noticia podemos sustituir estos irritantes prolegómenos? (Pasado mañana, eso sí, si palma el Madrit le dedicaremos la totalidad de la página).

Un becario se levantó con una lista de posibles temas de portada. Se trata, nos confirma el topo, del mismo becario que, según descubrió Pepe Herrero, lleva desde enero de 2023 inventando informes arbitrales falsos de Negreira, privado de su libertad en un cuartucho oscuro y alimentándose exclusivamente a base de tranchetes que le cuelan bajo la puerta.

La lista proponía los siguientes posibles temas de portada:

  1. Lamine Yamal desdeña la ingesta de un yogur Yoplait. “Los productos lácteos están vetados en mi dieta”, asevera el próximo Balón de Oro por decreto ley.
  2. Lamine Yamal baila un sardoble, miscelánea de sardana y pasodoble diseñada para contentar tanto al fan culé indepe como al más abundante seguidor de la joven estrella vía la selección.
  3. Lamine Yamal cambia debBrackets. “Con estos hincaré mejor el diente a los merengues”, amenaza con un guiño el ídolo de las adolescentes.

 

-Pero ¿no habíamos quedado en que ni se aproximaba a los productos lácteos?- espeta Joan Nolla o Santi Vehiils.- No me convence. Estamos demasiado pesados con Lamine. ¿No tenemos por ahí otra cosa que nos evite tener que hablar del Mundial de Clubes?

El becario introduce su mano derecha bajo un cajón, del que extrae unas fotos de Joan García en el gimnasio.

-Bueno, tenemos esto. Una sesión de pesas y unas push-ups de Joan García. Con fotos y todo. ¿Nos vale?

-No se hable más- exclama un Vehills/Nolla entusiasmado.- Todo sea por no mencionar ese torneo execrable. ¿Os imagináis cómo les dé por ganarlo?

Por nuestra parte, estaremos atentos a lo que pase esta noche. Hay mucho en juego.

Pasad un buen día.

Esta noche el Real Madrid se enfrenta al Paris Saint-Germain. El equipo de Xabi Alonso busca una plaza en la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Será un partido complicado, no en vano nos enfrentamos al actual campeón de la Copa de Europa. Sin embargo, muchos aficionados, entre los que me encuentro, veremos el partido con cierta tranquilidad.  El Real Madrid ya lleva ganados 72,89 millones en este Mundial de Clubes. La cifra es aproximada, se habla de hasta 80 millones ya en las arcas del club. Es decir, la misión está cumplida y Tom Cruise ha vuelto a ganar. Ahora ya solo nos falta la gloria.

El Real Madrid llega al partido de esta noche con los deberes hechos. La sensación entre nuestras filas es esa. En honor a la verdad, llegar hasta semifinales de la forma en que el equipo se ha desenvuelto es para estar más que satisfecho. Al fin y al cabo, venimos de una etapa complicada y hemos competido al máximo nivel. Es lo mínimo que se espera del Madrid. Todo lo que venga ya, bienvenido sea. Particularmente trataré de gozar las horas previas al partido pues este Mundial está siendo gozoso a todos los niveles. Ya habrá tiempo de volver a morder el polvo en el campeonato doméstico.

A los jóvenes hay que animarles a degustar el caramelo de los buenos tiempos porque la vida nos enseña a que siempre vendrá algún grinch de turno a arrebatarnos la felicidad. Nuestro grinch particular es más bien conceptual. Parafraseando a Unamuno, España nos duele. O más bien tendríamos que matizar: el fútbol español es nuestra condena.

El Real Madrid llega al partido de esta noche con los deberes hechos. La sensación entre nuestras filas es esa. En honor a la verdad, llegar hasta semifinales de la forma en que el equipo se ha desenvuelto es para estar más que satisfecho. Al fin y al cabo, venimos de una etapa complicada y hemos competido al máximo nivel

Ya tenemos calendario oficial para el campeonato liguero. El pasado sábado, en mitad de la jornada de Mundial, La Liga hizo público el calendario 2025/2026. El inigualable Javier Tebas Medrano, máximo responsable del fútbol español, vio que la coincidencia horaria con el partido del Real Madrid frente al Borussia Dortmund era el escenario ideal para el anuncio.

No anda Tebas tan lejos de Florentino

Para el Presidente de La Liga y responsable directo de la organización del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, es perfectamente razonable que los jugadores del Madrid tengan menos de un mes de descanso. Y, cómo no, la prensa nacional respalda al presidente de LaLiga EA Sports, no olvidemos nunca su simpático nombre comercial. Entre dimes y diretes, nuestro simpar fútbol siempre está al quite de brindarnos momentos jocosos.

El Real Madrid había pedido que se atrasara el inicio de su concurso liguero. Era tan razonable su propuesta que todos dábamos por hecho que La Liga dejaría un margen de dos semanas. De hecho, el club de Concha Espina se puso en contacto con Club Atlético Osasuna para buscar una fecha alternativa y el equipo de Pamplona trasladó su beneplácito. Pues no. Al señor Tebas eso le trae al pairo.

El fútbol español tiene bastante de casposo y trasnochado. Cuando vemos nuevos modelos más sostenibles y atractivos, ya está el propio de turno diciendo que Florentino y la FIFA se van a cargar el fútbol y qué sé yo.  Se me asemeja un poco a esa serie de Arturo Fernández llamada La casa de los líos. Si bien es cierto que tengo un vago recuerdo de ella pues yo era un niño, siempre viene a mi memoria cuando una institución peca de acomodaticia y timorata. Es el símil perfecto para ejemplificar a nuestro fútbol nacional.

La casa de los líos se sostenía gracias al carisma de Arturo Fernández. El público realmente quería ver a ese bon vivant meterse en mil problemas y salir victorioso de todos diciendo “chatina”. A pesar de contar con actores de categoría como la magnífica Lola Herrera, Emma Ozores o Florinda Chico, el argumento y la trama eran de aquella manera. Una sitcom cañí intrascendente apoyada en los recursos de toda la vida y los golpes fáciles. ¿Para qué innovar si en el fondo nos ven los parroquianos que religiosamente se van a sentar a ver la tele salga el simpático Arturo Fernández o pongan un mono con tres pistolas?

Pues nuestro fútbol es igual. ¿Quién lo sostiene? El Real Madrid. ¿Quiénes son sus teóricos rivales? Pues el Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid. De vez en cuando algún tercero se anima a darle algo de suspense al asunto pero poco más. Y para darle un poco de chicha al asunto, algún año un Cádiz de la vida te sale con camisetas con el manido lema del "gánatelo en el campo" cuando tienen enfrente al club más ganador de la historia del fútbol. Es así de surrealista todo. Por suerte, nosotros somos los buenos de la película.

Gocemos en todo caso del tremendo partido de esta noche, y soñemos con una final pionera en la historia de gloria de nuestro club.

 

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El Mundial, al final, nos regala una semifinal con el PSG en plena primera quincena de julio, cuando todo es sopor, hastío y canícula. El Madrid de Xabi Alonso ha ido mejorando a ojos vistas en cada partido, aunque el de cuartos de final se complicara absurdamente en los últimos cinco minutos. Sobre todas las cosas, el equipo se ha mostrado serio, con esa seriedad tan madridista que, podríamos decir, es el rasgo distintivo capital del gran Madrid campeón en Europa, da igual la época: un equipo sin alardes que, cuando muerde, va al hueso. Yo, que era muy pesimista al principio, estoy enganchado. Enfrentarse al equipo de moda en el umbral de la gran final es un reto mayúsculo, una prueba golosa. En el fondo, agradezco ya a Alonso que su equipo, a las primeras de cambio, nos ofrezca uno de esos partidos que, como dijo Kareem Abdul Jabbar, son aquellos por los que jugamos y vivimos.

El PSG es el mejor equipo del mundo. Es indiscutible que, desde la final de Múnich, son el equipo a batir. Van como un guante. Luis Enrique ha conseguido armar lo que se dice un equipo de autor. Su impronta está en todas las líneas, en todos sus futbolistas: por eso, quizá, la marcha de Mbappé le vino estupendamente para cuadrar su círculo personal, ese que no admite espíritus libres ni jugadores con entidad propia. Nada ni nadie puede pesar más que el todo. Luis Enrique, en eso, es el perfecto epígono de la escuela de Mourinho, Benítez y Guardiola. Es el determinismo absoluto, la configuración de un esquema total donde el míster es dios y los jugadores, sus proyecciones mentales. Nada más que eso.

el Madrid de Xabi Alonso ha ido mejorando a ojos vistas en cada partido. Sobre todas las cosas, el equipo se ha mostrado serio, con esa seriedad tan madridista que, podríamos decir, es el rasgo distintivo capital del gran Madrid campeón en Europa

Al Madrid de Alonso se le ven todavía las costuras, ¡no se le van a ver! Es un equipo reorganizado en torno a una idea, lo que faltó en esta última campaña con Carletto. Las piezas están en su sitio natural y el conjunto fluye, motivado por la novedad y seguramente más que eso. Los nuevos han sido una corriente de agua fresca que ha revitalizado un campo árido, sin brotes verdes. Sobre todo Huijsen. Su baja es una putada que Alonso tendrá que resolver para que nosotros, los que vemos los toros desde la barrera, podamos calibrar su verdadera maestría por primera vez. No sólo se trata de vencer al PSG, sino de hacerlo involucrando a quienes, en estos partidos, han estado un poco relegados. Asencio, por ejemplo, quien tras dos pifias importantes desapareció de la titularidad y que, de pronto, se ve ante un miura.

Hace tres primaveras, el Madrid, que parecía acabado, renació en una noche inolvidable frente al PSG, que entonces también era lo más. Los viejos jerarcas, aquellos que habían escrito la Ilíada y la Odisea, empujaron al cielo del fútbol a dos nuevos superhéroes, Vinicius y Valverde. De Marcelo, Casemiro, Carvajal, Kroos, Benzema y Modric, sólo el 10 estará en Nueva Jersey, la ciudad de Tony Soprano, para representar el último acto sublime de una trayectoria irrepetible, la del mejor Madrid de todos los tiempos, de quien él es superviviente, símbolo y legado. Ese es, en mi opinión, el motivo más hermoso de todos para estar delante del televisor el miércoles a las 9 de la noche: ver, quizá por última vez, a Luka Modric realizando un trabajo milagroso que durante años dimos por costumbre, hacernos felices mientras trota por una moqueta verde con la media melena color amontillado flotando suavemente sobre la camiseta que llevaron antes que él Di Stéfano, Zidane y Cristiano Ronaldo.

¿Hora del relevo de la CMK?

También estará Mbappé. Regresó con un golazo. Se le ve fino, como para correr el Tour. O los sanfermines. Su duelo con el equipo al que sacrificó los mejores años de su carrera tiene algo de titánico, como si un hombre se enfrentara al Tiempo para robarle lo que un día le regaló, sin saberlo: la juventud, la ilusión, los sueños. Su sueño era jugar en el Madrid y tardó siete años, siete años llenos de dinero, extorsiones y chantaje emocional de los que, imagino, a cualquiera le costaría recuperarse. Mbappé, en Madrid, es menos semidiós y más hombre. Descubrimos que era de carne y hueso y eso lo emparentó más con nosotros, sin saberlo. Mbappé, al que vimos por fin de cerca y ya no nos pareció que brillara tanto, tanto por lo menos como brillaba en nuestra imaginación cuando lo deseábamos, tiene una oportunidad que, en la vida, sólo concede la literatura: la de darle una estocada al pasado, hasta la bola, y coger de una vez el martillo y el cincel para escribir su nombre en el mármol de la historia del Madrid.

 

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Buenos días. Apoteosis de fútbol femenino hoy en las portadas de la prensa deportiva patria. No tenemos nada que objetar, pues España está disputando el Europeo en esa categoría, aunque es imposible no preguntarse si tanta uniformidad es natural, e impulsada por un amor sincero de estas cabeceras al deporte rey en su versión femenina, o si hay cierta artificialidad y un intento de impulsar el asunto desde un determinado posicionamiento ideológico.

Con el debido respeto, nos preguntamos si el futbolero español medio está en estos días más pendiente de esta Euro de mujeres o del Mundial de Clubes que se disputa en Estados Unidos. No tenemos estadísticas que la respalden, pero una fuerte intuición nos mueve a concluir que las siguientes portadas no reflejan la división real del interés sociológico que suscitan una cosa y otra. Podemos entre todos abrazar la ilusión de que Alexia Putellas produce el mismo interés planetario (o incluso solo en España) que Mbappé o Vitinha. Si eso nos hace felices, hagámoslo, y facturemos portadas como las que hoy nos conciernen.

Como decíamos al principio, nada que objetar, salvo el natural temor a que exploten los globos hinchados en demasía por pulmones ajenos. Impostar un grado de interés por encima de lo real puede ser contraproducente desde un punto de vista sociológico. Las cosas que no se proyectan y crecen de manera orgánica nunca lo harán en realidad.

En realidad, el Europeo femenino se convierte en el foco principal de la prensa del día a partir del momento en que está sucediendo otra cosa que, si bien tiene indiscutible relevancia planetaria, quiere ser minimizada por nuestra amada prensa patria. Ese algo es el Mundial de Clubes. Si en lugar de ser un Europeo femenino de fútbol fuera un torneo de chapas de Alpedrete, con un perfil algo más alto de lo habitual por la presencia del campeón uzbeko, sería eso lo que coparía las portadas, en lugar de hacerlo el Mundial. Tebas le ha declarado la guerra a esta competición y en consecuencia, por lo que sea, también se la ha declarado Marca, que le presta una atención como a regañadientes, aprovechando cualquier acontecimiento deportivo de interés mediano (el fútbol de mujeres, Topuria, una entrevista con Ricky Rubio) para relegar, en sus portadas, los pormenores del torneo a un segundo lugar.

Si Marca mantiene una discreta distancia con el Mundial (de manera que no cante tanto como para que la audiencia les pregunte de qué van), la prensa cataculé lo ignora olímpicamente, lo que encaja bien con la periodicidad prevista para la competición. Sport y Mundo Deportivo -o Sportivo, como cariñosamente les llamamos a veces, en su inequívoca unicidad de planteamientos y miserias- solo van a dedicar una portada al Mundial cuando suceda lo que los madridistas no queremos que pase pero bien puede suceder mañana, a saber, la eliminación de los blancos a manos (o a piernas) de los pupilos de Luis Enrique, a la sazón trasunto o vicario del club cliente de Negreira.

Si el PSG, no lo quiera Dios, se ventila a los de Xabi en la semifinal, no tengáis la menor duda de que Sportivo dedicará por fin una portada a lo que está sucediendo en Estados Unidos. Si, por el contrario, el Madrid sigue adelante y gana al Mundial, será gracioso ver la portada del día, sin duda en la onda "Valverde da el OK a Bellerín" del día de la Decimosegunda en Cardiff.

Por nuestra parte, seguiremos prestando al Mundial la atención que merece. Es lo que tiene no sufrir de envidias insanas ni estar a las órdenes de un enemigo del desarrollo del fútbol, temeroso de que su poltrona se desmorone con el ímpetu de los nuevos vientos.

Pasad un buen día.

A diferencia de muchos de los equipos a los que se ha enfrentado el Real Madrid en el Mundial, casi todo el mundo ha visto jugar bastantes veces al Paris Saint-Germain de esta temporada. Así pues, vamos a tratar de aportar algo distinto a la mayoría de análisis que vamos a poder leer.

Los puntos fuertes son archiconocidos; la presión alta desde el primer minuto, el peligro de ambas bandas, que cuentan, posiblemente, ahora mismo, con los dos mejores laterales-carrileros del mundo, Achraf Hakimi y Nuno Mendes, la solidaridad de todos sus jugadores titulares, el dominio poderoso de su centro del campo, la dupla portuguesa Vitinha-Neves y el sevillano Fabián Ruiz, además de un Désiré Doué en estado de gracia, un extremo rápido y duro como el pedernal como Kvaratskhelia, y el regreso en forma de Dembélé, que ha sido su jugador franquicia en este año triunfal para los parisinos.

Añadamos la facilidad que tienen para crear y abrir espacios, sobre todo gracias a la ratonería de Vitinha, y el peligro que pueden llegar a tener, en ataques estáticos, con lanzadores de primer orden desde la frontal del área, como son el propio Fabián, Ousmane Dembélé y el georgiano Kvaratskhelia.

Incluso un portero que se ganó, con merecimiento, su fama de irregularidad, su debilidad en balones por alto y en algunos despistes con su juego de pies, está siendo -ya lo fue en las fases finales de la Champions- un baluarte prácticamente inexpugnable. Tras 5 partidos de competición, tan solo fue batido en una ocasión, contra el Botafogo, con gol de Igor Jesús desde fuera del área, y ante el Bayern de Munich tuvo unas cuantas intervenciones de mucho mérito.

Pero así, y con todo, el PSG ante los bávaros tuvo unas dosis de fortuna importantes, añadidas a la inoperancia atacante del Bayern, que malogró, con el desafortunado Musiala, con Gnabry, con Kane y con Olise, un buen ramillete de ocasiones que podían haber cambiado el curso de esa eliminatoria de cuartos de final. Hubo muchos momentos de dominio absoluto alemán, y al PSG se le notó agotado y posiblemente presa de un empacho de partidos importantes en esta larga temporada. El medio campo no fue tan dominador como acostumbra, y tan solo Marquinhos, Doué y, sobre todo, Hakimi, brillaron a una altura considerable.

Como se ha visto, se ha dicho y se ha escrito ya miles de veces, Luis Enrique ha logrado armar un equipo de fútbol, no tan solo una suma de talentos individuales. Habrá por tanto que ahondar en sus puntos débiles, que también los tiene.

Precisamente, el miércoles van a echar los parisinos en falta a su central ecuatoriano Willian Pacho, una de las sensaciones de este año. Su entrada alevosa y sin sentido a Goretzka le va a suponer ver el partido ante el Madrid desde la grada. Como además, Lucas Hernández también fue imprudente -con un 2-0 a favor y faltando escasos minutos  de partido- y vio otra cartulina roja al propinar un codazo a Guerreiro, Luis Enrique se va a ver obligado a alinear a lo que en principio es un eslabón débil en su cadena defensiva: y es que con el brasileño Beraldo, propenso a los despistes, el Madrid puede encontrar una vía inesperada, tanto a ras de césped como en los balones por alto. No parece muy probable que en lugar de Beraldo vaya a ser alineado Kimpembé, central que de muy joven parecía que se iba a comer el mundo y que no ha progresado nada en los últimos años, siendo actualmente el 5º central y además, al parecer, con molestias musculares que le impedirían jugar.

Nuno Mendes, que arrasó casi por si solo al Inter en la final de Munich, y que se llevó por delante a Yamal, a Mingueza y a Porro en la reciente Nations League, parece que ha perdido algo de fuelle respecto a hace unas semanas, lo mismo que los 3 centrocampistas titulares. Pero nadie duda que el extra de motivación que supone siempre tener enfrente al Real Madrid -verdugo del PSG en las 3 últimas eliminatorias en las que se vieron las caras ambos equipos- más las dosis torrenciales de adrenalina que les va a infundir a sus jugadores Luis Enrique -posiblemente el más motivado de toda la plantilla del PSG-, vaya a hacerles olvidar a todos sus cansancios, sus molestias y sus ganas de disfrutar de sus vacaciones, tras una temporada de casi 11 meses de duración.

Se ha escrito también que tanto Hakimi como Joao Neves no entrenaron el domingo, fruto también de unas molestias adquiridas luego del buen partido ante el Bayern. No hagan ni caso, créanme. Son dos jugadores hiper competitivos, y para ellos no puede haber mejor escaparate para su club y para ellos mismos que esta semifinal ante el Real Madrid, sin duda el mejor partido que se puede ver hoy en día a nivel planetario entre los dos últimos campeones del trofeo más prestigioso: la Copa de Europa.

Si sumamos talento individual, onza por onza como se dice en el noble deporte del boxeo, es posible que el Real Madrid gane a los puntos al PSG, pese a las bajas importantes que siguen teniendo los blancos, figuras mundiales como Carvajal, Militao y Camavinga, esencialmente. Veremos si, tras los 5 partidos y algunas pocas sesiones de entrenamientos con Xabi, el conjunto merengue es capaz de ser tan equipo como el que va a tener enfrente.

Los brotes verdes están ahí, y en cada partido se va notando, inexorablemente, la mano del tolosarra, que tiene ideas muy claras de lo que quiere, con ese juego de tres centrales, con esa presión alta, desconocida en tiempos del gran Carlo Ancelotti, con las apariciones en ataque de un estilista como Trent y un guerrero más veloz que un guepardo, un invitado inesperado como está siendo Fran García, con el arte de Güler al que ya vemos en puestos de creación y no simplemente como falso extremo derecho. Por no hablar del advenimiento de Gonzalo, capaz de ocupar todas las posiciones de ataque, además de aportar trabajo a destajo y una variedad admirable en todo tipo de remates.

Habrá que tener especial atención para cubrir ambas bandas y a los cuchillos galos Doué y Kvara -acompañados de otros dos lugartenientes en ataque como son Hakimi y Mendes- y a la salida de balón, en la que se echará en falta a Huijsen, y que ha sido una de las jaquecas más grandes que hemos sufrido los madridistas en la temporada 24-25. Seguro que, a estas alturas, Xabi tratará de suplir esa carencia con alguna solución adecuada.

Finalmente, si analizamos el banquillo del PSG, destaca el talento, poco utilizado últimamente, de un internacional francés como Zaïre-Emery, con un Barcola que ha disfrutado -y desaprovechado- muchas oportunidades como titular en el Mundial y poco más, ya que Gonçalo Ramos apenas cuenta como refresco en ataque, y el centrocampista Lee Kang-In baja muchos enteros respecto a los titulares. Quizás la buena noticia para ellos la han tenido con Senny Mayulu, que ha brillado con luz propia incluso en la final del 5-0 contra el Inter.

 

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Liga: ¿Y si el Madrid no aparece  hasta la tercera jornada?

Estaba jugando el Madrid con la Juve, juraría, y sortearon el calendario de Liga: fue una bonita manera de jorobar al madridismo que estaba con el gol de Gonzalo y esas sus cosas, ajeno a tal pesadilla. Montan el sorteo en otro momento y se entera, el madridismo, al día siguiente.

Me invadió una pereza enorme. Sortean, luego la cosa se acerca. Miau. Lejos queda aquel feliz último domingo de mayo, dichosa fecha final de la última. Es una vergüenza lo rápido que pasa el tiempo. Quedan pues sólo 24 días de julio + 14 de agosto para que vuelva la burra al trigo. ¡Sólo 38! Cada noche que cae es una pérdida, un horror, una tortura.

Como era de prever, el Madrid fue noticia ya el día del sorteo. Puesto que anda por América -como pronto volverá este jueves 10, como tarde el lunes 14-, la Patronal decidió que su debut será el martes 19 de agosto en el Bernabéu vs Osasuna.
Pudieron ponerlo el viernes 15, fecha de arranque de la competición, el sábado 16, el domingo 17, incluso el lunes 18. Un gran esfuerzo el suyo aunque sicológicamente puede resultar dañino para el Madrid pues será el primer colista del campeonato. Ojo. Quizá hubiese sido más razonable debutar el lunes.

La O de Osasuna va antes que la R de Real y eso, el Madrid figurará el último el lunes 18 por la noche. Los muchachos con años en la casa lo tomarán más o menos bien, pero vaya usted a saber Trent, Huijsen, Franco, Carreras si finalmente viene… Ojo, ya digo.

El caso es que los jugadores madridistas llevan un año jugando, el que va de julio de 2024 a este. Ahora andan representando a nuestro fútbol en el primer Mundial. O mejor: se representan a sí mismos. Tebas y sus generales consideran que con 40 días mal contados tienen bastante para volver de Estados Unidos, irse de vacaciones, bañarse, volver a casa, realizar una pretemporada y presentarse lozanos y a punto ese mágico 19 de agosto.

La cuadratura del círculo del fútbol español

A ojo, sin la pelota estarán unos 20 días, 20 de 365, tiempo que les parece suficiente a quienes no tiraron una pared en su día para competir con garantías físicas y mentales. En agosto, septiembre, octubre y así hasta mayo. Eso en el club, los internacionales tendrán Mundial. No quieres chocolate, vale: dos tazas.

El Madrid y la AFE, que por lo visto existe, dicen que lo suyo serían tres semanas de vacaciones y otras tres de pretemporada. Tomando este lunes 14 como fecha de partida serían tres semanas festivas, hasta el 3 de agosto, y otras tres de pretemporada, del 4 al 24. Les avala el convenio y el sentido común, luego será difícil que lo consigan.

¿Y? Podría resultar casi violento, vale. ¿Pero y si el Madrid no se presenta las dos primeras jornadas? ¿Y si va y dice que nos vemos en la tercera, Bernabéu, rival el Mallorca, día 31?
Otra posibilidad sería poner al Castilla, claro. Incluso una mezcla del Castilla y el femenino A ante navarros y asturianos/Oviedo, primera salida. Una pareja Gonzalo-Athenea del Castillo suena la mar de bien.

Gonzalo sí podría estar el día 19. Y el 9. Este no es que se apunte a un bombardeo, es que es una bomba. Como Athenea. Es probable que les perjudique más quedarse mucho tiempo en casa. Gonzalo-Athenea: el pueblo rugiría salvajemente.

Eso evitaría puntos de sanción por la no presentación. OK, pero no lo veo tan importante. Sí la salud. Que van a tangar al Madrid lo sabe todo el mundo. ¿Qué más da perder puntos en la primera jornada y/o en la 23? Sería un buen entrenamiento y  morbosamente bellos esos titulares: “El Madrid, obligado a remontar desde el 19 de agosto”.

El ambiente en el Bernabéu tras el regreso sería explosivísimo, en plan aquellas noches con PSG, City, Bayern, esas gentes. El día del regreso frente al Mallorqueta, con Maffeo además si no lo traspasan… ¡ríanse de lo del miércoles con el PSG! Mi apuesta es la no aparición, entenderé a quienes apuesten por la alternativa Castilla.

Y es que lo del baile en el calendario ya ha aparecido. El inevitable Barça ha pedido no jugar en casa hasta la cuarta jornada. Espera hacerlo para entonces en el Camp Nou. Por lo que cuentan operarios turcos hacedores de la magna obra puede ser en la cuarta o en la 44. ¡Qué más da!

Eso les supondría jugar de local más partidos que nadie en la segunda vuelta. ¿Alterar la competición? ¡Jaaaaaaja! Esto sería pecado venial. Capone yéndose sin pagar las cervezas en un bareto de Chicago.

Pues nada. Tengan ustedes buen tránsito hasta la semifinal y mi abrazo más fuerte a quienes esperaron que el Madrid cayera en la fase de grupos, ante Juve o Dortmund. Quizá ahora. O no. Quizá en la final. O tampoco. ¡Qué manera de sufrir, pobre gente!

(Nota final: la primera salida del equipo será en Oviedo, sí. El Madrid compró acciones del club para ayudar a que no desapareciera. ¿Si habrá bronca en cuanto aparezca por el túnel? No. Jamás dejaré de tener fe en el ser ‘umano’).

 

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