Segunda jornada liguera y primera salida a domicilio para el Real Madrid. Los blancos vuelven al Carlos Tartiere 24 años después de su última visita. El Real Oviedo es uno de los equipos ascendidos y para conseguir el objetivo de mantenerse en la élite del fútbol español se está reforzando mucho. Esta misma semana han llegado tres nuevos futbolistas: el central Bailly, un viejo conocido de la Liga, el croata Brekalo, y el belga Dendoncker. Además, este verano los carballones se han hecho con los servicios de Reina, Ilic, Ejaria y el portero rumano Moldovan.
En la primera jornada perdieron ante el Villarreal en un partido que se les complicó muy pronto al quedarse con diez hombres por la expulsión de Reina al ver una doble amarilla. El gaditano es una de las bajas junto a los lesionados Lemos, Seoane y Ahijado. También tienen dudas como la de Colombatto, un jugador clave en el ascenso el pasado curso. Con todo ello, un once probable para el choque ante los madridistas sería el formado por Aarón; Nacho Vidal, Costas, Calvo, Alhassane; Dendoncker, Sibo, Ilic; Hassan, Chaira y Rondón.
El Real Oviedo en su feudo es un conjunto que se atreve más a presionar alto, con intensidad y un gran esfuerzo colectivo. Resta saber si Paunovic, que suele apostar por ello, es un poco más precavido teniendo enfrente al Real Madrid. El serbio es un técnico valiente y atrevido y no sería de extrañar que los primeros minutos mande al equipo arriba para ver si caza algún robo y puede hacer daño al Real Madrid. Tienen jugadores trabajadores y combativos, y el primero en hacer la presión sería el venezolano Rondón.
El Real Oviedo trabaja la salida con pulcritud. Intentan conectar con los medios a ras de suelo para que el equipo mueva la pelota y tenga el control. Pero tampoco son radicales en este aspecto, y si la transición entre defensa y ataque no es óptima y se ven muy agobiados y presionados no tienen problema en jugar en largo. Para ello cuentan con la baza de Rondón, que es autosuficiente y puede pelear los balones por arriba con los centrales para bajar el esférico y descargar a los medios o a las bandas. Otra opción de los asturianos es volcar el juego por las bandas, donde tienen los futbolistas más habilidosos que les sacan de apuros en las salidas de balón. En el medio Paunovic está apostando por jugadores de toque y buen pie, como el sancionado Reina o su compatriota Ilic. También el recién fichado Dendoncker se maneja bien con el cuero.
Desde la llegada de Paunovic el Real Oviedo se convirtió en un equipo sólido y fiable atrás. Pero todo esto era en Segunda División y la categoría reina del fútbol español es otro nivel. Frente al Villarreal tuvieron tramos en los que defendieron bien con un hombre menos, con el equipo siendo coral, enérgico y muy solidario. La línea defensiva es la misma que en la división de plata, aunque se espera que Bailly, en cuanto coja la forma y el físico necesario, sea un titular fijo. Los laterales son rápidos y expeditivos, con un Nacho Vidal ya experimentado en Primera. Los centrales no se complican y son fuertes también por arriba. Además, cuentan con el apoyo del ghanés Sibo, que realiza un gran despliegue físico en coberturas y ayudas. Frente al Real Madrid tendrán una prueba de fuego con todo el arsenal ofensivo de los blancos.
El ataque asturiano se basará mucho en los contragolpes y en un estilo de juego directo y vertical. Por bandas disponen de jugadores habilidosos, con regate, encaradores, descarados y muy veloces. Es, sin duda, el gran peligro que tendrá el Real Madrid en el Tartiere. Muchos de los pases y centros desembocarán en un veterano Rondón, que ha vuelto a la Liga y que el Real Madrid conoce recientemente tras haberse enfrentado en el Mundial de clubes. A la rapidez de Chaira y Hassan y el poderío en el remate de Rondón hay que sumar la calidad con la pelota de Ilic, un zurdo con buen pie y elegante. Los laterales también se suman con agilidad al ataque hasta llegar a línea de fondo para poner centros a la cabeza del venezolano. Por último, siempre estará en la recámara para salir del banquillo un genio como Cazorla, que mueve al equipo con soltura cuando sale y tiene el balón en los pies. Paunovic abogará por un juego más directo, pero seguro que también pide a los suyos momentos de posesión de la pelota y tener ataques en estático.
En el librillo de Paunovic se puede encontrar a un técnico que funciona con varios sistemas y no se encasilla en solo uno. Suele actuar con un 4-2-3-1, también con un 4-3-3 con interiores, pero no descarta otras opciones más defensivas. Busca un equipo equilibrado en ataque y defensa, que pueda presionar o defender en un bloque medio y que pretende crear peligro por banda con extremos veloces y desborde. En Segunda intentaba dominar con balón, pero es probable que en Primera en muchos encuentros ceda la posesión para jugar juntos y optar por el contragolpe. En definitiva, es un entrenador camaleónico, con buenos conceptos tácticos y que siempre ha manejado muy bien la gestión del grupo.
Los dos extremos punzantes Chaira y Hassan les dan posibilidades a los asturianos de crear peligro ante cualquier equipo, pero nos vamos a decantar por el marroquí Chaira como el hombre clave, ya que tiene algo más de gol que el francés Hassan. El africano es diestro, pero parte desde la banda izquierda. Es un futbolista de gran velocidad, con manejo de las dos piernas, que pide el balón para ofrecer soluciones al equipo, con recursos para el regate en una baldosa y también a campo abierto que puede salir del desborde por cualquiera de los dos perfiles. Sin duda, una piedra dura de toque para el inglés Trent Alexander-Arnold. En ocasiones, Chaira monopoliza demasiado el balón, da algún toque de más y le sobra un regate, pero es un futbolista peligroso que si tiene el día es difícil de parar. El Real Madrid deberá estar atento a su sociedad con Rondón, porque muchos de sus envíos tendrán como destino el delantero sudamericano.
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Una de las palabras que más se repiten entre los que hablan de la liga del Barça —nunca mejor dicho— es “cantera”. En efecto, el club pagador de Negreira ha sabido sacar petróleo de La Masía, con una hornada nacional que nutre la Selección española y que saca pecho en las competiciones domésticas. Los Xavi, Puyol, Iniesta o Busquets han dado paso a Lamine Yamal, Pedri, Cubarsí y Fermín, entre otros. Las comparaciones son odiosas, pero es un hecho que esta generación de jugadores ya ha ganado títulos.
Culturalmente, el Barça es tan de cantera como lo puedan ser Osasuna, Athletic de Bilbao o el propio Real Madrid. Ocurre que, en un momento dado, el club pagador de Negreira se ve en una situación económica más que apurada, y no le queda más remedio que acudir a la cantera. Era lo único que se podía permitir, toda vez que ni había dinero para recambios, ni muchos de los potenciales fichajes se animaban a fichar sin saber si podrían ser inscritos. No contaban, claro, con que Tebas por un lado y el Gobierno por otro construirían una pinza económico-institucional a medida de Laporta y con la aquiescencia del resto de equipos de La Liga. El resultado, a la vista está.
El balance de la pasada temporada fue malo para el Real Madrid. Los “no oficialistas” podemos permitirnos el lujo de opinar sin caer ni en la adulación desmedida ni vivir en un estado de cabreo permanente. En cuanto al Castilla, tres son los objetivos que debe cumplir el filial: sacar jugadores para el primer equipo, obtener un buen traspaso por aquellos que no alcancen ese nivel y, a ser posible, ascender. El hecho de haber logrado éxito únicamente en los traspasos ha sido determinante para la salida de Raúl y su relevo por Arbeloa, aunque aquí la responsabilidad debería ser compartida. Sí, Raúl entrenaba al Castilla, pero quien decidía quién subía y disputaba minutos era Ancelotti. El italiano nunca ha sido un técnico muy partidario de jugársela con la cantera, ni tampoco con los jóvenes. En esto, Carlo es conservador, como otros tantos colegas suyos: prefiere morir con sus “vacas sagradas” sobre el césped. Veteranos antes que noveles. Y a tenor de su palmarés, no puede decirse que le haya ido mal... hasta la pasada temporada.
Más de uno disfrutamos cuando en la alineación titular aparecen canteranos. Están ahí no por un “cupo Valdebebas”, sino porque son muy buenos y se lo han ganado. Ojalá haya muchos más. Y ojalá desde el actual cuerpo técnico se apueste por ello
Parece que esto va a cambiar con Xabi Alonso. Ojalá. Me decía un exdirectivo del Barça —hay que tener amigos en el infierno— hace no mucho que una de las claves del éxito de La Masía es su fidelidad a los colores. Fermín, Gavi o Cubarsí nunca jugarían en el Real Madrid, y prefieren triunfar en el club pagador de Negreira antes que hacerlo en cualquier otro equipo. Nosotros también hemos tenido de eso, hasta hace bien poco. Raúl, Arbeloa, Iker, Joselu, Carvajal o Lucas Vázquez son un claro ejemplo de calidad y compromiso. En mi opinión, esa es una de las escasísimas críticas que se le pueden hacer a Ancelotti: nunca ha apostado en firme por nuestra cantera.
Hay quien puede decir, no sin razón, que hasta la fecha sólo Gonzalo ha sido capaz de tirar abajo la puerta del filial —lo de Asencio fue necesidad vital—, pero también es cierto que con un poco de continuidad y paciencia alguien más podría haber salido de la cantera. Y por mucho que disguste al oficialismo, el compromiso de esos jugadores criados “en casa” siempre estará por encima de los Tchouaméni, Trent o Vinícius de turno, aunque se besen el escudo. ¿Que nadie cuestionaría el madridismo de Modric, Marcelo o Roberto Carlos? Obvio. No todos los fichados son meros mercenarios. Pero más de uno disfrutamos cuando en la alineación titular aparecen canteranos. Están ahí no por un “cupo Valdebebas”, sino porque son muy buenos y se lo han ganado. Ojalá haya muchos más. Y ojalá desde el actual cuerpo técnico se apueste por ello.
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Hoy da comienzo en el Piamonte italiano la edición número 80 de la Vuelta Ciclista a España. La carrera más importante del calendario español está ligada al Real Madrid, entre otros aspectos, en la figura de Luis Bergareche Maruri. El vasco estuvo al frente de la dirección durante más de dos décadas y antes, en su juventud, fue futbolista y militó en el Real Madrid a finales de los años 20.
Nacido el 16 de mayo de 1910 en Balmaseda (Vizcaya), se trasladó a Deusto cuando era un niño. Su padre, Santiago, era el director de una fábrica de boinas y a Luis desde muy pronto le interesó el mundo empresarial, el fútbol, la pala, el frontón y el ciclismo. Un fuerte impacto con un muro cuando iba en bici dirección Bérriz estuvo a punto de costarle la vida, permaneciendo tres días en coma con apenas 17 años. En el balompié también fue precoz e incluso falsificó la edad para poder jugar un campeonato de categoría superior. Comenzó a jugar en el colegio Santiago Apóstol y con solo 14 años debutó en el Deusto actuando de extremo frente al Barakaldo.
Compaginó el fútbol con los estudios, cursando profesorado mercantil. Para seguir formándose de cara al futuro se marchó a Akron (Estados Unidos), para conocer de primera mano cómo funcionaban las fábricas de neumáticos. Su primer trabajo fue en Firestone, donde permaneció dos años, pero un telegrama del Athletic le cambió el destino. El cuadro bilbaíno habló con su padre para realizarle la ficha de cara a la temporada 1925-26, sin embargo, debido a que solo tenía 15 años, no podía actuar todavía en encuentros oficiales. Fue en 1928 cuando se incorporó de manera definitiva como amateur al Athletic Club, un club que no era el de sus mayores simpatías porque él era del Arenas, pero su estancia allí le “caló muy hondo para siempre”, como declaró tiempo después en alguna entrevista.
Debutó con los leones en la Copa en la 1929 ante el Castellón en la eliminatoria de cuartos de final, pero su momento cumbre con los rojiblancos llegaría poco después. El campeonato de Liga dio comienzo el 10 de febrero y el Athletic visitaba Atocha para el derbi ante la Real Sociedad. El técnico Máximo Royo lo alineó en el once titular en una delantera formada por Lafuente, Bergareche, Unamuno, Calero y Graciano. Bergareche era un atacante polivalente que podía jugar en cualquier posición de la vanguardia. Como extremo derecho demostró tener raza, de delantero centro destacaba por su empuje, pero fue en la posición de interior en la que jugó mejor y con mayor asiduidad. En ese puesto brillaba por su fuerza, decisión, recorrido, llegada a gol y capacidad tanto para crear juego como para cortar los avances del rival. Aquella tarde en el campo donostiarra entró en la historia del Athletic como el autor del primer gol liguero de los bilbaínos. Aunque algunos medios se lo otorgaron a Unamuno el que marcó fue Bergareche.
En el periódico bilbaíno Excelsior lo describieron así: “Al minuto, el goal del Athletic. ¡Para una vez que habían acertado los realistas! ¡Ya tienen ganas estos chicos del Athletic de amargarle la tarde a uno! Lafuente centra, cojo y todo. Izaguirre rechaza el balón, que es recogido por Bergareche de cabeza. Oiga, joven ¿tiene usted goma? El balón se le queda “clavado”. Y sale después en viaje para la red donostiarra. No hay necesidad de sacar del centro. Descanso”. Los futbolistas de la Real y en especial su arquero Izaguirre reclamaron fuera de juego, pero el colegiado Serrano de la Mata dio validez al tanto.
Bergareche no volvió a disputar ningún encuentro oficial más con los leones y el trabajo le obligó a un cambio de residencia. El interior se trasladó a Madrid para ayudar a su padre en un negocio familiar recién inaugurado y tanto Athletic de Madrid como Real Madrid se disputaron su fichaje. Los blancos le conocían bien puesto que se había enfrentado a ellos en las semifinales de la Copa recién finalizada. Uno de esos encuentros fue el famoso ‘partido de las ranas’. El sueldo ofrecido por los madridistas, que se acercaba las 500 pesetas mensuales, inclinó la balanza hacia los blancos, y a mediados de agosto se publicó en los diarios madrileños y vascos la firma de Bergareche por el equipo madridista. Una de sus primeras peticiones en la capital fue una Harley porque era un apasionado de las motos.
La gran competencia en el conjunto dirigido por José Quirante, que se reforzó mucho aquel verano, dejó sin demasiadas oportunidades al futbolista de Balmaseda. En total disputó ocho partidos, cuatro oficiales y cuatro amistosos. El primero de ellos fue casi recién aterrizado en el mes de septiembre, en el primer duelo de pretemporada de los madridistas. En el estadio Metropolitano se midieron al Athletic, que conoció pronto de primera mano la calidad de Bergareche y el jugador que se les había escapado. Fue un choque con muchos goles que terminó empate a cuatro y con un doblete del vasco, que se desenvolvió en el mediocampo. El primer gol se produce cuando “Bergareche, que ha bajado a su ataque, recoge un balón rebotado de Conde y, desde bastante distancia, lo incrusta de un buen tiro sestado en las mallas athleticas”. Mientras que el segundo es en un penalti cometido sobre Moriones que el de Balmaseda “convierte en el segundo tanto para el Madrid”, según la crónica del diario La Tarde. En Excelsior calificaron su actuación, sobre todo en la primera parte, como “buena, al igual que sus compañeros de línea Esparza y Villanueva” y en El Imparcial le elogiaron como un “excelente medio ala”.
Una semana más tarde, los blancos se estrenaron en Campeonato Regional Centro como local en el Metropolitano ante el CD Nacional y saltó la sorpresa. Los visitantes se llevaron el triunfo en el estreno de Bergareche jugando en su posición habitual de interior. Las loas recibidas frente al Athletic se tornaron en fuertes críticas ante el equipo verdiblanco. En La Voz describieron su juego como de “poco sentido en el centro y un exceso de pesadez”, en La Libertad le calificaron como “jugador caduco” junto a Luis Olaso y Cosme Vázquez y en El Sol también lo vieron “muy pesado” y “lento”. No volvió a jugar hasta 1930. El día de Reyes los blancos se vieron las caras otra vez contra el CD Nacional en un amistoso sin mucha historia en El Parral. El Real Madrid se pudo vengar bien venciendo por 1-6 y con Bergareche probado como defensa junto a Adolfo. No le salió un mal partido, pese a la nueva posición, y para La Voz “se salvó de la torpeza general” y para La Libertad “preparándolo convenientemente, puede ser un buen suplente para la defensa titular”.
A principios de febrero, Bergareche tuvo importantes problemas con la afición y la entidad madridista. En la jornada 10, su exequipo, el Athletic Club, visitó Chamartín para el partido liguero. Bergareche no jugó y los bilbaínos vencieron 2-3, lo que produjo una gran alegría al jugador vasco, que lo expresó de manera notoria al concluir el choque. Esto hizo que fuese duramente reprendido y amonestado por la directiva. En el diario Mas escribieron un duro artículo sobre su actitud y su papel como futbolista merengue: “El exequipier del Athletic de Bilbao, que fracasado en el equipo rojiblanco logró sorprender la perspicacia futbolística de los directivos blancos no está prestando grandes servicios, como no ignora nadie. Pues bien, ese equipier se dedicó a exteriorizar su júbilo con ruidosas manifestaciones por la victoria del Athletic. Y fue el caballero Urquizu, buen jugador y hombre de bien, quien hubo de afearle su conducta, diciéndole que él, bilbaíno y defensa del Athletic, se alegraba del triunfo de su Club, pero que sentía la derrota del Madrid. Y que la primera obligación de quien recibe graciosamente sumas que no gana es la de no hacer ostensible su ingratitud”. El jugador, tras leer el artículo, habló con el periódico que unos días después publicó que les había solicitado que divulgasen que “su caballerosidad no es menor que la de Urquizu, que no fracasó en el Athletic, donde jugaba como amateur, y que fue el Madrid quien solicitó su concurso, convirtiéndole en profesional”.
Una vez pasado todo el lio, fue en el mes de marzo cuando contó con más confianza para Quirante. Debutó en Liga en la jornada 15, cuando el Real Madrid visitó El Sardinero. La tarde fue aciaga y cayeron por 2-0, aunque Bergareche, que obligó a una gran intervención de Joven, no fue de los más desafortunados y se salvó de la quema junto a Galé y Luis Olaso para El Imparcial. Las dos siguientes semanas el cuadro blanco tenía concertados un par de amistosos, uno en casa y otro a domicilio. En Chamartín empataron a dos con el Depor en una gran actuación del vasco en solo cuarenta y cinco minutos. En la segunda parte salió por Cominges lesionado y fue el autor de los dos goles blancos. Así fueron según El Orzán: “El primer tanto para el Madrid es de un tiro lanzado desde muy cerca por Bergareche. (…) Aún marcaron una vez más los madridistas al rematar Bergareche de cabeza un balón enviado por Del Campo”.
Unos días más tarde el equipo madridista viajó a Sevilla para enfrentarse al Real Betis en el Patronato. La victoria fue clara por 0-4, aunque esta vez el interior no marcó, dio el pase de gol a Lazcano en la diana que cerró el marcador. Su último partido liguero con los merengues fue en el estreno en el banquillo del húngaro Lippo Hertzka. El Real Madrid ya no tenía opciones de título desde hacía varias jornadas y se probaron a distintos jugadores. El severo correctivo para los blancos ante el equipo del alma de Bergareche, el Arenas, fue importante al perder por 5-1. Para J. Miquelarena, cronista de El Sol, fue de lo poco rescatable junto a Lope Peña y Lazcano, y en La Voz se pudo leer que “solamente Bergareche daba fe de vida y se mostraba peligroso, lo mismo en sus tiros al marco que sirviendo cuero a su extremo”.
La despedida oficial del vasco con la camiseta blanca se produjo en la Copa del Rey. En la primera eliminatoria quedaron emparejados con el Patria Zaragoza y en la ida Bergareche fue de la partida, jugando de medio junto a Esparza y Lope Peña. Los pupilos de Hertzka se trajeron un empate a uno y el de Balmaseda asistió desde el córner para el tanto de Morera. Su periplo blanco concluyó aquí y al Campeonato Regional conquistado esa temporada no pudo sumar la Copa, al caer los blancos contra el Athletic en la final celebrada en Montjuic.
Bergareche no dejó la capital, pero cambió los colores blancos por los del Racing madrileño. En el cuadro chamberilero también estuvo una sola campaña y después volvió al País Vasco para jugar en el CD Guecho, y tras la Guerra Civil también en el Arenas entre 1943 y 1944, cuando militaba en Segunda división y acabó descendiendo a Tercera. Poco después colgó las botas.
Tras retirarse se dedicó al sector empresarial y al periodismo, lo que le llevó al ciclismo. En 1945 se incorporó como consejero de El Correo Español y tres años más tarde asumió dicho cargo en Vascongada de Publicaciones, editora de El Diario Vasco. Con el paso del tiempo alcanzó la presidencia en ambos periódicos. Se mantuvo activo hasta 1989 cuando renunció por motivos de edad, momento en que se le nombró presidente de honor del grupo Correo. Además, también fue presidente de la Asociación de Editores de Diarios Españoles, presidente y fundador de Servicios Auxiliares de Prensa Independiente desde 1968 y presidente de la agencia de noticias Colpisa entre 1979-1985. En reconocimiento a su trayectoria le fue otorgada la Gran Cruz del Mérito Civil, la Medalla al Mérito Deportivo y la Medalla del Trabajo.
Su idilio con las dos ruedas se intensificó desde mediados los años 50 de la mano de su concuñado Alejandro Echevarría. La Vuelta a España llevaba cuatro ediciones consecutivas suspendidas y ambos la resucitaron. En 1955 fueron a Francia para ver in situ la organización del Tour y volvieron convencidos de relanzar la carrera ciclista española con el apoyo fundamental de El Correo. Con amigos y conocidos muy implicados dentro de la organización crearon un grupo de trabajo magnífico que dio soporte a los equipos y patrocinadores en los inicios, que fueron complicados.
Bergareche fue el director general de la ronda durante 23 años y el País Vasco y sus carreteras el escenario habitual de la prueba. Poco a poco la carrera fue ganando prestigio internacional y atrayendo a grandes estrellas mundiales. Su primer gran éxito mediático llegó en 1957, con la histórica pugna en la calzada y fuera de ella entre Federico Martín Bahamontes y Jesús Loroño. Así se consolidó como la tercera gran vuelta por etapas y ciclistas históricos como Anquetil, Poulidor, Janssen, Gimondi, Pingeon, Ocaña, Fuente y Merckx inscribieron su nombre en el palmarés en la época de Bergareche como patrón.

Bergareche con ciclistas como Van Looy, Poblet, Kuiper, Bahamontes, Anquetil, Poulidor, Pingeon y Ocaña
Su última edición fue en 1978, cuando un joven Hinault participó por primera vez y se hizo con el triunfo por delante de José Pesarrodona. Las amenazas de ETA, varios incidentes importantes con cortes de carrera incluidos, y la presión de Luis Puig, que quería organizar una propia vuelta con el apoyo de TVE, fueron causas ineludibles para que El Correo dejarse de organizar el evento. Además, en el plano económico había dejado de ser rentable. Bergareche reunió al Consejo y allí se tomó la decisión. El vasco quedó muy tocado por la resolución y declaró, según contó años después su hijo, “que se acababa de morir la única hija que tenía”. Para él La Vuelta era su otra familia, “pero la seguridad de los ciclistas era lo primero”, en palabras de su primogénito José María. En el mundo del ciclismo también llegó a ocupar los cargos de vocal de la junta directiva de la Federación española de Ciclismo y tesorero durante una veintena de años de la Association Internationale des Organisateurs de Courses Cyclistes.
Falleció a los 84 años en Bilbao el 9 de septiembre de 1994.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Buenos días, queridos. El Barça se pide jugar la visita al Villarreal en Miami, de local de facto; el Barça se pide que la visita de la segunda vuelta al Valencia se adelante al inicio y así tener más partidos en casa a final de liga; el Barça se pide inscribir los fichajes que realiza, pese a no tener dinero, urdiendo planes en los que juegan con la duración de las bajas, Tebas y el CSD en la recámara; el Barça se pide palancas ficticias para «cumplir» el Fair Play Financiero; el Barça se pide el Scalextric, el Cinexin, el Barco Pirata de Famobil, el Casio PT-10 y la Stacy Malibú. Porque el Barça es el niño mimado que nunca ha recibido un no y se siente diferente, especialito. Se cree, en definitiva, impune. Y ciertamente lo es.
El Barça es igual de insoportable que el niño repelente al que sus padres conceden todos los caprichos para no oírle lloriquear mientras ellos se pimplan en el bar. El Barça tiene todo y por lo tanto no valora nada. El Barça no tiene tolerancia a la frustración. No acepta las consecuencias de sus actos. No asume que si su mala gestión le ha abocado a la quiebra ha de cargar con los efectos. No entiende por qué le afean el hecho de haberse comprado al estamento arbitral e incluso algunos, cada vez menos, exigen que sea sancionado por ello. Porque el Barça solo se defendió, el perjudicado siempre es él. El Barça es el mejor, y por tanto considera lícita toda acción encaminada a ganar, porque otro resultado es injusto. No es una cuestión deportiva, de normas, de reglas, el Barça debe ganar porque sí, porque el club, y el pueblo al que representa, son los elegidos.
Como todo niño malcriado, está convencido de que se merece todos los caprichos que se le antojen, porque lo contrario es persecución. El princesito se siente víctima cuando se asoma a la realidad. Cuando mamá Tebas le dice que no, acude gimoteando a papá Uribes. El Barça es como la orugrita de los Simpson, que si no es consolada constantemente morirá. Los culés se sienten, porque lo son, intocables.
«Intocables» también es la palabra más destacada de la portada de Mundo Deportivo. El diario de Godó, grande de España, se refiere a Casadó y Fermín, sagrados para Flick. «Quiero que Casadó se quede», son las palabras del técnico azulgrana destacadas por Sport.
Afirman por ahí que la venta de Marc sería importante para que el club alcanzase la regla 1:1, pero no es verdad. Da igual, todo da igual. El Barça fichará e inscribirá lo que quiera, venda o no venda —nunca mejor dicho— a Casadó o a Rita la Cantaora. Además, cualquier déficit deportivo será después compensado por la vía arbitral, con lo cual la victoria nacional está asegurada. Acaban de designarle por segunda vez consecutiva a Figueroa Vázquez para el VAR, después de su gran actuación al no avisar al colegiado de la entrada criminal de Raphinha que debió haber significado su expulsión.
Porque la alternativa es llorar. Llorar y llorar. Llorar y llorar. Con dinero y sin dinero. Como la orugrita. Contra todo y contra todos, dice luego Laporta. ¿Contra quién, Jan? La prensa que no tienes untada está lubricada por Tebas o por la Federación o por ambos, porque todo es lo mismo. En el sistema es indistinguible la parte que es Barça, la parte que es Liga, la parte que es RFEF y la parte que es Gobierno. Por eso quien mejor representa al sistema es Albert Soler. Contra todo y contra todos, menos contra el poder. Siempre ha sido así en la historia del Barça y en la de la ideología que representa.
Marca trata este asunto de arriba de manera que cualquiera que no esté al tanto no vea nada sospechoso en la propuesta. El Barça, pobrecito, se ve obligado a pedir que se juegue primero fuera y la segunda vuelta en casa. Que sí, que el sorteo ha deparado lo contrario, pero qué más da. ¿Por qué alterar el calendario a placer va a suponer adulterar la competición? Que sí, que de nuevo el Barça jugará más partidos en feudo propio al final de la liga, cuando se decide, pero qué más da. Si no se le concede este capricho, gritará, como la orugrita, y la culpa será del Madrid. Porque la culpa siempre es del Madrid. ¿Acaso el Barça no tuvo pagar millones durante décadas al CTA vía su vicepresidente porque no hallaba manera limpia de ganar al Madrid en el campo? Si el Madrid no hubiese ganado tanto, el Barça no tendría que haberse comprado el sistema. Culpa del Madrid. Siempre.
Mientras Marca prepara el terreno para el enésimo pucherazo liguero, ayuda a crear mal ambiente en el Madrid. Están esperando a Vinícius, nosotros estamos esperando que los de Gallardo demuestren gallardía para ejercer el periodismo.
El tratamiento de los medios al Barça es, en general, dadaísta. Mirad el siguiente ejemplo. No hase falta desir nada más.
As dedica su portada a La Vuelta Ciclista a España, cuya 90ª edición comienza hoy en Italia. A propósito de este acontecimiento, hoy publicaremos en La Galerna una pieza histórica de Alberto Cosín que relaciona al Real Madrid con la ronda ciclista. No os la perdáis.
Pasad un buen día.
Buenos días, amigos. El Atlético de Madrid se presentó ayer ante su afición en el Metropolitano, o sea, en EEACCW (El Estadio Antes Conocido Como Wanda). Fue un gran festejo de luz, color (rojo y blanco para ser exactos) y animadversión vikinga (o cierva, como ellos dicen ahora). No deja de tener su gracia el presentarte cuando ya te has presentado, a la sazón palmando 2-1 contra el Espanyol pese a tus rutilantes fichajes, el importe de los cuales supera en los últimos dos años la nada desestimable cifra de 350 millones de euros.
Las portadas de la prensa madrileña deportiva del día dan cuenta del gran evento en pequeños espacios colaterales, reservando los espacios centrales al hipotético interés del Madrid por Wharton (Crystal Palace) y al gran rendimiento que está dando Huijsen.
Respecto a la gran ilusión que está despertando en el madridismo Huijsen, no podemos estar más de acuerdo. Está deslumbrando desde su faceta de defensa que ejerce de centrocampista, o viceversa. Precisamente, nuestro amigo Jorgeneo dio con la bella coincidencia entre su mapa de calor ante Osasuna y el de Toni Kroos en cualquier partido random del año pasado. Con ello no se pretende comparar ambos futbolistas (Dean apenas está empezando), sino señalar hasta qué punto el espigado hispanoholandés representa en el equipo un rol que trasciende el de simple marcador en área propia.
En cuanto a un posible interés blanco por Wharton, solo podemos decir que el futbolista nos gusta mucho.
Como comentábamos, la gran presentación colchonera en el otrora pez llamado Wanda ocupa lugares menores tanto en la primera plana de As como en la de Marca. Nos parece una pena, la verdad. Tan magno evento debería haber concitado más atención, sobre todo por lo sano de los cánticos allí proclamados.
En efecto. Allí se congregó una afición deseosa de mostrar en todo momento un apoyo sano y limpio a los suyos, lo que como vemos, en términos atléticos, se traduce en ciscarse en el Real Madrid, que (no) pasaba por allí. No solo el público coreó el ejemplar salmo “Madridista el que no bote”, sino que los propios jugadores colchoneros de las tres plantillas reunidas (primer equipo, segundo y sección femenina) votaron al uníson, para demostrar al respetable que eran sensibles a esa proclama, y dejar claro que el sambenito del madridismo no podía en ningún caso aplicárseles, no fuera a ser que el grupo de animación nazi Frente Atlético tomara nota de quién estaba botando y quien no, corriendo el riesgo los segundos de asumir correctivos tan severos como el que estas encantadoras criaturas son capaces de infligir.
De hecho, y al ser siempre el Frente Atlético el impulsor de estas nobles iniciativas musicales, nos extraña que no hayan introducido aún una variante conceptual y ortográfica. Estos gentiles caballeros no son precisamente grandes amantes de la democracia, por lo que un cántico “Madridista el que vote” bien podría representar de manera más fiel su aversión por todo lo blanco. Entendemos que la única explicación para que no hayan testado aún esta variante reside en la imposibilidad de distinguir acústicamente entre la b y la v, por compartir botar y votar idéntica transcripción fonética.
No, no lo podemos entender. Sin afán de resultar ofensivos, tampoco pretendemos hacerlo.
Os dejamos con Sportivo, que viene tan apasionante como de costumbre.
Pasad un buen día.
Ángel Bahamonde (Madrid, 1949) es una figura clave en el estudio de la historia contemporánea española, desde el análisis de la realidad y la evolución social del país en el siglo XIX hasta la Guerra Civil, el franquismo y más allá.
Es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid, plaza que ocupa desde 2003, tras haber ejercido en la Universidad Complutense de Madrid desde 1992.
Desde su inmenso prestigio como experto en su campo de estudio, nunca ha ocultado su condición de hombre de izquierdas ni sus simpatías por el Real Madrid. Su obra “El Real Madrid en la historia de España” es una absoluta referencia. Al no haber sido reeditada hace tiempo, cualquier copia constituye objeto de deseo fervoroso por parte de coleccionistas, vendiéndose en la red por precios desorbitados. (Ojalá esta entrevista sea útil para que se reedite como merece. Ojalá sirva también como adelanto de dicha hipotética reedición).
Mucha gente considera que el Barcelona es la máxima representación del nacionalismo catalán. Nos gustaría empezar por preguntarte si estás de acuerdo en esto.
Claro. Es el máximo vehículo de difusión de la causa nacionalista o independentista catalana. Todos hemos visto partidos que se han jugado en el Camp Nou bajo gigantescas pancartas que rezaban “Catalonia is not Spain” o acusaban a España de ser una dictadura. Pancartas gigantes, lo que nos hace pensar que no podían estar ahí sin el consentimiento del club, cuando no respondiendo a una iniciativa del mismo.
¿En qué más se le nota al Barcelona su condición de ariete nacionalista o independentista?
Tiene todos los rasgos del nacionalismo. Todo nacionalismo, incluido el español, necesita un enemigo exterior. También un proyecto de imperio. Sin la existencia de estas dos cosas, no funciona. Desde su invención en el siglo XIX, ha tenido siempre estos dos requisitos. En el caso del FC Barcelona, parece evidente que el enemigo exterior es el Real Madrid, y el proyecto de imperio ganar diez Copas de Europa en el mismo año. (Risas).
Aquí surge una pregunta que tiene su enjundia. Los jugadores que juegan bajo esas pancartas ¿están implícitamente apoyando esas causas?
Para decir eso habría que suponerles una formación de la que tal vez, en su mayoría, carezcan. Un Xavi, sí. Un Piqué, también. Un Iniesta que es manchego… Bueno, coyunturalmente Iniesta también lo ha apoyado, en realidad. Se ha dejado llevar por la corriente. Cobran mucho, todo el mundo tiene un precio. Los otros dos que he mencionado no son coyunturales, son estructurales.
Siempre ha existido la leyenda negra, pero el caso Negreira parece haber acrecentado la necesidad defensiva de seguir proclamando lo del Madrid como el equipo de Franco. Estamos hablando con uno de los mayores conocedores de la historia contemporánea de nuestro país. De una vez por todas, ¿qué hay de verdad en lo del madridismo de Franco, y viceversa?
No hay un solo documento que demuestre la vinculación del Real Madrid con el régimen franquista. Empecemos por ahí. Se puede argumentar que, evidentemente, es muy difícil que exista documentación de esta vinculación, o sea, que podría haberse dado aun no estando documentada, y sería verdad. Pero establezcamos dos épocas del franquismo. Primero está el franquismo duro, durísimo, que va del 39, tras ganar la Guerra, a principios de los 50. Es en esa década donde el franquismo empieza a reformarse a sí mismo, a reinventarse, y es el que normalmente conocemos todos, es decir, el del desarrollismo de finales de los 50 y década de los 60. En todo caso, se podría establecer una vinculación entre el Madrid y el tardofranquismo, pero ni eso, porque si acaso fue el régimen el que se subió al caballo del éxito del Madrid, y no al contrario. Desde luego, entre 1939 y 1953 la cosecha de títulos de los blancos es demasiado ridícula como para establecer un nexo entre club y régimen.
Haciendo de abogados del diablo, se ha dicho que Bernabéu se alistó en el ejército franquista, y que lo hizo como voluntario.
Se ha dicho y es verdad. Pero vayamos a algo mucho más trascendente. Vayamos a quién financió el levantamiento militar de Franco, o de los autoproclamados nacionales, denominación que en términos de ciencias políticas se podría admitir, por cuanto nacional se llamaba a todo movimiento antiliberal y antidemocrático. Nacional sindicalista en España, nacional socialista en Alemania, nacional fascista en Italia y nacional católico en Austria.
Dinos quién los financió.
La burguesía catalana.
Vas a tener que decirlo otra vez, porque a nuestros lectores catalanes y culés, si los hubiere, les va a dar quinientas vueltas la cabeza.
La burguesía catalana financió el levantamiento franquista. El nacionalismo catalán conservador, en particular Juan March y Cambó, un nacionalismo conservador que es el antecedente de Puigdemont y que domina en Cataluña hasta 1931. En ese año se constituye Esquerra Republicana de Catalunya y cambian las tornas, convirtiéndose en la fuerza predominante en la región, pero hasta entonces dominan la política en la zona. Insisto: ellos financian a Franco. Son la principal fuente de ingresos. No solo eso, también crean todo el servicio exterior del régimen, con la constitución del famoso centro de espionaje de Biarritz y San Juan de Luz.
Explícalo, por favor, antes de que nuestros lectores, catalanes y no catalanes, se vuelvan locos.
Es muy sencillo. El nacionalismo conservador catalán estaba muerto de miedo ante el millón de anarquistas que había en Cataluña, y eso le condujo a apoyar la insurrección franquista. El factor anarquista en los años 20 en Cataluña es análogo al papel de Bildu en el País Vasco actual. ¿Por qué el PNV ha dejado de estar como loco por la idea de un referéndum de independencia? Porque sabe que, en una Euskadi independiente, ahora mismo no gobernaría, así que “dejemos la independencia para otro día”. De igual modo, Cambó y March, en la Cataluña de la época, entienden que ese anarquismo es un peligro para ellos, y para detenerlo financian a Franco. Todo esto está por ejemplo en la biografía de Francisco Cambó que escribió Borja de Riquer, un catedrático catalanista soberanista que no por ello deja de ver esta realidad indudable.
Los culés leerán esto y no lo creerán, e insistirán en lo de Bernabéu, voluntario franquista.
Si empezamos a buscar voluntarios de un lado y de otro, vamos a encontrar los que queramos. D. Santiago fue voluntario, es verdad, pero es interesante, porque solo llegó a cabo. Ni siquiera a alférez provisional, o algo así. Era cabo oteador, es decir, de los que se sube a rocas y otea el horizonte para ver si atisba al enemigo. Probablemente no disparó ni un solo tiro.
Eso al menos cuenta su viuda, Doña María, en la biografía La Causa, de Martín Semprún. Que estuvo en la guerra pero nunca disparó.
Exacto. Y él era un señor conservador, pero si identificamos a todo señor conservador como franquista estamos cometiendo un error, muy típico por cierto en historiadores de izquierda. Yo soy de izquierda, pero tengo muy claro que no es lo mismo.
Obviamente Bernabéu y el Real Madrid de la época convivieron con Franco. Pero convivir con Franco no te hace franquista, ¿o sí? Es un debate casi moral.
Es que no creo que se lo plantearan demasiado. Es decir, puestos a mal, ¿Bernabéu prefería a Franco antes que a la República del 31? No tengo ninguna duda. Eso es evidente. Una persona conservadora va a preferir una dictadura de derechas a un régimen reformista que está rompiendo privilegios reaccionando ante situaciones seculares. ¿Ser conservador qué es? Pues plantear que, cuantos menos cambios haya, tanto mejor. Claro. Y Bernabéu era conservador. No obstante, no hay ningún documento que nos demuestre que fuera miembro del Movimiento Nacional, que era el partido único de carácter franquista. Nunca quiso que hubiese camisas azules en la directiva, y de hecho expulsó a un compañero de junta al enterarse de que era falangista.
Estás más o menos diciendo que Bernabéu era monárquico pero en cierto modo franquista, que es una cosa difícil de conciliar.
Había monárquicos franquistas, al menos coyunturalmente, ya que depende de cómo entiendas la monarquía. Hubo muy pocas personas conocidas (cuatro familias nada más, Pedro Sainz Rodríguez, Gil Robles, el duque de Alba y alguno más) que fueron monárquicos y juanistas, por oposición a monárquicos y franquistas. Está el caso de Sainz Rodríguez, como digo, que fue el primer ministro de Cultura de Franco, en el gobierno del 38. En el año 39, Sainz le dice a Franco: "bueno, hemos ganado la guerra para restablecer la monarquía, ¿verdad?" Silencio. "Bueno, pues si no me dices nada yo me voy con don Juan, así de simple". "Ah, pues vas a perder la cátedra de Historia de la Literatura que tienes en la Universidad Central". Y la perdió. Y se exilió. Se exilió con don Juan.
De la condición monárquica (¿y juanista?) de Bernabéu habla la visita oficial del equipo a la familia real en el exilio, en Suiza, cuando fueron a jugar contra el Servette en la primera eliminatoria de Copa de Europa de la primera edición, ¿no es así?
Esa visita no gustó nada a Franco, aunque también es cierto que D. Santiago, siendo presidente de Real Madrid, se podía permitir casi cualquier lujo. Entre ellos estuvo ese primer viaje a Rusia, donde visitaron a los famosos niños republicanos de Moscú, o aquel primer viaje a Suiza para visitar a D. Juan del que hablas, al que siguió otro en Estoril.
¿Hubo dos visitas a la familia real en el exilio? Solo sabíamos de la de Suiza.
Sí, visitas a la familia real hubo varias, pero no puedo determinar cuándo. En la primera va con todo el equipo. Y luego hubo alguna otra, a lo mejor sin el equipo. Siempre es la relación personal. Él era donjuanista. Pero también aceptaba a Franco. Claro, muchas personas tenían en mente la Ley Fundamental, la del 47, la ley que convierte España en reino. Establece que España es una monarquía, pero una cuyo regente único va a ser el general Franco mientras viva. Bueno, es el mal menor, hemos restablecido la monarquía, pensaban, recemos para que este señor no viva mucho. Lo que sucede es que luego vive mucho. Pero había gente que encontraba cierto confort en la idea de esa ley. Sí, porque por lo menos aseguraba la continuación monárquica en España. Entonces hay que entender a Bernabéu como un personaje más de la España de aquella época, un monárquico que aguantaba a Franco hasta que volviera la prometida monarquía. Como hay que entender a muchos directivos del Barça de los años 40, que son perfectamente equiparables a lo que era Bernabéu en cuanto a aceptación del franquismo. Esa aceptación no debe escandalizarnos. ¿Va a renunciar el club catalán a los títulos ganados en los años 40, que fueron muchos? El Madrid en cambio, hasta el 53, solo gana dos Copas.
¿El favorito del régimen, en esa primera parte “dura” de la que hablabas, era el Barcelona?
Yo no sé si decir favoritos de ese régimen, pero está muy claro, seamos positivistas, que los que ganaban títulos eran ellos, junto al Atlético de Aviación, que era el equipo del ejército instaurado desde el propio régimen. El Atlético de Aviación tampoco gana tantas ligas. 39-40 y 40-41, tampoco más.
“El Madrid siempre ha huido de la política”
Pero sí es un hecho que Franco forma y da vuelo a lo que ahora es el Atleti, como el equipo oficial, el del ejército, como has dicho.
Claro, pero es que la cosa iba más lejos inicialmente. Habia un gran proyecto de desrrepublicanizar Madrid. Madrid había sido una ciudad, diríamos, de centro-izquierda. Una ciudad roja que no me gusta, pensaba Franco. Había sido de centro-izquierda, digamos, desde 1923 a 1939. La defensa de Madrid, frente a los militares sublevados, en gran medida entra dentro de ese contexto. Serrano Suñer hablaba de que había que quitar la “chuletería republicana” de Madrid. Recordemos que este hombre, el cuñadísimo, es el que manda realmente entre el 39 y el 42, hasta que Franco se lo carga. Y los discursos de Serrano Suñer son taxativos. Querían hacer un equipo de fútbol que fuera el equipo de la ciudad, y que representara al ejército victorioso.
Es cuando se le propone a Atleti y Real Madrid que se fusionen para ser el equipo del ejército nacional, ¿no es así?
Así es, pero el Real Madrid se niega. El Real Madrid que todavía no es Real Madrid, cuidado, que tarda un año en volver a ser real. Porque el tema de la monarquía a la altura del año 39, mejor no tocarlo, que Franco cogía sus enfados. Madrid Fútbol Club. Así se llamaba.
Correcto. ¿Qué presidente del entonces Madrid Fútbol Club se niega a esa fusión?¿Es Parages?
Está Meléndez, pero Parages sigue siendo fuerte, Hernández Coronado también. Bernabéu es hombre fuerte, pero aún es uno más. Se les ofrece este plan de unirse al Atleti y formar el equipo nacional, pero no quieren. En realidad, es la reproducción de lo que había sucedido en el 23, no lo olvidemos. En el 23 es algo que plantea el rey, y sucede lo mismo. Alfonso XIII deseaba que se agruparan todos los equipos madrileños. Al final de Reina Victoria estaba el Metropolitano. ¿Para qué se construye el Metropolitano? Un campo de 30.000 espectadores, una audiencia bárbara para la época, destinado a ser el reciento deportivo de un equipo que sería la fusión de Madrid, Atleti, Racing de Madrid...
¿Y en el 23 también es el Madrid quien se niega a dicha fusión?
Sí, fundamentalmente es el Madrid.
Muy interesante, ¿no?
Lo es, porque representa, desde un momento tan temprano en la historia del club, la defensa de una personalidad propia. No estamos hablando de política aquí. Hablamos de la personalidad del club. Somos lo que somos. Y no queremos un aglutinante con otros equipos ajenos.
"Franco ofrece al madrid este plan de unirse al Atleti y formar el equipo nacional, pero el madrid se niega. En realidad, es la reproducción de lo que había sucedido en el 23 con alfonso xiii"
¿A qué crees que se debe esta voluntad tan férrea de no mezclarse con otros y mantener la esencia del club?
El Madrid siempre miró hacia Inglaterra. Siempre miró al fútbol inglés, y en dichas islas la personalidad de los clubes es sagrada. El Manchester City no se unió (ni se habría unido jamás) al Manchester United para ser el Manchester. Es la esencia de los procesos identitarios, proceso en el que entran los clubes de fútbol. De tal manera que yo me identifico con un club, pero dejo de identificarme con ese club como de pronto desaparezca y se una a otros clubes. Y el Madrid, de una forma u otra, en esa época, va teniendo su clientela. Es decir, va teniendo la gente que se identifica con ese club. Y que lo identifica, además, como el club de la ciudad. Y tengamos en cuenta la importancia que tiene, diríamos, la patria chica. Nosotros en España hemos tenido un conflicto continuo tratando de construir la patria grande, desde el siglo XIX. Es verdad. La gente siempre se ha dicho: yo soy manchego, yo soy asturiano, yo soy tal, yo soy cual, yo soy lo otro, pero la patria grande ha sido otra cosa. Así que la gente empieza a identificar al Real Madrid con el equipo de la ciudad. Es una identificación con tu urbe. Tu patria chica. Y claro, si se pierde esa señal de identidad es terrible. Es decir, no solamente es un problema de la directiva. Es que seguramente los aficionados del Madrid, que no eran legión todavía, pero eran suficientes, se hubieran negado rotundamente a ese proceso de unificación, porque para ellos el equipo de su ciudad era el Madrid y solo el Madrid. Y es algo que no se tiene en cuenta pero que entra dentro de la historia social del fútbol.
¿Y no puede ser también que esa resistencia feroz a fusionarse con otros sea fruto de una especie de delirios de grandeza que luego, increíblemente, demuestran ser una especie de profecía autocumplida?
¿Qué quieres decir?
A ver. En 1904, solo dos años después de su fundación, el Madrid ya está presente en la fundación de la FIFA, cuando el balompié en España era amateur, cuando ni siquiera existía ni por asomo algo parecido a una Federación de Fútbol. ¿No habla eso de un “pueblo” que se cree el elegido, que se cree (y luego resulta estarlo) llamado a formar parte de algo global y grandioso? Casi como si hubiera en el club una conciencia muy clara de ser una cosa única e intransferible destinada a conquistar el mundo, ¿no? Algo asombroso.
No. La FIFA en aquel momento no tiene la fuerza que después va a tener. Nada que ver. En 1904 lo que cuenta es el movimiento olímpico internacional. Porque los grandes torneos de fútbol son los olímpicos. Lo de no aceptar fusiones ni absorciones tiene que ver con lo de la patria chica en el proceso de identificación, ya está. Yo me identifico y mis señales de identidad van unidas a este club, no a otro. No hay más.
En todo caso, es muy interesante porque hay mucho idealismo en eso. Si esto no es algo platónico, no sé qué lo es.
Hay mucho idealismo. Pero sería exagerado decir que en 1904 estamos convencidos de que nuestro futuro va a ser esplendoroso, como tú decías. No. Pero sí hay algo cierto a la altura del 23: somos el principal equipo de Madrid. Y al ser el principal equipo de Madrid, bueno, pues que no nos toquen demasiado ¿eh? Es decir, el Racing no tiene futuro. Simplemente por la propia estructura de la ciudad. Entonces, somos el equipo que representa a la propia ciudad. Eso hay que tenerlo en cuenta. El Atleti nunca ha representado a la ciudad. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. No. Es el Madrid. Y por eso aún lo denominamos, y se empezó a denominar en aquella época, como EL MADRID, para nosotros es EL MADRID.
Así lo llama todo el mundo dentro de nuestras fronteras, aunque no así fuera…
Los franceses, muy curiosamente, dicen Le Real de Madrid. Pero es el Madrid. Hala Madrid. No Hala Real. Es el equipo de Madrid. Se acabó. Pero ya lo era en aquella época. No porque ganara luego no sé cuántas copas de Europa, sino que ya lo era antes. Y claro, en el 23 ya existía ese precedente que estaba directamente concebido por los Otamendi y su Compañía Metropolitana de Madrid, que es un tinglado muy interesante. Es una gran empresa donde la Casa Real tiene muchos intereses. El hotelito, al final de Reina Victoria, que el rey Alfonso XIII regala a Carmen, a su gran amante, su gran amor, con la cual tuvo dos hijos. Uno de ellos nos dio mucho la lata por televisión, Leandro. Y es que estamos hablando de la Compañía Metropolitana. Es la que hace el metro. Una compañía privada pero muy poderosa. Actuaba casi como un monopolio. Con capitalismo vasco detrás. Hablando también de capitalismo vasco y de los Urquijo, para mí es muy importante en el salto que va a dar el Real Madrid a la profesionalización, a partir del año 28, el apoyo del Banco Urquijo de Madrid, que era uno de los grandes bancos de la época. En Inglaterra ya es lo que pasa. En Inglaterra está profesionalizado el fútbol a la altura del 23. Y los clubes de fútbol dejan unos excedentes enormes.
El Atleti nunca ha representado a la ciudad. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. No. Es el Madrid. Y por eso aún lo denominamos, y se empezó a denominar en aquella época, como EL MADRID, para nosotros es EL MADRID
¿Es el Madrid quien profesionaliza el fútbol en España?
Sí. Pero sin ninguna duda. Puede tener una lectura positiva o negativa. Depende también de la ideología de la persona que se acerque a la cuestión. Para mí es positiva. Aunque también es verdad que el gran salto al fútbol de masas lo va a dar antes el Barça que el Madrid. Porque Les Corts acoge cerca de 30.000 espectadores. Y también el Español.
¿Antes que el Madrid, incluso, se podría decir?
En los años 20, yo diría que un poquito antes que el Madrid. El salto de los años 20, que es el avance que se da en el país a todos los niveles. El gran nacimiento de la zarzuela. La expansión de la zarzuela, el teatro popular, la conquista de la sierra por parte de las clases proletarias, vamos a decir, madrileñas. Y también el fútbol. Es la época amateur en la que son los socios los que juegan al fútbol, se equiparan socios y deportistas. Señoritos de clases altas y de clases medias. Sobre todo de clases medias. Son los socios que juegan al fútbol y se divierten, no es nada más al principio. Y de pronto nace el fútbol masa, el fútbol espectáculo. Y eso nace en España después que en Inglaterra. Y por eso en el 23, los Otamendi, que son muy listos, los ingenieros Otamendi de la Compañía Metropolitana, se dan cuenta de que esto puede ser un negocio fabuloso, lo que junto al rey impulsa ese plan del gran equipo conjunto de la capital, que queda abortado por el ansia de independencia del Madrid.
¿Los Otamendia son los primeros en España que ven que esto puede ser un negocio?
Sí, un negocio fabuloso. Pero el club blanco lo tiene claro. Si esto, como parecen predecir todos los indicadores, se convierte en un enorme generador de ingresos, en una empresa de espectáculos, mejor solos que mal acompañados. Es que es lógico que se diga no a esa fusión. Y en el 39 es lo mismo. Dicen no, no. Además, hubiera sido un nivel de politización excesivo. Y yo diría que el Madrid siempre ha huido de la política.
Pero unirse a los demás equipos locales también era la salida más fácil, ¿no? Sobre todo en el 39, con el club destrozado tras la guerra y la incautación.
Quizás a corto plazo. Pero lo bonito del caso es precisamente lo que creo que distingue al Real Madrid del Barcelona, el Atlético de Madrid y cualquier otro. Es el cortoplacismo que han tenido casi todos los clubes españoles en momentos decisivos frente a la capacidad para hacer valer el largo plazo que ha tenido el Madrid. No sabéis hasta qué punto es fundamental. Es fundamental en el mundo económico.
Esa diferencia se ve todavía, diría yo, ¿no?
Claro, ahora mismo lo tenemos con Florentino. Necesitamos cambiar al Bernabéu y se cambia el que hay, de la manera más ambiciosa. Necesitamos esto, necesitamos lo otro, y se hace, siempre mirando el largo plazo. Necesitamos apostar por jugadores jóvenes, buenos. No importa si nos tiramos cuatro años sin ganar la Copa de Europa. Lo van a entender los socios. Él piensa esto. Y además, encima, acabamos ganando Copas de Europa. Es el colmo del éxito. En parte también cuestión de suerte, ¿por qué no decirlo? Pero planificar siempre a largo plazo ayuda muchísimo. Y Bernabéu lo tuvo claro. Todo a largo plazo. El largo plazo es nuestro éxito. El Barça no mira nunca el largo plazo.
Son cortoplacistas natos, ¿no?
Pero ¿cómo es posible que no entendieran la Liga en su momento? No entendían la Liga. “¿Para qué queremos la Liga? El Campeonato de Cataluña. Con eso tenemos bastante”. Eso decían.
“Lo que distingue al Real Madrid del Barcelona, el Atlético de Madrid o cualquier otro es el cortoplacismo que han tenido casi todos los clubes españoles en momentos decisivos, frente a la capacidad para hacer valer el largo plazo que ha tenido el Madrid”
El año 28, hablamos.
Así es. Ya por entonces el Barça empieza a politizarse. El Barça para mí empieza a politizarse en torno al nacionalismo catalán a medida que la alta burguesía catalana deja de apoyar la dictadura de Primo de Rivera, cuyo alzamiento también financió, como haría con el de Franco más de una década después, como decíamos antes. Volvemos a lo mismo. Yo no sé por qué a veces quieren negar su propia historia, que por cierto yo entiendo. Yo soy un burgués catalán. Yo tengo una fábrica. O yo soy de una clase media. Joder, es que a derecha e izquierda veo un montón de anarquistas por todas partes. Es que hay un millón de anarquistas en Cataluña. Y quieren protegerse. En clase gasté una broma sobre Cambó. Por la mañana se despierta, se mira al espejo y exclama: ¡Visca Catalunya lliure! En catalán, claro. Llega a la fábrica, a su fábrica. ¡Hostias! Banderas de la CNT por todas partes. Y entonces dice: ¡Viva España y el ejército español! Que es el único remedio para evitar que estos anarquistas hagan la revolución. Vuelve a casa por la noche, se mira al espejo y vuelve a exclamar: ¡Visca Catalunya lliure! Y esa contradicción es tremenda en la Cataluña de aquel momento. El Barça, en este sentido, también es un equipo muy contradictorio, claro. Ellos alardean de que en el 25, en un partido de fútbol, la dictadura les prohíbe cantar El Segadors. Y a partir de ese momento, el Barcelona descubre cuál va a ser su proyección: la defensa de una Cataluña libre frente al estado español. Bueno, vale. Ellos se lo cuentan así, ellos lo aceptan así, pero todo ello ha significado otras cosas. El Madrid siempre estuvo lejos de la política, porque Bernabéu en esto fue muy inteligente: hay que alejar el Madrid de la política. Otra cosa es que pueda cumplir determinados servicios, como la medalla de oro a Dayán, y empezar el intercambio comercial con Israel. Eso es otra historia. Pero lejos de la política.
Esa medalla a Dayán, que Bernabéu se quitó de la propia solapa, tampoco gusta a Franco, o eso se dice.
Claro, cabreó a Franco, es lo bonito del Madrid de la época. Yo coincidí en el metro yendo al Bernabéu más de una vez con quien fuera secretario general de la UGT: Cándido Méndez. Muy de izquierdas y muy madridista. Eso es lo que le encantaba a Bernabéu, que en el Madrid todos tenían cabida, independientemente de su forma de pensar. Bueno, en el Barcelona parece ser que no. Por otro lado, creo que el Madrid y el Barcelona han jugado un mismo papel en algo. El Barça siempre farda mucho de una cosa. “Nosotros siempre hemos sido un equipo que ha permitido la incorporación de los murcianos, aragoneses, o andaluces, o extremeños que iban a Barcelona”. Creo que el Madrid también ha cumplido mucho esa función. Y es una cosa que no se ha estudiado suficientemente en la historia social. Es fundamental. Es decir, los equipos como mecanismo de integración. Madrid y Barcelona lo han hecho.
Pero ellos han presumido mucho de ello y nosotros, no. Una cosa más que ellos han sabido vender, a diferencia del Madrid.
Es que nosotros no hemos sabido vender nuestra historia, porque no nos ha interesado, por lo que sea.
La narrativa es la victoria, me decía Arcadi Espada. El relato del Madrid es ganar.
Pero eso es muy vulgar. Además de ganar, ha cumplido con otras misiones, y hay que contarlo. Por ejemplo, esta misión de integrar, pues el extremeñito que venía a Madrid, en los años 60, o se hacía del Madrid o se hacía del Atleti, y así se acoplaba a su comunidad. También el Atleti ha cumplido ese papel, pero era un instrumento de integración en la cultura madrileña. En la cultura urbana, porque ellos venían del campo. Es que los catalanes dicen: la cultura catalana… No, no, no. Nada de la cultura catalana. La cultura urbana de Barcelona y la cultura urbana de Madrid. Eso sí que era un instrumento de integración, por todo lo que significaba. Y yo creo que los equipos de fútbol en nuestro país han cumplido un papel muy interesante. Y sobre todo, en este caso, los madrileños, y por qué no decir, el Barça también, por supuesto. El Athletic de Bilbao, por ejemplo, siempre ha sido más exclusivista. Es más vasco. Vascos, jugadores vascos, pero también espectadores vascos. Más vascos. No me entiendas mal, el fútbol español debe mucho al Athletic de Bilbao, a la cantera vasca. Debemos tanto al Athletic de Bilbao que tiene que estar siempre en un pedestal. Eso no lo podemos olvidar nunca, si sabemos algo de historia. Pero la gran integración urbana la hacen Madrid, Barcelona y Atleti de Madrid.
“Si no hubiera habido Guerra Civil, el Real Madrid ya habría sido el gran superclub europeo a la altura de 1943-44”
Oye, Ángel, estalla la Guerra Civil, y se produce lo que tú llamas, de manera muy interesante, la autoincautación. No es tanto que el club sea incautado por la República como que el club se autoincauta, adelantándose a los acontecimientos.
Sí, la incautación es llevada a cabo por gente que está dentro del club y que también está vinculada al Frente Popular. En el Madrid había gente de derechas, de izquierdas, de centro, de todo, y son los de izquierdas de dentro del club las que la ejecutan. En mi libro dividí Chamartín gracias a muchos testimonios que encontré. En la tribuna, casi como hoy en día, gente de derechas y gente conservadora. En los fondos, gente de clase media, más bien baja, y elemento popular. Y en el lateral, gente de clase media. Y luego, en el tendido de los Sastres, el obrero que no tenía dinero para pagar. El tendido de los sastres era una pequeña colina donde hoy está el Paseo de la Habana y donde se sentaba a ver el partido, fuera del Viejo Chamartín, gente sin entrada. Parte de la colina se desmochó luego para urbanizar. Pero desde allí se seguía el juego a la perfección. No se acumulaban diez o veinte, no, sino gentíos que estaban ahí gritando y cantando, igual que si estuvieran dentro, desparramados a lo largo de la colina. Antes de la Guerra había en el seno del club gente de todas las ideologías y diferentes poderes adquisitivos.
Alguien te sacará el caso de José Antonio Primo de Rivera, que también era socio.
Estoy hasta la narices de que me lo saquen. Claro que lo era, y acudía con frecuencia en el gimnasio del Madrid ¿Y a partir de ahí digo que el Madrid es fascista? Si es que ningún club de fútbol se puede asegurar que sea de derechas o de izquierdas, es que es absurdo. Porque a la hora de la verdad, el fútbol es interclasista, porque cualquier aficionado al balompié, fuera del mismo, piensa como le da la gana. Así que el estadio estaba dividido en clases y, consecuentemente, en ideologías, y fueron los izquierdistas pertenecientes al club quienes propiciaron la autoincautación.
¿Y cómo se produce esta autoincautación? Hemos leído que Hernández Coronado, que era más bien un hombre conservador, recibe la visita de unas milicias y le entra miedo, lo que favorece esa autoincautación. Por prudencia, entrega el club a dichas milicias.
Yo lo veo de otra manera, perdonadme, pero sí es Hernández Coronado el que lo plantea. A la vista de lo que está pasando en Madrid, claro. En Madrid el Estado se hunde. No nos olvidemos, el poder está en la calle, y las milicias es que quieren... las comunistas, sobre todo, ¿eh?, es que quieren Chamartín ¡Para ellos! Es que es tan fácil como “queremos Chamartín y Chamartín es propiedad del Real Madrid. Luego para tener Chamartín, tenemos que apoderarnos del Madrid”. Solución: autoincautación.
¿Hernández Coronado es el gran ideólogo de esa autoincautación?
Es el gran provocador, yo diría. “Socios madridistas del Frente Popular: que los vuestros, es decir, las milicias, se quieren quedar con el estadio. Venga, vamos a adelantarnos para conservar algo del control”. Si os dais cuenta, tampoco son nombres muy llamativos los que firman ese acta de autoincautación. Autoincauto para que no me incauten alocadamente y se me queden con todo, porque entonces sí la hemos fastidiado y el club desaparece. Y todavía no está claro en julio del 36 que la guerra va a llegar a Madrid. Ojo, no se tiene la más ligera idea. Cualquier madrileño de la época, lo último que puede pensar es que la guerra va a estar ahí, en el Manzanares. No puede ni pensarlo. Eso lo puedo asegurar.
El Madrid (o lo que queda de él, porque el alzamiento ha sorprendido a muchos de los jugadores fuera de España) intenta ir a jugar al campeonato catalán y ahí, cuando ya está todo decidido, cuando la Federación Catalana ha dado su visto bueno para que esos hombres puedan cumplir con su deseo de seguir jugando al fútbol, el Barça dice que no.
De eso no tengo ninguna duda. Pero tened en cuenta que el Barça también controlaba, en parte, la Federación Catalana. Con lo cual, estamos hablando del Barça, claro. Pero no nos adelantemos. En el acta de incaitación aparece el nombre de Vallejo, ¿habría que denominarle presidente del Real Madrid? ¿Qué opináis?
Según su hija Isabel, con la que tuvimos el gusto de hablar, sí.
Jurídicamente esto es un lío, de verdad. No sé qué decir. No me he aclarado. Porque en teoría es una incautación colectiva de los socios. Es decir, acéfala, sin cabeza. Pero seguramente necesitarían una cabeza, claro.
Pero ¿el acta no pone “nombramos presidente a Vallejo”?
Dudo mucho que el acta diga eso. Lo tendría que repasar. (Nota: lo hemos repasado nosotros y en efecto, como adelanta Bahamonde, el acta no nombra específicamente presidente al militar José Vallejo).
Al Coronel Ortega también en los periódicos le ponen como presidente. Con posterioridad a Vallejo.
Pero pensad que eso ya no, ¿eh? Eso ya lo siento en el alma, pero no. Y no es que el Madrid quiera ocultar que tuvo un presidente comunista. No es eso. Es que el club, en ese momento, ha desaparecido. No hay nada. Pero queda Chamartín todavía. Y el estadio es propiedad del Madrid. Eso no hay duda. Registro mercantil. Y con la autoincautación, con más razón. Es propiedad del Madrid y no se puede tocar. Toda empresa, si es autoincautada por los trabajadores de la empresa, no se puede tocar. Esto se hace en la zona republicana con todo. Mirad los tranvías CNT-UGT. Es decir, para evitar que tú te quedes con ellos, hay que llegar a acuerdos de incautación, y generalmente se suele hacer incautación ordenada, no incautación desordenada. Y yo, también esto es una opinión mía, creo que era el Partido Comunista el que quería tomar Chamartín, pero a lo mejor resulta que era el PSOE y no el PC. Yo no sé por qué creo que era el PC, porque comunistas en la junta directiva del Madrid o en la incautación del Madrid yo no veo. Sí veo socialistas y veo republicanos. Eso sí, republicanos hay. De los partidos republicanos nada más. De los partidos burgueses republicanos que están del lado republicano. Unión Republicana e Izquierda Republicana. El Frente Popular es Unión Republicana e Izquierda Republicana, el PSOE, el PC, con el apoyo de la UGT y el apoyo externo coyuntural de la CNT para sacar a los presos de Asturias de la cárcel. Los presos anarquistas nada más. Porque los anarquistas por definición no son un movimiento político, son un movimiento revolucionario.
La hija de Vallejo nos dijo que ella tenía a su padre como un humanista, no como un comunista.
Y lo sería. Es que a lo mejor no era comunista. Republicano, nada más. Es que yo creo que la mayor parte de los que incautan el Real Madrid (y también el Barcelona, por cierto) son, sobre todo, republicanos. Había republicanos de derechas. Unión Republicana es un partido de centro muy conservador, pero que está en el Frente Popular. Y está del lado republicano, que es Martínez Barrio. Yo creo que son republicanos los que incautan el club para evitar males mayores. Para evitar, de hecho, que el movimiento obrero, ya sean socialistas, ya sean comunistas, se queden con el campo. Pero lo que está claro es que jurídicamente, en aquella época, una vez que está autoincautado por los trabajadores no se puede tocar.
Pero ¿es autoincautado por los trabajadores o por los socios?
No, no, no, por los trabajadores. Realmente son los trabajadores. No sé cuántos trabajadores tendría el Real Madrid, pero debería tener su centena de trabajadores muy a gusto, porque ya es una sociedad importante a la altura del 36. No, podría haber socios también, pero no son los socios los que autoincautan. Pues esto lo decimos mal, y yo también lo digo mal. Todos los autoincautadores son empleados del club. Reaccionan con la autoincautación para impedir que la política se quede con el club. Y la incautación de cualquier empresa la tienen que hacer los trabajadores de esa empresa, no un agente externo. Y como digo, Hernández Coronado lo tiene muy claro. Incautación, ya. Pero incluso como instrumento, digamos, conservador frente a la masa obrera que está en la calle. Es que Hernández Coronado es un personaje fascinante. Existe un Bernabéu porque Hernández Coronado tuvo un montón de ideas. Hernández Coronado es el Bernabéu de los años 30. Y, si no hubiera habido Guerra Civil, el Real Madrid ya habría sido el gran superclub europeo a la altura de 1943-44.
Lo habría sido, ¿crees?
Sí, por el equipazo que tenía y también porque además ya hay antecedentes de la Copa de Europa, competiciones anteriores a dicha Copa que podrían haber acogido esa primera grandeza europea. Por entonces ya se ha inventado la Copa Mitropa. Mitropa, Mitteleuropa, en alemán, Centro Europa. Participaban clubes de ligas de países como Austria, Hungría, Checoslovaquia, Suiza…
Bernabéu también se inspiraría en la existencia de aquello.
Claro. Y Hernández Coronado, insisto. Porque en el Madrid de los años 30 ya se habla de la posibilidad de una Copa Latina como equivalente Mediterráneo a la Copa Mitteleuropa. Lo que pasa es que una Copa para toda Europa, por los sistemas de transporte de la época, era imposible. La aviación estaba en ciernes. Y ya me diréis. Para ir de Madrid a Berlín hubieran sido tres días. Imposible. Pero una Copa Latina sí era viable, y se hablaba de ello. Porque Madrid-Lisboa, por ejemplo, ya era una noche de viaje nada más.
Pero qué raro entonces que hubiera que esperar hasta el 53 para que a Bernabéu se le ocurriera, junto a France Football, volver a hacer competiciones europeas.
Coincide con el Tratado de Roma, amigo. La relación del mercado común europeo. Claro, esa relación hay que hacerla. La europeización. Y los fenómenos de europeísmo de los que en aquella época está todo dios hablando.
Y entonces Bernabéu ve el potencial de eso.
Eso es. Empieza el largoplacismo del que antes hablábamos.
Parece ser que Franco no quería que Bernabéu creara la Copa de Europa.
Eso tampoco es verdad.
¿Franco estaba a favor?
A Franco le habría encantado entrar en el mercado común, lo que pasa es que no nos iban a dejar. Una dictadura no cabía en la estructura política del mercado común.
Siempre he pensado que Franco se opuso a la creación de la Copa de Europa. Es más, el gerente Antonio Calderón contaba que el dictador trató de frenar a D. Santiado cuando viajaba a París.
No, no, no, al contrario. En España el franquismo sigue manteniendo la barrera de los Pirineos y quiere el país aislado. Eso es cierto.
Eso pienso yo, y ello encaja con que se opusiera a la Copa de Europa impulsada por D. Santiago, ¿no?
Bueno, vale. Pero, económicamente hablando, el franquismo se da cuenta de que necesita abrirse.
En concreto, Calderón hablaba de un telegrama, o una llamada del Pardo, cuando Franco se entera de la idea de Bernabéu de viajar a París para fundar la competición. “Si Bernabéu lanza esta iniciativa, que se atenga a las consecuencias”.
Mira, yo soy historiador, y si no tengo un documento me callo.
¿Más bien se abstuvo? ¿Qué piensas que hizo Franco cuando se enteró del trofeo en ciernes?
Yo creo que ni se enteró. Porque, en 1954, todavía el fútbol no tiene tanta importancia política como empieza a tener cuando se europeiza. Pero en toda Europa, no solamente aquí, que existe un libro sobre la democracia italiana y la utilización del fútbol. ¡Ojo! No solamente es que la dictadura utiliza el fútbol. El fútbol lo utiliza todo quien pueda utilizarlo. Claro. Porque es un fenómeno, queramos o no, de dispersión. Un tío que tiene muchos problemas, yo qué sé, problemas de salario, va al campo del fútbol, suelta todo lo que tiene que soltar, su equipo gana y llega a casa tranquilísimo. No va a hacer una huelga. Pero es verdad que son ambientes europeístas: el Tratado de Roma se firma en 1956, la primera Copa de Europa en1955. Es que coincide plenamente. Son nuevos rumbos. Y luego, está el avance en los transportes. En el 53, por fin, la aviación puede.
Volvamos atrás, porque son temas tan apasionantes que van quedando cabos sueltos. ¿Qué motivó al Barça a negar el permiso al Madrid para finalmente jugar el campeonato catalán, y sobrevivir así a la guerra? A priori, parece una decisión de una vileza inenarrable.
Es por la incomprensión catalana de la realidad madrileña. Piensa en lo que escribió Josep Pla. Llega a Madrid, sale del tren. Y fijaos que es un nacionalista franquista, un nacionalista catalán que se queda con Franco. Pero tiene esta visión terrible de Madrid. Llega a una ciudad que ni siquiera tiene río, caso único en todas las capitales europeas. O son marítimas o tienen un gran río. Y esta ciudad no tiene ni lo uno ni lo otro, ¿por qué? El dice: es una ciudad de cortesanos y de burócratas. Es una ciudad que no produce nada, que es parasitaria y que gasta muchos recursos. La visión de un nacionalista catalán.
¿Por eso, por esa percepción de Madrid por parte de los catalanes, no se ayuda al Madrid a sobrevivir a la guerra? ¿Es por eso?
Yo creo que tiene mucho que ver.
Pero fue exclusivamente el Barça el que se niega a que el Madrid participe en el campeonato catalán, no fueron los clubes catalanes. La Federación Catalana estaba de acuerdo.
Pero es lo mismo. La Generalitat no movió un dedo.
¿Sugieres que esto de no permitir que el Madrid juegue en la liga catalana era un reflejo deportivo de la falta de apoyo real de la Generalitat a la resistencia a Franco?
No, eso tampoco. Hablo de esa idea de Madrid que aún hoy tienen muchísimos catalanes, ¿no? Siguen erre que erre, en Cataluña, diciendo lo mismo de Madrid. Y eso ahora no se corresponde con la realidad de la capital, pero entonces sí se correspondía: una ciudad de burócratas y de cortesanos y de pobres. Es el nacionalismo catalán: el mal de todos viene de Madrid, Madrid, Madrid. Madrid simboliza el mal.
¿Ya por entonces?
Claro. Madrid simboliza el dominio español.
¿Y la negativa última para que el Madrid no jugara en la Liga Catalana, y pudiera así soñar con sobrevivir a la Guerra, se produce por eso?
Yo diría que sí.
¿No entra en juego también una cuestión deportiva? Estaban picados por el fichaje de Samitier, el Figo de la época, y por haber perdido aquella final de Copa.
Eso no lo explica. Yo siempre voy a las cosas más profundas, de verdad, que son más explicativas. No, no, no, no. Es eso. Es la incomprensión hacia Madrid. Es la negación de Madrid. Madrid es el enemigo. Lo decíamos al principio: todo nacionalismo necesita un enemigo. Eso está muy claro. Para el nacionalismo extremo catalán España es ese enemigo, por supuesto. Y España está representada por la capital del Estado, que es Madrid, cuyo equipo era el Madrid, como también decíamos antes.
Si el Madrid hubiera jugado ese campeonato catalán, estaríamos hablando de otra historia. ¿Qué habría pasado?
La verdad, tampoco tenía sentido que el Madrid lo jugara.
Bueno, era una válvula de escape para que el club no desapareciera. La figura de un Bernabéu que después resucitaría al Madrid de sus cenizas era casi impensable, no sé.
La guerra, antes o después, terminaría. Las guerras no son infinitas, claro. Además, se tenía la impresión, a la altura de julio del 36 o septiembre incluso, de que era una guerra de muy poca duración. No de tres años. Nadie pensaba en julio del 36 que era una guerra de tres años. Esto es como en el 14. Del 14 al 18, la Primera Guerra Mundial. Todas las cancillerías decían: esto dura 15 días, y se resuelve por la diplomacia. Y aquí lo mismo. “Esto dura 15 días y se resuelve por un acuerdo”. Así de simple. Es la idea, a la altura del 36. Pero sí había una cosa en el Madrid que se tenía muy clara. “Si no funcionamos como club, si no seguimos jugando, desaparecemos. Y desaparece nuestro patrimonio. Y desaparece nuestra historia. ¿Dónde podemos jugar al fútbol? En Cataluña, que está muy lejos de los frentes de combate. A ver si nos aceptan allí”. Digamos que era un instrumento de supervivencia. El Madrid temía desaparecer en la guerra, pero quizá en Cataluña se inclinaban por esa versión de una guerra corta y que por tanto no condenaría necesariamente al Madrid a su desaparición.
El caso es que desaparece. Temporalmente. Tú lo has dicho antes.
Sí. Chamartín queda vacío. Y la gente asalta Chamartín por las gradas de madera. Es decir, se saquea Chamartín. Y se llevan los asientos. Porque en Madrid hay un problema de abastecimiento. Recibíamos el carbón de Asturias. El carbón ya no puede llegar a Madrid. Asturias es republicana, pero separado del núcleo central republicano. En medio está toda la zona nacional. Los asientos se utilizan para calentar las casas. El club ha desaparecido. La gente asalta Chamartín. Se hace algún festival de tarde en tarde, y a la altura del año 38 dicen los comunistas: “Esto tiene que ser nuestro. Vamos a hacer una ficción. Nombramos como presidente del club al Coronel Ortega”. Una ficción, insisto, porque jurídicamente el club sigue siendo de sus socios.
Pero no sabemos exactamente cuándo ocurre esto, ¿o sí?
Sí, sería la primavera del 38, un poco después tal vez. Oficiosamente hay un comunista al frente del Madrid, porque Ortega sí es comunista, de eso no hay duda. La mayor parte de los militares profesionales que se quedan del lado republicano no son comunistas en absoluto, pero Ortega sí lo es. Y aparece Ortega, pero pensad una cosa desde el punto de vista jurídico. Los presidentes del Madrid los eligen los socios. No ha habido precisamente una asamblea de socios que elija a Ortega.
Bueno, lo que te dice la bisnieta de Ortega, a la cual conocemos, es que a Bernabéu tampoco lo eligieron los socios.
Pero ahí hablamos ya de los años 40. Ahí se imponía la llamada del Pardo, que fue lo que motivó el relevo presidencial tanto en Madrid como en Barcelona.
A raíz del famoso 11-1 y los incidentes que rodearon aquella eliminatoria de Copa, ¿verdad?
Sí, pero el 11-1, en realidad, no es tan significativo en las relaciones Real Madrid-Barcelona. Ya se habían estropeado mucho esas relaciones, a causa de lo que había pasado en la Guerra Civil, y antes de la propia guerra. No cuenta tanto el 11-1.
Desde el Barcelona se dijo que se exageró mucho lo del 3-0 de la ida, que el ambiente no había sido tan hostil y tan malo contra el Madrid como se dice.
No lo sabemos, pero ya el ambiente era malo entre el Madrid y el Barcelona. A partir del año 39, para los catalanes no partidarios de Franco, no digo la totalidad, pero sí para los no partidarios del caudillo, silbar al Madrid era silbar a Franco. O sea, que hubiera un clima malo en Barcelona con el 3-0, antes del 11-1 de la vuelta, pues seguramente lo hubo. Claro que lo hubo, en tanto en cuanto ser hostiles al equipo blanco era interpretado por los culés como ser hostiles con Franco. Eso es verdad.
Pero injustamente. Ya ha quedado claro que la identificación Real Madrid-Franco era absurda.
El Madrid hacía tiempo que era para muchos catalanes la plasmación del mal español, y a su vez el mal español era Franco. Antes, el mal español había sido el rey. El mal español también era la República. El mal español. El mal. Fíjate en la aleatoriedad de este pensamiento. O sea, Madrid es el malo, Franco está en Madrid; por tanto, el Madrid es franquista. Es un conjunto de silogismos que son absurdos, no tienen ninguna base, igual que en los años 30 el Madrid era el equipo del régimen también. Es decir, cualquier equipo que estuviera en la capital del estado, como en el caso del Madrid, era equipo del sistema. Del sistema español, independientemente del régimen político que tuviera. Eso lo tienen los catalanes muy claro desde principios de los años 30. Sin duda.
Hablando del 11-1, se habla de que bajó al vestuario un militar muy importante, y les dijo “tenéis que dejaros perder, porque si no...”
Eso nadie lo ha demostrado. Pero en todo caso es improbable porque el favorito sería el Atlético de Aviación en aquel momento, claro. No encaja el que un militar importante hiciera eso. El Madrid no importaba en el año 43, perdonad. Incluso en cuanto a masa. Tenía más socios el Atlético en aquel momento, por primera vez en la historia, que el Madrid. El Madrid luchaba contra muchos problemas. Para reconstruir el equipo hubo muchos conflictos. Y para reconstruir Chamartín. Porque Chamartín, entre unos y otros, está medio derruido. Y encima el campo había sido un campo de internamiento al acabar la guerra. Más machacado todavía. Había sido campo de internamiento por parte de los vencedores. Todos los campos de Madrid lo habían sido. Menos el del Atlético de Madrid, que estaba medio destruido porque era la segunda línea de frente. La guerra estaba en la Ciudad Universitaria y el viejo Metropolitano estaba muy cerquita, al final de Reina Victoria.
O sea, Franco tenía en el Viejo Chamartín miles de prisioneros de guerra.
Ahí metieron 20.000 ó 25.000 personas. De ellos serían fusilados, quizá, unos mil; otros tantos mil fueron a la cárcel, y otros, al final, a casa. Chamartín fue maltratado por las milicias primero, como comentábamos, y por los vencedores después. Es que con estas cosas unos y otros manejan unas cifras alocadas, pero tanto de un bando como de otro. El millón de muertos de la Guerra Civil. En absoluto. 300.000 máximo. Sí, la mitad en retaguardia de ambos bandos. Eso es terrible. Porque en el frente murió bastante menos gente de lo que pensamos. Pero decíamos del estadio. Claro, el Viejo Chamartín queda hecho polvo. El Madrid no tiene medios. Fijaros qué bonito es que en el 39 sean capaces de reconstruir el cuerpo social. Menos mal que Hernández Coronado se había llevado a su casa mucha documentación. Él se lleva mucha documentación para salvarla. Y se lleva el listado de todos los socios para saber los que han muerto y demás. Y así, tras la Guerra, reconstruyen el club Bernabéu y él, entre otros.
¿Cuántos socios tendría el Madrid a la altura del 36?
Entre 12.000 y 15.000 socios.
¿Y cuántos recuperan después de la guerra?
No más allá de 6.000, 7.000 tal vez.
Entrevista: Alberto Cosín, Jesús Bengoechea
Solo se necesitaron treinta y una decisiones para inclinar la balanza en 6 ligas. No es una teoría, no es especulación, son los datos puros y la estadística. La misma que mostraba una gigante anomalía con el saldo arbitral, que luego supimos que fue por obra y gracia de Negreira, ahora nos muestra otra enorme diferencia entre el Real Madrid y el Barça.
Se pueden interpretar también los datos y torcerlos hasta su manipulación. Se pueden edulcorar, ponerles contexto, incluso esconderlos entre parrafadas de modernidad bienintencionada. Pero ahí siguen. Esperando, como cadáver que flota, a que la corriente los saque a la superficie. Aquí tenéis el gráfico, directo, sin necesidad de decir mucho más.
Lo que ha hecho el VAR con el Real Madrid y el FC Barcelona en las últimas seis temporadas no necesita adjetivos. Solo necesita de periodistas que tengan el valor de decirlo. Y de aficionados que los analicen con la honradez necesaria. Como con el saldo arbitral y los pagos a Negreira, sacarlo a la luz no va a agitar nada, pero al menos queda constancia de la anomalía delictiva. Porque los números, cuando no se manipulan, hablan por sí solos.
Desde la temporada 2019-2020 hasta la recién finalizada 2024-2025, el Real Madrid ha acumulado un saldo arbitral de -25 en intervenciones VAR. El FC Barcelona, en cambio, ha disfrutado de un +6. Entre ambos, una diferencia neta de 31 decisiones. Treinta y una. En seis ligas. Una cada siete jornadas. El Real Madrid es el equipo con más intervenciones y peor porcentaje a favor y peor en contra.
¿Y qué significa eso en términos prácticos? Significa que, en 25 ocasiones, el VAR corrigió una decisión arbitral que inicialmente no perjudicaba al Real Madrid para hacerlo. Y que, al mismo tiempo, en otras 6 ocasiones hizo lo contrario con el Barcelona: modificó decisiones que no le favorecían para beneficiar al club azulgrana. Un sesgo estadísticamente anómalo, por no decir imposible, si realmente estuviéramos ante un sistema neutral y objetivo.
Uno podría pensar que es simple azar, que la justicia tecnológica obra sin rostro ni intención. Pero si aceptamos ese argumento, ¿cómo explicamos que el Barcelona haya ganado solo cuando tuvo saldo VAR positivo, mientras que el Madrid ganó dos títulos con saldo negativo? Y no solo ganó. Lo hizo con autoridad, con 95 puntos con saldo neutral (+1) en 2023-24 y 86 puntos con un escandaloso -5 en 2021-22. El Madrid, para ser campeón, ha tenido que ser infinitamente superior.
Al Barcelona le bastó con que la balanza se inclinara ligeramente, como ocurrió en la 2022-23 (+1 VAR, 88 puntos) o directamente se volcara en su favor, como este año (+9 VAR, 88 puntos), en una liga decidida por apenas cuatro puntos. Qué casualidad.
El nuevo Comité Técnico de Árbitros llega entre promesas de transparencia, vídeos explicativos y un presunto rearme ético tras los escándalos del Caso Negreira. No se han ofrecido disculpas públicas todavía por lo de Negreira (ni se hará) y se nos asegura que el “nuevo VAR” será más ágil, más claro y, sobre todo, más justo. Como el resto del sistema arbitral.
Algunos nombres han cambiado, pero la clave es saber si ha cambiado la estructura. La estadística en contra del Real Madrid no ha desaparecido. Porque no se trata solo de que el VAR haya intervenido más veces a favor del Barça. Se trata de cuándo, cómo y con qué consecuencias.
A lo largo de estas seis temporadas, se observa un patrón: cuando el saldo VAR favorece claramente al Barça y perjudica al Madrid, el título cambia de manos. O dicho de otro modo: cuando el sistema de justicia automática se desequilibra, también lo hace la clasificación.
Y no estamos hablando de un penalti dudoso o de una expulsión puntual. Hablamos de tendencias sostenidas. De una secuencia de decisiones que acumulan y condicionan.
El nuevo VAR será mejor, nos dicen. Como el sistema arbitral. Más explicativo. Nos contarán por qué se toma cada decisión. ¿Habrá acceso a los audios? Todo eso está bien. Pero no bastará si no se aborda el fondo: la credibilidad está herida porque la estadística acusa. Porque el fútbol español ha estado durante años bajo sospecha —no por teorías, sino por números—. Y porque si el saldo oculto de la competición sigue inclinándose siempre hacia el mismo lado, ningún vídeo ni nota explicativa podrá sostener la ilusión de limpieza.
La pelota sigue rodando y el Real Madrid sigue compitiendo. Pero las cifras no mienten. Mientras el saldo arbitral y el saldo del VAR tengan esa imposible anomalía estadística estará toda la competición en entredicho.
Infografía: Carlos García de Sola
Buenos días, amigos. En este país el deporte nacional no es el fútbol, ni siquiera estar tumbado, sino atacar al Real Madrid con el objetivo último de destruirlo, y el primero de evitar que engrose su palmarés. Los ataques provienen desde todos los frentes: deportivos, institucionales, periodísticos e incluso quintacolumnistas. Bien sea por maldad, bien sea porque donde no hay mata no hay patata.
En este inicio de temporada que se ha solapado con el final de la anterior ha crecido la intensidad del hostigamiento. Y lo ha hecho de manera retorcida y premeditada: el sistema ha vendido una regeneración de sus estructuras arbitrales para extender la idea de que se pliegan a las peticiones blancas, mientras que realmente lo que han perpetrado es un recrudecimiento de las hostilidades mediante la colocación en puestos clave de individuos afines y el mantenimiento de todo lo que no funciona —incluidas muchas personas—. Mejor dicho, lo que funciona perfectamente, pero no en aras de la limpieza y la transparencia, sino en beneficio de ellos.
Apenas llevamos unos días de competición y ya hemos asistido a las habituales inscripciones culés, a la tradicional alfombra arbitral al club de Laporta y al bombardeo antimadridista.
Mastantuono lleva un cuarto de hora y ha sido objeto de todo tipo de insidias por parte de propios y extraños.
Dos de las buenas noticias del partido frente a Osasuna fueron la presión ejercida por los de Xabi y el estado de forma de Mbappé.
A la primera de ellas se ha encargado As de darle la vuelta:
La verdad es que le han echado imaginación para retorcer la cosa: la presión tras pérdida del Madrid lo único que hacía era amogollonar (sic) el partido frente al área osasunista; sin embargo, antes, el hecho —criticado hasta la saciedad durante años— de que no se presionase permitía partidos abiertos, contraataques y emoción. Sería más honesto escribir: todo lo que haga el Madrid está mal, sea lo que sea.
La segunda de ellas, el buen partido de Kylian, es utilizado por Sport para meter cizaña. Ved el recuadrito en la zona inferior izquierda.
Para el diario culé, Mbappé no jugó bien, sino que retrató a un Vinícius desaparecido. Para tratar esta afirmación es necesario atender a todas las interpretaciones. La interpretación literal puede parecer absurda, pero la presencia de Miguel Galán fuera de un programa de humor también lo es y sin embargo ahí está. De modo que tomemos la frase al pie de la letra: «Mbappé retrata a un Vinícius desaparecido»: los futbolistas no tienen permitido portar ni dispositivos electrónicos ni cámaras fotográficas, aunque sean analógicas o fotomatones —los fotomatones además pesan mucho—, durante la disputa de los partidos, por lo que Kylian no pudo retratar a Vini. Además, si el brasileño estaba desaparecido, aunque hubiese jugado el francés con la Nikon a cuestas tampoco habría podido retratarlo. Ni que decir tiene que para pintar un retrato al óleo no hay tiempo durante un partido.
Cubrimos la acepción de retratar que significa dejar en evidencia, y la de desaparecer no referida a ausencia real, sino a poca participación en el partido. Lo que ocurrió es que Mbappé está más en forma que Vinícius y jugó mejor que él, pero sembrar polémicas para minar al rival es más rentable.
En no pocas ocasiones, Vini ha jugado mejor que Kylian. Y en el futuro a veces estará más acertado uno; otras, el otro; otras, ambos; e incluso ninguno. Sin embargo, esto que parece de Perogrullo cuesta entenderlo, también a nosotros, los madridistas, que tras la disputa de una jornada de liga y un amistoso ya sabemos que Mbappé se va a salir y que Vini no va a hacer nada.
Hay quienes entienden que es más sensato predecir el futuro en base a dos partidos y un remolque de prejuicios que reconocer que no tienen ni idea de lo que va a pasar, que tanto puede suceder lo que afirman como lo contrario, o algo totalmente diferente. Prefieren ensañarse con quien está en peor forma (va variando a lo largo de la campaña).
Nosotros preferimos ser cautos y estamos contentos con la suerte que supone contar con dos jugadores como Vini y Mbappé en nuestro equipo.
Pasad un buen día.
El Madrid debutó en liga con victoria frente a Osasuna. Los amigos de fcQuiz regresan de vacaciones con ocho preguntas para saber si estuvisteis atentos al triunfo blanco.
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Comenzaremos respondiendo a la pregunta que encabeza este texto con una anécdota no sabemos si representativa, pero sí curiosa. Además de existir similitudes en sus formas en ruedas de prensa, estilo de lidiar con sus futbolistas e incluso desde el punto de vista táctico, sumemos este dato: tanto Mourinho como Xabi Alonso arrancaron su etapa en el Santiago Bernabéu venciendo al CA Osasuna por la mínima. Mourinho lo hizo el 11 de septiembre de 2010 con gol de Carvalho. Xabi lo acaba de hacer con gol de Kylian Mbappé.
Mou y Xabi tomaron las riendas de un equipo que venía de no conseguir ninguno de los tres grandes títulos de la temporada anterior (ni Liga, ni Champions ni Copa), y con su estrella como máximo goleador del equipo (Cristiano y Mbappé, respectivamente). Además, Xabi también llega a quitarle el trono a un Barça que se llevó el gato al agua en España el curso pasado. Similar (en títulos) a lo que había conseguido aquel Barça de Guardiola en 2009.
La otra gran similitud que veo es que, como hizo Mou con Cristiano, Xabi tiene entre ceja y ceja convertir a Mbappé en el mejor jugador del mundo (si no lo es ya).
El nuevo ‘10’ del Madrid ha demostrado tanto ante el Tirol como en el debut liguero que es el líder de este Real Madrid. Su movilidad entre las tres posiciones de ataque, su libertad para bajar a recibir cuando entiende que el equipo no está generando, y su calidad para fabricar jugadas como la del penalti, hacen de Mbappé el pilar sobre el que Xabi arma su equipo.
El martes no solo arrancó una nueva etapa. El martes vimos el inicio de una historia que los madridistas ya hemos visto antes
“Aquí nadie tiene asegurado un puesto en el once. Jugará el que lo merece”, dijo Xabi al acabar el encuentro ante Osasuna. Lo que me gusta del donostiarra es que sus decisiones reflejan lo que dice. No le tembló el pulso para sacar a Vinícius —que no había tenido su mejor noche— del partido, ni para dar entrada tanto a Gonzalo como a Mastantuono. Esa meritocracia es puro Mou.
La otra decisión importante y valiente es la de seguir dejando a Rodrygo sin jugar. El portugués habría hecho lo mismo en esa situación. Si bien Xabi evitó darle importancia, diciendo que “es solo un partido”, está claro que no se va a oponer a una posible venta del extremo brasileño del Real Madrid. Me parece imposible que tanto el club como Rodrygo aguanten esta tensión diez días más.
Xabi tiene carácter, ganas de ganar, honestidad, no le tiembla el pulso y muestra determinación en las decisiones que toma.
El martes no solo arrancó una nueva etapa. El martes vimos el inicio de una historia que los madridistas ya hemos visto antes.
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