Las mejores firmas madridistas del planeta

Debut mundialista del Real Madrid bajo la batuta del también debutante Xabi Alonso. Los madridistas teníamos muchas ganas de ver este final-comienzo de temporada, y no solo para calibrar los cambios inherentes a todo nuevo técnico, el mero hecho de que Tebas se oponga a este torneo ya nos coloca a favor del mismo. Sin embargo, el grupo de Xabi aún no suena afinado, el director apenas acaba de hacerse cargo de la orquesta y tiene trabajo por delante.

El primer once de Xabi contó con la presencia de los dos nuevos, Trent y Huijsen. La defensa la completaron Fran García y Asencio. Por delante, Tchouaméni, Valverde y Bellingham. Y más adelante aún, Rodrygo, Vini y, ante la ausencia de Mbappé, Gonzalo. El tolosarra parece lanzar el mensaje de que quien trabaje jugará, con independencia del nombre. O tal vez solo se deba a que el canterano es delantero y hacía falta uno, nada más.

El color del partido recordaba al Mundial de México 86, aunque con Butragueño un poco mayor. Los jugadores de ambos equipos entraron al terreno de juego andando según les iban llamando. Como si estuvieran en el médico de cabecera pero en Miami, que siempre tiene más glamur.

El partido comenzó con un disparo lejano del Al-Hilal repelido por Courtois y una falta peligrosa al borde del área que no supuso peligro para el conjunto blanco. La respuesta del Madrid fue un golpeo de Asencio desde fuera del área sin mayores consecuencias.

A los 9 minutos el equipo saudí gozó de una inmejorable ocasión. El remate del atacante rival desde el borde del área pequeña se marchó rozando el palo derecho de Thibaut.

Una buena combinación madridista entre Huijsen y Rodrygo colocó a Vinícius en situación franca para encarar la meta contraria. El defensor entró para quitarle el balón sin llegar a tocar al 7 madridista, que acabó en el suelo. El colegiado Facundo le mostró amarilla por dejarse caer, aunque yo estoy convencido de que el motivo, en realidad, fue su peinado. No obstante, la tarjeta fue excesiva, pero a Facundo se le veía motivado.

Poco antes del 20', otro susto. Un ataque saudí concluyó con el balón en la red blanca, pero Facundo señaló el claro fuera de juego. De momento, no había rock'n'roll, solo música de ascensor, tampoco es sensato esperar otra cosa a estas alturas. Por otro lado, no hay tantos ascensores con música como para que sea una frase hecha.

En la pausa de hidratación, o la parada para beber agua, Rodrygo debió de tomarse una botella bien fresquita, pues el hasta ese momento desaparecido 11 primero chutó alto con mucho veneno y después sirvió a Gonzalo para que el canterano anotase el primero a lo Julián, con doble toque. 1-0.

A los pocos minutos, el 30 dispuso de otra oportunidad meridiana. De nuevo la jugada había comenzado con una excelente salida de balón de Huijsen, pero Gonzalo no pudo culminar el buen centro de Bellingham.

En el 39, penalti a favor del Al-Hilal. Facundo no dudó en señalar un leve toque de Asencio, que le puso las manos en la cintura al rival (probablemente no le gustase Adamo). Pecó de ingenuo el central. Neves se encargó de anotar el penaltito. 1-1.

A la primera mitad se le añadieron 5 minutos. Lo ideal con el calor reinante y el cansancio propio de estas alturas de temporada. En el 47, faltó medio delito del Barça para que entrase el segundo saudí.

Así se llegó al descanso. Un gran Huijsen, un buen Jude, calor y poco ritmo.

La segunda parte arrancó con Güler en el terreno de juego en sustitución de Asencio. No dio tiempo a empezar y el turco ya había mandado un balón al larguero. Cinco minutos después, Valverde certificó un obús con la zurda, pero la ojiva no alcanzó su objetivo. Poco después, Leonardo aprovechó un error de Huijsen para chutar a bocajarro, afortunadamente fuera. Más rock'n'roll en la reanudación.

En el 65, Ancelotti, perdón, Xabi, dio entrada a Lucas por Trent. También saltó al campo Brahim en sustitución de Rodrygo, que apenas anduvo fino en un par de jugadas. El Madrid había mejorado respecto a la primera mitad. Incluso presionaba. Güler había aportado fluidez, clarividencia y clase. Mención especial merece Gonzalo, además de activo, cabeceó todo lo que le cayó.

No obstante, la mejora no estaba siendo suficiente para marcar otro gol al Al-Hilal, lo cual dice mucho de ella, y Xabi siguió moviendo el banquillo. Cambió a Vini por Víctor Muñoz. Minutos después, a Jude por Modric.

En el 86, a Fran García le partieron el labio dentro del área, penalti como un castillo. Pero Facundo no lo pitó y esperaba brazos en jarra a que revisara el VAR. Por fin fue a verlo. Y lo observó durante un buen rato, a pesar de lo nítido de la infracción. No tuvo más remedio que señalarlo, parece que a su pesar, por su lenguaje corporal. No habría tenido sentido haber concedido el de Asencio y este no.

El balón lo agarró Fede, el capitán. Pero el lanzamiento —ya lo advirtió Cosín— lo detuvo Bono. Continuaba el 1-1.

Se añadieron 7 minutos, pero el resultado no cambió. El partido acabó poco después de las cinco en Miami, probablemente con muchos espectadores sin comer todavía.

Xabi tiene mucho trabajo por delante para afinar la banda.

 

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Mundial de Clubes (II)

 

Junio es un mes de cumpleaños en Estados Unidos. El otro día celebró el suyo Donald Trump y hoy celebro yo el mío. Nadie me ha montado un desfile militar, pero la FIFA ha tenido a bien colocar en el día de hoy el debut del Real Madrid en el Mundial de Clubes para regalarme una alegría. O no. Ya veremos.

Sea como fuere, y dado que, como ya saben, me hallo en Florida haciendo de (más o menos) corresponsal para La Galerna, ayer decidí celebrar mi cumpleaños por adelantado. La vida del corresponsal es dura y solitaria, así que opté por pasar la víspera de mi aniversario en el que es, oficialmente, “The Happiest Place on Earth” (el lugar más feliz de la Tierra): Disney World Orlando.

Florida es un Estado donde hay más parques temáticos que habitantes: solo Disney ya tiene cinco, el más pequeño de los cuales tiene la extensión de una pedanía gallega; los estudios Universal tienen siete, además está Sea World Orlando, en cuyo tanque de mamíferos marinos metieron a Jordi Alba cuando fichó por el Inter de Miami, hasta que el personal del parque reparó en que el resto de ballenas no le entendía una palabra, así que concluyeron que era una persona… Hay incluso un parque de atracciones denominado Holy Land Experience, una recreación de los escenarios más emocionantes de la Biblia (desde el monte Moriá hasta el Templo de Salomón) que promete una experiencia “divertida a la par que ecuménica”.  Me confirman que Luis de la Fuente va todos los años.

Decidí pasar la víspera de mi cumpleaños en Disney World, donde existe una recreación a escala real del Halcón Milenario, cebo irresistible para los de mi generación. Me hice fotos con Pluto y el Pato Donald, monté en todas las montañas rusas y me compré una túnica de maestro jedi. Y justo cuando mejor me lo estaba pasando, me llamó don Frank, redactor jefe de La Galerna.

Dijo don Frank que ya estaba bien de hacer el vago y que me tocaba ponerme con la crónica del partido entre el Ulsan Hyundai y el Mamelodi Sundown. Pensé que don Frank me estaba tomando el pelo y que se estaba inventando nombres de equipos que no existen. Pero no: son reales. Y ayer jugaron aquí, en Orlando.

Como yo lo de la corresponsalía me tomo muy en serio, nada más salir de Disney World acudí con presteza a la rueda de prensa que ofrecían los entrenadores de ambos equipos. Habría preferido cubrir la de Xabi Alonso, pero esa estaba petada y no dejaban entrar a cualquiera. En cambio, en la del Ulsan Hyundai la asistencia era más bien precaria. Su entrenador me concedió la palabra de inmediato.

—Sí… Luis Montero, para La Galerna. Tengo dos preguntas: una, ¿quién es usted? Y dos, ¿qué equipo es este?

A continuación, me mostraron la puerta de salida. Supongo que no me entendieron bien dado mi escaso dominio del coreano.

Porque el Ulsan es un equipo de Corea del Sur, no sé si lo he mencionado antes. Fundado en 1986 por la casa Hyundai, ganador de una Copa de Asia y con poca tolerancia a los corresponsales novatos.

Acudí después a la rueda de prensa del Mamelodi. Esta vez dispuesto a quedar en mejor lugar. Me lo curré bastante: aprendí todo lo que pude sobre dicho equipo y pergeñé una inteligente e incisiva pregunta futbolística. El Mamelodi Sundowns es un equipo sudafricano de Pretoria cuyo nombre significa “Amaneceres de Mamelodi”, que suena como a marca de suavizante; de modo que un partido entre el Ulsan Hyundai y el Mamelodi es como si en La Liga se enfrentaran el Seat FC contra el Mimosín, o algo parecido. El escudo del equipo de Pretoria representa una mano señalando con el índice hacia una estrella que simboliza la única Copa de África que tienen en su palmarés. Si el Mamelodi fuera el Atlético de Madrid, la mano sería un puño cerrado. O con el anular levantado en su versión Frente Atlético.

Nada más entrar en la rueda prensa, formulé la pregunta que tan minuciosamente había preparado. Esta vez no haría el ridículo:

—Buenas… Luis Montero para La Galerna: en el partido contra el Hyundai, ¿planea una disposición 4-3-3, buscando amplitud de bandas, o un sistema de juego por incorporación y ocupación con doble línea de centrocampistas?

—Perdone, ¿lleva usted puesta una bata y unas orejas de ratón Mickey?

—No es una bata, es una túnica de maestro de jedi.

Me volvieron a echar sin contestarme ni nada. No me lo explico.

Ayuno de declaraciones impactantes de los entrenadores de ambos equipos, me dirigí al Exploria Stadium de Orlando para ver el partido.

La asistencia, para qué nos vamos a engañar, fue más bien escasa. Por el motivo que sea, a los habitantes de Orlando no les interesa ver un partido entre un equipo surcoreano y otro de Pretoria y la ocupación de las gradas fue del 13 %. Ciertamente, a los John y Jeanne Doe de esta Tierra de Libertad el “soccer” no es un deporte que les apasione. Su lista de competiciones deportivas favoritas está encabezada por el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol. Después, muchos puestos por debajo, está el soccer, justo detrás de la Liga Universitaria de Deletreo y tan solo por encima del “buzkashi” afgano, que es una especie de polo que se juega a caballo utilizando el cadáver de una cabra como pelota.

Había poco público en las gradas. Unos cuantos coreanos con aspecto de estar más perdidos que Arda Güler en un coro rociero y unas decenas de sudafricanos que, estos sí, mostraban un enorme entusiasmo. Ellos inventaron la vuvuzela, no lo olvidemos. Capitaneando la grada de animación, la mujer más enorme que he visto en mi vida, vestida de amarillo y verde y con tocado de plumas, parecía una suerte de princesa nubia. Lo cual me recordó a aquella vez, en la coronación de Isabel II de Inglaterra, en que la reina Salota de Tonga circuló en carroza abierta por las calles de Londres camino a Westminster, junto con la comitiva de autoridades invitadas. La reina Salota, que era inmensa, repartía saludos a diestro y siniestro con sus brazos como jamones. En el carruaje la acompañaba un hombre que a su lado parecía un pigmeo.

—¿Quién es el caballero que está a su lado? —preguntó alguien.

—Creo que es su almuerzo —respondió Noel Coward.

La entusiasta fan emplumada del Mamelodi me recordó a la reina Salota, aunque si hubiera tenido que comerse al resto de los presentes en la grada, se habría quedado con hambre.

El partido se aplazó por alerta meteorológica. Aquí, en Orlando, las tormentas son tan fuertes que su sola amenaza tiene dos consecuencias inusitadas: retrasar eventos deportivos y lograr que los jugadores del Atleti salgan de la piscina del hotel para entrenar un poco.

El encuentro comenzó finalmente con una hora de retraso. Ambos equipos saltaron al campo. En la alineación sudafricana: Mothiba, Bathusi, Divine Lunga, Teboho Mokoena y Khuliso Mudao entre otros. En la surcoreana: Seung-Beom, Lee Jynhuyn, Yong-Gwon, Kang Song-Woo y Eon Yong-Sang. Habría dado media vida por escuchar este partido narrado por Juan Carlos Rivero. Solo al tratar de recitar las alineaciones habría tenido un infarto cerebral o invocado a los dioses primigenios.

Por mi parte, la única persona que me sonaba de algo de las que corrían por el campo era el árbitro, que no era otro que el inefable “Dirk” Turpin, que es quizá el más inútil de toda Europa. Me hizo ilusión verlo a pesar de todo, como cuando los españoles viajamos a un país raro y exótico y nos topamos con un murciano; que no hay país del mundo, por recóndito que sea, donde no haya un señor de Murcia.

El encuentro terminó en victoria para los sudafricanos, los cuales jugaron bastante mejor que el Inter de Miami. En el ámbito de los torneos de fútbol se abusa del término “tapado”, como en el CTA se abusa del término “honradez”, pero no me sorprendería que el Mamelodi fuera el tapado de esta competición. Auténtico “football for the fans” lo de este torneo, por mucho que lo desprecie el Barça, el cual haría bien si en vez de quejarse tanto se planteara el motivo por el que un equipo como Mamelodi reúne más méritos que el club blaugrana para participar en esta competición. Aunque imagino que gran parte del desprecio del Barça viene del hecho de que tanto el Mamelodi como el Hyundai se han embolsado 10 millones de euros solo por pisar césped ayer por la noche. Eso sí que es de verdad fútbol para los fans.

Dice Javier Tebas que “haré todo lo posible para que el Mundial de Clubes no se vuelva a celebrar.” Bien. Yo haré todo lo posible por tener un dinosaurio. Y mucho me temo que hay más posibilidades de que yo pasee por el parque con un pterodáctilo al que llame Señor Bigotes que las que existen para que don Javier cumpla su objetivo.

El Mamelodi Sundowns tiene un lema que figura en su escudo: “Sky is the Limit” (el cielo es el límite), y gracias a su victoria de ayer, tienen al menos la esperanza de cumplirlo. Eso es bonito. Por mucho que le fastidie a Javier Tebas, cuya divisa podría ser “La Desvergüenza es el Límite” si no fuera porque ni siquiera esta le marca un tope para sus declaraciones. En tal caso, “Plus Ultra” le resultaría mucho más adecuado.

Pero, en fin, me voy a soplar las velitas de mi tarta junto con la afición del Mamelodi en Orlando, que son pocos, pero creo que hacen unas fiestas estupendas.

Devolvemos la conexión.

 

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Capítulos anteriores:

 

  1. Inter Miami CF, 0 - Al Ahly, 0: Las Chicas de Oro y el delfín más triste del mundo

Hola, me llamo Tim o’ Theo. Soy un niño de 12 años. Vivo en Auckland, Nueva Zelanda, y soy un gran aficionado al fútbol. Ya sé que es raro haber nacido en este país y tener gustos futboleros. Es como si a un niño español de mi edad le gustara  el lanzamiento de boomerang, o ver partidos de nuestra tercera división de rugby. Qué le vamos a hacer. Debe haber gustos todavía más raros.

El caso es que, dada mi pasión, llevaba meses esperando el debut de mi equipo, por supuesto el Auckland, frente al Bayern Múnich en el Mundial de Clubes. Ya tenía claro que no había  posibilidad alguna de vencer. Hemos conquistado  11 de las últimas 13 Champions de Oceanía. Somos los jefes en vuestras antípodas, y por eso nos ganamos el derecho a acudir a este SuperMundial tan espectacular, no como otros que han hecho el ridículo en su continente. Me dicen que hay un club español que aspiraba a una invitación pese a sus sucesivos ridículos, que incluían dos eliminaciones seguidas en dos torneos distintos, la Champions y la Europa League. El Fútbol Club Barcelona, me dicen que se llama. No se ganaron en el campo lo que logró mi Auckland.

Nos metieron 10 los gigantes alemanes pero yo fui feliz. Son cosas que pasan en estas citas. España ganó por 10-0 a mis vecinos de Tahití en una Copa Confederaciones. También 7-0 a Costa Rica en el último Mundial. En la última Champions, el Bayern le hizo un 9-2 al Dinamo de Zagreb. Siempre hay modestos animosos que lo intentan. Ahí está ese mismo equipo, el Barcelona, que perdió 8-2 precisamente con el Bayern. Y nadie pidió que se suprimiera la Copa de Europa por ese desnivel.

Me dicen que hay un club español que aspiraba a una invitación pese a sus sucesivos ridículos, que incluían dos eliminaciones seguidas en dos torneos distintos, la Champions y la Europa League. El Fútbol Club Barcelona, me dicen que se llama. No se ganaron en el campo lo que logró mi Auckland.

No me preocupaba el 10-0. Estamos aprendiendo y progresaremos. Pero me he llevado un disgusto. Me dicen que hay algunos periodistas en España que piden que no se celebre más este Mundial de clubes porque hay equipos como el mío que no merecen enfrentarse a la élite. Añaden que en un gran torneo deben estar los mejores, aunque no hayan hecho méritos para estar. Me cuentan que dicen esas cosas personas que aparecen en medios con nombres curiosos: el Torino News, Onda Nada, la Cadena Populachera y alguno más. Pero no entiendo por qué esos mismos periodistas no querían la Superliga, alegando que esta no daría acceso a equipos modestos… como el Auckland. Me dicen que hablaban de niños de Bulgaria, de Chipre, de Uzbekistán, que jamás podrían ver a sus ídolos si triunfaba esa Superliga.

Y la duda me asalta. Parece que han pensado  en los niños de todos esos países, pero no en los de Nueva Zelanda. Dicen  que el Mundial de Clubes debe desaparecer porque no puede ser que un partido acabe 10-0,  pero en cambio, para ellos, el nuevo formato de la Champions es bueno aunque haya un 9-2. O sea, que un crío del Dinamo de Zagreb es más que un niño del Auckland. Y lógicamente no paro de llorar. Me siento discriminado.

Además soy un niño pobre. Mi familia tiene pocos recursos. El mundial de clubes es gratis y la Superliga, según dicen, también será gratuita. Pero no les gusta a estos señores, aunque a ellos se les llena la boca con eso de que el fútbol es de los fans  Pues claro, coño , será más de los fans si no cuesta dinero, digo yo.

Perdonen el taco, tengo 12 años pero no soy tonto. Si quiero ver una temporada de la Champions o de la Liga española, mi padre tiene que empeñar  su coche y las joyas de la abuela.

Me despido entre lágrimas. He visto a un  tal señor Tebas que asusta a los pequeños aficionados, anunciando su intención de que el Mundial de Clubes solo tenga una edición. Que no haya fútbol gratis, y que no se juegue en estas fechas, que no hay hueco en el calendario. Pero luego resulta que el año que viene hay un Mundial con 48 selecciones, supongo que con mucho desnivel entre los participantes también. Y también acaba en julio. Y habrá otros cinco parones de selecciones.

Y yo, un niño triste de Auckland, seguiré llorando.

 

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El cliente de Negreira es ese personaje que cuando pierde a las cartas tira la mesa, culpa al crupier y exige repetir la mano con las cartas marcadas. Es un club que, desde hace años, transita por el fútbol europeo como quien intenta llegar a casa borracho sin GPS: dando tumbos, sin memoria y convencido de que el que se equivoca es el camino.

La última muesca de esta tragicomedia tiene nombre propio: Mundial de Clubes. Ese torneo que la FIFA ha remodelado y que reúne este año a 32 equipos. Un escaparate internacional, competitivo, lucrativo, exigente. Y ahí, claro, el cliente de Negreira. No por un capricho. No por una mano negra. No por una conspiración judeo-merengue desde las oficinas de Chamartín. No.

El club ese del que usted me habla no jugará el Mundial de Clubes porque no se clasificó. Punto.

Durante el ciclo evaluado por la FIFA —temporadas 2020/21 a 2023/24—, el equipo azulgrana ha tenido un rendimiento europeo propio del Bayer Uerdingen. Dos salidas consecutivas de la fase de grupos de Copa de Europa. Ridículos continentales contra Benfica, PSG, Inter, Bayern, Eintracht, Roma y un Manchester United en chándal, entre otros. Derrotas, excusas y una relación con la Copa de Europa y con la Europa League digna de película de sobremesa: la empiezan con ilusión y la abandonan con una carta de ruptura.

Y claro, sin méritos en el campo, ¿qué se les ocurre? Exacto: pedir por escrito a la FIFA entrar como suplente del León mexicano, que se cayó del cartel. A ver si cuela. A ver si nos invitan. A ver si nos dan mesa sin reserva.

El club ese del que usted me habla no jugará el Mundial de Clubes porque no se clasificó. Punto

El club que presume de ser més que un club pidió entrar por la puerta de atrás. Como quien no ha sido invitado a una boda, pero se presenta con chaqueta prestada y una sonrisa ensayada. Y cuando la FIFA, en un extraño pero reconfortante momento de sensatez, les dijo que no, que ese lugar correspondía al Los Angeles FC, comenzó la operación “restemos valor al torneo”.

De repente, la prensa afín (ese club de fans con sueldo que aplaude sin cesar todo lo que suena a culé y aúpa a los olimpos del balompié a cualquier chaval de La Masía que medio despunta) se subió a la ola del desprecio. Portadas llenas de sarcasmo, tertulianos con la ceja arqueada y frases recicladas como “es un engendro sin sentido”, “está hecho para que gane el Madrid”, “No lo juego los campeones de las mejores ligas” o la joya conceptual: “es un torneo que carga demasiado a los jugadores”.

Claro, claro. Lo carga... pero solo si no está el cliente de Negreira. Porque si la FIFA les hubiera dicho que sí, estaríamos viendo reportajes de Piqué narrando la historia del club desde el Big Bang, vídeos de Laporta con banda sonora de Hans Zimmer y titulares como:

“El Barça vuelve al mundo para reinar”

“Nuestro ADN ya está en Nueva York”

“Lamine, el emperador adolescente”

Pero no. La FIFA dijo “no” y entonces, el relato se volvió esquivo, resentido, patético. Lo que antes querías jugar con entusiasmo ahora lo llamas “torneo sin sentido”. El mismo torneo que pediste, ahora lo desprecias. Y todo el mundo lo ha visto. Hasta los del Escalerilla (qué habrán hecho los pobres…).

Lo que antes querías jugar con entusiasmo ahora lo llamas “torneo sin sentido”. El mismo torneo que pediste, ahora lo desprecias. Y todo el mundo lo ha visto

Pero claro, cuando un club pasa décadas pidiendo respeto y transparencia mientras pagaba más de 8 millones de euros al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para comprarse literalmente el sistema arbitral completo Y AÚN NO HA PASADO NADA, que no se olvide, cuando no les han desposeído de los títulos fraudulentamente obtenidos, cuando no les han expulsado del fútbol profesional y cuando no han perdido perdón por lo que hicieron, uno entiende que el sentido del ridículo se lo dejaron olvidado en una caja fuerte de la calle Arístides Maillol.

Porque eso también hay que decirlo: cuando el club más investigado de Europa por corrupción arbitral exige entrar en un torneo que no ha merecido, uno ya no sabe si reír o hacer crowdfunding para regalarles vergüenza ajena.

¿Cómo puede un club que ha estado pagando sistemáticamente al número dos de los árbitros durante 17 años pedir un comodín deportivo?

¿Cómo puede un club investigado por corrupción continuada en el deporte, que ha sido incapaz de rendir en Europa durante diez temporadas consecutivas, exigir un hueco entre los mejores clubes del planeta?

La respuesta es simple: porque están acostumbrados a la impunidad más impune y porque el relato les ha hecho creer que todo se puede justificar. Que lo suyo nunca es derrota, sino conspiración. Que no se equivocan, sino que se les ataca. Que los goles en contra no son errores, sino montaje.

Un club que ha convertido el victimismo en táctica, el “y tú más” en argumento, y el bochorno en línea editorial.

Y lo peor es que no lo esconden. Esta semana, mientras el Real Madrid se prepara para debutar en el Mundial de Clubes como quien saca traje nuevo, ellos publican tuits riéndose del torneo, como el niño al que no le han elegido para el equipo de clase y decide patear el balón al río.

Todo esto no sería grave si no fuera tan repetido. Porque el barcelonismo no sólo no aprende, sino que insiste en disfrazar su mediocridad reciente de injusticia universal. Han pasado de la élite europea a la autocompasión digital. De Xavi a X, la red social. De Wembley 92 a “me bloquearon por decir la verdad”.

Mientras el Real Madrid se prepara para debutar en el Mundial de Clubes como quien saca traje nuevo, ellos publican tuits riéndose del torneo, como el niño al que no le han elegido para el equipo de clase y decide patear el balón al río

Y en medio, Negreira. Ese elefante en la habitación que ya no cabe ni en el estadio. Ese agujero moral que han intentado tapar con storytelling, con ofendidismo institucional, con artículos sobre dictaduras imaginarias. Pero ahí sigue. Como una llamada perdida de la UEFA. Como una mancha de grasa que no sale del escudo.

Y ahora, fuera del Mundial de Clubes, quieren que lo demás tampoco brille. Porque si yo no estoy, no vale. Porque si yo no gano, no importa. Porque si yo no juego, que se cancele.

Pero el fútbol, señores, no es TikTok. No se borra lo que no te gusta. No se inventa un filtro para los fracasos.

Y aunque pongáis cara de dignidad ofendida, la realidad es esta: no estáis en el Mundial de Clubes porque no habéis hecho nada para estar. Punto.

Y pedirlo por carta, para luego despreciarlo en redes, no es estrategia.

Es el comportamiento de quien no sabe perder... ni callar.

Les dejo deseando que nuestro equipo comience con éxito su andadura por esta nueva competición y recordándoles que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

 

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Para ser un deporte, el baloncesto es relativamente matemático. El Real Madrid dominó la eliminatoria porque su bloque es mejor que el malaguista: así de simple, así de complejo, porque para que la ecuación se cumpliera medió mucho esfuerzo y un muestreo de talento notable y frecuente. Ciertamente, el Unicaja es un equipo batallador y brillante en muchos momentos, pero el peso específico blanco es más denso. Pudimos comprobarlo en el último cuarto, cuando el encuentro se solventaba y los blancos decidieron que no querían un quinto partido en Madrid.

Ahí, la serie se definió por los principios. A los de Málaga les gusta el bullicio, al contrario que al Madrid, que muestra su mejor cara cuando impone un orden dinámico. Entonces, la brillantez de Hezonja, la facilidad anotadora de Musa y la rapidez avispada de Campazzo sobresalen en el parqué. Y así, el equipo blanco deviene en una máquina sin apenas resquicios; porque, además, tiene una pieza que sostiene el entramado: Tavares.

El Real Madrid dominó la eliminatoria porque su bloque es mejor que el malaguista: así de simple, así de complejo, porque para que la ecuación se cumpliera medió mucho esfuerzo y un muestreo de talento notable y frecuente

El caboverdiano, el gigante de Maio, compensa cualquier fallo, convierte su zona en inexpugnable, y, cuando está tranquilo, se mueve con soltura en ataque. Ayer, cambió su disposición en el último cuarto, su rostro se tornó serio, y su juego, maquinal. Con su presencia en la zona y la presión exterior, el Madrid maniató a los unicajistas, impotentes, y cuando un equipo se siente seguro en defensa, esta seguridad se transporta al ataque.

El Unicaja no bajó nunca los brazos porque nunca lo hace, equipo coriáceo, bien avenido con jugadores que transmiten energía, y una afición generosa y agradecida. Por desgracia, el grupo se rompe. Ya nada volverá a ser igual para ellos, pero la despedida con su público, con algunos seguidores y baloncestistas llorando, con niños y adultos en pie, aplaudiendo sin cesar, es de las que te reconcilia con este deporte moderno, que tanto traiciona sus principios.

Otra final para el Real Madrid, que cumple una racha imponente con este formato de eliminatorias. Será la decimotercera final consecutiva —porque en 2020 no hubo play-offs— un número de mal agüero para una ráfaga augusta. El Valencia espera, más descansado que el Madrid, más imprevisible y arriesgado que el Unicaja. Señores, ¡vamos a divertirnos!

 

P.D. Hay encuentros que debilitan y otros que refuerzan. Chus Mateo se está reforzando…

 

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Sábado 14 de junio

 

Dice Javier Tebas que el Mundial de Clubes le parece un amistoso de verano, e invita a no verlo para preservar mejor el ecosistema de competiciones actual. Al mismo tiempo, afirman los partidarios de engendros como la Kings League que la generación Z, ahíta de estímulos y a la vez necesitada de más, ha abandonado el fútbol como entretenimiento de masas. Ante semejante pinza boomer-zeta, cabe concluir que la supervivencia del balompié corresponde a otras generaciones. De alguna manera, los millennials constituiríamos ese abigarrado pelotón de soldados que afirmaba Spengler que en última instancia siempre termina salvando la civilización. No puedo sino frotarme las manos: no hay nada más apropiado para los tiempos actuales que una misión heroica que no requiera levantarse del sofá. En la ceremonia inaugural cantaron Robbie Williams y Laura Pausini, pero quizá hubiera sido más oportuno que sonase David Bowie. We can be heroes, just for one day.

Al que considere exagerado el adjetivo heroico le invito a que trasnoche para engullir un Inter de Miami-Al Ahly. El estimado Luis Montero Manglano ha sabido exprimir su talento para regalarnos una crónica divertida, pero reconozco que a mí solo me saca de la duermevela el lanzamiento de falta de Messi cantado erróneamente como gol por una aficionada, que de inmediato se convierte en viral. Los elogios desmesurados de la narración dan un poco de vergüenza ajena, sobre todo a aquellos que pasamos la adolescencia tapándonos la cabeza con una manta cuando un Lionel auténticamente pletórico venía al Bernabéu. Aunque conviene no hacer mofa excesiva de la desproporción: ha habido años en que por menos le han concedido el Balón de Oro.

 

Domingo 15 de junio

 

Viaje en tren por la meseta castellana, pegado a la radio para seguir el Bayern de Múnich-Auckland City. El AVE constituye casi un anacronismo en medio de una infinita sucesión de paisajes idénticos, oscilantes entre la aridez y el sosiego, da la sensación de que agotados por la abrumadora belleza de un cielo azul fulgurante. Chasqueo de disgusto cuando el comentarista aprovecha los goles bávaros para despreciar al equipo de Oceanía y, cómo no, para depositar el mensaje predecible: “Qué hacen clubes como estos aquí mientras el Barcelona o el Liverpool están en su casa”, “este torneo se devalúa así”, “la FIFA debe aprender”, etcétera. Argumento transformado en insoportable gota china que no para a lo largo de toda la retransmisión.

Hace ya más de un siglo Unamuno escribió En torno al casticismo, ensayo en el que propuso el concepto de “intrahistoria” para aludir a ese entorno rural que permanece, como un ruido blanco de fondo, al margen de las grandes alharacas y acontecimientos. Observo por la ventanilla y no cuesta nada reconocer «la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que, como la de las madréporas suboceánicas, echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia». Me río solo de imaginar a un hipster gafapasta fan del Barça o de la Premier mirar por encima del hombro a esos parroquianos, insultándolos por no saber apreciar la necesidad de excluir a aquellos que se han ganado su presencia esforzándose durante un lustro en su región, para en su lugar colocar a los equipos que estén de moda en la última temporada.

Qué puedo decir, yo también soy un urbanita alejado de lo rural, pero acepto de buen grado una alianza con el campo y su literatura contra la legión de enteraíllos que nos asola. Se trata de combatir un mal superior que, además, no ceja en su pesadez. Y ya dijo un sabio que en esta vida se podía ser de todo, menos coñazo.

 

Lunes 16 de junio

 

Despierto y me dedico a las abluciones propias de los millennials: esto es, mirar de inmediato el teléfono móvil. Comprobando los resultados de anoche, observo que debutó con decepción el Aleti, y perdón por la redundancia. Aún medio dormido, se me ocurre que el Atlético es una institución que encajaría bastante con aquella vieja teoría de Foster Wallace sobre la ironía, la cultura pop norteamericana y la publicidad.

Los anuncios de televisión clásicos hacían referencia al grupo, vinculando la compra de cierto producto con la inclusión del receptor en alguna comunidad atractiva. Sin embargo, los anuncios televisivos más efectivos ahora constituyen instrumentos para que el espectador “se exprese”, afirme su individualidad, “se destaque entre la multitud”. Así, la perspectiva más aterradora para el espectador condicionado sería la de exponerse al ridículo ajeno, demostrando emoción y vulnerabilidad. «Los demás se convierten en jueces; el crimen es la ingenuidad». Acaso con el Atlético de Madrid debiera suceder igual, y sus aficionados deberían utilizar el cinismo, el sarcasmo y las bromas privadas como refugios preventivos desde los que contemplar los esperpentos habituales, trascendiéndolos y situándose por encima. Se trataría de una trampa, puesto que se pretendería huir de la multitud “ingenua” para terminar construyendo otra multitud no menos idiota, pero que además se las da de selecta. No obstante, yo aporto posibles soluciones para aliviarles el sufrimiento.

Sin embargo, luego escucho a Miró acusar al árbitro de haberles robado el partido —¡un 4-0!— y abjuro de todas estas reflexiones. El colchonerismo no merece ninguna coartada ni refugio.  

Martes 17 de junio

 

Se me ocurre acercarme al pozo de las redes sociales para leer los comentarios sobre el Boca-Benfica, y vuelvo entre espantado e impresionado por la originalidad para el insulto de la que hacen gala los argentinos. El pobre Otamendi, causante de la pérdida de dos puntos del conjunto xeneize, dudo que vuelva nunca a obtener resultados en una audiometría. A continuación, me estremezco solo de pensar en haber reclutado a semejante ejército para la causa madridista, gracias al fichaje de Mastantuono. ¿Será posible que el Madrid consiga, con este refuerzo inesperado, lograr ganar la única batalla que no ha podido hasta ahora? Tal empresa se me antoja imposible, de modo que espero que mi club actúe como suele: una vez aceptada la derrota en la batalla del relato, que se obstine en vencer en todo lo demás.

 

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El Real Madrid debuta hoy en el Mundial de Clubes de la FIFA y los amigos de fcQuiz han preparado ocho preguntas para para poneros a prueba.

Solo los verdaderos madridistas superarán este test.

¿Te atreves?

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Arranca la Copa Mundial de Clubes de la FIFA para el Real Madrid. Esta noche a las 21 h nos enfrentamos al Al-Hilal. El encuentro tendrá lugar en el Hard Rock Stadium de Miami. Para el primer enfrentamiento en Florida el Madrid dispone de toda su plantilla, incluido los dos nuevos fichajes de Trent Alexander-Arnold y Dean Huijsen.

Como es normal, poco sabemos del equipo saudí, por ello recomiendo acudir al análisis que Athos Dumas hizo en La Galerna. Muy pedagógico. Por ejemplo, no recordaba que nos enfrentamos a ellos en la final del Mundial 2022, partido que ganamos por 5-3 con goles de Benzema, Valverde y Vinícius. Entre sus filas tienen viejos conocidos del fútbol europeo como Bounou, Koulibaly, Cancelo, Rubén Neves o Milinkovic-Savic. Nuestros siguientes rivales de grupo serán el Pachuca y el Red Bull Salzburgo.

Comienza la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, una competición que está llamada a cambiar el fútbol internacional. No solamente por las cifras económicas que se manejan, también por la proyección mundial del fútbol. Es por todos conocido que el torneo reparte 1.000 millones de dólares distribuidos entre los participantes, con hasta 125 disponibles para el campeón.

Digamos que, como diría aquel personaje de Parque Jurásico de Steven Spielberg, Gianni Infantino no ha reparado en gastos. El máximo dirigente de la FIFA está convencido de que esta competición puede ser tan atractiva como es la propia Copa Mundial de Selecciones. Es un modo de resultar atractivo un deporte que corre el riesgo de quedar algo descatalogado frente a otras ofertas de entretenimiento. ¿Os suena? Sí, justo Florentino Pérez viene comentando esto entre las risas incrédulas de los periodistas patrios.

Arranca la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, una competición que está llamada a cambiar el fútbol internacional. No solamente por las cifras económicas que se manejan, también por la proyección mundial del fútbol

Unos periodistas que en los últimos días han tenido que rendirse a la evidencia y han comenzado a dar el lugar que se merece esta nueva competición. Sin mucho lustre, han ido explicando cómo y cuándo tanto Real Madrid como el Atlético de Madrid disputarán sus partidos de fase de grupos. Hasta ahora la Copa Mundial de Clubes de la FIFA ha sido vendida como el torneo de la galleta, una iniciativa freak. Aún muchos tratan de deslucir la iniciativa poniendo palos en las ruedas.

La última ocurrencia del periodismo patrio fue pedir una invitación formal de la FIFA al Fútbol Club Barcelona para que participe. No conciben que su ídolo Lamine Yamal no dispute el trofeo. Están verdaderamente desolados. Al parecer, cualquier campaña mediática es buena para que el joven ídolo del periodismo español pueda ganar su primer Balón de Oro. Lo de menos es el equipo en sí, les da igual Barça o Selección de la Real Federación Española de Fútbol. Lo importante es que el jugador culé pueda alzarse con su Balón de Oro. ¿Sus méritos colectivos? Da igual.

Para muchos, el principal atractivo de esta noche es ser testigos de los primeros pasos del Madrid de Xabi Alonso. Damos por hecho que los fichajes Trent Alexander-Arnold y Dean Huijsen partirán desde el once inicial. Es casi seguro que Asencio acompañará a Huijsen en el eje central, pues Antonio Rüdiger todavía se recupera de su lesión. Hay cierto morbo por ver el dibujo que usa Xabi Alonso en este primer encuentro. Mucho se ha hablado del 3-5-2 y los supuestos intangibles de Alonso como técnico. Resulta curioso que su primer partido como entrenador ya sea un partido oficial. Puede que esto sea algo precipitado para iniciar un proyecto, pero en el fondo creo que es positivo.

Como positivo es competir al más alto nivel. En los últimos meses venimos diciendo que Florentino Pérez está verdaderamente emocionado con la posibilidad de que el Real Madrid se proclame el primer vencedor de la competición. Es decir, siguiendo la lógica del pionero, ser el primero en conquistar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA nos aportaría reverdecer ese laurel en la corona que tanto nos gusta. Porque el Real Madrid siempre está a la vanguardia del fútbol. ¡A por el Mundial!

 

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Buenos días, amigos. Hacía mucho tiempo que no ejercitábamos el músculo del rock’n’roll, ¿verdad? Pues nada, ha llegado el momento de desentumecer las extremidades y hacer caso a lo que Xabi Alonso nos dice desde la portada de Marca.

“Los jugadores están con ganas”, asegura el nuevo técnico. “Empieza el rock’n’roll”, y empieza esa noche ante el Al-Hilal en el Mundial de Clubes

Lo del rock’n’roll no es la primera vez que lo dice Xabi, aunque hay que retrotraerse a los tiempos convulsos y seminales del mourinhismo. El técnico portugués y una serie de jugadores particularmente afines (Xabi entre ellos) se conjuraron para evitar que el jazz del Barça (así lo denominó el tolosarra) arrasase al rock’n’roll de los blancos.

—El Madrid es rock’n’roll —sentenció Xabi—. Que se mueva el balón y que pasen cosas.

Ha vuelto ese espíritu, amigos. Hacía mucho tiempo.

It's been a long time since I rock and rolled

It's been a long time since I did the stroll

Ooh, let me get it back, let me get it back

Let me get it back, baby, where I come from

It's been a long time, been a long time

Been a long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time

Yes, it has

It's been a long time since the Book of Love

I can't count the tears of a life with no love

Carry me back, carry me back

Carry me back, baby, where I come from

Whoa, whoa, oh

It's been a long time, been a long time

Been a long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time

Oh, seems so long since we walked in the moonlight

Making vows that just can't work right

Oh yeah, open your arms, opens your arms

Open your arms, baby, let my love come running in

Yeah!

It's been a long time, been a long time

Been a long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time

Yeah, yeah

Yeah, yeah

Ooh yeah, ooh yeah

Ooh yeah, ooh yeah

It's been a long time, been a long time

Been a long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time.

Déjanos volver, Xabi, allá donde pertenecemos. Hemos pasado un tiempo muy solitario. ¿Qué te vamos a contar? En un momento de la historia del Madrid que solo la perspectiva del tiempo nos hace ver como fundacional, decisivo, tú y otros como tú le echasteis todos los cojones del mundo para impedir que un excelente equipo dopado arbitralmente viviera su era dorada. En lugar de eso, la vivimos nosotros. Ha pasado mucho tiempo (it’s been a long time), pero no lo olvidamos.

La rueda de prensa del nuevo técnico tolosarra fue un espectáculo, ni más ni menos. Informó, inspiró y encendió, por utilizar su verbo favorito últimamente.

You know that it would be untrue

You know that I would be a liar

If I was to say to you

Girl, we couldn't get much higher

Come on, baby, light my fire

Come on, baby, light my fire

Try to set the night on fire

The time to hesitate is through

No time to wallow in the mire

Try now, we can only lose

And our love become a funeral pyre

Come on, baby, light my fire

Come on, baby, light my fire

Try to set the night on fire, yeah

The time to hesitate is through

No time to wallow in the mire

Try now, we can only lose

And our love become a funeral pyre

Come on, baby, light my fire

Come on, baby, light my fire

Try to set the night on fire, yeah

You know that it would be untrue

You know that I would be a liar

If I was to say to you

Girl, we couldn't get much higher

Come on, baby, light my fire

Come on, baby, light my fire

Try to set the night on fire

Try to set the night on fire

Try to set the night on fire

Try to set the night on fire

Vamos, Xabi, enciéndenos. Tratemos de incendiar la noche. La antesala del fuego salvífico ya tuvo lugar ayer, cuando en medio de una eterna rueda de prensa le preguntaron por las palabras de Gallardo, técnico de River, según las cuales los argentinos llegaban “movilizados” por el anuncio del fichaje de Mastantuono por el Madrid antes del Mundial. ¿Movilizados? ¿Querrían decir que se sienten perjudicados por ese anuncio? Xabi abortó la polémico con una elegante y ocurrente media mangurrina.

—No sé. Acabo de ver a River ganar 3-1 y jugando bastante bien. No les vi nada “movilizados”.

Las comillas resonaron hasta en San Telmo, y se bailaron tangos en su honor. Es la primera vez que se organizan milongas en torno a unos signos de puntuación.

Pero al carajo con los tangos (al menos por hoy, en realidad nos encantan). Hoy vuelve el rock’n’roll, y nos gusta, incluso el que de pasada menciona también Buenos Aires.

… If I could dig down deep in my heart

Spill it all over the stage

Would it be enough for your cheating heart?

Or would it help to ease the pain?

Ease the pain

… If I could win ya, if I could sing

A love song so divine

Would it be enough for your cheating heart?

Or would I break down and cry?

Would I cry?

… I said, "I know it's only rock 'n' roll, but I like it"

And I know it's only rock 'n' roll, but I like it, like it, yes, I do

Well, I like it

I like it

I like it

Can't you see this old boy has been lonely?

… If I could dig down deep in my heart

My feelings would flow out on a page

Would it satisfy ya? Slide on by ya?

Would it help to ease the pain?

Ease the pain

… I said, "I know it's only rock 'n' roll, but I like it"

I know it's only rock 'n' roll, but I like it, like it, yes, I do

Well, I like it

I like it

I like it

Can't you see this old boy has been lonely?

… Do ya think that you're the only girl around?

I bet you think that you're the only woman in Buenos Aires, yeah

I said, "I know it's only rock 'n' roll, but I like it"

I know it's only rock 'n' roll, but I like it

I know it's only rock 'n' roll, but I like it

I know it's only rock 'n' roll, but I like it, like it, yes, I do

… Well, I like it

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it (it's only rock 'n' roll)

I like it

Oh yeah, I like it

Oh, I like it

I like it

Here we go!

I said, "I know it's only rock 'n' roll, but I like it"

It's only rock 'n' roll

I know it's only rock 'n' roll, but I like it, love it, yes, I do

Yeah!

Thank you

Whoo!

Whoo!

Whoo!

Ah

A las nueve, amigos. La hora del incendio.

Os dejamos con la prensa cataculé.

Pasad un buen día.

Si cualquier entrenador desearía disponer de cuatro o cinco semanas limpias de excesos comerciales y giras dañinas para preparar metódica y progresivamente a su equipo, no digamos cuando es un recién llegado con la misión de dar un giro copernicano al pasado reciente.

Pero el Madrid no tiene ni memoria ni paciencia. Todas las balas son reales y con esas reglas deberá afrontar Xabi Alonso su aterrizaje. El epílogo de una temporada decepcionante será su lanzadera o su primer strike. Aunque, para ser medianamente justos y no subirnos en la ola del periodismo hiperbólico, conviene considerar qué puntos realmente podemos observar en los partidos del Mundial que corresponden a la mano de Alonso y cuáles no. Qué detalles nos permiten comenzar a vislumbrar el Madrid que perfila el tolosarra y que no se verá hasta dentro de varios meses, pues el debut ante el Al Hilal no contará con más preliminares que tres entrenamientos. Mayor roce se ha visto en una noche de verano, así que veamos a qué atenernos:

 

El sistema

 

No ha dejado de ser curioso el tránsito en los medios deportivos de asegurar so pena de quemarse las dos manos que Alonso implantaría su método con tres centrales por encima de cualquier cosa hasta lo que a día de hoy se puede leer: que no nos sorprendamos de que el 4-3-3 de los últimos años siga siendo el sistema base del equipo. La comparecencia ante los medios en su presentación hizo recular a muchos. Llegaba un hombre con libreta, pero no de piedra. Y mucho menos cuando todavía parece que quedan refuerzos por llegar. Pero sí es importante conocer cuál es su apuesta inicial y cómo la utiliza, ya que esto no es futbolín, y no es lo mismo jugársela con laterales ofensivos que con defensivos o intercalados; con defensas que sacan el balón o tradicionales de corte y rasga. Por lo que se advierte y las necesidades actuales, parece que los nuevos tienen garantizada la titularidad, pero ya veremos qué sucede cuando el trío del cemento, Carvajal, Militão y Rüdiger estén a pleno rendimiento.

El organizador

 

Más allá de la defensa, será clarificador comprobar por quién apuesta Xabi para las funciones de pivote u organizador, puesto en el que Tchouaméni se ha hecho fuerte esta temporada, y no sabemos hasta qué punto es una buena noticia.

 

Quién jugará en la banda derecha

 

Otra de las demarcaciones clave, el costado derecho del ataque, es una incógnita. Si atendemos a las palabras del vasco, Rodrygo cuenta con su buena mirada de inicio, pero ahí están jugadores al alza, como Güler, que tendrá que terminar de definirse como atacante o medio ofensivo.

Dónde pone la línea de presión

 

Tema capital y donde se espera uno de los principales cambios respecto al Madrid de Ancelotti, más predispuesto a la espera que a la defensa activa. En este punto, tendrán que considerarse las condiciones climáticas de este torneo sobrevenido, que no son las más adecuadas para sostener grandes esfuerzos, por lo que no cabría ver algo parecido al trepidante Liverpool de Klopp, pero sí alguna señal de que en campo contrario también se puede presionar.

 

Los cambios

 

Si la selección de los titulares es una primera señal, los elegidos como alternativa resultan igual de relevantes para comenzar a leer las ideas que Xabi tiene en su cabeza. A quiénes considera revulsivos, por quién apuesta para contener o controlar, cuándo suele introducir las variaciones.

 

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