Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Háblanos, Florentino

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Háblanos, Florentino

Escrito por: La Galerna6 marzo, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Diremos que buenos días. Hay que decir algo. En el ascensor. Al llegar al trabajo. Al conectar con el lector por la mañana.

Los días no son buenos, claro, solo desde el sarcasmo o desde el afutbolismo pueden desearse. Los días son una mierda y no hay absolutamente nada que pueda impedir que lo sean, y sin embargo hay una rara, inesperada dignidad de obra concluida que llega de parte del adversario.

 

“Fin de una era”, titula elocuentemente Sport sobre el rostro metafóricamente amortajado de Lucas Vázquez, casi un espectro mostrenco, casi un sleepy hollow inopinado. Grotesca visión para un momento grotesco. La peor noche de la historia del Real Madrid dentro de la peor semana en la historia del Real Madrid, sentenciaba Jesús Bengoechea en su crónica, y seguramente tenga razón.

Hay, con todo, el apunte de un reconocimiento póstumo en ese titular, “fin de una era”. Si estamos ante el final de una era, sólo puede ser porque esa era ha existido, cosa que algunos reconocen ahora por primera vez. Sólo puede ser porque antes de su desenlace ha habido un inicio y un nudo. Sólo se acaba lo que ha sido. Gracias, Sport, por reconocer por fin, en este momento del adiós, que ha habido una era, y por dar a entender aunque sea implícitamente que ha sido gloriosa. Llega un poco tarde, pero el fanatismo es lo que tiene. Lo del Madrid en Europa era flor, era potra, era árbitros, era ADN. Ahora era una era, por fin, cuando la era sólo era.

Juegos de palabra de mierda, sí.

La portada de Marca lo resume bien. El reconocimiento aquí es más explícito. Es una primera plana histórica como lo es el triple batacazo en siete días, como lo es la sensación de shock traumático. No sería arriesgado afirmar que el Madrid moderno, en lo deportivo, no ha estado nunca tan aturdido y noqueado como ahora. Los sueños tienen que acabarse, pero hay modos y modos de acabar. Adiós a tres títulos en una semana es demasiado padecer. No está el madridismo acostumbrado a este carrusel de espanto, este viacrucis en cuya primera estación nos fustigó Suárez para después sufrir la corona de espinas de Rakitic para luego acabar crucificado por el futuro del Barça, ese De Jong que es a la vez símbolo de la atonía de nuestro club en el mercado y siniestro augurio de un porvenir azulgrana.

 

Sí, Alfredo, “semana trágica”. Semana trágica, Alfredo, enhorabuena. Y sí, Alfredo, sí: gritos de “Florentino dimisión” en las gradas, no tantos como se pretendieran pero gritos. “Florentino dimisión y después qué”, habría que gritarles a los gritos para que demuestren que saben hacer algo además de gritar. Florentino no tiene que dimitir. Florentino tiene que aparecer, propiciar la vuelta de Zidane y poner a su disposición a Kane y Hazard. Eso es lo que tiene que hacer Florentino, ni dimisión ni leches. Y, si no puede propiciar la vuelta de Zidane y el fichaje de esos dos cracks porque son cosas imposibles, debe explicar que son cosas imposibles, aunque sólo sea para que empecemos a aceptar que lo son, que en efecto ya sólo podemos ser el Arsenal, con nuestros jovencitos prometedores y tal. Si esto es más que el fin de una era, si representa el fin del Real Madrid tal como lo conocíamos, si el punto de inflexión es en realidad un salto al vacío más pavoroso aún de lo intuido, dígase.

El madridismo se merece ahora que se le hable. Habla con nosotros, Florentino. Dinos qué podemos esperar. ¿Puedes ilusionarnos otra vez? Si no puedes, lo asumiremos, pero dinos que no puedes, no nos hagas esperar cosas en vano. Si no hay nada que hacer ante los jeques, cuéntanoslo para que preparemos juntos la travesía del desierto. Dinos algo.

Os dejamos (te dejamos, Florentino) con la punzante portada de otro enemigo secular. Mírala a la cara como tenemos que mirarla nosotros y dinos que este escarnio lo podremos devolver con creces. Si no vamos a poder, dínoslo también y convéncenos de que hay razones para envejecer juntos, mano a mano, aceptando con filosofía el deterioro del presente en medio de la dulce remembranza. Si tú no puedes, quizá no pueda nadie y solo quepa resignarse. Si el futuro es la resignación, dínoslo.

Pero si no lo es, si el Real Madrid tiene opciones de seguir siendo el mejor, lo mejor, levántate y actúa. No dimitas sino todo lo contrario: mite. No queremos tu dimisión, queremos tu misión.

Háblanos.