Las mejores firmas madridistas del planeta

El mítico capitán se sienta en el banquillo

 

Juan Antonio Ipiña fue capitán del conjunto blanco durante más de un lustro en la década de los 40. Después de su retirada de los terrenos de juego en 1949, se pasó a los banquillos, y solo tres años más tarde de abandonar el Real Madrid como jugador regresó a la casa blanca como entrenador. Lo hizo en un momento peliagudo tras la dimisión del uruguayo Héctor Scarone, y con el objetivo de una buena participación en la Pequeña Copa del Mundo de Caracas, que daba comienzo días después de firmar su contrato.

Nacido en Ortuella (Vizcaya), el 23 de agosto de 1912, fue un jugador de reconocido prestigio en el fútbol español en los años 40. También practicó otros deportes como el atletismo y la pelota vasca, pero se decidió por el balompié cuando ingresó en el Abanto. Después pasaría por el Unión Sport de San Vicente de Baracaldo y el Erandio hasta llegar al Donostia. El vasco era un mediocentro de categoría, de gran técnica y una perfecta colocación que provocaba que tuviese imán y los balones le llegasen a él. A nivel de pase era eficiente en corto, mientras que en largo desplazaba con temple y precisión. En 1935 fichó por el Atlético de Madrid en el que estuvo solo una temporada después de pelear mucho por su contratación con el Athletic Club. Justo antes del inicio de la guerra civil cambió de acera y firmó por el Madrid FC, pero el estallido del conflicto bélico retrasó su debut hasta 1939.

Ipiña

Ipiña

En la guerra estuvo enrolado en el Regimiento de Artillería de San Sebastián y también tuvo como destino Burgos y Guadalajara. En el equipo blanco de los 40 fue ganando en importancia hasta ser un pilar básico para todos los entrenadores, y capitán muchos años. Una época muy complicada en la casa blanca tras la guerra y con solo dos títulos de importancia conquistados, las Copas de 1946 y 1947 que Ipiña se encargó de levantar. Con 36 años se retiró en 1949 y la sabiduría y maestría de la que hacía gala en el césped intentó trasladarla a los banquillos. Su primera experiencia fue en el Real Valladolid, que le ofreció el puesto en 1950 cumpliendo el objetivo de mantenerse con solvencia en Primera División.

El regreso a la casa blanca ya como entrenador se produjo en el mes de junio de 1952. Anteriormente, en la prensa se publicó que había rechazado una importante oferta del Sporting Clube portugués. El club madridista tras la fugaz marcha del uruguayo Scarone decidió contratar como nuevo entrenador a Ipiña. El vasco se encontraba libre tras haber finalizado su estancia en el Real Valladolid, avisando a la directiva pucelana que no continuaría con su contrato a partir del 30 de junio. Junto a él formaría parte del cuerpo técnico en el Real Madrid José Villalonga como preparador físico.

Ipiña habló en el diario Marca y primero quiso tener un recuerdo para el Valladolid: “Muy agradecido a todos: prensa, afición, directivos y jugadores”. Luego, hizo un balance general en sus dos primeros años como técnico afirmando que “estoy contento porque salvo esa vuelta y media que hemos tenido esta temporada, en la que nuestra clasificación no correspondía a la realidad, supimos reponernos y situarnos en el lugar que verdaderamente teníamos que estar”. Respecto al Real Madrid declaró que “tenía verdadera ilusión por volver. El Madrid sabía que contaba siempre conmigo y me tenía a su disposición”. Por último, explicó que pidieron a Gaínza para la gira, pero el Athletic se negó y de cara a la plantilla que iba a tener a su disposición la consideraba como “muy buena. Si ellos y yo trabajamos con fe, no cabe duda que el Madrid habrá de hacer un brillante papel”. En ese plantel, por cierto, coincidiría con antiguos compañeros como Muñoz, Cabrera, Adauto, Clemente, Molowny, Pahiño, Arsuaga, Montalvo y Narro.

El día 6 de junio se reanudaron los entrenamientos y Santiago Bernabéu en el vestuario presentó a los jugadores a la dupla técnica Ipiña-Villalonga. El mandatario blanco exhortó a los futbolistas a que imitasen al nuevo preparador en el aspecto de su total entrega al club en los tiempos en que defendió sus colores. La plantilla se puso manos a la obra para preparar la gira por América en la que visitarían Colombia, Venezuela y Cuba. A finales de mes, técnicos, jugadores y los directivos Arjona y Pico tomaron un avión con destino final Bogotá. Allí, primero disputaron dos amistosos contra el Millonarios, al que devolvieron la visita de las Bodas de Oro del club blanco. De nuevo se vieron las caras con Alfredo Di Stéfano, que marcó en el primer encuentro. En ambos choques, el cuadro colombiano derrotó al Real Madrid.

Ipiña sale a Chamartín con Villalonga

Ipiña sale a Chamartín con Villalonga

Los amistosos sirvieron como preparación de la Pequeña Copa del Mundo de Caracas que dio comienzo el 12 de julio en la capital venezolana. En total fueron seis jornadas en las que el Real Madrid acabó proclamándose campeón del torneo por delante de Botafogo. Fue un excelente inicio como técnico de Ipiña, que ilusionó a la afición con su experiencia, su inteligente observación y el buen uso de la WM y el marcaje. Tras una escala en Cuba, con otros dos duelos amistosos, regresaron triunfantes a Madrid.

El Real Madrid con Ipiña en Caracas

El Real Madrid con Ipiña en Caracas

Ipiña a hombros en Caracas

Ipiña a hombros en Caracas

La pretemporada blanca comenzó un mes más tarde y el encuentro de presentación ante la afición fue contra el Real Avilés en Chamartín. Las principales caras nuevas fueron Lesmes II, procedente del Real Valladolid, y Cedrés, de la UD Las Palmas. Luego, en enero, llegaría el bético Espina. Al Real Madrid se le incluía en el cartel de favoritos de cara al título junto a Barcelona, Valencia y Atlético. Ipiña lo refrendó como publicó Marca: “Disponemos de un conjunto suficientemente fuerte para disputar el título a cualquiera. La Liga es la única competición que refleja exactamente la potencialidad de los equipos”. Mientras que en el diario Jornada, en un artículo firmado por Tristán, se decía que el fichaje de Lesmes II “se ha considerado como el más sensacional de la temporada” y del Madrid se “obliga a esperar un papel muy superior al que venía haciendo, ya que ha prescindido de Scarone, y en su lugar la nueva dirección técnica correrá cargo del excelente entrenador español Ipiña. Para botón de muestra su reciente excursión triunfal por tierras americanas”.

Ipiña con Zárraga a la vuelta de Caracas

Ipiña con Zárraga a la vuelta de Caracas

Sin embargo, esta buena inercia de la gira se esfumó en las primeras jornadas de Liga y desconcertó a los aficionados y al club. Ipiña tenía las primeras críticas fuertes y se le acusaba de haber formado un equipo descompensado. La idea con el fichaje del técnico vasco era devolver esa personalidad de antaño del Real Madrid, que había sido desnaturalizada por los extranjeros Scarone y Keeping con sus consejos contradictorios de la auténtica esencia blanca. El vizcaíno era un hombre inteligente, estudioso, y en su librillo no estimaba que los jugadores son piezas de ajedrez fáciles de manejar a su capricho en los movimientos, pero que tampoco dejaba cabos sueltos y cada futbolista salía con conocimiento de lo que debe realizar.

En las primeras cuatro jornadas los blancos no saborearon la victoria al contabilizar dos empates y dos derrotas. No fue hasta el choque en casa contra el Real Valladolid el 12 de octubre cuando sumaron dos puntos. La media Muñoz-Zárraga era inamovible, pero Ipiña no terminaba de dar con la tecla en la defensa y el ataque. En la retaguardia probó con Gabriel Alonso, Oliva y Navarro y también con el francés Hon en el centro de la zaga y Lesmes II en la banda izquierda. Mientras que en el frente ofensivo gente como Cedrés y Sobrado no aprovecharon su oportunidad y los delanteros que se acabaron sumando más minutos fueron Olmedo, Olsen, Pahiño, Joseíto, Molowny y Arsuaga.

Plantilla Real Madrid 1952-53

Plantilla Real Madrid 1952-53

Después de una derrota en Buenavista contra el Oviedo, los blancos encadenaron una gran racha de seis triunfos a finales de año. En ese intervalo hubo dos importantes victorias en apenas una semana. La primera en el Metropolitano, con un 1-2 ante el Atleti, y la semana siguiente en Chamartín, venciendo por idéntico marcador al Barça. El extremo Arsuaga se encontraba en un gran momento de forma y firmó tres de los cuatro tantos merengues. Los madridistas subieron varios puestos en la tabla y recortaron la distancia con el líder, el RCD Español, de ocho a cinco puntos.

Ipiña encontró la justificación en que el equipo “no estaba cansado, pero sí empachado de tanto fútbol. Se comenzó mal la temporada, pero ahora todos responden bien” y veía con esperanza la segunda vuelta afirmando que “si ganamos los partidos de casa, el Madrid puede ser campeón”. Efectivamente Chamartín era un fortín y allí cayeron Celta, Sevilla, Valencia, Atlético de Bilbao y Oviedo, pero la irregularidad a domicilio con derrotas en Donosti, Gijón y Valladolid impidieron que se alcanzase el liderato pese a ganar en Sarriá.

Ipiña en un entrenamiento

Ipiña en un entrenamiento

En una entrevista en el diario Arriba a Ramón Melcón, el técnico vasco lo achacaba al ambiente: “En Chamartín se hace lo mismo que fuera, todo lo que se puede. Lo que ocurre es que aquí hay más dificultades. Les cuesta mucho más trabajo sobreponerse al influjo del público. Precisamente, el interés que todos tienen de hacerlo bien, es el que produce esa intranquilidad y desconfianza que malogran muchas de sus posibilidades. Antes el público no exigía al Madrid tanto como ahora, a su vuelta de América. Hay quien cree que siempre puede hacerse un juego brillantísimo, y eso, cuando hay adversarios pegajosos, que no permiten el menor descuido y que, por jugar en Madrid, lo hacen con un afán enorme de superación, no es fácil”.

A principios del mes de febrero corrió el rumor de que Fernando Daucik podría llegar al conjunto blanco para sustituir en el cargo a Ipiña, a lo que el vasco comentó en la prensa que “no me molestan en absoluto los rumores de cambio y estoy seguro de que son totalmente infundados”. Eso justo sucedió antes del mejor momento del curso madridista, que tuvo lugar a principios de marzo, cuando ocuparon el segundo puesto a un solo punto del RCD Español tras encadenar buenos momentos de resultado y juego. El equipo después de la crisis se compenetró mucho mejor hasta formar un conjunto de verdadera calidad. Así, el Real Madrid terminó peleando la Liga y tras volver a ganar en Chamartín el derbi capitalino llegó a un choque crucial en Les Corts. Un tanto de Moreno dio la victoria a los azulgranas y el Real Madrid se dejó muchas opciones de volver a ganar un título liguero. En las últimas jornadas, apretó a culés y valencianistas con victorias ante Racing, Real Zaragoza y Real Sociedad, y en la jornada 30 debían ganar en Vigo y esperar un tropiezo del Barça contra el Atlético de Bilbao que nunca llegó. Además, se perdió contra el Celta y el cuadro madridista finalizó en tercer puesto de la tabla. Ipiña, en declaraciones a Marca, se lamentó de la oportunidad perdida: “Pocas veces tendremos un Campeonato tan a nuestro alcance”. Y amplió su respuesta dando la clave por la que no consiguieron el título: “El Madrid perdió la Liga en los partidos fáciles”.

La esperanza en el madridismo para salvar la campaña quedaba ahora en la Copa. Sin embargo, en el club se tenía tomada la decisión de que Ipiña no continuaría en el cargo, aunque restaba por elegir al sustituto de una terna en la que estaban el uruguayo Enrique Fernández, Antonio Barrios y Luis Urquiri. Después de una primera eliminatoria copera sencilla contra el Murcia, a los blancos les tocó sufrir en San Sebastián. El 4-0 de la ida dio tranquilidad, pero en Atocha los donostiarras presionaron y realizaron un gran encuentro, venciendo por 3-1. El techo blanco en la competición llegó en semifinales. En Chamartín, un empate a dos ya puso cuesta arriba la eliminatoria, y en la vuelta en San Mamés los leones se marcharon 2-0 al descanso. El Real Madrid solo pudo recortar distancias por mediación de Olmedo y dijo adiós. Terminaba así una temporada decepcionante después de ser un equipo que aspiraba a alzar algún título a comienzos del curso.

Ipiña con Bernabéu

Ipiña con Bernabéu

Ipiña no consiguió convencer ni por gestión ni por juego, pese a algunos buenos momentos. El vasco no se marcharía de la entidad, sino que se le asignó el puesto de secretario técnico, sustituyendo a una leyenda del cargo como Pablo Hernández Coronado. En 1958 retornó a los banquillos en las filas del Sevilla, y ya en la década de los 60 pudo cumplir uno de sus sueños, que era entrenar al Atlético de Bilbao.

 

Fotografías: archivo de Alberto Cosín

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces

5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante

6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández

8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer

9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich

Buenos días, amics tots. En Amanece que no es poco, Garcinuño, con el cuerpo a medio brotar, agostado, le pide a Morencos, a quien se le acaba de quemar el culo, que al día siguiente le traiga algo de Góngora, «que tengo yo el cuerpo de Góngora». Pues bien, en el portanálisis de La Galerna hoy tenemos el cuerpo de hablar bien de alguien. Y como nunca solemos recurrir al camino más fácil, elegimos para tal propósito la portada del diario Marca.

A primera vista parece que hemos acertado, pues el protagonista es Carlos Alcaraz, brillante ganador del último US Open y, además, más madridista que el pisacorbatas de Bernabéu.

Seguimos oteando el frontispicio gallardil y topamos con Jorge Valdano, quien cumple 50 años en España y por tal motivo es entrevistado por Alberto R. Barbero. Aquel 1975 murió Franco y Bill Gates y Paul Allen fundaron Microsoft, sin que un acontecimiento guardase, que se sepa, relación con el otro.

El joven Jorge llegó al Vitoria con una idea folclórica preconcebida de España: «Esperaba encontrarme a Lola Flores por aquí, pero no la encontré en los cuatro años que estuve». Una entrevista de Valdano a la Faraona a lo Jesús Quintero habría sido impagable, la verdad.

Del Alavés al Zaragoza y de ahí al Madrid. Y el resto es historia. Jorge Valdano es un personaje controvertido al cual un sector del Madridismo no le perdona ciertas cosas. Algunas pueden estar justificadas, otras, como su origen, ideas, inteligencia o capacidad verbal, difícilmente. En La Galerna tuvimos el placer de entrevistarlo y nos dejó una gratísima impresión. La charla tuvo una gran acogida salvo para esa minoría que siempre se molesta porque un medio entreviste a quien ellos tienen tirria, ya que se creen en posesión de la verdad y del único madridismo auténtico.

Valdano La Galerna

Sea como fuere, ha habido pocas figuras con la importancia institucional de Valdano en el club, quizá Hernández Coronado. Jorge ha sido jugador, entrenador, director deportivo y director general. Solo le ha faltado ser Florentino y lateral derecho suplente.

Con el paso del tiempo parece haberse acrecentado el número de veces que ha dado muestras de su madridismo en público, defendiendo en no pocas ocasiones al club de las típicas acusaciones falaces de los resentidos amargados y antimadridistas en general. Este hecho le ha congraciado con algunos que se habían alejado de sus posiciones, y no pocos piden que sea la figura que marque el relato del Madrid. Aunque otros defienden que el Madrid no tiene tiempo de instaurar ningún relato porque lo emplea todo en ganar.

Jorge confiesa en Marca que a pesar de la enfermedad que le retiró prematuramente, se siente muy afortunado por haber vivido todo lo que vivió y remata con la frase de Modric: «No llores porque terminó, sino sonríe porque ocurrió».

Un Luka Modric, por cierto, que hoy cumple 40 años. Hecho que nos viene pintiparado, pues hoy tenemos el cuerpo, como hemos dicho, de hablar bien de alguien. 40RTYCIDADES, Lukita. El 10 lo celebró con un 4-0 de Croacia ante Montenegro y el vestuario sopló las velas (bengalas) de una tarta de madera con Lacasitos, frutos rojos, azules, moras y algunos cuartos de higo en los aledaños de los córners.

Los madridistas no podemos evitar sentir una punzada en el estómago cada vez que vemos a Lukita, pues entendemos que podría habernos deleitado con un último baile, pero la vida es así, no la he inventado yo, como cantaba Sandro Giacobbe.

As también ilustra su portada con Carlitos Alcaraz abrazado al trofeo ganado en el Abierto de Estados Unidos. Respecto al Madrid, el diario de PRISA destaca que se presentan siete finales en 23 días, y que Xabi motiva a la plantilla para dar un acelerón hasta el próximo parón FIFA. Los blancos, ya sabéis, deberán marcar cuatro o cinco goles más de los necesarios para ganar cada uno de esos partidos —y todos los de la temporada—, pues el sistema ha empezado especialmente motivado en su afán por destruir al club de Concha Espina.

Como tenemos el cuerpo de hablar bien de la gente, no vamos a comentar mucho de la prensa cataculé.

Sí vamos a destacar un entrecomillado de Sport pronunciado por Alcaraz: «Quiero rozar la perfección cada día». Por eso es madridista. Como Modric. Como Valdano. Porque el Madrid paga en gloria. Bueno, de pasta tampoco se quedan cortos, eh.

Pasad un buen día.

Como en la prensa deportiva de Barcelona nos suelen tomar a los demás por gilipollas, el otro día uno nos quiso explicar que, en realidad, en el Barça quisieron corromper al Comité Técnico Arbitral por nuestro bien. Como los gánsteres de Chicago, hace cien años, que ofrecían sus servicios a los comerciantes de los barrios por seguridad: así igual en el més que un club, como asegura la principal línea argumental que, empezando por Laporta, justifica las evidencias de haber estado décadas sobornando al órgano de la federación española encargado de regular, administrar, conceder favores y disponer castigos en el elemento arbitral.

Había que asegurar la neutralidad, que en este caso, como suele ser habitual, significa tragar con todo aquello que convenga al Fútbol Club Barcelona y, ni por asomo, quejarse. Pues de lo contrario…¡fascistas habemus!

La verdad, no nos vamos tampoco a engañar, es que desde que se entra a la menudencia de discutir que pagar al vicepresidente del CTA ya implica corrupción por necesidad estamos perdidos: además de los mínimos, que es cosa de la instrucción judicial y del propio proceso legal, este es un caso, sobre todo, de máximos, y la adulteración de la competición queda patente desde que se comprueba el hecho antes mencionado del pago, sea cual sea la finalidad. Eso no admite debate, como no lo admite, por ejemplo, el hecho de que poner una bomba lapa bajo el coche de un político es, explote o no, mate a una o a doscientas personas o a ninguna, terrorismo.

La adulteración de la competición queda patente desde que se comprueba el hecho del pago del Barça a Negreira, sea cual sea la finalidad. Eso no admite debate

Pero en España vivimos, ahora mismo, en un estado de cosas tal que se discute hasta que el agua, en realidad, moje. Lleva tiempo circulando por ahí un dato estremecedor, una de tantas anomalías estadísticas: la diferencia entre expulsiones a favor y en contra en las veinticinco temporadas que llevamos en el siglo XXI es, con respecto al Barcelona, +65, por -1 en el caso del Madrid, dato que comparado con el de ambos clubes en la Copa de Europa resulta todavía más demoledor, además por lo parejo, +12 y +13 en ambos casos: una cosa lógica en dos de los equipos que más lejos han llegado en esta competición a lo largo de este cuarto de siglo.

Neutralidad, la neutralidad a la barcelonista podríamos decir, significa un poco lo mismo que el consenso a la catalana o a la vasca, es decir: que uno tiene la razón siempre y el otro siempre tiene que callar, como cuando, en los tiempos de Mourinho y Guardiola, el Madrid no podía elegir cómo jugar ni enfrentarse a los demás equipos sino asumir los postulados periodísticos y pseudofilosóficos de cuanto opinador y mamarracho quisiera entoligárselos. Estamos, como es natural, ante otro de esos cepos ideológicos tan recurrentes en el debate público nacional. Consenso, señorío, talante, neutralidad…mentiras que sirven como instrumento para imponer un estado de cosas aberrante e injusto, monstruos producto de un cinismo descarado y abrumador ante el que ni siquiera la verdad sirve como defensa.

Pues, ¿qué es la verdad? Lo que diga, claro está, el que manda.

Pues, ¿qué es la verdad? Lo que diga, claro está, el que manda

La neutralidad que invocan desde el Barcelona es, además, una pamema, pues hay que recordar que se venía de Tenerife, o sea, de García de Loza y los goles anulados y los penaltis no pitados que clamaron al cielo en aquel doble garlito en el que el Madrid del postmendocismo y del final de la Quinta se dejó coger dos veces seguidas. Celada repetida con la que se inauguró el gran proceso de sustitución que, quince años después, con Messi en su peak, a punto estuvo de culminar y que de todos modos, como efecto colateral, nos deparó el Procés, del que constituyó su embrión político-deportivo…

La neutralidad, por supuesto, comporta la existencia previa de una situación anómala, por injusta, de la cual el Madrid era responsable, culpable y beneficiario: Franco, para entendernos, y luego, supongo, el statu quo heredado. La persistencia de esa mentira original es la que sigue, todavía hoy, excusando la intención delictiva que mueve al hecho de levantar el teléfono y ofrecer dinero al hombre fuerte del CTA a cambio de asesoramiento.

Decía que los medios de comunicación, los que se editan en Barcelona pero sobre todo los que se editan en Madrid, están plagados de individuos que se piensan que todos somos tontos del haba y de baba. Quizá tienen razón pues, al fin y al cabo, seguimos bailando esta danza de ratas que es el fútbol español y pendientes de cada mierda que publiquen o suelten, en antena, por la boca. En realidad de lo que nos convencen es de que todo este circo, empezando por la patronal y la federación y acabando por el último plumilla de Radio Marca y hasta si me apuran, por el conserje del edificio, deben ser purgados y liquidados (profesionalmente, se entiende) en una tabula rasa que ponga el contador a cero. Y a tanto sinvergüenza en el ostracismo.

 

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Buenos días, amigos. Las portadas de la prensa deportiva patria del día vienen casi monopolizadas por la apabullante victoria de un descomunal Carlos Alcaraz en la final del US Open. El murciano es número 1 del mundo merced a esta nueva heroicidad, obrada además ante Sinner, su némesis.

Nos solazamos ante este nuevo triunfo de nuestro admiradísimo Carlos, tenista colosal, persona excelente y devoto madridista.

Decíamos que las primeras planas están “casi” monopolizadas por el tenis y decíamos bien. Queda algo de espacio para la no menos soberbia goleada de España en feudo turco (0-6). El caso es que, a pesar de las poluciones vespertinas que este gran triunfo ha generado en los medios, cunde la preocupación en el entorno de Lamine Yamal, en el de la selección y en el del club cliente de Negreira por la sequía goleadora del muchacho. Fuentes consultadas por La Galerna (quizá completamente inexistentes, quién sabe, pues no en vano pertenecemos ya, muy a nuestro pesar, al panorama de medios deportivos españoles) han subrayado su turbación ante un hecho que hace fruncir el entrecejo en la Ciudad Condal: España mete 6 goles y ninguno, absolutamente ninguno de ellos, lleva la firma del autoproclamado rey del fútbol mundial.

Hay nervios en los pasillos de Can Barça, y Luis De la Fuente se mesa los cabellos ante un dato tan desestabilizador. 6 goles, y ninguno de ellos transformado por la gran estrella de la selección y del glorioso equipo cliente de Negreira. Una realidad abrumadora que ya desata cuchicheos de zozobra en los mentideros de la capital catalana.

Para agravar aún más el panorama, se da la circunstancia de que Lamine falló un gol con toda la portería para él. Proliferan los memes y el contexto se emponzoña por minutos. Surgen serias dudas en la planta noble (?) de Arístides Maillol acerca de la capacidad goleadora de su emergente crack. "El olfato goleador se tiene o no se tiene. No se aprende", nos decía ayer un destacado miembro del vestuario culé.

No solo eso. Sin duda ofuscado por su pésimo partido, el futbolista, que lucía un nuevo peinado para la ocasión, se enfangó en lances impropios de un jugador al que le han sido inculcados los valors de la Masía. Cuando el marcador ya era suficientemente humillante, tuvo una actitud antideportiva con Arda Güler, riéndose de la vejación deportiva que sufría el rival.

“Alguien tiene que hablar con este chico”, nos comentan fuentes cercanas a la planta noble (?) blaugrana. “Se pierde en provocaciones y tiene reacciones que perjudican a su equipo. Sus propios compañeros lo comentan, meneando las cabezas en desaprobación, durante las propias sesiones de baño, masaje y venda. De continuar la sequía goleadora y la alarmante falta de deportividad, el club debe plantearse muy seriamente su marcha”.

Preocupantes testimonios, amén de completamente inventados por nuestra parte, exactamente igual que la prensa se inventa cosas para presionar a Vinícius con cualquier excusa. De hecho, todo esto que acabamos de narrar, pura distopía futbolística, está inspirado por un (a su vez) inspirado post de Juanma Rodríguez en X.

Pues eso. Que paséis un buen día.

Barça y Negreira, dos bienes para nuestro fútbol

 

Pasé ayer un rato delicioso escuchando a Jesús Bengoechea y Pepe Herrero en el canal de Ramón Álvarez de Mon. La charla tiene por título “La sensación de impunidad del Barça es agotadora”. Muy recomendable.

La ocurrencia de la jueza Gil de llamar a declarar sobre el asunto Negreira a Laporta y otros personajes del entornillo, también a los entrenadores Valverde y Luis Enrique, ha excitado al barcelonismo rugiente, e invita sin duda a reflexionar sobre la impunidad del club y sus gentes.

Influyen en la movida rugiente las broncas al equipo en Bilbao, Mallorca, Vallecas… Norte, este, centro. Estas van también porque consideran esas aficiones que sus equipos están siendo mangados ahora, también ahora. Vamos, que la noria no para y a los rugientes les sorprende e irrita que seres inferiores se quejen.

Ocurrencia de la jueza. Ocurrencia, idea inesperada, sí. Para ese barcelonismo, por supuesto. Esperaba tan noble colectivo que el asunto siguiera como hasta ahora: quieto in saecula saeculorum. Eternamente. Y va y se mueve.

Al punto, la maquinaria azulgrana se ha puesto en marcha repitiendo lo sabido: el Barça alumbró lo de Negreira en defensa propia, luego no hubo delito. Los árbitros favorecían al Madrid y Negreira fue un enviado, el mejor camino para restablecer la igualdad de trato perdida el mismo momento en que Franco ganó la guerra.

Un brillante articulista de Mundo Deportivo puso por fin el dedo en la llaga más supurante. Una visión que se ha explotado poco desde aquella acera: el Barça buscaba contrarrestar un sistema arbitral centralista y antidemocrático. La lucha por un bien social y deportivo.

Es eso, sobre todo eso. El Barça, y es decididamente clave, no buscó que los árbitros le favorecieran aquellos 17 años, un suspiro, sino la igualdad en la competición adulterada por el madridismo dominante.

Costó una pasta, claro. Era inevitable. Y la causa, noble. Y, encima, nadie le ayudó. Dinero bien invertido, en fin. El Barça buscaba un bien para el fútbol español pues luchaba por un sistema arbitral descentralizado y, por supuesto, democrático. Preso hasta entonces del madridismo dominante y feroz.

Negreira ya sale sin calentar

Su noble lucha llegó hasta el momento en que Negreira dejó el CTA pues el Barça entendió que su objetivo se había cumplido: gracias a todos ellos nuestro arbitraje se había descentralizado y era por fin democrático y tal. No había que dedicarle más tiempo y dinero al asunto. Habían ganado. Ellos solos. Un Princesa de Asturias merecen.

Eso sí: el Madrid se cascaba una Copa de Europa tras otra, y aquí lo que podía. Daños colaterales y la confirmación de que el fútbol europeo es facha.

De Mon, Jesús y Pepe hablan de la sensación de impunidad del Barça: es tan cierto como comprensible. No ha tenido consecuencia contraria alguna para él ninguno de los pollos que ha protagonizado.

Su noble lucha llegó hasta el momento en que Negreira dejó el CTA pues el Barça entendió que su objetivo se había cumplido: gracias a todos ellos nuestro arbitraje se había descentralizado y era por fin democrático y tal.  Un Princesa de Asturias merecen

No vamos a extendernos, pero extraña que en cierta ocasión no se presentaron a un partido de Copa y el presidente de la Federación, cobijo entonces de aquel sistema arbitral centralizado y antidemocrático, aquel Villar, indultó la cosa ipso facto.

Además hay que conocer a los personajes y permítanme, yo los conozco bien. El asunto Negreira empieza con Núñez en la presidencia y Gaspart de segundo. Paso de Joan: La Galerna no es la Enciclopedia Espasa, necesitaríamos cincuenta tomos.

Joan Gaspart

Gran muñidor de todo tipo de saraos, uno sí es divertido recordar: cuando en unas elecciones de la presidencia de la Federación empujó al presidente del Espanyol, Sánchez Llibre, hasta un lavabo y le obligó a cambiar la papeleta de Gerardo González (aspirante al trono, y a quien iba a votar el mandamás periquito) por la de Villar, su protegido.

Núñez fue sin duda uno de los más grandes empresarios de la historia de Barcelona. Y como Gaspart, consciente de su poder e influencia. Ambos perdían poco. ¿Impunidad? ¿Osadía? Ambas dos. Y por poner también un ejemplo nada más, a Núñez se le relacionó con lo más granado de Hacienda en Barcelona. Asuntillos de pisos presuntamente sospechosos y esas cosas.

Núñez y Gaspart

La casualidad quiso que servidor pasara por la puerta del garaje de la empresa Núñez y Navarro el mismo momento en que la Benemérita se movilizaba aquella noche… La prensa del día siguiente dijo: “Esta operación estaría en relación con la supuesta trama de corrupción de diversos inspectores de Hacienda de Cataluña”. Tienen detalle sobrado en la hemeroteca.

Impunidad. Osadía. Pues claro. En todo y hasta que no se demostrara lo contrario, que Núñez terminó en la cárcel. Convencidos de que el arbitraje y el mundo favorecían al Madrid, su perdición, no les tembló el pulso ante nada conscientes de su poder personal, del club y desde luego de Barcelona/Cataluña en la política nacional. La última, lo del CSD. No les tembló a ellos ni a quienes les sucedieron.

gaspart, en unas elecciones de la presidencia de la Federación, empujó al presidente del Espanyol, Sánchez Llibre, hasta un lavabo y le obligó a cambiar la papeleta de Gerardo González por la de Villar, su protegido

Fueron, montaron lo que montaron y lo mantuvieron sus sucesores en la presidencia durante 17 años. El actual multiplicó por cuatro los haberes de Negreira. Si duda porque su tarea era derrengante. Como diría Schuster, ‘no hase falta desir mucho más’.

Si acaso, claro, recordar que esta lucha por la democracia y descentralización del pito y sus alrededores se vino abajo el día que un listo quiso desgravar lo correspondiente a la facturas por los informes de Negreira…que acabó admitiendo que nunca existieron.

Negreira, Laporta y la contradicción

Laporta presentó un día anta la prensa (¿!) montones de cajas que guardaban tan preciada prueba. Ninguno de los presentes pidió que los mostraran, hubiese sido un fotón. Pero bueno, si es menester, si la instrucción avanza, presentarán esos informes y cuatro mil más. ¿A que sí?

Nota final: el proceso de descentralización democrática en la RFEF avanza imparable. El presidente es del PP y el vice, de VOX. Gracias, Barça.

 

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Hoy voy a hacer un ejercicio de justicia ficción. Estoy seguro, porque tengo fe en los jueces, que el Barcelona será condenado por el caso Negreira. No necesitamos más. La condena será un baldón definitivo sobre la historia del club. Seguro que Joan Gamper, ese catalán de pura cepa que fundó el club... no, espera... que se llamaba Hans-Max Gamper Haessig y era suizo. Hans. Joan. Cómo no quererlos. Decía: ese catalán de pura cepa, nacido en Winterthur y crecido en Zurich, seguro que fue un hombre honorable, consta que fue empresario y un gran deportista. Practicó fútbol, atletismo, ciclismo, rugby y natación. Capitán y delantero del FC Barcelona de 1899, por entonces limpio de pecado y comprometido con los valores del deporte.

Joan Gamper

Hans, según la Wikipedia, aprendió catalán antes que castellano. Puede que sea verdad, dice mucho de un extranjero que llega a una tierra de acogida. En el imaginario colectivo culé se ha consolidado como un rasgo definitivo de catalanidad y por eso su nombre ya siempre fue Joan. La Wikipedia, sin embargo, no dice que fuera una persona acomplejada que proyectara en los demás sus frustraciones, o que viviera en la irrealidad de una ensoñación colectiva indistinguible de una enfermedad mental.

Ser directivo o seguidor del Barça ya no es lo que era. Si el bueno de Hans pudiera vernos hoy, no tengo ninguna duda de que colaboraría con la justicia, avergonzado de que su club comprase durante lustros una competición deportiva. No me lo imagino convocando una rueda de prensa para presentar un montón de cajas llenas de "informes", mientras que un juez ya conocía por el teórico redactor de los informes que nunca existieron y cuyos presuntos receptores ya habían declarado no haber visto nunca. Tampoco me lo imagino bañado en alcohol por dentro y por fuera, con un puro en la mano y la corbata en la cabeza, celebrando una victoria.

Laporta bailando

"No trates nunca de convencer a un idiota". La frase es un legado magnífico de la cultura popular. Para qué vas a poner en funcionamiento neuronas, sinapsis y los mecanismos de la razón y del lenguaje para explicar y convencer con palabras lo que existe en vídeos y en hechos incontrovertibles, depositados como pruebas indiciarias en los expedientes de un juzgado, esperando que un profesional experto en impartir justicia las ordene, corrobore y deduzca la lógica de un proceso delictivo. No merece la pena.

el Barcelona se compró con dinero 23 de los 73 títulos que obtuvo en toda su historia, lo que significa que en los 17 años del Negreirato acumularon el 31,5% de los títulos de su palmarés, por un 68,5% obtenido durante los restantes 109 años

Pagaban para asegurarse neutralidad, dijo Godall, y Gaspart, y Freixa más recientemente. Y también Negreira, el mismo que mandó una amenaza por burofax al Barcelona en 2020 para que le pagaran lo suyo o quedasen advertidos de que tiraría de la manta. El mismo que ofreció que podía ayudarles con el VAR sin precisar en qué podía consistir esa ayuda, pero que entendimos perfectamente cuando Clos Gómez explicó cómo se elegían los frames... Si me dieran a elegir media docena de seres humanos para representar la inteligencia de la especie humana en un primer encuentro con una civilización extraterrestre, ni se me pasaría por la cabeza seleccionar a alguno de estos personajes. O sí... habría que pensarlo bien.

Clos Gómez

Querían neutralidad porque el CTA estaba en Madrid, porque Franco era madridista, porque les robamos a Di Stéfano, porque el centralismo y tal. Amigos, lo que siempre deseó el Barcelona fue lo inalcanzable: la grandeza, la admiración planetaria. Estuvieron a punto de conseguirlo cuando apareció un genio en su cantera, coincidiendo con una generación de futbolistas de enorme talento. Armaron un equipo legendario y se lo pusieron en las manos a un loco obsesivo del fútbol. Nunca necesitaron comprarla. Pudieron aspirar a ella y trabajar con honestidad para conseguirla. Pero eligieron el camino más corto y más familiar en la pobre Cataluña reciente. Si yo fuera culé no les perdonaría nunca. Jamás pagarán lo suficiente por haber machacado la ilusión de una afición y contaminado el palmarés de su mejor generación de futbolistas.

Todos vimos lo que sucedió en España y vemos lo que continúa sucediendo. El mundo entero lo vio también y se escandalizó con lo de Stamford Bridge, con lo de Aytekin. Atracos a calzón quitado, vendidos como hazañas al culé, mientras se regalaban relojes de 300.000 euros a Platini o se disolvían millones de euros en el jackpot de Senes Erzik, mano derecha del corrupto Platini, dirigente arbitral UEFA y jefe de proyectos de UNICEF, patrocinador premium de ese Barça del que usted me habla. Les funcionaba en España y lo exportaron a Europa. Perfeccionado, indetectable, al amparo de un patrocinio filantrópico nada menos que con las Naciones Unidas. ¿Quién iba a sospechar? Laporta debió sentirse invulnerable. El puto amo.

eligieron el camino más corto y más familiar en la pobre Cataluña reciente. Si yo fuera culé no les perdonaría nunca. Jamás pagarán lo suficiente por haber machacado la ilusión de una afición y contaminado el palmarés de su mejor generación de futbolistas

Pero habrá condena. Un juez no puede pasar a la historia declarando inocente al Barcelona en el caso Negreira. Su nombre sería trending topic en cada aniversario del Barça, en cada título ganado, en cada error arbitral, incluso años después de desinfectar el CTA. Se corearía su apellido en cada estadio de España, en cada partido contra los azulgrana, durante décadas.

Penalmente, una sentencia condenatoria podría deparar cárcel para Negreira y para todos los presidentes del Barça involucrados, con penas de 6 meses a 4 años por corrupción deportiva continuada. Adicionalmente, sería sensato añadir 3 años de prisión por administración desleal del patrimonio del club, a los que se podrían añadir otros 3 años por falsedad en documentos mercantiles, si se diera el caso.

Nunca quedaremos satisfechos con una sentencia que no incluya la desposesión de títulos, protegidos por el acto prevaricador de Albert Soler, que se salvará de la quema

Como persona jurídica, el Barcelona podría enfrentarse a una multa económica de al menos el volumen de los pagos a Negreira, pudiendo llegar al doble o triple de esa cantidad, pero si se pudiera demostrar el perjuicio económico causado a otros clubes, como los ingresos perdidos por los títulos obtenidos fraudulentamente por el Barcelona, la cantidad podría ser mucho mayor.

En uno de los préstamos que tiene el Barcelona para la remodelación del Camp Nou, de 1.500 millones de euros, existe una cláusula según la cual, si se diera una sentencia condenatoria firme, la disposición de fondos podría paralizarse. Hemos sufrido recientemente el acoso de hordas de culés que venían a decirnos en redes que al Real Madrid le interesa alargar la instrucción del caso. La velocidad de la inteligencia persiguiendo a un influencer culé promedio de X es como la de Marc Bartra persiguiendo a Gareth Bale: insuficiente.

Memoria sentimental de Gareth Bale

Todo lo anterior es probable que terminase en un juicio con jurado popular, con las implicaciones que pudiera tener al corresponder a un tribunal de Barcelona. Recuerden: més que un Club. El inmaculado y ecuánime órgano judicial encargado de seleccionar a los miembros del jurado sería sin duda asesorado por los abogados del Barça para garantizar la total "neutralidad", buscando personas respetables fuera de cualquier controversia: hijos y nietos de Jordi Pujol, militantes de Junts per Cat, Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Gaspart disfrazado de lagarterana y, para darle colorido, las últimas seis novias eslovenas de Joan Laporta.

Deportivamente, LaLiga tendría la potestad de expulsar al club de la competición. No sucederá, por mucho que Tebas quisiera darse el capricho. Ahí estaría Uribes al quite, con el capote y la montera calada hasta las orejas, ejecutando medias verónicas hasta encontrar un becario que redactara en dos folios el daño irreparable para la imagen de España, la admiración de la afición global por el club corrupto, etc.

La UEFA podría sancionar al Barcelona dejándole fuera de la Champions League por uno o dos años. A pesar de la reciente amistad de Laporta con Ceferin (el odio compartido propicia extraños compañeros de cama), podría ocurrir si la presión social y de los grandes del continente es suficientemente alta: clubes como la Juve, que sí expió sus pecados; el Bayern, porque Baviera es tierra de gente decente; Liverpool, incluso PSG, podrían tener un papel decisivo en la postura de la UEFA. España es el tercer mundo futbolístico y el hazmerreír de las ligas europeas después de febrero de 2023. De nuestro ecosistema carpetovetónico no esperemos gran cosa, los clubes se sentarán a oír al juez dictar sentencia como las vacas miran al tren.

Florentino, Ceferin, Infantino y Tebas

La FIFA tal vez sea el tapado en toda esta historia. Los delitos de corrupción no prescriben para esta organización y la imagen global del fútbol si el Barcelona tuviera una dura y contundente sentencia condenatoria se vería resentida. Infantino es el hombre más poderoso del fútbol mundial, se le atribuye la limpia de la corrupción en el FIFAGate de 2016, e indudablemente es un inteligente hombre de negocios que no puede permitir una omertá en el caso Negreira. Hay precedentes: el Olympique de Marsella ya fue excluído de competiciones internacionales por amaño de partidos en 1995. Lo de Negreira es mucho más grave.

El Barça será condenado. La imagen de la justicia española ya está suficientemente castigada (y lo que queda por llegar) con los asuntos de corrupción política paralelos en el tiempo a los de Negreira. La magnitud de la condena es una incógnita, pero el daño reputacional será proporcional a la duración del proceso. A quien más le interesa un juicio rápido y pasar página es a los imputados, que ya llevan dos años y medio defendiéndose en las redes sociales con escasísimo éxito. Cada tuit, artículo o video de los influencers culés, aficionados o profesionales, subvencionados por el club tanto en redes sociales como en Mundo Deportivo, Sport, AS, Marca o la COPE, y sus pretensiones exculpatorias, no hacen más que hundir un centímetro más en la mierda la defensa legal del club y las posibilidades de salir bien parados del juicio.

Nunca quedaremos satisfechos con una sentencia que no incluya la desposesión de títulos, protegidos por el acto prevaricador de Albert Soler, que se salvará de la quema. El Barcelona mantendrá los trofeos en sus vitrinas, pero los mantendrá por la prescripción del delito con ayuda de una maniobra política denigrante, no por no haberlo cometido. La culerada ya tiene otro héroe; pero será un héroe como Soler, que es a la justicia, la ética y la honestidad, lo que Luis Suárez al fair play.

Luis Suárez De Burgos

El daño está hecho y es irreparable, pero los madridistas vamos a ajustar cuentas. A partir de ahora habrá dos números en el palmarés del Barcelona, el de títulos conseguidos legítimamente y el de los 23 obtenidos mediante corrupción deportiva: 9 ligas, 6 Copas del Rey y 8 Supercopas. Por tanto, a la fecha, el palmarés nacional legítimo del Barcelona es de 18 ligas, 25 Copas del Rey y 7 Supercopas.

Añadiré un dato escalofriante: el Barcelona se compró con dinero 23 de los 73 títulos que obtuvo en toda su historia, lo que significa que en los 17 años del Negreirato acumularon el 31,5% de los títulos de su palmarés, por un 68,5% obtenido durante los restantes 109 años. Otra anomalía estadística de la era dorada de la corrupción del fútbol español para recordar mientras no se haga justicia. Negreira y un CTA no muy diferente del actual les ayudó a "ganar" un tercio de todos sus títulos. Como para no darse cuenta de que había gato encerrado...

No reconoceremos nunca la legitimidad de esos títulos desde que el juez dicte sentencia. Mientras haya un madridista vivo, la Wikipedia amanecerá cada día con una mención y un asterisco señalando la corrupción del Negreirato en la historia del Barcelona y la ilegitimidad de 9 Ligas, 6 Copas y 8 Supercopas. Haremos guardia para asegurarnos de que nadie se equivoque al contar los trofeos obtenidos de la corrupción del fútbol. Es de justicia.

 

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La Liga ha vuelto a retratarse, y lo ha hecho con la misma paleta de siempre: privilegios para ese club del que usted me habla y rigidez normativa para el resto.

El último episodio del esperpento es de manual: el cliente de Negreira, incapaz de reabrir el estadio de las mil y una irregularidades porque los permisos municipales duermen el sueño de los justos (mejor, porque si despiertan les da un parraque) pedía jugar su partido contra el Valencia en el Estadi Johan Cruyff. Problema: el reglamento de la propia Liga establece que un estadio de Primera División debe contar con un mínimo de 15.000 localidades (u 8.000, según la última reinterpretación chapucera del texto).

Y el Johan Cruyff, coqueto pero diminuto, apenas llega a 6.000 asientos. Conclusión lógica: inadmisible. Conclusión de La Liga mugrienta de Tebas: ¡adelante, adelante, que no decaiga la fiesta! Solo faltaba el ínclito presidente de la institución vestido de payaso inflando globos en la puerta del Johan Cruyff para completar la estampa.

El argumento oficial es que se trata de una “situación excepcional de fuerza mayor”. El Camp Nou está en obras, el Olímpic de Montjuïc ocupado, y la temporada no espera. Como si al resto de clubes no les hubiera tocado nunca lidiar con incomodidades, prórrogas de obra y estadios a medio hacer.

El Johan Cruyff será, durante un día, estadio de Primera. No porque cumpla los requisitos, sino porque conviene al palanquero mayor del Reino y, por ende, conviene a Tebas

Además, el concepto de “fuerza mayor”, tan traído y llevado cada vez que a alguien le interesa, sólo atiende a criterios meteorológicos o de carástrofes, sean o no naturales… un volcán, un terremoto, un avión que se cae, un huracán, pero no un señor de Burgos con gastroenteritis ni unas obras en un estadio. El pagador de Negreira, ya sabemos, vive en un eterno estado de emergencia que exige compasión normativa y, si me lo permiten, impunidad continuada.

Lo llamativo no es que La Liga autorice parches, sino que lo haga a costa de pulverizar su propio reglamento. Porque si las normas son flexibles cuando conviene al de siempre, ¿para qué demonios sirven?

Existe un principio general del Derecho administrativo que es preciso recordar: la inderogabilidad singular de los reglamentos. Me explico para los legos (y para algún que otro “Gañán” que dice saber de lo que no tiene ni pajolera idea) La administración(y no olvidemos que las federaciones deportivas son sujetos de derecho administrativo) no puede hacer que, para un caso o persona concreta, no se aplique una norma determinada. O sea, que las normas reglamentarias son ejecutivas para todos siempre.

El contraste con otros casos históricos resulta sangrante. El mensaje a los modestos fue siempre implacable: o cumples o no juegas.

El dictamen era inequívoco: la ley es la ley, salvo que seas el cliente de Negreira.

Al Numancia se le exigió gradas supletorias. Al Eibar, ampliaciones carísimas. A ese club del que usted me habla le basta con instalar unas cámaras de VAR, un par de cables de fibra óptica y una sonrisa de circunstancia. Para los pobres, el reglamento es una losa; para el club que se está pasando el juego “Código Penal”, un chicle que se estira hasta donde haga falta.

El contraste con otros casos históricos (eibar, Numancia, levante...) resulta sangrante

Imaginemos por un instante a Osasuna o al Cádiz planteando jugar un partido de Liga en un estadio de 6.000 localidades. No habría clemencia: sanción, traslado forzoso y regañina pública por atentar contra “la imagen de la competición”. Pero con el club multidefraudador la imagen de la competición se estira hasta convertirse en un chiste malo. Este episodio no es un lunar aislado, sino otro punto en la línea continua de concesiones. En los últimos años, La Liga se ha convertido en una oficina de excepciones azulgranas: ya sea el calendario, ya sea el VAR, ya sea el control financiero que se aplica como un látigo a unos y como una pluma de faisán a otros.

El Johan Cruyff será, durante un día, estadio de Primera. No porque cumpla los requisitos, sino porque conviene al palanquero mayor del Reino y, por ende, conviene a Tebas. Es la misma ecuación de siempre: cuando las normas estorban, se doblan.

Cuando el agravio es evidente, se camufla con la palabra “excepcionalidad”. Lo del Johan Cruyff no es solo una chapuza logística. Es la enésima prueba de que el reglamento de La Liga es una partitura que solo suena afinada cuando toca el violín blaugrana. Para el resto, metrónomo implacable. Para estos, samba de excepción.

El problema no es que los del seny jueguen un partido en un estadio de 6.000 almas. El problema es que lo hagan con la venia de la misma institución que negó a clubes modestos el derecho a soñar sin hipotecarse en cemento.

Me despido con la indignación diaria, pero con la frase de nuestro amigo Javi: Ser del Real Madrid eslo mejor que una persona puede ser en esta vida.

 

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Buenos días, amigos. Tenis a tutiplén (tutiplén: hay que decirlo más) en las portadas de la prensa deportiva patria. No en vano se juega hoy la final del Open USA entre Alcaraz y Sinner, lo que genera justificada expectación.

Comenzamos nuestro diario repaso por las primeras planas deportivas con la que hoy nos ofrece Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, grande de España. Frente a lo que podría inferirse de la imagen, donde se les ve codo con codo (codo de tenista con codo de tenista), Alcaraz y Sinner no juegan hoy un partido de dobles frente a otros dos eximios miembros de la ATP, sino que la final es individual y la disputan el uno frente al otro. Hoy todos vamos con este señor de Murcia, madridista por más señas.

Pero el diario de Godó, grande de España, tiene hueco también para el balompié, puesto que ha reactivado, si es que alguna vez estuvo parada, la campaña en favor del Balón de Oro para Lamine Yamal, como podéis ver en el faldón. El texto de Mundo Deportivo que detalla los “apoyos de lujo” para Lamine es graciosísimo, y contiene este incunable.

Ahí lo tenéis. Mientras la candidatura de Dembélé es puro marketing lanzado por el PSG, la de Lamine es “un boom, una fidelización espontánea y generacional”. Grandioso. No hay un ápice de propaganda  en la campaña en favor de Lamine. Se trata de una ola que brota de las masas de manera puramente natural, sin que medie baboseo mediático prediseñado ni portadas pergeñadas ex profeso (como esta). No hay ningún plan que venga de arriba para entronizar al chaval cuando en su club aún no ha ganado nada en la esfera europea, apenas unas ligas de discutibilísima legitimidad habida cuenta de la pestilente corrupción del fútbol español. Tiene que ser Balón de Oro por decreto, pero es un decreto de una espontaneidad impresionante.

La España de Lamine (hay que llamarla así, pero es una orden superespontánea también) juega hoy contra Turquía en partido de clasificación para el Mundial, y Marca tiene el detalle de emparejar al delantero culé con Güler y llamar al encuentro “duelo de genios”. No sabemos si en las hiperespontáneas directrices que rigen la prensa deportiva patria estará permitido que haya algún genio aparte de Lamjne, de manera que hoy agradecemos la audacia marquista.

Como hace Mundo Deportivo, As llama “clásico” al duelo tenístico entre nuestro señor de Murcia y Sinner. No nos parece mal. Hay infinidad de clásicos en el deporte, y todos ellos merecen tal nombre excepto el mal llamado clásico futbolístico, que enfrenta a un equipo 15 veces campeón de Europa con otro que se compró la competición local durante 17 años. Si bien es cierto que 17 es objetivamente más que 15, y a despecho de la indudable espontaneidad de llamarlo “clásico”, no nos parece que haya ahí la suficiente homogeneidad para hacerse acreedor al nombre.

Y finalizamos con Sport, que homenajea a Serrat titulando que “Hoy puede ser un gran día”. El gran cantautor catalán fue específico en la letra de su gran clásico (este sí que sí).

 

Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrir

Si lo empleas como el último que te toca vivir

Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol

 

Ay. Como de verdad saquemos a pasear nuestros instintos, y nos pongamos a soltar aquí todo lo que de manera instintiva nos inspira el fútbol español, mañana amanecemos ingresados en Soto del Real.

Entretanto, es verdad que hoy puede ser un gran día. Aprovechadlo.

—Miguel, ¿tú qué quieres ser de mayor? —le preguntó la tía Carlota al pequeño Miguel, que a sus siete años ya transaccionaba en el cole su medio bocata de mortadela por medio de jamón ibérico y un par de mordiscos a un donut de chocolate ajeno. Siempre iba al rincón del patio donde se agrupaban las niñas para hablar de sus cosas, sabía que ellas nunca terminaban su comida.

—Yo quiero ser importante, tía.

—Qué listo eres, Miguelito. Llegarás lejos si tomas buenas decisiones. Tú estudia, hijo.

Pero Miguel no se decidió a estudiar de verdad hasta la cuarentena. Graduado tardío en Derecho, se presenta como experto (!) en derecho deportivo y preside una empresa privada, con pretensiones de organización institucional, llamada CENAFE, que ofrece cursos de formación para futuros entrenadores de fútbol. A juzgar por el tiempo que Miguel le dedica a X, a poner querellas (es apodado "Querellator" y parece que no le disgusta el sobrenombre), a atender entrevistas y participar en programas de radio y de televisión, debe tener un equipo de gestión muy capacitado dirigiendo CENAFE que le permite liberarse de sus responsabilidades como presidente.

Siempre me he hecho líos con los nombres de los cargos. Florentino es un presidente. Le cuadra. Le pega. Lo viste. Pedro Sánchez es presidente de España pero sólo secretario general del PSOE. Secretario. General. Contradictorio. Confuso. En mi más tierna infancia profesional accedí casi por casualidad a un puesto denominado "jefe de proyecto", lo que me pareció siempre poco. En una ocasión en la que vi en el metro una máquina de imprimir tarjetas de visita, coloqué el logo de la empresa, mi nombre y el título "Emperador de Proyectos", que me pareció mucho más adecuado y sonaba realmente bien. Repartí algunas.

Pues sí, Miguel Galán es presidente de CENAFE. Nadie sabe bien lo que es CENAFE, ni cuánto factura, ni los empleados que tiene (menos de 25), pero parece que imparte formación a personas que quieren ser entrenadores de fútbol en Madrid, Valencia, Barcelona... y tiene planes de expansión en China (no es broma, sabiendo que Miguel reconoce haber pillado algunos euros de Tebas, todo me parece posible)

A juzgar por el tiempo que Miguel le dedica a X, a poner querellas, a atender entrevistas y participar en programas, debe tener un equipo de gestión muy capacitado dirigiendo CENAFE que le permite liberarse de sus responsabilidades como presidente

La página web de CENAFE tiene algunos años ya. Un becario de diseño web de 2025 haría algo bastante más atractivo, pero es verdad que contiene mucha información, entre ella, que CENAFE puede expedir títulos de entrenador reconocidos por la RFEF y por el CSD, instituciones tremendamente respetables, como es sabido. Se menciona que algunos títulos son equivalentes a una licencia UEFA, dicho por ellos mismos, no por la UEFA.

Miguel Galán jamás se ha posicionado como seguidor de ningún equipo. Rarísimo fenómeno para alguien tan involucrado en el fútbol. Cierto es que a la hora de querellarse no distingue tirios de troyanos: ha habido leña para todos, pero tiene un enlace en su página que te lleva a una tienda online de productos Nike, proveedor de ese club del que usted me habla. Ya empezamos.

Hay unos cuantos logos en el pie de la página, que suelen añadirse como referencias comerciales: el de la Comunidad de Madrid, el de la Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona... ¡coño! ¡Ericsports! ¿De qué me suena a mí Ericsports?

Ericsports tiene sede en Barcelona, no se conocen sus accionistas, pero tiene un software de gestión de entrenamientos que usan el Barcelona y el Manchester City... también tiene servicios de videoanálisis de partidos y almacenamiento de vídeos deportivos en cloud, ¿no fue la empresa de la que se dijo que había filtrado los audios del VAR a Gerard Romero? No puede ser. A ver... participada por otra empresa que se llama 1d3a, también tecnológica, relacionada con el deporte que tiene sede en... ¡no puede ser! ¡en el mismo portal que una peña del Barcelona y enfrente del Palau Blaugrana! En la misma calle que las oficinas del Barça y a 100 metros de las ruinas del Camp Nou ¡Qué casualidad!

Todo son casualidades cuando uno rasca un poco. Por casualidad descubrimos a Negreira. Si el Barcelona no hubiera tratado de desgravarse el IVA de las facturas de Negreira, Hacienda jamás habría pedido los informes probatorios de lo que sospechaban que fueron servicios de asesoría fraudulentos. Todo son casualidades: la falta de rendimiento de los de Flick sin vendajes, el salto de Albert Soler del Barça al CSD para asegurarse de la prescripción del delito deportivo, la eliminación del código ético de la RFEF justo a tiempo, el pacto de la SER con el Barcelona para publicar la noticia justo después de la prescripción... simples casualidades.

Todo son casualidades: La falta de rendimiento de los de Flick sin vendajes, el salto de Albert Soler del Barça al CSD para asegurarse de la prescripción del delito deportivo, la eliminación del código ético de la RFEF justo a tiempo, el pacto de la SER con el Barcelona para publicar la noticia justo después de la prescripción... simples casualidades

Ya se ha hablado demasiado de los argumentos pseudojurídicos de Miguel Galán al rescate del Barcelona durante los últimos días. Su confrontación con un abogado de verdad, César Lage, en el canal de YouTube de Ramón Álvarez de Mon, me dio vergüenza ajena. No fui capaz de ver el video de un tirón. Tuve que hacer pausas para descansar del shock emocional. Galán es incapaz de convencer a un estudiante de secundaria. Duda, titubea, improvisa, enreda, irrita... y miente. Probablemente por dinero, o por fama, o por vanidad; hay que ser muy culé y muy poco letrado para tragarse alguna de sus pueriles e indocumentadas afirmaciones: que el Barcelona es la víctima del caso Negreira, que nunca se probará que compraron un partido, que no se podrá demostrar la corrupción.

No tiene vergüenza. Ni pudor.

Tampoco tiene verdadera experiencia jurídica, aunque se expresa en un lenguaje aproximado a la jerga legal, que puede sonar técnico para legos, pero insultantemente vacío e innecesariamente florido para un abogado de verdad.

Galán se ha sumado a esta campaña orquestada por el Barcelona como preparación de la temporada de citaciones en sede judicial de los involucrados en el Negreirato, que se extenderá desde septiembre hasta finales de año. En los próximos días seguiremos asistiendo al espectáculo sincronizado de las plañideras culés llorando al muerto y reclamando justicia con las mandíbulas desencajadas. Siempre mirarán hacia el centro, donde no hay playa y donde habitan las fuerzas del mal del estado español, encarnadas en nuestro querido club.

Galán es incapaz de convencer a un estudiante de secundaria. hay que ser muy culé y muy poco letrado para tragarse alguna de sus pueriles e indocumentadas afirmaciones: que el Barcelona es la víctima del caso Negreira, que nunca se probará que compraron un partido, que no se podrá demostrar la corrupción

Leo con asombro la columna de Albert Montagut (otro soldado del ejército desarmado de Cataluña) en Mundo Deportivo, que me salta a la vista desde Twitter como gato encabronado (mira que me ha dicho veces mi oftalmólogo que no me eche porquerías en los ojos. No aprendo). Un tipo que ha sido corresponsal en Washington y en Nueva York, que ha escrito de cultura en El País. Sin embargo, no puede (ni quiere) ocultar su monomanía obsesiva de zombi culé certificado por AENOR, en la que construye su fantasía de un Real Madrid como instrumento político dictatorial, muy español y extremadamente tiránico, imagen especular de su Barcelona, democrático, muy catalán y extremadamente oprimido. Decenas de artículos con la misma matraca. El del viernes día 5, rayando el delirium tremens. Unas perlas:

Que el Santiago Bernabéu grite Negreira, Negreira le parece hipocresía a Montagut (en su perturbación no existe el saldo arbitral de los últimos veinte años).

Que "el Real Madrid ha disfrutado históricamente de favores arbitrales sistemáticos". No dice qué tiempo exacto considera histórico.

Que (atención, frase escuchada a Galán un día antes) "será difícil demostrar que el Barça haya comprado a un solo árbitro". No hizo falta, se compró el CTA completo.

Que la contratación de Negreira pretendía (seguro que Montagut lo sabe) ser un contrapeso al CTA, con sede única en "Madrit" (la t la pongo yo, pero le estoy oyendo...), y que esa contratación fue un "error de cálculo" (obsceno reconocimiento del acto delictivo).

Miren, esta gente está enferma. Ya lo sabíamos. Acostumbrados a que les compren el helado de chocolate cuando lloran, no están preparados para una vida adulta, responsable, sin enemigos inventados ni culpables imaginarios de sus propios delitos. Sólo hay una forma de acabar con el show: parar la competición hasta que haya justicia o largarse a jugar una lucrativa gira mundial de amistosos y que nos den todos los partidos de liga por perdidos, por incomparecencia, ante los ojos del mundo, mientras el fútbol español implosiona. Lo demás será revivir en bucle las tres delirantes jornadas de liga que llevamos, como en la película de Bill Murray "Groundhog Day" (Atrapado en el tiempo) en la que el protagonista se despierta cada mañana para repetir el mismo día de mierda, como los momentos que nos proporciona la Mugrienta Liga Negreira cada vez que suena el silbato de inicio de un partido. Hagamos lo que hagamos, siempre termina igual.

 

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Empieza la temporada 2025-2026

 

Acabó el verano, nos despedimos del gran Manuel de la Calva y del príncipe de la elegancia, Giorgio Armani. También ha terminado la pretemporada futbolística, una pretemporada en la que algunos equipos han gozado de 40 días para prepararse, mientras que el Real Madrid, tras jugar un torneo oficial de la FIFA y llegar hasta las rondas finales, ha tenido apenas dos míseras semanas para tratar de ponerse en forma de cara a lo que se le viene encima.

La temporada de fútbol empieza de verdad ahora, a mediados de septiembre. Concretamente el día 16 en el Santiago Bernabéu ante el Olympique de Marsella en partido de Champions League. Esa es nuestra competición, nuestra verdadera razón para seguir creyendo en el fútbol, sobre todo con el tétrico panorama en el que se encuentra el balompié a nivel nacional.

Es por ello por lo que los tres partidos jugados en la corrupta competición liguera hay que ponerlos como parte de la pretemporada de cara a lo verdaderamente importante. El hecho de haber ganado esos tres partidos sin duda ha de ponernos satisfechos a todos los madridistas, lo mismo que, en tiempos pretéritos, nos alegraba profundamente ganar el trofeo Teresa Herrera al Peñarol o el Ramón de Carranza al Palmeiras paulista. Pero no dejaban de ser competiciones amistosas y no oficiales.

La Liga es una burda charlotada —con mis disculpas al gran Chaplin— y, además, está corrompida hasta el tuétano. Este verano hemos vuelto a asistir a la mascarada infame de las dificultades —falsas— del equipo cliente de Enríquez Negreira para inscribir jugadores, cuando todos conocíamos desde el 1 de julio que todo era humo, filfa, teatro de guiñol más falso que una promesa electoral.

Lo cierto es que, hablando con mucha gente aficionada al fútbol de otros países, de Inglaterra, de Italia, de Francia, todos ven con asombro que una competición, antiguamente prestigiosa como la española, salte a la palestra informativa cada semana con escándalos, incoherencias, irregularidades: las dificultades a la hora de completar inscripciones, los fallos sistemáticos de un sistema de videoarbitraje desprestigiado, manipulado y corrupto, la fuga de talento, la renovación del CTA que nunca se lleva a cabo. En este último caso, ya no es como la expresión “los mismos perros con distintos collares”, es que descaradamente seguimos teniendo a “los mismos perros con los mismos collares”.

La temporada de fútbol empieza de verdad el día 16 en el Santiago Bernabéu ante el Olympique de Marsella en partido de Champions. Los tres partidos jugados en la corrupta competición liguera hay que ponerlos como parte de la pretemporada de cara a lo verdaderamente importante

Por no hablar de la prensa especializada, tan acostumbrada a ser regada de millones de euros por La Liga, que es incapaz de elevar una mínima crítica a un sistema que lleva años agonizando, mientras que la Premier League aumenta su distancia ya no en millones de libras, sino en años luz, y otras ligas que habían sufrido y quedado atrás, como la Bundesliga alemana y, sobre todo, la Serie A italiana, recuperan prestigio y aumentan inversiones y el interés de los aficionados de medio mundo.

Mientras no haya una regeneración seria del sistema, en la que realmente se produzcan cambios radicales en el CTA, destruyendo todo lo que hay actualmente y construyendo desde el primer ladrillo, nadie medianamente coherente puede creer en esta competición. Lo mismo en cuanto a la necesidad perentoria de que sea castigado duramente el club que hizo pagos —demostrados por Hacienda— durante 17 años —y presumiblemente bastantes años más— al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Si eso hubiera pasado en Alemania o en Italia, dicho club estaría automáticamente descendido a tres categorías inferiores y habría sido despojado de los títulos logrados en ese periodo.

Tan solo nos queda la Champions, mientras el sistema no se limpie —y nada indica que se vaya a limpiar, desgraciadamente—. No es que el actual formato de la UEFA Champions League sea para lanzar las campanas al vuelo, pero, al menos, cuando uno ve un partido, no tiene esa sensación desagradable de ver algo corrupto, dañado y perverso: los árbitros UEFA al menos no tienen una predisposición contra un equipo, aunque se equivoquen, como todo ser humano, y el sistema de videoarbitraje no está bajo constante sospecha, con tomas de frames manipuladas como vivimos en España en cada jornada.

Así pues, tomémonos la competición liguera como lo que es, una burla a la inteligencia, un despropósito, un disparate absurdo. En la que, como aficionados merengues que somos, nos alegraremos si ganamos y poco más. El objetivo tiene que ser hacer una gran primera fase en Champions, acabar lo más alto posible entre los 36 competidores, y avanzar ya en primavera hacia por lo menos las semifinales y, si es posible, hacia la gran final de Budapest, para tratar de conquistar la Decimosexta nada menos que en el feudo natalicio de nuestro Ferenc Puskás. La liga, la copa, la supercopa arábiga tienen que ser tan solo medios de entrenamiento para lograr el único fin importante, la gloria en el Puskás Arena.

 

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