Buenos días, amigos. Bienvenidos a la nave del misterio.
Permítanme que hoy les proponga un viaje. Un viaje inquietante, casi perturbador. Hay días en los que uno abre la prensa deportiva y tiene la sensación de estar ante algo extraño. Algo que se desliza por los márgenes, que habita en las sombras. Que respira en ese territorio difuso donde la realidad se retuerce y, a veces, desaparece ante nuestros ojos sin dejar rastro.
Precisamente de desapariciones versa nuestro portanálisis de hoy.
Arrancamos con Mundo Deportivo. Portada. Titular: «Muro mundial». Afirmación rotunda, categórica, casi dogmática: Joan García es «el guardameta más determinante del fútbol».
Y uno se pregunta… ¿en qué momento? ¿En qué universo? ¿En qué plano de existencia? Porque, claro, para que esta afirmación tenga sentido hay que aceptar algo francamente inquietante: que Thibaut Courtois no existe. Que quizá nunca existió. Que todo lo que hemos visto no es más que una ilusión compartida, una especie de espejismo colectivo proyectado sobre la retina del aficionado.
El mejor portero de la historia del Real Madrid —y para muchos de la historia del fútbol— ¿es una alucinación?
Salvando las distancias, entiéndame, es como si le decimos al aficionado txuri-urdin que el Arconada de aquella Real de los ochenta no existió.
El guardameta que decide partidos, ligas, Champions, el guardián que ha desafiado la lógica, la física, el sentido común. Un coloso. Un fenómeno. Y, sin embargo, desaparece. Como si Courtois no hubiese sido más que una pareidolia con guantes, una psicofonía de dos metros llegada desde otra dimensión. No más que una manifestación, una huella, un eco de quizá un universo paralelo.
¿Casualidad? ¿Causalidad? ¿Olvido? ¿O algo más?
No conteste aún, como diría el maestro Julián Lago, háganlo después de la publicidad. Vamos con nuestros queridos anunciantes. No se muevan, porque lo que van a leer después de la pausa es, sencillamente, sobrecogedor.
Seguimos, amigos, y lo hacemos con un caso que, como les decía antes de la pausa, es verdaderamente inquietante.
Camilo, pon el tuit del Atlético de Madrid. Camilo, ¿hay algún problema? Sí, Carmen, sé que a esta distancia me cuesta, pero no lo veo. ¿Podéis confirmarme si lo están viendo los espectadores? ¿Sí? Ya saben, aquí no hay guion, ¡esto es la tele! ¡esto es la vida!
Segunda parte del derbi entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. El choque se encuentra en tablas. Sucede algo, y así reaccionan las redes rojiblancas.
⏱ 72' | Real Madrid 3-2 Atleti
Gol de los locales.
— Atlético de Madrid (@Atleti) March 22, 2026
Minuto del partido: 78. Resultado: Real Madrid 3-2 Atleti. Salto de carro y… «Gol de los locales».
Silencio. Vacío. Ausencia.
El gol existe, pero el autor no. Como ese jarrón que se hace añicos en mitad de la noche sin que nadie de este lado del espectro lo arroje al suelo.
El hecho se registra, queda anotado, fijado en el tiempo, pero el protagonista se desvanece, se esfuma, se pierde en las sombras.
El nombre del ausente —el segundo tras Courtois— es Vinícius. No se dice. No se nombra. No se invoca. Como si pronunciarlo tuviera consecuencias incómodas (Vinichús, Vinichús, Vinichús). Como si al nombrarlo se abriera una puerta que algunos visitantes, con un cucurucho blanco en la cabeza, prefieren mantener cerrada.
Nosotros solo mostramos las pruebas. ¿Qué está ocurriendo aquí? Saquen sus propias conclusiones. Pero el rastro es evidente, hay un patrón. Y donde hay patrón, no manda marinero ni periodista ni árbitro ni nadie.
Una realidad que algunos prefieren no ver. Un caso que lleva décadas con respuesta, ya saben a lo que me refiero.
Nosotros, les damos nuestra palabra, seguiremos investigando y contándoles la verdad. Porque para eso estamos aquí. Para observar, para contar y, sobre todo, para no mirar hacia otro lado.
Y también —no lo olviden— por nuestros queridos, valientes anunciantes.
Cuidado ahí fuera.
Buenos días y buena suerte.
El Madrid de Arbeloa ha hecho clic. El clic es un momento muy concreto y perceptible. En el fútbol, aunque no se sepa explicar muy bien, todo el mundo entiende cuando un equipo hace clic. Todos son conscientes. Algo pasa. De pronto, un montón de cosas que andaban sueltas y que estaban desparramadas aparecen juntas. Unidas, como en una soldadura mágica. Todo cobra sentido y fluye. Surge la armonía. El juego funciona.
Nadie sabe muy bien cómo ha pasado. Quizá haya sido la irrupción de Pitarch, alrededor del cual al fútbol del Madrid le han salido alas. Quizá haya sido la energía de Valverde, que lleva un tiempo jugando como si fuera un jinete del Apocalipsis. Quizá haya sido por Rüdiger, al que Arbeloa reconoció el otro día en la sala de prensa que es un jefe, un verdadero capitano listo para dar la cara por el equipo.
Lo cierto es que, por lo que sea, el Madrid de Arbeloa ha hecho clic ante los ojos del mundo entero, y el hecho ha sucedido durante la eliminatoria contra el Manchester City de Guardiola. Cuando Arbeloa se hizo cargo del tremendísimo quilombo que era el Real Madrid en esta temporada, yo mismo escribí aquí que milagros no se podían esperar. Pero es verdad que, en apenas dos meses, Arbeloa, que es un novato, ha eliminado a Mourinho y a Guardiola en sus dos primeras eliminatorias como entrenador en la Copa de Europa. Y ayer, en su primer derbi, se bajó a Simeone: sólo le faltaría ganar a la Brasil de Carletto y ya habría liquidado, de un sólo golpe, a los entrenadores más importantes del fútbol mundial en los tres últimos lustros.
Casi nada. Arbeloa ha resultado ser, como técnico, lo más parecido a Zidane. Y eso era lo que el Madrid más necesitaba: la cábala de la amistad y del savoir-faire con una caseta llena de egos megalomaníacos.
Nadie sabe qué pasará con el Bayern y verdaderamente la liga está en chino, pero Arbeloa ha conseguido lo más difícil: embarcarnos de nuevo en el viaje al centro de la locura
Cuando hace diez años Zidane se hizo cargo del Madrid, su bagaje como entrenador era más o menos el mismo que el de Arbeloa. Sus primeros pasos en el primer equipo fueron dubitativos: la eliminatoria contra la Roma de Totti y Salah se pasó de aquella manera y, tras perder el derbi en el Bernabéu, frente al eterno Cholo, su equipo se puso a doce puntos del Barcelona de Negreira.
Luego, claro, hizo el clic. Fue a lo largo del partido de la vuelta de cuartos de final con el Wolfsburgo. Aquel era otro Madrid y sin embargo en este club hay profecías autocumplidas y cierta clase de bucles melancólicos por los que, recurrentemente, se cuela, como la luz por las grietas, el misticismo. Es innegable que el Madrid de Arbeloa ha entrado ya en un tipo de trance cuyos signos son fácilmente reconocibles por los aficionados: ya no están aquellos gigantes que eran Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Karim Benzema o Luka Modric, pero Valverde, por ejemplo, ha pegado el estirón de los jerarcas. Y Vinícius ha recuperado el estado de gracia que tenía cuando le robaron, con el Balón de Oro, la alegría.
Cuando el Madrid hace clic, las piezas van encontrando su sitio de manera natural. Es como una marea: desde el fondo de las cosas va naciendo algo a lo que todo se suma lentamente y sin estridencias hasta que, en un momento dado, el conjunto toma una fuerza irresistible. Parece el tam tam que suena tras las páginas de En el corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Es la magia del Madrid en primavera: un monstruo capaz de nacer en medio del caos y que cuando entra en ebullición se alimenta de su propia sangre.
El fútbol es un estado de ánimo y, sobre todo, también un modo de ser percibido por los demás. Hay fieras que huelen el miedo de sus presas y, en el caso del Madrid, hay una imagen que, con independencia de quién juegue o lo entrene, proyecta sobre la psique de propios y extraños: la imagen y la idea de lo inevitable. Nadie sabe qué pasará con el Bayern y verdaderamente la liga está en chino, pero Arbeloa ha conseguido lo más difícil: embarcarnos de nuevo en el viaje al centro de la locura. Sólo por eso, su paso por la picadora de carne del banquillo del Madrid ya ha merecido la pena.
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El Madrid lo volvió a hacer. ¿Ganar al Atleti? ¡Noooorrrrr, salvar la Liga! Yo hubiera pitado el final del partido nada más marcar ese muchacho, Lookman, y a otra cosa, mariposa. Prontito a casa, a soñar con el Bayern y las cosas serias.
Pero nada. Se pusieron cachondos los de blanco, en tres minutos dos goles y, como nos conocemos, ya que estamos, 3-2. ¡La mejor Liga del mundo y tal! En fin.
Llevaba un tiempo cavilando si me presentaba a las elecciones a la presidencia, no hay día que no estemos con eso, y he decidido dejarlo y no es por dinero y esas cosas mundanas. Es que me conozco y podría agredir de palabra y obra a muchos de los muchachos empezando por Vinicius. Sería así:
-Yo: ¿No os dije el día de mi presentación que no toquéis las bolas con la Liga, la Copa y todo eso desde los octavos de la Copa de Europa en adelante?
-Vinicius: ¿Qué hago? ¿Tiro fuera todos los penaltis? Díselo a Brahim, que no se ponga a regatear así en el área.
-Yo: En Europa, sí. Aquí, no. ¿Qué parte no entiendes de "aquí, no"?
-Courtois, al quite: Pues la próxima bajás vos y lo tirás.
-Yo: ¿Pero tú no eres belga?
En fin, el Madrid y su clásico despelote: salvó la Liga. Y era el día propicio. La cosa estaba bien planificada con el no penalti a Ratiu en el Camp Nou, una excelente maniobra de distracción. Aquí nunca pasa nada -recuerden a Negreira, palancas, cautelares eternas y tal- y con Semana Santa encima ni pensarlo. El 0-1 del Bernabéu era un añadido magnífico, y fue el Madrid y lo fastidió.
Lo cual me permite entrar en lo mollar de estas letras: la falta de comprensión del pueblo, el vestuario madridista inclusive, en tantas cosas. No entienden los muchachos dónde de verdad deben dejarse el alma. Y no son los únicos que malinterpretan cosas sencillas, pues esta semana hemos vuelto a vivir algo tremendo: la falta de comprensión lectora del guardiolismo. En cuanto palman, y más con el Madrid, enseñan la patita.
Este curioso sector desconoce, hay que ver, lo que significa la palabra fracaso. Les suena a algo terrible, más ofensivo que HDP, algo insoportable. Es lastimoso, puro desconocimiento del significado de esa palabra.
Guardiola echó mano de la Quinta del Buitre, el mejor equipo del Madrid que ha visto, dijo, para preguntar si fracasó por no ganar la Copa de Europa. Pues sí: en esa competición fracasó la Quinta
Fracaso, queridos, es un hecho inesperado y adverso. Nada más. Con eso vale pero, si queremos cierta ampliación, diremos que es un suceso negativo y a menudo doloroso que implica no alcanzar los resultados deseados. En un momento de la vida de una persona, de un colectivo. No a lo largo de su existencia. Hombre, sí conocemos tíos y tías que la vienen cagando desde su nacimiento, pero no son mayoría. Vamos, juraría.
Guardiolismo y fracaso es incompatible. Insultan a quienes lo platean. Es la absurda y terrible militancia ciega. Fíjense: Guardiola ha ganado una Champions desde 2011, cuando conquistó su segunda con el Barcelona: la de 2023 con el City. Habiendo entrenado también al Bayern Múnich. Es decir: no al Newcastle ni al Unión Berlín. Una copa en 15 años con este 2026 supone un hecho adverso (obvio) e inesperado pues es una sorpresa el balance, un título en todo ese tiempo. Él. Lo cual no tiene que ver ni se refiere a su valía profesional, que nadie le discute como animal futbolístico, jugador primero y entrenador después. Suceso negativo y doloroso por no alcanzar los resultados deseados en una competición, el torneo cumbre, de ahí la extrañeza, y de ninguna manera extensivo a toda su carrera profesional. En Guardiola ni en nadie.
Igual en clave madridista se entiende mejor. El Madrid, que estuvo 32 años sin ganar la Copa de Europa, vivió ese fracaso. A la evidente adversidad de la cosa se añade que nadie pudo suponer que trascurriría todo ese tiempo desde la Sexta, 1966-1998.
Lo cual no significa que, por extensión mal entendida, digamos que el Madrid fue un fracaso todo ese tiempo. Tanto es así que fue coronado como el mejor club del siglo XX. Pasó que dejó su sello y presencia en otras competiciones, en su día a día, en sus personajes, en su labor más allá el césped. En todo.
Guardiola echó mano de la Quinta del Buitre, el mejor equipo del Madrid que ha visto, dijo, para preguntar si fracasó por no ganar la Copa de Europa. Pues sí: en esa competición fracasó la Quinta. Jugó maravillosamente, fue no solo un fantástico equipo del Madrid sino del fútbol mundial… que se estrelló en la Copa de Europa. La Quinta y el Brasil del 82 son los dos grandes campeones sin corona, la grande. Así es de jodida la vida.
A la Quinta le superó el Milán de Sacchi como a Guardiola le ha ido superando el Madrid. Y, cuando no fue ese equipo, le apareció aquel PSV como al City el Chelsea en aquella final. La vida.
Y bien lo explicó Manolo Sanchís cuando alzó la Séptima en Amsterdam. Su presencia en la plantilla y el recoger el trofeo como capitán suponía quitarse la gran espina que la Quinta llevaba clavada.
Nadie ha sugerido que la Quinta haya sido un fracaso. Sólo pueden manejar eso los malintencionados. Se trata de apechugar con lo que la vida te presenta, a menudo de manera injusta. El fracaso forma parte de la vida de todos. Pep Guardiola no es una excepción.
Perdemos en la vida más que ganamos, dijo el técnico de City con razón, esa es una de mis frases favoritas. Fracasar no es el final de nada. Para la gente de cuajo es siempre un acicate, un principio. Una de 15 Champions más la inversión realizada en esos clubes es fracaso. Y nada más. Cinco días después, ayer, su equipo ganaba la Copa de la Liga inglesa. Su título número 40 como entrenador. Felicidades. Pues eso.
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Buenos días, amigos. Buenos y venturosos días. Hay lunes que parecen domingos, por obra y gracia del Real Madrid Club de Fútbol. Hoy es uno de esos días. De esos domingos que giran en el calendario como lunes para despistar a algún desavisado (a los atléticos, no; para ellos todos los domingos acostumbran a ser lunes, y los lunes también). Pero no os engañéis: para nosotros, madridistas, hoy es domingo. Hace sol, acabamos de estrenar la primavera y al Real Madrid, bajo la dirección de ese señor que está mostrando indudables hechuras de gran entrenador y que se llama Arbeloa, se le ha puesto ya el semblante que suele mostrar en esta época del año. En la época decisiva del año. Todo está por decidir, pero lo que está haciendo el Madrid de Arbeloa recuerda mucho a lo que hizo aquel Madrid de Zidane tras reemplazar a Benítez. Sí, nos frotamos las manos, amigos. Qué motivo tendríamos para no hacerlo. Ellos sí lo pueden entender: somos el Real Madrid.
La expulsión de Valverde que ayer perpetró Munuera y bendijo el chivo, perdón, Trujillo, pasa por derecho propio a la antología de las mayores golfadas habidas en la mugrienta Liga Negreira que nos vemos obligados a disputar. No es pequeño mérito, porque es bien sabido que la mugrienta Liga Negreira no anda precisamente escasa de ellas
Claro que la felicidad nunca es plena. Dios es muy puñetero, o tal vez tenga un puntito travieso y zascandil; o sea y para entendernos, acaso se divierta jugando a ser un diablillo (con perdón). Y por eso, para que los madridistas no fuéramos más felices que el propio Dios, creó a Tebas, a la RFEF, a la LFP, al CTA, al mindundi ese que han puesto para que lo dirija bajo la dirección de Tebas, a Munuera y a Trujillo, que ayer estaba al mando de la cosa esa del VAR. Lo de ayer de Trujillo en el VAR sí que fue la fiesta del chivo, y no lo que narra la magistral novela de Vargas Llosa.
Y no es que a nosotros nos parezca necesariamente mal que Dios salpimente la vida con una pizquita de injusticia, un pellizco de antimadridismo y un chorrito de cinismo. Pero hace mucho tiempo que se le fue la mano. La expulsión de Valverde que ayer perpetró Munuera y bendijo el chivo, perdón, Trujillo, pasa por derecho propio a la antología de las mayores golfadas habidas en la mugrienta Liga Negreira que nos vemos obligados a disputar. No es pequeño mérito, porque es bien sabido que la mugrienta Liga Negreira no anda precisamente escasa de ellas. Querido Dios, esto ya no es ponerle un poquito de picante al guiso, esto es convertir la competición en un fucking hell, y perdona que te hablemos con esta franqueza. Léete, querido Dios, la crónica arbitral de Alberto Cosín, y si no te da vergüenza habremos de concluir que no la tienes. (Por cierto, puedes leer también la crónica y notas del partido en sí).
Para sorpresa de nadie, la prensa deportiva trata el hediondo asunto de refilón y con asepsia quirúrgica. Marca se lleva una vez más el trofeo al medio más cínico, señalando en la última entradilla a los pies de Vini que “los rojiblancos reclamaron un penalti de Carvajal y los blancos protestan la roja a Valverde”. Ay, ay, ay, Marca, cuánta elocuencia en esa equidistancia. Nótese además que no habla Marca de que los rojiblancos reclamaran un posible penalti de Carvajal, sino de que reclamaron un penalti de Carvajal. Así, sin adjetivos. Penalti por la gracia de Marca. Suponemos que los del periódico de todas las aficiones (también de la afición a la acuariofilia y a la numismática) alegarán que suprimieron ese “posible” por problemas de maquetación. Ja. Ja. Y ja.
Los blancos, por su parte, protestan la roja a Valverde, dice Marca. Esa es toda su referencia en portada a una de las sinvergonzonerías, si no más graves, sí al menos más descaradas que hayan visto nuestros cansados ojos, hartos ya de verlo todo en este puerto de Arrebatacapas que es la mugrienta Liga Negreira, en el que no hay desmán, fechoría, desafuero, felonía, bajeza y canallada que no encuentre cobijo. Hemos de suponer que cuando Vincenzo Peruggia (estamos en condiciones de desmentir que guarde ninguna relación de parentesco con Munuera) robó la Mona Lisa en 1911, Marca habría titulado “el Louvre reclama la Mona Lisa”. El titular no es el delito. El titular es que alguien parece que se siente víctima de algún delito. Lo de titular es un decir, claro. A Marca esto sólo le merece honor de entradilla residual.
¿Y As? ¿Qué podemos esperar de As? Exactamente, habéis acertado: tres cuartos de lo mismo. Misma foto de un Vinícius exultante señalándose el escudo tras su segundo golazo, y casi la misma entradilla final, poniendo en pie de igualdad el imaginario penalti de Carvajal y el escandalazo de la expulsión arbitrarísima (de árbitro y de arbitraria) de Valverde. As, eso sí, muestra un poquito más de pudor que Marca y habla de “posible penalti a Llorente”. Visto lo visto, todavía tendremos que darle las gracias.
La prensa cataculé, por lo demás, sigue a lo suyo. Mamporrerismo desinhibido, y vayan días y vengan ollas. Ollas, hemos dicho ollas. El Mundo Deportivo trae a portada un curioso documento gráfico que muestra a Araújo guillotinando con el codo a un atacante rayista. Si Delacroix nos regaló una romántica representación de la Revolución Francesa, por qué Mundo Deportivo no iba a hacer lo propio con la nunca felizmente acabada revolución culé, sucursal y avanzadilla de la revolución catalana. Por lo demás, tanto Sport como Mundo Deportivo dedican generosos caracteres tipográficos y amplio espacio en portada a la expulsión perdonada a Lamine Yamal (quien también protagonizó un penalba antológicamente interpretado sin llevarse la preceptiva tarjeta amarilla), así como al penaltazo, no señalado, de Fermín a Ratiu. Efectivamente, lo habéis adivinado. Ja. Ja. Y ja.
En fin, amigos, al final en esta mugrienta Liga Negreira, todos los domingos, incluso los que caen en lunes, son un poquito lunes. Pero fijad de nuevo la vista en el sol, que hoy brilla con su madridismo radiante de felicidad. Es primavera y todo pinta a que el Madrid afronta una vez más los meses de abril y mayo con la confianza y la determinación formidable de los grandes años. Arbeloa ha obrado el milagro y el Madrid es ahora mismo el Madrid imparable que se sobrepone a trampas, delitos, faltas y vilezas. Ni siquiera el funesto parón de selecciones, que no podía venir en peor momento, puede detenernos. Nuestros enemigos ya lo saben; sepámoslo también nosotros.
Pasad un buen día.
Con el paso de las horas, se va imponiendo el sentimiento de orgullo por la actuación de Arbeloa y los suyos sobre el de indignación por la desvergonzada actuación arbitral de Munuera y Trujillo. Sin embargo, la ira se prolongó bastantes minutos más allá del final del partido, casi sin dejar resquicio a la alegría por el triunfo. El latrocinio que estuvo a punto de perpetrar el dúo de negreiros más conspicuo desde su incalificable actuación en Pamplona el año pasado fue demasiado, y eso que estamos ya acostumbrados a lo peor.
La expulsión de Valverde fue un acto de simple prevaricación. El colegiado, cuyos lazos comerciales con el Atlético de Madrid no parecen mosquear a nadie, ni siquiera tenía una visión clara de la jugada. Sí la tuvo en el primer tiempo, cuando una entrada casi idéntica, solo que más violenta, de Ruggeri al propio Valverde fue juzgada solo digna de amarilla. Pero, como decía un amable tuitero, los partidos del Madrid hay que juzgarlos como un todo junto a los del Barça, arbitralmente hablando. El primer tiempo es el partido que juega un equipo, y el segundo tiempo es el que juega el otro. El primer tiempo lo jugó el Barça, y en él vimos no una sino dos expulsiones condonadas al niño mimado del balompié patrio. Cualquiera de esas dos entradas era mil veces más expulsión que lo de Fede, como lo era también la roja que Raphinha no vio en Mallorca, en el primer partido de liga… ante los ojos del mismo árbitro.
Pero van a hacer falta muchos martinezmunueras y munueramonteros (atención a la anadiplosis) para doblegar a este Madrid, un Madrid aparentemente indestructible cuyo orgullo ha sido recuperado por la benigna combinación de Arbeloa y la primavera. El entrenador tiene a Valverde y Vinícius en sus respectivos y más salvajes prímes, como dice el anglicismo de moda. Ahora mismo, no obstante, cabe pensar que incluso ellos dos, los jugadores más insustituibles, tendrían recambio digno caso de lesionarse, no lo quiera Dios: el Espartano parece capaz de hallar siempre soluciones desde el sentido común y la solidaridad grupal. Había otros que bajo ningún concepto podíamos permitirnos ver caer lesionados, como Mbappé y Courtois, pero se lesionaron y de momento, mire usted, ahí seguimos. Carvajal ha demostrado que vuelve a estar operativo, por lo que la tragedia será menos si (no lo quiera Dios tampoco) nos falta Trent, quien por cierto tuvo unos minutos esplendorosos desde que saltó al campo, batiendo líneas y cambiando el juego en el gol de Vini y metiendo grandes balones largos hacia Kylian. También estuvo cerca de marcar en un golpe franco. Incluso Fran García está haciendo olvidar a Carreras y Mendy, el jugador que cierra la banda al olvido con fugaces reapariciones inopinadas.
En todo caso, puede que la más importante de las recuperaciones anímicas y futbolísticas que está obrando Arbeloa sea la de Huijsen. Conviene poner los pies en el suelo, porque ni hace un mes era el peor fichaje del Madrid en su historia ni ahora pasa a ser otra vez el nuevo Beckenbauer, pero hizo un partido casi perfecto, sin errores en la entrega y muy atinado en el despeje. Podemos soñar. Hagámoslo, con permiso de los supertacañones (guiño boomer).
Ahora llega el parón, más anticlimático que nunca. No digo que a la vuelta vaya a ser como volver a empezar, pero se habrá cortado un impulso colectivo memorable. Dice Valdano que un equipo es un estado de ánimo, y hay que ver cómo sobrevive este a la diáspora.
Fotos: Getty Images, Real Madrid
Lunin: notable. Los goles fueron imparables para los porteros mortales. Estuvo tranquilo y evitó alguno más.
Carvajal: aprobado. Se vació, como de costumbre.
Rüdiger: notable. Aporta algo más que juego.
Huijsen: bien. Nuevo encuentro en el que demostró confianza, salida de balón y tranquilidad.
Fran García: bien. Al igual que Carvajal, lo dejó todo en el campo.
Tchouaméni: sobresaliente. Su peso específico no deja de aumentar.
Thiago: notable. A veces no se ve, pero es la fuerza gravitatoria que permite moverse con armonía a las estrellas blancas. Se notó cuando salió del campo.
Valverde: sobresaliente. Solo lo pudo parar Munuera expulsándolo por motivos ajenos al fútbol.
Güler: bien. Siempre crea peligro y deja detalles. Con él, un córner puede ser medio gol.
Brahim: notable. Movilidad y desborde alternados con alguna decisión precipitada.
Vinícius: notable. Da igual que juegue mejor o peor. Es determinante. Y ser determinante es lo más difícil que hay en el fútbol.
Trent: notable. Buenos minutos del inglés.
Mbappé: bien. Intentó pescar alguna a la contra, pero se marchó sin peces.
Bellingham: aprobado. Reapareció.
Camavinga: aprobado. Su repercusión en el equipo es totalmente diferente a la de Thiago.
Arbeloa: sobresaliente. Álvaro sigue acertando en motivación, estrategia, comunicación y dirección de juego.
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Arbitró José Luis Munuera Montero del colegio andaluz. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Una golfada tras otra. El protagonista no era Leonardo di Caprio, sino Munuera Montero. La expulsión de Valverde es historia de la Liga por lo surrealista de la acción. Y como el nuevo jefecillo cantamañanas del CTA ha dado orden de que el VAR intervenga lo menos posible, pues no hubo llamada al monitor.
Una acción fuerte, pero nada más allá de una amarilla. Le echó por los antecedentes. Si es a otro jugador atlético, sigue en el campo. El colmo de la vergüenza de este tipo, al que le gusta mostrar rojas a los blancos.
En lo que concierne a las áreas, no hubo penalti de Carvajal a Llorente, ni mano de Giuliano en un córner, pero sí un derribo de Hancko a Brahim. Lo traba y lo tira.
En el apartado disciplinario, vieron amarilla Johnny por falta a Vinícius, Ruggeri por una entrada a Carvajal, Hancko por derribar a Vini, Thiago por agarrar a Molina y Llorente por sujetar a Mbappé cuando se marchaba. Además, bien pudo expulsar a Johnny por cortar una contra que iniciaba Brahim.
Munuera Montero, LAMENTABLE y EXECRABLE.
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Después del simulacro de partido adjudicado al Barça, el Madrid estaba obligado a ganar para seguir teniendo opciones de vencer esta putefracta competición. En realidad, el Madrid está obligado a ganar siempre, por naturaleza. El rival, el habitual, el sistema. Hoy en el campo el Atleti y Munuera Montero, en el VAR Trujillo Suárez —ambos muy destacados— y en el resto de puestos los que todos conocemos. Sus esfuerzos no fueron suficientes para doblegar a un gran Real Madrid que acabó imponiéndose por 3-2.
Arbeloa dispuso más o menos el once esperado con Carvajal en el lateral derecho. Lo de Thiago en la titularidad ya no es noticia, pero sí es reseñable el espléndido tifo que preparó la grada.
El partido comenzó con ritmo. Vini se escabulló por la izquierda, fue derribado al borde del área, el árbitro dejó seguir y el remate a puerta de Carvajal lo despejó el meta rojiblanco con Musso mérito.
Antes de los diez minutos, Fede encendió el reactor como en el primer gol contra el City: autopase, tiro, pero esta vez reventó la pelota contra el poste. El mismo Valverde se desdobló y recuperó el balón. Es omnipresente, como la AEAT, pero en bueno.
Sin tiempo para reponernos, ocasión nítida para Llorente. Paradón de Lunin, aunque durante unas décimas de segundo pareció que iba a suceder un Arconada. El jugador atlético se lastimó y minutos después tuvo que salir del rectángulo de juego para ser atendido. Por fortuna, pudo reincorporarse.
Turquito Güler voleó a lo debut de Ronaldo Nazario, con botecito en el suelo, mas el balón se negó a introducirse en la portería por apenas unos centímetros.
El Madrid llevaba las riendas del encuentro, pero los rojiblancos ya habían soltado alguna coz y los de Arbeloa no podían permitir que se les desbocase el choque.
En el minuto 21, Arda enroscó un córner perfecto rematado por Vini. En primera instancia, pareció haber tocado el balón en la mano de Giuliano, pero no hubo nada punible.
Por momentos, el Madrid presionaba como un adolescente pidiendo la paga a sus padres y no pocas veces robaba la pelota. El Bernabéu aplaudía tanto la entrega como el juego de los blancos.
Los esfuerzos del Atleti, de Munuera y del sistema en general no fueron suficientes para doblegar a un gran Real Madrid que acabó imponiéndose por 3-2
Valverde repitió tiro a puerta, esta vez tras sacar en corto Vinícius un golpe franco. No fue el mejor disparo de su vida. Además, el balón tocó en un rival y llegó sin problemas a las manos de Musso.
El ocho vikingo seguía ocupando ese espacio que ha creado Arbeloa en ataque precisamente para que el uruguayo haga chas y aparezca a su lado.
A la media hora, jugada brillante del Real Madrid. El centro de Fede no llegó a rematarlo nadie.
El Madrid estaba compitiendo bien, pero una acción brillante entre Ruggeri, Giuliano y Lookman acabó con en inopinado gol visitante. 0-1. Ya habían avisado. Lo de siempre, en fútbol valen los goles, no los merecimientos. Tocaba redoblar esfuerzos.
Los pupilos del Espartano no se descompusieron y continuaron con el mismo plan, pero el Atleti había tejido su habitual malla metálica para protegerse de las incursiones rivales. Imprescindibles: paciencia y acierto. Lo último faltó en un remate de cabeza de Tchouaméni que solo pudo seguir con la mirada el meta rojiblanco. Desgraciadamente, acabó saliendo por línea de fondo.
En el 44', Musso rechazó peligrosamente un golpeo de Güler. Nadie fue capaz de remachar a gol.
Se llegó al descanso tras un buen primer tiempo del Real Madrid. La diferencia: los blancos no acertaron de cara al gol y los del Atleti sí. No obstante, con la actitud y el juego mostrado era posible la remontada (en realidad, con el Madrid de por medio siempre lo es). Pero no había que perder la cabeza, los del Cholo son traicioneros como una expareja tóxica y al menor descuido pueden marcar prácticamente sin tocar la pelota.
Con la segunda mitad en juego, comenzó a calentar Mbappé, Brahim quizá pensó que le quedaba poco en el partido, pero el destino le tenía reservada una sorpresa agradable.
Johnny truncó un contraataque prometedor del Madrid derribando a Brahim. Segunda amarilla de libro, pero Munuera pensó que no venía bien cumplir el reglamento y el colchonero siguió jugando.
En el 50', penalti claro a Brahim. Los comentaristas intentaron condicionar a Trujillo, pero hasta para él era obsceno llamar desde el VAR a Munuera para que lo anulara. Vini lo lanzó de maravilla y gol. 1-1.
Carlos Martínez y Maldini seguían escocidos después del gol, como si pudiese despitarse el penalti. Ajo y agua, porque Fede presionó, robó a Giménez, chutó con el exterior y golazo. 2-1.
Federico Santiago Valverde Dipetta, qué absoluta barbaridad de futbolista.
Thiago vio una amarilla y Arbeloa decidió retirarlo del campo. Lo acompañó Carvajal, que se marchó ovacionado por el Bernabéu, incluido el gran Joselu. En su lugar, saltaron al campo Trent y Mbappé.
Otro tiro del Atleti y otro gol. Golazo. Molina marcó a lo Fede desde su casa. 2-2. El Madrid estaba haciendo todo para ir ganando y el Atleti no, pero fútbol es fútbol. De nuevo, a reponerse.
Además, varios futbolistas del Atleti iban cargándose amarillas que les impedían estar presentes contra el Barcelona. Les estaba saliendo el plan perfecto. Pero como la perfección no existe, llegó Vini para clavar el tercero. Su típica jugada: avance hacia el centro desde la izquierda y golpeo tocadito al segundo palo. Imparable si sale bien. 3-2.
Arbeloa movió el banquillo de nuevo. Brahim y Güler, fuera. Bellingham y Camavinga, dentro.
A Munuera no le estaba gustando el resultado y decidió expulsar a Valverde tras una acción de amarilla sobre Baena. El inteligente Trujillo no lo llamó del VAR. Además, conseguían dejar al Madrid sin su futbolista más en forma para el/los próximos partidos.
Recordemos que las empresas de Munuera han mantenido relaciones comerciales con el Atlético de Madrid.
A todo esto, en el 80', Julián descerrajó una pelota al poste.
La respuesta fue de Trent, quien lanzó directa una falta desde el lateral del área que despejó Musso con dificultad.
A cuatro para llegar a los 90 se retiró Vinícius y entró Carreras. El capitán, Lunin. Cómo pasa el tiempo.
Munuera añadió seis minutos, toda ayuda era poca. El Atleti, injustamente con uno más, intentaba empatar. El Madrid se defendía. En una de ellas, Sorloth cabeceó y obligó a Lunin a blocar el esférico haciendo una palomita. Solo había que aguantar tres minutos más.
Los jugadores del Atleti chocaban entre ellos porque no están acostumbrados a atacar.
Para desconsuelo del Atleti, Munuera, Trujillo, Carlos Martínez, Tebas, el CTA y cía, el Madrid acabó ganando 3-2 con 10.
Qué curioso, 10 recuerda a la Décima.
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Tal y como os dije en la última entrega, Ramón Álvarez de Mon publicó en su canal las declaraciones íntegras de Joan Gaspart:
Y también publicó las de Ricardo Segura, el asesor arbitral que actualmente tiene en nómina el FCB:
No tienen nada que merezca la pena destacar ni que vaya a servir mucho a la causa. Joan Gaspart desvarió poniendo la mano en el fuego por todos los presidentes que han pasado por el juzgado, hizo especial hincapié en que quien se sentaba a su derecha mientras fue el vicepresidente de la RFEF (2004-2018) fue a Sánchez Arminio, que era con el que tenía mucha confianza, y dijo que no había nada de nada.
Nota personal: como Sánchez Arminio está muerto desde mayo de 2023, no se está profundizando mucho en su figura en el entramado. Recordemos que Sánchez Arminio fue presidente del CTA durante toda la vicepresidencia de JMEN, y Villar era el presidente de la RFEF, pero creo que, presuntamente, estaban metidos en el ajo tanto uno como el otro. Nunca los van a investigar ni se va a saber, pero dudo muchísimo que no tuviesen alguna relación. Así que, cuando Gaspart dice que tuvo durante 14 años a Arminio como mano derecha para aparentar limpieza, a mí me dan escalofríos.
En la declaración de Ricardo Segura, la defensa del FCB trata de hacer ver que su trabajo en el club dista mucho del que hacía JMEN para justificar la diferencia de sueldo (Segura cobra 49.000 brutos por temporada).
Por otro lado, también han querido asegurar, con su testimonio, que JMEN no pintaba mucho en el CTA y que no se realizaba ningún tipo de consigna a los árbitros e informadores para ayudar al Barça. Sólo faltaba que un empleado del Barça dijera lo contrario.
Es totalmente lógico por parte del club intentar vendernos la moto, el problema para ellos es que en las testificales hay varias declaraciones de árbitros de primera hablando de todo lo contrario, y serán llamados a declarar, en la previsible vista oral, a buen seguro tanto por Fiscalía como por las defensas del Real Madrid y Xavier Estrada Fernández.
Me centraré hoy en hablar sobre la importancia que ha tenido Joan Laporta en todo este entramado. Quiero hacer un punto y aparte fijándome en él, y quiero aclarar que algunas de las cosas que voy a comentar están probadas y otras entran dentro de la suposición que dan los indicios y pruebas que han ido saliendo. Por tanto, lo que hago a continuación es un ejercicio de suposición, en base a todo lo que sabemos, tal y como se hace cuando en Justicia cuando se acusa a alguien de cometer un delito.
Cuando Laporta llega a la Presidencia del FCB en junio de 2003, el presidente saliente es Gaspart, con el que se reúne para hablar de todos los temas del club, y se pasa el testigo de los pagos a JMEN.
Después, en las elecciones de noviembre de 2004 de la RFEF, los clubes que forman parte de LaLiga acuerdan en su Asamblea Ordinaria votar por la candidatura de Gerardo González. El Barça y el Athletic Club de Bilbao se saltan el acuerdo y votan a Villar.
Entonces Laporta dijo que era porque Gerardo González era madridista y Villar, equidistante en cuanto a FCB y Real Madrid. Recordemos que con Villar colocó en la RFEF a Joan Gaspart como vicepresidente, tal y como aclaramos antes, quien ya había pagado a JMEN durante su mandato al frente del Barça. En ese momento el FC Barcelona está en la cúspide total del control completo de la RFEF: están pagando a JMEN desde los años 90, Sánchez Arminio sigue de presidente del CTA, JMEN de vicepresidente, y Urizar Arpitazte también es vicepresidente, y ha hecho campaña por Villar. Además, habitualmente, en la RFEF el responsable del CTA suele ser el vicepresidente, puesto que desempeñaba, tal y como hemos dicho, Gaspart.
Ya nos explicó Godall —vicepresidente del Barça con Laporta— en su día: la importancia de estar en las instituciones y los lances favorables en el saldo arbitral que consiguieron apoyando a Villar. Ni tan siquiera se han escondido.
A finales de 2005, dimite la mitad de la Junta Directiva de Laporta y es sustituida por sus fieles seguidores, es decir, se asegura una Junta 100% laportiana. Aprovechando esa situación, Jan, en contacto con JMEN (y presuntamente con Gaspart y Sánchez Arminio, aunque no se estén investigando) impulsa un nuevo sistema de pagos más elevados y con una nueva empresa no heredada. Esa persona jurídica es NILSAD SCP.
El año 2006 marcó un punto de inflexión operativo y financiero en la trama del Caso JMEN con la entrada en escena de la citada nueva sociedad, que se convirtió en el vehículo principal para canalizar el flujo de dinero del club durante la siguiente década. A continuación, se detallan los cambios y sucesos clave que supuso la irrupción de esta entidad:
El cambio a NILSAD en 2006 fue como si el FCB hubiera decidido cambiar una pequeña manguera de jardín (2000-2005) por una tubería industrial de gran capacidad (NILSAD). Aunque el operario que abría la llave seguía siendo el mismo, JMEN, el nuevo sistema permitía que el caudal de dinero fuera mucho mayor y estuviera más centralizado, operando casi exclusivamente para abastecer a su “único” cliente: el FCB.
Es decir, ese equipo en la RFEF con Villar y Gaspart, en el CTA con Sánchez Arminio y JMEN, y Laporta como presidente del FCB, impulsa el entramado de corrupción. Este fue novado y expandido. Por decirlo de algún modo se perfeccionó, se profesionalizó.
Veremos ahora otra perspectiva de Laporta desde otra posición también fundamental: su papel en la línea de defensa que ha adoptado el FCB en la Causa Penal. Un argumento defensivo de autoprotección que arrastra a los principales investigados: Sandro Rosell, Bartomeu y el FCB. Pero para situar la cuestión, antes pongámonos en antecedentes.
Veamos qué sucede desde que la Junta Laportiana firma el Acta de Liberalidad con la AEAT. Tengamos en cuenta que la firma la hace la Junta Directiva entrante de Laporta.
21 de julio de 2021: el FCB firma las actas de conformidad con la Agencia Tributaria (AEAT). El club acepta que los pagos a las empresas de JMEN (DASNIL y NILSAD) fueron una "mera liberalidad" (gastos no deducibles), asumiendo el pago de multas e intereses. Esta fecha es crítica, ya que el club firma la conformidad apenas cuatro días después de que las infracciones muy graves en el ámbito deportivo (último pago el 17/07/2018) prescribieran ante el código disciplinario de la RFEF, cuyo plazo es de 3 años y, recordemos tras lo ya expuesto en mis dos artículos sobre el Código Ético de la RFEF, que esta es la parte de la Justicia Contenciosa Administrativa.
29 de octubre de 2021: la inspección sigue en cuanto a DASNIL y NILSAD. JMEN declara ante la AEAT. Manifiesta que el club le pagaba para asegurarse de que las decisiones arbitrales se adoptaran sin perjuicio del FCB, que fueran "neutrales" y admite que "no existe ningún documento, informe o similar" sobre su asesoramiento.
8 de noviembre de 2021: el FCB responde por escrito a la AEAT manifestando que le resulta "imposible" localizar informes o vídeos que sustenten los servicios, alegando que el personal encargado ya no está en el club.
16 de febrero de 2022: JER presenta un escrito a la AEAT admitiendo que realizaba informes arbitrales, pero que se le impuso facturarlos a través de la empresa TRESEP (de Josep Contreras) para no vincular el apellido Enríquez al club mientras su padre era vicepresidente del CTA. Se desvincula de la facturación y pagos a DASNIL y NILSAD. Acredita que es ajeno a esos ingresos y que el flujo de dinero nunca ha ingresado en su patrimonio personal.
28 de marzo de 2022: la AEAT finaliza su informe regional detectando indicios de posibles ilícitos penales.
8 de abril de 2022: la AEAT comunica formalmente estos indicios a la Fiscalía Provincial de Barcelona.
17 de mayo de 2022: la Fiscalía incoa las Diligencias de Investigación núm. 194/2022 y comisiona al Cuerpo de la Policía Nacional (CNP) para esclarecer los hechos.
Junio de 2022: la Fiscalía y el CNP emiten los primeros requerimientos de información al FCB y al CTA.
5 de julio de 2022: Pere Lluís Mellado (director legal del FCB) responde a la Fiscalía aportando facturas, pero reitera que no constan contratos ni trabajos realizados en los archivos del club. Omite la aportación de los burofaxes que JMEN remitió al Club y Bartomeu. El CNP emite Informe donde apunta ocultación e indicios de corrupción deportiva.
25 de diciembre de 2022: Fallece Josep Contreras Arjona, actor clave en la triangulación de los pagos al hijo de JMEN.
15 de febrero de 2023: el caso estalla públicamente a través de una información de SER Catalunya. Constan declaraciones públicas de los periodistas. Pactaron con el FCB el momento de difusión. Se pactó un plazo de semanas para que el FCB preparara una respuesta en medios a la noticia.
20 de febrero de 2023: el área de compliance del FCB contrata al despacho externo Van den Eynde para realizar una investigación interna.
21 de febrero de 2023: LaLiga (Javier Tebas) aporta a la Fiscalía pruebas del registro del domicilio de Contreras, del Caso Soulé y burofax de JMEN de fecha febrero de 2019. Únicamente aporta el de febrero de 2019 y omite el de diciembre de 2018.
24 de febrero de 2023: el árbitro Xavier Estrada Fernández presenta la primera querella.
27 de febrero de 2023: la Fiscalía dicta el Decreto de Conclusión de su investigación preprocesal.
1 de marzo de 2023: el Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona incoa oficialmente las Diligencias Previas 348/2023.
2 de marzo de 2023: la LFP interpone formalmente su denuncia ante el juzgado. Se persona acusando.
10 de marzo de 2023: la Fiscalía interpone formalmente su querella ante el juzgado. Se persona acusando.
13 de marzo de 2023: el delegado del primer equipo, Carlos Naval, informa internamente de la aparición repentina de cuatro cajas con informes y CDs en su despacho. El letrado contratado por el FCB Van den Eynde accede a ellas ese mismo día a las 12:30 h.
14 de marzo de 2023: el Juzgado admite la denuncia de la Fiscalía y ordena a la Guardia Civil que se haga cargo de la investigación.
20 de marzo de 2023: el Real Madrid Club de Fútbol interpone formalmente su querella ante el juzgado. Se persona acusando.
17 de abril de 2023: Joan Laporta comparece en rueda de prensa exhibiendo los 629 informes técnicos y 43 CDs (la coartada de las cajas), defendiendo que los pagos millonarios correspondían a un servicio real y de calidad efectuado por la persona de JER. Durante años, el FCB y JMEN mantuvieron en la oscuridad (acuerdo verbal confidencial). Cuando Hacienda encendió la luz de la inspección, el club intenta apagarla aceptando la multa por "liberalidad". Pero al abrirse el telón judicial, el FCB, Joan Laporta, tuvo que montar apresuradamente un decorado de cajas de informes del hijo, JER, para tapar que el protagonista real, JMEN, que se había confesado como el verdadero autor del servicio desde 2000 a 2018. La pregunta es qué implicaciones tiene desde el punto de vista jurídico defensivo esta coartada de las cajas.
Dicha coartada constituye el núcleo de la estrategia de defensa del FCB bajo la presidencia de Joan Laporta, pero procesalmente actúa como una "trampa jurídica" que vincula indisolublemente la responsabilidad de la persona jurídica con la de los directivos investigados por los siguientes motivos:
Consecuencia: el FCB no puede sostener ahora que los pagos a JMEN fueron un "desvío de fondos" realizado por directivos desleales (Sandro Rosell o Josep María Bartomeu) de forma oculta, ya que el propio club afirma poseer y haber utilizado el producto de ese dinero.
El bloqueo: si el club defiende que los informes eran "servicios de calidad" que se canalizaban a través de la Secretaría Técnica y que eran conocidos por el área deportiva, admite que la estructura del club estaba al servicio de esta operativa. Al no ser una actividad oculta para la institución, el club pierde la posibilidad de decir que sus controles fueron "engañados" por los directivos.
La coartada de las cajas obliga al club a defender la gestión de todos los periodos como una unidad lícita para evitar que la entidad sea condenada por corrupción.
El riesgo para la entidad: al reconocer que el club buscaba un beneficio (información privilegiada o "tranquilidad" arbitral), la entidad cumple el requisito del art. 31 bis para ser responsable penalmente: que el delito se cometa buscando el beneficio directo o indirecto de la sociedad. Si el club hubiera alegado que los informes no existían y que el dinero fue robado por los directivos, podría haber intentado salvarse como persona jurídica, pero al defender las cajas, se ata al mismo destino que los investigados.
La "coartada Laportiana de las cajas" es como si una empresa acusada de verter tóxicos a un río presentara como defensa una colección de recibos de purificadores que no constan instalados. Al enseñar los recibos y demostrar que compraron los filtros, la empresa admite que sabía de la operación y que era parte de su política oficial. Ya no puede decir que un empleado tiró los químicos a escondidas; ahora la empresa entera es la que debe explicar por qué, a pesar de los "recibos", el río se ha contaminado. Laporta ha trasladado su justificación personal al club, incluso a los socios. No son conscientes del riesgo en que han puesto al FCB por una conducta corruptora personal de un núcleo cerrado de dirigentes que nada tiene que ver con el sentir de muchos de sus socios y aficionados.
Dejo para un último artículo todas las conclusiones a modo de reconstrucción de hechos.
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Entregas anteriores:
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte I
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte II
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte III
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte IV
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte V
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte VI
Buenos días, amigos. Hoy juega el Real Madrid, motivo sobrado de alegría. La previa de un encuentro de los blancos es la espera ante una cena con amigos o una cita con la persona que te acelera el pulso. Además, es un derbi frente al Atleti, club conformista en lo competitivo, traumado en su relación con el Madrid y Airbnb de neonazis (Frente Atlético).
Los de Concha Espina llegan ilusionados tras vencer en la ida y en la vuelta al City de Guardiola, algo que, según los expertos, no podía ser. Arbeloa ha llegado al banquillo con un carro de la compra rebosante de madridismo y lo está colocando por doquier.
Un cesto de madridismo en las ruedas de prensa, un saco de madridismo en la motivación de la plantilla, palada y media de madridismo en el fomento de la cantera… De modo que es natural sentir ilusión ante un partido de los blancos.
Sucede que uno deja de pensar que la vida es medianamente limpia bastante pronto. Y ya tenemos una edad suficiente para conocer que el mundo del fútbol no es más un decorado de película infestado de retretes mugrientos por detrás.
En tiempos pretéritos, entre quienes se compraban su primera motillo, por ejemplo, una derbi de 50 —realmente eran de 49 cm ³—, era habitual que en dos días se les quedara corta y quisiesen que corriera más. La solución no era muy complicada, apenas requería unas perras y algo de maña. Se compraba un kit para pasar de una moto de 50 a una de 75 —74 cm³—. Mayor cubicaje, un carburador más grande, un escape mejor, etc. Ventaja: la moto zumbaba más y se obtenían los resultados buscados. Inconveniente: no era legal.
El tiempo ha pasado y ahora las derbis tienen todo el derecho del mundo a sentirse los derbis. Si nos apuráis, les derbis. Y los derbis se siguen trucando igual: con parné y un poco de maña. Y el resultado es igual: funciona, pero no es muy lícito.
El Barça fue el impulsor de este sistema, lo que ocurre es que no trucaban solo los derbis, sino los hondas, los yamahas, los kawasakis, etc. Un montante económico para el vicepresidente y la pericia tanto de Negreira como de quienes crearon el sistema para que carburase con esa mezcla.
El fútbol sigue trucado de la misma manera: el CTA, o sea, la RFEF, es decir, Tebas, por tanto, uno de los mayores enemigos del Madrid, tiene a sueldo a un puñado de mercenarios que se hacen pasar por árbitros. No hace falta que les den ninguna orden explícita —que tampoco se descarta—, saben que si quieren mantener los 300.000 € al año han de mantener contento al jefe.
El jefe es agradecido y designa a los soldados en quien más confía para las batallas importantes. Motivo por el cual hoy arbitra el dúo Munuera Montero-Trujillo Suárez.
Empezamos por el segundo. Es un esbirro habitual, de esos en quienes confían los que ostentan el poder porque no se plantean no cumplir aquello para lo que están programados. Principalmente porque a menudo no cuentan con suficientes cm³ cerebrales para albergar más de dos ideas simultáneas.
El segundo, Munuera, es uno de los que mejor desempeña su papel, porque además lo siente. ¿Recordáis la cara de odio hacia Bellingham cuando lo expulsó?
Munuera Montero, entre otros grandes hits, protagonizó aquel infame aquelarre sufrido por el Madrid en Pamplona. Uno de aquellos partidos con los cuales el sistema empujó hacia abajo al Madrid de Ancelotti cuando se disponía a ganar la liga pasada.
Además, se hizo público que el interfecto era socio de empresas que guardaban relación con la Liga, el VAR, la RFEF, la UEFA, y clubes como… el Atleti. Leed este portanálisis en el que resumíamos las andanzas del señor que mira con inquina a Jude.
Quien manda en el fútbol español, con estos antecedentes, ha decidido designar para el Madrid-Atleti de hoy a este árbitro.
¿Está o no está trucado el derbi?
El problema para el sistema es que el Madrid no es raro que se sobreponga a encerronas, tretas y obstáculos de todo signo y procedencia.
Además, estamos con ganas. ¡Hala Madrid!
Pasad un buen día.