El fichaje de Yan Diomande por el Real Madrid ya es oficial tras el comunicado publicado en la web por el club blanco. Dos semanas de duras negociaciones entre el conjunto madridista y el RB Leipzig han concluido con un acuerdo de traspaso por el futbolista africano cifrado en aproximadamente 140 millones de euros (15 de ellos en variables de fácil y difícil cumplimiento). Estas cantidades convierten al extremo en uno de los fichajes más caros de la historia del equipo blanco, compartiendo el pódium junto a Hazard y Bellingham. Además, es el primer costamarfileño que vestirá la camiseta merengue.
La progresión de Diomande en apenas unos años ha sido meteórica. Hace dos campañas descendía con el Leganés a Segunda división, y fue el RB Leipzig el que apostó con sus servicios pagando 20 millones de euros al equipo pepinero. En la Bundesliga su salto cualitativo llamó la atención de toda Europa, que puso sus ojos sobre él. Equipos como el Liverpool, Manchester City y sobre todo PSG trataron de ficharle, pero ha sido el Real Madrid, en una operación sigilosa en las últimas semanas, el que ha conseguido el sí del futbolista, algo clave para su aterrizaje en la capital española.
El extremo se formó como jugador en Estados Unidos tras dejar su país natal Costa de Marfil. Pasó por Florida en la DME Academy, a la vez que compaginó el fútbol con los estudios. Con el AS Frenzi ganó el título de primavera de 2023 en la United Premier Soccer League, una categoría de cuarta categoría que es el punto de lanzamiento para llegar a las ligas profesionales. Fue en ese momento cuando clubes como el Colorado Rapids y el Charlotte FC le hicieron varias pruebas, pero ninguna cuajó. No terminó de ver su futuro en USA y emigró a Europa en busca de una oportunidad. Primero lo intentó por Grecia y luego, en las islas británicas, hizo un tour pasando por el Glasgow Rangers, Bournemouth e incluso el Chelsea. Finalmente, terminó en el Leganés que tenía propiedad estadounidense.
En el cuadro pepinero se incorporó al filial que militaba en 3ª Federación. El entrenador del primer equipo Borja Jiménez explicó en una entrevista cómo supo de su existencia: “Nada más firmar por el Leganés me dijo Jeff (presidente del club): creo que tenemos al futuro Messi”. Tras un parón de selecciones en marzo de 2025, el Leganés organiza un amistoso en Butarque entre el primer equipo y el filial. Jiménez comenta que solo le había visto jugar en algún vídeo, pero no en directo. Lo que presenció en ese encuentro le dejó impactado: “La primera acción, la coge, regatea a Altimira, se la cambia de pierna, muy bien. La segunda muy parecida, la tercera un balón al espacio, muy potente, un primer control increíble. La cuarta acción la coge en el área, se la cambia de pierna, golpea y pum, a la escuadra. La quinta y la sexta vuelve a regatear y llamo a Capdevila (técnico del filial) y le digo saca a Diomande porque a la siguiente le van a pegar una patada. A partir de mañana entrena con nosotros”. Unos días después debutaría con el Leganés en el Santiago Bernabéu, disputando los últimos minutos de un encuentro liguero. Acabaría actuando en diez partidos en aquel tramo final del curso marcando dos tantos y dando un pase de gol.
El costamarfileño, en el RB Leipzig, en la última temporada, demostró ser uno de los mejores jugadores de la liga alemana. A sus 19 años logró unas estadísticas de 13 goles y 9 asistencias, pero lo que más impresionó fue su juego y la influencia que tuvo en el ataque del equipo alemán. Sus grandes jugadas, regates y algunos goles espectaculares empezaron a circular sobre todo por las redes sociales. Luego, en el Mundial, en la primera fase, dejó una de las mayores exhibiciones del torneo destrozando por banda derecha a un lateral top en fase defensiva como el ecuatoriano del Arsenal Piero Hincapié. Es cierto que su desempeño fue de más a menos y a medida que avanzó el campeonato bajó su nivel, pero siguió mostrando destellos de su calidad. No anotó y terminó la Copa del Mundo con una asistencia en el choque frente a Curazao. Además, también fue noticia mundial durante la disputa de la competición por la impactante, emotiva y conmovedora carta que salió a la luz dedicada a su hermana Roxane. asesinada por envenenamiento a los 15 años en 2025.
El costo de su fichaje es el de un crack mundial, aunque lo cierto es que todavía no está en ese punto. Pero sí está camino de serlo, y por eso el Real Madrid apuesta por sus servicios. Es un proyecto de futbolista muy serio con cualidades sumamente valiosas y que cada vez escasean más en el fútbol actual. Por estilo de juego y características, se le asemeja a Dembelé, tanto en lo bueno como también en algunos apartados en los que debe mejorar.
Diomande es un extremo que se puede desempeñar por ambas bandas, aunque parece que Mourinho lo quiere para el costado derecho. Su pierna natural es la derecha, pero es ambidiestro y maneja las dos con gran eficacia y soltura. Su principal cualidad es el desborde. Tiene grandes recursos para el regate gracias a poder cambiarse el balón de pie, a su enorme velocidad y a su potente arrancada, en la que deja a los rivales atrás en pocos metros. El costamarfileño es un jugador que rompe entramados defensivos y bloques bajos por su descaro, por esa electricidad del cambio de ritmo y por ese dribbling que son fundamentales para abrir y rajar a las zagas contrarias. En la última parte del terreno de juego tiene visión para asistir y también calidad para el gol. En ocasiones, por su juventud, y seguro que lo mejorará con el tiempo, se echa de menos una mayor finura en la definición y de algo de precisión en sus pases. Por eso aquello de la comparación de Dembelé en los primeros años como futbolista del francés. A diferencia del internacional por los bleu, se asocia muy bien y tiene una mejor capacidad combinativa, por lo que no es descartable que en el futuro pueda ser un futbolista que se desenvuelva en zonas más interiores y no tanto en la banda.
El Real Madrid ficha a un jugador diferente que debería terminar por explotar en la casa blanca y convertirse en uno de los mejores futbolistas del planeta. El conjunto blanco no disponía de un jugador así por la banda derecha desde el fichaje hace más de una década de Gareth Bale, y junto a Mbappé y Vinicius (si continúa este curso), puede formar uno de los tridentes más peligrosos y desequilibrantes del mundo futbolístico.
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Hola a todos. Las portadas del día, como corresponde a estas fechas, lidian con los fichajes (y los rumores de los mismos), pero su vigencia temporal es aún menor de lo habitual. La información de los insiders y periodistas varios gira a velocidades que harían parecer lento al proverbial hámster de la rueda, y lo que hace quince minutos era verdad incontestable es a esta hora no solo duda acuciante, sino tal vez mentira supina. Si tenéis lo que tienen los hombres (y mujeres) con coraje, pasad un rato por las redes sociales, mayormente por X, y comprobad cómo en cuestión de minutos Vini pasa del Arsenal a renovar por el Madrid, Rodri pasa de jugar en el Bernabéu a ser carne de negreirismo, Diomande sigue fichando por el Madrid sin haber fichado nunca en realidad, y quizá tu propia suegra pase de estar pasando el verano en una residencia para mayores a encontrarse remojando sus huesos macilentos en una playa de Menorca.
Nosotros, en La Galerna, en lo tocante a fichajes, somos de la muy prosaica pero también segura Cofradía de San Comunicado Oficial. Nunca hemos estado en los rumores ni hemos jugado la carta de insiders, a pesar de que tal vez podríamos. Estamos en la opinión, no en la información, ni mucho menos en su antesala el rumor. En ese sentido, las bicicletas pueden ser para el verano. La Galerna, no. Aceptamos tranquilamente nuestra adscripción profesional y vocacional a cualquier otra estación del año, especialmente la primavera. Por el verano nos limitamos a pasar, con la mayor dignidad posible.
Si en minutos pueden cambiar las cosas, imaginad en el transcurso de una noche. Lo que se supone que nos tocaría hacer con las portadas, que se cierran en horario nocturno, es actualizarlas, pero para qué nos vamos a meter en semejante tribulación antes de que salga el santo en procesión. El santo, nuevamente, es San Comunicado, sufrir y presufrir fuera de su área de influencia nos resulta actitud baldía, amén de ligeramente inclinada al masoquismo.
Como veis, Marca y As centran sus primeras planas en la presunta llegada de Diomande (que lleva anclado al mismo Here We Go desde hace eones) y la no menos presunta cuasirrenovación de Vinícius. Al parecer, las posturas entre el Madrid y el entorno del jugador se acercaron extraordinariamente ayer, y parece que la cosa se firmará pronto. En La Galerna hemos abogado siempre por que, de ser viable, ambas partes estaban condenadas a entenderse para la extensión del contrato de un futbolista que, por pasado y por potencial futuro, debe seguir siendo nuestro. Nos alivian las noticias, aunque no nos sentiremos felices hasta que San Comunicado las refrende por la única vía realmente homologable.
Por su parte, la prensa cataculé centra en Julián Álvarez el objeto de sus cuitas, que como sabéis consisten básicamente en quedarse con el jugador al precio que les apetezca pagar, propósito en cuyo favor conspira la referida prensa. Sí finalmente vemos al delantero enfilar la ruta a Can Barça a un precio muy inferior al que ofreció por él el Real Madrid, podemos estar seguros de que Apollo, fondo propietario del Atleti, desinvertirá al club madrileño a no mucho tardar. Ya hay rumores al respecto.
¿Veis? Incluso nosotros nos hacemos eco de los mismos. Caemos en la trampa. Los rumores no valen de nada. Las noticias sesgadas e interesadas, tampoco. Sugerimos (si cabe, imperativamente) que todos esperemos a que se cierre el mercado para hacer valoraciones completas. Lo demás es un gasto inútil de saliva y afanes, así como un sinvivir incompatible con fechas que deberían ser de (cierto) descanso. Sinvivir vuestro gracias al cual, por cierto, hacen —nunca mejor dicho— su agosto muchos.
Pasad un buen día.
Hay proyectos que trascienden el interés de una empresa, de una institución o incluso de una ciudad. Son iniciativas capaces de marcar el rumbo económico y tecnológico de un territorio durante décadas. En mi opinión, el Madrid Innovation District es uno de ellos.
La reciente aprobación inicial por parte del Ayuntamiento de Madrid supone un paso decisivo para convertir Valdebebas en un gran distrito de innovación tecnológica junto a la Ciudad Real Madrid. El proyecto contempla un espacio destinado a empresas tecnológicas, centros de investigación, universidades y formación especializada, con el objetivo de atraer talento e inversión internacional. Además, incluye importantes cesiones gratuitas de suelo al Ayuntamiento para zonas verdes y equipamientos públicos vinculados a la innovación.
Desde hace muchos años, el Real Madrid ha demostrado que su visión va mucho más allá del deporte. Lo hizo primero con la transformación del estadio Santiago Bernabéu, luego con la creación de una de las ciudades deportivas más avanzadas del mundo y ahora vuelve a hacerlo impulsando un proyecto que puede situar a Madrid entre los grandes polos tecnológicos europeos.
No estamos hablando únicamente de edificios. Estamos hablando de atraer empresas de primer nivel, investigadores, universidades, ingenieros, emprendedores y miles de profesionales altamente cualificados. Estudios presentados durante el proyecto estiman un impacto económico muy relevante para la Comunidad de Madrid, con miles de empleos directos e indirectos y una importante contribución anual al PIB regional. Eso significa más oportunidades para los jóvenes, más actividad económica para los comercios, mayor recaudación fiscal para las administraciones públicas y una mayor capacidad de atraer inversión extranjera. En definitiva, más riqueza para Madrid y, por extensión, para España.
En una Europa que compite cada día con Estados Unidos y con las grandes economías asiáticas por atraer talento tecnológico, España necesita proyectos de esta dimensión. No basta con hablar de innovación; hay que crear ecosistemas donde las grandes compañías quieran instalar sus centros de investigación y desarrollo. Ese es precisamente el objetivo del Madrid Innovation District.
Resulta llamativo comprobar cómo algunas críticas que circulan por las redes sociales intentan presentar este proyecto como si se tratara de un privilegio urbanístico concedido al Real Madrid. Esa interpretación, sencillamente, no refleja la realidad. Los terrenos sobre los que se plantea el desarrollo pertenecen al Real Madrid. Lo que se está tramitando es una modificación urbanística para permitir un uso diferente del suelo, siguiendo el procedimiento legal previsto, con aprobación inicial, información pública, resolución de alegaciones y, finalmente, aprobación definitiva por la Comunidad de Madrid antes de que pueda ejecutarse el proyecto.
Tampoco puede ignorarse que la operación incorpora contraprestaciones para la ciudad. El Ayuntamiento recibirá gratuitamente más de 200.000 metros cuadrados destinados a nuevas zonas verdes, ampliación del Bosque Metropolitano y equipamientos públicos relacionados con la innovación y la tecnología. Es decir, la actuación no beneficia exclusivamente al promotor, sino que incorpora mejoras permanentes para el conjunto de los madrileños.
Quienes presentan este desarrollo como si fuera un supuesto "pelotazo" olvidan un aspecto esencial: todas las grandes áreas industriales, logísticas o tecnológicas nacen precisamente mediante desarrollos urbanísticos. Nadie cuestiona la creación de un polígono industrial porque genere actividad económica; del mismo modo, un parque tecnológico es una infraestructura destinada a producir conocimiento, empleo y riqueza.
El verdadero debate debería ser otro: ¿queremos que Madrid compita con las grandes capitales tecnológicas del mundo, o preferimos dejar pasar oportunidades históricas? A mi juicio, la respuesta es evidente. El Real Madrid vuelve a demostrar que puede ser mucho más que un club de fútbol. Su capacidad para impulsar proyectos de alcance internacional convierte a Madrid en una ciudad más competitiva, más atractiva para la inversión y mejor preparada para los desafíos del futuro.
El deporte puede generar ilusión. La innovación genera prosperidad. Y, cuando ambas cosas caminan de la mano, el beneficiado no es únicamente el Real Madrid. Lo son Madrid, sus ciudadanos y, en última instancia, España. Porque la verdadera grandeza no consiste solo en ganar títulos. También consiste en crear riqueza, empleo, conocimiento y oportunidades para las próximas generaciones. Eso, precisamente, es lo que representa este proyecto.
Y, una vez más, el Real Madrid demuestra que siempre está a la vanguardia.
Imágenes de Getty y Real Madrid
La reciente publicación del libro de Josep Bobé i Raduà da origen a este trabajo comparativo sobre el 11-1 del Madrid al Barcelona, el vestuario convertido en camarote, las versiones de la Comisión de la Memoria Histórica y otros relatos contradictorios del barcelonismo sobre la Copa de 1943.
Bobé repite en 2026 el relato de siempre, mientras los historiadores del propio Barcelona no logran ponerse de acuerdo sobre el vestuario, las amenazas, las piedras, los goles anulados, las multas, los testimonios y otros asuntos esenciales de aquella eliminatoria.
Este artículo se dirige a quien llega por primera vez a esta controversia —por ejemplo, un lector de LA GALERNA que nunca haya leído SALTATAULELLS— y solo conoce la versión convertida durante décadas en relato oficial: un Barcelona aterrorizado, un vestuario invadido por autoridades franquistas, un portero apedreado, unos jugadores obligados a continuar y un 11-1 presentado como una ejecución política.
El problema no es que exista una interpretación barcelonista. El problema es que existen muchas y que resultan incompatibles entre sí. Quienes hoy forman o han alimentado la Comisión de la Memoria Histórica del F. C. Barcelona tampoco cuentan una historia común. Cambian los visitantes del vestuario, el momento de la entrada, la amenaza, el número de visitas, las piedras, los goles anulados y hasta el mecanismo por el que el partido habría dejado de ser fútbol para convertirse en persecución política.
No estamos ante una voz histórica coral. Estamos ante un porrón de voces. Cada una añade, quita, desplaza o sustituye personajes y episodios; pero todas exigen al lector que acepte una única moraleja.
Para que el lector sepa desde el comienzo quiénes integran el órgano al que se aludirá repetidamente, la Comisión de la Memoria Histórica del F. C. Barcelona está formada por Elena Fort i Cisneros, presidenta; Josep Maria Solé i Sabaté; Xavier Garcia Luque; Josep Bobé i Raduà; Carles Viñas i Gràcia; Jordi Creus i Esteve; y Carles Santacana i Torres.
Este artículo no atribuye automáticamente a todos ellos una misma versión. Examina de manera individual lo publicado por Bobé y por aquellos miembros de la Comisión cuyos relatos sobre la Copa de 1943 han sido estudiados por SALTATAULELLS. Precisamente el problema es que, aun perteneciendo al mismo órgano histórico del club, sus narraciones no coinciden en asuntos esenciales.
La semifinal de Copa de 1943 no empezó en Chamartín. Comenzó en Las Corts con un 3-0 favorable al Barcelona, en un encuentro áspero y polémico. Para comprender la vuelta hay que estudiar la ida, la prensa del día siguiente, la semana intermedia, el viaje a Madrid, la llegada del Barcelona, los vestuarios, el descanso, la segunda parte, la salida del estadio, el regreso a Barcelona y las decisiones federativas posteriores.
SALTATAULELLS ha reconstruido ese itinerario completo. La historia que empieza directamente con una autoridad amenazando a los jugadores ya ha seleccionado de antemano el episodio que desea convertir en leyenda.
«El público de LAS CORTS, al silbar a los jugadores del Real Madrid, se veía claramente que increpaba a los representantes de España».
Esta es la frase que durante años se ha atribuido a Eduardo Teus en relación con su crónica publicada en el diario YA. SALTATAULELLS ha revisado esa crónica y ha mostrado que Teus nunca escribió dicha literalidad.
No se trata de una diferencia menor. La frase inexistente se utiliza para presentar al público barcelonista como acusado de separatismo, para justificar la indignación madrileña y para construir una cadena causal que desembocaría en el 11-1. Primero se fabrica la frase; después se convierte en detonante político.
Hasta aquella fecha, la petición de trenes especiales se relacionaba con las finales de Copa. El partido de Chamartín era una semifinal. Sin embargo, numerosos relatos presentan la ausencia de un tren especial como una medida excepcional dirigida contra el Barcelona, sin explicar esa diferencia esencial.
Tampoco suelen mencionar un dato incómodo: el comandante del Ejército José Espada Cruz fue directivo del Barcelona entre 1942 y 1948. En aquel momento, su función militar estaba vinculada al control de los trenes de viajeros y a su priorización o coordinación con los convoyes militares en Cataluña.
Por tanto, quien transforma la inexistencia del tren en una operación política debe explicar qué se solicitó exactamente, quién lo solicitó, ante qué organismo, cuál era la práctica habitual para una semifinal y qué conocimiento o intervención tuvo un directivo barcelonista profesionalmente relacionado con esa materia. Sin esas respuestas, el tren especial circula mejor por la literatura que por la documentación.
Ángel Mur sostuvo que el Barcelona llegó a Madrid en tren y que después tuvo que trasladarse a Aranjuez porque los jugadores no podían circular por la capital. La equivocación es morrocotuda y debe quedar clara desde la primera línea: la expedición oficial no viajó en tren ni llegó primero a Madrid. Salió de Barcelona en autocar y se dirigió por etapas directamente a Aranjuez.
En Los Mur, masajistas del Barcelona, se atribuye a Ángel Mur un viaje ferroviario hasta Madrid y esta explicación: «Llegamos a Madrid y tuvimos que ir a concentrarnos en Aranjuez porque en Madrid no podíamos ni ir por la calle».
La prensa contemporánea describe otra ruta. Mundo Deportivo anunció el 10 de junio que la expedición saldría en autocar desde Barcelona y cubriría por etapas el trayecto hasta Aranjuez: almuerzo en Lérida, cena y noche en Alhama de Aragón, almuerzo en Guadalajara y llegada final a Aranjuez. La información no describe una llegada ferroviaria a Madrid ni un traslado posterior desde la capital.
MARCA tituló el sábado 12: «Desde ayer está en Aranjuez el equipo del Barcelona». Además publicó fotografías de Martín y Miró en el hotel y remando en el Tajo, presentados como «esperanzados y alegres». Estas imágenes no prueban que no existiera tensión, pero sí contradicen el itinerario de una expedición llegada primero a Madrid y obligada después a refugiarse en Aranjuez.
La contradicción alcanza también a las versiones posteriores que sitúan al Barcelona llegando en tren a una estación madrileña, con jugadores zarandeados y un autocar apedreado camino del hotel. La documentación de la época coloca el viaje oficial en autocar y su destino en Aranjuez. El relato de la estación de Madrid necesita, por tanto, una prueba independiente que no puede sustituirse con la repetición.
No estamos ante una diferencia de apreciación ni ante un recuerdo difícil de comprobar. El medio de transporte, el itinerario y el destino quedaron anunciados y descritos en la prensa: autocar desde Barcelona, paradas en ruta y llegada directa a Aranjuez. Mur convierte ese desplazamiento por carretera en un viaje en tren hasta Madrid seguido de una retirada a Aranjuez.
La conclusión que corresponde al historiador es limitada pero inevitable: en un dato central, sencillo y comprobable del mismo desplazamiento, la memoria de Mur se equivocó de medio de transporte, de ciudad de llegada y de secuencia. Por ello, sus restantes recuerdos no deben aceptarse por autoridad personal, sino contrastarse uno por uno con las demás evidencias disponibles.
SALTATAULELLS denominó «ESCUELAS DE PENSAMIENTO» a las distintas versiones bibliográficas sobre las entradas en el vestuario azulgrana. A continuación se reproduce literalmente el inventario reunido en la Parte 20, «Todavía más desinformados».
ENTRADAS SOLO ANTES DEL PARTIDO.
ANTES DEL PARTIDO NO ENTRA NADIE Y EN EL DESCANSO (CON 8-0) UNA AUTORIDAD GUBERNATIVA.
HAY DOS ENTRADAS EN EL VESTUARIO.
UNA ANTES DEL PARTIDO Y OTRA EN EL DESCANSO (CON 8-0).
El resultado no es una discusión sobre un detalle secundario. Cambian el momento, los visitantes, el número de entradas y las amenazas. La bibliografía barcelonista no ofrece una reconstrucción común: ofrece más de veinte combinaciones distintas para una misma puerta.
Josep Bobé i Raduà vuelve a presentar como hechos consumados tres piezas del relato tradicional:
«Antes de salir al campo, los jugadores reciben la visita en el vestuario de agentes de seguridad. Un alto cargo les remarca: “Recuerden que algunos de ustedes juegan gracias a la generosidad del régimen, que les ha perdonado su falta de patriotismo”».
«Las piedras caen desde detrás de la portería defendida por Lluís Miró, que permanece a 8 metros de la línea de gol».
«Un coronel indica: “O salen al campo o de aquí van directamente a prisión. Todos detenidos”».
En el cuerpo del relato no identifica al alto cargo, al coronel ni la procedencia concreta de las frases entrecomilladas. Tampoco resuelve por qué su visita anterior al encuentro convive con la versión oficial del club, que coloca la intervención en el descanso.
Página 122. En esta página comienza la cronología de junio de 1943 y se introduce la cuestión del tren especial.
Página 123. Aquí se concentran la visita previa, las piedras, la amenaza del coronel, el 11-1 y las dimisiones.
Presentados ya los integrantes de la Comisión, se reúnen ahora en un solo lugar las afirmaciones concretas de los miembros cuyos relatos sobre la Copa de 1943 fueron examinados por SALTATAULELLS, para que el lector pueda compararlos sin saltar de un libro a otro.
En El Barça en la posguerra (1998, p. 61) escribió: «Entre los testimonios destaca el del secretario técnico del club azulgrana, Rossend Calvet, quien recuerda la entrada de la policía en el vestuario del Barça para cohibir a los jugadores y la presencia del arbitro para comunicarles la severidad con la que pensaba juzgar las acciones de los barcelonistas». La visita se coloca antes del partido y participan policía y árbitro.
En El Barça y el franquismo (2006, p. 37) afirmó: «El resultado de aquel segundo partido es ampliamente conocido. 11-1 a favor del Madrid, en un ambiente de presión y constantes amenazas contra los azulgranas. Como han explicado testigos directos, los jugadores catalanes estuvieron en realidad ausentes del partido, circunstancia que explica tan extraño resultado». En este relato no entra nadie expresamente en el vestuario.
En El Barça segrestat (2014, pp. 237-239) reúne dos momentos: antes del comienzo entra el árbitro; en el descanso entra un coronel. Además incorpora el testimonio del juvenil Balletbó, según el cual la policía irrumpió dando una patada a la puerta y gritó: «Perros catalanes, hijos de puta, si no perdéis la eliminatoria, iréis todos a prisión». En esa misma versión la respuesta atribuida a la autoridad es: «A callar, a obedecer, a jugar y a perder».
En su reciente Historia cronológica sitúa antes del partido a «agentes de seguridad» y a «un alto cargo» que recuerda a los futbolistas la «generosidad del régimen». En el descanso introduce a un coronel que amenaza con prisión. Añade que Miró permanece a ocho metros de la portería por las piedras.
La versión oficial del club sitúa la entrada intimidatoria únicamente en el descanso, cuando el marcador ya era de 8-0. Por tanto, no explica los ocho primeros goles y contradice las versiones de Solé i Sabaté, Garcia Luque-Finestres y Bobé que incorporan visitas anteriores al comienzo.
La Comisión no discrepa sobre un adjetivo. Sus propios miembros y la web institucional no coinciden en si no entró nadie, entraron policía y árbitro, entró solo el árbitro, entró después un coronel, hubo una irrupción policial con patada en la puerta o actuaron agentes y un alto cargo. Una Comisión de memoria histórica que no aclara estas incompatibilidades no ordena la memoria: la amontona.
La presión sonora de Chamartín está fuera de discusión. Hubo una pitada formidable cada vez que el Barcelona tenía el balón. Lo que debe discutirse es la conversión literaria de aquella pitada en una operación perfectamente organizada según la cual cada entrada llevaba incorporado un pito.
El viejo Chamartín tenía una capacidad aproximada de 22.500 espectadores. Algunas narraciones barcelonistas han acabado sugiriendo, de manera expresa o implícita, que los 22.500 asistentes eran 22.500 pitos. Sin embargo, una publicación barcelonista de 1958 hablaba de «once mil pitos». La propia tradición azulgrana, por tanto, reduce a la mitad la cifra que después se ha convertido en imagen totalizadora. Hubo muchísimos pitos; no se ha probado que hubiera uno por espectador.
Tampoco es exacta la escena simplificada de una única taquilla en la calle Victoria donde se habría repartido o vendido conjuntamente entrada y pito. La documentación contemporánea muestra dos lugares de venta: las taquillas de la calle Victoria para determinados socios y localidades, y la Tahona de las Descalzas para el público general. Ninguna de las dos estaba en el campo. La literatura barcelonista suele recordar la calle Victoria y olvidar la segunda oficina, porque una sola cola resulta más útil para la fábula de «una entrada, un pito».
Los tres testimonios madridistas reunidos por SALTATAULELLS permiten comprobarlo. Esteban Luis Andaluz entró con su padre y un amigo de este utilizando localidades de socio. No llevaban pitos. En la fotografía conservada de aquella tarde, Esteban Luis era un adolescente y nadie de su entorno inmediato aparece con un pito en la mano o en la boca. Sergio Nieto Díaz-Albo, invitado a tribuna con el equipo amateur del Madrid, tampoco recibió ni llevó pito y recordó una pitada fabulosa, pero afirmó expresamente que ni mucho menos todos los espectadores lo tenían.
El tercer testigo, Marcos Domínguez Mansilla, sí pitó durante todo el partido. Pero su caso demuestra justamente lo contrario de lo que se pretende. Marcos y su amigo Pedro compraron sus entradas en la taquilla de la Tahona de las Descalzas, según el testimonio oral directo de Marcos al autor de SALTATAULELLS. Varias horas después, ya en los alrededores de Chamartín, compraron dos pitos en puestos ambulantes. Nadie se los regaló y el pito no venía unido a la entrada.
Además, el 13 de junio de 1943 era San Antonio de la Florida. Madrid celebraba una de sus grandes verbenas y estaba lleno de barracas, puestos, ruido y objetos festivos, entre ellos pitos de hojalata. La crónica de Gilera en El Alcázar contó que tres muchachas habían comprado sus pitos en la propia verbena para utilizarlos aquella tarde contra el Barcelona. También existen testimonios de ventas en la calle Victoria y en los aledaños de Chamartín. Se podía, por tanto, entrar con un pito comprado separadamente y lejos de cualquier taquilla de fútbol.
La conclusión documental es menos espectacular, pero mucho más sólida: hubo una pitada enorme y miles de pitos; no hubo una prueba de que las 22.500 localidades produjeran 22.500 instrumentos, ni de que el Real Madrid entregara un pito con cada entrada. Dos de los tres espectadores identificados entraron sin pito; el tercero lo compró aparte en un puesto próximo al campo. Una entrada, un pito: magnífico eslogan. Como descripción histórica, no resiste la taquilla, la fotografía, la verbena ni los testigos.
La cuestión de las piedras debe estudiarse por separado. Los tres testigos madridistas negaron haber visto piedras o monedas en el área barcelonista, mientras las fotografías de los goles muestran a Miró cerca de su portería. Sus testimonios no son infalibles, pero impiden presentar como evidencia unánime la imagen del portero obligado a permanecer permanentemente a ocho metros del marco.
Bobé no es original al elevar de manera extraordinaria la cifra de goles anulados al Real Madrid: sigue una versión ya difundida por Xavier G. Luque y Carles Torras. El problema no es, por tanto, una ocurrencia individual, sino una cifra transmitida por tres autores que no aparece corroborada en esa magnitud al repasar la prensa de 1943.
La exageración cumple una función narrativa: no basta con el 11-1; se necesita sugerir que el resultado real habría sido aún mayor, como si el marcador conocido no resultara suficientemente dramático. Pero la historia no puede engordarse con goles que las crónicas contemporáneas no recogen.
Debe distinguirse entre los goles anulados que documenta la prensa contemporánea y la cifra mucho más alta repetida por Xavier G. Luque, Carles Torras y, ahora, Bobé. Que tres autores se copien o coincidan no convierte la cifra en tres pruebas: la prueba tendría que aparecer en las crónicas del encuentro, y allí no salen tantos.
Bobé afirma que los jugadores no quisieron volver al campo y que un coronel les dio a elegir entre salir o ir directamente a prisión. Otros autores atribuyen la orden a personas diferentes o describen una intervención de naturaleza distinta.
Si tres autores colocan la misma amenaza en boca de tres personas distintas, no existen tres pruebas. Existe una frase huérfana que cambia de padre según el libro.
La crónica que el barcelonismo cita una y otra vez apareció en La Prensa, diario vespertino barcelonés perteneciente a la prensa del Movimiento. Samaranch publicó allí, el 14 de junio de 1943, su dura valoración del ambiente vivido la víspera en Chamartín.
A consecuencia de aquella crónica se le retiró el carné de periodista. Algunas versiones han convertido la sanción en una prohibición para toda la vida. Esa afirmación no se sostiene: Samaranch volvió a ejercer como periodista deportivo en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952. Por tanto, la formulación rigurosa no es «para siempre», sino desde 1943 hasta su reaparición profesional acreditada en 1952.
Décadas después aparece el vídeo en catalán difundido por SALTATAULELLS, con intervenciones de Samaranch, Escolà y Ángel Mur. No he podido fijar una fecha exacta de grabación: el propio trabajo de SALTATAULELLS lo presenta como un vídeo sin fecha. Lo temporalmente seguro es que se trata de un testimonio muy posterior a 1943; atribuirle un año concreto sin documentación sería inventarlo.
Samaranch: «Incidentes, incidentes, agresiones y eso, no hubo nada. Solo una presión increíble del público que afectó mucho a los jugadores del Barcelona, que se dedicaron prácticamente a no jugar».
La comparación resulta incómoda. El barcelonismo conserva la crónica inmediata de 1943 porque denuncia la presión de Chamartín, pero rara vez enfrenta al lector con el Samaranch posterior, que mantiene el griterío y la presión y, al mismo tiempo, niega incidentes y agresiones. Una fuente no puede ser autoridad cuando acusa y convertirse en invisible cuando introduce límites al relato.
La secuencia disciplinaria resulta mucho más equilibrada que la versión victimista difundida después. Tras el 3-0 de Las Corts, la crónica recogió las palabras de Javier de Mendoza Arias-Carvajal, presidente de la Federación Catalana y antiguo directivo barcelonista. Mendoza dejó constancia del profundo malestar del general José Moscardó, presente junto a él en el partido, por el comportamiento de una parte del público catalán hacia el Real Madrid. El enfado no se dirigía contra una supuesta persecución arbitral del Barcelona, sino contra la conducta de la grada.
Este dato es importante por dos razones. Primero, porque acredita documentalmente la presencia de Moscardó en Las Corts. Segundo, porque muestra que el responsable deportivo del régimen no consideró injusta la censura del comportamiento del público barcelonista. Quienes después lo introducen en el vestuario de Chamartín deberían aportar una evidencia semejante de su presencia allí el 13 de junio. SALTATAULELLS no ha encontrado en la prensa madrileña ni barcelonesa revisada una sola mención de Moscardó en Chamartín el día del 11-1.
Después del primer encuentro, el Barcelona fue multado con 2.500 pesetas por el comportamiento hostil de su público en Las Corts. Tras el partido de vuelta, el Real Madrid recibió también una multa de 2.500 pesetas por el comportamiento de su público en Chamartín. La simetría es elemental: cada club fue sancionado por lo ocurrido en su propio estadio.
Bobé menciona la primera multa de 2.500 pesetas al Barcelona, pero no hace constar en su cronología la multa equivalente de 2.500 pesetas al Real Madrid. Esa omisión altera la percepción del lector, porque convierte una actuación disciplinaria aplicada a ambos públicos en una sanción aparentemente unilateral contra el club azulgrana.
La Federación impuso después 25.000 pesetas tanto al Real Madrid como al Barcelona por la incorrecta actuación de sus respectivos públicos a lo largo de la eliminatoria. El propio Bobé sí escribe que la Real Federación Española de Fútbol impuso «una multa de 25.000 pesetas al Real Madrid y al FCB», pero no explica la secuencia anterior de las dos multas de 2.500 pesetas ni evita que el lector confunda el fundamento de la sanción mayor.
Buena parte de la literatura barcelonista presenta las 25.000 pesetas como si al Barcelona se le hubiera castigado por lo ocurrido en Chamartín, donde no jugaba en casa y el público era mayoritariamente contrario. Esa lectura es equivocada. La Federación puso en pie de igualdad el mal comportamiento de ambos públicos durante la eliminatoria: el de Las Corts y el de Chamartín.
El dato destruye una paradoja fabricada: no se multó al Barcelona por no controlar al público madridista. Se sancionó a ambos clubes por la conducta atribuida a sus respectivas aficiones. En Barcelona estaba Moscardó, y la declaración de Mendoza Arias-Carvajal recogida por la crónica del día siguiente no registra ninguna protesta del general por una injusticia contra el club azulgrana; registra precisamente su malestar por el comportamiento del público de Las Corts.
La memoria selectiva conserva la multa al Barcelona, borra la multa equivalente al Madrid y luego transforma la sanción común de 25.000 pesetas en otra prueba de persecución. Para lograrlo hay que contar solo media contabilidad y esperar que el lector no pida el libro mayor.
En el estudio de lo ocurrido después del 11-1 debe incorporarse la nota oficial del Club de Fútbol Barcelona publicada el miércoles 16 de junio de 1943. El club trató de tranquilizar a sus socios y simpatizantes frente a «fantasías más o menos intencionadas» sobre incidentes posteriores al encuentro.
La nota no apareció de manera uniforme en toda la prensa. SALTATAULELLS la ha localizado únicamente en algunos medios catalanes: El Noticiero Universal, El Correo Catalán y El Mundo Deportivo. Esta difusión limitada debe consignarse con precisión: no puede afirmarse que toda la prensa publicara la aclaración, pero tampoco puede omitirse que el propio Barcelona consideró necesario desmentir o rebajar determinados rumores.
Este documento oficial del club debe confrontarse con los recuerdos tardíos de Ángel Mur sobre los incidentes posteriores. No convierte automáticamente en falsos todos sus recuerdos, pero impide presentar como indiscutido un relato que el propio club trató de tranquilizar pocos días después.
La bibliografía posterior ha presentado a Marià Gonzalvo como convocado o incluso como suplente en Madrid. Sin embargo, la revisión de las listas de la expedición publicadas por la prensa catalana y madrileña indica que Gonzalvo no viajó como suplente del equipo. Esta cuestión, estudiada expresamente por SALTATAULELLS, es otra advertencia contra la reconstrucción retrospectiva de una alineación o convocatoria.
Los trabajos de SALTATAULELLS sobre los testimonios de jugadores y masajistas muestran además contradicciones internas importantes. Escola llegó a decir que el Madrid «nos ganó bien» y que el Barcelona jugó de forma catastrófica, pero en otro testimonio habló de una «encerrona». Seguer es situado por una fuente en el partido, aunque aquella temporada estaba cedido al Granollers. Mur, por su parte, habla de incidentes en el campo y no de una entrada en el vestuario. Calvet, Valle, Argila, Balletbó y otros no coinciden sobre quién entró, cuándo entró ni qué dijo.
Estas divergencias no autorizan a desechar todos los testimonios. Sí obligan a abandonar el método por el que cada frase se acepta aisladamente cuando favorece la tesis política y se olvida cuando contradice a otro testigo del mismo Barcelona.
En el programa de CANAL PLUS «EL SENADO DEL DERBY», emitido en los días previos al clásico del 28 de noviembre de 2009, intervino D. Rafael Vidal Raurich. Cuando posteriormente recibió la medalla por 75 años de fidelidad al F. C. Barcelona figuraba como socio número 18.
Su testimonio sobre el 11-1 ofrece una explicación radicalmente distinta de la versión política:
«El 11-1 fue motivado por los jugadores porque querían más prima, como no se la daban no jugaron como sabían jugar ellos».
«No se dejaron, pero tampoco pusieron el pecho».
Vidal Raurich no acusa a una autoridad, al árbitro, a la policía ni a las piedras. Atribuye el bajo rendimiento a un conflicto de primas y a la actitud de los propios jugadores. Su recuerdo tampoco debe erigirse por sí solo en verdad definitiva, pero tiene el mismo derecho a ser conocido y contrastado que los testimonios convertidos en relato oficial. Resulta especialmente significativo que una voz barcelonista tan antigua y cercana al club propusiera una explicación deportiva y económica que casi nunca aparece en las historias institucionales.
La revisión de la prensa accesible del 14 de junio de 1943 no ha permitido localizar una crónica del partido que describa a Curta como un futbolista convertido durante el encuentro en una «figura decorativa». Las crónicas contemporáneas sí recogen la expulsión de Benito, pero no ofrecen con la misma claridad el momento, alcance y consecuencias deportivas de la lesión de Curta.
Sin embargo, existe una prueba contemporánea que impide acusar a Bobé de inventar la lesión. La nota oficial del Club de Fútbol Barcelona difundida pocos días después informó que el equipo había regresado «sin más novedad que la ligera lesión en el pie derecho sufrida por el jugador señor Curta». Por tanto, la lesión existió y procede reconocerlo expresamente.
La corrección obliga a separar dos afirmaciones. Primera: Curta terminó el desplazamiento lesionado; esto está documentado por el propio club. Segunda: quedó durante el partido sin participar en el juego y convertido en mero adorno; esto ya es una reconstrucción más fuerte que la nota oficial no demuestra. La fuente habla de una lesión ligera en el pie derecho, pero no fija cuándo se produjo, cuánto limitó al jugador ni permite concluir que el Barcelona jugara efectivamente once contra nueve durante una parte sustancial del encuentro.
Además, la atribución de uno de los goles a Curta como tanto en propia puerta muestra que intervino al menos en una jugada decisiva. Esto tampoco prueba que estuviera físicamente bien, pero aconseja no convertir una lesión acreditada en una incapacidad total no acreditada.
PROBADO. Hubo un ambiente extraordinariamente hostil en Chamartín, con silbatos, griterío y presión sobre los jugadores del Barcelona.
PROBADO. El resultado fue 11-1 y ambos clubes fueron sancionados por la conducta de sus públicos.
DESMENTIDO COMO LITERALIDAD. Eduardo Teus no escribió: «El público de LAS CORTS, al silbar a los jugadores del Real Madrid, se veía claramente que increpaba a los representantes de España».
NO DEMOSTRADO EN EL TEXTO DE BOBÉ. La identidad del supuesto alto cargo y la fuente literal de su amenaza.
NO DEMOSTRADO EN EL TEXTO DE BOBÉ. La identidad del coronel y la procedencia documental de la amenaza de prisión.
CONTRADICTORIO. El momento de la coacción: antes del partido, durante el descanso o en ambos momentos.
CONTRADICTORIO. Las personas que entraron en el vestuario y las palabras que pronunciaron.
CONTRADICHO POR LAS FOTOGRAFÍAS. La presentación de Miró como portero permanentemente situado a ocho metros de la portería.
NO ACREDITADO EN LA PRENSA CONTEMPORÁNEA EN LA MAGNITUD POSTERIOR. La acumulación de numerosos goles anulados al Real Madrid.
SOMETIDO A GRAVE DUDA. La conversión del ruido y la presión en incidentes y agresiones materiales, a la vista del testimonio audiovisual de Samaranch.
PROBADO. Tras el partido de Las Corts, el Barcelona fue multado con 2.500 pesetas por el comportamiento de su público.
PROBADO. Tras el partido de Chamartín, el Real Madrid recibió igualmente una multa de 2.500 pesetas por el comportamiento de su público.
PROBADO. La Federación impuso posteriormente 25.000 pesetas a cada club, colocando en pie de igualdad la conducta de ambos públicos durante la eliminatoria.
OMISIÓN RELEVANTE EN BOBÉ. Registra las 2.500 pesetas impuestas al Barcelona, pero no la multa equivalente al Real Madrid.
NO ACREDITADO. La presencia de Moscardó en Chamartín el día del 11-1; no ha aparecido una mención contemporánea en la prensa revisada, a diferencia de su presencia expresamente documentada en Las Corts.
ERRÓNEO. Interpretar las 25.000 pesetas como una multa al Barcelona por el comportamiento del público de Chamartín.
CONTRADICHO POR LA PRENSA CONTEMPORÁNEA. El recuerdo atribuido a Ángel Mur de una llegada inicial a Madrid y posterior retirada a Aranjuez; Mundo Deportivo anunció un viaje completo en autocar desde Barcelona hasta Aranjuez y MARCA situó allí al equipo desde el viernes.
DOCUMENTO OFICIAL DEL CLUB. El 16 de junio el Barcelona difundió en algunos medios catalanes una nota tranquilizadora frente a «fantasías más o menos intencionadas» sobre los hechos posteriores.
CONTRADICCIÓN DE CONVOCATORIA. Gonzalvo ha sido presentado retrospectivamente como suplente en Madrid, pero no figura como tal en las listas contemporáneas de la expedición.
TESTIMONIOS BARCELONISTAS INCOMPATIBLES. Escola, Seguer, Mur, Calvet, Valle, Argila, Balletbó y otros no ofrecen una narración común sobre el partido, los vestuarios y la actitud del equipo.
VERSIÓN ALTERNATIVA BARCELONISTA. Rafael Vidal Raurich, socio número 18 cuando recibió la distinción correspondiente, atribuyó el 11-1 a un desacuerdo por las primas y afirmó: «No se dejaron, pero tampoco pusieron el pecho».
PROBADO. Una nota oficial contemporánea del Barcelona confirmó que Curta regresó con una ligera lesión en el pie derecho.
NO PROBADO EN SU ALCANCE. Las fuentes localizadas no permiten afirmar que Curta quedara durante el partido reducido a una figura decorativa ni determinar durante cuánto tiempo estuvo realmente incapacitado.
PROBADO. Chamartín registró una pitada extraordinaria y existieron miles de pitos.
NO PROBADO. Que los aproximadamente 22.500 espectadores llevasen un pito o que se entregara uno con cada entrada.
DOCUMENTADO. Existían al menos dos lugares de venta de localidades —calle Victoria y Tahona de las Descalzas— y los pitos podían adquirirse separadamente en la verbena de San Antonio y en los alrededores del campo.
TESTIMONIOS DIRECTOS. Dos de los tres espectadores madridistas identificados entraron sin pito; Marcos llevó uno comprado aparte, no recibido con la entrada.
Josep Bobé publica en 2026 una cronología que conserva intactas las escenas más útiles del relato tradicional. Pero Bobé no es una anomalía aislada. Otros miembros de la Comisión han contado la historia de modo diferente, y la web oficial del club añade otra versión.
No se ponen de acuerdo sobre quién entró, cuándo entró, cuántas veces entró, qué uniforme llevaba ni qué dijo. Tampoco sobre las piedras, la posición del portero o los goles anulados. Sin embargo, todas las variantes se utilizan para llegar a la misma conclusión política. A ello se añade una memoria disciplinaria incompleta: se recuerda la multa al Barcelona, se omite con frecuencia la equivalente al Real Madrid y se convierte la sanción igual de 25.000 pesetas en una nueva acusación unilateral.
La Comisión de la Memoria Histórica no actúa aquí como una voz plural sometida a control documental. Actúa como un porrón de versiones: cada autor bebe por un caño distinto y todos piden al lector que crea que el contenido es idéntico.
La Copa de 1943 merece historia. Lo que no merece es que ochenta años después se confunda el griterío probado con la agresión no probada, un recuerdo tardío con una evidencia infalible y la repetición con la demostración.
Este artículo es una introducción. Para consultar el conjunto de la investigación —primer partido, frase de Teus en YA, tren especial, viaje en autocar y recuerdos de Ángel Mur, nota oficial del club, presencia de Gonzalvo, incoherencias entre jugadores, testimonio de Rafael Vidal Raurich, vestuario, escuelas de pensamiento, silbatos, piedras, fotografías, goles anulados, multas, sanciones, regreso y vídeo de Samaranch— basta con buscar en SALTATAULELLS:
LA COPA DE 1943 — SALTATAULELLS
Josep Bobé i Raduà, Historia cronológica del F. C. Barcelona (I). Desde los precedentes a 1960, pp. 122-123.
(Nota: El autor de este texto ha utilizado la IA para seleccionar, resumir y reordenar contenidos de la web SALTATAULELLS, de su misma autoría).
Buenos días, galernautas. Día de miércoles 5 de agosto. Muchos estaréis de vacaciones, otros estaréis en el tajo notando cierta inactividad, pues este mes, más que hábil, debería considerarse torpe. En un reciente portanálisis se refirió el presente como el mes del becario en las redacciones de la prensa presuntamente deportiva, pues se deja en manos noveles la tarea de redactar artículos y portadas.
En la Galerna entendemos que los becarios pueden proceder de muchos lugares, circunstancia esta que nos parece enormemente enriquecedora. No nos extrañaría que hubiera más de uno y de dos de origen mexicano, hondureño, panameño, salvadoreño, argentino, chileno, ecuatoriano, peruano, venezolano o colombiano, por ejemplo. En estos lugares se habla un español riquísimo, en muchos aspectos más que el que empleamos en España. Es más bonito denominar alberca a una piscina y tiene más fuste ir a hacer diligencias que el castizo “marcho a hacer unos mandaos”, sin ir más lejos. El español hablado fuera de la Península Ibérica no suele distinguir entre el sonido S y C, siendo por ende minoritario el fenómeno del ceceo. Así, unos amigos venezolanos que vivían en Las Rozas, unos 20 kilómetros al noroeste de Madrid, le dijeron a un taxista dónde iban y acabaron al lado del actual estadio del Atlético, que está pegado al aeropuerto, es decir, 10 kilómetros al este de la ciudad. El dichoso seseo y la confusión entre S y C.
El galernauta se preguntará, de manera más que legítima, eso sí, a qué viene todo lo anterior. Muy sencillo: estamos en condiciones de confirmar que Sport tiene un becario de origen sudamericano. No sólo eso, sino que ha elaborado la portada de hoy. El muchacho en cuestión ha titulado “Cumbre por Julián Álvarez”, y tal fórmula denota su bisoñez. Todos sabemos que la cumbre es la parte más alta de una montaña, teniendo, entre otros sinónimos, la palabra “cima”. En el español que se habla en Sudamérica, el término “cima” suena curiosamente igual a su antónimo, “sima”, que es un abismo, una depresión, una cavidad grande y profunda. El hecho de que el equipo propietario de los derechos de Julián Álvarez se pueda llegar a reunir con el equipo más corrupto de la historia del fútbol solamente puede definirse como un abismo moral, una sima de valores. Da igual que la reunión sea para negociar un fichaje, para tomar un café con hielo o para discutir un aspecto en una comunidad de vecinos en la que coincidan. Tampoco vamos a reconocer que esperábamos algo de dignidad del equipo de Henry Cherry (o, para ser más exactos, Cherrytree), pero esto es indigno hasta para ellos, si bien nuevas e ignotas cotas se alcanzarán cuando traspasen al argentino al equipo culé por un precio menor al rechazado cuando fue el Real Madrid quien hizo la oferta. Resuena igualmente la pregunta: ¿De dónde sacará el equipo cliente de Negreira el dinero? Para ellos eso es lo de menos, pero no es cosa baladí ni mucho menos.
Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, Grande de España, mantiene la misma linde, pero parece que quien elaboró su portada es oriundo de Palafrugell según informadores que tenemos debidamente infiltrados en esa redacción, y cuya identidad ocultaremos por cuestiones de seguridad.
Os dejamos también por aquí las portadas de la prensa denominada Central Lechera por si les queréis echar un vistazo.
Pasad un excelente día y deseemos muchísima suerte a Gonzalo y Palacios en su Erasmus británico, pues, sin duda, les hará muchísimo bien.
El bono de renovación, o como queramos llamarlo, ha venido para quedarse. Lo único que hacen los futbolistas y sus agentes es adecuar el valor de un jugador al mercado. Hacen su trabajo. Y el club tiene que hacer el suyo: ser capaz de valorar hasta dónde está dispuesto a llegar con cada jugador.
No he visto a aficionados del Madrid quejarse por pagar una prima de fichaje. Ya está estipulado y se acepta con normalidad. Muchos de los clubes de origen de todos los jugadores que hemos fichado como agentes libres también tuvieron el mismo problema. Esos jugadores les pidieron un bono de renovación; algunos aceptaron y otros no. Al final, el jugador va a cobrar un plus, se lo pague su club como bono de renovación o el club que lo ficha como prima de fichaje.
Y sí, vendrán más jugadores y, con cada uno de ellos, en función de su nivel, de lo que aporten al equipo y de las circunstancias, habrá que tomar una decisión. A algunos les pagaremos ese bono y a otros les invitaremos a traer una oferta y salir del club. Esto no es nuevo: esa fila de jugadores pidiendo lo mismo que cobra un compañero (sea por un bono, por una prima o por el salario) es un problema con el que Florentino lleva lidiando décadas.
Yo soy un resultadista convencido. Creo que Vinícius es el jugador de toda la plantilla que más nos acerca a ganar títulos. Es así de simple. Y por eso le pagaría, de una forma u otra, el dinero que pide. Me da igual hacerlo prorrateando ese incremento a lo largo de los próximos años, modificando el reparto de los ingresos publicitarios o buscando cualquier otra fórmula. Lo importante es que no acabe en otro equipo.
Vinícius acaba de cumplir 26 años. No hay en el mercado un jugador como él. Se nos olvida su edad; se nos olvida lo que ha hecho desde su llegada. Sus números, con apenas 26 años recién cumplidos, son de los mejores de la historia del fútbol. En el último lustro nadie le hace sombra. Y eso se paga. Sí, se paga.
Muchas veces lo caro sale muy barato. Creo que este es uno de esos casos.
Vale, sí, le ponemos ese “lacito” (¡cómo odio esa expresión!) y lo empaquetamos rumbo al Arsenal o a cualquier otro equipo. Si lo vendemos ahora, cobraremos unos cuantos millones. Si Vini prefiere esperar a ser agente libre, dentro de cinco meses le pagarán la prima de fichaje que pida. La que pida.
La pregunta, al menos la que yo me hago, es: ¿dónde vamos a conseguir un jugador como este, con su edad y un potencial de crecimiento enorme?
No, en el mercado no hay un jugador así. Y, si lo hubiera, nos costaría diez veces más que el supuesto bono del que hablamos.
Hace unos días, en el chat de La Galerna, estuvimos debatiendo sobre este tema. Había, como siempre pasa, opiniones diversas. Entre todas ellas me llamó la atención este acertado comentario de mi amigo Kollins:
“Hay un factor que estamos olvidando. España, para Vinicius, es el peor contexto posible. Si se queda es un ejercicio de madridismo mayúsculo. Si se va a la Premier no baja de dos Balones de Oro. Solo hay que echar cuentas. Para que le saquen una amarilla a un rival necesita recibir 10 faltas en España. En Champions solo 2 o 3 (que es el mismo porcentaje de Lamine en España y Champions). Eso es lo que pasaría en Inglaterra. Y allí replicaría sus actuaciones en Champions, donde es el jugador más determinante en los últimos 5 años. En la Premier no tendría a la prensa, al público y a los rivales acosándole. Ni a los árbitros dejando que le apaleen. Que haga por quedarse aquí es un acto de amor.”
en el mercado no hay un jugador así. Y, si lo hubiera, nos costaría diez veces más que el supuesto bono del que hablamos
Digamos que yo le pagaría el bono que pide (si es que lo pide, porque mi artículo no se basa en ninguna información, sino en el deseo de no perder a uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida) no solo por su valía sobre el campo, sino también por su carácter para sobreponerse a un clima tan hostil como el que lleva soportando desde su llegada.
Y estad tranquilos, hombre, que el Real Madrid, aunque pague ese bono, va a seguir siendo rentable. Si algo sabemos de Florentino es que, mientras él esté al mando, nunca vamos a entrar en la dinámica de Messi y el Barcelona. Florentino es un empresario que maneja miles de millones con tiento y talento. Compararlo con medianías como Laporta o Bartomeu demuestra no saber absolutamente nada de nuestro presidente.
La tranquilidad con este asunto tiene que ser total. Lo que ha hecho Florentino a nivel económico y deportivo con el Real Madrid no tiene parangón en ningún otro club del mundo. Es algo que escapa a la lógica. Su gestión ha sido modélica.
No sé lo que va a suceder. Mi deseo está claro. Ojalá sea el mismo que el de Florentino.
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Hola a todos. Los penúltimos mundialistas vivos se van incorporando a la disciplina del Real Madrid tras sus merecidas vacaciones, y cada día hay uno o dos más que se ponen a las órdenes de José Mourinho para la pretemporada. Lo van haciendo escalonadamente, con arreglo al día en que sus selecciones fueran eliminadas de la Copa del Mundo. De manera gradual, se van uniendo a los que comenzaron la pretemporada en julio al no haber disputado dicha competición.
Primero llegaron Güler y Valverde, a quienes ya se ve físicamente bastante en forma. Después, Rüdiger y Endrick, este último porque acortó sus vacaciones. Luego llegó Dumfries, que debutó frente a la Fiorentina con medio minuto y medio de entrenamientos a sus espaldas, como quien dice. Ya están aquí Vini y Bernardo Silva. En los próximos días se incorporará Brahim y la gente que llegó a semifinales, entre ellos un inglés, un español y tres franceses. Mal andáis de madridismo si os tenemos que especificar sus identidades.
Vini es ahora mismo el centro de atención, por encima incluso de los nuevos fichajes. El asunto de su (no) renovación pende sobre su propio futuro y, por extensión, sobre el futuro del club de manera candente. Hoy mismo, en este mismo portal, encontraréis dos artículos (Tomás Guasch y Antonio Valderrama) de signo distinto ¿y opuesto? en lo relativo a la hipotética (no) renovación. Es más que previsible que sigamos con el tema en los próximos días. Sostener que la importancia de Vini en el presente del equipo obliga a hacer un esfuerzo es tan legítimo como marcar límites a ese esfuerzo, como de manera acertada le fueron marcados a CR, Sergio Ramos y el mismísimo D. Alfredo, allá cuando pocos de nosotros estaban aún sobre el planeta.
Pero decíamos que uno de los que ya ha llegado es Bernardo Silva, exquisito centrocampista sobradamente conocido por todos que se nos une ahora, y que ocupa gozosamente la primera plana de Marca.
Es un verdadero placer ver luciendo la blanca (o la blanca con discutibles ribetes verdes y rosas este año) a uno de los centrocampistas más finos y brillantes del planeta. Silva se nos antoja lo más cercano que sobre el mundo existe al mismísimo Luka Modric, y eso solo puede ser bien. Llega Bernardo al Madrid en un capítulo ya avanzado de su carrera, pero lo mismo sucedió con jugadores como Van Nistelrooy o el mismísimo Zidane, y el resto es historia. En los últimos años, al equipo que tanto amamos le ha faltado creatividad en el centro del campo, eso es un secreto a voces. Bernardo Silva incorpora esa creatividad en generosas dosis a la plantilla, cualidad que compatibiliza con una ética del trabajo imbatible. ¿No decíamos que nos recordaba a Modric?
El resto de la prensa del día tiene una importancia muy relativa. Pogacar, Ferran Torres, Gonzalo y Palacios. Ya sabéis que los dos últimos han partido rumbo al Fulham, donde entrenarán y jugarán a las órdenes de Arbeloa. El Madrid ha cerrado por ellos ventas sustanciosas, reservándose además derechos preferenciales sobre tus futuros, o sea, lo mejor de ambos mundos. Yendo de lo particular a lo general, sabréis también que el Madrid lleva ingresados en torno a 250 millones en concepto de traspaso de canteranos, lo que habla bien a las claras del enorme trabajo de cantera del club. Sin perjuicio de que algunos gustos personales preferirían ver a esos jugadores sobre el campo en lugar de ver en el banco el fruto de sus ventas, nadie puede negar el valor del producto que factura Valdebebas, ni su aportación financiera a lo que el Madrid está llevando a cabo ahora mismo, es decir, construir un equipo prácticamente imbatible.
Ojalá demuestre serlo.
Pasad un buen día.
Recuerdo los veranos de la infancia. Yo era de los que se aburrían después del primer mes de vacaciones. Entonces no había campamentos, ni actividades "complementarias", ni alguien que viniera a casa a entretener a los niños. Había abuelas que vigilaban en la distancia con la zapatilla justiciera dispuesta mientras los padres y madres trabajaban. Alguna vez mis padres tuvieron la ocurrencia de comprarme un cuaderno de verano que me quité de un plumazo en una semana para estar tranquilo el resto de las vacaciones.
Debía tener unos diez años cuando me construí las porterías del Bernabéu. Sé que eran las del Bernabéu porque les hice los soportes de la red idénticos, con esa curva única e inconfundible que tenían antes de que llegaran las redes sujetas con cables de tensión. Entonces casi sólo el Calderón tenía unas redes cuadradas y profundísimas, para que no quedara duda las raras veces que conseguían meter un gol. Las de La Romareda eran XXL. Podían alojar un pequeño apartamento en su interior. Atocha tenía porterías de menos de menos de un metro de profundidad y las del Ramón de Carranza tenían una forma ortopédica irrepetible. Entonces podíamos distinguir cada estadio por sus porterías. Las mías eran de alambre y las cubrí con los restos de una red para el pelo que pillé por ahí y que nadie echó en falta. Me quedaron de cine.
El césped era una vieja manta verde que me ponían en la terraza para que no me pasara todo el verano arrastrándome por el suelo. Cuando íbamos a Cercedilla de picnic toda la familia, cabía en ella. Mis jugadores eran pequeñas figuras aleatorias de plástico de diferentes tamaños: sobre todo eran soldados (los defensas y medios) o indios y vaqueros (los delanteros). Estos tenían las piernas abiertas para colocarlos sobre el caballo, lo que permitía cogerlos de una pierna con los dedos y chutar con la otra girando la figura. Los indios nunca eran el Real Madrid, obviamente. Los porteros eran dos dinosaurios de goma, dos T-Rex, que se sujetaban bajo palos con las patas traseras y la cola. Esperaban rugiendo amenazantes los disparos de Billy the Kid, con su sombrero, su camisa de cuadros y su pañuelo anudado bajo la barbilla. En esos tiempos no era una metáfora llamar "pistolero" a Santillana, Juanito o Jensen.
En aquellos veranos los niños no hablábamos de la FIFA, de Infantino ni de atracos continuados, o de cómo el VAR adulteraba los partidos. Vivíamos sin saberlo en la era pre-Negreira. Qué íbamos a saber nosotros. Ni siquiera el Barcelona era un rival a la altura. Ellos querían, pero obviamente, no nos llegaban. Lo intentaron más tarde pagando por “neutralidad”, como ya sabemos. Jugaban con Cruyff, Rexach, Manolo Clares y el peruano Sotil. Eran muy buenos. Asensi y Neeskens en el centro del campo ponían talento y brega. Migueli en defensa segaba tibias e imponía respeto con un tren superior de Geyper-Man y ese bigote que ocultaba por completo su labio superior. Sólo pensábamos, en nuestra candidez, que los árbitros eran simplemente malos. Había muchas más patadas en ese fútbol, pero menos maldad.
Lo que sí había era una rivalidad asimétrica. Mucha. En Madrid no éramos conscientes de que el Barcelona era ya el germen del brazo político de una Cataluña independentista. Todavía no se pasaban la vida con la turra cansina de ahora. Eso es muy reciente. Esa España empezaba a saborear la libertad, y era una novedad más que suficiente después de tantos años grises.
los niños pensábamos, en nuestra candidez, que los árbitros eran simplemente malos. Había muchas más patadas en ese fútbol, pero menos maldad
Se jugaba al fútbol y el fútbol importaba. Ganábamos bastante y perdíamos también, pero los periódicos no inventaban tragedias. Sólo García. La rivalidad era tremenda, más importante del lado azulgrana (siempre quejumbroso y reivindicativo) que del nuestro. Para nosotros la visita al Camp Nou era un termómetro de la temporada, pero siempre fue mucho más importante el derbi contra nuestros vecinos del Calderón. Esos eran los partidos del año.
Hoy tenemos el FIFA actualizado cada año en la PlayStation5, donde puedes elegir hasta la tensión de las redes, quién narra los partidos y en qué idioma, puedes crear jugadores con la cara y los atributos que te apetezca, aunque la dinámica de los porteros vista a cámara lenta en las repeticiones aún recuerda a mi T-Rex verde con la tripa amarilla que era prácticamente imbatible bajo palos.
En alguna tarde ocasional, echándole horas al FIFA con mis hijos, hasta se me ha pasado por la cabeza la sombra del CTA en lances del juego. He protestado penaltis, faltas, manos y reclamado goles fantasma ante el cachondeo de la prole. Mi hijo menor es el más digital. Si te fijas en sus manos, te das cuenta de que es capaz de pulsar y mover todos los controles del mando casi al mismo tiempo, lo que se traduce en maniobras y filigranas inverosímiles de los jugadores en la pantalla.
En un ejercicio de híper realismo, Electronic Arts (patrocinador estratégico de LaLiga) ha reproducido en el juego, tal vez involuntariamente, los desmanes de su patrocinado
Ante algunas de mis protestas, él detenía las jugadas para analizarlas minuciosamente: iba al modo repetición, movía la cámara 360° y el zoom hasta mostrar exactamente el momento crítico: "Papá, tienes razón. El FIFA tiene handicap con el Madrid", me dijo muchas veces. Yo habría sido incapaz de aplicar ese VAR verdaderamente ecuánime, me faltaban dedos y me sobraban botones. El FIFA sigue haciendo lo que el VAR de Louzan y Fran Soto. Y lo hace exactamente igual: cuando vas ganando te penaliza con “errores arbitrales” y con súbitas reacciones de tus rivales, tal vez alentados por la señal, que se ponen a jugar de repente como la Alemania del 74 hasta que te meten gol. Nunca falla. Algoritmos.
El hándicap de la Play también es Negreira, Sánchez Arminio, Medina Cantalejo, el CTA, Hernández Hernández, Manolete, De Burgos Bengoetxea... por si no os habéis dado cuenta. En un ejercicio de híper realismo, Electronic Arts (patrocinador estratégico de LaLiga) ha reproducido en el juego, tal vez involuntariamente, los desmanes de su patrocinado. Les voy a pedir que para el próximo año añadan una mejora de configuración que diga “deshabilitar CTA”, a ver si me hacen caso.
Yo siempre juego con el Madrid. Mis hijos se ríen de mí, porque ellos son capaces de ganar una Champions con el Getafe, pero yo nunca he jugado con ningún otro equipo. Y siempre he sufrido los mismos atracos, tanto en el mundo real como en el digital. Honestamente, con mi vaquero Juanito estas cosas no pasaban. Si el dinosaurio no tapaba bien, el balón terminaba en la red. Ni el árbitro (ahora que lo pienso, nunca se me ocurrió poner uno) ni el CTA podían prevaricar, porque en los veranos de mi infancia los árbitros también se iban de vacaciones a Benidorm con Elías, el frutero del barrio, en lugar de a las Bahamas con Bad Bunny. Era todo tan distinto…
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El Madrid no puede perder al mejor jugador del mundo. Es decir, Vinicius Júnior debe renovar. Da igual que ya no tenga la misma cara que el niño que vino y que era, como Lola Flores, volcán y brisa. ¿Cómo se va a ir, y menos al Arsenal? No se debería permitir semejante desvarío y no se me ocurre una operación más lose-lose que ésa. Todos saldrían perdiendo, sobre todo él.
Sería como una repetición del error Özil pero a lo bestia. Özil era un jugador especial, de culto, y reemplazable. Vinícius es una reliquia del fútbol de ayer. Su valor es intrínseco: materializa una forma única y genuina de entender el juego, la de los niños, en tiempos donde la pizarra mecaniza a los futbolistas y lo controla todo. El Madrid siempre sobrevive al eclipse de sus grandes estrellas y sin embargo, en un fútbol como el de hoy, donde las diferencias cualitativas son mínimas, perder el caudal de fantasía que representa el 7 brasileño sería un drama.
En la misa del domingo, el cura, que era un franciscano, dijo en la homilía que el 7, en la Biblia, es el número de la totalidad: encarna lo absoluto en comunidad, algo que, trasladándonos a lo profano, podemos entender cuando vemos jugar a Vinícius. Quien multiplica los panes y los peces, como hemos visto a lo largo de estos últimos años, incluso en los peores. Es el futbolista de la plantilla que más ocasiones de gol genera y el que más peligro crea en las defensas de los contrarios. La cuestión de la renovación, por lo que ha trascendido, es una cosa pura y dura de perras: el maldito parné de las primas por renovar y de los derechos de imagen, el asunto crematístico que tiende a indisponer al público contra el jugador porque, no nos engañemos, el tema del dinero sigue siendo un tabú en la psique colectiva española, algo que está mal visto.
Vinícius es una reliquia del fútbol de ayer. Su valor es intrínseco: materializa una forma única y genuina de entender el juego, la de los niños, en tiempos donde la pizarra mecaniza a los futbolistas y lo controla todo. perder el caudal de fantasía que representa el 7 brasileño sería un drama
Sobre todo tratándose de Vini, contra el que han trabajado tanto los medios de comunicación para que, al final, el madridista promedio no lo trague.
Es verdad que ha saltado a la palestra de golpe y porrazo su agencia, Roc Nation, que suena a bufete de supervillanos. Roc Nation esto y Roc Nation lo otro, cuando este asunto además debería ser llevado con la elemental familiaridad que estableció Bernabéu en la praxis del club para con los jugadores: el clásico señorío.
Las cosas pueden ser de muchas maneras distintas y está claro que el Madrid seguirá existiendo con Vinícius o sin él. En esta vida no hay nadie imprescindible y eso también debería saberlo quien le lleve a Vini estos asuntos. No obstante la dirección técnica de Mourinho, la probable llegada de Rodri (¡por fin un organizador, un director de orquesta!) y la distribución lógica de los espacios con otro ala por la derecha (el supuestamente fichado Diomande) significan un escenario nuevo, de crecimiento. No sólo para Vinícius sino para el Madrid, para un equipo que lleva dos temporadas estancado y roto. Renunciar a todas estas posibilidades (y si se concretan esos fichajes susodichos es razonable considerar al Madrid ya como un contender para todos los títulos esta misma temporada) sería también perder dinero.
Las cosas hay que valorarlas por lo que son. Cambiar el Arsenal por el Madrid sólo puede ser un buen negocio para futbolistas muy jóvenes, mediocres o en retirada. Ninguno de estos casos es el de Vini, una súperestrella hecha y curtida en el Madrid, o sea, tanto en el cielo como en el infierno. Cambiar a Vinícius por Mbappé y algún otro extremo pintón es renunciar a la magia por el aburrimiento, y desde luego que hasta ahora Mbappé no ha demostrado en el Madrid mucho más que aquel Vinícius de su primer año con Solari, que era un potro salvaje y desbocado.
No voy a decir que un Madrid con Mbappé no pueda ser campeón, pero sí que con Vinicius ya lo ha sido y, además, entre ambos futbolistas uno parece ir menguando desde su deslumbrante emergencia en el Mundial de Rusia y al otro todavía se le adivina un techo más alto. De Vini podemos presumir que, cuando no tenga la potencia efervescente que tiene ahora, existirá para él la posibilidad de reconvertirse en un 9, por su técnica; de Mbappé sabemos empíricamente que no hay más que la cera que arde, mientras arda.
Quizá el problema sea de fondo e irresoluble y es que con su fichaje el Madrid entró en un callejón sin salida del que no puede salir sin desprenderse de su mejor jugador desde los Jerarcas.
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¿Se va Vini? Pues como Alfredo, CR7… Y ahí sigue el Madrid, esperando que alguien lo atrape.
El tiempo me enseñó a esperar cualquier cosa en los asuntos relativos a los contratos de las súper estrellas. Su futuro, vamos. Influyen personajes e intereses muy diversos, a menudo incontrolables. No es excepción Vinícius. Y eso que un tipo que sólo con pensar que el Madrid plantó a France Football, o sea al Balón de Oro, porque no se lo dieron a él, debería no solo firmar en blanco (lo que usted me ponga, presidente) todos sus contratos hasta los 66 años, sino que el último lo jugaría gratis.
Después del empate con la Fiorentina me preguntaron qué me había parecido el Madrid. Contesté lo obvio, pues a Dios gracias no necesito hablar media hora para explicar eso, lo que es obvio para cualquiera: buena primera parte, menos buena la segunda; en todo caso, un partido de pretemporada.
Añadí lo mollar, lo que está por ver: que Los Cuatro Magníficos decidan qué harán con su vida más allá de salir pitando hacia el área rival cuando el equipo tenga la pelota y los busque. Eso, maticé, si los cuatro son los que pensamos -Bellingham, Diomande, Mbappé y Vinicius- y luego no pasaba nada raro. Eso sólo podía afectar al brasileño, el único con problemas de continuidad en el Madrid pues está en su último año de contrato, y no lo ha renovado tras meses de darle vueltas al asunto.
un tipo que sólo con pensar que el Madrid plantó a France Football, o sea al Balón de Oro, porque no se lo dieron a él, debería no solo firmar en blanco (lo que usted me ponga, presidente) todos sus contratos hasta los 66 años, sino que el último lo jugaría gratis
Que está en que el Arsenal parece pisar el acelerador, en AS aseguran que el entrenador Arteta es quien pilota el avión de su club, convencido de que el 7 del Madrid es el futbolista que le conviene para ganar por fin la Champions. Pues, como sin duda ustedes saben, el Arsenal no la ganó nunca.
Por una parte pienso que, sin con todo el tiempo que llevamos con esta borrica a cuestas Vinicius y Madrid no se han arreglado, miau. Como es cosa de dineros, todo invita a pensar que el Arsenal sí le va a dar lo que el Madrid no parece dispuesto a hacer. Probablemente porque no maneja el noble arte de la palanca y teme su ruina si se le va la mano. Veremos, pues.
Lo que está visto es lo de siempre: lo mucho que perderá el Madrid sin no ata a este jugador. Lo dice la mayoría que lo consideraba un ser poco menos que despreciable y al que Florentino debió poner hace rato en la frontera. Ahora, si Vinícius se va será un problemón para el Madrid, quien sabe si el primer paso hacia su desaparición.
No, miren. Yo soy de Vinícius casi desde el día de su debut cuando uno del Atleti, filial, le mordió la cabeza. Y porque me pareció y sigue pareciéndome un fenómeno lamentaría que se marchara al Arsenal, un equipo de barrio comparado con el Madrid. Londinense pero barrio. Uno del Madrid y más a su edad debe ir al Bayern como poco.
Piénselo bien usted, señor Vinícius. Y, si decide marcharse, lo de siempre: gracias, suerte y cuídese, fuera del Madrid hace mucho frío
Puesto que lo que de hablamos es de dinero, yo, lo que el Madrid diga. Y sí, el riesgo de perder un jugadorazo parece grande. Tan claro como que el Madrid está acostumbrado, pues entre pitos y flautas ha perdido a Di Stéfano, Puskas, Gento, Amancio, Pirri, Velázquez, Guti, Ronaldo, Roberto Carlos, Figo, Zidane, Raúl, Casillas, Ricardo Zamora, la Quinta del Buitre, Casemiro-Kroos-Modric, Cristiano, Benzema, Bale, Ramos… Me paro, ¿eh?
Y ahí sigue el Madrid, esperando que alguien le atrape. Piénselo bien usted, señor Vinícius. Y, si decide marcharse, lo de siempre: gracias, suerte y cuídese, fuera del Madrid hace mucho frío.
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