Las mejores firmas madridistas del planeta

Contra el frame. Y los penaltis: ¿por qué no Lucas?

 

Bueno, pues resulta que el gol anulado a Kylian en Mestalla fue legal, limpio cual patena. Hace tiempo que espero un par de días para manifestarme en ciertas jugadas, la mayoría en el ataque del Madrid. No en vano es el equipo con más goles anulados por el VAR. Calma, pues la imagen no vista acaba saliendo y se joroba el invento. El de los inventores.

Pregunta: ¿por qué la toma D no sale al instante, cuando se chequea la validez del gol? El frame. Es cosa del frame. O sea, el momento en que paras la jugada. Ya les comenté mi recelo: estos tíos meten mano en el semiautomático, lo dijo el mandamás Clos: luego miau.

¿Por qué la toma D no sale al instante, cuando se chequea la validez del gol? El frame. Es cosa del frame. Si quieres, anulas todos los goles que se deciden por el pelo de una gamba, diría Luis Aragonés

No fue la primera vez. Tienen ustedes claro que, si buscamos, encontramos. Si quieres, anulas todos los goles que se deciden por el pelo de una gamba, diría Luis Aragonés. Veamos este: el plano fetén es el que recoge el pase de Bellingham, cuando sale la pelota de su pie. En ese momento, el compañero al que la dirige está habilitado para arrancar y lo hace: si no lo hiciera estaríamos ante un fenomenal gilipollas.

Entonces, justo entonces, el momento clave, Kylian no estaba adelantado pues NO se había movido. Y como es más rápido que su defensor, cuando lo hace le supera, se planta ante el portero y ñaka. Y, encima, golazo: el pase, el desmarque, la carrera, el control, la finta y el remate.

Si usted prefiere el frame posterior —Mbappé ha superado al defensa en pos del pase de Jude— le habilita su jefe, no la razón. Clos le habilita y usted prevarica, pues dicta a sabiendas una resolución injusta. Cuatro minutos se tiró el VAR en dar con la imagen, luego las vio todas. Y eligió la que eligió: la que anulaba la jugada.

¿Manipula el VAR? Fíjense en la expulsión de Vinícius, lo que le llega al árbitro. ¡Jaaaaaja!

En el 1-1 les debió dar corte usar el frame con Modric-Bellighmam y el 1-2 sólo pudo anularse para expulsar a la defensa del Valencia por sus errores. O a Jude por aprovecharlos. Ya, mejor no doy ideas...

Si usted prefiere el frame posterior, le habilita su jefe, no la razón. Clos le habilita y usted prevarica, pues dicta a sabiendas una resolución injusta. Cuatro minutos se tiró el VAR en dar con la imagen, luego las vio todas. Y eligió la que eligió: la que anulaba la jugada

Por entonces, el Madrid volvió a fallar un penalti. ¿Por qué? Porque los tira mal. Un penalti bien tirado es gol. Medio bien, las más de las veces. Gente de toque exquisito, Jude, Rodrygo, Kylian, Vinícius, ¡Modric! ¿Y si los tira Vázquez?

Lucas Vázquez icono

El de los jueguecitos con la pelota en una final de Copa de Europa y la eliminatoria aquella con el City. Un tío que se cachondea incluso de sí mismo en ambientes inenarrables. Aquella niña en Milán que lloraba, cruzaba los dedos y rezaba, todo a un tiempo mientas el gallego avanzaba. La imagen la repiten de vez en cuando, deberían informar que la muchacha crece y progresa adecuadamente como le deseo. Lucas en Mestalla lo tira tomándose una horchata.

¿Por qué no prueba? Nada ni nadie te asegura el acierto y es curioso que el equipo cuya última tanda gloriosa la ganó con lanzamientos del propio Vázquez, Nacho y Rüdiger vea ahora la portería como si fuera la de hockey con tres porteros. Sí, yo, Lucas.

Plazos: ¡17 años pagando al número 2 de los árbitros y van a venir ustedes con plazos! ¡Jaaaaja!

A todo esto, es de bien nacidos agradecer al Barça este tiempo tan cachondo que nos regaló. Es fantástico lo que entretiene. Ahora va a contarle al CSD, y si no al juez, que a ellos lo de los plazos, pues mire ‘usté’. Que cumplirlos es una ordinariez. ¿Qué más da el 31 de diciembre que el 14 de marzo? Eso es para los demás, eso, la gente ordinaria.

Oiga, que somos el Barça. Los mejores. Si a Cruyff le hicimos el equipo con dinero público, si lo de Negreira fue en defensa propia, si nos retiramos de la Copa y no nos pasó nada, ni cuando el cochinillo, si las palancas… Plazos: ¡17 años pagando al número 2 de los árbitros y van a venir ustedes con plazos! ¡Jaaaaja!

El CSD dirá primero. Si no traga será un juez. ¿Y? No descarten que el próximo partido de Liga allá en el Coliseum lo jueguen Olmo, Víctor y el Getafe sin portero. O, si espabilan, el Athletic en Arabia.

 

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El Real Madrid femenino derrotó (1-2) al Atlético de Madrid en el derbi de Liga F disputado en Alcalá de Henares para romper la mala racha que venía arrastrando frente a las rojiblancas. Al gol inicial de Linda Caicedo, la mejor del partido, le siguieron dos tantos trastabillados, uno en cada área. Primero Gaby García en propia para dar el 0-2 al Real y, finalmente, un chutazo de Silvia Lloris con infortunio de Misa Rodríguez que mantuvo la tensión hasta el último momento.

¿Por qué los partidos con equipos de nivel desigual no siempre siguen la lógica que marca el papel? ¿Debe atribuirse al mérito del inferior o al demérito del superior? ¿Es inevitable el sufrimiento en el fútbol? Son interrogantes universales e inmanentes al deporte, una de las claves que evitan el aburrimiento de lo previsible y, al mismo tiempo, conducen a la desesperación de quien espera que el curso de los acontecimientos fluya como el agua del río cuesta abajo. Cualquier aficionado del Real Madrid femenino pudo verse lidiando con esas preguntas durante los noventa minutos de juego en los que el equipo de Alberto Toril se enfrentó a su perseguidor en la tabla.

Y es que las posiciones son sucesivas, segundo contra tercero, pero ni la (virtual) diferencia de puntos ni su nivel de fútbol esperado denotan igualdad. Para alcanzar el punto de equilibrio con el Real, este Atlético de Madrid necesita intensidad, precisión y acierto en ambas áreas, además de todo lo contrario del lado merengue. Un cóctel difícil de conseguir que, sin embargo, suele darse una y otra vez en cada uno de estos enfrentamientos en el fútbol femenino.

Ante un Atleti necesitado de puntos y con defensa de cinco, Toril volvió a optar por su plan de refuerzo del centro del campo (Melanie Leupolz, Sandie Toletti y Filippa Angeldahl, más Caroline Weir), a costa de decantar todo el ataque por el flanco de Linda Caicedo. Las locales dejaron el balón al Madrid y buscaron el fallo blanco fruto de su intensa presión o el juego directo al espacio con Rash Ajibade. Ninguna de las dos cosas sucedió, puesto que este año las centrales madridistas se llaman María Méndez y Maëlle Lakrar, hecho que redujo en buena medida la tendencia al caos vista en otras citas.

El Real Madrid dominaba sin excesos, el Atlético se conformaba con intentar emboscadas y, en lo relativo al fútbol ofensivo, todo lo canalizaron las piernas de dibujos animados de Linda Caicedo. Proyectada una y otra vez por Olga Carmona, Caroline Weir o Signe Bruun, la colombiana fue un martillo pilón que atemorizó a Ainhoa Moraza y a Xènia Pérez. Durante 44 minutos le siguió faltando la clarividencia dentro del área que la separa de confirmarse como la superclase que fichó el club, pero su insistencia tuvo el premio de conseguir hacer recular a sus rivales como mera estrategia de supervivencia. Al borde del descanso, tras una gran recuperación de María Méndez y el enésimo pase en profundidad de Weir, Caicedo avanzó hacia la portería y, esta vez por un carril más centrado, pudo abrirse hueco con más comodidad y disparar seco al palo corto de una Lola Gallardo que hizo la estatua.

El 0-1 conseguido dentro de un minuto psicológico hizo daño al Atlético, que volvió destemplado y desorientado del vestuario. En los diez minutos posteriores, fase del partido en la que el cuadro colchonero bajó su excitación, el Real dobló su ventaja y pudo matar el partido sin apenas despeinarse. Primero, en el 53, las blancas encajonaron al Atleti dentro de área hasta que en una segunda jugada Linda Caicedo volvió a romper a Moraza en un quiebro hacia la línea de fondo. Su centro iba dirigido a Weir, que no llegó pero sí peleó el balón para forzar el gol en propia puerta de Gaby García. Inmediatamente después, la veinteañera colombiana corría de nuevo como un misil a campo abierto ante la desaparición de la resistencia rival. Asistió a Bruun, que prolongó en semifallo a Weir y, con todo a su favor, la ’10’ erró el claro 0-3 como sólo saben hacerlo los zurdos geniales: de manera cómica por lo inexplicable de tener un pie derecho inservible.

¿Por qué permitió el Real Madrid resucitar a uno de sus máximos rivales, en un partido clave, cuando bastaba con mantener un nivel de funcionamiento normalito para doblegar al Atlético? La respuesta no puede contestarse desde la ciencia, pues entra en la misma categoría que la magia de la noche de Reyes. Dentro del espectro visible, ocurrió que el Madrid respiró y dejó respirar, que un disparo solitario y lejano de Silvia Lloris dio en el poste, chocó con el guante de Misa Rodríguez, volvió hacia la portería y pareció superar la línea de gol, y que el estrambótico 1-2 permitió al Atlético de Madrid soñar con el empate hasta el pitido final.

Si bien poco habría importado el empate en lo numérico, pues el Real sigue contando con dos partidos pendientes para alejar al rival de la ciudad en más de diez puntos, lo importante del partido, como casi siempre en el fútbol, estaba en las implicaciones no tangibles del resultado. Para el Atlético habría supuesto arrebatar la sonrisa al Madrid una vez más desde la inferioridad; para las madridistas, revelar una fragilidad mental que este Real Madrid no puede permitirse. Una vez recuperado el color blanco en el derbi, las de Alberto Toril pueden centrarse en cosas más importantes. Y más exigentes.

 

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El partido aplazado entre el Real Madrid y el Valencia, debido a la DANA, no pudo tener más acción y polémica.

Antes de analizar el encuentro, me gustaría enviar un mensaje de ánimo a todos los afectados por esta catástrofe. Espero y deseo que la situación mejore, que los daños sufridos sean reparados, y que puedan recuperar cuanto antes la normalidad en sus vidas.

Respecto al partido, ambos equipos llegaban con dinámicas muy diferentes. El Real Madrid, con la oportunidad de ampliar a cinco puntos la diferencia con respecto al Barcelona, y meter presión al Atlético de Madrid, quien cuenta con un partido menos, y que asaltó el liderato tras aquella inesperada victoria en Montjuic. Por otra parte, el Valencia está inmerso en una de las mayores crisis de la historia del club. Por primera vez en mucho tiempo, el descenso de categoría está llamando insistentemente a su puerta.

Durante los primeros 20 minutos, el partido consistió en un ida y vuelta nada beneficioso para el Real Madrid, ya que el flanco izquierdo compuesto por Mendy y Ceballos se vio completamente superado, y de no ser por dos grandes intervenciones de Courtois, el Valencia se podría haber adelantado antes. Pero en el minuto 27, el Valencia terminaría tomando ventaja tras un mal despeje del belga, que fue aprovechado por Hugo Duro.

En la segunda parte, Bellingham desaprovechó un penalti provocado por Mbappé, y Vinícius fue expulsado debido a un empujón propinado a Dimitrievski en la nuca, quien empezó provocando al brasileño mientras este estaba en el suelo. La expulsión es justa, y en condiciones normales no debería invitar a dudar acerca de la limpieza del colegiado. Pero esto es LaLiga. Una competición que estuvo corrompida durante 17 años (que se sepa) por un club que estuvo pagando al vicepresidente del comité técnico arbitral: el señor Enríquez Negreira.

Durante la revisión de esta jugada, volvimos a asistir a un acto de prevaricación y manipulación calcado a lo acontecido en Mestalla en mayo de 2023, debido a que las imágenes mostradas a Soto Grado reflejaban únicamente la parte en la que Vinícius agrede a Dimitrievski, pero obviando de una manera intencionada lo que ocurre antes, como sucedió en aquella ocasión.

Si estás dispuesto a dar, debes estar dispuesto a recibir. El problema del antimadridismo es que solo quiere dar. Pretenden que el jugador al que insultan sea un saco de boxeo

Respecto a la actitud de Vinícius, su reacción en esta jugada deja bastante que desear, por mucho que sea el rival quien busca dicha reacción. No tanto por deportividad o respeto hacia el contario, quien no merece ninguno en este caso, sino por la desventaja que supone quedarse con un jugador menos y perder al futbolista más desequilibrante del equipo.

En cuanto a su disputa con la grada, estoy de acuerdo con él. Antes de que incluso entrara en contacto con el balón, ya estaba recibiendo insultos y cánticos. No me parece algo negativo. Tal y como yo concibo el fútbol, forma parte de la rivalidad entre la grada y un jugador. Pero, si estás dispuesto a dar, debes estar dispuesto a recibir. El problema del antimadridismo es que solo quiere dar. Pretenden que el jugador al que insultan sea un saco de boxeo.

Tras estos cánticos, Vinícius respondió recordándoles que deberían centrarse en asuntos supuestamente más importantes para el valencianismo, como, por ejemplo, salvar la categoría.

A fin de cuentas, ambos tienen razón. Vinícius quedó segundo en el Balón de Oro y el Valencia es un equipo de segunda.

Tras esta polémica, y con la entrada de Camavinga y Modric al campo, el Real Madrid comenzó a jugar con más fluidez. A pesar de estar con uno menos, el equipo de Ancelotti fue capaz de desmantelar al Valencia, cuya línea defensiva destaca por su escaso talento individual y su desastrosa organización colectiva.

Jude tiene una grandeza y una mentalidad que casan a la perfección con lo que es el club merengue. Bellingham es el Real Madrid hecho futbolista

En una triangulación entre Camavinga, Brahim y Bellingham, el inglés filtró un pase a Modric, quien definió con el exterior de su bota izquierda para equilibrar el marcador. Tras el empate, el partido se descontroló hasta el punto de convertirse en un caos, sin orden y sin criterio. Y en mitad de esta anarquía, apareció el mejor de los 21 futbolistas que quedaban en el campo. El único capaz de pensar con claridad en mitad de toda esta vorágine. Aprovechando un error garrafal de Guillamón, Bellingham devolvió a Mestalla el gol que le birlaron descaradamente la temporada pasada en este mismo escenario, silenciando el feudo valencianista y facturando los tres puntos rumbo a la capital.

Los primeros 50 minutos del inglés fueron ciertamente discretos, fallando incluso un penalti. Sin embargo, este tipo de jugadores aparecen cuando más se les necesita. Con el resultado en contra, con un compañero menos, y con el penalti fallado en mente, Bellingham se echó el equipo a la espalda y lo dirigió hacia la victoria. A partir de su error, el británico dio una exhibición. Asistió a Mbappé en un gran gol en el que el francés sorteó al portero, pero que finalmente fue anulado por fuera de juego, a Modric en el gol del empate, y anotando el gol de la victoria sobre la bocina.

Supongo que, a estas alturas, a nadie le sorprende la clase de futbolista que es Jude Bellingham. Pero no por ello deja de ser espectacular. Sus dos últimos meses son sencillamente formidables. Ha sido y está siendo el mejor en este tramo de la temporada. Se le ha visto ágil, físicamente recuperado, y volviendo a ser decisivo en el marcador. Es un jugador que dispone de una fuente inagotable de recursos técnicos, añadiendo últimamente un desplazamiento en largo que parecía una de sus debilidades la temporada pasada. Es una máquina diseñada para dominar cualquier contexto que se le presente. Y, por si fuera poco, tiene una grandeza y una mentalidad que casan a la perfección con lo que es el club merengue. Bellingham es el Real Madrid hecho futbolista.

Si Bellingham está conmigo, ¿quién, contra mí?

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Buenos y reales saludos. Lo cierto es que tenemos muchas ganas de abrazar esta noche a los amigos galernautas que, año tras año, solo nos piden una Copa tras otra —Intercontinental, saudita, española, europea—. Incluso a aquellos madridistas que muestran un comportamiento pendenciero frente a los clientes de Negreira o una sibilina condescendencia hacia un sentimiento colchonero que suspira —“Hacha” Uría dixit— por borrarnos de la faz de la tierra como propósito de Año Nuevo.

Será que visten de blanco, refulgentes por fuera, puros por dentro, y que, así las cosas, los buenos madridistas jamás esperan carbón bajo su árbol de Navidad. Los Reyes Magos sabemos qué es lo que le gusta al madridismo. No en vano, nos vamos de Cabalgata por la Castellana temporada a temporada. Como vosotros.

Venimos cargados de regalos para todos aquellos que se han portado bien este año, pero traemos tanto carbón que parece que vengamos de la mina del Soplao y nosotros seamos los tres deshollinadores que cantan sobre los tejados cual negruzco Dick Van Dyck. Claro, que si repasas las cartas y compruebas con estupor lo que se pide desde los kioscos de la meseta o lo que solicita a Sus Majestades el pequeño Jordi de 45 años desde Castelldefels, no queda otra que persignarse. Somos magos, sí, pero no tanto.

Fíjense en los nens del pequeño país azulgrana de allí arriba a la derecha. La pandilla de Laportín se ha portada fatal este año, ellos lo saben, y siguen y siguen pidiendo juguetes fuera de plazo. Como ustedes comprenderán, a horas de la cabalgata no tenemos pajes para pajas (mentales) ni trucos de magia para esperar palancas psicodélicas y/o leer cartas fraudulentas que ya deberían haber llegado a nuestro adosado en Tierra Santa. Somos Reyes, sí, somos magos, también, pero lo que no se puede hacer es pedir peras al Olmo. Ese muñeco además se nos ha agotado, lo piden mucho en Manchester y Baviera, y el otro con el que nos dais tanto la vara —¿Pau Víctor se llama?—, hemos consultado con los elfos de Santa Klaus y nos dicen que esta descatalogado. Fuera de stock, nos confirmó el Olentzero.

Aunque no lo merezcáis del todo, culés, pudimos anoche regalaros una goleada reponedora —como las gallinas— en la Copa de nuestro colega Felipe VI. Destacó un yogurín fichado del Racing pero made in la Masía, que llegará tan lejos como Eric García, debutó un portero polaco y Lewy engordó su cuenta de goles ante un rival de tercera. Creemos que es un buen regalo de Reyes, dado vuestro comportamiento criminal, mafioso y torticero de este año.

Las reclamaciones, en la ventanilla del Tió de Nadal.

Fíjense, amigos galernautas, que siempre comento con mis coronados compis que si hay algo que nos repatea es cuando nos dicen desde los kioscos qué tenemos que regalar a cada quien. Oigan, que llevamos unos cuantos siglos en esto. Y manteniendo la figura, el estilo y la forma, no como otros que andan repartiendo regalos en trineos.

¿Qué nos quiere decir AS con esta primera plana de la lamentable carantoña de Vinícius de la que vamos camino de las 72 horas? Porque si queréis un Vini sin regalos, decidlo claramente. Sinceramente, creemos que le da igual. Tiene un The Best apoyado en el inodoro.

Como no nos ha escrito, nosotros habíamos pensado en regalarle un clásico, “El Set de Peluquería de la Señorita Pepis”, y evitarle así el bochorno estético capilar con el que nos deleita de tanto en cuanto con esas trenzas estilo Predator. Sin olvidarnos tampoco de su amigo Dimitrievski, a quien pensamos regalarle las obras completas de su primo Konstantín Stanislavski para que profundice en aquello del Método, que falta le hace.

Ahora… lo que nos resulta intolerable es que Marca ya nos diga cuál es el mejor regalo. Jude Bellingham, de hecho, no es ningún presente. Es fruto de años de estudio, análisis, espera, paciencia, buena forma financiera, sesudos estudios económicos, unos cuantos milloncejos de euros, entrenamiento, esfuerzo, trabajo y mucho fútbol.

Regalo es otra cosa. Un regalo sería inscribir a Olmo.

Regalo son palancas que no existen, regalo es Koundé, regalo es Lewy, regalo es una Liga adulterada. Regalo es comprarse el Atleti por un euro.

Todo eso son regalos…. Que, ojo, nada tienen que ver con nosotros.

No tenemos el monopolio más allá de esta noche que os deseamos disfrutéis y paséis con mucha ilusión, amigos galernautas.

Felices Reyes.

El Real Madrid se mide en la Copa del Rey a la Deportiva Minera y visita la ciudad de Cartagena. En esta localidad murciana nació y creció en la casa palacio que poseía la familia en la calle del Cañón Álvaro Spottorno y Topete, uno de los pioneros del club blanco en sus primeros años de vida a comienzos del siglo XX.

Algunas fuentes indican que nació en 1878 y otras en 1880. Su familia tenía estirpe en la Armada española y pertenecía a la burguesía cartagenera, con intereses vinculados a la política, el comercio y la minería. Su padre, Juan, fue ministro togado del Cuerpo Jurídico de la Armada, su madre era hija del contraalmirante Ramón Topete y Carballo y sobrina de Juan Bautista y Topete Carballo Romay, marino, militar, político y senador, vicealmirante de la Armada española y ministro de Marina en distintos gobiernos, mientras que su abuelo Juan Bautista Topete y Viaña también fue marino, militar, ministro de Marina, diputado por Sevilla y jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Álvaro Spottorno y su hermana Rosa

Álvaro Spottorno y su hermana Rosa

La familia Spottorno y Topete se mudó a Madrid en 1899 debido a un nuevo destino para su padre en el Ministerio de Marina. Le acompañó su hermana Rosa, que se casaría en 1910 con el filósofo y ensayista José Ortega y Gasset tras haberse conocido en el Casino de Murcia en 1904, pero no así su hermano Juan, célebre periodista español de La Nación, ABC, la revista Blanco y Negro y Nuevo Mundo de Madrid que utilizó el pseudónimo de “Gil de Escalante”. Juan se quedó un tiempo viviendo en el palacio de sus tíos hasta que se instaló en la capital cuando era adolescente.

Álvaro, que poseía unas grandes condiciones físicas y una habilidad especial para el deporte, se dedicó antes que al fútbol a las carreras de velocípedos, llegando a conquistar varias en Cartagena en 1891, según publicó La Paz de Murcia. Se desconoce cómo entró en contacto el cartagenero con el equipo madridista, pero es probable que la conexión se produjera gracias a algún compañero de estudios, puesto que muchos jugadores radicados en la capital eran estudiantes: Lee, Mertens, Schullning, Stampher, Wallace…

Juan, el hermano de Álvaro, también practicó el fútbol en los primeros años del siglo XX en Cartagena y tenía buenas maneras según las crónicas de periódicos locales, pero el otro Spottorno que figura en algunas de las alineaciones del equipo blanco en sus primeros años se llamaba Miguel. Es muy probable que se tratara de su primo Miguel Díaz Spottorno, a pesar de que hay dudas porque normalmente se utilizaba el primer apellido para distinguir a los futbolistas.

El proceso del registro oficial del Madrid Foot Ball Club se inició el 6 de marzo de 1902 y concluyó el 26 de abril. La primera junta directiva estuvo formada por:

 

Presidente: don Juan Padrós Rubio.

Vicepresidente: don Enrique Varela.

Secretario: don Manuel Mendía.

Tesorero: don José de Gorostizaga.

Vocales: don Antonio G. Neyra, don Mario Giralt, don Carlos Martens, don Álvaro Spottorno y don Arturo Meléndez.

 

El equipo comenzó a disputar encuentros y Álvaro fue uno de sus integrantes. Primero se organizaron partidillos entre los propios jugadores del club. Así, en el famoso encuentro del día 9 de marzo entre los de la banda azul y la roja, Álvaro Spottorno formó parte de los encarnados. El resultado fue de 1-0 a favor de los azules y el partido finalizó antes de lo previsto por falta de luz. Más tarde, el día 16, se repitió la escena, aunque en esta ocasión con Álvaro Spottorno militando en el bando azul. El triunfo fue para los rojos por 3-2. Otros dos choques entre los socios del Madrid FC tuvieron lugar el domingo 23 de marzo. Spottorno jugó con los rojos el primero y con los azules el segundo. El 6 de abril informó Heraldo del Sport de nuevos partidos. En el primero de ellos, el llamado primer equipo, en el que estaba Spottorno, venció 5-1 al segundo. En el siguiente duelo dividido entre rojos y azules fueron estos últimos los que contaron con Álvaro en su once. La última prueba en la que tomó parte Álvaro Spottorno fue en el segundo partido entre los miembros de la plantilla el día 13 de abril. El cartagenero jugó con los azules, que derrotaron a los del bando rojo por la mínima gracias a un gol de Juan Padrós. En todos estos ensayos y entrenamientos se buscaba la mejor alineación posible para el torneo de la Copa Coronación que se iba a celebrar para mediados del mes de mayo.

En dicha competición tomaron parte el Madrid FC, el F. C. Barcelona, el Español de Barcelona, Vizcaya y New de Madrid. Se organizó como parte de los festejos por el inicio del reinado de Alfonso XIII, al alcanzar la mayoría de edad. Fue la primera competición futbolística a nivel nacional celebrada en España y, por su éxito, un año más tarde, surgió la actual Copa del Rey. Las eliminatorias se decidieron a un único partido y en semifinales se dio el primer Barça-Madrid de la historia.

Madrid-Barcelona, 1902

Madrid-Barcelona, 1902

El día 13 de mayo de 1902 en el Hipódromo de la Castellana saltaron ambos conjuntos al terreno de juego. Álvaro Spottorno figuró en aquel primer once blanco histórico jugando en la media. Junto a él formaron Sevilla, Molera, M. Giralt, Gorostizaga, José Palacios, Arthur Johnson, J. Giralt, Neyra, A. Giralt y Celada. Según la crónica de El Correo el partido “desde el principio estuvo muy reñido, defendiéndose bien los madrileños contra los de Barcelona, que desde el primer momento se observa les llevan considerable ventaja en facultades físicas y en experiencia de juego”. El equipo catalán se puso en ventaja gracias a dos goles de Steinberg. Luego, Johnson recortó distancias con un “soberbio tanto” tras asistencia de J. Giralt, según la crónica de Heraldo del Sport. Cuando el Madrid presionaba en busca del empate “sufre el Madrid un puntapié de castigo por haber dado una mano Spottorno dentro de la línea de los once metros”, se pudo leer en el mismo medio. El encargado de materializar el penalti fue Hans Gamper, que dio el triunfo final al F.C. Barcelona por 1-3.

Para los equipos eliminados se organizó otro torneo denominado la Copa Gran Peña. Finalmente, por diferentes circunstancias, solo tomaron parte el Madrid FC y el Club Español de Foot-ball. El encuentro se celebró en el campo de la explanada de la Plaza de Toros de Madrid y el triunfo fue para los blancos por 3-2. El cartagenero Álvaro Spottorno volvió a jugar en la media en una alineación madridista que solo tuvo las novedades de Leopoldo García Durán y Federico Revuelto en lugar de José Palacios y Celada. El triunfo dejó un buen sabor de boca a los madridistas, que llevaron como premio una preciosa copa de plata.

No hay más datos de Álvaro Spottorno en alineaciones del equipo madridista a partir de 1903. Es probable que dejase definitivamente el fútbol y se dedicara plenamente a sus estudios de la carrera de Ingeniero de Minas. En diciembre de 1908, según publicó el diario El Tiempo, obtuvo el título de ingeniero y lo hizo tras un proyecto de fin de carrera en la E.T.S.I. Minas (UPM) que trataba sobre la explotación de una capa de carbón. En 1913 entró en la junta directiva como tesorero de la Agrupación de Ingenieros de Levante con sede en Murcia, y en 1915 y 1916 formó parte como vocal de la directiva del Casino murciano.

Proyecto Fin de Carrera de Álvaro Spottorno

En el mes de abril de 1918, contrajo una fuerte gripe que se fue agravando con el paso de las horas, hasta que el día 25 falleció a los 39 años en Madrid, según publicó El Debate. El periódico contó que recibió en “esta corte un rendido tributo” y que “era una persona justamente estimada por sus bellas prendas personales”. El cuerpo recibió cristiana sepultura en el cementerio de Canillas, junto con los restos de su ilustre abuelo, el almirante de la Armada D. Ramón Topete y Carballo.

Esquela de Álvaro Spottorno y Topete

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

Lo que prometía ser una fiesta del balompié, de la solidaridad y de la deportividad entre clubes que no hace mucho tiempo eran hermanos, donde el Real Madrid llegaba en loor de multitudes y se sentía como en casa, terminó como el rosario de la Aurora por culpa del de siempre, de ese bulto sospechoso (José María García dixit) que lleva un silbato en la mano y que está asesorado por otros bultos sospechosos como él, vestidos como él y que se sientan en una sala siniestra a kilómetros de distancia rodeados de cámaras de televisión, “para que no les falte una imagen”.

El bulto sospechoso del partido de Valencia no fue otro que el ínclito Soto Grado, candeledano de Candeleda, localidad abulense a la que mi amigo Javi tiene un cariño especial porque en ella disfrutó los veranos de su más tierna infancia y donde aún conserva buenos amigos. Es una pena que esa privilegiada ciudad del corazón de la Sierra de Gredos tenga como paisano al señor que ayer cometió sobre el césped valenciano una de las infamias más graves que se han visto en un terreno de juego. Pero pongámonos en antecedentes, porque la cosa viene de antes…

Soto Grado

Soto Grado, en la temporada 2022/23 —la de infausto recuerdo para el madridismo porque ellos, la organización arbitral comprada por el equipo cliente de Negreira durante décadas, impidieron a los de Carlo Ancelotti alzarse con el título de Liga— tuvo varias intervenciones negreiriles que perjudicaron gravemente al Real Madrid. En Sevilla, contra el Betis, no expulsó a Ruibal por una clara agresión, no pitó un penalti y perdonó otra tarjeta roja por agresión a un jugador del Real Madrid. En el Real Madrid-Cádiz, dejó jugar de forma muy agresiva los gaditanos, de manera que se salvaron de varias expulsiones por verdaderas agresiones a jugadores del Real Madrid. Lo mismo ocurrió en el partido en Villarreal, donde pitó un penalti surrealista de Alaba cuando el único que lo vio fue el candeledano y, para colmo de los colmos, en el partido que jugamos en el campo del cliente de Negreira, anuló un gol legal a Marco Asensio desde el VAR por utilizar un frame diferente y anterior a la salida del balón del toque del asistente.

En una palabra, el amigo Soto Grado es parte de la organización adquirida por su cliente y, cómo no, uno de sus máximos exponentes. Pero es que en el VAR estaba el gallego Muñiz Ruiz, árbitro que hace unos días cometió el error garrafal de expulsar a Hansi Flick, lo que provocó la regañina de su jefe, Medina Cantalejo, que le dijo eso de “hombre, hay que tener un poquito más de cintura”. Pues mire usted, la cintura se la dejó en su casa, puesto que avisó a Soto Grado, que estaba loco por la música, para enseñarle parte de la secuencia que provocó la expulsión a Vinícius en Mestalla, pero es que, además, no avisó al trencilla de campo de que en la ejecución del penalti que falló Bellingham dos jugadores del Valencia entraron en el área antes del golpeo, por lo que la pena máxima debió ser repetida, amén de no ver una falta a Rodrygo previa al gol che. Estoy seguro de que Medina Cantalejo y Clos Gómez llamaron esa misma noche al amigo Muñiz para felicitarle por su trabajo aunque, lamentablemente, no sirvió de nada, porque ganó el Madrid.

Soto Grado es parte de la organización adquirida por su cliente y, cómo no, uno de sus máximos exponentes. En el VAR estaba el gallego Muñiz Ruiz, árbitro que hace unos días cometió el error garrafal de expulsar a Hansi Flick

Sí, ganó el Real Madrid un partido épico, con 10 en el campo, contra 14 en el césped y contra al menos dos más en Las Rozas, contra un público que recibió con una ovación al Real Madrid por su solidaridad en los momentos más difíciles de la tragedia de la DANA de Valencia, algo de alabar, pero que, al marcharse Vinícius del campo, le despidió con gritos de “mono, mono”, así, a coro, con calidad armónica, como no puede ser de otra forma en las musicales tierras valencianas, faltaría más.

Y es una pena porque, según datos que me manda Javi, que ya saben que es un enfermo de los números —por cierto, recupérate, amigo—, ayer en Mestalla, nuestro Luka Modric se convirtió en el jugador más veterano en marcar un gol oficial con la camiseta del Real Madrid a sus 39 años y 116 días, superando, nada más y nada menos, que a Cañoncito Pum, nuestro añorado Ferenc Puskas. También, con 561 partidos oficiales, el croata fichado para tapar vergüenzas, ¿recuerdan?, entró en el top 10 de jugadores con más partidos oficiales en el Real Madrid.

Además, Fede Valverde alcanzó los 300 partidos totales (amistosos incluidos) con la camiseta del Real Madrid y la victoria total también nº 200 de blanco. Dani Ceballos entró en el top 100 de jugadores merengues con más encuentros oficiales a sus espaldas, con 161, y el equipo marcó por 450ª vez 2 goles en competición española jugando como visitante. Para rizar el rizo del dato (este chico cada día está peor) ha sido el tercer año consecutivo en el que el primer partido del año natural se juega en 3 de enero y, además, Luka Modric se estrena como primer goleador oficial en una vuelta natural al Sol, que se dice, de una manera cursi, desde mi humilde opinión, en estos tiempos.

A todo esto, está ocurriendo el esperpento de la “inscripción-no inscripción-ya veremos si se inscribe-puede que no pero lo intentamos-que lo diga un juez-que Madrid nos roba” de Dani Olmo y Pau Víctor (que a este pobre no le nombra nadie) en la Liga de nuestras entretelas. Se ha dicho tanto ya, que es un poco pesado seguir con el asunto, pero es que las excusas del cliente de Negreira son más divertidas que sólidas: que si hay fiesta en Barcelona el 26 y, claro, por eso no llega el dinero; que es que sí que lo tenemos, pero que en Catar hay un banco que ha cerrado y, claro, no se puede transferir; que si está fuera de plazo, pero como el plazo no es plazo, pues que lo inscriban. Sólo les ha faltado decir que no se preocupe nadie, que el justificante del dinero, el cheque o el fajo de billetes en sí se encuentra en el zurrón del camello del Rey Melchor, que como tiene el pelo blanco, fastidia más en Madrit. Unas risas las que nos estamos echando el resto de los mortales con estos chicos, que se creen impunes y que, si no les dan lo que quieren, echan la culpa a Madrit, al Madrit, a los hilos de Florentino, al Tebas madridista y a que la Moreneta no está suficientemente invocada. Tremendo.

Ahora, la Copa de España, ese torneo que el Madrid, de siempre, ha dejado al resto de equipos para que disfruten, que no es cuestión de ganarlo todo, pero que hay que afrontar justo antes de viajar a Arabia a jugar el despropósito de Rubi y Geri de Supercopa de España. Nos espera la Deportiva Minera en el estadio cartagenero de Cartagonova, campo donde el Real Madrid ha ganado algunos trofeos veraniegos Ciudad de Cartagena y donde se nos tiene un cariño especial. Esperemos que sea una fiesta del fútbol, que los jóvenes y los menos habituales se fogueen y que no se lesione nadie, por Dios, que ya está bien.

Les dejo, no sin repetir la frase de mi amigo, que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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Voy a ser honesto con ustedes: este texto inicialmente iba a ser desarrollado como una sátira con un nivel supremo de ironía en la que instruía a Vinícius acerca de cómo comportarse en el terreno de juego para evitar tarjetas y sanciones como la de Mestalla, y para ello le instaba a amoldar su comportamiento al de jugadores que, según mis investigaciones pasadas, no vieron esas sanciones que sí ve nuestro atacante brasileño, como era el caso de Luis Suárez, el jugador al que más agresiones, protestas vehementes al colegiado y entradas de roja he visto realizar sobre un campo de manera impune; o Mascherano, jugador con carta libre para escapar de tarjetas por protestas, continuas faltas o incluso acordarse de la concha de la hermana o madre de un árbitro, si me disculpan la ordinariez.

Luis Suárez

Sin embargo, eso sería eludir el germen de todo este desagradable asunto, que no es otro que el hecho de que, le provoquen más o menos los rivales, le insulten desde la grada los “aficionados” a este deporte o le persigan y le traten inequitativamente los miembros del CTA, el castigado siempre va a ser Vinícius, víctima tanto de un sistema que sabe perfectamente cómo aprovecharse de él y de su sangre caliente, como del escarnio público que, mucho me temo, no va a dejar de acecharle desde las sombras de las gradas y las radios en ningún momento.

¿Es posible que Vinícius pueda revertir su actitud sobre el campo para evitar que situaciones como la de Mestalla se traduzcan en sanciones? No es que sea posible, es que es necesario. El brasileño, actualmente The Best y reconocido como mejor futbolista del mundo por cualquiera que sepa verdaderamente de este deporte y que no deje que cualquier fobia le enturbie el juicio, ha llegado a serlo amén de su increíble mentalidad y su afán por mejorar. Resulta imperativo que el atacante carioca enfoque su anhelo de mejora en el control de sus emociones, porque las situaciones que las desencadenan no van a cesar, al menos en gran medida, hasta que este consiga mitigar sus reacciones.

Resulta imperativo que el atacante carioca enfoque su anhelo de mejora en el control de sus emociones, porque las situaciones que las desencadenan no van a cesar, al menos en gran medida, hasta que este consiga mitigar sus reacciones

Escribió George Martin en el primer libro de Canción de hielo y fuego lo siguiente: “permite que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides lo que eres porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte”. 

Me parece una cita más que pertinente para recomendarle a nuestro jugador, ya que el caso Vinícius existe porque el brasileño lo permite. Sobre Vinícius siempre se van a verter todo tipo de insultos e improperios desde las gradas, igual que sobre Figo, Cristiano Ronaldo y muchos otros antes que a él, pero será la reacción de Vinícius la que determine su sino en favor o en contra. Sin embargo, los rivales actualmente provocan a Vinícius buscando su reacción, sabedores de que la van a encontrar, y aquí es donde erra gravemente el brasileño, pues en el momento en que empiece a contener la misma, los contrarios dejarán de buscarle de esa manera con tanta frecuencia al no encontrar resquicio en su armadura. Si sus rivales no hallan la ventaja deportiva de una tarjeta al brasileño en sus reacciones, cesarán en sus intentos por pura ineficacia.

Esa armadura de Vinícius puede ser una sonrisa, como la de su compatriota Ronaldinho, que hizo de ella su respuesta para todo y la utilizó como arma para, junto con su incuestionable magia y calidad, conquistar al mundo del fútbol. La sonrisa como respuesta a la adversidad podría ser un motivo de empatía para el aficionado medio con Vinícius, si no fuera porque no viste la camiseta blaugrana, que seguramente sea el verdadero quid de la cuestión que atañe al odio que recibe el brasileño. Quizá la sonrisa de Vinícius como réplica a los reveses no surta el mismo efecto que la de Ronaldinho, pero al menos se lo pondría más difícil a sus odiadores.

Porque Vinícius no es Ronaldinho, ni Suárez, ni Mascherano. No tiene la vía libre de estos dos últimos para ejecutar cualquier acción desprovista de honor deportivo sobre sus rivales, ni tampoco de responder a las mismas que enfrenta prácticamente cada fin de semana. Juega en el lado bueno de la historia en lugar de en el del equipo que tenía contratado al vicepresidente del CTA, y aunque no sabemos si el Barcelona sigue pagando o influyendo en el estamento arbitral actualmente, por lo visto y oído en la reunión de colegiados a Medina Cantalejo, lo que está claro es que el sistema sigue prácticamente igual que cuando el club azulgrana pagaba: los árbitros que perjudican al Barcelona (expulsión de Flick) son rápida y públicamente escarmentados para que el resto de trencillas conozcan inequívocamente adónde apuntan los intereses de su jefe.

Si Vinícius quiere contestar a las provocaciones debe hacerlo con su fútbol, que es el que verdaderamente hace daño y genera el odio de sus rivales

La invariabilidad de la actitud del CTA y de los odiadores oficiales de Vinícius hace que lo único que esté en su mano sea trabajar, como sólo él sabe hacerlo y de la manera que le ha llevado a ser hoy el mejor jugador del mundo, para evitar darle a este rebaño la excusa de balar en su contra. Porque, caiga mejor o peor a sus rivales o al colectivo arbitral, la dura y hosca realidad que tienen que afrontar es que Vini está en la cima del fútbol. Y la realidad que tiene que afrontar el brasileño la plasmó también George Martin en su saga: “el león no debe preocuparse de la opinión de las ovejas”. El rugido de un león puede ser aterrador, aunque esté enjaulado, pero el verdadero terror lo provoca con sus zarpas y colmillos. Si Vinícius quiere contestar a las provocaciones debe hacerlo con su fútbol, que es el que verdaderamente hace daño y genera el odio de sus rivales. Si responde como en Mestalla, el daño se lo estará haciendo a sí mismo y, por ende, al Real Madrid.

Es momento de cerrar filas en torno al brasileño, recurrir su injusta expulsión por la fraudulenta forma de la misma (el balón estaba en juego y de nuevo se escamotearon las imágenes que demostraban que la acción de Vinícius en realidad fue reacción) y buscar en sus compañeros a un Casemiro que lo proteja de los rivales en estas acciones (Rüdiger ayer lo salvó de una sanción mayor), pero también es hora de que Vinícius sea consciente de la responsabilidad que tiene al portar nuestra camiseta y de lo mucho que necesita el club de él sobre el campo.

 

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La historia es muy sencilla. Medina Cantalejo, discípulo aventajadísimo de Enríquez Negreira que pese a serlo rige el estamento arbitral junto a otros eximios negreiristas como Clos Gómez y Undiano Mallenco, estaba enfadado con Muñiz Ruiz por haber expulsado a Hansi Flick en el Villamarín, a su juicio injustamente. Se filtra un audio en el que Cantalejo (apodado Cantadelejos por el hedor de su adscripción negreira) explicita su disgusto. No es descartable que lo filtre el propio CTA para aplacar la ira de su cliente al respecto.

El hecho es que, generoso de espíritu, el dirigente arbitral del Rolex accedió a dar a Muñiz Ruiz una segunda oportunidad para redimirse, y le otorgó el videoarbitraje del Valencia-Real Madrid. El colegiado gallego no la desaprovecharía, aunque para desgracia del sistema sus acciones y omisiones durante el partido no serían suficientes para evitar la victoria del equipo de Ancelotti.

En un pésimo comienzo de partido del Madrid, marca el Valencia. La jugada viene precedida de una descarada falta de Yarek a Rodrygo. Soto Grado, en el campo, da gol. Muñiz Ruiz se abstiene de indicar a su compañero que debe revisar la jugada, dado que el tanto valencianista procede de una infracción. Ni una palabra de ello a Soto Grado. Podríamos tener la duda de que no han llegado las imágenes al VAR. Estando al frente del videoarbitraje la empresa cuyos destinos son regidos por un señor, Tatxo Benet, que a su vez es miembro del consejo de administración de una filial culé, no sería de extrañar. Sin embargo, esta vez el espectador recibe cumplida información, provista de imágenes, del inicio de la jugada, lo que nos hace pensar que Muñiz Ruiz también. Pero se abstiene.

El Real Madrid reclamó falta en la acción del gol del Valencia. #LaCasaDelFútbol #LALIGAEASPORTS pic.twitter.com/FZZTfzewmc

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Minutos después hay un penalti de manual de Tárrega a Vinícius. Es un penalti tonto (el balón ya se pierde por línea de fondo) pero claro, porque Tárrega desborda con mucho el concepto de carga legal. Puede ser que Soto Grado no lo vea en el césped, pero el hecho de que Muñiz Ruiz vuelva a abstenerse de indicar a su compañero que debería revisar la jugada en el monitor refrenda las sospechas derivadas de la jugada del párrafo anterior.

Es difícil pronunciarse sobre la necesidad de haber repetido el penalti que falla Bellingham. El CTA ha enmarronado tanto el panorama con circulares, destinadas a confundir a todo el mundo para incrementar su propia discrecionalidad, que es difícil saber si a día de hoy la doble infracción de Dimitrievski adelantándose y jugadores valencianistas invadiendo al área debería dar lugar a repetición. Pero lo sintomático es la rapidez con la que se reanuda el juego. Muñiz Ruiz está tan ocupado frotándose las manos ante el error de Bellingham que no necesita tiempo para estudiar la posibilidad de que el inglés deba tirar otra vez desde los once metros. Se inhibe de nuevo.

Y llega la jugada más polémica del encuentro. Mira que Muñiz se inhibió en todas las anteriores. Bueno, pues en esta, por fin, va a decidir intervenir.

El Madrid ha ganado, pero la denuncia debe estar en todo lo alto. No todos los días podrán la épica y/o un descomunal Bellingham ganar al CTA, que es el auténtico ejército desarmado de Cataluña que erróneamente quiso identificar Vázquez Montalbán

Tras una jugada de Vinícius, hay una provocación de Dimitrievski a la que reacciona Vinícius con un empujón/colleja, si cabe la figura. Es un acto de manifiesta irresponsabilidad de Vini, que debe controlarse por difícil que se lo pongan, pero no es expulsión en la vida. En el último encuentro de Champions ante el Leipzig, sin ir más lejos, Vini hace un gesto parecido, aunque esta vez de frente, con un futbolista alemán. Es incluso más feo, pero Vini no sería expulsado, mereciendo solo la amarilla. No ayer. No durante la vigilancia de Muñiz Ruiz, que en este caso, contraviniendo su actitud durante el resto del partido, decide hacerse notar para señalar a Soto Grado que debe acudir a la pantalla y considerar seriamente la expulsión del brasileño.

Se filtra además el audio de la conversaciones entre ambos. Muñiz arrastra al árbitro principal a la decisión de expulsar a Vini sin hacerle notar la previa provocación del portero. La jugada es eso: una mutua desconsideración que debería haberse saldado con doble amarilla. No en el libro del negreirismo.

Hemos pasado por alto el gol anulado a Mbappé, dando por buenas (?) las discutibles imágenes que nos ofrece el mencionado Tatxo Benet, socio de una filial culé. Tampoco hemos incluido en el recuento la gota malaya de decisiones perjudiciales al Madrid de Soto Grado a pie de campo, en un delirante despiporre de faltas erradas y tarjetas valencianistas condonadas.

El Madrid ha ganado, pero la denuncia debe estar en todo lo alto. No todos los días podrán la épica y/o un descomunal Bellingham ganar al CTA, que es el auténtico ejército desarmado de Cataluña que erróneamente quiso identificar Vázquez Montalbán.

 

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Buenos días, amigos. La película de ayer la hemos visto muchas veces, de hecho, solo hubo que cambiar la hora del cartel: de Atraco a las 3 a Atraco a las 9 (pm). En realidad, cartel físico como tal no había, pero sí algo más importante: hechos. Procedemos a exponerlos.

Medina Cantalejo, el presidente del mismo CTA cuyo vicepresidente fue pagado por el Barça durante lustros, regañó en público, delante de sus compañeros de profesión, a Muñiz Ruiz por la expulsión de Flick, entrenador, casualmente, del mencionado club pagador del vicepresidente de los árbitros.

Si el jefe de los colegiados considera que uno de sus pupilos no ha actuado correctamente, lo más lógico habría sido que lo hubiese refrigerado alguna jornada. Sin embargo, lo premió designándolo árbitro de VAR del siguiente partido del Madrid, nada menos. Y contra el Valencia.

El mensaje era claro: Cantalejo le estaba poniendo en bandeja la redención a Muñiz, quien solo tenía que seguir los designios marcados por el sistema para purgar sus pecados.

Para arbitro de campo no tuvo más que mirar al cartel de la película y optó por Soto Grado, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.

Tras esta exposición de hechos, queda claro que el Madrid ya sabía que acudía al matadero.

Aun así, los blancos, ayer en Valencia de naranja chillón, comparecieron con su caraja habitual, con ambos laterales a un nivel o estado de forma impropio para este equipo y el resto de sombras habituales. Pareciera como si hasta que no lo castigan el equipo no saca el orgullo y se lanza a por los partidos.

Esta vez aguantó más puyazos de los habituales hasta que se vino arriba. El equipo che de esta campaña es un conjunto muy mediocre que deambula por la liga como alma en pena a punto de morir por segunda vez, sin embargo, los de Ancelotti lo resucitaron y lo convirtieron en una escuadra que obligaba a lucirse a Courtois cada pocos minutos. Pero tanto va el cántaro a la fuente que en una de esas la parada de Thibaut dejó el balón en la raya de gol a los pies de Hugo Duro. 1-0.

Entonces entró en escena Muñiz Ruiz, que decidió no considerar infracción la clara falta cometida sobre Rodrygo en el origen del gol y que Soto Grado Galindo no había señalado en directo. Después de la expulsión de Flick, el colegiado del VAR no podía defraudar por segunda vez a su jefe. Ni a los jefes de su jefe.

Tocaba remontar ante todo un colista de juego desastroso hasta ese partido, ante el CTA y ante el horroroso peinado de Vinícius, que cada vez abraza la fealdad capilar merma su rendimiento.

Precisamente en un empujón al propio Vinícius en el área pudo lucirse de nuevo Muñiz, que no avisó al admirador, al amigo, al esclavo, al siervo que andaba con el pito colgando por el césped. Algunos afirmaron que se trató de una carga con el hombro.

Después, otro penalti. Esta vez sobre Mbappé. Sí lo pitó Soto Grado Galindo. Muñiz intentó desde el VAR encontrar un resquicio, pero no lo logró y no fue posible dar marcha atrás. Así de claro fue. El CTA estaba de suerte, porque Bellingham se encargó de fallarlo. Al palo.

Dimitrievski tenía los dos pies por delante de la línea de meta y varios jugadores del Valencia se encontraban dentro del área. Como no influyen en la jugada, entre otras cosas porque el perjudicado es el Madrid, no se mandó repetir la pena máxima. Porque, al parecer, si un portero se adelanta en el penalti y resta ángulo de tiro al lanzador no influye.

El Madrid volvió a la carga y fabricó un golazo que se encargó de materializar Mbappé. Y ahí sí que anduvo rápido Muñiz, que llamó corriendo a Galindo para avisarle de que Kylian estaba fuera de juego por 5 milímetros. Ruiz estaba pletórico, lo estaba bordando. Soto Grado no cambia nunca su expresión bovina, de modo que la mantuvo.

Unos minutos más tarde, Dimitrievski se fue a por Vini cuando este estaba en el suelo, le dio un toque y lo agarró por la camiseta con clara intención de prender la corta mecha del brasileño. El siete respondió con fuerza similar, pero en la cara. Ocasión pintiparada para que el CTA expulsara al madridista.

Muñiz Ruiz llamó raudo de nuevo a Soto Grado Galindo y en el monitor le mostraron la repetición de la jugada desde un ángulo tomado desde la torre del Miguelete de la catedral de Valencia y centrándose en la respuesta de Vini y no en la provocación de Dimitrievski.

Mateu Lahoz puso de relieve esta manipulación evidente del VAR. Porque con la secuencia completa y la toma óptima, no es expulsión.

Para que sea roja ha de concurrir conducta violenta y para ello es necesaria la fuerza excesiva. Todos tenemos en la cabeza un futbolista de nombre Luis y de apellido Suárez que agredió y pegó a todo bicho viviente sin ser expulsado nunca en España por ese motivo. Y también recordamos a otro al que le gustaba mucho agarrar del cuello a sus rivales sin que sufriese consecuencia alguna.

Otro hecho controvertido es si el balón estaba o no en juego en el momento del suceso. La jugada acción-reacción, provocación-respuesta, comenzó con el esférico en juego. Ese gran compañero de profesión que es Dimitrievski picó a Vinícius con el balón en juego. El delantero del Madrid comenzó a mover los brazos con la pelota en movimiento y, unos milisegundos antes de que sus manos tocasen la cara del portero, se oyó el silbato. Parece más sensato considerar la jugada como un todo. Del mismo modo que cuando acaba el tiempo de juego y el balón se dirige a gol no se debe (aunque se haga, ¿verdad?) pitar el final del partido.

🗣 AUDIO REVISIÓN VAR

🗓 Jornada 12 | Primera División

⚽ @valenciacf 🆚 @realmadrid | 77'#ArbitrajeRFEF | @CTARFEF pic.twitter.com/WiwfVldSo2

— RFEF (@rfef) January 3, 2025


Parece que ahí sí el Madrid reaccionó y los sobresalientes —según las notas de Genaro Desailly— Modric y Bellingham dieron la vuelta al resultado. Aquí podéis leer la crónica del partido escrita por Ramón Álvarez de Mon. Los blancos demostraron que son los reyes de las remontadas.

Marca

El atraco a las 9 se produjo, lo que ocurre es que no fue suficiente para hacerse con el botín de los tres puntos, de modo que podemos calificarlo de infructuoso. El Madrid se sobrepuso a Soto Grado un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, a Muñiz Ruiz, a Medina Cantalejo, a todo el CTA, al sistema, a la mala decisión de Vini (pese a la provocación), a su propio juego y a sus propias carencias.

La victoria coloca al Madrid líder de la putrefacta liga.

As

Sport, como era de esperar, se agarra a la respuesta de Vinícius a la provocación de Dimitrievski para opacar la miseria institucional del FC Barcelona.

Sport

El club de los valors volvió a dejar tirado a Heurtel en el aeropuerto. Según indica Mundo Deportivo, «El Barça deshizo a última hora su fichaje por la oposición de los aficionados».

Mundo Deportivo

El diario de Godó dedica el principal espacio de su portada a Olmo y titula «Regla 1:1 para el Barça». Son dos asuntos diferentes, que el club cliente de Negreira pueda fichar acogiéndose a esa norma no significa que pueda volver a inscribir a Olmo y Pau Víctor, hecho que legalmente ya no es posible, aunque, como sabéis, se acabará produciendo.

Del mismo modo que la regla del 1:1 y las inscripciones son temas diferentes, que el Madrid juegue mejor o peor no justifica ningún atraco del CTA. Y que Vinícius esté más o menos acertado en sus decisiones no convierte en acertado un error arbitral.

Pasad un buen día.

-Courtois: NOTABLE. Brillante en las ocasiones iniciales del Valencia, aunque su rechace en el gol ché fue mejorable.

-Lucas Vázquez: SUSPENSO. El equipo necesita un lateral derecho, por muchísimo que le queramos.

-Mendy: SUSPENSO. Nunca fue excelente en ataque, pero ha perdido también su punch defensivo.

-Rüdiger: APROBADO. Ha bajado su rendimiento, pero la raza sigue ahí.

-Tchouaméni: APROBADO. Discreto.

-Valverde: NOTABLE. Su disparo lejano es siempre una amenaza y su solvencia en el juego es siempre destacable.

-Ceballos: APROBADO. Exasperó tardando demasiado en soltar el balón, también metió algunos buenos balones.

-Bellingham: SOBRESALIENTE. Gol salvador, asistencia en el primero, exhibición de juego, desgaste emocionante. Qué futbolista.

-Vinícius: SUSPENSO. Su expulsión fue injusta, pero sabiendo lo que hay en el CTA no debería dar la menor opción a que le echaran.

-Mbappé: APROBADO ALTO. Provocó un penalti y se echó el equipo a la espalda en el tramo final.

-Rodrygo: SUSPENSO. Intrascendente. Mucho tardó Ancelotti en sustituirlo.

-Modric: SOBRESALIENTE. Gol decisivo y minutos de oro.

-Brahim: NOTABLE. Encomiable esfuerzo, buena aportación.

-Camavinga: NOTABLE. Su contribución como lateral izquierdo fue decisiva.

-Asencio: SIN CALIFICAR.

-Ancelotti: APROBADO. Le salvan sus cambios, si bien demasiado tardíos. El equipo sale sin ambición en muchísimos partidos, incluido este, y eso va claramente en su debe.

 

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