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¡Qué bajo cayó el arbitraje!

 

Andaba dándole vueltas al Espanyol-Real Madrid cuando descubrí en el bonaerense diario Olé esta maravilla del colega Jorge Mario Trasmonte, el Pato en los ambientes. Un talento que, entre otras virtudes, la mayor que escribe como los ángeles, es considerado entre los suyos como la mayor autoridad periodística en el Reglamento del Fútbol y sus recovecos.

Bajo el título "¡Qué bajo cayó el arbitraje", escribe Trasmonte: "En esto convirtió la conducción de Federico Beligoy (el Medina Cantalejo de allí) al arbitraje argentino. En un plantel de sumisos, chupamedias, especuladores, acomodaticios, temerosos, sin credibilidad en el mundo del fútbol (buenos y malos los hubo siempre, pero de lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones)".

Tomó aire y remató: "Acaso pase mucho tiempo antes de que los árbitros puedan recuperar la imagen de honorabilidad que arrastran por el piso en este ciclo".

Trasmonte: "Buenos y malos los hubo siempre, pero de lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones"

El artículo venía a cuento tras la labor del arbitral en el partido Barracas Central-Banfield de la Primera División de allá que terminó con triunfo local por 1-0.  "La lamentable actuación de Luis Lobo Medina (el trencilla) en el triunfo de Barracas Central es un síntoma de la descomposición".

No fue Trasmonte el único en entrar en el asunto. Clarín habla de "triste postal del fútbol argentino" y destaca que "un gol en offside y un penal no cobrado a favor del conjunto presidido por el hijo de Chiqui Tapia (Matías) que llamaron la atención de todos". Chiqui es Claudio Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, la famosa AFA.

Arbitraje y descomposición, falta de credibilidad, honorabilidad en entredicho... De lo que se descree cada vez más es de su buena fe y sus intenciones es antológico y muy compartido por aquí. Esos son términos que podrían aplicarse a nuestro fútbol con poca posibilidad de enmienda, por no decir nula. ¡Qué bajo cayó el arbitraje! es un titular que cabría aquí, la mar de exportable. Y triste postal del fútbol argentino, acabar en fútbol español sin ningún esfuerzo.

Medina Cantalejo

Como ningún esfuerzo por remediarlo ponen los fenómenos que van turnándose por la Federación y alrededores, el CTA, por supuesto. Pertenecen a la misma fauna milenaria y si alguno llega de fuera, escasísimos ejemplares, acaba convirtiéndose en el mayor hincha de todos. Hay mucho que mantener. Y quien manda, manda.

La buena fe y sus intenciones. Llegados a este punto que se dude de ellas el Madrid mediante, juegue él o los equipos que pueden discutirle un título, parece legítimo. El sábado, el penalti no pitado, el gol anulado, toda la voluntad de comprensión hacia la "difícil labor arbitral" queda arruinada ante la no tarjeta roja a Romero, asombro del fin de semana en toda Europa. A quienes sostienen que todo forma parte de un plan anti Real Madrid es difícil replicarles.

El problema del sábado, y es absurdo comentarlo, no fue el Espanyol, ni se trató de echarle una mano: el problema fue el de tantas veces el Madrid mediante

¡Oiga, que el Celta en la Copa...! Efectivamente, aquello pareció penalti. Para mí lo fue y no se pitó. Es que resulta imposible no equivocarte una vez, incluso tres o cuatro, a favor de uno u otro en cuarenta y pico partidos de competición nacional. Y lo sucedido en Cornellá abona esa teoría: ningún españolista recuerda la última vez que su equipo fue beneficiado por el árbitro y asociados.

Fíjense que mucho amigo me fue comentando su pena entre risas: ¡debieron guardarse algo para el día del Barça! Se lo quité de la cabeza: ya sabes que eso no ha pasado nunca. Recuerden, mano de Messi, desmayo de Xavi ante Baena, todo eso. Cobra y p'a casa. Tres veces en un mismo partido, probablemente jamás a lo largo de su historia, que es la de la Liga, pues su primer gol lo metió Prat, delantero periquito.

Famoso fue aquel gol que le dieron a Griezmann en Cornellá sin que nadie en este mundo y el otro supiera si la pelota había o no traspasado la línea de gol en el último Espanyol-Atleti. El gol anulado a Montes, legal, limpio, legítimo, en Mestalla que firmó su último descenso. El problema del sábado, y es absurdo comentarlo, no fue el Espanyol, ni se trató de echarle una mano: el problema fue el de tantas veces el Madrid mediante.

Lo cual lleva a otra postal del fútbol español: el Madrid sólo ganará la Liga si es el equipo incontenible de la pasada temporada, una derrota en 38 partidos. Si vacila, y ciertamente eso le ha venido pasando esta temporada, lo tiene imposible. Ha sucedido estos últimos muchos años. Lo borda o miau. Ah, la última es que los videos de Realmadrid TV encabritan al personal arbitral y le pasan factura. ¿Sin vídeos cambiaría la cosa? Déjenme un minuto, me ha entrado pis de la risa.

La última es que los videos de Realmadrid TV encabritan al personal arbitral y le pasan factura. ¿Sin vídeos cambiaría la cosa? Déjenme un minuto, me ha entrado pis de la risa

Ya estoy de vuelta, ¡jaaaaaaaja, qué alivio! Y bueno, Rüdiger, 20 días. Hay eso, días, en que mejor no levantarse. Pero no hay más remedio que hacerlo. Y el Madrid se levantó hoy mismo en un ambiente adverso entre lesiones, mangazos, partido día sí y al otro casi, todo eso.  Ayer le cascaron cinco al City, por cierto. No, bien no están pero tienen una ventaja: sólo se enfrentan al rival de turno, no se ven obligados a gastar energías contra otros entornos... En eso, tampoco el City es el Madrid. En fin y adiós: sumisos, chupamedias, especuladores, acomodaticios, temerosos. El periodismo argentino, ¡qué seríamos sin él!

 

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El partido de ayer de Cornellá es el típico de la liga española cuando el Real Madrid se acerca peligrosamente al título, sobre todo cuando ha ganado el anterior. En una palabra, intolerable. Es intolerable que el Real Madrid vuelva a ganar la liga, porque, entre otras cosas, no ha pagado religiosamente al vicepresidente de los árbitros durante décadas, porque denuncia los desmanes de los que cobraban esas cantidades en la época de Negreira y porque no está dispuesto a tragar con la aberraciones económicas, sociales y deportivas del tinglado montado alrededor de la Liga, la RFEF y la UEFA. Pues eso, montan una competición preparada para que no la gane el Madrid (palabras de Buffon, que no son mías), y cuando eres líder destacado, se produce un atraco a mano armada como el de anoche en Barcelona.

Ya no es una cuestión de un penalti o de otro, de una expulsión o de otra, de un gol anulado u otro. Es una cuestión de Estado. El Real Madrid no puede repetir título y, además, muchos de los madridistas compran el relato de que la culpa está dentro del club, cuando la verdad, la única verdad, es que el único responsable de que esto ocurra es el sistema montado para que estos desalmados sigan cobrando los 300.000 euros de turno al año.

¡Cambiemos el CTA!

Lo de ayer fue una prevaricación en toda regla, el cuerpo arbitral tomó decisiones injustas a sabiendas de que lo eran, condicionaron el resultado y, por ende, parte de la competición. No sabemos, pero lo intuyo, que estos tres puntos, pueden ser determinantes para el devenir del título, porque, no lo olvidemos, el sábado en Chamartín, contra el At. Madrid, el atraco va a ser de órdago a la grande. El escándalo será mayúsculo. Vamos a ir preparándonos de antemano porque es lo que va a pasar. Luego, le echarán la culpa a Ancelotti y a Florentino, pero que nos van a hacer no ganar el partido ni cotiza en ninguna bolsa de valores que se precie.

Brahim cumplió 100 partidos totales (amistosos incluidos) en el Real Madrid, no hubo para más. Hoy ni siquiera acudiré a Miguel Gila para que haga su llamada. Hoy no hay chistes, hoy no hay chanzas, hoy no me meto con el Código Penal andante ni con nadie, hoy no culpo a los jugadores ni al cuerpo técnico, hoy sólo hay resignación. No nos van a dejar ganar el campeonato. Igual que no nos van a dejar ganar la Copa de Europa esta temporada.

Es intolerable que el Real Madrid vuelva a ganar la liga, porque, entre otras cosas, no ha pagado religiosamente al vicepresidente de los árbitros durante décadas

Esto es como en 1961, con los dos árbitros ingleses que nos echaron de Europa porque no se podía consentir que ganáramos 6 seguidas. Esto es como en la temporada 1965/66 o en la 1990/91, que no se podía consentir que levantáramos 6 ligas consecutivas. Es igual, no lo van a consentir y lo están consiguiendo. Da igual lo que haga el equipo, siempre saldrá algo o alguien que obstaculice el normal devenir de los hechos. Da igual. Eso sí, mientras parte del madridismo compre el relato de que la culpa está dentro y no fuera, en el sistema, no habrá solución. Sólo con la unión de todos contra los estamentos, se podrá hacer algo.

Si seguimos insultando a Ancelotti, a tal o cual jugador, si en nuestro inmenso conocimiento de la gestión deportiva y empresarial, seguimos diciendo que no ha habido buena planificación o que se lesiona fulano o mengano por culpa del entrenador y de la mala planificación (reitero), sólo conseguiremos seguir haciendo el caldo gordo a los que nos odian, que son muchos; la prensa (la primera que cobra, no lo olvidéis), los árbitros (los que siguen cobrando de una u otra forma), la Federación (que sigue viviendo como curas a costa de nuestras audiencias), la Liga (que se forra a costa de arruinar al resto de clubes y de tirar contra el nuestro), y las aficiones contrarias, que están encantadas viendo cómo nos damos bofetadas entre nosotros. Si es que somos peor que Abundio, vaya… vosotros veréis, yo no pienso hacerlo.

Os dejo. Ya sabéis, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡HALA MADRID!

 

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Hoy es el aniversario del nacimiento de José Samitier, el primer caso Figo de la historia. De Les Corts a Chamartín en mitad del debate sobre la identidad de Cataluña y su encaje con el resto de España durante periodo republicano. En La pelota sí se mancha, enmarcado en el capítulo dedicado al Madrid, la II República y la Guerra Civil, se pormenorizan todos los detalles de su fichaje y la venganza contra sus ex.

“Llegó la primera bomba mediática entre Madrid y Barcelona. José Samitier, después de 14 años liderando a los culés, se pasaba al enemigo. Sentimentalmente, el shock resultó más profundo que el caso Figo, pues el jugador había nacido nada menos que en el barrio de Les Corts, donde estaba el estadio culé, y había sido catapultado como símbolo del orgullo catalán desde los años 20.

¿Qué pasó para que todo se rompiera? Lo primero y más cru­cial de todo, su buena relación con Santiago Bernabéu, por aquel entonces secretario del club, y con Ricardo Zamora, compañero en la Selección y «hermano», como ellos se llamaban. Lo segun­do, la decisión del F.C. Barcelona de prescindir de un ya maduro Samitier (a punto de cumplir los 31) debido al proceso de reno­vación en el que se encontraba inmerso por los malos resultados del equipo. No habría otra ocasión mejor para asestar un doble golpe, moral y deportivo a los culés. Y don Santiago no era muy de dejar escapar las oportunidades.

La cosa fue así. El 1 de enero de 1933 el Madrid visitaba Les Corts en la sexta jornada de Liga. Unos días antes, el 28 de di­ciembre, Samitier había recibido la comunicación por parte del club de que prescindiría de sus servicios. De indiscutible entre 1919 y 1932 a desdeñado. Demasiada injusticia para un mito. Entonces Bernabéu, ladino como pocos, aprovechó para hablar con él tras el partido y, sin recurrir a servilletas ni remiendos, le preguntó directamente si le gustaría jugar en el Madrid. La res­puesta fue clara y las consecuencias inmediatas: el 7 de enero se produjo la firma del jugador en las oficinas del club blanco ante el estupor de la afición blaugrana y el regusto de la madrileña. 7.000 pesetas como prima de fichaje y 15.000 de sueldo anual pusieron las matemáticas al acuerdo.

«En la soleada mañana de Castilla, Getafe se envuelve en un polvo de oro». Tan elegante como el inicio de la crónica del AS sobre su llegada a Madrid, aterrizó el jugador. Ataviado con som­brero, traje y abrigo, y acompañado de Zamora, el reportero dis­frutó de un periplo con ambos que hoy suena a ciencia ficción. Compartió su coche, fue testigo de sus conversaciones, de los primeros encuentros con otros compañeros blancos e, incluso, presenció la instalación de Samitier en la casa del portero, su pri­mer hogar hasta que encontró uno propio. Otros tiempos. En la entrevista, intenciones claras: «No hubiera salido del Barcelona de no haber sido para venir a Madrid».

La frase —pero sobre todo el fichaje— enalteció el orgullo ma­dridista al tiempo que hirió como un cuchillo los ánimos de toda Cataluña. Fue un ingrediente más en la candente porfía sobre el encaje catalán, que por aquellos años ya provocaba movilizacio­nes y refriegas. El Estatuto de Cataluña, que llevaba sólo cuatro meses vigente, se aprobó tras un debate de altura entre Azaña y Ortega y Gasset. «Nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que además de patriótica sea acertada», advirtió el pri­mero. «Un Estado en decadencia, fomenta los nacionalismos; un Estado en buena ventura, los desnutre y reabsorbe», sentenció el filósofo y escritor.

Samitier estaba en su declive, pero todavía le quedaban dosis de esa tremenda calidad que lo habían convertido en el futbolista más célebre de nuestro país (después del inalcanzable Zamora, por supuesto). Jugaba de medio o en cualquier posición del ata­que, y era tan ágil y técnico que lo apodaron El Mago. Su último truco sería en Chamartín.

La vendetta contra el Barça llegó el 5 de marzo, en la jorna­da 15. Los catalanes comparecían sin opciones al título, pero el traspaso de Samitier convirtió el partido en cuestión de Estado. El catalán, titular junto a Olivares, Luis Regueiro, Lazcano e Hila­rio, anotó un doblete que le dio la victoria al conjunto entrenado por el inglés Robert Firth por 2-1”.

 

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Era el minuto 81. Ancelotti decidió finalmente obedecer a la voz de la lógica, encarnada en el coro cósmico de millones de madridistas delante de las pantallas de sus casas o de los bares, desde Bangladesh a Colombia, pasando por Lesoto o Budapest. Sí, había hecho un cambio antes, pero había sido forzado por la lesión de Rüdiger. No sabemos si se ha enterado de que puede hacer hasta cinco, y que en este nuevo fútbol no señalas ni marcas a nadie por sustituirle porque con este calendario la cosa ya no va de quién está jugando mal para mandarlo al banquillo, sino de meter en el césped sangre nueva, energía, mentes despejadas, piernas frescas. El Madrid pierde ayer por una nueva actuación arbitral sesgada y calamitosa, pero también por la falta absoluta de reflejos de un entrenador que por palmarés es el mejor del mundo, sí, y que sin embargo esta temporada está incurriendo sistemáticamente en el grave pecado de omisión de no utilizar los recursos de los que dispone, entendiendo el equipo como un ministerio donde los reglamentos (?) impiden dar descanso a los que acumulan más trienios, o algo así.

Aparte como decimos de la de Asencio, hubo que esperar hasta el 81 para ver una sustitución. Entró Modric, gloria del fútbol mundial a quien brindar nueve minutos resulta casi ofensivo, y siguieron sentados en el banquillo Güler, Endrick… El partido acabó y no tuvieron la menor oportunidad de echar una mano. Hay abundancia (alguno dirá sobreabundancia) de talento ofensivo, pero Ancelotti solo saca a la calle los mismos rolls-royces, dejando otros cuantos languidecer en el garaje.

En defensa, en cambio, ya prácticamente ha agotado su capacidad de rotar, máxime con la lesión de Rüdiger anoche. El central tiene afectado el bíceps femoral de la pierna derecha y se estima una baja aproximada de 20 días que deja al alemán fuera de la eliminatoria copera, el importante derbi y la eliminatoria ante el City. Ya no hay a quien poner a jugar, casi literalmente. Alaba está demasiado verde tras su lesión. Militao está fuera. Tchouaméni está fracasando en ese puesto. Jacobo Ramón es demasiado inexperto. Asencio necesita un compañero. Dénselo, por favor. Tiene que haber en algún confín de este planeta (y el Madrid debería llegar a todos los confines) un defensa solvente a quien le siente razonablemente bien la camiseta blanca. Una cesión por unos meses. Un fichaje express. Lo que sea. Queda día y medio. Denle un defensa a Carletto…

… o a otro.

 

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Buenos días. PreVARicación, prevaricación y postvaricación. En el campo, en la sala VOR, en la otra sala VOR de Clos Gómez, en la realización, en la narración, en los medios, en el CTA, en la Federación y en la Liga. Y el día que falla, ahí está el Gobierno para echar una mano. Prevaricación. En prosa, en verso y cantada a ritmo de Ska-P, a gusto del consumidor. Pero prevaricación pura y dura. Con premeditación y alevosía, agravantes de un delito eternamente impune por el cual el único castigo lo sufre la víctima. Desde hace cien años.

A pesar de la «negligencia» de Ancelotti y del club, el Madrid se estaba escapando peligrosamente en el estercolero doméstico, hecho que encendió todas las luces rojas del sistema. El último apaño hecho con el Barça había sido demasiado evidente y no pueden permitir que a las pocas semanas carezca de utilidad. Tampoco pueden dejar caer al colaborador necesario que viste a rayas rojas y blancas.

Precisamente con el Atleti comenzó la faena ayer. Gallagher le clavó los tacos a Jan Salas casi a la altura de la rodilla cuando el mallorquinista se encontraba con la pierna apoyada.

¿Le expulsó? No, amarilla. Podemos pensar: el trencilla estaría lejos de la jugada, no lo vio, y los del VAR quizá estaban filtrando audios a Gerard Romero y se les pasó revisarlo. Pues García Verdura estaba exactamente donde veis:

Verdura tenía la mirada clavada (como los tacos) en la jugada. La vio y no expulsó al jugador atlético. ¿Qué palabra define el comportamiento arbitral? Prevaricación. Verdura sabía que el Atleti juega contra el Madrid el sábado y no quería que le pusieran las peras al cuarto por haber expulsado a un colchonero y que de este modo no pudiese ser de la partida contra los blancos.

Después, a las 21, comenzó en Cornellá la clase maestra impartida por Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva de cómo roVAR.

Cómo sería el atraco de descarado que hasta Marca —diario cuyos intereses lo mueven a ser hostil contra el Madrid— no ha tenido más remedio que rendirse a la evidencia. As también dedica su portada a una de las VARbaridades de la noche.

Mirad dónde está el árbitro:

1-0: Ancelotti nunca hace cambios; el CTA tampoco

Observad la cara de Romero cuando está a punto de dar caza a Mbappé:

El gesto:

Fijaos en la secuencia de vídeo y en cómo Romero se impulsa para lazar los tacos de su bota contra Kylian y cómo hace ese último esfuerzo para derribarlo.

La entrada de Romero sobre Mbappé 💥

Los jugadores del Real Madrid reclamaron su expulsión, pero el árbitro no acudió al VAR 🖥️#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/bGiOdtioWH

— DAZN España (@DAZN_ES) February 1, 2025

Es una agresión terrorífica que bien podría haberle costado la carrera profesional a Mbappé. Sin embargo, Iglesias Villanueva no estimó necesario avisar a Muñiz Ruiz de que era expulsión. Pero es imposible que un adulto funcional no vea ahí roja. Prevaricación.

Tras poder haber arruinado la vida deportiva de un compañero, estas son las explicaciones y la manera de hablar del agresor:

🗣️ Carlos Romero, sobre su entrada a Mbappé

"Intenté frenarlo como pude, fue un poco fea"#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/2hRUmLRfWN

— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) February 1, 2025

Aunque al menos calificó su entrada como «un poco fea», porque según Manolo Gómez —es el entrenador del Espanyol— Romero «realmente ni lo toca».

🗣️ Manolo González, sobre la entrada de Carlos Romero a Mbappé

"Es una entrada dura, pero es de amarilla. Si lo veis, realmente ni lo toca. Si lo engancha, quizá sí sería roja"#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/8LrTaZkYgL

— DAZN España (@DAZN_ES) February 1, 2025

Afirma que no cree que sea «para hacer daño, sí para parar la contra». A ver, Manolo, emites frases contradictorias, no puede ser verdad simultáneamente que no lo toque y que sea para parar la contra. De todos modos, te dejamos gentilmente aquí de nuevo la imagen para que aprecies el plantillazo. Una pista: fíjate en la media de Kylian.

La consecuencia de la no expulsión de Romero fue que el perico anotó después el gol de la victoria local. Por lo tanto, la actuación arbitral decidió de facto el partido. Romero empujó la pelota a la red, pero los autores intelectuales del gol fueron Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva. Perdón por utilizar el término «intelectuales» para hablar de ambos sujetos. Aunque realmente ellos tampoco fueron los máximos responsables, sino sus jefes, los mismos que estaban cuando el FC Barcelona compró al CTA durante al menos 17 años.

Pero luego lo grave es que Florentino pida que se regenere el organismo después de décadas de corrupción. Lo grave es pedir limpieza en la competición.

Esta jugada no fue la única. Antes, habían anulado un golazo a Vini porque un defensor blanquiazul decidió agarrar por el cuello a Mbappé. Ese es el inicio de la jugada. Pero el francés tuvo la mala idea de quitárselo de encima en lugar de tirarse en el área. Y le señalaron falta. Es decir, a Kylian le hicieron penalti y, por tanto, gol anulado a Vinícius. Prevaricación.

No fue el único penalti no pitado. Estas manos extendidas en posición no natural tampoco fueran merecedoras de la pena máxima:

Tampoco fue penalti un abrazo del oso que sufrió Bellingham en el área. Evidente, cristalino. Ni otra patada de Paul Lozano sobre Kylian tan obvia cono esta:

En el apartado disciplinario, Muñiz Ruiz decidió —como señala Alberto Cosín en su crónica— que valen lo mismo las protestas que las entradas criminales, porque mostró amarilla tanto a Romero por cazar a Mbappé como a Kumbulla por protestarle.

Sin embargo, tampoco aplicó el reglamento, concretamente cuando habla de reiteración, para amonestar a Pol Lozano después de cometer cuatro faltas. La acción de la imagen siguiente no es que no fuese amarilla, es que no fue ni falta.

Muñiz Ruiz es el mismo árbitro que anuló desde el VAR sendos goles al Madrid en el Sánchez Pizjuán y en Mestalla por fuera de juego que se demostró después inexistente gracias a las imágenes grabadas por aficionados desde la grada. Como realizó bien su trabajo, le premiaron con el partido de ayer, para poder seguir con su labor. ¿Cómo es posible que anulara los goles si luego se demostró que eran legales? Recordemos que el suministrador de imágenes al VAR es Tatxo Benet. Además de ser avalista del club, ya sabéis lo que piensa de que el FC Barcelona se comprara al estamento arbitral durante décadas.

¿La prensa catalana qué dice de toda esta prevaricación?

Sacad la lupa y buscad. No vais a encontrar nada. Es parte de la trama, negar la evidencia.

Y después de todo esto, la culpa es de Ancelotti y del Madrid. Pues qué queréis que os digamos, que hoy, precisamente hoy, no nos sale ensañarnos con los nuestros. Es prácticamente imposible no desquiciarse en un partido en el que desde el minuto uno se vio que se trataba de un atraco premeditado.

Además, Rüdiger cayó lesionado. Hecho que sorprende a un total de cero personas después de que juegue sin descanso absolutamente todo. Decíamos antes que hoy no es el día para cebarse con los nuestros, pero es imposible negar lo evidente, la gestión de Ancelotti de los recursos disponibles apuntaba claramente a que Antonio caería tarde o temprano.

Es una noticia nefasta porque debido a la alergia a alinear a Asencio y al empeño de Carlo en utilizar jugadores que o bien no son defensas o bien no tienen nivel para ser titulares del Madrid, hace que la mayoría de los partidos el equipo juegue con un solo defensa de verdad: Rüdiger. Y ya no lo tenemos. Además, como fichar en el mercado invernal es pecado, no se espera a nadie.

El asunto de los cambios y de conformar un equipo más fresco que pueda abordar estos partidos con hambre y fondo físico va también en el debe de Ancelotti, cuya inacción desespera cada vez a más aficionados.

Sin embargo, por mucho que haya errores propios de bulto y el Madrid jugase el partido a un nivel bajísimo, no hay que perder de vista que el encuentro de ayer lo decidió el CTA presidido por Medina Cantalejo, discípulo de Negreira, sirviéndose de Muñiz Ruiz en el terreno de juego y del VAR de Clos Gómez, vía Iglesias Villanueva. Culpar de todo al Madrid es caer en el juego de los corruptos que han construido todo este entramado putrefacto.

Pasad un buen día. Dentro de lo posible.

Arbitró Alejandro Muñiz Ruiz del colegio gallego. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

En la primera mitad se reclamó un penalti en el área perica. Una mano de Jofre cuando pugnaba con Fran García. Está extendida y abierta. Incomprensible que no se señalase la pena máxima. Luego, llegó otra jugada polémica con el tanto anulado a Vinicius. Mbappé es agarrado del cuello por Pol Lozano y el francés forcejea hasta que suelta el brazo y manda al suelo al jugador local. Pitó la acción más alevosa y el gol de Vinicius no subió al marcador. Aquí sí acertó.

Además, permitió un par de entradas duras que se saldaron sin amarilla. Una entrada a Vinicius de Pol y un codazo peligroso de Cabrera a Mbappé. Debió mostrarse más tajante en las dos jugadas.

En la segunda mitad debió expulsar a Carlos Romero por una entrada terrorífica a Mbappé. Mayor golfería fue la de Iglesias Villanueva por no avisarle desde el VAR. Lástima que no les hagan las entradas a ellos, así sabrían qué se siente. Otro penalti se comió en la segunda en un agarrón doble de Cabrera y Lozano a Bellingham en un córner.

La última amarilla fue por protestar a Kumbulla, porque valen lo mismo que las entradas criminales.

Muñiz Ruiz, LAMENTABLE y FUNESTO.

 

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-Courtois: SIN CALIFICAR. Un tiro, un gol. No pudo hacer nada por pararla.

-Lucas V: APROBADO. Ni bien ni mal.

-Fran García: SUSPENSO. Una exhibición de impotencia.

-Rüdiger: SIN CALIFICAR por lesión.

-Tchouaméni: SUSPENSO. Nos está poniendo imposible su defensa, como él se lo pone a la defensa del equipo.

-Asencio: APROBADO. Digno.

-Valverde: APROBADO. Por lo menos no para de correr.

-Ceballos: APROBADO. Exceso de arabesco y toque plano.

-Rodrygo: APROBADO. Lo intentó.

-Bellingham: SUSPENSO. Desconocido.

-Vinícius: SUSPENSO. Muy desacertado.

-Mbappé: APROBADO. Estuvo a punto de marcar un gran gol. Bien marcado.

-Modric: SUSPENSO. Tan desconocido como Bellingham en los minutos que tuvo.

-Ancelotti: SUSPENSO. No puede haber ninguna razón que justifique su inacción en el banquillo.

 

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El Real Madrid perdió contra el Espanyol en un partido en el que sus errores y los del árbitro le condenaron.

Ancelotti optó por un once bastante predecible. Fran por Mendy, Vinícius de vuelta en su sitio y Ceballos titular junto con Valverde.

No le llevó mucho tiempo al Madrid tomar el control del partido. El Espanyol salió combativo, pero pronto asumió que el Madrid tendría el balón. Sin embargo, los madridistas tocaban, pero no atacaban. Eran minutos de toma de contacto.

La mala noticia de la primera parte fue la lesión de Rüdiger. La carga de minutos del alemán estaba siendo infernal y acabó pasando factura. Entró Asencio en su lugar. Poco después, Vinícius marcó un gran gol pero el árbitro señaló falta previa de Mbappé.

Lo más bonito de la primera parte fue un regate difícil de imaginar de Vinícius, pero la jugada no acabó siendo trascendente. El Madrid debía incrementar su ritmo en la segunda parte si quería ganar un partido fundamental.

En el minuto 50 llegó la mejor ocasión para el Madrid. Bellingham disparó muy duro y el rechace de Joan García lo recogió Mbappé, que se encontró con el portero y el palo. Poco después la tuvo Vinícius tras un centro de Lucas. El conjunto visitante parecía estar incrementando el ritmo y Asencio corregía los errores de Tchouaméni atrás.

En el 60’, Romero hizo una entrada de roja clara a Mbappé en un peligroso contragolpe, pero el árbitro se quedó en la amarilla. Entre el gol anulado, una mano no señalada en el área del Espanyol y esto, el arbitraje estaba decidiendo el resultado del partido.

El Madrid cada vez llegaba más, pero no acertaba ni terminada de doblegar a un combativo Espanyol.

En el minuto 75, Rodrygo hizo una gran jugada, pero su disparo se encontró con el palo. El segundo del partido. Un minuto después, Joan García le hizo un paradón increíble a Mbappé.

En el 79’, entró Modric por Ceballos. El 0-0 era difícil de explicar por las ocasiones del Madrid.

En el 83, Romero, el jugador que debía estar expulsado, marcó el 1-0 en la primera ocasión del Espanyol en todo el partido. Brahim entró por Lucas.

No era el día, Vinícius en el 92 la volvió a tener, pero su disparo se marchó desviado.

 

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Con la venia. Vayamos por partes. Imaginen que una tarde de aburrimiento, mucho aburrimiento, deciden hacer un experimento. El experimento consiste en lanzar un dado 600 veces e ir apuntando los resultados. Imagínense que el 6 ha salido 250 veces. Saben que eso no es posible. Saben que la probabilidad de obtener un 6 al lanzar un dado es de 1/6. Y también saben que en 600 lanzamientos, el 6 habrá salido un número de veces muy próximo 100, ya sea por exceso o por defecto. E intuitivamente saben que si ese número se aleja mucho de 100 es que hay gato encerrado. La pregunta es: ¿dónde está la línea roja a partir de la cual algo empieza a oler a podrido en Dinamarca?

Existen herramientas estadísticas que nos permiten fijar ese límite a partir del cual las diferencias existentes entre lo esperado y lo obtenido es significativamente tan distante como para sospechar que no solo el azar o la casualidad son los responsables. El gato encerrado o el hedor en Dinamarca. Y ahora vayamos al limpio y transparente fútbol patrio, en concreto a esa herramienta llamada VAR que venía a ayudar a los árbitros en aquellas jugadas conflictivas. Esa herramienta que es gestionada por personas imparciales, objetivas y sin conflictos de intereses con otras instituciones.

Hecha esta introducción, estaba yo dando una vuelta por X, y hete aquí que tropecé con varios posts que incluían pantallazos de cuadros con información estadística sobre goles anulados por el mencionado VAR. Seguro que todos aquellos de ustedes que tienen cuenta en X ya sabrán a qué me refiero. Esta información era aportada por dos ingenieros de telecomunicaciones (vía @AtalayaBro37373 y @imlsaman en X. Les recomiendo que sigan sus cuentas en X y el canal de youtube del primero, El Teleco Calvo, se echarán unas risas). En un primer vistazo, la cuestión me pareció tan grosera que no daba crédito. Y entonces recordé el caso de los dados cargados que nos solían poner de ejemplo en la Facultad para explicarnos los contrastes de homegeneidad/independencia. Los datos que les acompaño a continuación desprenden el mismo hedor que el ejemplo de los dados que les he referido en el primer párrafo.

Esta información no necesita de añadidos y explicaciones. Es, por sí misma, lo suficientemente descriptiva. Nuestro dado parece estar trucado, pero ¿a partir de qué medida, información, magnitud o valor de alguna variable lo podemos afirmar? Para saberlo, tiré de mis tiempos lejanos de universidad, y utilicé el test estadístico de la Chi-cuadrado. Este test nos proporciona un número adimensional sin magnitud. En síntesis, este número (X2), que en adelante llamaremos La Palanka, para que nos resulte más familiar y menos repelente o propio de estiraos, nos mide la diferencia entre los goles observados y los goles esperados. Tanto para los validados como para los anulados. Intuitivamente: cuanto mayor sea este número, mayor será la diferencia entre lo real y lo esperado. Nos indica si podemos albergar motivos para dudar de que la realidad se aleja mucho más de los razonable de lo que teóricamente debería haber sucedido.

Lo real lo conozco, es lo que hemos observado. Para el caso del Real Madrid, 489 goles validados y 33 goles anulados. ¿Cómo calculo lo esperado? En el caso de los dados, el cálculo es muy sencillo. Si lanzo un dado 600 veces, sabiendo que la probabilidad de cada cara del dado es de 1/6, espero que el 6, como valor más probable, salga 600 * 1/6 = 100 veces. Cada uno de los seis números del dado tendrán una distribución teórica esperada de 100. Esta distribución teórica la compararemos con los datos observados de nuestro experimento.

Quintero González en el Real Madrid - Las Palmas

En nuestro caso, para calcular los valores esperados, debería conocer la probabilidad de que un gol sea anulado por el VAR. A diferencia del ejemplo de los dados no conozco este dato, pero lo puedo estimar del siguiente modo: 165 / 4120 = 0,04. A partir de ahí, para el caso del Real Madrid, opero de la siguiente manera: 0.04 * 522 = 20,91 goles anulados esperados. La diferencia de lo observado a lo esperado: 33 – 20,91 = 12,09. Es decir, en teoría, han sido anulados 12,09 goles más de los esperados. Luego los goles esperados no anulados serán los 489 goles validados más 12,09 goles que no deberían haber sido anulados. O sea, 501,09 goles esperados.

Ambas diferencias, goles anulados y goles validados, observados y esperados, han de ser tenidas en cuenta para el cálculo de La Palanka. Con ambas diferencias, procedo a calcular los datos que aparecen en las dos últimas columnas del cuadro que sigue un poco más abajo.

Y ya no les quiero aburrir con más cálculos de frikis. A continuación, el cálculo anterior lo repito con todos los equipos y hago una serie de operaciones con las diferencias, sumo todo y obtengo La Palanka. Acompaño los resultados, por si hay algún que otro friki en la sala al que, extrañamente, pudiera resultarle de interés:

(*) Los datos que aparecen se calculan de la siguiente manera: cada diferencia se eleva al cuadrado y el resultado se divide por el valor esperado.

La Palanka sería el resultado de sumar 0,8068 más 19,3384. O sea, 20,1452.

Otra cosa más antes de pasar a interpretar el resultado de La Palanka. La información abarca desde el inicio de la temporada 18/19 hasta la jornada 20 de la actual temporada. Dado que la historia del VAR comenzó en España en la temporada 18/19, contemplamos un escenario de casi 300 partidos por equipo, por lo que la muestra es tan amplia que los datos no incluidos de la jornada 21 afectarán, en su caso, mínimamente a las conclusiones finales.

Los dos ingenieros aportan mucha más información muy interesante. Les recomiendo que vayan a sus cuentas de X y la analicen sin cabrearse demasiado. Yo solo he tomado una parte mínima, y por ello les doy las gracias porque, como todo el que ha trabajado con la estadística sabe, lo más difícil es buscar información, depurarla y elaborar un formato sencillo e inteligible.

Y vamos con lo mollar, la esencia de este humilde artículo.

Intentaré explicar esto como a mí me gusta que me explican las cosas. Lo que sigue a continuación no es estadística descriptiva que, como su propio nombre indica, describe. Ahora hablamos de tomar decisiones e inferir en base al comportamiento de variables aleatorias.

Queremos saber si la proporción de goles anulados por el VAR es la misma para todos los equipos. Esta será nuestra hipótesis nula. En estadística, cuando se plantea una hipótesis nula, se debe acompañar de cierto margen de riesgo que estamos dispuestos a asumir. Se llama nivel de significación y los niveles de significación más utilizados son del 10%, 5% y 1%. Fijaremos para nuestro caso un nivel de significación del 5%. Esto implica que estamos dispuestos a asumir que rechazaremos la hipótesis nula, siendo cierta, solo en el 5% de los casos.

El valor calculado (La Palanka) es en realidad un estadístico que se ajusta a una función matemática que recibe el nombre de función de densidad de distribución de probabilidad y nos proporciona una probabilidad en función del valor calculado. Viceversa, para una probabilidad determinada, esta función me dice cuanto vale dicho estadístico (La Palanka). Me explico: imaginen una función que nos proporcionase los tomates que se podrían comprar con una cantidad de dinero determinada o, viceversa, cuanto dinero necesitaría para comprar una cantidad de tomates determinada. La función de densidad y el valor de La Palanka es lo mismo.

En nuestro caso concreto, estamos dispuestos a asumir un riesgo de equivocación del 5%. Esta es la probabilidad determinada. El valor límite que se corresponde con esa probabilidad (Excel nos da ese valor) es de 18,3070. Todo lo que esté por debajo de esa cifra me vale para aceptar mi hipótesis nula de que el VAR anula goles a todos los equipos en la misma proporción. Sin embargo, nuestro valor calculado en base a la diferencia entre la muestra observada y la esperada, nos da una cifra superior (20,1452). Luego hemos de rechazar, al nivel de significación del 5%, la hipótesis de que el VAR anula goles a los equipos en la misma proporción, más allá de las diferencias lógicas debidas al azar o la casualidad. Hay una evidencia estadística suficiente para sugerir que lo que propone la hipótesis nula no es verdadero.

Rechazamos la hipótesis de que el VAR, por los motivos que fueren, no anula goles en la misma proporción. Sin más. Y que cada cual saque las conclusiones que quiera

Tomando el ejemplo de los tomates. Ustedes parten de la idea de que pueden comprar un número de tomates determinado a cambio de una cantidad de dinero. Una vez hechas las comprobaciones de dinero en efectivo disponible y del precio de los tomates, nos dicen que no podemos comprar los tomates deseados porque nos falta dinero.

Rechazar la hipótesis nula no significa que demos validez a una posible hipótesis alternativa que podría ser la de que el VAR actúa fraudulentamente por conflicto de intereses, por ejemplo. Simplemente, rechazamos la hipótesis de que el VAR, por los motivos que fueren, no anula goles en la misma proporción. Sin más. Y que cada cual saque las conclusiones que quiera.

Y acabo. Para los recontraconspiranoicos: si el riesgo que estuviéramos dispuestos a asumir fuera solo del 1%, la hipótesis nula no podría ser rechazada. Pero les aclaro: si los datos de goles anulados siguen evolucionando como hasta ahora, dentro de una temporada o dos, a lo sumo, ni siquiera ese nivel de riesgo tan pequeño, permitirá aceptar la hipótesis nula.

Perdón por el peñazo. Una aspirina y se les pasará. Y gracias por llegar hasta aquí.

 

Getty Images.

Una teoría. Solo una teoría: cuanto más gana el Madrid, más negatividad produce a su alrededor, fuego enemigo y fuego amigo.

La culpa es de Rocco (qué grande @PepeGH7), pero sin llevar la analogía a nuestro querido Carlo Ancelotti, hombre sensato, entrenador top (no olvidemos) con un palmarés y una calidad humana que debería sonrojar a tanto plumilla de las salas de prensa en las que le faltan al respeto con frecuencia y tenacidad regular y cansina, al mandato de la línea editorial de sus medios. El antimadridismo les llena la nevera en este pobre país donde la envidia es el pecado nacional pero donde nadie se reconoce ni un poquito envidioso delante del espejo.

Carlo, cambie de táctica

Rocco es llegar y besar el santo (con perdón), y eso es el Real Madrid: 9 finales de Champions desde 1998, 9 victorias. No hay parangón, no hay métrica ni comparación posible.

Y la reacción es la envidia, el complejo, el antimadridismo. Un club respetado globalmente, que no ha comprado al jefe de los árbitros, que no está financiado por petrodólares o por fondos de inversión, que es simplemente un club, que no usa la política para hacer ejercicios de escapismo de la Ley o para confundirse identitariamente con la región de España a la que pertenece; sólo un club, nada menos que un club de fútbol con cientos de millones de seguidores en el mundo.

Los clubes que aspiran al trono, aunque sea para hacerse un selfie, sólo existen, sólo respiran, sólo viven por la comparación con el Real Madrid. Si el Real Madrid se hace un estadio, hay que hacerse un estadio. Si el Real Madrid desarrolla nuevos modelos de negocio, todos le siguen. Si otro club firma con una marca, el contrato siempre es mejor que el del Real Madrid. Si otro club saca pepitas de oro de su cantera, siempre serán mejores futbolistas que los del Real Madrid, incluso los mejores del mundo sin discusión, antes de haber llegado a ser mayores de edad. Todo es mejor en comparación con el Real Madrid. La afición de otros clubes anima más, son más humildes, y todos buenas personas, ni siquiera tiran gente al río ya.

Un club respetado globalmente, que no ha comprado al jefe de los árbitros, que no está financiado por petrodólares o por fondos de inversión, que es simplemente un club, que no usa la política para hacer ejercicios de escapismo de la Ley o para confundirse identitariamente con la región de España a la que pertenece

Los demás siempre son mejores aún haciendo lo mismo: los conciertos en sus estadios no molestan a la ciudad, su césped nunca se estropea, en sus palcos no se hacen negocios.

Las portadas de los medios deportivos de Barcelona siempre ven la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el propio. Los de Madrid... ay, los de Madrid... esas portadas que avergüenzan diariamente a los profesores de Redacción Periodística y de Deontología Profesional de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Bochorno cotidiano. Vergüenza de la profesión.

Kroos se abalanza sobre Rüdiger

Pero, amigos, el Madrid siempre despierta en primavera. Pasará lo que tenga que pasar con el City, porque esto es deporte y la pelota es caprichosa, pero ¿y si nos plantamos en la siguiente ronda? ¿Y si nos plantamos en cuartos? Pues pasará que no echaremos de menos a un tonto 24x7 (el famoso tonto de guardia) que hablará de los árbitros, de Florentino, ese gran manipulador que no es capaz ni de evitar el silbato caprichoso de Hernández Hernández ni de mover un milímetro hacia el INEM a Clos Gómez.

Y tenemos a los antimadridistas del madridismo, poniéndose las vendas en la herida del Etihad "que seguro que será mortal" dentro de 11 días, ajustando cuentas a Ancelotti por no saber de fútbol tanto como ellos (enorme Manolo González en la rueda de prensa de la previa en el RCD Stadium, doy por compensado su exceso verbal en el postpartido del Bernabéu sobre el penalti a Endrick), pero también sobre Florentino, por no fichar centrales o laterales.

No quiero dejar de señalar, como coda del antimadridismo externo, entrañable, tan cercano, a la gente de orden y valores que sigue al equipo rojiblanco de las afueras de Madrid en la red social antes llamada twitter. Sus deseos y aliento a sus jugadores para lesionar a las estrellas madridistas en el derbi previo a la visita a Manchester sería enternecedor si no estuviera rayando el delito. Cómo no ser cariñoso con una afición tan deportiva, con esos magníficos valores y que tanto nos ha dado.

¿Cómo se conjuga el verbo provocar?

Lo dicho, Mbappe chorreando ganas de fútbol, Vini de regreso de su retiro espiritual, Rodrygo en su versión Champions Superstar, Bellingham y Valverde haciendo kilómetros incansablemente... Me cuesta pensar en motivos para ser negativo. A veces se gana y otras no, pero estamos a unas pocas semanas de la primavera blanca, como todos los años.

 

Getty Images

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