Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró el francés Clément Turpin. En el VAR estuvo su compatriota Jérôme Brisard.

Caserillo. Made in Europa. Menos en el Bernabéu, claro.

Al menos se guardó las tarjetas y ningún apercibido se pierde la vuelta. En una entrada Camavinga se la jugó ante Haaland, pero tuvo fortuna de que dejase la ley de la ventaja.

Hubo dos jugadas polémicas en la primera parte. El penalti pitado a Vinicius, pero anulado por un fuera de juego previo en el que nunca vimos las rayas, y el gol de Haaland. Más de tres minutos revisando. En la repe no pareció gol legal, en el VAR, sí; en las redes sociales los arquitectos tampoco se ponían de acuerdo con el punto de fuga, uno que estaba habilitado y otro que no. Un sindiós.

El penalti de Ceballos a Foden fue inocente, pero le derriba con la rodilla chocando en la ídem del inglés. Justo en la línea.

Por último, hay que decir que Turpin se puso la celeste para no señalar una clarísima falta de Bernardo a Bellingham en el 90' en la frontal, y ya en la primera se comió un par de córners a favor de los blancos.

Turpin, REGULAR.

 

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Antagonismo total: un duelo con sabor a final

 

La Champions League vuelve a regalarnos uno de esos enfrentamientos que definen una era: Real Madrid vs. Manchester City. Un choque que, por historia y talento, debería haber sido la final, pero que el destino se empeña en situar en rondas previas. Una final anticipada que nunca es final.

Desde hace un lustro, Real Madrid y Manchester City han dominado el fútbol europeo. El Madrid, con su ADN competitivo intacto, ha demostrado que la historia pesa más que el dinero. El City, con el multimillonario proyecto de Abu Dhabi, ha construido un imperio de precisión táctica que solo la magia blanca ha logrado desarmar en noches históricas.

Cada enfrentamiento ha sido un choque de filosofías, un pulso entre el fútbol de la vieja escuela, basado en la épica y la mística de las grandes noches, contra la meticulosidad quirúrgica de Pep Guardiola. El “salgan y jueguen” clásico del mejor Madrid de Ancelotti versus el control total de la situación de Pep Guardiola.

Es Guardiola quizá quien tenga más que perder en este duelo. Entre la horrenda situación deportiva de un equipo hecho para hacer historia y la amenaza de sanciones tras las trampas financieras, su aura se ha desgastado. Llegó para dominar el fútbol mundial, pero solo ha dominado el fútbol británico.

El Manchester City no ha reparado en gastos para darle a su entrenador estrellas todos los recursos. Antes, durante y después. Desde la llegada de Pep Guardiola al Manchester City en 2016, el club ha realizado inversiones significativas en el mercado de fichajes. El City ha gastado más de 1.200 millones de euros en fichajes. Solo en este mercado de invierno han desembolsado alrededor de 212 millones de euros en incorporaciones como Nico González (60M€), Omar Marmoush (75M€), Abdukodir Khusanov (40M€) y Vitor Reis (37M€).

Es Guardiola quizá quien tenga más que perder en este duelo. Llegó para dominar el fútbol mundial, pero solo ha dominado el fútbol británico

Por su parte, el Real Madrid ha adoptado una política de fichajes más conservadora durante el mismo período. Desde la temporada 2016/2017 hasta la 2023/2024, el club blanco ha invertido alrededor de 600 millones de euros en nuevas incorporaciones

Esta diferencia en la gestión económica refleja dos modelos distintos: uno basado en la inversión masiva para el éxito inmediato y otro en la construcción sostenible y a largo plazo. Y, sin embargo, mientras que Guardiola ha levantado una sola Champions en 8 temporadas, contando la actual (11 si contamos su etapa en el Bayern de Munich), el Real Madrid ha levantado 5 Champions League.

 

Guardiola y Ancelotti, City y Real Madrid, antagonismo total

 

Desde su primer enfrentamiento en la fase de grupos de la Champions League 2012/13 donde el Real Madrid se impuso 3-2 en el Santiago Bernabéu, ambos equipos han protagonizado una serie de duelos memorables. Hasta la temporada 2023/24, se han enfrentado en 12 ocasiones, con un balance de 3 victorias para el Real Madrid, 4 para el Manchester City y 5 empates. No todos esos partidos fueron con Guardiola, pero con él se ha afianzado esa rivalidad.

La confrontación entre Pep Guardiola y Carlo Ancelotti añade una capa extra de intriga a este duelo. Durante su etapa en el Bayern Múnich, Guardiola sufrió una dolorosa eliminación en las semifinales de la Champions 2013/14 a manos del Real Madrid de Ancelotti. En Munich se van a quemar hasta los bosques, dijo Rummenigge entonces. Pero quien salió calcinado fue el Bayer de Guardiola con aquella derrota por 0-4 con goles de Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo.

Segundo frentazo de Ramos

Para Pep, el Madrid es su bestia negra definitiva. Su mayor rival entrenador. Su obsesión. Un rival que primero acabó su prematuramente su proyecto en el Barcelona, después le privó de ganarlo todo en el Bayern y finalmente le ha impedido construir una dinastía ganadora en el City. Podríamos decir que Guardiola ha tratado crear un sistema táctico con el objetivo de acabar con el Real Madrid.

El City domina la posesión, la estadística y el plan de partido, pero el Madrid domina la Champions League. Mientras los ingleses se han convertido en un equipo diseñado para jugar bien, los blancos son “solo” un equipo creado para ganar. Ese ha sido siempre el sistema de juego del Real Madrid. La diferencia es sutil, pero en Europa lo es todo.

Podríamos decir que Guardiola ha tratado crear un sistema táctico con el objetivo de acabar con el Real Madrid

Si algo ha demostrado la historia reciente es que el Madrid solo necesita un minuto de inspiración para cambiar un partido. Justo aquello que no puede controlar Pep Guardiola. Por más tácticas, esquemas e instrucciones, el fútbol todavía conserva la magia de la creatividad, del artista, que es en realidad lo que son los futbolistas. Y no atletas que cumplen órdenes.

Un destello de Bellingham, una cabalgada de Vinícius, una parada salvadora de Courtois son algo que se escapa al minucioso control del de Santpedor. El Madrid solo necesita un segundo de magia para romper el guion o apenas 2 minutos para darle la vuelta a un partido.

Benzema City

Mientras, Guardiola vive la agonía de encontrarse con el Real Madrid a pesar de goleadas como la del 2023, donde el City aplastó al equipo blanco en el Eithad. Para él la pesadilla de la remontada de 2022 en el Bernabéu le perseguirá siempre. O el asedio infinito del año pasado, con el Real Madrid resistiendo defensivamente como la mejor de las escuadras italianas Ahora, se vuelve a vivir en 2025, un duelo prematuro pero igual de letal.

El City domina la posesión, la estadística y el plan de partido, pero el Madrid domina la Champions League

Si bien los equipos no llegan en su mejor momento, ambas plantillas tienen a muchos de los mejores jugadores del mundo. Y la rivalidad de duelos pasados hace que ambos equipos se conozcan muy bien.

Lo único seguro es que este partido no será uno más. Madrid y City se han convertido en los dos grandes colosos del fútbol moderno. Uno, con la historia como arma definitiva. El otro, con la ciencia del fútbol y el dinero infinito como bandera. Dos caminos distintos hacia la grandeza, pero que, una vez más, vuelven a chocar en el mejor escenario posible: la Champions League.

El duelo de mañana quizá sea el último de una era. Una rivalidad de nuevo cuño, pero igualmente apasionante. Dos modelos enfrentados, dos culturas distintas. Un solo ganador.

 

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Este martes se inicia la eliminatoria clásica de la Champions, Manchester City-Real Madrid. Y esta vez el sorteo se ha aliado con el misticismo y la vuelta será en el Bernabéu, como en la increíble ‘Copa de Europa de los milagros’ de 2022. ¿Recordamos aquel partido del Etihad, primer acto de una épica remontada? La cosa, siguiendo las líneas de Historia de las míticas remontadas del Real Madrid, transcurrió más o menos así:

«Fue un partido a pecho descubierto, de viscerales arrebatos. Una lucha definida por la resistencia al intercambio de golpes. Y de estilos. La presión alta y la posesión del Manchester City contra la estrategia del muelle perfeccionada por Carletto: esperar en zona baja para salir lanzados a la mínima ocasión. El que quedara de pie estaría un pasito más cerca de la final… o quizás no tanto.

Si alguien se hubiera perdido el inicio, pensaría que el Madrid iba a sufrir un descalabro mayúsculo. A los once minutos, los de Guardiola ya ganaban por 2-0 y ni siquiera habían exprimido todo su potencial. Les sobró con un chispazo y un error de la zaga blanca. El primer tanto llegó como las lluvias de verano, sin previo aviso. Una jugada de Mahrez en las inmediaciones del área terminó con un pase picado sobre De Bruyne, que explorando la zona del 9 cabeceó a la red. El segundo fue consecuencia de los temores anunciados. Ni Kroos ni Alaba estuvieron atentos, y de ello se aprovechó Gabriel Jesús, siempre activo contra el Madrid.

A las primeras de cambio, había nacido un encuentro totalmente nuevo para el City, que tendría que pensar en cómo gestionar la ventaja; pero no tanto para el Madrid, acostumbrado a ser un faquir sobre las brasas. Los ingleses, fieles a su guion, no bajaron su ritmo vertiginoso, mientras que los de Ancelotti trataron de quitarse las cadenas, subir la presión unos metros y lanzar a su avanzadilla, Vinícius y Benzema.

Fueron minutos de puro fútbol, donde la pizarra da paso al riesgo como modus operandi. Tan cerca estaba el tercero del City, con dos ocasiones de Mahrez y Foden, como el primero del Madrid, que fue el que terminó subiendo al marcador. Benzema, quién si no, recibió en el área y ajustó al palo en un disparo casi inverosímil. Los blancos regresaron al partido y Guardiola traslució la tensión en sus gestos. Cada gol propio lo celebró apretando puños y dientes, mientras que en los recibidos no pudo disimular la resignación y la impotencia. Al sabio no le sorprenden los acontecimientos.

Pasado el traspié, la maquinaria citizen se puso en marcha de nuevo y arrebató el balón y las ideas al Madrid. Todos los caminos conducían a Courtois. El acoso fue casi insultante hasta que llegó el momento Vinícius. Primero, una desatención en su banda provocó que Fernandinho centrara a placer para que Foden ampliara la diferencia. Los diablos bullían en la cabeza de Ancelotti, pero, sin tiempo para abroncar a su pupilo, el brasileño se redimió en una jugada antológica. Se inventó un regate con un amago en su propio campo y arrancó hasta la portería de Ederson para devolver la pica del Real Madrid a su sitio. 3-2. Pocos jugadores poseen tanta fe en sus condiciones como Vinícius, cuya capacidad de insistencia es tan elevada como su talento.

Vinícíus regate City Real Madrid

Nadie renunció a sus principios hasta el final. Los centrocampistas del conjunto inglés prosiguieron con su partitura mientras el trío atacante se encargaba de desquiciar a la defensa blanca, incapaz en todo el partido de disponer de un segundo para respirar. Bernardo Silva, quizás el mejor activador sky blue, puso el cuarto con un trallazo a la escuadra.

Se podría pensar que entonces todo estaba perdido, pero eso era olvidar que Europa es territorio Real Madrid. Un penalti de Laporte colocó a Benzema ante la historia. El francés venía de fallar dos penas máximas en Pamplona y había errado cuatro en 2022. La tensión se podía pesar. Pero los genios ven la luz donde al resto nos ciega la dificultad. Así que decidió invocar a Panenka para revivir una vez más al Madrid.

El 4-3 definitivo demostró que a veces la victoria no reside en el marcador, sino que vive en las sensaciones. Cualquier otro equipo que no hubiera sido el de Chamartín se habría llevado un saco esa noche. Sin embargo, los blancos realizaron un nuevo ejercicio de eso que ahora llaman resiliencia, levantando la cabeza una y otra vez en los momentos de máxima zozobra, negándose a entregar la bandera. Ancelotti, como de costumbre, lo explicó con una obviedad que encerraba mucho significado: “Hemos marcado tres, lo malo es que hemos encajado cuatro”. Y Benzema agitó el avispero: “Tenemos que ir al Bernabéu, necesitamos a la afición como nunca, vamos a hacer una cosa mágica”».

Benzema cosa mágica ganar

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Buenos días, amigos. Volamos, apenas por unos días, fuera de la fosa séptica explotada por los Tebas, Louzán, Cantalejo, etc. Aunque el entorno físico sea Manchester —que es a las ciudades bonitas lo que un calcetín sudado a los vestidos de gala—, la diferencia entre disputar competiciones patrias e internacionales es abismal, a pesar de que la Champions esté en manos de Ceferin y su recua.

En España, el Real Madrid es señalado por todos porque, según clava Antonio Valderrama en su pieza de hoy, «En el mundo de los corruptos, el virtuoso resulta intolerable, pues su mera existencia denuncia la desagradable realidad: que ellos están podridos y nosotros, no». Fuera de España, el club blanco es admirado por, fijaos que cosa más rara vista desde la perspectiva de este país, su trayectoria, sus valores, su deportividad, su limpieza, su grandeza, en definitiva.

«Al campeón le van estos retos». Efectivamente, Marca. El rotativo de la capital destaca este «Primer asalto de los ‘playoffs’ en el Ethihad con un pulso de oro: Haaland vs. Mbappé». Todos hemos visto ya el suficiente fútbol para saber que cuando la atención está centrada en Erling y Kylian, al final el partido lo decide Bernardo o Brahim (o cualquier otro).

También podemos leer las palabras de un Ancelotti que no dudó en reconocer en rueda de prensa la valía como técnico de Guardiola: «Cada vez que nos enfrentamos es una pesadilla». Claro, que vistos los antecedentes, no está claro para quién será más pesadilla.

City 1% 99% 1-1 (3-4): El Real Madrid es más grande que la vida

El otro diario deportivo de Madrid, As, titula «Campeones en el alambre» sobre una imagen de Bellingham mirando a uno que sorbe al comer sopa y de Ancelotti vestido como Kenny McCormick.

Es innegable que la trayectoria en Champions esta campaña de los dos últimos campeones de la competición ha dejado mucho que desear hasta ahora. Sí, ambos están en el alambre, pero la diferencia estriba en que el City juega con red y el Madrid no.

El City 115 ha añadido otra cifra a su denominación: 225, los millones de euros gastados en este mercado de invierno para intentar paliar su mala temporada. 115 infracciones del fair play financiero más 225 kilos en fichajes. City 115-225. No es extraño que los hinchas culés idolatren a este club.

El Madrid, ya lo sabéis, no ha incumplido ningún precepto de la normativa financiera y ha gastado un total de cero euros en esta ventana de fichajes.

A pesar de lo anterior, los mismos que ven peor denunciar el delito que delinquir dibujan este duelo como un enfrentamiento entre el único fútbol verdadero, el de la gente, contra el antifútbol del malvado Madrid. Pero ya estamos acostumbrados, ¿verdad? Como dijo don Santiago, «El antimadridismo es el precio que hay que pagar por tener más Ligas que nadie en España, por tener más Copas de Europa que nadie en Europa».

Antes de abandonar la portada de As, una apunte:

Ya está Gallardo metiéndose hasta en nuestros fichajes de baloncesto, tratando de torpedearlos.

En la prensa culé hoy toca sesión de baño y masaje a Pedri. Bueno, según Mundo Deportivo, a don Pedro. En una portada que parece perpetrada con el Paint, el canario aparece vestido como Ernesto Sevilla en Muchachada Nui.

En la acera de Sport, además de afirmar que Pedri es ya uno de los mejores centrocampistas del mundo (y del universo conocido y por conocer, añadimos nosotros), aseguran que en el City-Real Madrid de esta noche el prestigio está en juego (queremos creer que la coma elíptica está oculta por el hombro de Carletto).

El Madrid ni acumula más de cien infracciones del fair play ni desequilibra la competición con dinero infinito procedente de estados que buscan blanquear su imagen en Europa mediante el fútbol, por lo que esta noche solo está en juego parte de la continuidad en esta Champions, no el prestigio del Madrid, limpio y blanco que no empaña.

Hay, por cierto, quien se empeña en empañar el honor de inocentes con graves acusaciones que, salvo afección grave, saben que son falsas.

Raúl Asencio es un mero testigo de este asunto, no intervino en absoluto en el mismo y por ese motivo el juez le ha otorgado esa condición y el Madrid lo ha mantenido en el club. Los investigados están fuera. Uno de ellos, por cierto, fue fichado por el Girona, en cuyo estadio, paradójicamente, se insultó a Asencio. Deseamos que se tomen las medidas legales necesarias, acusar a alguien de algo así a sabiendas de que es falso supone un delito de calumnias.

Lo que no es una calumnia es afirmar que las casas de apuestas destrozan la vida de millones de personas.

Nos despedimos alegrándonos por el debut con victoria de Luka Doncic con los Lakers, que saben a quién han fichado y así se lo hicieron saber con un recibimiento por todo lo alto con 18997 camisetas con ese dorsal tan madridista compuesto por dos sietes.

Pasad un buen día y ¡hala Madrid!

“Si tuvieras que vivir esta vida una y otra vez, ¿cómo lo harías?”

 

Viernes 31 de enero de 2025. 12.00 horas. Nyon. Suiza.

 

Es el sorteo de los cruces de los playoffs eliminatorios de la UEFA Champions League. La teoría dice que al Real Madrid le puede tocar como rival el Celtic de Glasgow o el Manchester City. La realidad es que al Madrid sólo le puede tocar uno. Está escrito. No hubiera hecho falta ese show con las bolitas.

¡Es el cuarto año seguido que al Madrid le toca con el City! Bueno, es una anomalía, pero ya ha sucedido anteriormente. En el pasado ya nos enfrentamos a otro equipo 4 años seguidos en la Champions League. Y lo que ocurrió en el pasado se está repitiendo en el presente, con una precisión en los detalles que asusta. Por eso no era necesario el sorteo.

¿No me creéis? No hay problema. Pasemos a analizar los enfrentamientos contra el Atlético de Madrid y City durante 3 años seguidos en Champions League.

Año 1: El Madrid va por detrás desde la primera parte (Etihad y Lisboa). Se acerca el final del partido. Ellos están casi celebrando. Pero pasa algo. Un centro desde la derecha, pasado el minuto 90, es rematado de cabeza por uno de los nuestros. Gol. Carlo Ancelotti, desde la banda, cierra los puños y celebra sin aspavientos. El segundo entrenador es mucho más efusivo, y no se muestra tan comedido. Jugadores y miembros del banquillo invaden el césped, en un éxtasis pocas veces visto, incluso para el Real Madrid. El partido va a la prórroga.

10 años de la Décima, puro ADN blanco Rodrygo City

Nuestro rival no lo sabe, pero el Madrid ya ha ganado. En la prórroga se les pasa por encima. El último gol es de nuestro delantero centro, de penalti. Ese año acabará la Champions League con unos números de escándalo (17-15 goles) y, junto a la consecución de la Champions, le valdrán para ganar el Balón de Oro unos meses después.

Año 2: Empatamos el partido de ida. El entrenador contrario quiere jugárselo todo al partido de vuelta. La vuelta la gana el equipo que juega en casa. Este año no nos toca ganar la Champions. Se la llevará uno de nuestros rivales más directos y odiado, uno que el futuro se verá salpicado por un montón de escándalos financieros. Lo intentaremos de nuevo el año que viene.

Año 3: Marcamos pronto, en el primer cuarto de hora de partido (minuto 15-13). El marcador lo abre el mismo jugador que mandó el duelo a la prórroga hace dos años. Ellos se vuelcan con todo. Este año sí que parecen físicamente un punto por delante nosotros. Su jugador belga logra empatar cerca del final del partido (minuto 73-76). Vamos a la prórroga. A pesar de que da la sensación de que están mejor que nosotros, no parece que quieran ir a por el partido, y en la prórroga no tienen ninguna ocasión clara. Nos vamos a los penaltis. En la tanda, tenemos a Lucas Vázquez haciendo malabares con el balón mientras se dirige al punto de penalti, lanzando y anotando con mucha sangre fría. Nuestro jugador británico, ese que ha costado 100 kilos, y que ha acabado fundido, también convierte su lanzamiento. Al igual que lo hará nuestro defensa central, español y capitán del equipo. Otro de nuestros defensas titulares también marcará desde los once metros. Ganamos la Champions.

Lucas Vázquez icono

Ahora, ¿qué nos deparará este cuarto año? Lo podemos intuir, porque en realidad ya ha sucedido. Habrá algunos aspectos que podrán variar. ¿Habrá un hat trick de uno de los nuestros en el partido de ida? ¿Nuestro delantero francés hará la jugada de su vida en el partido de vuelta para sellar el pase de ronda? Para esos detalles tendremos que esperar todavía unos días. Pero lo principal ya está escrito: toca ganar la Champions por segundo año consecutivo y el entrenador rival, santo y seña del antimadridismo, perderá su cuarta eliminatoria de Champions contra el Real Madrid.

Si Nietzsche hubiera sido madridista, quizás hubiese planteado la teoría del eterno retorno de otra manera. Porque, al final, en la vida, sólo hay 3 certezas: los impuestos, la muerte, y el Real Madrid levantando otra Champions League.

 

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Los últimos acontecimientos están evidenciando la disonancia cognitiva severa en la que vive el español de a pie. También en el fútbol o, por mejor decir, sobre todo en el fútbol, que siempre es, y particularmente en la España contemporánea, el espejo de lo que ocurre a nivel general. En el país donde el Fútbol Club Barcelona está siendo investigado por amañar la competición y corromper al Comité Técnico Arbitral de la Real Federación Española de Fútbol, el culpable de atacar e intentar destruir la reputación del fútbol español es el Madrid, según Tebas, el nuevo presidente de la RFEF, el presidente del Bilbao, el del Betis, el del Sevilla… El mundo, al revés, contempla cómo los pájaros se tiran encima de las escopetas. Un panorama tan kafkiano sólo es posible explicárselo desde la premisa de que la verdad no le importa a nadie y de que España, de un enanismo moral sonrojante, ha sido poseída completamente por el paludismo de la Swamp en la que la han transformado.

En el mundo de los corruptos, el virtuoso resulta intolerable, pues su mera existencia denuncia la desagradable realidad: que ellos están podridos y nosotros, no. La campaña del Madrid contra la porquería que lo emponzoña todo en el antaño beautiful game sería más contundente, no lo vamos a negar, si el club no estuviera empeñado en el proyecto de la Superliga de la mano del principal sospechoso de adulterar las competiciones nacionales durante décadas. Un proyecto, por lo demás, que, hasta donde sabemos, no tocará ni una coma del actual statu quo de Liga, Copa y Supercopa de España. El efecto, al final, es el mismo del de Feijoo y los peperos, llamando tirano, autócrata y dictador a Pedro Sánchez para, acto seguido, darle la mano y felicitarle por la investidura, en el Congreso, o posar con él en el photocall de los Goya.

En el mundo de los corruptos, el virtuoso resulta intolerable, pues su mera existencia denuncia la desagradable realidad: que ellos están podridos y nosotros, no

Más que nunca, queda claro que el Real Madrid fue, y todavía es, una posibilidad de ser España que probablemente quedó anulada en 1898: la posibilidad de un país más limpio y más justo, noble, abierto y honrado, valiente, amante de la tradición tanto como de lo nuevo, orgulloso y libre. Esta posibilidad se materializó, en virtud de un maravilloso accidente histórico, en la Nueva Sociedad de Foot-Ball que fundaron los Padrós, Julián Palacios o Parages, a través de la cual toda esa España potencial fue posible en la dimensión, en cierto modo alternativa, del fútbol, que es un tiempo-fuera-del-tiempo, el del fútbol, un territorio onírico y sensual donde siempre somos niños y hoy es siempre todavía.

La otra dimensión, la histórica, por así decirlo, la real, la España que fue y que sigue siendo a todos los efectos, la representa como nadie el Club Atlético de Madrid. Sólo hay que comparar los grandes momentos de una y otra institución, las fases de inicio y desarrollo de “algo”: el Madrid despega con los felices años 20, enfrentándose a la Corona por no plegarse al proyecto del Stadium Metropolitano, por el que el Atlético vendió su alma al diablo y se quedó sin alma y sin patrimonio propio. La guerra lo salvó de bajar y la postguerra lo convirtió en el equipo de moda, patrocinado por el ejército vencedor, al estilo de los equipos del ejército en Yugoslavia, Rumanía o la Unión Soviética. En los peores quince años de la España moderna, los que fueron del 39 a la mitad de la década de los 50, Aviación, Bilbao y Barcelona se repartieron las Ligas.

La guerra lo salvó de bajar al Atleti y la postguerra lo convirtió en el equipo de moda, patrocinado por el ejército vencedor, al estilo de los equipos del ejército en Yugoslavia, Rumanía o la Unión Soviética. En los peores quince años de la España moderna, Aviación, Bilbao y Barcelona se repartieron las Ligas. El Madrid, como los flamencos, pasaba fatiguitas

El Madrid, como los flamencos, pasaba fatiguitas hasta recuperarse: primero había que reconstruir el estadio, luego hacerlo nuevo y mientras, sobrevivir. Los años 30, en particular los del principio de la República, habían visto una prosperidad de la clase urbana trabajadora, de la que el Madrid se había beneficiado. En previsión de esa bonanza se lanzó a la aventura del Estadio de Chamartín, que reconstruyó con todo el esfuerzo de su masa social quince años después, tras la guerra civil, listo de nuevo para el boom económico del desarrollismo y del nacimiento de la comunidad económica europea, que preparó las cosas para la Copa de Campeones Europeos o Copa de Europa con la que Bernabéu mandó el Real a los cuernos de la Luna.

Viniéndonos más cerca, el final del siglo XX dejó al Madrid en manos de Florentino Pérez, con un nuevo éxito internacional, a medida que las clases populares y trabajadoras españolas alcanzaban un confort socioeconómico jamás visto antes. Mientras tanto, los Gil y Cerezo le hacían el trile a los socios y dueños del Atlético de Madrid, cautivos desde entonces, aunque por lo que se ve, gozosamente, de unas familias de listos. Es decir, los socios del Madrid, casi siempre tan ninguneados en los medios y la opinión publicada pero todavía dueños del club, o de una parte por lo menos, decidieron, votando, darle un giro a la administración del club, que a pesar de las Copas de Europa de Lorenzo Sanz, iba directa al agujero. Fue un impulso en libertad, democrático, al tiempo que al otro lado de la ciudad a los del Atleti les birlaban la entidad y, en Barcelona, probablemente ya se rondaba al CTA.

El Madrid sigue siendo la posibilidad de que algunos españoles huyamos de la charca que nos rodea, al menos durante noventa minutos

La conclusión de todo esto es que, generalmente, al Madrid le va bien cuando a los españoles les va bien, y viceversa. La última tanda de éxitos contradice este axioma, para qué nos vamos a engañar. El Madrid sigue siendo la posibilidad de que algunos españoles huyamos de la charca que nos rodea, al menos durante noventa minutos. En lo deportivo, aunque juegue el Tato, el Madrid sigue siendo una ventana abierta hacia un mundo mejor: ropa blanca tendida, que no se mancha, la muerte del animal varón que cantaba Miguel Hernández, que toda la Creación agranda. Una vez que se ha ganado quince veces la Copa de Europa, de todas las maneras posibles, sólo cabe sentarse delante del televisor a disfrutar de un lance espiritual. El Madrid es ontológicamente superior a quienes le rodean. Gulliver en Liliput. Es en ese plano irreal de la realidad, el partido de fútbol, un no-lugar, donde únicamente puede combatir e imponerse a toda la mugre y darnos la satisfacción efímera de aplastar todas las cabezas de la hidra, de golpe. Aunque sea mentira.

 

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En el principio, Dios creó el cielo, la tierra, y el Real Madrid. Vio Dios que el Real Madrid era bueno, y entonces separó el Real Madrid de las tinieblas, dando lugar al Barça, pero esa es otra historia. Algunos no acaban de entenderlo y una vez más se divierten dándonos por muertos en la Champions, que no la creó Dios sino Santiago Bernabéu, entre otros, y que ahora intenta destruir otro célebre resplandor de las tinieblas, Aleksander Čeferin. Muertos, otra vez; entre la monotonía y la euforia, gracias por estar ya dando las medidas del cadáver al señor de la funeraria. Me encanta cuando la historia empieza así.

En honor a la verdad, no les faltan razones esta vez a los enterradores. La tormenta es perfecta. Guardiola necesita una bombona de oxígeno para esta temporada y el Real Madrid, una vez más, mermado por las lesiones es la excusa perfecta para la resurrección del City. Se juegan la temporada en dos partidos.

Nuestra enfermería parece un after de esos que no hay manera de desalojar. Las bajas hacen que nada se parezca a nuestros últimos choques con el City. Todos recordamos cómo Rüdiguer convirtió a Haaland en un micromachine. Pero Rüdiguer no está. Todos recordamos que Carvajal estaba como una moto, hasta el punto de hacernos considerar a los amantes del colesterol y la fritanga incluso la estúpida posibilidad de abandonar el gluten. Pero Carvajal no está. Todos recordamos a un Toni Kroos descomunal en su último año, tanto que todavía nos hace llorar su recuerdo. Pero Kroos no está.

A Asencio o Tchouaméni le tocará encapsular a Haaland, cara visible de la crisis del City, que estará deseando sacudirse las críticas de la temporada con una buena actuación. Recen los creyentes para que se ocupe de él Asencio. A Ceballos, con mucha probabilidad, le tocará seguir jugando a emular a Kroos, y hay que admitir que esta temporada no va por mal camino, salvando las distancias. La lesión de Lucas Vázquez parece condenar a Valverde a ocupar su lugar, y es también una prueba extra de resistencia al contratiempo, porque mientras está en la zona Carvajal de la vida no puede ocupar su puesto, siempre tan necesario.

Por si fuera poco, Bellingham, Modric y Tchouaméni —además de Endrick y Camavinga— tienen que cuidarse bien de no ganarse una tarjeta, porque eso les impediría jugar el partido de vuelta. O bien, conseguir ganársela, en un hipotético 0-6 en Manchester que sería graciosísimo.

Las tinieblas del mal están golpeando fuerte este año al Real Madrid. Pero la luz prevalecerá. Eso es todo lo que tienes que saber del Génesis de cara al partido de esta noche

Hasta aquí todo lo que está en contra para este martes, además de la afición local, los adictos al Negreira Fútbol Club, y los tinieblos correspondientes. A nuestro favor tenemos esta vez en el campo a Courtois, el mejor del mundo, si bien hay que reconocer que el pasado año logramos la gesta gracias a Lunin. También nos sonríen los astros con un Rodrygo en momentos de máxima inspiración, y con Mbappé, que por fin está de nuestro lado en la Champions, en camino de recuperar su puesto de mejor jugador del planeta. Tenemos la suerte de haber logrado a mitad de temporada, de manera un tanto fortuita, el mejor fichaje de la liga: Asencio. Qué pedazo de defensa. Hacía tiempo que no afirmaba con rotundidad que un central había sido el mejor jugador del partido —contra el Atleti—. Y tenemos, claro, a Brahim, que ya da igual que juegue de titular o suplemente. Siempre es el tapado que revienta la estrategia del rival. Un maldito cañón ese tipo.

Brahim

Sin embargo, más allá de lo individual, hay que recordar que lo que más juega a nuestro favor es el reto, a la luz de la historia, que eso somos nosotros, luz e historia. La Champions es la competición del Real Madrid, y pase lo que pase este martes, la vuelta en el Bernabéu es para los de Guardiola como acercarse a las puertas del infierno. Solo aproximarse al estudio de sus pesadillas, al míster del City le salen de nuevo los arañazos de gato; es una reacción alérgica.

Los partidos contra el mejor City, la pasada campaña, fueron de gran tensión por la igualdad extrema de los dos equipos. Esta vez recibimos a un City más acomplejado y somos un Madrid más inseguro e impredecible, de modo que la igualdad podría reeditarse. Y ya sabemos lo que ocurre en caso de igualdad en la Champions, que inexplicable y felizmente ganamos.

Lesiones, infortunios, robos, y campañitas mediáticas de asociaciones mendicantes de clubs en horas bajas. Las tinieblas del mal están golpeando fuerte este año al Real Madrid. Pero la luz prevalecerá. Eso es todo lo que tienes que saber del Génesis de cara al partido de esta noche.

 

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1- Sistema de juego y posible once

 

El clásico europeo de los últimos años en Europa se vuelve a repetir en una fase todavía muy primaria de la competición, concretamente en la ida del playoff por entrar en 1/8 de final, por lo que uno de los dos últimos campeones se despedirá pronto de la Champions League. Ambos equipos estuvieron por debajo de lo esperado en la primera fase y les obliga a pasar por esta eliminatoria. El Manchester City lleva una temporada decepcionante y en invierno se ha reforzado con cuatro jugadores, aunque solo pudo inscribir a tres: Khusanov, Nico y Marmoush. Se quedó fuera el brasileño Reis. Guardiola únicamente no podrá contar para este partido con Rodri y Bobb por lesión, una vez recuperados en los últimos días Ederson, Nico, Aké y Doku. El entrenador catalán no acaba de dar con la tecla del once y hay dudas en varios puestos. Uno de ellos el lateral diestro tras la marcha de Walker al AC Milan. Un probable once para el Etihad sería el formado por Ederson; Akanji en el lateral derecho, Gvardiol en el izquierdo, Stones y Dias como centrales; Kovacic y Nico en la media; una línea de tres por delante con Foden, Marmoush y Bernardo; Haaland en punta.

 

2- Presión

 

Una característica fundamental del librillo de Guardiola que este curso está brillando por su ausencia. Los malos resultados les han hecho ser más precavidos y ahora esperan atrás buscando no descomponer al equipo y que no se parta. No tienen la energía de otros años y han perdido agresividad y actividad para originar pérdidas cerca de la frontal del área rival. A los duelos ya no van con tanta prestancia ni viveza. En muchos tramos de los encuentros tratan el repliegue, un bloque medio, juntar líneas y esperar al rival. Es uno de los grandes aspectos decepcionantes del Manchester City esta temporada.

Guardiola

3- Salida de balón

 

Una salida limpia, depurada, ordenada y eficiente es lo que pide siempre Guardiola con balón a sus hombres. Y se le nota a disgusto cuando no logran realizarla y deben quitarse el cuero de encima con un pelotazo. Este año ha pasado con más frecuencia que nunca. La defensa no está cumpliendo en este aspecto y ha cometido con asiduidad errores y pérdidas que les están costando goles. La última muestra, frente al Arsenal hace dos semanas, en la que los gunners con una presión alta destrozaron a los citizen. Es un equipo sin confianza y con muchos jugadores por debajo de su nivel. Futbolistas fiables con fallos y errores groseros. Uno de los pocos que se salva de la quema y está recuperando la forma es Gvardiol, que es una bombona de oxígeno atrás. Además, se espera que juegue Stones, cuya mejor virtud es el juego por abajo y la salida de balón.

 

4- Apartado ofensivo

 

Una batería de jugadores de calidad exquisita, desborde, talento, visión de juego y efectividad. Los citizens cuentan con numerosas piezas ofensivas de una calidad sublime y que casi todos pueden decidir un partido en una individualidad. Véase: Haaland, de Bruyne, Bernardo Silva, Foden, Grealish, Gundogan y Savinho. Sin embargo, varios de ellos están en un momento bajo, como Bernardo y Grealish, y a otros como de Bruyne y Gundogan empieza a pesarles la edad. Haaland siempre va a marcar goles, aunque ha bajado su promedio de inicio de curso, mientras que Foden está algo mejor las últimas semanas y Savinho sí ha tenido buenos momentos con actuaciones clave para conseguir triunfos. Lo cierto es que ya no crean tantas ocasiones claras durante los partidos como en años anteriores. Les está costando fluir en ataque y en muchos momentos se han convertido en previsibles. Pero sigue siendo un conjunto con muchas estrellas que si tienen el día destrozan a cualquier equipo. Por las bandas generan peligro con el desborde de Savinho y la incorporación de Marmoush les ha dado velocidad, dinamismo, desmarques y entrada desde la segunda línea. Foden está en un momento ascendente y entre líneas siempre es un peligro. El Real Madrid también deberá prestar atención a los tiros de media distancia con jugadores con gran golpeo que ya han marcado a los blancos como De Bruyne, Bernardo o Foden. En las jugadas a balón parado los hombres a vigilar son toda la línea defensiva que van de forma magnífica en el juego aéreo.

Fede Valverde

5- Aspecto defensivo

 

En otros años fue clave la solidez del equipo atrás. Un conjunto al que le creaban pocas ocasiones y normalmente era al contragolpe. Lo de esta campaña es un verdadero descalzaperros. Una defensa de cristal, que recibe oportunidades de gol por cualquier equipo y que es transparente sobre todo en la media. Los rivales le saltan las líneas por facilidad, ya sea en pase o en conducción. El centro del campo apenas corta y roba y eso provoca que le lleguen en oleadas a los defensas, que también hay que decir están muy por debajo de lo esperado. En el lateral venía jugando Nunes, que no es su posición, y al que Vini podría desbordar una vez tras otra con facilidad, por lo que se espera que se mueva a Akanji ahí, que tiene más velocidad y oficio. Guardiola no ha dado con la pareja de centrales esta temporada y ha fichado a dos más en invierno. Las primeras prestaciones de Khusanov tampoco invitan al optimismo y no se le espera en un partido tan importante. En la media, Kovacic y Bernardo forman una pareja débil y se echa muchísimo de menos a Rodri. El sistema defensivo se ha caído y es un tema tanto colectivo como individual. Es el primer año en el que el City recibe duros correctivos como los vividos contra el Arsenal en Premier o PSG y Sporting en la primera fase de la Champions.

 

6- Estilo de juego

 

Del equipo que era una máquina de ganar a un conjunto totalmente desconocido, que no es fiable ni consistente. El Manchester City está lejísimos del cuadro que era favorito a todo en las temporadas previas. Sigue priorizando el dominio y el control del encuentro a través del balón, con circulaciones largas y precisas buscando siempre el hombre libre, pero está siendo espeso, poco eficaz y dañino. En muchos partidos tienen la pelota, pero no generan peligro, la tienen para que no la consiga el rival, evitando riesgos y sin proponer demasiado en lo ofensivo. Con la baja por lesión de Rodri el equipo se vino abajo. Tampoco ha ayudado la pobre temporada de varias de sus piezas importantes y la desconexión en largos tramos del curso de jugadores que creaban fútbol. A la contra es un equipo vulnerable, que permite muchos espacios y que deja un dos para dos o tres para tres a sus defensas con los delanteros rivales. El escenario perfecto para Vinícius y Mbappé.

Haaland City

7- Hombre clave

 

El noruego Erling Haaland siempre estará presto para el gol. Empezó la temporada como un tiro, pero también se vio afectado rápidamente por el bajón general del equipo. Sin embargo, sigue siendo el gran peligro del ataque citizen. Si le dejas espacio estás muerto, por lo que es una verdadera prueba para la nueva dupla Tchouaméni-Asencio. Haaland es portento físico, con una velocidad y una zancada primorosa que en carrera y con espacios es devastador. A todo ello hay que sumar su ambición, carácter y competitividad. Nunca está saciado y busca hacer más y más daño. Con una zurda muy precisa, también maneja la diestra y el juego aéreo gracias a su altura y potencia de salto. Es listo, intuitivo, oportunista y eficaz.

 

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Llevo unos días leyendo, escuchando, observando con asombro lo que viene sucediendo en el teatro de las pesadillas del fútbol español. Perplejo, podríamos decir. La crítica deshumanizada a Ancelotti, a Florentino, al Real Madrid. La jauría de clubes y sus sincronizados séquitos mediáticos apagando la luz de la racionalidad y dejándose llevar por un antimadridismo tan rancio como la dialéctica casposa y tabernaria de los periodistas de bufanda del Atleti. Los espasmos terminales (en México se llamarían en uso exquisito del lenguaje "patadas de ahogado") del sistema son los más peligrosos. Qué empresa privada va a contratar a Tebas, Louzán, Cantalejo por millones de euros anuales... Su desesperación es lógica y muy obvia. De repente, el club deportivo más grande de la historia es el enemigo. La contradicción es flagrante, daña al sentido común: el club del que dicen que es el más favorecido por el sistema quiere cambiar el sistema. Todos los demás se quejan del sistema (Laporta ha llegado a hablar de fraude), pero no quieren cambiarlo y se unen para proteger a sus dirigentes, a los que van a visitar como quien visita a El Padrino, para besarle el anillo y para pedirle favores.

Los espasmos terminales (en México se llamarían en uso exquisito del lenguaje "patadas de ahogado") del sistema son los más peligrosos. Qué empresa privada va a contratar a Tebas, Louzán, Cantalejo por millones de euros anuales... Su desesperación es lógica y muy obvia

Pasará lo que tenga que pasar en el azaroso mes de febrero. Ya tenemos el pase a cuartos frente al Leganés y mantenemos el liderato tras el derbi, al que llegamos con dudas frente a un rival en forma y extramotivado por el antimadridismo ambiental. El derbi estuvo condicionado desde el primer momento, con el autobús de Simeone y el dúo arbitral esperando la ocasión para darnos una masterclass de cómo hacían en el negreirato. En este nivel lo que cuenta son los detalles y cómo estos alteran las dinámicas del partido. El Real Madrid, espeso en la primera parte, romo en ataque; el atlético, dinámico y defendiendo con diez. Hemos visto demasiadas veces esa película.

El penalti es una oda al negreirato y al estilo arbitral del team Cantalejo-Clos: Tchouaméni en pugna con Lino estira la pierna izquierda para tapar un pase. El balón pasa entre delantero y defensa, Tchouaméni se gira para mirar el balón mientras su pierna izquierda toma tierra, sin mirar a Lino. Pisa césped y muy levemente el pie de Lino, que chilla como gorrino en matanza y se queda en el suelo en posición fetal esperando la muerte. Una oportunidad que no podía dejar pasar nuestro querido De Burgos Bengoechea.

Cantalejo dijo hace milenios que su mandato se caracterizaría por la eliminación de los "penaltitos". Omitió decir que habría excepciones que servirían para demostrar a todos quién manda en el fútbol. De Burgos llama a Soto Grado. Penalti. Penalti CTA, podríamos decir. Penalti que otorga finales a los protagonistas del silbato y penalti que es un ataque con drones teledirigidos al Real Madrid. No se pudo responder con artillería. La pólvora no dio para más en la segunda parte, con un Vini dando destellos de calidad, con Mbappé voluntarioso y peleón, con Rodrygo mostrando la clase que te gana partidos y el resto ocupando el campo. Muy bien la defensa. Sin errores de bulto. Fran creciendo y ganándose el puesto. Tchouaméni muy serio atrás y eligiendo buenas opciones en la salida de balón. Asencio nos está mostrando que es un central de presente y futuro. Un hallazgo.

el club del que dicen que es el más favorecido por el sistema quiere cambiar el sistema. Todos los demás se quejan del sistema, pero no quieren cambiarlo y se unen para proteger a sus dirigentes, a los que van a visitar como quien visita a El Padrino, para besarle el anillo y para pedirle favores

Mis deseos, por orden de prioridad, eran en la previa: terminar sin lesiones (ayer supimos que cayó Lucas Vázquez), jugar como equipo (buenas señales en la segunda parte) y salir reforzados sea cual fuere el resultado. Creo que también se consiguió: retenemos el liderato y completamos una segunda parte más que decente. Muy buena. Dominio absoluto. 11 disparos a portería y regalándole estrellas a la valoración de Oblak (buen portero). El árbitro ha sido protagonista y nos ha dado la razón: será imposible competir la liga. Iremos a Manchester a demostrar lo que podemos hacer en una competición no corrupta.

Ancelotti se equivocará haga lo que haga. Ya he vuelto a leer injustísimos comentarios. Todos opinaremos, pero el italiano merece mucho más respeto respeto y, por supuesto, admiración. Es uno de los nuestros, sabe infinitamente más de fútbol que cualquier tuitero y quiere ganar muy por encima de lo que imaginamos. En su cabeza ha jugado todos los partidos veinte veces y ha analizado y corregido cada posición y a cada jugador obsesivamente, imaginando derrotas cruentas y victorias analgésicas. Nadie desea más que él demostrar que el Real Madrid va a pelear en todos los frentes. Pero al leer y escuchar estoy empezando a darme cuenta de que el madridismo más tóxico habita donde mejor se puede esconder, donde comparte espacio con el antimadridismo contumaz, cazurro, inseparable de la ignorancia: en el anonimato de las redes sociales.

La red antes llamada Twitter es un experimento social interesante. No sabes quién hay detrás de un nick. Puede ser tu vecino o un chino que vive en Alaska. puede ser un estudiante, un fontanero, un nini, una arquitecto o un juez; un niño o una funcionaria jubilada. Es democracia. Los algoritmos, tan criticados y temidos, son tan humanos como nosotros. Sin nuestras interacciones no aprenderían. A quien más debemos temer es a nosotros mismos, "deus ex machina" de los algoritmos. Twitter es libertad, pero es una selva con más depredadores que herbívoros. Las batallas son anónimas, el agravio, impune. A veces asoma la inteligencia en un mar de estulticia y otras la estupidez. A veces cuesta diferenciar a un provocador de un simple idiota, a una persona "normal" (conozco algunas que piensan a menudo en cerrar la cuenta) de un tarado. A base de repetición, sin embargo, el instinto suele marcar el camino, y los idiotas se congregan siguiendo a tarados y las personas "normales" acaban siguiendo a cuentas de otra gente "normal", especialmente inteligente o simplemente interesante. Es curioso observarlo.

No sabéis más de fútbol que Ancelotti. "Abuelo, senil, incompetente, sinvergüenza, estafador...". todas estas perlas recogidas de cuentas madridistas con miles de seguidores son una puñalada en el pecho del madridismo. Tres Champions League. Tres en diez años. Ligas, títulos... con el Real Madrid, con el Milán, con el Chelsea, con el Bayern. Un hombre educado, discreto, honesto. Habéis jugado demasiado al FIFA, pensáis que es fácil hacer jugar a un equipo en modo automático. Pensáis que es fácil manejar los egos de un vestuario de chavales millonarios procedentes de cualquier rincón del mundo, pensáis que entendéis las interioridades de un club que es como una gran empresa multinacional. Los intereses, las dinámicas que tiene que gestionar Ancelotti estando de acuerdo, o no, con ellas. Un bendito en la sala de prensa. Ni una queja altisonante, ni una mala palabra. No estáis ayudando. El enemigo está fuera. No hablaré del mal juego, de los desajustes, del saldo irregular de la ocupación de posiciones por jugadores no especialistas, de la debilidad en la presión de los delanteros, de la política de fichajes, hasta que caiga el último corrupto del sistema, hasta que veamos regresar a sus profesiones a los árbitros manchados.

El enemigo está fuera. No hablaré del mal juego, de los desajustes, de la ocupación de posiciones por jugadores no especialistas, de la debilidad en la presión de los delanteros, de la política de fichajes, hasta que caiga el último corrupto del sistema, hasta que veamos regresar a sus profesiones a los árbitros manchados

Decía Mateu Lahoz en la radio con la que colabora que no olvidemos que los árbitros fueron niños de familias muy humildes en su inmensa mayoría, que se metieron en el mundo del arbitraje para sacarse un dinerillo que sus padres no podían proporcionarles. El comentario pasó desapercibido para el resto de comentaristas y equipo del programa, pero a mí me causó un impacto inmediato que aún me dura. Pónganse en contexto: ¿cuántos árbitros podrían ganar 300.000 euros anuales fuera del arbitraje? Niños humildes, escasos recursos... Mateu también dijo algo como "¿habéis visto que algún árbitro sea hijo de una familia con dinero?". ¡Bang! Otro impacto. Mateu ha estado veintiún años (sic) arbitrando. Conoce perfectamente el CTA y el mundo arbitral. ¿Qué estaba queriendo decir? Pues que van a pelear hasta la última gota de sangre, que van a morir matando por sus jefes. A la sazón, quienes deciden que sigan ahí: buenos coches, viajes, pocos madrugones, vida de deportista, rodeados de glamour, protagonistas en el espectáculo... ¿Qué ganan con huelgas, con victimización? Visibilidad. Repercusión. ¿Quieren eso? Claro que no. Quieren todo lo contrario, que la polvareda vuelva al camino, que las cosas sigan como están.

Con la visibilidad, todo el mundo —no España— verá que en un país con un salario medio mileurista ellos pertenecen al 0,7% de la población que gana más de 150.000 euros anuales. Son élite, son privilegiados. Viniendo de clases humildes, pocos son universitarios. ¿Quién cree que van a volver a doblar el lomo en un banco, en la policía, en una pyme? No, si pueden evitarlo. No soy capaz de imaginar un ambiente más clientelar: Negreira, Velasco Carballo, Clos, Cantalejo fueron árbitros. Menos privilegiados que los de ahora, pero árbitros de fútbol. Llegaron y ocuparon la cúpula del CTA. Manejan el fútbol de facto. Ellos pueden decidir quién gana y quién pierde. Tienen la autoridad. Pueden influir en los árbitros. Son sus jefes. Les puntúan y después les aplican "índices correctores" para decidir quién "se merce" los ansiados 300.000. La discrecionalidad es evidente. El sistema es insostenible después de Negreira. Después de saber que uno de ellos cobraba de un club tienen que caer todos. El sistema ha fallado. No sirve.

El sistema es insostenible después de Negreira. Después de saber que uno de ellos cobraba de un club tienen que caer todos. El sistema ha fallado. No sirve

Preocupante que en 2018 entre Tebas y Rubiales decidieran redactar una cláusula ad hoc que protege a la RFEF ante casos de pagos de terceros (como el FCB) a miembros de su directiva (como Negreira). Conocían los pagos. ¿Hicieron algo? Pues... probablemente estudiar (el verbo favorito de Cantalejo) cómo mantener al club corruptor a salvo de las consecuencias que se pudieran dar. El FCB, como los bancos, no puede caer. Hacienda comenzó a investigar a Negreira y al FCB en julio de 2019. Menos de dos años después, mientras las investigaciones de Hacienda iban avanzando, en mayo de 2021, de repente, a Albert Soler, directivo del FCB, le entraron unas ganas tremendas de ser Director General del CSD, órgano máximo del deporte español. En 2011 ya había sido presidente del órgano y Secretario de Estado. ¿Por qué volvió como Director General, muy por debajo de su cualificación? Porque un Director General es un ejecutivo, un presidente, no. ¿Se entiende?

Albert Soler

De su mandato se recuerdan tres aportaciones: 1) la gestión de fondos europeos para el deporte, 2) la profesionalización del fútbol femenino (cero crítica) y 3) la nueva Ley del Deporte en la que se coló la reducción de tiempos de prescripción de los delitos de corrupción deportiva. Soler era Director General del CSD, socio, exdirectivo del FCB y presumiblemente conocedor de la investigación del caso Negreira. ¿No es extraño que abandonara su cargo cinco minutos después de la entrada en vigor de la Nueva Ley del Deporte, justo en enero de 2023 (misión cumplida)? ¿No es una extraña casualidad que el caso Negreira llegara a los medios justo un mes después de tener todo atado y bien atado de forma que ya resultara imposible un descenso administrativo de categoría o la retirada de títulos? Miren las fechas. ¿Coincidencia o mecanismo de relojería? Hay que ser muy naif, muy zoquete o muy hipócrita para creer en las casualidades con el contexto cronológico.

¿No es una extraña casualidad que el caso Negreira llegara a los medios justo un mes después de tener todo atado y bien atado de forma que ya resultara imposible un descenso administrativo de categoría o la retirada de títulos?

La prensa deportiva tampoco será la misma después de la limpieza. La hemeroteca les hará justicia y estaremos ahí para que no se olvide por quién y por qué tomaron partido. El espectáculo delirante de los últimos días será recordado. Sabemos que el periodismo español está herido de muerte y que un redactor hoy en día es un asalariado que se juega su trabajo en cada artículo, los que tienen suerte de firmar. Echo de menos más periodistas como Tomás Guasch, que sin necesidad de ocultar sus colores, siempre tendrá el reconocimiento de maestro en la profesión y un referente de la honestidad. Compararlo con personajes siniestros del bestiario de fanáticos descerebrados que no pueden ocultar su antimadridismo sólo lleva a la frustración y la perplejidad. ¿Qué hemos hecho para merecernos tanto odio? ¿Ser beneficiados por Franco? ¿Disfrutar de cien años de favoritismo arbitral? No, por favor, otra vez, no. Vuelvan a sus cosas, lean un libro, hagan en Twitter como si pareciera que tienen un cerebro funcional.

 

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Buenos días. La pantomima continúa mientras la gangrena avanza. Los medios han agarrado los violines de los instrumentistas del Titanic y musican sin descanso el hundimiento moral y legal del fútbol español. Se afanan por mantener la tensión de una liga zombi que nació muerta y cuyo cadáver maquillan cada día en las portadas para simular que sigue con vida. Por propio interés, obvio. Habida cuenta de sus capacidades, ¿dónde iban a ir si les cortan el grifo?

Que si la liga en un puño, que si golpe a la liga, que si ¡a 2!, pero ni mu de lo que ayer nos incitaba a salir a la calle y a golpearnos la cabeza contra todas las farolas que encontráramos a nuestro paso (hoy no se nos ha pasado el malsano impulso), ni una palabra sobre el homenaje de Soto Grado y De Burgos a Negreira sirviéndose del VAR.

Recuerda hoy el maestro Guasch en su «Mira, chato» aquella frase de Juanma Lillo: «La guarnición (el VAR) se está comiendo al solomillo (el fútbol)». Vamos un paso más allá, la guarnición (el VAR) está permitiendo a muchos seguir comiendo solomillo (mantener su nivel adquisitivo).

El VAR se ha tornado, de facto, en un instrumento para manipular los resultados de los partidos de fútbol con el objetivo de que mantengan los privilegios todos los actores del balompié patrio salvo uno, ya sabéis cual, el único que denuncia la corrupción y quiere limpiar el sistema. Además, la manipulación se lleva a cabo con luz y taquígrafos. ¿Por qué lo llaman el VAR cuando quieren decir sueldo?

Es sencillo de hacer: las jugadas polémicas brotan solas. Los árbitros de campo están condicionados por la diferencia astronómica de sueldo entre arbitrar en Primera División o en Segunda. No es complicado adivinar las preferencias de sus jefes, que no se cansan de repetir que el enemigo es el Madrid. El árbitro del VAR es otro compañero con los mismos condicionantes cuyas intervenciones mayoritariamente perjudican al Madrid (demostrado estadísticamente, es al club al que más goles anulan). Las imágenes, además, las suministra Tatxo Benet, socio del club que durante años les pagó millones. Hay sentencias que demuestran que se omiten imágenes deliberadamente para inducir la decisión del árbitro de campo. Y si no, da igual, porque saben lo que tienen que hacer: «No lo veo bien, pero voy a pitar penalti». Por si alguno se olvida de su cometido, existe otra sala VOR.

VAR, en lugar del acrónimo de Video Assistant Referee, en España son las siglas de Valedor Arbitrario de Remuneración. El VAR es la herramienta utilizada por el sistema para, de manera discrecional, manipular los resultados de los partidos y mantener el estatus de los amos del cotarro  ¿Por qué lo llaman el VAR cuando quieren decir sueldo?

Al igual que los responsables de los medios, habida cuenta de sus capacidades, ¿dónde iban a ir si les cortan el grifo los Cantalejo, Clos, Undiano, Alberola, Cuadra, De Burgos, Louzán, Tebas…? ¿Se meterían a folclórica, a participante de reality, a mamporrero de cuadra, a soldado de partido extremista? Sin el VAR no podrían mantener sus sueldos.

Están en el ajo todos menos el Madrid y parte de su afición (otra parte se traga las mentiras de quienes quieren dañar a su club para mantener su estatus).

Además de ser curioso que el resto de clubes se posicionen en contra del único que denuncia la corrupción y aboga por erigir un sistema limpio, resulta paradójico que saquen las uñas contra quien, realmente, les da de comer. Piensan que deben tener contentos a Tebas y al corrupto de turno que en ese momento presida la RFEF porque creen que gracias a ellos reciben el dinero, pero no, el que tira del carro de todos es el Madrid, el que genera ingresos es el Madrid. Son tan tardos que están apalizando a la gallina de los huevos de oro.

El último, ya sabéis, el presidente del Sevilla. Un tipo que recuerda a aquel estereotipo de machito valiente que, cuando en la discoteca se propasan con su novia, grita con la vena del cuello marcada: «¡sujétame que lo mato!» mientras que con una mano no suelta el cubata y con la otra se agarra denodadamente a su pareja para mantenerse alejado del agresor.

Mucho postureo con el tema Barça-Negreira, pero a decir lo que manda amo Tebas.

No comprendo que Del Nido Carrasco no comprenda que la razón por la cual el Real Madrid emite el comunicado que no le gusta es la misma que la que hace que él no se siente en el palco del Barça. pic.twitter.com/krF4ybeAVL

— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) February 9, 2025

Los futbolistas también juegan su papel en la perpetuación del sistema corrupto. Lo hacen especialmente bien quienes pertenecen a un club corrupto, por razones obvias. El último en hablar, el niño cuyo juego favorito en la guardería eran los rompecabezas.

🗣️ Gavi: "Ayer tenían que haber sacado tarjeta roja a Dani Ceballos, y en cambio hoy SÍ se la sacan a Fermín, para mí es una entrada de amarilla."

VERGONZOSO 🤢🤢🤢 pic.twitter.com/rxUkexGWTA

— REAL MADRID FANS 🤍 (@AdriRM33) February 10, 2025


Dice Gavi que la entrada de Fermín es de amarilla. La entrada de Fermín:

@JokerLaporta pic.twitter.com/RDRCNHqsiv

— Follow @JokerLaporta 🃏 (@JokerLaportavd_) February 9, 2025

Gavi, otro quien si el sistema podrido no siguiese en marcha ¿dónde iba a ir? No es necesario nada más que escucharlo hablar.

Marca, por su parte, sigue con su labor dirigida a destruir al Madrid. Cuando no es su director quien deyecta su odio contra el club en sus escritos, utilizan las portadas para sembrar la división dentro del madridismo.

Se centran en el «problema» de contar con Bellingham, Mbappé, Vinícius y Rodrygo. En un fútbol limpio, sí sería de recibo poner el foco en los aspectos a mejorar, en si tal o cual sistema funcionaría mejor, en si sería recomendable que jugase menganito o fulanito, etc. Pero nos hallamos inmersos en un ambiente tóxico y, en tiempos de guerra, el contrario utiliza la información para minar la moral de tus tropas.

Marca, y no pocos madridistas, en una situación en la cual tienes al enemigo armado hasta los dientes asaetando la puerta de tu casa para derribarla, se centran en debatir si se ha utilizado una cerradura más o menos segura y si quien echa el cerrojo está capacitado o no para hacerlo.

Pasad un buen día.

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