El Madrid disputará una nueva final de Copa del Rey el próximo 26 de abril en Sevilla tras eliminar anoche a la Real Sociedad en un partido agónico.
Demuestra que estás al tanto de todo lo que ocurrió acertando las preguntas que han preparado los amigos de fcQuiz.
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Estrenamos el mes de abril y entramos de pleno en la fase final de la temporada. Todo o nada. Estamos en la parte jugosa, esa que hace la boca agua a los madridistas. Cuando todo se decide es cuando el Madrid más florece. Y estrenamos mes de la única forma que este club sabe: siguiendo la dirección del salmón. A contracorriente, remontando el río. Buscando el orden y el progreso a través del caos. Anoche volvimos a jugar una eliminatoria endiablada. Una noche no apta para cardíacos. Puro Real Madrid.
Sinceramente, el martes por la tarde no pensaba que la vuelta de semifinales de Copa de Su Majestad el Rey frente a la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu fuera un partido muy complejo. Estaba convencido de que sería una noche plácida. Carlo Ancelotti sacó un once equilibrado y ambicioso. De titulares partían novedades tan jugosas como David Alaba en la defensa o Endrick de delantero centro, el 9 de la Copa. Y algunos de los que tuvieron pocos minutos en el último partido de Liga frente al Leganés, como Fede Valverde, Vinícius o Rodrygo, comenzaron en el once titular.
estrenamos mes de la única forma que este club sabe: siguiendo la dirección del salmón. A contracorriente, remontando el río. Buscando el orden y el progreso a través del caos
El Madrid partía en la eliminatoria con un escuálido 0-1 de ventaja pero todos entendíamos que jugar en casa ya suponía un plus inalcanzable para la Real Sociedad. Los pupilos de Imanol Alguacil no atraviesan por sus mejores momentos pero se agarraban a la competición como a un clavo ardiendo. El Madrid empezó serio y tuvo oportunidades tan claras como una chilena de Endrick frente a Remiro. Sin embargo, fue la Real Sociedad la que se adelantó en el marcador con un gol de su delantero Ander Barrenetxea. El Madrid volvió a defender mal y Lucas Vázquez una vez más sale señalado en el ajuste defensivo.
No obstante, en la primera mitad, el Real Madrid no le perdió la cara al partido en ningún instante. En el minuto 30 Vinícius metió un pase al hueco para dejar solo a Endrick que definió con clase y categoría picando el balón a lo Raúl González Blanco. Palabras mayores. Si la definición fue de grana y oro, el pase de Vini también merece todas nuestras alabanzas. Es espectacular cómo el 7 blanco imita a Luka Modric con el exterior. El astro brasileño ha incorporado ya este recurso a su numeroso repertorio de crack mundial.
Y llegó el segundo tiempo y empezaron los juegos florales. Una vez más, pusimos el circo y nos crecieron los enanos. De una forma rocambolesca, la Real nos acabó haciendo un total de cuatro goles dantescos. Para poner un poco de contexto, la Real en La Liga había hecho 27 goles en 29 partidos.
Si bien el equipo tuvo dos reacciones importantes para recobrar el pulso de la eliminatoria con los goles de Aurélien Tchouaméni y Antonio Rüdiger, no es serio. El club debe afrontar una reestructuración de la defensa y el staff ha de llamar al orden a los jugadores en el próximo entrenamiento. Pero en fin, una vez más Rüdiger se ponía la capa de superhéroe y el equipo está en otra final de Copa en Sevilla. El sábado 26 de abril podremos levantar otro trofeo.
El club debe afrontar una reestructuración de la defensa y el staff ha de llamar al orden a los jugadores en el próximo entrenamiento
Tras el encuentro copero, volvemos a jugar este sábado en casa frente al Valencia. El Valencia de Carlos Corberán arriba al Santiago Bernabéu tras vencer al Real Mallorca en su feudo. El equipo valenciano llega a este encuentro tras 4 partidos sin conocer la derrota. De hecho, la incorporación de Carlos Corberán ha insuflado oxígeno en el equipo y virtualmente podemos decir que el conjunto de Mestalla ya está salvado. La revolución de Corberán es tal que desde que se hizo cargo del equipo el Valencia es el quinto con más puntos en La Liga.
Y con ese viento a favor, desde Valencia se transmite la sensación de que la plantilla se mentaliza para sacar en Mestalla la salvación matemáticamente. Por ello, dan prioridad al siguiente partido contra el Sevilla frente al del próximo sábado. Se desliza que Gayà, Rioja y Foulquier forzaron sus respectivas amarillas para perderse el partido frente al Madrid y llegar limpios al último empujón de la temporada. Para algunos esto es un escándalo, para mí es simplemente fútbol. Cada entidad prioriza sus esfuerzos y ve el calendario con una mirada estratégica.
Y tras el partido liguero del sábado, la ida de cuartos de Champions con el Arsenal. El martes 8 vuelve la Copa de Europa y todos estamos ya enfocados. La magnitud de la competición es tal que los madridistas fijamos nuestra atención en la competición continental olvidando inevitablemente muchos de los compromisos domésticos. En el primer partido en el Emirates Stadium está en juego mucho de la eliminatoria. Los partidos de ida son más importantes de lo que parecen. Más allá del resultado, es importante no encajar, evitar amarillas innecesarias o posibles lesiones. Todo esto nos lo enseñó José Mourinho, experto en preparar eliminatorias.
Así que durante esta primavera el Real Madrid dirimirá su futuro cercano. La guinda final será La Copa Mundial de Clubes de la FIFA que se disputará en EEUU entre junio y julio. Se comenta en los mentideros periodísticos que el club se toma tan en serio la competición que otorgará a la plantilla una prima igual a la de la Champions. Parece evidente que para la entidad es tan importante conseguir este nuevo trofeo como sumar una nueva orejona. Lo que nos lleva a pensar que hasta abril todo ha sido una magnífica pretemporada. Así pues, nuestra temporada de verdad empieza ahora.
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Arbitró Javier Alberola Rojas del Comité castellano-manchego. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Infame Mr. Next una vez más. Lo peor es que se irá feliz de la vida con su arbitraje.
El penalti no señalado a Bellingham de Remiro fue dantesco. Un sopapo de categoría. En el VAR estaban con el antifaz puesto. Luego, en la prórroga, Olasagasti quiso llevarse la pierna de Vinicius e hizo una entrada muy grave por fuerza y altura. Mr. Next dijo que amarilla y Modric no me protestes.
Dejó bastante juego subterráneo de la Real guardando tarjetas hasta muy tarde. Aramburu debió de ver la amarilla mucho antes. También la vio Camavinga de forma justa por una entrada abajo a Kubo y Oyarzabal por protestar.
El capitán txuri-urdin se quejó de un fuera de juego de Mbappé en la jugada que precedió al 3-3 merengue en un córner. El francés estaba adelantado, pero no hizo intención de jugar el balón retrocediendo su posición. Los donostiarras reclamaron, además, una caída de Kubo en el descuento de la primera mitad en un duelo con Vinicius. Nada. Fútbol.
Alberola Rojas, NEFASTO.
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-Lunin: SUSPENSO. Hizo una gran parada pero falló en todo lo demás. Transparente. Señalado.
-Lucas Vázquez: SUSPENSO. Otro de los señalados en el descalzaperros defensivo.
-Camavinga: APROBADO. Como lateral izquierdo, alternó incursiones de mérito con errores de extraño atolondramiento y sufrió muchísimo con Kubo al final de los 90 minutos.
-Asencio: NOTABLE. Tan sólido como siempre en la retaguardia. Últimamente se prodiga en interesantes arrancadas ofensivas, tipo Sanchís.
-Alaba: SUSPENSO. Da mucha pena, pero la sensación es que el fútbol de élite se ha acabado para él. Lo hemos comprobado de manera ingrata. Ancelotti debió dejar sentimentalismos a un lado y no alinearle, o sustituirlo mucho antes. El Madrid no vive del pasado.
-Tchouaméni: APROBADO. Discreto, si bien sólido. Marcó un gol importante con la ayuda de Remiro.
-Valverde: APROBADO. Solvente. No fue uno de sus mejores partidos, ni en el centro ni atrás.
-Bellingham: SOBRESALIENTE. El mejor de largo. Descomunal en todo. Un recital, gol incluido.
-Rodrygo: APROBADO. No todo le salió, pero trabajó muchísimo.
-Vinícius: NOTABLE. Las cosas de siempre (regates, fintas) no le salen tan bien, pero las que ha aprendido hace poco sí, como la asistencia a Endrick. Fue de menos a más. Dos asistencias. Sensacional en el gol de Bellingham.
-Endrick: SOBRESALIENTE. Hasta que, incomprensiblemente, Carletto le sentó, llevó a cabo una exhibición que hizo al Bernabéu corear su nombre. Golazo y vicegol de chilena tras controlar mágicamente el balón.
-Mbappé: APROBADO. No aportó más que Endrick.
-Modric: NOTABLE. Sigue siendo un deleite verlo jugar.
-Fran García: NOTABLE. Buena prórroga.
-Rüdiger: NOTABLE. Menuda diferencia con Alaba. Gol definitivo del loco.
-Brahim: SIN CALIFICAR
-Ancelotti: SUSPENSO. Del nefasto cambio político de Mbappé por Endrick (el mejor hasta entonces) a la negligencia de dejar a Alaba 90 minutos sobre el campo. El equipo está en la final de Copa a pesar de su gestión de este encuentro.
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El Madrid encaraba el encuentro de vuelta de las semifinales del Campeonato de España contra la Real Sociedad con las cuentas saneadas, hueco salarial y en un estadio terminado, de élite y sin aluminosis. El plan era superar la eliminatoria con tranquilidad y marchar pronto a descansar para afrontar el próximo duelo. Pero al Madrid no se le dan bien ese tipo de planes y acabó recurriendo por enésima vez a la épica como remiendo a los errores.
Carletto eligió un frente de ataque tribrasileiro, Rodrygo, Endrick y Vini, secundado por un centro del campo integrado por Tchouaméni, Valverde y Bellingham. En la retaguardia, Lucas V., Asencio, Alaba y Camavinga, que oficiaría de lateral izquierdo. El encargado de guardar la meta, Lunin. El del pito, Alberola Rojas. Y en el VAR, Trujillo Suárez; la cara es el espejo del alma.
El partido comenzó con el interés de una reunión de trabajo: intercambio de posesiones yermas, un par de pases de Lucas Vázquez quién sabe dónde, un disparo romo de Endrick... lo normal. Hasta que el joven brasileño se apropió del balón con ese cuerpo de M. A. Barracus que tiene y se fabricó una chilena que a punto estuvo de colocar el 1-0 en el marcador 360 grados con el que sí cuenta el Bernabéu.
El encuentro pareció desperezarse y acto seguido Vini pudo anotar el primero de tiro cruzado si Remiro no lo hubiese evitado. El propio Vinícius desbarató la siguiente acción de ataque donostiarra. Entonces la Real se quedó con el balón para jugar ellos solos durante un rato y en el minuto 16 Barrenetxea aprovechó la no presencia de facto de Lucas Vázquez para plantarse solo delante de Lunin y batirle por debajo de las piernas. Eliminatoria empatada. ¿Para qué tomarse el partido en serio desde el principio?
Minutos después del tanto visitante, Jude cruzó en exceso y marró una buena ocasión de empatar. Apenas un suspiro más tarde, Rodrygo disparó fuera también a la derecha de Remiro. Y otra vez Bellingham desde lejos, pero muy alto.
Andábamos todos postulándonos como lateral derecho del equipo cuando Vini se encargó de desintegrar los malos pensamientos sirviendo un pase magistral con el exterior a Endrick para que el 16 marcase un golazo de vaselina. El ex del Palmeiras ya había sido el autor del tanto madridista de la ida. El brasileño tiene más definición que una tele 8K (desconozco si este dato es cierto y/o actualizado).
La asistencia genial del 7 provocó un pinchazo en la úlcera de todos esos madridistas que vuelcan sus frustraciones en el último trofeo The Best. Aunque en el minuto 40 disparó fuera, motivo suficiente, según los entendidos, para pedir de nuevo su destierro a Arabia.
Frisando el descanso, una arrancada purasangre de Camavinga propició un tiro franco de Endrick, mas su disparo a la remanguillé se marchó desviado.
No ha quedado reflejado en esta crónica, pero el inglés Bellingham fue el autor de varias acciones de mérito durante la primera mitad (acabaría firmando una actuación heroica). Nos hemos acostumbrado a que juegue en nuestro equipo uno de los grandes. Clarividencia, clase, empuje y actitud.
El descanso llegó cuando Jude se marchaba solo a la contra tras un piscinazo de Cubo. No esperábamos menos de uno de los colegiados que pagaron al hijo de Negreira y siguen en activo.
El segundo tiempo arrancó con un casi gol olímpico de Rodrygo. Remiro salvó in extremis. El Madrid había salido mejor que en la primera mitad —no duraría mucho— y a continuación Endrick protagonizó una incursión por la línea de fondo muy meritoria que no pudo rematar Vini porque acabó derribado.
En el córner siguiente, Remiro noqueó a Bellingham de un fuerte manotazo. Sabemos que aunque el portero rival golpee en la cara a un jugador del Madrid nunca será penalti por cualquier motivo que elijan ustedes, aunque finalmente todos se reducen a que el agredido lleva una camiseta blanca. Probablemente esto aparezca en alguna circular arbitral.
Un poco después, empujón y manotazo al unísono de Zubimendi y Aritz sobre Endrick, rematado con un talonazo en la cara al caer. Como el delantero lucía camiseta blanca —ver párrafo anterior—, ya saben cómo acabó la jugada.
En el 56', pisotón de Sucic a Valverde al caer de un salto. ¿Qué posibilidad hay de que tres acciones dolorosas seguidas sobre jugadores del Real Madrid sean todas casuales y lances que no merecen sanción? Antes de responder, una cuarta: Aramburu barrió a Vini, pero pilló a Alberola enviándole un bizum a Javier Enríquez. Se demoró en mandarlo, porque tampoco vio una clara falta sobre el 7 al borde del área.
Bellingham probó suerte desde lejos en el 60 y se encontró con una buena respuesta de Remiro.
Mbappé entró al campo en el minuto 65 en sustitución de un Endrick muy ovacionado por el Bernabéu. ¿Era el brasileño el cambio más adecuado?
En el 69 el Madrid casi se come un gol de Zubimendi, que remató de primeras con la izquierda a la salida de un saque de esquina y Lunin salvó con una parada muy meritoria. El rechazó lo envió fuera Oyarzabal desde cerca. La Real había recobrado vigor, el Madrid era un desastre.
Dos minutos después, gol de tacón de Alaba, pero en propia meta. 1-2 y eliminatoria igualada.
Hasta el 73 no mostró amarilla Alberola a Aramburo, que casi desguaza nuevamente a Vinícius al propinarle otra patada alevosa.
Ancelotti movió el banquillo para dar entrada por fin a Modric por Lucas, por lo que el Madrid contaría con lateral derecho, Valverde, hasta el final del partido. Pero entonces Alaba anotó un doblete en propia meta y la Real Sociedad se colocó 1-3 arriba. Quedaban 10 minutos. El Madrid llevaba un rato que no estaba.
Se apareció de nuevo Vinícius —y ya no se fue— para firmar una gran jugada y servir otra asistencia, en esta ocasión a Bellingham, quien remató canónicamente de primeras a gol. 2-3. Eliminatoria empatada.
Vinícius falló el tercero poco después frente a Remiro. No en vano no había hecho nada, salvo propiciar dos goles. ¿Acaso es importante eso en fútbol? Seguro que no. El córner siguiente lo empotró de cabeza a gol Tchouaméni. 3-3 cuando quedaba un suspiro para el 90 y en ventaja el Madrid.
A Alberola no le sentó bien y añadió 7 minutos. No hizo falta consumirlos para que Oyarzabal aprovechase una cantada de Lunin para anotar el cuarto de la Real. Eliminatoria en tablas otra vez. El Madrid goza de la solidez defensiva se una servilleta de papel.
Bellingham a punto estuvo de marcar de cabeza en el 94, pero nuevamente intervino con acierto Remiro. Era gol cantado.
Con un centro blandito de Alaba terminaron los 90 minutos y llegábamos a una prórroga deseada por todos, sobre todo por Ruido Bernabéu. El Madrid había dejado mucho que desear, principalmente en defensa, dos goles de la Real fueron en propia meta y los otros dos errores de Lucas Vázquez y Lunin.
El tiempo extra lo inició el Madrid con Fran García y Rüdiger en detrimento de Camavinga y Alaba. A los dos minutos, un robo de Rodrygo inició un contrataque que acabó rematando al lateral de la red Vini tras pase de Kylian.
Se llegó al final de la primera parte de la prórroga con un empujón de Elustondo a Mbappé dentro del área cuando iba a rematar a gol el 9. Ya saben que en estos casos nunca es penalti para el Madrid porque los defensas siempre "molestan lo justo", pero no cometen infracción alguna.
Brahim y Güler por Asencio y Rodrygo para arrancar los últimos 15 minutos.
Olasagasti hizo una entrada durísima a Vinícius, quizá la más fuerte vista en micho tiempo, terrorismo futbolístico, que ni Alberola ni Trujillo consideraron roja. Terrorismo arbitral. Habrá que escuchar después las quejas de Imanol.
Y llegó Antonio en el 115 para vengar la alevosa y terrorífica patada de Olasagasti. Rüdiger marcó el 4-4 de cabeza a la salida de un córner magníficamente botado por Arda.
El partido acabó con otro gol salvado por Remiro a chut cercano de Brahim.
El Madrid se toma la penúltima Copa en el abismo, ese que tanto ama, para alegría de los cardiólogos y desesperación nuestra. Se clasifica para otra final de Copa del Rey a pesar de que, según se oye, todos juegan mejor que él.
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Hace 33 años que terminaste el entrenamiento y cogiste el coche rumbo a tu segunda casa. Querías premiar a los tuyos, esos a los que exigías al mismo tiempo que cuidabas como nunca lo había hecho un técnico y nunca lo haría jamás.
Hace 33 años que nadie sabía que lo que iba a suceder en el césped del Santiago Bernabéu, la ida de las semifinales de la UEFA, sería lo menos relevante esa noche, tu última noche.
Hace 33 años que no paraste de saludar a la gente, tu gente, que no te había olvidado. Aquellos que disfrutaron con tu magia y compartieron tu pasión. Te ganaste un hueco en su corazón
Hace 33 años de las últimas palabras con los que no hacía tanto fueron compañeros, a los que diste el gusto de conocer a tus pupilos, que esa noche viajaron de la nube al infierno.
Hace 33 años que, raro en ti, rehusaste a conducir de vuelta. Habían sido demasiadas emociones y preferías soñar. Y hacerlo en blanco, regresando al banquillo, ese que no soportabas como jugador y al que hubieras devuelto la gloria como entrenador.
Hace 33 años de la última noche, cuando la muerte, cobarde, esperó a que cerraras los ojos para acechar como sólo podía vencerte, a traición, cuando no mirabas.
Hace 33 años y pasarán otros 33 sin que te hayas ido. Porque defines al madridismo. Porque siempre te reserva tu minuto.
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La palabra es indignación. Honestamente, creo que es una suerte seguir sintiendo indignación. Muchas personas se resignan a vivir en la injusticia, en la impunidad del delincuente al amparo de la política o protegido por intereses espurios, en la mediocridad de líderes sociales, políticos, intelectuales, que deberían ser quienes nos representaran a todos. Y es una suerte porque acostumbrarse al agua tibia resultó fatal para la rana de la fábula. Si no saltamos y nos revolvemos contra la injusticia cuando el agua está tibia, pereceremos hervidos cuando ya sea tarde.
Pero tiene un coste energético inmenso. Soportar en redes sociales a los terraplanistas del fútbol, aka el club de los valors, o a las incansables plañideras de San Blas está fuera de la escala para un ser humano con una tolerancia promedio a las ofensas. Cada semana, haya o no fútbol, hay que aguantar la lluvia fina, la tormenta, los rayos y truenos, toda la meteorología y resto de fenómenos atmosféricos impactando sobre el Real Madrid, sus futbolistas, su presidente, su entrenador, sus aficionados. Todo en el Real Madrid es malo. Es la esencia del mal.
Cada semana, haya o no fútbol, hay que aguantar la lluvia fina, la tormenta, los rayos y truenos, toda la meteorología y resto de fenómenos atmosféricos impactando sobre el Real Madrid, sus futbolistas, su presidente, su entrenador, sus aficionados. Todo en el Real Madrid es malo. Es la esencia del mal
Cuando no es un penalti gris pitado a favor es un estudio milimétrico sobre una falta que de no haber sido convertida en gol sería irrelevante. Cuántas de esas le han aplaudido a Messi sin reparar en la anomalía estadística que algún día analizaremos (Messi se tiraba en la frontal un promedio de tres veces por partido cuando la cosa se ponía fea contra rivales correosos). Nunca hubo ruido por eso, que fue tendencia en liga y en Champions durante años. Tenemos que pedir perdón hasta por la calidad de nuestros delanteros, que desatascan partidos en los que no nos imponemos por el juego. Tenemos que aguantar a Simeone, personaje en caída libre, decir que no han perdido la eliminatoria de Champions, que si la UEFA, que si el VAR... y el populacho de raciocinio disfuncional le compra el discurso en lugar de relacionar causa y consecuencia en la ecuación: fútbol rácano igual a derrota en los grandes eventos cuando no puedes igualar la ambición del rival. Lleva desde 2014 sin aprender. Ya parece tarde.
El Real Madrid lleva robando desde 1902, según Simeone. La gracia del tipo menos gracioso de su pueblo se hizo trending topic en redes. La letanía de los cien años de robos es imparable ya entre el antimadridismo internauta. Simeone, jugador de esfuerzo y agresividad muy por encima de su calidad futbolística, como atestigua todavía el muslo derecho de Julen Guerrero. Simeone, entrenador competente para equipos sin ambición y comunicador mediáticamente irresponsable. Simeone está generando odio sin consecuencias. De hecho, pese a su balance estadístico como entrenador, sigue estando protegido por los medios. Cada vez le costará más barbacoas a Gil Marín, porque cada vez tiene menos defensa. Nadie le ha preguntado al bueno del Cholo, hasta hoy, algo tan pertinente como a cuántos millones de euros de entrenador sale cada título del Atlético. Yo les digo: aproximadamente a 43,7. Récord mundial, sin duda.
Nadie le ha preguntado al bueno del Cholo, hasta hoy, algo tan pertinente como a cuántos millones de euros de entrenador sale cada título del Atlético
Los futbolistas del Real Madrid son peores ahora que nunca, hasta se quejan cuando les dan patadas sin sanción, de los árbitros, de los insultos racistas, de la falta de descanso entre partidos. Son mucho peores que Maffeo, boxeador aficionado y bocachancla profesional o que Baena. Ambos, ídolos inexplicables para el populacho. Desafortunado gesto de Rüdiger, cierto. Sin embargo, la UEFA no va a abrir un expediente al Atlético por señalar públicamente al VAR por el doble toque de Julián Álvarez que cualquier persona con ojos y un cerebro funcional pudo ver. No va a abrir expediente por el lanzamiento de objetos. Nunca va a entrar en la reincidencia de los espectáculos lamentables en los alrededores del Metropolitano, con niños de por medio: violencia, odio, racismo. No va a entrar en eso, no. Porque Ceferino, Ay Ceferino... forma parte de la mugre que es el fútbol hoy.
El presidente del Real Madrid nunca sale en los medios por una noticia positiva. Es el malvado de la Superliga, el archienemigo del humilde, discreto y moderado Javier Tebas. Es quien quiere (pobrecitos) acabar con una organización diseñada para corromper la competición por dinero, es quien ha juntado una colección de estrellas inimaginable en la plantilla (suma y sigue con Arnold, si finalmente llega), es el responsable de molestar a los vecinos del Bernabéu dos días al mes durante dos horas. De hecho, es quien ha movido el Bernabéu desde el extrarradio de Madrid al centro de negocios de la ciudad, por molestar, y porque es rico y se lo puede permitir. No lo pueden soportar. Ya lo dijo nuestro añorado Cristiano: "Pienso que por ser rico, por ser guapo, por ser un gran jugador, las personas tienen envidia de mi". El antimadridismo resumido en una sola frase. El antimadridismo es envidia. ¿Por qué alguien pagaría por igualar un palmarés histórico? Por envidia. ¿Por qué alguien se declararía "el equipo del pueblo" o presumiría de "no pueden entender lo que es ser del Atlético"? Por contraste, por antagonismo. Por envidia. Si no puedo ser lo que es el Real Madrid, hay que ser diferente en todo y decirlo todo el tiempo.
Qué me dicen del bueno de Flick, "der heuchler" [el hipócrita], todo orgulloso de "no ser" como el Real Madrid. Poco ha tardado en comprar la mercancía caducada culé. Més que un club. Por supuesto, Ancelotti es un mal entrenador, anticuado, siempre hace los cambios de forma extemporánea y no consigue que el equipo carbure. Nada que ver con el admirable estratega y revolucionario Hansi, que casi con la misma edad ha ganado menos de un tercio de los títulos (9 vs 31) que Carlo, quien, además, últimamente empieza a responder en ruedas de prensa como si representara al club. Intolerable. Lástima que parte del madridismo no sepa ver cuál es el lado correcto de la historia en este caso. Yo les digo: ahora mismo, Ancelotti über alles.
Ancelotti es un mal entrenador. Nada que ver con el admirable estratega y revolucionario Hansi, que casi con la misma edad ha ganado menos de un tercio de los títulos que Carlo, quien, además, últimamente empieza a responder en ruedas de prensa como si representara al club. Intolerable
Los madridistas somos lo peor. Pseudodelincuentes. Disfrutamos de los robos porque somos amorales o seres vivos sin conocimiento. Merecemos lo peor. No hay un odio semejante al antimadridismo. Es universal, multicultural y para todos los públicos. Los niños lo maman de sus progenitores y los ancianos lo retroalimentan con los agravios imaginarios de otro siglo.
Si un culé pata negra de Honduras, pongamos por caso, supiera lo que significa y lo que simboliza la expresión "Més que un club" tal vez pensaría dos veces si le compensa dedicarle sus desvelos y su ocio a una causa con raíces supremacistas y excluyentes que es más un actor político que un club deportivo. La hemeroteca está llena de esa mierda. Está ahí para que todo el mundo lo pueda ver, pero la zombificación del culé ya culminó. Siguen el rastro cerril de la doctrina oficial del club: "No hay pruebas", "el dinero nunca llegó a los árbitros", o hablan de una delirante conversión de dinero blanco (facturas) en dinero negro, para pagar sobresueldos a directivos deshonestos. Es su mejor opción. Cómo van a reconocer la realidad. Es demasiado fea. Es mucho más aceptable encontrar un enemigo y volcar en él toda la fealdad y la miseria, un antagonista. El fenómeno tiene nombre en psiquiatría y se llama proyección. Satisface la necesidad de no sentirse lo que uno realmente es, por oposición a lo que quisiera ser, representado por alguien sobre el que proyectar la dolorosísima certeza de ser peor.
El antimadridismo empieza a ser tan universal como el madridismo en virtud del impacto global de las redes sociales. El Real Madrid es universal, pero sólo un club de fútbol. El mejor club de fútbol de la Historia. Uno de los más grandes de la historia del deporte. Los hay más ricos, con más secciones deportivas (muy útil para sumar copas de Europa de medio pelo, a ver si así...), los hay más "populares" que compensan con extras sobre el salario mínimo a entrenadores para que reeduquen a los seguidores violentos y ejerzan de cheerleaders cuando la ocasión lo requiera. Hay clubes cuyas aficiones "lo sienten más", "lo sienten distinto", pero en el fondo, todo se reduce a uno de los pecados más simples de verificar: la envidia. Porque somos ricos, porque somos guapos (vean a Bellingham con su novia o a Endrick con la suya), porque somos un gran club, el de las remontadas inexplicables, la épica, el de la bandera limpia y blanca que no empaña. Y eso… eso es insoportable.
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Flick dijo el otro día que estaba muy orgulloso de no ser como el Madrid. Como ellos, puntualizó, con ese deje de altanería tan del Pep cuando soltó, ¡no hace años ya de eso!, aquella genialidad de que Cataluña es un país de poetas que se hablan desde los campanarios. Hans Flick dijo que estaba encantado de ser el Barcelona y no el Madrid, como si el club al que entrena no estuviera siendo investigado en un juzgado de instrucción a cuenta del caso más escandaloso de fraude deportivo conocido hasta la fecha. Está probado que la trampa tiene dos efectos: el de que a uno se le caiga la venda de los ojos o, al revés, se refuerce aún más en el convencimiento de que los suyos no han hecho nada malo. De que todo es un ataque desde fuera. El nacionalismo catalán es el mejor ejemplo, y muy cercano, por supuesto, al Fútbol Club Barcelona. De hecho, forman parte del mismo fenómeno. La referencia de Flick al orgullo me hizo recordar un tuit de Áxel Torres, allá por el principio de octubre del año 2017.
Hace ya tanto que seguro que casi nadie se acuerda, pero confieso que mi memoria para el agravio es prodigiosa. El comentarista de Movistar también proclamaba su orgull, en catalán, en este caso de su pueblo, Sabadell. La razón del orgullo era que, como casi toda Cataluña en aquellos días, allí también decidieron pasarse por el arco del triunfo la soberanía nacional y la igualdad de todos los españoles, motivo por el cual Torres, que vive de opinar de todo el fútbol español, se sentía muy emocionado.
Desde luego que si alguien no es como Flick, ni como el catalanobarcelonismo, es Carletto. Ancelotti, que es un señor, está en la diana, últimamente, de los poderes fácticos: Tebas y Hacienda cargan contra él. El Patrón lo quisiera ver lejos de España. Los publicanos, en la trena. Carlo, que tiene más tiros pegados que la persiana de un ucraniano y, por supuesto, mucha calle, resulta incómodo por su manera gallarda de defender a la institución que le paga, no callándose, y también por la molesta querencia de disfrutar libremente del dinero que gana con su trabajo. Hábito este último que comparte con el más sonado candidato a sustituirle en el banquillo madridista, Xabi Alonso; quien puso una pica en Flandes al porfiarle repetidamente a los corchetes de la Agencia Tributaria, muy dados a amenazar con la cárcel a sus investigados y más si son ricos y famosos. Manía que, qué quieren que les diga, linda con la extorsión.
Hans Flick dijo que estaba encantado de ser el Barcelona y no el Madrid, como si el club al que entrena no estuviera siendo investigado en un juzgado de instrucción a cuenta del caso más escandaloso de fraude deportivo conocido hasta la fecha
De extorsiones y chantajes saben mucho en Can Barça. Quizá Flick, que es alemán pero no tonto, se refiera a eso. Puede que esté orgulloso de que su club no dejase participar al Madrid en la Copa de Cataluña durante la Guerra Civil. Madrid, capital de la República, estaba bajo asedio del ejército sublevado y su entrenador de entonces, que era catalán, intentó llevarse al equipo allí con los jugadores que estuvieran disponibles y no en alguno de los frentes. El Barcelona se opuso del mismo modo que luego, acabada la guerra, adoptó una posición institucional y acomodaticia con el nuevo régimen. Tanto como para, más allá de oportunas recalificaciones y campos nuevos, llegar a presentar a su jugador histórico más importante, Johan Cruyff, bajo un busto de Franco.
Eso mientras el Madrid desafiaba la política exterior de la dictadura subiéndose al tren de la Copa de Europa sin pedir permiso al Pardo, yéndose a jugar a Yugoslavia cuando los equipos españoles no cruzaban el Telón de Acero o galardonando a un general del ejército de Israel en franco desafío de la tradicional amistad hispanoárabe. Pero es que el Madrid, como Frank Sinatra, siempre ha seguido su propio camino. Lo normal, en quien es responsable de sus pasos, es saber que los actos tienen consecuencias. A lo mejor Flick de lo que está orgulloso es de la costumbre, tan arraigada en el Barcelona, de saltarse las normas con total impunidad. Un día ya lejano no se presentaron a un partido de Copa y fueron sancionados, castigo convenientemente amnistiado a los pocos meses. Igual que la clausura de su estadio por lo del cochinillo.
A lo mejor Flick de lo que está orgulloso es de la costumbre, tan arraigada en el Barcelona, de saltarse las normas con total impunidad
Son sus costumbres y hay que respetarlas, no hay más que echar un vistazo a la actualidad política nacional para entenderlo.
Carlo Ancelotti, en cualquier otro país, sería venerado como una leyenda. Se le levantarían estatuas, como a Matt Busby en Manchester. Sin embargo, en España, hasta el último gualtrapa se permite el lujo de decirle no sé qué. Incluso los madridistas, y eso que nos ha regalado dos dobletes en cinco temporadas al frente del equipo, dicen que lo que necesita el Madrid es un entrenador. Como Flick, supongo. O sea, un ladino, rasgo característico de los que ocupan el banquillo del Barcelona, profesión que Guardiola transformó en un sacerdocio. Flick parece de esos que cuando ganan son muy buenos, pero que habría que verlos cuando pierdan. Que perderán, más pronto que tarde. Pues, como diría Parejo, humildad, que los aviones también se caen.
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Buenos días, amigos. ¿Qué preferís que os contemos primero? ¿Las cosas que salen en las portadas o las que importan?
Estamos bromeando. O no. En las primeras planas de hoy salen algunas cosas que importan, qué duda cabe, pero desde luego se quedan fuera algunas otras que se nos antojan esenciales. Nos pasa mucho, cada vez más. Es lo que sucede cuando tus mañanas consisten en comentar lo que proclaman quienes quieren que nos olvidemos de cosas que sin embargo están ahí.
Las noticias son como espermatozoides. Solo algunas elegidas llegan a la portada, que es el óvulo, mientras la inmensa mayoría se quedan a las puertas de la imprenta, chocando patéticamente contra la fachada meneando el rabo y agitándose nerviosamente, muriendo de frustración, un poco como el antimadridismo cuando el Madrid se clasifica para cuartos de Champions porque el Atleti ha tirado un penalti dando dos toques al balón.
Precisamente trata del Atleti la primera de las noticias que hoy rescatamos aunque no salga en ninguna primera plana. Todo espermatozoide, incluso el que no llega a fecundar, merece sus cinco minutos de fama warholiana, y si no se lo brinda La Galerna ya nos diréis qué otra instancia hará esta obra de caridad. Había un grupo de la Movida que se llamaba El Enanito Copulador y sus Espermatozoides Descontrolados. Esto no tiene nada que ver pero acabamos de acordarnos.
Francamente, no entendemos que el espermatozoide que es esta noticia no se haya zambullido con todos los honores en el interior del ovuló portadil. Supone un golpe de timón sin precedentes en la era cholista. ¿Qué nivel de desesperación no habrá alcanzado el eximio entrenador del Atlético de Madrid como para plantearse jugar al fútbol? Es más, no solo se lo plantea. ¡Lo propone! ¡Jugar al fútbol! A grandes males, grandes remedios. Ahí, viviendo la vida peligrosamente, dando un paseo por el lado salvaje de la existencia, un poco como Lou Reed pero en San Blas en lugar de New York. El de San Blas es un esperma de tan buena calidad como cualquiera para hacerse acreedor a superar el umbral del óvulo de la Champions, pero los caminos del éxito son veleidosos y por lo que sea suele quedarse casi siempre lejos, o a veces a las puertas, golpeando improductivamente contra la pared o contra el palo, tanto da.
La otra noticia que hoy seleccionamos de entre las que no llegan a la portada-óvulo (¿al portadóvulo?) tiene que ver con el club cliente de Negreira y es dramática. Resulta que dicho club está llevando a cabo unas obras que están dejando su estadio prácticamente listo para volver a ser derribado si no se pretende que se derribe solo al poco tiempo y con decenas de miles de personas dentro. “En diez años hay que derribar”, le ha dicho así de sopetón la constructora a Laporta. Estos turcos no tienen empatía ni delicadeza. Estas cosas no se plantean de modo tan crudo. En lugar de hablar de “aluminosis en primera y segunda grada”, y de “127 patologías” del Camp Nou, le podían haber soltado la noticia con indirectas. Si las expones con esa crudeza, estás obligando a las portadas de la prensa (al menos de la que informa primordialmente de este club) a hacerse eco del tema, tal y como sucede hoy.
Ah, no. Que por lo que sea no. Hemos buscado por todas partes y no encontramos nada de esto ni en Sport ni en Mundo Deportivo. Este esperma no es que no haya llegado a destino. Es que se ha quedado en un kleenex furtivamente arrojado a la papelera de la redacción de Sport, de Mundo Deportivo y de los cuerpos técnicos de ambos equipos, por parafrasear a Mourinho aconsejando a Özil.
El tercer espermatozoide del día sí que alcanza una de las portadas, pero apenas en un faldoncillo de extrema discreción. Se trata de lo siguiente, también relativo al club cliente de Negreira y oportunamente desmentido por Toni Freixa, lo que confirma el extremo.
Ya veis, amigos. Quién lo habría esperado. Parece que el nuevo auditor del club cliente de Negreira —el que aún no ha dimitido pero debe estar a punto— tiene sus dudas sobre los presuntos 100 millones de la presunta operación (que ha permitido inscribir a sus jugadores) de los presuntos palcos del estadio que se cae a trozos, lo que condiciona los fichajes del año próximo. A nosotros nos parece que debería condicionar los de este de manera retroactiva, pero qué sabremos nosotros de los intereses de España. Estamos tan sorprendidos como vosotros. Que un negocio de palcos de un estadio que debe derrumbarse dentro de diez años, según acabe su renovación, no valga realmente 100 millones de euros, nos parece absolutamente incomprensible.
Ya decimos que As sí consigna el asunto en portada, sobre todo porque es noticia suya. Allá abajo, a la izquierda, vedlo.
En el fondo no es para tanto. Nosotros estamos remodelando la oficina de La Galerna y, a pesar de que ya nos han advertido de que el edificio amenaza ruina mientras trabajan los obreros, ya hemos vendido por otros cien milloncejos el pupitre donde Fred Gwynne elucubra sus ocurrencias tácticas de AIC (Analista Internacional Calvo). Nos los va a pagar un jeque de Omán (cuidado, no de Onán a pesar de la temática seminal de este portanálisis) por una cifra cercana a la referida, centenar de millón arriba o abajo, y con la promesa de ese negocio hemos logrado inscribir a Alberto Cosín y Luis Montero Manglano.
Como habéis visto, As habla mayormente del partido de Copa que esta noche (21:30) juegan los nuestros ante la Real, con un ojo y medio pie puesto en la final de Copa. También lo hace Marca, como veréis a continuación. El rotativo dirigido por Gallardo es hoy un óvulo que se muestra impermeable a cuantos espermatozoides (aluminosis, timos de palco, etcétera) le rondan. Es un óvulo, no nos engañemos, al que Javier Tebas ha provisto del más infalible de los cinturones de castidad.
Con Marca os dejamos. Pasad un buen día.
Un año más, nuestros amigos Luis Cáceres (presidente de la Peña Ibáñez) y Robber Andrades (su brazo derecho y galernauta hasta la médula) se volcaron para hacer del aniversario de su peña madridista un acto inolvidable. 60 años ya, desde la primavera de 1965, contemplan a esta entrañable asociación donde rebosa el madridismo.
La cita fue en un recinto de “éxito garantizado”: el Asador Donostiarra, templo gastronómico de primer nivel y que ha recibido durante décadas a todo lo más granado de figuras del Real Madrid, jugadores, entrenadores y directivos, como se puede contemplar en los centenares de fotos que pueblan sus paredes.
Casi 200 personas nos reunimos el domingo 30 de marzo, hacia las 2 y media de la tarde, para asistir a una celebración de primer orden. Pudimos saludar primero al gran Pepe Santamaría, acompañado de su nieta, que luce a sus casi 96 años una buena salud, sobre todo desde el punto de vista mental y memorístico. D. José Emilio quiso felicitar en persona a la Peña Ibáñez, aunque no se quedó durante todo el convite.
Presidió la mesa principal D. José Martínez Sánchez, el inolvidable “Pirri”, gloria del club durante 16 años como jugador, y muchos más transcurridos como médico y como director deportivo. Y, desde hace 2 años, nuestro presidente de Honor, el nombramiento, según sus propias palabras, “que más le ha llenado de orgullo y felicidad” de toda su vida.
Como antiguos futbolistas de la primera plantilla, le arroparon Julio Baptista y José Luis Morales. También el baloncesto estuvo presente en el acto, con un Chechu Biriukov recién aterrizado procedente de Belgrado (tras superar el infierno en la cancha del Estrella Roja) y Lorenzo Sanz. Y otro directivo importante, el presidente de nuestro filial, el Castilla CF, don Nicolás Martín-Sanz, se encontraba también en la mesa presidencial del banquete.
La celebración del 60º aniversario de la peña contó con un merecido acto de homenaje a quien ha sido durante más de 15 años director de Peñas del Real Madrid, D. Manuel Gómez Barrera, conocido por todos como el entrañable “Churro”. Manuel dejó recientemente su puesto en el club en buenas manos, las de su delfín (también presente en el acto), Alfredo Escobar, para formar parte desde hace un par de meses de la junta directiva recién nombrada en enero por Florentino Pérez.
El editor de La Galerna y quien les narra tuvimos el honor y el placer de ser invitados al almuerzo como “defensores del Real Madrid” (Luis Cáceres dixit), frase que nos dejó colmados de satisfacción. También pudimos saludar a Tomás Roncero, amigo y habitual de muchos actos celebrados por peñas madridistas en toda la geografía nacional.
Durante la comida, pudimos escuchar de parte del gran Pirri decenas de anécdotas de su trayectoria como leyenda blanca. Nos habló de su debut en 1964 en Sarriá contra el Español de D. Alfredo Di Stéfano, de la final de los yeyés en 1966 conquistando la Sexta, de su rotura de clavícula durante la célebre —y triste— “final de las botellas de 1968”, donde el colegiado mallorquín Rigo regaló la final de Copa al Barcelona, de su penalti marcado al Derby County, de los dos goles que anotó para España en un mítico partido (2-2) en Mestalla contra Francia, de su retirada de la selección tras el Mundial de Argentina’78 y de muchas historias más.
Los discursos de Luis Cáceres, del propio Pirri y de “Churro” fueron a la vez emotivos y salpicados de madridismo, siendo vitoreados por los peñistas en múltiples ocasiones, y, antes de los postres, Roncero activó a todos los comensales con uno de sus discursos apasionados y encendidos.
Fue en definitiva una comida de alegría y de celebración, muy bien organizada durante muchas semanas, en la que Luis, Robber y sus compañeros de peña nos hicieron sentir a los invitados estar como en nuestra propia casa.
Larga vida a la peña madridista Ibáñez, felices 60 años y un deseo de todos los presentes para que cumplan muchísimos años más.
Fotografías Athos Dumas