Las mejores firmas madridistas del planeta

Euforia mamadora: ¡muchas felicidades!

 

La cortesía no debe perderse jamás y me gusta empezar así: muchas felicidades a los ganadores de la Copa, barcelonistas y los otros. Tras tantos años mamando —disculpen—, les llegó su momento. Mamadores y mamadoras. totum revolutum. Derrengados de tanto trabajar. Arriba, abajo, atrás, 'alante'. Una Copa de Europa, otra, otra más, esto. aquello otro... Un sinvivir.

Gentes con las mandíbulas dislocadas de por vida, algunas han necesitado de prótesis correctoras. Siguen con ellas. A muchas las visité en sus peores momentos. Les llevé compañía, consuelo, regalos...  Un panorama largo y terrible. ¿Saben? Una es colega, Dios no me permitirá revelar su filiación, no me tienten. Un día bostezó y se quedó clavada. Culpa del Madrid, otra más. Yo lo vi. Un horror. Vamos: denuncié al Madrid y me desestimaron la cosa: in-comprensible.

Felicidades, sí. Porque no quiero imaginarme que la cosa acaba ganándola el Madrid y poco faltó. No están las urgencias de los hospitales para avalanchas extra. Se lo comenté a una amiga enfermera que estuvo de guardia aquella noche: pensó lo mismo. "Mono, entró el 2-1 y me temblaron las piernas".

Vivió una tremenda contradicción: es madridista como toda persona honesta, pero se vio recuperando gente al ritmo de cincuenta por hora. Sabedora de que algunos fallecerían sin remisión, pobres familias. Y tampoco es plan. ¿Que me llama mono? Es menorquina. Mono para ella es chato, guapo, bonico.

Total, que los ganadores están viviendo un gran momento. Como siempre, lo hacen con un ojo cerrado y otro abierto, y sin quitarse las prótesis. Saben que volverán a mamar, y mamador precavido vale por dos. O tres. No pienses, he comentado a los más amigos: disfruta, son dos días. Lo saben, claro.

Los ganadores están viviendo un gran momento. Como siempre, lo hacen con un ojo cerrado y otro abierto, y sin quitarse las prótesis. Saben que volverán a mamar y mamador precavido vale por dos

Lo tuvo cerca del Madrid, sí. No debe extrañar que a este equipo errático le costara la final dos errores propios. Se ha equivocado mucho este curso, lo de Sevilla fue un punto seguido. Lo errático es moverse sin rumbo fijo, sin asentarse en un lugar. Su temporada está siendo eso. Un aquí caigo, ahí me levanto, que le ha ido pasando una factura tras otra.

No se ustedes, pero a mí no me pareció que el tanto de Tchouaméni iba a ser definitivo. No es este un Madrid seguro, firme, luego la 'petardá' no debe descartarse en su caso. La dio. Y dos veces. Se le fue el trabajo al garete en un par de acciones que resumen su temporada: siempre le ha faltado una pela 'pal' duro.

Dolorosa esta última experiencia porque un cambiazo inesperado, como si en el descanso hubieran tomado sus jugadores una pócima milagrosa, le permitió darle vuelta a todo. De pronto, el dominador se vio cerca de la derrota. El Madrid empató, se adelantó, tuvo cerca el 3-1 y acabó sucumbiendo tras encajar el empate en el minuto 84, a seis del final más el alargue, y llevarse la definitiva cornada en el 116.

Eso le pasa a un equipo bisoño o a uno despistado, errático. Un Madrid serio, convencido, regular, el del año pasado sin ir más lejos, no pierde esa final ni en broma. Este sí porque perdió la eficacia, también la salud. Aquel Madrid de hace unos meses hubiese conseguido el 3-1 o que no se jugara más. Este, ni una cosa ni otra.

Las lesiones han tenido mucho que ver con eso. Kroos, ya. Fichajes que no se hicieron. Cantera que no se atendió: ¿no hay Asencio o cosa parecida para los laterales, esa cruz? ¿Ha jugado poco Güler? No cerca de la banda, donde el sábado. Este muchacho... Ancelotti, avispado no ha estado. En fin, lo que todos sabemos.

El clásico entre todos la mataron y ella sola se murió. El Madrid perdió. Como pierden todos, en su caso mucho menos. Ha tenido un año malo, no me equivoqué cuando en septiembre, nada menos, advertí que el niño venía de nalgas. Y fue engordando: está ya que supera los cinco kilos.

El parto va a ser de aúpa, pero ni en el mejor de los casos, ganar el primer Mundial de Clubes, la Liga dejémosla, debe ocultar la realidad y el reto. Este equipo necesita una profunda renovación. Está terminando un ciclo más que glorioso, hay que procurar otro. El tránsito hacia la era Mbappé no ha arrancado bien. No ha estado precisamente brillante un solo estamento del club. Puede pasar. Pero eso: en esta vida se pierde más que se gana... menos el Madrid. Pónganse manos a la obra.

 

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El día que Alfredo Di Stéfano fue presentado como entrenador del Real Madrid dejó una frase tan sencilla en apariencia como definitoria de la idiosincrasia del club. “Soy consciente de que ser el segundo en cualquier competición ya es para muchos un fracaso”, declaró. Y lo cierto es que, para su desgracia, no pudo ser más premonitorio de lo que le esperaba, nada menos que el nefasto récord de acumular cinco subcampeonatos.

Corría la temporada 82/83 y poco ha cambiado desde entonces en Chamartín. Si acaso, podríamos actualizar a La Saeta diciendo que al Madrid tampoco le alcanza con trofeos de segundo rango, como la Supercopa de Europa o la Intercontinental. Su historia le apremia y su afición le exige. La Liga es el mínimo; la Champions, la eterna ilusión; y la Copa, el último asidero para lavar la imagen.

En el siguiente curso, Di Stéfano tampoco llevó ningún título a las vitrinas del Bernabéu. En la Copa de la UEFA y la Copa de la Liga terminó fuera a las primeras de cambio contra Spartak y Atlético, y en la Copa llegó a semifinales, donde cayó ante el Athletic de Clemente en los penaltis. Sólo mantuvo el listón hasta el final, como reza su emblemático alegato, en la Liga, que perdió de forma dramática por el golaverage.  Sin embargo, ese año el hispano-argentino dejó un legado más importante que las medallas, la apuesta por una generación, La Quinta, que revolucionaría el fútbol y, si me apuran, la cultura española, durante al menos un lustro.

Es importante no dejar a la Historia dormitar en los anaqueles, sino usarla como herramienta de análisis para los proyectos de futuro. Esta temporada todo indica que el ciclo del equipo de Ancelotti ha tocado a su fin. La decadencia de Modric, el último mohicano del mejor centro del campo de la época moderna, simboliza como pocas cosas que las reformas en la Casa Blanca son ya inexcusables.

Del mismo modo que es inútil seguir llorando a Kroos, resultaría extremadamente dañino hacerse el muerto en el próximo mercado. A menos que el Madrid quiera permitir un ciclo victorioso del equipo antes conocido como pagador del CTA, necesita cambios, y los necesita ya.

 

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Buenos días. El Madrid tenía muy difícil salir airoso de la final trampa de anoche y, por supuesto, no lo consiguió, a pesar de que anduvo más cerca de lo previsto. Pero aquí el casi no vale. El ciclo se ha agotado. Es necesario reaccionar y realizar los cambios necesarios que corrijan el rumbo errático con el que se navega.

Lo tenía todo en contra, incluida una parte de su afición que no entendía qué diantres hacía jugando un partido en cuya previa, por primera vez en la historia, los árbitros que iban a dirigir el choque habían evidenciado en rueda de prensa su animadversión hacia él, llegando a amenazarlo.

Después de alzar la voz, pero poco, y presentarse a la encerrona, la escapatoria se antojaba difícil.

Los colegiados habían picado a los blancos en la previa y sabían que con no actuar como de costumbre —prevaricando— sería suficiente para que el mundo se volviese contra el Madrid. No tardó en hacerse patente. Tras la anulación del penalti de Raphinha por obvio piscinazo, «MisterChip» publicó: «Lo cachondo que es el destino: González Fuertes (en el VAR) ha salvado al Real Madrid».

Lo cachondo que es el destino: González Fuertes (en el VAR) ha salvado al Real Madrid.

— MisterChip (Alexis) (@2010MisterChip) April 26, 2025

Es decir, que el árbitro del VAR hiciese su trabajo es equivalente a salvar al Madrid. Este simple tuit es muy representativo del grado de podredumbre moral al que hemos llegado. En una jugada en la cual un deportista finge haber recibido una patada para obtener ventaja competitiva, que en un primer momento es arbitrada mal porque el trencilla es objeto de engaño y que solo tras revisarse unos minutos (aunque fuese obvia y a diferencia de cuando ocurre al revés) se anula, en una jugada así, lo que piensa la gente es que han salvado al Madrid.

Decíamos que la escapatoria a la encerrona se antojaba difícil, y cuando uno pretende escapar, si se ata él mismo los pies, lo tiene más complicado aún. Ancelotti se empecinó en mantenerse en sus trece, a pesar de la evidencia, y dictó un once con Lucas Vázquez. Al 17 lo queremos mucho, pero actualmente hay opciones más competitivas. También decidió alinear a Mendy recién ¿recuperado? de su penúltima lesión. Y contar con el espectro de lo que fue Rodrygo en detrimento de futbolistas en forma y que intervienen en los partidos, como Güler.

Cómo serían de patentes sus errores, que Carlo no esperó a que estuviese finalizando el choque para realizar cambios, y antes de la hora de juego ya había deshecho en parte su entuerto. Pero no sirve, tendría que haberlo hecho de inicio. Un entrenador del Madrid se puede equivocar, no faltaba más, pero mantenerse en el error durante meses no.

Los cambios dieron otro aire al Madrid. Como escribimos en nuestra crónica con la ironía que provoca el dolor, «aunque parezca asombroso, el Madrid mejoró después de la entrada al partido de buenos jugadores».

Mejoró tanto que a punto estuvo de ganar. Los jugadores, que no tienen culpa del ruido extradeportivo ni de aciertos ni errores de otras instancias del club, compitieron dignamente. A pesar del autoboicot de Ancelotti, y a pesar de no ser un buen Madrid, no ganaron la Copa del Rey por errores groseros individuales.

Pero, como decíamos al principio, en el Madrid no vale el casi. Y una vez demostrado que este no es el camino, es necesario un golpe de timón. Ancelotti se ha ganado el respeto y el agradecimiento de todos con una trayectoria espectacular, pero hoy día no parece la mejor opción.

Es perentorio fichar jugadores para ciertos puestos en los cuales no es que haya pocos efectivos, es que no hay ninguno. Se antoja necesario no renovar, liberar o vender futbolistas que bien por falta de compromiso, de calidad, de futuro o de presente no son óptimos para vestir la camiseta del Real Madrid. A su vez, es urgente dar minutos a quienes son todo lo contrario. Asimismo, el club debe saber que, en el fondo, el fútbol es sentimiento, y si no se pondera este aspecto lo suficiente solo va a conseguir desapego de la afición.

Después de la autocrítica, vamos con la basura.

Cuando hemos visto la portada de As, nos hemos sentido como Rüdiger al finalizar el encuentro. A pesar de que habrá quien interprete que con ese «Ganó el Barça/ganó el fútbol» se refieren al «espectáculo» deportivo, hay una evidente mala baba contra el Madrid y una venganza ventajista contra el club blanco por haberse atrevido a denunciar la corrupción del sistema. Ganó quien delinque.

Recordemos algo: que el Madrid sea un descalzaperros no significa que no pueda —ni deba— señalarse que el FC Barcelona es una entidad podrida a la cual ningún organismo o administración pone freno. Que Ancelotti alinee a Lucas Vázquez o que Rodrygo se vuelva a borrar de un partido no justifica que el Barça se comprara el estamento arbitral sin consecuencia alguna, que los colegiados de la final amenazasen en rueda de prensa a los blancos, ni que el Gobierno inscribiese a Dani Olmo y Pau Víctor por intereses políticos. Aunque para As esto sea que ganó el fútbol. Mientras el Barça no pague por sus fechorías no cabe felicitarle por absolutamente nada.

Los ciclos se acaban y este ha tocado a su fin. La temporada es mala, y no solo en la sección de fútbol masculino. Y el Madrid no puede permitirse normalizar algo diferente al éxito.

Pasad un buen día.

Courtois: aprobado. Tuvo intervenciones de mérito, pero regaló el segundo gol.

Lucas Vázquez: suspenso. Constante, en su línea.

Asencio: notable. Combinó buenas acciones defensivas con excelente juego en largo.

Rüdiger: notable.  Se sacrificó jugando cojo y con dolores terribles.

Mendy: sin calificar. Carletto decidió ponerlo directamente en el once tras su última lesión y duró 8 minutos.

Tchouaméni: notable alto. Otro buen encuentro del francés, que además anotó.

Valverde: notable. Omnipresente.

Bellingham: notable. Es el líder. Cogió al Madrid por las solapas cuando estaba en el suelo.

Ceballos: aprobado. Le puso ganas.

Rodrygo: suspenso. Un señor de Teruel asegura que le vio tocar un balón durante el tiempo que estuvo sobre el césped.

Vinícius: aprobado. Lo intentó, como siempre, pero sin acierto.

Fran García: aprobado. Tiene voluntad.

Mbappé: notable. Marcó un gran gol y creó peligro.

Güler: notable. Juega con sentido, que no es lo mismo que jugar consentido. Con él en el campo, cada balón parado puede ser un gol. Su participación se antoja necesaria.

Modric: bien. Buenas prestaciones de Luka. Su salida se notó para mejor.

Brahim: suspenso. Defraudó. Su error en el tercer gol fue definitivo.

Endrick: sin calificar.

Ancelotti: suspenso. Sus cambios propiciaron la mejoría del Madrid, pero no tendría que haber sido necesario realizarlos si hubiese planteado una alineación adecuada.

 

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El Madrid pierde una final que no pocos pedían que no hubiera jugado. Y la pierde merced a errores propios. El Madrid se pierde solo. Si bien es cierto que compitió mejor de lo esperado.

Comparecía el Real en La Cartuja después de que los jueces encargados de arbitrar mostraran su animadversión pública hacia él. De Burgos Bengoetxea y González Fuertes se quitaron la careta en directo en representación del CTA. Expresaron con palabras —y sollozos— lo que todos sabíamos.

La alineación de Ancelotti también ilusionó a los hinchas. Lucas en el lateral derecho, Mendy directo al once y Mbappé, aún no al 100 %, en el banquillo. Tchouaméni, Valverde, Ceballos y Bellingham en el medio y arriba los dos brasileños.

Como era previsible para todos menos para Carlo, que se marcó un Diego Costa, Mendy se resintió de su lesión antes del minuto 9 y hubo que gastar un cambio y una ventana para que entrase su sustituto Fran García. Probablemente, para el próximo partido, el técnico italiano alinee a Lucas Vázquez tanto en el lateral derecho como en el lateral izquierdo. El error de Ancelotti fue lo más destacable en un primer cuarto de hora donde no ocurrió nada interesante.

El Barça reclamó penalti por mano de Valverde, que tocó el balón cuando su extremidad iba camino de apoyarse en el suelo. Es decir, no punible, y por tanto razón suficiente para que el equipo médico habitual vociferase que ya estaban favoreciendo los colegiados al equipo que se enfrentaba al club que se compró el estamento arbitral.

El Madrid pierde una final que no pocos pedían que no hubiera jugado. Y la pierde merced a errores propios

Poco después, el equipo de los inscritos gozó de dos buenas ocasiones: un disparo cruzado de Lamine que se marchó fuera por menos de lo que quizá pensó Courtois y un buen cabezazo de Koundé despejado no menos bien por el belga.

El Madrid no creó peligro hasta después de los veinte minutos. Asencio rompió las líneas azulgranas con un pase largo y preciso para Bellingham. El balón acabó en los pies de Fran, pero la defensa desbarató su intento de disparo.

Cuando iba a cumplirse el 28' Yamal pasó hacia atrás al borde del área y Pedri marcó merced a un potente disparo. No había absolutamente nadie marcando al autor del gol. No había absolutamente nadie en hectáreas a la redonda. No había absolutamente nadie... no había absolutamente nadie.

Siete minutos después, Jude anotó en fuera de juego claro. Salvo un par de jugadas aisladas, la primera parte de los blancos estaba siendo tétrica.

Un saque de esquina de Olmo acabó en la madera tras deslizarse el cuero entre defensores y atacantes. Poco después, Lamine Yamal fingió burdamente sufrir dolores de parto después de que Ceballos le tocase. Es normal que España quiera tanto a este chico, lo tiene todo. Además, hoy nos deleitó con un nuevo peinado elegantísimo.

En el 46', De Burgos pitó un claro penalti sobre Vinícius, pero le avisaron que tenía que desdecirse para señalar fuera de juego. Minutos después mostraron los habituales muñecos pero no el momento del golpeo, con lo cual hay que hacer un nuevo acto de fe.

Así se llegó al descanso con solo 1-0 en el marcador. El juego del Madrid había sido atractivo y entretenido como observar el movimiento de las placas tectónicas, pero la escasa renta del Barça hacía posible aún la victoria.

Aunque parezca asombroso, el Madrid mejoró después de la entrada al partido de buenos jugadores

La segunda parte arrancó con Mbappé sobre el césped. Entró en sustitución de un Rodrygo que al parecer había disputado los primeros cuarenta y cinco minutos.

El Madrid robó un balón, Jude se lo cedió a Vinícius y el extremo remató dos veces consecutivas, y dos veces consecutivas despejó Szczęsny. La cosa pintaba bastante mejor.

Y entonces Ancelotti retiró a Lucas Vázquez. Junto a él, a Ceballos. Introdujo a Güler y a Modric. Poco después, Vini estuvo a punto de meterla otra vez. El brasileño lo intentó varias veces más. Aunque parezca asombroso, el Madrid había mejorado después de la entrada al partido de buenos jugadores.

En el 67', Mbappé realizó un regate mágico para plantarse ante Szczęsny. En ese momento, De Jong lo agarró mientras estaba tirando. De Burgos Bengoetxea no mostró la roja porque es De Burgos Bengoetxea, pero le salió el tiro por la culata, ya que Kylian la clavó de falta y colocó el 1-1.

Una contra fantástica de Vini no terminó con el  1-2 porque el pase de la muerte del siete no llegó al nueve. La jugada había surgido de otro robo. El juego de los blancos había subido varios niveles y la remontada —momentánea— no tardó, pues Tchouaméni incrustó de cabeza en la red un balón servido magistralmente por Güler desde el córner. Es lo que tienen los buenos, que saben centrar.

Courtois realizó a Lamine la parada a Salah de la 14 en el 81', y cuando parecía que al Madrid le bastaba con aguantar un rato, una acción defensiva muy mejorable la aprovechó Ferran para empatar el partido.

Un par de minutos antes del noventa, Brahim sustituyó a Vinícius.

El partido se dirigía a la prórroga y Rüdiger golpeó en la pierna de Ferran dentro del área del Madrid. Bien podría haber señalado penalti De Burgos. No lo hizo. Sin embargo, sí lo pitó poco después, en el último minuto. Raphinha se tiró ante una entrada arriesgada de Asencio. El defensa del Madrid no tocó al jugador azulgrana, que se marcó un Penalba de manual. El colegiado fue al VAR, comprobó el piscinazo, dictaminó que no había pena máxima y amonestó al blaugrana por simular.

Ya en la prórroga, Brahim gozó de una oportunidad tras jugada de Mbappé, pero chutó mal. El Madrid estaba de nuevo buscando el gol con ahínco y el Barcelona aprovechó para armar una contra que fue desbaratada por Fede.

En el 103, el minuto, no el brandy, poco faltó para que Ferran adelantase al club cliente de Negreira. Al inicio de la segunda parte de la prórroga sí marcó, pero en fuera de juego.

Rüdiger, que se estaba dejando la salud defendiendo la camiseta del Real Madrid, no aguantó más y en el 110 dejó su lugar a Endrick. Tchouaméni —cuajó otro gran encuentro— bajó a la defensa.

En el 112, un nuevo centro preciso de Arda no lo remató a gol Jude porque Koundé le empujó lo justo para impedírselo. Quedaban ocho minutos para intentar evitar los penaltis. Y fue precisamente Koundé quien los evitó al anticiparse a Brahim, robar el balón y marcar desde lejos.

Todos los goles del Barcelona ocurrieron gracias a errores del Madrid. El equipo blanco pudo ganar la Copa del Rey. Se sobrepuso a la alineación de Ancelotti y al mal juego de la primera mitad. Compitió con dignidad, pero no fue suficiente.

El partido concluyó con la expulsión de Rüdiger tras lanzar un hielo al campo.

 

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Buenos días. Por primera vez desde que tenemos mayoría de edad como espectadores en el fútbol de élite, esta noche vamos a asistir a un partido de fútbol en el cual los árbitros del mismo (el de campo y el del VAR) han declarado previamente, de forma pública, su inquina y su cólera hacia uno de los contendientes.

Esto es lo que, al respecto, escribía ayer nuestro editor Jesús Bengoechea en El Español.

 

Por primera vez desde que tengo uso de razón futbolera, en una rueda de prensa probablemente sin precedentes en la historia del balompié de élite, dos colegiados acaban de certificar ante la opinión pública su animadversión hacia uno de los contendientes del partido que arbitrarán mañana. Creíamos agotada nuestra capacidad de sorpresa, pero el negreirismo es un saco sin fondo de inmundicia.

Uno de los trencillas, De Burgos Bengoetxea, ha expresado su animadversión llorando. Ha dicho que a su hijo le dicen en el cole que su padre es un ladrón. Lo siento sinceramente por el niño, pero una de las formas de evitar el que eso suceda es no constituir uno de los más señalados exponentes del modus operandi de una institución manifiestamente criminal, una entidad (el CTA) que primero tuvo a su dirigencia comprada por el Barça y que ahora, conformada exactamente por los mismos individuos, se dedica a intentar hacer pagar al Real Madrid, partido a partido, la osadía de haberse personado ante el juez para que se estudie la “corrupción continuada” que durante 17 años perjudicó al club blanco.

Tampoco pueden perdonar a dicho club que, a través de su televisión, emita imágenes reales (no generadas por IA) que prueban la eficiencia de aquellos pagos y de la presente animadversión -suponiendo que a la animadversión no se unen nuevos pagos para asegurar el perjuicio, lo que ya es mucho suponer-.

González Fuertes, el otro juez de la contienda (¡de la contienda de mañana!) ha amenazado, ante una prensa que le daba carrete indisimulado para que lo hiciera, con acciones legales contra RMTV. No sabemos qué es lo que el susodicho Fuertes, o la institución que le acoge, plantean aportar ante el juez como prueba del comportamiento presuntamente ilegal del canal. ¿La invención de Grok a partir de la cual hicieron parecer que Fuertes se comía desde el VAR un penalti como una catedral sobre Vinícius en Vallecas? ¿Las diabluras de Elon Musk, que fraudulentamente habría manipulado vídeos para hacer parecer que De Burgos es sistemáticamente dañino contra los blancos? Buena suerte con ello, porque por el momento no parece que Grok ni Musk tengan nada que ver con lo que aparece en los videos de RMTV.

A la hora en que escribo este artículo, no se sabe qué sucederá con una final que corre serio riesgo de no disputarse. El Madrid, por lo que sea, ha encajado con algún recelo el que los árbitros que tienen que pitar mañana hayan declarado su cólera contra uno de los dos equipos que juegan. Es la penúltima vuelta de tuerca de la narrativa espuria que todo lo contamina: el Madrid es víctima de un sistema putrefacto, se opone públicamente a él y, por hacerlo, los magistrados que mañana le juzgan le declaran la guerra con luz y taquígrafos.

 

Respondiendo a la última alusión al futuro inminente por parte de nuestro editor, a esta hora sabemos que el partido se va a jugar, entendemos que por las enormes contraindicaciones logísticas de una cancelación. Nos falta conocimiento sobre estas variables. Quizá por primera vez desde el comienzo de los tiempos, se va a jugar un partido (una final de la Copa del Rey, nada menos) con una declaración previa de parcialidad por parte de quienes deberían impartir justicia. Es algo tan grave que no vale la pena seguir malgastando palabras para calificar el hecho. La mera exposición del mismo deja patente su inaceptabilidad.

Os dejamos las portadas del día para que os pongáis tan furiosos como nosotros. No podemos hacer mucho más en este momento.

Buenas tardes, amigos. Hoy os ofrecemos un portanálisis tardío. No hemos podido publicarlo antes porque nos ha ocurrido algo que no os vais a creer: nos ha intentado comprar el FC Barcelona. Como leéis.

A eso de las 6:00 am, un grupo formado por el portanalista del día, el señor de la limpieza, la CM y un proveedor de La Galerna fue abordado por un individuo muy motivado cuando se disponían a dar buena cuenta de un nutritivo desayuno en el Bar O’Neill.

—Escolteu, amics, ¿que sois vosotros de La Galerna, no?

—Buenos días lo primero —respondió nuestro proveedor.

—Bon dia, perdón, es que aún no he me acostado, la noche, la fiesta… ¿Y usted quién es, si puede saberse? No se parece al señor Bengoechea, lo veo a él en la tele y tiene otra cara. Usted es como más bruto.

—No soy el señor Bengoechea, soy representante de gildas.

—¿Pues cuántas Ritas Hayworths hay?

—De gildas de las que se comen, garrulo. Se nota que usted no duerme bien. En La Galerna hay devoción por las gildas. Desde tiempo ha. Les traigo el tarro de 5 Kg semanal.

—Si usted no es el señor Bengoechea, ¿con quién puedo hablar? Me gustaría comentarles algo que podría interesarles.

El portanalista, la CM y el señor de la limpieza, que habían reconocido al tipo motivado, se lanzaron una mirada que decía: «es más pesao que una vaca en brazos», se giraron y pusiéronse a pulular por la red social X, dejando el marrón al representante de gildas.

—¿Y se puede saber qué es eso que según usted puede interesarnos? Quiero decir, interesarle a La Galerna. Ya soy como de la casa, puede contarme.

—Si me permite, yo creo que su postura, la de la Galerna, no es la más inteligente. Según se madura, hay que dejar a un lado los ideales si uno quiere que le vaya mejor en la vida. Hay que saber fichar, perdón, arrimarse al árbol correcto para que le dé sombra. En Cataluña, los de nuestra clase lo sabemos muy bien. No nos ha ido mal con nadie en la historia, ¿sabe?

—No me gusta por dónde…

—Espere, espere… —En ese momento se gira con dificultad hacia la barra—. ¿Podría ser una tila? —Retorna a su posición inicial—. Después de una noche de cachondeo me cuesta relajarme, ¿sabe? Pero, como le iba diciendo, espere, que aún no ha escuchado lo que venía a proponerles. No, no se asuste, no es nada ilegal. Ustedes, con lo que escriben, están fomentando un ambiente de crispación contra nosotros.

—Oiga, que yo vengo gildas.

—¡Ya, pero esos de ahí de La Galerna no quieren escucharme!

—Desembuche de una vez. Pero en La Galerna escriben lo que hay. Si no le gusta, respeten las normas y la ley. Así no tendrán que leer lo que no quieren.

—Lo que le comentaba antes, que en ocasiones es más inteligente dejar a un lado ideales naif.

—Sospecho que usted llama dejar a un lado ideales naif a ser deshonesto y apartarse de los valores de cada uno.

—Llámelo como quiera, pero la vida está muy cara. Y todo el que nos escucha mejora.

En ese momento, los tres galernautas que desayunaban junto a ellos, comentaban una publicación de Miguel Galán.

El Barça @FCBarcelona_es pagó la factura por todos, Tebas ha aflojado la corbata, pero sólo después de que el Barça se quedara sin aliento.

En este momento, cuando el Barça ha logrado sanear parte de sus cuentas y ha estructurado su plantilla con jugadores jóvenes y salarios… pic.twitter.com/4QBHHbBf7u

— Miguel Galan (@MiguelGalanCNFE) April 24, 2025

—Ahora me agrada aún menos el derrotero que están tomando las cosas.

—Sea adulto. Si lo piensa, hacemos una gran labor social. Hay gente que si no se hubiese arrimado a nosotros jamás podría haberse labrado un futuro por méritos propios.

Los tres galernautas seguían comentando tuits. Ahora, uno de Pável Fernández.

🟥 Que bien le hubiera venido aquí una rojita a Endrick por esta acción con Domingos Duarte, y que el chaval vaya aprendiendo.
⚠️ Ojo, que con una amarilla me parece suficiente, pero con esta se aprende menos
⚽️ #GetafeRealMadrid
🎥 @DAZN_ES pic.twitter.com/qhwU01TAMa

— Pável Fernández (@PavelFdez) April 23, 2025

El representante de gildas parecía haberse comido un kilo de las picantes, su rostro reflejaba indignación.

—¡Son ustedes la organización más corrupta de cuantas han mancillado el mundo del fútbol jamás!

—Pero no se ponga así, oiga. ¡Si mi interés se limita únicamente a pagar para que todo sea neutral!

En ese momento, el representante de gildas agarró el tarro de 5 Kg de las picantes, inmovilizó al tipo motivado y procedío, una a una, a…

Hemos decidido no continuar el relato. Ya os hacéis una idea del motivo por el cual se ha retrasado este portanálisis, las urgencias médicas no funcionan todo lo rápido que desearíamos. Con lo pintoresco de la situación, no pudimos comprar la prensa en ese momento. Acabamos de pasar ahora por el quiosco. Aquí os la dejamos.

Pasad un buen día.

Marca As Sport Mundo Deportivo

Nadie que me conozca puede decir de mí que soy un hooligan. Ni siquiera mi vecino de asiento en el Bernabéu y amigo del alma, José Francisco. Me he comido palizas del Barcelona estoicamente y hasta un 0-4 prehistórico del Atlético bajo una lluvia que me costó un catarro de tres semanas. Nunca me he rasgado las vestiduras por perder si no hemos merecido ganar. En otro fútbol no tendría ningún problema en aplaudir al Barca si nos ganase el sábado, o al Atlético si Julián y Llorente hubieran marcado sus penaltis, como habría aplaudido a cualquier rival que te derrota en buena lid.

Pero el mundo está cambiando. El antimadridismo solía ser la envidia lógica del equipo que te gana dos veces de cada diez. Que mira la superioridad con resignación. Hoy el antimadridismo inventa relatos, una historia imaginaria en la que los árbitros del siglo XX fueron todos exjugadores del Real Madrid, en la que Plaza dijo una vez no sé qué y eso ya es equiparable a pagar 8,4 millones de euros al jefe de los árbitros. El odio visceral (el odio racional es una antinomia) ha invadido el fútbol. Microscopio electrónico para el pasado remoto y ceguera voluntaria para lo reciente, a discreción.

El fútbol no va a generar menos violencia, menos fanatismo, menos racismo y menos rivalidad tóxica si no se sanciona de forma ejemplar a quien ha cometido delitos dejando un rastro innumerable de pruebas sin coartada

Estamos asistiendo a un espectáculo que contaremos a nuestros nietos. Los responsables de que no haya todavía un castigo ejemplar para la corrupción sistémica del fútbol durante décadas por parte del FC Barcelona deberían pensar en ello. El fútbol no va a generar menos violencia, menos fanatismo, menos racismo y menos rivalidad tóxica si no se sanciona de forma ejemplar a quien ha cometido delitos dejando un rastro innumerable de pruebas sin coartada. Da lo mismo que gocen de protección política, da lo mismo que a la Justicia le dé una pereza infinita intervenir en un asunto tan mundano como el fútbol. El fútbol español necesita una catarsis, porque a fin de cuentas es un reflejo de una sociedad enferma. Es necesario que los culpables reconozcan sus errores, que paguen por ellos y que los afectados muestren generosidad y les acojan de nuevo en una competición limpia.

Laporta

Ese escenario hoy es imposible. Los culpables encuentran plausibles argumentos como "pagamos por neutralidad", dando verosimilitud al sueño enfermizo de que otros lo hicieron antes o, lo que es peor: que lo llevan haciendo toda la vida. Ni una sola prueba del nivel de las facturas de Dasnil SL o del saldo arbitral. ¿Han visto algún saldo arbitral de la época en la que se atribuye alteración de la competición al Real Madrid? Cuando alguna vez se sugiere, aparecen estadísticas como que el Barcelona ganó más ligas que el Real Madrid durante la posguerra española, justo cuando le fueron recalificados los terrenos del Camp Nou para evitar la desaparición del club por su terrorífica gestión (¿les suena?). Pero no importa. El relato ha zombificado ya a legiones de aficionados. El delito ya es menos importante que la ensoñación o que la proyección de los complejos antimadridistas más íntimos e inconfesables.

El relato ha zombificado ya a legiones de aficionados. El delito ya es menos importante que la ensoñación o que la proyección de los complejos antimadridistas más íntimos e inconfesables

Estamos en medio de un ecosistema corrupto, de carne putrefacta puesta al sol en agosto, desprendiendo un hedor insoportable. Sin embargo, el Negreirato es sólo la punta del iceberg. El fútbol español es un castillo de naipes con amenaza de ruina. Un mercado de favores, de dinero, de influencias con raíces en lo más turbio de la política. Si enumeramos toda la colección de evidencias irrefutables que podemos hoy recuperar y conservar, nos daremos cuenta, además, de que como todo sistema corrupto, este tiende en sus postrimerías al abuso, al esperpento, a la completa desvergüenza. La impunidad se exhibe, se presume de ella. El archivo videográfico de Real Madrid Televisión será un tesoro después de los años, como lo fueron las muestras de orina de Lance Armstrong.

Cuadra Fernández en el Real Madrid - Valencia

Los hechos objetivos son indiscutibles, salvo para humanos con cerebros disfuncionales que seguirán pidiendo recibos de la compra de árbitros, las fotos o el vídeo en el que un Negreira pre-Alzheimer les pagaba justo a la salida del banco. Esta pobre gente se dejaría despellejar o freír en aceite hirviendo mientras juran que el Real Madrid está siendo favorecido por el sistema (arbitral o no) desde tiempo inmemorial. Para ellos, la realidad es tan maleable y los hechos tan ciertos y falsos simultáneamente como la paradoja del gato de Schödinger.

Qué más da que este año el Real Madrid tenga un saldo VAR de -7 puntos y el Barça de +5. Doce puntos de diferencia para dos aspirantes al título.

Qué más da que al Real Madrid le hayan anulado 36 goles en la putrefacta era VAR frente a 13 anulaciones al Barça.

El archivo videográfico de Real Madrid Televisión será un tesoro después de los años, como lo fueron las muestras de orina de Lance Armstrong

Los creyentes en el sistema corrupto institucionalizado por el Barça y bendecido ahora por el binomio Medina Cantalejo/Clos, identifican el VAR con la justicia, cuando en realidad estamos ante un espectáculo cotidiano de manipulación, prevaricación y discrecionalidad. Cuando el VAR interviene, no tiene empacho en alterar las líneas (vean la entrevista del culé Jordi Wild a Nacho Tellado), en elegir el frame a demanda (el propio Clos explicó cómo se hace, de manera vergonzante), en aplicar un sesgo aberrante a la vista de todo el mundo. Siete segundos para anular un gol por milímetros a un rival del Barca, cuatro minutos para encontrar cómo anular un gol del Real Madrid. El tiempo que haga falta para encontrar la brizna de hierba, la sombra del prepucio inhabilitador de la posición del delantero merengue. No olvidemos las panorámicas desde cincuenta metros a 360 píxeles de resolución frente al zoom telescópico 4k a 120fps cuando hay que ocultar/mostrar lo que interese al que paga. Porque alguien está pagando. En especie o en cash. Todo este circo no es gratis. Los Rolex no los regalan.

Medina Cantalejo

Pero también el VAR decide cuándo se inhibe (Trujillo Suárez, el sicario más aventajado de Clos), domina con el guante de Thanos el tiempo y el espacio de los eventos más groseros del fútbol, específicamente en el área de los rivales del Real Madrid. Un especialista que ya había videoarbitrado 38 partidos en las primeras 24 jornadas. El ojito derecho de Clos a 145.000 euros fijos al año más 2.450 por partido. ¿A cuánto le saldrá cada inhibición?

Siete segundos para anular un gol por milímetros a un rival del Barca, cuatro minutos para encontrar cómo anular un gol del Real Madrid. El tiempo que haga falta para encontrar la brizna de hierba, la sombra del prepucio inhabilitador de la posición del delantero merengue

El VAR se pasa por el mato grosso de la entrepierna el reglamento del fútbol e interpreta torticeramente lo que no se atreven a violar. Además, goza de total impunidad. ¿No cometen errores? Jamás. Porque el VAR ha llegado para hacer el fútbol más justo. ¿Quién vigila al VAR? Este superpoder conlleva una gran responsabilidad y necesita control. ¿Cuál es el contrapoder del VAR? Amigos, el verdadero poder está en la sala segunda del VAR, la comunicación directa con la fuente de la ecuanimidad y del buen juicio: Clos Gómez, himself. El árbitro más culé después de Negreira.

Clos Gómez

Pero volvamos a los hechos.

Entre 2003 y 2018 el saldo arbitral en LaLiga de tarjetas rojas al Barça y a sus rivales refleja +53 expulsiones a favor de los azulgrana, mientras que la estadística del Real Madrid es negativa, con un saldo de -3. Se lo cuentas a un aficionado inglés o alemán y les estás exponiendo a un ictus. En el mismo período, en cuanto a las tarjetas amarillas, el saldo para el Barça es 697 mientras que el del Real Madrid 263.

Factualmente, el Barça lleva incumpliendo el Fair Play Financiero desde que llegó Laporta. No pasará nada. Hemos normalizado y bromeamos con las palancas, artificios contables para engañar al resto de clubes y alterar la competición con la cooperación necesaria de LaLiga de Tebas. Pobre Tebas, benefactor del club corrupto hasta la fecha y víctima de una acción vergonzante del Gobierno para la inscripción de Olmo y Pau Víctor. Todos sabíamos qué iba a suceder. Cuando Tebas no miró hacia otro lado, harto de tragar ruedas de molino, le doblaron la mano. El Barça es una institución con poder político. "Més que un club" no es una idea romántica de Cataluña. Es poder real para imponer y para incumplir la ley sin consecuencias, con el respaldo de un gobierno.

Es más fácil que el Barça fiche (más) que el Madrid reciba el Princesa de Asturia

Mediapro, titular de los derechos televisivos, es la empresa que ha reconocido pagar sobornos a la FIFA, que fue condenada por un tribunal de Estados Unidos por sobornos a la CONCACAF y que quebró el fútbol francés por un contrato que no fue capaz de cumplir. En España gobierna las retransmisiones, la realización, las repeticiones, decide qué imágenes van al VAR y se asegura de que las palabras de los narradores que tiene en nómina lleguen a los árbitros. "Es poca cosa", "No hay contacto" o "es una jugada de VAR" son comentarios habituales que llegan simultáneamente al espectador y al árbitro VAR. ¿Les parece normal?

"Es poca cosa", "No hay contacto" o "es una jugada de VAR" son comentarios habituales que llegan simultáneamente al espectador y al árbitro VAR. ¿Les parece normal?

En otros medios el antimadridismo campea a sus anchas. Comentaristas arbitrales más seguidos: Iturralde, Fouto, Pavel. Narradores: Lama, Carlos Martínez, Antonio Romero... sálvenme a uno, sólo a uno. Estamos rodeados. Cada vez que recuerdo las narraciones de Héctor del Mar me dan ganas de llorar.

En qué país se aceptaría que el VAR fuera operado por una organización cuyo vicepresidente hasta hace siete años está investigado por corrupción y en la que siguen los mismos que estuvieron a sus órdenes, en la que existen árbitros que fueron promocionados después de pagar al hijo del vicepresidente por coaching. En qué país se aceptaría que el proveedor del VAR tuviera intereses económicos en el equipo implicado en la corrupción del arbitraje durante décadas. En qué país un político se asegura de la prescripción de un delito después de conocerlo y cambia leyes para favorecer al club de fútbol del que fue dirigente. Sólo en nuestra pobre España. País de pandereta y del "qué hay de lo mío", donde el que no roba es porque no llega a la caja del dinero.

De cara a la final de copa, honestamente, no sé si prefiero que el equipo haga un mal partido y que caiga derrotado luchando y corriendo. Hacer un partido con buen juego, goles, jugadas memorables y temer que en cualquier momento De Burgos Bengoetxea y González Fuertes hagan el trabajo por el que realmente les pagan, sería demasiado. Me imagino tres tarjetas al Real Madrid en los primeros quince minutos, seguramente a Fran García, Asencio y Rudiger; o tal vez a Vini por protestar un penalti o la quinta falta recibida sin sanción. El sábado estoy seguro de que recordaremos en algún momento que fue De Burgos quien se dio el lujo de expulsar a Cristiano en aquel clásico de Supercopa que trató por todos los medios de "arreglar" para sus jefes. Fíjense en los pequeños detalles, en las faltas intrascendentes pitadas al revés, en el goteo continuo que va envenenando a los futbolistas, en la protección a Lamine Yamal y a Pedri.

Madridistas, sed fuertes. Vamos a ver lo que llevamos viendo desde que nos pusimos a 7 puntos en liga. El VAR sólo aparecerá en nuestra contra y se inhibirá a nuestro favor. Que Dios reparta suerte, porque las tarjetas y la injusticia ya sabemos quiénes la van a repartir impúdicamente.

 

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¡Ah, Burdeos!, famosa por sus vinos que hacen que las papilas gustativas bailen cancán, esta ciudad también alberga una pequeña, pero vibrante comunidad que mezcla pasión por el fútbol y brindis con aromas de Cabernet Sauvignon. Sí, estamos hablando de la inconfundible Peña Madridista de Burdeos, nacida en 2003, donde el vino tinto y los goles del Real Madrid se entrelazan en un vals de emociones.

Todo comenzó un día chispeante de septiembre de 2003. El Girondins de Bordeaux disfrutaba de los pases del elegante Albert Celades, cedido por el mismísimo Real Madrid. En este contexto, Jean-Pierre Sesé, se tiró a la barrica junto a un grupo de entusiastas y decidieron fundar esta peña con Celades como su magnánimo presidente de honor. Inicialmente, la peña encontraba refugio en un bar español, un rincón donde las tapas volaban más rápido que un regate de Vinícius. Sin embargo, en 2006, Jean-Pierre aprovechó su nombramiento como presidente del Hogar español para hacerlo también sede y bodega para los madridistas, con capacidad para destapar no solo botellas de vino, sino también montones de risas y emociones compartidas.

Los eventos organizados por la peña son como fiestas de cumpleaños diarias para cualquier amante del fútbol: partidos en pantalla gigante, viajes siguiendo al equipo, y han fundado equipo de fútbol, uno ciclista (Carlos Sastre, vencedor del Tour de France 2008 es socio de honor de la peña) y uno de tenis de mesa, solo les falta el rugby (cuando lo funden, que lo fundarán, porque no paran ni dormidos, ya veremos a quién hacen socio de honor...).

La llegada anual de la Tuna universitaria de Salamanca es ya parte de las actividades de la peña. Al igual que una tormenta con un toque musical, la tuna aprovecha un partido del Real Madrid para arrasar la peña con música, alegría y anécdotas inolvidables. Ah, pero no todo es fútbol, entre las extravagantes historias está aquella final de Copa del 2004 contra el Real Zaragoza en Barcelona, donde Jean-Pierre fue invitado por Savio (ex del Real Madrid y Girondins) al hotel del Zaragoza después del partido y pasaron un rato inolvidable. Aunque para él lo realmente emocionante fue recibir la medalla de la ciudad de Burdeos de manos del alcalde y ex primer Ministro francés, Alain Juppé.

En su papel de agentes de unidad, la peña actúa como un puente transfronterizo, haciendo de Francia un lugar más merengue. Sus actividades en el Hogar español son tan variadas que hasta clases de flamenco ofrecen, garantizando que ningún miembro termine con dos pies izquierdos.

Por supuesto, la peña no solo se mueve por los goles. Sus esporas de solidaridad se extienden muy lejos: recolectaron ayuda para los afectados por la dana en Valencia, porque si en algo destacan las peñas madridistas es estar presentes cuando se las necesita. Con la vista puesta en su 25º aniversario, la Peña Madridista de Burdeos promete continuar haciendo historia, en su décimo aniversario recibieron a Pepe Salguero. Jean-Pierre nos recuerda que liderar esta tripulación ha sido como beber un buen vino: cada sorbo, una lección y un placer. Su consejo mejor guardado para futuros fundadores de peñas: ir paso a paso, desarrollar diversas actividades y mucha dedicación.

En resumen, en Burdeos, donde cada copa de vino cuenta una historia, la Peña Madridista añade su misión de amor por el Madrid, recordándonos que, al final del día, la vida se celebra mejor con un buen gol y un buen brindis. ¡Salud!

 

Fotografías: Peña Madridista Italiana

 

En capítulos anteriores:

 

  1. Malta
  2. El 7 de Dublín
  3. Peña Gentino
  4. Peña NYC
  5. Peña Madridista Italiana

Dos jornadas más de la liga espuria, dos victorias por la mínima: bajas y sorpresas (o no tanto). Ese sería el compendió minimalista de mi experiencia después de haber visto los dos últimos partidos del Real Madrid. Los tunantes del silbato siguen a lo suyo, complacientes hasta la burla con las embestidas enemigas, severísimos con las nuestras. Su misión es la de desarrollar la labor de zapa, es decir, minar la mente de nuestros jugadores con decisiones a todas luces injustas con tal de que estos cedan a la frustración natural a la que propendemos los hombres cuando hemos sido víctimas de un trato desigual.

Cuando esto se repite una y otra vez el efecto es atroz: ¿con qué ánimo sale un futbolista al campo sabiendo que las reglas del juego se cambian al contentillo con tal de que la victoria sea para él —por vestir de blanco inmaculado— mucho más difícil que para sus oponentes. Luego vienen los maquillajes en las postrimerías del partido, cuando el sabotaje moral se ha cumplido. Las faltas y tarjetas tardías son la micción que el bombero indolente esparce sobre las cenizas tibias de una casa consumida hasta la raíz: es la signatura del criminal. Por Barcelona la mafia sigue riendo a carcajadas.

Sánchez Martínez en el Getafe - Real Madrid

Contra el Athletic Club de Bilbao el Madrid fue de nuevo el claroscuro de otras veces. De menos a más, embistiendo hacia el final de la contienda con la violencia feral de los animales arrinconados. Vinícius Jr. insiste y no se cansa, aunque se canse y por momentos parezca que va a expulsar el corazón y las tripas por la boca. Es el hijo del trueno, el capitán de la rabia: ¡Vini 2030! De nuevo el caos, los arreones de la voluntad ciega, el deseo natural de un equipo que ha conocido mejores tiempos, es verdad, pero que, en horas bajas, desarbolado y todo, remonta los oleajes de ese Pasaje de Drake permanente al que lo condenan los señores colegiados. Estos últimos siempre están ahí, se sabe, vigilando los intereses de los dueños del latifundio federativo.

La misión de los árbitros es la de desarrollar la labor de zapa, es decir, minar la mente de nuestros jugadores con decisiones a todas luces injustas con tal de que estos cedan a la frustración natural

Resulta más que patente el choque entre dos visiones de mundo radicalmente opuestas; por un lado, don Florentino Pérez y su Real Madrid, visionarios, hijos del porvenir, anunciando el mundo del mañana; por el otro, los oscuros funcionarios de mentalidad caciquil, aferrados a un modelo patriarcal, patrimonialista y telúrico. No se necesita ser muy inteligente para saber quién prevalecerá. La historia está ahí para demostrarlo. Pero de eso hablaré en otro reporte trasatlántico.

En el caso del partido del fin de semana pasado, Fede Valverde desbarató la emboscada con un proyectil de última generación al vértice. El mundo en vilo por dos segundos, luego el éxtasis que solo puede generar un gol de semejantes hechuras pintureras. El sector plañidero de la grada pasó de los gimoteos al éxtasis con esa facilidad que solo puede atribuírsele a los cínicos. Victoria por la mínima y a seguir remando, que el túnel de la noche más oscura es siempre el más largo.

Anúlalo ahora si puedes  

Por otro lado, el día de ayer, contra el Getafe CDF, los de José Bordalás —que no se cansa de repartir besos y abrazos mientras sus jugadores embisten a mordidas— pusieron en marcha la estrategia ecuestre de defenderse a coces, amedrentando al rival desde el primer momento, “marcando el terreno” con “caricias” a la tibia y el peroné, alzando la rodilla para “saludar costillas o espinazos” en una disputa por lo alto, sacando el codo “casi sin querer” para incendiar las nucas de los contrarios y producir con todo ello en la anatomía de los jugadores del equipo rival un compendio de protuberancias, inflamaciones, fisuras, descalabraduras y rupturas de aductores, como en el caso de Eduardo Camavinga, que debió retirarse del campo caminando con vacilación senil y sin poder ocultar un dolor intenso en la entrepierna: no menos de ocho semanas de recuperación de acuerdo al vademécum que acabo de consultar antes de redactar este despacho semanal. Alaba, el desdichadísimo Alaba, también es baja. Una auténtica pena.

Güler es un hermeneuta: interpreta situaciones estratégicas como nadie. Es un algoritmo que viste de blanco. Sabe lo que está sucediendo y lo sabe antes que sus rivales, e incluso que sus propios compañeros

Aunque podemos sacar de positivo algo más que el resultado del partido de ayer. Me refiero al desempeño de Arda Güler, jugador turco de talante recogido pero que anoche dio muestras de poseer carácter, tenacidad técnica y, sobre todo, algo fundamental, la ventaja competitiva por antonomasia (en el fútbol y en la vida): inteligencia. Pero la inteligencia es instrumental, tiene una función determinada, sirve para algo. En el caso de Arda, su inteligencia es hermenéutica, es decir, interpretativa; el muchacho tiene una capacidad natural para comprender ese eje de espacio-tiempo que es el presente, el presente puro en el que hay que tomar decisiones a la velocidad de la luz porque dentro del campo de juego los acontecimientos son un vendaval.

A eso me refiero cuando digo que Güler es un hermeneuta: interpreta situaciones estratégicas como nadie. Es un algoritmo que viste de blanco. Sabe lo que está sucediendo y lo sabe antes que sus rivales, e incluso que sus propios compañeros; en un par de ocasiones recuerdo haberlo visto abandonar su natural timidez para hacer aspavientos reprimiendo a uno de los suyos porque no supo ocupar ese espacio por el que se hubiera podido generar peligro, y que solo él había visto. No sé si seguirá don Carlo Ancelotti como entrenador del Real Madrid, pero ya sea él o el que fuere, debe entenderse que la presencia en el medio campo del número quince es indispensable. Arda debe permanecer en la plantilla y debe jugar muchos más minutos. Es un activo del club y tiene en su persona el talento necesario para triunfar entre nosotros.

Las notas del Getafe - Real Madrid

Postdata

No soy profeta y no sé qué sucederá en la final de la Copa del Rey de este sábado. Nadie lo sabe, es verdad, pero esta perogrullada no me impide suponer, basado en el desempeño reciente de ambos equipos, una situación igualada dentro del campo. Me cuesta trabajo imaginar un tercer bofetón de los felones de azul y grana. Las finales tienen esa ardiente gotita de tensión que parece apaciguar el furor natural de los jugadores, lo que los vuelve más conservadores, más cautos. El Barcelona está dando muestras de irregularidad últimamente y el Real Madrid asume, no puede ser de otra manera, que se encuentra ante una oportunidad única para suavizar un poco los dolores que dejó el desastre ante el Arsenal en la que sigue siendo, por ahora, la competición más importante del fútbol planetario. Aunque, por supuesto, a todo lo anterior hay que añadir la maldita variable emponzoñada: los árbitros. ¿Dejarías a tu gato vigilando el filete de pescado que estás a punto de cocinar? Pues eso.

 

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