Las mejores firmas madridistas del planeta

Este pasado fin de semana se ha disputado la final de la Supercopa femenina en Butarque, en el estadio del Leganés. Nunca me ha interesado el fútbol femenino, así que me da bastante igual casi todo, resultado incluido —que de habitual empieza a ser cansino; cinco años sin un solo título son para hacérselo mirar, pero eso aquí hoy no toca—. Sí destaco, en cambio, que quienes asistieron al encuentro lo hicieron en un ambiente de tranquilidad, como no podía ser de otra manera. O sí. Porque hace no mucho se disputó la final masculina en Arabia y, con independencia del marcador, hubo un hecho bastante desagradable que se ha intentado tapar desde varias instancias. Me refiero al impresentable clima de acoso sexual, agresiones físicas e insultos que tuvo que soportar la afición mallorquinista allí desplazada, especialmente las mujeres de los jugadores.

Iba a haber titulado esta columna “el Mallorca tiene razón”, pero habría sido inexacto. A raíz de lo sufrido por sus familiares, el capitán, Dani Rodríguez, se quejaba en el diario ABC (con toda razón) tanto de la respuesta de la Federación como de su propio club. Y es que el heredero de Rubiales, Rafael Louzán (inhabilitado por corrupto, dicho sea de paso), afirmaba que las mujeres habían confundido una situación de acoso con una de agobio: "Me parece deleznable. Todos sabemos por qué ha hecho esa declaración. Tienen miedo a perder un ingreso importante. Que los valores de las personas no estén por delante de cualquier cantidad de dinero es lo que más condeno. Mi mujer tiene casi 40 años y sabe cuándo está agobiada y cuándo le tocan el culo". Sólo por esto, el tal Louzán debería de estar ya fuera de la RFEF aunque, visto lo visto con sus antecesores, perpetrar actitudes corruptas y machistas parece que da galones en el cargo.

Reitero, dada la calaña de dirigentes federativos, no era de esperar nada bueno de su parte. Sí, no obstante, de la institución cuya afición había sido gravemente ultrajada. Pues tampoco. La crítica iba también hacia la directiva mallorquinista, cuyo perfil bajo ha sido vergonzoso. El colofón, sobre la enorme hipocresía de la clase política en todo este asunto, es de matrícula de honor: “lo que ocurrió en Yeda con nuestras mujeres es mucho más grave que lo que sucedió con Rubiales. Echamos de menos que nadie haya salido a defender a nuestras mujeres”.

La Federación tiene un estado contable más que saneado. Y sí, le vienen muy bien los 40 millones de euros que le paga Arabia Saudí, pero tampoco los necesita tanto. Algo podría rascar si se celebrase aquí. ¿Menos? Seguro. Lo que es cierto es que aquí se respetan los derechos humanos y las mujeres pueden ir a un campo de fútbol sin preocupación alguna. Pero claro, las comisiones son las comisiones. Como la de Gerard Piqué: 4 millones de euros, frente a los 2 del Athletic de Bilbao o los 750.00 del Mallorca. Más que los dos clubes juntos. Recordemos, además, que cuando se firmó esta aberración Piqué era jugador del Barça y tenía negocios —y línea directa— con el entonces presidente federativo, un tal Rubiales. De aquellos polvos, estos lodos. Hoy, la RFEF sigue siendo un estercolero que se nutre de otros estercoleros satélites, las territoriales. Hasta que el Gobierno no meta mano ahí, en lugar de entretenerse dándole cautelares a “su” Barça, nada cambiará. Villar, Rubiales, Rocha o Louzán, son todos lo mismo, cabezas de un cuerpo corrupto. El capitán del Mallorca, pues, tiene razón. Pero, por desgracia para todos, no va a pasar nada de nada.

 

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Efectivamente, estoy triste, mucho. Mi amigo Javi sigue con lo suyo y me llama para darme las incidencias del partido contra el Valladolid, pero yo estoy mal. La planificación deportiva del Real Madrid es un desastre, negligente, sin perspectiva histórica y dirigida por piernas que sólo ponen el cazo cada mes. No se ficha a nadie con la de millones que tiene Florentino en la caja, que sólo los quiere para acondicionar el estadio y poder dar conciertos, que es lo único que da dinero, parece ser.

Florentino abre el melón societario

El entrenador y el cuerpo técnico no saben de fútbol, están caducos, trasnochados y Carlo Ancelotti es un abuelo que debe jubilarse por el bien del Real Madrid y del tiempo de calidad con sus nietos. También por el futuro de canteranos como, por ejemplo, Mario Martín, que casi le parte la tibia sin sentido con el tiempo cumplido a Bellingham. Además, este señor italiano que masca chicles sin parar en la banda durante los partidos no hace debutar a los canteranos, no da minutos a los buenos de verdad y tiene “algo” con ciertos jugadores, porque juegan siempre, no rota lo suficiente y, claro, se lesionan.

El ciclo del cambio

Da dos días de vacaciones a la plantilla después de un mal partido en vez de hacerles cargar con balones medicinales corriendo los campos de Valdebebas, como debe ser, para que sepan lo que es bueno. Pintus es un caradura al que ya le hemos calado sus métodos, que tiene hartos a los pobres esforzados de la pelota y hace que se lesionen los jugadores. El francés este que han fichado es un fraude que sólo metía goles en la liga de granjeros del país vecino, que ha venido a Madrid de vacaciones, a comer jamón del bueno y a forrarse los bolsillos mientras se ríe de todo el madridismo español, extranjero y mediopensionista.

Los jugadores, menuda panda de vagos y maleantes que por ganar la Copa de Europa del año pasado ya se creen buenos y no meten la pierna, no corren, no trabajan, y se van de vacaciones cuando les dan unos días, inadmisible, qué desfachatez. Estoy desolado, amigos míos. El panorama de octubre después de la visita del Código Penal andante a Chamartín, y después de perder estrepitosamente el mejor título que se podía ganar en Arabia, es verdaderamente de desierto en el desierto. Me temo que la temporada que viene jugaremos contra la Ponferradina (si no asciende) y a Europa sólo la miraremos en el mapa de las isobaras esas de la tele que nos anuncian la famosa ola de frío polar para que nos pongamos el abrigo por las mañanas, que hace mucho relente.

Sí, todo esto se oye y se lee todavía en las redes sociales de lo que se dice “el madridismo”. Analicemos un poquito después de que el Real Madrid alcanzara los 200 goles al Valladolid en liga y que Mbappé marcara su primer hat trick oficial de blanco, convirtiéndose en el jugador nº 81 de la historia blanca en conseguirlo y el nº 90 en conseguir un hat trick o superior.

Planificación deportiva

Empecemos por el principio. La planificación deportiva. Fíjense, amigos lectores. El Real Madrid no ficha por fichar, ficha a los mejores jugadores del mundo que quieren vestir la camiseta blanca. No pone cheques en blanco a jugadores, representantes, padres, entornos ni clubes. Tasa a los chicos, negocia precio y contrato y, si después viene otro con una pasta  y el muchacho elige el dinero, pues adiós, muy buenas. Porque el Real Madrid pretende que los que jueguen aquí sean profesionales que amen la camiseta, que es la forma por la cual se han ganado seis Copas de Europa, seis, en los últimos diez años, que se dice pronto. ¿Que hay que fichar? Pues como todos los años, algún refuerzo habrá, pero, queridos amantes de los cromos, estoy seguro que en el quiosco de la esquina podéis encontrar los que queráis a un euro el sobre, venga, a por ellos.

 

El estadio

El estadio. Según los últimos datos publicados, los ingresos ordinarios del Real Madrid por todos los conceptos, estadio incluido, superan con creces los de cualquier club del mundo. Don Santiago Bernabéu pensó en los ingresos antes que en la plantilla, por eso construyó esa mole de hormigón a las afueras de Madrid, que fue pasto de la famosa frase de la época: “Un estadio de primera para un equipo de segunda”, y vaya carera hizo el de la frasecita. Sin ingresos, no hay jugadores de calidad, sin jugadores de calidad no hay victorias y sin victorias, no hay títulos. Y, claro, sin títulos no hay grandeza, los mejores no quieren venir y te tienes que conformar con lo que haya. Pues eso, precisamente eso, es lo que está haciendo la directiva actual desde que Florentino Pérez es presidente del Real Madrid, es decir, generar ingresos para traer a los mejores, tener opciones en todas las competiciones, ganar todo lo que se pueda y que cunda el ejemplo entre los mejores del futuro y no se acabe el bucle. Fácil, ¿verdad? Pues, nada, que no lo entienden los entendidos de la redes.

Ancelotti y los jóvenes

Ancelotti. La cantera. Mirad, queridos amigos, esta temporada, sin ir más lejos, Carlo Ancelotti ha hecho debutar en partido oficial a SEIS canteranos. No a uno, ni a dos, ni a tres, a SEIS, nada menos. Evidentemente no son titulares, salvo la irrupción de Raúl Asencio por las circunstancias, pero han debutado. En un artículo anterior hablé de la importancia supina que para la carrera de un chaval supone debutar con el primer equipo del Real Madrid en partido oficial. Es de un valor incalculable. Pues nada, que no tira de cantera el italiano. Que sólo masca chicles, que no trabaja la plantilla. Estos enterados, que lo más parecido a un balón que han visto en su vida es una sandía, no tienen ni idea de lo que es manejar con éxito un vestuario como el blanco, lleno, plagado de estrellas mundiales, donde todos y cada uno de los cuales es el líder y el ídolo de su país y, además, hacer que se comporten y se sientan como en una familia. Tampoco es calculable el valor de esto en un club como el nuestro. La calidad técnica de Ancelotti está fuera de toda duda por el palmarés que atesora, el mejor del mundo, batiendo récords continuamente y llevando a la nave blanca hasta las cotas de visitar a la Diosa Cibeles un año sí y otro también, para cabreo monumental del colchonero alcalde de la capital (por cierto, felicidades por su paternidad, que se le iba pasando el arroz, que sea para muy bien, de corazón).

Fortea

Los jóvenes. Que no da minutos a los jóvenes. Ancelotti tiene una particularidad muy marcada. Ancelotti dosifica a los más jóvenes, les cuida, no les quema, no les hace responsables del fallo del colectivo, les hace entrar en el equipo  poco a poco para que luego ustedes y yo podamos ver de capitán a Fede Valverde o de mejor jugador del mundo a Vinicius. Miren, miren al otro lado del mapa, ¿Cuántos herederos de Messi, de Xavi y de Iniesta están medio arrastrándose por los campos de España? Decenas, amigos, decenas.

Y ¿por qué? (Mourinho dixit). Por quemarlos, por hacerles creer que son lo mejor del mundo mundial, creando un ambiente enrarecido en el chaval, en su familia, en su entorno, en la prensa, haciéndole creer que es mejor de lo que es aún, aunque tenga el potencial que tenga, metiéndole en una nube que no le corresponde. Pero así lo que se hace es destrozar la carrera de los chicos, así y forzándoles para que jueguen y jueguen mientras están en pleno desarrollo físico, como el pobre de Ansu Fati, que miren dónde está. Me atrevo a decir que con Lamine Yamal pasará algo parecido si no se para la tontería. Así que, amigos, con los chavales, paciencia y normalidad, que se van a hinchar a jugar y a darnos tardes de gloria en el Madrid, pero a su debido tiempo.

Los futbolistas no son trabajadores de una oficina. Trabajan duro todos los días y, además, los fines de semana están lejos de los suyos. Bueno, los fines de semana y casi toda la semana, con los calendarios que hay. Pues claro que hay que darles descanso, como a todo hijo de vecino, digo yo. ¿Que se van fuera? Cada uno, y con el dinero que ganan más, puede hacer de su capa un sayo con sus días libres, faltaría más. Hay más envidia que critica cuando se censuran ciertos viajes, me temo.

En octubre habíamos tirado la liga. Pues mira tú, estamos casi en febrero, que es cuando se empieza a fabricar el turrón futbolístico y nos encontramos clasificados, al menos, para el play in de la Copa de Europa, en cuartos de Copa de España, líderes del campeonato sacando cuatro puntos al mejor At. Madrid de la historia y, a estas horas, diez puntos a la quintaesencia del fútbol, que, como todos sabemos, es el Código Penal andante. La pinta de la temporada, con dos títulos ya en las alforjas, no es precisamente la de bajar a segunda y jugar contra la querida Ponferradina, sino la de disfrutar de una buena temporada y rascar alguno o algunos títulos más.

Se me olvidaba, el francés….. Mbappé…… el chico este…….. 22 goles oficiales lleva hasta ahora, fino como siempre ha estado, adaptado ya a una nueva plantilla, nuevo club, nueva liga y nueva ciudad, trabajado como nadie por Pintus, que ha planificado la temporada sabiendo que no ha habido pretemporada y que, además, este curso acaba, en el mejor de los casos, a mediados de julio. Vaticino que marcará 45 goles oficiales si las lesiones le respetan. Esa es mi cifra. Guarden el artículo y, por favor, disfruten del mejor Real Madrid de la historia, hombre, que la vida son dos días y no hay que amargarse por nada.

No obstante, tengo zozobra, ya me conocen… Sobre todo de pensar que, algún día, Florentino Pérez y Carlo Ancelotti se irán del Real Madrid.

Les dejo, sabiendo que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

 

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El FC Barcelona goleó (5-0) al Real Madrid femenino en la final de la Supercopa de España en un nuevo enfrentamiento entre rivales que mantiene la insoportable desigualdad que amenaza con convertirse en norma. Los goles de Caroline Graham Hansen, Ewa Pajor (2), Patri Guijarro y Alexia Putellas evidenciaron la superioridad del equipo catalán ante un Real empequeñecido.

Si en la última crónica que publicamos en La Galerna tras el pase del Real Madrid femenino a la final de la Supercopa de España dejábamos caer la futilidad del partido que decidiría el título, era porque desgraciadamente teníamos razones para hacerlo. Ni derrotismo, ni negatividad: el mero análisis de la realidad reducía al mínimo la probabilidad de que a la decimosexta fuese la vencida. Las grietas por las que lo inexplicable y lo inesperado se abren paso siempre seguirán ahí, y mientras sea así el interés por el fútbol no morirá, pero que ello ocurra en partidos tan descompensados siempre será la excepción. Tampoco iba a suceder esta vez y, quizás por ello, Alberto Toril aprovechó la previa para señalar el enloquecedor calendario perpetrado por la federación para hacer encajar en pocos días un torneo carente de valor.

La historia del club más importante del mundo es tan grande que habrá quien prefiera evitar que el entrenador opte por pisar ese charco tan nimio y en ese contexto, pero su frustración es comprensible ante lo que estaba por venir una vez más. Aunque lo que sucede en el campo es lo fundamental, el escenario general del fútbol femenino es como la lluvia final que acaba calando: desde la maquinaria mediática que empieza en la pareja de narradoras de RTVE made in San Cugat hasta la creación del monstruo deportivo que convierte a los rivales del Barça en equipos juveniles.

Si en la última crónica que publicamos en La Galerna tras el pase del Real Madrid femenino a la final de la Supercopa de España dejábamos caer la futilidad del partido que decidiría el título, era porque desgraciadamente teníamos razones para hacerlo. Ni derrotismo, ni negatividad: el mero análisis de la realidad reducía al mínimo la probabilidad de que a la decimosexta fuese la vencida

Lo primero queda restringido al plano simbólico y, a estas alturas, debe darle igual a cualquier aficionado del Real Madrid. Simple y llanamente, porque la estrategia del club va por otros derroteros: el potencial del equipo femenino está en su marca reconocible y en llegar sin intermediarios a una numerosa parte de su afición repartida por todo el mundo. Es paradigmático que estos días, cuando se confirma la enésima goleada recibida de parte del máximo rival que disfruta del dominio arrollador del futfem, la cuenta de Twitter/X del club, como ya lo hiciera en Instagram, también vaya a superar a la de las blaugranas para convertirse en la más seguida del mundo. El potencial es enorme… y precisamente por ello comienza a chirriar demasiado que la diferencia sobre el césped siga siendo tan pronunciada llegados a 2025.

Si durante los meses iniciales de la temporada se ha comentado el salto de calidad dado en verano, siendo la parcela de centrales donde más se ha notado, lo que hace saltar las alarmas e invita a considerar la necesidad de replantear la estrategia es lo que mientras tanto ocurre en la acera contraria; este enfrentamiento de Supercopa ofreció una vez más un ejemplo palmario. El dibujo inicial planteado por Toril, la entrada de Antonia Silva en el lateral o la ubicación de las piezas atacantes es irrelevante en comparación con el hecho de ver quién ejecutaba el saque inicial vestida de azulgrana: la muy madridista y fantástica delantera polaca llamada Ewa Pajor.

El Barça ya tenía la mejor plantilla del mundo, el Madrid sigue necesitando futbolistas diferenciales, la atacante iba a abandonar Alemania tras varios años aspirando a ganar la Champions… y acabó aterrizando en Barcelona. Si tal movimiento nunca se hubiese producido en el mercado masculino, ¿por qué ocurre en el femenino? ¿A qué se debe que este Barça pueda seguir doblando la mano al Real en materia de fichajes? ¿Qué le falta al Madrid para hacer atractivo su proyecto? Mientras se resuelven los interrogantes, lo que ocurre dentro del campo es que la persona que tuiteaba «Hala Madrid» hace unos años cuando veía por la tele las noches de Champions es capaz de participar en cuatro de los cinco goles anotados en la final de la Supercopa.

El despliegue de Pajor fue todo lo que necesita el Real Madrid: velocidad, potencia y resistencia para correr al espacio por un lado; recursos y efectividad para rematar cualquier balón dentro del área por el otro. Tras un tanto inicial desechado por fuera de juego, su impacto comenzó a quedar patente a la media hora. En el 1-0, ganó por velocidad a Maëlle Lakrar y a Olga Carmona para estirar el ataque y permitir en segunda línea que Caroline Graham Hansen disparase a portería. El balón superó a Misa Rodríguez por culpa de un desvío que alteró su trayectoria, pero la clave fue la acción previa. Seis minutos después, el peligro pasó al interior del área pequeña tras una buena internada de Ona Batlle por banda derecha: allí estaba la polaca para meter la bota aprovechando la poca contundencia de las defensoras. Quedaba poco para el descanso y el Real había contenido en gran medida a su rival, pero antes del pitido de la pausa tendría tiempo la ‘9’ para demostrar qué marca la diferencia en el fútbol. Si primero fue la velocidad y después se trató de la inteligencia, en esta ocasión fue la técnica de rematadora lo que puso el 3-0. Graham Hansen ejecutó un córner dirigido al palo corto y allí acudió Pajor ganando en capacidad de reacción a su par antes de cabecear con calidad al palo largo y firmar su doblete.

Restaban 45 minutos pero todo había acabado: el título era del Barça y la lección de Pajor a diferentes niveles quedó patente para quien tenga que tomar nota. La segunda parte únicamente sirvió para ahondar la debacle. Linda Caicedo, lo poco salvable por parte del Madrid, estuvo cerca de salir lesionada, Patri Guijarro anotó un gran gol desde fuera del área, el Barcelona se permitió sacar del banquillo a la suplente Keira Walsh en el 85 –hace dos veranos la ficharon con un traspaso récord– y, por supuesto, la goleada se cerró con un nuevo remate envenenado de la polaca madridista que Misa sacó sobre la línea. Alexia Putellas, eso sí, seguía buscando su gol a esas alturas por lo que su voracidad hizo subir el definitivo 5-0 al marcador. Tanto de un lado, tan poco del otro.

 

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Buenos días, amigos. No sabemos cómo ha sido, pero el equipo más desastroso de la historia del fútbol mundial, el hazmerreír de los sabios balompédicos que pueblan la piel de toro, ha ampliado su ventaja como líder de la liga, y ya le saca cuatro puntos a su inmediato perseguidor. Hablamos del Real Madrid, y hablaremos ahora de Kylian Mbappé.

Porque tampoco sabemos cómo diantres ha podido suceder, pero el futbolista egocéntrico que venía a romper la armonía de un vestuario ejemplar, el que ya no era (ni volvería a ser) la sombra del que asombró al planeta con la camiseta de Mónaco, PSG y selección francesa, el divo veleidoso e insustancial, la perjudicial prima donna innecesariamente fichada, ya los mete de tres en tres.

Cuánta ocasión perdida para medir palabras gruesas se han desperdiciado en los últimos meses, y no solo por parte de la prensa deportiva tradicional, sino sobre todo por el propio madridismo de las redes sociales y los comunicadores de nuevo cuño en las plataformas al uso. Cuánta saliva malgastada en juicios de valor precipitados, en taxatividad imprudente, en torpeza oral o escrita. Al final va a resultar que Mbappé no es malo. Al final va a resultar que no está acabado ni palidece del todo en la comparación con Lamine Yamal, como han llegado a decir algunos periodistas impulsados por la vesania anti, también algunos comunicadores madridistas arrastrados por una especie de catastrofismo histérico. Le han llegado a comparar con Hazard. Parece que se han pasado un pelo. O dos.

Al final, ya veréis, ya a resultar que no ha sido un mal fichaje. Quién lo iba a decir, ¿verdad?La historia del primer hat trick (chapeau-astuce) de Kylian Mbappé con la camiseta del Real Madrid está detallada en la crónica de Ramón Álvarez de Mon, así como el correspondiente sobresaliente que le fue otorgado por Genaro Desailly en las notas de la noche.

No fue el único que brilló. Asencio también estuvo impecable como lateral, lo que constituye una gran noticia dadas las bajas de larga duración que sufre este equipo. Ceballos volvió a destacar, manejando el encuentro con su abnegado arte sevillano, sembrando el pánico con sus pases filtrados y constituyendo, junto a Valverde, el punto de referencia en la zona ancha.

Pero el indiscutible MVP fue sin duda Kylian. En el primero, hizo fructificar una pared genial en la frontal del área, apoyándose en la clase infinita de Bellingham para sacar ases de la manga en un palmo de terreno. En la segunda, concretó casi sin ángulo un contragolpe ejemplar del equipo, comandado por Ceballos y Rodrygo. Finalmente, transformó con maestría un penalti cometido sobre el propio Bellingham.

Como diría un cockney con tres pintas en el cuerpo, Kylian Mbafuckingppé.

Tratar de hallar la proeza goleadora de Mbappé en la prensa cataculé del día, o al menos en sus portadas, es como tratar de hallar un gramo de decencia en Toni Freixa. Está allí, porque nadie existe sin ninguna decencia, pero cuesta encontrarla. Son pequeños recuadros en faldones casi ateridos de miedo.

Hay miedo, sí. El club cliente de Negreira ha diseñado un equipo con una mezcla de noveles talentosos y estrellas internacionales que, por lo que sea, solo parecen capaces de brillar ante el estímulo de jugar en Europa o enfrentarse al eterno rival. Solo el odio o las expectativas ¿excesivas? extraen lo mejor de sus botas. Son consumados expertos en perder o empatar partidos ante rivales menores que no les generan esa adrenalina. Veremos si hoy, ante el Valencia, se amplía la renta que les mantiene alejados de los dos de arriba.

Pasad un buen día.

El año 2000 nos queda lejísimos. El mundo se iba a acabar con el milenio. La tecnología iba a autodestruirse por el efecto 2000. Y Florentino llegó a la presidencia de un Real Madrid que se debatía entre personajes carismáticos, laportianos podríamos decir, pero con mucha más clase y menos problemas con la justicia, y señores muy serios de la órbita de Santiago Bernabéu, pero sin su empuje y determinación.

Lorenzo Sanz (1995-2000) fue diferente. El principio de algo nuevo. Exhibió una chulería castiza en sus apariciones públicas muy del gusto de la afición, entrando al trapo de las provocaciones antimadridistas con elegancia. Fue un empresario curtido y un madridista de pro. Le tenemos que agradecer que fuera el interludio entre el siglo XIX del fútbol, habitado entonces por los inefables Gil, Nuñez, Caneda, Lopera, y la era de la globalización.

Lorenzo Sanz rueda de prensa

Florentino Pérez irrumpió como un extraterrestre en el panorama futbolístico en España. Era imposible imaginarle con un fajo de billetes en cada bolsillo sujetos por un aro de goma. No era histriónico ni sobreactuaba. Prometió y cumplió (aún no podemos creer que fuera capaz de traer a Figo. Para ilustrar a los más jóvenes, es como si hubiéramos fichado a Messi en 2014). Florentino nunca entró en debates estériles generados por la prensa deportiva. Su fuerte era y es la gestión y la negociación, el trabajo diario. Uno no se imaginaba a Florentino protagonizando una pelea de bar tipo Gil-Caneda en medio de insultos carcelarios. Había sido concejal, militante de UCD cuando la política todavía no era repulsiva. Una persona con formación superior, empresario con visión, hombre de familia y madridista de cuna. Nada que temer.

Florentino, Figo y Di Stéfano

La realidad nos transportó a un estado de gracia que nunca imaginamos. Figo tomó el puente aéreo para fortalecer al Real Madrid y debilitar al FCB, pero también fue el detonante de un odio visceral que alimentó, probablemente, la necesidad fisiológica culé de “equilibrar fuerzas” (seguro que les suena la expresión). Núñez y Gaspart (dos enfermos de antimadridismo) pensaron que era buena idea comprar al vicepresidente de los árbitros, aprovechando su forofismo culé nunca disimulado, con facturas de por medio. El caldo de cultivo del CTA siempre fue fértil. Probablemente una de las organizaciones más corruptas y opacas que podemos mencionar.

Siempre existió antimadridismo. Pero los fichajes de Figo, antes Mijatovic y antes Hugo Sánchez, crearon unos lazos de íntima enemistad muy duraderos con los tres equipos de origen de las tres leyendas, que perduran aún hoy en forma de odio visceral, irreflexivo (sin el Real Madrid en la locomotora de los ingresos por derechos de TV les iría mucho peor) e irredento.

El presidente de 2000 que se tuvo que ir en 2006 reconociendo sus errores acaba de renovar su mandato hasta 2029. Quién podría competir con lo alcanzado hasta ahora: la Ciudad Real Madrid en Valdebebas, el nuevo Bernabéu, club de fútbol número 1 del mundo en ingresos, 6 Champions League en 10 años, una plantilla galáctica con una edad promedio que asegura dos lustros de competitividad

Después de unos años de fichajes galácticos y de construir un equipo de leyenda, Florentino tomó conciencia de que el Real Madrid, como Saturno, devoraba a sus hijos. A pesar del esfuerzo económico y de la constelación de estrellas en el once, el equipo no era la máquina devastadora que debería haber asegurado la supremacía absoluta en el fútbol continental. La mitad del trabajo estaba hecho (el saneamiento económico de la entidad era un hecho, los ingresos habían despegado bajo la estrategia visionaria de Florentino), pero en lo deportivo la cosa no funcionó. El presidente se autoinculpó de errores que nunca quiso verbalizar, pero en sus palabras de despedida, creímos entender que se acusaba de haber mimado demasiado a las estrellas, y probablemente de desarrollar relaciones personales con ellas que interferían en decisiones de la dirección deportiva. Dejémoslo ahí. La sucesión de entrenadores entre 2000 y 2006 años fue un síntoma. La espantada de un legionario como Camacho, un diagnóstico terminal. Y Florentino se fue.

Después de la salida del líder se sucedió un triste interregno en el Real Madrid: Ramón Calderón. Otro personaje inclasificable del fútbol al que hay que agradecer, sin embargo, las llegadas al club de Cristiano, Marcelo, Pepe, Robben y Van Nistelrooy, además de dos ligas consecutivas. Su salida no fue honrosa después de un escándalo interno con la manipulación de votos en la asamblea del club, que estremeció al madridismo.

Valdano y Florentino

Florentino regresó sin oposición en 2009. Fue una necesidad histórica, el destino, después de ver desde la distancia y constatar que el club podía caer en manos de personas que pondrían en peligro su patrimonio y su historia. Llegó un Florentino en plenitud personal y profesional. Sería distinto esta vez. No iba a cometer los mismos errores. Desde el primer día quiso proteger, aumentar y asegurar para el futuro el patrimonio del club, y tal vez empezó a pensar que la figura del entrenador, que no valoró suficientemente en su primera etapa, podía ser un dique de contención imprescindible para administrar y mantener bajo control los egos del vestuario, evitándole un desgaste innecesario a la figura icónica y de representación planetaria de un presidente del Real Madrid.

Su primer entrenador en esta etapa fue Pellegrini, “el ingeniero”. El equipo jugó como nunca, pero Florentino aún no tuvo la paciencia para ver caer al equipo en Champions contra un rival inferior y mantener en el cargo al entrenador. Pellegrini, hombre pausado y tranquilo, tampoco pudo manejar el vestuario en momentos clave de la temporada.

Mourinho irrumpió en el Real Madrid trayendo bajo el brazo el único triplete conseguido en la historia por un equipo italiano, dirigiendo a un Inter de Milán reconvertido a falange romana. Un equipo con mayúsculas bajo el mando de un general. En nuestro club hubo unanimidad en la necesidad de un entrenador con temperamento fuerte que construyera un once ganador. Vaya si lo logró.

A quien necesita el Barça es a Mourinho

Florentino sabía cosas. El Real Madrid de 2010 sólo tenía un rival en LaLiga, y ese rival jugaba con las cartas marcadas pese a tener un equipo extraordinario. Mourinho reclutó, adiestró y convenció de la victoria a un ejército de futbolistas de brillo y de trabajo. Lucharon contra todo. Y vencieron, primero moralmente, sumando 92 puntos en liga en el primer año de Mou y después en la tabla, teniendo que hacer 100 puntos y 121 goles en 2012 para ganar la liga en medio del negreirato. Un milagro. Un récord histórico contra la infamia. Sólo bajo el mando de Mourinho habría sido posible semejante gesta. En esa etapa se fraguó, para qué negarlo, el reinado 2014-2024. Una sucesión de éxitos incomparable en la historia del deporte, admirada por todo el mundo, salvo por la España antimadridista, acomplejada e incapaz de admirar la grandeza.

Florentino Pérez irrumpió como un extraterrestre en el panorama futbolístico en España. Era imposible imaginarle con un fajo de billetes en cada bolsillo sujetos por un aro de goma. No era histriónico ni sobreactuaba

Los últimos diez años han pasado muy rápido. La generación de futbolistas que nos dio la décima en Lisboa está apurando sus últimos días de fútbol por aquí y por allá, mientras la nueva escuadra empieza su andadura con las últimas dos Champions. Una nueva generación que ya alcanza registros que serán recordados durante mucho tiempo.

El presidente de 2000 que se tuvo que ir en 2006 reconociendo sus errores acaba de renovar su mandato hasta 2029. Quién podría competir con lo alcanzado hasta ahora: la Ciudad Real Madrid en Valdebebas, el nuevo Bernabéu, club de fútbol número 1 del mundo en ingresos, 6 Champions League en 10 años, una plantilla galáctica con una edad promedio que asegura dos lustros de competitividad. Veamos qué pasa con la Superliga.

No somos del todo conscientes de la magnitud de la figura y del impacto global de Florentino Pérez. El hombre que ha hecho posible que seamos felices tantas noches de fútbol, el hombre que nos ha traído, discretamente y sin aspavientos, con paciencia infinita, a los más grandes

Florentino se precipitó en 2022, ni era el lugar, ni era el mensaje, pese a tener los contratos de los socios fundadores de la Superliga firmados. Los ejecutivos del fútbol suelen ser cobardes y están convencidos que es mejor llevarse bien con las instituciones. No ven, porque no están hechos del mismo material que Florentino, que el fútbol necesita una renovación, transparencia, un plan de negocio empresarial que elimine la chusma y la corrupción. La inmensa mayoría de los dirigentes del fútbol en España y en Europa han sido condenados o salpicados por casos de corrupción. Blatter, Platini, Ceferin, Villar, Rubiales, Rocha, Subies, el ínclito Negreira… El fútbol está podrido. Corrupción o Superliga. No hay más alternativas, aunque Florentino se empeña en señalar que hay que actualizar las formas, los canales, que hay que darle más a los clubes… en el fondo la lucha es contra la corrupción ambiental, que es irrespirable, pero no es un tema para tratar en prime time en una TV en abierto. Mientras un solo dirigente del fútbol crea que le va a ir mejor navegando en este clima que arriesgando para crear una gran empresa de entretenimiento alrededor de una liga europea, se seguirá recurriendo a los torticeros tópicos de ignorantes e interesados: “el fútbol es del pueblo”, etc. ¿Qué pensarán esos mismos cuando las 115 (tal vez más ya) violaciones del Fair Play Financiero del Manchester City se salden con la prohibición de fichar en cuatro ventanas UEFA y un descuento de puntos que les permita seguir en la Premier? ¿Pensarán que se equivocaron? Ojalá, porque eso exactamente es lo que va a ocurrir. Porque al City le va bien la corrupción. ¿Porqué creen que se ha gastado cerca de 200M de euros en las últimas dos semanas? Porque sabe qué va a suceder. ¿Y por qué sabe? Porque corrupción y fútbol son sinónimos en el siglo XIX.

Ceferin

Por razones que no vienen al caso sé cómo es la experiencia de un invitado VIP de la UEFA. Sucedió en la Eurocopa de 2000. ¿Recuerdan aquél memorable partido contra Yugoslavia en el que remontamos un 3-2 en Brujas con goles de Gaizka Mendieta (qué jugador destruyó el antimadridismo ché…) y de Alfonso Pérez? Pues en la cena posterior al encuentro, dentro del estadio Jan Breydel, se produjo un capítulo bochornoso, vergonzante, pero cotidiano: la escenificación del poder y de la impunidad del corrupto Blatter se hizo más que evidente en el evento, donde los camareros para atender dos docenas de empresarios por encima de la cincuentena y otros personajes del fútbol eran jovencísimas escorts a las que (escuchado en una conversación de fondo en la recepción previa), los invitados “podían pedir lo que quisieran”. Hace casi 25 años ya de eso. Nada ha cambiado.

Blatter

Hoy un madridista de 20 años sólo ha visto a su equipo ganar, pero yo todavía recuerdo lo que lloré en 1981 con el gol de Alan Kennedy en París… y aún tuve que esperar diecisiete años más para ver a Mijatovic colocar el balón en la red de Peruzzi en Ámsterdam en lo que supuso la séptima, treinta y dos años después de la última, en blanco y negro. Lo que ha hecho Florentino en los últimos diez años está ya para siempre en la historia del fútbol mundial.

No somos del todo conscientes de la magnitud de la figura y del impacto global de Florentino Pérez. El hombre que ha hecho posible que seamos felices tantas noches de fútbol, el hombre que nos ha traído, discretamente y sin aspavientos, con paciencia infinita, a los más grandes, fueran o no promesas: Vinicius, Mbappé, Rodrygo, Bellingham, Courtois, Valverde, Camavinga, Tchouameni, Endrick, Güler. Ha sufrido reveses, la crítica del antimadridismo (tanto el de fuera como el de dentro del madridismo, que también lo hay), pero ha mostrado la determinación de quien conoce el camino, sin dudar. Y espera el momento hasta que los hechos, invariable, tozuda, tautológicamente, le dan la razón cada día.

En esta última (¿?) etapa de Florentino veremos consolidarse su legado, le veremos elegir un sucesor, tal vez le veamos convertir en accionistas a los socios del Real Madrid (de este tema tendré que hablar con él si algún día llego a conocerle personalmente), le veremos pasar a la historia del fútbol como lo hizo Bernabéu creando una nueva competición que, como aquella, nunca fue apoyada unánimemente, pero cuya universalidad hoy nadie discute. Parece mentira que tenga que ser un hombre de 77 años quien tenga que innovar, consolidar, proteger, pelear, y trabajar como está haciendo nuestro Presidente. Pero ahí está y que los dioses le protejan para que pueda terminar su obra. Sólo cabe darle las gracias y todo el apoyo que necesite para la hercúlea tarea. Florentino, el hombre vivo al que más quiero, después de mis hijos.

 

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Arbitró Mateo Busquets Ferrer del colegio balear. En el VAR estuvo Pulido Santana.

Es un colegiado joven que nos gusta. No está todavía contagiado de la mediocridad del colectivo arbitral español. Deja jugar, permite los contactos y habla con los jugadores con buena actitud.

Sin embargo, hoy falló en lo disciplinario. La primera cartulina fue para Mario Martín que derribó a Asencio en el 14'. Antes del descanso, sacó amarilla tanto a Bellingham como a Amallah por un pique mientras Anuar estaba en el suelo. Se las pudo ahorrar. Pique de fútbol. También erró la del principio de la segunda mitad con la de Ceballos, porque toca claramente el balón y no era ni falta al jugador vallisoletano. Luego, Mbappé vio otra por un pisotón a Anuar y, por último, Mario Martín se fue expulsado por doble amonestación. La segunda fue en el penalti a Bellingham, donde Pulido Santana le echó una mano avisando desde la sala VOR. El canterano blanco saca el balón, pero por la inercia después golpeó al inglés de forma peligrosa y temeraria con la planta a la altura de la tibia. Penalti claro.

Busquets Ferrer, DISCRETO.

-Courtois: APROBADO ALTO. Apareció cuando fue exigido, en particular en una mano de muchos reflejos nada más comenzar el partido.

-Asencio: NOTABLE. Implacable también como lateral, lo cual es una excepcional noticia. Le viene muy bien al equipo. Le faltó incorporarse más al ataque, pero en defensa estuvo sencillamente perfecto.

-Rüdiger: APROBADO. No está en gran momento físico, pero el rival no le dio muchos problemas.

-Tchouaméni: APROBADO. Muy discreto. La sensación es que un rival de mayor entidad pudo causar destrozos. Más cómodo cuando subió al centro del campo.

-Fran García: APROBADO ALTO. Gran despliegue.

-Valverde: NOTABLE. Presente en los dos primeros goles, en uno por presión y en otro armando la jugada. Con los cambios acabó de lateral.

-Ceballos: NOTABLE. Otro gran partido de trabajo y clase. Sus balones profundos son un arma mortífera.

-Bellingham: APROBADO ALTO. Menos activo que otras veces, pero decisivo. Asistencia y penalti.

-Brahim: APROBADO. Apenas se le vio en lo ofensivo. Le salva el sacrificio defensivo.

-Rodrygo: APROBADO. No muy entonado y tampoco muy denodado. Al menos asistió a Kylian en el segundo.

-Mbappé: SOBRESALIENTE. Letal. Tres de tres y peligro constante. Absolutamente integrado ya con sus compañeros. Este sí es nuestro Mbappé.

-Alaba: APROBADO. Como todos los rivales sean como el Valladolid, nunca sabremos si está como para volver a la titularidad.

-Modric: APROBADO. Por poco marca, tras una locura de pase de Güler.

-Güler: APROBADO ALTO. Por poco hace marcar a Modric tras un pase de locura. Buenos minutos nuevamente.

-Lorenzo, Endrick: sin calificar por falta de tiempo.

-Ancelotti: APROBADO. Le salieron bien las novedades, en particular la posición de Asencio.

El Madrid ha ganado 0-3 al Valladolid con tres goles de Mbappé, en el que es su primer hat-trick en el Real Madrid. Gracias a esta gran exhibición individual, el Madrid amplía a cuatro su ventaja sobre el Atleti, que empató ante el Villarreal, y se consolida en el liderato.

Ancelotti decidió que podía ser un buen día para probar a Asencio de lateral, devolviendo a Tchouameni al puesto de central. Ceballos compartiría el medio del campo con Valverde, y Brahim permitiría a Rodrygo jugar en la izquierda.

Los primeros veinticinco minutos del partido fueron mejores por parte del colista. Un remate de cabeza a saque de córner exigió una gran parada a Courtois. También el belga se tuvo que esforzar tras un disparo desde fuera del área.

El Pucela presionaba y rascaba, y el Madrid no terminaba de enterarse de la película. Sin embargo, tras ese tramo, el Madrid comenzó a dominar a partir del cambio de posición de Ceballos, que pasó a la izquierda, y Valverde, que se situó más cerca de Asencio. El balón ya era del Madrid, que poco a poco iba encerrando a los locales en su último tercio. Antes del gol, Bellingham y Rodrygo pudieron adelantar al Madrid. También lo intentó Rudiger desde fuera del área.

El gol madridista llegó en el minuto treinta. Tras una larga posesión, Valverde encontró a Mbappé en la luna del área. El francés pronto combinó con Bellingham y le ofreció un desmarque que el inglés aprovechó para asistirle para que Kylian hiciese el 0-1.

De ahí hasta el final de la primera parte, la sensación fue de dominio madridista, pero poco colmillo.

La segunda parte empezó algo tontorrona. El Valladolid había salido con fuerzas renovadas y un par de tarjetas a Ceballos (absurda ya que no fue ni falta) y Mbappé enrarecieron los primeros minutos. Sin embargo, pronto se arregló, ya que en el cincuenta y cinco el Madrid recuperó un balón en el centro del campo y este le llegó en carrera a Rodrygo, quien vio a Mbappé doblándole por la izquierda. El francés no perdonó la ocasión de hacer el 0-2.

Mbappé estaba absolutamente desatado. No sólo eran los goles. Apoyaba todas las jugadas. Parecía Benzema por momentos.

Los de Ancelotti ya estaban más relajados y el Pucela más exigido. Mbappé estuvo cerca del triplete en el sesenta y cinco. Alaba y Modric salieron poco después por Ceballos y Asencio. Valverde pasaría a ser lateral derecho, y Tchouameni centrocampista.

El Madrid empezó a mostrar cierta indolencia en un par de ataques peligrosos. Lo aconsejable era ir a por el tercero. En el setenta y dos entró Guler por Rodrygo. Brahim se cambió a la izquierda.

El Madrid tocaba y tocaba, y sólo una contra del Pucela le alteró un poco. En el ochenta y cuatro Guler puso una asistencia de lujo, pero Modric no encontró por escasos centímetros la portería.

En el ochenta y nueve, el VAR tuvo que avisar al árbitro de un claro penalti sobre Bellingham, que supuso la expulsión de Mario Martín. Mbappé lo ejecutó y convirtió el triplete. Después se fue sustituido junto con Valverde por Endrick y Lorenzo. El partido, algo soso pero memorable por el primer hat trick del nuevo ídolo, y muy importante para la clasificación, no dio para mucho más.

 

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Aviso: el siguiente relato de los hechos no es una ficción sobre corrupción deportiva. Es una historia real. En el fútbol femenino se observan sin trampantojos todas las confluencias hediondas del fútbol español. Con la prensa especializada a la cabeza, el fútbol femenino acapara muchos más titulares por polémicas que por lo acontecido en el terreno de juego. Un clima que genera hastío en una notable parte de la sociedad. De camino al siguiente lío, la prensa intentó criticar a Olga Carmona, jugadora del Real Madrid, al cortar sus declaraciones acerca de la posibilidad de que la Supercopa de España femenina se dispute en Arabia Saudí, en comparación con las palabras de las futbolistas del Fútbol Club Barcelona. Los ventiladores mediáticos que trabajaron a destajo con “el piquito” de Luis Rubiales guardan silencio con el acoso que denunciaron las parejas de los jugadores del Mallorca, y que niega la Real Federación Española de Fútbol. Quien también permanece callada es “La Reina”, la mismísima Alexia Putellas está muda en esta ocasión, quien sabe si porque ella no ha tenido reparos en asistir a actos en Arabia Saudí con anterioridad.

Entre este runrún característico del “fútbol jugado por mujeres”, que dice alguna comentarista de RTVE, la Supercopa femenina se está disputando en Leganés un año más. Sandra Sánchez Riquelme, cara visible del fútbol femenino en Relevo, explicó su enésimo enfado, en esta ocasión por motivos como el escaso margen de tiempo con el que designó la sede, el balance económico del torneo o la cadena que retransmite el torneo. La realidad es que la Real Federación Española de Fútbol no recibió ofertas estimables para acoger la Supercopa femenina, una competición engendrada con el sistema a cuatro del masculino, cuando en España la desigualdad en el fútbol femenino todavía es manifiesta. En cuanto al factor económico, las declaraciones de Sánchez Riquelme no sorprenden cuando proceden de la redacción de Relevo, señalado como un agujero de pérdidas millonarias que sitúan al borde del despido a los trabajadores del deportivo de Vocento.

Las gradas despobladas, propias de la época en la que había restricciones a causa de la última pandemia, no estuvieron completamente vacías porque la organización regaló entradas entre clubs de la zona. El Barça cumplió los pronósticos y se impuso en la primera semifinal al Atlético de Madrid. El partido se jugó durante 70 minutos sin VAR, hecho que se conoció a la conclusión del mismo. El Comité Técnico Arbitral emitió un comunicado en el que pidió disculpas, seguido de otro por parte de Mediapro, que afirmó: “Los medios técnicos y humanos desplegados son idénticos a los utilizados con pleno éxito en cada jornada en los partidos de LaLiga, tal y como había solicitado la RFEF”. Los problemas técnicos señalados por la empresa catalana apenas tuvieron recorrido mediático, a pesar de la gravedad del asunto.

El Real Madrid accedió a la final el jueves al doblegar por 3 a 2 a la Real Sociedad. Marca, uno de los medios cuyos enviados especiales a Yeda mejor se lo pasaron en los actos organizados por la Real Federación Española de Fútbol, disparó mediante Pablo Parra: “El VAR libra al Real Madrid de un 'Superlío'”. En rueda de prensa, los periodistas tan combativos desde sus atalayas, bajaron las cabezas ante Alberto Toril. El técnico cordobés, ese al que señaló José Mourinho en su día, se quejó ante los micrófonos de la notable diferencia de descanso que favorece al Barcelona. Esa misma noche en el espacio de Juanma Castaño, una de las ovejas asustadas, Andrea Peláez, dio rienda suelta a su antimadridismo, al decir que Toril quería cubrirse las espaldas antes de encajar una goleada. ¡Vaya, Peláez! ¡Tú, que siempre insistes en la necesidad de que las futbolistas luchen por sus derechos, ahora te parece mal que alguien proteste porque no se respeten las 72 horas de descanso que recomienda la FIFA! “No estamos acostumbrados a alguien que hable tan claro”, insistió Peláez, mientras David Sánchez y Dani Senabre llamaban “llorón” y “manipulador” a Alberto Toril.  Como el Pisuerga pasa por Valladolid, Isaac Fouto justificó a la Real Federación Española de Fútbol, pues en su opinión que la final se dispute a las doce de la mañana del domingo es el mejor horario posible.

Toril

Las audiencias de la Supercopa femenina quitan la razón a los Riquelme y los Fouto. Los partidos emitidos en La 2 se quedan lejos de los datos de Saber y Ganar, a pesar del trato preferencial que otorgan desde San Cugat al fútbol femenino, en detrimento, por ejemplo, de la participación mundialista de la Selección Española de Balonmano. En las redes sociales, la única jugada que se viralizó fue el fallo de la colchonera Ajibade ante el marco de Cata Coll. Las palabras de Toril habían hecho daño. El Barça tocó la corneta para que los medios a su servicio (es decir, casi todos) compitiesen por agrandar el ridículo. En el argumentario filtrado desde Barcelona se justificó que el Fútbol Club Barcelona tenía derecho a elegir los horarios porque era el campeón de Liga y Copa. Un privilegio que sin embargo no está recogido en ningún reglamento de la Real Federación Española de Fútbol. Una norma, que en caso de existir, dejaría en mal lugar a la Federación, pues en Arabia Saudí, fue el Real Madrid quien se ejercitó en primer lugar, y no fijó el horario de la final, aunque el Barça participó sin haber ganado ningún título la temporada previa.

En el diario AS, Marta Griñán salió contra el entrenador blanco, pero su argumentario se volvió en su contra: “No obstante, es precisamente la final del domingo la que hace que Real Madrid y Barcelona desempaten en estos términos, de hecho, en la temporada 2023-24 y la actual el Barça ha tenido más descanso en tres de los cinco cara a cara, lo que se acerca al porcentaje expuesto por el técnico”. David Menayo, en Marca, se refirió a las quejas de Toril como una “polémica artificial”. Como no podían quedarse atrás, Sánchez Riquelme y Mayca Jiménez confirmaron los rumores en el deficitario medio de Vocento: “El cabreo de Toril se topa con la realidad y tiene de fondo una tensa reunión por la Supercopa: el Barça elige porque son las normas”. En el Sport, María Tikas confesaba sin darse cuenta lo ocurrido: el Fútbol Club Barcelona se reunió con la Real Federación Española de Fútbol inmediatamente después de que se anunciase el 26 de diciembre que Leganés sería la sede de la Supercopa femenina. En esas mismas fechas, la entidad que preside Joan Laporta tenía otro asunto de mayor trascendencia en manos de Rafael Louzán, como era (y es) la inscripción de Dani Olmo. El Barça no se fue de vacío y obtuvo con sus quejas una compensación económica, al considerar que el Real Madrid parte en ventaja al disputarse el torneo en Leganés. Louzán validó las tesis de Irati Vidal, colaboradora de Barça One, Radio Marca y GOL, que puso en la diana al Real Madrid porque el torneo se juegue en Leganés.

Joan Laporta asegura que la economía del Barça vuelve a ser fuerte, pero entre los motivos que dio el club que preside a la Real Federación Española de Fútbol, se encuentra el encarecimiento de los hoteles por la celebración de FITUR. El vestuario del Barça femenino no está en manos de su técnico, sino de las mismas jugadoras que se amotinaron en la Selección para posteriormente vender su historia a Netflix y señalar a sus compañeras del Real Madrid, y ha decidido volver a sus casas en la Ciudad Condal en lugar de pernoctar en la Comunidad de Madrid. Efectivamente, mientras la prensa española carga contra el Real Madrid por viajar en avión a Valladolid, las azulgranas doblarán sus vuelos. Un Barça que presume de contar con un avión de Vueling en exclusiva para la sección femenina. La batalla por el relato seguía perdida. Por ello, el Informativo de La 1 emitió una entrevista a Ona Batlle, que justificaba que a pesar de ser las campeonas, jugaban en desventaja por tener que desplazarse a Madrid. En este maremágnum de información, ninguna señaló que los horarios de los entrenamientos de la Supercopa femenina fueron modificados una vez se oficializaron a propuesta del Barça y sin el consentimiento del Real Madrid.

Las ruedas de prensa antes de la final se planteaban este sábado con un único tema, que volvía a ser extradeportivo. Cata Coll dijo que el Real Madrid pone excusas, y que donde se habla es en el campo. Alberto Toril se reafirmó para disgusto de los presentes. El Real Madrid solo autorizó las preguntas de su propio canal de televisión, y aquellos que hacen del antimadridismo su trabajo se volvieron a marchar con las orejas gachas. “No es Mourinho el que habla, es Alberto Toril el que ha expresado estas opiniones en las que calienta de manera innecesaria la final entre el Barça y Real Madrid de la Supercopa que se disputará el domingo a las 12h en Butarque”, fue el resumen que hizo Sport de la comparecencia del cordobés.

Dame un minuto: Son los medios, imbécil

En este ambiente, el Real Madrid tiene motivos para afrontar la posibilidad de que el equipo femenino levante su primer título. Olatz Rivera Olmedo será la encargada arbitrar el encuentro, colegiada de infausto recuerdo para las blancas por sus actuaciones en dos duelos que se saldaron con victoria culé por la mínima. En el VAR, sí funciona, estará Marta Huerta de Aza. El equipo ganador percibirá 27.500 €, una cifra que no daría al Barça para cubrir sus cuatro vuelos privados a Madrid. “No me vengáis con el cuento de “es que no genera”, por favor”, tuiteó Sandra Sánchez Riquelme. Con este nivel, las afirmaciones más cuerdas al respecto del fútbol femenino fueron las realizadas por Javi Poves, un entrenador “terraplanista” que llevó Juanma Castaño a su “show nocturno”, en el que dijo: “Choca frontalmente que el fútbol de la mujer tenga que ser subvencionado o ayudado cuando una de las premisas fundamentales del feminismo es no ser sostenidas por nada, ser autosuficientes. Si queréis ser autosuficientes, lo que no puede pretender el fútbol femenino es ser sostenido con el dinero de los demás. Que ellas se paguen sus fiestas igual que yo me pago mis fiestas”. A dos semanas de que el fútbol femenino vuelva a abrir portadas por el inicio del juicio a Luis Rubiales y su séquito tras el archiconocido “piquito” a Jenni Hermoso, el incendio nunca ha terminado de apagarse. El convenio colectivo sigue siendo motivo de discrepancia, y en la Selección Española se viven momentos de alta tensión por la decisión de Montse Tomé de renovar el equipo que fracasó en los Juegos Olímpicos. Un escenario que se recrudece a escasos meses de que el Consejo Superior de Deportes finalice su millonaria inyección para el despegue de la irrelevante Liga F.

 

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Buenos días, queridos amigos.

Pues otro día más con partido del Real Madrid. Cada tres días, partido de fútbol. Cada dos, partido del Real Madrid de baloncesto. Este calendario extenuante es lo que tiene. Si te despistas, te pierdes un cambio de liderato, una prórroga en Copa, una victoria en Euroliga con triple en el último segundo o un nuevo atraco del equipo cliente de Negreira, ya sea la liga o en Europa. Los profesionales se quejan del calendario y las lesiones nos hacen pensar que, quizás, solo quizás, algo de razón tienen.

Para la prensa tradicional, tanto partido es estupendo, les da la mayor parte del trabajo hecho. Así pueden preguntar en las ruedas de prensa por chorradas, inventar lesiones en las previas (enorme acierto en Tiempo de juego con la “lesión” de varias semanas de Lucas Vázquez, hoy en la convocatoria), crear falsas polémicas durante los partidos, alabar el juego del Barça y el Atleti o criticar todo lo que haga cualquier madridista sobre el terreno de juego mientras responde a una grada que los insulta y, finalmente, para completar su combo, les permite poner un micro a cualquier Maffeo de la vida para que espute su bilis por un saque de banda mal señalado o por una frase de Vinícius. El día de la marmota portanalista, señores.

Comenzamos con el diario Marca:

Las palabras escogidas nunca son casuales. El titular hace referencia a un “derbi” inexistente: por un lado, el Atleti jugará “un partido grande en el Metropolitano”, mientras que el Real Madrid se enfrentará “a un colista en crisis”. Es como lo de las “bolas calientes” en cualquier sorteo de Champions: sean cuales sean los rivales, el del Real Madrid vive en una crisis permanente, mientras que los de Atleti y Barça se hallan en el mejor momento de su historia. Luego miras el ranking de la UEFA y el supuesto apaño es más falso que un contrato de Laporta con unos inversores de Oriente Medio para apalancar los ingresos futuros de los urinarios VIP, mas a la “caverna mediática madridista” no la sacas de ahí. Es tan antiguo como la propia prensa.

El “equipo del pueblo”, pero sin el pueblo (apenas el 1 por ciento del accionariado), jugará a primera hora de la tarde frente al Villarreal, mientras que el Real Madrid se enfrentará en Pucela al Valladolid para seguir con la tradición “tebana” de mostrar al mundo la meteorología hispana: en Valladolid en enero y de noche, en Canarias a las cuatro de la tarde en mayo, y con la Filomena y las carreteras cortadas a Pamplona hemos de ir. Cero quejas, que conste, Valladolid siempre fue uno de esos campos que da gusto visitar, con un presidente que es una auténtica leyenda.

El diario As se saca de la manga una “Operación Pichichi” de la que nadie había leído nada hasta ahora. Quizás porque no exista eso tan pomposo que llaman “Operación”, como si de una maniobra militar o un asalto a un banco se tratara. La noticia nos lleva a la buena racha actual de Kylian Mbappé y nos cuenta que “será el primer lanzador de penaltis”, pese a que Ancelotti dijera en rueda de prensa esta misma semana que será el segundo, tras Vini. Pero qué sabrá Carletto. Quizás se refieran a esta noche concreta de hoy, debido a la ausencia del brasileño, que sigue sancionado por el teatral desplome de Dimitrievski. Nos da lo mismo, ya les ha servido para colar la palabra “penaltis” junto al Real Madrid, mientras que para el Atlético de Madrid, mucho más pequeño, eso sí, “Lo mejor se hace esperar”. El Madrid es el de los muchos penaltis, el Atleti es lo “más mojó” del mundo. Oh, y qué afición, señores, cómo cantan bajo la lluvia.

Al final de la portada, en pequeño, muy pequeño, tamaño casi del precio del ejemplar, encontramos una gran noticia que a buen seguro animará a los numerosos seguidores de la sección de baloncesto:

“El Madrid hace oficial el fichaje del pívot Fernando, que firma hasta 2026”.

Bruno Fernando, angoleño, 2.08 metros de altura, un 5 de gran corpulencia. Lo que toda la vida ha sido denominado en lenguaje técnico-baloncestístico “un armario”. Este refuerzo, junto al de Dennis Smith Jr., permiten pensar en aspirar a todo en lo que queda de temporada. Gran noticia, aunque el espacio que ocupa en la portada sea ridículo. Espacio ridículo, pero superior al que le dedica Marca, por cierto.

La prensa cataculé sigue a lo suyo:

¿Se pueden decir dos mentiras en un titular de solo dos palabras? Se puede, ya lo han visto. Ni todo es Masía, donde “se apropian” hasta de los fichajes, ni mucho menos está “blindada”, salvo por las cautelares y las palancas impagadas. Por cierto, Mundo Deportivo demanda un “gesto de Rashford” y este, en sus ademanes, parece pedir que le dejen en paz. Que le gusta cobrar a final de mes y que no lo presionen para que se largue a mitad de temporada si no le gusta al entrenador de turno.

Por lo demás, de quien habría que haber blindado la Masía es de sujetos como Benaiges, a quien Laporta readmitió en el club después de que hubiera tenido que salir por patas de México, acusado de ser el depredador sexual de niños que se demostró que era. El blindaje prioritario era ese, amics, del cual por delicadeza apenas hemos hablado en La Galerna.

La noticia de portada de Sport no puede ser cierta. Eso de que no va a haber campo disponible para el mal llamado Clásico es imposible, ¡si Laporta juró y perjuró que en noviembre ya estarían en el Nou Camp Nou! Con algo nos sorprenderá Jan Laporta, el Joker, el artista del lanzamiento de canapés, los cortes de mangas y los archivadores vacíos de pruebas.

Vuelve el fútbol, vuelve el Real Madrid. Pasad un buen día, amigos.

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