Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. El Real Madrid se adjudicó la primera entrega del derbi europeo, derrotando al club que auspicia a los miserables del Frente Atlético. Comenzamos resaltando este hecho porque nos alegra infinito todo aquello que pueda molestar a esos mal nacidos. A ver si conseguimos darles una mala noche (o una mala vida, aunque esa sin duda ya la tienen) sellando en el Metropolitano el pase a la siguiente ronda de Champions.

Hoy escribe sobre esto, en estas mismas páginas, Jesús Bengoechea. Los canallas desalmados del referido grupo nazi enturbiaron el minuto de silencio por la memoria de Javier Dorado cantando “Madridistas, hijos de puta”, y entonaron un repugnante “Illa, Illa, Illa, Juanito hecho papilla” al final, cuando ya la gente abandonaba el estadio. Seguro que se sentirán muy valientes y creerán que han mancillado el Bernabéu desde dentro. Al Bernabéu no lo pueden mancillar una caterva de bastardos de tan poca entidad, por mucho que los auspicie su club. No mancilla quien quiere, sino quien puede.

Después del partido se dedicaron a dar palizas a madridistas. Son una panda de redomados hijos de mala madre.

Dicho esto, que teníamos que sacudirnos de encima como uno se sacude la alimaña que ellos son, vamos con las portadas del día, que se circunscriben a lo deportivo. Podéis, por cierto, leer la excelente crónica de Andrés Torres y las calificaciones de Gutiérrez de Panga.

Marca

Marca dice que “Brahim marcó la diferencia” y tiene razón. El malagueño desequilibró el choque con una maniobra memorable y un astuto remate en área colchonera. Antes, sendos golazos de Rodrygo y Julián Álvarez habían establecido las tablas. Brahim fue el mejor del partido, aunque tampoco se puede decir que fuese injusto el MVP que la UEFA otorgó a Rodrygo. El brasileño, aparte de su tanto estratosférico, protagonizó las mejores acciones ofensivas del Madrid, le hicieron un penalti en el que Turpin se inhibió y se puso el mono de trabajo para esmerarse como el que más en el aspecto defensivo.

Brahim y Rodrygo fueron los mejores de mediocampo hacia adelante, pero ¿cómo olvidar el encuentro homérico que facturó Valverde? Como bromeó el propio Rodrygo, menos mal que está renqueante. Si ayer jugó así estando tocado, ¿cómo jugará cuando esté bien del todo? Hay que hacer una estatua para Fede, paradigma del sacrificio por el club y por la empresa que le paga (ambas cosas son lo mismo pero hay un matiz que las distingue), epítome de calidad combinada con garra. Viva el otrora Pajarito, hoy Halcón.

La victoria del Madrid, que de momento le da ventaja, tiene mucho mérito. Con medio equipo lesionado, uno (vital) sancionado y dos jugadores tocados, tuvo que superar además el mal partido de sus dos grandes estrellas. Vinícius mejoró al final, pero estuvo obtuso. Mbappé no dio una a derechas. Casi puede decirse que los blancos ganaron con 9 al rival capitalino. En la vuelta estará Bellingham, y (cuidado) es muy difícil que sus dos delanteros vuelvan a tener un día tan negado.

As

As viene a decir lo mismo que Marca, destacando a Brahim. Hermosa la foto del delantero fundiéndose en un abrazo con la grada, aunque no debería haberlo hecho porque le costó una amarilla. Dice As que “el Atleti dominó hasta la entrada de Modric”. Se ve que esos primeros 20 minutos arrolladores del Madrid los soñamos. Lo cierto es que la entrada de Modric ayudó al Madrid, dando más sentido a su juego y permitiéndole mandar en el tramo final del choque. El propio Luka tuvo la oportunidad de marcar un 3-1 que habría sido oro.

Sport Mundo Deportivo

En el mundo cataculé, se destacan los “golazos” del derbi, aunque Sport los ventila añadiendo “y poco más”. Sí, es posible que fuera un partido soso desde la mentalidad blaugrana. Todos los jugadores sobre el campo habían sido debidamente inscritos y no consta que ninguno de los dos contendientes pagara a la cúpula arbitral durante mínimo 17 años. Todo muy aburrido.

Los del flickitaka (¿llegaron a parir esta ridícula expresión o lo hemos soñado?) juegan hoy contra el Benfica. Boa sorte para quem merece.

Pasad un buen día.

Tras el 2-1 del Bernabéu, el Real Madrid y el Atleti se jugarán el pase a cuartos de la máxima competición continental la próxima semana en el Metropolitano.

¿Estás al tanto de todo lo que rodea esta eliminatoria de Champions? Compruébalo con el test que ha preparado fcQuiz.

Getty Images

Cómo me gustaría escribir sobre el partido de ayer, pero todos tenemos un deber cívico que cumplir. Ya lo sabrán. Durante el minuto de silencio por la muerte de Javier Dorado, que antecedió al partido, los cafres del Frente Atlético presentes en el Bernabéu se pusieron a gritar sus consignas de mierda. Yo estaba en el estadio. Eran aproximadamente una quinta parte de la afición atlética allí congregada. Quizá algo menos. El resto de la afición colchonera respetó el homenaje silencioso. Al término del encuentro, esos mismos hijos de la grandísima puta, los del Frente, se pusieron a cantar “Illa, Illa, Illa, Juanito hecho papilla”. Se les distingue bien porque van de negro, como sus almas emponzoñadas de todo a cien, propias de quien no ha leído un libro en su puñetera vida. Mientras entraban al estadio, las cámaras recogían sus saludos nazis y sus insultos racistas a Vinícius. En el propio Bernabéu, sí, lo cual sin duda les pondrá tan cachondos como la visión de una esvástica. Después, sembraron el pánico por las calles. A un amigo tuitero lo fostiaron camino a casa, solo porque llevaba la camiseta blanca y andaba solo. Era una presa fácil. Lo ha denunciado en comisaría. No servirá de nada.

Parte de la afición del Atlético ha cantado “madridistas hijos de puta” durante el inicio del minuto de silencio a Javier Dorado, fallecido hace unos días.@elmundoes pic.twitter.com/geZZqFqoX0

— Abraham P. Romero (@AbrahamPRomero) March 4, 2025

Dani Garrido comentó en la SER lo de los cánticos, pero no mencionó en ningún momento las palabras Frente Atlético, sobre las que pesa un tabú inexorable, y dijo que esta gentuza no representa a ningún club.

Juanma Castaño, en la COPE, condenó también lo sucedido, añadiendo “me da igual la camiseta que lleven”.

Sucede que sí que importa la camiseta que lleven, Juanma Castaño, porque en este caso es la camiseta con los colores del club que los auspicia y financia, más aún: del club que les permite mandar ahí dentro, como las barras bravas argentinas en el siglo pasado. Si llevaran la camiseta de un club que les expulsa del estadio, que podría ser, sus colores estarían ahí, pero no serían representativos de esa entidad, por cuanto esa entidad no les serviría de sustento.

Claro que el Frente Atlético representa al Atleti. Representa al Atleti porque el Atleti es el club que los mantiene, los alienta y (esto es lo peor) les obedece

Sucede, Daniel Garrido, que por esto mismo esta gentuza sí representa al Atleti. Claro que representa al Atleti. Representa al Atleti porque el Atleti es el club que los mantiene, los alienta y (esto es lo peor) les obedece. Representan al Atleti porque el Atleti, por todo lo antedicho, quiere que ellos le representen, o porque no tiene los cojones de decirles que dejen de hacerlo, como los tuvo Florentino con los Ultras Sur o Laporta con los Boixos Nois, hace ya muchísimos años.

No representan (esto es otra cosa) a la masa social atlética, o no a la mayoría de ellos, o eso quiero pensar. Pero representan a la institución porque la institución les ha elegido para hacerlo, a ellos, con sus dos muertes a sus espaldas y su ideología nazi y su fascismo y su racismo de mierda.

Claro que representan al Atleti, y por culpa del Atleti (o, como mínimo, por culpa de los dirigentes que se apropiaron indebidamente de la institución aunque el delito haya prescrito) la ciudad tiene un problema de orden público de primera categoría.

 

Getty Images

Victoria justa frente al Atlético de Madrid. A falta de disputarse aún la vuelta,  este 2-1 en casa pone estos octavos de Champions a nuestro favor. El Madrid salió con Asencio y Antonio Rüdiger en el eje de la defensa y Ferland Mendy en el lateral izquierdo. Carlo Ancelotti recuperaba a Fede Valverde para el lateral derecho. Tras dos partidos ausentes, el uruguayo se desempeñó con su habitual efectividad. Con Valverde en el campo ganamos energía y asociación. Sorprendentemente, en el lateral sigue siendo tan efectista como en el centro del campo a la ahora de tejer el juego del Madrid. La medular fue para Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga. Brahim actuaba de enganche y Rodrygo de jugador de banda. Vinícius y Mbappé arriba.

El partido comenzaba de cara. En el minuto 4 Rodrygo hacía el primer gol de forma magistral. Los primeros minutos del Madrid fueron arrolladores. El Atlético trataba de achicar agua como podía. Es decir, ambos equipos estaban en su salsa futbolística. El planteamiento de Ancelotti era acertado, pues si tienes el primer partido en casa debes ir por el mejor resultado posible. Algo que tal vez contradiga el postulado de José Mourinho, pues el preparador portugués siempre sostiene que en el partido de ida de una eliminatoria lo mejor que puede pasar es que no pase nada, y hasta nuestro editor Jesús Bengoechea parecía abonarse a esa tesis en La Galerna.

Rodrygo atraviesa un buen momento. En lo que llevamos de 2025 es posiblemente el jugador más determinante del ataque. Además, el brasileño tiene una relación de amor real con la Champions. Sin lugar a dudas aparece en los momentos más cruciales y marca la diferencia cuando la competición verdaderamente se pone interesante. Es tan importante tener jugadores así que a veces no somos conscientes. Tan importante como la labor de Brahim de jugador número 12, capaz de suplir a cualquier del tridente de ataque o actuar de enganche en lugar de Jude Bellingham.

Como decía, el Real Madrid fue un ciclón los primeros 20 minutos y luego el partido cayó en un toma y daca. Es lógico que la energía no viva un pico de forma y más cuando estás disputando una eliminatoria de Copa de Europa. El Atlético de Madrid soportó las embestidas del Madrid y salió a la contra con criterio. A pesar de las claras ocasiones del equipo de Concha Espina, el Atlético encajaba cada golpe como buen boxeador fajador que es. En una contra, Julián Álvarez se sacó de la chistera un disparo de la nada e hizo un golazo por toda la escuadra. Ante algo así no puedes hacer nada. Ni aún siendo Thibaut Courtois, el Superman de la portería.

Las notas del Real Madrid, 2 - Atlético de Madrid, 1

La primera parte acababa con la sensación de que el Madrid merecía más. Entre otros merecimientos, un penalti a favor sobre Rodrygo que el colegiado decidió no pitar y mandar al limbo de los penaltis claros que son escamoteados en los momentos propicios. La segunda parte arrancó con un Atlético más acertado hasta que el Madrid volvió a recuperar terreno hasta volcar la balanza a su favor.

En el 55 Brahim tejió una jugada con Vinícius y Ferland Mendy que el propio Brahim finalizó en gol tras sortear una espiral de dificultades. Una vez más el mago malagueño regateó en una baldosa a todos los rivales que le encimaba y definió magistralmente con un disparo imposible. Un gol así merece un Óscar.

El partido acabó con el 2-1 y todo por decidir en el Metropolitano. Justa victoria pero marcador corto. En el cómputo global en Madrid fue superior y el sabor de boca que dejan estos primeros 90 minutos es amargo. A buen seguro que muchos de nosotros estaremos aún hoy colgados de la última jugada entre Mbappé y Vinícius que desbarató Llorente. Habría sido gol. El próximo miércoles tenemos que rematar la faena. Tenemos tiempo suficiente para llegar con los máximos efectivos posibles.

Aunque hoy no estuviera especialmente brillante, no quisiera olvidarme de algo importante. El pasado fin de semana añadimos una fecha especial a nuestra efeméride. Frente al Real Betis Balompié Vinícius Júnior cumplía sus primeros 300 partidos como madridista. Cifra redonda. Justo venía de ser capitán del equipo por primera vez frente a la Real Sociedad en Copa del Rey. Sin lugar a dudas, junto a Kylian Mbappé, el brasileño es nuestro jugador franquicia.

Para llegar hasta aquí, y parafraseando a Paul McCartney, ha recorrido un largo y sinuoso camino. Ciertamente el astro brasileño ha tenido que luchar contra viento y marea. Siete temporadas más tarde nos encontramos con un jugador que tiene en su mano hacer historia. En la rueda de prensa previa al partido de Champions, Vinícius comentaba al respecto que quiere continuar “para seguir la historia, seguir todo lo que este club me ha dado, el presidente me ha dado. Ojalá pueda seguir marcando más goles, cumpliendo más partidos con esta camiseta”. Así sea, ídolo. Sigue bailando, Vini.

 

Getty Images

Courtois: notable. Sacó un gol a Griezmann con la suela de la mano como aquel que sacó a Grealish con la suela del pie.

Valverde: sobresaliente. Omnipresente en defensa, salvando goles; en ataque, asistiendo; y también omnipresente en eso que hace el Madrid cuando ni defiende ni ataca. Todo ello jugando entre algodones. Pundonor. Uno y trino.

Asencio: bien alto. Partido sobrio del bravo central. Luce un empaque como si hubiese jugado eliminatorias de Champions toda la vida.

Rüdiger: bien. No atraviesa su mejor momento físico, hecho que no le impidió incluso aventurarse en ataque.

Mendy: bien alto. Mejor que otros partidos. En ataque, lanzó un derechazo atalantino y participó en el gol de Brahim.

Tchouaméni: sobresaliente. Gran labor de sostén y apoyo. Bien en los duelos, en las recuperaciones, en las intercepciones. No pudieron superarlo. Quizá su mejor encuentro esta campaña.

Camavinga: aprobado. Sigue lejos de su mejor forma. Pero la recobrará.

Brahim: notable alto. Otro encuentro magnífico en juego y brega culminado con un gol antológico hecho a mano con los pies y arrullado con la cintura.

Rodrygo: notable. Hace lo difícil más fácil que nadie. Como bien describe Valdano, actúa con la precisión de un cirujano (de un cirujano brillante). Firmó un golazo sirviéndose de un pase descomunal de Valverde.

Mbappé: aprobado. Durante bastantes fases del partido, como a Wally, hubo que buscarlo para ver si estaba en el partido. Incluso los más grandes echan un borrón.

Vinícius: aprobado. No fue su mejor encuentro.

Modric: bien alto. Su incorporación al choque significó una mejora del juego general del equipo. Ahí sigue, casi once años después de poner el balón en la cabeza de Ramos.

Lucas Vázquez: sin tiempo.

Endrick: sin tiempo.

Ancelotti: aprobado. El equipo careció de lo que carece toda la temporada. Acertó sustituyendo a Camavinga por Modric, un cambio que muchos pedían a gritos.

 

Getty Images

Arbitró el francés Clément Turpin. En el VAR estuvo su compatriota Jérome Brisard.

A Mateu le encantó el trencilla. A nosotros, no. Anticasero total el francés hoy en el Santiago Bernabéu. Algunas faltas claras en la que el listón fue diferente a la hora de señalizarlas y las amarillas por faltas en el bolsillo.

Su error más grave fue el penalti no pitado sobre Rodrygo en el 6'. El lateral va por detrás de Rodrygo y lo lleva agarrado cual padrino a su hija camino del altar. Turpin se inhibió e indicó saque de puerta. También en el primer tiempo pudo amonestar a Llorente por un codazo a Vinícius. En la segunda, Giuliano y de Paul debieron igualmente ver cartulina. El hijo del Cholo por pisar a Valverde y el otro argentino por agarrar a Vini. El único amonestado fue Brahim por ir a celebrar el gol a la grada.

Turpin, DEFICIENTE.

 

Getty Images

Una genialidad de Brahim en los peores momentos merengues permite al Madrid llegar con ventaja al Metropolitano después de saldarse el primer tiempo con sendos golazos, primero de Rodrygo, y después de Julián Álvarez, en un euroderbi capital, sufrido y sufriente, con las espadas, aún, en todo lo alto.

Y eso que salivaba la España antimadridista con una debacle blanca en el Bernabéu y así lo reflejó la prensa de la denominada caverna donde abundan los cavernícolas, sí, pero colchoneros. Así, desayunábamos unos scrambles de Rüdiger y Valverde “al límite”, para después merendarnos un bocata de Ancelotti “enfadado” y Simeone “tranquilo”. Muchas ganas de ver palmar al Madrid, desde luego.

Al otro lado, en los prolegómenos del partido, motivos para la esperanza, desde vislumbrar juntos a Kylian y Vini atarse las botas en el túnel de vestuarios, hasta el espectacular tifo del Bernabéu con la leyenda “Yo te quiero ver campeón”, coronada por el escudo y una cifra, 15, que son las Copas de Europa que acumulan ambos equipos sobre el verde del coliseo blanco. Un bonito detalle con el Atleti.

Un optimismo merengue desde luego impregnado por la tristeza del minuto de silencio dedicado al castillista Javier Dorado, campeón de la Octava, ominosamente interrumpido por la hinchada rojiblanca y afortunadamente sepultado en aplausos por la parroquia blanca. Un chaval de 48 años, víctima del cáncer, subrayamos. No lo podemos entender, desde luego.

Once esperado de Carletto dadas las circunstancias, con añoranza, quién lo diría, de Dani Ceballos, con el actual Camavinga con galones en el centro del campo que vendría a ser como entregarle una pistola a un bebé, y Asencio, junto a Rüdiger, en el eje de la defensa cual general Custer en territorio comanche. Enfrente, la falange de pretorianos del Cholo.

Tanto dio a los cuatro minutos. Lo que tardó el Madrid, infiel a su costumbre de sestear en los primeros compases, en deshacer el cerrojo de Simeone. Valverde, feliz titular de nuevo en el lateral derecho, rompió toda línea defensiva con un pase interior profundo para Goes, que se fue fácil, dejando al patibulario Javi Galán en el molde, superando en diagonal a Lenglet y batiendo con fantástico zurdazo a Oblak. No se podía empezar mejor. O sí.

Máxime si el árbitro francés Clément Turpin —pruebe a pronunciarlo— hubiera pitado inmediatamente después un agarrón del propio Galán de nuevo sobre Rodrygo en el que, todo un galán, el lateral derecho del Atlético parecía querer llevar al altar a Goes. Acostumbrados a los incendios que brotan de pitos ligueros, alguno se sorprendió de que no se señalara pena máxima. En Europa no suelen pasar estas cosas, salvo en Stamford Bridge, dicho sea de paso.

Ante la crecida merengue, el Atlético de Madrid trató de anestesiar el encuentro, tanto que casi se durmió, tras despejar Giménez con el tobillo un disparo franco de Vini taconazo de Brahim mediante. Mientras tanto, Giuliano, el Cholito, pifiaba una volea, mandaba un centro a Aranjuez y Lino piscinero daba siete vueltas de campana por una falta imaginaria.

Pintaba bien la cosa.

Una genialidad de Brahim en los peores momentos merengues permite al Madrid llegar con ventaja al Metropolitano

Un envenenado centro, esta vez sí, de Simeone Junior, que sacó Fede casi bajo los palos con problemas, fue el preludio del cambio en la dirección del derbi. Con Mbappé ausente, Vini hasta entonces desafortunado, y Camavinga con más peligro que un cable pelado en un charco, el Atlético comenzó no sólo a controlar los cada vez más exiguos embates del Madrid, sino amenazar a Thibaut. Así, a los 32 minutos, Álvarez, tras porfiar y ganar un balón dividido a Camavinga en la esquina del área, se sacó un impresionante disparo enroscado al palo largo de Courtois frente al que no había absolutamente nada que hacer.

Empate… y poco más en un primer tiempo donde el Madrid fue diluyéndose cual azucarillo en café malo de maquina de oficina a 90 céntimos de euro.

No sabemos qué dijo Ancelotti en el vestuario, pero su equipo compareció afectado e inoperante en la reanudación frente a un Atlético con el vigor renovado merced al gol, más sólido e incisivo. Sólo Mendy, que achicaba agua desesperado, y Modric, que calentaba en banda, parecían saber qué se esperaba de ellos el Bernabéu… ellos… y Brahim Díaz, claro.

A los 54 minutos, el malagueño —no lo olviden— recibió precisamente de Mendy en la misma zona donde empatara Julián Álvarez. Allí, rodeado de contrarios, caracoleó y caracoleo hasta que finalmente, y para sorpresa de todos, cruzó al palo más alejado de Oblak. Giménez, retratado, quedaba en ridículo escorzo con el moño tieso.  2-1, golpe del Madrid cuando menos lo merecía, y Brahim, salvado por la campana. Modric volvía a sentarse en el banquillo, para poco después levantarse, pero para sustituir esta vez a Camavinga en un sabio cambio de Ancelotti.

Estoico en el dolor, como buen sufridor, el Atlético se resistía a la descomposición. Griezmann, flojo pero bien colocado, ponía a prueba a Courtois con un palmeo sobre la línea, el señor francés del silbato —oh la la— amonestaba a un miembro del cuerpo técnico de Carletto, Vini se metía en líos con la cheerleader de Messi, un tal Rodrigo de Paul, y Mendy, de nuevo Mendy, probaba a Oblak desde su casa con la derecha. A ver si Ferland va a ser diestro, como se rumorea en los mentideros de la red social de Elon Musk, enamorado de Marte y las motosierras. El Bernabéu, que también juega, enseñaba los dientes.

También jugará el Metropolitano en una semana. O así lo debió pensar el Cholo. Simeone, como hiciera en Milán en la prórroga de la Undécima con medio Madrid acalambrado, decidió ir valiente a por el partido mediante un cambio ofensivo: Le Normand por Griezmann.

Justo es decir que en el último cuarto de hora entrarían el tallo nórdico Sorloth y el menudo Correa, el mismo que se quedó pasmado en el banquillo de San Siro en el tiempo extra.

Ancelotti, por su parte, le daba al chicle, para, mascando, meter a Lucas y Endrick en los últimos minutos. En el descuento hubo una doble ocasión de Mbappé, Vini y Modric donde estuvo la eliminatoria. O no.

Lo veremos en un Metropolitano que dictará sentencia. Será con ventaja merengue.

Sufriremos, sufrirán… y pasaremos.

Es el lado bueno de la historia.

 

Getty Images

El primer gran enfrentamiento europeo entre Real Madrid y Atlético de Madrid se produjo en las semifinales de la Copa de Europa en 1959. Los blancos estaban en el camino de intentar conquistar el título por cuarta vez, mientras que los colchoneros disputaban su primera edición tras haber ganado el Real Madrid la del año anterior, lo que hizo que su subcampeonato liguero le valiera el acceso a la competición continental.

La rivalidad entre los dos conjuntos era muy fuerte, profunda y exacerbada. Los partidos en la Liga y Copa eran duros e intensos y tampoco iba a ser distinto en la Copa de Europa. Estaba en juego un pase a la final y por parte de los colchoneros destronar a su eterno rival. La Liga había terminado unos días antes y el equipo blanco no había podido revalidar el título que fue a parar a Barcelona. Tampoco el Atleti tuvo su mejor año con un quinto puesto, pero muy lejos en puntuación de Barça y Real Madrid. A ambos les quedaba de la bala europea y también la Copa.

El Real Madrid había eliminado en octavos al Besiktas alineando en la ida por primera vez en la Copa de Europa al famoso quinteto formado por Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento, y luego hizo lo propio en cuartos con los austriacos del Wiener SC. En las filas rojiblancas en su camino hacia semifinales apearon de manera consecutiva al Drumcondra irlandés en dieciseisavos, al CDNA Sofia búlgaro en octavos, con desempate incluido, y a los alemanes del Schalke 04 en cuartos.

Desde días antes la capital se encontraba agitada, bulliciosa y ansiosa por la eliminatoria. Todo el mundo hablaba del partido con familiares y amigos en la calle, en los bares y en el trabajo. A medida que se aproximaba el encuentro de ida también llegaron los nervios y la excitación. El primer partido se iba a celebrar en el Santiago Bernabéu el jueves 23 de abril a las 21:30 horas de la noche.

El día 22 MARCA ya anunciaba en portada una dura baja en el equipo merengue: Kopa. El francés se iba a perder la ida por una distensión de los ligamentos del tobillo acaecida en el último partido liguero contra el RCD Español. Mientras que en los rojiblancos el técnico checoslovaco tenía la duda de alinear a Mendonça o Agustín. El Real Madrid entrenó de noche a las 8 en el Santiago Bernabéu con la presencia en las gradas de Santiago Bernabéu. Tras cien minutos de sesión se marcharon a concentrarse a El Escorial.

Concentración del Real Madrid en El Escorial

Concentración del Real Madrid en El Escorial

Por su parte, el Atleti tenía su cuartel general en El Plantío, donde realizó preparación física y posteriormente una sesión de cine. Las novedades para Daucik fueron que se incorporaron Madinabeytia, Alvarito, Rafa y Adalberto al grupo.

Concentración del Atleti en El Plantío

Concentración del Atleti en El Plantío

En la previa habló Carniglia: “Mi equipo se crece en los encuentros para la Copa de Europa”. Avisaba que el “Atlético está descansado y es un equipo que lucha cuando llega el caso” y no creía que “la eliminatoria se decida en el primer partido”. A Kopa se le iban unir Juanito Alonso y Zárraga como bajas. Y la del medio guechotarra no era una ausencia cualquiera, puesto que iba a fallar por primera vez en la competición tras haber disputado 26 encuentros. Di Stéfano manifestó estar “esperanzado en conseguir la victoria” y Lesmes vivía con ganas de que llegase el choque: “¡Para mí es un día grande!”. En el otro bando, Daucik hizo un último entrenamiento con sus hombres durante una hora en el Metropolitano. El preparador comentó tras la sesión que “jugaremos cara a cara. Con nuestra táctica de siempre y la alineación que presentamos al Barcelona. Hay mucha ilusión y entusiasmo, pero no optimismo”. También declaró que “aunque el Madrid no está en su mejor momento, será igualmente temible”. Además, hablaron futbolistas importantes como Miguel, que prefería jugar “con luz natural y calor” y Vavá, que señalaba a Santisteban, al que temía como “sexto delantero”.

Saludo entre capitanes

Arbitró el escocés Mr. Mowat, que según las crónicas generalizadas tuvo varios errores importantes. El Real Madrid salió con Domínguez; Miche, Santamaría, Lesmes; Santisteban, Ruiz; Mateos, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Y en el Atleti los once elegidos fueron Pazos; Rivilla, Callejo, Mendiondo; Calleja, Chuzo; Miguel, Mendonça, Vavá, Peiró y Collar.

La victoria blanca fue por la mínima y el fallo en el penalti de Vavá pudo cambiar la eliminatoria por completo. En la crónica de MARCA destacó Antonio Valencia las actuaciones de medios y defensas y criticó los fallos en ambos equipos de las delanteras. El Real Madrid no estaba en su mejor momento y lo suplió con esfuerzo y sacrificio, lo que le dio para llevarse el triunfo. Daucik planteó para el Atleti un plan con un 1-3-3-4 en el que dejó con vida al cuadro blanco por la inoperancia de varios futbolistas de ataque. Como especificó Valencia en su crónica nunca tendría el Atleti “menos Madrid enfrente”.

Remate de cabeza de Di Stéfano

Los visitantes se adelantaron con un disparo de Chuzo a los trece minutos. Dos más tarde, la reacción del Madrid. Un balón largo de Lesmes a Rial, que estaba en posible fuera de juego, y el interior de Pergamino definió cruzado ante Pazos, que pudo hacer algo más.

Gol de Rial

Pasada la media hora, una jugada en el área atlética en la que Di Stéfano fue derribado por Rivilla.

Penalti a Di Stéfano

Puskas no perdonó y materializó desde los once metros.

Gol de Puskas

A renglón seguido, la ley de la compensación arbitral con una pena máxima para los rojiblancos. Peiró se internó, siguió la jugada trompicada y ‘El Galgo del Metropolitano’ cayó sin que existiese penalti. Vavá lo tiró flojo por bajo a la derecha de Domínguez, que llegó a tiempo de atajar y despejar a córner.

Penalti de Vavá detenido por Domínguez

Si en la primera mitad quedó tocado el arquero Pazos tras un choque con Puskas, en la segunda el Atleti agobió a los blancos sobre todo tras la lesión de Santisteban, que se refugió en el extremo derecho sin apenas poder participar. El cuadro merengue se reestructuró con Di Stéfano bajando a la media junto a Rial para echar una mano.

En vestuarios, Carniglia afirmó que “merecimos un gol más” y lo mejor del partido fue la “velocidad y la corrección de los jugadores”. Respecto a las jugadas polémicas, lo tenía claro: “El penalty de ellos, no; el que hicieron a Di Stéfano, sí”. Mientras que la conclusión de Daucik fue clara: “Ganó quien tuvo más suerte”. Añadió que “jugamos más y tuvimos la gran oportunidad de ganar”. También hablaron los presidentes. Bernabéu dijo que “el Madrid fue superior al Atlético” y Fuertes de Villacencio que los suyos “merecieron empatar y la eliminatoria está en el aire”. Por último, los capitanes se mostraban confiados en las posibilidades de su equipo. Lesmes manifestó que el empezar “con ventaja, ya es un signo positivo” y Miguel que “el resultado permita abrigar confianza”.

El duelo de vuelta quedó establecido para el día 7 de mayo. A falta de dos días para el encuentro, Daucik ya tenía concentrados a sus chicos en el cuartel general del Nueva Montaña, en El Plantío. Por la mañana realizaron ejercicios de cultura física y una caminata de diez kilómetros. Por la tarde se marcharon a Chamartín para presenciar el Sevilla-Indauchu de desempate de la Copa. En el otro bando, Carniglia había recuperado a sus lesionados Santisteban y Kopa, que entrenaron por la mañana en Chamartín. El equipo madridista no contaba con bajas. Varios jugadores blancos, al igual que los colchoneros, viajaron desde El Escorial hasta Madrid por la tarde para presenciar el choque copero.

Concentración madridista en El Escorial

En la previa, a medida que se acercaba el partido, Daucik tenía claro su once y no titubeaba: “Ganaremos por dos goles”. Respecto a la vuelta de Kopa pensaba que “puede influir en su equipo, pero… de una semana a otra no se pueden hacer milagros”. Su colega Luis Carniglia sí tenía un rompecabezas, sobre todo para conformar el ataque. Tenía siete nombres para cinco puestos en el ataque y comenzaba a oírse el rumor de que Puskas se quedaría fuera, lo que causaba sorpresa y extrañeza general entre aficionados y medios. El argentino avisaba que “nosotros vamos a intentar ganar, eso no cabe duda; más sin jugar a tontas y a locas, sino con organización”. Y aclaraba que “no creo que el Atlético pueda jugar todo el año con ese ritmo velocísimo y con esos enormes deseos que emplea frente al Madrid”.

Entrenamiento previo del Atleti

El colegiado de la contienda fue el inglés Mr. Leafe, con un estadio Metropolitano lleno total y en una tarde gris. En los colchoneros la formación la integraron Pazos; Rivilla, Callejo, Mendiondo; Chuzo, Calleja; Miguel, Agustín, Vavá, Peiró y Collar. En el equipo de Carniglia se confirmó la baja por decisión técnica de Puskas y saltaron al césped Domínguez; Miche, Santamaría, Lesmes; Santisteban, Ruiz; Kopa, Mateos, Di Stéfano, Rial y Gento.

Cabalgada de Gento

Parada de Pazos

Los rojiblancos vencieron por 1-0, con un tanto de Collar que fue más listo y hábil que Miche y Domínguez en un balón dividido, y forzaron así un partido de desempate que se disputaría en Zaragoza el miércoles día 13.

Gol de Collar

Alegría rojiblanca por el gol

En la crónica de Pueblo firmada por Gilera, este tituló “justa y corta victoria del Atlético”. Se vio a un Real Madrid con “prudencia de juego, al menor riesgo posible, para lo cual retrasó la posición de di Stéfano a mediocentro como fundamento de línea eje que sirviera de obstáculo y primer freno a la avanzada del Atlético”. Los blancos echaron de menos a Puskas en ataque y el poco tiempo que estuvo Di Stéfano en punta evidenció que en los visitantes “no había confianza para componer un ataque de cinco hombres, lo que produjo una rectificación del tímido plan madridista”.

Remate de Vavá

Los vencedores tuvieron “a lo largo del encuentro mayor iniciativa y ejerció un mayor dominio territorial, con más tiro y remate de línea delantera, y hasta de uno de sus medios: Chuzo”. El gol “elevó la moral del Atlético”, pero en el segundo tiempo no gozaron de muchas más oportunidades. Los merengues sobrevivieron gracias a Santamaría, Ruiz y Di Stéfano y su mejor ocasión fue un remate al larguero de Kopa. En los rojiblancos todos rindieron a un nivel notable excepto Vavá, que fue el menos eficiente. Las espadas quedaron en todo lo alto de cara al desempate tras un partido en el que el mayor interés fue “la duda del resultado incierto” y lo peor “la autorreducción de los equipos por el temor a la derrota y la tendencia al resultado mínimo”.

Disparo de Kopa a la madera

En rueda de prensa hablaron los dos entrenadores. Daucik pensaba que “a la tercera va la vencida: espero que nos clasificaremos”, mientras que la opinión de Carniglia fue que tendrían que “ocurrir muchas cosas para eliminar al Real Madrid”. El argentino también se quejó del trencilla, que dejó de señalar dos penaltis en el área del Atlético. El arquero madridista Domínguez reconoció que Collar fue “muy inteligente en el gol” y Santiago Bernabéu definió el encuentro como “muy movido. Los equipos se han desenvuelto nerviosos”. En los locales también hizo declaraciones Joaquín Peiró, que afirmaba que todo había ido “como esperaba. Creo que el resultado ha sido justo. El partido era lo de menos: lo que interesaba era la eliminatoria”.

El ‘replay’ se programó justo tres días después de la ida de octavos de final de la Copa. El Real Madrid llegó exultante tras derrotar de forma abultada al Atlético de Bilbao por 4-1. En el otro lado de la moneda, los rojiblancos sufrieron una derrota en Sarriá ante el RCD Español. Acto seguido, las dos expediciones ya preparaban su viaje a Zaragoza para concentrarse. El Real Madrid con 17 jugadores y parada previa en Guadalajara para comer, y el Atleti con escala en Lérida para llegar a la ciudad maña el lunes por la tarde y realizar allí un último entrenamiento el martes.

En el equipo rojiblanco se esperaba que Daucik sacase al equipo de costumbre con Agustín de interior. Collar avisaba: “Estamos fuertes, rebosantes de alegría y con mucha fe”. En las filas madridistas la posibilidad de ver a los cinco genios de su ataque juntos de nuevo cobraba forma, aunque Mateos también estaba en el pensamiento de Carniglia. Habló el defensa Marquitos que se estaba quedando fuera de los planes del técnico a lo largo de la eliminatoria: “Si jugamos sin miedo, al ataque, el partido será nuestro”. Los rojiblancos entrenaron de manera suave en La Romareda y los merengues también quisieron testear el estado del césped en la previa. Se esperaba una invasión de madrileños en Zaragoza en una cifra de 5.000 por cada equipo. Si el partido llegaba a la prórroga y no había vencedor se decidiría el finalista a través de un sorteo.

Gradas de la Romareda

A las cinco de la tarde del miércoles 13 de mayo salieron los dos conjuntos al estadio aragonés en compañía del colegiado inglés Mr. Ellis. En la alineación blanca volvió a haber novedades, con la entrada por primera vez de Zárraga en el once y la salida de Rial para jugar Mateos de interior. Los blancos formaron con Domínguez; Miche, Santamaría, Lesmes; Ruiz, Zárraga; Kopa, Mateos, Di Stéfano, Puskas y Gento. En los colchoneros, lo que se preveía, con Pazos; Rivilla, Callejo, Mendiondo; Chuzo, Calleja; Miguel, Agustín, Vavá, Peiró y Collar. La Romareda presentó un magnífico aspecto, con un lleno rebosante.

Once del Real Madrid en la Romareda

Los capitanes: Miguel y Zárraga

Un total de 270 minutos hicieron falta para conocer al finalista madrileño de la Copa de Europa. Y volvió a ser el Real Madrid por cuarta ocasión consecutiva. Los blancos derrotaron a sus vecinos por 2-1 en un partido en el que hubo de todo. El equipo de Carniglia esta vez fue mejor sobre el terreno y pudo ganar el encuentro por más diferencia. El primer tanto en el minuto 16’ fue obra de arte de los merengues que culminó Di Stéfano tras jugada rápida de Gento y Mateos.

Gol de Di Stéfano

El Atleti se volcó a por el empate y lo logró de manera centelleante dos minutos más tarde. Collar aprovechó un centro de Peiró y un error en cadena de la zaga madridista para batir a Domínguez. El gol que dio el pase a la final al Real Madrid lo marcó Puskas y con la derecha. Un rápido contragolpe montado por Kopa y Mateos lo materializó el magiar con un disparo sin pensarlo que superó a un sorprendido Pazos.

Gol de Puskas

En la segunda mitad la superioridad blanca fue creciente, pero el marcador no se movió más a pesar de una última ocasión de Peiró para forzar la prórroga. Lesmes se lesionó alrededor de la hora de partido y, aunque volvió al césped, fue un jugador inmóvil. También Mateos tuvo molestias, pero aguantó. Antonio Valencia, en su crónica para MARCA, ensalzó la figura de Di Stéfano, Puskas y Kopa.

Kopa en la Romareda

El primero porque volvió a dar una clase de omnipresencia. Con la lesión de Lesmes, bajó al centro del campo (y Zárraga a la defensa) y su campo de acción se limitó de la media hacia abajo siendo clave para los suyos. Mientras que los dos delanteros europeos estuvieron excepcionales en ataque fabricando ellos solos las jugadas y montando contraataques de gran calidad, en un día discreto de Gento. Para Valencia, “jugó Kopa su más valioso partido para el Madrid; un partido a nivel europeo y mundial”. Y “Puskas (que ya bebió agua a los doce minutos) realizó un gran partido. Se movió probablemente más que en diez años del Honved, y su sabiduría y experiencia fueron decisivas en la tarea”.

En los vestuarios, dos estados de ánimo muy distintos. En el merengue, un entusiasmo extraordinario, y en el colchonero, un silencio impresionante. Carniglia estaba contento con el partido del equipo y la “facilidad con que llegamos a la portería de Pazos”. Daucik no puso peros a la derrota y calificó el triunfo blanco como “justo”. Y agregó que “Kopa, Di Stéfano y Puskas levantaron el partido”. El capitán rojiblanco Miguel también reconoció la labor del rival, afirmando que “en el segundo tiempo se ha impuesto claramente el Madrid”. Peiró elogió a la Saeta Rubia y se lamentó de su último error: “Di Stéfano ha jugado magníficamente y ha hecho un encuentro de los suyos. Creo que si hubiera marcado el gol es probable que el Atleti hubiera puesto al Madrid en un verdadero aprieto”.

Di Stéfano

En el lado blanco, Di Stéfano declaró que “el Atleti ha jugado con muchas ganas, pero creo que el Madrid ha jugado a su ritmo y ha jugado como siempre juega estos encuentros decisivos. Estoy contento con mi labor porque ha sido una vez más de sacrificio en bien del equipo y quiero resaltar que todos los compañeros me han ayudado muchísimo”. En el palco también hablaron el presidente Bernabéu y el directivo colchonero Valentín Ezquerra. Este último afirmó que “la suerte ha sido decisiva en esta eliminatoria”, y el mandatario almanseño dijo que “el Madrid ha conseguido lo que todos esperábamos”.

Marcador de la Romareda

Celebración del triunfo

José Emilio Santamaría, años después, hablaría así de aquella eliminatoria en el libro ‘El Real Madrid campeón de Europa’, publicado por ABC’. “Para nosotros no había peor enemigo que el Atlético de Madrid, que no en vano tenía un gran equipo. Estábamos ante una situación peligrosa. La expectación que levantó la eliminatoria fue impresionante. Dos notas importantes del primer partido fueron los dos penaltis señalados. Hicimos lo más difícil: darle la vuelta al marcador. La realidad es que aquel encuentro lo disputamos los dos equipos a cara de perro. El segundo partido lo debió ganar el Madrid y, sin embargo, perdimos. Jugamos mejor que ellos y dominamos más. El equipo rojiblanco tenía una influencia sobre nosotros que era muy superior a la que pudiera ejercer cualquier otro rival. Creo que esto tuvo mucho que ver con el resultado. Ninguno deseaba un tercer partido, pero fuimos a La Romareda a desempatar. El desempate no fue otra cosa que un partido de mutuo respeto entre dos equipos de potencial similar. Marcamos primero y después empató el Atlético. Luego, Puskas consiguió el tanto de la victoria. La continuación del partido fue una lucha cerrada en la que soportamos los intentos de un Atlético que buscaba la igualada. Al final pudimos respirar… y a la cuarta final”.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín

Perdida la liga, o entregada a sus captores, el Madrid afronta otra vez una eliminatoria de la Copa de Europa como la enésima posibilidad de redención. O de purga. Europa, entendido como el reino elemental de la grandeza, ofrece la ocasión de depurarse. La verdad es que lo doméstico ha cogido ya una hechura patológica, de enfermedad y, de pronto, uno de los máximos exponentes de sus miasmas, el Club Atlético de Madrid, aparece por la puerta del Bernabéu bajo los sones de otra música distinta, la del himno de la Champions.

Cada gallo canta en su gallinero y Europa es el gallinero del Madrid. Ahora que vivimos unos tiempos en los que se habla de Europa, Europa esto y Europa lo otro, Europa para arriba, Europa para abajo, yo propongo una definición mínima de Europa: el corral del Real Madrid.

Ahora que vivimos unos tiempos en los que se habla de Europa, Europa esto y Europa lo otro, Europa para arriba, Europa para abajo, yo propongo una definición mínima de Europa: el corral del Real Madrid

Antes se decía, como nota nostálgica entre muchos españoles, aquello de menos mal que nos queda Portugal. Hoy eso, los madridistas, lo decimos de Europa, donde aún se puede respirar. Si en España, cada vez que se enfrenta al equipo de Simeone, el Madrid, involuntariamente, se empequeñece, en la Copa de Europa ocurre lo contrario. Y son ellos quienes de pronto reviven en su sangre el latido de la eterna servidumbre, el miedo ancestral del campesino ante el señor, y desprenden todo el tiempo el elixir de la tragedia. Europa invierte los términos y hay que subrayar que aquí, con árbitros más neutrales, y por qué no decirlo, mucho mejores, las patadas son faltas y tarjetas amarillas; el ambiente no se encenaga, todo es más limpio y luce otro sol en medio de la noche, el sol del Madrid, que casi nunca se apaga cuando en frente hay señores mirando y no sicarios.

La atmósfera, en todos los campos españoles, es completamente atroz, infumable. Da igual que se trate del Villamarín que de Getafe, del Sadar o de Mestalla. Todo es de una anemia moral inaguantable, territorio del lumpen y lonja del perjurio. El Madrid es un club y un equipo que va a su aire y eso es lo que jamás soporta el resto de españoles, incapaces de concebir una independencia con respecto del control social que ejerce la tiranía del grupo bienpensante. Las almas bellas no se salen ni un centímetro de lo que está mandado pensar, y el verso suelto es aniquilado, sepultado por toneladas de envidia, rencor y ruindad. Por eso se odió a Cristiano Ronaldo y por eso se odia a Vinícius. Como trasuntos de la libertad personal desacomplejada, que no pide perdón, son las mejores encarnaciones del club al que representan.

En Europa los hechos se imponen con su fuerza bruta elemental: el mejor es el que gana por sus propios medios

Todo eso, sin embargo, en Europa, es admirado. Por eso el Real, allende los Pirineos, es eterno. La convicción de estar peleando por lo bueno y por lo justo termina imponiéndose siempre a todos los relatos, a que tan dados son los antimadridistas españoles y con los que terminan estableciendo los parámetros de lo que, aquí, en esta España minúscula y reducida al puro estado de opinión animal, está bien o está mal. En Europa los hechos se imponen con su fuerza bruta elemental: el mejor es el que gana por sus propios medios. El talento es un estímulo colectivo, no un motivo de burla y escarnio general. Impera el adagio antiguo del altius, citius, fortius y la corrupción del pícaro y toda esa laxitud en la condena del delito no tiene sentido porque implica la degeneración de lo que es de todos.

Si el Madrid enaltece a Europa, España lo lastra irremediablemente con su fango maldito. El Atlético es la mejor metáfora de ese fango imposible de quitar por más que se trate de lavar: un club secularmente envidioso que en cada momento fundamental de su historia eligió la sumisión, el fraude y el engaño.

El otro día, escuchando por accidente la final del concurso del Falla, un cuarteto, que resultó luego ganador, iba del Ku Klux Klan y dijeron de Vinícius que era el único negro que es para matarlo. Todo el teatro se partió la caja y uno de los comentaristas, humorista oficial de la Junta (antes con el PSOE, ahora con el PP, Manu Gatopardo) elogió “la irreverencia”. Pensé al escucharlo que aquello era, esencialmente, el ser del Atlético de Madrid, el mejor club que encarna la España del momento, una nación abonada a la mentira que, por enemigo, tiene al Madrid, que también, por accidente, nació en esta tierra cuando de ella levantaba para siempre el vuelo la lechuza de la Historia y de la decencia.

El Atlético de Simeone está en su salsa dentro de la charca española, pero en Europa… Europa es otra cosa, el lugar donde no es posible esconderse

El Atlético de Simeone está en su salsa dentro de la charca española, pero en Europa… Europa es otra cosa, el lugar donde no es posible esconderse. Europa, como los toros bravos y nobles, obliga a retratarse, demanda del que quiere ganarla su verdad. ¿Cuál es la verdad del Atlético de Madrid? No sabría si preguntárselo a los Gil, a Cerezo, al entrenador mejor pagado del fútbol europeo o a su afición, que propende a la innobleza en cuanto tiene delante un trapo blanco y a las pruebas gráficas de los derbis me remito.

En este escenario el Madrid, el Real Madrid, con o sin jugadores, dispone y entrega siempre el alma. El alma del Madrid es de una hidalguía española ya extinta que se conserva en el Bernabéu como en un laboratorio. El Madrid se arroja al cráter de la Copa de Europa como Empédocles sobre su volcán. No hay posibilidad de pacto ni transición cuando se trata de la vida o de la muerte. En eso consiste su superioridad ontológica sobre todos los demás, la razón esencial de por qué acumula más trofeos que el resto.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Hoy es un día grande, hoy es un día de eliminatoria de Champions del Real Madrid. Además, se trata de un enfrentamiento especial, y esa particularidad no la otorga la grandeza del contendiente, el Atleti, puesto que carece de ella, sino la rivalidad exacerbada. La grandeza en Copa de Europa de los rojiblancos es cero. Fuera de Europa, en el entorno doméstico, modesta. Y en el ámbito institucional y social… lo dejamos para otro día.

La naturaleza atlética es medrosa, envidiosa, traicionera y rencorosa. Pasarse la vida en el lado incorrecto de la historia observando cómo tu vecino gana todo merced a una conducta aplicada y hacendosa merma la psique del más pintado y focaliza los deseos de revancha en duelos como el de hoy.

Esta rivalidad hace que nos pique el niqui, que nuestro corazón lata a 93 pulsaciones por minuto en reposo durante la previa y que pasemos el día con la capacidad de atención bajo mínimos, monopolizada por el partido que se juega, ya lo sabéis, esta noche a las 21:00 en el Santiago Bernabéu. Un estadio, a diferencia del atlético, libre de grupos neonazis auspiciados por el club.

Marca

Según Marca, se trata del mejor derbi de Europa. Correcto. No es posible encontrar otro derbi en el continente donde la suma de títulos de ambos equipos sea mayor. De hecho, cualquier eliminatoria en la que participe el Madrid, sea derbi o no, es la mejor de Europa, no hay dos clubes que entre ambos aúnen ni siquiera las Champions que atesoran los blancos.

Para ilustrar su portada, los chicos de Gallardo han realizado un montaje con Vinícius y Griezmann mirando un balón con el mismo deseo que mira un niño, tras un intenso día de piscina, la última croqueta de la ración servida en la terraza del bar del complejo acuático mientras escucha de fondo a su madre preguntándole insistentemente si se ha aplicado aftersun (del de Nivea, el que huele a las vacaciones en Cullera de 1984).

En el diario que más aboga por el mantenimiento del establishment, sostienen que Valverde es la gran duda de Ancelotti, mientras que en la acera de enfrente, en AS, afirman que jugará. Queremos que sea de la partida, cómo no íbamos a desearlo, pero por otro lado nos aterra que pueda sufrir un percance mayor.

As

El titular de los de PRISA es el mismo que el de Marca, pero sin la palabra «mejor». Destacan lo dicho por Carlo en rueda de prensa: «Se decidirá en el Metropolitano». La eliminatoria, claro.

Nuestro editor Jesús Bengoechea sostiene también esta tesis y va un paso más allá, propone entregarle la pelota al Atleti, puesto que «dar al Cholo el balón es como dar una bicicleta a una foca monje del Caribe. No sabrá qué hacer con él». El galernauta William Pogue recordó brillantemente que «Varane lo hizo en una final y efectivamente, no le gustó nada que le dieran el balón…».

As también destaca las palabras de Simeone: «Somos crecimiento puro». Bueno, el crecimiento no es bueno per se. Las bacterias en la materia putrefacta también son crecimiento puro.

Salvo sorpresa, el pase a cuartos se dirimirá el miércoles que viene en el Metropolitano, donde habrá que aguantar, porque quienes tienen que tomar medidas no las toman, acoso racista, entre otras lindezas, y tal vez una nueva lluvia de objetos premiada con el aplauso posterior de los jugadores rojiblancos. Sin embargo, el Madrid podrá contar con Bellingham (crucemos los dedos para que no pase nada más), y Jude es mucho Jude.

Basta que aludamos a este tema para que luego no sea así, pero el nivel del arbitraje europeo está a años luz del español, por lo que el choque de hoy, a priori, no contará con el empujoncito extra con el que sale al campo el Atleti cuando se enfrenta al Madrid en Liga. Esta noche no va a arbitrar Cuadra Fernández.

Sí, sabemos que el relato se afana en cubrir con el manto de la paranoia cualquier crítica al sistema, pero los números son tozudos y se empeñan siempre en reflejar la realidad. Fútbolgate.com se ha dedicado a recopilar datos (no opinión) sobre el arbitraje UEFA vs. CTA:

Arbitraje UEFA vs CTA

Saldo arbitral expulsiones UEFA – 2004-2025

RM +14
FCB +11

Saldo arbitral expulsiones Liga – 2004-2025

RM - 9
FCB +58

Goles anulados por VAR UEFA:

RM 2 (69 partidos)
FCB 3 (52 partidos)

Goles anulados por VAR Liga:

RM 33
FCB 13

— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) March 3, 2025

La estadística no se desvía sola. No apreciar nada raro en esta anomalía es como no percibir anormalidad alguna en lanzar una moneda al aire durante más de veinte años y que el porcentaje de cruces frente a caras sea del 93%. Aunque hay algunos que se dedican a estas cosas y se cuidan mucho de no ponerle nombres y apellidos a los responsables.

1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024

Son los años que lleva el Real Madrid sin ganar 2 ligas consecutivas con el mismo entrenador.

Y eso que…

— MisterChip (Alexis) (@2010MisterChip) March 3, 2025

Ya ponemos nosotros la foto por aquí.

¿Y la prensa que no habla de Negreira, pero desde Cataluña, qué dice?

Mundo Deportivo Sport

Pues dice sus cosas, que en días como hoy nos interesan aún menos porque estamos esperando a que comience el partido de esta noche.

Los madridistas, antes del duelo y por salud cardiovascular, preferimos una eliminatoria en la que la clasificación no se vea en peligro en ningún momento. Pero no podemos negar que, además de tener experiencia en ello, tiene su aquel ganar con un chicharito al final.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram