Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos, y bienvenidos todos a nuestro diario repaso a la inane prensa nuestra de casa día. Inane en el mejor de los casos, claro, pues conviene dar las gracias cuando el adjetivo aplicable a sus portadas no es más bien el de tendencioso, falaz o calumnioso.

La primera jornada (que está en curso, pues comenzó el viernes y no acabará hasta el martes) nos dejó el monumental, ciclópeo, avasallador atraco del AACCMM (Árbitro Anteriormente Conocido Como Munuera Montero) al Mallorca en su propio feudo (y contra ese equipo del que usted me habla, claro). Mira que ha habido arbitrajes desvergonzados a favor del cliente de Negreira, pero no recordamos nada semejante a lo del sábado en Son Moix.

Repasemos.

-Gol inicial de Raphinha tras, muy probablemente, salir el balón fuera de banda impulsado por su equipo. 0-1.

-Gol de Ferran Torres con Raíllo tirado en el suelo tras recibir un balonazo de Lamine. El protocolo indica de manera taxativa que, tras recibir un golpe en la cabeza cualquiera de los futbolistas del partido, debe interrumpirse el juego. Munuera ignoró el protocolo tras reparar con gran cautela en los colores de la camiseta del equipo atacante. Cuando Arrasate, técnico del Mallorca, le pide explicaciones, le indica que Raíllo “no se había desmayado”, como si le hubiera dado tiempo a un reconocimiento médico. No, no se había desmayado ni había fallecido, afortunadamente. 0-2.

-Morlanes es expulsado por doble amonestación. Como mínimo, la segunda tarjeta es muy rigurosa. Rara, rarísimamente se ve una expulsión así a la media hora de partido.

-La expulsión de Muriqi (esta sí) parece justa.

-Araujo comete no menos de cuatro faltas antes del cumplimiento de esa prieta media hora, todas ellas merecedoras de tarjeta. Debió ser expulsado.

-Raphinha realiza una entrada atroz. Expulsión de libro. Munuera salda la jugada con tarjeta amarilla.

Se está hablando mucho (y con razón) de la aberrante concesión del gol de Ferran, pero ello hace que se aparte la vista sobre el verdadero escándalo, que es el aspecto disciplinario. Morlanes no debió ir a la calle (Muriqi sí), y quienes sí debieron en cambio tomar el camino de los vestuarios fueron Araujo y Raphinha. Así, con la más escandalosa vara de medir en el aspecto disciplinario, se deja un partido visto para sentencia en media hora. Para qué esperar más.

Fijaos el pasmoso cinismo con el que esta gente justifica el expolio constante al que somete al rival, y en particular el expolio munueresco.

Esta vuelta de tuerca no nos la esperábamos. Perjudicando injustamente a sus rivales, el sistema lo que hace, en realidad, es perjudicar al club cliente de Negreira, porque se relaja. Es una interpretación de la realidad que no vimos venir, pero es genial, si uno lo piensa. Genial dentro de la rama de genialidad que se abraza con la desfachatez, por supuesto, pero genial.

Gracias, David, por iluminarnos y hacernos entender la realidad. Munuera echa injustamente a los oponentes de tu equipo, y perdona expulsiones de tus amados jugadores, pero no con el fin de beneficiar al club cliente de Negreira, como podría parecer a primera vista. Ni muchísimo menos, no, no, no. No es lo que parece. Munuera actuó así, de hecho, para perjudicar al cliente favorito del CTA. Munuera es en realidad un esbirro de Florentino. Ya sabemos que no lo parece, pero hay que saber establecer las segundas lecturas, siempre más agudas, de los acontecimientos.

Se está hablando mucho (y con razón) de la aberrante concesión del gol de Ferran, pero ello hace que se aparte la vista sobre el verdadero escándalo, que es el aspecto disciplinario. Morlanes no debió ir a la calle (Muriqi sí), y quienes sí debieron en cambio tomar el camino de los vestuarios fueron Araujo y Raphinha

En su papel de malvado lacayo florentinesco, Munuera (antes Munuera Montero) expulsó a dos tíos del Mallorca y perdonó la expulsión de dos tíos del equipo culé para perjudicar a este último, allanándole demasiado el camino en busca de su excesiva relajación. Maquiavélico a más no poder. Pero indudable, si uno lo piensa bien y sabe leer entre líneas. Absolutamente indudable.

Qué bonito sería si esta gente fuera capaz de aplicar ese desparpajo a cosas más entretenidas y que no hicieran daño a nadie. Qué sé yo, es un desparpajo que ojalá volcaran en el canto por soleares o la stand-up comedy, porque este chiste en concreto empieza a tener la gracia en el culo y el culo de vacaciones.

Os dejamos con las portadas del día, que aprovechan argumentos extrafutbolísticos (enhorabuena a Márquez y Rahm) para pasar página del munuerazo.

Que paséis un gran día.

 

Existen al menos tantos casos como literatura sobre los amores de verano. Ya saben, esa fantasía donde el idealismo gana a las incompatibilidades, el placer a la rutina y el hechizo al realismo.

Riesgo, novedad, dopamina, calor son elementos que configuran un estado de ánimo que nos convierte en seres proclives a experimentar eso que en noviembre ni nos planteamos, pero que en julio o agosto nos parece la aventura más asombrosa: la perdición estival que nos devuelve a la vida.

Para los amantes del balón, las pretemporadas activan unas sensaciones no muy alejadas de las que José Ramón Alonso, catedrático de la Universidad de Salamanca (USAL), atribuye al enamoramiento, a saber: “incremento de la adrenalina, aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea. Estamos alerta y plenos de energía”. La ilusión por lo nuevo, en la atracción personal y futbolera, conduce a ese cosquilleo semejante al que los influjos de Eros provocan en nosotros esa atmósfera soñadora del “y si…”.

De este modo, los partidos estivales se disfrutan sin las exigencias de la responsabilidad, como los affaire de verbena, y los fichajes atraen como la chica del baile con la que todos desean cruzar la mirada. Pero entonces se encienden las luces, pasan las semanas y regresa la Liga, con sus despóticas maneras y habituales vicios.

Septiembre debe su etimología a ser el séptimo mes para los antiguos romanos, cuyo año arrancaba en marzo. Ni la introducción del calendario juliano modificó su nombre, como se ha pretendido hacer ahora con los árbitros. Como si distraer con esta cosmética medida fuera a limpiar tantos años de ignominia y evitar el proceder de algunos protegidos por una descorazonadora impunidad.

Se llame José Luis o se apellide Munuera, ya en la primera jornada se ha comprobado que el dinosaurio sigue ahí, inasequible a la vergüenza. De igual modo que el cambio de estación es la prueba de fuego para los amores de verano, el regreso de la Liga examinará, una vez más, la ilusión de los aficionados que quieran disfrutar de un juego durante una hora y media a la semana. Sin trampas ni cartón. Nada más. Una experiencia que, por cierto, ya han arrebatado a la isla de Mallorca, que dejó en la imagen del niño lloroso el mejor icono con el que podríamos representar el regreso de esta competición oscura.

 

Getty Images

Palma: lo peor, la rigurosa amarilla al gran Raphinha

 

Recuperado del impacto mundial que supuso el triunfo del Espanyol sobre el Atleti, primera derrota del fútbol madrileño en la Liga, que Rayo y Getafe ganaron, paso al asunto del finde: no entiendo tanto lío con el arbitraje de Palma.

No, oigan. El árbitro estuvo bien. El VAR, superior, un lunarcillo nada más. Los linieres, lo bordaron. El cuarto levantó con galanura y eficacia el cartelón de los cambios. El delegado federativo no celebró ninguno de los goles del Barcelona. Nota del equipo: 9,5 sobre 10.

Hubo que lamentar sólo dos cosas, dos. Una, el disgusto del pobre niño del Mallorca al que enfocaron llorando. Dio lástima la criatura. No lo sabe, pero esas vivencias curten. Tiene mucha vida por delante y evolucionará. Ahora llora, en nada jurará en arameo, mallorquín, castellano, alemán segurísimo pues está rodeado…

En su casa dolió verle así, pero cualquier experiencia tiene su qué. Cuando el crío se encampane bastará con decirle ¡mira que llamo al árbitro! y se comportará ipso facto. ¡Mira que llamo al Barça! también valdrá. Amenazarle con que vienen los dos sólo se justificaría si el niño anunciara su deseo de robar un banco. Un beso, chato.

Y luego está lo de Raphinha, lo único censurable pelota el juego. Muy rigurosa la tarjeta que vio. Es probable que mucho niño culé llorara también en casa ante tal atropello. Afortunadamente no hay imágenes. Mi solidaridad con ellos, por supuesto.

Lo de Raphinha fue lo único censurable. Muy rigurosa la tarjeta que vio. El CSD debería quitar esa amonestación. Supone dejar al mal amonestado a cuatro de la sanción y esas cosas las carga el diablo

El desaguisado tiene arreglo, claro. El CSD debería quitar esa amonestación. Supone dejar al mal amonestado a cuatro de la sanción y esas cosas las carga el diablo.

Lo demás fue muy normal. 23 minutos tardamos en ver el cambio arbitral, se agradece la rapidez. No estamos para pérdidas de tiempo ni ilusiones ‘foul’.

Ese Louzán es mano santa. Y eso que le abandonó aquel señor de la gorra que es un genio pero madridista.

Una lástima su marcha pues avanzaba la teoría de que el gran problema del arbitraje español era eso, que el hacker es del Madrid. Se fue. Se jorobó el invento.

Lo de Palma fue normal del todo, muy natural. El relato correcto es este, me permitirán ustedes. Hay quien sostiene que la pelota salió del campo antes del 0-1, se le salió a uno del Barça. Pues no sé. Vamos, a Manacor, a ver a Rafa, no se fue la bola. Sí extrañó más lo del 0-2, pero la explicación del árbitro, no sé cuántos Munuera, me pareció muy bien: vio que el racial Raíllo caía tras el impacto en su cabeza y se quedaba en el suelo, pero no estaba mareado.

Munuera lo vio, Munuera lo sabía. Munuera se lo dijo al Mallorca. No había mareo. ¿Estamos ante un gran detector de conmociones y similares? ¿Un revolucionario de la Medicina del Golpe? Muy interesante científicamente. Si yo fuera ministro del ramo o jefe de la Quirón le había llamado ya.

Es posible que Raíllo hiciera teatro. Pero si llevamos años parando el juego cuando hay golpes en el coco por si, y Arrasate comentó que el nuevo CTA les repitió hace cuatro días que el partido se parará en cuanto se produzca impacto en tan peculiar zona, pues…

¿Si nos engañan los árbitros? Eso le preguntaron al técnico vasco que remató torero: “Lo veremos en las próximas jornadas”. Tranqui, Jagoba. Esto no os volverá a pasar. Y no, los árbitros no engañan…

Munuera se lo dijo al Mallorca. No había mareo. ¿Estamos ante un gran detector de conmociones y similares? ¿Un revolucionario de la Medicina del Golpe? Muy interesante científicamente. Si yo fuera ministro del ramo o jefe de la Quirón le había llamado ya

Más madera. Se quedó corto Munuera en lo de Muriqi que liquidó con amarilla. El VAR afortunadamente rugió y el delantero fue expulsado. Muy bien.

No, el VAR no intervino en lo de Raphinha, fue su gran lunar. Aceptó que viera la tarjeta, lo que confirma a Laporta y su memorable “contra todo y contra todos”. Debió intervenir el VAR en plan: “¡Ojo! Jai bijain, macburguer in barbecue, vete a verlo, pisha”. No lo hizo.

El RCD Mallorca reclamó roja para Raphinha en esta entrada sobre Mateu Jaume.

🟨 José Luis Munuera castigó con amarilla al brasileño. #LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/fE8NxTitns

— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) August 16, 2025

Fue sólo un lance del juego, como aquel de Mapi León y Daniela Caracas, y un lance no debe acarrear amonestación normalmente. ¿Morlanes? Que aprenda a no protestar.

Pues lo que hay. Ahora van ustedes y con un par se pasan el martes por el Bernabéu. Bueno, pasarse pueden y lo entenderé. Gusta reencontrar a los vecinos de localidad y los muchachos lo agradecerán, se estrenan algunos, Xabi.

Otra cosa es que se lo tomen en serio. Gente seria debería ir al Bernabéu cuando aparezca el Liverpool. Por lo menos.

 

Getty Images

Permítanme comenzar con una cita apócrifa. Puede achacarse a la edad del abajo firmante, con más años ya que un estanco, o quizá a lo vetusto de la anécdota, pero el caso es que un hombre de campo del norte de España llevó a cabo uno de los ejercicios de síntesis más certeros y atinados que he leído, escuchado o presenciado. Ante una situación desgraciada que no parecía tener solución, sino que, muy al contrario, se enrevesaba todavía más, el buen hombre sentenció “Pues está el prao que parece un bosque”. Rotundo. Breve. Quirúrgico y, a la vez, aplicable a cualquier ámbito. Sublime.

El arbitraje perpetrado anoche por un colegiado con nombre y un solo apellido en el partido entre el Mallorca y el equipo cliente de Negreira nos ha dado una semblanza de un esbozo de un bosquejo de un apunte del natural de lo que nos espera esta temporada.

Munuera Montero en el Real Madrid, 3 - Alavés, 0

Entre Tebas, factótum del fútbol patrio, una Federación que se resiste a realizar la perentoriamente necesaria limpieza en el Comité Técnico de Árbitros y los socios del gobierno de España que quieren precisamente despedazar España, conforman un panorama nauseabundo. Tan mefítico conglomerado tiene un beneficiario claro, el club cliente de Negreira durante décadas. This is España, y no sólo no hay consecuencias para quien se compró la competición, sino que se le ríen las gracias y se le otorgan facilidades para saltarse a la torera la regulación que hacen cumplir de manera inexorable a todos los demás equipos.

Por lo anterior, y sin haber comenzado la temporada, insisto en que el Real Madrid no debe jugar competiciones españolas. Nada me produciría más orgullo que un comunicado oficial de nuestro club diciendo que se niega a jugar competiciones organizadas, gestionadas y participadas por corruptos. No sé dónde debería jugar el Madrid, pero, desde luego, tengo muy claro que en España, tal y como están las cosas, no.

Buenos días. Liga nueva, fraude viejo. Comienza fuerte el Tinglao. Negreira vive, la lucha sigue, y todos los hashtags que se quieran añadir.

Cuando decimos que comienza fuerte el Tinglao, no nos referimos a que se haya dejado notar en el primer partido, sino que no ha esperado ni al descanso del primer encuentro, que jugaba el club cliente de Negreira en Son Moix, para propinar a los ingenuos (si queda alguno) la primera dentellada del fraude nuestro de cada campaña. Y una de las más graves, descaradas y desinhibidas que hemos visto desde que, en 1990, aquella final de Copa del Rey entre Madrid y rival catalán daba las primeras señales inequívocas de podredumbre.

Lo que Sport, desvergonzadamente, llama “una victoria por la vía rápida” del equipo cliente de Negreira fue un expolio incalificable, fue el enésimo latrocinio pero con más desfachatez aún de lo habitual, fue un hurto a la altura de un profesional de dicha profesión como Munuera, antes conocido como Munuera Montero.

Por supuesto, la portada del tebeo sportivo ni menciona las múltiples jugadas que un hombre cauto (a estas alturas y por circunstancias como estas nosotros no podemos serlo ya) llamaría “polémicas”.

-Gol inicial de Raphinha tras, muy probablemente, salir el balón fuera de banda impulsado por su equipo. 0-1.

-Gol de Ferran Torres con Raíllo tirado en el suelo tras recibir un balonazo de Lamine. El protocolo indica de manera taxativa que, tras recibir un golpe en la cabeza cualquiera de los futbolistas del partido, debe interrumpirse el juego. Munuera se pasó el protocolo por el montero. Cuando Arrasate, técnico del Mallorca, le pide explicaciones, le indica que Raíllo “no se había desmayado”, como si le hubiera dado tiempo a un reconocimiento médico. No, no se había desmayado ni había fallecido, afortunadamente. 0-2.

-Morlanes es expulsado por doble amonestación. Como mínimo, la segunda tarjeta es muy rigurosa. Rara, rarísimamente se ve una expulsión así a la media hora de partido.

-La expulsión de Muriqi (esta sí) parece justa.

-Araujo comete no menos de cuatro faltas ante del cumplimiento de esa prieta media hora, todas ellas merecedoras de tarjeta. Debió ser expulsado.

-Raphinha realiza una entrada atroz. Expulsión de libro. Munuera la salda con tarjeta amarilla .

No es, como veis, una jugada ni dos. Es un cumplimiento prevaricador del guión establecido, cumplimiento consumado además con una celeridad digna de mejor causa (todo sentenciado al descanso). No puede considerarse un accidente ni siquiera tomado aisladamente. Cuánto menos si uno lo pone en contexto.

“Mágico Lamine”, titula Mundo Deportivo, para quien Munuera no existió tampoco. Dentro de lo que cabe, esta bochornosa actitud de la prensa cataculé entraba dentro de lo previsible, como también era esperable la actitud tibia de los dos medios madrileños, la célebre (rían conmigo) Central Lechera de Pep Guardiola.

“El Barça saca músculo pero con polémica”.

Ese “pero con polémica” es lo más fuerte que se permiten decir los amigos de la hoja parroquial de Javier Tebas después de un atraco de dimensiones tan ciclópeas como el que hemos tratado de describir.

Lo de As no es menos despreciable en su carácter improcedentemente diplomático. “Lío para empezar”, titulan con suavidad irritante, y escogen para ilustrar el “lío” ¡¡la foto de la única jugada decisiva en la que el colegiado acierta (la expulsión de Muriqi)!!! Habla de una “solvente victoria” culé, “enturbiada por decisiones arbitrales”. Ni en una alocución del Rey Felipe VI encontramos un esfuerzo tan ímprobo por ajustarse a los encorsetados límites de las medias verdades.

Pero esto no es nada. Flipad con el párrafo que extraemos de la crónica del As, o sea, de (jajajaja) la Central Lechera.

Soberbio. Que venga Jan y le ponga una subvención (también) a As. Vamos, si es que no la tiene ya, porque este párrafo, cuyo autor material es Santi Giménez, es uno de los mayores asaltos a la decencia que hemos leído en la prensa deportiva nuestra, y una de las mayores mentiras también.

Incalificable. Vomitivo.

Y hasta aquí llegamos por hoy, amigos. Se nos han revuelto las tripas.

Pasad un gran día.

La evolución del mundo, especialmente la impulsada por el avance tecnológico y la globalización, ha transformado el fútbol en múltiples formas. Uno de los cambios más notorios y conflictivos ha sido el de los calendarios futbolísticos, cada vez más dinámicos (por usar un término neutro). No es mi intención aquí debatir si la carga de partidos es sensata o no.

Lo que sí quiero compartir, como coach ejecutivo y deportivo, es la gran oportunidad que el planning estratégico representa para quienes sepan abordar y aprovechar esta realidad.

La cantidad de partidos que afronta un equipo europeo bajo el paraguas de la UEFA es inmensamente superior a la de décadas atrás. A los compromisos de liga y copas locales se suman competiciones internacionales y partidos de selecciones. Es un hecho: los calendarios son sumamente exigentes.

Infantino Catar

Ahora bien, ¿puede esto ser una ventaja competitiva? Yo creo que sí, para quien sepa gestionarla.

Primero, pongamos en contexto: esta exigencia afecta principalmente al 30% de los clubes de las grandes ligas europeas, es decir, aquellos que participan en torneos continentales (Champions, Europa League, Conference, …). El resto de los equipos, al no tener compromisos continentales o internacionales, y considerando que sus futbolistas en su mayoría no son llamados a ser parte de sus selecciones nacionales, no se ve influenciado por la recurrencia de partidos en los diferentes calendarios.

Es un hecho: los calendarios son sumamente exigentes. Ahora bien, ¿puede esto ser una ventaja competitiva? Yo creo que sí, para quien sepa gestionarla

Segundo, son precisamente los equipos realmente afectados por la exigencia de esos calendarios los que, gracias a su músculo financiero, disponen de plantillas más profundas y fiables.

Y aquí va mi punto:

Décadas atrás, sabíamos de memoria los onces titulares (el “once de carrerilla”). Era otro fútbol: solo dos cambios por partido y, en la mayoría de los casos, un único encuentro semanal. Las aspiraciones de los equipos descansaban en 11 titulares y 2 ó 3 suplentes frecuentes. El aporte del resto era marginal.

Hoy, los equipos cuentan con hasta 25 jugadores de gran nivel, pueden hacer 5 cambios por partido y disputan competiciones constantemente. Sin embargo, pocos entrenadores han sabido adaptarse a esta nueva realidad.

Esa resistencia al cambio, tan común como negativa, tanto en el mundo corporativo como en la vida, es notable en la gran mayoría de los entrenadores. Y eso tiene al menos dos consecuencias graves, definitivas temporada tras temporada, desde mi humilde punto de vista, en el ámbito en cuestión:

  1. Desgaste desproporcionado de los jugadores más usados, lo que afecta su rendimiento, incrementa el riesgo de lesiones y les resta frescura en los momentos clave de la temporada.
  2. Desmotivación del resto del plantel, que comienza la temporada con ilusión, pero acaba sintiéndose prescindible, perdiendo la confianza necesaria para rendir cuando se les necesita.

Con todos los recursos disponibles hoy para el análisis y la planificación, me cuesta entender cómo algunos equipos de potencial ilimitado desperdician la ventaja que supone llegar al tramo final con la plantilla fresca, motivada y lista para competir al máximo y, en ocasiones, se resignan a culpar a los calendarios de las lesiones y falta de rendimiento de sus efectivos como consecuencia de la inmensa carga de minutos sobre sus piernas y cabezas.

Espero fervientemente que nuestro Xabi Alonso, quien ya demostró cintura táctica en el Bayer Leverkusen, sepa aprovechar la profundidad de su nuevo Real Madrid y obtener una ventaja competitiva adicional respecto a sus adversarios más directos en cada una de las competiciones. Ojalá al tolosarra lo encuentre iluminado la venidera temporada y sea capaz de regalarnos un equipo competitivo y equilibrado, cada jornada, sin importar quién salte al césped.

 

Getty Images

El talento suma o resta. Tú, en la vida, puedes ser más o menos talentoso a la hora de realizar cualquier tarea o ejercer una profesión. Pero la actitud divide o multiplica. Si tienes mucho talento y, encima, tu actitud multiplica, te vuelves imparable. O en este caso implacable, insuperable.

Así es Aurelien Tchouaméni en este momento. El pivote francés tocó fondo en noviembre del año pasado en esa derrota por 1-3 ante el Milán, en la que regaló un gol. Pero eso fue solo la gota que colmó el vaso. Ya en los primeros meses de la pasada temporada, se había visto a un Tchouaméni desconcentrado, pasivo… Parecía que le daba igual todo. Y este mal rendimiento, unido al descontento del club, invitaban a pensar que podría salir este verano.

Pero, como he comentado antes, si eres muy bueno en algo, es una cuestión de actitud. Y Tchouameni entendió esto. Asumió los pitidos del Bernabéu y comenzó a trabajar de manera silenciosa, hasta convertirse en uno de los mejores jugadores del Real Madrid en este año 2025.

puede jugar el papel de lo que antiguamente se conocía como líbero, un futbolista situado entre los dos centrales que puede actuar como tercer central en fase defensiva y como pivote, o incluso más adelantado, cuando su equipo se encuentre en fase de construcción de la jugada

Con Tchouameni y Camavinga siempre existirá el debate sobre quién debe jugar, ya que ambos son pivotes, y en esa posición en concreto solo puede jugar uno. Soy de los que piensa que Camavinga tiene un mayor potencial que Tchouameni. Un techo más alto. Pero, al mismo tiempo, un suelo más bajo.

Tchouameninga

Tchouameni, hoy en día, es un jugador más hecho. Y, con su estado de forma actual, un seguro de vida. Estoy plenamente convencido de que Xabi Alonso lo ve así, y de que está encantado de trabajar con un jugador así.

Es un jugador que aporta al equipo solidez, presencia y equilibrio en el centro del campo, y que además puede jugar el papel de lo que antiguamente se conocía como líbero, un jugador situado entre los dos centrales que puede actuar como tercer central en fase defensiva y como pivote, o incluso más adelantado, cuando su equipo se encuentre en fase de construcción de la jugada.

Soy de los que piensa que Camavinga tiene un mayor potencial que Tchouameni. Un techo más alto. Pero, al mismo tiempo, un suelo más bajo

Se trata de un futbolista que puede resultar un poco tosco a la hora de sacar el balón jugado, pero esa faceta queda prácticamente resuelta con los automatismos que introduzca Xabi Alonso, y con jugadores muy bien dotados para esta fase del juego como Huijsen, Álvaro Carreras, Trent Alexander-Arnol, y Arda Güler.

El último mencionado da la sensación de estar encantado de jugar a su lado y de saber que, detrás de él, hay un guardaespaldas que va a permitirle ser más vertical a la hora de arriesgar con un pase o un regate. Un poco lo que era Casemiro para Kroos y Modric. Una faceta del juego no tan divertida como atacar, pero desde luego igual de importante.

Sus limitaciones a la hora de organizar la jugada no se extienden a otras facetas de su juego, ya que con balón es un jugador muy preciso, con un gran desplazamiento en largo, de gran disparo de media distancia y, sobre todo, con un muy buen centro al primer toque.

Tchouameni no es un jugador divertido de ver. No es el futbolista por el que pagarías una entrada para ir a ver un partido. Pero es el hombre que, con la actitud correcta, cualquier entrenador desearía tener a su disposición.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. ¡Por fin! Se ha obrado el milagro. Lo que llevamos tanto tiempo reclamando a resultas del escándalo Negreira, es decir, una regeneración total del Comité Técnico de Árbitros, ha tenido lugar al fin.

Pedíamos que cambiara la plantilla entera de colegiados, dado que todos ellos crecieron a la sombra de Negreira y podían considerarse sus discípulos aventajados. Por fin se nos ha hecho caso, y se han cambiado los nombres de los responsables del arbitraje de arriba a abajo.

 

¿Qué os parece, amigos? Renovación  total. Los nombres que todos asociábamos con lo  más oscuro y pútrido del arbitraje español han pasado a mejor vida, dando lugar a nombres nuevos ajenos al negreirismo, libres de condicionamientos debidos a la corruptela negreirista, vírgenes de manipulación. Ya no habrá más Gil Manzano, Soto Grado, Alberola Rojas, De Burgos Bengoetxea o Hernández Hernández, siendo sustituidos estos colegiados por los hasta el momento desconocidos (pero potencialmente limpios, al no haberse criado en la era negreiril) Jesús Gil, César Soto, Javier Alberola, Ricardo de Burgos y Alejandro José Hernández, entre otros relevos.

Casi no podemos ni creerlo. La euforia queda a un paso de impedirnos seguir tecleando sobre el ordenador. Nuestros parabienes, sobre todo, al editor de La Galerna, Jesús Bengoechea, quien con el cese del nefando Ricardo De Burgos Bengoetxea ya no tendrá que aguantar más bromas respecto a un posible parentesco con el trencilla. Ahora, en lugar de dicho sujeto, encontraremos al silbato a un desconocido Ricardo De Burgos. No sabemos qué tal arbitrará, pero sin duda no lo hará peor que quien le precedió en el puesto ni será más lesivo para los intereses del Real Madrid ni llorará en las salas de prensa amenazando a uno de los clubes a los que vaya a pitar al día siguiente. Peor que De Burgos Bengoetxea es imposble que lo haga el misterioso Ricardo De Burgos que ocupará su lugar.

Echaremos también en falta, por poner otro ejemplo, al tenebroso Gil Manzano. En su lugar esgrimirá el silbato un tal Jesús Gil, quien si bien tiene un nombre de resonancias pretéritas amenazantes tampoco puede ser peor que aquel que deja el puesto en su lugar. No imaginamos al nuevo colegiado Jesús Gil, sea quien sea, señalando el final de un partido cuando el balón ya casi roza la frente de Bellingham para un remate de gol. Además, este nuevo árbitro, el tal Jesús Gil, parece tener claro de dónde procede la podredumbre del fútbol español.

 

Se nos antoja sumamente esperanzador que este nuevo árbitro de Primera sea al menos consciente de la dimensión del problema, y del protagonismo que el sinvergüenza de Negreira lleva teniendo, desde nada menos que 1993 (¿y antes aún?) en los éxitos de su club cliente.

Por cierto, el propio Negreira ha desaparecido también del mapa. Son todo ventajas en esta profundísima reestructuración del CTA. Su papel en la ominosa historia del balompié patrio pasa a ser ocupada por un enigmático vicepresidente de la institución llamado José María Enríquez.

Con el corazón henchido de júbilo por esta gratísima noticia, tan largamente esperada, os dejamos con las portadas del día. La liga ha comenzado y, con nombres completamente nuevos a cargo de las labores arbitrales, todo será un éxito a buen seguro.

Pasad un buen día.

 

 

 

Buenos días. Franco Mastantuono fue presentado ayer como nuevo jugador del Real Madrid, e impresionó por su aplomo y buena oratoria. Esto último casi se le supone a los argentinos, pero el chico entusiasmó más allá del tópico. As le regala una portada en la que comparte protagonismo con otros jugadores de la liga que comienza hoy. No podemos asegurar que todos los futbolistas que aparecen en ella hayan sido ya debidamente inscritos, dadas las terribles dificultades financieras que atraviesan casi todos los clubes participantes en el campeonato. Enhorabuena, D. Javier.

El caso, Tebas aparte, es que Mastantuono pasó con nota su estreno ante las cámaras y micrófonos, primero en el acto protocolario del discurso y luego ante la canallesca en su primera rueda de prensa. Su alocución en el acto solemne, sin papeles, a pelo, fue brillante. Nada en él recuerda que acaba (ayer mismo) de cumplir 18 años, ni su voz profunda ni la cuidada selección de las palabras. La frase “seré un hincha dentro de la cancha” nos pareció sublime. Existen pocas formas mejores para expresar el compromiso con su nuevo equipo. El hincha de fuera de la cancha lo daría todo en el caso de estar dentro de ella, de forma que son palabras que van directas al corazón del aficionado. Ese “hincha dentro de la cancha” es una nueva versión del inmortal “uno di noi” que popularizó Arbeloa en redes sociales.

Qué mejor forma de celebrar tu mayoría de edad que, en el propio día del cumplimiento de la misma, firmar un contrato con el mejor club del mundo. Otros la celebran con fiestas repletas de “chicas de imagen” y personas con acondroplasia, como si fueran Leo Di Caprio en El Lobo de Wall Street. Son opciones, todas ellas respetables, íbamos a escribir, pero dudamos.

As recoge en letra pequeña otra declaración de Mastan ante la prensa, precisamente aquella que parece haber molestado a parte del madridismo, si nos atenemos a lo leído en las redes sociales. Preguntado acerca de su opinión sobre quién es el mejor jugador del mundo, respondió: “Para mí es Messi”, a lo que inmediatamente añadió, a modo de explicación: “Soy argentino”. La explicación es tan importante como la elección del favorito. Nadie que no sea argentino puede entender lo que Messi representa en esas tierras. Escogerle como el mejor es una obligación social, es como el cumplimiento de un precepto religioso. Santificarás las fiestas y honrarás al señor Cuccitini por encima de todas las cosas. No hay que darle la menor importancia. Un argentino tiene que decir eso, incluso aunque sea consciente de que el BarçaGate con Negreira supone una mancha trágica e imborrable sobre la mayor parte del palmarés de la pulga.

Por lo demás, solo cabe que nos felicitemos por amar un club donde existe la libertad de expresión. La posibilidad de que un nuevo fichaje culé elija como su favorito a Mbappé o Cristiano Ronaldo en la jornada de su presentación es implanteable. Recordemos lo que confesó Boateng.

Por lo demás, Marca nos endilga una portada dedicada también (con menos énfasis en Mastantuono) al inicio de la liga, con sus nuevas estrellas cuyos nombres ignoramos en un amplio porcentaje, algunas de las cuales es posible, insistimos, que no hayan podido ser inscritas aún y terminen traspasadas el 31 de agosto al carecer sus clubes de patente de corso otorgada por Tebas y/o el CSD.

“Una liga 10”. Hombre, Juancho, ya será 9’5. En letra pequeña se lanza, quizá, el pronóstico más llamativo con el que se ha atrevido Marca en toda su historia, un pronóstico que supone un desplante ridículo al Real Madrid, el enésimo: “El Barça de Lamine Yamal parte como favorito”. La frase es como para enmarcarla y colgarla en el vestuario local del Bernabéu para que sirva de acicate.

Por lo demás, la prensa cataculé está a sus cositas de las inscripciones. Os dejamos con ellos y os conminamos a pasar un gran día.

Franco Mastantuono, Azul, Argentina, 14 de agosto de 2007. El futbolista presentado hoy con el Madrid nació apenas dos meses después de que el equipo de Capello ganase la liga del clavo ardiendo. Hoy cumple 18 años y como regalo ha firmado un contrato con el Real Madrid. Felicidades, Mastantuono.

Ataviado con bermudas beige, camiseta marrón Adidas y peinado de kiwi amarillo con guardabarros alrededor de las orejas, el joven pasó reconocimiento médico en el hospital Blua Sanitas Valdebebas. Le llenaron el pecho de ventosas, le miraron la garganta con un palito de madera un poco más ancho que el de un helado —probablemente contuvo una pequeña arcada—, y tras pedirle que dijera treinta y tres le dieron el OK de salud.

Entonces se enfundó el traje de Reservoir Dogs, se ajustó el hoyuelo en el centro de la barbilla, la corbata, se anudó la voz de contrabajo y se adentró en la ciudad Real Madrid junto a Florentino Pérez. Todo era nuevo y conocido a la vez, lo había visto en innumerables ocasiones. El ritual de la firma, el posado con el presidente, con la camiseta, con los familiares, con las joyas de la corona detrás.

Pero hoy el guion cambió. El acto le deparaba una sorpresa. No solo se iba a fotografiar con las 15 Champions. Florentino lo condujo hasta un tríptico del jefe del fútbol: don Alfredo di Stéfano, también argentino, también de River, también con mentón hendido.

Mastantuono: de Azul al blanco

Durante la presentación, Florentino afirmó que Di Stéfano estaría muy orgulloso de este momento que une de alguna manera al Real Madrid con River Plate. Seguramente, aunque quizá don Alfredo no lo exteriorizase más allá de un cuarto menguante de sonrisa. Es probable, sin embargo, que le espetase, entre afectuoso y cascarrabias, algo así como: «Mirá, pibe, la camiseta del Madrid pesa más que vos. Si no corrés, te va a aplastar».

El presidente concluyó la presentación con un «muchas gracias por querer estar aquí con nosotros» que levantó a Franco de su asiento para dirigirse sosegadamente en tromba a la afición. Recitó su discurso sin papeles. Para hablar, un argentino no necesita papeles. Del mismo modo que para aporrear romanos Obélix no necesitaba poción mágica.

Con la calma de quien confía en uno mismo y la firmeza de los cimientos de un búnker, Mastantuono, como buen bien nacido que es, dio las gracias a todos aquellos que le han ayudado a recalar en el club de Concha Espina. Lo hizo en la introducción de su parlamento, una apertura que consumió el 85 % de su oratoria. El 15 % restante lo empleó en prometer dejarse la vida por la camiseta del Real Madrid, el sueño que siempre tuvo, y en asegurar que será un hincha dentro de la cancha. Y ¡hala Madrid! Suficiente. Para qué más.

Si don Pepe —de Lleno, por favor— hubiese asistido a la presentación, probablemente se le habría escapado: «Yo solo creo en gol, en Mastantuono y en don Santiago Bernabéu».

Ya en la rueda de prensa, el ex de River contestó a la prensa con el aplomo de Gardel en un karaoke de afónicos. Mientras desprecintaba un botellín de agua, Mastantuono repitió que el Real Madrid es el club más grande del mundo, pero contuvo su sed y terminó de contestar a los periodistas antes de beber.

El momento que menos gustó fue cuando respondió «El mejor jugador del mundo para mí es Messi. Soy argentino». Hay a quien le ha sentado muy mal, pero esta afirmación deja patente que Mastantuono es franco y valiente. ¿Habrían preferido que se acobardara y mintiera? Lo que es evidente es que en el FC Barcelona no habría gozado de libertad para dar esa respuesta.

Desveló que la idea de lucir el número 30 fue suya. Así se lo solicitó a Florentino. 30, el doble de 15, es el objetivo de todo madridista para las próximas décadas. También el de Mastantuono, que nació en Azul, en Argentina, y ahora es blanco, en Madrid.

 

Getty Images

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram