Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. El Madrid ayer ganó y convenció. Además, RB Salzburgo y Al-Hilal empataron a cero, por lo que el equipo blanco depende de sí mismo para terminar primero la fase de grupos del Mundial.

El partido no tuvo el comienzo soñado. Asencio volvió a cometer un error y acabó expulsado en el minuto 7. Al igual que contra el conjunto saudí, no cabe justificación, pero visto con perspectiva probablemente nunca se haya señalado un penalti y se haya mostrado una roja en dos partidos consecutivos por dos acciones tan leves. El Madrid ya sabe que no le van a pasar por alto ni el más mínimo error, ese que a otros sí.

Los dos últimos desaciertos de Asencio vuelven a poner de relieve la cualidad de gata Flora de parte de la afición vikinga, que pide canteranos y después, cuando estos fallan —porque en la vida se yerra—, se ensañan con ellos sin piedad. Por causas diferentes, Vini también está en el punto de mira y, haga lo que haga, van a por él.

Decíamos que el encuentro no comenzó de la mejor manera, pero la reacción blanca sí lo fue. El Madrid, con diez jugadores sobre el campo, tomó el mando del choque y ofreció una imagen superior a la del debut. “Un Madrid de diez”, titula As.

Superada la media hora, Gonzalo descargó de tacón para la incorporación por banda de Fran García, quien cedió a Bellingham, que penetró en el área con la potencia de un semental pura sangre en su primer ayuntamiento carnal, para controlar y fusilar al meta rival. 1-0 y Courtois de portero, que acabaría siendo uno de los protagonistas.

Antes del descanso, otra gran combinación blanca supuso el 2-0. Vini abrió a banda. Trent la puso según venía al medio del área y ahí Gonzalo, de nuevo, resultó diferencial, cediendo al primer toque para la llegada de Güler. Y el turquito, que es mucho turquito, definió con clase. 2-0.

El Pachuca no entregó la cuchara, ni el partido tampoco, y bombardeó a Courtois de todas las maneras posibles como si se tratase de un concursante de Humor Amarillo que trata de cruzar el puente colgante. El belga repelió todos los ataques con solvencia demostrando que sigue siendo aquel, aunque no cante (afortunadamente).

Xabi Alonso se mostró reactivo a la situación y tomó medidas, como la salida de Modric y Ceballos, para adormecer el encuentro con el incremento de posesión que proporcionan ambos futbolistas. Buena noticia que el entrenador aborde los problemas y proponga soluciones.

“Esto es otra cosa”, dice Marca.

Hubo tiempo para más cosas, como por ejemplo para la enésima buena acción de Huijsen. Un sobresaliente y vertical pase a Vinícius prendió la jugada que significaría el tercer gol. El brasileño se la dio a Fede, que abrió para Brahim, y el 21 depositó el balón frente al arco para que el propio Valverde la metiera con la puntita.

El uruguayo se sacó la espinita del penal errado y celebró el tanto como todos los que anota, con el alma. Madridismo 100 % sin aditivos. Sobre Fede, Xabi Alonso en rueda de prensa señaló que no ha visto nada similar desde Steven Gerrard.

Aún llegaría un postrero gol del Pachuca y un final feo. Al bueno de Rüdi, que reapareció tras superar sus dolencias, le propinaron un golpe en la cara sin que árbitro ni VAR apreciaran nada punible. Tal vez, a esas alturas y con el calor, se pensasen que estaban dirigiendo un combate de boxeo. Además, el argentino Gustavo Cabral, según contó Rüdiger al trencilla y a sus compañeros, le profirió insultos racistas. Abatti activó el protocolo antirracista y la FIFA está investigando el asunto.

A Cabral le faltó tiempo para decir ante los medios que no insultó de ese modo a Antonio, sino que “solo” le dijo “cagón de mierda”. Y lo dijo orgulloso. Desgraciadamente para él, en las imágenes se aprecia que lo que espetó no fue precisamente “cagón de mierda”. Juzgad vosotros mismos.

pic.twitter.com/aCyZovgwGm

— tianismo (@AqaQiwi10499) June 22, 2025

Marca, defensor de todas las buenas causas excepto si el afectado es un jugador del Real Madrid, obvió el golpe que le propinaron a Rüdi en la cara, los insultos —según él denunció— racistas sufridos y la activación por parte del colegiado del protocolo antirracista, y firmó este despreciable tuit.

🔥¡Se tienen que llevar a Rüdiger! Hasta Xabi Alonso saltó a por el futbolista tras el encuentro contra Pachuca #cwc 📲 @jdelriomuradas pic.twitter.com/iUklaBSaFP

— MARCA (@marca) June 22, 2025

Es Marca, no podemos esperar otra cosa del diario de Gallardo.

Cabe resaltar también que Bellingham se operará del hombro al concluir la aventura mundialista del Madrid.

Podéis leer aquí la crónica del encuentro, firmada por Athos Dumas. Genaro Desailly se encargó de evaluar el desempeño de los nuestros. Y Alberto Cosín de enjuiciar la labor del equipo arbitral.

La victoria del Madrid dejó un buen sabor de boca, buenas sensaciones y, quizá lo más importante, aires de un cambio ilusionante. Gonzalo es una realidad que puede aportar mucho al equipo y Huijsen parece que llevase varios lustros comandando la defensa y sacando el balón con clase y sin pausa, como si fuese un émbolo que no deja de empujar.

No obstante, como escribe hoy Jesús Bengoechea en su pieza "Un Xabi flexible y sin hipotecas", del mismo modo que no era razonable el catastrofismo tras el empate contra el Al-Hilal, tampoco lo es ahora lanzar las campanas al vuelo.

Mundo Deportivo opta, cómo no, por obviar cualquier mérito al Madrid, ya que la victoria se produjo ante un “Pachuca inoperante”. Para ser inoperante, remató más de diez veces a puerta y obligó a Courtois a lucirse en no pocas ocasiones.

Hoy, lo destacado del culebrón Williams es que se trata de un chollo. Sale casi más barato comprarse un Nico que hacer la compra. Además, ya sabemos que en caso de ficharlo el coste será bajísimo, porque cuando se trata del Barça, y a diferencia del Madrid, los medios informan del precio sin ninguno de los costes que acarrea la contratación. Y el sueldo será poco más que el salario mínimo interprofesional. Llegado el caso, es sabido que para inscribirlo tampoco habría problemas.

Ayer también fue un buen día para la sección de baloncesto. El Madrid venció el segundo partido de la serie y se coloca 2-0 en la final de la ACB. Toca partir hacia Valencia con la intención de finiquitar el asunto sin esperar al quinto partido.

Pasad un buen día.

Si tras el empate inicial ante Al-Hilal abogábamos por el temple y la prudencia para evitar el derrotismo, ahora corresponde aplicar las mismas virtudes a la tentación de echar las campanas al vuelo.

Sin embargo, es inevitable albergar una mezcla de orgullo y optimismo ante el modo en que el Madrid se recompuso tras una situación inicial que habría minado la moral del más pintado, por mucho que el Pachuca no pareciera cosa del otro mundo. Jugar con uno menos el partido virtualmente entero, con este calor y en este raro momento de pre-postemporada, no era desafío menor, y el equipo reaccionó con inteligencia, ambición y acierto.

Si tras el empate ante Al-Hilal abogábamos por el temple y la prudencia, ahora corresponde aplicar las mismas virtudes a la tentación de echar las campanas al vuelo

En la encrucijada, Xabi Alonso recurrió a la flexibilidad táctica de la que habló en su presentación y recompuso muy bien el equipo, pero no solo en el trance de la expulsión de Asencio sino también después. Con el 0-2, ya en el segundo tiempo, hubo un amago de pérdida de control al que reaccionó con presteza introduciendo en el campo a Modric y Ceballos por unos agotados Bellingham y Güler. Los dos últimos habían brillado a gran altura en la primera mitad, goles incluidos, pero Xabi mide cada minuto del jugador sobre el campo como un todo, sin importar el minuto previo: cuentan el ahora y el dentro de poco, de manera que no le tiembla el pulso para cambiar a quien haga falta, sin hipotecas.

Tampoco parece hipotecado en sus alineaciones iniciales; el que Gonzalo haya estado en el once de partida en ambos encuentros (Al-Hilal y Pachuca) habla también de su coraje técnico. El propio Gonzalo, pese a su gran partido hasta el momento, se fue al banquillo en el descanso por la simple razón de que, en adelante, con la restricción de jugar con diez, se antojaba que Brahim podía dar un mejor rendimiento con y sin balón. No se equivocaba. Xabi se adelanta a lo que va a pasar y reacciona antes de que se precipiten los acontecimientos. En fútbol, tarde suele siempre ser demasiado tarde.

Xabi se adelanta a lo que va a pasar y reacciona antes de que se precipiten los acontecimientos. En fútbol, tarde suele siempre ser demasiado tarde

La última muestra de flexibilidad táctica que nos regaló fueron esos últimos minutos con tres centrales: Rüdiger, Tchouaméni y Huijsen. Dean encandiló al más escéptico, y se perfila como el segundo, de atrás a delante, valladar del equipo, siendo los otros Courtois (volvió a estar intratable), Valverde y Bellingham. La sensación es que Güler y Brahim habrán de competir con una plaza, pero ¿qué es competir? Xabi está en camino de introducir una concepción dinámica de las alineaciones y los cambios, todo ello sobre la base de que quien salga desde el banquillo tiene una responsabilidad tan alta como quien comienza. En ambos partidos ha hecho cambios al descanso, y ha realizado más sustituciones con más de media hora por delante aún.

La delantera es la línea del equipo con más talento y, a la vez, aquella en mayor necesidad de una terapia de choque que derrumbe apriorismos y derechos establecidos. Esa terapia se llama Gonzalo. Todo el mundo sabe que, tanto en términos de calidad como de palmarés, el joven y estimable jugador del Castilla no aguanta la comparación con Mbappé, Vinícius ni Rodrygo, pero tanto el hambre del jugador como el deseo de Xabi de premiarla conspiran para que eso no importe más de la cuenta. “Quien quiera comerse el mundo tiene permiso”, sentenció Valdano en su época de entrenador. La puesta en práctica del axioma produjo un Raúl. No pidamos tanto, vayamos paso a paso, pero celebremos la irrupción del chico con la alegría que merece. Por sí mismo y como síntoma.

 

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Charlotte es la ciudad más importante, la más poblada y la más emprendedora del estado de Carolina del Norte, aunque la capital del estado es Raleigh.

Como curiosidad, antes de ser fundada en el siglo XVIII (1768), el territorio que ocupa actualmente fue explorado, por mandato del emperador Carlos I de España, por el magistrado Lucas Vázquez de Ayllón, quizás un antepasado de nuestro querido Cafucas, que envió al emperador los primeros mapas de aquella zona, tan solo poblada por la tribu catawba, que da origen al nombre del río que atraviesa Charlotte.

Unos siglos después, y bajo un intenso calor de más de 33 grados y una humedad del 65%, se presentó el Real Madrid para tratar de lograr una victoria ante el equipo mexicano de Pachuca, un día después de que otro miembro del grupo Pachuca, el Real Oviedo, lograse merecidamente su ascenso a la Primera División española.

Las críticas desde el empate a uno logrado cuatro días antes frente a Al Hilal habían sido feroces, como es norma obligada con el equipo merengue cuando no gana, y, también, cuando gana, ya bien esté dirigido por Zidane, por Ancelotti o, como en esta ocasión, con Xabi Alonso. Tras un partido y seis entrenamientos furtivos entre los 37 grados de Valdebebas o la humedad de Miami, todos los antimadridistas de los medios, que son mayoría, y una gran parte de los madridistas agazapados tras las redes sociales, ya querían la cabellera del tolosarra en una pica, negándole el pan, la sal, y la posibilidad de comer el turrón en la Villa y Corte.

El estadio esponsorizado por Bank of America (cuya sede central está precisamente en Charlotte) fue el escenario para lo que podía ser un nuevo aquelarre merengue. Fue sede de un amistoso el año pasado ante el Chelsea, con victoria madridista por 2-1 con tantos de Lucas Vázquez —precisamente— y de Brahim. Estadio con capacidad para 74.000 espectadores, algo sorprendente para una ciudad de 900.000 habitantes.

Salió el Madrid esta vez con un 4-4-2. Las buenas prestaciones de Güler ante Al Hilal priorizaban su alineación sobre la de Rodrygo Goes. Y Gonzalo, MVP el pasado miércoles, repetía en punta de ataque ante la nueva baja de Kylian Mbappé, recuperándose de su gastroenteritis adquirida en Florida.

Empezó dubitativo el equipo blanco y pronto dejó una oportunidad clara para Rondón que Fran desvió al córner. Era el minuto 3.

Muy poco después, minuto 7, el desastre: Asencio, último hombre, agarró por la camiseta en la frontal a Salomón Rondón. El colegiado brasileño, sin dudarlo, expulsó al joven central canario, que con esta jugada culminaba un principio lamentable de Mundial de clubs, tras el penalti cometido ante Al Hilal y esta expulsión evitable y más que justa.

Tchouaméni tuvo que ejercer una vez más de bombero de guardia y el centro del campo quedaba algo huérfano sin la jerarquía del francés. Esta circunstancia la aprovecharon los Tuzos para tener sus mejores minutos, en particular con una doble ocasión marrada por Kennedy y luego por Bautista: en ambos casos, la figura gigantesca de Courtois mostró al mundo entero que sigue siendo, con diferencia, el mejor cancerbero del mundo.

Poco a poco se fue rehaciendo el Madrid, que dejaba correr los minutos en busca de un plan de acción. Y el plan llegó. Tras un tiro flojo del joven Elías Montiel, una jugada maravillosa comenzada con un fabuloso taconazo de Gonzalo permitió la cabalgada de Fran García, que dejó un pase medido en la frontal a Jude Bellingham. Nuestro Jude fusiló sin piedad al meta Carlos Moreno con un trallazo pegado al palo izquierdo mexicano.

Un Madrid en inferioridad numérica estaba siendo más solidario que nunca. Hubo un par de ocasiones del Pachuca tras un desviado cabezazo de Rondón y un misil de Kennedy que abortó de nuevo, sobradamente, Thibaut Courtois.

Minuto 43 y todo parecía que iba a llegar al descanso cuando, tras una apertura hacia la derecha, Trent filtró un buen pase al área grande a Gonzalo para que el canterano, el mejor del equipo hasta ese momento, le regalara un pase en plato de caviar a Arda Güler, que controló con su zurda y batió de nuevo a Moreno.

Si nos dicen en el minuto 7 que al descanso el Madrid se iría al vestuario con un claro 2-0, fruto de dos grandes jugadas colectivas, nos habría costado creerlo. El plan de Pachuca, que a principios de partido era de aguantar y salir al contraataque, a partir de la expulsión hizo que tuvieran que proponer, para lo que quizás no estaban mentalizados, y el Madrid, con un nuevo dibujo 4-4-1 —con Gonzalo a la izquierda y Güler a la derecha—, con Vini en punta, aprovechó para tomar ventaja.

Importante triunfo muy trabajado. ejercicio de resistencia y de solidaridad aderezado con una eficacia máxima

Precisamente fue a Gonzalo a quien decidió sustituir en el descanso. Xabi seguramente pensó que Brahim, en las circunstancias de inferioridad numérica y con todo un segundo tiempo bajo el bochorno húmedo de Charlotte, podía tapar mejor la banda izquierda que un delantero como Gonzalo. En cualquier caso, honor y ovación para el joven canterano que se está haciendo un hueco en la plantilla de la temporada que viene.

Entre los minutos 55 y 65, el Real Madrid sufrió los mayores instantes de acoso por parte del Pachuca. Una vez más, Courtois se encargó de despejar los numerosos disparos que recibió por parte especialmente de Kennedy, el mejor de los suyos, de Rondón, y de López. A los 60 minutos habían entrado por cierto Modric y Ceballos para suplir a los agotados Güler y Bellingham.

En la única aproximación merengue, en el 70’, una bella combinación entre Modric y Brahim, tras carrera de Vinícius, dejó una delicatessen del malagueño que Valverde, como si fuese un ariete, marcó con su puntera ante la salida ineficaz de Moreno. Tres tiros a puerta habían significado exactamente tres goles.

Un 3-0 sorprendente, sobre todo tras el bombardeo que recibió el meta belga, pero que le daba seguridad a su equipo faltando apenas 20 minutos de juego. Ya era el momento de pensar en el Red Bull Salzburgo, contra quien el Madrid se jugará posiblemente la primera plaza de su grupo.

Antes del final, el Pachuca logró el gol del honor, bien merecido, en posiblemente el peor disparo mexicano, ya que Montiel contó con el rebote de su disparo en Tchouaméni, y despistó completamente a Courtois.

Ya no había tiempo para más, excepto que Rüdiger jugó unos instantes tras casi dos meses de baja, y que Xabi le volvió a dar unos minutos a Víctor para que Vinícius se llevase una ovación del entusiasta público madridista que se concentró en el estadio Bank of America.

Importante triunfo muy trabajado por un equipo que, al quedarse con 10 faltando más de 85 minutos, hizo un ejercicio de resistencia, de solidaridad, aderezado con una eficacia máxima, con tres hermosos goles marcados por un trío de centrocampistas excepcionales: Bellingham, Güler y Valverde.

Cabe destacar por encima de todos la labor del central Huijsen, que parece como si llevara 10 años jugando en el Madrid, además de muy buenas aportaciones de Valverde, Gonzalo y la brega incansable del lateral, tantas veces minusvalorado, Fran García.

 

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Arbitró el brasileño Ramón Abatti Abel. En el VAR estuvo el argentino Hernán Mastrángelo.

Los arbitrajes sudamericanos son indignos e inaguantables. Esperemos que no le toque al Real Madrid ninguno más en el torneo. Sus reglas y su listón para faltas y amarillas son indescifrables.

Pachuca podría seguir haciendo faltas y faltas y agarrones hasta la medianoche que no sacaría una tarjeta ni por reiteración. Solo mostró una por un golpe de Palavecino a Bellingham en el minuto 18.

La jugada polémica del choque fue la expulsión de Asencio en el 7. El canterano lo puso fácil con un agarroncito siendo el último jugador, lo que le llevó a los vestuarios.

Además, los mexicanos pidieron penalti de Arda a Domínguez en la primera mitad. Nada. Respecto a la acción de Vinicius con el guardameta, cuando el poseedor del balón pisa en la inercia posterior del golpeo al rival no se suele señalar los once metros. Una jugada parecida hubo hace unos meses entre Courtois y un jugador del Real Betis.

Luego, en la segunda parte, el que cayó fue Valverde ante Pereira, pero insuficiente para los once metros. El que fue claro llegó en el descuento con un manotazo de Cabral a Rüdiger en la cara. El colegiado brasileño lo que hizo fue reprender al alemán. El argentino del VAR estaba ya con el mate y el monitor en off.

Abatti, DESESPERANTE.

-Courtois: SOBRESALIENTE. Soberbio cuando temblaban las piernas y cuando la cosa estaba encarrilada. Paradones de todos los colores, algunos inverosímiles. Volvió por donde solía.

-Trent: APROBADO. Lejos aún de lo que puede demostrar, participó sin embargo en el segundo gol y ofreció destellos.

-Fran García: NOTABLE. Mucho mejor que en otros partidos. Profundo, solvente y con criterio. Una asistencia.

-Asencio: SUSPENSO. A punto estuvo de meter al Madrid en serios problemas con una expulsión casi imperdonable. Le seguimos queriendo mucho.

-Huijsen: SOBRESALIENTE. Tal vez el hombre del partido. Es pasmoso cómo saca el balón y el aplomo que manifiesta en cada jugada y arrancada. Pese a su enorme clase, tampoco teme arrear un patadón cuando corresponde. Un fichaje generacional.

-Tchouaméni: APROBADO. El pobre no sale de la obligación sobrevenida de volver a la defensa, donde cumple.

-Güler: NOTABLE. Goleador, fino y trascendente hasta que perdió el fuelle.

-Valverde: NOTABLE. Brega, clase y golazo.

-Bellingham: NOTABLE. Lo dicho sobre Güler sirve para él palabra a palabra.

-Vinícius: APROBADO ALTO. El haterismo (especialmente, ay, el haterismo madridista) volverá a negar mérito alguno a su partido, pero es fundamental en dos de los goles. Parece que el que ya no desborde tanto impide a muchos ver otros puntos fuertes.

-Gonzalo: NOTABLE. Si sigue así (sublime en dos de los goles), habrá llegado para quedarse.

-Brahim: NOTABLE. Aportó brío renovado tras el descanso, amén de una formidable asistencia a Valverde en el tercero.

-Ceballos: SOBRESALIENTE. Media hora de magisterio centrocampil. Dio al partido justo lo que requería.

-Modric: NOTABLE. Similar a Ceballos.

-Víctor: APROBADO. Bullicioso en su escaso rato en el césped.

-Rüdiger: APROBADO. Salió con muchas ganas. Demasiadas.

-Xabi Alonso: NOTABLE. Primera victoria como técnico del Real Madrid. Tras la expulsión de Asencio, encontró soluciones que posibilitaron el triunfo.

 

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Buenos días, amigos. El Real Madrid disputa hoy el segundo partido de la fase de grupos del Mundial de Clubes. Lo hará a las 21, hora española, en Charlotte, que no es una femme fatale de novela negra —aunque puede resultar letal si el Madrid se despista—, sino una ciudad de Carolina del Norte. Que a su vez no es una canción de M-Clan en Asturias, sino un estado americano —como su nombre no se esfuerza en disimular— justo encima de Carolina del Sur.

El rival será el Pachuca, equipo mexicano que sucumbió 1-2 frente al RB Salzburgo en su estreno mundialista. Podéis saber más de nuestro rival leyendo esta pieza de Athos Dumas. El Madrid, después de su empate contra el Al-Hilal, busca ganar y golear, según indica As en su portada.

No es necesario remontarse mucho tiempo para encontrar un precedente a este choque. De hecho, lo tenemos todos en la cabeza. Fue en la final de la última Intercontinental en diciembre pasado. Los blancos se impusieron por 3-0 con tantos de Mbappé, Rodrygo y Vinícius.

Hoy Mbappé no podrá repetir porque sigue de baja y es probable que Gonzalo repita en el centro del ataque. El canterano goza de olfato innato, cualidad capital en un delantero. Según el diario de PRISA, quien apunta a titular es Güler. Contra los árabes, su participación mejoró el juego del equipo. Xabi está de acuerdo en que necesita estar cerca del balón porque es el lugar donde suceden las cosas. Y el Madrid necesita que jugadores como Güler manejen el balón para que el centro del campo funcione y, por ende, el equipo.

Veremos esta noche lo que dispone Alonso. Lo principal en un torneo de las características de este Mundial es ganar cada partido antes que trabajar para conformar un estilo. Pero el juego también es necesario para vencer. Y jugadores con el manejo de balón y la fluidez de Güler y Huijsen se antojan importantes para lubricar el funcionamiento del conjunto y facilitar así el triunfo.

Hacemos un paréntesis para comentar una noticia tenística del faldón de As: “Alcaraz disfruta de la hierba”. Estaban juguetones hoy en la cabecera madrileña. El murciano ganó a Bautista y disputará la final de Queen’s frente a Lehecka.

Volvemos a la actualidad blanca para recordar que esta tarde tendrá lugar el segundo asalto de la final de la liga ACB entre el Valencia Basket y los pupilos de Chus Mateo. En el primero, ya lo sabéis, el Madrid se impuso por 89 a 75. Con otra victoria, viajaríamos a la ciudad del Turia con los deberes hechos.

Marca dedica su portada al retorno del Real Oviedo a la Primera División 24 años después. Da la coincidencia de que el equipo asturiano pertenece al mismo grupo que el Pachuca, rival de los blancos esta noche. Desde La Galerna felicitamos al Oviedo y a su afición por este logro. También al rival, el Mirandés, que a punto estuvo de firmar una gesta histórica.

En un primer momento, en lugar de la merecida celebración en el Carlos Tartiere, la portada de Marca nos pareció una imagen de un concierto del Metropolitano. Quizá de algún artista moderno como Daddy Yankee o Los Pitufos Maquineros. Uno de esos eventos que ha llevado a unirse a los vecinos para denunciar la contaminación acústica que suponen pero que, por no provenir la fuente de ruido del Bernabéu, las autoridades no ponen ningún límite a su celebración. Nunca es el qué, siempre es el quién.

De nuevo Nico Williams en la portada. El día de la marmota. Estamos ahítos.

De entrada, nos ha parecido que el diario Sport ha ilustrado su portada con una suerte de Chicote alemán. Pero una nueva mirada con las gafas puestas nos lleva a darnos cuenta de que no se trata de ningún cocinero germano, sino de Ralf Rangnick, aka el Gurú de Laporta, su dietista espiritual (repetimos que no es cocinero ni va vestido como tal). Se trata de un afamado técnico que actualmente dirige a la selección austriaca. Un día pronunció la palabra Flick al entonces candidato a la presidencia blaugrana y chas, el año pasado apareció a su lado.

Antes de despedirnos, os contamos que Mastantuono ha sido elegido MVP del River-Monterrey jugado esta madrugada. Cabe destacar que lo ha hecho en un partido con 40 faltas. Le va a venir de maravilla para sortear a los Maffeo, Raíllo y demás especímenes que pululan por la Mugrienta Liga Negreira.

Pasad un buen día.

Buenos días, amigos. Prosigue su curso el Mundial de Clubes, en el cual un equipo europeo (Bayern de Múnich) ha batido por fin a uno sudamericano (Boca Júniors). Esto sucedió de madrugada, de manera que las perezosas portadas de la prensa deportiva patria, alérgica al trasnoche, no te lo cuentan.

El fútbol sudamericano, pese a este alarmante episodio de normalidad bávara, está siendo el gran protagonista del torneo, con las sorpresivas victorias de Botafogo contra PSG (1-0) y del Flamengo contra el Chelsea (3-1) como máximos exponentes del auge del fútbol de esas latitudes.

el seleccionador De la Fuente se privó de convocar a García en los últimos partidos de la selección porque hacerlo habría incrementado la cláusula del portero. En otras palabras, la RFEF ha medrado para quitarle 5 millones de euros al Espanyol, ahorrándoselos al club cliente de Negreira

Hay quien apuesta incluso, o al menos confiesa que le gustaría verlo, por el triunfo final de un equipo de Sudamérica en el torneo. No será necesaria la machada para que se incremente el crédito de esos campeonatos. No vemos fácil que el título salga de un ramillete de eximios representantes del fútbol europeo (Bayern, el propio PSG, City, Real Madrid), pero no por ello dejarán de ser inolvidables las hazañas que hasta la fecha han deparado los argentinos y especialmente los brasileños en esta competición. Llegan con otro estado físico y anímico. La pujanza casi ingenua del Nuevo Mundo está de momento igualándose al talento cínico, descreído y cansado de una Europa harta de jugar. Es como si un adolescente hastiado le hubiera regalado la pelota al niño entusiasta y se hubiera ido al rincón a lidiar con sus nuevas contradicciones.

Entre los candidatos al triunfo final colocábamos por supuesto al Real Madrid. La trayectoria hasta el momento en la competición no es muy halagüeña, pero se están cargando las tintas de una manera hiperbólica a resultas de ese primer partido frente a Al-Hilal. Es pronto, prontísimo para sacar conclusiones, con apenas unos pocos entrenamientos a las espaldas, y aunque el resultado fue malo corresponde esperar. Nos asombra el drama originado en torno a ese primer encuentro, incluso entre colaboradores de La Galerna a quienes hemos publicado en aras de la pluralidad que adorna este portal.

Como era de esperar, Marca forma parte (cuando no galvaniza) esta corriente de catastrofismo, y lo hace con un dato que es real: la pésima estadística del equipo en lo que respecta a lanzamientos desde el punto de penalti. Lo cierto es que el curso pasado se tocó fondo en ese aspecto, justo hasta que se entregó a Kylian Mbappé la responsabilidad inequívoca de acometerlos. Ahí mejoró todo, pero claro, Mbappé ahora no está. No es descabellado albergar la esperanza de que la cosa mejore cuando vuelva. Desde aquí hacemos votos por una pronta recuperación de esa inoportuna gastroenteritis.

 

As, en cambio, prefiere fijarse en lo positivo. En general, el diario deportivo prisaico observa desde hace tiempo una actitud más afín, o al menos no tan hostil contra el Madrid como la que define a Marca. Así, hoy se centra en una de las razones para creer, que indiscutiblemente se llama Dean Huijsen. El chico juega como le da la gana, y salvo algún episodio de falta de concentración o exceso de confianza (que se repetirá porque es joven, y con el que habrá que transigir ocasionalmente) brilló sobremanera frente al conjunto arábigo. Es nuestro Dean (Martín) del Rat Pack. Tiene su elegancia y fino aire de crooner.

Tanto As como Marca recogen en sus bajos la amplia victoria (89-75) del Madrid de Chus Mateo en el primer partido de la serie final contra Valencia Basket. Hacemos votos también por que la racha se mantenga y podamos ver a nuestro equipo de baloncesto alzar una nueva Liga Endesa.

 

El argumento principal de la prensa cataculé del día es el fichaje del portero Joan García por parte del club cliente de Negreira. Todo en torno a este asunto nos desagrada, empezando por el hecho de que se hagan con los servicios de un gran portero, pasando por los escasos escrúpulos del protagonista de la noticia (otrora firme valladar del espanyolismo) y acabando por la penúltima artimaña de un club tramposo vergonzosamente conchabado con las instituciones, en este caso con la RFEF.

Ya sabéis que el seleccionador De la Fuente se privó de convocar a García en los últimos partidos de la selección porque hacerlo habría incrementado la cláusula del portero. En otras palabras, la RFEF ha medrado para quitarle 5 millones de euros al Espanyol, ahorrándoselos al club cliente de Negreira.

Una vez que el club cliente de Negreira le ha dado permiso, De la Fuente convocará a Joan García. Así lo aseveró ayer, una vez tranquilo por estar cumplido el favor al club catalán.

 

Ahí lo tenéis. “Desde luego que vendrá a la selección”. No es que venga. Es que vendrá “desde luego”. Claro. No encontramos contraindicación alguna para convocarlo una vez el club dueño de la RFEF y de la LFP ha dado su beneplácito.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

 

 

Barcelonistas todos:

Os habla Joan Laporta, vuestro presidente. Sí, yo, nada menos que yo. Soy así, me gusta mezclarme con vosotros a pesar de mi augusta condición, no me deis las gracias; me sigue molando dirigirme al populacho, o sea, a vosotros, y me mola aún más escuchar su aplauso, o sea, el vuestro, qué le voy a hacer. Así que estad atentos, que os voy a dirigir unas palabras. Tampoco muchas, que aunque me guste escucharme y que me escuchéis, una cosa es una cosa y otra cosa es que me den las 5 y aún no haya comido; a mí eso no me pasa, que esta silueta que os contempla no vive del aire. Así que vamos al grano.

Indulgencia plenaria

Como sabéis, el Madrit ha fichado a Franco. Otra vez. Algunos -¡incautos, que sois unos incautos!- pensabais que Franco había muerto hace cincuenta años, pero aquí está la prueba de que Franco está vivito y coleando, y hasta puede que colee más que yo, maldita sea su estampa. El Madrit y Franco, unidad de destino en lo universal, que llevamos toda la vida denunciándolo y que si quieres arroz, Catalina. Es una lucha desigual. Casi todos los medios nos bailan el agua, se tapan los ojos ante nuestros escándalos y se licúan al hablar de nosotros, pero, con todo y con ello, aún tenemos que luchar contra la poderosísima Central Lechera Asturiana, que como todo el mundo sabe está para tapar las vergüenzas del Madrit y echar leche, digo tierra sobre las nuestras, digo sobre nuestras legítimas reivindicaciones.

Franco y Barcelona

Tengo que confesar que no me esperaba el nuevo advenimiento de Franco. Ha sido un golpe muy duro por inesperado. A pesar de la demagogia, a pesar del victimismo -ADN Barça obliga, y además no es cuestión de acabar con tan arraigada y conveniente tradición-, yo también pensaba que Franco había muerto, como anunció Arias Navarro hablando hacia dentro; yo también pensaba que Franco era cosa del pasado, un fantasma que agitar a placer para remover vuestros bajos instintos, adormecer vuestros perezosos intelectos y aniquilar vuestro espíritu crítico, en el improbable caso de que lo tuvierais o tuvieseis, hijos míos.

Pero no. Con Franco nuevamente hemos topado. Cualquier día sale Franco a dar una entrevista con las dos insignias de oro y brillantes y la medalla de honor del Barça colgadas del pecho, esas que nunca le dimos y que seguramente nos robó. Y a ver qué hacemos entonces, en menudo aprieto nos van a poner. Bueno, me van a poner a mí, que es lo que me preocupa, porque que os pongan en un aprieto a vosotros, queridos míos, francamen…, digo sinceramente me importa una higa.

Tengo que confesar que no me esperaba el nuevo advenimiento de Franco. Ha sido un golpe muy duro por inesperado

¿Y nosotros, qué estamos haciendo para contrarrestar que el Madrit haya vuelto a fichar a Franco, os preguntaréis? Buena pregunta. Como presidente vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a dar. Estad tranquilos, pequeños míos: el Madrit tendrá a Franco, pero no olvidéis que nosotros tenemos a los árbitros, nuestros queridos culegiados. El Barcelona, ya lo sabéis, lleva décadas invirtiendo en el mundo arbitral para compensar las ayudas al Madrit de Franco, que estaba muerto y ha resucitado, y que ahora se sienta a la derecha de Florentino. Pero, fijaos bien, desde allí ya no ha de venir a juzgar al Barça y al Madrit, porque pare eso tenemos a los culegiados de nuestro lado, que nuestra pela nos ha costado, y también tenemos el VAR de Roures. Confiad en los culegiados y confiad en Roures: en ellos está la salvación.

Así que uníos a mí en una oración de desagravio a los culegiados ante la nueva llegada de Franco al Madrit, del que por otra parte nunca se fue. Son tiempos difíciles, el enemigo es formidable y la sombra de Franco es alargada, pero no perdamos la fe en los culegiados. Les hemos dado la pasta; démosles también ánimos en estos tiempos atribulados. Venga, sacad las banderitas del Barça y cantad conmigo:

 

A los culegiados los recibimos con alegría,

vienen al Barça gordos y sanos,

viva el tronío y ese estamento con poderío,

olé el Arminio y Angel Villar, y el Cantalejo que no está mal, que no está mal.

 

(Niña, cámbiate la barretina con el nen de atrás, que te viene grande y pareces un gnomo cabezón.)

 

Os recibimos, culegiados, con alegría,

olé mi madre, olé Negreira y olé mi tía,

culegiados, vienen al Barça gordos y sanos,

olé mi madre, olé Negreira y olé mi tía.

 

Y ya, que son las dos de la tarde y yo tampoco he comido.

 

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La excursión a los Estados Unidos ha confirmado dos cosas: la epidemia de melancolía instalada en la legión merengue y el pensamiento mágico como rasgo absolutamente innegociable entre sus seguidores. Tal ha sido desde la más remota noche de los tiempos el ethos del club, y en los balances emocionales de todo madridista de bien siempre se han debido computar sollozos y disparates por igual.

Me acordaba, por ejemplo, de las repentinas nostalgias y gimoteos que solían agobiar a un gigante como Cristiano Ronaldo (convertido en Werther) y quien —según sus abogados mediáticos— demandaba “cariño” en papel moneda para enjugar sus más íntimas y transparentes lágrimas; también recuerdo haber escuchado gritos en el tendido, los bramidos de una muchedumbre histérica sacudiendo mandobles a un genio colosal de apellido Benzema porque era más bien de bilis negra y lo que el Bernabéu quería, ya se sabe, era algo… no sé, algo más “eléctrico”. Hoy vemos a jugadores ensimismados como adolescentes enamorados y mal correspondidos y a aficionados que esperan que el agua de los odres se transforme en vino. En fin, nada que me turbe, nada que me espante. En este equipo, pase lo que pase, hemos puesto una a una todas nuestras esperanzas. Sigamos.

Se percibe en esa sutileza del lenguaje corporal, en esos brazos caídos, en esas miradas que se pierden en lontananza mientras Alonso grita o hace aspavientos condenados a disolverse en la nada: la respuesta al parecer no está en el viento

Esto apenas empieza. Esto comienza a rodar y estoy seguro de que en las semanas y meses por venir podremos apreciar versiones más acabadas del planteamiento táctico que la nueva dirección técnica busca establecer como ruta hacia el éxito deportivo. Esto por sabido se calla, es una obviedad que menciono al hilo de las reacciones, nada más, pero que no me impide colocar algunos puntos sobre las íes.

Así no

Vaya por delante que, a esa hora del día, con un campo tan cerca del mar y bajo un sol abrasador, la práctica del fútbol resulta fisiológicamente demandante, sobre todo para quienes no se encuentran acostumbrados a ello. En esta competición he visto entre los jugadores de varios equipos la misma tendencia al desgaste prematuro durante los partidos; la sensación térmica en el terreno de juego puede llegar a los cuarenta grados centígrados debido a los elevados niveles de humedad ambiental: simplemente caminar en esas condiciones supone perder el aliento. El aire es tan denso que, como se dice por aquí, podría masticarse. En el caso concreto del Madrid además hay que sumar los ecos de una temporada apenas concluida en donde la extenuación como consecuencia de la sobrecarga excesiva de minutos (tozudez y mala fortuna mediante) fue el duro pan nuestro de cada día. Se nota. Se percibe en esa sutileza del lenguaje corporal, en esos brazos caídos, en esas miradas que se pierden en lontananza mientras Alonso grita o hace aspavientos condenados a disolverse en la nada: la respuesta al parecer no está en el viento.

Vamos a lo particular. El partido de Miami tuvo sus menos y sus muy menos. La primera parte fue un tablazo en la nuca: por momentos cabeceaba y se me cerraban los ojos como a anciano hiperglucémico. Los brasileños en su versión más espectral (salvo la irrupción de ambos en el gol del minuto 34: Trent-Valverde-Vini-Rodrygo-Gonzalo). El pobre de Jude y sus alas rotas aparecía de pronto sin más presupuesto que la voluntad. Fran García en versión logarítmica y Valverde respirando por la boca con la impotencia de un pez fuera del agua. Courtois en un nivel operativo más que aceptable. Tchouamení eficiente, consistente y resistente. Huijsen a mi juicio notable, como Gonzalo, la sorpresa en la alineación. Al minuto 41, un Ascencio nebuloso abrazó inexplicablemente a Marcos Leonardo quien al instante y como es natural se desvaneció cual señorita victoriana: penal a favor del Al-Hilal. Neves se encargaría de pasar por caja a cobrar la factura. El marcador ya no se movería hasta que el árbitro argentino hizo sonar su silbato para indicar el fin de la contienda. La segunda parte, todo hay que decirlo, había mejorado en arrojo, aunque poco en conciencia de juego: el clarísimo penal a Fran García hubiera sido encontrar oro, pero como no, pues no. Antes de que se me olvide: Arda Güler sigue siendo una gotita de luz en las tinieblas.

ahora mismo Alonso se encuentra buscando crear esa chispa de ignición. Lo logrará, no tengo la menor duda. Espero que su ascendencia sea capaz de reencauzar lo más pronto posible la singladura blanca

El Madrid es todavía un equipo invertebrado, proclive a las flacideces, romo, con un medio campo viscoso y de poca claridad en la mollera. Las tendencias de un equipo no concluyen por decreto, más bien se disipan, se diluyen en una suerte de ecos concéntricos. Lo más conveniente en todo caso (en gestión de equipo lo sabemos) es ganar lo que sea, recuperar la sensación de retribución, porque sin esa gratificación no existe el incentivo para la activación estructural del cambio: ahora mismo Alonso se encuentra buscando crear esa chispa de ignición. Lo logrará, no tengo la menor duda. Espero que su ascendencia sea capaz de reencauzar lo más pronto posible la singladura blanca. Reitero lo que he mencionado antes aquí: es un hombre valiente que asume un gran riesgo y no creo que un fracaso en este Mundial de Clubes disminuya su crédito. Hay que ver cuál será su desempeño puntual en situaciones de normalidad y para eso hace falta tiempo y paciencia. Lo veremos.

Todo por ganar

Concluyo con una nota simpática: los malquerientes gritan desde la otra orilla, se mofan con risas y pedorretas porque según el decir de sus cansinos e insípidos portavoces esta competición es una mera ocurrencia de la FIFA sin mayor finalidad que explotar la candidez de millones de tontos: ahí está la goleada del Bayern al equipo neozelandés para corroborarlo. Señalan a Alonso, denuncian la rendición de los capitostes del vestuario, anticipan el advenimiento de una larga y oscura era. Acostumbrados a la demagogia, creen que la realidad sigue a las palabras y no al revés. Allá ellos y sus heridas. Lo que sé es que seguirán viendo los partidos desde su casa con la esperanza de que caiga el Madrid y así tener algo que llevarse a la boca. “No están maduras”, piensa y sonríe con picardía el bueno de Esopo que, como muy bien lo sabemos todos, era madridista hasta la médula.

 

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Abro un cuaderno y escribo: este no es el Real Madrid de Xabi Alonso. Pudiéramos haberlo creído, deseado diría, pero era demasiado creer y desear: con diez días en el bolsillo es imposible que un equipo cambie, menos aún uno que parece viciado de cierto aire liberticida. El nuevo Real Madrid volvió a ser el viejo Real Madrid: ramplón de fútbol y esfuerzo, concesor atrás, corto de recursos.

Vinicius y Bellingham. Qué problemón. Que tus dos mejores jugadores tengan un estado de forma tan lamentable es un peso del que el Real Madrid quizá no pueda liberarse. Sentarlos a los dos en el banquillo no parece una actuación lógica. Pero es junio y mientras que ambos deberían estar de vacaciones, descansando piernas y cabeza (y hombro en el caso del inglés), ambos andan saltando entre días libres, convocatorias con sus selecciones y ahora un Mundial de Clubes de un mes y medio. Este problemón es preocupante hoy porque será muy preocupante durante el 2025/26. ¿Qué podemos esperar de dos cracks que van a hacer una pretemporada tan rara?

era demasiado creer y desear: con diez días en el bolsillo es imposible que un equipo cambie, menos aún uno que parece viciado de cierto aire liberticida

Tchouameni. Es imposible no tener la sensación de que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. El pivote francés sigue siendo de lo poco potable del nuevo-viejo Real Madrid gracias fundamentalmente a que su físico le permite seguir apareciendo cerca de donde se desarrolla la jugada. No obstante, sigue deprimiendo, reconozcámoslo, que sea la única pieza de la que tirar cuando te falla un central. Ayer, con Asencio colmado de antibióticos, quizá al borde del desmayo, tuvo que volver a vestirse de defensa en la segunda parte. Curiosamente, el equipo desplegó entonces una versión más cómoda con el balón…

Las notas del Granada, 0 - Real Madrid, 4

Arda Güler. Salió tras el descanso. Es otro aroma viejo-nuevo que evoca a Turquía y señala directamente a los capitanes del mando madridista. Mientras que Ancelotti no terminó nunca de apostar por él en un equipo que se moría de aburrimiento e indolencia, Xabi Alonso comenzó su andadura plegándose al trivote de mediocampistas de la guardia antigua formado por un inglés, un uruguayo y un galo. Güler, que salió tras el descanso, demostró en poco más de cuarenta y cinco minutos que sus piernas son las únicas a las que agarrarse cuando la pelota pasa por el medio.

Huijsen y Trent. Las nuevas caras fueron eclipsadas por otra vieja-nueva. Gonzalo, el 9 del Castilla, fue quien más peligro llevó sobre la portería de Bono, hasta el punto de que fue el encargado de anotar el único y primer gol madridista en el torneo. Eclipsó así a un Trent Alexander-Arnold bastante discreto al que aún le falta rodaje y a un Huijsen que tampoco brilló, aunque dejó destellos de lo que va a ser este jugador: posiblemente un central de época.

Ancelotti. Del italiano se acordaron muchos ayer. Para bien y para mal. Unos imaginaron al italiano sonriendo frente a la televisión, pero no de alegría sino de irónica justicia poética: esto es lo que había, muchachos. Otros, como Courtois, insinuaron que los problemas demostrados en el debut de Xabi Alonso son asunto viejo, esto es, heredados, lavándose así las manos y tirando el muerto por la ventana. Pero quizá vaya siendo hora de cerrarla y de diseccionar el cadáver en vez de deshacernos de él. Conviene recordar, además y en definitiva, que cuando el olvido es provocado, no es olvido sino desprecio.

 

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