Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos galernautas. Amanece otro viernes víspera de fin de semana largo. Pese a la gelidez de las temperaturas, frías como abrazo de suegra, el recuerdo del partido de nuestro club en San Mamés nos reconforta cual cucurucho de castañas asadas.

Permitidnos empezar el diario análisis de cabeceras patrias presuntamente deportivas por la prensa cataculé, pues, en palabras de mi abuelo, epítome de la sabiduría, tienen material colgante.

Sport tira de nostalgia televisiva y nos muestra a los míticos Sacamantecas del Pressing Catch de Tele5 narrado por el inolvidable Héctor del Mar… perdonen ustedes, pero este portanalista tiene muy sucias las gafas de cerca. Nos confirman fuentes cuasi fidedignas, especializadas en dimes y diretes, que los protagonistas de la portada son Joan Laporta y Deco en fraternal compostura. Jan muestra un leve caso de estrabismo cuya causa desconocemos ni nos importa. Parece ser que manifiestan los referidos Joan y Deco que están listos para fichar, circunstancia que celebramos. No es cuestión baladí el control horario de los centros de trabajo y, aunque sea para variar, parece observarse un escrupuloso cumplimiento de la entidad culé de la legislación vigente en materia laboral. Lástima que sus contratas no muestren el mismo celo.

El diario del Conde de Godó, Grande de España, nos vuelve a plasmar a Laporta en posición de sujetar un cubata imaginario. No sería el primero, pues las declaraciones que glosan la imagen son propias de alguien que se recogió tarde anoche, o más bien que aún no se ha recogido. Jan quiso ser William Wallace y se quedó en Raimón. “El Madrid es el poder y el Barça, la libertad”. Entendemos que se refiere a la condicional. Añade más abajo en letra más reducida que el club que es más que un club “no somos una empresa, tenemos otros códigos”. Coincidimos plenamente con el análisis del presidente barcelonista. Las empresas se rigen por el código de comercio entre otras disposiciones, mientras que el Barça tiene código propio. El penal, para ser exactos.

Marca nos muestra al colosal, gigantesco,  ciclópeo Marcelo, cuyos rizos, valga la paradoja, erizaron las cabelleras de sus rivales con sus arabescos por la banda izquierda de Chamartín. Qué bueno era Marcelo y qué gran capitán fue. Ironiza el brasileño con la situación de presunta crisis en que el Real Madrid vive. Tal tesitura suele zanjarse a golpe de Champions, nuestro único pero efectivísimo analgésico.

El diario prisaico, esto es, As, nos pone también a Marcelo en portada. Contrariamente a lo que parece, no está rapeando, aunque nos consta que groove y flow tiene de sobra. El encargado de extraer titulares en As se debió recoger a la misma hora que Joan Laporta, y no descartamos que fuera su compañero de correrías, porque la obviedad que logra extractar linda peligrosamente con la perogrullada: “Mbappé es impresionante”. Durísimas declaraciones. Salta la sorpresa en la Nova Creu Alta. ¿Realmente lo más mollar de una entrevista a Marcelo es eso? Disculpe el galernauta que lea esto, pero por un instante hemos pensado que en As se gobernaban como periodistas. Imperdonable, lo sabemos.

Abrazaos al poder y a quien os lo permita y recogeros a la hora que os dé la gana, que para eso tenéis la libertad, pero bajo ningún concepto os pongáis a Raimón salvo para severos casos de insomnio. Pasad un excelso día.

 

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Escribir un libro para saldar cuentas y titularlo Reconciliación sólo está a la altura de ciertos reyes o premios Planeta. Me asombra, y lo digo en serio, la capacidad de algunos de distraerte con la mano izquierda para navajearte con la derecha, o lo que es lo mismo, parecer muerto para, cuando menos lo esperes, ganar en San Mamés por 0-3 y exhibir un mando en plaza digno de este aplastamundos a veces conocido como Real Madrid Club de Fútbol.

Alguien me dijo una vez: “Cuando estamos en una mala racha, siento distinto el paso del tiempo, como si fueran las semanas las que se posan en mí”. Quería decir este viejo amigo mío que acudir el lunes a la oficina sin una media sonrisa guardada en el bolsillo, como quien esconde un arma, puede ser un motivo de depresión si se alarga demasiado en este concepto llamado tiempo que, cuando el Madrid no gana, se extiende como un huevo roto sobre la encimera.

Después de empatar en Vallecas, en Elche y en Girona, y de ganar de aquella manera en Grecia a un Olympiakos demasiado espumoso, llegó el Madrid a San Mamés bajo la idea de que dejar escapar otra victoria era poner contra las cuerdas un proyecto entero, al igual que las emisiones de CO2 lo hacen con el medio ambiente y el libro de Juan Carlos de Borbón, con la Corona. Concedo que exagero, pero no tanto.

Ganó el Madrid y convenció por fin. Tras la ristra de empates, me pregunto si nos distrajo con la izquierda para golpearnos con la derecha, si fingía estar muerto

Sin embargo, el Madrid no concibe la paz para los valientes. Así que un Athletic con ganas de agradar ante su público se olvidó del bloque bajo y consintió los mínimos espacios necesarios para que los de Xabi Alonso volaran. Eso, unido a cierta energía extra y a hacer correr el balón un poco más rápido, propiciaron que fuera en diciembre el partido más redondo y más completo, valga la redundancia, del equipo. Fue con Tchouameni y Camavinga en el doble pivote y sin Arda Güler, a quien se lo confiamos todo tratándose todavía de un, aunque muy talentoso, adolescente. Esta idea, la de alargar el equipo y colocar en su eje dos mediocampistas fuertes, puede que sea el origen de este viejo-nuevo Madrid del caos deseoso de metros libres en la parte alta del campo para que Mbappé y Vinícius corran.

Así fue en el 0-1: tras un cambio de orientación dignísimo de Trent Alexander-Arnold, el francés eliminó a su marca con un control orientado y todo lo demás fue una estampida de búfalos que resultó en su gol número ¡54! en lo que va de año natural con el Madrid. Después de los habituales sustos, que resolvió Courtois con el talonario de los milagros, el propio Mbappé firmaría el 0-2 (¡55!) con un latigazo desde fuera del área. Antes, Camavinga había anotado el 0-3 al culminar una maravillosa jugada.

Ganó el Madrid y convenció por fin. Tras la ristra de empates, me pregunto si nos distrajo con la izquierda para golpearnos con la derecha, si andaba jugando con la presa como los cazadores omnipotentes, si fingía estar muerto. Me cuestiono también acerca de si esta nueva idea se parece demasiado a la vieja, descartada porque servía para ganar en San Mamés pero no para tomar Europa a sangre y fuego. No obstante, recién salidos de esta etapa en la que mi amigo vio las semanas posarse sobre él, es un alivio comprobar que a estos futbolistas no se les ha olvidado el ejercicio de su profesión y que son capaces de crecer desde una idea… aunque se parezca tanto a la de Ancelotti.

 

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Buenos días a todos. En un partido espectacular, tal vez el mejor en lo que llevamos de campaña, el Real Madrid goleó en su propio feudo al Athletic Club (0-3). Aún vibra en nuestra retina la belleza de los goles conseguidos, muy diferentes entre sí pero todos de hermosísima ejecución. Aún nos dura la satisfacción por el general buen funcionamiento de nuestra escuadra.

Si bien la excelencia lograda ayer por los de Xabi tiene el marchamo edificante de lo colectivo (ver jugada completa del segundo gol), es obligatorio destacar al incomparable Mbappé, y en este sentido no hay nada que reprochar a la canallesca, que hoy encumbra con toda justifica al francés. No solo lo merece por el partido de ayer. Es todo lo que llevamos de escandalosa temporada. Una pequeña muestra estadística: de los últimos 9 goles blancos, 7 han sido marcados por Kylian. Los otros 2 los marcaron Bellingham y Camavinga… a pase de Mbappé.

Sí, estamos pensando lo mismo que vosotros: que no se constipe.

Marca habla de un SuperMbappé (nada que objetar) y de un Madrid que fue “por fin un buen Madrid”. Está tirado con mala leche, por cuanto induce a pensar que es la primera vez que juega bien, cuando lo cierto es que el Madrid ya lo ha hecho (entre bien y muy bien) algunos partidos este año. Lo exasperante han sido las subidas y bajadas, las inconsistencias, la montaña rusa, el rompepiernas. De hecho, y en virtud de este pasado reciente, lo más sensato tras esta gran victoria será tener los pies en el suelo y no descartar un pronto nuevo tropiezo, por ejemplo ante el Celta. No es ser aguafiestas, es ser realistas. La línea errática de este año aconseja prudencia y pies en el suelo, la receta opuesta a la euforia.

La portada de Marca trae a Mbappé y Camavinga en graciosa celebración de uno de los tantos. Es una especie de minué o duelo entre espadachines. Fueron los dos mosqueteros (su condición de francés debería convertir a Tchouaméni en el tercero, con Vinícius como D’Artagnan aunque no sea galo) en un partido vibrante. Lástima que el gran encuentro de Eduardo se viera lastrado por su lesión, que esperemos no sea grave. Otro tanto puede decirse de Trent, que tuvo que ir camino de los vestuarios precipitadamente por una nueva lesión muscular, justo cuando estaba jugando, tal vez, su mejor partido con el Madrid hasta la fecha.

Coincide As con Marca (y con cualquiera) en subrayar la “infinitud” de Mbappé, pero no es de justicia que se ignoren otros méritos. Lo podéis leer con más detenimiento en la crónica de Genaro Desailly, así como en sus notas en La Galerna. Tchouaméni, ya decíamos, en plan tercer mosquetero. Trent y Camavinga, soberbios. Courtois hubo de milagrear tres veces (una de ellas épica a los pies de Berenguer), lo que constituye al mismo tiempo la buena noticia de constatar que sigues tenido bajo palos al mejor y la mala de sentirte acogotado por el rival cada vez que se produce una de esas desconexiones que cada poco afectan al equipo y desazonan al aficionado (ayer las hubo también, no dejemos que nos ciegue el resultado). Y Vinícius no siempre tomó las mejores decisiones, pero fue un peligro constante para la portería de Unai Simón.

Usemos la prudencia para no agrandarnos en exceso, pues ya antes nos caímos del guindo y aún sentimos el impacto en las posaderas. En definitiva, en un día como hoy procede traer a colación al recordado Manolo Preciado, aquel técnico del Sporting de Gijón que, tras una victoria prometedora después de una mala racha, sentenció: “Ni hoy somos el Bayer Leverkusen ni ayer éramos la última mierda que cagó Pilatos”. No deja de tener su gracia que Preciado usara al Leverkusen, anterior club de nuestro entrenador, como epítome de la máxima calidad balompédica. Todos sabemos que ese epítome es el Real Madrid, aunque deseemos comprobar que el Leverkusen puede ser su antesala.

Os dejamos con las cositas cataculés. Pasad un buen día.

Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.

Partido con ritmo, ida y vuelta y no demasiadas interrupciones que llevó bien Gil Manzano y sin grandes jugadas polémicas.

En la interpretación de las faltas estuvo correcto, aunque debió señalar una sobre Bellingham cerca de la frontal tras otorgar la ley de la ventaja de la cual el Madrid no sacó nada positivo.

En las áreas, los locales reclamaron una mano no punible de Tchouaméni en el 64' y Mbappé cayó ante Laporte en el 40', pero el francés se dejó caer e incluso si hubiera sido amonestado no se podría haber quejado.

En el apartado disciplinario perdonó una amarilla a Rego por una fuerte entrada a Camavinga en la primera mitad y otra a Boiro en un pique con Mbappé al que empujó y tiró al suelo con el balón parado. Las dos amarillas fueron para jugadores del Athletic. El primer amonestado fue Berenguer por una acción dura ante Camavinga, y luego, Rego, sí la vio finalmente por agarrar a Carreras.

Gil Manzano, BIEN.

-Courtois: SOBRESALIENTE. Extraordinarias paradas.

-Trent: NOTABLE. Su mejor partido en el Madrid hasta que se lesionó. Sus pases largos son una locura. Magnífico también su centro en el segundo gol.

-Militao: NOTABLE. Sólido como acostumbra.

-Rüdiger: APROBADO. Como el dúo de la Decimoquinta se asiente en el centro de la defensa, el pobre Huijsen va a tener que hacer bastante mili en el banquillo.

-Carreras: APROBADO. Solvente.

-Tchouaméni: NOTABLE. En su mejor línea apabullante.

-Camavinga: SOBRESALIENTE. Quizá la mejor noticia entre las buenas noticias del encuentro.

-Valverde: APROBADO. Discreto. En la línea de la temporada.

-Bellingham: APROBADO ALTO. No estuvo muy inspirado, pero su voluntad de ejercer con abnegación como centrocampista es una buena noticia.

-Mbappé: SOBRESALIENTE. El mejor jugador del planeta.

-Vinícius: APROBADO. Pujante en el primer tiempo, absurdamente liado en guerrillas en el segundo.

-Asencio: APROBADO. Firme.

-Güler: APROBADO. Buenos minutos.

-Rodrygo: sin calificar.

-Brahim: sin calificar.

-Gonzalo: sin calificar.

-Xabi Alonso: NOTABLE. Magnífico planteamiento.

En (quizá) el mejor y más completo partido de lo que va de temporada, un espléndido Real Madrid, que aunó abordajes frenéticos con ratos de buen control, goleó por 0-3 al Athletic Club con dos goles de un formidable Mbappé y otro de un sensacional Camavinga.

El comienzo no pudo ser más voraz por parte de los blancos. Ya a los tres minutos, Mbappé maniobró de manera soberbia sobre la línea de fondo y terminó obligando a Unai Simón a sacar el brazo de modo magistral, cosa que tuvo que hacer al minuto siguiente, de nuevo, tras un chut de Vinicius desde la frontal. Era la antesala del gol, dentro del mismo fulgurante inicio. Trent metió un balón largo marca de la casa, Mbappé controló, buscó el hueco en la frontal y disparó a la red con la clase incomparable que distingue a los más grandes del fútbol de siempre. Seis minutos, 0-1.

Como no podía ser de otro modo, el Madrid se tranquilizó un poco tras arranque tan imparable, aunque siguió dominando y solventando con total solidez las inocentes intentonas locales. Mbappé y Vini, no obstante, continuaban sembrando el desconcierto, y un pase sensacional del francés lo pifió su compañero en boca de gol, intentando un pase de la muerte absurdo, por cuanto no iba acompañado por nadie. No obstante, ambos resultaban amenazantes.

El Madrid se manejaba con solvencia en el centro del campo merced a las evoluciones de Tchouaméni y Camavinga, con un Valverde algo por debajo de ambos. De hecho, una mala salida de balón del uruguayo derivó en la primera ocasión athlética. Disparó a bocajarro Guruzeta y Courtois ejecutó la parada apelotante preceptiva. Repetiría el belga al filo de la media hora, y tendría más mérito aún. Sensacional su intervención a tiro de Berenguer tras dejada de Nico.

De pronto, a lo tonto, podría haber empatado el Athletic. Parece el sino del Madrid: zafarranchos deslumbrantes junto a alarmantes desconexiones.

Con todo, no llegaría a ser el caso. Vini estuvo a punto de hacer el 0-2 recibiendo un balón largo y, casi sin ángulo, disparando al palo sobre la salida de Unai. Y repetiría ocasión a renglón seguido, de nuevo a pase de Trent, que la pone donde quiere desde donde quiere. La bajó de fábula el brasileño, pero no logró batir a Unai en su atinada salida.

Bellingham, por lo demás, comenzaba a carburar, y era una de las cosas que el Madrid necesitaba. La superioridad blanca se certificó de manera espectacular en una de las mejores jugadas de la temporada. Una combinación coral soberbia cristalizó en un centro de Trent (enorme primer tiempo), Mbappé tocó en el segundo palo y Camavinga remachó, también de cabeza. 0-2, justo premio al trabajo y la inspiración del equipo.

El Athletic comenzó apretando tras la reanudación, y un zambombazo lejano de Jauregizar obligó a Courtois a llevar a cabo su tercera gran parada de la noche. No obstante, el Madrid se sostenía con robustez. Trent se lesionó en un pase largo y entró Asencio en su lugar.

No tardó en liarla Kylian para poner el partido a dormir con una disparo sensacional desde su casa. Lo de este tipo está más allá de lo sobrenatural. El mejor atacante del planeta sin ningún tipo de discusión.

Sentenciado el encuentro, Xabi desencadenó un carrusel de cambios. Valverde lanzó un trallazo que obligó a intervenir a Unai una vez más. Estaba todo visto para sentencia, como decían los clásicos, y el partido languidecía hacia un final balsámico para el Madrid, tanto por el marcador como por el juego.

Virgencita, que, tras mucho sobresalto, esta versión sea la definitiva del Madrid 25/26.

 

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Este miércoles a las 19 horas, Athletic Club y Real Madrid juegan su partido adelantado de la jornada 19 de La Liga pues ambos disputan a principio de año la Supercopa de España. Este encuentro, quinto partido consecutivo fuera de casa, llega en un momento crucial para el Madrid de Xabi Alonso. El equipo parece desorientado, sin una propuesta de juego clara y haciendo aguas por momentos.

Desde el partido contra el Valencia a principios de noviembre, el Madrid ha dejado de ser ese equipo aparentemente serio y matemáticamente incuestionable. Si bien es cierto que tanto en Liga como en Champions el equipo está bien clasificado, los de Alonso no dan muestra de superioridad en ningún momento. Las sensaciones futbolísticas son malas y los resultados últimos, cuestionables. Si bien es cierto que hasta ahora he tratado de ser imaginativo y sacar explicaciones alternativas para algunas decisiones incomprensibles, ahora no sé cómo mostrarme indulgente.

Por su parte, el Athletic Club necesita ganar en su estadio pues la visita del Real Madrid siempre supone un extra de motivación para su afición. El conjunto bilbaíno llega al partido de esta noche tras una victoria por 0-2 al Levante UD. Sin embargo, la dinámica de los de Valverde no está siendo nada positiva. Con seis derrotas y clasificados en la octava posición con 20 puntos, este Athletic Club parece no cumplir con las expectativas creadas tras la clasificación para Champions que tan brillantemente consiguieron la pasada temporada.

los nombres de Kees Smit y Adam Wharton para el centro del campo serían para la próxima temporada. el aficionado asume que el equipo necesita seguir reforzando las líneas del centro del campo y la defensa

Las dudas que arrastra el Athletic pueden jugar a nuestro favor. Si bien es cierto que la victoria ya es importante, también es fundamental recuperar buenas sensaciones. La voracidad goleadora exhibida en El Pireo ha de volver. Y doy por sentado que Antonio Rüdiger y Eder Militao volverán a ser los centrales titulares. La primera parte del brasileño contra el Girona fue lo mejor que nos dejó el partido. Esperemos que en el río revuelto de San Mamés, podamos pescar los tres puntos. Falta nos hace.

Decía Joan Manuel Serrat en esa canción brillante llamada Sinceramente Tuyo que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.El pasado lunes en esta misma web el maestro Tomás Guasch llegaba a la siguiente :"El camino está empinadísimo. Tanto que no se puede creer. No, ya no se puede disimular. Esto está que arde". Y es evidente que tanto los jugadores como el staff técnico están rindiendo por debajo de su nivel. Podemos encontrar explicaciones más o menos afortunadas para el análisis pero acabaremos en el mismo punto: esto no va. Yo no tengo ninguna duda de que tenemos equipo suficiente para ganar el campeonato liguero con cierta holgura. Si ya nos cuestionamos la calidad de ciertos jugadores, cerramos el chiringuito y dediquemos nuestro tiempo a cosas mejores.

Sinceramente, no sé cómo tomarme algunos argumentos bienintencionados como el de la supuesta recomposición del equipo. La musiquilla del equipo en construcción me suena tan mal como la posible asunción de nombres para enero. Los periodistas apuntan a un posible central o centrocampista para el nuevo año. Los fichajes en el mercado de invierno no son recomendables, son síntomas de que las cosas no marchan como debieran.

Por el contrario, entiendo que los nombres de Kees Smit del AZ y Adam Wharton del Crystal Palace para el centro del campo serían para la próxima temporada. Se manejan cifras tan elevadas que están fuera del precio de mercado en invierno. Sea como fuere, el aficionado asume que el equipo necesita seguir reforzando las líneas del centro del campo y la defensa.

Para ello, varias ventanas de mercado son necesarias. Por ejemplo, el próximo verano todo apunta que David Alaba y Toni Rüdiger acaban contrato y tenemos espacio salarial para acometer el fichaje de un central de primer nivel. La apuesta por jóvenes valores como Dean Huijsen también deben venir de la mano de la contratación de primeros espadas como Konaté.

Nos adentramos en el último mes del año y tenemos la sensación del estudiante brillante que no hizo los deberes a tiempo y se presentó a los exámenes sin estudiar. Sí, sacó todas las asignaturas pero muchas por los pelos y otras tirando de ingenio. Y con cierta culpabilidad, el estudiante llegará a las quedadas navideñas con más pena que gloria, tratando de disimular su desidia y escapándose por la tangente. Antes de que Mariah Carey se arranque con su celebérrimo villancico pop y ya no se calle, tenemos 5 partidos por delante. Acabemos el año con dignidad.

 

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1- Sistema de juego y once probable

Partido intersemanal adelantado de la Liga para el Real Madrid por la Supercopa de España que se jugará en el mes de enero. Una de las salidas más complicadas del campeonato en San Mamés en un momento peliagudo. No está siendo la mejor temporada de los vascos, pero es un conjunto de Champions. Poco a poco van sacando la cabeza, aunque para volver el año que viene a la máxima competición continental lo tienen complicado. Valverde cuenta con una nómina larga de bajas: Sancet está sancionado, Yeray suspendido por dopaje e Iñaki Williams, Robert Navarro, Sannadi, Prados y Egiluz lesionados. Además, es duda Yuri tras abandonar el entrenamiento del lunes con molestias. No se esperan demasiadas rotaciones en un once amoldable al 1-4-2-3-1 y 1-4-4-2. Un once probable es el formado por Unai Simón en portería, Gorosabel como lateral derecho, Yuri o Lekue por el izquierdo, Vivian y Laporte pareja de centrales; en el centro del campo, Jaureguizar y Ruiz de Galarreta en la sala de máquinas, en una línea de tres por delante, con Nico por banda izquierda, Berenguer por la derecha, Unai Gómez en la zona del ‘10’ y en punta Guruzeta.

 

2- Presión

Es San Mamés y es el Athletic contra el Real Madrid, el partido del año en Bilbao. La presión está garantizada, con un cuadro rojiblanco que presionará mucho arriba, buscando el ahogo en la salida del balón blanco y provocar pérdidas. Esta presión se espera, sobre todo, realmente intensa en los primeros 20-25 minutos de encuentro. A lo largo del partido, la presión bajará y lo normal es que haya una disposición en bloque medio. La razón es que si el adversario salta la primera línea de forma sencilla se encontraría un equipo largo, con distancia entre sus hombres y así las posibilidades de hacer daño sin el plantel compacto son mayores. Por eso su prioridad es acumular gente en pocos metros para tener superioridad numérica e intentar las recuperaciones de ese modo y lanzar a sus baluartes ofensivos. El Real Madrid deberá tener cuidado en las zonas de banda donde el Athletic busca la trampa de los 2vs1 para provocar pérdidas, robar y salir rápido. La organización será con los delanteros saltando sobre los centrales, los medioscentros ajustando una línea más atrás y los jugadores de banda tapando los huecos interiores y cortocircuitando las conexiones en esas zonas.

 

3- Salida de balón

Una salida rápida ya sea en corto o en largo. Es lo que busca el Athletic con el balón desde atrás. Laporta con su zurda será el principal encargado para sacar el cuero. En primer término buscan asociación con los medios para que puedan girar y descargar los balones a la banda o conectar con los puntas. Ahí, ya habrá conseguido Valverde el plan que pretendía para dar alas al equipo y prosperar de la fase defensiva a la ofensiva. La otra idea es directamente un balón en largo para bien lanzar directamente al espacio a las bandas con Nico y Berenguer que son bombonas de oxígeno para el equipo gracias a su velocidad o por otra parte buscar la cabeza de Guruzeta, para lograr prolongaciones o su pecho para bajar el cuero y descargar de cara.

4- Apartado defensivo

Los leones son un conjunto sólido que defiende bien en estático o en transiciones. Está ligeramente peor que la temporada pasada en cuanto a goles encajados con 17 en 14 jornadas. Cuentan con el póker de internacionales españoles formado por Unai Simón en portería y Vivian-Laporte (o Paredes) en el centro de la zaga y su nivel competitivo es importante. Valverde ha creado un equipo que defiende de forma eficiente en bloque medio o medio-bajo, que no deja espacios entre líneas y que presiona a los poseedores de balón para que no giren ni den la vuelta. En el lateral derecho se pueden encontrar más resquicios con Gorosabel y al que Vinicius debería causar muchos problemas si sigue cayendo por esa zona. Por el carril central son fuertes también con el trabajo de los medios y, además, meter centros por arriba al área no será una solución porque Vivian mide 1,84cm, Paredes 1,87cm y Laporte 1,89cm y el Real Madrid salvo alguna llegada por sorpresa de Bellingham, o Gonzalo si tiene minutos, no cuentan con demasiada altura en sus delanteros.

5- Aspecto ofensivo

El Athletic con Valverde tiene un importante arsenal ofensivo, aunque es cierto que las bajas de Iñaki Williams, Sannadi y Sancet les hacen bajar enteros. Suma 14 dianas en 14 encuentros hasta la fecha. Se espera a un Athletic clásico, que apostará por transiciones rápidas y verticales buscando a los delanteros y contraataques directos con pocos pases. La ausencia de Sancet es importante por es un muy preciso lanzador y pasador. Una identidad destacada de lo que ha sido el Athletic. Un equipo de ritmo alto, enérgico y muy intenso que realiza todas sus acciones con vértigo y mucha velocidad. Por tanto, la clave es la precisión porque hacer todo en una sexta marcha y ser seguros y eficaces en todas las acciones es tarea compleja. Las bandas son la joya de la corona de los bilbaínos porque ahí es donde quieren crear el desequilibrio, con el desborde y amplitud de Nico, la velocidad de Berenguer y la superioridad numérica que otorgan los laterales apurando a línea de fondo y poniendo centros peligrosos a los atacantes o jugadores que llegan desde atrás. Por supuesto también hay que tener muy en cuenta y extremar precauciones con las llegadas de los medios desde atrás o la astucia e instinto que demuestra Guruzeta en el área grande. Ojo también siempre al balón parado del Athletic, con futbolistas de buen pie a la hora de colgar balones (han incorporado a Ruiz de Galarreta que es un especialista) y de varios jugadores que van bien por arriba.

6- Estilo de juego

Valverde ha construido un equipo compacto, con un gran ritmo ofensivo y defensivo y con dos premisas claras: la organización y el equilibrio. Un aspecto diferente respecto a la etapa Marcelino es que el Txingurri aboga también por algo más de posesión, con buenas circulaciones y combinaciones en la línea medular y de tres cuartos. Frente a equipos grandes en los que le cuesta más tener la pelota, las transiciones muy rápidas tras recuperar el cuero y aprovechar los espacios a la contra serán dos aspectos claves para buscar el triunfo. El Real Madrid debe tratar de finalizar jugadas y no sumar pérdidas en las circulaciones para evitar que el Athletic se lance rápido y vertiginoso arriba como hizo el Girona hace tres días. Además, veremos seguro bonitos duelos en velocidad por las bandas y con el dúo de centrales madridistas (Asencio y Rüdiger/Militao) corrigiendo y haciendo ayudas.

7- Hombre clave

Nico Williams es la gran estrella del Athletic. Su pubalgia le ha limitado todo el curso, aunque en las últimas jornadas ya se ha visto un jugador mejor físicamente, más ligero y en crecimiento en cuanto a estado de forma. Valverde lo sitúa ya más concretamente en la izquierda, aunque si juega Berenguer pueden intercambiar posiciones sin ningún problema. En el choque ante el Real Madrid se verá las caras con Trent, lo que supondrá un examen también para el inglés en uno de sus grandes debes que es el aspecto defensivo. Nico es un futbolista eléctrico, rapidísimo, vertical, encarador y atrevido. Regatea por habilidad o velocidad y si tiene el día puede volver loco a cualquier lateral. El central derecho madridista deberá estar atento a las ayudas porque por ese costado, con las incorporaciones de Yuri o Lekue el Athletic puede encontrar una vía para progresar y crear oportunidades de peligro. Nico no tiene tanto gol a lo largo de su carrera, aunque está mejorando, pero dispone de un magnífico golpeo con ambas piernas para meter centros venenosos.

 

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Buenos dias, amigos. El 22 de mayo de 1998, justo dos días después de que Mijatovic anotara el gol más importante de la historia del Real Madrid, y por tanto el más importante de la historia del fútbol, se estrenaba la película de Terry Gilliam “Miedo y asco en Las Vegas”, una estupefaciente obra de culto llena de psicodélica y repugnancia con Johnny Depp y Benicio del Toro en sus papeles principales.

Miedo y asco en Las Rozas, ciudad sede de la RFEF y del Comité Técnico de Árbitros, es lo que sentimos hoy (hoy y siempre, en realidad) ante el atropello descarado que sufrió el Atlético de Madrid anoche, en su partido liguero frente al equipo cliente de Negreira. Nada de esto aparece en las portadas cataculés, que simplemente se solazan ante la victoria negreirista.

El recuento de expolios del dúo De Burgos-González Fuertes es conciso a la par que grave:

-Señalan  un presunto penalti sobre Dani Olmo que, de serlo, convierte en inmediato penalti el sufrido por Rodrygo en Girona el pasado domingo, así como el anulado de Lamine Yamal a Vini en el mal llamado clásico. Los análisis hay que hacerlos así, no mirando las jugada de manera aislada, porque eso forma parte de la trampa del sistema.

-Dan validez a un gol de Ferran Torres previa mano del delantero blaugrana.

-Omiten señalar una mano fuera del área de Joan García que habría supuesto la expulsión del guardameta.

Estas son solo las jugadas más graves. Los protagonistas del desaguisado fueron el mismo dúo de árbitros que en la previa de la última final de Copa se permitieron amenazar al Real Madrid, es decir, al equipo al que iban a pitar en cuestión de horas, sin que nadie decretara la sustitución de esos colegiados por otros a resultas de hecho tan inaudito.

El negreirato es esto y sigue vivo. El negreirato consiste en que Fran Soto diga que debemos olvidarnos de Negreira, de la misma forma que el demonio está especialmente interesado en que no creamos en su existencia.

Miedo y asco en Las Rozas.

Menos mal que, al menos, el Barça lo reconoce. Pusieron ayer el siguiente tuit, que nuestros amigos del CD Zamora no tuvieron más remedio que enmarcar.

Es una confesión digna de todo agradecimiento, si bien realmente juegan con 13. De Burgos hace el 12, pero González Fuertes en el VAR no cumple un papel menos importante inhibiéndose ominosamente de rectificar las dantescas decisiones de su compañero en el campo.

A todo esto, el Atleti está encantado con el latrocinio, como era de esperar. Tardarán en leer este portanálisis porque estarán de resaca de celebración de la derrota. El Cholo no solo no tuvo críticas pospartido para la labor arbitral, decisiva en su contra, sino que desoyó expresamente el consejo de Harvey Keitel en Pulp Fiction, procediendo a succionar sin más dilación el metafórico miembro blaugrana como buen representante de la filial negreiresca en la capital. Ya profetizábamos ayer, en esta misma sección, que las cosas se dejarían llevar por su propia naturaleza y los colchoneros, dóciles, agacharían la cerviz ante el amo y señor de la esquinita, pero no preveíamos este nivel de untuosidad. Que si Raphinha debería ser Balón de Oro, que si da gusto ver jugar a los compañeros de la casa matriz, que si tal y que si cual.

Sí, amigos. Lo previsto. El Barça es la dominatrix y el Atleti recibe solícito, a cuatro patas, los correspondientes azotes al extasiado grito de “Soy capitalino, pégame”.

—Mírate—, se jacta el Barça, látigo en mano, lúbrico ante la visión de las posaderas blancoenrojecidas de su partenaire.— El macho por antonomasia. El supremacista pelo en pecho de la derrota. El heteropatriarcado frenteatletista de raíz joseantoniana, rendido a mis pies con el artefacto pleasure chest bien ajustado a las gorduras.

—¡Calla, por Dios!— suplica el Atleti a ras de suelo.— Soy tu esclavo. ¡Pégame! ¡Llámame madridista!

¿Alguna queja sobre el asunto arbitral? Ni la más mínima. ¿Alguna reclamación por parte de la prensa afín? Pero almas de cántaro. La filial nunca se queja a los headquarters, y menos de manera pública. Si acaso, solicitará por correo interno información para conocer los protocolos de chinchamiento al Enemigo, que es en cambio de quien corresponde quejarse por sistema. ¿Que ayer nos pitan un penalti en contra que no es? No pasa nada. ¿Qué dieron al rival un gol que no debió subir al marcador? Menudencias. ¿Acaso se obvió la pretendida tarjeta amarilla para Ceballos, que es la que de verdad amerita movilizar al gallardismo?

De ninguna manera, amados líderes de la provincia. Vosotros a lo vuestro. Vosotros a pagar al vice de los árbitros durante décadas para que las cosas sigan donde tienen que estar, o sea, sojuzgando a esos malos a los que nosotros, sin vuestra ayuda, no podríamos ni rozar, y el logro de cuyo mal supone el quid de nuestra existencia.

Miedo y asco en Las Rozas. Y en muchos más sitios.

Por lo demás, la selección femenina ha ganado la Nations League (enhorabuena) y este Madrid en el que ya no sabemos si creer se juega la vida en San Mamés con la inestimable ayuda de Mr. Jerk AppleTree y su impagable hoja de servicios al régimen.

Os dejamos, nos vamos a vomitar.

Pasad un buen día.

Entre las anécdotas escogidas en la singular Guía poco práctica del fútbol español, destaca una excentricidad de Ramón Mendoza, cuyo acceso a la presidencia cumple este año su cuarenta aniversario, y su salida, el treinta. Nos trasladamos al verano del 93, en plena confirmación de la decadencia de La Quinta, cuando el hábil representante José María Minguella logró convencer a Ramón Martínez para que el Madrid firmara a la estrella del Slovan de Bratislava. Se llamaba Peter Dubovsky.

Dubovský y su mejor tarde ante el Nápoles

El acuerdo parecía cerrado y el jugador se trasladó a la capital para firmar su contrato con Mendoza: cinco años a razón de una cifras que se incrementarían desde los 30 hasta los 40 millones de pesetas. Pero entonces sucedió algo que dejó a todos estupefactos y hoy sería impensable. Mendoza, con toda serenidad, se negó a rubricar lo pactado porque “un jugador del Madrid no iba a cobrar tan poco”, así que redondeó hacia arriba antes de dar su consentimiento. Luego, como saben, aquello salió como salió.

El principal argumento quizá les suene: el equipo vence, pero no convence. La primera piedra para que el asiento del banquillo comenzara a tambalearse estaba puesta

Pero no fue la única salida de curva del ex presidente blanco, que aun con el bagaje dorado de haber acunado los éxitos de Butragueño y compañía, también cometió algún exceso, como el que sucedió año y medio antes del comentado fichaje sui generis del eslovaco. Hablamos, por supuesto, de la destitución de Radomir Antic cuando el equipo marchaba líder. Una historia que no por conocida —o no tanto para los hijos de la LOMLOE— todavía deja algunas curiosidades y detalles interesantes cuando rascamos un poco. Pronto lo entenderán.

El entrenador yugoslavo llevaba en el banquillo madridista desde marzo de 1991, cuando llegó para sustituir a Di Stéfano en principio de manera provisional. Pero los resultados hablaron en favor de Antic (se llevó 17 de los último 18 puntos disputados en Liga) y aquello desbarató los planes de traer a Maturana para darle un voto de confianza al técnico que convirtió a Hierro en un goleador desde el centro del campo.

Y así comenzó la campaña 91/92, con un equipo sólido y serio que hasta el 27 de noviembre sólo concedió dos empates en 15 partidos de Liga y Copa de la UEFA. Pero entonces llegó la primera derrota —contra el Neuchatêl, luego solventada en la vuelta— y, sobre todo, el ruido mediático que minó la confianza de Beenhakker, que ejercía de manager, y del propio Mendoza. El principal argumento quizá les suene: el equipo vence, pero no convence. La primera piedra para que el asiento del banquillo comenzara a tambalearse estaba puesta.

La puntilla, curiosamente, acaeció tras una victoria. Fue ante el Tenerife, que protagonizaba así su primer cruce negro en la historia del Madrid, el 26 de enero de 1992. “El Tenerife me ha gustado más que el Madrid”, se despachó Mendoza antes de finiquitar a un Antic que tenía al equipo primero, con tres puntos de ventaja respecto al Barcelona pese a haber dilapidado un margen de ocho (también les resultará familiar).

Pocos dieron crédito a la decisión, comenzando por los jugadores. “No me lo esperaba. Me he quedado frío”, declaró Milla. “Me encontraba muy a gusto con él. Es extraño que esto suceda cuando vamos primeros”, señaló Gica Hagi. “Antic ha estado muy presionado”, explicó Aldana. Y ahí residió una de las claves, según se publicó por entonces. Parte del vestuario no compartía los planteamientos de Antic, les costaba identificarse con su fútbol e incluso se lo hicieron ver en alguna reunión que terminó con el serbio recriminándoles falta de concentración y fe. Qué lejos y qué cerca queda todo aquello.

 

Getty Images

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