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Alejando a Vinicius

Alejando a Vinicius

Escrito por: Fernando Pulpillo23 agosto, 2019
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Sergio Ramos, Marcelo Vieira y Toni Kroos. Este triángulo de jugadores ha conformado en los últimos años el epicentro del fútbol del Real Madrid. O al menos del inicio del mismo. Y es que desde la posición de cada uno de ellos –Sergio iniciando, Kroos lateralizando y Marcelo estirando- el equipo ha dado salida a cada ataque, lo ha asentado en campo contrario y ha dominado el tempo del juego. Ese sector izquierdo es el cerebro del cuerpo blanco. Un cuerpo con varios brazos golpeadores pero que siempre piensa desde el mismo sitio.

El Madrid reciente genera un ecosistema dominador en el lado izquierdo del campo.

Ahora se ha añadido a la ecuación a Eden Hazard. Como ya sucedía con Cristiano, ambos conforman la última neurona del cerebro. Su sinapsis con las otras tres sucede de tres cuartos en adelante y supone una superioridad técnica casi inigualable hoy día. El Madrid domina a partir de ellos en esa mitad del campo y eso genera una serie de sinergias en el resto, tanto rivales como compañeros, y es precisamente la que sucede sobre estos últimos la que conforma el objetivo de este texto. En la banda opuesta aparece la primera consecuencia de la concentración de mentes pensantes siniestras. Poca selección de futbolistas puede agruparse que aglutinen tanto balón o lo pidan con tanta frecuencia como ese Ramos, Marcelo, Kroos y Hazard -pudiendo añadir a Isco y el asterisco de Neymar- y eso, obviamente, arrastra marcas de forma exponencial. Si Zidane consigue crear un mínimo contexto táctico que les permita cierta comodidad, ellos harán el resto. Si el Madrid convierte a su flanco izquierdo en un centro de gravedad lo suficientemente fuerte como para atraer a él al cuadro rival, dejará un vació existencial en la orilla de enfrente. Y ahí, lejos de responsabilidades y con tiempo y espacio para pensar, Vinicius Júnior puede encontrar su lugar en el organismo blanco. Ese brazo golpeador que percuta, ataque espacios y dañe cada vez que el oponente se gire gracias a un cambio de orientación de Toni.

La 18-19 fue la de la irrupción europea del ex de Flamengo y su tramo noviembre-febrero puede catalogarse de sobresaliente. Más allá de un acierto técnico que deberá ir puliendo, el brasileño se erigió líder de un grupo muerto en lo anímico y cuya presencia fue un chute de adrenalina que le permitió mantenerse vivo durante un tiempo. El impacto visual de Vinicius fue total y aunque por personalidad jamás le pesó –fallaba y seguía intentándolo una y otra vez- es cierto que llevar continuamente el peso del ataque merengue le forzaba a exponerse demasiado en artes que aún no domina. Ciertos controles, pases sencillos o golpeos a portería no eran efectuados de forma correcta y eso, jugando en el lado fuerte del equipo, saltaba más a la vista –por comparación con las neuronas pensantes como por frecuencia de acciones-. Por todo ello, pasar a un segundo plano tanto en lo táctico como en lo mental puede liberarle para dejar que sus defectos se escondan y sus virtudes, que son muchas y poco habituales en el fútbol actual- puedan volar.

El extremo derecho puede beneficiar mucho a Vinicius y que eso repercuta en el equipo.

Y es así como se hila el inicio del artículo con la figura de Vinicius. Con un Madrid volcado en el perfil zurdo del campo, el joven extremo tiene todo para poder ser una pieza importante en el lado diestro, donde puede recibir liberado y ver reducidas las trabas del rival. Desde ahí podría ofrecer lo que al colectivo le sigue faltando: profundidad de movimientos y acciones al espacio. Con tanto compañero de pelota al pie, él puede ser el contrapunto que estire al equipo, se mueva sin balón y ocupe, llegando, esos huecos que Hazard y Benzema van a generar arriba. Seguramente el brasileño acabe asentándose en la élite como extremo izquierdo pero, a día de hoy, tanto a él como al Real les conviene su acople en la otra banda. A diferencia de Marco Asensio, por ejemplo, Vinicius posee dos facultades más que interesantes para rendir a pie natural. En primer lugar, tiene regate, y aunque siempre sea más peligroso ejecutarlo hacia dentro, en él no debería ser un problema. La clásica jugada de diagonal interior y disparo aún no se encuentra entre su paleta de recursos, por lo que simplificarle la tarea driblando hacia fuera puede ayudarle a minimizar riesgos. Y en segundo lugar, también puede aportar ese desmarque agresivo que le permita atacar espaldas rivales. Con tan buenos pasadores cerca, debería ser un filón a explotar. No solo sería algo que mejorase su fútbol sino que también sería una bomba de oxígeno para el lado fuerte. Cuando todo parezca cerrado, mirar al más alejado puede ser una solución.

Vinicius Júnior tiene carácter y fútbol para ser un buen actor secundario en este Real Madrid. Lo que dibuja el equipo en ese sector izquierdo puede ser la oportunidad que necesita para abrirse paso de una forma que sus cualidades siempre pesen más que sus aristas.

17 comentarios en: Alejando a Vinicius

  1. Yo como me muero siempre porque al Madrid le vaya de maravilla le voy a dar la oportunidad a Vinicius de cerrarme la boca bien. Yo nunca le he visto nada que me hable de ese potencial oculto que le ven todos. De hecho no lo considero apto para jugar en el Madrid. Dicho esto espero que demuestre lo ignorante que soy y nos haga olvidar a Cristiano acumulando champions y balones de oro. Y no me sirve que lo haga a posteriori en otro equipo, eso vale si triunfas en el Madrid, sino no vale de nada.