Buenos días. ¿Cómo se desentumecen los músculos de la normalidad? La gran mayoría de los que cada día volcamos nuevos contenidos en este portal somos españoles, y todos sin excepción somos seres humanos (la IA aún no ha tomado el mando, pese a algunos insidiosos intentos). Somos personas, y como tales no somos insensibles al espanto del accidente de tren de Urda, que como es normal nos tiene absolutamente consternados.
La propia prensa deportiva, que cada día criticamos en esta sección con más o menos sarcasmo, con más o menos razón, no sabe si sacudirse del todo la pena, y seguir adelante con los dientes apretados, o permanecer observando un luto relativo. Marca opta por esto último, diríamos, y nos parece bien.
Ayer se jugaron partidos de Copa, aunque solo fuera para honrar el tópico (que, como todos los tópicos, tiene la mala costumbre de ser cierto) según el cual siempre hay que seguir adelante. La vida sigue, amigos, y así se disputaron ayer encuentros de Copa del Rey marcados por el horror. “La Copa más triste”, así lo define Marca, y nos parece bien. A veces el fútbol no alcanza para brindar la alegría que, como espectáculo público, está diseñado para brindar.
El Madrid forma parte de esa pretensión y el domingo, cuando juegue ante el Rácing, de ese inevitable fracaso. Nadie puede compensar mínimamente por el sufrimiento que tenemos delante de las narices. Pero puede (y debe) al menos intentarlo. ¿Para qué, si no, está el Real Madrid? ¿Para qué está el club más exitoso de la historia de este deporte si no es para tratar de hacer más soportable la existencia cuando esta se torna poco menos que invivible?
El resto de diarios deportivos del día tratan asimismo de volver a lo cotidiano. El Barça necesita un central. Craviotto vuelve al K4. Maledon lidera el vendaval ofensivo del Madrid de las canastas. Hay que volver, aunque cueste un mundo.
Hay que vivir, como cantaba Joan Baptista Humet.
Habrá que hacernos a la idea
que sube la marea
y esto no da más de sí.
Habrá que darnos por vencidos
Y echarnos al camino.
Que no hay norte por aquí
Al sueño americano se le han ido las manos
Y ya no tiene nada que ofrecer
Solo esperar y ver si cede la gran bola de nieve
que se levanta por doquier.
Hay que vivir, amigo mío
Antes que nada hay que vivir
Y ya va haciendo frío
Hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.
Pasad un buen día.













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Un comentario en: ¿Para qué, si no, está el Real Madrid?
Para qué está el Real Madrid? para que unos metan dinero y otros se lo lleven. No hay más.
Un negocio como cualquier otro, con la diferencia que para algunos es como un miembro de su familia o un animal de compañía.