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La voz del pueblo

La voz del pueblo

Escrito por: Rafa Moreno18 junio, 2015
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Hace unos días escribía Juanma Rodríguez en este mismo medio sobre ciertas declaraciones del Cholo (https://www.lagalerna.com/simeone-rositas/). Pese a que coincida en criticar la escasa difusión de las siempre atendibles palabras del argentino, me atrevo a pedir que tal publicidad tome un camino bien distinto al sugerido en el citado artículo. Así que, aun a riesgo de resultar polémico, entenderán que deba ser honesto con mis ideas y que, en consecuencia, me exprese sin ambages ni medias tintas, pese a que mi inoportunidad tal vez conlleve la falta de sentido de futuras colaboraciones en esta publicación, al menos fuera de la sección El córner del anti.

Tomo aire, me ofrezco en sacrificio y ahí va: no entiendo la demora en sancionar al Real Madrid. Ha hablado el Cholo y eso debería bastar. Ha dicho que la próxima liga está “peligrosamente preparada” para que la gane la empresa subsidiaria de ACS, y de verdad que ya no hay quien confíe en la justicia de este país (no sé si pequeñito) que linda con Catalunya. Basta ya. Ens roban. ¿Qué más tiene que ocurrir, que no sea un nuevo disco del Mono Burgos?

mono burgos y cholo simeone

Vale que el madridismo tenga que aceptar el fichaje de no sé qué jugador colombiano para que Florentino consiga suculentos contratos de carreteras en la patria de Shakira (mucho más artista que el tal Kevin Roldán, dónde va a parar). Pase que ya no juguemos el Teresa Herrera para que el dueño de la citada constructora pueda hacer negocios en China o en Estados Unidos, y también en Australia o Melbourne, según la esclarecedora distinción del diario As. Pase incluso un desfilar incesante de entrenadores por el banquillo del Bernabéu, en insultante excepción con respecto a otros grandes clubes de Europa. Y pase, si quieren, el Pisuerga por Valladolid. Pero una liga “peligrosamente preparada” de antemano ya es un exceso intolerable hasta para el más acérrimo seguidor del Madrid, llámese Ángel Cappa o Radomir Antić; un aficionado que, como todo el mundo sabe, no puede ser más que un reaccionario tradicionalista español, fumador de puros, arrogante y aficionado a los toros, por decir cosas más o menos confesables.

Yo por ahí no paso. Una liga “peligrosamente preparada” es una desmesura que, pese a quien pese, me levanto a denunciar junto al Cholo, aunque solo sea porque contradice la inteligentérrima máxima del “partido a partido”, y eso sí que no. La gente de bien -la gente del pueblo, no los madridistas, que no tienen pueblo, sino lujosas torres en la Castellana- sabe que a esto del fútbol se juega “partido a partido” y no con ligas preparadas. Eso ya ocurrió con Franco y los tiempos han cambiado, mal que le pese al madridismo y -lo que viene a ser lo mismo- al tendido 7 de Las Ventas. Ahora el pueblo es libre y ya no quiere moltolonguismos ni épicas aristocráticas, sino el más obrero y mundano “partido a partido”. A eso juega el equipo del Cholo y solo el equipo del Cholo, ennobleciendo un deporte que emponzoñan las artimañas político-empresariales del presidente Pérez. Es verdad que a veces la máxima cholista -impagable en su tautológica sabiduría- se ve obligada a asumir ciertas dosis de agresividad canchera, pero todo es en beneficio del pueblo, que así puede participar de una experiencia futbolística análoga a su arduo y encomiable día a día. También es cierto que otras veces eso de jugar queda en un segundo, tercer o cuarto plano, y se trata más bien de apretar, forzar, molestar, enturbiar y lanzar de vez en cuando algún que otro córner, pero esto ocurre porque el cholismo es bravura y coraje, y esas han sido siempre las armas que tiene el pueblo para poder competir contra los sucesivos florentinatos que han asolado el mundo.

En aras de ese empoderamiento popular, se ha hecho preciso que mucha prensa independiente del estado -esa que humildemente lucha por sobrevivir en régimen de cooperativa y absolutamente fuera de las grandes corporaciones mediáticas- vea en el Cholo justamente lo que es: un Robin Hood, un William Wallace, un adalid de la noble lucha colectiva frente a los bastardos intereses de los prepotentes fumadores de puros. Así que, en legítima defensa, el fútbol que practica el equipo del Cholo es valorado como un sobresaliente esfuerzo que hace de la necesidad virtud, mientras que el fútbol que perpetra, por ejemplo, cualquier equipo de Mourinho (sobre todo cuando ese equipo fue el Madrid) no llega ni a fútbol, y se agota en mera mezquindad de ricachón pagado de sí mismo. Estoy seguro de que el entrenador portugués –como corresponde al madridismo- bebe vino de Oporto o cualquier otra pomposa variedad de refinado licor. El Cholo, en cambio, bebe cerveza de lata (o tal vez calimocho), la misma campechana cerveza que disfrutan los muchachos de la prensa libre y todo aquel hombre de buena voluntad que lucha día a día como el Cholo partido a partido.

Así que, por favor, si aún queda alguna autoridad justa en este contubernio, si hay un ápice de independencia ajena al dinero y las manos negras, se está tardando en sancionar al Madrid por la próxima liga “peligrosamente preparada”. Pero rápido, porque si la respuesta a semejante tropelía se demora solo un poco más, es seguro que Florentino volverá a llamar a Gallardón, que llamará a Aznar, que llamará a Merkel, que llamará a Roncero, que llamará a Blatter para que el enésimo desmán del Madrid quede absolutamente en nada. La sanción urge y debe ser ejemplarizante. Ni un segundo más. El pueblo unido y tal.