Buenos días para todo el que nos lea, siempre y cuando no pertenezca al CTA.
Hay un viejo chiste que seguramente los más antiguos entre los lectores (los boomers, como dirán ahora) recordarán. No tenía excesiva gracia, pero siempre será mejor empezar con humor, aunque sea del malo, que con la mala baba que exudamos tras contemplar un nuevo show del Cártel de Trencillas Adinerados. Hemos actualizado el chiste a estos tiempos negreiros que nos ha tocado vivir, pero lo que no cambia es que su protagonista es un chino. Digamos que el chino se ha aficionado al fútbol, aunque no mucho, y solo quiere dormir tranquilo tras disfrutar de un partido entretenido. Pero resulta que hay un tipo llamado Francisco Soto, o Fran, o Curro para esta versión, cuyos perros de presa acuden al Bernabéu dispuestos siempre a montar un lío. Un lío de los gordos. Y claro, el chino, que lo ve en su casa, se altera y llama a un amigo para comentar el partido:
—¿Qué pasa, Yuan, por qué me llamas tan tarde?
Y le suelta la mítica frase del chiste boomer:
—¡Que los pelos del culo no me dejan dolmil!
Bromas aparte, es el sentimiento de la mayor parte del madridismo: no hay manera de ver un partido tranquilo, sin estar alerta, tenso y a la espera del siguiente latrocinio arbitral, de la nueva interpretación del Reglamento que solo aplicará en esa ocasión y en esa jugada para el Real Madrid. Esta insoportable manera de ver los partidos debe hacer mucha gracia en la redacción del diario Marca, donde titulan de esta manera lo sucedido anoche:
“Por los pelos”, o por “los perros del Curro” según el chiste. La foto lo dice todo. Los jugadores del Madrid están desquiciados, e intentan frenar a Díaz de Mera en su locura, de interpretar como fuerza excesiva o brutalidad lo que a todas luces no lo es. No hay más que ver cómo Saliba acompaña y continúa toda la jugada, sin mayores problemas. Aquí podéis leer la valoración del esperpento arbitral de Alberto Cosín o la crónica interruptus de Genaro Desailly.
La portada de Marca ilustra a la perfección lo que es este campeonato de Tebas, aká denominado la Mugrienta Liga Negreira (copyright by Jesús Alcaide). No solo por la vergüenza de lo sucedido en el Bernabéu, sino por lo que esconde en su faldón superior: la suspensión del partido de Vallecas por el lanzamiento de objetos al campo. Esta competición apesta, su descrédito mundial es creciente. Imparable. El partido de ayer estaba siendo competido, difícil, con un buen rival, un encuentro entretenido para el espectador, mas el arbitraje demandaba su habitual cuota de protagonismo. El choque concluyó con Bellingham emulando al Lobo Carrasco durante los últimos diez minutos de partido, y no hay peor resumen que ese para entender la pobreza del espectáculo al que nos abocaron las decisiones de Díaz de Mera.
El diario As prefiere dar el protagonismo a Diomande antes que a la polémica. Diomande anotó el único gol del partido, pero su validez no debe hacernos olvidar el calambre instantáneo del asistente para señalar un fuera de juego que no era y tratar de anular el gol. Porque las intenciones son demasiado evidentes. Cuando ya todos habíamos celebrado el segundo gol, Mou incluido, que recorrió cincuenta metros para abrazarse y apoyar a los jugadores, Muñiz Ruiz llamó desde el VAR para indicar que podía haber habido algo en el inicio de la jugada que le permitiera anular el gol. El mismo Muñiz Ruiz que, como principal, no vio tarjeta roja en un tirón de pelos en un Mallorca-Alavés.
Podemos discutir si hubo fuerza excesiva o brutalidad en la jugada, si el gol debía anularse o no, si esto daba para amarilla o para roja, pero lo que no es indiscutible es la agudeza visual del VAR en cada gol del Real Madrid. Vinícius reaccionó de manera airada y sus protestas podrían llevarle a una suspensión de varios partidos que le impidiera jugar en el Tramp Nou. El problema es que Vinícius sabe bien que el VAR no interviene cuando a él le atizan con ambas manos en la cara, le entran con los tacos en la rodilla o le aplican un mataleón.
Recordad que el día del mataleón la roja fue para el brasileño. Y recordad también que un juez determinó que se le habían ocultado imágenes al árbitro desde el VAR para sancionar la jugada completa. El pobre Vini, que ayer revolucionó el partido tras saltar al campo, anda desquiciado por la ceguera selectiva del VAR, porque no sabe ya por dónde le va a venir la siguiente agresión que quedará impune. Podrá ser un puñetazo en la cara, o un codazo en el cuello o el mentón, o una reiteración de faltas e insultos. O un mordisco en la cabeza, que fue lo que vivió en su debut en España, cuando uno de esos lobos indios que solo sacan su dentadura cuando ven el color blanco le quiso mostrar en qué campeonato había aterrizado. Aquello acabó con amarilla para Vinícius.
El VAR estuvo muy fino anoche para intervenir y anular el gol, pero no lo estuvo esta misma temporada para las entradas criminales de Kang-in Lee o Cuti Romero, o para el codazo que sufrió Huijsen en Elche, o para las entradas e insultos de Raphinha. Del mismo modo que estuvo ciego durante los años en que Luis Suárez coceó, agredió e insultó a rivales. El VAR selectivo es lo que saca a los nuestros de sus casillas, ese mismo VAR que no advierte a Díaz de Mera del piscinazo de Gerard Moreno que le cuesta una amarilla de risa a Konaté.
Estamos muy hartos. Cabreados. Cada partido de la MLN es una visita a un proctólogo de Burundi. En Barcelona lo saben y lo disfrutan, se regodean con nuestras dificultades y con las alfombras extendidas bajo sus pies.
En Mundo Deportivo repiten el chiste malo de Marca y hablan de un triunfo “por los pelos” de los nuestros. Jojojo, qué graciosetes son todos. Los perros del Curro son los que les empujan al récord, los que los hacen “Imparables”, como reza Sport en su portada.
Que paséis un buen día.


















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3 comentarios en: Vinícius, Mou y los perros del Curro
Hace algunas semanas asistimos a algo casi inédito, por lo menos para muchos, como fue el eclipse solar que se pudo apreciar en gran parte de la península. Ayer, en el Bernabéu, asistimos a algo inédito (sin el casi) en la historia del fútbol mundial: una expulsión a un jugador de nuestro equipo por una agresión a un rival que ¡¡¡ni se enteró de que le habían agredido!!! ¿Qué será lo siguiente (la siguiente escabechina arbitral) que suframos? ¿Un gol de nuestro rival al que le den validez triple como si fuera una canasta de baloncesto? ¿jugar en campos inclinados hacia nuestra portería?
Hasta cuando nuestra directiva va a dar un golpe en la mesa para acabar con toda esta inmundicia que tenga transcendencia internacional
A nuestro equipo le atracan partido tras partido, pero la PERSECUCIÓN de los trencillas del CTA a Vinicius da para un estudio en profundidad que le podríamos encargar a la Universidad de Harvard, Oxford, Cambridge u otro organismo de prestigio mundial. Entiendo que este jugador acabe desquiciado