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Vaya papeleta

Vaya papeleta

Escrito por: Antonio Valderrama13 enero, 2026
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Xabi Alonso se ha ido, o le han echado, y desde hoy lo sustituye Álvaro Arbeloa al frente del primer equipo del Real Madrid. Me gustaría creer que ha sido Xabi el que ha dicho hasta aquí hemos llegado. O mejor: ahí os quedáis. Sería, en ese caso, el primer entrenador, desde Camacho, que se zafa voluntariamente de la cruel tiranía que el banquillo del Madrid de Florentino Pérez ejerce sobre sus infelices inquilinos. Nadie se merece ser un desgraciado cada día pues ya para eso la vida es bastante puta y nos ofrece a todos, de balde, su caminito de espinas.

Un cambio insuficiente, pero un cambio

La situación recuerda a la primera venida de Zidane como entrenador, porque hace justo diez años también el presidente Pérez decidió prescindir de Rafael Benítez, que según las lenguas no era su entrenador sino el de JAS, y recurrir al míster del Castilla. La diferencia es que, entonces, en el Madrid jugaban Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, Gareth Bale, Luka Modric, Toni Kroos, Sergio Ramos, Marcelo, Isco y Pepe.

Hoy estarán contentos todos aquellos que piensan que, en realidad, la actual plantilla del Madrid es de un nivel parecido a aquella. Hay que agradecer que, al menos, en el comunicado ofrecido a la prensa anunciando su marcha el club no haya zaherido a Xabi Alonso como hizo con Lopetegui, hace ya siete años, recalcándole que claro, con ocho candidatos al Balón de Oro…Hay quienes creen que las cosas, en España, se arreglarían por arte de magia con sólo cambiar de presidente. Otro tanto pasa con el Madrid, donde las culpas eran antes de Ancelotti y ahora, de Alonso, pues debe resultar que ninguno de los dos vale ni para tomar por culo y el asunto es tan sencillo como creía Berlusconi, en sus tiempos: poner a todos los buenos sobre el campo y a correr.

Arbeloa

La situación de Arbeloa no es, desde luego, para nada envidiable. Entrenar a este Madrid hoy es un regalo envenenado. Apenas está empezando su carrera como técnico y es, sin discusión, un hombre de club. No van quedando muchos, sobre todo que sean útiles: para figurar y ocupar sinecuras en la Fundación o en la cantera hay, sin embargo, de sobra. El riesgo de que se queme es altísimo. No podemos esperar milagros: el plantel del Madrid es de segundo o tercer nivel europeo y eso, tan sólo año y medio después de ganar liga y Copa de Europa, es responsabilidad exclusiva de la dirigencia. Que, al parecer, puso a Xabi a los mandos desoyendo sus peticiones más elementales, como el fichaje de Zubimendi, que habría resuelto en gran medida el agujero negro del centro del campo.

La cuestión de fondo es de autoridad. Si el entrenador no tiene el respaldo de los que mandan, ¿cómo va a mandar?

El Madrid tiene, como equipo, dos problemas fundamentales: la asimetría fatal a que aboca la intocabilidad de Vinícius, Mbappé y Bellingham, por un lado, y la que dicen es intolerable actitud de los jefecillos del vestuario de puertas para dentro. El equipo está tan mal diseñado que cuenta con dos de los cinco mejores jugadores del mundo y aun así es incapaz de organizarse funcionalmente sobre el terreno de juego.

La presencia de Mbappé ha generado un desequilibrio táctico en el equipo inasumible en términos de competición al más alto nivel y, por demás, ni Valverde es Kroos por llevar el número 8 ni Bellingham va a romper en 5 por llevar el de Zidane. De hecho Bellingham es, ahora mismo, un problema grave: siendo un llegador se encuentra siempre en el centro de las jugadas, que tienen tres toques más de lo que la velocidad y el sentido del juego requieren ante equipos como el Barcelona, este año el único rival a batir pues, por indigesto que resulte, el Madrid no está para competir con nadie en Europa. Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible: el viento del fútbol cambió hace tiempo y de Tchouaméni o Camavinga no se hacen registas actualizados por más que partan nueces con sus músculos de ébano.

La cuestión de fondo es de autoridad. Si el entrenador no tiene el respaldo de los que mandan, ¿cómo va a mandar? A Carletto se le caían los años y los títulos como para tratarles como un padre. Zidane tenía un charm único en el mundo y contaba con la ventaja de que, cuando lo miraban, no veían a su entrenador sino al ídolo de la infancia. Alonso, sin el incuestionable apoyo institucional, no era nadie a los ojos de una serie de caballeretes que no tienen ni treinta años y todos los vicios ya de los vestuarios ochenteros, que estaban llenos de fumadores, bebedores, crápulas y camorristas.

La sensación es de bucle, o peor: de haber vuelto al panorama que se encontró Mourinho en 2010 al fichar por el Madrid. Pero todos tenemos quince años largos de más sobre las espaldas, empezando por Florentino, y el tufo a caducidad que desprende el Madrid empieza a ser insoportable.

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Madridista de infantería. Practico el anarcomadridismo en mis horas de esparcimiento. Soy el central al que siempre mandan a rematar melones en los descuentos. En Twitter podrán encontrarme como @fantantonio

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11 comentarios en: Vaya papeleta

  1. Artículo impecable. Amén a todo, especialmente lo del tufo a caducidad. Pero caducidad desde lo más alto de la pirámide a lo más bajo.

  2. Bueno, vista la radiografia tampoco la llegada de Zubimendi seria la solución al agujero negro en el centro del campo. No soy tan pesimista en tanto en cuanto ya se ha producido un cambio, por pequeño que sea, y se produce porque el equipo y la temporada importan. Y eso es mejor señal que el inmovilismo.

  3. Y os dejo mi número por si queréis conocerme. Soy un chico simpático, agradable y de buen corazón. Me considero pasivo. Un beso. 665324311

    1. En vez de hacer este ejercicio de patetismo, podrias argumentar algo,si es que no estas conforme con mi opinion...En fin, donde no hay,no hay!

      1. Pero no os hagáis una mala impresión de mi, soy catalán, culé y pasivo, mi color favorito es el malva y mi signo es Piscis. Éste es mi número 665324311.

  4. De lo mejor que he leído últimamente sobre la situación. Que no tiene ninguna pinta de que mejore. Ojalá Arbeloa haga magia, y con los bailes que ya le pide a Vinicius, simplemente, ganemos. Porque el análisis en frio y sus conclusiones es para dejarnos tiesos.

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