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Tras el primer asalto

Tras el primer asalto

Escrito por: Athos Dumas15 febrero, 2018
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Llego a casa, eufórico tras el enorme partido que acabo de contemplar, un partido de los de verdad, con dos equipos de primer nivel jugando a ganar desde el primer momento. Aún obnubilado por el espectáculo, por un Bernabéu caliente, el Bernabéu de las grandes ocasiones, doy vueltas en la cama repasando las mejores jugadas en mi cabeza.

Cometo un gran error y me pongo a repasar crónicas y tertulias radiofónicas comentando el que creía, ingenuamente, que había sido un partidazo. Yo estaba equivocado. Ha sido un bodrio de partido, el PSG nos ha perdonado mil veces. Hemos merecido ser goleados. “Pudo ser una masacre”, llego a leer. Nos han perdonado, pero, a la vez, son una banda desorganizada y dirigida poco menos que por un deshollinador indocumentado. Con unos jugadores que engordan y envejecen por minutos. Pero, ¿hemos ganado? ¿De verdad que ha acabado el partido con un 3-1 favorable a los blancos? ¿O fue todo un sueño, un frenesí? Me sentí como el príncipe Segismundo de Calderón de la Barca, encerrado por su padre en una torre, delirando entre certezas y tinieblas.

El caso es que me puse a navegar por Internet, por páginas extranjeras, la oficial de uefa.com o la francesa de lequipe.fr , y, en efecto, los nuestros habían vencido esa dura batalla. Incluso los franceses reconocían la superioridad merengue y no hacían hincapié en las decisiones arbitrales, dándole nula importancia a la pataleta de Unai Emery, que en lugar de explicar sus errores tácticos, lloraba amargamente sobre su triste sino arbitral, lamentos que hace un año deglutió ante el atraco aytekinesco.

Y vi las estadísticas oficiales del encuentro en la página de UEFA. Posesión parecida (49-51), 17 disparos de los locales frente a 14 de los parisinos, de los cuales 8 a puerta del Madrid por tan solo 4 del PSG. 11 córners contra 4. Prácticamente todas las estadísticas favorecían al Real Madrid: precisión en los pases, jugadas de ataque, duelos directos  en disputas de balones divididos...Y, por supuesto, menos faltas cometidas.

En definitiva, leí, por fin, lo que me había parecido ver contemplando el encuentro desde mi butaca del fondo norte. Los comentaristas de la prensa española hablaban más de la supuesta mano de Ramos que de las segundas tarjetas amarillas perdonadas a Neymar Jr. por su piscinazo ante Nacho o al argentino Lo Celso por la falta cometida sobre Kroos que se señaló como penalti. A nadie le parecía increíble – nadie lo dijo ni lo escribió - que Dani Alves, como en sus mejores tiempos de barcelonista, se fuese a los vestuarios sin una cartulina. También se hablaba de una clarísima falta de Cristiano en el segundo gol, cuando lo cierto es que el defensor francés hizo un “Dani Alves” de manual de Wolfgang Stark, cuando expulsó a Pepe en la semifinal de 2011. Decididamente, hay una realidad paralela que vive en el periodismo patrio. Las portadas de hoy de los diarios de otros países, italianos, portugueses, ingleses, hablan de una lección del Madrid…

El segundo y definitivo asalto no será fácil en el Parc des Princes. El Madrid aún no está en cuartos. Pero es bueno recordar, por enésima vez, que nuestro equipo, aun herido, vilipendiado y despreciado, sigue siendo, con creces, el mejor del universo. Por agallas, por espíritu, por savoir faire, por el escudo.

Con Zinedine Zidane de director de orquesta, un Von Karajan sonriente y tenaz dirigiendo una vez más la “Cabalgata de las Valkirias” en las postrimerías del partido, mientras Emery seguía contemplando en su banquillo cómo se mordían las uñas el Fideo Di María y Javier Pastore. Y pensando en qué le iba a contar esta vez al jeque Al Khelaifi para que le mantuviese unos días más en su puesto. Y, claro, se le ocurrió hablar de Rocchi…Lo mismo podía haber hablado de “Yo hice a Roque III”, hubiese sido igual de absurdo.