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Sin piedad

Sin piedad

Escrito por: Antonino De Mora13 febrero, 2020
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Durante casi tres décadas he vivido con la mayor de las intensidades la rivalidad Madrid-Barça como, supongo, lo ha hecho todo el madridismo que acude a esta web. Sin embargo, nunca entendí muy bien, desde la distancia de un natural del sureste de España, la que había con el Atlético de Madrid, y no fue hasta que me mudé a la capital cuando comencé a darme cuenta de lo que significaba. “Es que la tirria al Atleti se le coge en Madrid, no en las provincias”, como me decía un buen amigo, no sin razón.

A pesar de que, poco a poco, he ido comprendiendo la desavenencia eterna que se cuece en las calles de la ciudad, sigo sin entender cómo es posible que haya seguidores de mi equipo que prefieran que gane una liga el Barça a que lo haga el Atleti, es algo que no me entra en la cabeza. Es quizá por eso, por el resentimiento que la propia ciudad genera entre las dos aficiones, por lo que, creo, muchas veces al Madrid le motiva más ver mal a su vecino que al que, a todas luces, es su verdadero enemigo deportivo.

Y es que si hay algo que me molesta especialmente de mi equipo es que se aplique en destruir al Atleti y, sin embargo, nunca lo haga con el FC Barcelona. Incluso cuando peor está. Durante tantos años que no soy capaz de rememorar.

Recuerdo las temporadas de Ronaldinho o la primera de Guardiola. Vuelvo la vista atrás y me sumerjo en la crisis institucional de la época Calderón y el primer año de Florentino con Pellegrini en el banquillo, y no puedo olvidar cómo por aquel entonces, en ese lustro de miseria y ruindad, en esos tiempos dónde hacíamos el ridículo en Alcorcón o caíamos con un proyecto millonario en octavos de Champions, ellos, el Barça, jugaban contra nosotros como si estuvieran jugando el último partido de su vida… aunque nos sacasen veinte puntos en liga y con un 2-6 incluido. Eso es algo que el Real Madrid es incapaz de hacer o, al menos, hace mucho que no consigue.

Me enerva que este año, como en otros tantos anteriores, donde el FC Barcelona atraviesa una crisis de juego y resultados, donde han despedido a su entrenador, donde Messi no aparece como antaño y hay un divorcio palpable entre directiva y jugadores, la plantilla del Madrid no se conjure para aspirar a ganarlo todo. Me es incomprensible cómo hemos podido caer de la Copa conta un rival menor y en nuestro campo, cómo tan sólo le sacamos tres puntos al peor Barça de la década y cómo da la sensación de que ellos aún pueden ganar todo a lo que aspiran. No me cabe en la cabeza y estoy seguro, porque ya ha ocurrido, que en caso contrario estaríamos ya a diez o doce puntos en el campeonato nacional y hablando de otro año en blanco.

No hay absolutamente nada que pueda envidiar del FC Barcelona, nada. No quiero su historia ni su afición, sus chanchullos políticos ni siquiera a sus grandes futbolistas, únicamente es eso, el aura destructiva hacia su máximo rival y cómo aprovechan siempre que tienen ocasión, siempre que el Madrid está mal, para hacer sangre, para apuntillarlo como un toro agonizante en la plaza, lo que realmente me fascina. Lo decía Ignacio Soprano, uno de los grandes tuiteros que he podido conocer en esa loca red social: “quizá sea por la politización de la entidad, quizá sea cualquier otro factor, pero siempre que juegan contra el Madrid sabiendo que estamos heridos, salen a aniquilarnos por completo”.

Me gustaría que el Real Madrid condujera esa energía visceral que, creo, sí tiene con el Atletico, hacia su eterno rival, que es, por mucho que el sector más castizo de Concha Espina no lo quiera entender, el FC Barcelona. Por historia, presupuesto, títulos y hegemonía es a ellos a quien hay que batir y debería ser contra ellos con los que tendríamos que luchar siempre, con todo y hasta el último suspiro. No dejarlos levantar aunque estén rendidos en el suelo y, sobre todo, aprovechar sus épocas de flaqueza para infligirles todo el daño deportivo que se pueda como ellos históricamente han hecho con nosotros. Y es que a veces, para ser el mejor, no basta con que tú lo hagas bien, hay que conseguir que tu enemigo esté todo lo mal que sea posible.

Antonino De Mora
Antes de nacer yo ya era del Real Madrid. Y habiendo visto jugar a Raúl, Ronaldo, Figo, Zidane, Cristiano y compañía, no entiendo cómo puede haber gente que no lo sea. Es, parafraseando a un grande, "como renunciar voluntariamente a la felicidad".

15 comentarios en: Sin piedad

  1. Antonio. Estás perdido. Tantos años y no has entendido nada. La genética del Barça incluye el antimadridismo. Pero no solo el futbolístico. Se alimentan de agravios. El Madrid no. A veces podemos. Otras no. Así de simple. Cuando nos ganan, nos jode. Pasamos un mal rato. Rememorando internamente un penalty no pitado, aquel remate que rozó el palo y que pudo haber cambiado el partido, etc... Lo lamentamos pero seguimos. La historia nos hace grandes. Los hitos están ahí, en la sala de trofeos más grande del mundo.
    El Atlético es el vecino molesto que crece pero que no termina de hacerlo.
    Una última cosa. Este no es un mal Barcelona. Messi sigue siendo un genio y, nosotros, vamos bien. Pero solo eso. Nuestro entrenador lo dice y lo repite. No hemos ganado nada.
    Ahora empieza lo bueno. Con respeto y cariño.