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Querer querer

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Querer querer

Escrito por: La Galerna5 mayo, 2019
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Hay días en que uno mira las portadas deportivas y quisiera regresar a la cama dos o tres horas más, dos o tres días más. Hay días en que esto de venir a la redacción de La Galerna sólo se hace posible tras un termo de café bien cargado y una buena dosis de extraño amor loco por el oficio, aunque es cierto que el espacio que nos tiene preparado Jesús Bengoechea a los portanalistas tiene sus atractivos. Hay algunos sofás con grandes cojines, no tanto por la comodidad del asiento como por la necesidad de estampar los cojines contra suelo y paredes como medio de contención y autocontrol. También hay máquina de snacks y refrescos, sólo que en lugar de snacks y refrescos, hay pequeñas botellitas de licores como las que sirven en los aviones. También hay un ajedrez, un parchís y su correspondiente oca, sólo que los portanalistas solemos preferir siempre jugar al ahorcado o a la ruleta rusa, que para eso somos portanalistas, coño ya. Todo en ello en una habitación amplia con un gran ventanal, sólo que el Boss nos tiene prohibido abrirlo para -volvemos al principio- evitar tentaciones liberadoras tras ver algunas mañanas las portadas deportivas.

Marca Portada Vinícius 05.05.19

As Portada Vinícius 05.05.19

Mundo Deportivo Portada Alarma 05.05.19

Sport Portada KO 05.05.19

Esto es lo que hay, amics. Dos portadas por el precio de cuatro: dos en Madrid, dos en Barcelona; dos ideas y arranquen ustedes, que para eso es domingo, el pescado de la Liga está vendido y entre elecciones y elecciones no parecen quedar demasiadas neuronas que poner en juego. Mientras en MundoSport lamentan la lesión de Dembélé, enésimo ejemplo de la ingente producción de La Masía por el módico precio de "nos gastamos lo que nos salga de los valors", en MarcAs nos traen de vuelta a Vinícius Jr. Pese a todo, y saben ustedes de sobra que ese todo ha sido realmente todo, nuestro Vini tiene la capacidad de contagiarnos su sonrisa. Si hubo un período de tiempo durante el cual nos mantuvimos agarrados a los posibles de la temporada, fue el período en que Vini jugaba y sonreía, o mejor, el período en que Vini jugaba como sonreía, o jugaba sonríendo, sonreía jugando...

No somos en La Galerna contrarios al gesto adusto de quien luce concentrado antes y durante los partidos, de quien parece salir a jugar como quien hace vigilia en las Termópilas, de quien frunce el ceño en señal de eso que llaman tensión competitiva, pero reconocemos estar más a favor de quien, obedeciendo a la literalidad de la expresión, sale a jugar, con todo lo liberador que tenía eso cuando aún éramos los niños que todavía somos. Estar en el Madrid, jugar en el Madrid, nos parece el mayor de los motivos para sonreír, pero no como quien no sabe dónde está y se ufana y se vuelve casi ridículo mirándose al espejo del vestuario, sino como quien justamente sabe perfectamente dónde está, como quien sabe que no cabe estar en mejor lugar y entonces no puede más que celebrarlo e invitarnos a celebrarlo con él; como quien sale a ganar, sonrisa en ristre, porque se trata de seguir estando en el mejor lugar que se puede estar. Esto de estar en el Madrid es un compromiso con la alegría para que no se agote, para que se renueve, se refresque y se confirme, para que se siga ganando la eterna posibilidad de seguir ganando. Sólo los desnortados confunden este compromiso y esta alegría con ingenuidad o frívolo divertimento; sólo los tristes quieren que el césped sea una oficina con once registradores de la propiedad.

Es por esto que la vuelta de Vinícius, ya intrascendente desde el punto de vista de los resultados de esta temporada, es motivo de que no queramos abrir el ventanal de nuestro espacio en la redacción de La Galerna y de que no haga falta estampar cojines contra el suelo, porque ese joven brasileño ha sido, junto a Benzema, casi el único que nos ha recordado estos últimos meses que hemos venido a no parar de querer venir, de querer ganar, de querer querer.