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¿Por qué somos del Real Madrid?

¿Por qué somos del Real Madrid?

Escrito por: Luis Montero Manglano30 enero, 2026
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Treinta y dos años. Ese es el tiempo que pasó el Real Madrid sin ganar una copa de Europa. Treinta y dos años son muchos años, te dan para construir la catedral de Chartres o para leerte casi entero el diario de David Uclés de cuando se fue a un campamento de verano en 4º de la ESO.

No sé si el madridista actual está preparado para tantos años sin palpar una Copa de Europa. Según lo que se percibe en redes sociales, no parece probable. Quizá me equivoco, pero creo que al madridista del siglo XXI le faltaría temple para soportar esa travesía: acostumbrado al triunfo regular, ya no sabe lo que es vagar por el desierto, lo que es pasar sed, lo que es tener los pies reventados de ampollas de caminar hacia un oasis que se convierte en espejismo en treinta y dos ocasiones.

Sartre decía que no le gustaba sentarse en sillones mullidos porque era una abdicación de su libertad. Mucho me temo que gran parte del madridismo posee, a día de hoy, un culo esclavizado por la suavidad de los cojines del triunfo. Culos indispuestos para soportar la silla de plástico del vagón de tercera, en un viaje cuyo fin es incierto. Más de uno, sospecho, se bajará en la primera estación.

Es fácil ser hincha en la victoria y muy duro serlo en la derrota. Es en esos momentos cuando cabría preguntarse: ¿por qué somos madridistas? La respuesta es importante porque es lo que nos dará fuerzas para resistir hasta que regresen las vacas gordas, mugiendo satisfechas y con Copas de Europa por cencerros.

Gol de Bale a Pinto frente a Bartra.

Yo me hice madridista cuando vi cabalgar a Gareth Bale en Mestalla. A veces me atormenta la idea de que si Bale hubiera jugado en el Barça yo hoy podría ser culé; pero luego me doy cuenta de que eso habría sido del todo imposible. En primer lugar, porque el hijo de doña Debbie jamás habría firmado por el club de Negreira; de haber tenido esa tentación, doña Debbie lo habría llevado a gorrazos desde Merthyr Tydfil hasta Llanfairpwllgwyngyll, condado de Gwyned, y luego le habría mandado a la cama sin cenar. Por otro lado, estoy casi seguro de que, con Gareth o sin él, mi raciocinio habría acabado llevándome hacia el madridismo. Y lo estoy por lo que le ocurrió hace tiempo a un príncipe de la Rus de Kiev.

¿somos madridistas porque siempre ganamos? No. En realidad, lo somos porque siempre creemos que vamos a ganar: eso es lo que nos hace únicos. Las derrotas no nos duelen: nos sorprenden

A finales del siglo X, el príncipe Vladimir de Kiev decidió abandonar el paganismo y abrazar una religión monoteísta al creer que así sería tomado en serio por los demás reinos. Como quiera que no tenía claro cuál profesar (catolicismo, cristianismo ortodoxo o islam) optó por una medida bastante razonable: hizo una encuesta a los candidatos. De modo que el buen príncipe Vladimir envió una serie de preguntas al papa de Roma, al patriarca de Constantinopla y al califa de Bagdad para, en base a sus respuestas, decidir qué religión era más aceptable para el pueblo ruso.

Yo podría haber tomado el ejemplo del príncipe Vladimir para escoger mis amores futbolísticos y, estoy seguro, habría sido madridista. Habría descartado seguramente al Barcelona dadas mis escasas intenciones de hacerme hincha de una organización más cercana al Cartel de Sinaloa que a un club deportivo. Llámenme raro, pero encuentro escaso atractivo en celebrar los triunfos de mi equipo si sé que han pagado a los árbitros para facilitarlos. Le quita mucha gracia al asunto.

Negreira ya sale sin calentar

La alternativa de ser del Atlético de Madrid tampoco me habría entusiasmado. Ser aficionado el Atleti carece de emoción porque nadie en ese club tiene serias intenciones de aspirar a la grandeza, empezando por su directiva y terminando en su afición, para la que la victoria o la derrota es indiferente. En el caso de los primeros, porque su atención está centrada, sobre todo, en el aumento de sus cuentas corrientes; y, en el caso de los segundos, porque parece que el siemple hecho de ser rojiblancos durante los 90 minutos que dura un partido ya colma de sobra sus ambiciones. No es que me parezca mal, pero resulta poco emocionante. El hincha del atleti casi nunca cree en serio que su equipo vaya a hacer algo importante, parece, de hecho, como si hubiera interiorizado que no lo necesita porque se vive muy cómodo en la épica de la derrota. Es la suya una extraña mezcla entre hooliganismo e indiferencia, casi lovecraftiana por lo que tiene de inconcebible, que me resultaría imposible de alcanzar.

El príncipe Vladimir rehusó convertirse al islam cuando se enteró de que el Corán prohibía el alcohol. ¿Adiós al vodka? ¿En Rusia? La respuesta fue un “niet” del tamaño del Kremlin. Desechada la fe de Mahoma, a Vladimir le quedó decidir entre el catolicismo y el cristianismo ortodoxo. Para él fue sencillo; primero, porque el papa no se tomó la molestia de responder a su cuestionario y, segundo, porque los emisarios que Vladimir envió a Constantinopla quedaron hipnotizados por el esplendor, la maravilla y la magnificencia de las misas de la catedral Santa Sofía. Aquella, tovarich, tenía que ser sin duda la religión verdadera: una fe triunfal, dorada y magnífica; digna de quien cree que en esta vida se puede intuir la grandeza. Y, desde entonces, los rusos se hicieron ortodoxos.

El Real Madrid es como una misa en Santa Sofía. El devoto que asiste a ella (o, al menos, el que lo hacía en tiempos del príncipe Vladimir) tiene la certeza de que existe un Paraíso, aunque no lo haya visto nunca.

¿Por qué somos madridistas? “Porque ganamos siempre”. Respuesta incorrecta. Si lo somos por eso, nuestro madridismo es débil y falsario, porque el Madrid no gana siempre; de hecho, suele perder bastante. A veces durante treinta y dos años. Por lo tanto, sería conveniente reformular la cuestión: ¿somos madridistas porque siempre ganamos? No. En realidad, lo somos porque siempre creemos que vamos a ganar: eso es lo que nos hace únicos. Las derrotas no nos duelen: nos sorprenden. No importa cuántas goleadas encajemos en un partido, no importa lo mal que juguemos, siempre creemos que la victoria llegará en el próximo encuentro, en la próxima jornada. Creemos en la victoria más allá de toda racionalidad, más allá de todo pesimismo.

Acudimos a cada partido con la fervorosa convicción de que no vamos a perder, aunque juguemos sin defensas, aunque juguemos sin portero, aunque todas las fuerzas de la naturaleza se unan en nuestra contra, se abran las nubes y la mano de Dios nos señale y diga: “os va a golear hasta el utillero”; nosotros no, nosotros pensamos que el triunfo es más posible cuando menos sentido tiene. Y eso es bueno. Es lo que nos hace únicos, es, de hecho, lo que hace que obtengamos la victoria de vez en cuando: la certeza de que está a nuestro alcance. No es la autoexigencia lo que nos convierte en madridistas, es la fe.

Solo cuando se abandona esa certeza nos convertimos en otra cosa. ¿En cuál? No lo sé. Quizá en hinchas del Atleti, que nunca creen en serio que su equipo vaya a hacer algo memorable… O tal vez en extraños entes pseudomadridistas que dan más pábulo a una cuenta anónima de redes sociales, de esas que juran que Jude Bellingham se baña en ron-cola todas las noches, que al hecho de que, contra todo pronóstico, el equipo puede obtener victorias insospechadas; a pesar de que ninguno de nosotros hemos visto a Jude cerrando piano bares, más escurrido que la aceituna de un Martini, pero sí hemos visto hacer cosas extraordinarias al Real Madrid cuando todos lo daban por muerto.

Se avecinan días complicados para nuestro devenir deportivo. Serán mucho más fáciles de soportar si no olvidamos esta sencilla cuestión: somos madridistas porque creemos (no: porque sabemos) que, siempre, el próximo partido será el más memorable de nuestras vidas.

 

 

Luis Montero Manglano
Novelista. Editor. Profesor de Historia del Arte.

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27 comentarios en: ¿Por qué somos del Real Madrid?

  1. Yo soy una de esas Madridistas que con paciencia infinita sufrí la travesía del desierto entre la sexta y la séptima . Pues desde que tuve 7 años en el año de1954 mi sentimiento hacia el mejor Club del mundo ha sido una constante en mi vida

    HALA MADRID

  2. Bravo. Bravo. Bravo.
    Muchas gracias, Luis, tu pluma nos señala el camino.
    Hasta el final, vamos Real!

  3. Efectivamente se es madridista no porque el Madrid haya ganado 15 Copas de Europa, se es madridista porque queremos ganar la decimosexta y no pararemos hasta conseguirlo y cuando se consiga el objetivo será la decimoséptima... pero que nadie piense que el camino es fácil.

  4. Difícil explicarlo mejor. De este recodo o salimos unidos o nos hundimos separados. El Madrid necesita de todos.

  5. Excelente articulo pero yo me pregunto si con solo desear y esperar por lo mejor, lo mejor llegara, como casi siempre parecía pasar. Este presente se presenta distinto, se necesita algo más y sobretodo aprovechar las oportunidades. Teniendo el mejor estadio del mundo, parece claro que no se tiene el mejor equipo posible y, lo malo, se siguen desperdiciando oportunidades como el mercado de invierno cuando todos, y es que todos, se refuerzan, aun no teniendo las necesidades del RM.

    Ojalá salga bien, pero Pinto no es el fichaje, Pinto ya estaba aquí, ni Carvajal ni Trend, ni...., todos estaban aquí. Hay que apuntar a lo más alto sin tener que tirar temporadas como la actual. Los chicos claramente son unos grandes futbolistas pero aun están inmaduros y otros están lejos de tener la personalidad para ser lideres, no menos capitanes. Faltan los Ramos, Modric o Kroos, como también faltan jugadores en los puestos que dejaron. Desperdiciar una nueva champions o incluso liga, por no fichar (aunque sean cesiones hasta verano) parece un ejercicio de suficiencia desmedida, de autocomplacencia. Esperemos lo mejor.

  6. Vastic, si te sirve, yo creo en ti, en tu madridista honestidad y en tu lucha por no ser censurado.

  7. Somos del Madrid porque amamos la excelencia, gozamos de un espíritu crítico y no nos cansamos de ganar.

  8. Una plantilla mal confeccionada y con carencias fundamentales, fichajes fallidos, lesiones graves constantes, jugadores que ya lo han dado todo en el mundo del fútbol y que ya no tienen ni salud, ni ambición, ni hambre y, sobre todo, un vestuario caprichoso y endiosado, que con la permisividad de la directiva, tiene más poder que los propios entrenadores y hacen lo que les viene en gana... lo único que pueden inspirar a los madridistas con dos dedos de frente es un año perdido y un futuro muy negro e incierto. Malos tiempos se avecinan. Para los que tengan memoria, que recuerden la situación del club cuando Florentino Pérez dimitió en el pasado.

    1. No me parece que la situación sea como el fin de los galácticos aunque alguna cosa común pueda haber, todo depende del verano que haga la directiva independientemente de que se pueda rascar algo (liga) éste año, eso sí, sabemos que la regularidad y consistencia en los títulos va a depender de los jugadores y no del entrenador, salvo que de aquí a unos años la plantilla sea muy distinta y el perfil del jugador muy distinto al que ha tenido el Madrid en los últimos tiempos, que no lo creo.

    2. De qué directiva habláis? Os referís a esos ancianos que se quitan el respirador para asistir a las juntas? El único responsable es el ser superior que ha destrozado el equipo fichando por cantidades desorbitadas a gente que no tienen nivel ni para el Castilla. Keilor Navas, Carvajal, Ramos, Varane, Casemiro,Kroos, Madrid, Cristiano, Benzema, Baleares. De los actuales sólo Kilian y el portero lo igualan o,en el caso del portero, lo mejora.Flope dimisión!!

  9. Me gustaría matizar ese mantra que se extiende por las redes de los 32 años sin ganar la copa de Europa. Yo también lo viví, pero es que entonces era mucho más difícil ya que había que hacer dos años excelentes, liga y copa de Europa. Si no eras campeón de liga no jugabas. Y ya sabemos lo complicado que es que el Madrid haga dos años seguidos buenos. Ahora juegas todos los años. No tiene nada que ver.

  10. Por cierto, Lorenzo Sanz ganó dos copas de Europa después de 32 años y los socios decidieron votar a Florentino. Esa visión exigente y autocrítica nos llevó al futuro. No lo olvidemos.

    1. A Florentino sw le votó cuando se destapó el fichaje de Figo. No olvidemos que contra el impresentable Mendoza perdió

      1. No se trataba de un fichaje Yebrita, el día en que se cayó la portería del Bernabéu muchos socios despertamos. No tenía nada que ver con la copa de europa que acabábamos de ganar. Florentino hablaba del club que queríamos, el que soñábamos.

        1. Pues bien que cerrasteis los ojos cuando Florentino os propuso cambiar los estatutos por si se presentaba alguien muy malo que traería la peste o algo peor. Ahora cualquiera que quiera entrar tiene que pasar por su visto bueno, con lo que pueda conllevar.

  11. Excelente columna. Excelente pluma!

    Soy madridista porque comparto la visión de Don Santiago Bernabéu, ser el mejor club del mundo. El más ganador. Cuya misión es conquistar la gloria!

    Entendiendo, que No se puede ganar Todo, ni se puede ganar siempre!

    I just believe it!

    HALA MADRID Y NADA MÁS!

  12. Gran artículo. Efectivamente, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida..... Y nada más.

  13. Aguantar la frustración de no ganar apenas partidos durante estas dos últimas temporadas es duro.
    Disimular el dolor que provoca perder las finales a las que se llega o ni siquiera alcanzarlas, es una tarea imposible.
    Ver qué tu máximo y corrupto rival nacional, es enjabonado por los grupos mediáticos es muy triste.
    Sin embargo, lo que más daño hace es que los jugadores de tu equipo no muestren pundonor en el campo partido a partido y luego traten de fingir que ignoran las razones del desastre.

  14. Ser hoy del Real Madrid es desear que a este equipo le coja cuánto antes Xosé Mourinho, un entrenador muy responsable y del que los jugadores captan su afectividad sincera.
    Por si fuera poco es prácticamente el único entrenador que mantiene una longeva y fluida relación de mutuo aprecio con nuestro presidente Florentino Pérez y además su capacidad para implicar a un grupo de jugadores en un colectivo al servicio del bien común del equipo, es proverbial.

  15. Me encanta el olor a miedo en la Galerna por la mañana por si hay pitada y gritos de dimisión al palco

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Joan Gaspart, contigo empezó todo.

#portanálisis (aunque las portadas oculten lo importante)

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⭐️ 𝐋𝐨𝐬 𝟔𝟓 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐖𝐚𝐥𝐭𝐞𝐫 𝐒𝐳𝐜𝐳𝐞𝐫𝐛𝐢𝐚𝐤

El 8 de febrero de 1976, anotó 65 puntos en un partido entre @RMBaloncesto y Breogán.

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