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Once razones para querer a Gareth

Once razones para querer a Gareth

Escrito por: José Luis S. Ortiz8 julio, 2016
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Aunque les parezca lo contrario, no soy mitómano, no me gustan los ídolos. Sí les reconozco cierta debilidad por los patitos feos. Sobre todo cuando veo que ciertos intereses bastardos nos quieren hacer pasar por patito feo a un majestuoso cisne. Cuando ocurre eso, la mosca empieza a zumbarme detrás de la oreja. Entonces, soy capaz de cualquier cosa. Soy capaz de, caña de cerveza en mano, debidamente pertrechado y acodado en la barra del bar, sacar mi mejor argumentario y acabar con cualquier oponente. Hoy rescataré la munición gruesa que ayer mismo empleé contra un pipero y, sin embargo, amigo, mientras caña de cerveza iba y caña de cerveza venía. Empiezo por el final:

-La Eurocopa. Me afecta poco esta competición, en tanto en cuanto mi interés por los campeonatos de selecciones no es que haya decaído, no, es que se ha convertido en motivo para soltar el mando a distancia y que otros decidan. Con independencia de Gales y el extraordinario torneo que ha hecho, a mí, como simple aficionado madridista, lo que me parece más reseñable, como a cualquiera de ustedes, ha sido la capacidad de nuestro amigo Gareth para convertir un equipo manifiestamente mejorable en un equipo estimable. Y aquí procedo a dar rienda suelta a mi mala leche: ¿qué podría haber hecho Gareth Bale con un equipo como Argentina a su disposición? Tal vez los diegotorreses o los aritzesgabilondos de la Prisa de la Ouija, entre redbull y redbull con frutas del bosque, pudieran contestar a esa inocente pregunta.

No estoy diciendo que Gareth Bale sea mejor futbolista que Messi. Si digo que Bale es un tipo normal y que Messi no es un tipo normal. Digo que un tipo como Bale da toda la sensación de ser un tipo con el que te puedes ir a tomar unas pintas y tener una conversación sobre lo que sea. Digo que irse de bureo con Messi sería como irse de paseo con una maceta. Y concluyo diciendo que ese tipo de cosas, y esa forma de ser, que va mucho más allá de lo meramente futbolístico, influye en un vestuario en el que hay albañiles, aparejadores y algún arquitecto. En Gales a Bale le dejan y ha demostrado que sabe. En el Madrid este año ha empezado a demostrarlo y hemos visto lo que ha hecho los últimos partidos de liga. El devenir normal de los acontecimientos es que Bale termine por ejercer en el Madrid lo mismo que en Gales.

-La Champions y el penalti del cojo. Hecho que demuestra mucho más de lo que parece. Se le agradece su personalidad y determinación, sobre todo en el estado físico en el que estaba. Pero ahí hubo mucho más. Si Bale hubiera fallado dicho penalti y el Madrid no hubiera ganado la Champions por culpa de su fallo, Bale no hubiera salido vivo de España o mejor, no hubiera podido entrar en España. Imagínense al segurolismo, al relañismo o al manolismo hozando. Perdonen la metáfora, pero como gorrinos en charco de mierda, oigan. Así pues, no solo fue cuestión de personalidad y determinación. Fue un acto de temeridad. Puede que yo esté equivocado o puede que no, pero tengo para mí que en ese penalti, Bale se jugó su carrera en el Madrid, porque todos sabemos lo que hubiera pasado a continuación. Fue un acto de medalla de honor del Congreso de los Estados Unidos. Quédense con eso. Quédense con lo que hubiera ocurrido si el amigo Gareth hubiera fallado. Piénsenlo, medítenlo y valoren el penalti del cojo como merece. Valoren la mentalidad que se esconde detrás de ese penalti. Y si alguno de ustedes, alguna vez le silbó, rece un par o tres de rosarios.

-Las finales. Casualidad o causalidad, el tipo siempre aparece en la finales. Los hay que nunca aparecen en las finales, los hay que puede que sí o puede que no y los hay que aparecen siempre y en los momentos cruciales. Pues eso. Denme una final y denle el dorsal 11 a Bale. Cuanta más presión más presencia. No miraré a nadie porque no es el momento ni la ocasión. En la Undécima fue el mejor durante los 90 minutos y entre él y Casemiro soportaron al Madrid (de lo que ha hecho con Gales, jugando como finales todos sus partidos, ni cuento). Todo ello al margen del valor emotivo de su penalti y la testosterona que desparramó por el césped en la prórroga y en el citado penalti. Después vinieron los calambres. Todos sabemos que él es un velocista y todos sabemos cómo suelen acabar los calambres de los velocistas si no paran en el momento adecuado.

-Profesional. Gales vs Madrid. A pesar de todo lo apuntado en el anterior apartado, ahí se mantuvo poniendo en riesgo la fase final de una Eurocopa con su país que, por si fuera poco, iba a jugar (ya jugada y exitosamente) por primera vez en toda su historia, siendo él su líder. Imagínense lo que se podría haber dicho de él en los tabloides ingleses (que no galeses) por el riesgo que corrió. Ciertos intereses bastardos llegaron a decir de él que era un flojo que no aguantaba ni la picadura de un mosquito. Con ese detalle nos dio una hostia a mano abierta a todos aquellos que alguna vez dudamos de su profesionalidad en favor de su país. Yo rezaré un rosario a modo de penitencia. Y nuevamente, quédense con el detalle y con la mentalidad que se esconde detrás.

-¿Uno más? Con él sano, la liga pintaba bien, incluso con Benítez. Puede que sea coincidencia o puede que no, lo cierto es que, partido arriba partido abajo, la fase apestosa del Madrid coincidió con su ausencia por lesión o baja forma por estar recién salido de una de ellas. Apareció al final y tuvo mucho que ver en esa ristra de 12 partidos seguidos ganando. Siendo, en muchos de esos partidos, el mejor jugador del Madrid y el único de la famosa BBC en condiciones de jugar. Habría que decir que, de hecho, si el Madrid llegó al último partido vivo fue, en gran parte, por él. Creo que es un aspecto que debería ser mucho más reseñado, pero no lo será, tal vez, por mor de esos intereses bastardos de orígenes bastardos que todos conocemos. Así pues, pareciera ser que sin él la cosa suele pintar mal. Sin embargo con él, pero sin otros, pareciera ser que la cosa pinta mejor. Y que cada cual interprete lo que quiera. Yo, por mi cuenta y riesgo, digo que si Bale hubiera jugado 30/32 partidos de liga, ésta no se le hubiera escapado al Madrid, ni así Clos Gómez mediante.

-Un tipo maduro. O eso es lo que parece, que no es poco. Sabe, o parece saber, cómo debe comportarse un jugador del Real Madrid en todo momento. Se va a Gales y no se le conoce ni una sola gilipollez dicha a cualquier panfleto, emisora de radio o TV. Y sigo sin querer mirar a ningún colombiano. Y motivos para largar ha tenido más o muchos más. Solo con haber contado el trato que se le ha dado aquí, por parte del dizque periodismo español, hubiera tenido para rellenar varios periódicos o para hacer un reality show de semanas de duración. Ha sido fundamental en todos los títulos conseguidos por el Madrid y no ha pedido ni una sola renovación de contrato. Mejor no recordar el precio que ha tenido que pagar el club por cierto gol de cierto jugador español. Con los tiempos que corren, eso vale tanto como un fichaje nuevo cada año. Acaban los partidos y se queda en el centro del campo agradeciendo al público su apoyo, incluso en aquel período en el que la pintaban calva. A pesar del desprecio que ha recibido sin motivo, ahí le tenemos, inasequible al desaliento. Siempre agradecido y agradeciendo. Mira tú que si al final el señorío consistiera en cosas como esas…unos mandando a tomar por culo a su afición y otros agradecidos por nada y agradeciendo nada. Ay, ay, ay…las Leyendas y tal.

-Un caso único. Me reitero: su mentalidad. Nada más aterrizar en Madrid, el exMarca de exCampillo le estaba preparando la portada de la hernia. Después aconteció todo lo que ustedes ya saben y que no vale la pena repetir. Finalmente, la campaña consiguió su objetivo y el amigo Gareth terminó siendo abucheado por esa parte del público del Bernabéu tan experta y tan poco influenciable. El Manchester llamando a su puerta, o eso dicen. Y él, mientras tanto, entrenando como un profesional y viendo como otros, bastante menos profesionales que él, eran jaleados y adorados como Leyendas. Sigo sin mirar a nadie. Sí, reconózcanlo, cualquiera de ustedes (y yo) hubiéramos cogido el primer avión a Cardiff y, una vez allí, nos hubiéramos puesto las botas repartiendo hostias y mandobles. En las condiciones expuestas, era carne de cañón de devolución. Lo hemos visto muchas veces y con la infinitesimal parte de presión en contra. Y sin embargo, ahí lo tienen. El tipo tiene una mentalidad de vibranio. Nada parece haberle afectado. Estando en forma, no le recuerdo un solo partido malo este año. Estoy convencido de que si ahora Florentino hiciera una de esas encuestas, que tanto le gustan, preguntando a la afición sobre cuál sería el jugador al que ellos NUNCA venderían, nuestro amigo Gareth figuraría en el pódium de honor, si no el primero. Él solito, nunca mejor dicho, se lo ha ganado.

-Un tipo normal. Lo más exótico que luce es la coleta. Por decir algo. Motivo por el cual también ha sido criticado. Cualquiera de ustedes, o yo mismo, bien podríamos ser Gareth Bale. No tiene gritos tarzanescos, no va de macho alfa ni hace extraños y llamativos gestos, no se le conocen feos asuntos judiciales ni multas por ir a 300 km por hora por la M40, que se sepa tampoco ha sido perseguido por la policía hasta Valdebebas, ni ha advertido a unos municipales que cuidado con él, no cuelga extrañas fotos/videos en las redes sociales, su piel no parece un mapamundi y es uno de esos pocos jugadores de los que no sabemos si tiene tableta, pectorales, bíceps o tríceps de culturista. Eso sí, le gusta el golf, motivo por el cual también ha sido criticado, siendo acusado de mal profesional por ello. Por el contrario, todos sabemos que hay en la primera plantilla del Madrid un jugador al que le gusta practicar el noble arte del toreo (y lo practica con el conocimiento y el silencio del dizque periodismo deportivo español) y no pasa nada (ni pasará). Gareth es tan normal que, el muy gilipollas, tiene dos hijas con su novia de toda la vida. Es decir, como casi cualquiera de nosotros. Vimos a su familia el día de la presentación y nunca más se supo. Si yo les pregunto ahora mismo que quién es La Paqui, La Sara o La Pilar estoy seguro de que ni uno de ustedes fallaría la respuesta.

-El enemigo del dizque periodismo. Esta es una de mis favoritas. No sé las razones por las que el dizque periodismo odia tanto a un tipo tan poco odiable como Gareth, pero lo cierto es que le odian. No defrauda a Hacienda, no muerde a sus rivales, no viste como un espantapájaros, nunca se ha “tocado” mientras se retiraba al ser sustituido, no es sucio, no es piscinero, no práctica la nocturnidad y su papá (que se sepa) no pide lupanares mientras se negocia lo de su hijo. Es un hecho realmente curioso porque no se me ocurre ejemplo de persona menos odiable que el bueno de Gareth. Pero, oigan, que no se han cortado ni un pelo. Hubo uno que le mandó al terapeuta mientras narraba (¿) un partido del Madrid contra el Elche. Eso, entre otras muchas cosas. Al final, tanto odio tan mal disimulado ha terminado por dar la clave de todo este asunto: el miserable comportamiento de la prensa con este chaval solo esconde el odio hacia otro; sí, hacia el que lo fichó. Así pues, dado el poco aprecio que le tengo al 98.37% de la profesión periodística furbolera, he decidido aplicar el viejo principio aquel de que el enemigo (Bale) de mi enemigo (el furbolperiodismo) es mi amigo. Ser una de las personas más repudiadas del dizque periodismo deportivo español, lejos de ser una traba, yo la considero una gran virtud. Un motivo más para quererle, éste, para quererle mucho más.

gareth-heart

-Un jugador formidable. Un jugador formidable con un solo problema: las lesiones. Esperemos que este año le proporcionen una buena preparación, su entrenador le proteja de los minutos de la basura (cosa que este año hemos visto que sí ha hecho) y de los partidos innecesarios y, ya puestos a pedir, que no le fuercen reapariciones innecesarias. De paso, tampoco estaría de más, que él mismo se ahorrase algún partido intrascendente con su selección una vez conseguidos los objetivos. Lo tiene todo. Potencia, mentalidad, velocidad, resistencia, regate, técnica, goles y remates de todos los colores, solo le ha faltado haber marcado algún gol con…bueno, rellenen los puntos suspensivos con lo que quieran. A más a más, añado por mi cuenta una florentinada: al margen de todo lo anterior, tiene marketing, tiene imagen, vende camisetas y da el tipo en todo aquello que a Florentino tanto parece gustarle. Este sí parece el yerno de España…o de Gales.

-La burrada. Lo que viene a continuación a muchos no les gustará porque pensarán, puede que con toda la razón del mundo, que me he pasado trescientos pueblos. Lo siento, es lo que pienso. Mediten por un momento que virtud es la que más han valorado del Madrid a lo largo de su gloriosa historia. Sí, eso mismo. Yo lo describiré a mí manera y torpemente. La capacidad única para pelear y luchar en las condiciones más adversas. Ni modelos, ni tiqui-tiquis, ni toque-toques, ni intensos, ni leches. Contra todos y contra todo. Es la prórroga de Milán con ocho jugadores y medio frente al cholismo, que terminó derivando en minicholismo, creo yo, ante esa irredenta actitud. En esa prórroga, sin goles y con poco fútbol, se sintetizan los más de cien años de historia del Madrid. La lucha en las condiciones más adversas sin dar un paso atrás y sin dejarse apabullar. Eso mismo, exactamente eso, es lo que nos ha demostrado el amigo Gareth en los tres años que lleva entre nosotros. Contra todos y contra todo. Contra los rivales, contra el dizque periodismo deportivo, contra su propia afición y, a veces, contra el extraño comportamiento de alguno de sus compañeros. Por eso, para mí, este Gareth, en el momento actual, representa al tí