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 Once jornadas con Real Madrid

 Once jornadas con Real Madrid

Escrito por: Van Cleef13 marzo, 2019
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Miguel Delibes nos obsequió con la genial obra "Cinco horas con Mario", gracias a la cual también Lola Herrera nos regaló unas interpretaciones en el teatro para el recuerdo. Uno de esos monólogos que pasan a la historia con todo merecimiento.

Pero ¿qué tiene que ver esta pieza literaria con el Real Madrid? En estos momentos, más de lo que podría parecer. Aunque para poder relacionarlo hay que hacer una comparativa de personajes que acabará esclareciéndolo todo.

Casi toda la composición de la obra se expresa por boca de la única protagonista del monólogo, Carmen Sotillo. Así pues, se podría establecer como una primera relación de identidades las de Delibes y la propia Carmen, a la que el autor traspasa sus propias ideas y reflexiones.

Miguel Delibes = Carmen Sotillo

Siguiendo con la correlación, ahora conviene equiparar, para constituir el vínculo, a Carmen Sotillo con la prensa deportiva de este país.

Carmen Sotillo = Prensa Deportiva

Falta el personaje principal, en torno al cual gira el argumento de la obra: Mario.

Lamentablemente, está muerto. Y solo podemos observar en escena el ataúd en el que reposa su cuerpo. Pero eso no es ningún problema para establecer la siguiente y última conexión:

Mario = Real Madrid

Al fin y al cabo, al Madrid se le da por muerto muy a menudo...

Una vez definidos los escasos personajes, podemos resumir el argumento de la función más o menos de la siguiente manera:

Después de despedirse de los asistentes al velatorio, Prensa Deportiva se queda a solas con el cadáver de su difunto Real Madrid. Y comienza aquí su soliloquio de once semanas de duración. En él no faltan los recuerdos de los buenos momentos que ambos vivieron juntos, aunque reconoce con pesar que fueron muy pocos, en comparación con aquellos otros bastante más insatisfactorios. Le reprocha amargamente su falta de juego y su poca ambición en la vida-Liga, motivo por el cual, queda ella ahora sola y desamparada ante el resto de equipos, de los cuales no sabe ni qué decir ni cómo comportarse ante ellos. ¿Podrá ella recriminarles con la misma facilidad con que se lo hacía a él? De vez en cuando, ella echa un vistazo a la letra de los himnos de Real Madrid, que para él constituían algo casi parecido a una Biblia particular y cuyas citas ella no acaba de entender. Le reprocha póstumamente su falta de moralidad y el desdén con que la solía tratar. "¿Qué habré hecho yo para recibir tanto desdén...?". Se lamenta ante la perspectiva de un largo período de tiempo sin Real Madrid, al que poder achacar todos los males de la sociedad que la rodea. "¿Por qué me has dejado tan sola en esta triste Liga?", pregunta afligida al féretro presente. "¿Por qué te has ido tan pronto?", vuelve a preguntar, sin dejar de tener la evidente certeza de que ella misma es muy culpable de las vicisitudes ocurridas para tan pronta ida...

Y así irán transcurriendo esas once jornadas de continuos lamentos y regañinas póstumas hacia el difunto.

Alguien podría preguntarse por qué el argumento trata exclusivamente sobre una persona que ya no está. ¿Por qué no dedicarlo a los que le rodeaban y permanecen aún con vida? A sus parientes, vecinos, amigos, enemigos... ¿Por qué no dedicar las energías y el talento del autor a hablar sobre ellos? ¿Por qué no ocupar ese espacio y ese tiempo a opinar acerca de Atlético, Barça, Sevilla, Valencia o Villarreal? ¿Será porque de algún modo no resulta tan rentable...?

Pregúntenselo a Miguel Delibes. Pero todo hace pensar que lo que le espera al Real Madrid en estas once jornadas de Liga no es un respiro por parte de Prensa Deportiva. No le dejará en paz. Seguirá hablando de él, aunque ya no cuente para ninguna competición presente. No le dejará en paz, porque no puede hacerlo.

La función parece estar a punto de finalizar, con la ostensible resignación de Prensa pensando en cómo tendrá que ingeniárselas para continuar hablando de un Mario-Madrid ya extinto y acabado. En qué argumentos habrá de sacarse de la manga para seguir diciendo acerca de él... Cuando de pronto, el guion da un vuelco de ciento ochenta grados al agregarse una palabra más, como si el alfabeto se rebelase queriendo añadir a la obra su última letra: la Z, de Zidane.

Y el espíritu de Zizou parece introducirse en el cuerpo yacente del ataúd, haciendo que Real Madrid se incorpore, gire la cabeza hacia Prensa Deportiva y le dirija una interrogativa mirada, como diciendo: "¿Todavía estás aquí...?"

Y el regocijo de Prensa es patente y notorio, pues el panorama se despeja y parece hacerse la luz. Aquí está de nuevo Real Madrid, del que podrá seguir especulando y elucubrando durante mucho tiempo y a todas horas, por más que hubiera parecido no interesar ya a nadie...

Madridista perdido y sin deseos de ser encontrado. Le gusta usar todos los sentidos, aunque carece por completo del común y el del humor.