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Merci, Zizou

Merci, Zizou

Escrito por: Athos Dumas31 mayo, 2018
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En 15 años como presidente, en dos etapas distintas, la mejor decisión de Florentino Pérez, a mi juicio, la tomó un 4 de enero de 2016, justo al día siguiente de un empate del Real Madrid en Valencia 2-2. En aquél entonces, llovía sobre mojado. Aún coleaba un nefasto 0-4 en noviembre ante el FC Barcelona (con un centro del campo formado por Modric-Kroos-James y Casemiro en el banquillo), y una lamentable eliminación de Copa ante el Cádiz por alineación indebida. Todo ello aderezado con unas más que conocidas tensiones dentro del vestuario.

Florentino Pérez, esa misma mañana, tomó una decisión que a la totalidad de la prensa y a la mayoría de los aficionados nos pareció en unos casos arriesgadísima, y en otros, un auténtico sinsentido. El presidente se decantó por Zinedine Zidane como primer entrenador, una leyenda del equipo desde 2001 a 2006, Balón de Oro, campeón de todos los trofeos habidos y por haber como jugador, tanto en la selección de Francia como en sus clubs (Juventus y Real Madrid). Pero con nula (o casi nula) experiencia como entrenador de fútbol. La decisión del presidente era de las de “a todo o nada”, y ya había numerosas voces que auguraban que aquello iba a suponer la segunda salida de Pérez como presidente (tras su dimisión en 2006) y una crisis institucional del Real Madrid digna del Apocalipsis de San Juan.

Quizás la decisión fue una locura, pero qué bendita locura. En 29 meses como entrenador, resumamos sus estadísticas: 149 partidos jugados, 104 ganados, 29 empatados, 16 perdidos; 293 goles marcados (2,64 por partido), 160 encajados. Y lo más importante, 9 títulos cosechados de 13 (perdió 2 ligas, la primera a punto de coronarse tras recuperar más de 10 puntos al líder Barcelona y también 2 copas del Rey, el único trofeo que no ha logrado conseguir). En tan solo 2 años y medio ya está en la historia del Real Madrid como el segundo entrenador con mejor palmarés, solo detrás del mítico Miguel Muñoz, ganador de 14 títulos, eso sí, en 15 años llevando las riendas del primer equipo.

Zidane ya está en la historia, no solo del Real Madrid, sino del fútbol mundial como técnico. Sólo él ha sido capaz de llevar a su club a ganar 3 UEFA Champions League consecutivas, hito inconmensurable y único, lo cual significa entre otras cosas haber superado con éxito 9 eliminatorias (octavos, cuartos y semifinales) en 3 años. Y todo eso ante rivales de primer orden como la Juventus (2 veces), el Bayern de Múnich (2 veces), el Atlético de Madrid (2 veces), el Liverpool, el PSG, el Manchester City, la Roma…

Hay muchos que tras su primera campaña y media en la que el equipo brilló con luz propia le han (le hemos) reprochado una trayectoria bastante mediocre en las competiciones domésticas, acabando en 2017-18 a 17 puntos del Barcelona y con una sonada eliminación – en casa – ante el Leganés en Copa. Precisamente éste fue el partido de peor recuerdo de Zidane según confesó hoy mismo. Zizou, como máximo responsable del primer equipo, indudablemente tuvo una buena parte de responsabilidad de la mala marcha en ambas competiciones. Puede que, de hecho, ésta haya sido una de las causas principales por las que se decidió a presentar su dimisión, ya que había sido incapaz, a diferencia del año anterior, de mantener la tensión competitiva en España, pues en Europa el equipo daba una excelente imagen. No está de más recordar que, por segunda vez, Zidane regala contratos firmados a su querido club: 1 año en 2006 como jugador, 2 años ahora como entrenador, dado que hace unos meses había sellado su prolongación hasta junio de 2020. Nadie ha hecho eso nunca en el Real Madrid, por eso estamos hablando de un ser único y excepcional.

Zidane ha acabado agotado tras 29 meses en el cargo. En la rueda de prensa de despedida, pronunció en varias ocasiones la palabra “desgaste”. El banquillo del Real Madrid es, sin lugar a dudas, el asiento más ardiente, ingrato y espinoso del mundo futbolístico (también puede ser el más glorioso). El foco de toda la prensa, el lugar donde jamás se reciben elogios. Zidane no quería hacer daño a su amado club, notaba que con su presencia aquí el ciclo ganador podía terminar, y él, como ganador que es, no quería seguir formando parte del club ya que, ahora mismo, siente que no puede aportar soluciones que quizás otros sí pueden aportar.

Hombre de club ante todo, Zidane es un maravilloso sabio Merlín digno de las leyendas artúricas de Sir Thomas Malory, capaz de hacer la luz en tiempos tenebrosos. Es honesto de los pies a la cabeza y, por tanto, perfectamente capaz de discernir cuándo ha llegado el momento de alejarse de los focos. Ha pensado que el momento era éste, tan solo 5 días después de la gesta de la XIII en Kiev. Y tenemos que respetarlo. Me consta de primera mano que está cansado, saturado. Necesita desconectar y un merecido descanso. Pero, como bien dijo ayer, siempre va a estar cerca del Real Madrid. No me cabe duda de que, cuando lo necesitemos de nuevo, volverá a dar un paso al frente para ponerse a disposición del club.

Solo me queda dar las gracias eternas a Don Zinedine Yazid Zidane por estos dos años y medio, por la Liga fabulosa 2016-17 de los “equipos A y B”, por todas las Supercopas y Mundiales, y, sobre todo, por esas tres inolvidables y extraordinarias noches en Milán, en Cardiff y en Kiev, donde los madridistas nos sentimos tan importantes como nuestros padres y abuelos cuando tuvieron lugar las famosas gestas europeas de Di Stéfano, Gento, Puskás, Kopa, Rial, Santamaría, Zárraga…en los años 50. Nunca me he sentido más orgulloso de mi madridismo que bajo la dirección técnica de Zidane. Esperando que pronto, muy pronto, vuelva a estar con nosotros. Físicamente, me refiero, ya que siempre lo tendremos en el corazón.