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El látigo de la indiferencia

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El látigo de la indiferencia

Escrito por: La Galerna15 marzo, 2016
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Hola a todos. Llevamos casi diez meses analizando día a día las portadas de la prensa deportiva, y creemos sin exagerar que el panorama nunca ha sido tan devastador como el de hoy. Las pondremos todas a bote pronto, una detrás de otra, para que podáis adivinar, quizá antes de que nos expliquemos, en qué consiste la devastación. Ved y juzgad por vosotros mismos.

as.750 (57)

marca.750 (62)

mundodeportivo.750 (64)

sport.750 (65)Si. Miradlas todas de nuevo, una tras otra, sin deteneros demasiado si no os apetece (entenderíamos que no os apeteciera) porque no hace falta.

Nadal. El Atleti. Messi. Sergi Roberto.

¿Y dónde está el Real Madrid?, os preguntaréis, quizá frotándoos los párpados en lo que consideráis un despertar que de hecho se está prolongando demasiado. Con rendijas por ojos escrutáis las portadas en lo que, según transcurren los segundos de desorientación, ya empieza a ser una búsqueda francamente alarmante. El hallazgo de dónde y de cómo no tranquiliza. Un faldoncillo sobre el hartazgo de la afición de As (queremos decir con esto que lo hace As y que la afición a la que se refieren es también la afición de As, que no es la del Real Madrid tanto por no ser todos los que están como por no estar todos los que son), una escueta referencia en Marca al cabreo que al parecer se trae Zidane (cabreo que es el de todos), una foto vieja en Mundo Deportivo y -lo que es más doloroso- nada, absolutamente nada en Sport. Sport, el paradigma del antimadridismo, el que canta los puntos de diferencia con el Madrid y no con quien de inmediato persigue al Barça, ha llegado a olvidarse de nosotros siquiera por un día, quién sabe si curado pero desde luego sí temporalmente aliviado de sus enfermizos síntomas. Tanto es así que el rotativo de Mascaró (siempre le citamos a él pese a saber que no es el que manda, será porque nos divierte su estilo) prefiere hoy referirse a la crisis del Valencia (¡el Valencia!) antes que a la nuestra. La crisis del Valencia adelanta por la derecha a la del Madrid en la autopista sportiva, y no somos capaces de sacudirnos de encima, como si fuera una mosca cojonera, la sensación de que estamos más allá de la crisis cuando ni nuestros enemigos le dedican ya espacio. Es la ultracrisis, the world beyond, el látigo de la indiferencia como metáfora de la gravedad de la situación.

Sí, lo sabemos. Sabemos que es algo pasajero. Sabemos que mañana o pasado mañana, para bien o para mal, estaremos otra vez en boca de todos y en portada de todos ocupando el espacio que nuestra gloria o nuestra debacle les merezcan. Pero no sería malo que este mutis por el foro de las primeras planas, esta desaparición casi total y totalmente súbita de la escena, donde ya ni siquiera el apuntador tiene a bien soplarnos una frase que nos coloque en una posición más destacada que la de simple extra, a trueque de un refresco y un bocata de chorizo, fuera empleada por quien corresponda como señal de aviso. En otros tiempos, ni Nadal (con toda su grandeza) ni el Atleti ni Messi (incluso) ni por supuesto (con todos los respetos) Sergi Roberto nos habrían birlado la pole position mediática que por tradición ocupamos, ni siquiera cuando en el día en cuestión estos protagonistas (Nadal, el Atleti, Messi, Sergi Roberto) lo fueran de hecho, ni siquiera cuando la realidad refrendara este protagonismo.

Nos parece que vale la pena tomar nota de todo esto como signo, como señal de alarma, tenga esta fundamento o no. Sea o no realmente significativo, usémoslo. Nos gustaría imaginar a Zidane en el entrenamiento de hoy blandiendo los cuatro periódicos como quien agarra cuatro solapas sólo por prender dos puños deseosos de soltar cuatro hostias.

-Mirad. Hoy no importamos ni a nuestros enemigos. Les importa un carajo lo mal que estamos. Hoy no tienen ni ganas de reírse de nosotros. Vosotros veréis.