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La Casa Blanca junto a la Casa Blanca

La Casa Blanca junto a la Casa Blanca

Escrito por: Amiguete Barney23 julio, 2019
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Apenas a un kilómetro de la Casa Blanca, la morada en la que habita Melania Trump con su marido, se encuentra la Peña Madridista de Washington DC, denominada, como no podía ser de otro modo, la Casa Blanca. La Peña se reúne para ver los partidos en un precioso pub inglés forrado de madera llamado Elephant and Castle, en el 1201 de Pennsylvania Avenue, por si los visitantes madridistas en la ciudad quieren acercarse a un lugar en el que serán estupendamente tratados.

Durante los días previos a nuestra visita me atendió con exquisita amabilidad el Presidente de la Peña, D. Rafael Hernández, quien al conocer mis intenciones acerca de este artículo me atendió rápidamente:

- Por supuesto, son bienvenidos.

No sé si fue por madridismo, pero enseguida se generó ese sentimiento de camaradería, de cordialidad y complicidad: ¿que quieres hablar del Madrid?, ¡claro, pasa!

Rafael Hernández es portorriqueño y se expresa perfectamente en inglés y español, pero por problemas entre su agenda y la mía no pudimos cerrar la cita y en su lugar me atendió el Vicepresidente de la Peña, el joven Fady Rizk.

- Por tu nombre deduzco que no eres de aquí, ¿no?

- No, soy egipcio. Llevo viviendo en DC desde hace once años.

La primera pregunta era obvia:

- ¿Y qué es lo que lleva a un egipcio residente en Washington a hacerse del Madrid?

Mientras pedíamos unas cervezas con la marca del patrocinador de la Peña, Mahou 5 estrellas (si se me permite el inciso publicitario sobre la calidad del producto nacional), Fady nos habló del modo de vivir y disfrutar del fútbol en Egipto, con interés, con conocimiento, con intensidad. Allí se siguen las ligas europeas, especialmente la Premier, los partidos del Madrid y el Barça, y por supuesto la Champions. En sus años previos a venir a los Estados Unidos, la corriente que había en Egipto era totalmente pro-Barça, como en numerosos países del norte de África y Oriente Medio. En el entorno de Fady buena parte de sus amigos se hicieron del Barça, estaban en su ciclo ganador con Rijkaard y la continuación con Guardiola, los mejores años de Messi, “pero a mí el que me gustaba era el Madrid”.

En cierto modo, la decisión de Fady no solo fue sensata, sino que parece movida por un impulso propio de la historia de nuestro club: nadar contracorriente. Como cuando el club estuvo a punto de desaparecer tras la guerra civil y se negó a fusionarse con el Aviación Nacional, como pretendía el general Moscardó. O como cuando D. Santiago Bernabéu desafió al Régimen contratando al arquitecto exiliado Félix Candela para la remodelación del estadio. O yendo a la época reciente de Fady, cuando lo fácil era hacerse seguidor del Barça y nos vendían su concepto de fútbol como el único posible, un chaval egipcio se hacía seguidor del Madrid en uno de los peores momentos del club que recuerdo, los años de Ramón Calderón.

- Me gustaba más el Madrid, su estilo, su concepción del juego.

- ¿En plena época de “els valors”? -le pregunto, sabedor de que, según ciertos estudios de la Generalitat, Cristóbal Colón era un catalán universal y su legado a buen seguro se extendió allende los mares.

Hizo una mueca de rechazo. Si Fady no se tapó la nariz, su gesto fue similar:

- Dani Alves, Piqué, Busquets. ¿Valors? Mira hoy, Luis Suárez, Jordi Alba.

Bien, veo que es todo un madridista bien informado.

La Peña se fundó en 2013 por iniciativa de un español que por entonces residía en Washington, Piru Arnott. Se juntó con una serie de amigos de diversos orígenes, de Bangladés, de Puerto Rico y Egipto, un “African American from Detroit” y fundaron la Peña, que lograron oficializar con el club en poco tiempo. Si creyera en la suerte diría que la Peña se la trajo al Madrid, pues a partir de su fundación comenzaron a caer las Champions una detrás de otra. El número de peñistas creció rápidamente en la capital y hoy en día la componen casi doscientos miembros que se reúnen en el pub a disfrutar (y sufrir cuando toca) los partidos del Madrid.

Uno de los problemas a los que se enfrentan al otro lado del charco son los horarios. Muchos de los partidos se emiten sobre las tres de la tarde, incluso antes. Los partidos de Champions se juegan entre semana y los aficionados madridistas tienen que realizar serios esfuerzos y auténticas virguerías laborales para poder verlos: “tenemos miembros de la Peña que incluso se toman el día libre en el trabajo”.

- Una vez vinimos a ver “el Clásico” (dicho así en español) a las siete de la mañana, un partido justo antes de Navidad.

Recuerdo perfectamente aquel infausto partido porque estaba en el campo. Un sábado a las 13,00 h., uno de esos regalos de Javier Tebas.

- A las siete de la mañana éramos “solo” unas cincuenta personas aquí viendo el partido.

Se me hace rara la idea de estar en el pub a las siete de la mañana viendo el partido con un café y unas muffins en lugar de con una buena cerveza del patrocinador.

- A las ocho de la mañana empezaron a servir cervezas y ya no paramos.

Mejor así, porque fue una segunda parte horrible de las que te dejan tocado el resto del día. Por este motivo prefiero llevar la conversación a otro terreno y le pregunto por su mejor recuerdo como madridista:

- La Décima, el gol de Ramos. Aquí fue una locura cómo se vivió.

- ¿No estabas nervioso, histérico? ¿Viendo que pasaba el minuto 92 y seguíamos por debajo?

- Yo estaba muy tranquilo, había dicho a mis colegas que íbamos a marcar, seguro. “Tranquilos, que va a llegar”. Está en nuestra historia ganar estos partidos. Pero aquí la gente estaba desesperada, hundida, y yo dije “ahora”, así que cuando saca Luka y remata Ramos esto fue… ese día éramos más de trescientas personas, la gente dando saltos, eufórica, gritando, abrazándose, corriendo por el pub, se cayeron varios vasos, se rompieron algunos,… esto fue una locura.

Me comenta que luego vivieron la prórroga con mucha más tranquilidad, sabedores de que el triunfo no se iba a escapar.

- Porque también está en la historia del Atleti perder estos partidos. Como en la Undécima. Vimos los penaltis algo nerviosos, pero en el fondo tranquilos. Sabíamos que no se nos iba a escapar.

Y ya que hablamos del capitán, y siendo él egipcio, le tenía que preguntar por la polémica sobre la lesión de Salah en Kiev y todas las tonterías que se publicaron después sobre la intención de Ramos.

- Nada, fue mala suerte. Lo que no decía casi ningún periodista es que Ramos y Salah se agarran mutuamente y el brazo de Salah es el derecho, pero el que se lesiona es el izquierdo en la caída. Ramos es muy querido en Egipto, mira el recibimiento que le hicieron hace un mes.

Hablamos de Cardiff, “la mejor segunda parte que he visto en años, o puede que de siempre” y de la chilena de Bale en Kiev, lo que me lleva irremisiblemente a preguntar a Fady por el galés.

- Yo tengo una historia personal con Bale y es que llevo años jugando al FIFA y me gusta hacer scouting, seguimiento de jugadores. Y desde que le vi jugar en el Southampton con 16 años lo tengo fichado, así que me ha gustado de siempre. Luego ya, cuando fichó por el Madrid… ¡fue como un sueño! Siempre será uno de los míos, aunque no siga.

Otro madridista más que aprecia a Gareth Bale, como el que esto escribe, o como casi todos aquellos que no lean el As o el Marca. Hablamos brevemente de la prensa, del modo en que reciben la información acerca del Madrid en una ciudad como Washington:

- Aquí leemos sobre todo el Marca, pero con los años yo he aprendido a saber cuánto hay de verdad en cada noticia. Esto es cierto, esto parece mentira, esto puede que tenga algo de verdad, esto es totalmente falso…

Qué pena. Escuchar hablar de la poca fiabilidad de la prensa en la ciudad del Washington Post y los periodistas Woodward y Bernstein que destaparon el Watergate, en un pub a menos de quinientos metros del magnífico Newseum, el museo dedicado al periodismo y la libertad de prensa.

- Todavía no he podido visitar el Bernabéu ni el Museo del Madrid -confiesa Fady.

Le comento que el Tour del Bernabéu convierte al museo en el tercero más visitado de Madrid, tras el Reina Sofía y el Prado, en una ciudad muy visitada por turistas de todo el mundo. Pero no le sorprende demasiado:

- Normal, ¿quién no querría ver 13 Champions? -contesta raudo Fady.

Por fortuna, las giras americanas del Real Madrid sí le han permitido ver al equipo en vivo en el campo. La del próximo martes será la tercera oportunidad que tendrán varios peñistas de asistir a un partido del Madrid en el estadio.

- La primera fue en 2016 en New Jersey contra el Bayern de Múnich. Está a cuatro horas de distancia, pero mereció la pena. Y el año pasado estuve en el estadio cuando el Madrid jugó aquí, en Washington DC, contra la Juventus de Turín. El club nos invitó a la junta directiva de la Peña a presenciar el partido con ellos, con Mr. Pérez y con Emilio Butragueño. Se portaron muy bien con nosotros, y la plantilla tuvo varios detalles con nosotros, como firmarnos una serie de camisetas y recuerdos varios.

Fady me muestra con orgullo la parte del pub en la que