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Goleadores ocultos

Goleadores ocultos

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon30 enero, 2019
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A lo largo de la historia, el fútbol ha ido experimentando evoluciones que han transformado su fisonomía. Estos cambios han hecho preponderar determinados roles en detrimento de otros que se han ido extinguiendo o, al menos, limitando numéricamente. Los extremos a pie natural han ido dejando paso a delanteros que juegan a pie cambiado, el líbero que estaba muy en boga en la época de Sacchi desapareció por bastantes años y ahora vuelve a aparecer por las nuevas defensas de cinco que algunos equipos están volviendo a implementar. Son sólo unos ejemplos, hay muchos más. Una de esas figuras que están sufriendo una trasformación es la del delantero centro. Antaño abundaba la figura del delantero grandote al que sólo se le exigía que la supiera empujar y que ganase algunos balones por arriba. No se le pedía juego, sólo gol y sacrificio.

La evolución del juego ha ido poniendo las cosas más difíciles a este tipo de jugadores. Todavía quedan, claro, pero ya no es habitual su presencia en la mayoría de los equipos. Al delantero moderno no sólo se le pide gol, se le exige que se integre en el engranaje ofensivo como un elemento más. El caso más exagerado es el de Karim Benzema, un jugador sin réplica en el mundo, aunque a veces se le acuse de escasa producción. La existencia de Messi y Cristiano Ronaldo ha desvirtuado muchas consideraciones en torno a si un jugador tiene, o no, gol. Pero en ningún caso estos dos futbolistas deberían servir como referencia para ningún otro. Hablamos de dos jugadores que se han salido de la norma, imponiendo una tiranía goleadora que probablemente no la volvamos a ver. Ambos son buenos ejemplos del nuevo paradigma de goleador: excepto Cristiano, en los últimos años, raramente Messi y el portugués han esperado, como islotes, a que llegase el juego al área. Más bien han sido generadores del mismo sin sacrificar su espectacular cuota goleadora. En otros equipos también empiezan a predominar goleadores que se alejan de la figura del delantero tradicional, como es el caso de Griezman, Salah, Mane, etc.

Este verano el Madrid decidió atender la petición de Cristiano Ronaldo de explorar nuevos horizontes, a raíz de lo cual perdió a su principal referencia goleadora sin, aparentemente, suplirle. ¿Era posible sustituirle de forma plena? Probablemente no, pero el Club tampoco logró hacerse con un jugador que viniese asegurando, cuando menos, una parte de esa cuota. El mercado ofrecía pocas oportunidades y muy caras, dada la escasez de este tipo de futbolistas. El resultado, de momento, es evidente: el Madrid está marcando muchos menos goles que nunca. ¿Pero podemos atribuir únicamente a la ausencia de Cristiano la sequía goleadora? Veamos algunos datos:

Hasta la jornada 21, el equipo la temporada pasada llevaba 46 goles (2 en propia puerta) y finalmente acabaría con 94 goles. Esa gran subida se debió, especialmente, a la gran segunda parte realizada por Cristiano, pero también al retorno de la mejor versión de Gareth Bale.

GOLES HASTA LA JORNADA 21

En la temporada actual el equipo lleva sólo 34 goles (2 en propia puerta). 12 menos que el año pasado a estas alturas. Pero si analizamos dónde se ha perdido ese gol, la conclusión, sorprendentemente, no señala a la línea ofensiva. Benzema, Bale y Vinicius llevan solo un gol menos que la BBC el año pasado, si excluimos los 3 penaltis anotados por Cristiano (ya que ahora los lanza Ramos) sumarían 2 goles más que el tridente del año pasado. El resto de jugadores de la plantilla se mantienen en cifras parecidas al curso pasado, excepto cuatro que han bajado considerablemente sus registros: Asensio (delantero) y Casemiro, Kroos e Isco (centrocampistas) que han dejado de meter 12 goles, casualmente la misma cifra que la diferencia, con respecto al año pasado, globalmente.

Como veníamos indicando, el paradigma actual no permite descansar la capacidad goleadora de un equipo en un killer, sino que demanda un reparto más colectivo. La actual mejoría del Real Madrid, en los últimos partidos, ha evidenciado que los problemas de gol suelen ser inicialmente problemas de juego. Si se juega bien se marca. Para que ello se cumpla es indispensable que los jugadores que actúan por detrás de los puntas asuman que deben contribuir de forma más regular, tanto en el juego como en la faceta goleadora. De hecho, en los últimos partidos estamos viendo mucha mayor presencia en el área rival de un jugador como Modric. Los problemas de gol serán menores si Benzema, Bale, Vinicius, Mariano o Asensio tienen acierto de cara a puerta, pero para ello será necesario que jugadores como Modric, Kroos, Isco o Casemiro se acerquen al nivel y a las cifras de antaño. El Madrid ya no tiene a un jugador que le permita ganar jugando mal: entre todos tendrán que suplirle, o al menos de momento.