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Ese partido, hace ocho años, no lo hubiéramos ganado

Ese partido, hace ocho años, no lo hubiéramos ganado

Escrito por: Sergio del Prado27 abril, 2018
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Ese partido, ocho años atrás, no lo hubiéramos ganado. No sólo no lo hubiéramos ganado sino que lejos habría quedado la sensación de poner en aprietos a nuestra bestia negra. Hace ocho años con el gol de Joshua Kimmich hubieran podido pasar dos cosas. La primera quizás hubiera sido un simulacro del desembarco en Normandía de los aliados, una tormenta de furia mal controlada, con ocasiones clarísimas que no hubiéramos conseguido materializar en gol y que paradójicamente habría supuesto irse al descanso con un 3-0 y la final de Kiev como un plan interesante para ver con los amigos sin presiones de tener que apoyar a tu equipo.

La otra historia versaría sobre el canto al miedo y a la obsesión de creer que todo lo que hagas quedará en agua de borrajas, esto llevaría paulatinamente a una perdida irrefrenable de los propios recursos que finalmente desembocaría en un encerramiento amurallado para no recibir el segundo gol, terminando obviamente el cuento con un 4-0 final. Ni qué decir tiene que la vuelta en el Bernabéu, en ambos casos, no se levantaría ni aun haciendo un festival de música electrónica para recibir a los jugadores.

Pero el partido se jugó como vienen jugándose los últimos cuatro años en Europa. Y la frase ya célebre de Gary Lineker (“El fútbol es un deporte donde juegan once contra once y siempre gana Alemania”), bien podría sufrir una actualización de la última versión, donde se cambiara ‘Alemania’ por ‘Real Madrid’. Yo lo sentí, juro que sentí lo que llevo sintiendo esta época gloriosa en el Viejo Continente, somos resolutivos y lo hacemos jugando bien, regular o mal. Y ya da igual lo de bestias negras y nuevos dominadores sustentados por los petrodólares. No sé ustedes pero yo con el gol del heredero de Philipp Lahm apenas sentí aflicción. En otra época los kikos se me hubieran hecho bola, la bebida no me habría sabido a nada y el subconsciente me habría señalado con el dedo. Maldiciendo, me habría dicho que ellos volvían a ganar y nosotros a perder. Todo esto hubiera terminado con un mamporrazo en la mesa.

la frase de Gary Lineker (“El fútbol es un deporte donde juegan once contra once y siempre gana Alemania”), bien podría sufrir una actualización donde se cambiara ‘Alemania’ por ‘Real Madrid’.

Pero hoy no. Hoy tenemos el mojo que perdió Austin Powers, las habilidades que se le arrebataron a Charles Barkley en Space Jam y la ilusión de una primera cita. A día de hoy, jugar en Europa significa volver a casa, aunque no sea Navidad.

La optimización de esta plantilla en Europa es digna de estudio como lo es también, por desgracia, la desconexión en territorio nacional, véase LaLiga y la Copa del Rey. Se ganó a un equipo que era el rey de la pista, llevaban toda la temporada sin perder en casa. Se ganó con nuestro jugador bandera naufragando arriba, culpa del marcaje y de nuestro propio sistema. Se ganó con Marcelo que con 29 años ya ha demostrado que es el mejor lateral izquierdo de la historia. Se ganó remontando con un chaval de 22 años que sale al campo y se siente como en su Mallorca natal, es lo que tienen los genios.

Zidane (no entraré en valoraciones sobre lo injusto que se ha sido con él) dejó entrever la sentencia de pena capital a la BBC y estoy seguro que ningún madridista sufrió convulsiones. En su lugar jugó un tío que nació en Arroyo de la Miel y otro que lo hizo en Curtis. Ambos siendo merecedores de desfilar en uno de los mayores escenarios futbolísticos del mundo. Nada importa, es la confianza y el saber que muchos rivales tienen que hacer la goma para aguantar a doble partido contra el Madrid. Atrás quedan los tiempos donde se estuvo 32 años sin ganar una Copa de Europa y los más de 10 años entre la Novena y la Décima. No sabemos bien lo que está logrando este grupo, o más bien no queremos saberlo, y es que a nadie le amarga un dulce pero los que somos madridistas, por suerte o por desgracia, ya estamos enganchados a la dosis. La de las tres Champions en cuatro años. Y no sería de locos soñar con la cuarta en cinco. Lo que es de locos va a ser enfrentarse a la añoranza de estos tiempos. Los de Cristiano, Ramos, Modric, Marcelo…